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De recoger basura a desafiar gánsteres

Rafael A. Ugalde*

¿Cuál es su mayor deseo, luego de tan espectacular actuación ?, indagó el periodista en medio del bullicio descomunal, tras de aquella soberbia actuación de un desconocido de los reflectores mundiales, barba de recolector de basura y mirada franca; su imagen, a millas, reflejaba esa clase de obreros nacidos en cuna de suelo plano, pelado y sin colcha alguna, de esos que nadie los ha arrugado ni arrugará jamás.

Él, sin inmutarse por aquel halago, seguidamente explicó al reportero que su mayor anhelo es que su anciana madre pudiera verlo debutar junto con sus compañeros a estadio lleno. No deseaba más. Que “mi madre pueda verme jugar, pero será difícil”, dijo con voz entre cortada y marcada resignación.

Suspiro largo como si estuviera regresando a su polvoriento barrio distanciado solo a miles de kilómetros. Solo quería ver a su madre como una hincha más, gritando desde las graderías. Ondeando la pintoresca bandera azul de Cabo Verde. Su abuela, con la que creció y lo impulsó en esta carrera contra el tiempo, llegó primero que su progenitora a aquel estadio con más de 30 mil gargantas acariciando la victoria cada una.

¡Sí llegó primero que su propia madre! Así lo planteó en una de sus entrevistas. Ella, mi abuela, me vio partir para que realizara mi sueño, ya no está físicamente, pero como me cuidó y me crie con ella, nunca me ha abandonado y siempre viene conmigo.

La frustración para el arquero no es para menos. A Ana Cándida Évoe, madre del guardameta del seleccionado de Cabo Verde, Josimar José Évora Dias, mejor conocido como Vozinha, le exigían hacer un depósito de quince mil dólares para entrar a cualquier estadio en que jugara su hijo. Así son las cosas en la cuna de la “libertad” y la “democracia”, al menos para muchos ilusos, que los hay, los hay.

Aquella sencillez, a la vez dolor y denuncia por tanta inmundicia contra un ser humano y la madre de aquel portero, provocó el estallido en redes sociales a favor de quien a los 25 años recogía basura en su país, antes de los 40 deambula por Europa como obrero calificado en electricidad para medio comer, hasta que ya cuarentón llega, por fin, su oportunidad futbolera en Portugal.

El resto de la historia ya se conoce. La presión social obligó a la FIFA a intercambiar favores con Trump, como se revelará luego con la anulación de una tarjeta roja, para que un jugador “hachero” y sin ningún respeto por la integridad física de su colega, pudiera jugar contra el seleccionado de Bélgica. Al final, la madre del portero, pudo verse en las graderías aplaudiendo a su hijo.

No fue la única “torta” que Vozinha se jaló contra la FIFA con su humildad. Sabemos que ella vive cercada por una especie de tentáculos solo vistos en algunos gansterismos registrados históricamente. Es un mundo de Ferrari de alta gama, financiamientos cuya última pregunta – casi nunca se hace – sobre de dónde proviene el dinero poco importa, es plata limpia, aunque llegue a las arcas del futbol fomentando alcoholismos, haciendo triquiñuelas a cuántas Hacienda haya en el mundo, la seguridad social, los contratos etc., no importa como se llame el país.

El portero de Cabo Verde definitivamente no encaja en ese mundillo. Ve el fútbol como solidaridad, para él es una herramienta de superación, de dignidad para con sus semejantes. Durante una entrevista con el periodista Tony Carrasco de la conocida cadena de televisión internacional “Globovisión”, tras el memorable empate 0-0 frente a la Argentina, desafió a esos babosos que defienden la “neutralidad” y “pulcritud” de los paradigmas de este deporte de masas como enajenación; jamás como expresión cultural, sociología, antropología, biología e historia aplicada, medio además de lucha, organización de los pueblos, coexistencia, identidad e independencia.

Mientras para los hinchas argentino todo se reducía sobre sí Messi será campeón goleador, que la Argentina allá y acá, críticas venían e iban, porque “che”, no goleamos a un equipo de unas islas que no tienen ni un millón de habitantes, entre otras expresiones, Vozinha en cambio, recordaba como su pueblo, allá perdido en el Atlántico Occidental africano, en el pasado sufrió terremotos tan terribles, como el ocurrido en Venezuela el pasado 24 de junio.

Expresa durante su conversación, su profunda solidaridad con el pueblo venezolano, deseándoles fuerza y esperanza para superar sus dificultades. (Ver: Instagram de Globovisión / Tony Carrasco).

No solo lanzó su voz de aliento hacia el pueblo venezolano, sino como es característico en el portero, llamó a pelear con todas sus fuerzas para salir adelante. Él conoce mejor que nadie el significado de luchar por un sueño.

Asimismo, la empatía de este referente mundial para con el pueblo latinoamericano no puede pasar inadvertida, pues Cabo Verde, como cualquier nación del llamado Sur Global, es producto de las inhumanas prácticas de quienes ensayan junto el imperialismo, como traducir tragedias humanitarias en miserables ganancias ideológicas y de clase, para llevar agua a sus molinos.

Vozinha, portero del seleccionado de Cabo Verde, anunció que donará la mitad de los ingresos por participación en el Mundial para escuelas y formación de futbolistas. ( F. BBC News).

Los portugueses se asentaron en la isla de Santiago desde 1462. El país tiene una extensión de 4.033 km² y una población aproximada de 525.000 habitantes, con 900 mil personas repartidas por el mundo, en búsqueda de mejores condiciones de vida.

El entrenador caboverdiano, Pedro Leitão Brito, conocido en el mundillo balompédico como Bubista, lejos de desanimarse por la marcada escases de “materia prima” local para su plantel, utilizó las redes sociales para localizar jugadores alrededor del mundo que quisieran integrar la representación de Cabo Verde. Las eliminatorias africanas las ganó invicto.

Sin proponérselo, empero, ofreció una fotografía futbolera de las injustas relaciones entre los países “vampiros” de Occidente industrializado, como los llamó Putin en una oportunidad, y las naciones a las que succionan todavía su sangre de diferente manera en el Sur Global.

Fue gracias a esta estrategia del entrenador, tendiente a echar mano a los emigrados, que Vozinha llegó a cubrir el marco de este seleccionado africano, procedente del cuadro G.D Chaves, de la segunda división de Portugal, donde militó hasta el pasado 30 de junio.

Otro aspecto a destacar de este portero es el momento en que llega su solidaridad con el pueblo venezolano, así como la forma que “desarmó”, quizá sin proponerse, la campaña de laboratorio alrededor del orbe, en ocasión de los dos terremotos arriba de los 7 grados en la escala de Richter.

Según un informe oficial ofrecido el domingo 5 de julio por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, el número de fallecidos asciende ya a 3.342, mientras que los heridos sumaban hasta ese día 16.740.

Por su parte, la presidenta en ejercicio, Delcy Rodríguez, en una conferencia de prensa, anterior a los datos dados a conocer por el parlamentario, desmintió que las viviendas otorgadas durante el chavismo fueron las más afectadas por los temblores.

Anunció que la Fuerza Armada Bolivariana tiene control de la situación y coordina la búsqueda de desaparecidos, así como la remoción de escombros, con lo cual apagó la ilusión de quienes abrigaban la esperanza de posesionar la imagen de un “Estado fallido”, ensayado en los laboratorios de la moderna guerra cognitiva.

Dijo que en La Guaira – el departamento con unos 486 mil pobladores y uno de los 23 más destruidos por dichos terremotos – el 80% de las viviendas afectadas fueron construidas por inmobiliarias privadas y cumpliéndose el Código sísmico de su país.

En esta charla con la prensa nacional e internacional la mandataria recordó que su país está abierto a toda clase de asistencia no importa de dónde proceda, dada la emergencia. No importa la ayuda siempre será bienvenida, dijo.

Estas declaraciones oficiales dadas fuera de nuestras fronteras contrastaron con la cruzada que inició el director de un canal de televisión local, junto a un académico, preocupadísimos, según ellos, por el terremoto acaecido en Venezuela y cómo los gobiernos de Chávez y Maduro habían jugado con los pobres sin casas.

Solo que el director de ese canal nunca sabrá (vi su cabeza pequeña porque ese día lucia peluqueado), que un sismo arriba de 7 puntos en la escala de Richter es difícil que no se traiga abajo innumerables viviendas, tomando en cuenta profundidad del evento, duración, etc.; mientras que el “experto” comentarista no era ingeniero estructural y sabe más de serenatas románticas, boleros y tangos, que el sabiondo de marras. No pregunten de dónde salen estos talentos.

Por eso, Vozinha cobró relevancia en este Mundial, quiérase o no, ya que pocas veces la corrupción del futbol sale solita a flor de piel, con tanta crudeza y sin ambages. Desde un aventurero gringo encargado de regalar relojes Rolex a los seleccionados mexicanos, en agradecimiento por un resultado favorable a él como apostador (los “cracks” aztecas hasta hacían filas para recogerlos), pasando por disfrazar los tiempos de hidratación de los jugadores – les vale un pito el asunto físico – para impulsar comerciales, llamando a consumo de toda clase de mercancías producidas por multinacionales presente en todos los continentes.

La “perla” más reciente nos la obsequiaron el gobernante estadounidense, Donal Trump, y el presidente de la FIFA, el italiano de nacimiento y gringo de sentimientos, Gianni Infantino.

Según cadenas de televisión relacionadas con esta Copa Mundial, el italiano accedió al pedido del gobernante norteamericano para quitar una tarjeta roja al goleador anfitrión Folarin Balogun. De nada valió el “dribling” de Trump. Bélgica despachó a los anfitriones por goleada.

Durante el partido entre USA y Bosnia-Herzegovina, seleccionado que no representaba ningún obstáculo para las ambiciones estadounidense, según los comentaristas de las cadenas de televisión, Balogun, un poco desesperado por la resistencia de los visitantes, entró fortísimo contra un rival, poniendo en peligro la integridad física del otro.

¿Para que VAR y árbitro sí al final las decisiones por parte de quienes deberían dar el ejemplo de “fair play” se las pasan por el arco del triunfo?

En este contexto de corruptela, tráfico de influencias etc., hay que advertir que los reconocimientos de la FIFA para con el portero caboverdiano están lejos de ser sinceros. No nos equivoquemos.

Es un esfuerzo para absorber tanta dignidad representado por un obrero humilde, víctima de las injustas relaciones de producción que nos impone el mismo capitalismo defendido hasta la violencia por Trump e Infantino.

Ambos instrumentalizaron al fútbol cuando la FIFA se suma a más de diez mil “sanciones” contra Rusia, incluyendo a su futbol. Irán anunció que presentará una demanda por la forma que su seleccionado fue tratado en Estados Unidos.

Y Josimar José Évora Dias o Vozinha – es cuestión de gusto como quiera llamarlo – en medio de tanta arena, basura y estiércol en torno al futbol que manejan algunos personajes conocidos, es una especie de oasis en el desierto para la FIFA sí quisiera, al menos, enjuagarse la cara. Limpiarla va a ser difícil.

Ya lo verán en cuanto termine este negocio.

*Ex jefe de la sección deportiva de Universidad, ex corresponsal de Prensa Latina, miembro del Comité Bolivariano de Solidaridad Yamilet López, abogado, notario por la UCR,

Así se mira sitios de La Guaira venezolana dos semanas después del fuerte terremoto. (F de Instagram).

¿Para quién el fútbol? Pueblo o imperio

Álvaro Fernández González

Es claro que el fútbol no es únicamente un deporte.

Para grandes grupos económicos y financieros es un gran negocio: una industria global donde los clubes se compran y venden como activos, los jugadores se cotizan como mercancías y las aficiones se transforman en audiencias cuyo principal valor es el consumo.

Esta lógica del poder corporativo convierte al fútbol en escenario de competencia geopolítica.

La patética intromisión de Donald Trump, imponiendo la reincorporación del nigeriano Balogun (pese a su tarjeta roja, bien ganada), ilustra los ribetes incluso totalitarios de esta apropiación del fútbol.

Estados, fondos de inversión, plataformas digitales y patrocinadores disputan influencia, mercados y prestigio utilizando el deporte como instrumento.

El espectáculo crece, pero también la concentración de la riqueza, la desigualdad entre clubes, la explotación del talento juvenil y la distancia entre quienes controlan el negocio y quienes mantienen vivo el fútbol desde las comunidades.

Sin embargo, esa no es la única historia posible. El fútbol pertenece también a los pueblos, no solo a los imperios.

Antes que industria multimillonaria, el fútbol siempre ha sido un juego compartido en barrios, escuelas, plazas y comunidades.

Allí sigue conservando su mayor riqueza: la capacidad de reunir personas, fortalecer vínculos, enseñar cooperación y construir identidad colectiva.

Cada cancha comunal muestra que el verdadero valor del deporte no se mide por los derechos de transmisión ni por el precio de un fichaje, sino por las oportunidades que crea para convivir, aprender y crecer juntos.

Por eso siempre es momento de recuperar el sentido comunitario del fútbol: fortalecer clubes barriales, ligas locales, escuelas deportivas y proyectos donde el deporte sea un derecho y no un privilegio.

Necesitamos organizaciones más democráticas, políticas públicas que prioricen la inclusión y una ciudadanía dispuesta a defender el fútbol como un bien común.

Fortaleciendo su poder comunitario, el fútbol seguirá siendo lo que siempre ha sido: una escuela de solidaridad, democracia popular y vida compartida.

La pelota… ¿no se mancha?

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

A unas pocas cuadras del histórico estadio Monumental de River Plate en Buenos Aires, donde se jugaba el pintoresco campeonato mundial Argentina 1978, se encontraban las instalaciones de la Escuela Nacional de Mecánica (ESMA) de la Armada Argentina, por entonces instalado en una dictadura sanguinaria que había asumido en aquel país en marzo de 1976.

En esas instalaciones cientos de personas fueron asesinadas, torturadas, exterminadas, desaparecidas, mientras a pocos metros el balón seguía rodando sin rubor.

De esas atrocidades algunas piezas de la literatura escrita por mujeres dan cuenta exacta: la poeta Margarita Drago en su libro “Fragmentos de la memoria: Recuerdos de una experiencia carcelaria (1975-1980) (2007)” y la periodista Leyla Guerriero en su trabajo descomunal “La Llamada”.

48 años después de esa vergüenza global con la FIFA cómplice y mercenaria, el balón vuelve a ser mancillado cuando la política y la corrupción se dan la mano día tras día.

En las últimas semanas, la delirante acción migratoria estadounidense arreció fuertemente desde su posición colonial y racializada; en materia futbolera, al escribirse este texto se conoció de una llamada desde Washington para solicitar revisar una tarjeta roja en contra de un seleccionado estadounidense: en principio la FIFA autorizó su participación en la ronda de octavos de final. En México continúan las desapariciones diarias. Y la FIFA mercenaria, incólume y vulgarmente silenciosa.

En tiempos en que la simbólica cuenta más que la realidad, no puede dejar de dar una absoluta vergüenza ver a los miembros de CONMEBOL, la AFA y la FIFA celebrando desde sus palcos alcoholizados la pírrica victoria de Argentina sobre la valiente y resistente Cabo Verde, absoluto ganador moral de este cuestionado mundial.

Durante un homenaje a su carrera en 2001 el más político de los Maradona dijo, haciendo referencia a las corruptelas de las elites del fútbol a las cuales siempre se enfrentó, que la pelota no se manchaba.

Cuanta vigencia y cuanta urgencia de recuperar Maradonas que cuestionen, que arremetan, que driblen y anoten como en su mítico segundo gol contra Inglaterra en pleno conflicto por las Islas Malvinas.

Cuanta necesidad de arreciar contra la vulgaridad en la que unos cuantos mafiosos han convertido el deporte más lindo de la historia.

Pausas de hidratación conservan ritmo normal en Mundial de Fútbol

Johnny Núñez Zúñiga
Periodista O.C-UNA

Investigación de Ciemhcavi-UNA reveló que la pausa de hidratación no invierte el control del partido, ni modifica la dinámica del juego.

Un análisis de 18 variables, en 72 partidos de la fase de grupos del Mundial de Fútbol 2026, determinó que la pausa de hidratación no incide de forma significativa en el ritmo o la dinámica del juego. La única excepción fue un leve aumento de faltas tras la pausa del segundo tiempo, efecto que los propios investigadores atribuyen al desgaste natural del cierre del partido y no a dicha pausa.

Dicho estudio, realizado por el Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación en Salud y Deporte (Cidisad) de la de la Escuela de Ciencias del Movimiento Humano y Calidad de Vida (Ciemhcavi) de la Universidad Nacional (UNA), fue coordinado por Daniel Rojas Valverde, investigador en evaluación de fatiga y recuperación en el deporte.

En términos generales, las pausas de hidratación se han vuelto una imagen habitual en el presente Mundial de Fútbol: cuando el calor y la humedad alcanzan niveles de riesgo para los jugadores, el árbitro detiene el juego un par de minutos para que los equipos beban agua y se refresquen. Sin embargo, esa interrupción, pensada para proteger la salud de los futbolistas, también da tiempo al cuerpo técnico para dar instrucciones, lo cual ha generado una pregunta frecuente entre aficionados, comentaristas y técnicos: ¿aprovechan los equipos de fútbol esa pausa para «reiniciar» su estrategia y cambiar el rumbo del partido?

Pausa en perspectiva

Rojas explicó que, para responder a esa pregunta, la UNA se alió a investigadores de España y Chile, quienes analizaron las estadísticas oficiales de 72 partidos de fase de grupos del actual Mundial de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), con la participación de 49 selecciones y más de 1.150 observaciones de los equipos. “El estudio comparó el comportamiento de cada equipo, cinco minutos antes y cinco minutos después de cada pausa, así como durante los períodos completos previos y posteriores a esta, tanto en el primero como en el segundo tiempo”, agregó el experto en ciencias del deporte.

Según Rojas, el estudio confirmó que la pausa de hidratación no modifica la dinámica del juego, ya que indicadores como los pases, tiros totales, remates a puerta, centros y tiros de esquina se mantuvieron estables tanto en el primero como en el segundo tiempo. El mismo comportamiento se observó al comparar los cinco minutos previos y posteriores a la pausa, así como durante todo el período analizado.

El equipo investigador también analizó si la interrupción variaba el control del partido, esto medido a partir de la posesión y la circulación del balón; sin embargo, los resultados evidenciaron que ocurre en pocas ocasiones. En cuatro de cada cinco partidos analizados, el equipo que dominaba la posesión antes de la pausa mantuvo esa ventaja después de la reanudación.

Alcances del estudio

Es importante aclarar que esta investigación no incluyó variables fisiológicas, como la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca o los niveles de fatiga; tampoco variables tácticas, entre ellas los cambios de formación, las instrucciones del cuerpo técnico o los ajustes de marcaje, ni factores contextuales, como el marcador al momento de la pausa, la temperatura y la humedad en cada estadio o las sustituciones realizadas.

Estas dimensiones podrían revelar efectos que los indicadores de juego no permiten identificar. Por ello, los investigadores del Cidisad presentan estos resultados como un primer panorama y plantean la necesidad de incorporar variables fisiológicas, tácticas y contextuales en futuras investigaciones, con el fin de comprender de forma más integral lo que ocurre con los jugadores y los equipos durante las pausas de hidratación.

Receso de hidratación no incide de forma significativa en el ritmo del juego, salvo un leve aumento de faltas al final del segundo tiempo, atribuido al desgaste natural del partido.

Puede ampliar la información con el siguiente video:
https://youtu.be/KkcvBPGTOQw?si=R0ll03pVi8fBfDvF

Infografías:

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Dos niños bonaerenses se clasifican a la final nacional de paratletismo

Por Uriel Rojas

✅La final será este 21 de julio en Siquirres, Limón.

Dos niños de la Escuela de Santa Cruz de Buenos Aires, Puntarenas, se clasificaron el pasado 10 de junio del año en curso para la Gran Final Nacional de Paratletismo Escolar que se llevará a cabo en Siquirres, Limón, el próximo 21 de julio.

Ambos estudiantes cursan el quinto año en este centro educativo, tienen 10 años de edad y con Diagnóstico de Síndrome de Down.

Los clasificados son: Jordany Kaleth Ramírez Benítez y Jordan José Vargas Ortíz.

Dicha clasificación la disputaron ante representantes de la Dirección Regional de Coto y Pérez Zeledón.

Ambos atletas son reconocidos por ser niños ordenados, sociables, nobles y enfocados en sus tareas académicas y deportivas.

Kaleth se clasificó en los 50 metros planos y a pesar de su diagnóstico, su madre, Sonia Benítez Bonilla lo define como un niño guerrero, que a pesar de su corta edad, ha superado múltiples dificultades de salud.

Por su parte, Jordan se clasificó en los 200 metros planos e Impulso de bala y actualmente ostenta el título de actual Campeón Nacional de Paratletismo Escolar en los 200 metros planos.

En esta edición competirá tanto en la pista como en el campo, en la disciplina de Impulso de bala.

Su madre, Marina Ortíz Morales lo define como un niño de carácter pasivo y reservado, que disfruta jugar al fútbol y estar con sus peluches.

Ambos estudiantes – atletas han recibido el respaldo incondicional de su profesora de Física, Aura Sequeira quien junto a los demás docentes se sienten muy orgullosos del logro alcanzado por ambos finalistas.

La Escuela Santa Cruz, pertenece a la Dirección Regional de Educación de Grande de Térraba (DREGT), está ubicada en Buenos Aires de Puntarenas y actualmente es encabezada por su director el MSc. José Lázaro Ortiz.

Nota: El uso de las fotografías de los atletas cuenta con el consentimiento de sus padres y la institución educativa.

Indígena cabécar ya es figura infantil en el ciclismo costarricense

Por Uriel Rojas

James Stephan Gómez Fernández, oriundo de la comunidad indígena de Ujarrás de Buenos Aires, es la nueva figura infantil del ciclismo nacional, al proclamarse este domingo 21 de junio campeón general de la categoría preinfantil en la Vuelta Infantil de Costa Rica.

Gómez Fernández tiene 12 años de edad, pertenece al clan cabécar Kibeglowak (serpiente) y forma parte del PZ Cycling Team.

Su dedicación, disciplina y pasión por los pedales lo ha llevado a alcanzar esta gran hazaña y ya escribió su nombre con letras doradas en el mundo del ciclismo nacional.

Foto: Crciclismo

¡Se llevaron todo!

Rafael A. Ugalde Q.*

Al principio no fue así. Perteneció a los pueblos de la antigua Grecia, Nuestra América o los chinos, cada uno tenía su forma de competir, de mostrar su destreza, unir y alegrar a sus comunidades, al fin y al cabo, el hombre deja de ser humano cuando olvida su animal social por naturaleza, que lleva dentro quiera o no.

Sí, los famosos juegos de nuestros aborígenes, mediante el cual pasaban un objeto por un aro, el llamado Cuju chino, el Episkyros griego o el fútbol de carnaval de la vieja Europa, todos sin excepción y a su manera – para decepción de quienes encasillan todo como el “opio de los pueblos” – contribuyeron a la identidad de pueblos enteros, movilizados por un ideal y una victoria.

Seguramente sí Marx, Lenin, Engels, Rosa Luxemburgo, Fidel, Mariátegui, el “Che” o Chaves, etc., estuvieran vivos, nos mandarían a analizar con más dedicación y más seriedad como este sistema de la maximización de la ganancia – no basta la cajonera palabra “capitalista” – cuando se deja a la libre y sin orden alguna del mercado a favor de las mayorías, quienes sobornan, hacen lobby, recurren a la diplomacia o al poder de los paraísos fiscales, arrollan todo a su paso, desnaturalizan todo, se vuelven en peligrosísimos depredadores.

Este acabose de la llamada “fiesta” del pueblo cada cuatro años empezó, sobre todo, a partir de 1974, cuando el brasileño Jao Havelange descubrió el “dulce encanto” del tráfico de influencia, los negocios sucios, limpiados por la política y la televisión, encontró en el silencio de sus súbditos una valiosa moneda de cambio para la compra de conciencia, etc., hasta llegar hoy a la actual Copa Mundial instrumentalizada con todos los mecanismo de los que hace uso el sionismo, el nazismo y el fascismo.

Sin embargo, fue con la llegada del suizo, Joseph S. Blatter, (1998 – 2015) a la presidencia de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), tras el retiro de Havelange, cuando este organismo hace otro “descubrimiento” para quedar por encima incluso de la misma ONU.

La FIFA nació el 21 de mayo de 1904, cuando se asoció el futbol francés, el belga, el danés, el holandés, el español, el sueco y el suizo. Cuenta actualmente con 211 naciones afiliadas, mientras hay 193 en Naciones Unidas, tiene sus disposiciones legales que se cumplen sí o si en todos sus miembros, a veces por encima de leyes locales.

Blatter, lejos de enderezar la barca, giró el timón sobre tormentas de arena de todo tipo, hasta que el actual presidente de la organización, el italiano Giovanni Vincenzo Infantino (asumió en 2016), ya sin nada que perder y ganando todo, terminó aliándose con las monarquías árabes, dándole a Qatar el mundial de 2022.

Sí alguna vez, como en 2015, el FBI y las autoridades suizas detuvieron a docenas de altos ejecutivos por sobornos, fraude y lavado de dinero, hoy la diversificación de los negocios de la FIFA casi hace imposible ese cometido.

Al tráfico de lo que sería en este siglo “pies de obra” barata desde el Sur Global, en lugar de “mano de obra “regalada como solían llevar y traer esclavos en el pasado, ahora las naciones industrializadas llaman a esto eufemísticamente “fichaje” o “transferencia” de jugadora o jugador.

Controla además apuestas bajo la libertad de comercio y la autonomía de la voluntad, maneja resultados de partidos por distintas plataformas, todo moralmente apegado a las reglas del llamado Occidente colectivo, no vaya a ser que confundan todo esto con aquellos repugnantes mafiosos que todo lo hacían en la oscuridad.

Lo mismo le da promover en los estadios la marca de un condón, una empresa de transporte aéreo, una pachita de ron o un botellón de cerveza. Sí las tabacaleras no estuvieran de capa caída por el cáncer y los desastres del tabaco en la salud, usted vería la publicidad de marcas de cigarrillos por todo lado dentro y fuera de los estadios.

El argumento dado sobre el negocio va dirigido a personas subnormales. El fútbol – argumentan – necesita financiamiento y dicha publicidad no está dirigida a los niños ni jóvenes acompañantes de sus padres en los reductos deportivos o ven el partido por cualquier canal que, de paso, debe pagarse por ello.

No hubo en el mundo un país que el portero ruso Yashin no inspirara a los jóvenes. En Río Janeiro, Brasil, actualmente rinden homenaje con una estatua suya.

Pero no siempre fue así. El futbol, además de unir a “iguales” en torno a un balón, un árbitro y 22 participantes, generalmente salidos de los cinturones de miseria, nos dio a ese rebelde de todos los tiempos, Diego Armando Maradona, a quien la FIFA jamás amansó.

Ordenaron a Maradona dejar de hablar sobre corrupción, racismo y negocios no del todo claros en el balompié asociado de su tiempo; sin embargo, ni las amenazas ni los boicots en contra de él lo apaciguaron.

¿A cuántos millones de jóvenes menores de 20 años inspiran aún hoy aquella selección juvenil de la antigua URSS, que en 1977 ganó en Túnez el primer mundial en su categoría y abrió para siempre el camino para este tipo de certámenes?

Y cuando hablamos de patrimonio mundial de los pueblos, no podemos dejar por fuera a Lev Yashin (n.22/10/1929- m.20/3/1990), conocido en todos los continentes como la impenetrable Araña Negra. Caballero de principio a fin fiel siempre a su Rusia y revolucionario hasta su muerte, deceso ocurrido a raíz de complicaciones por la diabetes.

Por eso cualquiera de los líderes revolucionarios citados líneas atrás, especialmente Lenin, verían con crudeza en cada partido el “imperialismo como la fase superior del capitalismo”; a la vez una puerta abierta para pelear por las grandes transformaciones.

Allá largo, donde denominan las tribunas VIP de los estadios, los palcos no albergan la soberanía popular, sino al capital transnacional unificado en monopolios financieros que dictan leyes, eximen impuestos y exigen la suspensión de soberanías locales para el libre tránsito de sus mercancías.

Ciertamente, Federico la Mont en su brillante artículo, da en el clavo, (https://latitudmegalopolis.com/2026/06/11/futbol-con-marx-y-engels/); cuando nos dice que el fútbol actual ya no pertenece a las masas – el suscrito prefiere llamarlo proletariado – que lo crearon; es la puesta en escena de una corporación de depredación intensiva que explota identidades nacionales para acumular riqueza abstracta en paraísos fiscales.

Agregaría solo algo que el futbol conserva y perdemos a veces de vista. Y ello es trascendental. La solidaridad y el alma reflejada durante los noventa minutos de los partidos entre quienes lucían en las graderías los colores de la Palestina martirizada. Durante el partido entre Nueva Zelanda e Irán resultaba conmovedor como explosionaban los aficionados cada vez que el árbitro se hizo de la vista gorda y no pitó a los persas dos faltas penales.

O cada vez que los persas venían desde atrás con el marcador en contra y emparejaron a 2-2 el resultado final.

El futbol nos enseña, si bien es cierto se presenta dentro un rectángulo de juego, donde se combina con exactitud velocidad, tiempo y forma, sea con un esquema 1-4-4-2; 1-5- 4-1 e interminables combinaciones de este dibujo táctico, es cierto asimismo que los enemigos son minoría, pero pueden cuando no hacemos nada y con miles de jóvenes, mujeres y hombres que protestaban contra la dictadura chilena, por ejemplo. Sí nosotros también sabemos, podemos y queremos, la cosa cambia.

El que dude consulte la historia.

*Periodista y exjefe de la redacción de deportes del Semanario Universidad.

Wyomia Tyus: oros olímpicos contra la segregación

Gabe Abrahams

La atleta Wyomia Tyus consiguió ser varias veces campeona olímpica y plusmarquista mundial en pruebas de velocidad y luchó a favor de causas justas. Sus gestas y su compromiso son recordados en este artículo.

Wyomia Tyus nació el 29 de agosto de 1945, en Griffin, Georgia, Estados Unidos, y pasó sus primeros años de vida en una granja, junto a sus padres Willie y Marie y sus tres hermanos.

Tyus creció entre blancos y padeció la segregación racial en la escuela. Debido a eso, su padre le inculcó la idea de que en Estados Unidos no podría hacer nada sin esforzarse por superar el estigma racial.

Durante sus estudios en el instituto, Tyus jugó al baloncesto, aunque, al final, se decantó por el atletismo. Y, una vez inició sus estudios en la Universidad Estatal de Tennessee, Nashville, consiguió triunfos y récords en su nuevo deporte.

Esos éxitos provocaron que, en 1964, con solo 19 años, fuese seleccionada para acudir a los Juegos Olímpicos de Tokio, en los cuales alcanzó una temprana gloria olímpica.

En la final de la prueba de los 100 metros de los Juegos de Tokio, así pues, la joven Tyus se impuso con autoridad a sus rivales y se colgó la medalla de oro, dejando por detrás a su compatriota Edith McGwire. Redondeó su gesta olímpica al ganar la medalla de plata con el equipo norteamericano de relevos de 4×100 metros.

En los años posteriores a su hazaña olímpica, Wyomia Tyus no se durmió en los laureles, siguió entrenando a pleno ritmo y alcanzó otros logros deportivos. Por ejemplo, en 1965, en un encuentro atlético entre Estados Unidos y la URSS celebrado en la ciudad de Kiev, pulverizó la plusmarca mundial de los 100 metros con un registro de 11.1.

Ya en 1968, Tyus acudió a sus segundos Juegos Olímpicos, los celebrados en México. Y, de nuevo, se impuso con autoridad en la prueba de los 100 metros. Se colgó la medalla de oro y batió la plusmarca mundial de la distancia con un registro de 11.08. Su segunda gesta olímpica convirtió a la atleta norteamericana de 23 años en el primer ser humano de la historia que ganaba dos medallas de oro olímpicas en la prueba de los 100 metros.

Por si todo esto no fuese suficiente, en la final de los relevos de 4×100 metros, el equipo norteamericano encabezado por Tyus consiguió aquello que no había logrado en la olimpiada anterior, es decir, ganar la medalla de oro y pulverizar la plusmarca mundial con un tiempo de 42.8.

En los Juegos Olímpicos de México, más allá de su actividad deportiva y sus oros olímpicos, Tyus se posicionó contra la segregación y el racismo que ella y sus compañeros negros de selección padecían en su país. Como señal de protesta por esa situación inhumana, vistió pantalones negros en las competiciones en las que participó, en lugar de los de color blanco del equipo estadounidense.

En Estados Unidos, la segregación racial estuvo amparada por las leyes Jim Crow hasta 1965 y por las leyes antimestizaje otros dos años más, aunque a efectos reales continuó vigente en una parte del país en las décadas posteriores.

Finalizados los Juegos de México, Wyomia Tyus se retiró del deporte en activo a pesar de su juventud, regresando a la competición solo ocasionalmente dentro de la Asociación Internacional de Atletismo Profesional.

Una vez dejó atrás los Juegos de México, Tyus tuvo varios trabajos en el campo de la educación y volvió a implicarse en la defensa de las causas justas. Una de sus actividades más destacadas fue la de ser miembro fundador de la Women’s Sports Foundation, una entidad que se dedicó a la promoción de la autonomía de la mujer a través del deporte.

En 1969, Wyomia Tyus se casó con Art Simburg, con quien tuvo un hijo. Y, en 1978, hizo lo propio con Duane Tillman, con quien tuvo a su segundo hijo.

En 1985, Tyus fue incluida en el Olympic Hall of Fame de Estados Unidos. Y, en 1999, recibió otro reconocimiento especial. Su ciudad natal, Griffin, le dedicó el Parque Olímpico Wyomia Tyus.

Más recientemente, en 2018, la velocista también publicó sus memorias, Tigerbelle: the Wyomia Tyus story, junto a Elizabeth Terzakis.

Wyomia Tyus cuenta en la actualidad con 80 años de edad. Es una de las grandes campeonas olímpicas del siglo XX que continua con vida. Su ejemplo deportivo y social todavía inspira a las nuevas generaciones. Esperemos que permanezca mucho tiempo entre nosotros. Quizás, será la mejor señal de que su figura, lejos de apagarse, sigue vigente.

La feliz historia del uniforme con los colores rojo y amarillo

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Una feliz casualidad hizo que el Club Sport Herediano use desde hace 100 años los colores rojo y amarillo como su identidad. Resulta que, en 1926, cuando el Club Fortuna de Cuba (formado por españoles) visitó Costa Rica, el representante de los cubanos propuso organizar un encuentro contra el mejor equipo tico en ese momento: el Herediano.

Había interés mutuo, pero también había un inconveniente formal. Nuestro equipo, encabezado por Eladio Rosabal Cordero, no tenía un uniforme apropiado que correspondiera al nivel internacional del evento. Sin embargo, antes, como ahora, los dirigentes de aquel club entonces amateur se dieron a la tarea de resolver el inconveniente, y lo cumplieron. La ansiada solución la encontraron en el almacén El Nuevo Siglo de don Ramón Herrero, comerciante español quien había importado un uniforme con los colores rojo y amarillo de la Madre Patria, para el club Sociedad Gimnástica Española.

Pero resulta que al no poder hacer efectivo el pago de tales uniformes estos si fueron cancelados por el CSH, por lo cual, a partir de ese momento y circunstancia, los gloriosos colores rojo, amarillo con pantaloncillo negro (este último poco usado en los últimos años) pasaron a ser los del «equipo que nació grande».

Nos cuenta don Fernando Naranjo que en ese partido contra «el formidable Fortuna, el Herediano los goleó 6 a 2, y, de paso, la fiel afición desde entonces aportó la suma de ¢500, con la que se saldó la deuda de los uniformes.

Es oportuno consignar que antes de ese año 1926, el uniforme era camiseta azul y pantaloneta negra. Colores con los que jugaron desde 1918 grandes jugadores como Eladio Rosabal Cordero (estrella líder del CSH y la Selección Nacional, fundador y jugador del Team), Fabio Pacheco, Gilberto Arguedas, Claudio Arguedas, Víctor Manuel Ruíz, Víctor Víquez, Otoniel Martínez, Rafael Campos, Joaquín Manuel Gutiérrez, Francisco Gutiérrez, Braulio Morales, Jesús Arguedas, Guillermo Pérez, Francisco Fuentes. Todos ellos forjadores de los cimientos del gran equipo que tantas satisfacciones nos regalan desde hace más de un siglo.

Gabe Abrahams y su nuevo libro Deporte soviético

Óscar Alonso

Gabe Abrahams (Barcelona, 1966) es un marchador con plusmarcas mundiales en caminatas Multiday, una especialidad de varios días de duración. Desde 2020, su actividad deportiva va unida a la literaria, publicando artículos y libros de temática deportiva. Acaba de publicar su cuarto libro: Deporte soviético (Rebelión, 2026).

Entre sus caminatas Multiday y la escritura, este barcelonés nos ha dejado un magnífico libro dedicado al deporte de la Unión Soviética que merece una reseña especial.

En 1991, la URSS finalizaba su recorrido histórico, después de haber tomado forma con la Revolución Rusa de 1917 y realizado un trayecto de más de setenta años.

Sobre la caída de la URSS, se han escrito bastantes cosas. Hay quien llegó a afirmar que su derrumbe suponía el inicio de una nueva Era del capitalismo. Algo así como el final de la historia. Francis Fukuyama, quien lo dijo, obviamente se equivocó.

Como consumado experto en deporte y en la temática soviética, Gabe Abrahams no es ajeno a estos posicionamientos y ha querido mostrar la realidad de lo que ocurrió en la URSS y en su deporte de competición en su obra Deporte soviético.

Así, a través de sus páginas, Abrahams repasa el método de Marx y el sistema marxista-leninista de Lenin, la historia de la URSS, biografías de deportistas soviéticos y el recorrido de los equipos y clubs de la Unión Soviética.

Explica con detalle cómo el sistema marxista-leninista soviético le supuso a la URSS adaptarse a sus deportistas, cubrirles las necesidades que tenían y a la vez dedicarse a la formación de su voluntad. Una apuesta de los años treinta del siglo pasado que triunfó y que estuvo vigente hasta el último aliento de la Unión Soviética. Una cifra estratosférica de medallas olímpicas da testimonio de ello.

Gabe Abrahams reflexiona en el epílogo de su libro Deporte soviético sobre una cuestión que debería atraer la atención de todos. “¿Qué hubiese ocurrido con la URSS si hubiese extendido a todo su Estado el sistema marxista-leninista adaptado para el deporte, es decir la conjunción de condiciones materiales más fuerza de voluntad?”, se pregunta.

Abrahams considera que, de haberse extendido el sistema marxista-leninista adaptado al deporte a todo el Estado soviético, la URSS no se hubiese aburguesado en su última etapa, ni claudicado en 1991.

El libro Deporte soviético está estructurado con un prólogo, una introducción, quince capítulos repartidos en tres partes y un epílogo. En sus 140 páginas, atrapa desde el principio por su dinamismo y los conocimientos y datos que aporta el autor sobre cuestiones nucleares de la URSS y su sistema.

Gabe Abrahams nos habla de Karl Marx, Friedrich Engels, Lenin, Stalin, León Trotski, Mao Zedong, Nikita Jrushchov… Y también de Aleksandr Kérenski y los suyos, es decir, de aquellos que fracasaron al intentar doblegar a los bolcheviques y no pudieron evitar el nacimiento y desarrollo de la URSS.

La novedad editorial Deporte soviético es muy recomendable para conocer exactamente lo ocurrido en la URSS y el sonoro éxito que consiguió su deporte.

Es una obra clave que profundiza en las entrañas de la Unión Soviética, mostrando que el sistema que empleó para su deporte de competición supuso y supone una vía hacia la victoria.

Gabe Abrahams, aparte del deporte y la escritura, ha tenido un interés intelectual desde su juventud por la filosofía, siendo sus dos pensadores favoritos Baruch Spinoza y Karl Marx. A estos los ha tenido siempre presentes, incluso en las etapas en las que se dedicó exclusivamente al deporte y a sus caminatas Multiday.

Deporte soviético ha sido publicado por Rebelión en marzo de este 2026 y se puede descargar en la sección Libros Libres del medio.