En una resolución del 2019-0319 el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal anuló «(…) la sentencia impugnada y el debate que le precedió, y se ordena el juicio de reenvío, ante tribunal colegiado, para que se resuelva lo que en derecho proceda (…)». SURCOS comparte el documento completo de la resolución.
La Facultad de Ciencias Sociales de la UCR invita al VII Coloquio Internacional de Estudios sobre Hombres y Masculinidades a realizarse los días 29, 30 y 31 de julio de 2019 y el 1 de agosto se realizarán talleres post-coloquio.
El costo de las inscripciones para el público en general es de 130 USD y 100 USD para estudiantes.
A partir del primer ciclo lectivo de este año, la OSG implementará cambios en los horarios, paradas y recorridos del autobús interno de la Sede Rodrigo Facio. Foto: Karla Richmond / ODI.
Este año, el transporte de la Universidad de Costa Rica admitirá mejoras enfocadas en apoyar la movilidad colectiva, intermodal y más amigable con el ambiente.
“La UCR, que genera conocimiento en materia de sostenibilidad y respeto al ambiente, debe liderar y ser consecuente con ello desde su gestión administrativa y su quehacer. Por eso, acciones que aporten a la descarbonización, o reducción de emisiones de carbono, son una prioridad para la institución”, indicó Carlos Araya, vicerrector de Administración.
Una de ellas es que, a partir del primer ciclo lectivo, la Oficina de Servicios Generales (OSG) implementará cambios en los horarios, paradas y recorridos del autobús interno de la Sede Rodrigo Facio, con el fin de optimizar el servicio en los momentos de mayor demanda y, a la vez, incentivar el uso del transporte colectivo entre la comunidad universitaria.
Jeffrey Dimarco, jefe de la OSG, mencionó que estas mejoras se fundamentan en las recomendaciones de los usuarios, así como en un estudio sobre la demanda de pasajeros y caracterización de los usuarios del servicio de transporte de buses internos de la UCR, desarrollado por el Programa de Investigación en Desarrollo Urbano Sostenible (ProDUS) de la Escuela de Ingeniería Civil.
“Verificamos que la mayor cantidad de ascensos y descensos se da entre las fincas 1 y 2, por lo que entre nuestras recomendaciones está hacer una única parada en el sector del auditorio de la Ciudad de la Investigación, en el Edificio Integral de Parqueos; aumentar las frecuencias de salidas en las horas en las que hay mayor demanda; optimizar las rutas del recorrido, y considerar las horas de salida y llegadas de los autobuses externos, entre otras”, explicó Diana Sanabria, investigadora principal de este estudio.
Dimarco indicó que estas mejoras serán comunicadas en la página web de la OSG y mediante una aplicación que está en desarrollo.
Por otra parte, este año el presupuesto institucional 2019 asignado a la Comisión Institucional de Compra de Vehículos (coordinada por la OSG) estará orientado a la adquisición de vehículos eléctricos o híbridos (tanto automóviles como motocicletas) para todas las sedes, como iniciativa para reducir el gasto en combustible y aportar a la política institucional de carbono neutralidad.
Para este proceso, el Laboratorio de Investigación en Potencia y Energía de la Escuela de Ingeniería Eléctrica (EPER-Lab) ha colaborado desde hace un año con el diseño de una estrategia de sustitución de la flotilla existente por vehículos eléctricos.
“El objetivo de esta herramienta es identificar aquellos vehículos que pueden ser sustituidos por un medio más eficiente cero emisiones, tomando en cuenta la economía del vehículo (entendida como el costo de su compra, operación y mantenimiento)”, explicó Jairo Quirós, coordinador del EPER-Lab.
De acuerdo con las estimaciones realizadas, el mayor ahorro económico al sustituir los diez vehículos con mayor kilometraje de la flotilla de la universidad (más de 15 000 km anuales cada uno), se daría al cabo de siete años, tras los que se podría ahorrar hasta 45 millones de colones. Rosibel González, coordinadora de la Sección de Transporte de la OSG, agregó que actualmente se cuenta con tres vehículos 100% eléctricos y seis híbridos.
Otro aspecto importante en las acciones de mejora para el transporte es la intermodalidad. Según acotó Dimarco, este sigue siendo un eje importante sobre el cual se fundamentan muchas propuestas. “En la Sede Rodrigo Facio (SRF) actualmente se está haciendo un importante trabajo de asfaltado en las principales calles de las fincas, cuya demarcación conservará el principio de la vía compartida y prioridad a ciclistas. También se han mejorado aceras aquí y en el Recinto de Golfito, de Grecia, Jardín Lankester, entre otros, para mejorar la peatonalidad”, indicó.
Al respecto, la Oficina Ejecutora del Programa de Inversiones (OEPI) confirmó que ya se encuentra en licitación el proyecto de Conector Peatonal entre las fincas 1 y 2 de la SRF, desde el sector contiguo a la Escuela de Artes Musicales hasta la Ciudad de la Investigación, en el que también podrán circular bicicletas.
Para el rector Henning Jensen, las acciones que la UCR ha venido implementando para integrar el ambiente en la gestión administrativa responden a un compromiso de la institución por ser responsable en su quehacer y en el uso de los espacios que ocupa. En sus palabras, la articulación entre los planes de las diversas unidades universitarias es esencial para asegurar un crecimiento ordenado y sostenible.
Solo 1,87% del presupuesto total de la UCR corresponde a superávit libre
Fachada el Ministerio de Hacienda, San José Costa Rica.
Rocío Aguilar, ministra de Hacienda, señaló el lunes 25 de febrero en la comisión legislativa que analiza el presupuesto destinado para el Fondo Especial de la Educación Superior (FEES), que entre un 40% y un 50% del superávit de las universidades es libre y que este debe incluirse en el siguiente FEES como fuente de financiamiento.
La declaración se da durante la segunda comparencia que reciben los diputados en la comisión legislativa que estudia el uso de los recursos que financian la educación superior pública de Costa Rica. En la primera se recibió a la Contralora Marta Acosta.
Ante el argumento del superávit, el Dr. Henning Jensen Pennington rector de la Universidad de Costa Rica señaló que la institución ha sido transparente y que se ha informado a la Asamblea Legislativa sobre las inversiones que se realizan con esos recursos, que reiteró no son libres.
“En ningún momento son recursos ociosos. Son recursos invertidos en obras de infraestructura, tal y como la normativa lo exige. Tenemos más de 90 obras constructivas que se apoyan en eso que se denomina superávit, pero con un fin establecido. Hay contratos y obligaciones financieras que nos comprometen, por eso hablamos de superávit comprometido”, subrayó el rector.
Jensen indicó que las universidades públicas estatales son instituciones comprometidas con el bien común y con el desarrollo del país y que han demostrado (a diferencia de otros sectores de Gobierno) que en poco tiempo se puede hacer una inversión en infraestructura que está a la altura de lo que debe ser una universidad moderna.
“El superávit no es una masa financiera que flota en el aire, es una cantidad de dinero que tiene fines determinados y que responden inclusive al compromiso que como institución tenemos con el desarrollo de la ciencia y tecnología y el desarrollo de nuestras propias funciones académicas y todo ello para beneficio de nuestro país”, concluyó.
Al 31 de diciembre de 2018, la UCR presenta un superávit libre de ¢7 563,7 millones, lo que equivale al 1,87% del presupuesto total. Mientras que el superávit específico corresponde a un monto de ¢71 717.3 millones (17,7% del presupuesto total) y del cual el 45,4% pertenece a los programas de proyectos de inversión y megaproyectos, ambos rubros relacionados a obras de infraestructura.
¿Qué es un superávit libre y qué es uno específico?
En primera instancia los superávits se clasifican en superávit libre y superávit específico. El primero es el exceso que queda de los ingresos y gastos ejecutados al final de un año y los recursos sobrantes se pueden utilizar en distintas áreas según las necesidades de las institución.
Mientras que el segundo se refiere también a ese excedente pero que por disposiciones especiales o legales tiene que utilizarse para un fin ya definido.
Por lo tanto, la diferencia entre ellos, es que el superávit libre se puede utilizar en nuevas necesidades institucionales, mientras que el superávit específico, ya tiene un fin de acuerdo con lo planificado.
En el caso de la UCR, los superávits específicos obedecen a disposiciones de carácter especial como convenios, contrato de fideicomiso, proyectos de inversión, reglamentos y acuerdos, estos dos últimos dictados por el Consejo Universitario.
Además corresponden a recursos de vigencias anteriores, que por diversos motivos, tales como, la plurianualidad de los proyectos, tipo y tiempo del proceso de licitación, consultas, apelaciones y recursos administrativos en contra de los procesos de contratación previstos en la Ley de Contratación Administrativa, entre otras razones, no es posible ejecutarlos en el periodo presupuestario anual.
El movimiento Buen Vivir CR ha lanzado una campaña con el lema: Di no a las bolsas pláticas, con el que se pretende crear conciencia en la población del año al medio ambiente que hacemos al seguir utilizando este material en nuestra vida cotidiana.
«En enero 2019 se ha anunciado la construcción de una hidroeléctrica en la sección más hermosa del río Bonilla: Catarata La Bruja, Las nubes y tres más. Las cataratas se van a secar«
Vea el siguiente video para conocer más sobre la amenaza a las cataratas del río Bonilla.
Compartimos otro fragmento del panel «Justicia de género frente al fundamentalismo religioso«, realizado en la Asamblea Legislativa de Costa Rica (2017).
«Las mujeres que pertenecían a iglesias pentecostales reportaron niveles mayores de violencia que el promedio nacional de las mujeres (…) Las sociedades más democráticas, más inclusivas, más igualitarias, son menos dadas a aceptar el discurso y la narrativa de los fundamentalismos religiosos. Es en las sociedades más desiguales, en las sociedades donde más se vive violencia, donde estos discursos calan con más fuerza».
«Plantear un Estado laico no es suficiente (…) Evidentemente la propuesta debería ser restablecer la laicidad en el espacio público; mucho más complejo que pasar una reforma».
Enviado por Departamento Ecuménico de Investigaciones, DEI.
Desde RedESS nos comparten el enlace donde se va a estar transmitiendo en vivo las exposiciones y foros del VII Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Economía Social Solidaria, los días miércoles 27 de febrero, jueves 28 de febrero y viernes 01 de marzo.
Se adjunta también el programa de actividades para que puedan seguir las exposiciones y los horarios.
Fetiche es, como sabemos, una figura, una imagen u objeto al que se le atribuye virtudes mágicas o ciertas cualidades sobrenaturales. Marx, por ejemplo, hablaba del “fetiche de la mercancía” para referirse a la capacidad del capitalismo de ocultar, bajo el ropaje de la forma material de la mercancía, las relaciones sociales que la produjeron, y le dieron forma, utilidad y valor. En la Costa Rica de los últimos 10 a 15 años, dos fetiches han quedado bien implantados en el imaginario popular: el del tipo de cambio colón-dólar y el de la inflación. Se quieren que sean tan bajos y estables como sea posible, aferrándose así a la ilusión de que ello es manifestación, y a la vez requisito, de una economía más saludable y de unas condiciones de vida más satisfactorias. Es una narrativa fantasmagórica, ampliamente compartida por el propio gremio de economistas y alimentada por una devoción reverencial. Omitiré en este artículo lo referente al tipo de cambio, el cual abordaré en un escrito posterior.
Y puesto que nos enfocaremos en el “fetiche de la baja inflación”, una aclaración es necesaria a fin de evitar malentendidos: obviamente una inflación alta es dañina, y de ninguna manera pretendo afirmar lo contrario. Pero, por otra parte, no es infrecuente que la inflación sea un síntoma de algo más, y no un problema en sí mismo. Cierto grado razonable de inflación puede ser expresión visible de una economía saludable. Una inflación muy baja puede ser, en determinadas circunstancias, expresión de una debilidad económica subyacente. Esto último es, precisamente, lo que motiva este artículo.
De la inflación se dice que es el peor impuesto para las personas pobres y, correlativamente, se afirma que mantenerla baja contribuye a mejorar el poder adquisitivo de los salarios. Para el Banco Central de Costa Rica (BCCR) –con seguridad uno de los más conservadores y ortodoxos del mundo– mantener una inflación baja es toda su razón de ser. No su objetivo principal, sino más bien suúnico objetivo. Opera entonces bajo un tipo de políticas llamadas de “metas de inflación”, que, en resumidas cuentas, consiste en fijar un cierto nivel de inflación como meta anual, en función del cual se ajustan las tasas de interés. Su meta es: «3% más-menos 1», lo cual significa que la inflación podría moverse dentro del rango comprendido entre 2 y 4%. En la práctica, lo que se observa es que el Central trata de empujar la inflación hacia abajo: al 2% o incluso por debajo de este nivel. En cambio, basta con que se mueva en las cercanías del 3% para que de inmediato suenen las alarmas y entren en aplicación medidas restrictivas, vía incremento de las tasas de interés, cuyo propósito es hacer que el índice se mueva nuevamente hacia el 2%.
Juramentación del presidente del BCCR.
Omitiendo detalles engorrosos, diré que esto se sustenta en algunas hipótesis muy populares en la teoría económica neoclásica. Tiene antecedentes en la llamada “curva de Phillips”. Como ésta tenía un tufito que hacía recordar a Keynes, provocaba gran desasosiego en la ortodoxia neoclásica. De ahí que el concepto se transfigurase inicialmente en algo que Milton Friedman llamó la “tasa natural de desempleo”, la cual, después de pasar por el salón de belleza, terminó con el rimbombante nombre de “tasa de desempleo no aceleradora de la inflación”. Todo esto para decirnos que el desempleo no puede bajar de un cierto mínimo, y que intentarlo tan solo provocará inflación. Dicho de otra forma: los gobiernos no pueden influir sobre el funcionamiento de los mercados. La conclusión es obvia: si no se puede, entonces no lo intente. Es el credo del fundamentalismo neoliberal: la magia del libre mercado resolverá todo.
Nadie sabe cuál es para el BCRR la “tasa de desempleo no aceleradora de la inflación”, puesto que, si del empleo se trata, lo mencionan como quien comenta en la parada de buses acerca de lo caliente que está la mañana. Lo cierto es que por diez años hemos tenido un problema del empleo realmente deprimente, sin que el Banco ni siquiera se entere.
Pero lo cierto es que existe una estrecha relación entre la catástrofe que vivimos en materia de empleo, y la mítica baja inflación. Pero el BCCR jamás reconocerá esa relación, excepto, quizá, recubierta bajo esos conceptos, presuntamente técnicos y asépticos, que la ortodoxia neoclásica ha acuñado. Pero la realidad es que la inflación es baja, en gran medida (no afirmo que sea el único factor) porque el empleo anda muy mal, lo que pone en situación de gran vulnerabilidad a trabajadores y trabajadoras. Ello permite empujar los salarios hacia abajo, lo que, a su vez, propicia el descenso de la inflación. Y, como bien se sabe, ese mecanismo regresivo se ve favorecido por el contexto institucional vigente: ausencia de organización sindical independiente, feroz persecución sindical por parte de la patronal y un Ministerio de Trabajo que, con perdón, no pasa de ser un mal chiste.
Recordemos que la primera vez que se elaboró la Encuesta Continua de Empleo (ECE) fue en el tercer trimestre de 2010. Tomemos el dato respectivo, para compararlo con el más reciente disponible (cuatro trimestre 2018). Fijémonos en lo que el INEC llama “ingreso en la ocupación principal”, medido en términos de su poder adquisitivo real. Observaremos entonces que el promedio respectivo a nivel nacional se ha estancado, con un incremento insignificante de 0,6%. Si se observa el dato para el sector privado (en el que se ubica el 86% de las personas trabajadoras), se registra una reducción de casi -4%. Es un hecho sin precedentes en la historia económica de Costa Rica: un plazo tan extendido sin mejoría alguna –más bien con deterioro– del poder adquisitivo real de los ingresos. Con seguridad, las ganancias de productividad que se han tenido a lo largo del período –poco brillantes pero que, en todo caso, están ahí– han eludido a las clases trabajadoras y se han concentrado en manos del capital.
O sea: no es cierto en absoluto que la baja inflación favorece la mejoría en el poder adquisitivo de la gente trabajadora. Es que la calamidad que sufre el empleo es una fuerza muy poderosa que lo mismo empuja hacia abajo la inflación, que alimenta el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos de la población.
Por otra parte, es cierto que el tipo de cambio bajo y estable –el otro fetiche del que hemos hablado– contribuye también a mantener baja la inflación. Sin profundizar en el asunto (lo haré en el siguiente artículo) ese peculiar comportamiento de la relación colón-dólar, explica parte de la pérdida de competitividad del aparato empresarial costarricense. En ese contexto, el deterioro del poder adquisitivo que sufre la gente, opera como una forma de “devaluación interna”: como ya dije, las ganancias de productividad se mueven a favor del capital y lejos de las manos de las personas trabajadoras. Se intenta así restablecer, un poco al menos, la competitividad lacerada.