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Dos niños bonaerenses se clasifican a la final nacional de paratletismo

Por Uriel Rojas

✅La final será este 21 de julio en Siquirres, Limón.

Dos niños de la Escuela de Santa Cruz de Buenos Aires, Puntarenas, se clasificaron el pasado 10 de junio del año en curso para la Gran Final Nacional de Paratletismo Escolar que se llevará a cabo en Siquirres, Limón, el próximo 21 de julio.

Ambos estudiantes cursan el quinto año en este centro educativo, tienen 10 años de edad y con Diagnóstico de Síndrome de Down.

Los clasificados son: Jordany Kaleth Ramírez Benítez y Jordan José Vargas Ortíz.

Dicha clasificación la disputaron ante representantes de la Dirección Regional de Coto y Pérez Zeledón.

Ambos atletas son reconocidos por ser niños ordenados, sociables, nobles y enfocados en sus tareas académicas y deportivas.

Kaleth se clasificó en los 50 metros planos y a pesar de su diagnóstico, su madre, Sonia Benítez Bonilla lo define como un niño guerrero, que a pesar de su corta edad, ha superado múltiples dificultades de salud.

Por su parte, Jordan se clasificó en los 200 metros planos e Impulso de bala y actualmente ostenta el título de actual Campeón Nacional de Paratletismo Escolar en los 200 metros planos.

En esta edición competirá tanto en la pista como en el campo, en la disciplina de Impulso de bala.

Su madre, Marina Ortíz Morales lo define como un niño de carácter pasivo y reservado, que disfruta jugar al fútbol y estar con sus peluches.

Ambos estudiantes – atletas han recibido el respaldo incondicional de su profesora de Física, Aura Sequeira quien junto a los demás docentes se sienten muy orgullosos del logro alcanzado por ambos finalistas.

La Escuela Santa Cruz, pertenece a la Dirección Regional de Educación de Grande de Térraba (DREGT), está ubicada en Buenos Aires de Puntarenas y actualmente es encabezada por su director el MSc. José Lázaro Ortiz.

Nota: El uso de las fotografías de los atletas cuenta con el consentimiento de sus padres y la institución educativa.

Indígena cabécar ya es figura infantil en el ciclismo costarricense

Por Uriel Rojas

James Stephan Gómez Fernández, oriundo de la comunidad indígena de Ujarrás de Buenos Aires, es la nueva figura infantil del ciclismo nacional, al proclamarse este domingo 21 de junio campeón general de la categoría preinfantil en la Vuelta Infantil de Costa Rica.

Gómez Fernández tiene 12 años de edad, pertenece al clan cabécar Kibeglowak (serpiente) y forma parte del PZ Cycling Team.

Su dedicación, disciplina y pasión por los pedales lo ha llevado a alcanzar esta gran hazaña y ya escribió su nombre con letras doradas en el mundo del ciclismo nacional.

Foto: Crciclismo

¡Se llevaron todo!

Rafael A. Ugalde Q.*

Al principio no fue así. Perteneció a los pueblos de la antigua Grecia, Nuestra América o los chinos, cada uno tenía su forma de competir, de mostrar su destreza, unir y alegrar a sus comunidades, al fin y al cabo, el hombre deja de ser humano cuando olvida su animal social por naturaleza, que lleva dentro quiera o no.

Sí, los famosos juegos de nuestros aborígenes, mediante el cual pasaban un objeto por un aro, el llamado Cuju chino, el Episkyros griego o el fútbol de carnaval de la vieja Europa, todos sin excepción y a su manera – para decepción de quienes encasillan todo como el “opio de los pueblos” – contribuyeron a la identidad de pueblos enteros, movilizados por un ideal y una victoria.

Seguramente sí Marx, Lenin, Engels, Rosa Luxemburgo, Fidel, Mariátegui, el “Che” o Chaves, etc., estuvieran vivos, nos mandarían a analizar con más dedicación y más seriedad como este sistema de la maximización de la ganancia – no basta la cajonera palabra “capitalista” – cuando se deja a la libre y sin orden alguna del mercado a favor de las mayorías, quienes sobornan, hacen lobby, recurren a la diplomacia o al poder de los paraísos fiscales, arrollan todo a su paso, desnaturalizan todo, se vuelven en peligrosísimos depredadores.

Este acabose de la llamada “fiesta” del pueblo cada cuatro años empezó, sobre todo, a partir de 1974, cuando el brasileño Jao Havelange descubrió el “dulce encanto” del tráfico de influencia, los negocios sucios, limpiados por la política y la televisión, encontró en el silencio de sus súbditos una valiosa moneda de cambio para la compra de conciencia, etc., hasta llegar hoy a la actual Copa Mundial instrumentalizada con todos los mecanismo de los que hace uso el sionismo, el nazismo y el fascismo.

Sin embargo, fue con la llegada del suizo, Joseph S. Blatter, (1998 – 2015) a la presidencia de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), tras el retiro de Havelange, cuando este organismo hace otro “descubrimiento” para quedar por encima incluso de la misma ONU.

La FIFA nació el 21 de mayo de 1904, cuando se asoció el futbol francés, el belga, el danés, el holandés, el español, el sueco y el suizo. Cuenta actualmente con 211 naciones afiliadas, mientras hay 193 en Naciones Unidas, tiene sus disposiciones legales que se cumplen sí o si en todos sus miembros, a veces por encima de leyes locales.

Blatter, lejos de enderezar la barca, giró el timón sobre tormentas de arena de todo tipo, hasta que el actual presidente de la organización, el italiano Giovanni Vincenzo Infantino (asumió en 2016), ya sin nada que perder y ganando todo, terminó aliándose con las monarquías árabes, dándole a Qatar el mundial de 2022.

Sí alguna vez, como en 2015, el FBI y las autoridades suizas detuvieron a docenas de altos ejecutivos por sobornos, fraude y lavado de dinero, hoy la diversificación de los negocios de la FIFA casi hace imposible ese cometido.

Al tráfico de lo que sería en este siglo “pies de obra” barata desde el Sur Global, en lugar de “mano de obra “regalada como solían llevar y traer esclavos en el pasado, ahora las naciones industrializadas llaman a esto eufemísticamente “fichaje” o “transferencia” de jugadora o jugador.

Controla además apuestas bajo la libertad de comercio y la autonomía de la voluntad, maneja resultados de partidos por distintas plataformas, todo moralmente apegado a las reglas del llamado Occidente colectivo, no vaya a ser que confundan todo esto con aquellos repugnantes mafiosos que todo lo hacían en la oscuridad.

Lo mismo le da promover en los estadios la marca de un condón, una empresa de transporte aéreo, una pachita de ron o un botellón de cerveza. Sí las tabacaleras no estuvieran de capa caída por el cáncer y los desastres del tabaco en la salud, usted vería la publicidad de marcas de cigarrillos por todo lado dentro y fuera de los estadios.

El argumento dado sobre el negocio va dirigido a personas subnormales. El fútbol – argumentan – necesita financiamiento y dicha publicidad no está dirigida a los niños ni jóvenes acompañantes de sus padres en los reductos deportivos o ven el partido por cualquier canal que, de paso, debe pagarse por ello.

No hubo en el mundo un país que el portero ruso Yashin no inspirara a los jóvenes. En Río Janeiro, Brasil, actualmente rinden homenaje con una estatua suya.

Pero no siempre fue así. El futbol, además de unir a “iguales” en torno a un balón, un árbitro y 22 participantes, generalmente salidos de los cinturones de miseria, nos dio a ese rebelde de todos los tiempos, Diego Armando Maradona, a quien la FIFA jamás amansó.

Ordenaron a Maradona dejar de hablar sobre corrupción, racismo y negocios no del todo claros en el balompié asociado de su tiempo; sin embargo, ni las amenazas ni los boicots en contra de él lo apaciguaron.

¿A cuántos millones de jóvenes menores de 20 años inspiran aún hoy aquella selección juvenil de la antigua URSS, que en 1977 ganó en Túnez el primer mundial en su categoría y abrió para siempre el camino para este tipo de certámenes?

Y cuando hablamos de patrimonio mundial de los pueblos, no podemos dejar por fuera a Lev Yashin (n.22/10/1929- m.20/3/1990), conocido en todos los continentes como la impenetrable Araña Negra. Caballero de principio a fin fiel siempre a su Rusia y revolucionario hasta su muerte, deceso ocurrido a raíz de complicaciones por la diabetes.

Por eso cualquiera de los líderes revolucionarios citados líneas atrás, especialmente Lenin, verían con crudeza en cada partido el “imperialismo como la fase superior del capitalismo”; a la vez una puerta abierta para pelear por las grandes transformaciones.

Allá largo, donde denominan las tribunas VIP de los estadios, los palcos no albergan la soberanía popular, sino al capital transnacional unificado en monopolios financieros que dictan leyes, eximen impuestos y exigen la suspensión de soberanías locales para el libre tránsito de sus mercancías.

Ciertamente, Federico la Mont en su brillante artículo, da en el clavo, (https://latitudmegalopolis.com/2026/06/11/futbol-con-marx-y-engels/); cuando nos dice que el fútbol actual ya no pertenece a las masas – el suscrito prefiere llamarlo proletariado – que lo crearon; es la puesta en escena de una corporación de depredación intensiva que explota identidades nacionales para acumular riqueza abstracta en paraísos fiscales.

Agregaría solo algo que el futbol conserva y perdemos a veces de vista. Y ello es trascendental. La solidaridad y el alma reflejada durante los noventa minutos de los partidos entre quienes lucían en las graderías los colores de la Palestina martirizada. Durante el partido entre Nueva Zelanda e Irán resultaba conmovedor como explosionaban los aficionados cada vez que el árbitro se hizo de la vista gorda y no pitó a los persas dos faltas penales.

O cada vez que los persas venían desde atrás con el marcador en contra y emparejaron a 2-2 el resultado final.

El futbol nos enseña, si bien es cierto se presenta dentro un rectángulo de juego, donde se combina con exactitud velocidad, tiempo y forma, sea con un esquema 1-4-4-2; 1-5- 4-1 e interminables combinaciones de este dibujo táctico, es cierto asimismo que los enemigos son minoría, pero pueden cuando no hacemos nada y con miles de jóvenes, mujeres y hombres que protestaban contra la dictadura chilena, por ejemplo. Sí nosotros también sabemos, podemos y queremos, la cosa cambia.

El que dude consulte la historia.

*Periodista y exjefe de la redacción de deportes del Semanario Universidad.

Wyomia Tyus: oros olímpicos contra la segregación

Gabe Abrahams

La atleta Wyomia Tyus consiguió ser varias veces campeona olímpica y plusmarquista mundial en pruebas de velocidad y luchó a favor de causas justas. Sus gestas y su compromiso son recordados en este artículo.

Wyomia Tyus nació el 29 de agosto de 1945, en Griffin, Georgia, Estados Unidos, y pasó sus primeros años de vida en una granja, junto a sus padres Willie y Marie y sus tres hermanos.

Tyus creció entre blancos y padeció la segregación racial en la escuela. Debido a eso, su padre le inculcó la idea de que en Estados Unidos no podría hacer nada sin esforzarse por superar el estigma racial.

Durante sus estudios en el instituto, Tyus jugó al baloncesto, aunque, al final, se decantó por el atletismo. Y, una vez inició sus estudios en la Universidad Estatal de Tennessee, Nashville, consiguió triunfos y récords en su nuevo deporte.

Esos éxitos provocaron que, en 1964, con solo 19 años, fuese seleccionada para acudir a los Juegos Olímpicos de Tokio, en los cuales alcanzó una temprana gloria olímpica.

En la final de la prueba de los 100 metros de los Juegos de Tokio, así pues, la joven Tyus se impuso con autoridad a sus rivales y se colgó la medalla de oro, dejando por detrás a su compatriota Edith McGwire. Redondeó su gesta olímpica al ganar la medalla de plata con el equipo norteamericano de relevos de 4×100 metros.

En los años posteriores a su hazaña olímpica, Wyomia Tyus no se durmió en los laureles, siguió entrenando a pleno ritmo y alcanzó otros logros deportivos. Por ejemplo, en 1965, en un encuentro atlético entre Estados Unidos y la URSS celebrado en la ciudad de Kiev, pulverizó la plusmarca mundial de los 100 metros con un registro de 11.1.

Ya en 1968, Tyus acudió a sus segundos Juegos Olímpicos, los celebrados en México. Y, de nuevo, se impuso con autoridad en la prueba de los 100 metros. Se colgó la medalla de oro y batió la plusmarca mundial de la distancia con un registro de 11.08. Su segunda gesta olímpica convirtió a la atleta norteamericana de 23 años en el primer ser humano de la historia que ganaba dos medallas de oro olímpicas en la prueba de los 100 metros.

Por si todo esto no fuese suficiente, en la final de los relevos de 4×100 metros, el equipo norteamericano encabezado por Tyus consiguió aquello que no había logrado en la olimpiada anterior, es decir, ganar la medalla de oro y pulverizar la plusmarca mundial con un tiempo de 42.8.

En los Juegos Olímpicos de México, más allá de su actividad deportiva y sus oros olímpicos, Tyus se posicionó contra la segregación y el racismo que ella y sus compañeros negros de selección padecían en su país. Como señal de protesta por esa situación inhumana, vistió pantalones negros en las competiciones en las que participó, en lugar de los de color blanco del equipo estadounidense.

En Estados Unidos, la segregación racial estuvo amparada por las leyes Jim Crow hasta 1965 y por las leyes antimestizaje otros dos años más, aunque a efectos reales continuó vigente en una parte del país en las décadas posteriores.

Finalizados los Juegos de México, Wyomia Tyus se retiró del deporte en activo a pesar de su juventud, regresando a la competición solo ocasionalmente dentro de la Asociación Internacional de Atletismo Profesional.

Una vez dejó atrás los Juegos de México, Tyus tuvo varios trabajos en el campo de la educación y volvió a implicarse en la defensa de las causas justas. Una de sus actividades más destacadas fue la de ser miembro fundador de la Women’s Sports Foundation, una entidad que se dedicó a la promoción de la autonomía de la mujer a través del deporte.

En 1969, Wyomia Tyus se casó con Art Simburg, con quien tuvo un hijo. Y, en 1978, hizo lo propio con Duane Tillman, con quien tuvo a su segundo hijo.

En 1985, Tyus fue incluida en el Olympic Hall of Fame de Estados Unidos. Y, en 1999, recibió otro reconocimiento especial. Su ciudad natal, Griffin, le dedicó el Parque Olímpico Wyomia Tyus.

Más recientemente, en 2018, la velocista también publicó sus memorias, Tigerbelle: the Wyomia Tyus story, junto a Elizabeth Terzakis.

Wyomia Tyus cuenta en la actualidad con 80 años de edad. Es una de las grandes campeonas olímpicas del siglo XX que continua con vida. Su ejemplo deportivo y social todavía inspira a las nuevas generaciones. Esperemos que permanezca mucho tiempo entre nosotros. Quizás, será la mejor señal de que su figura, lejos de apagarse, sigue vigente.

La feliz historia del uniforme con los colores rojo y amarillo

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Una feliz casualidad hizo que el Club Sport Herediano use desde hace 100 años los colores rojo y amarillo como su identidad. Resulta que, en 1926, cuando el Club Fortuna de Cuba (formado por españoles) visitó Costa Rica, el representante de los cubanos propuso organizar un encuentro contra el mejor equipo tico en ese momento: el Herediano.

Había interés mutuo, pero también había un inconveniente formal. Nuestro equipo, encabezado por Eladio Rosabal Cordero, no tenía un uniforme apropiado que correspondiera al nivel internacional del evento. Sin embargo, antes, como ahora, los dirigentes de aquel club entonces amateur se dieron a la tarea de resolver el inconveniente, y lo cumplieron. La ansiada solución la encontraron en el almacén El Nuevo Siglo de don Ramón Herrero, comerciante español quien había importado un uniforme con los colores rojo y amarillo de la Madre Patria, para el club Sociedad Gimnástica Española.

Pero resulta que al no poder hacer efectivo el pago de tales uniformes estos si fueron cancelados por el CSH, por lo cual, a partir de ese momento y circunstancia, los gloriosos colores rojo, amarillo con pantaloncillo negro (este último poco usado en los últimos años) pasaron a ser los del «equipo que nació grande».

Nos cuenta don Fernando Naranjo que en ese partido contra «el formidable Fortuna, el Herediano los goleó 6 a 2, y, de paso, la fiel afición desde entonces aportó la suma de ¢500, con la que se saldó la deuda de los uniformes.

Es oportuno consignar que antes de ese año 1926, el uniforme era camiseta azul y pantaloneta negra. Colores con los que jugaron desde 1918 grandes jugadores como Eladio Rosabal Cordero (estrella líder del CSH y la Selección Nacional, fundador y jugador del Team), Fabio Pacheco, Gilberto Arguedas, Claudio Arguedas, Víctor Manuel Ruíz, Víctor Víquez, Otoniel Martínez, Rafael Campos, Joaquín Manuel Gutiérrez, Francisco Gutiérrez, Braulio Morales, Jesús Arguedas, Guillermo Pérez, Francisco Fuentes. Todos ellos forjadores de los cimientos del gran equipo que tantas satisfacciones nos regalan desde hace más de un siglo.

Gabe Abrahams y su nuevo libro Deporte soviético

Óscar Alonso

Gabe Abrahams (Barcelona, 1966) es un marchador con plusmarcas mundiales en caminatas Multiday, una especialidad de varios días de duración. Desde 2020, su actividad deportiva va unida a la literaria, publicando artículos y libros de temática deportiva. Acaba de publicar su cuarto libro: Deporte soviético (Rebelión, 2026).

Entre sus caminatas Multiday y la escritura, este barcelonés nos ha dejado un magnífico libro dedicado al deporte de la Unión Soviética que merece una reseña especial.

En 1991, la URSS finalizaba su recorrido histórico, después de haber tomado forma con la Revolución Rusa de 1917 y realizado un trayecto de más de setenta años.

Sobre la caída de la URSS, se han escrito bastantes cosas. Hay quien llegó a afirmar que su derrumbe suponía el inicio de una nueva Era del capitalismo. Algo así como el final de la historia. Francis Fukuyama, quien lo dijo, obviamente se equivocó.

Como consumado experto en deporte y en la temática soviética, Gabe Abrahams no es ajeno a estos posicionamientos y ha querido mostrar la realidad de lo que ocurrió en la URSS y en su deporte de competición en su obra Deporte soviético.

Así, a través de sus páginas, Abrahams repasa el método de Marx y el sistema marxista-leninista de Lenin, la historia de la URSS, biografías de deportistas soviéticos y el recorrido de los equipos y clubs de la Unión Soviética.

Explica con detalle cómo el sistema marxista-leninista soviético le supuso a la URSS adaptarse a sus deportistas, cubrirles las necesidades que tenían y a la vez dedicarse a la formación de su voluntad. Una apuesta de los años treinta del siglo pasado que triunfó y que estuvo vigente hasta el último aliento de la Unión Soviética. Una cifra estratosférica de medallas olímpicas da testimonio de ello.

Gabe Abrahams reflexiona en el epílogo de su libro Deporte soviético sobre una cuestión que debería atraer la atención de todos. “¿Qué hubiese ocurrido con la URSS si hubiese extendido a todo su Estado el sistema marxista-leninista adaptado para el deporte, es decir la conjunción de condiciones materiales más fuerza de voluntad?”, se pregunta.

Abrahams considera que, de haberse extendido el sistema marxista-leninista adaptado al deporte a todo el Estado soviético, la URSS no se hubiese aburguesado en su última etapa, ni claudicado en 1991.

El libro Deporte soviético está estructurado con un prólogo, una introducción, quince capítulos repartidos en tres partes y un epílogo. En sus 140 páginas, atrapa desde el principio por su dinamismo y los conocimientos y datos que aporta el autor sobre cuestiones nucleares de la URSS y su sistema.

Gabe Abrahams nos habla de Karl Marx, Friedrich Engels, Lenin, Stalin, León Trotski, Mao Zedong, Nikita Jrushchov… Y también de Aleksandr Kérenski y los suyos, es decir, de aquellos que fracasaron al intentar doblegar a los bolcheviques y no pudieron evitar el nacimiento y desarrollo de la URSS.

La novedad editorial Deporte soviético es muy recomendable para conocer exactamente lo ocurrido en la URSS y el sonoro éxito que consiguió su deporte.

Es una obra clave que profundiza en las entrañas de la Unión Soviética, mostrando que el sistema que empleó para su deporte de competición supuso y supone una vía hacia la victoria.

Gabe Abrahams, aparte del deporte y la escritura, ha tenido un interés intelectual desde su juventud por la filosofía, siendo sus dos pensadores favoritos Baruch Spinoza y Karl Marx. A estos los ha tenido siempre presentes, incluso en las etapas en las que se dedicó exclusivamente al deporte y a sus caminatas Multiday.

Deporte soviético ha sido publicado por Rebelión en marzo de este 2026 y se puede descargar en la sección Libros Libres del medio.

Guanacaste de Ujarrás te espera este sábado para disfrutar de buen fútbol y otras actividades recreativas

Por Uriel Rojas

✅Tendrán la visita de la Selección Máster de Costa Rica

La comunidad de Guanacaste de Ujarrás, situada en el cantón de Buenos Aires, te espera este sábado 28 de marzo a disfrutar de emocionantes encuentros de fútbol, además de otras actividades recreativas.

Desde las 9am inician los encuentros de fútbol y a las 1:30pm la transmisión en vivo del programa radial “Tiempos de Tertulia” dirigido por Tony Méndez de Radio Sinaí.

A partir de las 3 p.m., la Selección de Costa Rica en su versión máster de fútbol se estará enfrentando a la Selección Máster de Ujarrás.

A las 6 p.m. se presentará el programa radial “Mi pueblo Canta”, dirigido por Jorge Araya.

Y para cerrar a como se debe, a partir de 8:45pm, baile con música en vivo al ritmo de Olman Obando y su estilo 100% bailable.

Además de disfrutar de las bellezas naturales que hay en la comunidad como las pozas, las Sabanas, etc.

Durante el día habrá ventas de ricas comidas y bebidas.

Los fondos recaudados serán utilizados en obras comunales.

Recuerde, Guanacaste de Ujarrás te espera este sábado para pasarla súper bien.

ADI Cabagra invierte en deporte y recreación local

Por Uriel Rojas

  • Compró uniformes deportivos

La Asociación de Desarrollo Indígena de Cabagra (Kabaköl), en conjunto con las Comisiones de Implementación del PAFT, entregaron el pasado 28 de febrero del año en curso, uniformes de fútbol para doce equipos de distintas comunidades del territorio, tanto masculino como femenino.

Esta inversión en el Deporte y la Juventud indígena local viene a fortalecer estas actividades recreativas y a crear dinámicas colectivas de encuentros comunitarios del territorio.

La ADI Cabagra realiza estos esfuerzos para fomentar hábitos saludables como la salud física y mental, valores, disciplina deportiva y promueve la inclusión y cohesión social.

Este evento, además, sirvió como espacio para venta de alimentación por parte de organizaciones educativas, con el fin de generar ingresos que procuran mejoras en sus instituciones.

Territorios indígenas ngäbes realizarán su II torneo de fútbol

Por Uriel Rojas

Participarán los 5 territorios Ngäbes de Costa Rica.

Este domingo 15 de febrero de 2026 será el torneo relámpago en donde se presentará a los equipos Ngäbes que participarán de la II Copa de Fútbol Indígena Ngäbe, que iniciará formalmente en marzo próximo.

Estarán participando 16 equipos de los cuales 10 son masculinos y 6 femeninos.

El torneo relámpago de presentación de los equipos se realizará en la cancha de Caracol de Laurel, Corredores, Zona Sur de Costa Rica.

Esta II Copa de Fútbol Indígena de Territorios Ngäbe del Sur tiene como objetivo los siguientes propósitos:

✅ Empoderar a mujeres y jóvenes futbolistas de los territorios.

✅ Fortalecer la unión entre las comunidades Ngäbe del Sur.

✅ Visibilizar el talento deportivo como herramienta de transformación social.

✅ Compartir iniciativas culturales, productivas y organizativas de cada territorio.

✅ Activar la economía local mediante la organización deportiva comunitaria.

Este torneo está organizado por Wilfrido Montezuma Rodríguez,

Leidy Ríos y David Morales, quienes son 3 líderes comunitarios comprometidos con el Deporte y la cultura Ngäbe.

Estos coordinadores cuentan con el apoyo de todos los líderes y lideresas de los Territorios Ngäbes del Sur.

Ígor Netto: el gran capitán del fútbol soviético

Gabe Abrahams

Ígor Netto se proclamó campeón olímpico y de Europa con el equipo nacional de fútbol de la URSS, siendo él su capitán. Esta es su apasionante historia.

Ígor Aleksándrovich Netto, más conocido como Ígor Netto, nació el 9 de enero de 1930 en Moscú. Sus padres procedían de Estonia, aunque los ancestros de su padre eran de origen italiano.

El padre de Ígor Netto, Aleksander, había sido un bolchevique comprometido con la Revolución Rusa de 1917 y el Estado soviético surgido de ella. Durante la Guerra Civil rusa (1917-1923) entre el nuevo Estado y los rusos blancos, abandonó su tierra natal y acudió a defenderlo. Su madre, Julia, compartía la ideología comunista.

Finalizado el conflicto armado, Aleksander y Julia tuvieron tres hijos: Lev (1925), Niina (1927), la cual falleció recién nacida, e Ígor (1930), escogiendo el nombre Lev para su hijo mayor como homenaje al revolucionario bolchevique León Trotski, es decir Lev Davidovich Bronstein.

Ya en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la familia Netto pasó penurias de todo tipo. Aunque con la conclusión de esta, todo cambió e Ígor Netto pudo empezar a practicar fútbol y hockey sobre hielo, dos deportes en los que destacó rápidamente.

Entre 1948 y 1951, así pues, Ígor Netto jugó en el equipo de hockey sobre hielo del Spartak Moscú y, desde 1949 a 1966, hizo lo propio en el equipo de fútbol de la misma entidad. En este último, disputó nada más y nada menos que casi 400 partidos de la Liga soviética, alcanzando una larga lista de títulos.

Netto ganó la Liga de Fútbol de la URSS de los años 1952, 1953, 1956, 1958 y 1962. Y ganó la Copa soviética de los años 1950, 1958 y 1963.

En este punto, cabe comentar que Ígor Netto dejó de compaginar el fútbol y el hockey sobre hielo en 1951 por dos motivos. Las fuerzas de un deportista están limitadas y, por tanto, es preferible concentrarlas en una sola dirección. Y la posibilidad de lesiones practicando dos deportes a pleno ritmo es mayor que si se practica solo uno.

En cualquier caso, los momentos más álgidos de la carrera deportiva de Ígor Netto llegaron de la mano del equipo nacional de fútbol de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), del que fue capitán entre 1954 y 1963. Con ese equipo, logró ganar el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956 y el Campeonato de Europa de 1960, disputado en Francia.

En los Juegos de Melbourne, la URSS derrotó en la final a Yugoslavia por un resultado de 1-0, contando en sus filas con jugadores míticos como el propio Netto, el portero Lev Yashin o los delanteros Eduard Streltsov y Valentín Ivanov. Y, en el Campeonato de Europa de Francia, la Unión Soviética volvió a derrotar a Yugoslavia en la final en esta ocasión por 2-1, en el estadio del Parque de los Príncipes de París.

Ígor Netto fue un jugador zurdo, con excelente control del balón y del juego, un todoterreno con gran clase. Sobre su compromiso y esfuerzo continuo por mejorar, las palabras de su compañero Aleksei Paramonov lo dicen todo: “Yo era cinco años mayor que Ígor, pero lo que me impactó fue que este joven jugador, sin presión ni exigencias de nadie, permanecía en el campo después de cada entrenamiento para perfeccionar su técnica.  Hacía malabarismos con el balón, disparaba a portería, intentaba mejorar su aceleración… Este trabajo constante le permitió convertirse en uno de los mejores”.

En 1966, Ígor Netto se retiró de los terrenos de juego, empezó a ejercer de entrenador y, al mismo tiempo, se afilió al Partido Comunista de la Unión Soviética, el PCUS.

Desde entonces, dirigió a equipos como el AC Omonia de Nicosia (1966-1967), la selección de Irán (1970-1971), el Spartak Moscú como asistente (1973-1975) y, entre otros, el equipo de veteranos de la URSS y Rusia (1991-1993). En 1957, además, recibió la condecoración de la Orden de Lenin. Y, en 1960, se casó con la actriz Olga Yakovleva.

Tras padecer Alzheimer durante años y sufrir bastante con la enfermedad, Ígor Netto falleció finalmente en Moscú el 30 de marzo de 1999, camino de cumplir los setenta años. Fue enterrado en el Cementerio de Vagánkovo y su tumba, junto a un monumento dedicado a su memoria, se situó a escasos metros de las de sus inseparables compañeros Lev Yashin y Eduard Streltsov.

El adiós de Netto provocó que miles de aficionados llorasen su pérdida y que otros tantos recordasen sus gestas futbolísticas en las olimpiadas o en los campeonatos de Europa.

A día de hoy, uno de los estadios del Spartak Moscú porta su nombre y los homenajes a su figura se suceden con frecuencia, a pesar de haber transcurrido más de un cuarto de siglo desde su muerte. Algo normal, que no debería sorprender a nadie, porque Netto consiguió ser uno de los mejores futbolistas soviéticos de la historia y, sobre todo, el gran capitán que encumbró a la selección de la URSS. El hijo de los bolcheviques Aleksander y Julia permanece en la memoria y, de ahí, no se moverá.