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UCR: Pulmones urbanos contribuyen a la conservación ambiental
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Una red de áreas protegidas, a cargo de la Universidad de Costa Rica (UCR), resguarda la naturaleza y aporta a la calidad de vida en los sitios urbanos
Cuando de cuidar los recursos naturales se trata, todo cuenta, desde unas pocas hectáreas hasta extensos bosques o humedales.
Con esta filosofía, la UCR destina parte de su territorio a la conservación, existen áreas boscosas que sobresalen en medio de las ciudades, donde los espacios verdes son cada vez más escasos.
La Universidad también administra algunas áreas protegidas, mediante convenios con otras instituciones públicas. Esto le permite realizar investigaciones científicas en diversas disciplinas y contribuir de esta forma a salvaguardar el patrimonio natural del país.
En algunos casos, las fincas dedicadas a la preservación fueron donadas por personas particulares, quienes le confiaron a la UCR la responsabilidad de protegerlas y de desarrollar allí actividades científicas, académicas y de proyección social.
Actualmente, trece reservas forman parte de la Red de Áreas Protegidas (RAP) de este centro de educación superior. En conjunto, suman 8 078 hectáreas distribuidas en distintos puntos de la capital y en las provincias de Guanacaste, Alajuela y Cartago, por lo general, cerca de las sedes universitarias.
La RAP fue creada en el 2013 como una instancia de la Vicerrectoría de Investigación, encargada de contribuir con las gestiones para conservar cada uno de los sitios que la componen.
Su director por seis años, el profesor de la Escuela de Biología, Bernal Rodríguez Herrera, comentó que la Red no impone criterios o decide qué hacer, sino que facilita espacios y promueve acciones de gestión y planificación de las áreas protegidas.
“La RAP es una herramienta para que las direcciones de las unidades académicas que administran estas reservas tengan un aliado administrativo con el fin de lograr una mejor gestión”, afirmó Rodríguez, quien concluyó su período en el cargo como director en julio pasado.
Las fincas y reservas son manejadas por diversas instancias. Entre estas, la Escuela de Biología, las vicerrectorías de Investigación y de Acción Social, las sedes regionales de Guanacaste, del Atlántico (Turrialba) y de Occidente (San Ramón, Alajuela) y el Instituto Clodomiro Picado.
Esta última posee la finca Coralillo, donde se protegen las fuentes de agua, los recursos forestales y un parche de bosque. Otra parte se dedica para producir pastos y dar mantenimiento adecuado a los caballos que se utilizan en la producción de suero antiofídico.
Igualmente, existen ejemplos de comanejo con otras instituciones, como ocurre con la Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes, ubicada en San Ramón de Alajuela. Durante 43 años, esta área ha sido administrada conjuntamente por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) y la UCR, por medio de la Sede de Occidente.
La UCR aporta el personal básico para la administración de esta área, mientras que el Sinac se encarga de la vigilancia.
Gracias a la presencia de esta universidad, en el sitio se ha efectuado una gran cantidad de trabajo científico, el cual ha generado más de 300 publicaciones entre artículos y libros.
El reto es convertir a la Reserva en una estación de investigaciones científicas de primer nivel, así como de recepción de visitantes.
De acuerdo con Rodríguez, la alma mater debe planificar y definir cómo se visualiza en 30 años en cada uno de sus campus o sedes y qué áreas debe conservar.
A futuro, se requieren estudios para identificar algunas zonas, sobre todo en las sedes regionales, que deberían destinarse a proteger la naturaleza.
“Las sedes regionales están a tiempo de planificar mejor el suelo y definir si determinado cordón debe quedar como zona boscosa o si una cancha de fútbol va a ser dedicada a la conservación, por ejemplo”, agregó.
Por lo tanto, es necesario precisar para qué se quieren las reservas, cuáles son sus objetivos, sus beneficiarios, los indicadores de eficiencia en la gestión, desarrollar planes de manejo y el amojonamiento de las distintas áreas.
A esta labor se ha abocado la RAP, la cual ya cuenta con un diagnóstico del estado actual de las áreas protegidas.
No obstante, según expresó Rodríguez, este es un trabajo lento y depende de las instancias universitarias que las administran. “La incorporación de las áreas a la RAP ha sido de forma voluntaria y mediante un acuerdo de las asambleas de cada unidad académica. Ha sido un proceso de convencimiento”, detalló el investigador.
Pulmones urbanos
No hay bosque pequeño que no sea importante. Tan significativo es fomentar el conocimiento científico en un bosque extenso, como la Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes, ubicada en San Ramón de Alajuela, como en un sitio pequeño, como el Jardín Botánico José María Orozco, que se localiza en el centro de San Pedro de Montes de Oca.
Todas las áreas tienen en común que constituyen pulmones urbanos, lo cual es de mucho valor para la calidad de vida de las personas.
La UCR posee las áreas protegidas más grandes en el Valle Central. “Son bloques de bosque que con la unión de ríos y quebradas dan conectividad para el movimiento de los animales y la dispersión de las plantas. Tenemos murciélagos, pájaros, perezosos, plantas que están amenazadas con desaparecer del Valle Central y se mantienen como remanentes”, resaltó Rodríguez.
Los campus universitarios son pequeñas urbes y deben ser un ejemplo para el resto del país. “Dentro de ese modelo de ciudad, todos los espacios protegidos son muy importantes”, argumentó.
A su vez, la existencia de dichos sitios permite fomentar las investigaciones científicas y sociales. Tal es el caso de la finca Siete Manantiales, ubicada en Concepción de La Unión, que presenta un gran potencial para realizar estudios con la comunidad aledaña.
“Hay un fuerte vínculo entre la comunidad y esta finca. Los vecinos llegan los domingos a hacer pícnics; además, dentro del terreno existe un colegio. Se busca fomentar los espacios verdes en las comunidades”, añadió el biólogo.
Conozca las áreas protegidas de la UCR
En agosto se festeja el Día de los Parques Nacionales. Por esto, nos sumamos a las celebraciones y les presentamos un edición del C+T dedicada a la conservación del medio ambiente y al valor de las áreas naturales como un patrimonio que debemos cuidar por ser espacios esenciales para la calidad de vida de la población. Empezamos el suplemento con una reseña sobre la Red de Áreas Protegidas (RAP) de la Universidad de Costa Rica.
Patricia Blanco Picado
Periodista Oficina de Divulgación e Información
David Esteban Chacón León
Asistente de Prensa Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/
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UCR: La realidad de los monos: la antesala a la extinción
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En la UCR damos la bienvenida a los hoteles para abejas
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UCR: Documental busca educar sobre los servicios que los murciélagos prestan al ambiente y a la agricultura
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El trabajo audiovisual recoge los resultados de la investigación científica realizada en el país por investigadores nacionales y extranjeros

Como otras especies de animales, los murciélagos tienen un sistema social muy complejo y son muy solidarios con sus semejantes. En filmaciones realizadas, se ha observado que en los partos otras hembras ayudan a cortar el cordón umbilical del recién nacido.
Sin embargo, poco conocemos de los murciélagos, los únicos mamíferos que pueden volar, y la imagen que predomina en la sociedad es negativa.
Con el fin de mostrar la verdadera cara de los murciélagos y contrarrestar esta percepción, la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica (UCR) realizó el documental “Murciélagos: aliados del cielo nocturno”.
“Pretendemos con este documental contribuir a derribar mitos y falsedades que hay acerca de los murciélagos y destacar los servicios ambientales y los beneficios que ellos brindan a la sociedad”, expresó el biólogo especialista en murciélagos de esa Escuela, Bernal Rodríguez Herrera.
El filme está dirigido al público general e incorpora el conocimiento científico generado a lo largo del tiempo, así como los resultados de múltiples investigaciones que profesores y estudiantes universitarios, nacionales y extranjeros, han efectuado tanto en el país como en el resto de la región centroamericana y en México.
En el mundo hay 1300 especies de estos mamíferos y en Costa Rica se conocen 114 especies. Su importancia radica principalmente en que cumplen un papel como polinizadores, dispersores de semillas y controladores de plagas de insectos, por lo que su desaparición impactaría de manera directa estos servicios que brindan al medio ambiente y a la agricultura.
Rodríguez afirmó que los murciélagos no representan un peligro para los seres humanos y el resto de animales. No obstante, existen tres especies que se alimentan de sangre, especialmente de mamíferos. “El murciélago común ocasionalmente puede morder al humano cuando no tiene comida y es posible que le transmita enfermedades como la rabia”, advirtió.
En el subcontinente funciona la Red Latinoamericana para la Conservación de los Murciélagos, que agrupa a 22 países, entre los cuales se encuentra Costa Rica.
La realización y producción del documental “Murciélagos: aliados del cielo nocturno” estuvo a cargo de Pedro Murillo Rodríguez y Hannia Rodríguez Jiménez. Además, como asesor científico participó Bernal Rodríguez y en la locución Karina Mora.
Esta producción se encuentra disponible en You Tube, en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=IbBFH0eQ60A
Patricia Blanco Picado
Periodista Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/
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Proyecto de Ley para autorizar acueductos amenaza las Áreas Silvestres Protegidas
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COMUNICADO DE PRENSA
San José, Costa Rica, 27 junio 2018
Ante la aprobación en primer debate en la Asamblea Legislativa del proyecto de ley expediente N° 20 447 “Ley para autorizar el aprovechamiento de agua para consumo humano y construcción de obras conexas en el Patrimonio Natural del Estado”, que autoriza a entes prestatarias del servicio de agua potable a desarrollar infraestructura de acueductos dentro del Patrimonio Natural del Estado, incluyendo parques nacionales y reservas biológicas, los abajo firmantes, organizaciones y personas, manifestamos a la sociedad costarricense lo siguiente:
Considerando:
- Que, por su gran valor biológico, ecológico, humano y paisajístico, es fundamental que los parques nacionales y las reservas biológicas mantengan su naturaleza esencial, como zonas para la conservación, donde, como lo señala nuestra legislación, solo se permitan actividades de ecoturismo, investigación y educación ambiental. Resulta vital que estas áreas no se abran a proyectos de infraestructura comercial, industrial o urbana. Con este proyecto de ley, se estaría creando un precedente sumamente peligroso, que cambiaría radicalmente la concepción y la visión de estos sitios, afectando con ello a todos los parques nacionales y reservas biológicas de nuestro país.
- Que el grave precedente que se crea al otorgar permisos para proyectos de infraestructura de acueductos de gran escala dentro de los parques nacionales y reservas biológicas resulta altamente dañino y peligroso, por cuanto podría generar toda una cadena de proyectos de este tipo en esas áreas protegidas, con graves efectos ambientales acumulativos o sinérgicos en los mismos. Y aun peor, una vez roto el paradigma de los parques como sitios exclusivos para la conservación, sin duda se podrían generar permisos similares para otro tipo de desarrollos, como geotermia, hidroeléctricas, carreteras, gas natural, petróleo, minería, canal seco, pesca comercial, etc. Esto, marcaría sin duda el fin de nuestros parques nacionales y reservas biológicas, como los hemos conocido hasta ahora, como sitios para la conservación inalterada de nuestra biodiversidad, para beneficio, provecho y disfrute de todos los costarricenses.
- Que existe, por parte de algunos sectores economicistas y productivistas, una fuerte corriente y presión por abrir las áreas protegidas, en especial los parques nacionales, al desarrollo de proyectos de infraestructura comercial e industrial. En ese sentido, existen propuestas de ley en la corriente legislativa, que buscan permitir explotación geotérmica y construcción de carreteras dentro de los parques nacionales.
- Que existen áreas protegidas que han sido declarados Sitios Patrimonio Natural de la Humanidad, por parte de la UNESCO desde 1999, lo cual le confiere a estas áreas, condiciones y características especiales y al país, compromisos y acuerdos para su protección total. Un ejemplo de esto es el Área de Conservación Guanacaste (ACG), donde se ubican los Parques Nacionales Rincón de la Vieja y Santa Rosa. El proyecto de ley entraría en claro conflicto con los objetivos de conservación de estas declaratorias, llevando a Costa Rica a incumplir obligaciones internacionales y, causándole al país un serio desprestigio internacional.
- Que el proyecto de ley en cuestión, autoriza a disminuir los parques nacionales y reservas biológicas desafectando y separando secciones de las mismas, sin ninguna consideración de las características ecológicas o biofísicas especiales de estas áreas.
- Que la mayoría de la sociedad costarricense visualiza y desea que los parques nacionales sigan siendo sitios para observar y apreciar naturaleza y paisajes inalterados, y no represas, tomas de agua, tuberías de gran tamaño, desarenadores, plantas de tratamiento, desalinizadoras, caminos de acceso u otro tipo de estructuras artificiales, que sin duda implican corta de bosque y vegetación y que además causarían impactos ambientales significativos. El turismo que ingresa a nuestro país viene a ver naturaleza inalterada, no ese tipo de obras o estructuras.
- Que el conocimiento científico que se tiene sobre estos sitios ecológicamente tan complejos y frágiles, sigue siendo aún limitado y debería privar ante todo el principio precautorio. Por el contrario, los promotores cifran erróneamente en los estudios ecológicos y ambientales, la supuesta no afectación a estas áreas protegidas.
- Que los parques nacionales y otras reservas equivalentes, han sido establecidos para proteger nuestra extraordinaria diversidad biológica, lo que incluye la fauna silvestre. Es en estos lugares protegidos donde la fauna tiene acceso al agua que necesita, lo cual podría afectarse o eliminarse completamente, si se permite que sea captada para otros propósitos. Esta situación se haría particularmente grave en las áreas protegidas del Pacífico Seco, en las cuales, con base en los modelos climáticos existentes, el agua se haría aún más escasa.
- Que el ecoturismo es de vital importancia para la economía del país. Con base en datos oficiales del ICT y del Banco Central, en el 2017, para un 45,3% de los turistas su motivo principal de la visita fue la observación de la flora y la fauna, y los ingresos de divisas por concepto de turismo fueron de US$ 3.873 millones. Con base en estos datos podemos estimar que nuestros parques y reservas contribuyeron con casi US $2000 millones a la economía del país y con la generación de unos 50.000 empleos directos.
- Que la coyuntura política y económica actual en nuestro país tiende a priorizar los aspectos económico-productivos por encima de los ambientales, lo que hace que una apertura de este tipo en áreas ecológicamente sensibles, resulte en estos momentos aún mucho más peligrosa y riesgosa.
- Que los parques nacionales y reservas biológicas por su importancia ecológica son inalienables, imprescindibles e inembargables, por mandatos del ordenamiento jurídico ambiental costarricense, artículo 50 de la Constitución Política, y asimismo por los Tratados y Convenios Internacionales ratificados por Costa Rica. Que dichos tratados obligan al país a formular las medidas necesarias para la protección de estas áreas protegidas, lo que podría estarse incumpliendo al aprobar legislación que permita abrir estas zonas al desarrollo de proyectos de infraestructura energética de gran escala.
- Que, en lugar de aperturas genéricas y generalizadas de todas las áreas silvestres protegidas para proyectos de acueductos, debería analizarse cada caso por separado, buscándose las soluciones específicas para cada situación. Existen opciones fuera de las ASP, algunas de estas podrían ser: perforación de pozos fuera de las ASP, trasvase de aguas de otras microcuencas o sub-cuencas o, en caso de que las condiciones lo permitan, aprovechamientos de ríos o quebradas de sitios cercanos, expropiando a finqueros, en vez de afectar parques o reservas biológicas.
- Que el proyecto de ley carece de estudios que justifiquen porque es procedente desafectar parques nacionales y reservas biológicas, cuando por otro lado se está presentando una situación generalizada de fugas en las tuberías de AyA, lo que violenta el criterio de tutela científica en el manejo ambiental.
- Que además de los parques nacionales y reservas biológicas, existen también otras categorías de manejo como las reservas forestales, refugios de vida silvestre, zonas protectoras y humedales, algunas de propiedad estatal, que contienen gran riqueza y diversidad biológica, y que serían también gravemente afectadas con este proyecto de ley.
Por lo tanto:
Las organizaciones y personas abajo firmantes nos oponemos categóricamente al proyecto de ley expediente 20 447. Consideramos que se comete un enorme error al promoverlo, por lo que hacemos un llamado ferviente a los diputados y diputadas para no aprobar esa propuesta. Estamos dispuestos a llevar esta batalla a las instancias legales, institucionales y políticas que sean necesarias, tanto nacionales como internacionales, a fin de detener la destrucción de nuestros parques nacionales y reservas equivalentes.
Aclaramos que no estamos en contra del principio del acceso al agua para consumo humano en cantidad y calidad suficiente, sino en la afectación y precedente que se crea con este proyecto de ley. Abogamos por la búsqueda y aplicación de otras opciones, como las señaladas en esta nota. Consideramos también que el agua se debe considerar como un derecho de todo ser viviente, no solamente de los humanos.
Instamos al Gobierno y a los diputados, a no promover ni aprobar reformas legales genéricas para abrir los parques nacionales al desarrollo de proyectos de infraestructura comercial o industrial de gran escala, en este caso, para obras de acueductos.
Instamos a la sociedad costarricense a oponerse categóricamente a este proyecto de ley y a defender por todos los medios esa enorme riqueza natural que son los parques nacionales y reservas biológicas, patrimonio de todos los costarricenses, tanto de las actuales como de las futuras generaciones.
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Organizaciones firmantes
Sindicato de Trabajadores del Ministerio de Ambiente y Energía (SITRAMINAE)
Firma responsable: Roberto Molina,
Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente (FECON)
Firma responsable: Henry Picado
Fundación Promar
Firma responsable: Javier Rodríguez Fonseca
Asociación ABAAnimal
Firma responsable: Juan Carlos Peralta Víquez
Sea Shepherd Costa Rica
Firma responsable: Jorge Serendero Hülssner
For The Oceans Foundation
Firma responsable: Marcela Aguilar Bruno
The Leatherback Trust.
Firma responsable: Elizabeth Solano Pacheco, cédula 1-0810-0765
Preserve Planet
Firma responsable: Luis Diego Marín Schumacher, cédula: 1-753-303
Personas firmantes
Mario Boza Loría
Álvaro Sagot Rodríguez
Rolando Portilla Pastor
Ingrese en el siguiente enlace para leer la carta enviada al Presidente Carlos Alvarado con respecto a la amenaza sobre los Parques Nacionales y Reservas Biológicas de nuestro país:
#2 Nota Presidente Carlos Alvarado (Versión 4)
Imagen con fines ilustrativos.
Enviado por FECON.
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Geoparques y los parques nacionales de papel
Escrito en . Publicado en Análisis, Aportes para el desarrollo, Madre Tierra.
Mauricio Álvarez (*)

Imagine un área natural donde las comunidades indígenas o rurales convivan en una relación no solo armoniosa con su entorno, sino beneficiosa en ambas vías, donde se genera una economía que sustente este vínculo: ¿Un sueño lejano? ¿Una utopía?, pues esta es la realidad que actualmente se gesta con los “Geoparques” en América Latina.
Existen actualmente 140 Geoparques mundiales de la UNESCO, los cuales están distribuidos en 38 países, 4 de ellos en América Latina. Para discutir alrededor de esta figura alternativa de conservación, el pasado lunes 21 de mayo, la Escuela de Geografía recibió la visita de Dr. José Luis Palacios Prieto, del Instituto de Geografía de la Universidad de Autónoma de México (UNAM), quien impartió una conferencia sobre los “Geoparques y su Importancia en el Patrimonio Natural de América Latina”.
¿Qué no es un Geoparque? Un Geoparque no es una colección de sitios o de áreas aisladas, no es un museo geológico al aire libre, ni necesariamente, un Área Natural Protegida como la conocemos.
Un Geoparque no es sinónimo de parque geológico, o de un área con alguna característica geomorfológica sobresaliente; un Geoparque es un territorio holístico donde el manejo y la protección, así como las actividades económicas, educativas y turísticas van de la mano entre comunidad y administración. Inclusive, la administración de un Geoparque puede estar en manos de la misma comunidad, como es el caso del Geoparque de la Mixteca Alta, el cual es animado por el DR. Palacios desde la UNAM.
En América Latina, la figura de Geoparque ha mutado, y se ha adaptado a la diversidad cultural y el necesario proceso de participación social que conllevan las múltiples cosmovisiones. Es un parque creado sin imposición externa, con la participación de la gente ósea de abajo para arriba, donde puede convivir lo natural y ancestral, donde la comunidad construye su plan de manejo de manera participativa y de acuerdo también con su cosmovisión. Es un patrimonio con una serie de aspectos geológicos relevante pero conectados con otros patrimonios como la Geodiversidad y la cultura.
Y ¿qué es geodiversidad? Es la relación entre biodiversidad viva y las características geológicas de los suelos donde se desarrolló esa vida. La geodiversidad también comprende a las culturas que han leído y aprovechado estas relaciones geológicas para prosperar o destruir sus formas de vida.
¿Cómo se crea un Geoparque? Por ejemplo, el caso de la Mixteca Alta donde ha trabajado el geógrafo Palacios es una zona identificada de “desastre ecológico”, debido a la erosión tan acelerada que tiene su relieve. Esta erosión es historia y estética: el resultado de una interacción con las sociedades de más de diez mil años (http://www.geoparquemixtecaalta.org/).
Actualmente, el Geoparque de la Mixteca representa una fuente de empleo para la comunidad, así como una oportunidad para mejorar la economía local, al tiempo en que se hace un aprovechamiento del recurso didáctico para explicar la erosión y su relación con los descendientes directos de la cultura Mixteca, una de las más extensas de Mesoamérica, por su continuidad y antigüedad.
El proceso necesario para crear un Geoparque, como fue el caso de la Mixteca, es un fin y un medio en sí mismo, al poner de acuerdo 9 municipios, comunidades, socios, actores privados etc. Todo ello implica una serie de requisitos para completar y mantener una nominación oficial de la UNESCO, por lo que se convierte un proyecto de vida para el territorio y las comunidades. La gestión social se convierte en el principal reto a trabajar, pues implica ajustar tiempos, instituciones, visiones, expectativas, aprendizajes, y sobre todo, mucha creatividad y persistencia.
Si bien hay lineamientos generales para este tipo de categoría, no existe una receta única para su creación; cada territorio parece agregar alguna novedad al concepto, por lo que es una categoría en construcción, especialmente porque parte de las particularidades de la región latinoamericana.
¿Y las implicaciones para Costa Rica? Es un paso más agresivo que el llamado “co-manejo” aplicado en el Parque Nacional Cahuita, ubicado en el Caribe Sur. El Geoparque es una categoría de conservación relativamente nueva, especialmente para Costa Rica, ya que a pesar de que esta figura de protección tiene más de dos décadas de aplicación, ha sido una categoría desconocida en el país; aun cuando Costa Rica se vanaglorie de su sistema de conservación, un modelo que fue exitoso y que actualmente se encuentra en un proceso de crisis e involución.
Un Informe de la Contraloría General de la República (Nº DFOE-AE-IF-16-2014) determinó que 86 de las 128 áreas silvestres protegidas analizadas – a pesar de que en el país existen 171 áreas protegidas- cuentan con al menos una persona responsable por la gestión. En 48 de estas áreas silvestre protegidas no se cuenta con los recursos materiales necesarios para cumplir con acciones de control y protección.
En otras palabras, con base en los datos de la Contraloría, el 32,8% de todas nuestras áreas protegidas no tienen protección alguna y deben considerarse como “parques de papel” pues han sido declarados por ley o decreto, pero no cuentan con protección o administración alguna. Por ejemplo, el Parque Internacional La Amistad que el cual cuenta con casi 200 mil hectáreas, está totalmente desprotegido. El 96% de su superficie ocupa la vertiente del Caribe y cuenta con solamente 1 guardaparques para su protección.
Desde 1998 no se ha creado ninguna plaza de guardaparques, pero además los que se pensionan o renuncian no son sustituidos, esto hace que en algunas áreas protegidas la reducción de guardaparques alcance un 70%.
Sumado a lo anterior, adeudamos más de 100 mil millones en tierras que conforman parte de los parques nacionales no pagadas a sus propietarios originales. Con mil millones al año, presupuesto adjudicado al MINAE para pagar esta deuda, tardaríamos 100 años saldándola; esto sin contar intereses.
A esta crisis se le suma una serie de megaproyectos, privatizaciones, e intenciones extractivas y aperturistas sobre el Patrimonio Natural del Estado. Si bien se reconoce que hay una crisis ambiental sin precedentes fuera de las áreas protegidas, no resulta nada sensato romper el sistema de protección para extraer recursos y someter el patrimonio natural que nos queda a una mayor crisis socio ambiental. Hace falta construir visiones de Geoparque en los “parques de papel”, pero, sobre todo, fuera de las áreas que ya se encuentran “conservadas”, a fin de que no exista una visión exclusivamente conservacionista, sino más bien integracionista de las comunidades con el ambiente.

(*)Docente Escuela de Geografía y coordinador del Programa Kioscos Socioambientales de la UCR.
Fotos tomadas de UNESCO y http://www.geoparque.uy/index.php/geoparque-grutas-del-palacio/sitios-de-interes/lagos-de-andresito.html
Enviado por Kioscos Ambientales.
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Recuperación de terrenos de Finca La Chiripa permite conservación del recurso hídrico
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Comisión para la defensa de la Zona Protectora El Chayote
Nos informan que el Juicio por la recuperación de terrenos de la Finca La Chiripa en la Zona Protectora El Chayote al fin llegó a su fin, se ratifica la sentencia anterior que da paso a la recuperación de los mismos para Naranjo. Esto es una excelente noticia para la conservación del recurso hídrico de nuestro cantón. Saludamos y agradecemos el enorme esfuerzo y dedicación de las Asadas del cantón que llevan años luchando para que esto sea una realidad.

Tomado de la página de Facebook de Comisión para la defensa de la Zona Protectora El Chayote.
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Parque temático UCR será ejemplo a seguir en conservación ambiental y cultural
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Las fincas 3 y 4 de la Universidad de Costa Rica (UCR) representan en conjunto un oasis natural para el área metropolitana de San José, pero también un espacio en el que se puede aplicar la regeneración del bosque, darle continuidad a los patrones ecológicos allí presentes y preservar el paisaje cultural.
Eso es lo que pretende el proyecto denominado Ordenamiento territorial, regeneración ambiental y del bosque: plan maestro para Finca 4 de la UCR, paisajismo, recuperación ecológica y usos, el cual fue elaborado por un equipo multidisciplinar coordinado por el Arq. Carlos Jankilevich Dahan, máster en planeamiento ambiental y paisajismo, especialista en morfología urbana y paisajes culturales, y profesor de la Escuela de Arquitectura.
“Queremos hacer de la Finca 4 un parque temático que al mismo tiempo sea un regenerador de paisaje, allí queremos implementar manchas o zonas que nos recuerden el pasado histórico con áreas de bosque premontano, con manchas de bosque secundario avanzado, espacios de paisaje cafetalero, manchas de sembradíos de café abandonados y el charral cubriendo ésta área; lo que pretendemos es explicar cómo se configuraron allí la historia natural y la historia urbana”, destacó el Arq. Jankilevich.
El visitante podrá conocer las diferentes especies de fauna y flora que habitan en el parque, pero también habrá espacio para la investigación, tener un área para el recreo, estudiar la conservación y ser testimonio de la historia natural y urbana local. Esta propuesta está terminada y se encuentra en un proceso de exposición y consulta entre las autoridades universitarias, para contar finalmente con un trabajo que marcará el desarrollo de áreas similares para el resto del país. Posterior a su aprobación final se inciará el proceso de modificación de las características visibles y físicas del terreno.

El grupo de expertos estuvo integrado por la M.Sc. Javiera Aravena, geógrafa y ecóloga paisajista; el M.Sc. Daniel Cubero, geógrafo y experto en ordenamiento territorial y desarrollo local; la Arq. Estephanía Largaespada; el Arq. Adrián Valerio; el Ing. Nelson Vindel, ingeniero forestal; y el M.Sc. Randolph von Breymann, científico político y experto en urbanismo y gestión de la ciudad. También colaboraron el biólogo Carlos Bolaños y el Arq. Luis Solano.
Respetar, cuidar y estudiar la naturaleza
Es una constante desde su creación, que la UCR brinde propuestas orientadas a buscar soluciones de los grandes problemas nacionales y este proyecto se suma a la larga lista de iniciativas que van en esa línea; específicamente, el Arq. Jankilevich resaltó que la realización de este parque temático representa una gran oportunidad para aportar ante una situación crítica: la semi-consolidación de la desertificación urbana, ante esto lo que propone este grupo de especialistas es la recuperación y regeneración del remanente del bosque presente en las fincas 3 y 4.
“Si observamos una foto aérea de las cuatro fincas de la UCR, el espacio que va hacia el oeste está prácticamente semi-desertificado, dado el avance de la urbanización y otros usos, mientras que en el espacio hacia el este están los remanentes de los grandes patrones de bosques; el desafío es: ¿somos parte de la desertificación o somos parte de la regeneración y articulación del bosque?”, indicó el Arq. Jankilevich.
Este proyecto plantea que, gracias a la regeneración del bosque se produce un “derrame” de la vegetación hacia las demás fincas de la UCR y hacia todo el entorno, prolongando y extendiendo las áreas verdes, “es una apuesta por la continuidad y contigüidad de los corredores ecológicos, porque estos bosques significan un patrón ecológico regional; debemos preguntarnos si vamos a seguir destruyéndolos o si vamos a colaborar en recuperarlos, la UCR escoge lo segundo”, señaló el Arq. Jankilevich.
Las cuatro fincas de la UCR suman casi 90 hectáreas de terreno, un área que es más extensa que el parque recreativo La Sabana, de ahí la gran importancia que tienen para el área metropolitana como espacios que elaboren estrategias para proteger el medio ambiente.

“Este plan maestro persigue la recuperación, conservación, desarrollo ambiental y paisajístico de la Finca 4, al impulsar la regeneración del bosque junto con el acondicionamiento de los usos recreativos, didácticos y experimentales en los que participará tanto la comunidad universitaria como el público en general, en un entorno que servirá de testimonio de la historia natural del sitio a partir del ordenamiento territorial de la Universidad”, aseveró el Arq. Jankilevich.
Sobre el parque y sus atractivos
Los componentes del parque temático que este proyecto propone desarrollar en Finca 4, la cual mide 71 800 m², son: zonas de conservación, parcelas o fincas experimentales, bosque recreativo, mancha de charral y remanente de cafetal, mancha de recuperación del bosque premontano húmedo, sistema hídrico, centro de visitantes, escampaderos, miradores a nivel de terreno y a la altura de la copa de los árboles, módulos típicos para bodega y sanitarios, puentes, ciclovía y senderos. Las construcciones se harían en un 30 % del terreno que estaría destinado para ello, el resto se mantendría como áreas verdes.
La entrada tendrá un vestíbulo, habrá varias construcciones amigables con el ambiente hechas de madera y con un pequeño centro de visitantes en donde se les explicará de manera interactiva todo lo que encierra este parque; la propuesta es que las personas hagan un repaso completo sobre cómo evolucionó esta área y se pasó de un bosque a la agricultura y de ahí a la urbanización, junto con sus respectivas aristas.
| “Será como un museo de historia natural en donde se podrán ver los distintos estadios por los que pasó esta zona desde su época precolombina hasta la urbanización actual, de ahí que tenga que ver con identidad y paisaje cultural” Arq. Carlos Jankilevich Dahan, máster en planeamiento ambiental y paisajismo. |
“La diferencia entre las zonas de conservación y el bosque recreativo es que en las primeras la conservación es absoluta, o sea, el sotobosque no se puede alterar, mientras que en las segundas hay una fuerte conservación del bosque pero se pueden hacer campamentos, las personas pueden caminar allí, es decir, es un bosque recreativo. El bosque es un rasgo del paisaje cultural de Costa Rica y de su identidad”, explicó el Arq. Jankilevich.

Según afirmó este profesor de Arquitectura, el estudio que se hizo en Finca 4 es pionero y tiene como objetivo principal la reforestación, la cual se basa en el análisis de los patrones ecológicos y la cobertura vegetal de las fincas de la UCR y sus entornos, cuya conclusión es que a la hora de reforestar se tomará en cuenta la existencia de un patrón de vegetación que se debe respetar.
“No se trata de llegar y sembrar cualquier cosa, inclusive no es plantar especies nativas del país, pues ellas cambian cada 2 km² y son diferentes en cada región, no vamos a modificar patrones. Se hicieron muestras para determinar la distribución y persistencia de las especies, por lo que a la hora de reforestar y regenerar seguiremos ese patrón natural histórico que tiene Finca 4; el bosque se regenera desde abajo, del suelo para arriba, no plantar y cortar o podar especies nativas porque sí”, enfatizó el Arq. Jankilevich.
Desde la época precolombina hasta nuestros días, el bosque siempre ha sido el escenario de nuestra vida, advirtió este experto en paisaje, además lo catalogó como un gran tesoro patrimonial desde el punto de vista cultural (paisaje cultural), “el bosque es un bien natural y un recurso ecológico fundamental, pero también tiene un valor de identidad, es una parte importante de nuestra memoria colectiva”, concluyó el Arq. Jankilevich.
Otto Salas Murillo
Periodista Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/
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Pronunciamiento sobre Consejo Consultivo Ciudadano de Cambio Climático, conocido como “5C” de Costa Rica
Escrito en . Publicado en Madre Tierra.
Hoy jueves 23 de noviembre se llevará a cabo una reunión, convocada esta misma semana por el MINAE, en la cual el sector ecologista y de conservación de la biodiversidad deberá elegir a quienes le representarán en el Consejo Consultivo Ciudadano de Cambio Climático, conocido como “5C”, que fue creado mediante el decreto ejecutivo N°40615. Este Consejo, según el decreto, será una instancia de auditoría ciudadana a cargo de analizar, discutir y apoyar el trabajo de los diferentes ministerios, en cumplimiento de la Ley número 9405 que refrenda el Acuerdo de París de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
“La convocatoria se realizó con muy poco tiempo y hubo poca difusión” declaró Mariana Porras de COECOCEIBA-Amigos de la Tierra Costa Rica. “Esto, no permite que las organizaciones podamos discutir cómo puede darse nuestra participación y quienes podrán representarnos a nuestras organizaciones y al trabajo que realizamos sobre todo a aquellas que trabajamos y construimos junto a muchas organizaciones comunitarias que no cumplen con requisitos formales para participar en esta instancia como lo es, estar registradas ante el Registro de Asociaciones, pero que aportan día a día al cuidado de sus territorios y en la lucha contra las causas que provocan el cambio climático” añadió Porras.
La convocatoria a esta elección no solo es tardía sino que contrasta con lo establecido en el decreto de conformación del Consejo: mientras en el decreto se presentan los requisitos, la carta solo invita a participar generando gran confusión. “No entendemos por qué la convocatoria se hace con tan poca antelación y además dejando por fuera a importantes organizaciones ecologistas del país ya que creemos que todas tienen algo que aportar sobre esta crisis climática, especialmente las que vienen de comunidades afectadas por esta crisis ambiental y cuyas voces al parecer no serán escuchadas” terminó Porras.
Creemos que la convocatoria a esta reunión debe ser cancelada y en su lugar, el MINAE como autoridad, debe convocar a una nueva reunión con tiempo suficiente para que las organizaciones puedan prepararse. Esta convocatoria debe ser amplia. Así, el gobierno de la acción ciudadana podrá hacer honor a uno de los pilares por los cuales fue electo y hacer del Derecho Humano a la participación ciudadana un derecho y no un slogan.
Además, sobre el tema de cambio climático y las causas que lo provocan nos preocupa:
- En esta comisión se dedicará a monitorear la ejecución del Acuerdo de París acordado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que creemos que pudo ser mucho más ambicioso. Este acuerdo permite a los gobiernos elegir sus propias metas y no existe un mecanismo global para garantizar que todos esos acuerdos voluntarios contribuirán a una reducción global de gases de efecto invernadero que sea suficiente para lograr la meta oficial de no sobrepasar los 2°C de calentamiento. Por el momento, incluso en caso de que se cumplieran las promesas realizadas (y aquí el “en caso de” es una condicionante muy importante), probablemente conducirán a un calentamiento desastroso de 2,7 a 3,5°C.
- Además, a pesar del mensaje positivo en gran parte de los medios, el Acuerdo de París no contribuye a la justicia climática: es un acuerdo débil que permite a los países ricos eludir sus obligaciones de implementar una cuota justa de reducción de emisiones y de proporcionar financiamiento para la transformación energética y la adaptación a los países en desarrollo, sobre la base de su responsabilidad histórica. Más aún, prácticamente no hay cifras o metas claras en el texto para garantizar una acción ambiciosa frente al cambio climático.
- La importancia de la Equidad y las ‘Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas’ (un elemento histórico de enorme importancia) fue socavada. En términos generales, el Acuerdo de París no da respuesta a las demandas populares que exigen una transformación sistémica de nuestras sociedades, nuestras economías y nuestro mundo.
- En la COP23 que se celebró hace unos días, terminó con metas también poco ambiciosas, se esperaba que avanzara en la financiación climática y el apoyo a las personas que ya habían sido afectadas por el cambio climático en el sur global (pérdidas y daños) como un legado único de la presidencia del pequeño estado insular de Fiji. Pero se progresó muy poco en estos temas. Después de 6 años de estancamiento (desde la COP17) la negociación de nuevos mecanismos de mercado progresó rápidamente durante la COP e incluye elementos alarmantes como el traspaso de una gran cantidad de créditos del Protocolo de Kyoto, reglas de compensación del MDL, bosques tropicales / REDD + entre otros.
Las organizaciones ecologistas, seguiremos aportando y denunciando las causas que provocan el cambio climático y las soluciones al mismo. Algunas como el manejo comunitario del bosque y la agroecología ya existen en nuestro país y son fortalecidas día a día por muchas comunidades y organizaciones. Creemos además que es necesario un cambio importante en el patrón de producción y dejar el consumismo.
Es de trascendental importancia incluir a las comunidades campesinas y Pueblos Indígenas para construir una visión crítica común para que sean los propios actores quienes tomen las decisiones sobre lo que puede o no pasar en su territorio. Es necesario apoyar propuestas para la defensa y la recuperación de los bienes comunes, y esto implica el respeto de los derechos de las comunidades campesinas e Indígenas así como el reconocimiento del papel fundamental que desempeñan en la toma de decisiones relativas a sus bienes naturales.
Para mayor información: Mariana Porras, COECOCEIBA – Amigos de la Tierra al teléfono: 8302236 y al correo mariana@coecoceiba.org
*Imagen con fines ilustrativos tomada de cienciados.com
Enviado por Coecoceiba.
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