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Autor: Hector Ferlini Salazar

¿Pedofilia o Pedofobia la del presidente Rodrigo Chaves?

Vladimir de la Cruz

Mariana Ramos Castro, niña de ocho años, que acaba de terminar exitosamente su tercer grado, avanzando en el 2026 al cuarto grado, que se está formando en una escuela bilingüe, quien es muy destacada en deportes y gimnasia, asustó al presidente Rodrigo Chaves.

No asustó a cualquier persona, hizo temer al presidente que se identifica anímicamente con el animal depredador JAGUAR, que se comporta públicamente como un animal, imitando los rugidos del felino, tratando de asustar al público que le observa, que atentamente le sigue, y que también trata de imitarlo en sus zarpazos, agresiones y exabruptos verbales contra quienes le critican y se le enfrentan.

Se supone que con ese comportamiento animal el presidente es el hombre más valiente, y fuerte de Costa Rica, que con su rugido quiere imponerse.

Su imitación del animal Jaguar, con sus rugidos, me hace recordar, al héroe de mis años infantiles, Johnny Weissmüller, quien impulsó y representó en el cine a Tarzán de los Monos, quien también se comunicaba, “hablaba” con los animales, y emitía un alarido poderoso, un grito ululante, distintivo, el Grito de la Selva, cuando se lanzaba por los árboles o quería imponer su presencia. Johnny Weissmüller, era un nadador rumano, gran nadador, cuya figura le convirtió en un sex symbol de la pantalla grande en su época.

El Tarzán de los Monos, fue una figura de hombre blanco, que vivía en una región africana de pobladores negros, pigmeos, más pequeños que él. Era el símbolo de la civilización en aquellas comunidades “atrasadas”. Pero, a la vez el símbolo del colonialismo, del racismo, del imperialismo en las comunidades indígenas africanas.

El animal de Zapote, el Jaguar, con los “rugidos de jaguar” que hace el presidente Chaves, trata de imitar seguramente a Tarzán, y lo hace sentirse en una comunidad de seres atrasados, más animales que él, donde él con su ferocidad trata de imponerse, de meter miedo, de acobardar a quienes se le enfrenten. Lo hace sentirse como el Rey de esta selva, el Rey de los Monos o, mejor dicho, el Rey de los Jaguares, de este zoológico humano costarricense. Porque si él es un animal a todos nos ha de ver como animales. El Jaguar de Zapote quiere probablemente procura convertirse en un sex symbol de la pantalla grande costarricense.

El libro de Edgar Rice Burroughs seguramente es el libro de cabecera del Jaguar costarricense, que siendo Tarzán de origen rumano, el presidente Chaves lo imitó autodenominándose Jaguar en Zapote de Costa Rica. Quienes lo conocen de cerca me han dicho que en la intimidad, con cariño, lo tratan como el Dragón de Komodo de Monterán, un animal propio de Indonesia… donde él actuaba con la Ley de la Selva del Banco Mundial…

¿Qué asustó al Jaguar de Zapote y al Dragón de Komodo de Monterán? Palabras, expresiones, ideas, un pequeño relato de una niña de ocho años. ¿Qué dijo esa niña que tanto incomodó al Jaguar de Zapote y al Dragón de Monterán?

Las expresiones que dio la niña en una actividad enteramente privada, porque el Jaguar quiere dominar e interferir en toda la vida pública, la política y la vida privada de los costarricenses.

La niña, es a la vez la hija del candidato presidencial Álvaro Ramos y de su esposa Cristie Castro, ambos dedicados a sus hijos extraordinariamente y a tiempo completo, para formarlos de la mejor forma posible para la vida, con sentimientos humanistas, con vivencias democráticas, con valores de inclusividad, de respeto, de tolerancia, de libertad.

La niña No dijo mentiras. NO ha sido educada para eso. NO está marginada de la vida de sus padres, ni de la proyección política de su padre, el candidato Álvaro Ramos. Tampoco se le oculta que su padre es candidato del Partido Liberación Nacional, con el cual la niña, como todos los hijos e hijas de candidatos se identifican con los partidos políticos de los que sus padres participan. Sucede igual con los equipos de fútbol. La niña NO vive un entorno familiar de opresión para seguir políticamente a sus padres. Pareciera que por la reacción del Jaguar este ambiente no lo conocen en su casa, en su guarida en Monterán o en Zapote, donde ha de predominar la Ley del Más Fuerte, del más gritón, como se comporta el Jaguar en sus Guarida, con gritos…

Por todo lado lo decimos, y se dice, que el presidente Chaves es un ser autoritario, con características despóticas, tiránicas, dictatoriales. Decimos y advertimos a los costarricenses y ciudadanos que, de continuar su gobierno, ese es el camino proyectado de su candidata, quien ha dicho con claridad que necesitan gobernar sin controles administrativos y legales, que el Estado de Derecho en ese sentido no les permite gobernar, por lo que tienen que acabar con el Estado de Derecho, y con el Estado Social de Derecho, que es acabar con la Democracia.

La niña Mariana Ramos Castro, de ocho años, en la reunión en la que estaba su padre, el candidato, con quien se identifica, dijo lo siguiente: “Quiero decir que Costa Rica está en peligro, que Costa Rica está en el pico de la montaña al borde de caer. Costa Rica es un país, que ahora está entre el bien y el mal, con un presidente que es un dictador. Depende de nosotros, los liberacionistas, hoy estar diciendo: ¡Somos liberacionistas, vamos a derrotar al mal y vamos a ganar para tener el país que queremos!”.

Palabras similares dice el presidente Chaves constantemente contra todo el ordenamiento político, institucional, jurídico, contra los poderes públicos. También ataca y amedrenta personas y funcionarios públicos, a algunos colocándolos en vallas publicitarias como si fueran los delincuentes más perseguidos del país. ¿Acaso no dijo el Jaguar que todos los presidentes del pasado, desde 1949 hasta que llegó él, habían sido dictadores y tiranos que solo gobernaron para grupos económicos y financieros, y no para el pueblo?

Tamaño alboroto ha creado el felino de Zapote, aparte de los rugidos que pasa haciendo en su guarida de Monterán, por esa simple opinión expresada por una niña de ocho años, que le llama “dictador”.

No satisfecho con la libertad de opinión de la niña, que es una persona menor, ha obligado a que el Patronato Nacional de la Infancia, intervenga investigando a la niña, llevando a su familia y entorno familiar, a investigaciones administrativas, casi policiacas, al estilo nazi fascista, para determinar el daño en la formación y cuido de esa niña que se le ha causado, para determinar si el ambiente familiar que tiene Mariana es tóxico y lesivo a su condición de menor de edad y de mujer menor.

Por el comportamiento público del Jaguar es más probable que el ambiente tóxico y peligroso del Jaguar se viva en su guarida de Monteran, para sus familiares inmediatos, para su esposa, su hija y sus empleados, como la tensión que se vive entre los trabajadores de la guarida de Zapote.

Le ha faltado al Jaguar hacer o pedir públicamente que intervenga Procuraduría General de la República, que también tiene que hacerse presente en situaciones especiales de niños, que para él son como objetos, casi sexuales en algunos casos, que se altera, se excita, cuando una niña de ocho años le dice “dictador”, y que ante ese “exabrupto” le echa encima el Patronato Nacional de la Infancia a la niña y a su Familia, para valorar si vive en un entorno familiar hostil o peligroso, para la chiquita, casi amenazando con quitar esa niña de su familia, para entregarla a alguna institución “guardadora” de niños, o hasta para hacer negocios, si pudiera hacerlos, por la vía de gestionar adopción con esa institución, en una especie de trata de niños desarraigados de su hogar por razones políticas impuestas por el presidente, que se identifica emocional, sicológica, siquiátrica y cotidianamente con un animal, el jaguar, que por su naturaleza, es un animal depredador, lo que explica en mucho la condición que tiene el presidente de animal político depredador del Estado, de sus instituciones sociales, y de los valores democráticos nacionales.

Lo que ha quedado en evidencia pública es que el Jaguar presidente le tiene miedo a la opinión de una niña, lo que constituye un máximo acto de cobardía pedofílica del Jaguar, que fue excitado por las manifestaciones que le hicieron saber de esa niña, que seguro le hizo recordar su infancia, (¿y juventud tal vez?) reprimida, y quizá hasta abusada, que lo hizo reaccionar contra esa niña, que por la forma es actuar contra todos los niños de Costa Rica.

Si el acto del animal Jaguar no es cobardía Pedofílica, entonces debe ser de cobardía Pedofóbica, que es cuando se les tiene miedo a los niños, lo que hace al pedofóbico rechazar a los niños, por actos traumáticos sufridos en su niñez. Es un miedo anormal y persistente de la ansiedad que se le puede producir de criar niños, o de tenerlos a su alrededor, en su hogar o en el hogar presidencial, según se quiera ver, en todo Costa Rica.

El ataque a la niña por el presidente ha sido contra todos los niños, contra todas las personas pequeñas y menores del país. Ha sido un irrespeto total a ellos, a su integridad, a su formación democrática, a su libertad de crecimiento en sus hogares y en escuelas.

En las escuelas y colegios hay elecciones estudiantiles, de infantes, de menores de edad. Incluso hay regulaciones electorales, de estos procesos estudiantiles, al amparo del Tribunal Supremo de Elecciones.

Obviamente, los hijos de los candidatos a cualquier puesto de elección popular están más identificados con sus parientes candidatos, y con los partidos de ellos.

¿Qué se puede esperar de hijos de candidatos a la Presidencia, como la hija del candidato Álvaro Ramos? Lo mínimo, identificación con su padre candidato, con lo que él piensa y con lo que se dice de sus principales contrincantes y de lo que se critica del gobierno, y del presidente de turno, sobre todo si se tienen todas las características de un déspota, un tirano, un dictador, un ser absolutamente autoritario.

El Tribunal Supremo de Elecciones debería salir en defensa de los derechos de los niños, del derecho al sufragio que se les enseña y se los posibilita, en la práctica, el mismo día de las elecciones, donde esos niños están claramente identificados con partidos y candidatos, incluso en contra de los que tienen sus padres, que les respetan esas opiniones.

¿Qué se puede pensar del presidente que actúa violentamente contra lo que dice una niña de él? ¿Y qué se puede pensar de un presidente que ante manifestaciones políticas de una niña le echa encima a ella y su familia toda la institucionalidad del Estado, pidiendo represión contra ellos y atemorizando a toda la población y ciudadanía?

Lo mínimo que se puede pensar es qué a su familia, la del presidente, la trata violentamente, sin ningún respeto, imponiéndoles a la fuerza sus opiniones, sin permitirles ningún tipo de libertad de pensamiento. Podemos entender por ello el descalabro que la educación nacional ha tenido en este gobierno.

Si alguien se debiera investigar en sus relaciones familiares y parentales es al presidente de la República, si él quiere ser el prototipo de los costarricenses.

¿Cuál es la imagen que el presidente proyecta con este escándalo en estas materias? La del machista, la del abusador, la del negacionista de derechos, la del dictador esposo, la del tirano padre, la del presidente macho cabrío despidiendo el olor hircino para marcar constantemente su territorio…en su casa, en la Casa Presidencial, que es la de todos los costarricense, y en todo el territorio nacional…por donde vaya en sus giras…

La reacción que ha tenido el presidente no es solo contra esa niña. Es contra todos los niños de Costa Rica, sin entender cuál es la situación real y actual de la niñez costarricense. Sin entender que los niños son personas, que se les educa para ser ciudadanos en el futuro no muy lejano para ellos.

No entiende el presidente que hoy los niños se educan, en sociedades democráticas como la costarricense, con criterios más amplios, respetándolos como personas pequeñas, con sus propios derechos y libertades.

El presidente parece que cree que está mandando en Costa Rica, como seguramente operaba laboralmente en Indonesia y en los países donde trabajó imponiendo programas…

A la niña del candidato Ramos hay que destacarla. Es un ejemplo para la niñez y los jóvenes, pero también para padres de familia y educadores.

La presidenta del Patronato Nacional de la Infancia fue clara: cuando le informaron de lo que había dicho la niña de ocho años, que llamó “dictador” al presidente, inmediatamente ella llamó al presidente, porque como bien dijo el Jaguar, eso le hubiera molestado, que no le hubieran informado.

Los problemas públicos, notorios y escandalosos que vive diariamente la niñez del país, especialmente la de zonas marginales, de pobreza y extrema pobreza, pero también la de zonas urbanas, pareciera que no son vistos, ni atendidos de ninguna manera por el Patronato Nacional de la Infancia. Los niños de la calle, los niños en la calle, los niños y niñas en abandono, los llamados ninis, los niños de la deserción escolar, los niños del trabajo infantil que se ha ampliado de forma esclavista en el país, en regiones campesinas y de trabajos agrícolas y urbanos, lo niños de ventas callejeras, los niños que abandonaron la escuela o el colegio, lo brutalmente hecho por el gobierno de quitar el subsidio de los comedores escolares, del transporte estudiantil, las niñas y menores de edad embarazadas, ¿Acaso el Patronato Nacional de la Infancia no tiene que interesarse en ellas? ¿Qué ha hecho el Patronato Nacional de la Infancia ante el gobierno que eliminó los programas educativos que tenían que ver con la educación sexual y afectiva de los niños? Lo que se había regulado y disminuido de embarazo adolescente en zonas costeras, como Guanacaste y Puntarenas se ha vuelto crítico nuevamente, a la vista y paciencia del silencioso y cómplice, en este sentido, Patronato Nacional de la Infancia.

Para el presidente esas palabras de la niña Mariana Ramos no fueron espontáneas, propias, no fueron improvisadas o naturales. Así las ve, porque cada ladrón juzga por su opinión. Las actividades de las mesas de prensa del presidente, de los miércoles, son exactamente montadas, con guiones hechos, con preguntas y respuestas preparadas, con las preguntas y las respuestas para sus invitados ya todas cocinadas… Por eso no puede entender que una niña tenga opinión propia.

La niña Mariana no ha cometido delito alguno ni infracción de ningún tipo para que se le investigue a ella, y a su familia, por medio de trámites judiciales o administrativos.

La legislación nacional de Familia la protege en sus derechos de costarricense, de persona menor costarricense, con los derechos y libertades que tiene, como todo ciudadano. La legislación internacional de niños, ratificada por Costa Rica también la protege. Los Tratados de Derechos Humanos que hemos ratificado también la cubren.

La participación política y electoral de un menor no está prohibida. El único impedimento que tienen los menores de 18 años, entre ellos Mariana, es el del sufragio para decidir la representación popular. Pero en imitación de ese proceso se les organizan elecciones “infantiles” para que así se expresen el mismo día de las elecciones.

La censura a las ideas y opiniones de Mariana no caben. No hay censura previa. Y lo que dijo no puede someterse más que a la libertad de pensamiento y de opinión que ella misma ha elaborado por la información que ha recibido diariamente en su casa, en la escuela, en la calle, en los medios de comunicación y en las redes sociales infantiles a las que puede tener acceso.

Los derechos de reunión, de examinar la conducta de los gobernantes, que implica la crítica y la adjetivación de su persona o función, son válidos para Mariana.

Y cuando, en una gira presidencial en una imagen totalmente lasciva, que fue publicada, el presidente pidió que le dieran o entregaran una niña, que la devolvería después… ¿qué hizo el Patronato Nacional de la Infancia, sobre todo por la mala fama, o sombra, que acompaña y trajo del Banco Mundial el presidente? ¿La foto lasciva que se publicó del presidente, con la niña que solicito, acaso no mostraba una poderosa pederastia política, una inclinación “erótica” hacia la niña?

¿En qué quedamos con la niña Mariana y el presidente? El Jaguar se manifestó como un cobarde ante la niña de ocho años. La cobardía política pedofílica del presidente ante la niña se expresó en su falta de valor, su alta incapacidad ante el miedo, el peligro o la adversidad, que le produjeron las palabras de la niña, de que le dijera “dictador”, lo que llevó al presidente a huir, a ocultarse en las enaguas de la institucionalidad que representa la presidenta del Patronato Nacional de la Infancia, para evitar la situación difícil de su condición de “dictador”, de cobarde político amparado a la fuerza institucional del Estado, porque ese calificativo de “dictador” le llegó a su intimidad, y para desde esa tribuna institucional, el Patronato Nacional de la Infancia, disfrazar su Cobardía Pedofílica, el placer, probablemente erótico, que también le produjo el que la niña lo llamara “dictador”, considerando que la pedofilia produce esa atracción en el rango de las edades de 6 a 14 años de los niños.

Bien pudo ser también, que el presidente mostrara su cobardía pedofóbica política de miedo o rechazo a los niños que tienen opinión política propia, que le haya recordado un episodio traumático cuando era niño.

El partido Liberación Nacional y sus padres no tienen por qué ocultarla del escenario que el Jaguar la quería sacar, del ambiente democrático electoral del país, que estamos viviendo… Hasta febrero, abril y mayo próximo, donde se define si avanzamos hacia mayor o menor democracia, hacia una democracia o seguimos el camino de la dictadura y del autoritarismo.

Si todavía pesara alguna duda sobre la capacidad de la niña para tener opinión propia, bien podría someterse ella con el presidente a una comparación científica de la Inteligencia Emocional, y de la Inteligencia Emocional Política, que la niña evidentemente si la tiene, con la que el presidente no la muestra.

Si se quiere ir más allá, podría hacerse una comparación de los Coeficientes Intelectuales del presidente y de la niña. Por la forma con que hemos visto actuar al presidente pienso que en ambos temas es débil.

El aprendizaje, la memoria, la comprensión verbal, la capacidad espacial, la rapidez de procesamiento, la motivación interesada, el alto rendimiento escolar y expresión oral destacada de Mariana, que desde los tres años lee, como su padre que empezó a los dos años y medio la ruta de su éxito intelectual, probablemente supere en mucho al presidente, comparando las edades mentales con las cronológicas como se hace en estas pruebas.

Comparativamente, el presidente no calza en esta posible comparación por su baja expectativa para lograr objetivos mínimos, como lo ha demostrado en su gestión gubernativa.

La niña Mariana se ganó un sitio de honor en esta Campaña
Electoral. En ella se defiende a la niñez costarricense en todas sus libertades y derechos. En ella está, toda la niñez nacional, el futuro del país, así como en una semilla hay un árbol.

Mariana, me recuerda a Marianne, la figura que personifica, además de símbolo nacional de Francia, a la República Francesa, a la Revolución Francesa, a la mujer patriótica, fogosa, guerrera, pacífica, representante del pueblo, los que simbolizan el cambio de régimen, de gobierno autoritario, en aquella época monárquico, por el democrático republicano. Marianne es el símbolo de la Madre Patria, de la Madre que protege a todos los hijos de la República.

¡Bravo Mariana Ramos Castro! ¡Defendamos a Mariana y a los niños costarricenses de cobardes políticos, de pedófilos o pedófobos políticos, como el Jaguar de Zapote!

Cabagra eligió su Consejo Local de Educación Indígena 2025-2028

Por Uriel Rojas

Este sábado 20 de diciembre, el territorio indígena de Cabagra eligió a sus nuevos representantes del Consejo Local de Educación Indígena para el periodo 2025-2028.

Las autoridades de este importante órgano son:

  1. Representación de las mujeres. Laura Barrantes Rojas.
  2. Representación de la comunidad en general: Marvin Ceciliano Ortiz.
  3. Representación de las juntas de educación: Prisilla Aguirre Quiel.
  4. Representación de los adultos mayores: Elicinio Torres Mayorga.
  5. Representación de la juventud: Kimberly Rivera Rojas.
  6. Representación de los estudiantes: Jonathan Rojas Morales.
  7. Representación de los padres y madres: Yendry Estrada Zúñiga
  8. Representación de los educadores: José Ortiz Figueroa y Cristina Torres Torres.
  9. Representación de la ADICABAGRA: Jesús Ureña Morales.

El CLEI es el órgano encargado de trabajar por la calidad de la educación indígena en el territorio.

Un diciembre imperdonable

Por: Dr. Giovanni Beluche Velásquez

Juan tenía siete años en 1989 y aún recuerda como si fuera ayer la noche del 19 de diciembre de ese año. Como todo diciembre, el final del ciclo lectivo le permitía cambiar los cuadernos por las ilusiones de los juguetes que iba a desempacar el día de navidad. Garabateó con su puño y letra su pedido al barrigón vestido de rojo, que llamaba al público en la puerta de una lujosa juguetería cerca de la Plaza 5 de Mayo. Anotó unos carritos Hot Wheells y un Nintendo, “pero si no se puede por lo menos tráeme unas Tortugas Ninja”. Su corazón conjugaba un poco de ilusión y una dosis de conformismo, porque a su corta edad ya entendía de las limitaciones económicas de su familia.

A las seis de la tarde la mamá puso en la mesa el arroz con guandú, las tajadas fritas y las lentejas. Esta vez no había para comprar carne, pero sí para una refrescante limonada endulzada con raspadura. Juan se sentó junto a su papá, que había hecho un alto en su jornada como taxista para compartir un rato con la familia. La mamá comió con la hermanita en brazos. Media hora después el padre se despedía con un beso y salía para aprovechar que en diciembre la gente toma taxi para no llevar tantos paquetes en los “Diablos Rojos” atestados de pasajeros.

Bajo protesta “porque ya estoy de vacaciones” Juancito aceptó irse a dormir a las 9:00 p.m., se acostó a soñar con tortugas karatecas y carritos súper sónicos. “El otro año pido la pista para los carritos”. Se fue quedando dormido con el olor a pescado frito y patacones, que en las noches vende la vecina bajo su ventana en la calle 25 de El Chorrillo. A la cuartería entraba la brisita fresca de diciembre, desde su cama alcanza a ver el cielo despejado y se duerme sintiéndose el niño más dichoso del mundo.

Sin saber qué hora era, Juancito despertó sobresaltado por los estruendos que venían de la calle, su madre se abalanzó sobre él con la hermanita en su regazo y quedaron los tres bajo la cama. ¡Son bombas, es horrible!, gritaba la madre mientras Juan se tapaba los oídos y la bebé pegaba gritos. Habría transcurrido media hora cuando los vecinos tumbaron la puerta y le gritaron a María que saliera con sus hijos porque el caserón de madera estaba ardiendo en llamas. Corrieron escaleras abajo, María apretaba las manos de Juan para no dejarlo atrás. La calle era un infierno, El Chorrillo entero lloraba lágrimas de sangre y fuego, las personas parecían zombis deambulando por el mundo de los vivos, tropezaban unos con otros si saber adónde dirigirse.

Las bombas habían dejado de estallar y a lo lejos escucharon que un gigante metálico, con patas de oruga, ingresaba al barrio. Detrás venían hombres que parecían extraterrestres, con ropas y cascos llenos de guindarejos que asemejaban ramas y hojas. Un sonido nuevo y desconocido golpeó los oídos de la familia, no sabían bien qué era, pero cada vez que tronaba caían vecinos con el cuerpo agujereado. Por todas partes aparecían los extraterrestres con sus máquinas sanguinarias, el tropel de habitantes del barrio se contaba por miles, pegaban gritos de terror. María trataba de buscar refugio en los multifamiliares de Patio Pinel, cuando vio caer un helicóptero norteamericano derribado por el fuego antiaéreo de las metrallas patriotas. Pasado ese susto se percató de que Juan ya no estaba asido a sus manos, lo había perdido, ¡¿qué será de mi niñito?! Preguntaba chillando sin que nadie respondiera.

Juan apenas atinó a correr hacia la Avenida de los Poetas, en el camino resbaló en un charco de sangre y quedó tan embarrado como cuando iba a buscar conchuelas aprovechando la marea seca. Como era pequeñito logró escabullirse sin que lo vieran los soldados y se refugió en una cueva bajo el malecón, que era su guarida cuando jugaba al escondido con sus amiguitos del barrio. Desde su escondite escuchaba los aviones que volaban con sus faros apagados, veía lucecitas rojas que surcaban el cielo tratando de atinarle a las naves invasoras, después supo que se llamaban balas trazadoras. Casi ni respiraba para no ser detectado por los extraterrestres, cuyas botas le asustaban caminando cerca. Lo más espantoso fue cuando una lancha arribó a la orilla y vio como metían cuerpos de panameños que los llevaban mar adentro, luego la barcaza regresaba vacía para llenarse nuevamente con su tenebrosa carga.

Amaneció y todo estaba en una aparente y sepulcral calma. Escuchaba llantos a lo lejos, alguien gritaba el nombre de su ser querido desaparecido en la refriega. Arrastró sus pies descalzos entre escombros y metales retorcidos, tropezó con un cuerpo inerme y carbonizado. Unas horas bastaron para hacerlo pasar de su inocente niñez a la crudeza de la vida, perdón, de la muerte. Un presidente de los Estados Unidos decidió regalar desolación a los niños y niñas panameñas en esa navidad. No encontraba explicaciones, no hallaba a su madre y hermanita, mucho menos a su padre que estaba trabajando cuando empezó el horror. Toda la zona era un desastre y los yanquis invasores no dejaban que la Cruz Roja asistiera a los heridos.

Deambuló hasta que un gringo con la cara pintada de negro lo correteó durante cinco minutos y, al darle alcance, lo llevó a empellones hasta un camión lleno de civiles que serían transportados a un Campo de Concentración en el área del canal. Mientras lo trepaban al vehículo, vio a unos extraterrestres con un aparato que lanzaba fuego incendiando los caserones de madera que aún se mantenían en pie. El cura católico Javier Arteta de la Iglesia de Fátima, encubrió a estos asesinos acusando a la resistencia panameña de ocasionar el siniestro, poco tiempo bastó para evidenciar su mentira, ¡Que dios lo perdone, yo no!, razonó Juan años después cuando tuvo conciencia plena de todo.

Ya en el campamento militarizado se reencontró con su madre y su hermanita. Del papá supo que al comenzar la invasión trató de llegar a la casa para proteger a su familia. Cuando doblaba de la Avenida de los Mártires (en honor a los caídos en otra invasión gringa) rumbo a la Avenida A, se topó con la infantería yanqui, precedida por los tanques que le pasaron por encima a varios vehículos, en uno de ellos murió una familia completa, otro fue el taxi con que el papá de Juan se rebuscaba unos reales para mantener a la familia.

En medio de la matanza un gordo asumió como presidente en una base militar extranjera y otro entró a la ciudad subido en un tanque invasor, cual reina de los carnavales de Las Tablas. Casi 20 años después lo hicieron alcalde de la capital panameña. El dictadorzuelo criollo se escondió bajo las enaguas del Nuncio Apostólico sin disparar un tiro, entregándose luego a sus amos de siempre. El barrio mártir de El Chorrillo desapareció, tragándose los sueños de tortugas ninja de Juan y las pertenencias de 18 mil personas. La cantidad de muertos es imprecisa, han sido identificados más de 500 panameños, pero la Asociación de Familiares de los Caídos calcula que podrían sobrepasar los 4 mil. Tantos años después permanecen sin abrir cuatro fosas comunes. Vale decir que la armada más poderosa del mundo reconoce que 26 de sus asesinos entrenados yacen en el infierno desde aquel fatídico diciembre de 1989.

Juan ha visto pasar a muchos presidentes, todos serviles y vendepatrias; costó que al menos se rindiera homenaje a las víctimas de la invasión declarando Ley de la República el 20 de diciembre como Día de Luto Nacional. Ni un solo soldado gringo ha sido procesado por crímenes de guerra. Juan y miles más quedaron esperando la indemnización por los daños materiales, pero lo que más le duele es la indiferencia de muchos compatriotas hacia la memoria histórica de quienes como su padre murieron en una guerra injusta y desigual.

Juan y toda su generación recordarán por siempre ese sangriento regalo de navidad que les obsequió el presidente de los Estados Unidos.

20 de diciembre del 2025.

El Verbo se hizo fragilidad

Pbro. Glenm Gómez Álvarez

Hay un momento en que la palabra, aun siendo verdadera, no basta. No porque carezca de sentido, sino porque ha sido desgastada y despojada de consecuencias. Se pronuncia, se repite, se promete … pero circula sin riesgo, sin responsabilidad. Se habla demasiado y la realidad permanece intacta.

Por eso la Navidad no comienza con una idea nueva o un discurso brillante, sino con un gesto radical: “el Verbo se hizo carne” (Jn 1, 14). La Palabra dejó de ser sonido para volverse vida; dejó de flotar en el aire para mostrarse en la fragilidad de un niño. No se hizo argumento. No se hizo doctrina. No se hizo explicación. Se hizo carne. Y al hacerse carne, se hizo también debilidad, fragilidad y dependencia.

La encarnación interrumpe la lógica de la retórica vacía y devuelve a la palabra su peso, su riesgo y su responsabilidad. En el pesebre, Dios no habla desde arriba: se compromete desde abajo, con un cuerpo que necesita cuidado, con una vida que reclama abrigo.

Nuestra fe no es teoría ni reglamento: surge por alguien que se cruzó en el camino: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Benedicto XVI, Deus caritas est, n. 1).

Vivimos un tiempo particularmente saturado de palabras. Más aún, en contextos electorales como el nuestro, el lenguaje se vuelve arma, espectáculo, mercancía. Se exagera, se grita, se simplifica. La palabra deja de servir para comprender y se usa para dividir, desacreditar, imponer. Se habla sobre la gente, pero rara vez desde la gente. Se promete sin intención de cumplir y se acusa sin voluntad de reparar.

A veces, además, el discurso se vuelve deliberadamente burdo. No por descuido, sino por cálculo. La grosería se confunde con franqueza, la descalificación con valentía, el atropello verbal con autenticidad. Como si degradar la palabra fuera una forma legítima de ejercer poder. Como si decir, sin medir consecuencias, fuera una prueba de verdad.

Frente a ese clima, la Encarnación es reclamo. Porque recuerda que la palabra verdadera no se impone ni se grita; se encarna. No humilla; se expone. No se protege tras un consenso fabricado; asume el costo.

El Verbo no se quedó en el decir. Dio un paso que desarma todo criterio de dominación: aceptó el límite. Un cuerpo que se cansa, que tiembla, que necesita ser cargado. Un cuerpo vulnerable. Dios no eligió la omnipotencia del discurso; eligió la precariedad de la presencia.

Por eso la verdad ya no se valida por lo que se afirma, sino por lo que se muestra. “Quien me ve a mí, ve al Padre” (Jn 14,9). Dios se vuelve visible en un modo de estar, de relacionarse, de tocar, de mirar. Antes que palabra pronunciada, la revelación es cuerpo entregado.

La Navidad no celebra, entonces, el exceso de palabras, sino su límite. Marca el punto en que el lenguaje, para no convertirse en justificación, debe asumir consecuencias. No todo se resuelve hablando. Hay dolores que no se entienden, se acompañan. Hay injusticias que no se corrigen con diplomacia. Hay cansancios que no necesitan discursos, sino cuidado.

La Encarnación incomoda porque nos expone. Nos obliga a revisar cuánto de nuestra palabra está dispuesta a perder comodidad para ganar verdad. Cuánto está dispuesta a renunciar a la estridencia para volverse responsable. Cuánto está dispuesta a hacerse cuerpo para no seguir siendo ruido.

El Verbo se hizo carne. Se dejó cargar. Se dejó envolver. Se dejó herir…

Y quizá ahí esté la pregunta más exigente de la Navidad —también para nuestra vida pública—: ¿Qué forma de vida me exige soltar el discurso que ya no sostengo con hechos?

La izquierda de mentirillas

Oscar Madrigal

Óscar Madrigal

A raíz de la derrota electoral en Chile y del ascenso de la extrema derecha, el análisis predominante, de los principales analistas de la izquierda, es que las elecciones se pierden porque la izquierda se ha movido al centro político, porque no ha llevado adelante reformas económico y sociales que cambien la estructura de las sociedades, porque sus gobiernos no salen de los límites que le imponen el mismo sistema organizado por la derecha, entre algunos argumentos. Es decir, que la izquierda es demasiado reformista, demasiado poco radical y que se aleja de las necesidades de los pueblos, lo que la hace perder las elecciones.

El debate es interesante y probablemente la verdad es más compleja, porque la realidad global, el mundo capitalistas actual es muy diferente al de años anteriores.

Es cierto que la izquierda se ha preocupado por aspectos o elementos que han surgido en las últimas décadas como la lucha de las mujeres por sus derechos, los de la diversidad sexual, gays y lesbianas o trans, o el cambio climático, descuidando, según algunos, la esencia de su existencia como es la lucha por los pobres, contra la desigualdad y la formación de una nueva estructura socioeconómica. Pero el asunto es si la izquierda debía desentenderse de esos problemas o debía asumirlos como propios e incorporarlos a sus luchas por una nueva sociedad. Creo que la respuesta es absolutamente no. Y en términos generales, la izquierda latinoamericana no ha dejado de lado esos planteamientos que la caracterizan.

El otro asunto interesante es saber si los cambios iniciados por los gobiernos de izquierda en América Latina han sido cosméticos o fueron reformas populares dirigidas a conformar una nueva sociedad, entendido que esa nueva sociedad no puede ser igual para todos los países e incluso parecida o no al modelo soviético, cubano, venezolano o nicaragüense.

La izquierda perdió las elecciones en Ecuador: Rafael Correa no fue tibio. En Perú donde derrocaron a Pedro Castillo por querer llevar adelante reformas y por discriminación de clase ya que fue el primer presidente peruano proveniente de las clases pobres o “bajas” de la sociedad. En Bolivia se perdió por la división estúpida de la izquierda y no por tibieza de Luis Arce. La derrota electoral de Alberto Fernández en Argentina se debe a las particularidades propias del peronismo, pero había perdido en el 2015, ganado la ultraderecha de Macri, después del gobierno de Cristina Fernández, que tampoco fue muy tibia.

El caso de Nicaragua es emblemático. Un gobierno revolucionario que había realizado reformas muy profundas, estructurales, tales como la reforma agraria, la alfabetización, la nacionalización, etc., perdió las elecciones en 1990 con Violeta Chamorro. Esa derrota no se debió a la tibieza o reformismo del FSLN. El Frente Sandinistas perdió como 2 o 3 elecciones más hasta que Daniel Ortega y Arnoldo Alemán firmaron un pacto político donde establecieron cuotas de poder y aseguraron el triunfo de Ortega en 2005. Después de eso el FSLN ganó todas las elecciones hasta el día de hoy y las seguirá ganando no se sabe hasta cuándo ya que liquidó a toda la oposición.

El caso de Chile deberían analizarlo los que mejor conocen el fenómeno. Sé que Gabriel Boric fue acusado de flojo y entregado a la derecha. Además, que su gobierno inició con las consignas que los llevaron a la Presidencia, muchas de ellas bastante radicales y que apostó por una nueva Constitución surgida de las grandes movilizaciones populares, que era un gran avance y que tocaba aspectos importantes de la estructura de la sociedad chilena; sin embargo, ese proyecto fue rechazado por el 62% de los chilenos. Esa fue una gran derrota que condujo a que perdiera la iniciativa política, lo cual es pecado en política y empezó a ganarla la derecha. Sin embargo, logró una reivindicación fundamental para los trabajadores, reformar el sistema de pensiones que había privatizado Pinochet, aprobó la jornada laboral de 40 horas a la semana e impulsó programas sociales de impacto en los sectores más pobres. ¿Qué no fue suficiente? La extrema derecha neonazi gana las elecciones sin programa social alguno solo prometiendo dos cosas: eliminar la migración y eliminar la delincuencia. ¿Y quién fue derrotada en estas elecciones? Nada menos que una comunista. Por primera vez en América Latina una miembro de un Partido Comunista es candidata de una coalición con reales opciones de poder. Hubiera significado para la derecha “el comunismo en el poder”. Esa comunista obtuvo el 42% de los votos de los chilenos. Es una cifra enorme que obtuvo la izquierda, mayor incluso que el porcentaje con el que ganó Allende en 1970 y es un caudal que augura grandes movilizaciones.

Creo que los gobiernos de izquierda de Latinoamérica, en general, se han caracterizado por ser antiimperialistas, promotores de reformas en bien de los sectores de trabajadores y más pobres, defensores de los recursos naturales y de la soberanía nacional. Algunos más radicales que otros, pero todos con los mismos objetivos.

¿Podemos ser más radicales? El radicalismo va siendo marcado por las condiciones nacionales, pero especialmente, las internacionales. Y lo que es más importante es que se será cada vez más radical conforme el pueblo lo vaya indicando.

Petro, Lula y Claudia Sheinbaum representan a los países y economías más fuertes de América Latina y están formando un valladar contra Trump y la política imperial. En México hay en curso una transformación muy profunda y es hoy un faro que debería iluminar a la izquierda y los pueblos latinoamericanos.

En América Latina hay una izquierda combativa que gana gobiernos para trasformar la sociedad. Por lo menos en este momento es la mejor vía revolucionaria.

Mi niñez. Los niños ayer y hoy en la política. Contrastes de vida

Vladimir de la Cruz

Me han preguntado, a propósito del ataque que hizo el Presidente Rodrigo Chaves a una niña que se refirió a él como “dictador”, cómo fue mi infancia en cuanto al respeto a las opiniones que como niño pude tener, haber dicho o hecho.

Tuve la dicha de vivir en una familia, en la que me enseñaron, desde pequeño, a opinar, a respetar mis opiniones, por contrarias que fueran a mi madre o a las personas mayores que me rodeaban.

Lo que importaba era que cuando opinara, o se me interrogara o pidieran mi opinión, dijera siempre mi “verdad”. La mentira no era aceptada, ni moneda de curso familiar. Mi abuelita materna decía: “El que miento poco, miente mucho”.

Se partía en esta práctica familiar de educar con una base de confianza absoluta. Especialmente, se nos enseñaba a actuar como “personas”, que lo éramos, “personas pequeñas”, no simplemente niños sin opinión, o sin posibilidad de poderse expresar. Se nos trataba como pequeños seres humanos, pero seres humanos con derechos y libertades que debíamos aprender a usar, disfrutar o gozar.

La mesa del comedor, en casa de mi abuelita materna, Ofelia, mi querida Ita, todos los días, porque yo pasaba mucho tiempo con ella, por el trabajo y el estudio de mi madre, era un centro de conversaciones importantes alrededor de la Historia de la Familia, donde se nos transmitían los valores familiares y sociales, que tenían mis antepasados, donde jugaban un papel muy importante mi bisabuelo Rafael Rodríguez y mi bisabuela Patricia Rodríguez, que eran primos.

De esta manera se nos enseñó al valorar a nuestra familia, por los ancestros, que también las otras familias del vecindario eran igualmente valiosas que la nuestra, y que lo más valioso de Costa Rica, eran todas las familias, que como la nuestra eran igualmente trabajadoras, honestas, honradas, eran personas de palabra, en la que la palabra valía y en ellos se podía confiar.

Igual sucedía en la mesa del comedor de mi abuelita paterna, Carmen. Fue mi experiencia de nieto con ella.

Años más tarde supe que mi padre y sus hermanos se criaron en circunstancias familiares más severas, con relación a su abuelo Gilberto, mi bisabuelo de origen colombiano, que no permitía que en la mesa del comedor se hablara. Solo mi padre Ignacio, se atrevía a levantarle la voz: “Verdad abuelito, que en la mesa no se habla”, le inquiría con regularidad. Y, nunca mi padre tuvo mordaza para decir lo que quería, ni lo que pensaba.

En 1967, cuando hacía los Estudios Generales en la Universidad de Costa Rica, en una discusión que tenía sobre marxismo, en mi primer año universitario, con el filósofo Teodoro Olarte, suspendió la discusión preguntándome: “¿Usted cómo se llama? Le respondí: “Vladimir de la Cruz”. Se recostó levemente sobre la silla, pensando, sin dejar de fumar su pipa, y sin quitarse sus anteojos negros, dejó pasar un tiempo, que para mi fue eterno, y me preguntó: “Usted que es de Ignacio de la Cruz”. Le respondí: “Su hijo”, y terminó diciendo, “fue también mi alumno”. A partir de ese momento llegamos a tener una buena y respetuosa amistad, él como mi profesor, yo como su alumno y dirigente estudiantil que era en esos años, hasta su fallecimiento. Esto me llegó a afirmar ese espíritu libertario con el que fui criado y formado.

En la escuela y en el colegio tuve a mi maestra, la Niña Julieta de Vargas, y los diversos profesores, que nos formaron de igual manera, especialmente en los cursos de Historia de Costa Rica, Estudios Sociales y Formación Ciudadana, respetando nuestras opiniones, y obligándonos en cierta forma, a tener opinión sobre los diversos problemas del país. Estaban cerca todavía los sucesos de 1948, y vivíamos el impacto de la Revolución Cubana y de la Alianza para el Progreso, que impulsaba el presidente Kennedy, de lo cual se nos enseñaba a abordar estos, y otros temas políticos o económicos, con estudiantes que opinaban a favor y en otros estudiantes en contra.

Mis hijos fueron formados de igual manera, con el derecho a expresar siempre desde pequeños sus puntos de vista, sin imponerles el mío de manera paternal y obligatoria, pero también sin ocultarles mis pensamientos y opiniones, como los de su madre.

Cuando se empezaron a desarrollar con más fuerza los Derechos de los Niños en Costa Rica, allá por los años de la década de 1970, el Patronato de la Infancia adquiría una dimensión muy importante para la niñez costarricense. Había propaganda radial muy fuerte en este sentido, dirigida a los niños, señalándoles sus derechos, las atenciones que debían tenerse con ellos, el cuido y las relaciones respetuosas que se debían cultivar al interior de las familias.

Estoy consciente que en no todas las familias los niños tenían estos espacios de libertad, que no en todas las familias se les consideraba como “personas menores”, que se partía de una formación “rigurosa” de imponer valores o formas de conducta de manera autoritaria, identificadas plenamente con las posiciones y valores de sus progenitores, donde se les negaba el desarrollo de sus propias personalidades.

Como todos los niños, en mi infancia, fui bautizado por la influencia de mi familia paterna, hice la confirmación y la primera comunión en la Villa, hoy Ciudad Quesada. Fui a misa regularmente hasta que estuve en tercer año de colegio. Tuve profesores sacerdotes, amigos, que sin acudir obligatoriamente a las lecciones de religión, me invitaban asistir a ellas de “oyente” y asistía, cuando quería. Con uno de ellos, de origen cubano, llegado a Costa Rica, como resultado de la Revolución Cubana, hice muy buena amistad y le gustaba tratar temas sociales en sus clases.

Mi familia materna, por mi abuelita Ofelia, no era de misas, ni de oficios religiosos de ni ninguna especie. Creía en Dios y amaba a Cristo, pero no quería nada con la Iglesia ni con sacerdotes. Fue Teósofa y Rosacruz activa. Discípula de Tomás Povedano. Su padre, el bisabuelo Rafael, fue masón. Mi abuelita Carmen y la familia paterna, era sumamente religiosa. Así me desarrollé en el campo religioso, entre estos dos extremos.

Políticamente, en general, mis dos familias tenían raíces liberales. Por mi bisabuelo Rafael, masón, casi 20 años diputado, miembro de la Asamblea Constituyente de 1917, combatiente contra la dictadura de Tinoco, íntimo amigo del luchador anti tinoquista y presidente Julio Acosta. Se retiró de la política cuando la oposición a su partido le enfrentó, en una campaña electoral disputando una curul legislativa, a un yerno. Se retiró diciendo: “contra un hijo él no peleaba”.

El papá de mi abuelita Carmen, Gilberto Martínez, liberal colombiano, fue “combatiente de la guerra de los 1000 días”. Guardó prisión casi tres años, como compañero de celda de un presidente de Colombia. Le dieron salida a Panamá, entonces territorio panameño, y de ahí se trasladó a las Juntas de Abangares, donde llegó su esposa, la Abuelita Matilde, mi bisabuela, que llamábamos cariñosamente la “abuelita”, y procrearon 11 hijos, dos fallecidos infantes. Luego llegó su amigo, colombiano también, Manuel de la Cruz, quien terminó casándose con su hija Carmen, 30 años menor que él.

Políticamente se crearon mis dos familias, la materna y la paterna, en el liberalismo de la primera mitad del siglo XX costarricense.

Al morir el bisabuelo Gilberto, la abuela Carmen tomó la iniciativa de venirse para San José, pasando por Puntarenas, preocupada por la avanzada edad de mi abuelo Manuel. Llegó en los días de ascenso a la presidencia del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, quien le ayudó para que a mi abuelo le dieran trabajo en Obras Públicas, como Contador, hasta su muerte en 1949. Eso comprometió a mi abuela Carmen con el Dr. Calderón Guardia y el calderonismo, manteniendo a todos los hijos ligados al calderonismo hasta la llegada de Rafael Ángel Calderón Fournier a la Presidencia, cuando algunos de mis tíos se liberaron de esa corriente política.

De los hijos de mi abuelita Carmen, mi padre se vinculó al recién formado Partido Comunista en los años 40s, junto con uno de sus hermanos, el tío Gilberto que fue militante republicano español, antifascista y calderonista, en esos años y esa década. En esos días conoció a mi madre Zayda de Lemos Rodríguez, cuyo padre, mi abuelo Jacobo, era primo hermano de mi abuelita materna, Ita. Mi bisabuelo Adolfo, padre de Jacobo, fue el primer dominicano que llegó a Costa Rica. Militante en esos años de la sección costarricense del Partido Revolucionario Cubano, fundado por Martí en 1892 para luchar por la Independencia de Cuba y Puerto Rico, lucha que se libraba en esa década, estando en las dos visitas que tuvo Martí a Costa Rica.

La guerra civil de 1948 arrolló a la familia. Yo tenía dos años. Mi padre, que era dirigente estudiantil vanguardista, junto con Álvaro Montero Vega, en la Universidad de Costa Rica que empezaba a dar sus primeros pasos, fue obligado a salir del país. Mamá, por razones económicas y problemas de salud que tuve a los dos años no pudo seguirlo. Terminaron divorciándose. El, en Venezuela, se volvió a casar y me dio seis hermanos.

El ejemplo de mi madre, trabajadora, estudiosa, hasta graduarse de Microbióloga y gran lectora hasta sus días de muerte a los 82 años, me marcaron profundamente. Por el trabajo y el estudio de mi madre tuve que pasar bastante tiempo con mi abuelita materna.

De la guerra civil, el núcleo fundamental de mi familia materna se mantuvo en el caldero-comunismo, y mi madre se mantuvo en el comunismo militante, en el vanguardismo.

Otra parte de la familia se fue con el figuerismo y el liberacionismo que surgía en 1951. Esta situación me mantuvo en el respeto a los miembros de la familia que no pensaban como nosotros, los caldero-comunistas. La familia, por su parte, igualmente reaccionaba con sus distintos miembros, lo que hizo que la Familia Rodríguez, y los De Lemos Rodríguez, se mantuviera compacta, independientemente de con quien se simpatizaba o militaba en el campo político partidario, desarrollándose lazos solidarios importantes, pero respetando siempre las opiniones y decisiones políticas de los distintos familiares.

Ambas abuelitas buenas pintoras, ADN que han heredado mis nietos y nietas. Mi abuelita Ofelia, nieta del gran imaginero del siglo XIX Lico Rodríguez.

Así, el marco de mi formación fue de Libertad, de Respeto a las diversidades de pensamiento. De tolerancia y de enseñar, desde la temprana edad, estos valores, que se fortalecían con la libertad de opinar en y dentro de la Familia, con el respeto a las ideas propias de cada miembro. Así, a los 12 años, en 1958, apoyé a Mario Echandi, a quien se apoyaba por las fuerzas anti liberacionistas, en su candidatura contra Francisco Orlich. Desfilaba en bicicleta con un rótulo que decía: “La oposición triunfará”, y triunfó.

En la campaña electoral de 1961-1962, bajo circunstancias especiales, se facilitó la participación del Partido Acción Democrática Popular, que postulaba a Enrique Obregón Valverde, que en ese momento se acaba de retirar de Liberación Nacional, partido al que luego regresó. Obregón enfrentó a Orlich en su segunda oportunidad, en la que triunfó. Apoyé junto a mi familia materna, a mis 16 años, todavía menor de edad, a Obregón, y participaba de la Sociedad de Amigos de la Revolución Cubana, desde que se fundó en 1960.

Así, desde mi niñez y adolescencia, como menor de edad, participaba de la vida política y electoral del país. Igual eran mis amigos de infancia y de esa temprana juventud.

Así educamos a mis hijos, respetándoles sus individualidades, sus valores políticos, y ellos respetando mis posiciones y actuaciones políticas, aun cuando no fueran militantes activos de mis tiendas políticas o electorales, pero apoyaron mis candidaturas presidenciales. Nunca se les forzó a seguir posiciones políticas, pero no se les ocultó lo que pensábamos políticamente. Aprendieron a respetarlas. Los valores humanistas eran más importantes en su formación. La presión familiar sobre ellos recaía en el estudio, los idiomas, el deporte y los aspectos culturales.

Mis nietos, todos, menos uno, son menores de 15 años, van en esa dirección de respeto total a sus inclinaciones de pensamiento, inquietudes culturales, fortaleciéndose en el estudio, el deporte (natación de piscina y de aguas abiertas, gimnasia, fútbol, tenis, corredores de pista, bici), las artes (pintura) y la cultura musical (piano, violín, batería), canto y teatro. Mantienen una maravillosa relación con éste su Abuelo, que al decir de uno de los menores nietos, es el “alcahueta más grande del mundo”, por las concesiones y apoyos que les hace, especialmente en comidas y gustos culinarios, por las negociaciones que sabe hacer frente a las disposiciones de sus padres, sin hacerlos perder la autoridad paternal.

Todos acostumbrados a decir lo que piensan, a defender sus posiciones, a reclamar sus derechos si los sienten amenazados. Todos han aprendido a negociar con sus padres. Especialmente, todos acostumbrados a decir la verdad, a no mentir, a pedir permiso cuando deben hacerlo, a aceptar decisiones de sus padres cuando les marcan reglas de comportamiento o de trato social, de manera inteligente y razonada, a dar las gracias siempre que son atendidos, a colaborar en las tareas domésticas, y a estimularlos en la preparación de los alimentos que van a consumir, desde la compra hasta la cocina, con igual respeto con quienes trabajan en sus casas. Especial atención de ellos es el trato a los mayores de edad, a su abuelos y tíos, que casi todos los tienen vivos…todavía.

Esos fueron los factores democráticos, entre otros valores, en que fui criado, educado y formado, y que sigo manteniendo.

A mí me alteró profundamente ver al presidente de la República que no respetara la opinión de una niña, hija del candidato presidencial Álvaro Ramos, cuando le fue adversa, cuando opinó negativamente de él. Lo que me sorprendió fue la reacción de miedo que le tuvo a esa niña. ¿Qué esperaba políticamente? Lo mínimo, la identificación de la niña con su padre el candidato, contra el presidente a quien se le acusa de “autoritario”, que quiere mantenerse arbitrariamente en el gobierno, que trata de impulsar una estructura dictatorial de gobierno, que quiere acabar con la democracia nacional.

En las campañas electorales se acostumbraba, y se sigue haciendo, el de organizar jóvenes, de las familias de los simpatizantes y activistas de cada partido para que el día de las elecciones estén en los centros de votación, participando activamente a favor de sus candidatos, y para servir de guías de los electores a las mesas de votación.

En las escuelas y colegios hay elecciones estudiantiles, de infantes, de menores de edad. Incluso hay regulaciones electorales, de estos procesos estudiantiles, al amparo del Tribunal Supremo de Elecciones.

Obviamente los hijos de los candidatos a cualquier puesto de elección popular están más identificados con sus parientes candidatos, y con los partidos de ellos.

¿Qué se puede esperar de hijos de candidatos a la Presidencia, como la hija del candidato Álvaro Ramos? Lo mínimo, identificación con su padre candidato, con lo que él piensa y con lo que se dice de sus principales contrincantes y de lo que se critica del gobierno, y del presidente de turno, sobre todo si se tienen todas las características de un déspota, un tirano, un dictador, un ser absolutamente autoritario.

¿Qué se puede pensar del presidente que actúa violentamente contra lo que dice una niña de él? ¿Y que se puede pensar de un presidente que ante manifestaciones políticas de una niña le echa encima a ella y su familia toda la institucionalidad del Estado, pidiendo represión contra ellos?

Lo mínimo que se puede pensar es que a su familia, la del presidente, la trata violentamente, sin ningún respeto, imponiéndoles a la fuerza sus opiniones, sin permitirles ningún tipo de libertad de pensamiento. Podemos entender por ello el descalabro que la educación nacional ha tenido en este gobierno.

Si alguien se debiera investigar en sus relaciones familiares y parentales es al presidente de la República, si él quiere ser el prototipo de los costarricenses. ¿Cuál es la imagen que el presidente proyecta en estas materias? La del machista, la del abusador, la del negacionista de derechos, la del dictador esposo, la del tirano padre, la del presidente macho cabrío despidiendo el olor hircino para marcar constantemente su territorio…en su casa, en la Casa Presidencial, que la de todos los costarricense, y en todo el territorio nacional…

La reacción que ha tenido el presidente no es solo contra esa niña. Es contra todos los niños de Costa Rica, sin entender cuál es la situación real y actual de la niñez costarricense. Sin entender que los niños son personas, que se les educa para ser ciudadanos en el futuro no muy lejano para ellos. Sin entender que hoy los niños se educan con criterios más amplios respetándolos como personas pequeñas, con sus propios derechos y libertades.

A la niña del candidato Ramos hay que destacarla. Es un ejemplo para la niñez y los jóvenes, pero también para padres de familia y educadores.

Notas sobre el Codo del Diablo

Trino Barrantes Araya
camilosantamaria775@gmail.com

Han transcurrido 77 años de un horrendo crimen político y los autores intelectuales nunca fueron juzgados. Pero hagamos un breve recorrido antes de los acontecimientos del Asesinato del Codo del Diablo, a fin de reconocer los elementos más representantes de la coyuntura que antecede al Codo del Diablo.

Señalamos lo siguiente. Aunque desde un principio la posibilidad de inscribir un Partido Comunista ha sido imposible, aun en nuestros días, también es cierto que el papel de los comunistas por vía del proceso electoral no es nada despreciable.

Así, en 1932, en los primeros comicios electorales en los cuales tiene participación nuestro glorioso Partido, con el nombre de Bloque de Obreros y Campesinos, logra elegir dos diputados, el Zapatero Efraín Jiménez y al estudiante de derecho Manuel Mora Valverde; para la municipalidad de San José, fueron electos los obreros Guillermo Fernández y Adolfo Braña.

No debemos olvidar que, dos años antes, en 1934, se logra una de las principales derrotas al imperialismo yanqui, en el corazón de uno de sus enclaves más poderosos, la United Fruit Company. El papel destacado de la dirigencia del Partido Comunista fue muy significativo.

El primer lustro de los años 40 deja una impronta que definitivamente marca el ritmo del siglo XX. El Código de Trabajo, Las Garantías Sociales, La Caja Costarricense del Seguro Social y la Universidad de Costa Rica, van ampliando el sello en donde se materializó la influencia de los comunistas costarricenses, en donde la militancia del Partido Vanguardia Popular inscribe su sello revolucionario.

En ese mismo orden de las grandes conquistas del partido de los comunistas costarricense, debemos señalar que, en el año de 1946, se promulgó el primer Código Electoral impulsado por el Partido Vanguardia Popular. Le correspondió al camarada Lic. Luis Carballo Corrales, diputado Vanguardista ante el Congreso, la redacción del mismo. Lo novedoso de esta propuesta es que por primera vez se limitaba la potestad al Poder Ejecutivo de intervenir directamente en la organización, dirección y supervisión del proceso electoral (Arce,1987:36).

La cita nos sirve para reconocer los antecedentes que servirán de marco general a lo que la historia nacional conoce como la Guerra Civil del 48.

La Guerra Civil del 48 sirvió para desenmascarar el verdadero contenido dominante de la burguesía criolla. Al menos así lo demostraron los hechos surgidos desde la represión, consolidados en dicho proceso, mediante todos los mecanismos coercitivos contra la izquierda histórica de este país, cuyo punto más álgido lo constituyó, entre muchos otros crímenes resultado del conflicto, el asesinato del Codo del Diablo.

Enrique Benavides, con una pluma prístinamente incisiva, en su libro: “El crimen del Codo del Diablo”, nos narra lo siguiente.

“…El viaje a San José se haría en el Motocar 156 de la Northern Railway Company. A las 7:30 PM, salieron de Limón, justo el 19 de diciembre de 1948; custodiados por el Capitán Manuel Zúñiga Jirón, el Subteniente Clarencio Aulud Alvarado y Hernán Campos Esquivel…”

Por su parte Eduardo Mora, escribe parte de los procesos que vivió esa época, de la manera siguiente:

“…a 15 miembros de la Juventud del Partido los fusilaron en Quebradillas; a 60 militantes en El Tejar, y a dos, liberados de la Penitenciaría Central por orden de un juez, los llevaron hasta La Cangreja, en Cartago, y allí los mataron. Uno de ellos fue Edwin Vaglio, hijo de Tobías Vaglio. (Mora,2000:189).

No solo la historiografía costarricense ha tenido que ver con este evento. También la literatura costarricense ha expuesto sobre el acontecimiento del Codo del Diablo.

José Jacinto Brenes Molina en su artículo sobre el tema en referencia,

“…estudia tres obras de la literatura costarricense (Los vencidos, El eco de los pasos y Final de calle de los autores Gerardo César Hurtado, Julieta Pinto y Quince Duncan, respectivamente) las cuales se producen durante la década de 1970. Significativamente las tres novelas se refieren a los hechos de la Guerra Civil de 1948 con una intención que pueda ser comparada literariamente…”

Por su parte el novelista Gerardo César Hurtado, refiriéndose al texto anterior indica lo que sigue:

“…La figura de José Figueres y su principal obra política es puesta en la balanza literaria de tres narradores costarricenses. Mediante un análisis de base sociológico-literario, el artículo demuestra que las novelas: Los vencidos, El eco de los pasos y Final de calle se estructuran alrededor de la tesis de que los ideales que inspiraron el surgimiento de la Segunda República liderada por José Figueres Ferrer fueron traicionados en la práctica política posterior…”

En otro texto, pero en el mismo contexto que referimos, el poeta y ensayista Alfonso Chase, subraya lo siguiente:

“…La historia es fácil, ahora que se tiene nueva información. Fue un asesinato selectivo. Rumores que corrieron en Limón, en esos días previas a la Natividad, sobre un escarmiento que se iba a hacer en la persona de algunos militantes del Partido Vanguardia Popular, para prevenir un alzamiento interno. Los detenidos fueron capturados en sus casas y encarcelados, días antes, sin ningún cargo específico, cuando no fuera su militancia política y el respeto de que disfrutaban entre sus amigos, vecinos, militantes y entre la gente honrada de Limón”.

Nos corresponde a las nuevas generaciones y principalmente a la juventud, reescribir la nueva historia. Pero la historia no puede ser desprovista de una clara visión política e ideológica y en consecuencia, reescribir desde una perspectiva clasista.

Los indecisos: El actor silencioso que decide las elecciones 2026 en Costa Rica

Luis Gilberto Martínez Sandoval

MBA Lic. Bach. Luis G Martínez Sandoval
Académico Universitario Titular
Carreras Comercio Exterior, Administración Aduanera
Sede Central UTN www.utn.ac.cr
Especialista en Relaciones Económicas y Políticas Internacionales,
MBA Administrador de Empresas énfasis Mercados Globales y Negocios Internacionales.
Ex Funcionario Banco Mundial IFC – Ecuador- y, América Latina,
Dirigente Sindical, Escritor, Científico Social

William Barrantes Sáenz

William Barrantes Sáenz. Economista.
MBA Universidad del Estado de Kansas USA.
Ex Gerente General y Presidente Ejecutivo del CNP,
Ex Director Administrativo del MAG
Ex Gerente del Ministerio de Transformación del Estado.
Empresario CEO de la empresa WB y Asociados SA.
Asesor, consultor y docente.
Presidente de la (AZEEPC) (AREDE)
Agencias para el desarrollo económico local de la Región Pacifico

I

En cada proceso electoral costarricense hay un protagonista, en los ultimos tres periodos, que no aparece en papeletas ni encabeza mitines, pero que termina definiendo el rumbo del país: los indecisos. Se trata de un sector amplio de ciudadanía que, aun teniendo derecho al voto, no ha definido su preferencia politica, no quiere ser identificado, o no se siente representado por ninguna opción partidaria. Lejos de ser apáticos, los indecisos son, en muchos casos, votantes críticos, informados y exigentes.

II

Es un porcentaje que inclina la balanza. Diversos estudios y encuestas han mostrado que en Costa Rica los indecisos pueden representar: entre 30% y un 45% del electorado antes de que inicie formalmente la campaña. Entre un 20% y un 30% en las semanas previas a la elección. Un grupo no menor que define su voto el mismo día. Este comportamiento explica por qué el país ha experimentado: alta fragmentación del voto, repetidas segundas rondas presidenciales, cambios drásticos entre encuestas y resultados finales.

III

¿Quiénes son los indecisos? No responden a un solo perfil. Incluyen jóvenes, personas adultas y adultos mayores; trabajadores del sector público y privado; habitantes urbanos y rurales. Sin embargo, comparten algunas percepciones comunes: desconfianza hacia los partidos tradicionales, cansancio ante promesas incumplidas y escándalos de corrupción, preferencia por evaluar personas y propuestas, no colores políticos, rechazo a los discursos extremos y confrontativos. Para este sector, la credibilidad pesa más que la retórica.

IV

El rol de los indecisos en la última semana antes de las elecciones ha sido, de facto, una de las variables estructurales más importantes para explicar por qué en Costa Rica se ha tendido a segunda ronda en las últimas tres elecciones presidenciales. La gran proporción de votantes que decide su voto tardíamente (o no lo hace visible), introduce volatilidad en las encuestas finales, hace impredecibles los resultados de primera vuelta y hace que el umbral del 40 % sea difícil de alcanzar sin un movimiento masivo y tardío de apoyo electoral, lo cual pone a algunos candidatos a perder el sueño en esos últimos días de la elección.

V

Los indecisos, son un desafío para la democracia y representan un reto para los partidos políticos, pero también una oportunidad. Obligan a mejorar el debate, a presentar propuestas claras y a reconectar con una ciudadanía que exige resultados y coherencia.

VI

En una democracia madura como la costarricense -75 años -, los indecisos no son un problema, sino una señal de que la ciudadanía piensa, cuestiona y decide con cautela. Ignorarlos es perder una elección; escucharlos, puede ser la clave para entender al país y ganar la elección. Veremos los resultados este primer domingo de febrero de 2026.

Gestión ciudadana logra que la CCSS active trámite sobre reajuste de pensiones

La Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) trasladó a la Gerencia de Pensiones la solicitud de información y criterio técnico relacionada con el reajuste de los montos de las pensiones del Régimen No Contributivo (RNC) y del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), planteada por la Auditoría Ciudadana de la Seguridad Social (ACSS).

Mediante el oficio SJD-1413-2025, fechado el 19 de diciembre de 2025, la Junta Directiva solicita a la Gerencia de Pensiones remitir, a más tardar el 9 de enero de 2026, un criterio técnico y fundamentado sobre los puntos expuestos por la Auditoría Ciudadana en el oficio ACSS-003-2025, referido al deterioro del poder adquisitivo de las pensiones y a la necesidad de su reajuste.

Un avance producto de la gestión ciudadana

Este traslado institucional constituye un avance concreto derivado de la gestión sostenida de la Auditoría Ciudadana de la Seguridad Social, que en días recientes solicitó públicamente el reajuste de las pensiones del RNC y del IVM, señalando que desde 2019 no se realizan ajustes regulares, pese al impacto acumulado de la inflación.

Tal como documentó SURCOS en una nota previa, la Auditoría Ciudadana ha advertido que las pensiones del Régimen No Contributivo permanecen en ₡82.000 mensuales desde mayo de 2019, lo que ha significado una pérdida real del poder adquisitivo, mientras que en el caso del IVM se interrumpió una práctica histórica de revalorizaciones periódicas.

Contexto político e institucional

El traslado de la solicitud ocurre a las puertas del proceso electoral nacional, en un contexto donde la discusión sobre el derecho a una vejez digna, la seguridad social y la responsabilidad del Estado en la protección de las personas pensionadas vuelve a adquirir centralidad en el debate público.

Desde la Auditoría Ciudadana se ha señalado que, independientemente de las motivaciones institucionales, este paso permite recolocar el tema del reajuste de pensiones en la agenda oficial, luego de varios años sin respuestas efectivas, y obliga a la administración a pronunciarse técnicamente sobre solicitudes que cuentan con sustento legal y normativo.

Pensiones congeladas desde 2019

La organización recuerda que el congelamiento de los montos del RNC se mantiene desde hace más de una década, y que durante el actual gobierno tampoco se han aplicado reajustes, profundizando el impacto sobre una población en condición de alta vulnerabilidad social.

El seguimiento que realice la Auditoría Ciudadana y la respuesta que emita la Gerencia de Pensiones serán claves para determinar si este traslado se traduce en medidas concretas de corrección, o si se mantiene la postergación de decisiones que afectan directamente a miles de personas pensionadas.

Denuncian arrasamiento en “derecho de vía” de la Ruta 32 y exigen evaluación técnica y respuestas del MINAE y el MOPT

La Asociación Conservacionista YISKI volvió a denunciar lo que califica como un arrasamiento indiscriminado de cobertura vegetal en el llamado “derecho de vía” de la Ruta 32, particularmente en tramos cercanos al Parque Nacional Braulio Carrillo, y exigió una evaluación técnica y científica independiente sobre los supuestos riesgos de deslizamiento utilizados para justificar las intervenciones.

Según informó María Elena Fournier, presidenta de YISKI, las fotografías tomadas el 6 de diciembre, entre las 10:36 y las 11:18 de la mañana, evidencian que las labores realizadas no distinguen entre zonas con riesgo real de deslizamiento y áreas donde, a criterio de la organización, no existía justificación técnica para la tala, lo que habría provocado una afectación generalizada del entorno.

Las imágenes —tomadas por N. Landry, con autorización expresa para su publicación— muestran extensos tramos sin cobertura vegetal, lo que, advierten, podría agravar procesos de erosión, afectar la fauna silvestre y comprometer la estabilidad ecológica del área protegida y su zona de influencia.

Falta de respuestas institucionales

De acuerdo con la denuncia, han transcurrido más de catorce días hábiles sin respuesta por parte del despacho del ministro de Ambiente y Energía, Franz Tattenbach, a quien señalan como máxima autoridad del ente rector en materia ambiental. En el caso del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), la consulta habría sido trasladada a una dependencia interna sin que, hasta el momento, exista una respuesta formal.

La denunciante cuestiona además la inestabilidad administrativa en el MOPT, con jerarcas en condición interina y constantes cambios, situación que —a su juicio— contribuye al abandono y desorden en la gestión de la red vial nacional, así como a la falta de rendición de cuentas.

Exigen criterios técnicos y fiscalización ambiental

Desde YISKI se insiste en que las intervenciones realizadas bajo el argumento de “derecho de vía” deben estar respaldadas por criterios técnicos y científicos claros, debidamente documentados y sujetos a fiscalización ambiental, en especial cuando se trata de áreas colindantes con parques nacionales y ecosistemas sensibles.

La organización espera pronunciamientos concretos del SINAC–MINAE, del Sistema Integrado de Trámites y Atención de Denuncias Ambientales (SITADA) y de las autoridades responsables de la infraestructura vial, a fin de determinar quién autoriza, ejecuta y supervisa estas labores, y bajo qué parámetros.

Un conflicto que no es aislado

Esta nueva denuncia se suma a cuestionamientos previos documentados en SURCOS sobre la aplicación del concepto de “derecho de vía” en carreteras nacionales, particularmente en la Ruta 32, donde organizaciones ambientalistas han advertido sobre tala excesiva, ausencia de pasos de fauna y falta de transparencia en los procesos de decisión.

En esos antecedentes se ha señalado que el uso amplio y poco preciso de esta figura puede derivar en daños ambientales irreversibles, especialmente cuando no existe información pública clara ni evaluaciones independientes que sustenten las intervenciones.

YISKI reiteró que se mantendrá vigilante y que continuará recurriendo a los mecanismos legales y administrativos disponibles para defender el patrimonio natural y exigir responsabilidades a las autoridades competentes.