MBA Lic. Bach. Luis G Martínez Sandoval Académico Universitario Carreras Comercio Exterior, Administración Aduanera Especialista en Relaciones Económicas y Políticas Internacionales MBA Administrador de Empresas énfasis Mercados Globales y Negocios Internacionales Exfuncionario Banco Mundial IFC – Ecuador- y, América Latina Especialización en Cambio Climático y Gestión Integral de Riesgos de Desastres, Negociación y Mediación – INCAE, Calidad Total y Alta Gerencia Dirigente Sindical ANEP, Escritor Contacto: luis.martinez.sandoval@gmail.com Cel. 62764133
Hay palabras que incomodan porque obligan a mirar realidades que preferimos no nombrar. Una de ellas es kakistocracia.
El término proviene del griego kákistos, «el peor», y kratía, «gobierno». Tradicionalmente se utiliza para describir el gobierno de los peores o, en un sentido más amplio, un sistema en el que la incompetencia, la mediocridad, la arbitrariedad o la lealtad personal pueden terminar imponiéndose sobre el mérito, la capacidad y el interés institucional.
Aplicar este concepto a las universidades públicas costarricenses no debería interpretarse como una acusación contra personas determinadas. Debe entenderse como una pregunta incómoda sobre la calidad de nuestras instituciones.
¿Estamos construyendo universidades donde prevalecen el mérito, la capacidad, la experiencia y la independencia de criterio, o estamos permitiendo que otros factores-clientelismo, amiguismo, ascensos futuros, estabilidad laboral, otros- tengan un peso excesivo en la selección de quienes ejercen el poder universitario?
La universidad debería ser el último lugar donde el mérito pierda valor
Una universidad no es simplemente una organización administrativa. Es una institución cuya razón de ser está vinculada con el conocimiento, la investigación, la formación profesional, el pensamiento crítico y el desarrollo de la sociedad. Por eso, cuando el mérito comienza a perder importancia dentro de una universidad, el problema trasciende a las personas que ocupan temporalmente determinados cargos.
Se deteriora la cultura institucional.
La kakistocracia universitaria no necesariamente aparece de manera repentina. Puede comenzar con pequeñas señales:
un nombramiento cuyos criterios no son suficientemente claros;
un procedimiento cuya transparencia puede ser cuestionada;
una decisión que carece de mecanismos eficaces de revisión;
una estructura donde la lealtad tiene más valor que la independencia;
una cultura institucional en la que cuestionar una decisión resulta más difícil que aceptarla.
Ninguna de estas situaciones, por sí sola, permite afirmar que existe una kakistocracia. Pero sí puede justificar una pregunta:
¿Estamos diseñando nuestras instituciones para que los mejores criterios -experiencia, capacidad demostrada, liderazgo, consciencia institucional, capacidad de negociación, capacidad de resolución de conflictos y otros- prevalezcan?
Rectorías y consejos universitarios: donde la pregunta adquiere mayor importancia
Si queremos analizar el gobierno de las universidades públicas, debemos observar los espacios donde se concentra la mayor responsabilidad institucional. Las rectorías y los consejos universitarios son ejemplos fundamentales. No porque quienes ocupen esos cargos sean necesariamente incompetentes o actúen incorrectamente. Afirmarlo respecto de personas concretas requeriría evidencia objetiva.
El punto es otro, y es mucho más de fondo.
El verdadero problema no es la idoneidad moral de los individuos, sino la complacencia de un diseño institucional que suele confundir la legitimidad democrática con la aptitud técnica y estratégica. Precisamente porque son cargos de enorme responsabilidad, los requisitos y mecanismos para acceder a ellos deberían ser especialmente exigentes, blindados contra la política interna de favores y el clientelismo académico. Sin embargo, estos liderazgos se eligen mediante sistemas de votación que arrastran un sesgo democrático de origen: el derecho al voto se reserva casi exclusivamente para el personal con plaza en propiedad, excluyendo por completo a la población docente interina.
Una Rectoría no es simplemente un puesto administrativo, ni un premio de consolación a la veteranía.
Quien ejerce la Rectoría participa en la conducción estratégica de la universidad, representa a la institución, administra recursos públicos y toma decisiones capaces de producir efectos durante muchos años. No basta con ser un académico destacado para saber gestionar presupuestos multimillonarios o negociar con el entorno político y social.
Los consejos universitarios, por su parte, participan en decisiones fundamentales para la vida académica y administrativa. Sin embargo, con frecuencia se convierten en asambleas corporativistas donde se defienden intereses de sector, de facultad o de gremio, por encima del interés superior de la institución.
Por eso cabe preguntar de forma frontal: ¿Qué tan exigentes son nuestros sistemas para seleccionar a quienes aspiran a gobernar las universidades públicas? ¿Se privilegia realmente la capacidad, la visión estratégica y la ética pública? ¿O el sistema electoral universitario castiga la independencia de criterio y premia al candidato que ofrece discursos cómodos, promesas corporativas y continuismo?
¿Cómo hablar de democracia universitaria cuando se normaliza la precarización de una enorme masa de docentes atrapados bajo la figura de la estabilidad impropia, sosteniendo cotidianamente las aulas, pero privados del derecho a ser electores?
¿Hemos diseñado filtros que evalúen de manera objetiva la trayectoria y la capacidad de administrar recursos, o permitimos que las campañas universitarias se conviertan en concursos de popularidad condicionados por el miedo a perder el nombramiento o por la promesa clientelar de obtener, finalmente, una plaza en propiedad?
Evadir el debate sobre la profesionalización del gobierno universitario y la exclusión democrática de sus propios trabajadores bajo la excusa de defender la autonomía es una contradicción. La autonomía se defiende con excelencia, inclusión y rendición de cuentas, no con opacidad, precarización laboral o endogamia institucional.
Estas preguntas no debilitan la universidad. La fortalecen, porque la obligan a mirarse en el espejo de sus propias inconsistencias antes de que factores externos utilicen esas debilidades para desmantelarla.
El problema de la selección negativa
Uno de los riesgos más serios que puede enfrentar cualquier organización es la selección negativa.
En una institución saludable, las personas más preparadas deberían tener posibilidades reales de asumir responsabilidades. Pero una organización puede desarrollar, consciente o inconscientemente, una dinámica diferente: aquella en la que prosperan más fácilmente quienes se adaptan al sistema que quienes lo cuestionan.
El profesional independiente pregunta.
El académico crítico cuestiona.
El especialista advierte riesgos.
El funcionario responsable señala posibles errores.
Todos ellos pueden resultar incómodos. Pero precisamente por eso son indispensables.
Una universidad que pierde la capacidad de escuchar a sus voces críticas comienza a perder una parte esencial de su naturaleza.
Porque una universidad debe enseñar pensamiento crítico, no solamente transmitir conocimientos. Y sería contradictorio enseñar a los estudiantes a cuestionar mientras dentro de la propia institución se desalienta el cuestionamiento.
Lealtad personal no es compromiso institucional
Existe una diferencia fundamental entre lealtad personal y compromiso institucional. El compromiso institucional consiste en defender la universidad, sus principios, sus estudiantes, sus funcionarios y el interés público. La lealtad personal consiste en respaldar a determinadas personas. Cuando ambos conceptos se confunden, aparece un riesgo.
Una universidad pública no debería necesitar personas leales a individuos. Debería necesitar personas leales a la institución, a la legalidad, al conocimiento y al interés público. La verdadera lealtad universitaria no debería preguntarse:
«¿A quién debo apoyar?» Sino: «¿Qué es lo mejor para la institución?»
La autoridad también debe poder ser cuestionada
Una universidad necesita autoridad. Pero ninguna autoridad debería considerarse infalible. La verdadera fortaleza institucional aparece cuando alguien puede decir:
«Esta decisión puede estar equivocada».
Y cuando la institución puede responder: «Vamos a revisarla». Eso es institucionalidad. Una universidad saludable no teme la discrepancia. La utiliza para mejorar.
El problema comienza cuando la crítica se interpreta automáticamente como deslealtad, enemistad o ataque. La discrepancia profesional no debería ser castigada. Debería ser escuchada.
La universidad pública pertenece a la sociedad
Las universidades públicas son patrimonio de Costa Rica. Sus recursos, infraestructura, legitimidad y misión tienen una dimensión pública. Por eso, defender la universidad pública no significa defender automáticamente a quienes la administran.
A veces, defenderla significa precisamente exigirle más.
Más transparencia.
Más mérito.
Más eficiencia.
Más rendición de cuentas.
Más responsabilidad.
Más respeto por la legalidad.
Más apertura al debate.
La universidad pública no debería ser patrimonio de grupos, personas o administraciones. Debe estar al servicio de la sociedad.
La solución no es cambiar nombres: es mejorar las reglas
Si una institución presenta problemas de gobierno, la solución no debería consistir únicamente en sustituir personas. Porque mañana pueden llegar otras y reproducir exactamente las mismas dinámicas. La verdadera solución está en fortalecer las instituciones.
Necesitamos:
procesos transparentes para acceder a cargos de responsabilidad;
criterios objetivos de selección;
evaluación del desempeño;
rendición de cuentas;
transparencia en los nombramientos;
independencia de criterio;
respeto a la libertad académica;
mecanismos eficaces de revisión;
órganos de control efectivos;
protección para quienes planteen cuestionamientos de buena fe;
y una verdadera cultura institucional del mérito.
La excelencia no puede depender de quién ocupa un despacho. Debe estar incorporada al sistema.
La pregunta que deberíamos hacernos
La pregunta fundamental para nuestras universidades públicas no debería ser únicamente:
¿Quién manda? Deberíamos preguntar: ¿Cómo llegó a ese cargo? ¿Con qué criterios fue seleccionado? ¿Cómo se evalúa su desempeño?
Y, sobre todo: ¿Qué sucede cuando alguien demuestra que una decisión puede estar equivocada?
Si la institución escucha, analiza, investiga y corrige, existe salud institucional. Si la respuesta sistemática fuera silenciar, marginar o desestimular la discrepancia, tendríamos un problema que merecería ser examinado. No necesariamente porque exista corrupción. No necesariamente porque exista mala fe.
Sino porque una institución que pierde la capacidad de reconocer sus errores y corregirlos comienza a debilitarse.
Kakistocracia: una advertencia, no una sentencia
Debemos ser cuidadosos con esta palabra. No corresponde utilizar «kakistocracia» como una etiqueta para descalificar personas o instituciones sin evidencia. Su verdadero valor está en utilizarla como una herramienta de análisis y una alerta democrática.
Nos obliga a preguntarnos si nuestros sistemas están seleccionando y promoviendo a quienes poseen las mejores capacidades, preparación, independencia de criterio y compromiso con el interés público.
Porque una democracia no solamente necesita buenos gobernantes. Necesita buenas instituciones. Y una universidad pública no solamente necesita excelentes profesores. Necesita excelentes sistemas para seleccionar, administrar, evaluar, corregir y rendir cuentas.
El verdadero examen
La verdadera prueba de una universidad no está en que nunca se equivoque. Eso sería imposible. La verdadera prueba está en qué hace cuando se equivoca.
¿Escucha? ¿Investiga? ¿Corrige? ¿Acepta la crítica? ¿Protege al que plantea una preocupación legítima? ¿Reconoce que ninguna autoridad es infalible?
Una universidad que responde afirmativamente a estas preguntas demuestra fortaleza. Porque el verdadero peligro no es que alguna vez se tome una mala decisión.
El verdadero peligro comienza cuando una institución pierde la capacidad de reconocerla, cuestionarla y corregirla.
Es ahí donde la palabra kakistocracia deja de ser solamente un concepto político. Se convierte en una advertencia sobre la calidad del gobierno de nuestras instituciones. Y quizá la pregunta más importante que Costa Rica debería hacerse respecto de sus universidades públicas sea esta:
¿Estamos formando profesionales para transformar el país mientras construimos, dentro de nuestras propias universidades, instituciones capaces de transformarse a sí mismas? Entendiendo como autotransformarse mediante un proceso continuo de sana crítica, concertación, diálogo, espacios abiertos, evaluaciones y escucha, entre otros.
Si la respuesta es sí, el futuro es prometedor.
Si la respuesta es no, la discusión apenas comienza.
Por: Dr. Efraín Cavallini Acuña Comunicador Sophia Marín Cavallini Estudiante-EPPS-UNA
La UNA presenta 8 obras clave para la Costa Rica actual.
Con una serie de ocho publicaciones sobre: sustentabilidad, planificación y promoción social, sostenibilidad, liderazgo femenino, teletrabajo, ruralidad, producción y desarrollo social, geopolítica, diplomacia y relaciones internacionales, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional-FCS-UNA reafirma su liderazgo académico y compromiso con la realidad costarricense.
Investigadores, académicos, estudiantes, personas autoras, miembros del comité editorial, funcionarios y personas interesadas, se dieron cita el jueves 24 de setiembre de 2026 en la Sala de Conferencias de la Facultad de Ciencias Sociales-FCS-UNA, para compartir el aporte editorial y la producción académica de la FCS-UNA.
El acto de apertura estuvo a cargo del Dr. Raúl Fonseca Hernández, Decano y la M.Sc Yensi Vargas Sandoval, Vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales-FCS-UNA.
El Decano abrió el evento mencionando la importancia de reconocer los esfuerzos académicos, que viene realizando la facultad en el marco de proyectos de investigación tanto en el área disciplinar como en las ciencias sociales de la UNA. Asimismo, resaltó que la actividad evidencia el compromiso de las autoridades de la facultad, para promover y apoyar la producción de temas de interés universitario y nacional.
El Dr. Fonseca, indicó que este espacio es una gran oportunidad para relanzar la Revista ABRA de la UNA y apoyar el trabajo de edición que viene en proceso para este año, como los compromisos a partir del año 2027:
“Pretendemos de incentivar y fortalecer un programa de producción editorial propia de la facultad y, de esta manera, instar a las unidades académicas de la facultad- según los ejes temáticos relacionados con las ciencias sociales- a investigar y publicar sus trabajos. Desde la facultad se estarán estableciendo alianzas con diversas casas editoriales y centros de pensamiento afines, para darle un mayor respaldo a las personas autoras e incentivar su amplia divulgación”, expresó el Decano de la FCS-UNA.
Por su parte la M.Sc Yensi Vargas Sandoval, Vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales, compartió con las personas presentes y quienes siguieron la transmisión en vivo, que este espacio busca resaltar la producción académica que se hace con gran esfuerzo, a pesar de la sobrecarga del profesorado e investigadores quienes desde las escuelas, programas y proyectos realizan un gran esfuerzo para incidir con sus temáticas (docencia, extensión, investigación) en los diversos ámbitos de la sociedad: “Es digno reconocer en este evento el trabajo de tantas personas académicas que han facilitado sus obras para compartir con este auditorio como con el país. La tenacidad y el compromiso de muchas personas que participan este día, es una muestra de la excelencia con que cuenta la FCS-UNA, que busca impactar y brindar su aporte en la transformación de nuestra realidad nacional, de ahí, que las nuevas publicaciones de la FCS-UNA se constituyen en el espacio académico al servicio del país”, indicó la Vicedecana.
En los diversos espacios personas autoras realizaron la presentación de los libros procurando resumir el contenido e invitar a la audiencia a acceder a dichas producciones.
Sostenibilidad y empleo digital: Respuestas de la UNA a los retos del teletrabajo.
La UNA plantea que el teletrabajo no debe medirse solo por la tecnología, sino por su capacidad para generar bienestar, inclusión y justicia social en la región.
En el primer bloque se hizo un resumen de la producción: Teletrabajo, objetivos del desarrollo sostenible y visiones desde la Educación Superior Costarricense, cuya disertación estuvo a cargo del Dr. Luis Diego Salas Ocampo, catedrático, académico e investigador de la Escuela de Relaciones Internacionales de la UNA y Coordinador de la Comisión Académica del Congreso Internacional de Teletrabajo, también expuso sobre esta producción la autora y coordinadora del libro Dra. Marly Yisette Alfaro Salas, académica e investigadora de la Escuela de Secretariado Profesional en la UNA, se ha desempeñado como coordinadora del Proyecto de Gestión de Calidad y de la Comisión Institucional de Teletrabajo de la Universidad Nacional.
Este documento recoge las aportaciones del Congreso Internacional de Teletrabajo: Sostenibilidad, cultura digital y transformación social en América Latina; realizado de manera virtual los días 21 al 24 de setiembre de 2021.
El Dr. Salas Ocampo expresó que esta publicación presenta una estructura capitular en la cual se hace un análisis del teletrabajo con distintas áreas en el marco de los ODS, de ahí que el libro propone comprender el teletrabajo como una transformación que no se reduce al uso de plataformas tecnológicas, la obra relaciona trabajo, educación, sostenibilidad, salud, derechos y gestión institucional. Su idea central es clara: el teletrabajo debe valorarse por la calidad de las condiciones que crea para las personas y no únicamente por su eficiencia operativa o por la posibilidad técnica de trabajar a distancia.
Para este autor, el libro ofrece una lectura situada de experiencias costarricenses y latinoamericanas. Reúne aportes que permiten reconocer avances, límites y tensiones de una modalidad que se volvió urgente durante la pandemia, pero que venía siendo impulsada por cambios tecnológicos y laborales previos: “El texto invita a pensar qué tipo de teletrabajo conviene sostener y bajo qué condiciones puede contribuir al trabajo decente, la inclusión y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Agradecemos a la Organización Internacional del Trabajo por su aporte en el Congreso y a instancias como Italac, ITA y el CIDIT por su integración en la experiencia que culminó con insumos para esta publicación”, señaló el académico Salas Ocampo.
Los autores manifestaron que la obra conecta escalas que a menudo se consideran por separado: el hogar, la persona trabajadora, la organización, la universidad, la política pública y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en este sentido, gracias a esa conexión se hacen visibles brechas de conectividad, territorio, habilidades digitales y poder. De esta manera, el teletrabajo puede ampliar oportunidades, pero también puede profundizar desigualdades cuando no existen infraestructura, acompañamiento, reglas claras y protección de derechos. Por ello, para las personas autoras los casos situados del libro ofrecen elementos para que las decisiones públicas e institucionales respondan a realidades concretas y no a modelos abstractos.
La Dra. Marly Alfaro Salas, expuso que, en el marco de la pandemia, el Congreso Internacional de Teletrabajo ayudó a convertir una respuesta de emergencia en una agenda de análisis compartida. En el ámbito académico, la reflexión se dirigió a la docencia, la investigación, la extensión y la gestión universitaria. En el ámbito comercial, puso sobre la mesa la organización del trabajo, la comunicación, la innovación y el empleo. En los ámbitos político y sectorial, permitió discutir derechos, regulación, inclusión, ambiente y políticas públicas.
Alfaro, dijo que el principal aporte del libro desde las ciencias sociales consiste en estudiar el teletrabajo como un fenómeno sociocultural y laboral: “Esta mirada permite ir más allá de las herramientas digitales para examinar relaciones de poder, normas, desigualdades, territorios, culturas organizacionales y experiencias cotidianas. La innovación se humaniza cuando se analiza cómo viven las personas la modalidad, cómo se distribuyen las responsabilidades y qué efectos tiene en el bienestar, la educación y el vínculo con las instituciones”.
Salas y Alfaro, quienes son parte de un grupo de académicos responsables de la producción de este libro, su publicación deja abierta una pregunta fundamental: ¿qué condiciones institucionales, culturales y de política pública permiten que el teletrabajo deje de ser una respuesta reactiva y sostenga trabajo decente, inclusión y cuidado?
“En conjunto, el libro invita a entender la educación superior como un espacio de investigación, regulación y compromiso público. El teletrabajo no se justifica por sí mismo; su valor depende de las condiciones que crea y de la manera en que protege o limita derechos, bienestar, inclusión y sostenibilidad. La preocupación que queda para la sociedad es sencilla y exigente a la vez: qué teletrabajo queremos sostener. La respuesta requiere evidencias, participación social e instituciones capaces de aprender de la experiencia para construir formas de trabajo más justas y sostenibles”, concluyeron estas personas autoras en su disertación.
Liderazgo femenino en la UNA: Transformación, ética y huella que inspira.
La UNA visibiliza el aporte ético, académico y humano de las mujeres en la UNA como una fuerza viva que redefine la docencia, la investigación y la extensión universitaria.
En este primer bloque se presentó el libro_ “Mujeres que dejan huella: liderazgo académico y humano en la Universidad Nacional” a cargo de la autora Dra. Jinette Ugalde Naranjo, académica e investigadora de la Escuela de Administración-EDA-UNA, coordinadora de la Red de Mujeres Académicas y miembro activo de la Red de Mujeres Investigadoras-UNA.
La Dra. Ugalde Naranjo, destacó el aporte de las mujeres académicas quienes, desde sus espacios cotidianos, han liderado procesos de cambio que merecen ser visibilizados, documentados y celebrados, porque su aporte como mediadoras entre la teoría a la Docencia, Extensión e Investigación (Acción Sustantiva) en la Universidad Nacional, ha sido vital para contribuir a la institucionalidad, la innovación y la transformación de la academia.
Ugalde, expresó que, en un contexto marcado por desigualdades estructurales, tensiones políticas y desafíos educativos persistentes, las voces femeninas han sido faros de innovación, resiliencia y compromiso ético. De ahí que este compendio (Libro) de historias, experiencias y conocimiento es un homenaje a quienes han abierto caminos, y una plataforma para que sus ideas sigan generando impacto: “En contextos donde las voces femeninas han sido históricamente subrepresentadas, este libro busca revertir esa tendencia. No desde la victimización, sino desde la afirmación: mostrar que las mujeres no solo están presentes en la academia, sino que la están redefiniendo”.
Esta académica puntualizó que lo que une a estas voces no es una disciplina común ni una metodología única, es una ética compartida: la de educar para transformar, investigar para incidir, escribir para construir puentes, por ello, desde esa comprensión, han desarrollado propuestas que dialogan con los grandes desafíos contemporáneos: la equidad, la sostenibilidad, la empleabilidad, la ciudadanía crítica: “El fin principal de este libro es, entonces, el reconocimiento de las académicas como agentes de cambio. No solo como transmisoras de conocimiento, sino como diseñadoras de estrategias, gestoras de innovación, constructoras de redes. Esta obra reconoce que el liderazgo académico femenino no se limita al ámbito profesional. Muchas de las homenajeadas han tenido que conciliar sus roles como madres, cuidadoras, activistas, con sus responsabilidades académicas”, indicó Ugalde.
“Como compiladoras de esta obra, queremos evidenciar experiencias que reflejan la diversidad, profundidad y potencia del trabajo académico liderado por mujeres de nuestra universidad, que han impactado a nivel institucional, nacional e internacional. Este trabajo, representa una cartografía intelectual y afectiva que muestra cómo el conocimiento se entrelaza con la identidad, la territorialidad, la ética y la acción”, agregó la Dra. Ugalde, quien agradeció el apoyo de la Red de Mujeres Académicas e Investigadoras de la UNA, a las compiladoras (autoras) y a las protagonistas de este libro por su compromiso con la calidad, con la pertinencia, con la equidad y con la construcción de espacios más justos, más inclusivos, más transformadores. “¡Qué este libro sea una semilla en ese camino! “
El poder de las mujeres en la caficultura y el futuro alimentario de Costa Rica.
La UNA demuestra que la sostenibilidad y la seguridad alimentaria en Costa Rica no pueden entenderse sin visibilizar y redistribuir el poder de las mujeres en el sector agrícola.
Para cerrar el primer bloque de exposiciones se hizo referencia al libro: “Cultivando sustentabilidad: Casos de estudio de sistemas alimentarios, desafíos y soluciones desde Costa Rica”, a cargo de la Dra. Kattia Lizzett Vasconcelos Vásquez, catedrática e investigadora con 28 años de trayectoria como académica en educación superior. Lidera procesos formativos en habilidades blandas como fundadora y coordinadora del Programa Habilidades Blandas. (PROHABLA).
Es Coordinadora de la Red de Mujeres Investigadoras y miembro activo de la Red de Mujeres Académicas de la UNA. Se desempeña como Country President of Costa Rica en ABWCI.
Esta investigación “Cultivando la Sustentabilidad: casos de estudio de sistemas alimentarios, desafíos y soluciones desde Costa Rica”, expresada en este libro, profundiza en el estudio del caso costarricense y desde donde se pueden extraer importantes lecciones para otros países de desarrollo medio y en desarrollo.
Vasconcelos expresó que este libro es producto de varios simposios realizados en la Universidad Nacional entre 2021 y 2024, así como del convenio de cooperación UNA-Widener University, Pensilvania, Estados Unidos (2020), cuya metodología fue un proceso de sistematización de experiencias y un cuestionario en línea que contestaron los diversos públicos participantes de forma voluntaria y después de la visita a sus hogares, empresas y otros centros de trabajo: “En nuestro caso nos dimos a la tarea de realizar una investigación sobre la percepción de las mujeres que trabajan en el sector cafetero en las diferentes regiones del país (seis provincias) respecto de su rol en esta cultura”.
En su exposición La Dra. Vasconcelos se centró en la producción del capítulo denominado: “La cultura del café y el empoderamiento femenino en Costa Rica”, realizado en conjunto con la autora Beatriz Urraca experta en cultura hispanoamericana (Capítulo 9), capitulo en el cual evalúan cómo han evolucionado las normas de género y el papel de la mujer en la agricultura industria del café, que poco a poco se hace más visible y reconocido. Se entiende como una posición crítica de las mujeres con respecto al sexo, costumbres e identidad.
Para esta académica de la Escuela de Administración-EDA-UNA se lograron visualizar durante la producción académica resultados tangibles dignos de mencionar:
Visibiliza el trabajo de las mujeres en la cadena de valor del café, tradicionalmente invisibilizado, y muestra cómo sus prácticas generan impactos sociales, ambientales, culturales y económicos.
Introduce un enfoque femenino y participativo, basado en entrevistas y observación, que rescata las voces de mujeres productoras como protagonistas de la sostenibilidad.
Cuestiona y reinterpreta nociones tradicionales de género y nación, mostrando que la cultura cafetalera es un microcosmos en el que se negocian el poder, la identidad y la equidad.
Contribuye a la discusión sobre políticas públicas, evidenciando la desconexión entre programas institucionales y la realidad cotidiana de las productoras.
Este capítulo 9 denominado: “La cultura del café y el empoderamiento femenino en Costa Rica”, plantea un desafío clave: ¿cómo transformar la visibilidad de las mujeres en el café en una verdadera redistribución de poder y recursos?
Se requiere investigar cómo cerrar la brecha de género en el acceso a la tierra, al crédito y a la representación en las cooperativas.
Plantea la necesidad de estudiar la transmisión generacional: ¿cómo motivar a las nuevas generaciones a continuar en el café sin perder su identidad cultural?
Invita al diálogo sobre cómo las prácticas femeninas de solidaridad y sostenibilidad pueden convertirse en modelos replicables en otros sectores agrícolas.
Deja abierta la reflexión sobre el impacto cultural de las mujeres cafetaleras en la construcción de la identidad nacional y en la redefinición de la noción de desarrollo.
“En síntesis, el aporte central consiste en demostrar que la sostenibilidad en Costa Rica no puede entenderse sin reconocer la dimensión cultural y el papel activo de las mujeres en la caficultura y el reto es pasar de la documentación de experiencias a la incidencia social y política, generando cambios estructurales que fortalezcan la equidad y la sostenibilidad”, enfatizó la Dra. Kattia Lizzett Vasconcelos Vásquez.
Para las personas e instituciones que trabajaron en la producción de este libro: “Cultivando la Sustentabilidad: casos de estudio de sistemas alimentarios, desafíos y soluciones desde Costa Rica”, su publicación es muy oportuna. En este sentido, el señor Francisco Rojas Aravena, Rector de la Universidad para la Paz-UPAZ, en el Prólogo denominado: “Extrayendo lecciones del caso costarricense, la aplicación del ODS2”, menciona, la atinada decisión de producir esta investigación y su debida publicación porque América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo, y esta inequidad se ve reflejada en la tenencia de la tierra y el hambre; lo anterior se exacerba, además, por las crisis climáticas que se presenta en la región, situación de la que Costa Rica no escapa. De esta manera, la investigación presenta un análisis muy completo desde lo nacional hasta el local y contribuye al conocimiento situado sobre los sistemas alimentarios en América Latina y más allá.
Las nuevas cosechas de América: Historia, tierra y cambio en el mundo rural.
En un esfuerzo coeditado con El Colegio de México, las personas autoras presentan una travesía crítica sobre las transformaciones económicas, ambientales y territoriales que han moldeado el agro americano desde el siglo XVII.
En un segundo bloque se abrió la exposición con el libro: “Las nuevas cosechas: Transformaciones del mundo rural en América, siglos XVII-XX. Estudios agrarios del CEH”, por parte del Dr. Rafael Ledezma Díaz, Historiador, académico, investigador, Director de la Escuela de Historia de la UNA, quien se ha especializado en historia agraria, ambiental y económica y es uno de los autores del libro expuesto en esta ocasión.
El Dr. Ledezma Díaz afirmó que “Las nuevas cosechas” es un libro colectivo que ensaya explicaciones sobre el cambio agrario en distintas áreas de América, sobre todo México, y que intenta inscribirlas en las coordenadas de siete décadas previas de estudios agrarios en el Centro de Estudios Históricos (CEH). Representa, por lo tanto, una nueva cosecha inspirada en muchos años de siembra historiográfica comprometida con el análisis crítico y riguroso del mundo rural americano.
Nace de inquietudes de investigación que proponen cruces temáticos y disciplinarios.
Para el director de la Escuela de Historia-UNA, este importante logro académico e intelectual se funda en la coincidencia de nuevas generaciones de investigadores que confluyen en y desde el CEH de El Colegio de México, centro cuya producción historiográfica y de reunión de colecciones documentales para el conocimiento del pasado rural de México y América se remonta al momento de su fundación:
“El contenido de este libro retoma inquietudes de varios cursos y seminarios que recuperan y a la vez reformulan, las tradiciones disciplinarias en los estudios de historia rural y agraria cultivadas en México y abre ventanas a las transformaciones sociales, económicas y ambientales del mundo rural en América, de la Colonia hasta tiempos recientes. Invita a reflexionar sobre el cambio agrario y el capitalismo en México y otras regiones de América del Norte y del Sur”.
Ledezma, señaló que en sus diez capítulos el libro ofrece una travesía americanista que arroja luz sobre los procesos de innovación en el mundo rural, así como sobre los vínculos entre la producción del campo y la alimentación urbana. Desde los espacios ganaderos coloniales en los Andes hasta los monocultivos tecnificados en México, Brasil o Estados Unidos, el texto ilumina las relaciones forjadas entre las dinámicas locales y las globales.
El expositor reconoció el trabajo de las personas autoras y agradeció el apoyo brindado en la coordinación y edición compartida con María Cecilia Zuleta, Netzahualcóyotl Luis Gutiérrez Núñez, quienes comparten que las nuevas cosechas representan un punto de encuentro, cruce y reunión con el propósito de discutir procesos de cambio agrario en América en perspectiva histórica en las áreas mesoamericana y sudamericana, pero también considerando la América del Norte: “ Argumentamos la importancia de una historia agraria que explique las dinámicas productivas del campo, sus quiebres y transformaciones. Y no sólo eso: que estudie el poblamiento, los mercados o las luchas agrarias, así como las territorialidades, identidades, entramados sociales, empresariales y tecnológicos; que sea capaz de contemplar tanto a los actores ya conocidos como a los olvidados por la literatura, y que integre además las dimensiones agrológica y biofísica al análisis”, comentó Ledezma.
Según los autores este libro brinda, de forma implícita, una sugerente problematización del juego entre las escalas de la historia agraria en el tiempo. Por ejemplo, abona elementos para una reflexión derivada del análisis de los procesos de poblamiento y formación territorial, así como de industrialización y globalización en el largo plazo, de la colonia a tiempos más recientes. El volumen invita a discutir además la constitución y expansión de los agronegocios, la especialización productiva y la industrialización, al igual que la constitución de encadenamientos agroindustriales, comerciales y de suministro a escala global. ¿Desde dónde, cómo, con qué preguntas, con qué fuentes, podemos acercarnos los historiadores a estos procesos, estudiados hasta ahora por otros campos de las ciencias sociales, como la antropología, la sociología rural y la economía agraria?
Las nuevas cosechas, desde la perspectiva de sus investigadores es el resultado y parte de la labor colectiva de docencia e investigación del CEH durante la última década, congrega a estudiosos e investigadores de distintos países, no sólo de México: “En esa clave, es de hacer notar que el mapa de las procedencias de los autores de este libro no es casual, constituye un botón de muestra la convocatoria americana de los programas docentes del CEH y de las investigaciones que ha impulsado, para profundizar nuestro conocimiento del pasado rural latinoamericano e iberoamericano”.
Con las anteriores palabras los coordinadores y editores dejaron estampada su gratitud colectiva al grupo del “curso agrario” de la generación 2019 del doctorado del CEH, por su incondicional interés, dedicación y frescura para adentrarse en el ancho mar de la historiografía agraria latinoamericana, y por brindar el combustible para concluir el libro: “Con su entusiasmo nos volvieron a recordar que estos trabajos son el resultado del esfuerzo y también del encuentro entre generaciones, que recoge trabajo sembrado tiempo atrás, convirtiéndolo en nuevos brotes y cosechas”, concluyó el Dr. Rafael Ledezma Diaz.
Planificar con sentido social: Estrategia, comunidad y futuro justo desde la UNA.
Desde EPPS-UNA se plantea la urgencia de unir la visión estratégica con la participación comunitaria, para responder a los desafíos de desigualdad, clima y democracia en Costa Rica.
Como cierre del segundo bloque de exposiciones le correspondió el turno al libro: “Planificación y Promoción Social. Fundamentos históricos, teóricos, metodológicos, epistemológicos y aplicados”, el cual fue expuesto por el Dr. Ronald Salas Barquero, catedrático de la Escuela de Planificación y Promoción Social (EPPS-UNA) de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), cuenta con más de 38 años de trayectoria universitaria en docencia, investigación y extensión. Su labor abarca la planificación estratégica, el desarrollo local, la prospectiva y el trabajo comunitario con gobiernos locales y organizaciones sociales.
Para el Dr. Salas, la obra reconstruye la planificación y la promoción social como un campo unificado e indispensable para la acción pública y territorial, de ahí, que ofrece una mirada integral a la planificación y la promoción social como campos de conocimiento, formación profesional y acción pública estrechamente vinculados con la universidad, el Estado, los territorios y las comunidades: “Su tesis central demuestra que ambas disciplinas se potencian al articularse: la planificación aporta visión estructural y estratégica, mientras la promoción social brinda mediación pedagógica, participación y tejido comunitario. Separarlas expone a la técnica a tecnocratizarse y a la acción social a fragmentarse sin impacto”.
Como académico y coordinador del área de investigación en la Escuela de Planificación y Promoción Social, el Dr. Salas dijo que uno de los aportes centrales de la publicación consiste en demostrar que ambos campos (planificación y promoción social) adquieren mayor capacidad transformadora cuando se articulan: la planificación aporta visión estratégica, análisis estructural, prospectiva, coordinación y evaluación; la promoción social fortalece la participación, la organización, la ciudadanía y el tejido comunitario.
El académico de la EPPS-UNA afirmó que, desde una perspectiva histórica, crítica y latinoamericana, el libro trasciende la concepción de planificar como simple elaboración de proyectos o documentos. Propone entender la acción pública y territorial como un proceso de construcción colectiva que requiere comprender actores y relaciones de poder, anticipar escenarios, coordinar capacidades, evaluar resultados y convertir la experiencia en conocimiento y aprendizaje institucional: “Esta visión adquiere particular relevancia frente a los desafíos contemporáneos: desigualdad, crisis democrática, cambio climático, transformación digital y fragmentación institucional. La respuesta no puede limitarse a nuevas herramientas; exige preservar principios como la justicia social, la participación, el territorio, el bien común, la responsabilidad pública y propone una agenda institucional que integra la ética, la justicia social y el bien común”.
Salas destacó que, para la academia y la sociedad, el libro aporta una arquitectura metodológica renovada que trasciende la simple elaboración de documentos, convirtiendo la experiencia territorial en fuente viva de conocimiento y alude a una agenda renovadora: fortalecer una formación interdisciplinaria y vinculada con la realidad; impulsar investigación y extensión construidas con las comunidades; incorporar prospectiva, evaluación y sistematización como prácticas permanentes de aprendizaje; y aprovechar la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías bajo criterios éticos, objetivos, veraces y democráticos.
En síntesis, para las personas autoras el libro reivindica una planificación y promoción con sentido social y con visión estratégica: una articulación capaz de convertir conocimiento, participación y gestión en respuestas pertinentes ante las transformaciones del presente y en capacidades para construir colectivamente un futuro más justo y sostenible. En este sentido del Dr. Ronald Salas Barquero, autor, afirmó que esta producción académica recoge parte de esa experiencia acumulada durante casi cuatro décadas de vida universitaria, así como el trabajo realizado desde el Programa de Investigación Académica de la EPPS (PIEPPS), donde se han promovido procesos de investigación disciplinaria, multidisciplinaria e interdisciplinaria, en estrecha relación con la acción sustantiva de la UNA, en aras de reforzar la formación, la investigación interdisciplinaria y el compromiso transformador de la universidad pública con las comunidades.
50 años de la Revista ABRA: Espacio vivo para publicar, debatir y transformar las Ciencias Sociales, renueva su gestión editorial.
De cara a su medio siglo de historia, la Revista ABRA moderniza sus procesos, abraza la ciencia y abre convocatoria para sus próximas ediciones.
El tercer bloque lo inicia el Máster Diego Zamora Cascante, académico de la Escuela de Arte Escénico (UNA) y editor de la Revista ABRA de la Facultad de Ciencias Sociales, ha sido editor asociado de Temas de Nuestra América-Revista de Estudios Latinoamericanos, y fue coordinador del Programa Integrado Repertorio Americano. Es miembro regular del Seminario Interdisciplinario de Bibliología del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.
El editor de la Revista ABRA mencionó que esta revista en una de las más longevas de la UNA junto con Repertorio Americano, Revista de Geografía y la Revista de Historia y cumplirá sus 50 años de existencia aportando al debate de las ciencias sociales: “La Revista ABRA, se constituye en un espacio para el diálogo, el conocimiento y el encuentro de saberes. En este sentido, durante este año la revista ha concentrado sus esfuerzos en la reactivación y actualización de sus procesos editoriales, con el propósito de fortalecer el flujo editorial y favorecer una mayor difusión y circulación de las investigaciones que publica”, expresó el académico Zamora.
El responsable de ABRA reafirmó que, como parte de este proceso, la revista se encuentra en proceso de edición de los volúmenes 45 (2025) y 46 (2026) los cuales se encuentran en cierre editorial y en proceso de revisión filológica. Una vez finalizado cada documento se procederá a la liberación de estos en sus diversos formatos en el portal de Revistas de la UNA ( https://www.revistas.una.ac.cr/ ), de esta manera, se prevé que ambos volúmenes queden cerrados editorialmente en diciembre de 2026: “ Aunado a esto, desde la dirección de la revista se ha renovado su imagen y se ha comenzado a desarrollar una estrategia de comunicación orientada a ampliar su presencia y visibilidad, tanto entre las personas autoras como entre quienes consultan y leen sus contenidos”.
El responsable de ABRA informó que, en agosto, la revista participó en el Foro LATAM de Ciencia Abierta, un espacio que permitió ampliar conocimientos e intercambiar experiencias en torno a la ciencia abierta y, a partir de ello, reflexionar sobre los retos y oportunidades que plantea este enfoque para el futuro de la publicación científica, además que durante estos meses se han realizado dos capacitaciones sobre procesos editoriales, dirigidas a personas académicas y estudiantes, con el propósito de acercarlas a la dinámica de publicación científica y promover a ABRA como un espacio para postular manuscritos, compartir resultados de investigación y contribuir al diálogo académico en las Ciencias Sociales y se está agendando una tercera capacitación para el mes de octubre.
“En los próximos meses se continuará con el desarrollo e implementación de una estrategia de comunicación que permita fortalecer la presencia de la revista y acercar sus contenidos a sus diferentes públicos”, señaló Zamora, quien dijo, que en concordancia con los principios y lineamientos del acceso abierto, particularmente con la ruta diamante de las publicaciones periódicas, también se ha trabajado en la actualización de las bases de datos de personas revisoras y se espera concluir este proceso durante el 2026, con el propósito de contar con una base de especialistas más amplia y actualizada que contribuya al fortalecimiento de los procesos de evaluación científica de la revista.
Según lo expuesto en este espacio académico, es importante señalar que ABRA ha avanzado en la actualización de las políticas editoriales. Actualmente, se trabaja en una política específica para establecer los lineamientos y procedimientos relacionados con la recepción, evaluación y publicación de propuestas de dossiers temáticos y tiene como propósito incentivar la producción intelectual de la comunidad académica y científica en el campo de las Ciencias Sociales, así como contribuir a la reflexión y retroalimentación permanente del pensamiento social desde distintas latitudes: “En este marco, la revista recibe contribuciones relacionadas con áreas como Ciencias Económicas, Antropología, Sociología, Psicología, Ciencias Políticas, Ciencias de la Comunicación, Historia, Ciencias Humanas, Promoción Social y Relaciones Internacionales, entre otras”, agregó el editor de ABRA, quien hizo énfasis en que la revista está dirigida a la comunidad nacional e internacional, de personas investigadoras, académicas y estudiantes de grado y posgrado, así como a todas aquellas personas interesadas en las distintas disciplinas de las Ciencias Sociales.
“Actualmente, ABRA mantiene abierta la recepción de manuscritos para su publicación en 2027. Invitamos a la comunidad académica y científica a conocer la revista, consultar sus lineamientos y considerar ABRA como un espacio para compartir sus investigaciones. Asimismo, agradecemos la difusión de esta convocatoria entre colegas, estudiantes y personas interesadas en las Ciencias Sociales”, concluyó el Máster Diego Zamora Cascante.
Re(pensar) los cuidados: Convocatoria abierta para escribir el futuro del bienestar en Costa Rica.
Se invita a la comunidad académica a presentar sus propuestas.Escribir para transformar: La UNA le invita a ser parte del debate sobre la sostenibilidad de la vida.
Para concluir el tercer bloque se presentó el libro: “La sostenibilidad de la vida ¿en sociedad?: aportes para re(pensar) el trabajo de cuidados desde las Ciencias Sociales” a cargo de la M.Sc. Fabiola Quirós Segura, académica, Socióloga y académica de la Universidad Nacional-UNA, Investigadora del Programa Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Escuela de Sociología y del proyecto «Trabajo y Crisis: aportes desde una economía crítica heterodoxa para la vida» de la Escuela de Economía.
Esta investigadora anunció que como parte del Programa Editorial de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional-FCS-UNA, se encuentra abierta la convocatoria para presentar contribuciones a la producción del libro: “La sostenibilidad de la vida ¿en sociedad?: aportes para re(pensar) el trabajo de cuidados desde las Ciencias Sociales”, e indicó que ha contado con el apoyo y compromiso en este esfuerzo de la Máster María Leonela Artavia Jiménez, economista y académica de la UNA. Profesora de Economía Política e investigadora del mundo trabajo en Centroamérica y de la Economía del Cuidado, coordinadora del Proyecto de Investigación “Trabajo y Crisis: aportes desde una economía política crítica heterodoxa para la vida” de la Escuela de Economía (ESEUNA) y coordinadora para Costa Rica de INSEAI (International Network for Knowledge and Comparative Socioeconomic Analysis of Informality).
Quirós, precisó que la iniciativa surge de la necesidad de reconocer el trabajo de cuidados como una actividad esencial para la reproducción social, el bienestar y el funcionamiento de la economía y que, pese a su importancia, este trabajo ha permanecido históricamente invisibilizado y escasamente reconocido, tanto en su dimensión remunerada como no remunerada. Además, que su organización se encuentra atravesada por múltiples desigualdades asociadas con la división sexual del trabajo, las cuales hacen que sus responsabilidades, costos y efectos recaigan principalmente sobre las mujeres.
Para esta académica, frente a esta realidad, el libro busca generar un espacio de encuentro entre investigaciones desarrolladas desde las distintas disciplinas que integran la Facultad de Ciencias Sociales. Los aportes de la economía, la sociología, la historia, la psicología, la planificación social, los estudios territoriales, las relaciones internacionales y otros campos permiten analizar el cuidado más allá del ámbito doméstico y comprenderlo como una dimensión transversal de las relaciones sociales, las desigualdades, los mercados de trabajo, las políticas públicas, las instituciones y las transformaciones contemporáneas.
“Desde esta perspectiva, las ciencias sociales contribuyen a cuestionar las divisiones entre producción y reproducción, trabajo remunerado y no remunerado, así como entre lo público y lo privado, señaló Quirós Segura, para quien las ciencias sociales también permiten examinar la forma en que las sociedades distribuyen el tiempo, los recursos, las responsabilidades, los derechos y las posibilidades de bienestar entre distintos grupos sociales, particularmente entre hombres y mujeres: “Por ello, la publicación pretende recuperar los aportes existentes, propiciar nuevas preguntas y fortalecer el diálogo interdisciplinario sobre formas más justas y equitativas de sostener la vida”.
En la exposición se indicaron los tres ejes temáticos con que está organizado el libro:
La organización social de los cuidados y las condiciones materiales para la sostenibilidad de la vida, orientado al análisis de la distribución de responsabilidades, recursos, tiempos y trabajos entre los hogares, el Estado, el mercado, las comunidades y las organizaciones.
Experiencias, cuerpos y desigualdades en el trabajo de cuidados, enfocado en las distintas formas en que el cuidado atraviesa los cuerpos, las subjetividades, los afectos, las identidades y las trayectorias de vida.
Política, cultura y transformación de los cuidados, dirigido a examinar el cuidado como un campo de disputa política, institucional, histórica, cultural y epistemológica, así como las posibilidades de avanzar hacia una organización social más equitativa y corresponsable.
La convocatoria está dirigida a personas de las unidades académicas, centros e institutos que conforman la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional-UNA.
Las propuestas pueden derivarse de actividades de investigación, docencia o extensión, estar vinculadas con programas, proyectos y actividades académicas, o surgir de iniciativas particulares. Los capítulos deberán ser inéditos y no encontrarse en proceso de publicación.
Para concluir el bloque, la M.Sc. Fabiola Quirós Segura, académica y autora, expuso algunos requisitos para las personas interesadas en participar de la producción académica, en este sentido, deberán presentar un resumen de 500 palabras que incluya:
El problema o la pregunta central que abordará el capítulo.
Los objetivos de la contribución.
El enfoque teórico-conceptual.
La estrategia metodológica.
El eje temático en el que se inscribe la propuesta.
La pregunta orientadora del eje a la cual busca contribuir.
Los resúmenes enviados serán evaluados para determinar su pertinencia y correspondencia con los propósitos del libro.
Fechas importantes:
Apertura de la convocatoria: 24 de setiembre de 2026.
Fecha límite para enviar resúmenes: 26 de octubre de 2026.
Comunicación de propuestas aceptadas: 30 de noviembre de 2026.
Fecha límite para entregar los capítulos completos: 31 de marzo de 2027.
Las contribuciones académicas deberán enviarse al correo electrónico: trabajoycrisis@una.cr
Para dar un cierre lleno de inspiración a este encuentro, el Dr. Raúl Fonseca Hernández, Decano de la FCS-UNA, extendió un sentido llamado a toda la comunidad universitaria: a convertir las ideas en letras y las letras en motores de cambio. Nos invitó a ser parte activa de la producción académica y editorial de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNA, celebrando el trabajo conjunto que se coordinará con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) para dar vida a la obra: “La sostenibilidad de la vida ¿en sociedad?: aportes para re(pensar) el trabajo de cuidados desde las Ciencias Sociales”.
El Decano concluyó este evento haciendo alusión de que en cada página redactada y cada libro leído en el marco de las “Jornadas de las Ciencias Sociales” no son solo un ejercicio académico: son herramientas vivas para cuestionar, comprender y sanar nuestro entorno. Escribir y leer es un acto de compromiso con el bienestar común, un puente para construir el conocimiento que nuestra sociedad necesita con urgencia.
¡Hagamos que nuestra voz y nuestro pensamiento cuenten!
Te invitamos a tejer juntos estas historias y reflexiones que transforman vidas.
Durante décadas hemos escuchado hablar de «calidad de la educación». El concepto aparece en políticas, reformas, discursos, evaluaciones, indicadores y planes.
Pero cuando intentamos definirlo con precisión, descubrimos algo curioso: todos parecen estar de acuerdo con la palabra, pero no necesariamente con su significado.
Calidad ha sido entendida como excelencia, resultados, evaluación, eficiencia, equidad, competencias, innovación, inclusión o empleabilidad.
Y no es casualidad. Cuando un concepto significa todo, termina no significando nada. Y cuando no significa nada, sirve para justificar cualquier cosa.
Desde el análisis crítico del discurso, la pregunta, entonces, no es ¿qué es la calidad?, sino ¿quién define qué es calidad, cómo se mide y qué intereses quedan detrás de esa definición? Porque la calidad no es neutra.
Cuando se define desde el mercado, calidad es formar mano de obra competente, barata y empleable.
Cuando se define desde la tecnocracia, calidad es subir un indicador en una prueba estandarizada.
Cuando se define desde la equidad, calidad es garantizar condiciones reales para aprender: infraestructura digna, docentes bien formados y bien pagos, grupos pequeños y contexto.
No estamos discutiendo una palabra. Estamos discutiendo qué tipo de sociedad queremos. Y aquí aparece la paradoja más cruda: la calidad se convirtió en un poderoso discurso institucional que nos hizo actuar la calidad para ser evaluados, mientras la realidad del aula se vaciaba. Hablamos de calidad mientras recortamos presupuesto, cerramos escuelas rurales y culpamos al docente y al estudiante por no ser «competentes».
Quizá el problema no fue que nos faltara hablar de calidad.
Quizá hablamos tanto de ella que terminamos reemplazando la calidad por su discurso. Y en ese reemplazo, nos quedamos sin ambas.
La Contraloría General de la República (CGR) emitió el informe de auditoría DFOE-CAP-IAD-00004-2026, del 24 de setiembre de 2026, sobre la gestión del Consejo Superior de Educación (CSE) para ejercer la dirección general de la enseñanza oficial. La auditoría abarcó el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2024 y el 30 de junio de 2026. La CGR aclara que no evaluó el contenido ni la pertinencia de las políticas educativas aprobadas, sino la forma en que el Consejo ejerce su función.
La CGR concluye que la gestión del Consejo, así como sus mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, presentan un incumplimiento generalizado en aspectos significativos del marco normativo y técnico aplicable. Según el informe, las deficiencias limitan su capacidad para orientar de manera proactiva el sistema educativo y para transparentar ante la ciudadanía los resultados de su gestión, con incidencia en un servicio esencial para la niñez y la adolescencia.
Qué es y qué decide el Consejo
El CSE es un órgano de relevancia constitucional encargado de la dirección general de la enseñanza oficial. Lo preside la persona titular del Ministerio de Educación Pública (MEP). Lo integran también dos exministros o exministras de Educación, una persona nombrada por el Consejo Nacional de Rectores, representantes docentes de los distintos ciclos, una persona designada por las organizaciones de educadores, una por la Red Nacional Consultiva de la Persona Joven y una por el Colegio de Licenciados y Profesores en Letras, Filosofía, Ciencias y Artes.
Entre sus competencias están aprobar los planes de desarrollo de la educación pública; las modalidades, escuelas y proyectos innovadores; los planes de estudio, programas y reglamentos; el sistema de promoción y graduación; la equivalencia de títulos y estudios extranjeros, y la política de infraestructura y los planes para el desarrollo docente. Esto incluye, por ejemplo, los programas de Matemáticas, Ciencias o Cívica, el calendario escolar, la creación de colegios científicos, artísticos o técnicos y los requisitos de graduación. Las propuestas pasan primero por sus comisiones de Planes y Programas y de Leyes y Reglamentos.
Principales resultados
Falta de conducción estratégica y de trazabilidad en las decisiones. La CGR señala que el Consejo no ha definido una visión de mediano y largo plazo, ni objetivos y metas propias que orienten su gestión. Su trabajo se concentra principalmente en atender las propuestas remitidas por el MEP, sin una agenda estratégica propia. Según los datos clave del informe, se analizaron 144 sesiones del Consejo sin que existiera una hoja de ruta que orientara la dirección de la enseñanza.
Además, los dictámenes de las comisiones carecen de estándares documentales mínimos. En la revisión de expedientes de propuestas aprobadas en 2024 y 2025, la CGR encontró que cuatro de seis (67%) no contaban con un informe técnico que sustentara la propuesta. La conformación de los expedientes depende de la discrecionalidad del personal técnico asignado o de las personas integrantes de cada comisión.
Falta de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas. El Consejo no cuenta con ningún informe anual formal de rendición de cuentas sobre los resultados de su gestión. Aunque publica las actas de sus sesiones, la información permanece dispersa en actas y correspondencia. Tampoco existen mecanismos para divulgar el trabajo de sus comisiones, que es donde se analizan y dictaminan las propuestas.
Según el informe, el Consejo respondió mediante el oficio CARTA-CSE-SG-770-2026, del 18 de setiembre, que recientemente puso en marcha herramientas de control y bases de datos para el seguimiento de sus acuerdos, consultas y proyectos.
Lo que ordena la Contraloría
La CGR dispuso tres acciones de acatamiento obligatorio para el Consejo:
Instrumentos de control para la orientación estratégica del Consejo, que incluyan su visión estratégica y vinculen objetivos y metas con los recursos requeridos. Deberá acreditar su oficialización a más tardar el 31 de mayo de 2027 y presentar un informe de avance el 30 de noviembre de 2027.
Regulaciones internas que promuevan la independencia de criterio y la objetividad en las decisiones de sus miembros, con prioridad en la gestión de conflictos de interés y la mitigación de presiones externas. Plazo para acreditar su oficialización: 30 de julio de 2027, con informes de avance el 15 de diciembre de 2027 y el 31 de marzo de 2028.
Regulaciones internas de transparencia, acceso a la información y rendición de cuentas, que incluyan un informe de rendición de cuentas basado en resultados. Plazo para acreditar su oficialización: 31 de agosto de 2027, con informes de avance el 15 de diciembre de 2027 y el 29 de abril de 2028.
La CGR recuerda que el incumplimiento injustificado de estas disposiciones es causal de responsabilidad.
La Escuela de Planificación y Promoción Social de la Universidad Nacional de Costa Rica-EPPS-UNA y en el marco de la celebración de Semana de la EPPS, se llevó a cabo este martes 8 de setiembre de 2026, la Presentación Libro: “Fundamentos teóricos y metodológicos de la Escuela de Planificación y Promoción Social: Historia y desafíos a 50 años de su fundación”.
A la actividad realizada en la Sala de Conferencias de la Facultad de Ciencias Sociales se hicieron presentes autoridades universitarias, cuerpo docente, estudiantes, personas autoras, miembros del comité editorial, funcionarios y público interesado.
La conducción de este evento estuvo a cargo de la Dra. Priscila Mena Garcìa, Académica de la EPPS-UNA, quien expresó el honor y privilegio de presentar una obra fundamental dentro del acervo académico y social de la Universidad Nacional y de esta Unidad Académica (EPPS) titulado: “Fundamentos teóricos y metodológicos de la Escuela de Planificación y Promoción Social: Historia y desafíos a 50 años de su fundación”: “Este texto no solo conmemora cinco décadas de trayectoria, compromiso y vocación de la EPPS, sino que también ofrece un espacio riguroso de reflexión crítica”, indicó Mena, para quien, a lo largo de sus páginas, el libro reconstruye la memoria histórica de la Escuela, analiza las bases conceptuales y metodológicas que han guiado su labor, y plantea las interrogantes y retos necesarios para seguir transformando las realidades comunitarias y territoriales de nuestro país.
Detrás de este valioso aporte se encuentra un esfuerzo colectivo de investigación y sistematización de personas académicas de la EPPS quienes son los autores de esta obra: Master Gonzalo Ramírez Guier, Dr. Ángel Ortega Ortega, Dr. Giovanni Rodríguez Sánchez, Máster Oscar Juárez Matute, asimismo, se contó con la destacada dedicación del Comité Editorial integrado por: Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli, Historiador-Catedrático, Dra. Sylvia Arredondo Guevara-Académica UNA, Dra. Priscila Mena García-Académica UNA y el Dr. Efraín Cavallini Acuña, Académico, representación que hizo posible esta publicación con el apoyo de la entidad Progreso Editorial.
La apertura de este acto estuvo a cargo del Máster Carlos Adrián Ulate Azofeifa, Director de la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS, quien manifestó que a lo largo de más de 50 años desde la EPPS se han realizado acciones académicas, tanto en docencia, investigación, extensión como acciones políticas con organizaciones y comunidades en todo el territorio nacional, lo cual ha permitido un gran impacto y ayudar a cambiar el devenir histórico.
Para el Director, de esta manera, la Unidad Académica ha tratado de contribuir en la planificación del desarrollo mediante la organización popular, el fortalecimiento de la participación democrática de los diversos sectores sociales, la profesionalización del sector público y la elaboración de planes y estrategias de desarrollo:
“Entre los diversos sujetos de la planificación económica y social en los procesos indicados, se deben destacar organizaciones comunales, asociaciones artesanales y de productores, sindicatos, cooperativas, cámaras empresariales, micro y pequeñas empresas, municipalidades, instituciones autónomas y entidades del gobierno central”, señaló Ulate, quien agregó que el sello característico de la EPPS-UNA ha sido el trabajo organizativo que se ha nutrido de las diversas corrientes teóricas, con métodos y técnicas de participación desde el paradigma crítico, asumiendo como objeto de estudio la promoción social de los sujetos para su participación e incidencia en procesos de planificación que generen una transformación social, en procura de la mejora de sus condiciones y medios de vida.
El Máster Gonzalo Ramírez Guier, autor, es economista, estudió en la Universidad de Boston y en la Universidad de Glasgow, Gran Bretaña. Fue académico de la EPPS de 1977 a 2023 donde fungió como docente, subdirector, coordinador de investigación y de extensión, coordinador del diseño del primer plan de estudios de Licenciatura (1977-78) y miembro de la Comisión de Diseño del último plan de estudios de la escuela (2020-2021), compartió con las personas presentes sobre el contenido del libro y de su experiencia.
Ramírez, en su exposición hizo referencia a que la Universidad Nacional nace en 1973, y un año después se crea la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS UNA, como parte del proyecto de la universidad necesaria impulsada por Pbro. Benjamín Núñez y de quienes impulsaron dicho proyecto. Destacó que: “la dirección del proyecto de la UNA se puso en manos de Benjamín Núñez, sacerdote de “armas tomar”, con una larga trayectoria política socialdemócrata. Su poder, influencia y trayectoria de liderazgo en temas de cambio social fueron fundamentales para orientar el proyecto”.
Para este académico es oportuno señalar la situación particularmente compleja del contexto nacional cuando se dio la apertura de la UNA y la EPPS, escenario el cual respondía a una coyuntura de crecimiento económico y desarrollo social por parte de algunos sectores de la sociedad, pero de estancamiento para otros: “Por un lado, se puede mencionar el fuerte impulso al fortalecimiento de la industria nacional y el desarrollo de sectores dinámicos vinculados a esta. En contraposición, el estancamiento de las zonas rurales de producción tradicional, el agotamiento de la frontera agrícola y la migración hacia el Valle Central y, en particular, hacia San José y demás sectores del conglomerado metropolitano; así como la escaza cualificación de las nuevas mazas de fuerza de trabajo disponible, vinieron a evidenciar las contradicciones sociales presentes en una sociedad que se preciaba por ser una de las más igualitarias de América Latina”, reveló este autor del libro, y agregó que en ese contexto nacional se toma una decisión de Estado: volver la mirada al agro para dinamizarlo económicamente y modernizarlo estructuralmente, de esta manera, utilizar la producción agropecuaria para sostener el crecimiento económico, detener el ciclo productor de desempleo y pobreza.
En tal sentido, el propósito de crear la UNA era claro: promover la disminución de la desigualdad social, lo cual pasaba a impulsar el acceso a la educación universitaria de sectores que hasta ese momento tenían esa posibilidad sumamente restringida. Asimismo, preparar cuadros profesionales calificados para su incorporación en la industria y el incipiente sector de servicios.
Ramírez Guier expuso, que en el contexto que surge la UNA se hacía indispensable el fortalecimiento de sectores excluidos socialmente, como los pequeños campesinos, artesanos, trabajadores urbanos no calificados y el sector público especial de localidades rurales y urbanas marginadas, con poco o nulo acceso a servicios básicos, equipamiento social e infraestructura: “Tal fortalecimiento implicó el desarrollo de habilidades productivas, pero también la promoción de su participación política y capacidades organizacionales. Es así como se hace pertinente crear una escuela con características particulares que, hasta ese momento, resultaban inexistentes en el marco académico universitario costarricense y centroamericano. Es así como se funda la Escuela de Planificación y Promoción Social como productora de pensamiento, conocimiento y transformación y formación de profesionales capaces de conducir la transformación de las estructuras sociales que impedían el desarrollo y producían pobreza, de esta manera, atender y estudiar los principales problemas estructurales que se ubicaban en el agro, y ahí se dirigió la estrategia de la EPPS-UNA”, el expositor, puntualizó que el proceso desarrollado por la Unidad Académica, requirió una relación muy vigorosa entre Docencia + Investigación + Extensión, el trabajo fue necesariamente multidisciplinario y transdisciplinario, con participación de las ciencias sociales y una fuerte relación con la Facultad de Tierra y Mar y la Escuela de Ciencias Económicas.
Para el máster Gonzalo Ramírez, el sello característico de la EPPS-UNA ha sido el trabajo organizativo que se ha nutrido de las diversas corrientes teóricas, con métodos y técnicas de participación desde el paradigma crítico, asumiendo como objeto de estudio la promoción social de los sujetos para su participación e incidencia en procesos de planificación que generen una transformación social, en procura de la mejora de sus condiciones y medios de vida: “ De esta manera, la Escuela de Planificación y Promoción Social ha trabajado de manera conjunta con los actores sociales protagónicos de los cambios sociales de la sociedad costarricense; es decir, con las bases sociales que promueven el desarrollo desde sus comunidades y espacios vitales. Tanto los equipos académicos, como estudiantiles, son los que, de manera concreta, en conjunto con los grupos sociales, han logrado gestar los procesos descritos”.
Teniendo en cuenta los logros y alcances de la unidad académica mediante sus diversas acciones se deben considerar los múltiples cambios generados en el entorno global y su gran impacto en el contexto global, estos cambios también han implicado transformaciones sociales, culturales y tecnológicas; además, del desarrollo en el ámbito disciplinar, lo cual exige transformaciones estructurales para la unidad académica, tanto en su accionar como en su concepción de la planificación económica y social, concluyó el señor Gonzalo Ramírez, co-autor del libro.
Este libro presenta un análisis histórico, descriptivo e interpretativo que narra parte de los acontecimientos en los 50 años de fundación de la Escuela de Planificación y Promoción Social (EPPS) de la Universidad Nacional (UNA), desde la perspectiva de las personas autoras. Se debe tomar en cuenta que uno de los autores fue cofundador de la unidad académica y demás se formaron en planificación y promoción social en diferentes épocas, por lo tanto, aportan sus interpretaciones desde diversas coyunturas.
Una advertencia importante para la persona lectora es que los capítulos del libro pueden leerse de manera individual, pues cada uno está construido de tal manera que presenta una estructura propia y, por lo tanto, no hay una linealidad entre ellos.
La otra característica es que los autores han tratado de realizar una interpretación personal en la narrativa de los acontecimientos en los que surge la Universidad Nacional y la EPPS, lo hacen desde sus propias vivencias, en ese sentido, no hay neutralidad, por el contrario, son parte integral de lo narrado, pues forman parte del proceso histórico de la unidad académica.
La exposición de cierre del acto académico estuvo a cargo del señor Ángel Ortega Ortega, quien es Doctor en Gestión Pública y Ciencias Empresariales por el Instituto Centroamericano de Administración Pública, Máster en Gestión de Proyectos de la Universidad Estatal a Distancia y Licenciado en Planificación de la Universidad Nacional, ocupó el cargo de director de la Escuela de Planificación y Promoción Social, habiendo ocupado previamente el cargo de coordinador del Programa de Posgrado en la misma Unidad Académica durante cinco años. A lo largo de los últimos 20 años, ha trabajado en docencia, investigación y extensión en la UNA, especializándose en proyectos y planificación.
El Dr. Ortega señaló el esfuerzo de la EPPS-UNA desde sus orígenes por producir cuadros profesionales altamente capacitados para operar en las condiciones de campo, científicos capaces de investigar las necesidades de la población, de organizar colectivos bajo formas empresariales eficientes y de planificar el desarrollo futuro de la empresa o del territorio.
Para ello, se recurrió a la teoría de la organización, a los mejores métodos y técnicas del desarrollo organizacional, y a la teoría y la práctica de la economía del desarrollo y de la planificación. El estudiantado y la escuela aplicaron desde sus inicios ese corpus técnico de acuerdo con el principio metodológico de llevar la teoría a la práctica, al involucrar a la población meta en todas las etapas del proceso y de constatar, mediante el ejercicio de la crítica, los resultados de la aplicación de la teoría, para luego retornar a un nivel teórico superior que permitiese ir desarrollando procesos de creciente complejidad.
Este esquema estaba organizado y desarrollado a través de la concatenación del programa de docencia con un robusto programa de extensión y con el programa de investigación: “De esta forma, el ciclo descrito de teoría-práctica-teoría, se traducía, dentro de la escuela, en una estructura que ligaba la docencia (teoría) con la extensión (práctica) y la investigación (creación y síntesis teórica). La EPPS ha sido consecuente a lo largo de su quehacer, teniendo en cuenta la juventud de las personas participantes en sus actividades, la relativa escasez de los recursos disponibles y las limitaciones formativas del estudiantado. Por ello, se debe señalar que tanto la promoción como la planificación son intrínsecamente multi y transdisciplinarias, y que a lo largo de la malla curricular y de los planes de estudio de la EPPS, se puede encontrar un hilo conductor teórico, que le ha dado sentido a todo el proyecto académico”, detalló Ortega.
Este autor de la obra señaló que La Escuela de Planificación y Promoción Social, ha jugado un papel importante en la consolidación de la relación universidad-sociedad por medio de la extensión, su trabajo sistemático hacia afuera le ha dado un reconocimiento especial con los actores sociales e institucionales en todas las regiones del país. El medio principal de ese proceso hacia afuera fue y siguen siendo los cursos de prácticas capaces de vincular los tres ejes misionales clásicos de: docencia, extensión e investigación.
Ortega señaló, que se debe destacar una serie de acciones desplegadas por la EPPS-UNA, tales como la incorporación en el plan de estudios de bachillerato y licenciatura de varios de los componentes innovadores señalados, fortaleciendo a la investigación, el análisis crítico y las nuevas tendencias temáticas en planificación y las vinculadas a esta.
Asimismo, dijo que se han fortalecido los posgrados de la unidad académica al promover su actualización en el caso de la Maestría en Planificación y sus diversos énfasis, así como la apertura de la Maestría en Prospectiva Estratégica. A su vez, se ha participado en algunas iniciativas de construcción de escenarios de largo plazo, como el Plan Estratégico Nacional al 2050 o PEN-50, acción liderada por el Mideplan, en el que se plantea un modelo de desarrollo equitativo y democrático basado en una economía sostenible, digital y descarbonizada (Mideplan, 2022): “ Todo lo anterior implica una serie de retos para la planificación económica y social, retos que pasan el análisis crítico de sí misma y su objeto de estudio a partir de su pertinencia, teniendo en cuenta las continuas transformaciones, sociales, económicas, políticas, culturales y tecnológicas de la sociedad del entorno global y sus consecuencias en la sociedad costarricense a 5 décadas de la fundación de su unidad académica matriz”.
Este académico de la EPPS-UNA comentó el papel de la planificación en otras latitudes como China y Singapur. Resaltó los esfuerzos que se vienen realizando para la actualización y pertenencia del Plan de Estudios Actual, el cual ha preservado el mandato social que mantiene intacta la filosofía fundacional: poner la planificación al servicio de los sectores y territorios en condiciones de vulnerabilidad, de ahí, haber obtenido la Acreditación y Sello de SINAES, cuyo Plan de Estudios de 2017-2019 fue rediseñado como parte del compromiso de mejora para la acreditación oficial de la carrera con el sello del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES), además que la evaluación y métodos cuantitativos permitan seguir fortaleciendo la evaluación, herramientas de planificación, estadística, investigación, economía política, asimismo, aplicar el Tándem Planificación y Prospectiva, donde se profundiza en la visión de planificación estratégica de largo plazo-prospectiva-construcción de escenarios futuros viables, como complemento a la planificación táctica y operativa: Prospectiva: ¿ qué puede pasar?, Estrategia: Qué vamos a hacer.
Sobre las perspectivas hacia el futuro: el Tándem Planificación y Prospectiva, el Dr. Ángel Ortega, hizo referencia a que el futuro es también una perspectiva fundamental en la formación de una persona profesional en planificación económica y social, en ese sentido, habrá que prepararlos sobre la metodología y los principales abordajes de la prospectiva. Al mismo tiempo, la planificación económica y social deberá vincularse con herramientas y metodologías prospectivas:
“Cabe mencionar perspectivas de la prospectiva muy originales y críticas, por ejemplo, en el libro El gran giro de América Latina: hacia una región democrática, próspera e incluyente de Sergio Bitar, Jorge Máttar y Javier Medina. Estos autores plantean que se debe construir escenarios plausibles en el futuro con la participación ciudadana y un Estado activo e inteligente, que fortalezca la democracia para abatir la pobreza y la desigualdad, al mismo tiempo que emprenda un camino sólido hacia el desarrollo sostenible. En síntesis, los autores señalan la necesidad de un nuevo contrato social (Bitar et al., 2021)”.
Para el Doctor Ángel Ortega la complejidad de las sociedades modernas interpela tanto a la planificación económica y social, como a las ciencias sociales en su conjunto para llevar a cabo abordajes cada vez más integradores, donde cada una de las especialidades deben aportar su acervo disciplinar de manera articulada con los otros conocimientos para la comprensión de realidades complejas e hipercomplejas, por ello, es pertinente la necesidad de integración de conocimientos académicos, donde la planificación es llamada a realizar aportes:
“Ahora bien, a los retos mencionados en las líneas anteriores se debe sumar la necesidad de incorporar, en el ámbito disciplinar y en el quehacer de las personas profesionales en planificación, las nuevas tecnologías para la recopilación, análisis, presentación y comunicación de la información producida por la realidad y relevante para los procesos de planificación del siglo XXI, así como las nuevas formas de generar y apropiarse del conocimiento”, concluyó el académico de EPPS, Ángel Ortega.
En ese sentido, el presente libro narra con detalles los cambios y trasformaciones vividas en los 50 años de existencia de una carrera que nació con el propósito de contribuir a mejorar la calidad de las personas, a partir de la organización de los sectores populares. Aquel propósito sigue vigente, pero con cambios en una Costa Rica más compleja y diferente, que hoy demanda un proceso de planificación mucho más integrador, sustentable, prospectivo, participativo y democrático.
Invitamos a toda la comunidad académica y a la ciudadanía a adentrarse en la lectura de este libro, que sin dudas será de mucho provecho para las presentes y futuras generaciones de planificadores y planificadoras.
Al final todo terminaba formando parte de la misma observación: la espacialidad, el desplazamiento, la llegada, la sincronía. De eso se trata: de la posibilidad de hacer vínculos mas allá de la teoría.
Formo parte de un equipo de investigación del Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional.Estudiamos los impactos de la turistificación en la zona costera de Nosara, en Guanacaste; en concreto, profundizamos los cambios a nivel social, económico y cultural que están provocando en la zona las inmigraciones provenientes del norte global.
Con la consigna de observar y validar una información previamente recabada con la comunidad de Playa Pelada, viajamos el pasado fin de semana.Por razones de logística nos hospedamos la primera noche en la Estación Biológica de la Universidad de Costa Rica ubicada en Playa Ostional
La coincidencia, la posibilidad, la maravilla (que se yo) hizo que lográramos contemplar el espectáculo del arribo masivo de Tortugas Lora para hacer su trabajo y anidar cientos de miles de huevos en las amplias arenas de Ostional.
Nada, absolutamente nada es casualidad.
Como científicos sociales estudiamos las dinámicas de la movilidad humana, pero nos encontramos con este acto colectivo, armonioso, espacial, que pudimos contemplar con las ultimas luces del día viernes 4 de septiembre, cuando la arribada llegaba a su punto más alto.
Creo, sin temor a equivocarme, que he visto dos eventos de la naturaleza que me han cambiado la perspectiva: el eclipse total de sol de 1991 y este maravilloso acto de vivir la vida protagonizado por estos especímenes marinos.
El privilegio fue, es, absoluto.Solo cuatro lugares en el mundo son escenario de tal episodio: Brasil, Sudáfrica, México y Costa Rica.Acosadas por los estragos del cambio ambiental en curso que vuelve cada ve más incierta su programación y trayectoria, las tortugas planean su llegada siguiendo más o menos los ciclos lunares.
Es en el cuarto menguante donde aparecen teatralizando quizá uno de los últimos rituales grupales del planeta.
Aparte de las amenazas ambientales, las arribadas de “La Flota” como las conoce y las apalabra el imaginario local, se enfrentan a la depredación extractiva de quiénes buscan alimentar el mercado negro de venta para su consumo.
Por eso los niveles de organización local incluyen monitoreo y vigilancia permanente, para garantizar un manejo sostenible y comprometido con la especie.Por eso la esperanza de observar varios niños, niñas y jóvenes en labores de recolección.
A la maravilla que supuso esta puesta en escena de la naturaleza acuática, debo agregar con profundo orgullo haber conocido a dos jóvenes estudiantes tesiarias de la carrera de Biología de la Universidad de Costa Rica, que permanecen temporalmente en la estación biológica testeando, analizando, profundizando sus pesquisas.Fuimos testigos de su trabajo en horas de la madrugada, cuando la mayoría de jóvenes de su edad descansan o se divierten.
No solo la conversación repleta se enseñanzas con Elena y Nicoletta valió la pena. Fue la constatación de que el Fondo Especial para la Educación Superior Pública (FEES) cumple su cometido de llegar allí donde se necesita a las universidades públicas.
El Centro de Investigación y Docencia en Educación de la UNA llama a revisar el Presupuesto Nacional 2027 y plantea convertir el cambio demográfico en una oportunidad para fortalecer la educación y preparar al país para las próximas décadas.
Costa Rica atraviesa una transformación demográfica que obliga a mirar las decisiones públicas mucho más allá del próximo presupuesto. Tenemos menos nacimientos, vivimos más años y avanzamos aceleradamente hacia una sociedad con más personas adultas mayores. Para 2050, aproximadamente una de cada cuatro personas en nuestro país tendrá 65 años o más.
Si en el futuro tendremos proporcionalmente menos personas en edad de trabajar, necesitamos garantizar desde ahora que esas generaciones sean más saludables, mejor educadas, altamente calificadas, productivas y capaces de acceder a empleos de calidad y mejores ingresos.
Por ello, preocupa que el proyecto de Presupuesto Nacional 2027 contemple una reducción de aproximadamente ₡19.000 millones para el Ministerio de Educación Pública respecto del presupuesto vigente de 2026, así como un Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) con un crecimiento nominal para las universidades públicas.
En el caso del MEP, Programas de Equidad, que financia alimentación, transporte y apoyos para estudiantes en condición de pobreza o vulnerabilidad, se estima una reducción de ₡2.382 millones respecto al 2026. Esto a pesar de que nuestras poblaciones estudiantiles crecen en comunidades atravesadas por desigualdades, pobreza, violencia y una presencia creciente del narcotráfico y del crimen organizado.
El problema no debe analizarse únicamente desde las necesidades financieras inmediatas del Estado. Se trata de preguntarnos qué Costa Rica estamos construyendo para dentro de veinte, treinta y cuarenta años.
Economistas y demógrafos de reconocido prestigio internacional como James J. Heckman, Ronald Lee, Andrew Mason, David E. Bloom, Michael Kuhn y Klaus Prettner han mostrado, desde diferentes perspectivas, una idea coincidente: en sociedades con baja fecundidad y creciente envejecimiento, invertir en salud, educación y desarrollo del capital humano de las nuevas generaciones resulta indispensable para mantener la productividad, el crecimiento económico y la sostenibilidad futura de los sistemas de protección social. Es decir, que el envejecimiento poblacional no constituye un argumento para invertir menos en las nuevas generaciones; todo lo contrario, es precisamente una razón para invertir más y mejor en ellas.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC, Costa Rica) y el Programa Estado de la Nación, aportan evidencias que deberían incorporarse a esta discusión nacional.
En primera infancia, Costa Rica mantiene una cobertura muy baja de servicios educativos y de cuido para la niñez menor de tres años. Ampliarlos no solamente favorece el desarrollo infantil temprano; también permite una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, incrementa la población económicamente activa y contribuye a enfrentar las presiones fiscales futuras derivadas del envejecimiento.
En educación preescolar y primaria, el desafío ya no consiste únicamente en garantizar acceso. Necesitamos asegurar aprendizajes fundamentales. Persisten dificultades importantes en lectura, escritura y comprensión, por lo que la reducción de las cohortes estudiantiles producto de la baja natalidad debería convertirse en una oportunidad para brindar mayor atención individualizada, reducir el tamaño de los grupos, fortalecer la formación docente y garantizar que ningún niño o niña avance en el sistema educativo acumulando rezagos.
En secundaria tenemos todavía importantes desafíos de permanencia, inclusión y calidad de los aprendizajes. Una proporción significativa de personas jóvenes no completa este nivel y los resultados internacionales muestran importantes rezagos en matemática, ciencias y lectura. Paralelamente, la OCDE advierte que Costa Rica enfrenta déficits de técnicos y profesionales altamente calificados que pueden limitar nuestra competitividad y la capacidad para atraer actividades productivas de mayor valor agregado.
Para la educación superior el reto es igualmente estratégico. Costa Rica requiere aumentar significativamente la proporción de población con formación técnica y universitaria, particularmente en áreas científicas, tecnológicas y profesionales vinculadas con las necesidades futuras del país. La evidencia de la OCDE muestra además una fuerte relación entre educación terciaria y mayores ingresos laborales.
Esto es particularmente relevante en una sociedad más longeva, pues, mayor formación permite elevar la productividad, mejorar los salarios, ampliar la capacidad contributiva y fortalecer los ingresos que financian la seguridad social y los servicios públicos.
La disminución de la natalidad podría convertirse incluso en una oportunidad histórica. Tener cohortes más pequeñas debería permitirle a Costa Rica invertir más y con calidad en cada persona, ofrecer grupos menos numerosos, fortalecer el acompañamiento pedagógico, universalizar progresivamente los servicios de primera infancia y cuido, recuperar aprendizajes, mejorar infraestructura, fortalecer idiomas y competencias científicas y digitales, ampliar la educación técnica y aumentar el acceso y conclusión de la educación universitaria.
Convertir la reducción demográfica simplemente en una oportunidad para reducir el presupuesto educativo sería una decisión de muy corto alcance. Cuando nacen menos niños y niñas, cada uno de ellos adquiere todavía mayor importancia para el futuro colectivo del país.
Resulta especialmente preocupante cualquier discurso que plantee que, ante el envejecimiento poblacional, Costa Rica debe priorizar a las personas adultas mayores en detrimento de la niñez y la juventud. No se protege a las personas adultas mayores debilitando las oportunidades de las generaciones más jóvenes.
Por el contrario, la mejor garantía que podemos construir hoy para la calidad de vida de las personas adultas mayores de 2050 y 2060, es una generación futura saludable, educada, productiva, innovadora, con buenos empleos y capacidad para sostener solidariamente la seguridad social.
Quienes hoy somos personas adultas formaremos parte de esa Costa Rica de personas adultas mayores en el 2050. Nuestro bienestar futuro dependerá también de las oportunidades que hayamos sido capaces de ofrecer a quienes hoy son niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
Reconocemos la importancia de mantener finanzas públicas responsables y atender la deuda del país. Pero una política fiscal verdaderamente responsable debe preguntarse cómo reducir las obligaciones presentes y cómo aumentar la capacidad futura del país para generar riqueza.
Por ello, desde el Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE) de la Universidad Nacional, instamos al Poder Ejecutivo y a las diputadas y los diputados de la Asamblea Legislativa, en el marco de sus respectivas competencias, a revisar las asignaciones contenidas en el Proyecto de Presupuesto Nacional para el ejercicio económico 2027 y a adoptar las decisiones necesarias para:
1. Impulsar un diálogo nacional amplio, plural y vinculante sobre la sostenibilidad de la inversión social y educativa del país, que permita trascender la lógica de las decisiones presupuestarias anuales y construir acuerdos de Estado de mediano y largo plazo sobre la Costa Rica que queremos y sobre la inversión pública necesaria para hacerla posible. Este diálogo debe incorporar al sector educativo, social, económico, productivo y político, a las comunidades y territorios, y a las propias poblaciones destinatarias de las políticas públicas, reconociéndolas como participantes activas en la construcción de las decisiones que afectan su presente y su futuro.
2. Proteger integralmente la inversión social destinada a la primera infancia, la niñez, la adolescencia y la juventud, comprendiendo que educación, salud, nutrición, cuido, seguridad y protección social son dimensiones interdependientes del desarrollo humano y que el debilitamiento de una de ellas repercute directamente sobre las posibilidades de las demás.
3. Convertir la transición demográfica en una oportunidad para mejorar sustantivamente la calidad de la educación, aprovechando la reducción progresiva de las cohortes estudiantiles para brindar mayor atención individualizada, fortalecer el acompañamiento pedagógico, mejorar las condiciones para el aprendizaje y garantizar que ninguna persona avance en el sistema educativo acumulando rezagos que comprometan sus oportunidades futuras.
4. Proteger y fortalecer la inversión pública en educación en todos sus niveles, desde la primera infancia hasta la educación superior, avanzando progresivamente hacia el cumplimiento efectivo del mandato constitucional establecido para el financiamiento de la educación pública costarricense.
Atender nuestra deuda financiera es importante pero también debemos evitar contraer una deuda mucho más difícil de pagar: la deuda que significaría no haber desarrollado plenamente el potencial de las generaciones que deberán sostener Costa Rica dentro de treinta y cuarenta años.
Cuidar hoy a nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes es cuidar el futuro del país. Invertir en las nuevas generaciones es también invertir en nuestra propia vejez.
Las organizaciones impulsoras del Pacto Nacional por la Educación Pública, respaldamos la movilización nacional por la educación pública convocada por las federaciones estudiantiles de las Universidades Públicas.
La agenda por el fortalecimiento de la educación pública desde distintos sectores sociales, académicos, estudiantiles, laborales y productivos hemos venido construyendo, ante una realidad que exige respuestas profundas, porque Costa Rica atraviesa una crisis educativa estructural y la educación pública no puede continuar utilizándose como variable de ajuste fiscal cada año.
El Décimo Informe Estado de la Educación 2025 nos alertó que durante el 2022-2024 la crisis educativa solo se agravó más; la mayor caída de la inversión educativa de los últimos 40 años, lo que expresa consecuencias en las condiciones materiales de la educación como en los aprendizajes. Por ejemplo; el curso lectivo 2026 inició con 872 órdenes sanitarias activas en centros educativos y, según las evaluaciones de 2024, apenas el 23% del estudiantado de sétimo año alcanzó los aprendizajes evaluados en lectura crítica; en décimo y undécimo año el resultado fue de 24%.
En la negociación de la Comisión de Enlace 2026 para el presupuesto 2027, la propuesta del Poder Ejecutivo es de 0% de incremento al Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), lo anterior es una medida adicional del debilitamiento de la inversión educativa en Costa Rica, generando una contracción acumulada de los recursos públicos destinados a las universidades públicas durante los últimos cinco años.
En este contexto, necesitamos avanzar hacia el cumplimiento del 8% del PIB establecido constitucionalmente, mediante una ruta sostenida y verificable, que permita recuperar inversión, fortalecer los programas de equidad, atender la infraestructura educativa y garantizar el financiamiento sostenible de la educación superior pública, ha sido una demanda central del Pacto desde su origen en el 2022.
Por ello, solicitamos a las fracciones legislativas que la discusión y aprobación del Presupuesto Nacional no profundicen la pérdida de inversión educativa y que se adopten medidas concretas para recuperar progresivamente su financiamiento constitucional y evitar nuevos retrocesos.
Instamos a las fuerzas políticas honrar los compromisos asumidos con la educación pública constatadas en la Declaratoria del I Congreso Nacional por la Educación Pública 2025-2026, construida mediante encuentros regionales en todo el país, con la participación de más de 150 organizaciones sociales, productivas y académicas, estableciendo declarar la educación prioridad nacional, avanzar hacia el cumplimiento del 8% y construir un gran acuerdo nacional por la educación pública, a su vez solicitamos se facilite una mesa de trabajo y diálogo entre CONARE y la Comisión de Asuntos Hacendarios para lo correspondiente al presupuesto de educación superior.
Costa Rica necesita pasar de administrar la crisis a reconstruir su educación pública desde la inversión para las oportunidades, la movilidad social, la productividad, la democracia y la paz.
Educación hoy, paz mañana. Pacto Nacional por la Educación Pública
¿Cómo se puede combinar la bioeconomía con nuevos productos de origen biológico? Expresiones de esta fusión se podrán conocer durante el encuentro Simbiosis 2026, de acceso gratuito, que se realizará el 3 y 4 de septiembre en el Auditorio Cora Ferro Calabrese de la Universidad Nacional (UNA).
Academia, empresas, instituciones públicas, organismos internacionales, emprendedores, investigadores y estudiantes se congregarán bajo el lema Conectando ciencia, naturaleza e innovación, con un mismo propósito: impulsar la bioeconomía y fortalecer el ecosistema de bioinnovación en Costa Rica.
Para ello se han programado, durante los dos días, conferencias magistrales, paneles de discusión, mesas estratégicas, talleres especializados, espacios de networking y una feria de proyectos, en la que se mostrarán iniciativas orientadas a convertir la ciencia y la biodiversidad en soluciones sostenibles para el país.
Entre las actividades, el primer día se dictarán las conferencias como El BioHub como plataforma para la transformación territorial y la bioeconomía y Biodiversidad que transforma territorios: aprendizajes desde Biointropic y Colombia; continuará con un conversatorio y las mesas de trabajo sobre Gobernanza y articulación, Ciencia, innovación y TT, Biodiversidad, territorio y desarrollo rural y Financiamiento, políticas públicas y cooperación.
Por la tarde del mismo día se continuará con la presentación de resultados de las mesas. ¿Cuál es el rol de cada uno de los actores en la dinamización del ecosistema? Hacia un plan de acción.
El segundo día, se iniciará con el tema Construyendo emprendimientos con impacto desde Costa Rica, continuará con el panel Emprender en bioeconomía: desafíos que se convierten en oportunidades, así como con la presentación Ecosistema de Incubación y Aceleración en Costa Rica 2025 y con el diálogo: ¿Qué necesita Costa Rica para acelerar emprendimientos de bioinnovación? Por la tarde habrá talleres y el cierre de la actividad.
Simbiosis procura consolidarse como un espacio de diálogo y articulación para fortalecer el ecosistema nacional de bioinnovación, impulsar la bioeconomía como motor de desarrollo territorial y promover el emprendimiento basado en la biodiversidad.
El encuentro lo organiza la UNA de manera conjunta con otras instituciones o entidades que promueven la bioeconomía y la innovación, entre ellas Procomer, CR Biomed, Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Fundación CRUSA, Biofin-PNUD, y el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt).
Oficina de Comunicación Universidad Nacional, Costa Rica
Es importante que recordemos, precisamente en este momento, cómo nacieron en nuestra Facultad los consultorios jurídicos, y con qué propósitos. Iremos entonces al siglo XX, a los finales de la década de los 60 y comienzos de la de los 70, tiempos de gran agitación social en los que los estudiantes y los profesores de la Universidad de Costa Rica coincidíamos en la idea de que nuestra Alma Mater debería participar mayormente en la sociedad civil, en procura de una mayor justicia social.
Esa idea tomó fuerza hasta el punto de inspirar una parte muy importante del contenido del Tercer Congreso Universitario que tuvo lugar entre 1972 y 1974; de donde proviene el actual artículo 3 del Estatuto:
La Universidad de Costa Rica debe contribuir con las transformaciones que la sociedad necesita para el logro del bien común, mediante una política dirigida a la consecución de una justicia social, de equidad, del desarrollo integral, de la libertad plena y de la total independencia de nuestro pueblo.
La Facultad de Derecho fue precursora de esa orientación, porque en 1971 había conseguido la promulgación de la Ley 4775, Ley de los Consultorios Jurídicos; la cual se había gestado durante la Decanatura de don Carlos José Gutiérrez, siendo el vicedecano don Eduardo Ortiz; y se logró en la Decanatura de don Eduardo, siendo vicedecano mi persona; su objetivo fundamental fue hacer posible la prestación de un servicio técnico-jurídico (la procuración en juicio, el notariado) por parte de la Universidad de Costa Rica, a favor de las personas de escasos recursos en el País.
En efecto, de acuerdo con la Ley 4775 y sus reformas, “obtener servicios gratuitos de abogacía y notariado en los consultorios jurídicos que ha establecido y establezca la Universidad de Costa Rica” es un derecho cívico de todas las personas que, dado el monto de sus ingresos, no estarían obligadas a presentar declaración para efectos del Impuesto sobre la Renta (Artículo 1º).
Según la ley, la función del consultorio jurídico es brindar servicios gratuitos de abogacía y notariado. Aunque lo presta la Universidad, se trata de un servicio social, no de un curso académico: los servicios sociales van hacia afuera, mientras que los cursos académicos van hacia adentro. Concebir la función del consultorio sólo como un curso/requisito para los estudiantes significa la amputación de su verdadera función y una violación del mandato de la Ley 4775.
Analizando jurídicamente las figuras, notamos que se trata, por un lado, de un derecho público subjetivo de ciertos ciudadanos (Jellinek) consagrado en una ley ordinaria: derecho a una prestación a cargo de la Universidad, representada por la unidad académica llamada Facultad de Derecho, que la cumple mediante los servicios que brindan sus estudiantes en el consultorio, bajo la guía y supervisión de los profesores a cargo.
Y por el otro lado tenemos la figura de un deber cívico de un estudiante de Derecho habilitado para el ejercicio forense; ergo, un deber cívico consistente principalmente en incoar y tramitar, dentro de un lapso determinado de tiempo, procesos y procedimientos ante los tribunales y otras instancias. Por lo demás, tal deber constituye una carga, o una condición indispensable (sin créditos) para la graduación del estudiante.
En su paso por el consultorio jurídico el estudiante se adiestra en el ejercicio de la profesión forense, pero, además, sirviendo a su pueblo, entra en contacto con sus dificultades, sus angustias y sus miserias.
Queda claro entonces que la Facultad de Derecho, como unidad académica perteneciente a la Universidad de Costa Rica, tiene el deber indeclinable de contribuir, a través del crecimiento cualitativo y cuantitativo de los consultorios jurídicos, a la consecución de cada vez más equidad y justicia social para el mayor número posible de los habitantes de nuestro territorio que carecen de medios económicos, a tenor del artículo 3º del Estatuto.
Así concebida la institución del consultorio, la ganancia para Costa Rica es por partida triple: gana y se enriquece la Universidad al prodigarse en la solución de los problemas de la gente; gana y se enriquece el estudiante que adquiere destrezas forenses y toma conciencia de la patria invisible; y gana y se enriquece, por supuesto, el beneficiario, porque ejercita un derecho cívico que la ley consagra a su favor, y recibe el servicio correspondiente.
Los profesores y los estudiantes de la Facultad deben luchar para que los Consultorios Jurídicos se reapropien de su verdadera naturaleza y su verdadera función, de acuerdo con la ley, haciendo realidad la dimensión de bien social y justicia social a la que aspira nuestra Alma Mater.
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