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Autor: María José Ferlini Cartín

Algunas reflexiones sobre el Movimiento Obrero, el Primero de Mayo y la Masonería

ALGDGADU
SFU

Conferencia de Vladimir de la Cruz MM
en el Templo Mayor de la Logia Masónica.
En la Tenida de Trabajos Ordinarios de la V
L Hermes Nº 7 el lunes 5 de mayo del 2025

Estimado y QH, Venerable Maestro, Álvaro Rojas Salazar,

QQHH de la VL Hermes Nº 7

Agradezco profundamente la invitación que me hicieran para compartir con ustedes algunas reflexiones, a propósito de la fecha gloriosa del 1º de Mayo en Nuestra Patria, su relación con el movimiento obrero y con la Masonería.

De manera conceptual el movimiento obrero refiere en una acepción al movimiento comunista y sus organizaciones sindicales y, en otra acepción, remite al movimiento sindical en general. A los efectos de esta reflexión, me guiaré por entender al movimiento obrero en su versión de movimiento sindical en general.

La fecha del 1º de Mayo en Nuestra Patria se asocia, primero, a la rendición del filibustero estadounidense William Walker que se produjo el 1º de Mayo de 1857, poniendo fin a la Gran Guerra Nacional y Centroamericana que había iniciado en 1856, en el caso nuestro, cuando invadió Costa Rica, donde fue derrotado el 20 de marzo del 1856 en la Batalla de Santa Rosa, y unos días después, el 10 de abril, en la Batalla de Sardinal. Para mí, estas dos batallas fueron las más importantes porque se derrotó a los filibusteros en suelo costarricense, sacándolos y expulsándolos del suelo nacional. Esas dos batallas marcaron la persecución que se hiciera de los filibusteros para asegurar que no penetraran el territorio costarricense, y para sacarlos de Nicaragua.

De ambas batallas se marchó hacia Nicaragua, donde los filibusteros habían llegado en 1855, donde sirvieron al gobierno de entonces y donde también fueron enfrentados. Aun así, Walker se hizo fuerte en Nicaragua al frente del Ejército y proyectó la dominación de toda Centroamérica, en sus cinco países, que quiso anexar a los estados sureños de los Estados Unidos, y con ello establecer la esclavitud a los pueblos centroamericanos, que por breve período impuso en Nicaragua.

La heroica y dura Batalla de Rivas, del 11 de abril, infligió otra derrota militar y moral a las tropas filibusteras. No pudo ser capturado Walker en su huida por haberse desatado la peste del cólera, que obligó a que las tropas costarricenses regresaran dejando, por pocas semanas, el escenario de la guerra. Así concluyó lo que se conoce como la Primera Campaña de combates contra los filibusteros.

La peste de cólera afectó terriblemente a la población costarricense. Se estima que un 10% falleció, cerca de 10.000 costarricenses.

El 20 de junio de 1856 Walker desconoció al gobierno nicaragüense presidido por Patricio Rivas, e impuso de presidente a Fermín Ferrer.

El 10 de julio el presidente Ferrer declara al General William Walker presidente de Nicaragua. En esos mismos días empezaban a llegar a Nicaragua los ejércitos de El Salvador y Guatemala a combatir a Walker, articulándose los ejércitos aliados, con el de Costa Rica, para derrotar y expulsar a Walker de Nicaragua, desde donde constituía una grave amenaza para toda la región. Así se dio la llamada Segunda Campaña de combates contra los filibusteros, ya integrado el ejército costarricense, comandado por el Presidente Juan Rafael Mora Porras, su hermano, el General José Joaquín Mora Porras y su cuñado el General José María Cañas.

La Segunda Campaña culmina con la rendición de William Walker y su salida de Nicaragua, el 1º de Mayo de 1857, lo que motivó que el Presidente Juan Rafael Mora Porras, declarara, que el 1º de Mayo de cada año debía celebrarse, a partir de 1858, de manera perpetua, como un día feriado nacional en todo el territorio costarricense, para celebrar la rendición y expulsión de los filibusteros. Así se origina el día feriado del 1º de Mayo de 1857 en el país.

En el Ejército Nacional, que salió a combatir a los filibusteros, se integró, apoyando la lucha y la movilización popular y voluntaria de ciudadanos, la Iglesia Católica, a la que el Obispo Anselmo Llorente y La Fuente la hizo participar. Con la tropa participó casi una decena de sacerdotes, jefeados, por el Padre Francisco Calvo, como Capellán del Ejército, para cumplir los apoyos espirituales y materiales que los soldados, heridos y caídos necesitaran. El Padre Calvo empezó a destacar desde entonces en la Iglesia y en el panorama nacional.

En 1865 el Padre Calvo funda la Logia Masónica de Costa Rica, desde entonces existente en el país. El movimiento masónico ya existente, había jugado su papel en el proceso de Independencia de la América hispana y en el Virreinato de México, al cual pertenecíamos.

En los días de la Independencia, en 1821, en México cuando el clero católico apoya la declaratoria de emperador de Agustín de Iturbide, las logias masónicas se le enfrentaron. En Costa Rica la presencia masónica se remonta a los mismos días de la Independencia, cuando desde 1824 se tenía conocimiento de masones en el país y en Centroamérica.

A partir del proceso post independentista en muchos países la masonería tuvo importante influencia en la estructuración de los Estados liberales, el desarrollo de las libertades ciudadanas, los derechos individuales, en las tendencias laicistas del desarrollo institucional y democrático, en los procesos educativos, la gestación democrática, y en la constitución de Repúblicas.

El movimiento masónico en esos días estuvo ligado también a la gestación de la prensa que facilitó la divulgación de las ideas de la independencia, la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. También estimuló y se ligó a impulsar organizaciones como las Sociedades Económicas de Amigos del País, que se desarrollaron en distintas partes de nuestra geografía iberoamericana, para modernizar e impulsar el progreso social y material, contribuir a la recuperación de la caída economía colonial estimulando la libertad de comercio, enfrentando las trabas burocráticas del sistema colonial, superando el oscurantismo ideológico imperante por la presencia eclesiástica en América, difundiendo las ideas sociales y políticas más avanzadas del momento, encarnando los ideales revolucionarios de Francia, de su Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano.

En Costa Rica, desde 1824 hasta 1865 hay información de la presencia y del paso de masones. Algunos fueron expulsados por herejes y revoltosos. A otros se les atribuyeron la fundación de Logias en San José, Cartago y Heredia. Otros fueron acusados ante el Tribunal de la Inquisición que todavía funcionaba. Se dijo que el Jefe de Estado Braulio Carrillo se inició como masón en una Logia dependiente del Gran Oriente Español de las Indias y, fueron masones también los que derrocaron a Carrillo, motivo por el cual, dice el Historiador y ex Gran Maestro y Benemérito de la Orden, Rafael Obregón Loría, que pudo ser ésta la causa por la cual Carrillo se separara de la masonería. También, se afirma que el grupo La Tertulia, en 1833, estaba impulsado por masones, por sus luchas, por los ideales que pregonaban y por las personas que lo integraban, aunque no constituyeran Logias o Talleres de trabajo masónico en esos años. Monseñor Víctor Manuel Sanabria reconoce la existencia de Logias desde 1826 en San José, Heredia y Cartago. La influencia masónica de esos años se nota en 1846, cuando en el libro Lecciones elementales de las dos primeras partes de la filosofía, primer libro, usado en la Universidad de Santo Tomás, en su portada se pusieron símbolos masones, de la misma manera que se hizo entre 1843 y 1858 con la publicación de los Estatutos de la Universidad de Santo Tomás.

El 2 de enero de 1865 se fundó la Masonería en Costa Rica al amparo del Gran Oriente y Supremo Consejo Neogranadino, de Cartagena. El 28 de julio de 1865 empezó regularmente sus trabajos, emitida ya su Carta Constitutiva la Logia Caridad No. 26. Dos años más tarde, con el apoyo de la Gran Logia de Cuba, se estableció la Logia Unión Universal Nº 19. En 1871 con la existencia de otras logias se fundó el Supremo Consejo de Francmasones. Este mismo año se fundó, con asiento en San José, el Consejo Supremo Centroamericano, el 9 de enero.

El Padre Francisco Calvo pasó a jugar un papel muy importante en la vida política nacional, en esos años posteriores a la Guerra Nacional contra los filibusteros.

La Logia Masónica fue el motor del impulso liberal en las décadas siguientes, entre 1870 y 1890. Los principales presidentes de ese período pertenecieron a la Masonería, José María Castro Madriz, Bruno Carranza, Tomás Guardia Gutiérrez, Salvador Lara Zamora, Bernardo Soto y Próspero Fernández.

Hasta la constitución de la Gran Logia de Costa Rica, en diciembre de 1899, el movimiento masónico jugó un papel relevante en la vida política nacional. Su misión liberal se había concretado en el desarrollo del Estado Nacional y el ideario liberal nacional expresado en la legislación, la tradición, los usos y costumbres imperantes. Sus banderas se habían mantenido en alto, en este período, en el ámbito de las libertades públicas y de enfrentamiento con las intenciones eclesiásticas de recuperar influencia, presencia y poder político que la Iglesia había perdido con las leyes liberales.

En este período liberal, el Padre Francisco Calvo impulsó, en 1874, la creación y fundación de Sociedades de Trabajadores, Sociedades de Artesanos y Sociedades de Obreros, como alternativas clasistas, porque en ellas solo se podían organizar trabajadores, artesanos u obreros frente a las Sociedades Mutualistas, de Mutuo Auxilio o de Socorros Mutuos en las que se podían afiliar trabajadores, obreros, artesanos, estudiantes, mujeres y patronos.

Con las organizaciones laborales que impulsó el Padre Calvo la sociedad costarricense empezó a perfilarse y a comprenderse como una sociedad dividida en clases sociales, una dominante y otras dominadas. Esta situación se expresó políticamente cuando el último Rector de la Universidad de Santo Tomás, Félix Arcadio Montero, inició la organización política de estos sectores dominados primero, en 1886, con el intento de fundar un Partido de Trabajadores y luego, en la década de 1890, con el Partido Independiente Demócrata con el que llamó a los “descalzos”, “descamisados y “chaquetas” a enfrentar los “levitas”, por el traje de distinción que se usaba, y al “Olimpo”, por quienes estaban arriba, en el Poder Político.

El Padre Calvo cuando fundaba una Sociedad de trabajadores, de obreros o artesanos las llevaba en desfile hasta la Casa Presidencial, y las ofrecía al Presidente Tomás Guardia, que era Masón, para que las presidiera honoríficamente, lo que probablemente era un juego político que realizaba para garantizar su protección, su legalidad y existencia.

El padre Francisco Calvo falleció en 1890. Pudo acariciar las grandes luchas internacionales de los trabajadores europeos y estadounidenses, de la década de 1880-1890, por la jornada de trabajo de ocho horas. En esos años se habían desarrollado movimientos anarquistas, socialistas y comunistas, cuyas ideas empezaban a penetrar en el país por las noticias de prensa que llegaban, y por los trabajadores europeos que vinieron a trabajar en la construcción del ferrocarril al Atlántico, especialmente italianos y luego españoles. En Europa así surgió la Asociación Internacional de Trabajadores, llamada Primera Internacional, en 1864, y la Segunda Internacional en 1876, ambas fundadas por Carlos Marx, para darle unidad internacional a las luchas obreras.

En los Estados Unidos había surgido la Federación Americana del Trabajo (AFL), en 1886, que evolucionaba de la Federación de Sindicatos Organizados (FOTLU), y la organización de los Caballeros del Trabajo. En esos años se venía dando la lucha por establecer la jornada de trabajo diaria en ocho horas.

En los Congresos Obreros de la Federación de Sindicatos Organizados y de la Federación Americana del Trabajo de 1880, 1881, 1882, 1883, 1884 y 1885 se había venido preparando una gran huelga para que el 1º de Mayo de 1886 se presionara por establecer la jornada de ocho horas diarias. En aquella época, cada primero de año, en asambleas directas de trabajadores y patronos se negociaban los contratos de trabajo para el año siguiente, a partir del 1º de mayo. Así se dio la gran huelga general, que movilizó alrededor de un millón de trabajadores en Estados Unidos en 1886, que culminó en la ciudad de Chicago, con un incidente que produjo heridos y muertos, cuya culpa la hicieron recaer en los dirigentes de la huelga, la mayor parte trabajadores inmigrantes, de orientación anarquista, que fueron juzgados y condenados a la pena de muerte, por lo que se les conoce como los Mártires de Chicago. Ellos fueron August Spies, George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons y Oscar Neebe.

Las huelgas de 1886 impusieron la jornada de trabajo de ocho horas diarias para el 80% de los trabajadores que se habían movilizado. En 1888, de nuevo la Federación Americana del Trabajo empezó a organizar, para el 1º de Mayo de 1890, otra gran huelga para lograr la universalización de la jornada de trabajo de ocho horas. La prensa masónica de España de 1890 informó activamente de esta lucha, apoyando la lucha por la jornada de ocho horas, como una lucha por la vida.

En 1889, dos Congresos Obreros, realizados en Paris, Francia, apoyaron esta convocatoria del 1º de Mayo de 1890. El Congreso Obrero, reunido en la Sala Petrelle, estableció que a partir del 1º de Mayo de 1890 se debían seguir movilizando los trabajadores, cada año, para hacer un balance de las luchas del año transcurrido y para establecer una plataforma de lucha para el año venidero. Así surgió el día 1º de Mayo como el Día Internacional de los Trabajadores, como un día de lucha, no de fiesta.

Los sucesos ocurridos en Europa, Estados Unidos y Chicago en 1886 fueron seguidos diariamente por la prensa costarricenses, que informaba de ellos con pocos días de atraso, lo que introdujo lentamente esta demanda de trabajo en el país, que tenía jornadas que superaban las doce horas y había jornadas de 16 y en algunos lugares hasta 20 horas de trabajo.

Entre 1890 y 1912 en Costa Rica se dio una gran revolución urbana e industrial. El capitalismo agrícola se desarrolló con las plantaciones de banano, café y caña de azúcar. El Valle Central se había modificado en su paisaje por estos cultivos. El llamado ferrocarril al Atlántico había acelerado la economía nacional. Ya había electricidad, a finales del siglo XIX, que alcanzaba a las ciudades del Valle Central. El Barrio Amón y el Barrio Aranjuez se construyen en esos años, así como grandes edificios, entre ellos, el de la Escuela del Edificio Metálico, el Teatro Nacional, con electricidad incluida, edificios aún existentes en la Avenida Central, el edificio de Correos, la vieja Penitenciaría Central, hoy Museo de los Niños. Se iniciaba el ferrocarril al Pacífico, habían fábricas de gaseosas, cervezas, jabonerías, imprentas, una activa prensa diaria. Habían empresas textileras e hilanderas.

Este cambio en la actividad económica había producido cambios en la organización económica. Los viejos talleres artesanales empezaron a sustituirse por pequeñas, medianas y grandes empresas. Aparecieron los monopolios como el de la United Fruit Company, que se había fundado en marzo de 1899, con apoyo de las plantaciones y empresas bananeras de Costa Rica. A los cambios empresariales se dieron los cambios en las organizaciones laborales de los trabajadores. Así surgieron, entre 1900 y 1901, Ligas Obreras y Sindicatos superando a las sociedades mutualistas y a las de trabajadores que había impulsado el padre Calvo.

A partir de 1905 empezaron a surgir las Federaciones de Trabajadores, dándole más fuerza a los trabajadores organizados, que también se vincularon a las luchas internacionales y regionales, tratando de impulsar en 1911 la Confederación de Obreros de Centroamérica (COCA), y en 1918 la Confederación de Obreros Panamericana (COPA). El escritor Joaquín García Monge representó a los trabajadores en la constitución de la Confederación de Obreros Panamericana, en Laredo, Texas. Con motivo del desarrollo de los monopolios se dieron luchas antimonopólicas y de carácter antiimperialistas desde 1901, iniciadas por sectores oligárquicos cafetaleros que empezaban a invertir en banano, afectados y limitados por cláusulas de los Contratos bananeros.

En la primera década del siglo XX, en 1907 y 1913, el poeta y autor de la Letra del Himno Nacional, José María Zeledón Brenes, escribió sobre estas luchas de los trabajadores y la jornada de ocho horas. En 1909 se constituyó el Centro de Estudios Sociales Germinal, que agrupaba a los escritores Joaquín García Monge, Omar Dengo, José María Zeledón Brenes, Carmen Lyra que impulsaron la creación de la Confederación General de Trabajadores, en 1913, que también convocó a la primera celebración del 1º de mayo como Día Internacional de Lucha de los Trabajadores, que desde ese año se celebra en Costa Rica.

En este tipo de luchas el movimiento masónico costarricense no se involucró. Tampoco las adversó. De manera activa, a finales del siglo XIX, con las dos visitas que hiciera el QH José Martí a Costa Rica, la Gran Logia de Costa Rica dio su apoyo a la lucha libertadora de Cuba, que encabezaba Martí, además de que en esos días surgieron seccionales del Partido Revolucionario Cubano, en distintas partes del país, con apoyo de trabajadores organizados.

Así, desde 1913 empezó a celebrarse el día 1º de Mayo como Día Internacional de los trabajadores, ligado a la celebración de la rendición de los filibusteros de William Walker. A medida que cobró fuerza la celebración de día de los trabajadores, se dejó de reseñar la rendición de William Walker, que es la que da origen a la Fecha Patria nacional.

De esta manera, vinculo la presencia de la Masonería al Movimiento obrero, con el padre Calvo, desde la Campaña Nacional como Capellán del Ejército Nacional, y como fundador de la Masonería nacional, como el gestor e impulsor de la organización clasista de los trabajadores, que lleva a la celebración del 1º de Mayo, en el caso costarricense, como Día Internacional de los trabajadores, a partir de 1913.

Así, el movimiento obrero costarricense, le debe al fundador de la Masonería los orígenes clasistas de su organización laboral. Si el movimiento masónico no se involucró más, en este sentido, fue por el papel que adquirió y tuvo en el desarrollo del Estado de Derecho liberal, en la preocupación por el ejercicio de las libertades y derechos ciudadanos, por el desarrollo de un Estado laico.

Las luchas sociales que emergieron a partir de finales del siglo XIX y durante las primeras décadas del siglo XX no atraparon el compromiso de los masones en su impulso y gestación. Pero, si fueron intelectuales liberales, con visión social, los que enfrentaron el tradicionalismo y el conservadurismo político de estas décadas. Las luchas obreras, nacionalistas y antiimperialistas tan características desde 1920 hasta 1935 tampoco atrajeron la atención de los masones de manera activa.

Sus banderas se habían mantenido en alto, en este período, en el ámbito de las libertades públicas y de enfrentamiento con las intenciones eclesiásticas de recuperar influencia, presencia y poder político.

Entre el Movimiento Obrero y la Masonería podemos apreciar coincidencias en sus principios fundamentales.

Los principios de la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad, el respeto a las creencias religiosas son también esenciales en la organización de los trabajadores. La lucha por abolir toda forma de esclavitud laboral es coincidente con los principios de que el masón es un hombre libre, que lucha contra toda forma de opresión y esclavitud, el de ayudar a los débiles.

El desarrollar una conciencia de clase trabajadora es equivalente al estudio de los masones por la superación individual y de actuar de conformidad a la voz de la conciencia, en búsqueda de la Verdad para el Masón, en la búsqueda de un sistema de relaciones laborales justas y de mayor bienestar social, para el movimiento obrero.

La preocupación del masón por enseñar al ignorante la tiene el movimiento obrero cuando también le enseña al trabajador su condición de ser social y de hombre libre, y de desarrollarle su conciencia de clase.

En la masonería un valor fundamental es el trabajo del hombre, el trabajo que libera, que conduce a la perfección del hombre por su trabajo y el desarrollo de su conocimiento. Las Logias masónicas operan como Talleres de trabajo, simbólicamente con un horario de 8 horas. Para el movimiento obrero es importante el hombre trabajador que tiene que liberarse de las cadenas que le atan, como esclavo moderno, de sus condiciones opresoras laborales.

En los tiempos antiguos, cuanto el hombre estaba más atado a la naturaleza, el trabajo del hombre fue esencial para su propio desarrollo, para la separación del hombre de la naturaleza y para el dominio de la naturaleza por el hombre, que es la lucha constante hasta hoy. Esa relación, del Hombre con la Naturaleza, lo condujo a establecer relaciones con la naturaleza y relaciones con los propios hombres, en el proceso de trabajo, en el proceso de la producción, que se conocen como relaciones de producción, que lo condujo a obtener mayor grado de libertad entre más se dominara y conociera la naturaleza, y entre más se liberaran las condiciones esclavistas de trabajo. Esto sigue vigente.

La masonería no es una práctica espontánea; es un plan, un programa. El desarrollo teórico de la masonería se extrae de la vida, de la propia realidad. Por ello, no es un movimiento utópico, es la unión de la vida y las ideas en búsqueda de un camino justo de superación humana. El movimiento obrero también busca el camino justo de la superación humana, aboliendo todas las formas de explotación y dominación social.

El simbolismo masónico expresado en la piedra bruta y la piedra cúbica, trabajada, es la transformación de la materia por el trabajo y el conocimiento.

El trabajo da habilidad, destreza, capacidad, fuerza, inteligencia, pero también relaciona al hombre no solo con la naturaleza sino con otros hombres y lo obliga a la solidaridad, a la cooperación, la fraternidad, la igualdad y a la libertad. El trabajo une así al hombre con la naturaleza pero también con otros hombres. Son relaciones de unión y de lucha.

El trabajo concebido masónicamente es esencial para la superación del hombre. El trabajo social, es el que resulta de la cooperación, de la unidad de los hombres, de la fraternidad de su relación, del estudio común, de su sociabilidad y de su inteligencia y capacidad de pensar.

El par dialéctico como hombre Libre y de Buenas Costumbres del masón es igual para el obrero, para el trabajador organizado.

El trinomio dialéctico que conduce la vida, la práctica y el espíritu del movimiento masónico, que tiene que ver con su propia transformación y la transformación social, que se representa en la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, en su doble relación dialéctica, su sentido político profano y su sentido iniciático, es igual para el obrero, en su relación dialéctica, de su sentido profano organizativo sindical con su sentido iniciático de su militancia sindical.

Los elementos dialécticos dentro del movimiento y organización masónica de los Tres Deberes, con el principio de vida, con nosotros mismos y con la Humanidad, se expresan en los trabajos masónicos, en la actividad colectiva de los Hermanos en el Taller, en la Logia. Para el movimiento obrero hay similitud con esos tres deberes realizados en la actividad colectiva de los Sindicatos.

El concepto de la Igualdad es un principio que, en teoría, los masones tienen que practicarla. La Justicia, es un elemento que también es importante, que está asociado a las actividades masónicas, que refiere a dos cosas: a dar a cada quien lo que le corresponde y a dar a cada quien lo que necesita. Este planteamiento está en los documentos del movimiento obrero y socialista internacional, con la frase frase «a cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades», manifestada por el mismo Carlos Marx.

Históricamente, los masones fueron perseguidos en distintas épocas, por distintos regímenes políticos y por la Iglesia católica, por las luchas que libraban por la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad, por el Estado laico por las libertades y derechos ciudadanos. Fueron perseguidos y proscritos. El movimiento obrero de igual manera ha sido perseguido, en distintas épocas, por distintos regímenes políticos, e igualmente ha sido proscrito, por sus luchas sociales y políticas, por lograr más justicia social, más bienestar para los sectores trabajadores.

En el caso eclesiástico, Papas se pronunciaron contra los masones. En 1738, el Papa Clemente XII redactó el Primer decreto papal en contra de la Masonería, la bula “In Eminenti Apostolatus Specula o In Eminenti. En 1751 el Papa Benedicto XIV lo hizo con el documento pontificio “Providas romanorum”. En 1821, el Papa Pío VII afirmó categóricamente que los francmasones deben de ser excomulgados, por sus conspiraciones contra la Iglesia y el Estado, en el documento “Ecclesiam a Jesu Christo”. Igual siguieron los documentos papales “Quo Graviora”, de 1826, del Papa León XII, el documento pontificio “Traditi Humilitati”, de 1829, del Papa Pío VIII, el documento pontificio “Mirari Vos”, de 1832, del Papa Gregorio XVI, los documentos pontificios “Qui Pluribus”, de 1846, “Quibus quantisque malis, de 1849, “Quanta cura , de 1864, “Multiplices inter”, de 1865, “Apostolicæ Sedis”, de 1869 y “Etsi multa”, de 1873, del Papa Pío IX. De igual modo, los documentos papales de León XIII, “Etsi Nos, de 1882, la Encíclica “Humanum Genus”, de 1884, la Encíclica “Officio Sanctissimo”, de 1887, el documento pontificio “Ab Apostolici”, de 1890, la Encíclica “Custodi di quella fede” de 1892, la Encíclica “Inimica vis” , de 1892, los documentos pontificios “Praeclara Gratulationis Publicae” de 1894 y “Annum ingressi”.

El Código de Derecho Canónico, de 1917, establecido por el Papa Benedicto XV, condenó y excomulgó a los miembros de la Masonería, lo que se reafirmó en el Código Canónico de 1983, eliminando sanciones y la excomunión.

En 1974, el 19 de julio, la Congregación para la Doctrina de la Fe, del Vaticano, admitió que la Masonería estaba exenta de contenidos contrarios a la Iglesia y que por ello su pertenencia no llevaba consigo la pena de excomunión. En cuanto al movimiento sindical innumerables leyes, en todas partes del mundo, y en Costa Rica también, establecieron restricciones o prohibiciones de organización, de prácticas sindicales y de limitación del ejercicio de derechos laborales y sindicales.

Con el Papa Francisco, recién fallecido, hubo un retroceso por cuanto aprobó un pronunciamiento, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, del 15 de noviembre del 2023, que señaló que ser masón no era compatible con ser católico, y que los católicos que se encontraran en las logias estaban en “estado de pecado grave”.

La Masonería ha sido considerada como una sociedad secreta, conspiradora, antisistema. De la misma manera, a organizaciones del movimiento obrero se les ha dado igual trato de conspiradoras y antisistema, y les ha tocado actuar desde la clandestinidad, como sociedades secretas. Las luchas políticas que ha dado la masonería pueden asimilarse a las luchas políticas del movimiento obrero, motivos por los cuales son perseguidas estas asociaciones y sus dirigentes.

La masonería ha estado ligada históricamente a grandes cambios y revoluciones políticas, de progreso social y humano. De igual manera, el movimiento obrero se liga a luchas políticas de progreso social y humano, particularmente a la lucha por la paz, y algunos movimientos obreros se han ligado a la lucha por el socialismo, en una visión anticapitalista.

En el movimiento sindical y el movimiento obrero se usan colores de manera tradicional. Particularmente son el rojo y el negro. El rojo simbolizando la lucha, la vida. El negro simbolizando los que han caído en esas luchas.

En la Masonería se usan colores. El rojo que simboliza la generosidad, se asocia también a los caídos en la lucha por la Libertad, o a la sangre derramada en esta lucha. También el color blanco que refiere a la pureza o inocencia, el verde a la esperanza.

En la Masonería los colores son simbólicos. Hay colores en la masonería que refieren al grado masónico especial, como el color azul y grana. Los colores blanco, azul, rojo, purpura o violeta, oro o doradas, amarillo, naranja son propios de las prácticas y usos masónicos, para los mandiles y cintas de las joyas que también se emplean.

Los sindicatos y las logias son igualmente espacios de reunión, de trabajo, de comunicación, de cohesión, de interacción de sus miembros o integrantes.

No hay históricamente un vínculo directo entra Masonería y Movimiento Obrero o sindical, como sí lo hay entre Iglesia Católica y movimiento sindical. La relación Masonería-Movimiento sindical es un tema de discusión académica, masónica y política, dentro y fuera de las Logias masónicas como dentro del movimiento obrero sindical.

Los derechos y las libertades de los ciudadanos como elemento de lucha masónica surgieron antes que los derechos y libertades laborales y sindicales. Cuando éstas últimas surgieron, desde la perspectiva y lucha de los trabajadores, los Estados de Derecho ya se habían consolidado, y dentro de ellos empezó a darse la lucha por separar de la legislación civil la legislación laboral, y a desarrollar el concepto de que los trabajadores son la parte débil de la relación capital-trabajo, que requiere ser protegida. Esta lucha se asoció y vinculó más a los partidos políticos de las clases trabajadoras que empezaron a surgir en la segunda mitad del siglo XIX, de orientación socialista, comunista o anarquista, que llevó a que la Masonería no levantara estas banderas de lucha social y humana, lo que no hace a la Masonería una organización antiobrera, ni alejada de estas luchas, o contraria a los derechos de los trabajadores. El algunos países las Logias saludan el 1º de mayo a los trabajadores en su día de lucha.

La Masonería es más que todo una organización iniciática de reflexión mientras el movimiento obrero es una organización de lucha por asegurar los derechos sociales de los trabajadores.

Por la naturaleza del surgimiento histórica de la Masonería ésta se desarrolló más como una organización masculina, mientras el movimiento obrero se desarrolló, en su organización, más democráticamente con hombres y mujeres.

La Masonería en su filosofía no ha promovido el análisis de la sociedad desde la perspectiva de la lucha de clases, como lo hace el movimiento obrero y sindical. Esto hace que en la Masonería haya personas muy vinculadas al poder político, a situaciones que en ejercicio del poder político puedan actuar violentamente tomando decisiones militaristas y guerreristas, represivas, incluso contra el movimiento obrero, mientras que miembros y dirigentes del movimiento obrero no participan de ese tipo de decisiones, lo que no impide que dirigentes del movimiento obrero sean masones, como lo fue Miguel Bakunin en el siglo XIX, o el presidente Salvador Allende en Chile, vinculados a las luchas sociales y obreras.

La Masonería históricamente ha estado asociada a estructuras del poder político mientras el movimiento obrero y sindical ha estado más asociado a la lucha contra el poder político, considerándolo un poder opresor de las clases trabajadoras. El valor Trabajo desde la perspectiva masónica no se asocia a las luchas de los trabajadores.

El tema de la relación Masonería- Movimiento Obrero, no es fácil de abordar. Tiene muchas aristas. Tan solo he hecho unas reflexiones a la luz de la historia nacional, de la historia de la Masonería en el país y de las luchas obreras asociadas al Primero de Mayo. Ambos escenarios, Masonería y Movimiento Obrero son muy disímiles en su accionar filosófico y político. Es un tema de investigación y de reflexión que hay que continuar, así como el de Masonería y Socialismo.

Autonomía universitaria: legado emancipador, no escudo de poder

Observatorio de Bienes Comunes, UCR

La autonomía universitaria fue uno de los logros más trascendentales de la Reforma de Córdoba de 1918. Nacida del impulso estudiantil frente al autoritarismo y el elitismo, esta conquista no se pensó como un privilegio corporativo ni como refugio para el poder impune, sino como garantía de una universidad democrática, crítica y comprometida con el pueblo.

En la actualidad, sin embargo, este legado está siendo distorsionado. En medio de cuestionamientos legítimos a la gestión de autoridades en la Universidad de Costa Rica (UCR), la autonomía ha sido invocada no como herramienta de democratización, sino como barrera frente a la rendición de cuentas. Esta actitud desconoce principios esenciales de la Reforma: el cogobierno efectivo, la renovación periódica del poder universitario y el deber de responder ante la comunidad que se representa.

Por eso publicamos hoy esta infografía: para recordar que defender la autonomía universitaria no es proteger cargos o estructuras cerradas, sino garantizar que la universidad sirva al bien común, fomente el pensamiento crítico y se rija por la ética pública. Usar este principio para justificar prácticas sin legitimidad política o social es traicionar su esencia. Reivindicar Córdoba implica actuar con coherencia con sus ideales.

Pueden descargar el Manifiesto Liminar de Ia Reforma Universitaria deI 21 de Junio de 1918

Pueden descargar la infografía aquí.

PDFImagen

Autonomía universitaria y bienes comunes: una alianza vital

La universidad pública no es un servicio ni un producto: es un bien común social, construido colectivamente y sostenido por la sociedad para garantizar el derecho a una educación crítica, libre y transformadora. En este marco, la autonomía universitaria no es un fin en sí mismo, sino una condición para que ese bien común se mantenga vivo, accesible y comprometido con el bien común.

Proteger la autonomía significa defender la capacidad de la universidad para pensar desde y para el pueblo, sin subordinaciones al mercado ni al poder político. Pero también implica abrir sus decisiones al control social, al diálogo democrático y al sentido ético de lo público.

Cuando se usa la autonomía para bloquear la participación, cerrar el debate o blindar estructuras de poder, se niega su función como garantía del carácter común, colectivo y transformador de la universidad. Por eso, defender la autonomía es también defender que la universidad siga siendo bien común y no capital simbólico o espacio corporativo.

Auditoría Ciudadana de la Seguridad Social exige investigación sobre presunto desvío de fondos en la CCSS

La organización Auditoría Ciudadana de la Seguridad Social ha solicitado a la Contraloría General de la República y a la Auditoría Interna de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) una respuesta sobre los posibles actos de corrupción denunciados por medio del oficio ACSS-004-2022, el pasado 29 de junio de 2022. En su solicitud, la organización insta a las autoridades a identificar a las personas responsables de dichas irregularidades y presentar denuncias formales por incurrir en actos de corrupción, violación al deber de probidad y al principio de legalidad.

Entre los señalamientos, se indica que la CCSS estaría facturando al Estado solo el 80 % del costo por concepto de atención médica a personas en condición de pobreza que no cuenten con seguro. A pesar de que según la Ley N° 5349 “Universalización del Seguro de Enfermedad y Maternidad” establece la responsabilidad del Estado en asumir la totalidad de los gastos incurridos por la institución por dicha labor.

Un segundo presunto acto de corrupción expuesto por la organización está relacionado con la aprobación de la Ley N° 7374 “Aprobación de los contratos de préstamo suscritos con el Banco Interamericano de Desarrollo para el Programa de mejoramiento de los Servicios de Salud y Construcción Hospital Alajuela”. Este caso tiene relación con el traslado a la CCSS la responsabilidad de la Atención Primaria de la Salud, sin embargo, el Estado debe encargarse de los costos incurridos. A pesar de esto a abril del 2025 no se le han desembolsado a la institución dichos recursos.

Ante dichas preocupaciones, la organización advierte sobre el uso de fondos del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) para cubrir los faltantes de recursos financieros por parte de la CCSS. Esta práctica vulnera las disposiciones constitucionales y legales que prohíben destinar estos recursos a objetivos distintos a los de su creación.

La Auditoría Ciudadana de la Seguridad Social a partir de los estados financieros del seguro de salud del año 2024 estima que las autoridades institucionales desviaron 1.2 billones de colones del IVM para solventar los recursos faltantes no girados por el Estado. Ante esta situación también se cuestiona la transparencia de los estados financieros de la CCSS. Alegando que debido a los movimientos realizados no estarían siendo considerados como parte de la deuda entre la CCSS y el Estado.

La solicitud se da por medio del oficio ACSS-001-2025 del 30 de abril de 2025. El documento está firmado por representantes de la Auditoría Ciudadana de la Seguridad Social, quienes reiteran la importancia de una acción pronta y efectiva por parte de las entidades encargadas de la fiscalización de los fondos públicos.

80 años de la Gran Guerra Patria Soviética: Reserva moral contra el negacionismo y el olvido

Félix Madariaga Leiva
Periodista

El acontecimiento mundial más importante de este año es la conmemoración del 80º aniversario de la victoria soviética en la “Gran Guerra Patria” y su importancia en la derrota nazi-fascista.

El próximo 9 de mayo no sólo el pueblo ruso conmemorará lo que fue la gran hazaña, conocida como la “Gran Guerra Patria”, lucha que encabezó la Unión Soviética para librarnos de lo que fue, sin duda, el principal enemigo de la humanidad en el siglo XX, el nazismo. También desde este sur del mundo saludamos la derrota de la ideología nazi/fascista, que aunque derrotada logró sembrar su germen en América Latina en los años que vendrían.

No soy historiador, y no les voy a contar la historia de la segunda guerra mundial y el rol del ejército soviético, esa la pueden encontrar en cualquier enciclopedia, pero sí quiero – humildemente – rememorar y analizar lo que significó para millones de personas la derrota de la Alemania nazi, y no como lo cuentan las películas de Hollywood en el cine o como lo cuenta la propaganda de los “vencedores”, en la que obviamente ellos son los héroes y los protagonistas, tergiversando los hechos para cambiar a su conveniencia la historia.

A 80 años de finalizada la guerra más despiadada que haya vivido la humanidad, surgen voces, imágenes, archivos, testimonios, verdades que cuestionan una realidad establecida como tal, porque Estados Unidos se declaró el vencedor, utilizando para ellos todos los medios a su disposición.

De hecho, finalizada la II Guerra Mundial, la Unión Soviética fue vista como uno de los principales protagonistas en la derrota del nazismo y el fin de la guerra. Pero con el paso de los años, su papel se fue empequeñeciendo en favor de los Estados Unidos, el último de los aliados que ingresó en el conflicto. Por lo mismo hoy no soy neutro, y quiero reconocer a los verdaderos vencedores.

Los ejemplos son innumerables, desde el descubrimiento y conquista de América, con el exterminio de sus pueblos originarios, los procesos de industrialización con el empobrecimiento de campesinos y el saqueo de los recursos naturales, las frágiles democracias a cambio de pactos de silencio, la justicia en la medida de lo posible, las amnistías para los violadores de derechos humanos y la apertura salvaje al capitalismo, tantas historias contadas a medias, tantos actores excluidos de su rol.

La Unión Soviética hizo la mayor contribución a la victoria sobre el nazismo, destruyendo más del 80% de los soldados y oficiales enemigos y el 75% del equipo militar total en el Frente Oriental. Como resultado de la guerra, la URSS se convirtió en una de las dos principales potencias mundiales

¿Fue importante el desembarco en Normandía? Sí, ese 6 de junio de 1944 marcó un hito importante en el posterior desarrollo de la guerra, pero no hay que olvidar que el punto de inflexión fue la batalla de Stalingrado, finalizada un año antes, que frenó la ofensiva alemana en territorio soviético debilitado las fuerzas del Eje.

La percepción generalizada sobre el desembarco en Normandía es que esa victoria se debió únicamente al poderío militar de Estados Unidos, sin embargo, fue un esfuerzo conjunto de los aliados, bajo el liderazgo británico. Recordemos que la entrada de los Estados Unidos en la II Guerra Mundial fue en diciembre de 1941, tras el ataque a Pearl Harbor y 6 meses después de la Unión Soviética.

Es muy fácil reducir la victoria soviética contra la ofensiva alemana en su territorio al efecto de los duros inviernos, es una reducción perversa que despoja de toda trascendencia al ejército rojo, los líderes y al valiente pueblo ruso que combatió y contra todo pronóstico derrotó al ejército nazi.

Reivindicando roles

A partir de un breve recuento de las extraordinarias victorias alcanzadas por la Unión Soviética en las batallas de Moscú, Stalingrado y Kursk, así como en las grandes ofensivas de los años 1944 y 1945, que liberaron a un numeroso grupo de países y condujeron a las acciones decisivas en Berlín, se fundamenta el protagonismo de los soviéticos en el desenlace de la contienda y se refutan las interesadas falsificaciones de la verdad histórica occidental.

¿Qué hacían las otras potencias occidentales en Europa mientras la Unión Soviética detenía el avance alemán en Moscú y Leningrado?

Prácticamente nada. A pesar de la insistencia de Stalin de abrir un segundo frente, los aliados dejaron a Rusia sola: el desembarco en Sicilia se produjo el 10 de julio de 1943, cuando los soviéticos habían vencido en Stalingrado el 2 de febrero, fecha de rendición de los alemanes y en la batalla de Kursk a mediados de julio. El tan esperado desembarco de Normandía no se realizó hasta el 6 de junio de 1944, cuando los primeros soldados soviéticos ya estaban cruzando el río Vístula y entrando en Polonia el 16 de julio del mismo año y el 22 de junio iniciaron la operación Bragation que destruyó el grupo del ejército centro alemán, entre 25 y 28 divisiones, 350.000 hombres en total, su más grande derrota en la guerra.

El precio pagado por el pueblo soviético para librar a la humanidad del nazismo fue enorme: 27 millones de muertos entre combatientes y civiles, 2 millones de desaparecidos y casi 20 millones de heridos, muchos con incapacidad total; la desaparición de más de 80 mil ciudades y poblados y cientos de miles de kilómetros de vías férreas, carreteras y puentes destruidos. Esto es una verdad histórica, que se ha manipulado a propósito con el pasar de los años. Las casualidades no existen y ha sido un largo trabajo de inteligencia en el que han gastado ingentes recursos económicos, esos que no gastaron en la guerra para librarnos del nazismo, y el responsable sabemos quién es, una de las naciones más poderosas del mundo, que tiene la capacidad de crear y ocultar verdades.

No hay vergüenza en el reconocimiento de la verdad, eso deberíamos tenerlo claro en Chile. En un país en el que después de 50 años seguimos buscando a nuestros desaparecidos y desaparecidas, en un país en que después de 50 años no hay verdad, justicia ni reparación; reconocer el rol del Estado soviético en la derrota del nazismo es una reserva moral para seguir luchando, para no olvidar, para combatir cualquier forma de glorificación del nazismo que intente instalarse en nuestras aún frágiles democracias.

¡Victoria para la justicia y la protesta legítima!

Comunicado

Este miércoles 7 de mayo, en los Tribunales de San Ramón de Alajuela, concluyó el juicio contra cuatro estudiantes de la UCR, a quienes se criminalizó por manifestarse pacíficamente en 2019 en defensa de la educación superior pública.

Tras 6 años de judicialización, el tribunal dictó sentencia absolutoria para el grupo de estudiantes, dejándoles libres de todos los cargos por el supuesto delito de obstrucción de la vía pública.

La jueza a cargo fue enfática en señalar que el fallo de la Sala Constitucional, vinculado al caso, es preciso: el artículo del Código Penal que tipifica el delito de obstrucción no puede utilizarse para criminalizar de ninguna forma el ejercicio legítimo del derecho a la protesta.

Agradecemos profundamente a todas las personas, organizaciones y medios que han acompañado este proceso con solidaridad y firmeza. Y especialmente a Edgardo Araya, por su defensa ética, comprometida y solidaria.

Con la dignidad y la conciencia tranquilas, seguimos de pie.

Recope en la mira, otra vez

Freddy Pacheco León

Pueden, deben, los jerarcas de RECOPE, tener siempre presente (¡ojalá en la sala de juntas y en la presidencia ejecutiva), mensajes con las tareas vitales que han de marcar su día a día. Entre ellas, no olvidar que el abastecimiento de todos los combustibles, ha de ser seguro, continuo, eficiente, en todo el país, sin excepción. Y, que la calidad de ellos ha de ser inmejorable, y con los mejores precios, como lo ha venido haciendo RECOPE, empresa estatal sin fines de lucro, de manera ordinaria.

Costa Rica, ha reafirmado en su estrategia para el desarrollo sostenible, que la seguridad energética, es fundamental para la estabilidad económica, el bienestar social y el cumplimiento sostenido, de derechos fundamentales, como la salud, la educación, la seguridad, el transporte en todas sus formas, la producción industrial, la agricultura. En fin, para el desarrollo como un todo.

Al ser RECOPE, una sociedad anónima estatal, cuyas acciones son resguardadas por sus accionistas (el Consejo de Gobierno), reconocida como la empresa más grande y determinante del istmo centroamericano, que, entre otras cosas, colecta eficientemente para el Estado, tributos reunidos en el llamado “impuesto a los combustibles”, solo superado por la renta y el valor agregado, es fundamental que no se le contamine, con intereses empresariales privados, lucrativos, por definición.

Las propuestas de vender, el 100 % u otro porcentaje de sus acciones, o, las de ubicar su administración en el Ministerio de Ambiente, para, desde allí, alquilar su muy costosa y especializada infraestructura (muelle petrolero, tanques de almacenamiento, cientos de kilómetros de poliductos, estaciones de distribución mayorista, camiones cisternas…), como lo propusieran los exdiputados Otto Guevara y su compañera Natalia Díaz (Proyecto N° 17.888), con el pretexto de «abrir RECOPE«, a la competencia, alegando que era una empresa ineficiente, no soportó el examen público; era, sin duda, una pésima idea. Y lo sigue siendo, porque además de encarecer, inevitablemente, los combustibles, pondría en riesgo, la citada seguridad energética, que tanto hemos de valorar. O ideas sin sentido, como la «promesa» de campaña electoral de Eli Feinzaig, de convertir RECOPE, «en una pequeña oficina«.

El más reciente ataque, tiene que ver con la “movida” sospechosa del Poder Ejecutivo, quien pese a conocer el perfil ideológico, del economista Daniel Suchar, se le incorpora a su junta directiva, pese a ser un entusiasta privatizador, sin experiencia, además, en la función pública costarricense. Preocupante acto de Casa Presidencial, pues, ante el uso profuso, y enérgico, de la palabra oral, que le conocemos al amigo, podría suceder que lograre convencer al cuerpo colegiado, de la supuesta bondad de sus palabras, de sus “brillantes ideas”, y los pusiere a cavilar acerca, de las supuestas ventajas que tendría una «apertura» de RECOPE, de cara a la campaña electoral que ya se ha iniciado, donde, en algunos sectores de la ciudadanía, las propuestas demagógicas, populistas, divulgadas por Casa Presidencial, les sirven de alimento cotidiano.

Privatizar la seguridad, despojar lo humano: una lectura política de Robocop

Luis Andrés Sanabria Zaniboni

Es lo mejor de dos mundos. Los reflejos más rápidos, memoria de computadora y toda una vida de datos policiales de la calle. Es todo un placer presentarles a Robocop.
Robocop (1987)

La película de ciencia ficción Robocop, estrenada en 1987, nos invita a cuestionar premisas incómodas sobre la política de seguridad en cualquier sociedad: ¿es posible abandonar un enfoque de derechos para priorizar una “mano dura” que reprima y aísle a quienes rompen las reglas? ¿Qué aspectos deberíamos considerar para repensar las políticas de seguridad actuales, como las que impulsa el gobierno de Rodrigo Chaves en Costa Rica?

No es casual hablar de “política de (in)seguridad”. Este término señala una contradicción central: políticas que, en nombre de la seguridad, terminan desprotegiendo a buena parte de la población y vulnerando derechos fundamentales. No se trata de que falte seguridad, sino de una seguridad selectiva, excluyente y que beneficia al poder.

La historia de Robocop nos traslada a un futuro cercano, alrededor del año 2028, en una Detroit al borde del colapso social y financiero. Abrumada por el crimen y la falta de recursos, la ciudad entrega a la corporación Omni Consumer Products (OCP) el control de la policía. OCP busca reemplazar a los policías humanos por soluciones más eficientes y baratas. Su primer intento, el robot ED-209, fracasa de manera trágica al matar a un ejecutivo durante una demostración. Aprovechando el error, Bob Morton, un ambicioso ejecutivo, lanza su propio proyecto: Robocop.

El oficial Alex Murphy es asignado a una nueva comisaría y, junto con su compañera Anne Lewis, persigue a una banda criminal liderada por Clarence Boddicker. Durante una emboscada, Murphy es brutalmente asesinado. Su cuerpo es usado por OCP para crear a Robocop, un cyborg programado con tres directrices: servir al interés público, proteger a los inocentes y hacer cumplir la ley. Sin embargo, hay una cuarta directriz secreta que le prohíbe actuar contra los altos ejecutivos de OCP, dejando en evidencia una estructura de impunidad.

Al principio, Robocop actúa como una máquina eficiente, sin recuerdos ni emociones humanas. Pero poco a poco, fragmentos de la memoria de Murphy emergen, llevándolo a cuestionar su identidad y rebelarse contra quienes lo controlan. Este proceso simboliza la recuperación de la conciencia y la resistencia ante un sistema que despoja a las personas de su humanidad en nombre de la eficiencia y el control.

Hoy, en Costa Rica, vemos lógicas similares. La propuesta de construir una megacárcel —como la que anunció el presidente Chaves en febrero de 2024 para una zona aún no definida, con capacidad para miles de personas privadas de libertad— apunta a una respuesta basada en la expansión del castigo, en lugar de atender las causas sociales que alimentan la criminalidad. Mientras tanto, las políticas sociales quedan subordinadas a enfoques asistencialistas o al discurso de que cada persona debe “emprender” y resolver su situación por sí misma, frente al abandono del Estado.

Esta visión ignora a las personas como sujetos de derechos y desatiende las vivencias que explican por qué se descompone el tejido social. En su lugar, se glorifican las estadísticas de represión como si fueran logros. Pero este tipo de políticas va erosionando la vida en común, y abren la puerta a aplicar “estados de excepción” —es decir, situaciones donde las autoridades pueden suspender derechos o aplicar medidas extraordinarias— contra cualquier persona que el poder considere prescindible.

Así, la seguridad deja de ser un derecho y se convierte en una herramienta para disciplinar. No solo busca disuadir delitos, sino inducir obediencia mediante el miedo y la fuerza física. Se normaliza el despojo de derechos en nombre del orden. La gran pregunta es: ¿cuál es el costo moral y social de esta deriva?

El daño más profundo es la pérdida de la experiencia humana como base de la política. Cuando dejamos de comprender, dialogar y construir soluciones colectivas, debilitamos también la capacidad de transformar las causas de la inseguridad, la desconfianza o la indiferencia.

La caída de esta “utopía” tecnológica en Robocop ocurre cuando el propio protagonista, recuperando la conciencia de Murphy, decide actuar contra el sistema. Comprende las contradicciones que genera una seguridad privatizada y solo, a través de su humanidad, puede imaginar otra forma de proteger. Una seguridad que devuelve al ser humano su lugar en las decisiones y cuestiona el privilegio en una sociedad privatizada.

La pregunta que nos deja esta historia no solo apunta al futuro, sino al presente: ¿qué tipo de seguridad estamos construyendo hoy? ¿Queremos una seguridad que administre el miedo o una que fortalezca la vida común desde la justicia, la memoria y el derecho a existir plenamente?

Si aspiramos a una sociedad más justa y segura, no basta con más policías o más cárceles. Necesitamos políticas que partan de la dignidad humana, que atiendan las causas profundas y que, como Robocop al recuperar su conciencia, se atrevan a romper con las lógicas que despojan lo humano en nombre del control.

Segundo partido político solicita a Agenda Viva dialogar ante una posible coalición nacional

Comunicado

  • Nota fue enviada por el Comisión Nacional de Renovación de Estructuras y Articulación de Alianzas del partido.

  • Esta se convierte en la segunda organización política en mostrar interés abierto en suscribir la Agenda.

Abril, 2025. El llamado hecho por Agenda Viva a reconstruir Costa Rica continúa convocando a organizaciones políticas. El Partido Centro Democrático y Social (CDS) remitió una nota formal solicitando audiencia para conocer a fondo el proceso de construcción de la agenda y explorar su incorporación a una coalición nacional. Este viene refrendado por Ana Masis Ortiz, Kattia Cambronero Aguiluz, Urania Chaves Murillo y Cesar López Dávila, miembros de la Comisión Nacional de Renovación de Estructuras y Articulación de Alianzas de dicho partido.

La solicitud reconoce que el esfuerzo ciudadano impulsado por el movimiento constituye una contribución valiosa y sin precedentes, para la construcción de una coalición nacional, plural, diversa e incluyente; en un momento en que el país exige un nuevo pacto colectivo. Por lo que este proceso ofrece una base sólida sustentada en propuestas concretas, liderazgos comprometidos y una visión compartida de futuro para Costa Rica.

EL CDS se convierte en la segunda organización política que se sentaría a dialogar con Agenda Viva, el primero fue el partido Frente Amplio. El Comité de Enlace de Agenda Viva, siguiendo sus procesos internos, trasladó la solicitud a la Comisión Coordinadora para definir una fecha de reunión.

“Que más organizaciones políticas se sumen al llamado que hicimos es una señal positiva. En Agenda Viva creemos que las transformaciones se construyen con diálogo, con visión de país y con voluntad de poner las propuestas ciudadanas al centro. Cuando presentamos la Agenda, hicimos un llamado claro y contundente y esperamos que los partidos sepan reconocer el momento histórico que enfrenta el país, mencionó Emilio Arias, de la coordinación de Agenda Viva.

El colectivo estableció tres condiciones para participar en un proceso de construcción hacia una coalición: que existan al menos dos partidos políticos en la mesa de diálogo, que la agenda ciudadana sea el centro de la propuesta programática y que las organizaciones no tengan candidaturas predefinidas, permitiendo así un proceso abierto, participativo y transparente.

Agenda Viva es un colectivo que reúne personas de diferentes áreas —derecho, medio ambiente, ingeniería, salud, administración, ciencias políticas, comunicación, docencia, economía—, así como organizaciones y sectores sociales sin colores partidarios. Aspira a convertirse en una plataforma común para las voces que promueven el diálogo, la inclusión y el desarrollo justo y equitativo del país.

Nueve llamados. Si bien, Agenda Viva, es un documento que almacena más de 200 propuestas, el movimiento social enumeró 9 consignas que son los temas prioritarios que necesita abordar el país en este momento:

  1. La inseguridad ciudadana, la corrupción, el narcotráfico y las distintas formas de violencia, en especial contra las mujeres, están fuera de control, es necesario declararlo una emergencia de atención inmediata.

  2. La educación atraviesa una crisis sin precedentes. Es necesario declararla emergencia nacional para su atención y construir una política educativa de estado y a largo plazo.

  3. El sistema de salud está en estado crítico, debemos garantizar acceso oportuno a los servicios de salud, calidad en la atención, en los medicamentos, en los insumos críticos, la infraestructura local y nacional, así como condiciones dignas para la población trabajadora del sistema.

  4. Todas las personas tenemos derecho a una pensión justa y digna. Nos oponemos al aumento de la edad de jubilación. Creemos en una pensión básica universal para todas las personas adultas mayores en situación de pobreza y vulnerabilidad. El estado debe pagar sus deudas y es necesario concertar acciones urgentes para fortalecer el sistema nacional de pensiones.

  5. Debemos proteger nuestros recursos naturales y la marca país. Rechazamos la minería a cielo abierto, así como la explotación petrolera y de gas natural. Nos comprometemos con la conservación de humedales, la vida silvestre y el uso responsable de la energía, asegurando su beneficio para todos. Que la conservación ambiental siga distinguiendo a Costa Rica.

  6. El agua potable es un derecho y no un privilegio. Es imperativo asegurar agua potable para todos y todas en la ciudad y en las zonas rurales.

  7. Vivimos una crisis de movilidad sin precedentes, la planificación del transporte público está frenada. Es urgente apostar por la movilidad sostenible, inclusiva y segura. La electrificación del transporte público, la descarbonización y por los principales proyectos de infraestructura en carreteras, puertos y aeropuertos.

  8. Para hacer las grandes transformaciones debemos concertar una reforma tributaria verdaderamente progresiva, donde quien más tiene más pague, redefinir las prioridades de inversión, cobrar de manera eficiente los impuestos, renegociar la deuda pública y atacar frontalmente la evasión y la elusión.

  9. Debemos proteger sin distinción a niños, niñas, adolescentes, mujeres, personas en situación de discapacidad, personas mayores, entre otros, especialmente aquellas en situación de pobreza y vulnerabilidad.

Las propuestas completas pueden consultarse en www.agendaviva.cr

Centro Democrático y Social renueva estructuras y acepta propuesta de Agenda Viva

Comunicado

  • El CDS reconoce el aporte del colectivo Agenda Viva y propone que sus propuestas se conviertan en la base propositiva de una Coalición.

  • La agrupación humanista de centro ha solicitado audiencia formal al equipo coordinador de Agenda Viva.

El Partido Centro Democrático y Social (CDS) reconoce hoy más que nunca la necesidad de construir una coalición de partidos, colectivos sociales y liderazgos independientes que se convierta en la mejor alternativa de cara a las elecciones del 2026. Actualmente, la agrupación se encuentra en la fase final de su proceso de renovación de estructuras y, en ese contexto, ha solicitado una audiencia formal al colectivo Agenda Viva para adherir su agenda mínima y, a la vez, invitarle a ser parte de un esfuerzo de coalición.

El encuentro permitirá conocer a profundidad la metodología que dio origen a más de 200 propuestas y escuchar la ruta planteada por el colectivo hacia la construcción de alianzas. El CDS considera que este esfuerzo ciudadano representa una contribución valiosa para la configuración de una coalición de nuevo tipo: nacional, plural, diversa e incluyente; así como un proceso inédito surgido desde la sociedad civil.

Como país debemos apostar por más y mejor democracia. Debemos dejar de ser espectadores y, por el contrario, sumar en equipo. De ahí la participación del Centro Democrático y Social en un momento histórico para Costa Rica de cara a los comicios del 2026. Agenda Viva, sin duda, es un esfuerzo ciudadano que respetamos y valoramos, y por ello queremos que se sume en este gran proyecto de coalición”, mencionó la diputada independiente de la actual legislatura, Kattia Cambronero Aguiluz.

La seguridad, la educación, la salud, la empleabilidad y la protección del medio ambiente figuran entre las mayores preocupaciones que aquejan a la población costarricense. A ello se suman los acelerados índices de corrupción y la penetración del narcotráfico, factores que coinciden con las razones por las cuales el CDS decidió reactivar su agrupación política.

Asimismo, identifican la necesidad urgente de modernizar el Estado, en procura de fortalecer la institucionalidad pública y su visión de inclusión social, garantizando a la vez que los servicios públicos sean prestados con calidad y eficiencia.

El actual momento histórico requiere buscar puntos de encuentro para enfrentar el peligro de perder las conquistas sociales que han hecho de Costa Rica un país vivible. Pero, a la vez, el contexto social al cual han llevado al país el presente y los anteriores gobiernos demanda nuevos logros que mejoren las condiciones de vida y las oportunidades de una gran cantidad de compatriotas —especialmente aquellos en situación de pobreza y vulnerabilidad—. Para ello debemos construir bajo la tradición de diálogo que edificó nuestro país”, aseveró César López Dávila, de la Comisión de Renovación de Estructuras y Articulación de Alianzas.

El CDS, creé firmemente que el país requiere un nuevo pacto colectivo, sustentado en propuestas concretas, liderazgos comprometidos y una visión compartida de futuro. En este sentido, la convocatoria hecha por Agenda Viva, y sus más de 200 propuestas, a favor de un programa mínimo común, que “reconstruya Costa Rica”; es una oportunidad que merece ser escuchada y fortalecida.

A pesar de ser un partido debidamente inscrito ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), el CDS ha renunciado a convertirse en un partido taxi o franquicia para llevar candidaturas sin un proyecto político serio y coherente con sus ideales, razón por la cual no participó en las elecciones de 2014, 2018 ni 2022.

Fundado en 2012 como un partido humanista de centro, el CDS se ha caracterizado por su compromiso con la ética, la transparencia y el fortalecimiento del Estado social de derecho. En congruencia con estos principios, y ante los desafíos actuales del país en materia de seguridad, empleo, educación, salud, medio ambiente y derechos humanos, reitera su disposición de sumarse a espacios de diálogo serio, abierto y respetuoso con sectores sociales, colectivos ciudadanos y otras agrupaciones políticas.

Reactivar nuestro partido no es una casualidad, es un acto de responsabilidad con el presente y el futuro de Costa Rica. Hoy más que nunca, necesitamos unir fuerzas con quienes comparten nuestros principios”, afirmó la miembro fundadora del CDS, Urania Chaves Murillo.

De esta forma, el CDS reafirma su voluntad de contribuir a la construcción de un proyecto político sólido, participativo y transformador, que devuelva la esperanza a las y los costarricenses.

La globalización y la izquierda perdida: El giro inesperado de la rebeldía

Mauricio Ramírez

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

Durante gran parte del siglo XX, el internacionalismo fue uno de los ideales más nobles del pensamiento marxista. La utopía de una humanidad obrera solidaria, sin fronteras ni explotadores, luchando por la emancipación común, inspiró revoluciones, guerrillas, movimientos sociales y sindicales en todo el mundo. Sin embargo, la historia tiene sus ironías brutales: fue el capitalismo quien logró materializar un tipo de “internacionalismo”, pero completamente desvirtuado de su espíritu original. No unió a los trabajadores del mundo; unió al capital.

Este proceso, que tomó fuerza con el avance neoliberal en los años ochenta y noventa, fue bautizado como globalización. En su núcleo no había una humanidad compartida, sino una élite desarraigada que fluía sin obstáculos por el mundo: sin nación, sin dios, sin comunidad, sin límites. El capital se hizo verdaderamente libre, mientras los trabajadores se quedaron más atados que nunca. Para las élites globalistas, la patria dejó de tener sentido; para los trabajadores del mundo, la patria fue lo único que les quedó.

La globalización cosmopolita impuso un modelo cultural y económico único que se identificó con un orden mundial unipolar dirigido desde Washington y Londres. Lo hizo con un lenguaje seductor: “libertad”, “diversidad”, “progreso”. Pero esa libertad no era para todos. Era la libertad del capital para devorar el mundo, no la del obrero, el campesino e incluso la misma clase media, para conservar su dignidad. El liberalismo anglosajón, con su idea absolutista del individuo como entidad soberana, desgajada de toda comunidad, tradición o vínculo, se volvió dominante. Así, el individualismo no sólo reemplazó a la clase como sujeto político, sino que también vació de contenido a la nación, a la cultura y hasta a la espiritualidad.

Lo que Zygmunt Bauman llamó las consecuencias humanas de la globalización no fue más que el rastro de ruina y desarraigo que dejó ese nuevo (des)orden. Franz Hinkelammert, con mayor profundidad, denunció cómo ese huracán neoliberal se presentaba como progreso mientras aniquilaba toda resistencia real: familia, comunidad, religión, patria, incluso la propia realidad. El capitalismo no busca sólo dominar, sino disimular, desviar, negar.

En ese contexto, la izquierda se perdió. Se enamoró de los cantos de sirena del progresismo posmoderno, creyendo que abolir las fronteras, las naciones y los vínculos tradicionales era un gesto revolucionario. Abrazó un discurso anti-identitario que, en lugar de confrontar al capital, lo liberó de los pocos límites que aún tenía. En su afán de parecer moderna y correcta, la izquierda dejó de hablarle al pueblo real: el que trabaja, el que cree, el que pertenece.

Trató a ese pueblo como ignorante, retrógrado, discriminador. Le dio la espalda justo cuando más lo necesitaba. Y entonces ocurrió lo impensado: la rebeldía viró hacia la derecha. No hacia la derecha liberal del libre mercado, sino hacia una derecha conservadora, populista, incluso radical en algunos casos, que supo leer el malestar de los pueblos y apropiarse del relato de la defensa del arraigo, de la soberanía, de la identidad.

Una derecha que, paradójicamente, se ha comportado en muchos casos de forma más “marxista”, en el sentido de comprender la lucha de clases y oponerse al poder global del capital, que los autoproclamados marxistas del presente. Esta derecha, aunque llena de contradicciones internas (pues algunas de estas derechas siguen siendo fanáticas del mercado en lo económico y liberales en lo social), las hace hoy más cercanas a las masas que cualquier izquierda académica, elitista y desarraigada.

Esta es la gran paradoja de nuestra era: el capitalismo global hizo de la izquierda su aliada cultural, mientras la derecha recogió el hartazgo de los de abajo. Así, el espacio de la resistencia cambió de lugar. Pero este nuevo bloque conservador no ofrece un proyecto alternativo real: su retorno a la tradición muchas veces es superficial, y su crítica al capital no es estructural, como muchos deseáramos.

Por eso, si desde los pueblos se quiere disputar en serio el poder a esta derecha en ascenso, no se puede volver a la lógica liberal que ha dominado la izquierda posmoderna. No se puede seguir absolutizando al individuo por encima de la sociedad, negando los vínculos colectivos, las raíces culturales, las tradiciones, las espiritualidades, la nación. Esa lógica liberal-individualista es la verdadera aliada del capital global.

La verdadera emancipación y la construcción de un futuro justo no pueden construirse sin identidad, sin comunidad, sin soberanía, ni sin un profundo sentido de pertenencia que devuelva a los pueblos su lugar central en la historia. Sobre estos pilares se asienta la apuesta por un mundo multipolar, en el plano de las relaciones internacionales y el nuevo orden global. La disputa que se avecina ya no será entre izquierda y derecha, entre progresistas y conservadores, sino entre quienes defienden la vida con dignidad desde abajo, enraizados en sus pueblos, y quienes la convierten en mercancía, negociándola desde arriba en los fríos altares del mercado sin alma.