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Tertulia musical «Programación y televisión” con Manuel Fresno León

El Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Benemérita Biblioteca Nacional del Sinabi se complace en invitarle a la tertulia musical «Programación y televisión” con Manuel Fresno León

Esta actividad es parte del  ciclo Escuchando nuestra esencia. Tardes de tertulia y audición de música nacional.

La tertulia se realizará el viernes 21 de agosto a las 2:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional.

Cuando el Dr. Alexander von Frantzius residió en Alajuela

Publicado originalmente en la revista digital europea MEER

Luko Hilje
lukohilje@gmail.com

Nacido el 10 de junio de 1821 en Danzig —hoy Gdansk, perteneciente a Polonia—, el alemán Alexander von Frantzius Ritt se graduó como médico en la Universidad de Berlín en 1846. No obstante, como también tenía interés en varios campos zoológicos, vivía en una especie de limbo, sin definir hacia dónde orientarse como profesional.

Alexander von Frantzius. Foto: Archivo Luko Hilje

Para su fortuna, mientras estaba en esas, a mediados de 1851 el diplomático Franz Hugo Hesse —uno de los líderes de la Sociedad Berlinesa de Colonización Agrícola para Centroamérica—, le ofreció la posibilidad de trasladarse a nuestro istmo, con una plaza de naturalista, para dedicarse especialmente al estudio de la fauna; sobre esta entidad hay abundante información en mis libros Trópico agreste; la huella de los naturalistas alemanes en la Costa Rica del siglo XIX (2013) y La bandera prusiana ondeó en Angostura (2020). Sin embargo, aunque la propuesta le resultó atractiva, porque además padecía de asma y el clima tropical le podría sentar muy bien, ésta al final no cuajó.

Empero, inescrutable como es, el destino le tenía reservada una segunda oportunidad, que llegó por otra vía. En efecto, como desde 1852 residía en Costa Rica el abogado Fernando Streber Goldschmidt, —secretario de la citada Sociedad—, y era amigo del médico y naturalista Karl Hoffmann Brehmer, quien había sido compañero de estudios de von Frantzius en Berlín, Streber persuadió a Hoffmann para que radicara en nuestro país.

Fue así como Hoffmann y von Frantzius, con 30 y 32 años a su haber, respectivamente, y junto con sus esposas, llegaron a San José, nuestra capital, a inicios de enero de 1854. Habían zarpado de Bremen en octubre de 1853 en el bergantín Antoinette, que ancló en San Juan del Norte (Greytown), en el Caribe nicaragüense, tras lo cual debieron atravesar las tupidas y muy lluviosas selvas de Sarapiquí.

Sin saber nada de español, y respaldados por una carta de recomendación del gran sabio Alexander von Humboldt, dirigida al presidente de la República, Juan Rafael (Juanito) Mora Porras, aspiraban a ejercer la docencia en la Universidad de Santo Tomás, y dedicar el tiempo libre a sus exploraciones, pero en esa entidad no había carrera de medicina ni farmacia, por lo que la alternativa más lógica era instalar sus propias boticas-consultorios para ejercer su profesión.

Así lo hizo Hoffmann, en el costado sur de la Plaza Principal —hoy Parque Central—, pero no su colega y amigo, quien pronto percibió que el clima capitalino no atenuaría el asma, por lo que era preferible mudarse a una ciudad más cálida, como la cabecera de la provincia de Alajuela, a unos 20 km.

En consecuencia, a diferencia de Hoffmann, que podía disfrutar de la compañía de los miembros de la incipiente colonia alemana que había en la capital, von Frantzius quedó muy aislado, pues el único compatriota que vivía en dicha ciudad era Juan Barth Wollmann pero, como director de la Casa de la Moneda, permanecía en San José durante sus días laborales. Además, Juan Gätjens Timm y Franz Ludwig von Chamier von Schwieder residían algo lejos, en Atenas y Tacares de Grecia, respectivamente. A pesar de estas adversidades, en realidad von Frantzius fue muy afortunado, pues el 11 de abril de 1854 don Juanito lo nombró médico de pueblo, una especie de médico comunitario, cuyo salario era bastante alto, de 100 pesos mensuales.

En contraste con Hoffmann, quien estaba muy activo efectuando exploraciones botánicas y zoológicas, von Frantzius se había limitado —tal vez por el asma— a determinar el patrón anual térmico de la ciudad de Alajuela, a la vez que efectuó mediciones de la humedad relativa del aire en diferentes épocas, quizás desde el solar de su casa o de un potrero que tuvo, como se verá después. Además, ahí tuvo la oportunidad de tratar a Miguel Alfaro, pionero explorador de la zona norte de Costa Rica, quien con varios alajuelenses penetró las peligrosas y desconocidas selvas del norte en 1826 y 1827; eso le sería de gran utilidad para, años después, escribir el amplio artículo La ribera derecha del río San Juan; hasta ahora una parte casi completamente desconocida de Costa Rica (1862).

Ahora bien, la pregunta obvia es dónde vivía él exactamente, detalle que se desconocía por completo antes de la aparición de Trópico agreste. Este enigma no fue nada sencillo de resolver, como se explica de manera pormenorizada en dicho libro, pero gracias a algunas fuentes documentales clave, más una buena dosis de minuciosa labor detectivesca, me fue posible dar en el clavo.

Tienda Llobet, en vista frontal. Foto: Luko Hilje

En efecto, en noviembre de 1854 adquirió en una subasta pública una propiedad que consistía en “una casa y solar de cincuenta varas en cuadro”, es decir, un cuarto de manzana, que se localizaba “a una manzana de la Plaza Principal, al oeste de ella, valorada en novecientos pesos”, y que había pertenecido al finado Francisco López; a la usanza de la época, era una “casa de tejas sobre adobes”. Dicho predio ocupaba la esquina suroeste del cuadrante situado al costado oeste del actual Parque Central, donde hoy se yergue el alto edificio de la famosa tienda Llobet, fundada en 1934 por el español Francisco Llobet Matalonga.

No obstante, mis pesquisas me revelaron otro dato importante, y es que von Frantzius, tuvo dos propiedades más.

Efectivamente, en octubre de 1855 adquirió un solar “de cincuenta varas en cuadro”, localizada “a la orilla de la calle de Ronda [hoy calle Ancha] al sur, de esta ciudad”, o sea, cinco manzanas al sur del actual Parque Central, en la intersección de la calle Ancha y la calle 2 (Obispo Tristán), frente al edificio de Kentucky Fried Chicken localizado donde empieza la carretera radial que conduce al aeropuerto internacional Juan Santamaría. Se ignora el uso que le dio a este predio, o si fue solo una inversión.

La otra propiedad correspondía a un potrero muy grande, de nada menos que tres manzanas, ubicado al noroeste de la ciudad, fuera de la calle de Ronda, y que colindaba por el norte con el río Alajuela. Este predio, al noroeste del actual Cementerio General, está ocupado hoy por la Urbanización Meza. Es posible que una parte la utilizara para mantener las cabalgaduras de él y de su esposa, y quizás hasta alquilara algunos sectores como repastos. Esto es solo una especulación.

En síntesis, también en contraste con Hoffmann, quien siempre alquiló casa en San José, se nota que von Frantzius no solo poseía su propia casa en Alajuela, sino que además dos amplias propiedades. Es decir, pareciera que estaba a gusto en dicha ciudad, con un trabajo estable y bien remunerado y, por lo demás, bastante cálida.

Por eso, permanece sin explicarse por qué un día decidió vender sus predios y mudarse a la capital, lo cual ocurrió entre octubre y noviembre de 1857. Es decir, no completó siquiera cuatro años de residencia en Alajuela.

Como hipótesis, cabe conjeturar que, en viajes de paseo a San José, separada de Alajuela por una distancia que se recorría en unas cuatro horas a caballo, él y su esposa se percataron de que, al fin de cuentas, el clima de la altiplanicie capitalina —juzgado como delicioso por quienes lo disfrutaban— no le resultaba tan adverso como lo percibió al llegar al país en 1854.

Ahora bien, independientemente del motivo de la mudanza, lo cierto es que fue en San José, donde residió por poco más de 10 años —antes de retornar a Alemania a mediados de 1868, tras la muerte de su esposa—, cuando pudo expresar a plenitud sus dotes de naturalista, al acopiar la información necesaria para escribir la mayoría de sus 18 artículos científicos, ya en su patria. Por cierto, aunque vivió en dos o tres casas, en diferentes períodos, la última se localizaba donde hoy se yergue el Museo Nacional, lugar donde falleció su esposa.

En la capital pudo compartir muy poco con su colega y amigo Hoffmann, quien padecía de una enfermedad degenerativa, que lo llevó a la tumba a inicios de 1859. No obstante, instaló una céntrica botica- consultorio y contrató a los jóvenes José Cástulo Zeledón Porras y Juan José Cooper Sandoval para que le ayudaran en sus labores cotidianas, aunque además les enseñó a recolectar y embalsamar aves y mamíferos, con lo cual enriqueció mucho sus colecciones.

Sin embargo, los aportes de von Frantzius no se restringieron al campo zoológico, sino que también escribió sobre geografía, cartografía, geología, vulcanología, mineralogía, climatología, antropología, etnografía, salud pública e historia. Y, por si no bastara, se involucró como médico en dos episodios de la Campaña Nacional contra el ejército filibustero comandado por el esclavista William Walker. Para el lector interesado, en nuestro artículo Alexander von Frantzius, notable pionero de nuestras ciencias naturales (Revista de Ciencias Ambientales, 2021) hay una síntesis de sus aportes como naturalista y médico.

Falleció el 18 de julio de 1877, relativamente joven, cinco semanas después de alcanzar los 56 años de edad, víctima del asma que lo aquejara por casi toda su vida.

Para concluir, nos parece que sería oportuno que, en su memoria, y como retribución por sus méritos y servicios a Costa Rica, la municipalidad local —con la anuencia de los propietarios de la tienda Llobet—, colocaran una placa en el sitio donde él vivió en Alajuela. Este acto de justicia histórica podría realizarse el 18 de julio de 2027, al conmemorarse el 150 aniversario de su muerte.

La imagen de portada muestra la catedral de Alajuela

Conferencia «Costa Rica ¿Extensión territorial? » por Enrique Castillo

La Academia Morista Costarricense y el Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Benemérita Biblioteca Nacional del Sinabi, se complacen en invitarle a la conferencia Costa Rica ¿Extensión territorial? por  el Dr. Enrique Castillo B.

La conferencia se realizará en la Benemérita Biblioteca Nacional  el martes 18 de agosto a las 4:00 p.m. y también se transmitirá por los facebook Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/ y Facebook Academia Morista Costarricense https://academiarorista.org/

El Río del Perro y Cantos de Batalla llegan al Cine Magaly con historias de resistencia, memoria y defensa ambiental

El próximo lunes 17 de agosto, a las 7:00 p.m., en el Cine Magaly, se realizará la proyección de los documentales El Río del Perro y Cantos de Batalla, dos producciones que, desde distintas geografías latinoamericanas, abordan la resistencia de las comunidades, la memoria colectiva y el registro de procesos históricos desde la experiencia cotidiana.

Al finalizar la función habrá un espacio para conversar sobre las obras.

Cantos de Batalla, cortometraje de 16 minutos, explora el papel de la música como herramienta de movilización social y defensa ambiental en Costa Rica. Cinco días de grabación permitieron registrar cantos vinculados con la historia de las marchas callejeras y la lucha musical por la naturaleza en el país.

En el documental participan Fabián Pacheco, Javier Alvarado, Anyul Arévalo, Óscar Jiménez, Fernando Calvo, Heriberto Román Chaves, Daniel Cuenca Alpízar, La Voz Nativa y Luz María Romero Miño.

El Río del Perro, de 70 minutos, lleva al público hasta Espino, un pueblo de los llanos venezolanos que queda aún más aislado después del colapso del puente que lo comunica con el resto del país. Las fincas ganaderas de los alrededores también enfrentan las consecuencias. La historia se desarrolla durante los inicios de la crisis venezolana, vivida desde lo más profundo de su territorio.

En esta producción participan Luigi Sciamanna, Víctor Rivero y Mayonecio.

La dirección corresponde a Carlos Gómez de la Espriella. Las producciones tienen como lugares de origen Costa Rica, Venezuela, EUA, México y República Dominicana, y se presentan en idioma original.

Las obras también cuentan con reconocimientos y participación en espacios internacionales. Cantos de Batalla recibió el LASA2026 Award of Merit in Film. El Río del Perro fue exhibido como parte de la Serie de Cine Global de Rivertown Film Society, en Nueva York, en 2025; fue Selección Oficial del Ícaro XXVIII Festival Internacional de Cine 2025, en Guatemala; y obtuvo una Mención del Jurado en el Venezuela Film Hub (VFH), Marché du Film, Festival de Cannes 2022.

Función

Lunes 17 de agosto
7:00 p.m.
Cine Magaly

Compra de boletos:
https://www.cinemagaly.com/pelicula/el-rio-del-perro-cantos-de-batalla

Sinopsis e información de las producciones:
https://www.cinemagaly.com/pelicula/el-rio-del-perro-cantos-de-batalla

Cuando el arte cose

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Vivimos tiempos distópicos y complejos. Es una frase que he repetido en varias ocasiones a lo largo de esta columna que hemos escrito durante seis años ya.

También hemos reflexionado a propósito de acometer con recursos inter y transdiciplinarios esta realidad y sus resquicios.

Hemos aludido a la relación necesaria entre las ciencias sociales y las artes, como ese camino que nos llevará de la mano a explorar nuevas formas de hacernos preguntas y abordar con sensibilidad esto que nos tocó vivir.

Mirar desde ese otro lugar es justamente lo que ocurrió en la semana entre el 3 y el 7 de agosto en la Universidad Nacional en Costa Rica.

Organizada por la académica de la Escuela de Sociología y doctoranda Rebeca Espinoza, la actividad tuvo como objetivo conocer el proyecto “Un cuerpo por coser”, consistente en un libro de autoficción del mismo nombre escrito por la Doctora Edna Manotas Salcedo, acerca de su proceso corporal y emocional como resultado del cáncer de mama e ilustrado por la productora audiovisual, también doctora, Adriana Moreno Acosta.

El proyecto también contaba con una muestra fotográfica e ilustrada sobre frases y metáforas incluidas en el texto cuya puesta en escena se llevó a cabo en las instalaciones de la Biblioteca Especializada en Ciencias Sociales.

A lo largo de los días Edna y Adriana compartieron talleres, charlas, lecturas de fragmentos del libro en voz alta y en y todas las actividades sobresalió la idea de impulsar la fuerza colectiva, desmontar los patrones históricos de socialización que inhiben expresar el dolor o mostrar esas corporalidades otras que no siguen el canon estético hegemónico y dominante. Es decir, desprogramarse para ser posible.

Cuando la mediación artística y la investigación-creación se vinculan, resulta inevitable mirar desde otros lugares los procesos y las dinámicas que nos atraviesan.

Soy convencido que el arte salva, el arte repara, el arte cose. Y que más evocación que este fragmento del prólogo escrito por Edna para convencernos de que al lado de la estética, el arte constituye el más político de los actos desarrollados por los seres humanos:

Escribo para juntar mis pedazos. Los reparo con ellas, como un acto de memoria, para recordarme que perdí muchas cosas, que anhelé otras, que mi alma ha transitado por vacíos que he rellenado con colores, con amor…y a veces con rabia”.

Si. Yo también creo en otros mundos posibles. Poesibles además.

Cuando el ballet se convierte en emoción

“La danza es el lenguaje oculto del alma.”
— Martha Graham (1894-1991)

Jaime E. García González, Dr. sc. agr.
Profesor catedrático jubilado de la UCR y la UNED
Miembro de la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB) y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL).

La Gala de la Escuela de Ballet Clásico Ruso de San José demostró que la disciplina, el talento y la belleza pueden transformar un escenario en un espacio de encuentro con el arte.

Hay espectáculos que se observan y otros que, además, se viven. La Gala de Ballet presentada el pasado 8 de agosto por la Escuela de Ballet Clásico Ruso de San José, en el Teatro Melico Salazar, fue, claramente, de esos espectáculos.

Desde los primeros compases hasta el último saludo, la función ofreció una demostración de que el ballet clásico continúa teniendo una extraordinaria capacidad para conmover cuando detrás de cada movimiento existen disciplina, preparación, sensibilidad artística y un profundo respeto por la danza.

Y el público lo reconoció con claridad: los aplausos fueron, quizá, la mejor medida del éxito de una presentación que consiguió conjugar virtuosismo técnico, belleza escénica y emoción.

No era una tarea sencilla. Una gala de estas características exige mucho más que reunir una serie de piezas conocidas. Requiere establecer un diálogo entre las obras, los intérpretes, la música, la iluminación, el vestuario y la propia arquitectura del escenario. En esta ocasión, ese diálogo funcionó.

Un repertorio que permitió viajar por la historia de la danza

La selección de las obras fue uno de los grandes aciertos de la noche. El programa llevó al público desde la majestuosidad de La Bayadère, de Ludwig Minkus, hasta el universo de El lago de los cisnes, de Piotr Ilich Tchaikovsky; incorporó además Aguas primaverales, de Serguéi Rachmaninov, y las vigorosas Danzas polovetsianas, de Alexander Borodin, junto con otras piezas y coreografías.

Esa diversidad permitió apreciar diferentes registros de la danza: la delicadeza y el refinamiento del ballet clásico, el virtuosismo de las variaciones, la expresividad de los pas de deux, la energía de las danzas de conjunto y la fuerza interpretativa que exige cada lenguaje coreográfico.

Particularmente gratificante fue comprobar que las obras no fueron tratadas como simples ejercicios académicos. En ellas hubo intención expresiva. Los movimientos no parecían existir únicamente para demostrar que podían ejecutarse correctamente, sino para contar, sugerir y emocionar.

Ese es, en última instancia, uno de los mayores desafíos de la danza: conseguir que el público deje de pensar en la dificultad técnica que existe detrás de cada movimiento y simplemente se deje llevar por aquello que está viendo.

La técnica al servicio de la belleza

El ballet exige una combinación poco común de condiciones: fuerza y ligereza, precisión y espontaneidad, disciplina y libertad expresiva. Durante la Gala, bailarinas y bailarines mostraron el resultado de un proceso de formación que no puede improvisarse. Cada salto, giro, extensión, equilibrio y desplazamiento es la culminación de innumerables horas de ensayo y de una rigurosa preparación corporal.

Pero quizá lo más destacable fue que la técnica no terminó convirtiéndose en exhibicionismo. La verdadera calidad de un bailarín aparece cuando la dificultad desaparece ante los ojos del espectador. Cuando un movimiento que ha requerido incontables horas de trabajo parece surgir con naturalidad. Cuando el esfuerzo deja de verse y solo permanece la belleza. Eso fue posible gracias también al trabajo colectivo de la Escuela.

El programa acredita a Flor E. Carreras como directora a. i., junto con un equipo de profesores integrado por Marcela Jiménez, Gustavo Vargas, Irina Voronova, Camila Fernández, Ronny Ramírez y Michael Céspedes. Asimismo, identifica a Gustavo Vargas y Camila Fernández como maîtres répétiteurs y a Ronny Ramírez como asistente de ensayos. La presencia de los profesores eméritos María Monakhova y Anatoly Danilytchev añade, además, el valor de una trayectoria pedagógica que forma parte de la identidad de la Escuela.

Detrás de los bailarines que vimos sobre el escenario existe, por tanto, un equipo pedagógico y artístico que merece ser reconocido. Más de 30 años dedicados a la formación en ballet clásico explican que la calidad demostrada en esta Gala no sea producto de la casualidad, sino el resultado de una trayectoria cimentada en la disciplina, la excelencia y la dedicación al arte.

Cuando todo lo que rodea al bailarín también baila

Otro de los aciertos de la Gala estuvo en comprender que el ballet no termina en el cuerpo de quien danza. La escenografía, el vestuario y las luces constituyen parte esencial de la narración escénica. Una mala iluminación puede restarle fuerza a una interpretación extraordinaria; un vestuario inadecuado puede romper la atmósfera de una obra; una escenografía que compite innecesariamente con los intérpretes puede distraer al espectador. En esta Gala ocurrió lo contrario.

El diseño de vestuario de María Monakhova, la responsabilidad de vestuario a cargo de Marcela Jiménez, la escenografía de Fernando Castro y el diseño de luces de Gustavo Vargas contribuyeron a construir el ambiente visual de la Gala.

La iluminación, en particular, cumplió una función que va mucho más allá de hacer visible el escenario: ayudó a crear atmósferas, destacar momentos y acompañar los cambios de intensidad de las obras.

Lo mismo puede decirse del vestuario. En el ballet, la indumentaria no es un simple elemento decorativo. Ayuda a definir personajes, épocas, ambientes y movimientos. Y cuando está bien concebida, se integra al cuerpo del bailarín hasta convertirse en parte de la coreografía.

La música: el otro cuerpo de la danza

Y, por supuesto, está la música. Minkus, Tchaikovsky, Rachmaninov y Borodin no son simplemente nombres escritos en un programa. Son compositores cuya música posee una extraordinaria capacidad para generar imágenes, emociones y movimientos.

En una buena función de ballet, música y danza dejan de percibirse como dos expresiones independientes. Se convierten en una sola experiencia. Esa integración fue otro de los méritos de la Gala: permitir que la música guiara la emoción sin que la danza quedara subordinada a ella, y que el movimiento visualizara aquello que la música sugería.

El aplauso como veredicto

Al final, cuando las luces se encendieron y los intérpretes recibieron los aplausos, quedó la sensación de haber asistido a algo que iba más allá de una presentación académica. Fue una celebración del ballet.

Una celebración de la música, del movimiento, del esfuerzo y de la belleza. Una demostración de que el arte escénico todavía puede producir ese instante tan necesario en el que una sala llena de personas diferentes comparte simultáneamente una misma emoción.

Y quizá ahí reside el mayor mérito de esta Gala: recordarnos que la excelencia artística no siempre necesita grandes discursos para hacerse evidente. A veces basta con que se abra el telón, comience la música y un cuerpo humano sea capaz de convertir el movimiento en poesía.

La Escuela de Ballet Clásico Ruso de San José lo consiguió plenamente. Y el público, con sus aplausos, se encargó de decirlo. Queda, entonces, el agradecimiento a quienes hicieron posible esta noche de arte: a los maestros que forman, a los bailarines que entregan su talento y esfuerzo y a todos quienes, detrás del escenario, trabajan para que la belleza pueda llegar hasta el público.

Porque al final, cuando las luces se apagaron y el telón cayó, quedó suspendida en el aire una certeza: esa noche, el ballet había hecho su milagro; había convertido el esfuerzo en belleza, la música en emoción y el movimiento en un recuerdo destinado a permanecer.

Música y defensa del territorio llegan al Cine Magaly con el estreno de El Río del Perro y el cortometraje Cantos de Batalla

El próximo lunes 17 de agosto, a las 7:00 p.m., el Cine Magaly será escenario del estreno en Costa Rica del largometraje documental El Río del Perro, del cineasta venezolano-costarricense Carlos Gómez de la Espriella. La función incluirá además la proyección especial de Cantos de Batalla, un cortometraje que recupera la memoria musical de las luchas ecologistas costarricenses y el papel que la canción ha desempeñado como herramienta de organización, denuncia y defensa del territorio.

La velada propone un recorrido por dos historias distintas, pero profundamente conectadas por una misma pregunta: ¿qué significa permanecer cuando los territorios, las comunidades y las formas de vida enfrentan profundas transformaciones?

En Cantos de Batalla, la música se convierte en archivo vivo de décadas de movilización social en Costa Rica. A través de canciones nacidas en marchas, protestas y procesos comunitarios, el documental rescata una tradición cultural que ha acompañado la defensa de los ríos, los bosques, la biodiversidad y los bienes comunes. Más que un registro musical, la obra muestra cómo el arte ha sido parte esencial de la construcción de la memoria colectiva del movimiento ecologista costarricense. El cortometraje reúne voces de personas que han convertido la canción en una forma de resistencia y reafirma el lugar que ocupa la cultura dentro de las luchas sociales y ambientales.

La función continuará con El Río del Perro, largometraje documental que traslada al público hasta Espino, un pueblo de los llanos venezolanos que enfrenta el aislamiento provocado por el colapso del puente que lo comunica con el resto del país. Desde la cotidianidad de sus habitantes, la película retrata las consecuencias humanas del abandono, la resiliencia de las comunidades rurales y la estrecha relación entre las personas y el territorio que habitan.

Para su director, Carlos Gómez de la Espriella, ambas películas nacen de una preocupación compartida por el territorio y por las historias de quienes permanecen en él.

«La lucha por el territorio hay que darla en distintos frentes y el cine es una posibilidad para contar esas historias a través de una cámara y un micrófono», señala el realizador.

Hijo de madre costarricense y padre venezolano, Gómez de la Espriella ha desarrollado durante más de dos décadas una trayectoria dedicada al documental de observación y la antropología visual, explorando la vida rural latinoamericana y las transformaciones sociales que atraviesan sus comunidades. Desde 2021 reside en Costa Rica, donde impulsa nuevos proyectos audiovisuales sobre patrimonio natural, biodiversidad y culturas rurales.

La proyección concluirá con un conversatorio abierto entre el director y el público, ofreciendo un espacio para dialogar sobre el cine documental, la memoria, la defensa de los territorios y las historias que con frecuencia permanecen fuera de los grandes circuitos audiovisuales.

La función representa además una oportunidad para apreciar en pantalla grande dos producciones documentales latinoamericanas que dialogan entre sí desde la experiencia cotidiana, la resistencia comunitaria y la construcción de memoria.

Datos de la función

Fecha: lunes 17 de agosto de 2026

Hora: 7:00 p.m.

Lugar: Cine Magaly, San José

Costos: Entrada a mitad de precio (lunes popular)

Diálogo abierto con Fabio Herrera

Por Ernesto Araya
Antropólogo investigador, LaNobienal

A pesar de que Mario y Fabio, comparten su amor por el arte y la vida, pues tienen un proyecto en común, Fabio opta por la esencia de lo humano, una opción de vivir y producir mientras que Mario, opina que con el arte no se hace política pues ya es política. En la práctica, Fabio es adicto al arte.

Fabio, acomodando los cuadros en el taller de Barrio Luján, San José. (07/07/2021).

Fabio Herrera, vive el arte. Su creación es producto de la emoción y de lo sensible. Su preocupación va más allá de una existencia humana, él pinta lo humano y lo costarricense. Su pensamiento es profundo y siempre su contenido de fondo florece en los colores pictóricos. Al pedirle que me contara sobre su experiencia de vida y sobre el significado personal de su obra inmediatamente abordó el proceso creativo y me habló sobre los actores que intervienen en este. A continuación extractos de su pensamiento:

Los Sujetos

“En la profundidad de lo humano la dualidad del sujeto ausente / sujeto participativo busca en el arte la sanidad mental desde la infancia en el proceso de construcción del conocimiento en el intercambio de las realidades: leer, dialogar, crear.”

Los Objetos;

“Entre las teorías y los conceptos se presenta el cambio. Enamorarse de los hechos cambia y existe la relatividad en el sentir estético. No se puede estar de acuerdo con todo. Los seres humanos tienen voluntad para decidir cómo vivir. Se puede participar de un ritual mágico, intangible no demostrable. Las razones o formulas están lejos de hacer pintura.”

Fantasía / Libertad;

“Dar la vuelta en “U” a las circunstancias. Hay una emoción de que la humanidad se interesa en la parte mágica que se manifiesta en la práctica artística. Se da una respuesta a lo que se puede leer de los códigos subjetivos presentes en el objeto. Manifiesto en movimientos como Bauhaus y la profundización subjetiva en: abstracción, expresionismo, primitivismo, realismo, cubismo; con el fin de resolver preocupaciones estéticas.”

“¿Mal gusto? ¿Realmente existe? ¿Fantasma o realidad? Gastar recursos en cosas que no se necesitan. El desarrollo de actividades innecesarias lleva a la perdida de los recursos. ¿Educación? ¿En manos de quién? Autogestión educativa y autosuficiencia. El arte da la oportunidad de vivir de la propia gestión, apoyado en: filosofía, música; y aunado a las posibilidades tecnológicas.”

El Espectador;

“Frente a la TV de desecho que niega espacios al arte; la sobrevivencia depende de la espiritualidad pero también de lo material. La humanidad vulnerable se deleita en la creación pues al decidir utilizamos la belleza como medicina. Son parte de la creación. El arte genera un problema que obliga a pensar un arte primitivo.”

Centro de Amigos para la Paz y Festival Buen Vivir invitan a celebrar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas con «Grito por la Paz»

Con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el Centro de Amigos para la Paz (CAP) y el Festival Buen Vivir, «Grito por la Paz», invitan a la actividad conmemorativa que se realizará este 9 de agosto, de 10:00 a.m. a 2:00 p.m., en sus instalaciones, calle 15, entre avenida 6 y 8, San José.

La jornada iniciará con la bienvenida por parte del CAP y del Festival Buen Vivir, seguida de un mensaje alusivo al Día Internacional de los Pueblos Indígenas y un rito de espiritualidad indígena. La programación cultural incluirá presentaciones musicales del Grupo Urgente, el Grupo Dúo Latino y el músico Charly Muñoz, así como espacios de poesía a cargo de Marta Rojas y Ronulfo Morera.

Como parte de la actividad se proyectará el video motivacional «El canto de las lapas», del Grupo Abäk. La jornada cerrará con la presentación de un documento por la paz y la recolección de firmas de las personas asistentes. La organización informó que se ofrecerá refrigerio durante el evento.

Para más información, las personas interesadas pueden comunicarse al teléfono 2222-1400 o al correo centroamigosparalapaz@gmail.com

“El viaje de regreso a ti”. Charla concierto para mujeres

Alba Empowerment, Trébol Carmesí y el Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional de Sinabi,  se complace en invitarle a la actividad El viaje de regreso a ti” Charla concierto para mujeres por Alba C. Molina, y con la participación de Nayuribes Ramírez, Natalia Esquivel y Ligia Calderón.

La actividad será presencial el viernes 7 de agosto a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá por el facebook Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/