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La biomasa o los desechos de la ganadería ofrecen soluciones ambientales y ahorros económicos

Gloria Gavioli

Aprovechando la larga carta pública dirigida al ministro de Ambiente y Energía, me gustaría hacer un comentario.

No hay duda de que la situación de nuestra Costa Ruca es muy preocupante en relación con la cantidad enorme de basura que todos producimos, pero en varios países, como Alemania, por ejemplo, unos pueblos aprovechan sus desechos para producir gas natural que es 5 veces más abundante de lo que se necesita y lo que sobra, lo venden.

Uno de estos pueblos se llama Wildpoldsried. y la información la pueden encontrar en internet.

Existen alternativas, la biomasa o los desechos de la ganadería son fuentes naturales que ofrecen soluciones ambientales y ahorros económicos.

Costa Rica, conocida mundialmente como país verde, podría copiar y disfrutar de los mismos beneficios.

Imagen con fines ilustrativos: https://natuyser.es

Guanacaste, entrañable tierra

Iglesia colonial de San Blas, en la ciudad de Nicoya, la cual data de 1644 y ha sido restaurada varias veces. Foto: Elmer García y Marta Fermina Valdez

En el bicentenario de la anexión del Partido de Nicoya

Luko Hilje (luko@ice.co.cr)

Como lo han sustentado los geólogos, el territorio actual de Costa Rica no existía hasta hace unos 100 millones de años, durante el denominado período Cretácico. Para entonces, el actual continente americano estaba representado por dos gigantescas masas terráqueas —equivalentes a subcontinentes—, pero desconectadas, pues entre ellas había una gran brecha, en la cual se entremezclaban las aguas de los océanos Atlántico y Pacífico. Eso sí, en medio de un archipiélago con islas de varios tamaños y formas, en ese entorno marino sobresalía una bastante grande, que los científicos llamarían Guanarivas —nombre híbrido, de Guanacaste y Rivas—, tan solo con fines descriptivos, pues cuando se le bautizó así ya había perdido su aspecto de ínsula, y estaba incrustada en tierras continentales.

Ese proceso de inserción de Guanarivas estuvo asociado con varios fenómenos naturales, los cuales ocurrieron en un intervalo infinitamente lento, de millones de años. Estos consistieron en el afloramiento de vastas porciones rocosas desde el fondo marino —gracias a la llamada tectónica de placas— y numerosas erupciones volcánicas, fenómenos que fueron complementados con incesantes procesos de erosión y meteorización de inmensas rocas, así como de la sedimentación resultante del desgaste de éstas, favorecida esta última por las lluvias y las corrientes de agua. Tan dilatado fue todo, que no fue sino hace apenas unos tres millones de años que se completó la formación del territorio de Costa Rica, más una gran parte del de Panamá y una porción del sur de Nicaragua, lográndose así la actual configuración del istmo centroamericano.

Además del indiscutible valor de este providencial puente, que —con el territorio de Costa Rica como núcleo— fue el que le dio significado a América como un único e indivisible continente, para quienes somos biólogos tiene un significado adicional y de inmensa importancia. En efecto, esa especie de pasadizo hizo posible que, de manera paulatina, las plantas y los animales que habitaban los dos hemisferios originales pudieran desplazarse en un sentido u otro, para colonizar poco a poco el hemisferio opuesto. A este fenómeno migratorio se sumó el llamado endemismo, que alude a la aparición de nuevas especies, que son propias y exclusivas de un determinado lugar. Al fin de cuentas, son la migración y el endemismo los principales factores que permiten explicar que, a pesar de su reducido tamaño, Costa Rica posea una diversidad tan alta de especies de flora y fauna.

En la bajura guanacasteca

En el caso de la actual provincia de Guanacaste —en contraste con el resto del territorio nacional—, varios de los fenómenos geomorfológicos citados le confirieron una topografía muy peculiar. Es por ello que, con excepción de las alturas asociadas con los cuatro bellos volcanes que las flanquean por el oriente (Orosí, Rincón de la Vieja, Miravalles y Tenorio), su territorio está conformado por extensas planicies, cuya baja altitud las torna muy cálidas.

Estas son condiciones idóneas para que la incesante y pródiga fuerza del mundo vegetal se exprese de manera muy contrastante. Es así como, en estas bajuras, el bosque, de árboles imponentes y frondosos durante la estación lluviosa, como caobas, cedros, ceibas, cenízaros, cocobolos, espaveles, gallinazos, guanacastes, guapinoles, guayabones, higuerones, javillos, mayos, ojoches, pochotes y ronrones, se transmuta de manera radical al llegar la estación seca; no incluyo los nombres científicos de estas especies por razones de espacio, además de que estos nombres son mucho más atractivos.

Es esta estacionalidad —como la denominamos los biólogos— la que hace que, con pocas excepciones, los árboles pierdan su follaje por completo durante la estación seca. Aquí el bosque seco tropical, propio de la vertiente Pacífica de Mesoamérica, alcanza su máxima expresión, y aunque es cierto que los árboles defoliados parecen esqueléticos, en algunos emergen copiosas e intensas floraciones, como las rosadas del roble de sabana, al igual que las amarillas del poro-poro, el saragundí y el cortez amarillo. Es oportuno aclarar que, aunque las floraciones rojas del malinche y las lilas del jacaranda son también fabulosas, ambas son especies importadas, la primera de África, y la segunda de Suramérica.

Fue este entorno, de vastos territorios, el que habitaron los indígenas chorotegas, quienes aprovechaban los recursos naturales, tanto terrestres como marinos, de manera armoniosa. De su vida cotidiana y sus costumbres, se cuenta con valiosas crónicas de la época de la conquista española, entre las que sobresalen las del célebre Gonzalo Fernández de Oviedo, quien estuvo 22 años en América, y nos legó cinco volúmenes muy ricos en información; por cierto, en uno de ellos aparece el primer croquis del golfo de Nicoya, que data de 1529.

En cuanto a la flora utilizada por los indígenas, él destaca al nance como un apetecido árbol frutal, al palo brasil como fuente de pigmentos para teñir telas, y al jobo por sus propiedades medicinales. Finalmente, resaltó la abundancia de Quercus oleoides, la única especie de roble o encino de bajura que hay en el país, el cual produce bellotas comestibles.

En relación con la fauna mayor —aunque con otros nombres—, menciona al por entonces muy común venado cola blanca y a su pariente, el cabro de monte, más varias especies de felinos (jaguar, puma y león breñero). También al coyote, al tigrillo, a un oso hormiguero, una ardilla, un conejo y un armadillo, al igual que a una especie de zorrillo hediondo. Llama la atención que no se refiera al mono congo, la danta, el ocelote, los chanchos de monte o cariblancos, y el zorro pelón, que cita en sus relatos para otras zonas del país.

Ahora bien, aunque en el siglo XIX, ya en la época republicana, varios cronistas extranjeros nos legaron vívidas descripciones del paisaje de Guanacaste, solo el danés Anders S. Oersted lo hizo con mirada de biólogo. En efecto, al transitar por ahí a inicios de marzo de 1847 —en plena estación seca—, relataba que «toda esta región ofrece una vista desértica, árida y monótona en esta época del año. El terreno y la vegetación, o sea, toda la fisonomía de la región, es igual en toda esta parte de Costa Rica […], y en alto grado diferente a los que uno se encuentra en el resto del país. Aquí no se encuentran ni las altas y empinadas pendientes montañosas, ni los profundos valles con ríos impetuosos. Acá todas son tierras bajas y planas, solamente interrumpidas aquí y allá por pequeños cerros y cordilleras bajas. Llanuras grandes y casi desnudas, apenas cubiertas por una delgada alfombra de hierbas y con árboles solitarios, bajos y retorcidos, hacen que la fisonomía de esta región luzca llamativamente contrastante con el resto del trópico exuberante».

Sin embargo, a pesar del agobio provocado en su ánimo por este paisaje yermo, Oersted no pudo omitir la mención de otras maravillas de la estación seca.

Efectivamente, colmados sus ojos y su piel por lo que atestiguaba al avanzar, muy temprano, hacia el norte, expresaba que «de nuevo brillaba la luna de manera espléndida, y un fuerte viento soplaba desde el noreste; este viento de tierra sopla regularmente todas las madrugadas. Apenas asomaban los primeros rayos del sol, cuando el viento se calmó. Uno se pone a meditar: hacia el este, el sol se levantaba detrás de los volcanes Orosí y Rincón [de la Vieja], cuyos imponentes picos parecían arder entre llamaradas; hacia el oeste, las grandes áreas de pastizales del Pacífico, el aire tranquilo, liviano y claro como el éter, así como el agradable y casi enervante aroma de las flores de las Acacias y Malpighias. Todo esto producía una impresión poderosa e inolvidable». De estas plantas, la primera corresponde al aromo (Vachellia farnesiana) congénere de los cornizuelos, y la otra pareciera ser pariente de la acerola. Y, agregaría yo, también las deliciosamente penetrantes fragancias del chan, el madroño, el sacuanjoche y el guácimo.

El muy vasto Partido de Nicoya

A propósito de haciendas y territorios, es oportuno aquí retroceder en el tiempo, hasta 1821, año clave, pues fue cuando ocurrió la independencia de los países centroamericanos.

Al respecto, un hecho a destacar es que para entonces los países que conformaban la llamada Capitanía General de Guatemala no son exactamente los mismos representados en la actualidad en América Central; a ellos se sumaba Chiapas —hoy perteneciente a México—, y no aparecía Panamá, que era parte de la Gran Colombia.

En tal sentido, desde la época de la colonia, cuando las poblaciones de los indígenas chorotegas habían sido drásticamente mermadas, y ellos vilmente despojados de sus tierras ancestrales, existía un territorio denominado Partido de Nicoya. Tan vasto era, que equivalía a toda la actual península de Guanacaste, al punto de que sus límites eran el río Tempisque y su afluente el río Salto por el este, mientras que por el norte lo eran el lago de Nicaragua y el río La Flor, ambos en territorio nicaragüense; como el océano Pacífico lo delimitaba por el occidente y el sur, todas las actuales playas guanacastecas pertenecían al Partido de Nicoya. En realidad, correspondía a casi todo el territorio de la actual provincia de Guanacaste, con excepción de Abangares, Cañas, Tilarán y Bagaces.

Para entender a cabalidad la compleja historia del Partido de Nicoya, quizás las dos principales obras sean El río San Juan en la lucha de las potencias (1821-1860) (2001), de la recordada historiadora Clotilde Obregón Quesada, y Nicoya: su pasado colonial y su anexión o agregación a Costa Rica (2015), de los reputados historiadores Luis Fernando Sibaja Chacón y Chester Zelaya Goodman. Y en ambas se capta con meridiana claridad que esas feraces vastedades de la bajura guanacasteca no siempre estuvieron regidas por el mismo régimen político-administrativo.

Por ejemplo, Obregón relata que —aunque no siempre se denominó Partido— esa unidad territorial y administrativa fue una gobernación anexa a la de Nicaragua desde la conquista española hasta 1558, para después, por unos 35 años (1558-1593) tornarse independiente. Posteriormente, por apenas nueve años (1593-1602) estuvo unida a Costa Rica, para poco después, y por nada menos que 184 años (1602-1786), ser independiente de nuevo. Finalmente, volvió a estar unida a Nicaragua por 23 años, aunque de manera paulatina se fueron cimentando importantes lazos económicos y políticos con Costa Rica, hasta que, de manera voluntaria, en una memorable acta suscrita en Nicoya el 25 de julio de 1824 por algunos dirigentes políticos locales, encabezados por Manuel Briceño Viales, Toribio Viales Cabrera, Ubaldo Martínez Reina y Manuel García Mendoza —cuyo facsímil aparece en el libro de Sibaja y Zelaya—, se decidió su anexión o incorporación a Costa Rica.

Ese hecho, que data de hace dos siglos, es el que se celebra el próximo 25 de julio, y que justifica el presente artículo; además, diez años después también se incorporaría a Costa Rica la por entonces denominada Guanacaste, hoy Liberia. Ello ocurrió sobre todo por conveniencia comercial, pues había más vínculos de este tipo con Costa Rica que con Nicaragua, además de que en este último país se sufría una gran inestabilidad política.

En síntesis, el territorio del Partido de Nicoya no siempre perteneció a Nicaragua, como lo han alegado los gobiernos de dicho país una y otra vez a lo largo de la historia. Al respecto, en Internet se puede hallar un video de Cable News Network (CNN), que data de setiembre de 2013, en el que, en una de sus arengas —y con las bravuconadas que lo caracterizan— el sátrapa Daniel Ortega Saavedra se deja decir que Costa Rica despojó a Nicaragua de Guanacaste, y que ello fue «un acto de fuerza, de guerra». Esto es ignorancia o mala fe, pues ello ocurrió en un cabildo abierto y no en un conflicto bélico. ¡Sobran las palabras!

Lo de Ortega y otros que lo antecedieron no son más que impertinencias y majaderías, pues no tienen asidero en la realidad, como lo demuestran de manera irrefutable los historiadores Obregón, Sibaja y Zelaya. En tal sentido, toda pretensión demagógica y chovinista de su parte se esfuma ante el muy bien cimentado cuerpo de evidencias documentales, propias de esas dos obras, emergidas del ámbito estrictamente académico. Por cierto, Zelaya —hoy con 84 años de edad— es un historiador muy connotado, así como un destacado docente —de cuyas enseñanzas pude disfrutar en la etapa de Estudios Generales, en la Universidad de Costa Rica— y, aunque costarricense hoy, nació en Granada, Nicaragua, y también ha escrito bastante sobre la historia de su patria natal.

Ahora bien, cabe hacer aquí una digresión para referir que cuando, a inicios de 1856, el líder filibustero William Walker reclamó a favor de Nicaragua los territorios del Partido de Nicoya y de Liberia, además de ignorar lo hasta aquí narrado, hizo otra jugarreta.

En efecto, en el Mapa oficial de Nicaragua, 1856 [derivado] de los recientes levantamientos ordenados por el Presidente Patricio Rivas y el General William Walker —impreso en colores en Nueva York—, no solo incluyó dichos territorios, sino que les adicionó los de Abangares, Cañas, Tilarán y Bagaces. Y, por si no bastara, les sumó los de los actuales cantones de Guatuso, Upala, Los Chiles, Río Cuarto, San Carlos y Sarapiquí. ¡Claro! Su intención era —como lo ha sustentado el amigo historiador Raúl Arias Sánchez— disponer de toda la cuenca del río San Juan y una inmensa porción de su región sureña, en menoscabo de Costa Rica, con miras a la construcción de un canal interoceánico, iniciativa apadrinada por John H. Wheeler, embajador estadounidense en Nicaragua. Pero, esto, risible de por sí —si no fuera por la seria amenaza que representaba para la integridad del territorio de Costa Rica—, hoy alcanza matices caricaturescos, cuando algunos sectores de la prensa nicaragüense afines a Ortega usan este mapa para sus fines.

El truculento mapa que en 1856 Walker ordenó imprimir en la casa gráfica Albert H. Jocelyn, en Nueva York. Cortesía: Museo Histórico Cultural Juan Santamaría.

Antes de concluir esta sección, es oportuno referirse al topónimo Moracia. Fue instituido por el Congreso de Costa Rica, en acatamiento de una solicitud formulada por los propios lugareños, en un acta suscrita el 25 de mayo de 1854, para así agradecer al presidente Juan Rafael (Juanito) Mora Porras su apoyo. Efectivamente, según el eximio historiador Rafael Obregón Loría en su libro Costa Rica y la guerra contra los filibusteros (1991), en un momento de tirantez por reclamos de Nicaragua, a inicios de 1854 don Juanito viajó con una comitiva a la zona de Guanacaste, para reafirmar su vínculo con Costa Rica; por cierto, fue en esa oportunidad que su cabecera fue bautizada con el nombre Liberia. Cabe indicar que el topónimo Moracia —alusivo a su apellido— fue derogado el 20 de junio de 1860 por los enemigos políticos de don Juanito, nueve meses después de su derrocamiento.

Sin embargo, lo que no pudieron borrar fue que, conducido por don Juanito, un día de marzo de 1856 llegó a Liberia el Ejército Expedicionario, para instalar ahí su Cuartel General en Marcha. Además, que poco después, el día 20, un Jueves Santo, en una batalla fulminante se derrotó en la hacienda Santa Rosa —a unos 40 km de ahí— al ejército filibustero de Walker, comandado por el coronel húngaro Louis Schlessinger. De esta manera, se defendieron la soberanía y la libertad de Costa Rica, y los nombres de Moracia o Guanacaste quedaron inscritos con letras indelebles en los anales de la historia patria, al igual que de la centroamericana.

Guanacaste, emporio de haciendas ganaderas

Antes de referirnos a la ganadería en Guanacaste, que fue la principal actividad económica desde la época colonial, es oportuno un paréntesis para aludir al nombre de la provincia, que proviene del árbol homónimo —hoy símbolo nacional de Costa Rica—, bautizado Enterolobium cyclocarpum por los botánicos. De raíz indígena, su nombre común se originó de las voces aztecas quauitl (árbol) y nacaztli (oreja), debido a que su fruto se asemeja a una oreja; así consta en el libro Diccionario de costarriqueñismos (1919), del famoso lingüista Carlos Gagini Chavarría. Y, como a menudo los nombres comunes de las plantas varían entre países, en México también se le denomina huanacaxtle, huinacaxtle, huinecaxtli, huienacaztle, ahuacashle, cuanacaztle, nacaztle, cuanacaztli, cuaunacaztli, nacaxtle y orejón, mientras que en El Salvador se le llama conacaste; asimismo, se le conoce como corotú en Panamá, orejero y caracaro en Colombia, y carocaro en Venezuela.

Para retornar al paisaje de Guanacaste a mediados del siglo XIX, casi toda la provincia —por entonces denominado departamento de Guanacaste— estaba habitada por apenas 9112 personas, el 11% de la población nacional, que era de 100.174 individuos; así consta en el libro Bosquejo de la República de Costa Rica (1851), de Felipe Molina Bedoya. 

En cuanto a sus pobladores, los había de diversas etnias, pues a los indígenas se sumaron los españoles, al igual que los criollos —españoles nacidos en América— y numerosos negros traídos de África por los españoles; los historiadores Sibaja y Zelaya incluyen en su libro datos muy reveladores al respecto. En consecuencia, y de manera inevitable, sobrevinieron los cruces, así como el intercambio y combinación de genes entre estos grupos, para dar origen a personas mestizas —hijas de blancos e indios—, mulatas —de blancos y negros— y zambas —de indias y negras—, en un auténtico crisol de etnias.

Sin embargo, más allá del color de la piel, cada quien portaba sus propios rasgos culturales, reflejados en su lenguaje, comidas, costumbres, tradiciones, música, etc., por lo que esta mescolanza genética dio pie a un sincretismo y una cultura muy peculiar y rica, única en Costa Rica. Como una elocuente muestra, basta con revisar la exquisita obra Diccionario de guanacastequismos (2010), de Marco Tulio Gardela, prologada de manera muy certera por el escritor Miguel Fajardo Korea; oriundo de Nicoya, Miguel es un reconocido poeta y gestor cultural, a quien por fin tuve el gusto de conocer en persona este año en Liberia.

Ahora bien, para retornar a la ganadería como actividad económica, su historia es de larga data en la región. Para la época en que el naturalista Oersted recorrió Guanacaste, casi todo su territorio estaba ocupado por medio centenar de haciendas, algunas realmente gigantescas, al punto de que una de ellas, La Catalina, medía 19.665 hectáreas; así se capta en el prolijo libro La hacienda ganadera en Guanacaste: aspectos económicos y sociales 1850-1900 (1985), de Wilder Gerardo Sequeira. Por cierto, Oersted estuvo en Santa Rosa y Sapoá, ambas pertenecientes a los descendientes del guatemalteco Agustín Gutiérrez de Lizaurzábal, quien con la nicaragüense Josefa Peñamonge y La Cerda procreó una amplia prole en Costa Rica, que se ha extendido hasta hoy.

Como una curiosidad, los nombres de las haciendas guanacastecas eran los siguientes: Abangares, Ánimas, Boquerones, Ciruelas, Cuipilapa, Culebra, El Amo, El Jobo, El Real, El Viejo, Guapote, Hedionda, Higuerón, La Catalina, La Cueva, La Chocolata, La Palma, Las Cañas, Las Ciruelas, Las Trancas, Las Ventanas, Llano Grande, Mateo, Miravalles, Mogote, Monteverde, Murciélago, Naranjo (Bagaces), Naranjo (Liberia), Orosí, Palo Verde, Paso Hondo, Pelón de la Altura, Pelón de la Bajura, San Jerónimo (Bagaces), San Jerónimo (Liberia), San Rafael, San Roque, Santa Isabel, Santa María, Santa Rosa, Santo Tomás, Sapoá, Tempisque, Tenorio, Tierra Blanca, Ujarrás y Zapotal.

Cabe destacar que la mayoría de estas haciendas no tenían conexión directa con el antiguo Camino Real, que comunicaba el Valle Central con Nicaragua y el resto de Centroamérica, el cual se utilizaba desde la época colonial con fines comerciales, sobre todo. Por cierto, a partir de Esparza, y en un recorrido de 79,5 leguas (unos 443 km), los hitos geográficos de dicha ruta eran los siguientes: La Barranca, Aranjuez, Guacimal, Terrero, Abangares, La Palma, El Higuerón, Las Cañas, Bagaces, El Potrero, El Pijije, El Guanacaste, El Colorado, Los Ahogados, El Pelón, Las Cruces o Tempatal, Estero de las Salinas, El Naranjo, Río Ostional, La Flor, y La Sebadilla o Juan Dávila; así consta en un informe suscrito en 1848 por Ramón de Minondo, Director de Obras Públicas, el cual apareció en la prensa (El Costa-Ricense (No. 98, 21-X-1848).

Ahora bien, en cuanto a los dueños de las haciendas, aunque algunos eran latifundistas ausentistas —residentes en el Valle Central o en Nicaragua—, Sequeira demuestra que la gran mayoría vivían en Liberia, y algunos en Bagaces.

Cada uno de ellos delegaba sus responsabilidades de administración en un mandador, quien era la autoridad máxima en su respectiva hacienda; entre otras actividades, se encargaba de seleccionar y contratar la fuerza laboral (sabaneros, peones, cocineras y criadas). A su vez, contaba con dos subalternos: el caporal, y el capataz o sobrestante. El primero se dedicaba de manera exclusiva al ganado, por lo que llevaba el inventario de las reses, así como a su transporte y entrega, cuando se vendían. Por su parte, el capataz dirigía y supervisaba a los sabaneros y a los peones. Esta información, y mucha más, sumamente valiosa —incluidos los testimonios de varios ancianos que laboraron ahí— aparece en el capítulo Trayectoria histórica de la hacienda Santa Rosa: sus propietarios a lo largo del tiempo, escrito por los historiadores Brunilda Hilje Quirós y William Solórzano Vargas, para el libro Santa Rosa, paraje de biodiversidad y escenario de la libertad, que me correspondió editar.

Como lo relatan estos autores, los sabaneros eran las figuras más visibles de la hacienda. Tras destacar que «constituían la fuerza laboral más importante», especifican que «a ellos les correspondían todas las tareas relacionadas con el ganado, lo cual incluía recoger los animales para bañarlos, curarlos de garrapatas, tórsalos y otros parásitos, ponerles la marca o “fierro” de su patrón, y amansar caballos. Además, muchos eran, y aún lo son, verdaderos artesanos en la elaboración de gruperas, cinchas, albardas, coyundas y otros implementos, que constituían sus herramientas de trabajo y los aperos de su caballo».

A los sabaneros se sumaban los peones, cuya labor principal era desyerbar con machete los pastizales, aunque también picar leña para la cocina, cavar pozos para abastecer de agua al ganado, y construir o reparar las cercas de encierros donde se protegía a las reses, ya fuera enfermas, prontas a parir, o recién paridas.

Finalmente, de inmensa importancia era la labor de las cocineras, pues de ellas dependían por completo todos —el mandador, el caporal, el capataz, los sabaneros y las peonadas—, para poder contar puntualmente con el desayuno, el almuerzo y la cena cotidianos. Tan pesadas y agobiantes tareas culinarias eran complementadas con las de las criadas, que tenían a su cargo la limpieza de los dormitorios, al igual que el lavado y el planchado de la ropa de esa muchedumbre.

La mítica pampa guanacasteca

En mi infancia, la percepción que tenía de Guanacaste estaba moldeada en mi mente por las imágenes que el poeta santacruceño José Ramírez Sáizar dejó plasmadas en el Himno a la Anexión de Guanacaste, que entonábamos cada 25 de julio en la escuela. En él convergen topónimos bellamente sonoros, como Diriá y Nicoya, la exaltación de la valentía del legendario indígena chorotega Curime —novio de la princesa Nosara—, y la irrenunciable y autónoma decisión de los pueblos nicoyano y santacruceño de sumarse a Costa Rica, encarnada en la frase «De la Patria por nuestra voluntad».

A propósito del nombre de dicho himno, a menudo se incurre en el error de decir que toda Guanacaste se anexó a Costa Rica, cuando lo cierto es que —como ya se indicó—, los actuales cantones de Abangares, Cañas, Tilarán y Bagaces siempre fueron parte del territorio costarricense. Asimismo, algunos autores han cuestionado el uso del término anexión, y sugieren reemplazarlo por uno más apropiado, como agregación, unión o incorporación, acerca de lo cual los expertos Sibaja y Zelaya hacen un breve pero muy esclarecedor análisis histórico. En realidad, no percibo nada incorrecto en aquel término pues, según la Real Academia Española, anexar significa «unir o agregar algo a otra cosa con dependencia de ella», y Guanacaste —por importante que sea en varios sentidos— es tan solo una parte o una región de Costa Rica; como una curiosidad, en el título de su libro, Sibaja y Zelaya incluyen los de anexión y agregación, de manera un poco salomónica.

Para retornar a mi relación con Guanacaste, ya en la adolescencia visualizaba tan lejanos parajes como territorios planos y extensos, que emergían de la Cordillera Volcánica en el oriente, para desvanecerse en el océano Pacífico. En la prensa radial y escrita se aludía a ellos con términos como pampa, sabana, llano, llanura, bajura y planicie, que, por cierto, no significan exactamente lo mismo en términos biogeográficos. Además, en el Liceo de San José tenía dos queridos compañeros de raíces guanacastecas, quienes narraban cosas de sus terruños; ellos eran Leonardo Soto, oriundo de Carrillo o de Nicoya, y Mayela Jaen Castellón, puntarenense de nacimiento, pero de padres guanacastecos.

Sin embargo, yo ignoraba por completo la dimensión social de lo que acontecía en esas míticas comarcas. Que había grandes latifundios pertenecientes a acaudalados terratenientes y, en consecuencia, sabaneros y grandes peonadas de pobres, lo conocí y aprendí en los albores de mi educación secundaria, cuando uno de mis hermanos compró y llevó a casa el libro Memorias de un pobre diablo, de Hernán Elizondo Arce, Premio Nacional de Novela en 1964. De padre domingueño y madre orotinense, llegado a Guanacaste de niño, y de adulto convertido en maestro rural, Elizondo no solo atestiguó de primera mano el drama cotidiano de estas atribuladas gentes, víctimas de las arbitrariedades y de la explotación, sino que, con magnífica y conmovedora pluma, supo narrar tantos dolores y penas.

Ahora bien, aunque en nuestra niñez y adolescencia dos de mis hermanas mayores nos llevaban al mar en Puntarenas —en un viaje de ida y vuelta el mismo día, gracias que el tren salía de madrugada y regresaba a media tarde—, para el verano de 1967 cambiaron de plan, y esa vez visitamos playa Sámara, en Guanacaste. Viajamos en autobús hasta Nicoya, nos hospedamos en una pensión céntrica, y ellas contrataron a un señor para que nos llevara en yip hasta dicha playa, pues no había otro medio de transporte, salvo el caballo.

El resultado de esa aleccionadora travesía lo sinteticé hace unos años, en un artículo intitulado Pobres diablos… ¡y diablas! (Informa-tico, 20-XI-06), así: “Al siguiente verano, en las vacaciones familiares fuimos a conocer Guanacaste y, mientras mis ojos y mi piel disfrutaban de los sorprendentes paisajes de nuestras bajuras y sus paradisíacas playas, mi corazón andaba por otro lado: captando en vivo lo que el libro retrataba, en aquellos ranchos tugurientos a la vera de los resecos y empolvados caminos, en el olor del humo emergiendo de paupérrimos fogones, en las interminables cercas de púa delimitando los amarillentos jaraguales de los latifundios, en los cuerpos retostados y enjutos, de las extenuantes faenas bajo esos inclementes soles, así como de tantas hambres acumuladas”.

Debo decir que el esclarecedor y vibrante libro de Elizondo, más esa visita a Guanacaste, me marcaron de por vida en cuanto a mi sensibilidad y mi compromiso social.

Mi acercamiento a Guanacaste

Aunque ese fue el único viaje que hice a Guanacaste en mis tiempos de colegial, con el inicio de mi carrera en Biología en la Universidad de Costa Rica (UCR) tuve la fortuna de retornar, pues la singularidad biológica y ecológica de esa región demandaba visitarla.

Fue así como en el curso de Historia Natural de Costa Rica, impartido por el recordado Sergio Salas Durán, empecé a familiarizarme con los aspectos geológicos, edáficos, climáticos, botánicos, zoológicos y ecológicos de esa región, que él conocía muy bien, pues residió un tiempo en el Parque Nacional Santa Rosa; por cierto, Sergio nos legó una crónica intitulada El tesoro del Parque Nacional Santa Rosa, que incluí en el citado libro que me correspondió editar, rico en información acerca de la historia natural de esos parajes. Años después, para efectuar observaciones de campo, visitamos esta localidad en los cursos de Ornitología y Herpetología —incluidas las arribadas masivas de tortuga lora—, en tanto que en el de Biología Marina estuvimos en Playas del Coco y Bahía Culebra; los respectivos profesores fueron Douglas Robinson, Gary Stiles y Carlos Villalobos Solé.

En el verano de 1973, dado que se necesitaban especímenes para las clases de laboratorio, recorrimos otros puntos, como asistente de los profesores Manuel María Murillo Castro y Carlos Valerio Gutiérrez, en los cursos de Zoología de Invertebrados y Zoología de Vertebrados, respectivamente. En el primer caso, íbamos como ayudantes Freddy Pacheco León, José Antonio Vargas Zamora y Wilberg Sibaja Castillo, y con don Manuel visitamos las playas de Brasilito y Conchal, para recolectar invertebrados marinos; era una época de pésimos y polvorientos caminos, y dormimos en tiendas de campaña. En el segundo caso, fuimos a varios sitios, y con Carlos y Wilberg recuerdo haber pernoctado en tiendas de campaña en los predios de la hacienda La Pacífica, en Cañas —por entonces de los esposos Werner y Lilly Hagnauer, conservacionistas suizos—, al igual que en una hacienda de la familia Baldioceda, al pie del volcán Orosí, mientras soportábamos muy fuertes ventoleras.

Así que esos fueron mis primeros acercamientos a la pampa guanacasteca, que dejó de ser mítica en mis sentidos. Desde entonces, sus desbordantes paisajes y ese afecto tan peculiar de los locuaces lugareños, de talante espontáneo, abierto y sincero, se incrustaron para siempre, y permanecen gratamente palpitantes en mi corazón.

Ahora bien, en el verano de 1974, ya graduado yo como bachiller en Biología, tomé el curso de Ecología de Poblaciones en la UCR —auspiciado por la Organización para Estudios Tropicales (OET)—, el cual fue coordinado por los ya citados Douglas, Gary y Sergio. Y fue así como, junto con compañeros de varios países latinoamericanos, permanecimos una semana en la Estación Biológica Palo Verde, y otra semana en Monteverde, lugar donde confluyen las provincias de Guanacaste, Puntarenas y Alajuela.

Al año siguiente retorné a Palo Verde dos veces, como asistente en dicho curso y, en años posteriores visité localidades de Abangares, Cañas, Bagaces y La Cruz, en varias giras, ahora como profesor en la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional (UNA). Recuerdo que a fines de setiembre de 1983, con varios colegas pudimos recorrer en una buseta unos 200 km del territorio provincial, a través de la Carretera Interamericana —que corre por gran parte del curso del antiguo Camino Real—, para penetrar en Nicaragua por Peñas Blancas, pues desde la UNA se deseaba apoyar a dicho país en el campo agrícola y forestal, en respuesta a una solicitud que hiciera su gobierno. Asimismo, en una ocasión formé parte de una comitiva que, invitada por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), debía visitar Tilarán para evaluar y proponer soluciones ante el riesgo de que descomunales masas flotantes del pasto llamado gamalote (Paspalum fasciculatum) dañaran estructuras clave en la represa hidroeléctrica de Arenal.

Asimismo, fue durante los años de estadía en la UNA, hasta 1990, que, como parte de las actividades del Programa Interinstitucional de Protección Forestal (PIPROF), conformado por colegas del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), la Dirección General Forestal (DGF) y la UNA, visitamos Guanacaste reiteradas veces para asesorar a los productores forestales en el manejo de plagas; ahí estuvimos con Marcela Arguedas Gamboa, Mariela Bermúdez Mora y Manuel Víquez Carazo (TEC), Carlos Manuel Araya Fernández (UNA), Luis Quirós Rodríguez y Félix Scorza Reggio (DGF). Ello me permitió volver a algunos sitios conocidos, así como familiarizarme con otros nuevos, al punto de recorrer, en diferentes momentos, localidades de los once cantones de la provincia: Liberia, Nicoya, Santa Cruz, Bagaces, Carrillo, Cañas, Abangares, Tilarán, Nandayure, La Cruz y Hojancha.

Es pertinente indicar que, aunque con PIPROF efectuamos giras por todo el país durante muchos años, la recurrencia de visitas a Guanacaste obedeció a las plantaciones resultantes del programa de incentivos para la reforestación impulsado a partir del gobierno de don Rodrigo Carazo Odio (1978-1982). En realidad, por muchos años la ineficiente ganadería de carne había provocado muy altas tasas de deforestación en Guanacaste, asociadas con el establecimiento de vastos pastizales; ese lamentable fenómeno fue lo que el célebre ecólogo Joseph Tosi, del Centro Científico Tropical (CCT), denominó «potrerización» del país.

Y, para finalizar mis recorridos de entomólogo por Guanacaste, después de muchos años de no hacerlo, en abril de 1998 retorné, cuando ya trabajaba en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE). Lo hice para tomar muestras de moscas blancas (Bemisia tabaci) y de los virus que transmite, como parte de un proyecto mundial, coordinado en América Latina por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), en Colombia. Me acompañó Alexis Serrano, por entonces asistente de mi colega Pilar Ramírez Fonseca, en el Centro de Investigación en Biología Celular y Molecular (CIBCM), de la UCR. Fue una jornada maratónica, de cinco días consecutivos, por Bagaces, Carrillo, Cañas y Tilarán, a las que se sumaron tres localidades (Abangaritos, Lepanto y Jicaral) que están en la península de Nicoya, pero pertenecen a Puntarenas.

Además de esta iniciativa, entre 2001-2004 participé, esta vez en el campo forestal, en el proyecto Cerbastán, desarrollado en la hacienda La Pacífica —ahora de Stephan Schmidheiny—, financiado por la Fundación Avina, creada por este conservacionista y filántropo suizo. Eso implicó la dirección de la tesis de doctorado del estudiante salvadoreño Francisco Soto Monterrosa, referida al efecto de diversificar plantaciones de cedro y caoba con otras especies de valor agroforestal, para reducir el ataque de esas maderas preciosas por la larva del barrenador de los brotes (Hypsipyla grandella).

Para concluir este recuento acerca de mi relación con el paisaje guanacasteco, además de recorrer sus planicies y bajas serranías, así como de disfrutar numerosas veces de sus bellísimas playas en años posteriores, pude estar al pie del Orosí —como lo indiqué en páginas previas—, al igual que de los volcanes Miravalles y Tenorio, todos de hermosos perfiles. Asimismo, tuve el gusto de visitar la cima del Rincón de la Vieja junto con el colega Juan Bravo Chacón, lo cual hicimos en enero de 1984 con los amigos Ricardo Sol Arriaza, Luisa Castillo Martínez y sus pequeños hijos Felipe y Alejandra.

Ahora bien, más allá de lo geográfico, hay una dimensión humana que ha enriquecido mi vida, y es el trato que tuve, en el Valle Central, con varias personas nacidas en Guanacaste, o de raíces guanacastecas. Dos de ellas fueron los ingenieros agrónomos Abundio Gutiérrez Matarrita y Héctor Zúñiga Rovira —poeta este último, así como autor de la letra y la música de la muy famosa canción Amor de temporada—, más el ya citado Carlos Valerio —oriundo de Tilarán— y el liberiano Edmundo Abellán Cisneros, compañero en la UNA como docentes. A ellos se suman varios alumnos ahí, hoy destacados profesionales forestales, como David Guadamuz Leal, Ángel Guevara Villegas, Marco Rodríguez Li, Felipe Vega Monge, Francisco Ramírez Noguera y Rafael Ángel Sánchez Rojas. Y, ya después, desde el CATIE colaboré con la UNA y la UCR en dirigir o participar en las tesis de licenciatura de Paúl Gómez Matarrita, Jorge Aguirre Araya y Ricardo Noguera Peñaranda, también exitosos profesionales en los campos agronómico o químico.

Por cierto, en la UNA dirigí o participé en tesis de maestría sobre el manejo de animales vertebrados plaga en el noroeste del país. Realizadas en Cóbano y Curú —en la península—, así como en Bagaces y Cañas, fueron las de Maritza Guido Martínez con pericos, Javier Monge Meza con ardillas, Martín Lezama López con roedores, y Juan Diego Alfaro Fernández con zanates; de ellos, Maritza es salvadoreña y Martín nicaragüense. Además, dirigí la tesis de licenciatura de Javier, sobre la rata de la caña, en Cañas.

Finalmente, de particular importancia fue mi relación con el santacruceño Douglas Cubillo Sánchez, al que conocí de estudiante en agronomía en la UNA, y a quien años después dirigí su tesis de maestría, además de que participé en la de doctorado, ambas en la UCR, referidas a plagas de tomate y banano, respectivamente. Sin embargo, dadas su inteligencia, iniciativa, alta calidad profesional, generosidad y don de gentes, nuestra relación fue más cercana, pues lo contraté como mi asistente en el CATIE, en lo cual me acompañó por cinco años; nunca tuvimos un solo disgusto y, de tan fructífera interacción, publicamos 18 artículos en revistas científicas, así como 12 de carácter divulgativo, para agricultores. Muy lamentablemente, falleció joven, cuando estaba en la plenitud de sus labores profesionales, como lo relaté en el artículo A Douglas Cubillo, en el recuerdo (Nuestro País, 8-II-2017).

Palabras finales

Jubilado desde hace varios años, mis recorridos como científico por Guanacaste —tratando de contribuir en los campos agrícola y forestal— quedaron atrás en el tiempo. Ahora mis viajes son de descanso, restringidos a la visita ocasional a alguna de sus playas, de esas que abundan en cada recodo del irregular y caprichoso litoral Pacífico, a cuál más de atractiva.

Eso sí, cuando visito Guanacaste no puedo dejar de evocar a Hernán Elizondo, quien —como lo consigno en mi artículo—, hace pocos años advertía lo siguiente: “He insistido mucho en algo, en lo que me adelanté a los hechos […]. Las playas están en manos de los extranjeros. El turismo por un lado es bueno; por otro, terminaremos como en México, jalando valijas. Al norte de Acapulco hay barriadas miserables. Allá pasó lo que pasa aquí con Papagayo”. Ojalá que las autoridades nacionales, provinciales y cantonales, junto con las propias comunidades, puedan crear opciones productivas —lejos del frenesí inmobiliario y la casi subasta de playas—, que generen empleos bien remunerados y que dignifiquen a los lugareños, a la vez que propicien el verdadero desarrollo de la provincia.

En cuanto a mi relación actual con Guanacaste, ahora como aficionado a la historia, en años recientes me he interesado en entender mejor la manera en que el entorno y las gentes de la antigua Moracia contribuyeron al éxito logrado en la Campaña Nacional contra el ejército filibustero del esclavista William Walker —incluida la gloriosa batalla de Santa Rosa, por supuesto—, lo cual permitió garantizar y consolidar la integridad territorial y política de Costa Rica. Hay aún tanto por descubrir, esclarecer y difundir, que… ¡ahí seguiremos!

Es decir, Guanacaste permanece presente en mi vida. Y lo ha estado por ya tantos años que, desde que descubrí Pampa, le pedí a Elsa, mi esposa, que cuando yo muera, en mi funeral se entone la melodía de esa canción.

En realidad, musicalizado por el gran compositor santacruceño Jesús Bonilla Chavarría, se trata de un poema del alajuelense Eulogio Porras Ramírez quien, cautivado por sus paisajes y sus nobles gentes, le cantó a Guanacaste con amor filial, como lo narro en el artículo Aníbal Reni, desde la pampa guanacasteca (Informa-tico, 21-VII-08). Ese poema, que llega hasta lo más hondo del alma, culmina así: «Pampa, pampa. Te vio el sabanero / y ya nunca te puede olvidar; / en su potro se escapa ligero / tras el fiero novillo puntal. // Luego viene la tarde divina / y el contorno se mira sangrar; / hay marimbas que treman lejanas / y la pampa se vuelve inmortal».

Doctor: ¿Para qué?

Por Memo Acuña. Sociólogo y escritor costarricense.

Un reducido grupo de personas que me conocen, saben la posición que sostengo sobre los títulos académicos. Incluso este año, haber alcanzado el doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional en Costa Rica, me ha permitido confirmar por mucho y de lejos lo que pienso acerca de tales pergaminos.

No se confundan, por favor, con esta introducción. Valoro el esfuerzo individual y familiar de quien se lanza a la aventura de formarse al más alto nivel. Yo mismo he sentido en mi cuerpo y mi alma haber transitado un camino que me llevó a la consecución de mis estudios de posgrado. Valoro en todo sentido mi esfuerzo.

Sin embargo, sigo pensando que un título no es determinante para definir quién soy. Otras cosas, varias, me identifican y me acercan más a mí.

Es posible que en el lugar donde trabajo (la Universidad Nacional) esto que acabo de plantear sea una paradoja, un sinsentido. Es que en el sistema de casta académica que nos rige, ese “honor” titular da cierta comodidad, posición, legitimidad, aspectos en los que por cierto siempre estaré en desacuerdo. Abrazo más el saber que da la ancestralidad, la verdad de la oralidad centenaria, el germen luz de la palabra, el trazo horizontal de las verdaderas comunidades sin apellidos.

Posiblemente habrá quien quiera conversar conmigo sobre este tema. Claro: un café espera. Más no la descalificación ni los intentos por minimizar los argumentos que expongo.

Así como desapruebo los altares a los ejercicios de poder mal construidos, también me distancio de, quiénes teniendo un alto título académico, rozan la inhumanidad y la indiferencia en su vida cotidiana. Lo he dicho ya: autoridades reconocidas en su auténtico valor, solo en las comunidades originarias.

Me he preguntado en estos meses posteriores a mi defensa doctoral por qué pienso y, sobre todo siento (que para mí en este mundo actual es más importante que cualquier cosa) estas ideas acerca de la academia.

Pienso que mi tesis doctoral, la que me definió en mi subjetividad, se escribió mucho antes que le diera forma a la que presenté en marzo anterior. Se empezó a tejer una mañana de 2019 en el Río Suchiate, fronterizo entre Guatemala y México, en la que junto con colegas de la poesía centroamericana hicimos el viaje entre un país y otro. Ver, oler, pero sobre todo sentir lo que sentí ese día me hizo, si me permiten el termino, una persona más sabia.

Entonces sabiduría y conocimiento, que pueden ser complementarios, me han acompañado como paradoja durante todos estos años. Pienso en que justamente han sido los años donde mayor producción literaria he alcanzado, sin dejar de lado la reflexión académica, que ha estado allí.

Porque en el mundo académico hay que producir, para legitimarse. Para ser. En mi caso, la legitimación ha venido de un espacio de reconocimiento más íntegro y honesto, desde mi punto de vista: me la han dado cientos de niños y niñas de escuelas en varios países de Latinoamérica a los que les he llevado mi poesía. Allí, en esos momentos de absoluta libertad, siento que ha valido la pena ser quien ahora, con los años, he decidido ser.

Mi tesis, mi propuesta con la que quisiera ser recordado siempre, fue el ensayo sobre las movilidades humanas centroamericanas escrito entre 2018 y 2019. Ahí se resume lo que soy, pienso y siento. Premio aparte (que tampoco fue y ha sido determinante para mí) ese texto es el más emotivo y por consiguiente verdadero que he escrito en mi vida.

Lo que ocurre, con total honestidad, es que me he percatado que mi proyecto profesional se ha inclinado más al sentir que al mostrar que sé.

“Otros hagan el gran poema”, dice el poeta mexicano José Emilio Pacheco. Lo aplico entonces para otra dimensiones del conocimiento.

Hace poco solicité corregir un acta de una defensa de tesis en la que cumplí labores de director: “corrija- dije- soy Doctor y no máster” …. La verdad es que tardé varios días percatándome de que había traicionado mi pensamiento, mi práctica política (porque si, la principal práctica política es la que inicia desde adentro) y mi postura. En realidad, para mí no es determinante si aparezco de una forma o de otra.

Es probable que a partir de ahora y permanentemente me enfrente a esta contradicción que soy ahora. Pero pregunto: ¿quién no tiene su propias preguntas, contradicciones e incertidumbres?

De nuevo, abrazo a aquellos que con mucho esfuerzo (como yo) alcanzaron sus más grandes logros académicos traducidos en un título del más alto nivel. En un gesto de total ternura y honestidad con mi subjetividad, me abrazo fuerte.

Sigo pensando que mi camino está en otras trincheras: el arte, el espacio para crear y transformar desde sus latitudes. Es desde ese lugar lleno de color y luz que elegí seguir accionando, percutiendo, apalabrando.

Pienso que nuestras universidades, nuestras comunidades, el país, el mundo, requieren urgentemente un “cambio de corriente” que ayude a mirar con otros ojos, pero sobre todo desde el corazón y desde el alma.

Para mí allí radica el verdadero proyecto de vida que en mi caso me hace pleno, vital, pero sobre todas las cosas, libre.

De Estados Unidos para el Mundo: ¿El caos organizado?

Mag. Jiddu Rojas Jiménez. EUA

I. Violencia y categorías.

Condenar contundentemente la violencia política se hace necesario, en todas sus formas: En Estados Unidos, y como en el resto del Mundo. Pero también es un deber moral, político y académico, el recordar y explicar en el mismo gesto humanista, que el Imperialismo, como estructura política, económica, colonial, patriarcal, causal del ecocidio, es totalmente real y por definición, es la forma fundamental de violencia social en el Mundo contemporáneo capitalista.

¿Habrá que explicar más sobre violencia estructural en un país que tiene máquinas expendedoras de municiones letales? Y cuyas raíces mismas como proyecto político, se hunden históricamente desde su génesis histórica colonial, esclavista y racista.

Pareciera, sin embargo, que el vocablo «Imperialismo», como categoría de la Economía Política y de su crítica, ha desaparecido del debate político y académico en Costa Rica. Es un término francamente «satanizado», incluso académicamente.

Es nuestra opinión, que se podría y debería revisar y actualizar esta categoría científica-social; incluso «resemantizarse», como corresponde, pero no olvidarse o esconderse. El concepto más «neutral» de «sistema-mundo» (I. Wallerstein) o el de «centro -periferia» (citado por S. Amin) acaso la contienen o lo superan. De momento, sólo se pasea entre museos ideológicos y sectas testimoniales de izquierda, pero podría y debería ser rehabilitado, releído, y criticado.

Su actualización es incluso indispensable, para intentar entender la vertiginosa Geopolítica global. Ver «el bosque y no sólo los árboles», dice el proverbio. Una visión sistémica, dicen otros paradigmas; asumir la categoría de «totalidad social concreta» (K. Kosik), aconsejaba la Filosofía Política moderna. Bien, pues digámoslo: en principio el Imperialismo, como formación social global, es la estructuración del tiempo/espacio posible, para nuestra totalidad social concreta.

Precisamente y por esto último, es que el Estado Social de Derecho, el Estado -Nación, y el debate sobre lo nacional y las nacionalidades, o incluso sobre lo Plurinacional, es estratégico en el debate político latinoamericano. Incluso, los antagonismo de clases sociales en una determinada formación histórica, se enmarcarán en esta condición totalidad social. La Nación (en su complejidad) reaparece como primera mediación social e histórica, frente a la Globalización Imperialista.

II. Información, desinformación, cultura de masas.

Volviendo, recayendo en la inmediatez (Hegel), es inevitable comentar los sucesos. Todos vimos televisado el reciente atentado fallido al candidato Trump, y el consiguiente show mediático. Pero las reacciones mediáticas, a veces normales y naturales, otras veces exageradas, fingidas y hasta francamente serviles, no se hicieron esperar.

En consecuencia, las elecciones en Estados Unidos, para bien o para mal, repercuten en todo el Planeta. En particular, y dada la histórica relación comercial y económica asimétrica y desigual con nuestra Patria, con Centroamérica y el Caribe, cabía esperar este tipo de reacciones cipayas, exageradas y oportunistas. Lo que los Filibusteros Norteamericanos de William Walker no lograron, la diplomacia del dólar lo logró.

Así, los discursos oportunistas, locales o globales, frente a la permanente crisis, comienzan a crear una peligrosa histeria, digna del auge fascista de la década de los 30s en la Europa en crisis. «El Anticomunismo es el comienzo del Fascismo», decía el existencialista francés A. Camus. Insisto: Convertir a la víctima en victimario y viceversa, nos advertía Hinkelammert con su «Inversión Axiológica«. Crear nuevos enemigos imaginarios, mentir, asustar, manipular y dividir, para reinar.

Para muchos simples mortales en el Planeta, ciudadanos de quinta clase, lo que vemos en Estados Unidos, es un triste espectáculo de masas, francamente poco democrático. Y que, en nuestra opinión, tiene muy poco que ver, con la Idea Reguladora (Kant) original de la Revolución Norteamericana de 1776.

Al mejor estilo profético del cine comercial de Hollywood, como en la extraordinaria saga de George Lucas, «Star Wars», la República cede frente al Imperio. Lo que se olvida es que el Imperio del Mal, nace del mismo Tánatos del seno de la misma República y sus contradicciones. Es el triunfo de la Necropolítica.

Pasó obviamente en la Antigua Roma, que pasó de República a Imperio. Sin confundir la categoría de Imperialismo moderno y de Capitalismo Monopólico Financiero, con los viejos Imperios esclavistas, es también claramente, una alegoría de la historia reciente de los Estados Unidos.

III. Democracia versus Imperialismo.

Desde afuera del Imperio, desde nuestra periferia, y para el gran público, sólo vemos juegos de pólvora, «marketing» político, malos debates, desinformación y «fakes news», prejuicios, vulgaridad, superficialidad, y los tubos de dinero de los siniestros y poderosos Lobbies políticos, militares y económicos: La temible AIPAC ligada al Lobby Sionista Revisionista de Derecha de Israel, la Fundación Cubano-Americana, los diferentes contratistas militares, obviamente el gran capital financiero, los grandes monopolios y oligopolios, etc. Por si fuese poco ahora cualquiera tiene su propia teoría conspirativa y el principio de realidad se comienza a trastocar colectivamente.

Desde afuera qué vemos aparencialmente: Una carrera electoral entre un anciano Presidente Biden, que aunque promete fortalecer el deteriorado «Welfare State», arma, permite y financia al Genocidio de Netanyahu en Gaza. Y, además, que en medio de una peligrosa e irresponsable retórica belicista sobre Ucrania, confunde en público el nombre de su protegido Zelensky con el de su archienemigo Putin. Hasta ese grado llega a dudarse de sus capacidades cognitivas. ¿Cómo entonces ese hombre va a dirigir un Imperio nuclear?

En frente, tenemos a un excéntrico hombre de negocios, un polémico Ex Presidente, acusado formalmente de Sedición y de otros varios cargos, al vincularse al pasado Asalto al Capitolio, realizado por una turba fanática de extrema derecha. El problema no es Trump como síntoma social, sino los millones de «Rednecks» norteamericanos que lo votan.

Curiosamente, Trump promete colaborar con la Paz en la peligrosa Guerra de Ucrania/OTAN versus Rusia. Y esto no es poca cosa… El destino de la Humanidad podría estar jugándose acá. Pero mientras dialoga con Putin, le declara la guerra económica abierta a China Popular.

Parece que si los Demócratas, no logran cambiar a su Candidato Presidencial (cosa que resulta casi imposible), o invocan otro milagro mediático, Trump, –convertido en súbito mártir por el reciente atentado fallido–, será el ganador por el Partido Republicano.

IV. El Imperio Contraataca.

El estilo político soez, autoritario y demagógico de Trump, que invita al odio colectivo y al Nacionalismo Étnico de Derechas, es emulado en América Latina y el Mundo: Así tenemos al mediático Bolsonaro, el militar apologeta de la Dictadura; vemos al ridículo libertario de Milei en Argentina; pero también al debilitado Uribismo paramilitar y asesino en Colombia, al derrotado Kast en Chile; a la Fujimori en el Perú; a Marine Le Pen en Francia; a la neofascista Meloni en Italia (en coalición con M. Salvini); a Vox y gran parte del Partido Popular en España; por Geert Wilders en Holanda; por Alternativa para Alemania; el FPÖ de Austria, y por el Grupo parlamentario europeo «Identidad y Democracia» y el partido europeo «Patriotas por Europa»; por el poderoso y siniestro «Yunque» de México y sus alianzas políticas; acaso por el nacionalista de Derechas, Narendra Modi en la India; y obviamente por Netanyahu y su bloque de Extrema Derecha Sionista (Reviosionista) en Israel. En Costa Rica, y a su modo aparentemente más «light», también este proyecto llamado «populista» está representado, por el Fundamentalismo Protestante (Fabricio y compañía) en próxima alianza con el Gobierno de Rodrigo Chaves (y sus aliados a los «libertarios» locales).

Todo esto parece sacado de una pesadilla distópica, o de un capítulo del clásico «Psicología de masas del Fascismo», del genio de Wilhelm Reich. Pero es lo que está aconteciendo en todo el Mundo. Recordemos que la base del Fascismo y del Autoritarismo de derechas, no es racional o discursiva, es irracional, inconsciente, e instrumentaliza al Tánatos colectivo. Así es como se logra que los sectores empobrecidos voten contra sus propios intereses.

La alternativa democrática en Occidente, pero igualmente Neoliberal en Economía (y además igualmente o peor de Imperialista) al Populismo de Derechas, –y pese a su retórica progresista–, no es jamás suficiente convincente a las masas desorientadas, para contener al Autoritarismo y su demagogia.

El caso del Nuevo Frente Popular en Francia es excepcional, pero si realmente no hacen una política económica diferente a Macron, y buscan la Paz en Ucrania, pueden fracasar.

¿Podrá América Latina, encontrar sus formas de resistir y construir en un Mundo complejo, que se desea cada día menos Unipolar, y más Multipolar? Nunca ha sido fácil, y desgraciadamente, no lo será.

Gane uno o el otro, en medio de la crisis capitalista general, las consecuencias internas para esa superpotencia nuclear, –ya dividida y polarizada al interno–, serán altamente peligrosas, así como también para el resto de la Humanidad. Avisados estamos.

V. Epígrafe post- Fútbol.

Cual nota tropical hemos de decir del establishment norteamericano, que hasta en su «apropiación indebida» del Fútbol («Soccer») híper-comercial, y de la organización de la reciente Copa América, se desborda su desordenada, gratuita y racista violencia policial para con los aficionados latinos. No sólo les robaron miles de dólares, sino que además los humillaron y agredieron brutalmente.

El genial Enrique Santos Discépolo escribió su genial tango «Cambalache» en 1934 en plena «Década Infame» argentina. El protagonista profético de la letra de su Tango, era el propio Siglo XX. Pero se quedaría corto respecto de lo que va del Siglo XXI….

Aquí un extracto, porque nos recuerda la universalidad de la letra y la particularidad de la coyuntura electoral norteamericana de este moderno Imperio en decadencia:

«Que el mundo fue y será una porquería
Ya lo sé…
¡En el quinientos seis
Y en el dos mil también!
Que siempre ha habido chorros
Maquiavelos y estafa’os
Contentos y amarga’os
Valores y dublé…
Pero que el siglo veinte es un despliegue
De maldá’ insolente
Ya no hay quien lo niegue […]«

Gracias

Colonización ilegal israelí del territorio palestino ocupado: Corte Internacional de Justicia (CIJ) dará a conocer su opinión consultiva

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR)

Este 12 de julio, la CIJ dio a conocer que dará lectura oficial de su opinión consultiva solicitada en diciembre del 2022 por la Asamblea General de Naciones Unidas el próximo 19 de julio del 2024: al respecto, véase el comunicado de prensa oficial difundido en francés y en inglés el 12 de julio. 

Breve puesta en contexto

Se trata de una opinión consultiva en la que se le solicita al juez internacional de La Haya apreciar la colonización ilegal del territorio palestino por parte de Israel a la luz del derecho internacional vigente y de las reglas internacionales aplicables.

Como bien se sabe, a diferencia de un procedimiento contencioso, el procedimiento consultivo no concluye con una sentencia dictaminada para resolver una controversia entre dos Estados, sino con una opinión jurídica del juez internacional de carácter general.

Habíamos tenido la oportunidad de analizar los alcances de las dos preguntas hechas desde la Asamblea General de Naciones Unidas en una resolución, que dió lugar a dos votaciones en Naciones Unidas en noviembre y en diciembre del 2022 en dos textos nuestros a los que remitimos nuestros estimables lectores:

  1. a) «América Latina ante solicitud de opinión consultiva a justicia internacional sobre la situación en Palestina: breves apuntes sobre insólito voto en contra de Costa Rica«, editada el 31 de diciembre del 2022, y disponible aquí. Una versión ampliada y actualizada fue editada en el portal de la Universidad de Costa Rica (UCR) en febrero del 2023 (disponible aquí).
  2. b) «Palestina: ocupación y colonización por parte de Israel prontas a ser examinadas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ)«, editada el 23 de noviembre del 2022, y disponible aquí.Una versión amplicada y actualizada fue editada en el portal de la UCR en diciembre del 2022 (disponible aquí). En este texto concluíamos que:

«En sí misma, esta resolución constituye desde ya el primer peldaño de un procedimiento que permitirá, sin lugar a dudas, acercar un poco más la justicia internacional al drama humano que se vive desde muchos años en el territorio palestino ocupado, como consecuencia de una abierta, flagrante y reiterada violación a las reglas del ordenamiento jurídico internacional«.

El voto en contra de dicha resolución el 30 de diciembre del 2022 por parte de Costa Rica (conjuntamente con Guatemala en América Latina, siendo los dos únicos Estados en objetar en América Latina la solicitud de opinión consultiva a la CIJ) a la fecha no ha dado lugar a alguna explicación oficial. 

Se remite nuevamente a nuestro estimables lectores al tablero de la votación registrada el 30 de diciembre del 2022 así como al texto de la resolución A/RES/77/247 disponible aquí.

Con relación a Costa Rica, recientemente se informó que la Municipalidad de Nicoya optó por retirar del programa oficial una actividad  inicialmente prevista para el 24 de julio en Nicoya, auspiciada por la Embajada de Israel en Costa Rica (véase nota del 10 de julio del 2024 de La Voz de Guanacaste).

Siempre en Costa Rica, en un reciente foro organizado en la Universidad de Costa Rica (UCR) el pasado 4 de julio, titulado «Gaza/israel: del cerco informativo al cerco de la justicia internacional» (véase video), se tuvo la oportunidad de escuchar a una joven estudiante, integrante de la comunidad judía costarricense, denunciando los diversos crímenes de Israel en Gaza: se trata de una actitud valiente que contrasta de manera notable con la del resto de los integrantes de la comunidad judía costarricense desde el 7 de octubre del 2023.

Las opiniones de Estados de América Latina registradas

En el marco del procedimiento consultivo, la CIJ es por lo usual llevada  a solicitar a los Estados y a las organizaciones internacionales, así como a diversos órganos de Naciones Unidas, a que le hagan llegar su parecer  (una opinión jurídica) sobre la consulta planteada. 

Para este preciso caso, en lo relacionado a los diversos órganos de Naciones Unidas, la CIJ solicitó información que estuviera en su posesión y que podría ayudarle a conocer con mayores datos los alcances de esta colonización del territorio palestino ocupado por parte de Israel.

Recibida la solicitud en enero del 2023, la CIJ solicitó en un primer momento a los 193 Estados Miembros de Naciones Unidas y a las diversas agencias de Naciones Unidas hacerle llegar sus opiniones jurídicas con relación a las preguntas planteadas: fueron  53 los Estados que decidieron remitir sus opiniones, entre los cuales Israel y Palestina. Al respecto, las 292 páginas del escrito de Palestina (véase texto  en francés y en inglés) contrastan con las 4 páginas remitidas por Israel (véase texto en francés y en inglés).

Por parte de América Latina enviaron sus opiniones a la CIJ (además de Belice, Canadá, Estados Unidos y Guyana en el hemisferio americano )

– Bolivia (véase texto en francés y en inglés) el 25 de julio del 2023; 

– Brasil (véase texto en francés y en inglés) el 25 de julio del 2023; 

– Colombia (véase texto en francés y en inglés) el 25 de julio del 2023, así como en la misma fecha; 

–  Cuba (véase texto en francés y en inglés), 

– Guatemala (véase texto en francés y en inglés) el 23 de octubre del 2023, y; 

– Chile (véase texto en francés y en inglés) el 25 de octubre del 2023.

La lectura completa de estos documentos permite conocer en detalle los diversos argumentos que cada uno de estos Estados de América Latina consideró oportuno hacerle  llegar al juez internacional de La Haya en aras de ayudarlo en sus deliberaciones.

La omisión de muchos de los 193 Estados Miembros de Naciones Unidas no se verificó en el caso de los cinco Estados Miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sus opiniones jurídicas pueden ser consultadas, iniciando (por orden alfabético) con la que fue remitida por China (véase texto en francés y en inglés), por Estados Unidos (véase texto en francés y en inglés), por Francia (véase texto en francés y en inglés), por el Reino Unido (véase texto en francés y en inglés) y por Rusia (véase texto en francés y en inglés).

A modo de conclusión

Es la segunda ocasión en la que el procedimiento consultivo de la CIJ es usado para referirse a la situación existente en el territorio palestino ocupado. 

En efecto, la primera tuvo lugar en los años 2003-2004 y el procedimiento culminó con la opinión consultiva de la CIJ del 9 de julio del 2004 sobre la legalidad del muro construido por parte de Israel en el territorio palestino ocuado (véase texto completo). Esta decisión de la CIJ se tomó internamente en el seno de la CIJ con 14 votos a favor y uno en contra (véase párrafo dispositivo 163): en aquella ocasión, el juez norteamericano se sintió obligado a acuerpar en parte algunos de los argumentos de Israel y separarse del criterio de sus 14 homólogos en La Haya.

Desde la perspectiva estrictamente jurídica, y de cara a las justificaciones legales dadas por Israel luego del ataque sufrido el 7 de octubre del 2023 perpetrado por el Hamás, encontramos en el párrafo 139 de dicha opinión consultiva del 2004 un aspecto convenientemente omitido por Israel (así como por un gran número de Estados cercanos a Israel, y por editorialistas,  analistas internacionales, y «expertos» legales  desde el 7 de octubre). 

En efecto, en este párrafo 139 se menciona por parte de la CIJ que la legítima defensa prevista en el Artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas no puede ser invocada por Israel cuando se trata de reaccionar a ataques que provengan del territorio palestino que ocupa:

«L’article 51 de la Charte reconnaît ainsi l’existence d’un droit naturel de légitime défense en cas d’agression armée par un Etat contre un autre Etat. Toutefois, Israël ne prétend pas que les violences dont il est victime soient imputables à un Etat étranger. La Cour note par ailleurs qu’Israël exerce son contrôle sur le territoire palestinien occupé et que, comme Israël l’indique lui-même, la menace qu’il invoque pour justifier la construction du mur trouve son origine à l’intérieur de ce territoire, et non en dehors de celui-ci. Cette situation est donc différente de celle envisagée par les résolutions 1368 (2001) et 1373 (2001) du Conseil de sécurité, et de ce fait Israël ne saurait en tout état de cause invoquer ces résolutions au soutien de sa prétention à exercer un droit de légitime défense. En conséquence, la Cour conclut que l’article 51 de la Charte est sans pertinence au cas particulier«.

.. /.. 

«Article 51 of the Charter thus recognizes the existence of an inherent right of self-defence in the case of armed attack by one State against another State. However, Israel does not claim that the attacks against it are imputable to a foreign State. The Court also riotes that Israel exercises control in the Occupied Palestinian Territory and that, as Israel itself states, the threat which it regards as justifying the construction of the wall originates within, and not outside, that teriritory. The situation is thus different from that contemplated by Securi1.y Council resolutions 1368 (2001) and 1373 (200 l), and therefore lsrael could not in any event invoke those resolutions in support of its claim to be exercising a right of self-defence. Consequently, the Court concludes that Article 51 of the Charter has no relevance in this case«.

Foto extraída de esta nota de prensa titulada «Bilan du Hamas: 5000 morts dont 2055 enfants, dans la bande de Gaza», Le Journal de Québec, edición del 23/10/2023.

¿Por qué las organizaciones sociales y productivas de Costa Rica, debemos proponer la instauración de una Renta Básica Universal e Incondicional en Costa Rica?

José Rafael Quesada
Asociación de Renta Básica Universal de Costa Rica

Instaurar una Renta Básica Universal (RBU) en Costa Rica generará muchos beneficios y múltiples oportunidades para acabar con muchos problemas y obstáculos para un crecimiento equilibrado de nuestra economía y el desarrollo social de nuestro país, incluyendo la recuperación de nuestro sistema solidario perdido en los últimos decenios. Veamos las razones para respaldar esta iniciativa:

  1. Reducir la Pobreza y la Desigualdad: La RBU se propone para garantizar que cada persona tenga o se le asigne un ingreso o salario mínimo a toda la ciudadanía, lo que puede reducir significa o totalmente la pobreza y la gravísima desigualdad en que se ha sumido a este país. Así que es fundamental para que muchas personas puedan superar la enorme pobreza económica, cultural y social en que se encuentran cientos de miles de personas.
  2. Seguridad Económica: Se trata de que todas las personas puedan cubrir o ayudarse a cubrir sus necesidades básicas (alimentación, vivienda, salud, vestido, transporte. Esto es seguridad económica y social. Esto conduce a la reducción de la tensión psicológica y la inseguridad real de no poseer suficientes ingresos familiares, resolver esto significaría calidad de vida y por supuesto bienestar para toda la población.
  3. Estímulo de la Economía:Cuando las personas cuentan con un ingreso adicional como la RBU, aumenta el poder adquisitivo de las personas y las familias, lo que significa estímulo para la economía local y nacional. Esto sumado a políticas públicas correctas, beneficiaría a los emprendimientos locales, muchos pequeños negocios y otras actividades individuales, que reactivaría y dinamizaría la economía con nuevos ingresos circulando en la sociedad.
  4. Simplificación de la política Social: La RBU podría hacer la diferencia para simplificar todo el sistema de ayuda y seguridad social nacional, porque se puede eliminar la necesidad de múltiples programas de transferencias sociales individuales, familiares o colectivas. Esto puede permitir reducir la burocracia, y simplificar a su vez el costo administrativo, lo que garantizaría mejores y más sencillos controles, así como un aumento en la eficiencia de la administración pública.
  5. Fomento de la Educación y el Desarrollo Personal: Con una RBU, las personas pueden tener más libertad para invertir en su educación y desarrollo personal. Esto haría -casi en automático- que las personas aumenten el nivel de sus habilidades y en otros términos volveríamos a tener una población más educada y realmente más productiva.
  6. Autonomía y cambios personales: La RBU puede empoderar a los individuos al darles mayor autonomía sobre sus vidas y decisiones. Esto puede fomentar la innovación, el emprendimiento y la participación cívica, fortaleciendo la democracia y la cohesión social.
  7. Reducción de la Exclusión Social: Al proporcionar un ingreso básico a todos, la RBU puede ayudar a reducir la exclusión social y la marginalización de grupos vulnerables, promoviendo una sociedad más inclusiva y equitativa.
  8. Apoyo a la Salud Mental: La seguridad financiera proporcionada por una RBU puede tener un impacto positivo en la salud mental de las personas, reduciendo la ansiedad, el estrés y el clima de pánico y depresiones personales, relacionados con la inseguridad económica.
  9. Adaptación a Cambios Laborales: El mundo del trabajo está cambiando rápidamente debido a la automatización y la globalización, dónde además se pierden millones de empleos en todo el mundo, una RBU puede proporcionar una red de seguridad durante las transiciones laborales, ayudando a las personas a adaptarse a nuevas formas de empleo. Muy pronto habrá más libertad de empleo y cambios en las estrategias de los productores para desarrollar una fuerza productiva de mayor capacidad y calidad técnicas.
  10. La organización social y productiva: la RBU debe ser planteada desde las organizaciones sociales y productivas del país, como un cambio de estrategia y elegirla como un nuevo derrotero del bienestar general que se exige para la población nacional. El bienestar y la estabilidad social, es el elemento que genera mayor capacidad de innovación y aumento de la eficiencia en la producción; cambiando la lógica del enfrentamiento permanente entre sectores sociales y económicos.

Apoyar e instaurar la RBU será un paso significativo hacia la creación de una sociedad más justa, equitativa y resiliente en Costa Rica.

Las organizaciones sociales y productivas tienen un papel crucial en abogar por políticas que promuevan el bienestar común y la justicia social, y la RBU puede ser una herramienta poderosa para lograr estos objetivos.

La RBU es una propuesta que dignificará a los seres humanos en todas las latitudes y países. Será un instrumento de cambio social mundial, de estabilidad de la población ante la velocidad de los cambios científicos y tecnológicos que se avecinan y avanzan con toda su fuerza productiva y transformadora.

Orden de arresto de Netanyahu

Félix Madariaga Leiva

Félix Madariaga Leiva
Periodista

El rol de la Corte Penal Internacional (CPI), también conocida como Tribunal Penal Internacional (TPI), debería ser el de un tribunal internacional permanente e independiente, cuya misión es el enjuiciamiento de graves crímenes internacionales, como el genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad. La CPI tiene personalidad jurídica internacional, y no forma parte de las Naciones Unidas, aunque se relaciona con ella en los términos que señala el Estatuto de Roma, su norma fundacional.

La Corte Penal Internacional sólo investiga a individuos, y sólo actúa si una persona es sospechosa de ser responsable de uno de los cuatro crímenes establecidos: genocidio, crímenes de guerra graves, crímenes contra la humanidad o una guerra de agresión. De hecho, la CPI ha estado investigando presuntos crímenes de guerra contra los posibles responsables de Israel desde el año 2021.

Hace poco más de un mes la Corte Penal Internacional, ha solicitado órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu y su ministro de Defensa, Joav Galant, por posibles crímenes de guerra en el conflicto en Gaza. Ellos han sido imputados de esos cargos, y bien vale recordar que desde hace varios años el Primer Ministro Israelí es acusado de fraude, soborno y abuso de confianza en ese país. El proceso, que comenzó el año 2020, se había suspendido desde los ataques de Hamás a Israel el 7 de octubre, pero fue reanudado en diciembre de 2023, a cargo del Tribunal del Distrito de Jerusalén.

En tanto, en unas vergonzosas palabras de respaldo, Joe Biden, presidente de Estados Unidos, calificó de escandalosa la orden de detención contra Netanyahu emitida por la Corte Penal Internacional. Además, declaró que lo que está ocurriendo en Gaza no es un genocidio y dio todo su apoyo a Israel, un apoyo lamentable, cuando siguen atacando impunemente al pueblo Palestino, destruyendo escuelas, hospitales e infraestructura básica para la subsistencia de la población.

Contradicciones desde el imperio

Llama la atención la evidente contradicción del mundo occidental, con una balanza siempre inclinada hacia un lado y casi nunca equilibrada. Mientras desde el país del norte las voces que aplaudían y justificaban la decisión de la CPI de perseguir con órdenes de arresto al Presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin y a la comisionada Presidencial para los Derechos de los Niños, Maria Lvova-Belova, esas mismas voces hoy susurran afónicamente y prefieren el silencio frente a la orden de arresto del Primer Ministro Israelí y su ministro de defensa.

El crimen del que se acusó a las autoridades rusas fue grave, gravísimo: el traslado forzoso de niños. Hoy, algunos meses después de iniciada la caza de brujas, la acusación parece caerse a pedazos. Según informa EFE, durante la reunión que sostuvieron en abril en Catar representantes de Moscú y Kiev para debatir la devolución de menores separados de sus familias por el conflicto entre esos países, la delegada rusa se refirió a la situación de 29 niños residentes en Rusia y 11 en Ucrania que esperan reunirse con sus familiares. Claramente las cifras de niños deportados de las que se habló no corresponden a la realidad.

Aún más, según la portavoz de Exteriores, María Zajárova, Kiev y Occidente, están utilizando con fines políticos el destino de los niños ucranianos: “Todo esto es falso, son maquinaciones e intrigas políticas, un montaje más (…) Tras toda estas pseudoiniciativas, dirigidas en realidad a conseguir sus propios intereses egoístas, se pierden los problemas reales de los niños. A nadie en Occidente ni Ucrania le interesa el destino real de estos niños”, afirmando que “los ciudadanos ucranianos que perdieron la esperanza de recuperar a sus hijos, literalmente perdidos en la UE, solicitan ayuda a las instituciones diplomáticas rusas, ya que las embajadas de Ucrania les niegan apoyo”, y agregó que en Alemania fueron hallados 161 niños ucranianos que, según Ucrania, habían sido deportados a Rusia.

Y surge claramente una nueva pregunta, ¿el mundo occidental y la CPI levantará su voz e iniciará acciones concretas frente a los crímenes de Israel? ¿O continuará guardando un silencio cómplice?, lo que es aún más grave si consideramos que, como señala el investigador jurídico y abogado internacional Ahmed Abofoul “la CPI tiene el mandato no sólo de investigar crímenes, sino también de emitir declaraciones preventivas”, lo que no está haciendo de manera reiterada y con acciones comunicacionales ofensivas como lo hizo contra Vladimir Putin en 2023.

Según vociferaba Estados Unidos y los gobiernos europeos, Moscú estaba llevando a cabo un plan para deportar por la fuerza a miles de niños ucranianos a Rusia, a menudo a una red de campos de reeducación política. Usaron abiertamente fakes, como una estrategia comunicacional, lo que ya ha sido desmentido, ya que esos niños fueron protegidos de los bombardeos y llevados a lugares donde estuvieron a salvo, para posteriormente ser devueltos a sus familias, y eso es lo que no está haciendo Israel, que a pesar de los miles de llamados al cese al fuego, continua atacando a la población civil indefensa e intentando destruir los cimientos de un pueblo que SI tiene derecho a existir.

Las críticas que se han alzado a lo largo del planeta contra la CPI no es por su función, es por el doble estándar que utiliza en su actuar cuando se trata de tomar decisiones, sobre todo hacia aquellos sindicados como enemigos de Occidente.

De esta forma, Netanyahu continúa actuando en completa impunidad, desde que decidió bombardear Palestina y hacer una de las guerras más espantosas que hemos vivido en los últimos años, con miles de niñas y niños muertos y heridos. La CPI dice muy poco y nada al respecto. Nos avergonzamos al escuchar a Joe Biden en su declaración de apoyo a Netanyahu, ya que ni siquiera toma en cuenta las denuncias hechas ante la CPI por parte de organismos internacionales que exponen claramente los crímenes de guerra y lesa humanidad ejecutados por Israel.

Mientras nosotros nos quedamos con datos de la Unicef en que denuncian que los niños que huyen de la guerra de Ucrania corren un mayor riesgo de ser víctimas de trata y explotación, y llama a los gobiernos a endurecer las medidas de protección para los niños y niñas que cruzan las fronteras desde Ucrania a otros países. Esto pareciera no importar a Volodomir Zelenski y sus aliados, ya que no hemos escuchado nada al respecto. Pero podemos imaginarnos que si cruzaran la frontera hacia Rusia ya estarían denunciando a la comunidad internacional al presidente Vladimir Putin de secuestro. Cuesta imaginarnos también que la CPI denunciará algunos cargos judiciales al presidente de Ucrania por el desamparo en que quedan estos niñas y niñas que cruzan las fronteras.

Fuentes:

https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/ninos-huyen-guerra-ucrania-corren-mayor-riesgo-victimas-trata-explotacion

https://www.larazon.es/internacional/rusia-ucrania-celebran-primeras-negociaciones-devolucion-menores-ucranianos_20240425662a7923c18d4000018748d3.html

https://efe.com/mundo/2024-04-25/rusia-ucrania-negociaciones-devolucion-menores/

https://www.youtube.com/watch?v=G16Mnq93qL0

https://www.elciudadano.com/actualidad/cpi-una-entidad-sometida-a-los-intereses-de-occidente/04/26/

Responsabilidad compartida

Marlin Oscar Ávila
11 de julio de 2024

En Honduras, muchos empresarios consideran que ellos son el factor principal de desarrollo de su país. Piensan, con cierta razón que, al invertir sus ahorros ganados en anteriores negociaciones, en proyectos qu en los actores esenciales del desarrollo. Lo que consecuentemente, les hace creer ser quienes determinen la estrategia en sí misma. Sin embargo, eso no es así. Definitivamente faltan otros actores y elementos esenciales que hacen llegar al cumplimiento de los objetivos y metas del desarrollo parcial o total.

Actualmente se discute entre sectores de las «denominadas fuerzas vivas» (principalmente empresarios) y autoridades municipales de San Pedro Sula, la utilización del área geográfica cubierta por la sierra del Merendón, frente a la ciudad de San Pedro Sula.

En el contexto actual, con su alcalde, Roberto Contreras, tratando de ascender a niveles superiores de poder político, con una ciudadanía poco organizada y poco politizada, y un empresariado muy dinámico, buscando ejecutar proyectos de vivienda e infraestructura turística, sin la debida licencia ambiental por su muy baja conciencia sobre la importancia del equilibrio ecológico, produciendo un alto riesgo hacia la deforestación de la montaña del Merendón, que es parte de la gran Sierra del Merendón.

Una significativa parte de esta montaña está ya deforestada: es la parte más al norte, que no se aprecia desde la ciudad industrial, San Pedro Sula.

El bosque que se observa es lo que ha salvado a la población que habita el valle, en las décadas después del paso del huracán Fifi en septiembre de 1974, cuando se perdió la mitad de la ciudad de Choloma, dejando miles de fallecimientos y desaparecidos, además de la enorme destrucción en todo el Valle de Sula. Una década después, Choloma se levantó invirtiendo su fuerza laboral en la industria «golondrina», la industria de manufactura textil para la exportación. Las primeras compañías extranjeras llegaron a fines de los ochenta, a invertir en condiciones de mucho privilegio para ellas y, considerable daño a la salud de las obreras contratadas en condiciones de muy reducidos derechos y alta vulnerabilidad.

Después de 30 años de explotación y lucha de reivindicaciones de los gremios de trabajadoras asalariadas, se ha logrado que se suscriban contratos donde se consideren e incluyan los derechos laborales de la clase trabajadora asalariada.

Esa masa trabajadora poco o nada se interesa por los destinos de la foresta existente en la montaña del Merendón, aun cuando fue por las tormentas y las presas de árboles arrastrados por las grandes corrientes de agua, las que provocaron el gran desastres del huracán Fifi, sobre el Valle de Sula. Es decir, la sociedad se proyecta a futuro, planifica su desarrollo, muchas veces sin revisar su pasado, pudiendo prever posibles golpes de los fenómenos naturales.

En este momento, los altos riesgos de un desastre lo son, no solamente por falta de prevención, sino además por una deficiente administración pública y coordinación adecuada con la empresa privada.

Se trata no solamente de buscar invertir para obtener rentabilidad o ganancias económicas, se invierte en prevenir las destrucciones de lo construido. Como todos saben, el conservar los bosques permite evitar los desastres atmosféricos, así como ahorrarse en tener que invertir en reconstruir.

Con lo dicho aquí, se puede intuir lo complejo que es administrar el desarrollo de zonas como el Valle de Sula y su cordillera Merendón. Sin embargo, evadir su apropiada administración sería darle la espalda a la rica naturaleza que se posee, pulmón del Valle de Sula.

Es una gran responsabilidad la que tienen las autoridades de los diferentes municipios existentes en esa zona. Esa responsabilidad se debe compartir con las autoridades nacionales en los tres poderes del Estado, puesto que este Valle es parte de la nación hondureña.

Respeto para ser respetado

José Luis Valverde Morales.

José Luis Valverde Morales

Don Héctor Guzmán, periodista de larga trayectoria, corresponsal extranjero, laboró en importantes medios escritos y televisivos del país.

A Rodrigo Chaves Robles, le molesta lo cuestionen con argumentos, prefiere a representantes de medios desconocidos, quienes hacen preguntas a la medida del gobernante.

Gracias, apreciado colega, usted representa a quienes no nacimos con vocación de alfombra.

Enlace al video: https://fb.watch/tg0nLLfLmo/

¿Por qué negar el oro nuestro de Crucitas para la salud de 700 mil ancianos que lo necesitan?

Freddy Pacheco León

Es innecesario recordar que la CCSS sufre de un déficit presupuestario que está teniendo terribles consecuencias para los habitantes “Ciudadanos de Oro” que inevitablemente acuden a sus hospitales y clínicas. Las camas y demás espacios del sistema de salud de la Caja son ocupados en más del 65% por venerables ancianitos. Decenas de miles de familias han sufrido por las condiciones en que, por escasez de recursos, los abuelitos y abuelitas han tenido que engrosar listas de espera para un tratamiento médico, y a veces, pasar dos o tres días en condiciones incómodas, impropias, dolorosas, sin poder salir de salas de emergencia, por falta de espacio en salones. Espacios, por cierto, diseñados para pacientes más jóvenes con mayores facilidades de movilidad. Hemos sufrido mucho al ver cómo ha habido necesidad de «amarrarlos» de sus camas, ante la insuficiencia de personal de enfermería que los pudiesen atender las 24 horas. Faltan medicamentos y equipos, y hasta camas adecuadas. Ancianos que después de haber entregado heroicamente su vida a los que cuidaron desde el día de su nacimiento, hoy solo Dios los puede proteger de cualquier hospitalización por enfermedad grave, que los haga pasar por esa penalidad.

Y es que, por más amor aportado por el personal de salud, NO tiene nuestro buen sistema hospitalario, respuestas viables para enfrentar los cambios demográficos que aceleradamente han envejecido nuestra población. Cada día son más los «Ciudadanos de Oro», así como las enfermedades inherentes a su edad. A los que les llegó el momento de recibir el amor y protección que demandan y merecen.

Hoy no alcanza el dinero y la situación se agravará en menos de 30 años, cuando esa población mayor de 65 años rondará la cifra de 1.200.000, lo que nos hace vislumbrar una situación desesperante, dolorosa, inmerecida, que se profundizará inevitablemente… ¡SI NO HACEMOS LO CORRECTO HOY! Y lo correcto es buscar cómo enfrentar con medidas concretas, ese angustiante problema nacional. Indudablemente el más importante que hemos de solucionar como proyecto país.

Pero ¿Cómo enfrentarlo si no tenemos recursos?, se estará preguntando usted; pues resulta que SÍ CONTAMOS CON RECURSOS FINANCIEROS suficientes para esa magna tarea. Y los tenemos en un pequeñito espacio de nuestro territorio. En un área menor al Parque Metropolitano de La Sabana, tenemos un YACIMIENTO DE ORO que, según los estudios de la empresa extranjera que lo iba a explotar, puede producir unos US$2.300 millones en una década. Cifra real, no especulativa, sustentada en la producción anual de 3 toneladas de oro en lingotes, que estuvimos a punto de perder por una mala concesión. Y podemos hacerlo ahora sin necesidad de reformar el Código de Minería, porque al ser el mismo Estado el que haría la explotación, no requiere (sería una insensatez) que se le otorgue una concesión cual si se tratara de un ente privado. Ante la urgencia, hacemos un llamado para que se vea NUESTRO ORO DE CRUCITAS, como una solución complementaria al problema financiero de la Caja, que, como consecuencia directa, también tendría más recursos para enfrentar las inhumanas listas de espera, y el régimen de pensiones.

Rogamos para que la idea del sistema hospitalario integral que hemos llamado “HOSPITAL DEL ORO” sea valorada. Se trata de que la CCSS diga ¡presente, aquí estamos!, y se disponga a buscar respuestas a las necesidades que le aquejan, no solo en los 1043 EBAIS que ya ven superada su capacidad de atención de primera clase, sino también en todos los hospitales que, por lo general, no tienen espacios adaptados para recibir a ese sector de pacientes. “Ciudadanos de Oro” que aparte de las 140 camas del magnífico Hospital Geriátrico Raúl Blanco Cervantes, no queda más que atenderlos, cuando se puede, bajo condiciones inadecuadas en hospitales diseñados para pacientes más jóvenes, de un amplio rango de edades, donde no encontramos salas especializadas para los abuelitos y abuelitas, que presentan necesidades especiales y facilidades materiales que impiden incluso, el pleno cumplimiento de la Ley Nº7600.

Los expertos en salud que tenemos en Costa Rica harían los planes que mejor consideren ADECUADOS en el marco de la CCSS y el Ministerio de Salud. En la de menos podrían pensar en adecuar los centros de atención primaria y hospitales de toda categoría, para que cuenten con secciones especiales para esos ciudadanos, mediante ampliaciones, o quizá en la construcción de otros hospitales de geriatría o INCLUSO, en uno central especializado en enfermedades predominantes en ese sector de población. Pues no se trata de un hospital, sino de UN SISTEMA hospitalario donde también se habrá de considerar facilidades para familiares que, desde regiones alejadas, han de estar asistiendo a sus abuelitos internados.

Asimismo, no es despreciable el beneficio colateral que obtendría la Caja, al dedicar esa fuente extraordinaria de recursos para atender exclusivamente a las personas de la tercera edad. Las hoy interminables “listas de espera” que como consecuencia de la escasez financiera provocan desazón en miles de pacientes y sus familiares, también se verían disminuidas conforme más y más ciudadanos mayores vayan siendo atendidos en los espacios diseñados para ellos. Así, en poco tiempo, alrededor de un 65% de los espacios, equipos, medicamentos, exámenes de laboratorio, consulta externa, cirugías, etcétera, que hoy son compartidos, se irán liberando, y por ende, la Caja contará con mucho mejores condiciones para el cumplimiento de su abnegada labor. ¡Todos salimos ganando!

Por lo resumido, creemos tener la grandiosa oportunidad de dejar un legado histórico de inmensas repercusiones para los costarricenses, como lo es quizá, el de los tres grandes reformadores sociales de la Costa Rica de los años 40. Pero para alcanzar ese logro, estamos urgidos de la decisión política que no puede esperar. No existe ningún otro país en donde la riqueza mineral de su subsuelo, perteneciente a toda la comunidad como bien demanial, se dedique a la atención de sus “Ciudadanos de Oro”, de los que más lo necesitan y, más importante, de los que lo merecen. ¿Acaso podría pretenderse un mejor aprovechamiento de la riqueza de ese mineral localizado en Crucitas, antes de que por azar político se le asigne otro destino menos beneficioso para Costa Rica?

¡Unamos pues voluntades, para hacer realidad el formidable sistema hospitalario llamado “HOSPITAL DEL ORO”! El cual, obviamente, se desarrollaría guardando estricta atención a las particularidades ambientales que conlleva un proyecto de minería como el que habremos de hacer realidad para los costarricenses. Proyecto indiscutiblemente, urgente, razonable, único, y más importante, posible, si nos lo proponemos.