El Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional del Sinabi se complace en invitarle a la presentación del libro Bigotes de Patrizia Gallo y con la participación de Patrizia Gallo, Ivonne Zawadzki, Thelma Darkins.
La obra forma parte de la colección llamada Raíces.
La Comisión de Relaciones Públicas de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE) otorgó el pasado lunes 19 de octubre el primer lugar en la categoría de Manualidades al docente indígena José Lázaro Ortiz, vecino de la comunidad de Rey Curré/Yímba.
Lázaro forma parte de la Filial Básica 6-4 05 de la Regional Grande del Térraba y concursó con su obra llamada Estrella de la Mañana, la cual forma parte de su colección artística Raíces integrada por 33 obras.
Además de manualidades hubo otras categorías como pintura, fotografía, poesía y canto.
La premiación se llevó a cabo en el marco del pasado Congreso Nacional de ANDE, el cual busca reconocer y premiar el talento de sus afiliados.
Este año los organizadores utilizaron el lema “ANDE enalteciendo al ser humano a través de las nuevas tecnologías en un ambiente de paz y armonía”.
Detalles de la obra ganadora
El docente indígena de origen boruca participó en la categoría de manualidades con su obra Estrella de la Mañana, la cual integra cinco materiales propios de la zona: las maderas de amarillón, ron-ron y cedro, la corteza de cabuya y el fruto de la calabaza.
Es una obra artística cuyo simbolismo está cargado de fuertes rasgos de resiliencia y transformación, la cual utiliza restos de madera que para muchos parecen inservibles, y los convierte en elementos llenos de luminosidad, proyección y fortaleza.
De acuerdo con Lázaro Ortíz, Estrella de la Mañana es una profunda manifestación de la resiliencia, memoria familiar y conexión con la naturaleza. No solamente rinde homenaje a la fe y a las tradiciones navideñas del catolicismo (representando a la Sagrada Familia o pasito), sino que también actúa como un faro de sanación personal tras la partida de mis padres, don Cristino Lázaro Rojas y mi madre doña Cruz Ortíz Rivera», recalcó el ganador.
Terapia de sanación
De acuerdo con Lázaro, esta obra extrae la fortaleza de estas maderas que han resistido a los embates del tiempo, la lluvia y el sol y los convierte en parte de una colección de obras que le ayudaron a sanar vacíos, tristezas y dolor que le ha tocado vivir.
Rinde tributo directo a sus padres que partieron de esta vida terrenal y fueron pilares en la vida del autor.
Su capacidad de transformar piezas inertes y darles vida, reviste rasgos de resistencia al utilizar el “corazón de la raíz”, para caracterizar la permanencia del amor familiar.
Cada fragmento de madera utilizado evoca resistencia, son elementos que el agua, el sol y el tiempo, no pudieron destruir.
Más que un objeto estético, la obra representa un proceso de transformación personal, donde el vacío de la pérdida de sus seres queridos se convierte en un faro de resistencia, luz y memoria perpetua.
La comunidad indígena de Yímba Cájc o Curré celebrará el viernes 30 y el sábado 31 de octubre su XXXIII Festival Cultural Indígena 2026, una actividad gratuita y abierta a todo público.
El viernes, las actividades estarán a cargo del sector educativo, que incluye todas las escuelas del territorio y el Colegio Yímba Cájc. Estudiantes y docentes ofrecerán presentaciones artísticas y culturales propias de la expresión indígena local.
El sábado, la comunidad organizará el resto de las actividades culturales:
exposiciones sobre gastronomía local, arte indígena, medicina natural y oralidad ancestral;
talleres de idioma, hilado y tejido;
conversatorios y música indígena;
chicha de maíz;
competencias de juegos tradicionales.
También se espera la visita de representantes de los territorios indígenas de La Casona, Salitre, Boruca y Térraba.
El lema de este año es “Guardianes del bosque, protectores de nuestra cultura”. Según los organizadores, es un homenaje al bosque, “donde radica la espiritualidad, cosmovisión, deidades y memorias colectivas que definen a la cultura ancestral de este territorio”, y un mensaje que insiste en respetar y conservar la naturaleza.
Ambos días, las actividades se realizarán en el salón comunal de Curré, de 8:00 a. m. a 4:00 p. m., aproximadamente.
La comunidad de Curré/Yímba se ubica a 32 km al sureste de Buenos Aires de Puntarenas, en la zona sur, sobre la carretera Interamericana.
Los organizadores invitan al público a disfrutar de este festival, que “ratifica la resistencia y resiliencia de su cultura ancestral”.
La obra de teatro independiente A pedazos (Bara bara ni), escrita y dirigida por Kyle Boza, se estrenará el viernes 20 de noviembre en el Teatro de Bolsillo, en San Pedro de Montes de Oca.
Se trata de un unipersonal con el que la actriz japonesa-costarricense Mari Murakami González vuelve al escenario. La obra invita a preguntarse cómo se reconstruye una historia: “Quizás, descifrando las cinco muertes de un padre, destrozando los recuerdos, revisitando la vida, la historia de Japón y algunas despedidas. O tal vez reviviendo todo, a pedazos”.
“Llevo varios años sin estar de este lado del escenario y no puedo negar que estrenar me genera infinidad de emociones. Siento que esta obra es un abrazo entre mi parte japonesa y mi parte tica, la cantante y la actriz, mis despedidas y otros temas que quisiera que descubramos”, expresó Murakami González.
Según su director, Kyle Boza, “esta obra se construye desde la vida, gustos y temas que mueven a Mari, pero atravesada de una ficción que hace posible encadenarlo todo”. La describe como “una pieza de bioficción realizada con sensibilidad, que tiene en cuenta las necesidades de la actriz sin dejar por esto de enfrentarla a retos, y por encima de todo, pensada para entretener y contar una historia”.
El montaje tendrá solo tres funciones:
Viernes 20 de noviembre, 7 p. m.
Sábado 21 de noviembre, 7 p. m.
Domingo 22 de noviembre, 6 p. m.
Lugar: Teatro de Bolsillo, San Pedro de Montes de Oca. Entradas: ₡8.000 general y ₡6.000 para estudiantes y personas adultas mayores. Reservaciones: al teléfono 8714-6784. Espectáculo recomendado para mayores de 12 años.
En la comunidad indígena de Curré/Yímba, existe un emprendimiento que muestra una interesante capacidad de resiliencia, al combinar un producto artesanal de origen antiguo con nuevos diseños y productos que lo hacen ver novedoso.
Se trata del proyecto llamado Creaciones Textiles Curép, el cual realiza trabajos relacionados con vestidos, camisetas, sombreros, fajones, pantalones, y todo lo que se puedan imaginar utilizando los tejidos tradicionales de algodón con telas actuales, entre ellas la manta, que es una de las más solicitadas para combinar.
La palabra Curép en idioma boruca significa “araña” y hace alusión a las hiladoras y tejedoras de hilos de algodón que por muchas décadas han sostenido esta costumbre ancestral en las comunidades de Boruca y Rey Curré o Yímba Cájc.
Este emprendimiento surgió en 2023 como una alternativa para promover el ingreso económico familiar y poco a poco se ha ido consolidando gracias a sus excelentes trabajos, precios cómodos y el objetivo de continuar utilizando de manera provechosa los tejidos de algodón.
De acuerdo con la artesana que dirige este emprendimiento, «es una forma de seguir utilizando el tejido tradicional indígena, pero dándole otro enfoque, creando nuevos diseños donde se combinan los tejidos antiguos con nuevas telas y aunque era un poco arriesgado, se empezó probando con pequeños vestidos para niñas, vinchas, enaguas para estudiantes, etc., y a la gente le gustó, es bonito pero significa un compromiso de hacer bien las cosas y seguir manteniendo la identidad cultural del pueblo».
Los diseños de estos productos artesanales llegan con una perspectiva refrescante, con el fin de ofrecerles a las personas de la zona y del país, nuevas opciones para seguir exhibiendo los preciosos tejidos de algodón tradicional bajo una moderna modalidad de vestuario que proyecta elegancia e identidad.
Creaciones Textiles Curép se ubica en Rey Curré/Yímba, 300 metros al este del salón comunal de la localidad y se puede contactar al 85811253 para hacer sus pedidos, consultar precios y mandar a hacer sus propios diseños.
Como es ya tradición desde hace treinta años, el Estudio Danza Libre–Ballet de Costa Rica presenta El cascanueces, una hermosa historia de Navidad basada en el cuento de E. T. A. Hoffmann El cascanueces y el rey de los ratones.
Con más de 50 artistas en escena, entre niñez, profesionales de la danza y del teatro, se recrea la gran aventura de Clara y su Cascanueces en la noche de Navidad. Es un montaje 100 % nacional, apto para todo público, como una linda manera de iniciar la época navideña entre amistades y en familia.
Las funciones serán el sábado 31 de octubre a las 7:00 p. m. y el domingo 1 de noviembre a las 11:00 a. m. y a las 5:00 p. m., en el Auditorio Humboldt (contiguo al Colegio Humboldt). El auditorio cuenta con parqueo y vigilancia sin costo para el público de estas presentaciones.
Las entradas tienen un costo de ₡8.000 la general y ₡6.000 para niñez, estudiantes con carné y personas adultas mayores.
Con su compra, usted estará apoyando el programa de becas para la niñez de escasos recursos que se forma en ballet clásico en la escuela del Estudio, así como a las personas damnificadas por el terremoto de Venezuela, gracias al apoyo de CEVENCO (Cámara de Empresarios Venezolanos-Costarricenses).
Pasajes de una historia del Movimiento de la Nueva Canción, el Frente Cultural de la Juventud Vanguardista Costarricense.
Lenin Chacón Vargas Secretario general de la Juventud Vanguardista Costarricense (1974-1980)
Ver la foto del semanario Libertad del homenaje a Emilia Prieto en La Casona del Higuerón, en 1976, me motivó a escribir estos recuerdos, que son memoria-historia para nunca olvidar.
Para comprender el origen del Movimiento de la Nueva Canción de Costa Rica de los años setenta, es indispensable desviar la mirada de los despachos oficiales y fijarla en los salones de la JVC, en los centros de proyección cultural en Montes de Oca, donde la juventud organizada decidió que la revolución social no solo se escribía en panfletos o manifiestos obreros, sino que también se cantaba, se proyectaba en pantallas improvisadas y se esculpía en madera.
Entre 1974 y 1980, durante mis años al frente de la Secretaría General de la Juventud Vanguardista Costarricense (JVC), tuvimos la certeza histórica de que la política sin cultura carecía de alma y de que el arte sin conciencia de clase carecía de contenido. Comprendíamos que el arte es revolución y que revolución sin arte no es revolución. Fue así como articulamos una red orgánica de resistencia y acción que, por casualidades de la vida y de la lucha, convirtió al cantón en un epicentro de la vanguardia de la Nueva Canción.
La Casona del Higuerón
Dentro de esta arquitectura cultural de masas, La Casona del Higuerón no era simplemente un restaurante o una peña informal; era una trinchera del Frente Cultural de la JVC. Gerenciada por el camarada Mario Blanco Barrantes y apuntalada por el sudor y la disciplina militante del obrero Gerardo Vegas, La Casona lograba materializar semanalmente la alianza obrero-estudiantil-intelectual y artística. En sus mesas se sentaban los muchachos de la Universidad de Costa Rica a debatir sobre política, arte y acción junto a trabajadores de las fábricas y de la cultura, sindicalistas, escritores e intelectuales.
Cada semana, durante años, las luces de La Casona se atenuaban para dar paso a los cineforos. No proyectábamos para el mero entretenimiento; el cine era un detonante ideológico, una ventana para discutir las realidades de la América Latina ensangrentada por las dictaduras y las promesas de liberación de los pueblos. Al terminar las cintas, las tertulias se ponían en marcha y se extendían hasta la madrugada entre creadores, militantes e intelectuales orgánicos, amalgamando la teoría política con la sensibilidad artística. El restaurante de la Casona era dirigido con la exquisita cuchara de comidas muy ticas de Magda Artavia. El teatro de La Casona fue diseñado por el actor, cineasta y dramaturgo Óscar Castillo Herrera.
CECUPO y el CAI
La Casona del Higuerón no operaba de manera aislada; formaba parte de un engranaje mayor concebido desde la JVC. En 1974 abrimos las puertas del Centro de Cultura Popular (CECUPO) en San Pedro de Montes de Oca. Aquella casa amplia, que en algún tiempo fue casa de monjas, se transformó de inmediato en el cuartel general de las organizaciones culturales alternativas: albergaba oficinas, una pequeña sala de teatro, zonas de ensayo y la trastienda de la Discoteca del Arte Popular (DIAP), desde donde distribuíamos la música que los medios comerciales censuraban de manera sistemática.
En estrecha alianza con el CECUPO, la Coordinadora de Artistas e Intelectuales (CAI) agrupó a las mentes más lúcidas y comprometidas de la época. Al frente de la Coordinadora estuvo el entrañable cineasta Víctor Vega, un creador que con su mirada documental y punzante capturaba las profundas contradicciones de nuestra sociedad. Que un realizador de su talla presidiera la CAI demostraba el imán que significaba la JVC para la intelectualidad costarricense: el arte ya no pertenecía a las élites académicas, sino que se ponía al servicio de las bases populares.
La Nueva Canción y el homenaje de 1976
Fue precisamente al calor de esta red como se impulsó el Movimiento de la Nueva Canción Costarricense. La Nueva Canción, nacida de la mano de la JVC y bajo la tutela intelectual de Emilia Prieto, despertó conciencias. Doña Emilia fue nuestra brújula: con su agudo sentido crítico, su buen humor y su incansable labor de rescate de las tonadas campesinas, nos enseñó que el folclor del Valle Central era un espacio de resistencia cultural indígena y mestiza frente a la penetración cultural extranjera. Dionisio Cabal aprendió y heredó de ella ese oficio, lo hizo suyo y nos dejó una gran obra.
El punto culminante de esta simbiosis se vivió en 1976 en La Casona del Higuerón. Organizamos un homenaje a la compañera Emilia que quedó grabado de forma indeleble en la historia. Ella no acudió como una espectadora pasiva a recibir un pergamino protocolario; subió a la tarima con los jóvenes para ser parte activa del concierto, rompiendo las distancias generacionales con su guitarra y su palabra militante.
Esa noche, los grupos musicales unieron sus voces. El grupo Tayacán (Luis Enrique Mejía, Orlando Gamboa, Rubén Pagura, Joaquín Rodríguez, Rafa Acosta), el conjunto Erome, guiado por los hermanos Monestel; el cuarteto Viva Voz, con Marisol Carballo; Dionisio Cabal, los hermanos Mena y la solista Alejandra entonaron sus acordes como un tributo vivo a la maestra. En la primera fila, a la derecha, destacaba un muchacho de mirada limpia y guitarra firme: Manuel Monestel, junto a su hermano Bernal Monestel y sus otros compañeros de Erome. Ver a Manuel en esa fotografía de 1976 es recordar el germen de un compromiso inquebrantable. Manuel siguió los consejos y el ejemplo de Emilia, y ha dedicado su vida al rescate e investigación del arte musical y poético de nuestra población afrodescendiente del Caribe. Su andar coherente —ideales y acción—, que el país reconocería con el Premio Nacional de Cultura Magón, comenzó en aquellas peñas solidarias de La Casona y en los festivales de la época. Manuel sigue siendo el mismo muchacho de aquella fotografía, activo y altivo. Esta crónica no estaría completa sin evocar el espíritu de la maravillosa década de los setenta, que recibió un impulso poderoso cuando, por invitación de la JVC, Víctor Jara, el cantautor chileno miembro del Comité Central de las Juventudes Comunistas de Chile, llegó a Costa Rica en noviembre de 1971. Dio conciertos, sostuvo reuniones de intercambio y regaló a la JVC una matriz de su disco Pongo en tus manos abiertas, que poco tiempo después editamos con el sello disquero de la JVC, la Discoteca del Arte Popular (DIAP). Se iniciaba así una época dorada de agitación cultural, trova, compromiso social y luchas unitarias juveniles en Costa Rica.
Víctor Jara en Costa Rica, noviembre de 1971. De izquierda a derecha Lenin Chacón, secretario de Cultura de la JVC 1970-1973; Gilberto Calvo, secretario de Relaciones Internacionales; Víctor Jara, cantautor de Chile; Vladimir de la Cruz.
Al hojear las páginas del periódico Libertad de 1976, resulta imposible no conmoverse ante el homenaje a la entrañable Emilia Prieto, cuya guía inspiró a toda una generación a mirar hacia nuestras raíces.
Es justo y necesario honrar la memoria y el legado de cada una de las voces que aparecen en esta foto del tiempo. Queremos rendir un tributo profundo a todas y todos los cantantes que, con su guitarra y su voz, desafiaron al silencio. Entre ellos, expresamos un agradecimiento muy especial a Manuel Monestel, recientemente galardonado con el prestigioso Premio Nacional de Cultura Magón, quien transformó el calipso y la música caribeña en un pilar inamovible de nuestra identidad nacional. A él, y a cada artista que puso su talento al servicio de la cultura en esos años revolucionarios, les dedicamos este recuerdo imperecedero.
Al rememorar el periodo 1974-1980, nos queda la certeza de que La Casona del Higuerón y la red cultural nacional, incluido el zonal de la cultura con más de diez comités de base de la JVC, cumplieron su misión histórica. No fuimos vencidos por el olvido. Aquellos jóvenes de la fotografía, guiados por el faro de Emilia Prieto y arropados por la mística revolucionaria, sembraron una semilla musical, poética y política que sigue floreciendo en la memoria colectiva de Costa Rica y en una nueva generación de intérpretes y cantautores presentes en todas las luchas sociales del pueblo y las juventudes de Costa Rica.
Fuimos parte, entre muchas y muchos, de este esfuerzo:
Lenin Chacón Vargas: secretario general de la JVC (1974-1980). Conductor político y articulador de la red cultural de masas.
Emilia Prieto Tugores: artista, folclorista y militante. Matriz ideológica y guía fundacional del Movimiento de la Nueva Canción Costarricense.
Comité Zonal de Trabajadores de la Cultura de la JVC: del cual Luis Fernando Gómez fue secretario político durante varios años.
La Casona del Higuerón: centro cultural, restaurante y peña de la JVC. Sede de cineforos, tertulias semanales y conciertos de la Nueva Canción.
Mario Blanco Barrantes: militante y dirigente de la JVC. Gerente y organizador operativo de La Casona del Higuerón.
Gerardo Vegas: obrero militante y dirigente de la JVC. Asistente fundamental en la operación de La Casona.
CECUPO: Centro de Cultura Popular en San Pedro. Oficinas para organizaciones culturales, movimientos alternativos, teatro, ensayos y difusión musical.
CAI: Coordinadora de Artistas e Intelectuales. Frente orgánico que agrupó a creadores e intelectuales comprometidos con las luchas populares.
Víctor Vega: destacado cineasta de corte social y director documental. Presidente de la Coordinadora de Artistas e Intelectuales (CAI).
Carmen Naranjo: ministra de Cultura. Propició la apertura democrática, el respeto institucional y el reconocimiento de la red cultural popular.
Tayacán, Erome, Viva Voz, Alejandra: conjuntos y cantautores juveniles de la JVC que impulsaron la Nueva Canción y protagonizaron el histórico homenaje de 1976. Con la destacada participación de Luis Enrique Mejía Godoy, Dionisio Cabal Antillón, Marisol Carballo, Orlando Gamboa Guzmán y Bernal Monestel.
Manuel Monestel: joven integrante de Erome. Dedica su vida al rescate y difusión de la música afrodescendiente del Caribe; galardonado con el Premio Magón.
Lenin Chacón Vargas Moravia, Costa Rica, octubre de 2026
En la cultura indígena boruca existe una figura mitológica llamada en idioma local Dí^ Sújcra, el cual quiere decir duende de agua.
A esta figura se le atribuyen potestades de ser el vigilante de las aguas que escurren en los ríos, quebradas y lagunas del territorio indígena bruncájc.
En idioma boruca, dí^ significa río o agua y sújcra significa duende, protector, vigilante.
Según la tradición oral de esta cultura, este duende se da cuenta de cualquier anomalía que pueda estar sucediendo en el cauce de agua y de inmediato se le puede aparecer a la persona que causa el daño ya sea en forma de nutria, de persona con escamas, de perro, etc.
Son diversas las transformaciones en las que esta figura se puede presentar para asustar o dar un castigo a quien haga uso inadecuado del agua y sus recursos que ahí habiten.
Al igual que en otras culturas como la bribri o cabécar, en donde el dinamá o dinamú es un tigre de agua, se dan transformaciones en la figura que representa a este cuidador de las aguas.
En las riberas del río Grande de Térraba, son muchas las versiones de pescadores que han visto de noche y hasta de día a esta figura, a la cual le tienen mucho respeto, por lo general cuando saben que están sobrepasando los límites de la racionalidad.
En comunidades como Curré y Boruca, artistas reconocidos han hecho ilustraciones referentes a este personaje de la mitología boruca, quien, según los mayores, es amigo de los cocodrilos, las serpientes y hasta los animales más peligrosos que viven en el agua.
Dí^ Sújcra o el duende de agua forma parte de las leyendas que componen la cultura indígena boruca y que se transmiten a través de la oralidad y la lectura de generación en generación.
Siguiendo la línea conceptual de Antonio García Villarán sobre lo que denomina como “hamparte”, se cuentan siete reglas de referencia para la distinción de tales modelos de conocimiento visual: 1) si objetos fabricados en serie y comercializados se presentan como arte, 2) la simple elección de un objeto y su colocación en un espacio expositivo, 3) si la obra no requiere trabajo técnico y se basa sólo en ideas, 4) si el valor de la obra depende de un texto teórico o filosófico, 5) la asignación de precio a objetos cotidianos exhibidos en espacios expositivos y su comercialización, 6) «hampartista puro» es el artista que crea sin talento inconscientemente y «hampartista realista» es el que denuncia el mercado del arte conscientemente, 7) el arte que carece de trabajo técnico.
Sin pretender hacer eco del lineamiento teórico de García Villarán, se procederá a señalar algunas obras de tipo “hamparte” en la historia del arte costarricense de los últimos treinta años, con el fin de contribuir a su distinción y presencia, a partir de la delimitación supra indicada.
En las Bienales de Escultura de la CCR dadas en la Galería Nacional encontramos ejemplos como la obra “Jugando Rayuela” (1995) de la artista V. Pérez Ratton, realizada con cristalería rota colocada en el espacio expositivo y sin intervención. Además de “Fútbol con dengue” (1997) de P. Arrieta, donde el artista coloca dentro de una caja de vidrio un trozo de zacate con una bola de fútbol desinflada que contiene un nido con larvas de mosquito. La pieza “A la memoria” (1999) de P. Monge, en la que la artista exhibe dos lápidas compradas en una funeraria a las que les inscribe frases sobre sus afanes. También la obra “La Caja” (1999) de A. Camacho, quien instaló una caja de cartón dentro de una caja imaginaria en el salón principal de la Bienal.
En las muestras del certamen Bienarte, realizadas en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), también encontramos ejemplos de este tipo de propuestas con obras como “¿Cómo te explico sin ofenderte?” (2003) de E. Barrantes, siendo que el artista coloca un pequeño montículo de tierra con forma de rampa junto a una pared del Museo. Además de la instalación “Simplemente escriba lo que quiera” (2003) de Y. de La Paz, quien dispone una máquina de escribir con papel, para que la gente que transita por el espacio museístico escriba lo que desee con ésta. A la vez la obra “Las cosas cambian y la tecnología también …” (2005) de V. Cabezas, en la que la artista exhibe una serie de documentos legales.
Entre otras obras que cabrían en el estilo “hamparte”, podría citarse “No sería hermoso que sólo nos hablaran de fútbol” (2002) de L. Astorga, durante una muestra colectiva en el CCE, Astorga mostró el resultado de quemar una bola de fútbol, disponer sus cenizas en una bolsa plástica trasparente y colgarla en una pared del Centro. Cabe destacar la obra “Derrumbe” (2012) de O. Solís quien, durante una muestra colectiva en el MADC, colocó un grupo de ladrillos a modo de un muro, el cual se derrumba en uno de sus extremos junto a un cúmulo de arena. A la vez se refiere una obra de nombre desconocido (2017) de la artista M. Araya, durante el Salón Nacional de las Artes en el MAC, quien mostró un montículo de ropa enrollada de aproximadamente un metro y medio de alto, colocada en una esquina del Museo. Y para cerrar se menciona la obra “Tuerca con tornillo” (2022) del artista S. Rizo quien, en un evento en el Taller del Artista, exhibió una tuerca con un tornillo, objetos de producción industrial, que luego el propio artista retiró como parte de una acción en la que reclamó públicamente una restitución por US$50.000.
Esperamos que la descripción realizada acerca de obras de estilo “hamparte”, a partir de la delimitación de García Villarán, presentes en la historia del arte costarricense sean de utilidad en la comprensión de este fenómeno en el campo del arte visual.
El Centro de Amigos para la Paz invita a una actividad sociocultural en el marco del Día de las Culturas. Será el domingo 11 de octubre, a partir de las 3:00 p. m., en su sede en San José.
La actividad contará con una reflexión a cargo de Emmanuel Buitrago Páez, del pueblo bribri de Talamanca e integrante de la coordinación del Frente Nacional de Pueblos Indígenas (FRENAPI). También participarán la poeta Marta Rojas y el cantautor Óscar Espinoza.
La organización considera que la presencia del público es “fundamental para enriquecer este espacio de diálogo y cultura”. La actividad es libre y gratuita.
Datos de la actividad:
Fecha: domingo 11 de octubre
Hora: a partir de las 3:00 p. m.
Lugar: Centro de Amigos para la Paz, avenida 6A, calle 15, entre avenidas 6 y 8, costado oeste de los Tribunales de Justicia (150 metros al sur y 25 al oeste de la esquina sureste de la Plaza de la Democracia), San José.
Entrada: libre y gratuita
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