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Elecciones en Brasil

Juan Félix Montero

En los comicios en Brasil cerca de 160 millones de ciudadanos están convocados a elegir presidencia.

Brasil es el gigante de nuestra América por la extensión territorial y economía y su sistema electoral es muy parecido al venezolano, mediante máquinas de votación que ya están siendo distribuidas en todo el país.

Ya se empiezan a sentir movimientos para enturbiar esas elecciones donde se enfrentan en segunda ronda el candidato izquierdista a la reelección Ignacio Lula y el hijo del exgobernante encarcelado por golpista Jair Bolsonaro, movimientos muy parecidos a los dados en los fraudes electorales en Perú, Bolivia, Chile, Honduras, Colombia, Perú; maquinados mediante diversos métodos por el movimiento trumpista internacional para montar presidentes de ultraderecha.

Precisamente fue en Venezuela donde la oposición derechista montó un sistema de actas falsificadas para anteponerlas al sistema automatizado venezolano y cuestionar la elección de Nicolás Maduro.

Tengo mis aprensiones sobre Lula da Silva por sus debilidades políticas e ideológicas, sin embargo, para la salud de la izquierda continental, es preferible sin duda al candidato ultraderechista Bolsonaro. Por cierto, no he visto reclamar porque sea el hijo de un expresidente el candidato por la ultraderecha en Brasil, pero si en Nicaragua pusieran a Laureano, el hijo de Daniel Ortega, como candidato presidencial, como es muy posible, los veríamos pegando el grito al cielo, dirán que es dinastía.

Para EEUU es muy importante traer esta potencia a su redil, país fundador de los BRICS y hará, sin ningún tipo de escrúpulos, todos los esfuerzos necesarios para ello… el fin justifica los medios.

Por su parte de los organismos multilaterales, para garantizar la pureza electoral, podemos esperar muy poco, sobre todo de la OEA, que es su subordinado.

No queda más que confiar en la entereza del pueblo brasileño y de cómo se plante para defender sus instituciones electorales y su democracia. También algo de acompañamiento, denuncia y solidaridad internacional en caso necesario.

Unión Europea emite informe final sobre elecciones en Costa Rica

  • Destaca la transparencia y eficiencia del TSE.

  • Misión hace diez recomendaciones

  • Señala la desinformación y los contenidos despectivos y hostiles dirigidos a socavar la confianza en las autoridades electorales.

TSE. El pasado miércoles 29 de abril la Misión de Expertos Electorales de la Unión Europea (UE) presentó su informe final sobre las elecciones generales del 2026 en Costa Rica. El acto se llevó a cabo en la sede central del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) en presencia de las Magistradas y Magistrados electorales, del señor Pierre-Louis Lempereu, Embajador de la UE en Costa Rica y de autoridades de la Cancillería General de la República.

El Informe reconoce el buen hacer del TSE en la dirección del proceso electoral, destacando que este fue organizado “de manera transparente, eficiente”, con un padrón electoral “altamente inclusivo”, un procedimiento de inscripción de candidaturas “inclusivo y procedimentalmente claro, sin restricciones irrazonables”, “materiales de calidad para los integrantes de las JRV”, papeletas “claras”, y “procedimientos flexibles y razonables para la acreditación de los fiscales de los partidos políticos”, así como que “la transmisión de los resultados preliminares fue eficiente y transparente”, y que, durante el escrutinio, el TSE “ofreció sólidas garantías de transparencia” y “altos niveles de seguridad”.

La Misión de Expertos Electorales (MEE) resalta, también, la elección de la segunda mujer presidenta de la República en la historia del país, y que el órgano legislativo quedara integrado, por primera vez, por una mayoría de mujeres. Lo interpretan como “el efecto acumulativo de un marco jurídico e institucional sólido que promueve y garantiza la paridad de género”, “uno de los marcos más avanzados” en la materia y que “sitúa a Costa Rica entre las pocas jurisdicciones del mundo que cuentan con requisitos estrictos y exigibles de paridad de género”. En punto a la igualdad de derechos, el Informe añade las medidas adoptadas por el TSE para facilitar la participación de los pueblos indígenas y de las personas con discapacidad.

Neutralidad del Estado y la beligerancia política

Otro elemento del proceso electoral recogido por el Informe es el relativo a las reglas sobre la neutralidad del Estado y la beligerancia política. Lo reconocen como “un principio constitucional fundamental en Costa Rica”, que se “ha considerado históricamente una garantía esencial de la integridad y equidad del proceso electoral”. Afirman que la actualización del alcance de las prohibiciones existentes sobre el uso de recursos públicos para que se extendiera, también, a las plataformas digitales bajo administración del Poder Ejecutivo, fue hecha por el TSE “en ejercicio de su competencia exclusiva y obligatoria para interpretar el derecho electoral”, y que la solicitud del levantamiento de la inmunidad presidencial, frente a las denuncias de beligerancia contra el entonces Presidente Chaves, fue “de conformidad con los requisitos constitucionales”. Su valoración respecto de la justicia electoral costarricense es que, en general, está “en consonancia con los estándares internacionales y las buenas prácticas”, y que “el sistema prevé garantías del debido proceso”.

Desinformación contra las autoridades electorales

Una parte sustantiva del Informe se dedica al tema de la desinformación y los contenidos despectivos y hostiles dirigidos a socavar la confianza en las autoridades electorales. Para los expertos de la Unión Europea, si bien la autoridad electoral costarricense “tradicionalmente ha sido vista como un modelo en la región y gozado de gran prestigio dentro del país”, “se sembraron dudas sin precedentes sobre la institución. Aunque al inicio de su mandato el presidente Chaves había elogiado al TSE, posteriormente lo criticó (…) cuestionó la imparcialidad del TSE y afirmó que la institución intentaba censurarlo”. Así, “dirigió críticas (…) de forma significativa, a la administración electoral, concretamente al TSE. Este discurso acentuó la pérdida de confianza en las instituciones, principalmente entre los simpatizantes del PPSO”.

La señora Laura Fernández, continua el Informe, “adoptó una postura menos confrontativa; no obstante, tanto en su calidad de candidata presidencial como previamente en su cargo de ministra de Planificación, realizó declaraciones públicas que sugerían que la autoridad electoral mostraba sesgos contra su movimiento político. Todos los demás candidatos presidenciales expresaron su confianza en el TSE y en el sistema electoral”.

Lo anterior le generó al TSE “un contexto de cuestionamientos sin precedentes sobre su credibilidad, derivados de las críticas formuladas por el presidente saliente (…) que generaron percepciones polarizadas sobre la administración electoral”. Un entorno informativo que “se caracterizó por una fuerte polarización y por la presencia frecuente de contenidos despectivos y hostiles (…) Muchas páginas de Facebook que se presentaban como medios informativos, junto con grupos partidistas y cuentas gestionadas por influencers, difundieron narrativas”.

Luego el Informe refiere los hallazgos de análisis como el del Observatorio de Comunicación Digital de la Universidad Latina, que identificó “una actividad cada vez más sofisticada de cuentas coordinadas de tipo “troll”, lo que dificultaba su identificación. Estas actividades contribuyeron a amplificar la retórica confrontativa, los ataques personales (…) así como la distorsión del debate político en línea, lo que afectó negativamente a la capacidad de los votantes para formarse opiniones libres de interferencias manipuladoras”.

Por su parte, el monitoreo de medios de la propia Unión Europea “identificó cientos de páginas afines al Gobierno que difundían estas narrativas y socavaban la confianza en el proceso electoral y en las instituciones”. Así, en “los meses previos a las elecciones, el TSE fue objeto de narrativas en línea que cuestionaban su imparcialidad y credibilidad. La MEE observó un flujo constante de mensajes destinados a socavar la confianza en el TSE y la integridad del proceso electoral, principalmente en páginas y grupos afines al Gobierno (…) Hashtags como #NoConfíoEnElTSE, acusaciones de parcialidad en favor del PLN, afirmaciones sobre la existencia de una “ley mordaza”, alegaciones de un supuesto intento de golpe de Estado contra el presidente Chaves y advertencias de que las elecciones podrían estar “amañadas” circularon por diversas plataformas. El monitoreo realizado por la MEE indicó que la interacción con estas narrativas alcanzó su punto álgido tras las declaraciones públicas del presidente Chaves o de miembros del Gobierno que cuestionaban la credibilidad del TSE”.

El Informe se ocupa, también, de cómo respondió el TSE a esa inédita ofensiva comunicacional: Dice que, si bien “respondió a las acusaciones defendiendo la credibilidad de la institución”, la “respuesta más consistente del TSE ante estas críticas fue priorizar la transparencia. En este sentido, logró organizar un proceso electoral abierto a la observación y explicó al público cada etapa del proceso electoral, desde la preparación y distribución de materiales hasta la votación, el conteo en las juntas receptoras de votos y el proceso oficial de resultados”.

En el mismo afán, a “pesar de haber realizado con éxito un proyecto piloto de voto electrónico, en las elecciones generales de 2026 el TSE decidió mantener el voto exclusivamente manual, una decisión que sirvió para garantizar la trazabilidad y la transparencia, sobre todo teniendo en cuenta que el sistema costarricense prevé recuentos exhaustivos. Además, el TSE se comunicó eficazmente con la ciudadanía utilizando medios tradicionales y digitales para difundir información sobre la renovación de las cédulas de identidad, los preparativos electorales, los procedimientos de votación y las salvaguardas, como elementos de seguridad en las papeletas, precintos en los paquetes de material electoral y la presencia de observadores y representantes de los partidos políticos. A medida que se acercaban las elecciones, el TSE publicó y difundió segmentos explicativos sobre los procesos de conteo y transmisión de resultados, así como sobre los mecanismos de recuento”.

Específicamente en su sitio web, el TSE “publicó abundante información sobre distintos aspectos del proceso electoral, desde las cifras del padrón electoral hasta las declaraciones de financiamiento de campaña, mostrando un esfuerzo significativo por garantizar la transparencia”. Misma plataforma en la que “ofreció información detallada y variada sobre los resultados preliminares, y también permitió descargar cualquier conjunto de resultados en varios formatos exportables”, incluidas “las actas de resultados de las JRV”, “lo que constituye una buena práctica para facilitar su verificación y análisis”.

Para la Unión Europea, en general, el “TSE mantuvo una estrategia activa de comunicación en línea destinada a informar al electorado y contrarrestar la desinformación, que incluía una página web dedicada titulada “Que no lo engañen», en la que se difundían comunicados y vídeos informativos. También operó una unidad especializada de monitoreo de redes sociales y cooperó con el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) mediante la herramienta eMonitor para identificar desinformación y discurso de odio. Estas medidas reflejaron el esfuerzo proactivo de la institución para reforzar la transparencia y proteger la integridad del entorno digital durante la campaña electoral”, así como para “para contrarrestar la desinformación” y “mitigar su propagación”.

Estos esfuerzos institucionales del TSE ante los ataques en su contra fueron respaldados “por diversos actores, en particular por los ocho expresidentes electos entre 1986 y 2018, quienes subrayaron la importancia de las normas que obligan a las autoridades gubernamentales a mantener la imparcialidad durante los procesos electorales”. La Unión Interamericana de Organismos Electorales (UNIORE), por su parte, “también emitió un comunicado en defensa de su miembro, al igual que varias asociaciones profesionales”.

El Informe indica que, aunque posteriormente “disminuyó la intensidad de estas narrativas, continuaron presentes en grupos de simpatizantes y secciones de comentarios, con el potencial de erosionar la confianza pública en la autoridad electoral (…) Tras las elecciones, se observaron acusaciones engañosas sobre supuestas irregularidades en las actas de resultados de las juntas receptoras de votos. Un titular engañoso publicado por el medio Trivisión, basado en una interpretación errónea de las conclusiones de la misión de observación electoral de la OEA sobre la transmisión de resultados, provocó una nueva oleada de desinformación y de ataques contra el TSE”.

Subrayan que, incluso durante escrutinio, que “fue metódico, exhaustivo y transparente”, hubo “un flujo constante de acusaciones de fraude contra el TSE, por parte de simpatizantes del PPSO en redes sociales que consideraban que su partido debería haber obtenido más escaños en la Asamblea Legislativa. Aunque el PPSO hizo un llamado a la paciencia y recordó que sus representantes estuvieron presentes durante el escrutinio, algunas figuras del partido alimentaron la expectativa de un cambio en los resultados (…) Pilar Cisneros, una figura destacada del PPSO, comentó que el proceso de escrutinio podría dar lugar a varios escaños adicionales en la Asamblea Legislativa, afirmación para la cual no existía evidencia”.

Recomendaciones de la Misión de Expertos Electorales de la Unión Europea

El informe cierra con diez recomendaciones (algunas dirigidas al TSE, otras al Gobierno y a los legisladores, y otras a actores de la sociedad civil) que reproducimos literalmente:

1. Simplificar y ciudadanizar el sistema de selección del personal de las juntas receptoras de votos, garantizando que todos ellos estén bajo la autoridad del TSE y que asistan a cursos de capacitación. Una opción podría ser seleccionar al personal electoral entre los electores inscritos en el padrón electoral.

2. Incrementar la comunicación sobre las protecciones técnicas existentes y las garantías de transparencia en todas las etapas del proceso electoral, en particular en lo relativo al conteo de votos y al proceso de escrutinio. Si bien el TSE debería continuar liderando esta labor, otras organizaciones también podrían reforzar este servicio de información pública, que podría iniciarse con mayor antelación en el proceso electoral para optimizar su alcance.

3. Establecer un marco jurídico claro para la asignación de la publicidad estatal conforme a los estándares internacionales, basado en criterios objetivos y no discriminatorios y gestionado por órganos independientes, con el fin de garantizar la libertad de los medios de comunicación y su independencia editorial durante los procesos electorales.

4. Introducir franjas de propaganda electoral en los medios de comunicación para todos los contendientes, financiadas con cargo al aporte estatal a los partidos políticos y distribuidas de forma equitativa.

5. Establecer un marco jurídico para la asignación de frecuencias de radiodifusión conforme a los estándares interamericanos, basado en criterios objetivos y no discriminatorios y en condiciones económicas y técnicas proporcionadas, con el fin de garantizar el pluralismo de los medios de comunicación, especialmente durante los procesos electorales.

6. Fortalecer las iniciativas independientes de verificación de datos y los programas de alfabetización mediática y digital para abordar de manera eficaz la manipulación de la información en línea, incluido el contenido generado mediante inteligencia artificial, especialmente durante los procesos electorales.

7. Fortalecer los esfuerzos destinados a acercar las juntas receptoras de votos a las zonas de difícil acceso geográfico, con el fin de reducir las barreras que enfrentan los pueblos indígenas para participar en las elecciones.

8. Fomentar iniciativas de la sociedad civil orientadas a la observación electoral independiente y no partidaria, así como facilitar el desarrollo de capacidades para promover una observación electoral integral y la difusión pública de sus conclusiones.

9. Publicar conjuntamente las actas de resultados y las actas de escrutinio para facilitar la consulta de la información completa de cada junta receptora de votos, particularmente por parte de la ciudadanía. Proporcionar una navegación intuitiva en el sitio web del TSE que facilite el conocimiento y el acceso a la información publicada.

10. Considerar la introducción de plazos procesales abreviados para los casos relacionados con el proceso electoral, con el fin de garantizar que las denuncias se resuelvan dentro del ciclo electoral correspondiente, preservando al mismo tiempo las garantías del debido proceso.

Las elecciones en EUA y nuestra realidad

Marlin Oscar Ávila

Marlin Óscar Ávila.

La inhabilitación de Donald Trump para ser candidato, por haber sido previamente dos veces presidente, según nuestro criterio, nos salva de tener otros cuatro años a un líder republicano a la cabeza, además esa potencia mundial. Esto nos ahorró cuatro años más de luchas contra sus desaciertos.

Es de harto sabido que cualquier gobierno estadounidense tiene poca o mucha influencia más allá de nuestro continente.

Aun cuando nuestra ciudadanía latinoamericana no elige a los gobernantes gringos, sus decisiones marcan constantemente el rumbo de la vida en nuestros países.

Un botón de muestra es el actual presidente en Honduras, conocido como «Papi a la Orden», Asfura. Todo el pueblo catracho sabe que fue elegido por la influencia del partido conservador republicano de Donald Trump.

Si Trump hubiese seguido liderando a EUA, hubiese tratado de seguir inmiscuyéndose en América Latina y más allá.

Así es que su inhabilitación como líder político, nos ha liberado de tener que soportarlo un período más. Aun cuando queda pendiente quien lo sustituirá, cruzamos los dedos porque sea un una persona mejor.

Dentro y fuera del domo electoral

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Pese a que abundan los diagnósticos de la enfermedad que se manifestó en las elecciones cabe agregar algo. Visiono un gran domo sobre la parte central del país, donde conviven con los miserables “urbano marginales” (les dicen), los privilegiados, que gozan de facilidades que los identifican como clase. Entre ellos, el acceso a la educación, a trabajos de corte intelectual, a vivienda segura, a transporte privado, a supermercados, a compras por Internet, a televisión por cable, al cambiante mundo virtual que los conecta. Domo en el cual, como se hacía hace unos años en el Club Unión, mientras los «de arriba» esquivan a los que sufren el día a día, se reúnen a dialogar, igual de política como de fútbol, para luego irse a dormir tranquilos mientras sus casas son cuidadas por guardas nicas.

Y como no están (o más preciso, no estamos) solos, los demás, los silenciosos, los hambrientos, los poco abrigados, los sin estudio que «camaronean» el día a día en lo que denominan “trabajos informales”, solo acatan a mirar mientras guardan tímido (aunque sostenido) silencio, ajenos a lo que planean en sus “tablets” los que sí son parte de un tejido social organizado que maneja su propio idioma. Son los que no son imprescindibles para los que les llaman para un sin fin de tareas, quienes pese a ser multitud, son casi intencionalmente invisibles pues estorban a algunos… aunque están allí.

Es pues un domo en que abundan desigualdades y las injusticias como patrón.

Por otro lado, fuera de ese domo con aire acondicionado, tenemos la otra Costa Rica. La de las amplias comunidades costeras acechadas por la miseria, desconocedoras de la «virtualidad» que no les interesa pues no les da de comer, y que se pasan las horas del día y la noche rumiando sus penas. Si algunos tienen teléfonos celulares prepago, solo son usados para breves mensajes de texto. Son mujeres y hombres sin esperanza, olvidados, que se sienten desechables, despreciados por los que se creen nobles de un reino tropical, cuyos hijos, cuando van a la derruida escuela, lo hacen solo para comerse un gallito antes del mediodía. Obreros y campesinos desempleados, de carne y hueso, que nos recuerdan las tragedias de Mamita Yunai, Murámonos Federico, El Árbol Enfermo…, obras que por supuesto, jamás han leído. Analfabetos por desuso, que, en el fondo de sus pensamientos, desean mejores días para ellos y sus hijos. Mujeres y hombres que en su mayoría se han dado por vencidos, pero que aún guardan un poquitito de esperanza, como lógica aspiración humana.

Pues amigos, esos miserables, dentro y fuera del domo, son los que han estado recibiendo por más de tres años, visitas bien programadas que han requerido un poquito de organización local, para recibir a quien dice ser igual que ellos, su redentor pagano. El que está allí para enfrentar a los corruptos que por tantos años les han negado la justicia que merecen. Perverso presidente que les dice «soy uno de ustedes, por lo cual hemos de luchar hombro a hombro para acabar con los corruptos, y así traerles el bienestar que los ladrones políticos que ustedes conocen les niegan a ustedes». Reuniones “de campaña electoral” financiadas con bienes del Estado, que cubrían, gracias a transportes contratados, áreas más grandes que las que se presentaban como el lugar del discurso, para que el impacto, luego multiplicado por televisoras locales, tuvieran el efecto esperado.

«Visitas» que no eran más que una bien diseñada campaña política permanente, intensa, a nivel de comunidades, con recursos financieros ilimitados, que fueron seguidas sin pensar en lo que se estaba construyendo alrededor de un personaje hábil y mentiroso.

Estrategia desarrollada a nivel de poblaciones, demagógica, populista, pero caída en terreno fértil, sin oposición alguna. Y sucedió así mientras los llamados quizá a enfrentarla con mensajes y organizaciones en las mismas comunidades, estaban muy ocupados escribiéndose en chats de WhatsApp, votando incisos en la Asamblea Legislativa, y multiplicando mensajes cargados de información valiosa que, dentro del domo solo tenían como receptores a los que hasta niegan que hay cientos de miles de costarricenses que no tienen más que una comida diaria. Habitantes de tugurios que, cual si vieren un avión volar hacia destinos desconocidos, así escuchaban tal vez algo de lo que la “clase política” muy formalmente debatía, sin que les provocara reflexionar acerca de lo que no les interesaba, pues de Montesquieu creen que es quizá un futbolista francés.

Erradamente se creyó que la «virtualidad» ingresaba a las chozas y tugurios, mientras el trabajo organizativo, en las comunidades, en las bases, pretendió sustituirse por mensajes por Internet que no les llegaban. Se creyó que el líder comunal que se quería ubicar, según sus características y su capacidad, podría ser el regidor dueño de un celular prepago, y no el compañero que (con la excepción de alguna organización sindical como la ANEP), sí se le involucró genuinamente en la defensa de sus derechos y la organización de lucha. Las enseñanzas de la batalla contra el TLC, con sus comités patrióticos y el trabajo voluntario por todo el país, lamentablemente se desdeñó, pues se creyó más en la comunicación digital que solo opera al interior del domo (parcialmente) y es extraña fuera de él.

Así, Chaves disfrutó ese vacío dejado por los políticos, estrategas y otros, y entendió muy bien, que, apoyado en su red de comunidades en todo el país, que lo que con sus groserías incomodaba a muchos del domo, era, por otro lado, motivo de algarabía fuera del mismo, así como entre los hambrientos que conviven con la opulencia que se exhibe en ciertos lugares dentro del mismo.

Claro que sería injusto no reconocer que nuestros intercambios, escritos, entrevistas radiales y videos, entre otros, tuvieron el importante efecto de evitar que el chavismo fascista no alcanzara al menos 38 diputaciones. La selección de un compatriota ejemplar como el candidato presidencial de un PLN renovado, fue vital para que muchos de los reunidos en la parte central del país, acudieran a votar informados, contribuyendo así para que no se diera un resultado electoral que, por poquito, nos habría conducido casi inevitablemente hacia un régimen dictatorial que hoy nos tendría mucho más preocupados.

Pero más allá de ese trascendental logro, en las provincias costeras, regiones indígenas y habitantes de la marginalidad tanto urbana como rural, esos mensajes no germinaron; eran cual semillas infértiles que se llevaba el viento.

Antes que criticarlos, en esas poblaciones se está pagando el alto precio del abandono casi eterno, mutado hacia el resentimiento justificado contra los que les han maltratado por años, y que Chaves, cínicamente, les usó para sus egoístas intereses.

En fin, pensando a futuro, si esa visión valle centrista no se sustituye por un esfuerzo solidario hacia los costarricenses de segunda y tercera clase, más antes de lo que pensamos, se podría estar ante la situación que la Providencia contribuyó a sortear. Las estrategias (que son varias) habrá de redefinirlas según sean las características de las comunidades que, ha de valorarse así, son fundamentales para el fortalecimiento de nuestra democracia.

A un mes del veredicto de las urnas: Entre el “Besamanos” y la Última Oportunidad

Por JoseSo (José Solano-Saborío)

A un mes de que el ruido de las caravanas se apagara, el silencio de la post-elección en Costa Rica resulta atronador. No es el silencio de la paz social, sino el de una tensa espera. Lo que hoy vemos es la cristalización de una paradoja: un oficialismo que celebra, pero que se sabe vigilado, y una oposición que, tras rozar el abismo, intenta articular un propósito que debió encontrar hace años.

La sombra de Zapote y la presidenta-asistente

La imagen de la presidenta Electa, Laura Fernández, inclinándose ante la figura de Rodrigo Chaves, no es una anécdota de etiqueta. Es un símbolo político cargado de presagios. Para quienes esperábamos que la legitimidad del voto le otorgara a la señora Fernández la autonomía de mando, el gesto ha sido un balde de agua fría: parece más el “besamanos” al verdadero poder en el chavismo que el inicio de una era propia.

Esa señal de subordinación se confirma con una retórica que no ha bajado el tono. Al contrario, una vez electa, vuelve la carga contra la institucionalidad: reelección inmediata (con el fantasma de la indefinida), la entelequia de una “Tercera República”, el asalto conceptual al Poder Judicial y la urgencia de una Constituyente. El guion es claro: continuismo sin matices.

El mandato del oficialismo: se acabaron las excusas

El oficialismo ganó, sí, pero no obtuvo el cheque en blanco de los 38 diputados que pretendía para desmantelar el Estado Social de Derecho. Sin embargo, su bancada es robusta. Esto les quita, de una vez por todas, la muleta de la “obstrucción legislativa”.

Ya no hay espacio para la queja. Tienen los votos para ejecutar sus promesas de campaña. El país observará si esa “eficiencia” de la que alardean es real o si el conflicto era, en realidad, su única propuesta de gobierno. Ahora les toca gobernar, ya no solo confrontar.

La oposición: una vigilancia con dos caras

Los cientos de miles de votos que recibió la oposición para la Asamblea Legislativa no fueron un reconocimiento a sus figuras; fueron un voto de contención. Los nuevos diputados deben entender que no están ahí por su carisma, sino como un dique frente a la deriva totalitaria. Su labor debe ser una oposición responsable, que no bloquee por bloquear, pero ferozmente dura en la defensa de la Institucionalidad Democrática.

El PLN: el último tren

Para el partido más longevo, el PLN, este cuatrienio es su última y definitiva oportunidad. El electorado les ha dado un respiradero, no un perdón. Deben empezar reconociendo que su salvación vino de un liderazgo unipersonal —don Álvaro Ramos— fresco y distante de los que se han enquistado y traicionado a los fundadores. Su confrontación con “los mismos de siempre” y su discurso empático, le ganó respeto de buena parte del electorado más allá del liberacionismo.

Si no son capaces de realizar una autocrítica profunda, de sacudirse las estructuras clientelares y de volver a ser una alternativa programática real, su destino es la irrelevancia histórica. Su papel en la Asamblea será el examen final para determinar si aún tienen alma o si son solo un cascarón vacío.

El Frente Amplio: más allá del dogma

Por otro lado, el Frente Amplio se enfrenta a su propio espejo. No basta con ser la “conciencia moral” o el bloque de protesta. Si aspiran a ser una opción de gobierno creíble, deben superar el sectarismo y el puritanismo ideológico. El país requiere de ellos alianzas inteligentes y pragmáticas que les permitan ganar la confianza de sectores mayores, demostrando que pueden proponer un modelo de Estado sin los dogmas trasnochados que asustan a la clase media y a los sectores productivos.

Ciudadanía: la democracia no termina en el voto

Finalmente, la lección más dura es para nosotros, los ciudadanos. La reacción espontánea —y tardía— de los candidatos de oposición ante la amenaza del continuismo demostró que no podemos delegar el cuidado de la República solo en los políticos.

La democracia costarricense ha entrado en una fase de cuidados intensivos que exige una ciudadanía vigilante, crítica y activa. No basta con haber evitado la mayoría calificada; hay que fiscalizar cada decreto, cada nombramiento y cada intento de erosionar nuestra convivencia.

El oficialismo sabe por qué ganó, pero también sabe por qué no ganó todo. En esa grieta, en ese espacio de resistencia institucional, es donde Costa Rica se jugará su futuro en los próximos cuatro años.

Mayoría ciudadana valora de manera positiva el proceso electoral

81.5% considera que sí se garantizó igualdad de condiciones a todos los partidos. Un 78.2% valora positivamente la gestión del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE)

UNA Comunica. Condiciones de igualdad para los partidos políticos participantes y una adecuada gestión del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) y de los medios de comunicación en la cobertura periodística, reflejan un apoyo mayoritario de parte de la ciudadanía hacia el recién concluido proceso electoral.

Así lo determina la más reciente encuesta del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional (UNA), contenida en el informe Percepción ciudadana costarricense respecto al proceso electoral, dado a conocer esta mañana.

Como parte del ejercicio de análisis, luego de las elecciones, los investigadores del Idespo-UNA consultaron a los encuestados su valoración con respecto a seis enunciados sobre las elecciones. En todos ellos se registró una opinión mayoritaria favorable.

Sobre si “se garantizó la igualdad de condiciones para que todos los partidos políticos pudieran exponer sus ideas a la ciudadanía” un 81.5% dijo estar de acuerdo con esa afirmación, frente a un 15.7% que manifestó su desacuerdo.

Un 78.2% también respaldó el enunciado “la actuación del Tribunal Supremo de Elecciones fue adecuada para gestionar la campaña electoral”. Un 15.4% opinó lo contrario.

La labor informativa de los medios de comunicación también recibió el espaldarazo de tres de cada 10 encuestados. Ellos se pronunciaron ante la frase “la cobertura que los medios dieron a todo el proceso electoral fue adecuada”.

Por debajo del 70%, pero siempre con predominancia positiva, destacaron las afirmaciones “la ciudadanía acudió a emitir su voto de manera informada”, si “considera que el actuar de los partidos políticos durante el proceso electoral contribuyó a fortalecer la democracia del país” y si “la campaña electoral se basó en la discusión de ideas y propuestas”. Indicaron estar de acuerdo, en un 67.1%, un 63.7% y un 59.1%, respectivamente.

En otro apartado de la encuesta, el Idespo-UNA indagó cuáles factores políticos y sociales pudieron influir en la decisión final de voto. A pesar de que la seguridad ciudadana ha sido señalada en diversos análisis como la principal preocupación de los costarricenses, esta razón se ubicó en segundo lugar con una media de 3,82, donde 5 es el valor mayor y 1 el menor.

La primera razón fue “la situación económica por la que atraviesa el país” con una media de 3,94. Después de estas dos primeras posiciones destacan “la atención en salud que brinda la Caja Costarricense de Seguro Social” (3,79), “la situación actual del sistema educativo en Costa Rica (3,78) y “las noticias que informaron sobre la campaña electoral” (3,46).

Aunque predominó en el debate público el tema de la influencia religiosa sobre las elecciones, este ítem fue el que recibió la mención media más baja entre 14 enunciados. El resultado fue de 1,74.

Otros determinantes con baja mención fueron “las opiniones dadas por los superiores de su lugar de trabajo” (2,15), “los comentarios en redes sociales sobre la campaña electoral” (2,79) y “las conversaciones que tuvo con compañeros de trabajo” (2,87).

Otras consideraciones

Asimismo, el Idespo-UNA detalló si en el entorno cercano de los votantes hubo otras personas que los motivaron a emitir el sufragio. El grupo más numeroso fue el de quienes afirmó “sí, hay una persona en mi grupo cercano”, conformado por un 30,9%. Sin embargo, un 26,3% dijo que “otras personas y yo”, un 16% afirmó categóricamente “no” y un 12,8% indicó “sí, soy yo”.

Sigue pesando, con mayor predominancia, el porcentaje de ciudadanos que dice “nunca o casi nunca” se habla de política con personas cercanas: así lo determina la mitad de la muestra (49,8%). Los que afirman “siempre o casi siempre” son el 40% y “algunas veces” el 10.2%.

El acto de haber acudido a las urnas el 1º de febrero representa, para la mayoría, un ejercicio colectivo. Un 57.8% indicó que asistió acompañado, frente a un 42.2% que lo hizo de manera individual.

En esta encuesta post electoral, se quiso profundizar en las razones para no haber ido a votar. La respuesta más señalada, por parte de un 26.3% de la muestra fue “no hice el cambio de domicilio electoral y me quedaba lejos el lugar de votación”. Le siguieron “por motivos laborales no pude ir” (22.4%), “por condiciones de salud” (17.9) y más abajo, “no me interesa la política” (6.1%).

Un 87% dijo que acudió a votar, frente a un 13% que indicó lo contrario. Este resultado dista del porcentaje de abstencionismo en esta elección (del 31%), ante lo cual, el Idespo-UNA señala que “la diferencia podría corresponder a que las personas abstencionistas suelen rechazar contestar (sic) encuestas de carácter político-electoral, por lo que existe la posibilidad de que queden subrepresentadas”, explicaron en el informe los investigadores.

Al final de cuentas, casi la mitad de la población (48.7%), ya había decidido desde meses antes su voto, mientras que un 22.9% lo hizo semanas antes. Un 28.3% tomó partido en la misma semana o el propio día de las votaciones.

La red social Facebook, con un 66.6% de menciones, seguida de la televisión con 65%, fueron los dos medios donde la población se informó sobre la campaña electoral, principalmente. En posiciones intermedias se ubicaron TikTok (38%), Instagram (28.2%) y YouTube (26.9%). Llama la atención que un 13.3% mencionó a la inteligencia artificial (IA), aunque es un mecanismo menos empleado que los periódicos impresos o digitales, los sitios en Internet de los partidos políticos, la radio o la mensajería instantánea (WhatsApp).

La encuesta se realizó del 3 al 10 de febrero. Se realizaron 1.291 entrevistas completas, con un margen de error de 2,7 puntos porcentuales (hacia arriba o abajo) y un nivel de confianza del 95%.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Puede descargar el informe completo desde SURCOS:

https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/02/INFORME_febrero-2026.pdf

Los resultados electorales nos llaman a la lucha

Partido Pueblo Unido

1.-

El triunfo de las fuerzas oficialistas en las elecciones de este 1º. de febrero representa un duro revés para el pueblo de Costa Rica.

Esa alternativa ganadora se propone llevar las reformas neoliberales a sus máximas consecuencias, eliminando los resabios del estado de bienestar general, es decir, las conquistas del pueblo en materia de seguridad social, educación, salud y otras. Al mismo tiempo, son una dura amenaza a los derechos laborales, ya de por sí muy diezmados, mediante la intensificación de la represión contra el movimiento sindical organizado.

Pero va más allá, va por una destrucción del régimen de libertades públicas, los derechos políticos de los ciudadanos y el empeoramiento de la situación de los derechos humanos. Va a ser un régimen de carácter totalitario, violento y represor.

El movimiento ganador en estas elecciones forma parte de una corriente internacional que si bien no nació por inspiración del presidente de EEUU Donald Trump, tiene ahora a este como su apóstol. Se trata del fortalecimiento de la extrema derecha violenta y autoritaria por sus concepciones políticas, su racismo y su reclamo a revertir los cambios progresistas del pasado reciente. Esta internacional del mal se fortalecido en nuestro continente y hoy dirige gobiernos en Argentina, Chile, Ecuador y El Salvador. Es una opción profundamente antiobrera, antidemocrática, neoliberal a ultranza y profundamente violenta. Es la expresión renovada de las fuerzas de la oligarquía que gobernaron por años por medio de dictaduras sangrientas y que hoy, ante el miedo de perder sus privilegios, se reacomodan con esos nuevos ropajes muy cercanas al fascismo europeo.

2.-

¿Por qué ese triunfo?

Mucho se ha hablado acerca de las causas de la fortaleza de ese movimiento, pero no está de más reiterarlas y corroborarlas con su triunfo electoral.

La primera es que triunfó por el desprestigio de las otras fuerzas contendientes, que el pueblo mira como partidos tradicionales.

La debacle del Partido Unidad Socialcristiana tuvo su punto culminante en 2004 con el apresamiento del expresidente Miguel Ángel Rodríguez, quien semanas antes había asumido la secretaría general de la OEA, y del también expresidente Calderón Founier pocos meses después. Ambos fueron consecuencia de serias denuncias de corrupción. Esa crisis, sin embargo, ya venía abonándose por los malos resultados de sus gobiernos. A partir de entonces, el PUSC se convierte en una fuerza minoritaria y aún hoy sigue siéndolo. Así lo demuestran sus resultados de este domingo.

El Partido Liberación Nacional ha sufrido un deterioro constante desde hace dos décadas, producto de los malos resultados de sus gobiernos y las acusaciones de corrupción. Hoy día, pese a mantenerse como uno de los partidos mayoritarios, lleva veinte años sin ganar una elección presidencial.

La decepción por los partidos tradicionales se profundizó con el desplome de un tercer movimiento, el Partido Acción Ciudadana, que irrumpió en la política como una fuerza nueva, aupada por las esperanzas de la mayoría de la población, pero que decepcionó de tal manera que después de haber ganado las elecciones en dos ocasiones consecutivas, no obtuvo en la siguiente solo el 1% de los votos. Esa lápida persigue a ese partido aún hoy, como se demostró en las elecciones que comentamos.

Las masas populares están decepcionadas con la vieja política, y como ocurre en todos los continentes y en todos los tiempos, la decepción alimenta las alternativas extremas, en especial el extremismo de derecha.

La segunda causa es que la población está decepcionada por la institucionalidad, pese a que ala fuerzas progresistas les cueste mucho aceptarlo. Desde hace muchos años la gente habla mal de todas las instituciones (la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Supremo de Elecciones, los bancos estatales y el INS e, incluso, las instituciones de interés social, como la CCSS, el PANI y otras). Le reclaman su ineficiencia, su burocratización y su corrupción. La institucionalidad en su conjunto, al igual que el Estado burgués, han caído en el desprestigio precisamente porque no representan una solución pronta, justa y razonable para los problemas del pueblo. Y la extrema derecha en general y Chaves en particular, se presentan ante las masas como alternativa a esa institucionalidad, como la fuerza antisistema. Por el contrario, todos los demás, especialmente la izquierda, asumen el papel de fuerzas conservadoras, defensoras de esa institucionalidad que, pese a sus muchas bondades, está tan desprestigiada.

Tercera, el desempeño del gobierno, que ha sido muy deficitario, no es percibido por las masas como dañino, dado a que en cierta medida la macroeconomía le ha sido benevolente. Ha mantenido un tipo de cambio bajo, inflación controlada y servicios públicos cuya debacle no es todavía tan palpable.

Por último, ese partido parece haber sorteado la dificultad de un empeoramiento de las condiciones de inseguridad que se agravan en el país o, al menos, la gente percibe que gobierno hace un buen trabajo en relación ese problema, pese a que las cifras muestran un aumento de la criminalidad y se multiplican las denuncias de presuntas relaciones del gobierno o gente cercana a él con los entes mafiosos, en especial con el narcotráfico.

3.-

¿Quiénes han votado por el chavismo?

Es muy temprano para hacer un balance sobre este aspecto, pero sí podemos afirmar que una gran parte de la gente más pobre ha sido su base de apoyo. Se trata de los habitantes de los barrios marginales del Área Metropolitana y, sobre todo, de los litorales, que reúnen a la población más empobrecida. Se trata, en gran parte, del proletariado urbano y rural y de sectores que se encuentran muy cerca del proletariado: semiproletarios, pequeños propietarios pobres, campesinos empobrecidos, trabajadores por cuenta propia, desempleados y otros, y son el sector más resentido por la ineficiencia de las instituciones públicas. En su conjunto, ellos son el sector mayoritario de la población.

Ese sector empobrecido es el más golpeado por la crisis del país y por la ineficiencia de los gobiernos de los tres partidos tradicionales. Es verdad que el beneficio que han recibido del actual es nulo o mínimo, pero el descontento que estos sectores sienten, su ira antisistema, no pueden depositarla en otra alternativa, pues no hay otro partido en el que se sientan representados.

Este comportamiento de las masas más pobres es también producto del abandono, voluntario u obligado, a que los ha sometido la izquierda, la cual no ha tenido ni fuerza ni visión para conducirlos en la organización de su lucha. En muchos casos, ese vacío ha sido ocupado por las iglesias pentecostales, que de forma evidente han tenido una gran influencia en los resultados electorales.

Cabe mencionar que se ha producido una división muy peligrosa entre sectores proletarias y cercanos al proletariado y la llamada “clase media”, compuesta por profesionales, empleados públicos no proletarios, empleados universitarios, maestros y profesores y otros similares. Los primeros han apoyado al oficialismo. Los otros, al menos una buena parte de ellos, ha alimentado al Frente Amplio, al PAC y muy posiblemente también al PLN. Esa división por motivos electorales es importante pero no la más decisiva. Lo realmente importante es que los sectores más pobres consideran a esas “clases medias” como sus enemigos, y apoyan las medidas a que los somete el neoliberalismo.

4.-

El Partido Liberación Nacional logró colocarse en esta contienda como la alternativa de oposición y acumular un 30% de los votos, una cifra nada despreciable. La mayoría de los opositores lo vieron como la opción viable. No obstante, sus resultados dejan mucho que desear. Su fracción parlamentaria, la mayoritaria, se mantiene en el rango de las últimas cuatro elecciones, entre 17 y 19 diputados.

La derrota tiene posiblemente muchas causas, como suele ocurrir. La primera y más importante es el desprestigio que este partido arrastra y de la cual no puede desprenderse. La segunda es la ausencia de un programa sustantivo de reformas a la vida del país. Todas sus propuestas fueron tímidas y poco llamativas.

5.-

El PAC, ahora semicamuflado bajo otra franquicia, ha cosechado una segunda derrota histórica, pese a la gigantesca suma de dinero invertida en su campaña. Apoyados por la derecha, evidentemente protegidos por la gran prensa, no lograron crear una opción viable ni levantar un programa creíble. Una de las causas de esos pésimos resultados es que no lograron separarse del gobierno de Carlos Alvarado al que, por el contrario, justificaron y defendieron.

6.-

El PUSC es el otro gran fracasado de la campaña de la que, como en las anteriores, lo dejan como colero, pero con un fuerte retroceso. Su fracción parlamentarias queda reducida a un solo diputado. Eso muestra que los electores le cobran su colaboracionismo con el gobierno actual y la carencia de propuestas para hacer frente a los problemas, especialmente de las masas más pobres, que siempre fueron su base de sustento y que ahora han pasado a apoyar al oficialismo.

7.-

Aunque una inteligente y luchadora fracción de jóvenes diputados ha sabido rodearse de gran respeto y apoyo popular, tampoco el Frente Amplio pudo convertirse en una alternativa ganadora. Si bien ha obtenido un nada despreciable resultado de votos legislativos (aumentando en uno su número de diputados) su votación la presidente, muy inferior a la de hace cuatro años, lo coloca también entre las fuerzas residuales.

Los resultados obtenidos por el Frente Amplio demuestran el fracaso de esa política de renuncia de los grandes objetivos de cambio social y de concesiones ideológico-políticas reiteradas, en ese lento pero sostenido alejamiento de posiciones revolucionarias y se marcha igualmente lenta pero sostenida hacia el centro-izquierda o, simplemente, hacia el centro.

Su experiencia en este sentido es muy importante para el movimiento popular porque demuestra que ese no es el camino del éxito, sino todo lo contrario: el camino de las concesiones solo conduce al fracaso. Como dice el dicho popular: Hacerle el favor al diablo con llevárselo le paga y, efectivamente, cuando se hace una concesión a la derecha, esta se torna más fuerte. Es como en la guerra: si se entrega un territorio al enemigo, este se fortalece, y nosotros pasamos a pelear en una posición de mayor debilidad.

En política nacional este partido se olvidó de la tarea de producir una verdadera distribución de la riqueza, aunque a veces menciona este punto de soslayo; esto incluye la consigna de realizar una profunda reforma tributaria y, por el contrario, ha apoyado posiciones fiscales de la derecha, como son el apoyo a los eurobonos (es decir, al endeudamiento externo) y su oposición de poner impuestos a las zonas francas. En su afán de no polemizar con los empresariado, dejaron también de lado el tema de acabar con la evasión fiscal. El Frente Amplio ha votado en favor de la extradición de nacionales a Estados Unidos y por el financiamiento de una megacárcel, ambas partes integrantes de la política de seguridad continental del imperialismo. Pero, sobre todo, en esta campaña no presentó un verdadero programa alternativo y, por el contrario, se presentó como impulsor del continuismo reformista ya agotado.

En materia internacional ha mostrado una política seguidista de la derecha y de renuncia a la solidaridad antiimperialista. Durante la campaña y de manera reiterada candidatos y dirigentes de este partido hicieron referencias contrarias a Cuba y Venezuela, en un intento de sacudirse de posibles acusaciones de izquierdistas y de ganar votos con la utilización del anticomunismo vulgar.

Pero, sobre todo, este partido abandonó el trabajo de bases y la lucha con las comunidades y los sectores laborales, reduciendo su política casi exclusivamente al parlamentarismo.

8.- El análisis de esta campaña no puede estar completa sin una autocrítica de las fuerzas de izquierda y, en particular, de nosotros, de Pueblo Unido. Durante muchos años la izquierda revolucionaria, por motivos muy diversos, hizo abandono de la lucha al frente de la clase trabajadora, así como de la lucha ideológica y política de masas. En esta campaña electoral nuestro partido no pudo completar los requisitos legales de inscripción y tuvo que mantenerse al margen.

El Partido Pueblo Unido considera que la única acción consecuente en las actuales circunstancias es llamar al pueblo a luchar contra la opción ultraderechista que representa el chavismo. Son las masas en la calle las que pueden parar la cruzada ultraderechista. Una de las primeras acciones en este camino es el fortalecimiento del partido, la unidad de las personas de izquierda que se encuentran dispersas, muchas veces desilusionadas, en todo el país, la recuperación de su personería legal y su preparación para una participación plena. Esta no es solamente ni principalmente electoral, pero sí debe contemplar la participación plena en los procesos electorales.

En esta tarea llamamos a todos los costarricenses de izquierda, a los que mantienen viva en sus corazones la aspiración a un cambio revolucionario que nos conduzca a una nueva sociedad, sin violencia y sin injusticia, y hacia el socialismo.

Un millón de voces: el mandato imperativo

JoseSo (José Solano-Saborío)

Pasada la “goma” electoral del 1ero de febrero, y con la cabeza fría que otorga el silencio de las urnas, es momento de analizar no solo lo que pasó, sino lo que inevitablemente viene.

Empecemos por lo incómodo, breve y directo: el triunfo del oficialismo no se explica únicamente por gestión o carisma. Sería ingenuo ignorar el elefante en la habitación. La victoria de Laura Fernández y la continuidad del proyecto “chavista” se cimentaron, en gran medida, sobre una sofisticada maquinaria de desinformación y manipulación mediática. La estrategia de la posverdad, esa donde —recordando la advertencia de Pilar Cisneros— “a veces es necesario mentir”, fue ejecutada con precisión quirúrgica. El electorado fue bombardeado con realidades paralelas que terminaron por definir el voto. Ganaron, sí, pero el costo democrático de esa victoria basada en la distorsión es una factura que apenas empezamos a deber.

Sin embargo, el escenario en Cuesta de Moras cuenta otra historia.

La nueva Asamblea Legislativa se configura con una realidad aritmética que no puede ser ignorada: 26 diputados.

Este bloque, conformado por cuatro partidos de oposición (incluyendo la sobrevivencia del PLN gracias al arrastre personal de Álvaro Ramos y el crecimiento del Frente Amplio), no es un accidente estadístico. Representan a alrededor de un millón de costarricenses.

Hagamos una pausa en esa cifra. Un millón de personas que, a pesar de la fragmentación y los egos de las dirigencias que impidieron una coalición a tiempo, salieron a votar con un mensaje claro.

Esos 26 diputados deben entender que sus curules no son cheques en blanco para el “negociado” político. No están ahí para canjear votos por puestos en el Directorio, ni para suavizar el tono a cambio de embajadas o beneficios personales.

El mandato de ese millón de ciudadanos es inequívoco: fueron electos para ser un muro de contención. Su trabajo es ser una OPOSICIÓN férrea ante la deriva autocrática que el oficialismo ha demostrado y que, empoderado por el triunfo, intentará profundizar.

La ciudadanía, que en la última semana dio cátedra de unidad espontánea ante el peligro, les está exigiendo lo mismo. El mensaje de las calles fue claro: depongan las actitudes sectarias. Guarden las banderas partidarias en la gaveta y saquen la bandera de Costa Rica.

Si estos 26 legisladores se pierden en rencillas internas, dogmáticas o, peor, se venden al mejor postor oficialista, no solo traicionarán a sus partidos; traicionarán a ese millón de votantes que, en medio de la desinformación, les confió la última línea de defensa de nuestra institucionalidad.

Señores diputados: la unidad que no lograron en campaña, están obligados a forjarla en el plenario. No hay margen de error, pero menos a la traición.

Invitación a ver:

Se acabaron las excusas. El análisis completo en el video
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¿Qué dejaron las elecciones del pasado domingo 1ero de febrero?
https://www.facebook.com/share/v/184KnuKKLE/

El triunfo de Laura Fernández: expresión de las desigualdades regionales o la rebelión de las regiones periféricas

German Masís

Apenas el lunes un día después de las elecciones, una publicación sobre la distribución del voto para los candidatos Álvaro Ramos y Laura Fernández, en los diferentes cantones del país, señaló que el primero tuvo un mayor porcentaje de votos en los cantones de la Gran Area metropolitana (GAM), tradicionalmente los de mejor índice de desarrollo y la segunda en los cantones de las regiones periféricas, los de peor índice de desarrollo.

Los cantones que apoyaron mayoritariamente a Ramos fueron, Santa Ana, Belén, Escazú, Montes de Oca, Heredia Central, Santo Domingo, San Pablo, Curridabat, San Rafael y Flores, todos de la GAM. Mientras que, a Fernández, la apoyaron mayoritariamente los cantones de Matina, Buenos Aires, Los Chiles, San Mateo, Guatuso, Coto Brus, Talamanca, Guácimo, La Cruz y Dota, todos de las regiones periféricas.

Esta diferenciación en la votación de los cantones de la GAM y de las regiones periféricas, por uno u otro candidato, no es casual y responde a una correlación entre la participación en el desarrollo económico, las desigualdades regiones y la vinculación a diferentes propuestas políticas, en unas asociadas a los partidos tradicionales y su concentración en la GAM y en otras ligadas a partidos que han prometido reivindicar las regiones periféricas, por lo general más pobres, desiguales y con menores oportunidades de desarrollo.

Durante varios años, mediante diversos artículos publicados en SURCOS hemos venido poniendo en evidencia las desigualdades regionales a través de la referencia a la distribución de la producción por cantón, a los índices de competitividad, de desarrollo humano, desarrollo social, de pobreza y desigualdad, mostrando dinámicas socioeconómicas desiguales que se han profundizado durante décadas y que hoy parecen estar en la base de la inclinación política de la población de los cantones de ambas regiones y en particular en la búsqueda de opciones políticas diferentes por parte de los habitantes de las regiones periféricas, que explican el apoyo brindado a los partidos Renovación en el año 2018, Progreso Social Democrático en 2022 y ahora a el Pueblo Soberano.

En abril del año 2023, en un artículo denominado la “Distribución de la producción por cantón: el mapa de las desigualdades territoriales”, indicábamos a partir de la presentación por el Banco Central de las cifras del Producto Interno Bruto Cantonal de Costa Rica que éste análisis permite confirmar que los cantones ubicados dentro de la GAM aportan la mayor proporción a la producción y las exportaciones del país, mientras que los cantones pertenecientes a las provincias y regiones periféricas, por el contrario tienen una escasa participación en éstas.

Así en la distribución del PIB, es claro el comportamiento de concentración de los cantones de la GAM, ya que 9 de los cantones con el índice más alto, corresponden a la zona central del país, ellos son San José, Belén, Escazú, Heredia, Santa Ana, Montes de Oca, Alajuela, Cartago y Flores y sólo Liberia es el único fuera de la GAM.

Mientras, de los 10 cantones con el PIB más bajo, 7 son de las regiones periféricas, a saber, Guatuso, Coto Brus, Talamanca, Buenos Aires, Hojancha, La Cruz, incluyendo a Acosta, y sólo 3 cantones en la periferia de la GAM, Oreamuno, Alajuelita y Aserrí.

Por su parte, el comportamiento de las exportaciones, también sigue el mismo patrón de concentración de la producción, ya que de los 10 cantones que aportan una mayor proporción, 8 son parte de la GAM, entre ellos, San José, Alajuela, Heredia, Cartago, Desamparados, Goicoechea, Grecia y la Unión y sólo 2, Pococí y Puntarenas, pertenecen a las regiones periféricas.

Contrariamente, los 10 cantones que tienen un menor aporte a las exportaciones están vinculados a las regiones periféricas, tales como, Alvarado, Osa, San Mateo, León Cortés, Los Chiles, Talamanca, Dota, Nandayure, Hojancha y Turrubares. (BCCR,2023)

Este análisis, reafirmaba el fenómeno de la concentración de la actividad económica del país en las 4 provincias que conforman la GAM y en los cantones que la integran, el cual ya se había presentado con motivo de la actualización de la Matriz Insumo-Producto en el 2021. En este otro aporte se esclareció que La producción se especializa por zonas geográficas, así los cantones se diferencian en el valor agregado que aportan según las actividades económicas predominantes dentro de sus límites y se observaron diferencias marcadas en la estructura productiva dentro y fuera de la GAM. La primera más concentrada en servicios y manufactura, mientras la segunda en agricultura y turismo. Por su parte, el comercio está presente en casi todo el país, mientras el transporte está dominado por San José y Alajuela y la administración pública está altamente concentrada en el centro del país.

La actividad de manufactura está concentrada en los cantones de la GAM, donde Alajuela, San José, Heredia, Cartago son las principales áreas, junto a cantones como Desamparados, Goicoechea, Grecia y la Unión. De las regiones periféricas sólo Puntarenas y San Carlos tienen alguna importancia en esta actividad.

Por su parte, los servicios se encuentran concentrados en los cantones de San José, Alajuela, Desamparados, Heredia, Cartago, Montes de Oca, Santa Ana, Goicoechea, Tibás y Escazú de la GAM. Sólo en San Carlos y Pérez Zeledón, existen algún desarrollo de los servicios en las regiones Periféricas.

Mientras que las actividades como la agricultura, producción de energía y suministro de aguas y minería se desarrollan primordialmente fuera del Gran Área Metropolitana (GAM). La agricultura está dominada por San Carlos, Pococí, Matina, Limón, Siquirres, Sarapiquí, Guácimo, con cerca de un 45 % de la producción nacional, todos ellos cantones de las regiones Periféricas.

La problemática social y económica que ha caracterizado a las regiones periféricas, está ligada a la falta de dinamismo de las actividades productivas, a las condiciones de desempleo, pobreza y desigualdad, al deterioro de la infraestructura social y productiva y a las limitaciones en el acceso a la educación y los servicios públicos.

Este es el mapa del desarrollo económico y el escenario de la desigual social del país, entre los centros urbanizados e industrializados donde se aglomera el empleo formal, la institucionalidad gubernamental y la concentración de la riqueza y los territorios rurales, costeros y fronterizos de empleos precarios, limitados servicios y mala distribución de la riqueza, expresión de la existencia de dos Costa Ricas.

A su vez, se observaba que existe una correlación entre la participación entre la participación en la producción y el desarrollo económico y el nivel de desarrollo humano de los cantones y regiones del país. En el año 2021, el Atlas de Desarrollo Humano Cantonal revelaba cómo los cantones costeros, fronterizos y rurales que pertenecen principalmente a las provincias de Limón, Puntarenas, Guanacaste y Alajuela son los que muestran los peores indicadores de desarrollo humano. Así en lo que respeta al Índice de Desarrollo Humano por Desigualdad, los 10 cantones con los indicadores más bajos son Matina, Talamanca, Buenos Aires, León Cortés, La Cruz, Los Chiles, Tarrazú, Hojancha y Dota, de los cuales 3 son costeros, 3 son fronterizos y 4 son rurales.

A su vez entre los 25 cantones con los indicadores bajos de IDH-D, a los 10 anteriores se suman Sarapiquí, Turrubares, Osa, Upala, Guácimo, Golfito, Nandayure, Río Cuarto, Turrialba, Corredores, Guatuso, Siquirres, Quepos, Pococí y Acosta, 7 son costeros, 8 son fronterizos y 10 son rurales y de ellos por provincias, 6 son de Puntarenas, 5 de Limón, 5 de San José, 4 de Alajuela, 3 de Guanacaste, 1 de Heredia y 1 de Cartago.

En este panorama del desarrollo humano cantonal, a la tradicional apreciación sobre los cantones costeros y fronterizos como los que ostentan los peores indicadores de DH, se debe agregar la participación de los cantones rurales ubicados en la periferia de la GAM, como León Cortés, Tarrazú y Dota de la provincia de San José entre los 10 de más bajos indicadores, junto a Hojancha de Guanacaste y entre los 25 mencionados en el IDH-D, se suman los cantones rurales de Acosta y Turrubares en San José, Pococí, Guácimo y Siquirres de Limón, Río Cuarto de Alajuela, Sarapiquí de Heredia y Turrialba de Cartago.

La presencia de los cantones costeros, fronterizos y rurales, también se confirma en el Índice de Pobreza Multidimensional, que se incluyó por primera vez en este Atlas, en donde los cantones con el índice más alto de pobreza son Los Chiles, Talamanca, Upala, La Cruz, Coto Brus, Buenos Aires, Guatuso, Turrialba, Sarapiquí y Osa, de los cuales 5 son fronterizos, 2 costeros y 3 rurales.

Se incluyen entre los 25 con el índice más alto de IPM, Matina, Golfito, Siquirres, Limón, San Carlos, Corredores, Bagaces, León Cortés, Aguirre, Dota, Pococí, Puntarenas, Nicoya, Nandayure y Parrita, de los que 10 son costeros, 7 fronterizos y 8 rurales.

En esa oportunidad se agregaba, que estos cantones costeros, fronterizos y rurales, no sólo se encuentran en buena medida excluidos y marginados del desarrollo nacional y de la acción del Estado, sino que también lo están del sistema político.

La información de la participación electoral de la población de estos cantones y los niveles de abstencionismo lo confirman; en estos cantones con el IDH-D más bajo y el IPM alto, la participación política en el 2018 fue muy baja, en donde Talamanca y Golfito apenas tuvo el 50%, Corredores, Osa y La Cruz con el 51%, Buenos Aires y Garabito con el 52%, Los Chiles con un 53%, Matina, Limón y Quepos con 54%, Coto Brus y Upala con el 55%.

Se decía que la democracia económica y política tiene una deuda con estos cantones de las regiones periféricas. La expresión referida a la existencia de dos Costa Ricas sigue vigente, hay “una especie de geografía del desarrollo que parte el país en dos zonas: el centro con mayor desarrollo productivo y una mayor urbanización, frente a la periferia (ubicada en las costas y las zonas fronterizas) que no logra disponer del dinamismo adecuado para generar el empleo y los ingresos suficientes que permitan eliminar la pobreza. (Esquivel,F., 2021,p.222).

En otro de los informes, el del Índice de Competitividad Nacional, se exponía que sólo 12 cantones ubicados en la GAM poseían condiciones excepcionales para el desarrollo económico, coincidiendo con los cantones mencionados al inicio. Mientras que en el resto del país la situación es muy distinta, un total de 48 cantones (el 59% del total) todos ubicados en las provincias costeras y fronterizas, apenas tenían condiciones de competitividad, que se calificaron como emergentes, limitadas o deficientes del todo.

El estudio referido del ICN, revelaba que las barreras que explican las brechas de competitividad entre las regiones eran muy variadas, pero que una de las más importantes es la educación, la publicación señalaba que un elevado número de personas adultas no concluyeron sus estudios de educación secundaria.

También indicaba que, en los cantones peor evaluados, también existían explicaciones relacionadas con el acceso a servicios básicos, como agua potable o electricidad, la inversión en servicios básicos era cinco veces mayor en los cantones con niveles de competitividad excepcionales que en los cantones de desempeño deficiente.

Por su parte, según ese informe, el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones en los territorios con menor acceso, era uno de los factores más determinantes en los bajos niveles de competitividad entre los cantones fuera de la GAM.

El informe del Estado de la Nación del 2022, señaló entre sus principales hallazgos, la mayor desigualdad, un retroceso en equidad y un país partido. Afirmó que, en la última década, el país profundizó los rezagos sociales y económicos, hay una parte de la población que goza de mucho bienestar, mientras que un grupo cada vez más numeroso está excluido de servicios esenciales, como educación, trabajo y empleo de calidad.

Pues esa condición desigual entre la GAM y las regiones periféricas se ha expresado una vez más en las urnas electorales, varios análisis sobre el resultado de las elecciones han argumentado que el trasfondo de este triunfo oficialista es una transformación profunda de la cultura política costarricense, de la ampliación de las brechas territoriales, entre el área metropolitana y las zonas periféricas, el deterioro de la movilidad social, el desgaste de los partidos tradicionales y la asociación persistente entre política y corrupción.

Jaime Ordóñez, uno de los analistas, describió el mapa del resultado electoral como la existencia de “dos Costa Rica”, en San José e incluso en provincias fue muy pareja, con excepción de Cartago que la gana la oposición, pero este triunfo holgado de Fernández viene de las zonas costeras, sectores históricamente más olvidadas y más pobres, que acumulan esta molestia histórica (France 24,4-2-2026), fue la rebelión de las regiones periféricas.

Proceso electoral: de MAGA (Make America Great Again) a Laura Fernández Delgado-LAFEDE (Populismo chavista y la derecha cuestionada)

Trino Barrantes Araya
camilosantamaria775@gmail.com

La Nueva Doctrina de Seguridad Nacional (“Hagamos que EE. UU. sea grande otra vez”), sustenta los pilares sobre los cuales se afirma la Doctrina Trump y el ascenso de la derecha y el fascismo en América del Sur y Centro América.

El supremacismo, la violencia patriarcal y misoginia, el racismo, la lucha contra los derechos individuales, el ataque sostenido a la institucionalidad, la ausencia de programas y recorte violento de presupuestos a los programas de salud, educación, vivienda y agricultura, el irrespeto a los acuerdos contra el cambio climático y el acelerado proceso de explotación de recurso fósiles, forman parte del manifiesto ideológico al cual se adscribe el gobierno de LAFEDE.

Algunos analistas describen este momento como la “Doctrina Donroe”. Es una actualización de la Doctrina Monroe, pero aún más violenta que su predecesora. La lucha y el control contra la población migrante y la búsqueda desesperada para romper con el mundo multilateral que se afirma a pasos agigantados, orientan a la USA a desmontar todo el tejido de la posguerra y a afirmar un nefasto y enfermizo nacionalismo supremacista-fascista.

De esta manera se rompen los consensos, se irrespetan viejas alianzas y se afirma la nación bajo las brutales medidas impositivas de los aranceles, impuestos unilateralmente. La guerra de cuarta generación, el sometimiento de la prensa a intereses oscuros, la ruptura con el orden internacional y el marcado proceso contra la migración, acompañado a lo interno de un populismo de derecha, dan el rostro de esta alianza política que se sintetiza con el acrónico de MAGA. Hoy con once países de América, bajo ese modelo.

Pero dejemos ese tema tan sugerente para otro momento. Nos interesa aquí ensayar algunas hipótesis que expliquen el triunfo de LAFEDE. Reconocer a los actores sociales y a la masa amorfa y acéfala que mayoritariamente con el ejercicio del voto popular, envistió al Partido Pueblo Soberano, como ganador absoluto de la contienda electoral.

1.- El pueblo hambreado, el lumpen proletario, el lumpen burguesía, el voto castigo y los pentecostales

Definitivamente, las tres provincias más marginadas, invisibilizadas y hambreadas, una vez más en la creencia a ultranza de la promesa electoral, vuelven a apostar a favor de su propio verdugo.

No existen referentes concretos, sino en forma de narrativa electorera, de programas a favor de la salud, la educación, la vivienda y el empleo digno y sostenido. Al contrario, la narrativa estuvo empeñada en justificar que, desde “la continuidad del cambio” la prioridad del gobierno era conducir las reformas a la Constitución Política. Brindar autonomía a la Sala Constitucional, aplicar reformas profundas a la Caja Costarricense, intervenir de manera integral la Fiscalía y al Organismo de Investigación Judicial y por supuesto debilitar los órganos de control político y fiscal.

Temas como la “inseguridad ciudadana” y el “crecimiento económico con equidad”, son solo parte de un discurso de promesas porque, a decir verdad, en toda su campaña hubo ausencia de programas orientados a erradicar estas grandes problemáticas. Por el contrario ese continuismo es heredero de los grandes vacíos en educación, salud, seguridad y políticas agrarias. No sabemos, y nos es muy difícil especular, que significa en su comparecencia en la conferencia de prensa el criterio emitido por LAFESE sobre “imponer un sello personal al ejercicio de su función como presidenta”.

Los otros dos actores son fácilmente identificables. Si damos por sentado que, como parte de las clases sociales, el lumpen proletario es un segmento de la población profundamente marginada del sistema productivo y sin conciencia de clase, representado por un buen número de sicarios, narcotraficantes y pobres marginados. Podemos encontrar ahí una buena masa de votantes a favor del PPSO. En el otro extremo el lumpen-burgués, en tanto sector de clase como burguesía parasitaria, proimperialista y desnacionalizada apostó, desde su comodidad clasista, por el continuismo.

2.- Sigue prevaleciendo en esta contienda el voto castigo

Los fantasmas del bipartidismo asoman con frecuencia, pese a la renovación que, en esta oportunidad, logró el PLN, con la persona de Álvaro Ramos. El otro gran contingente se lo dio Fabricio Alvarado, que, gracias a sus errores, movió una gran masa de su electorado a las filas del continuismo.

3.- Creo que inicia con errores la actual mandataria electa

En su mensaje del 1 de febrero, expresó que: “La oposición, por oposición, obstruccionista y saboteadora, enceguecida por el revanchismo y el canibalismo político, se empeña en propiciar el fracaso del gobierno…”. Obviamente, el 2 de febrero en la conferencia de prensa, tiene un giro a su posición confrontativa. Habla en esa oportunidad de “tender puentes”, “conversar, dialogar y construir consensos”. Pero de nuevo deja ver serias contradicciones discursivas.

Estas contradicciones ponen en su foco al Banco de Costa Rica-BCR. Frente a estas afirmaciones, los personeros del BCR rechazan enfáticamente dichas declaraciones, señalando que esta entidad bancaria no está en quiebra y que goza de buena salud financiera.

4.- En conjunto, con muchas otras fuerzas llamamos a votar

A darle al ejercicio del sufragio su valor histórico. Eso se logró, pues de un padrón de más de 3 millones 7 mil sufragantes, inscritos en 7.154 mesas, según lo indicó el TSE, se logró un 69% del voto efectivo. Pero aquí también descansa una tercera hipótesis. Finalmente, el ejercicio de convocatoria a favor del voto, fue canalizado por el continuismo.

5.- Historiográficamente no existe la “Tercera República”

Eso es una simple metáfora, una gran bofetada a la memoria histórica, a la idiosincrasia del ser costarricense. Empezamos mal con ese enunciado. Costa Rica está inserta en un proyecto de democracia liberal burguesa y no se ha roto el proceso desde 1821. El gran ausente del poder sigue siendo el pueblo, los sectores populares que en estos largos años de República, solo nos ha quedado como alternativa delegar el poder en el “presidencialismo y en el poder parlamentario”.

San Ramón, y a 4 de febrero 2026