Ir al contenido principal

El Río del Perro y Cantos de Batalla llegan al Cine Magaly con historias de resistencia, memoria y defensa ambiental

El próximo lunes 17 de agosto, a las 7:00 p.m., en el Cine Magaly, se realizará la proyección de los documentales El Río del Perro y Cantos de Batalla, dos producciones que, desde distintas geografías latinoamericanas, abordan la resistencia de las comunidades, la memoria colectiva y el registro de procesos históricos desde la experiencia cotidiana.

Al finalizar la función habrá un espacio para conversar sobre las obras.

Cantos de Batalla, cortometraje de 16 minutos, explora el papel de la música como herramienta de movilización social y defensa ambiental en Costa Rica. Cinco días de grabación permitieron registrar cantos vinculados con la historia de las marchas callejeras y la lucha musical por la naturaleza en el país.

En el documental participan Fabián Pacheco, Javier Alvarado, Anyul Arévalo, Óscar Jiménez, Fernando Calvo, Heriberto Román Chaves, Daniel Cuenca Alpízar, La Voz Nativa y Luz María Romero Miño.

El Río del Perro, de 70 minutos, lleva al público hasta Espino, un pueblo de los llanos venezolanos que queda aún más aislado después del colapso del puente que lo comunica con el resto del país. Las fincas ganaderas de los alrededores también enfrentan las consecuencias. La historia se desarrolla durante los inicios de la crisis venezolana, vivida desde lo más profundo de su territorio.

En esta producción participan Luigi Sciamanna, Víctor Rivero y Mayonecio.

La dirección corresponde a Carlos Gómez de la Espriella. Las producciones tienen como lugares de origen Costa Rica, Venezuela, EUA, México y República Dominicana, y se presentan en idioma original.

Las obras también cuentan con reconocimientos y participación en espacios internacionales. Cantos de Batalla recibió el LASA2026 Award of Merit in Film. El Río del Perro fue exhibido como parte de la Serie de Cine Global de Rivertown Film Society, en Nueva York, en 2025; fue Selección Oficial del Ícaro XXVIII Festival Internacional de Cine 2025, en Guatemala; y obtuvo una Mención del Jurado en el Venezuela Film Hub (VFH), Marché du Film, Festival de Cannes 2022.

Función

Lunes 17 de agosto
7:00 p.m.
Cine Magaly

Compra de boletos:
https://www.cinemagaly.com/pelicula/el-rio-del-perro-cantos-de-batalla

Sinopsis e información de las producciones:
https://www.cinemagaly.com/pelicula/el-rio-del-perro-cantos-de-batalla

Cuando el arte cose

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Vivimos tiempos distópicos y complejos. Es una frase que he repetido en varias ocasiones a lo largo de esta columna que hemos escrito durante seis años ya.

También hemos reflexionado a propósito de acometer con recursos inter y transdiciplinarios esta realidad y sus resquicios.

Hemos aludido a la relación necesaria entre las ciencias sociales y las artes, como ese camino que nos llevará de la mano a explorar nuevas formas de hacernos preguntas y abordar con sensibilidad esto que nos tocó vivir.

Mirar desde ese otro lugar es justamente lo que ocurrió en la semana entre el 3 y el 7 de agosto en la Universidad Nacional en Costa Rica.

Organizada por la académica de la Escuela de Sociología y doctoranda Rebeca Espinoza, la actividad tuvo como objetivo conocer el proyecto “Un cuerpo por coser”, consistente en un libro de autoficción del mismo nombre escrito por la Doctora Edna Manotas Salcedo, acerca de su proceso corporal y emocional como resultado del cáncer de mama e ilustrado por la productora audiovisual, también doctora, Adriana Moreno Acosta.

El proyecto también contaba con una muestra fotográfica e ilustrada sobre frases y metáforas incluidas en el texto cuya puesta en escena se llevó a cabo en las instalaciones de la Biblioteca Especializada en Ciencias Sociales.

A lo largo de los días Edna y Adriana compartieron talleres, charlas, lecturas de fragmentos del libro en voz alta y en y todas las actividades sobresalió la idea de impulsar la fuerza colectiva, desmontar los patrones históricos de socialización que inhiben expresar el dolor o mostrar esas corporalidades otras que no siguen el canon estético hegemónico y dominante. Es decir, desprogramarse para ser posible.

Cuando la mediación artística y la investigación-creación se vinculan, resulta inevitable mirar desde otros lugares los procesos y las dinámicas que nos atraviesan.

Soy convencido que el arte salva, el arte repara, el arte cose. Y que más evocación que este fragmento del prólogo escrito por Edna para convencernos de que al lado de la estética, el arte constituye el más político de los actos desarrollados por los seres humanos:

Escribo para juntar mis pedazos. Los reparo con ellas, como un acto de memoria, para recordarme que perdí muchas cosas, que anhelé otras, que mi alma ha transitado por vacíos que he rellenado con colores, con amor…y a veces con rabia”.

Si. Yo también creo en otros mundos posibles. Poesibles además.

Cuando el ballet se convierte en emoción

“La danza es el lenguaje oculto del alma.”
— Martha Graham (1894-1991)

Jaime E. García González, Dr. sc. agr.
Profesor catedrático jubilado de la UCR y la UNED
Miembro de la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB) y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL).

La Gala de la Escuela de Ballet Clásico Ruso de San José demostró que la disciplina, el talento y la belleza pueden transformar un escenario en un espacio de encuentro con el arte.

Hay espectáculos que se observan y otros que, además, se viven. La Gala de Ballet presentada el pasado 8 de agosto por la Escuela de Ballet Clásico Ruso de San José, en el Teatro Melico Salazar, fue, claramente, de esos espectáculos.

Desde los primeros compases hasta el último saludo, la función ofreció una demostración de que el ballet clásico continúa teniendo una extraordinaria capacidad para conmover cuando detrás de cada movimiento existen disciplina, preparación, sensibilidad artística y un profundo respeto por la danza.

Y el público lo reconoció con claridad: los aplausos fueron, quizá, la mejor medida del éxito de una presentación que consiguió conjugar virtuosismo técnico, belleza escénica y emoción.

No era una tarea sencilla. Una gala de estas características exige mucho más que reunir una serie de piezas conocidas. Requiere establecer un diálogo entre las obras, los intérpretes, la música, la iluminación, el vestuario y la propia arquitectura del escenario. En esta ocasión, ese diálogo funcionó.

Un repertorio que permitió viajar por la historia de la danza

La selección de las obras fue uno de los grandes aciertos de la noche. El programa llevó al público desde la majestuosidad de La Bayadère, de Ludwig Minkus, hasta el universo de El lago de los cisnes, de Piotr Ilich Tchaikovsky; incorporó además Aguas primaverales, de Serguéi Rachmaninov, y las vigorosas Danzas polovetsianas, de Alexander Borodin, junto con otras piezas y coreografías.

Esa diversidad permitió apreciar diferentes registros de la danza: la delicadeza y el refinamiento del ballet clásico, el virtuosismo de las variaciones, la expresividad de los pas de deux, la energía de las danzas de conjunto y la fuerza interpretativa que exige cada lenguaje coreográfico.

Particularmente gratificante fue comprobar que las obras no fueron tratadas como simples ejercicios académicos. En ellas hubo intención expresiva. Los movimientos no parecían existir únicamente para demostrar que podían ejecutarse correctamente, sino para contar, sugerir y emocionar.

Ese es, en última instancia, uno de los mayores desafíos de la danza: conseguir que el público deje de pensar en la dificultad técnica que existe detrás de cada movimiento y simplemente se deje llevar por aquello que está viendo.

La técnica al servicio de la belleza

El ballet exige una combinación poco común de condiciones: fuerza y ligereza, precisión y espontaneidad, disciplina y libertad expresiva. Durante la Gala, bailarinas y bailarines mostraron el resultado de un proceso de formación que no puede improvisarse. Cada salto, giro, extensión, equilibrio y desplazamiento es la culminación de innumerables horas de ensayo y de una rigurosa preparación corporal.

Pero quizá lo más destacable fue que la técnica no terminó convirtiéndose en exhibicionismo. La verdadera calidad de un bailarín aparece cuando la dificultad desaparece ante los ojos del espectador. Cuando un movimiento que ha requerido incontables horas de trabajo parece surgir con naturalidad. Cuando el esfuerzo deja de verse y solo permanece la belleza. Eso fue posible gracias también al trabajo colectivo de la Escuela.

El programa acredita a Flor E. Carreras como directora a. i., junto con un equipo de profesores integrado por Marcela Jiménez, Gustavo Vargas, Irina Voronova, Camila Fernández, Ronny Ramírez y Michael Céspedes. Asimismo, identifica a Gustavo Vargas y Camila Fernández como maîtres répétiteurs y a Ronny Ramírez como asistente de ensayos. La presencia de los profesores eméritos María Monakhova y Anatoly Danilytchev añade, además, el valor de una trayectoria pedagógica que forma parte de la identidad de la Escuela.

Detrás de los bailarines que vimos sobre el escenario existe, por tanto, un equipo pedagógico y artístico que merece ser reconocido. Más de 30 años dedicados a la formación en ballet clásico explican que la calidad demostrada en esta Gala no sea producto de la casualidad, sino el resultado de una trayectoria cimentada en la disciplina, la excelencia y la dedicación al arte.

Cuando todo lo que rodea al bailarín también baila

Otro de los aciertos de la Gala estuvo en comprender que el ballet no termina en el cuerpo de quien danza. La escenografía, el vestuario y las luces constituyen parte esencial de la narración escénica. Una mala iluminación puede restarle fuerza a una interpretación extraordinaria; un vestuario inadecuado puede romper la atmósfera de una obra; una escenografía que compite innecesariamente con los intérpretes puede distraer al espectador. En esta Gala ocurrió lo contrario.

El diseño de vestuario de María Monakhova, la responsabilidad de vestuario a cargo de Marcela Jiménez, la escenografía de Fernando Castro y el diseño de luces de Gustavo Vargas contribuyeron a construir el ambiente visual de la Gala.

La iluminación, en particular, cumplió una función que va mucho más allá de hacer visible el escenario: ayudó a crear atmósferas, destacar momentos y acompañar los cambios de intensidad de las obras.

Lo mismo puede decirse del vestuario. En el ballet, la indumentaria no es un simple elemento decorativo. Ayuda a definir personajes, épocas, ambientes y movimientos. Y cuando está bien concebida, se integra al cuerpo del bailarín hasta convertirse en parte de la coreografía.

La música: el otro cuerpo de la danza

Y, por supuesto, está la música. Minkus, Tchaikovsky, Rachmaninov y Borodin no son simplemente nombres escritos en un programa. Son compositores cuya música posee una extraordinaria capacidad para generar imágenes, emociones y movimientos.

En una buena función de ballet, música y danza dejan de percibirse como dos expresiones independientes. Se convierten en una sola experiencia. Esa integración fue otro de los méritos de la Gala: permitir que la música guiara la emoción sin que la danza quedara subordinada a ella, y que el movimiento visualizara aquello que la música sugería.

El aplauso como veredicto

Al final, cuando las luces se encendieron y los intérpretes recibieron los aplausos, quedó la sensación de haber asistido a algo que iba más allá de una presentación académica. Fue una celebración del ballet.

Una celebración de la música, del movimiento, del esfuerzo y de la belleza. Una demostración de que el arte escénico todavía puede producir ese instante tan necesario en el que una sala llena de personas diferentes comparte simultáneamente una misma emoción.

Y quizá ahí reside el mayor mérito de esta Gala: recordarnos que la excelencia artística no siempre necesita grandes discursos para hacerse evidente. A veces basta con que se abra el telón, comience la música y un cuerpo humano sea capaz de convertir el movimiento en poesía.

La Escuela de Ballet Clásico Ruso de San José lo consiguió plenamente. Y el público, con sus aplausos, se encargó de decirlo. Queda, entonces, el agradecimiento a quienes hicieron posible esta noche de arte: a los maestros que forman, a los bailarines que entregan su talento y esfuerzo y a todos quienes, detrás del escenario, trabajan para que la belleza pueda llegar hasta el público.

Porque al final, cuando las luces se apagaron y el telón cayó, quedó suspendida en el aire una certeza: esa noche, el ballet había hecho su milagro; había convertido el esfuerzo en belleza, la música en emoción y el movimiento en un recuerdo destinado a permanecer.

Diálogo abierto con Fabio Herrera

Por Ernesto Araya
Antropólogo investigador, LaNobienal

A pesar de que Mario y Fabio, comparten su amor por el arte y la vida, pues tienen un proyecto en común, Fabio opta por la esencia de lo humano, una opción de vivir y producir mientras que Mario, opina que con el arte no se hace política pues ya es política. En la práctica, Fabio es adicto al arte.

Fabio, acomodando los cuadros en el taller de Barrio Luján, San José. (07/07/2021).

Fabio Herrera, vive el arte. Su creación es producto de la emoción y de lo sensible. Su preocupación va más allá de una existencia humana, él pinta lo humano y lo costarricense. Su pensamiento es profundo y siempre su contenido de fondo florece en los colores pictóricos. Al pedirle que me contara sobre su experiencia de vida y sobre el significado personal de su obra inmediatamente abordó el proceso creativo y me habló sobre los actores que intervienen en este. A continuación extractos de su pensamiento:

Los Sujetos

“En la profundidad de lo humano la dualidad del sujeto ausente / sujeto participativo busca en el arte la sanidad mental desde la infancia en el proceso de construcción del conocimiento en el intercambio de las realidades: leer, dialogar, crear.”

Los Objetos;

“Entre las teorías y los conceptos se presenta el cambio. Enamorarse de los hechos cambia y existe la relatividad en el sentir estético. No se puede estar de acuerdo con todo. Los seres humanos tienen voluntad para decidir cómo vivir. Se puede participar de un ritual mágico, intangible no demostrable. Las razones o formulas están lejos de hacer pintura.”

Fantasía / Libertad;

“Dar la vuelta en “U” a las circunstancias. Hay una emoción de que la humanidad se interesa en la parte mágica que se manifiesta en la práctica artística. Se da una respuesta a lo que se puede leer de los códigos subjetivos presentes en el objeto. Manifiesto en movimientos como Bauhaus y la profundización subjetiva en: abstracción, expresionismo, primitivismo, realismo, cubismo; con el fin de resolver preocupaciones estéticas.”

“¿Mal gusto? ¿Realmente existe? ¿Fantasma o realidad? Gastar recursos en cosas que no se necesitan. El desarrollo de actividades innecesarias lleva a la perdida de los recursos. ¿Educación? ¿En manos de quién? Autogestión educativa y autosuficiencia. El arte da la oportunidad de vivir de la propia gestión, apoyado en: filosofía, música; y aunado a las posibilidades tecnológicas.”

El Espectador;

“Frente a la TV de desecho que niega espacios al arte; la sobrevivencia depende de la espiritualidad pero también de lo material. La humanidad vulnerable se deleita en la creación pues al decidir utilizamos la belleza como medicina. Son parte de la creación. El arte genera un problema que obliga a pensar un arte primitivo.”

Una obra que transmite fuerza, nobleza y pasión: lanzan rifa especial del Mosaico de León

Quienes deseen adquirir una obra artesanal en cerámica y, al mismo tiempo, participar en una rifa especial, ya pueden reservar su número para optar por un Mosaico de León, una pieza elaborada completamente a mano y concebida como una obra única y original.

La rifa ofrece al número favorecido la posibilidad de escoger entre dos versiones del mosaico:

  • Variante clásica, diseñada para empotrar en paredes internas o externas, con dimensiones de 60 x 80 centímetros.

  • Variante Liga Deportiva Alajuelense, con los colores y el escudo del club, de 80 centímetros por 1 metro.

Según la información de la convocatoria, ambas piezas están elaboradas a mano en cerámica, lo que les confiere un carácter exclusivo. Además de su función decorativa, se presentan como obras con identidad artística y significado.

Entre las características destacadas de la obra se señala que:

  • Es ideal para empotrar en paredes externas o internas.

  • Se trata de una pieza única, original y hecha completamente a mano en cerámica.

  • Busca convertirse en un elemento decorativo con personalidad y valor artístico.

El valor de cada número es de ₡5.000.

El sorteo se realizará el domingo 4 de octubre de 2026, utilizando el número favorecido de la Lotería Nacional.

Las personas interesadas pueden reservar el número de su preferencia mediante SINPE Móvil, al 8599-4333, realizando el pago a nombre de José Luis Callaci e indicando en el detalle el número que desean reservar.

La organización invita a participar en esta iniciativa bajo la premisa de llevar al hogar una obra artesanal que, según la convocatoria, transmite fuerza, nobleza y pasión, y que busca dejar huella en el espacio donde sea instalada.

Artista organiza rifa especial de mosaicos en cerámica para mayo

El artista José Luis Callaci impulsa una rifa especial en la que ofrece dos obras artesanales en mosaico cerámico hechas a mano: Don Quijote y Árbol de la Vida. La iniciativa invita a participar por piezas únicas cargadas de simbolismo, listas para empotrar en pared y elaboradas con detalle, intención y propósito.

Según la convocatoria, la rifa no solo busca entregar una obra artística, sino compartir “dos historias que conectan con la vida”. La persona ganadora podrá elegir la pieza con la que más se identifique.

Obras participantes

Don Quijote

  • Medidas: 55 cm x 70 cm

  • Representa la lucha, los ideales y la fuerza de seguir adelante incluso cuando todo parece imposible.

Árbol de la Vida

  • Medidas: 50 cm x 60 cm

  • Simboliza crecimiento, raíces, equilibrio y todo lo que se construye con el tiempo.

Detalles de la rifa

  • Valor del número: ₡5.000

  • Cantidad de números: del 00 al 99

  • Sorteo: domingo 31 de mayo, con la Lotería Nacional

  • SINPE Móvil: 8599-4333

  • A nombre de: José Luis Callaci

  • Indicar en el detalle el número deseado.

La convocatoria concluye invitando a participar y llevarse “una obra única con significado real”.

Luz María Romero presentará “Entre Selvas y Desiertos” en la London Room

La cantante chilena Luz María Romero, ex integrante de la banda Los Bespas, tendrá una cita especial con el público el próximo jueves 19 de marzo a las 7:30 p.m. en la London Room. La velada marcará el lanzamiento oficial en vivo de su más reciente producción discográfica, Entre Selvas y Desiertos, un trabajo que entrelaza memoria, territorio y experiencia de vida desde una mirada latinoamericana.

Radicada en Costa Rica desde 1999, Romero construye en este álbum un puente sonoro entre el desierto de Atacama —territorio que define sus raíces— y la exuberancia tropical de Costa Rica, país que hoy forma parte esencial de su identidad. El resultado es una obra que dialoga entre geografías y tradiciones, proponiendo un recorrido musical que va desde la sobriedad y amplitud del paisaje nortino hasta la riqueza sonora y rítmica del trópico costarricense.

Entre Selvas y Desiertos se sostiene sobre una base de tradición folclórica chilena y andina, con la presencia protagónica de charangos, quenas y zampoñas, sonoridades que evocan el paisaje del norte chileno y su memoria cultural. A esta raíz se suman ritmos incorporados en su proceso de arraigo en Costa Rica, como el bolero y matices de rumba, que aportan nuevas texturas rítmicas y amplían el horizonte expresivo del disco.

El disco cuenta además con la colaboración de la reconocida cantautora costarricense Guadalupe Urbina en la canción “Florece Mundo”. Esta pieza se convierte en uno de los ejes conceptuales de la producción: un homenaje a la biodiversidad costarricense —sus selvas, ríos y mares— y una declaración artística que reafirma la conexión del álbum con la naturaleza como inspiración, territorio y conciencia.

La producción y los bajos estuvieron a cargo de Pedro Víquez, quien aportó una visión integral al sonido del proyecto. Participan además Rodrigo Lagunas en guitarras; Wilson Cifuentes en saxofón, clarinete y flauta traversa; José Obando en percusiones; así como la incorporación de instrumentos como kalimba y charango, que refuerzan la identidad latinoamericana de la propuesta. La grabación se realizó en Solfeggio Estudio, bajo la ingeniería de Lui Mora.

Para el concierto de lanzamiento, Romero estará acompañada por un ensamble de destacados músicos: Rodrigo Lagunas, José Obando, José Daniel Martínez, Daniel Rojas, Andrew Muñoz y Wilson Cifuentes, quienes darán vida al repertorio en un formato íntimo y cercano.

Las entradas tienen un valor de 8.000 colones en preventa y 10.000 colones el día del evento. El público puede asegurar su espacio realizando SINPE al 8343-8806 y enviando el comprobante para confirmar la reserva.

Jean Jacoby: el campeón del arte olímpico

Gabe Abrahams

Jean Jacoby fue el único artista que consiguió ganar dos medallas de oro en las competiciones de arte de los Juegos Olímpicos, aunque su carrera se vio afectada al final por el ascenso del nazismo. Esta es su apasionante biografía.

Jean Lucien Nicolas Jacoby, conocido como Jean Jacoby, nació el 26 de marzo de 1891 en la ciudad de Luxemburgo, la capital del Gran Ducado de Luxemburgo. Sus padres fueron Michel Jacoby, un ferroviario, y Marguerite Bauer, una aristócrata.

Tras pasar su infancia y juventud en Molsheim, Alsacia, Jacoby se trasladó finalmente a Estrasburgo y estudió en la École des Beaux-Arts de la ciudad.

En 1912, el joven Jacoby pasó a ser profesor de dibujo en el Lycée Fustel de Coulanges de Estrasburgo. Y, un año después, se casó con la profesora de diseño Anne Augustine Rose Richter. En 1916, la pareja tuvo un hijo: Regnard (René) Charles Jacoby. En ese periodo de su vida, Jacoby realizó bastantes dibujos, alguno dedicado a su mujer.

Ya en 1918, Jean Jacoby se trasladó a la ciudad de Wiesbaden, donde trabajó de pintor. Y, al año siguiente, se mudó a Fráncfort, para asumir la dirección de una imprenta. Entonces Jacoby dibujó una serie de litografías de lugares emblemáticos de Estrasburgo, las cuales fueron publicadas juntas en una edición de diciembre de 1919.

Aficionado al deporte desde los primeros años veinte, en 1923, Jacoby empezó a demostrar públicamente su extraordinaria valía como artista al ganar el concurso del diario francés L’Auto, gracias a un dibujo de un corredor que saltaba una valla. En aquellas fechas, L’Auto tenía un tiraje de cerca de 300.000 ejemplares y un gran prestigio.

En 1924, Jean Jacoby ratificó su gran valía como artista al ganar la medalla de oro en el concurso de pintura de los Juegos Olímpicos de París 1924, gracias a su obra Étude de Sport, la cual incorporaba tres pinturas: Corner, Départ y Rugby. Tras él, quedaron clasificados Jack Butler Yeats, hermano del poeta y Premio Nobel de Literatura (1923) William Butler Yeats, y Johan van Hell, un artista y pintor del Realismo Social no muy conocido, pero con obras de interés.

En el concurso de arquitectura de los mismos Juegos de París, quedó segundo Alfred Hajós, doble campeón olímpico de natación y destacado arquitecto sobre el cual escribí un artículo en marzo de 2024.

En el jurado de arte de los Juegos de París, participaron personalidades como Selma Lagerlöf, la primera mujer en obtener el Premio Nobel de Literatura (1909), y el destacado músico Ígor Stravinski.

Cabe añadir que los concursos de arte formaron parte de los Juegos Olímpicos desde los Juegos de Estocolmo de 1912 hasta los de Londres de 1948, estando divididos en diversas categorías como literatura, música, pintura, escultura y arquitectura.

En 1926, Jean Jacoby empezó a trabajar para la editorial Ullstein como director artístico de varios de sus periódicos: el Berliner Illustrirte Zeitung, el Die Grüne Post… Y eso provocó que acabase viviendo en Berlín y que realizase una importante labor hasta el año 1934. En ese periodo de tiempo, por ejemplo, Jacoby dibujó con maestría a algunos de los mejores deportistas de la historia como el nadador Johnny Weissmuller, los tenistas René Lacoste y Bill Tilden o los corredores Paavo Nurmi y Ville Ritola, entre otros.

En 1928, Jacoby se presentó en el concurso de pintura (sección dibujos y acuarelas) de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam y no defraudó. El pintor se colgó otra vez la medalla de oro con su obra Rugby, de igual nombre que una de sus tres pinturas de los Juegos de París de 1924. Y, de esta forma, pasó a ser el único artista con dos oros olímpicos en los concursos de arte de las olimpiadas. Nadie ha conseguido arrebatarle esa posición desde entonces, debido en parte a que los Juegos Olímpicos dejaron de admitir esos concursos a partir de su edición londinense de 1948.

En los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 y Berlín 1936, Jean Jacoby volvió a participar en los concursos de arte, pero no pudo conseguir una tercera medalla de oro. En los Juegos de Berlín, Jacoby presentó obras de mayor nivel que sus rivales, pero el comité organizador controlado por el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels decidió no otorgar la medalla de oro a ningún participante, para evitar de esta forma concedérsela a Jacoby.

Desde 1934, el régimen nazi que gobernaba Alemania tenía constancia de que Jean Jacoby trabajaba en la editorial Ullstein, de la familia judía Ullstein, y que él portaba un apellido de origen judío. Y, además, conocía su ideología de izquierdas, así como su amistad con Wilhelm Gronke (Bill Gronke), el deportista, marinero y jefe del Servicio de Seguridad Naval de la Revolución comunista de 1918-1919 que intentó crear un Estado obrero en Alemania. Y todo eso provocó que el comité de los Juegos de Berlín evitase otorgar a Jacoby el oro olímpico que merecía por su obra.

Al cabo de poco tiempo de terminar los Juegos Olímpicos de la Alemania nazi, en concreto el 9 de septiembre de 1936, Jean Jacoby falleció con solo 45 años de un ataque cardíaco en su casa de Mulhouse, ciudad francesa a la que se había mudado dos años antes al observar el acoso contra los judíos y las personas de ideología de izquierdas por parte del régimen nacionalsocialista alemán. Dejó para la posteridad sus dos medallas de oro olímpicas en arte y decenas de obras magníficas, muchas dedicadas al mundo del deporte. Su final resultó inesperado y también amargo por lo ocurrido en los Juegos de Berlín.

La segunda esposa de Jean Jacoby, la artista María Jacoby (Maria Anna Kasteleinerera antes del matrimonio), le sobrevivió, emigró a Estados Unidos, se casó de nuevo y falleció en 1990, en Rocky River, Ohio, cerca de los 90 años.

Desde su fallecimiento, Jean Jacoby recibió reconocimientos y homenajes diversos. En agosto de 1937, se erigió un monumento en su honor en la ciudad de Schifflange, Luxemburgo, diseñado por el pintor, escultor y artista olímpico Wenzel Profant, quien fue miembro de la Resistencia. Monumento que acabó siendo destruido en 1940 por las tropas nazis cuando invadieron Luxemburgo. Y, después, el estadio deportivo de Schifflange cambió su nombre por el de Stade Jean Jacoby.

En 1967, Adolphe Deville publicó el libro Jean Jacoby, centrado en la vida del pintor. Y, en diferentes fechas, aparecieron sellos postales en Luxemburgo que utilizaron imágenes de las obras de Jacoby. Unos estuvieron dedicados a los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952. Otros a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles del año 1984.

Transcurrido casi un siglo del adiós de Jean Jacoby, todavía se le recuerda con una cierta frecuencia. Cada vez que se acercan unos Juegos Olímpicos, se habla de él y de sus dos oros olímpicos en arte. Y siempre que se trata la cuestión de la presencia del arte en los Juegos, su nombre aparece irremediablemente. Resulta lógico y normal, muy normal, porque nadie ha conseguido lo que él logró, dos medallas de oro en arte, y, sobretodo, unir arte con deporte y proyectarlos del Olimpo a la eternidad.

Exposición de fotografía «Poesía efímera» de la artista Mariechen Wust

El Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional, se complace en invitarle a la inauguración de la exposición de fotografía Poesía efímera de la artista Mariechen Wust.
 
La actividad será presencial el jueves 15 de enero a las 3:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. 
 
La exposición estará abierta al público del 15 enero al 26 de febrero 2026, en horario de lunes a viernes de 8 a.m. a 6 p.m.

Ballet de Costa Rica presenta Giselle

Con motivo de la celebración de los 40 años de su fundación, el Ballet de Costa Rica y el Estudio Danza Libre, presentan el Ballet “Giselle”, en coproducción con el Teatro Eugene O’Neill del Centro Cultural Costarricense-Norteamericano.

Ballet romántico en dos actos con música de Adolphe Adam cuya coreografía original fue de Jean Coralli y Jules Perrot, estrenado en París en 1841.

Es la historia de una joven campesina que se enamora de un joven campesino que en realidad es un duque comprometido en matrimonio pero que se disfraza de plebeyo, seducido por la belleza e inocencia de Giselle. Ella al descubrir el engaño muere de locura y desolación.

Luego su espíritu se une a los espíritus de las Willis, jóvenes doncellas, traicionadas en el amor, que buscan venganza en los bosques de Silesia.

Para esta ocasión se ha montado la versión del gran bailarín, maestro y coreógrafo Anton Dolin, montaje de Juan José Jiménez, director y fundador del Ballet de Costa Rica y del Estudio Danza Libre.

Para esta gran celebración se unen al elenco del Ballet de Costa Rica, tres invitados de lujo: en el rol del Giselle, la Primera Bailarina mexicana Blanca Ríos, quien además de una depurada técnica, posee una beta dramática impresionante.

Blanca ha sido Primera Bailarina de la Compañía Nacional de Danza de México e invitada de importantes compañías como el Ballet de Monterrey, donde acaba de ejecutar el rol de Odette-Odille del Lago de los Cisnes.

Viene también el Primer Solista de la Compañía Nacional de Danza de México: Alejandro Mendoza quien interpreta al duque Albrecth de Silesia. También nos acompaña el experimentado bailarín Anton Joroshmanov, solista de la Compañía Nacional de Danza de México quien interpreta al Hilarión el guardabos que ama a Giselle desde siempre.

Las funciones se realizarán: jueves 31 de agosto 7 p.m; viernes 1 de agosto 7 p.m; sábado 2 de agosto 7p.m. y domingo 3 de agosto 5 p.m. en el Teatro Eugene O’Neill del Centro Cultural Costarricense-Norteamericano.

Las entradas están disponibles en la plataforma teo.cr

Información en el 89941124

¡Sea parte de esta celebración! Apoyemos a esta agrupación artística costarricense.