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Cambio climático y caficultura, una relación compleja

Autores*:
Wilson Picado Umaña
Gerardo Jiménez Porras
Rafael Díaz Porras
Antonio Delgado Ballesteros

Existe un gran debate sobre el peso del cambio climático en la distribución de la vida vegetal en el planeta. La pregunta que predomina es si el aumento de las temperaturas o el cambio en la estacionalidad de las lluvias llevarán al límite a las plantas y árboles, desplazándolos de sus agroecosistemas habituales.

En muchos lugares y, en muchos casos, la respuesta a esta pregunta está puesta ya sobre la mesa. El aumento de temperatura está provocando la desaparición de especies, mientras que en cuanto a las plantas y arbustos domesticados, con valor de mercado, las variaciones climáticas extremas causan trastornos en las cosechas y el cultivo en general.

El café es uno de los productos vegetales más importantes del mercado, sino el que más. Está cultivado en todo el mundo tropical de Occidente y Oriente, en diversos pisos altitudinales y bajo diferentes sistemas de producción, algunos orgánicos y campesinos, otros convencionales. Es una de las bebidas insignia de la cultura moderna, es casi una “estrella pop” del mundo en el que vivimos. La bebemos no solo a diario, en casa, sino que además es una experiencia social tanto como ir al mall o al cine.

Todo esto explica el enorme interés que existe por adentrarse en la relación entre este cultivo y el clima. Sin embargo, analizar el impacto del cambio climático en nuestras caficulturas es un desafío. Lo es, en primer lugar, porque es importante entender no únicamente la forma como el cambio climático afecta la producción, sino también la forma como este proceso afecta la vida de la gente que habita y trabaja en los territorios cafetaleros.

En este sentido, no solo la ecología o la economía importan, importan además lo social y lo cultural. Somos seres económicos en cuanto a lo que producimos, tanto como ecológicos en cuanto al contexto ambiental en el que desarrollamos dicha producción.

Y somos seres sociales y culturales en tanto somos capaces de crear vínculos de identidad, de trabajo y de intercambio alrededor de las plantaciones de café. El cambio climático puede modificar los flujos de trabajo temporal, ampliando los ciclos de cosecha o acortándolos. Puede cambiar la composición varietal de los cafetales y sus sistemas de sombra, intensificar el calendario anual de labores o favorecer la aparición de nuevas plagas y enfermedades, entre otros efectos. El cambio climático puede reconfigurar una cultura y un paisaje cafetalero.

En segundo lugar, el impacto del cambio climático se asemeja a un sistema complejo. Hay muchas variables de distinta naturaleza jugando al mismo tiempo: climáticas, agronómicas, productivas, sociales, ecológicas, tecnológicas e incluso hasta políticas. Y en cada uno de estos campos hay otras decenas o cientos de pequeñas variables, cada una de éstas con posibilidad de incidir sobre la evolución del sistema por completo. La cantidad posible de interrelaciones entre estas variables es casi inabordable.

Dicha complejidad nos aleja de cualquier posible explicación mono causal. O, al menos, nos lo advierte. Al estudiar este fenómeno en la caficultura nos vemos inmersos en dinámicas multifactoriales donde el factor de la lluvia, si es escasa o excesiva, es tan relevante para explicar el desplazamiento territorial del grano tanto como la decisión de una productora o de un productor en una coyuntura determinada. O la evolución del mercado de la tierra, o la disponibilidad de pastizales, o la introducción de nuevas variedades de cultivo, entre otros tantos factores.

El cambio climático en café interactúa en un sistema social y agroecológico preexistente, donde muchos de sus factores iniciales mantienen una enorme capacidad de incidencia y de transformación. No son factores pasivos ni predeterminados estrictamente por la variación climática. Un sistema, además, que no es producto del presente, sino de decisiones productivas, de políticas públicas y de transformaciones ecológicas ocurridas en el pasado, a lo largo de años y décadas.

Esto debería de alejarnos de cualquier “visión de túnel”. Es decir, de cualquier perspectiva que focalice sus explicaciones estrictamente alrededor de una variable o factor, o de un campo disciplinario.

Siempre se ha dicho que la investigación interdisciplinaria, con participación comunitaria y de largo plazo es el mejor antídoto para este tipo de visiones. De seguro que sí. Pero resulta que este es un sistema complejo tan difícil de poner en práctica en nuestras comunidades de investigación públicas y privadas casi tanto como lo es entender el sistema del cambio climático como tal.

(*) Investigadores del Proyecto “Cambio climático y relocalización del café en Los Santos, Costa Rica”, CINPE, Escuela de Historia y Escuela de Sociología, Universidad Nacional, Costa Rica.

Imagen de cabecera: Quemas en el cerro El Abejonal, León Cortés. Marzo de 2025.

En la imagen de la izquierda se puede ver nuevos sembradíos de café en el Cerro La Laguna, Tarrazú (mayo de 2024). En la de la derecha se aprecia la tala de bosque secundario en Cerro La Laguna, Tarrazú (mayo de 2024).

Historia de crímenes, criminales, víctimas y victimarios

Por Moisés Roberto Escobar
Investigador asociado FUDECEN
Junta Directiva del Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas (COLPROCE) de El Salvador, 2025 – 2027.
Registro ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8746-6473

Recientemente me encontré con un artículo del autor digital Historia del Cristianismo FB (marzo, 2026) que pone en contexto y audaz empatía lo ocurrido en el encuentro presidencial de Trump (USA) y Takaishi (Japón). El encuentro, como un acto simbólico, simbólico de la hegemonía y de la tiranía sin máscaras, como lo abordan ampliamente Antonio Gramsci e Inmanuel Wellerstein. La dominación desde la opresión al otro y como mecanismo de gobernación mundial: vasallaje y sumisión.

Eso que escribo al final es ampliación mía. Yo leyendo entre líneas. Aunque discrepo que el vasallaje y la sumisión opresora sean la ruta de paz y de la prosperidad, me vienen en ideas porque, tristemente caigo en cuenta que es la actual gobernanza que nos dirige al mundo. Una escalada de fratricidio mediada por la dominación y las violencias.

Volviendo al asunto principal, Historia del Cristianismo FB señala elementos fundamentales de amplísimas connotación e implicaciones. Por una parte, identifica la tètrada oscura de la personalidad de Trump (rasgos de narcisismo, psicopatía, maquiavelismo y sadismo) en yuxtaposición a la humillación y zalamería vasalla de la presidenta Takaishi. Que llega a USA para pedir que continúe siendo su protector en Asia, mayormente ante el auge de lo que, aparece tácito, la amenaza del imperio de China.

Por otra parte, me resulta interesante que el autor agrega un análisis histórico. Agrega lo retrospectivo, que lleva a conocer el contexto y a asumir la consciencia del accionar propio (propio de ellos, USA y Japón). Por ejemplo, menciona de los genocidios en Hawái (etnocidio) por parte de USA y, en China y Corea por parte de Japón.

Además de compartir una brillante lectura para comprender esa coyuntura, me interesa ese mensaje del autor: la dignidad de la persona humana (de todos y sin distinción) y el entramado de poder tirano que (nos) impera. Eso es petición de auxilio y denuncia desde la consciencia.

También, y como lo deja claro el autor de la nota, es una oportunidad para la justicia, para volver al bien común y para que todos oremos y hagamos lo propio, ya sea con la debida contraloría social, ya sea eligiendo buenos gobernantes, ya sea siendo y haciendo lo debidamente bueno en nuestros roles (como, padres de familia, ciudadanos, empresarios, obreros, etc.).

Es decir, apoyando porque sea nuestro mundo, una civilización de amor en praxis, con justicia, bien común, respeto, solidaridad. Dejando atrás la perversa concepción del poder hegemónico o de la dominación. Porque, el poder hegemónico como expresión de la maldad, acaba por aniquilar todo y a todos.

¡Que haya paz y bien!

Acá el acceso a la nota que analizo y quiero compartirle:
https://lnkd.in/ec7nQTHz

¿Qué pasó? ¡La tecnología nos separó!

MSc.Lic.Bach. Anais Patricia Quirós Fernández
Académica Universitaria
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Universidad Técnica Nacional, Sede El Roble
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos,
Conciencia digital y fundamentos de la IA,
Diplomada Internacional en Cambio Climático y
Gestión Integral del Riesgo de Desastres Naturales
Estudiante Carrera Derecho

Eres invisible, no te puedo ver ni escuchar.

No deseo juzgar; solo trataré de reflexionar acerca de un tema que nos afecta, pero que no deseamos reconocer como un problema porque lo «necesitamos», aun cuando sabemos el daño que está causándole al núcleo social.

Hace algunos años, la comunicación se alimentaba de encuentros físicos, de intención y paciencia. El teléfono fijo era solo un objeto anclado a un lugar, no a una persona. Si alguien te llamaba, era más una sorpresa que un acto planeado o negado. Las conversaciones se daban en el pasillo de casa o en un lugar público, a la vista de todos. Escribir cartas o postales compartía aquella intención de comunicarse: el olor al papel y el color de la tinta. Era todo un ritual; elegir la mejor postal, la mejor caligrafía y el mejor papel para denotar la dedicación de un acto lleno de sentido. Había una gran intención.

Aquellos encuentros casuales eran físicos, llenos de energías y capturas visuales que provocaban el deseo de una segunda ocasión. La disponibilidad era real. Los sentidos se activaban totalmente: vista, oído, olfato y un tacto que podía terminar en un apretón de manos, un abrazo caluroso o un beso en la mejilla; gestos con el poder de transmitir sentimientos e imágenes perdurables. Nada era gestionado por una agenda digital.

Las pantallas individuales antes no existían; la familia convergía en un solo punto, convirtiendo en un evento colectivo el acuerdo de ver un programa o una película. Se permitían las cenas compartidas para hablar o discutir temas cotidianos mirando a los ojos. La mesa era un centro sagrado, sin interrupciones por timbres de celulares. Eran conversaciones que iniciaban y concluían sin retiros tempranos ni despedidas aceleradas. Los juegos de fin de semana en familia permitían que el lenguaje corporal fuera esencial para detectar las emociones o dudas de los otros.

Si caminabas, podías ver a los ojos a un extraño para pedir una dirección y dar las gracias. Podías disfrutar de un concierto levantando las manos y viviendo la adrenalina, llevándote las imágenes guardadas en tu cerebro, sin la preocupación de subir contenido a las redes para que el mundo se enterara de dónde y con quién estabas. Disfrutabas de una conversación de frente, captando gestos y grabando cada instante vivido. Veías a los niños jugando en un parque mientras los adultos hablaban entre sí sin perderlos de vista. Estábamos ahí al 100%. Existía una presencia que generaba sentimientos reales en tiempos reales. No teníamos el don de la ubicuidad (estar en muchos sitios a la vez), pero teníamos el don de la atención.

Con la llegada de la tecnología, nos estamos volviendo invisibles para quienes están frente a nosotros; terminamos no estando plenamente en ningún lado, pero fríamente en todas partes.

Es necesario entender la diferencia entre estar conectados y estar vinculados. La tecnología nos ha dado un gran empujón como herramienta, pero no nos detenemos a ver cómo ha desplazado nuestra capacidad de sostener vínculos profundos. Esto provoca un «aislamiento funcional»: ese momento en una cena donde intentas responder a diferentes chats, estando físicamente en el lugar, pero emocionalmente fragmentado. No estás con nadie.

Basándonos en el concepto de Zygmunt Bauman, hemos pasado de una sociedad de «productores» (donde las relaciones eran sólidas y requerían esfuerzo) a una sociedad de consumidores desechables. Para Bauman, un vínculo requiere compromiso, tiempo y trabajo. Una conexión, en cambio, solo requiere un «clic»: activar, bloquear o desactivar. Es una libertad acompañada de soledad; nos volvemos invisibles para otros con la misma facilidad con la que nosotros los invisibilizamos.

Mercado de las personalidades

Hoy, las redes sociales y aplicaciones de citas están integradas por seres humanos «perfectos», preparados para ser empaquetados y vendidos en un mercado necesitado de aprobación. El valor se mide en likes, comentarios o emojis. Editamos el «yo» mostrando solo los mejores viajes y sonrisas, y como cualquier producto en venta, debemos rotar, plantear ofertas y actualizar la fecha de caducidad; es la obsolescencia programada de nuestra propia identidad.

La tecnología ha eliminado la necesidad de reparar. En un mercado de variedad infinita, no hay necesidad de buscar profundidad. Aquí nacen las relaciones líquidas: parejas, padres e hijos líquidos que se evaporan fácilmente. Antes, si tenías un conflicto, buscabas soluciones porque tu círculo social era limitado; hoy, el mercado ofrece cientos de opciones para comprar una conexión nueva en la cultura del descarte. Esta deshumanización enmascarada nos hace ver perfiles en lugar de personas, convirtiéndonos en objetos de consumo que se usan mientras entretienen y se desechan cuando requieren un esfuerzo real. Hemos confundido contactos con amigos, transformándonos en una presencia digital que no abriga.

El banquillo de suplentes digitales

La parte más dolorosa de esta invisibilidad ocurre cuando penetra el manto de la confianza y la lealtad en la pareja. La tecnología ha vuelto la infidelidad algo abstracto, constante y de aparente bajo riesgo emocional. No es que antes no existiera, pero requería un esfuerzo logístico enorme. Hoy, las parejas viven en una alerta permanente o en un cinismo absoluto. La tecnología permite mantener a personas en una «sala de espera» emocional, invisibilizando a la pareja presente frente al fantasma de la fantasía digital.

La deslealtad como consumo de novedad: sin cuerpo, pero con daño

La lógica del mercado dicta que el producto más nuevo siempre parece mejor que el que se tiene en casa. La tentación del catálogo infinito provoca la ansiedad del FOMO emocional (miedo a perderse algo). Entonces, la pareja deja de ser un compañero de vida para convertirse en un «servicio» reemplazable por la novedad de un chat recién iniciado. Es más fácil reemplazar que reparar; bloqueas a alguien y deja de existir en tu interfaz, en un acto de bloqueo de su humanidad.

Esta zona gris destruye la confianza. El autoengaño de creer que «solo es un chat» nos lleva a subastar afectos en un catálogo virtual esperando siempre un mejor precio o calidad. La tecnología ha democratizado la traición. Preferimos la ligereza de una conexión volátil tras la pantalla que la solidez y el peso de una relación real.

Indudablemente, la tecnología nos ha dado mil formas de estar con otros, pero nos ha quitado la lealtad de quedarnos con uno solo. En este mercado de afectos falsos, no se es infiel por falta de amor, sino por un exceso de opciones volátiles que nos han vuelto, finalmente, invisibles.

La tecnología no es el enemigo, pero si la cortina que nos ha vuelto invisibles. Hemos canjeado la calidez de un abrazo por la frialdad de un “like” y la lealtad de un compromiso por la ansiedad de un catálogo infinito que capta solo una milésima de segundo de un ser perfecto que no existe mas que en la virtualidad y que ofrece gran variedad de afectos desechables. Nos hemos convertido en expertos(as) en conectar, pero analfabetos en vincularnos. En productos de consumo sentimental, insensibles, y de relaciones liquidas. Estamos renunciando a lo real. Pero al final cada uno elige, y soporta cuando se enfrenta a su propia realidad: El desafió de volver a ser visible y real.

Sin idealizar la democracia, rescatarla

José Manuel Arroyo Gutiérrez

Quizá podamos aportar un rayo de luz en el oscuro panorama político costarricense si sentamos una premisa: toda democracia liberal-republicana y su Estado de Derecho es, en sus fundamentos, una democracia oligárquica.

Las oligarquías pueden convivir, con toda tranquilidad, ya sea con regímenes dictatoriales de facto, ya sea con gobiernos más o menos conservadores o progresistas surgidos de las urnas. Con total certeza, de sus exclusivas manos no dependerá nunca la consolidación o avance de la democracia.

La diferencia radica en si esas oligarquías monopolizan el poder político y su gobernanza, o bien, obligadas por el empuje de otros sectores de la sociedad, ceden parte de sus privilegios y deciden, -casi siempre por razones pragmáticas vinculadas a la estabilidad institucional y a la paz social-, otorgar derechos, un reparto menos injusto de la riqueza, o el ascenso social a ciertos sectores.

La historia de la democracia en Costa Rica no ha escapado a esta lógica. Dentro del bipartidismo (PLN/PUSC) tanto como dentro del pluripartidismo que lo ha seguido, los sectores oligárquicos nacionales han navegado sin sobresaltos, financiando a unos y otros, o dejando caer a unos en favor de otros, según soplen los vientos del electorerismo y las tendencias de moda; viendo con probable regocijo cómo viejos y nuevos partidos, con honrosas excepciones, se ponen a sus gratas órdenes en la Asamblea Legislativa. Por eso hemos visto cómo, financistas que fueron del PLN o del PUSC, aparecen apoyando a los improvisados liderazgos de última hora y sus partidos-taxi.

A partir de los años 80 del siglo pasado, con el surgimiento y predominio neoliberal, se frenó en seco el movimiento precedente de avances democráticos, para entran en una primera transición de estancamiento y, en los últimos años, de franco retroceso, sobre todo en cuanto a la respuesta a la violencia social mediante el sistema penal –sobre el que se quiere hacer recaer la responsabilidad exclusiva de aliviar los conflictos, las desigualdades e inequidades exacerbadas-, así como en cuanto a los derechos laborales y sociales en general –sobre todo con el deterioro de los derechos laborales y el acceso a servicios públicos de calidad-.

No son éstos tiempos, entonces, para seguir alimentando la mitología tradicional: ni somos la Suiza centroamericana –ahora que nos queremos parecer a El Salvador-; ni la patria con más maestros que soldados –en momentos que nos hemos matriculado, de manera acrítica, en la guerra transnacional contra el narcotráfico-; ni una de las pocas democracias plenas del mundo –con una mayoría electoral que amenaza en serio las instituciones de control político, la prensa independiente y toda manifestación de oposición.

Las orejas del lobo, en este último aspecto, se han asomado con claridad: campañas de odio y descalificación de las instituciones públicas; utilización del PANI para intimidar a un candidato presidencial; evidente loby ante la Embajada estadounidense para despojar de visa a adversarios políticos; propuesta para imponer suspensión de garantías individuales, legalización de allanamientos policiacos sin autorización judicial; o volver a las fracasadas políticas de “mano dura” para combatir la inseguridad ciudadana. Cuando se mutila la famosa frase de Winston Churchill de que la democracia es la peor forma de gobierno… y se omite adrede agregar: con excepción de todas las demás,… no sólo se está faltando a la verdad para sorprender ingenuos, se está manifestando un odio expreso antidemocrático y se está preparando a la gente para normalizar la destrucción total de las instituciones republicanas.

La oligarquía costarricense se ha transformado sustancialmente en el último siglo. Los cafetaleros (exportadores) y los comerciantes (importadores) han tenido que convivir con formas oligárquicas mucho más diversas y complejas, conforme los enormes cambios en la producción, importación, prestación de servicios e inversión externa en la producción agrícola extensiva, las zonas francas o productos tecnológicos especializados.

En la acera de enfrente, los sectores sociales que le arrancaron importantes concesiones a las antiguas élites, hasta hacer de Costa Rica una democracia con importantes progresos en muchos campos, tienen que aclarar ahora sus intereses para que le sigan recordando a esas élites económicas dominantes, que aquí convivimos mayorías y minorías que han sabido conquistar derechos, libertades y garantías en el pasado y que no estamos dispuestos a renunciar a ellas en el futuro.

Si hoy ya no están los sindicatos bananeros, los gremios artesanales urbanos, los pequeños agricultores o las asociaciones de maestros y profesores de antaño, nuevos núcleos de organización social como los colectivos feministas, los defensores del medio ambiente, los representantes de las poblaciones aborígenes y de otras minorías, deben ser hoy las que recojan el testigo para que un nuevo pacto social, inspirado en el bien común, revitalice nuestra amenazada democracia.

Costa Rica y Estados Unidos: algunos apuntes con relación al nuevo «acuerdo migratorio» sobre deportaciones anunciado

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR). Contacto: nboeglin(a)gmail.com

El pasado 24 de marzo, se anunció la firma de una nuevo convenio migratorio entre Estados Unidos y Costa Rica para acoger en Costa Rica a unas 25 personas semanalmente, deportadas por los servicios migratorios de Estados Unidos (véase nota del Semanario Universidad y esta nota de CNN). 

En esta nota del New York Times sobre el mismo tema, se puede apreciar una fotografía que debería de interesar a los especialistas en materia de lenguaje corporal de un Jefe de Estado. 

Este 27 de marzo, un editorial de La Nación refirió a la total opacidad con respecto a lo suscrito con la alta representante de Estados Unidos de paso en la capital costarricense en estos últimos días del mes de marzo del 2026 (véase editorial). A pocas horas de editado el texto en La Nación, se hizo público el texto integral, reproducido al final de esta nota del Semanario Universidad (texto en inglés).

Costa Rica: alineación con Estados Unidos y El Salvador

Como bien se sabe, las actuales autoridades costarricenses se han mostrado muy cercanas a Estados Unidos en los últimos años, en particular desde la llegada a la Casa Blanca de su actual ocupante, el 20 de enero del 2025. En febrero del 2025, aceptaron recibir un primer vuelo con unas 200 personas deportadas desde Estados Unidos (véase nota del Semanario Universidad). 

Además de este acuerdo migratorio sobre deportaciones semanales anunciado este 24 de marzo, hay que recordar que el 7 de marzo, Costa Rica anunció desde Miami integrar una «coalición militar» liderada por Estados Unidos, iniciativa que examina el juez constitucional desde unas pocas semanas (véase nota del medio digital Delfino.cr). 

En otro ámbito, el pasado 20 de marzo, Estados Unidos entregó a Costa Rica personas fallecidas y otras heridas a raíz de una intercepción cuyos detalles se desconocen de una lancha sospechosa de transportar droga en el Océano Pacífico (véase nota de CRHoy del 20 de marzo): se ignora si las modalidades plasmadas en el acuerdo de patrullaje conjunto de 1999 en el Océanos Pacífico entre Estados Unidos y Costa Rica (véase texto) han sufrido modificaciones recientes que permitan ahora intercepciones de este tipo, causando la muerte de los tripulantes de estas lanchas. 

Siempre en marzo del 2026, fue el 18 de este mes que Costa Rica anunció oficialmente cerrar su embajada en Cuba: se trata de un gesto que si bien se presenta como una decisión soberana de Costa Rica, no deja de sorprender al no haber ningún otro Estado en América Latina en haber tomado semejante decisión (Nota 1). Es de recordar que en una votación en Naciones Unidas realizada en octubre del 2025 sobre el levantamiento del embargo a Cuba, Costa Rica optó por abstenerse, cuando llevaba años votando a favor (Nota 2). No está de más añadir que poco tiempo después de anunciar su decisión Costa Rica, el Director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas hizo un llamado a los integrantes de la comunidad internacional para ayudar urgentemente a Cuba desde el punto de vista médico y hospitalario ante las profunda crisis humanitaria existente (véase comunicado del 28 de marzo del 2026).

En la región centroamericana la cercanía de Costa Rica ha sido mucho mayor con las actuales autoridades de El Salvador, cuya política represiva de «mano dura» ha dado lugar a un reciente informe que recomienda acciones ante la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa humanidad (véase nota de la FIDH del 9 de marzo del 2026 y texto completo de este voluminoso informe – 298 páginas – reproducido en su integralidad en el sitio de información costarricense SurcosDigital).  

En enero del 2026 los mandatarios de Costa Rica y de El Salvador colocaron la primera piedra de una «megacárcel » en Costa Rica (véase nota de la DW). No está de más señalar que los órganos de la policía de El Salvador combinan desde varios años reconocimiento facial, inteligencia artificial y geo localización, modernas herramientas contratadas a una empresa israelí de seguridad (véase artículo de El Faro del 2023).

El precedente del 2025

Con relación a la deportación desde Estados Unidos a Costa Rica de personas, debe precisarse desde ya que no se trata de enviar de vuelta a nacionales de Costa Rica capturados por Estados Unidos, como sí es el caso de:

– Venezuela (donde ya ascienden a más de 20.000 las personas oriundas de Venezuela deportadas por Estados Unidos – véase nota de febrero del 2026 de Prensa Latina), o bien de; 

– Colombia (véase nota de prensa de un vuelo repatriando a colombianos de febrero del 2026). 

De lo que se trata en este caso , es de remitir a Costa Rica a personas que son deportadas por vía aérea desde Estados Unidos y que son de otras nacionalidades que la costarricense. 

No está demás señalar que se cuenta con un precedente judicial bastante reciente en Costa Rica del 2025: en esta ocasión, el juez constitucional condenó al Poder Ejecutivo costarricense por privar a más de 200 personas deportadas desde los Estados Unidos (entre las cuales 79 menores de edad) de su derecho a la libre circulación, manteniendolas privadas de su libertad en condiciones inadecuadas, al haber aceptado su deportación a suelo costarricense. Ya en marzo del 2025, la misma Defensoría de los Habitantes, órgano adscrito a la Asamblea Legislativa, había denunciado esta situación totalmente anómala luego de ir a visitar a estas personas (véase nota del Semanario Universidad). Esta anomalía evidencia lo solícito y extremadamente hacendoso que es el actual Poder Ejecutivo costarricense para responder a las diversas solicitudes provenientes de Estados Unidos

En su voto 19485-2025 del 24 de junio del 2025 (véase texto completo), los jueces de la Sala Constitucional señalaron que:

«En virtud de lo expuesto, se desprende con claridad que desde el momento de su llegada a Costa Rica el día 20 de febrero de 2025, las personas amparadas fueron privadas de su libertad de forma ilegítima -incluyendo, en un inicio, a 79 personas menores de edad-, sin haber cometido delito o inclusive tener una presunción de una falta migratoria dentro del territorio nacional, ni una condición irregular en el país que facultara a las autoridades de migración a restringir la libertad de una persona extranjera que ingresa ilegalmente al país, durante el tiempo racionalmente indispensable  para hacer efectiva su expulsión y deportación. No puede perderse de vista que estas personas ni siquiera ingresaron al país irregularmente, sino que, de forma expresa y soberana, el propio Gobierno costarricense consintió su ingreso por razones humanitarias«. 

En esta misma sentencia también se indica que:

«No se individualizó su condición de ingreso, sino que se adoptaron decisiones de carácter general, sus documentos de viaje fueron retenidos y la explicación de la necesidad de la privación de libertad por encontrarse en condición de tránsito, así como supuestamente para garantizar su propia seguridad, no se ajustan a los parámetros de razonabilidad y proporcionalidad propios de un Estado democrático de Derecho. Tampoco se explica en los informes, ni se deriva de forma alguna de las regulaciones migratorias, que lo actuado se sustentara en lo dispuesto en alguna ley. Tratándose de una situación sui generis y novedosa, se carecía de una regulación legal que respaldara la privación de libertad. Debió, por ende, en aplicación del principio pro libertatis permitir que este grupo de personas gozaran de su libertad sin restricciones de ninguna clase.

Es especialmente preocupante haber constatado que una parte importante de las personas a quienes se restringió su libertad eran niños y niñas, con lo que se agudiza la situación de vulnerabilidad propia del grupo, ya de por sí tributarios de una protección especial, en su condición de migrantes. A todas luces, por parte de las autoridades costarricenses recurridas, la privación de libertad es arbitraria y excesiva, con lo cual corresponde estimar este extremo del recurso». 

Es de recordar que ninguna de las personas deportadas a Costa Rica en el 2025 eran oriundas de América Latina: en efecto, entre estas 200 personas deportadas desde Estados Unidos, se encontraban, según se senala en esta misma sentencia, personas oriundas de China, Armenia, Uzbekistán, Turquía, Rusia, Afghanistán, Vietnam, Georgia, Jordania, Kazajistán, Irán, Ghana, Kirguistán, Congo, Nepal, Yemen, Angola, India, Pakistán y Tajikistán.

A modo de conclusión

Como se puede apreciar, el marco legal aclarado al Poder Ejecutivo en el 2025 por el juez constitucional obliga a Costa Rica a cambiar las modalidades al materializarse en el futuro un segundo vuelo con personas deportadas desde  Estados Unidos.

Se mantiene no obstante la pregunta de saber si Costa Rica no perpetúa y le da continuidad a una situación atentatoria a los derechos de estas personas, que son capturadas en Estados Unidos de manera arbitraria y sin muchas veces conocer de los cargos que se les imputan, y sin haber sido objeto de un procedimiento en el que puedan presentar algún tipo de descargos.

Se mantiene también la interrogante sobre el punto de saber qué es lo que recibirá Costa Rica a cambio de satisfacer esta nueva solicitud de Estados Unidos. En el 2025, se pudo observar que Costa Rica fue objeto de aranceles determinados de manera unilateral por Estados Unidos en materia comercial similares a los de los demás Estados de Centroamérica y República Dominicana, con excepción de Nicaragua (véase nota de la BBC de abril del 2025)

Cabe señalar que, salvo error de nuestra parte, no se tiene información sobre el paradero exacto de cada una de las 200 personas que llegaron a Costa Rica en el 2025, ni se sabe si el Poder Ejecutivo entregó a quince días de emitida dicha sentencia del juez constitucional, un informe detallado individualizando los datos correspondientes de cada una de estas personas, tal y como solicitado. Esta información sería de sumo interés en aras de observar si una vez puestas en libertad en Costa Rica, estas personas se quedaron en Costa Rica, emigraron a otro destino de su escogencia o bien… volvieron a emprender la ruta para entrar nuevamente a Estados Unidos.

– – Notas – –

Nota 1: El comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica del 18 de marzo del 2026 se lee como sigue:

«Cierre de la Embajada de Costa Rica en Cuba y retiro de personal diplomático de Cuba en Costa Rica

San José, 18 de marzo de 2026. El Gobierno de Costa Rica ha tomado la decisión de proceder al cierre de la Embajada de Costa Rica en la República de Cuba, para lo cual ya han iniciado los trámites diplomáticos y administrativos necesarios. 

De igual manera, se le ha solicitado al Gobierno de Cuba retirar a su personal diplomático acreditado en Costa Rica. Sin embargo, podrá permanecer en Costa Rica el personal consular y administrativo necesario para la prestación de servicios a los ciudadanos cubanos residentes en Costa Rica.

Por su parte Costa Rica, en la medida de lo posible, prestará servicios consulares para ciudadanos costarricenses residentes en Cuba desde el Consulado de Costa Rica en la Ciudad de Panamá.

La medida se toma ante un agravamiento significativo de las restricciones a las libertades fundamentales, incluyendo limitaciones a la libertad de expresión, asociación y manifestación pacífica, según lo reportan diversas organizaciones internacionales y testimonios de la sociedad civil que han señalado la persistencia de hostigamiento y otras formas de presión contra quienes sostienen posiciones críticas frente al Gobierno cubano.

A esta situación se suma el progresivo deterioro de las condiciones de vida de la población. La escasez de bienes esenciales, las dificultades en el acceso a alimentos, medicamentos y servicios básicos, así como el debilitamiento de las oportunidades económicas, que han generado un contexto humanitario cada vez más complejo que afecta directamente al bienestar del pueblo cubano.

El país continuará observando atentamente la evolución de la situación en Cuba.

Comunicación Institucional

076-2026 Cierre de la Embajada de CR en Cuba 

Miércoles 18 de marzo de 2026″

Nota 2: Observar a Estados del continente latinoamericano cuestionar la condena al embargo a Cuba y objetando que se exija su levantamiento, ante al consenso existente a nivel internacional, resulta bastante llamativo: se trata posiblemente de la medida unilateral de Estados Unidos contra un Estado mas longeva (adoptada en febrero de 1962), y que ha demostrado ser un fracaso total al no debilitar mayormente al régimen cubano desde entonces y consolidarlo como tal, y al afectar gravemente la vida diaria de las familias cubanas, causando el exilio de muchas de ellas. Un reciente reportage de la cadena Al Jazeera detalla de una manera muy completa el drama que significa para muchas familias cubanas el tener a algunos de sus integrantes padeciendo de enfermedades graves, ante la falta de material médico moderno que Estados Unidos impide sea exportado hacia el sistema hospitalario y de salud de Cuba (véase enlace). No está de más recordar que en el 2016, la resolución anual que se adopta en la Asamblea General de Naciones Unidas exigiendo el levantamiento del embargo a Cuba fue adoptada con 191 votos a favor y una abstención (la de Estados Unidos), tal y como lo analizamos en esta nota nuestra de octubre del 2016. En noviembre del 2023, el mismo texto fue adoptado con 187 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y un Estado (Ucrania) optando por abstenerse (véase nota de prensa oficial de Naciones Unidas). En octubre del 2024, el mismo texto fue adoptado con 187 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y un Estado optando por abstenerse (véase nota de prensa oficial de Naciones Unidas). En cambio, en el último ejercicio de esta naturaleza (octubre del 2025), el voto registrado fue de 165 a favor, 7 en contra (entre los cuales Argentina y Paraguay) y 12 abstenciones (entre las que figuran las de Costa Rica y de Ecuador). Estos números del 2025 reflejan el nivel de presiones que logra ejercer Estados Unidos sobre algunos Estados, en particular desde la llegada a la Casa Blanca de su actual ocupante (20 de enero del 2025).

Las guerras contemporáneas

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

(Una investigación con ayuda de la Inteligencia artificial. Otras veces me he confrontado con uno de los algoritmos de la Inteligencia Artificial -IA-. Hoy me valgo de su información para sentar algunas premisas.)

La guerra no parece haber acompañado a la humanidad desde sus primeros pasos, pero sí emerge con fuerza cuando aparecen ciertas “ganancias” —sean estos materiales, sociales o políticas— que siempre están en disputa.

Déjenme explicar lo anterior con algo más de profundidad, porque la intuición primero y mis lecturas después me han permitido establecer las premisas que hoy sostengo. Para desarrollarlas me he formulado varias preguntas que hoy reproduzco para ustedes:

I. 1. Antes de la “ganancia”: ¿había guerra?

Esto es lo que he ido encontrando tras haberme planteado esta y otras preguntas y haber hecho la investigación de antiguas lecturas y de la IA. En las sociedades más antiguas de cazadores-recolectores (hace decenas de miles de años), los indicios de guerra organizada son escasos y discutidos. Existía violencia, claro que sí -eso es innegable—, pero:

a. era Inter personal o entre pequeños grupos.

b. No había ejércitos, ni campañas sostenidas.

c. La movilidad constante, migraciones de seres humanos, todavía cazadores que apenas empezaban a asentarse, hacía difícil acumular bienes.

Algunos hallazgos arqueológicos, como los encontrados en el sitio de Nataruk, muestran episodios de violencia colectiva, pero no prueban una guerra estructurada como la entendemos hoy; aunque en el estudio de la IA se habla de “…la guerra en la antigüedad”.

El hallazgo del sitio de Nataruk, ubicado cerca del lago Turkana en Kenia, es la evidencia más antigua conocida de una masacre prehistórica, datada hace unos 10.000 años. Arqueólogos de la Universidad de Cambridge descubrieron restos de 27 cazadores-recolectores (hombres, mujeres y niños), que, murieron violentamente, sugiriendo conflictos grupales mucho antes del sedentarismo. Los orígenes de la guerra son controvertidos: la discusión gira en torno a si la capacidad de la violencia organizada se produce profundamente en la historia evolutiva de nuestra especie o es un síntoma de la idea de propiedad que provino con el asentamiento de las comunidades humanas en posesión de la tierra y la agricultura. La masacre de Nataruk es el registro más antiguo de violencia entre grupos prehistóricos de cazadores-recolectores que permanecieron en gran parte nómadas. (Cfr. Mirazón Lahr, Marta. Directora de la Investigación, Proyecto IN-África. Revista Nature. 21.01.2016).

I. 2. El giro decisivo: la revolución agrícola

Con la llamada Revolución Neolítica (hace unos 10,000 años), ocurre algo clave

a. Aparece la propiedad privada (tierras, cosechas, animales).

b. Surgen los excedentes (es decir, riqueza acumulable).

c. Nacen jerarquías sociales y con ellos los proto-Estados.

Aquí la palabra “ganancia” comienza a cobrar pleno sentido:

“cuando hay algo que acumular, también hay algo que defender… o arrebatar.”

Desde ese momento, se construyen murallas, se organizan guerreros, la guerra deja de ser ocasional y se vuelve institucional.

I. 3. El Estado y la guerra organizada

Entonces, con el surgimiento de las primeras civilizaciones (Mesopotamia, Egipto, China) también ocurre lo siguiente:

a. La guerra se convierte en una herramienta política, esencial para defender la propiedad y la acumulación de excedentes.

b. Lo anterior obliga a la aparición de ejércitos permanentes, sin los cuales lo atesorado no era sostenible.

c. Más adelante, los detentadores de la riqueza acumulada luchan por territorio, tributos, rutas comerciales y poder.

Un ejemplo temprano documentado es el conflicto entre ciudades-estado sumerias, como el enfrentamiento entre Lagash y Umma.

I. 4. ¿En consecuencia, vuelvo a preguntarme, si la guerra es “natural”?

Aquí hay debate entre pensadores:

• Thomas Hobbes creía que el ser humano tiende inherentemente al conflicto (“guerra de todos contra todos”).

• Jean Jacques Rousseau por el contrario sostenía que la guerra nace con la sociedad organizada y la propiedad.

La investigación histórica y la evidencia moderna tiende a una formulación intermedia entre ambas premisas.

Con base en lo anterior, estamos en capacidad de afirmar que, la capacidad de violencia es humana, pero la guerra organizada es una construcción social e histórica.

I. 5. Mi primera intuición, reformulada.

Primero me había planteado con apoyo en las investigaciones de los pensadores socialistas algo que ha llevado mucho tiempo en ser resuelto de una manera clara:

“La guerra surge cuando aparece la “ganancia”

Producto de esta pequeña revisión bibliográfica me he respondido, quedando bastante satisfecho: Sí, en gran medida.

La guerra se vuelve sistemática cuando existen:

• Bienes acumulables

• Territorios definidos

• Poder centralizado

• Desigualdad de clases

En otras palabras: la guerra no nace solo como consecuencia de la agresividad inherente en el ser humano, sino que ella nace de la estructura social que convierte la violencia en instrumento. Esto se ha vuelto crucial para mí.

I. 6. Una reflexión final a este primer capítulo:

Si la guerra no ha estado siempre con nosotros en su forma organizada, eso abre una posibilidad filosófica, histórica y politológica importante:

Lo que ha sido construido históricamente, también puede transformarse. Veamos.

II. ¿las guerras modernas (como las actuales en Medio Oriente o Ucrania) siguen respondiendo a esa lógica de “ganancia”, o hay nuevos factores?

Trato de profundizar más allá de la primera hipótesis:

II. 1. Antes de la “ganancia”: ¿había guerra?

Como ya lo dejé planteado supra, permítanme repetir ahora que: en las sociedades más antiguas de cazadores-recolectores (hace decenas de miles de años), los indicios de guerra organizada son escasos y discutidos. Existía violencia —eso es innegable—, pero:

• Era interpersonal o entre pequeños grupos.

• No había ejércitos, ni campañas sostenidas.

• La movilidad constante hacía difícil acumular bienes.

Ahora introduzco un nuevo matiz a aquel hallazgo arqueológico (como fue el sitio de Nataruk). En tal hallazgo he estudiado que se muestran episodios de violencia colectiva, pero no se prueba que se hubiese producido una guerra estructurada como la entendemos hoy, ni que se hubiesen formado como resultado de lo anterior, ejércitos permanentes, ni siquiera los primeros atisbos de Estados. De hecho, Mirazón Lahr nos habla de “guerra en pequeña escala entre las sociedades recolectoras.”

II. 2. He logrado estudiar algo que considero es el giro decisivo para hablar del inicio de las guerras como las conocemos hoy: la revolución agrícola.

Con la llamada Revolución Neolítica (hace unos 10,000 años), ocurre algo clave:

II.2. a. Aparece la propiedad privada sobre los medios de producción (tierras, cosechas, animales).

II. 2. b. Surgen excedentes (es decir, riqueza acumulable).

II. 2. c. Nacen jerarquías sociales y proto-Estados.

Aquí la palabra “ganancia” cobra pleno sentido:

Como dijimos antes: “cuando hay algo que acumular, también hay algo que defender… o arrebatar.”

Desde ese momento:

• Se construyen murallas.

• Se organizan guerreros.

• La guerra deja de ser ocasional y se vuelve institucional.

II. 3. El Estado y la guerra organizada

Con el surgimiento de las primeras civilizaciones (Mesopotamia, Egipto, China):

• No es sino hasta ese momento que la guerra se convierte en herramienta política y su uso se hace sistemático.

• Aparecen ejércitos permanentes.

• Se lucha (ya lo dijimos), por territorio, tributos, rutas comerciales y poder.

Un ejemplo temprano documentado es el conflicto entre ciudades-estado sumerias, como el enfrentamiento entre Lagash y Umma.

Los enfrentamientos entre Lagash y Umma (aprox. 2500-2350 a.C.) constituyeron una larga guerra fronteriza por el control de la fértil región de Gu-Edinna. Esta guerra es considerada como uno de los primeros conflictos armados documentados de la historia, incluyó batallas significativas como la victoria de Eanatum de Lagash, conmemorada en la “Estela de los Buitres”. (Cfr. https://en.wilkipedia.com).

II. 4. ¿Entonces la guerra es “natural”?

Como también dijimos antes, la capacidad de violencia es humana, pero la guerra organizada es una construcción social e histórica.

II. 5. La hipótesis la replanteo ahora mediante el siguiente modo de pregunta:

¿la guerra surge cuando aparece la “ganancia”?

Podríamos responder:

la guerra no nace solo de la agresividad, sino de la estructura social que convierte la violencia en instrumento.

II. 6. Disquisición sobre las guerras modernas

Profundizo ahora en torno a las siguientes preguntas sobre a las guerras modernas:

¿Las guerras modernas (como las actuales en Medio Oriente o Ucrania) siguen respondiendo a esa lógica de “ganancia”, o hay nuevos factores? ¿Habrá acaso nuevos elementos que ameritan que consideremos que las guerras hayan cambiado de naturaleza?

Mi respuesta honesta es compleja: la lógica de la ganancia no ha desaparecido, pero se ha transformado y sofisticado. Hoy convive con factores nuevos —tecnológicos, ideológicos y geopolíticos— que hacen de la guerra algo más difuso y, en algunos casos, más peligroso.

II. 6.a. La “ganancia” sigue ahí… pero ya no se combate solo por el territorio.

En la antigüedad, la ganancia era visible:

• tierras

• esclavos

• tributos

Hoy, en conflictos como la guerra en Gaza, o en Irán, e incluso en Ucrania, la lógica incluye:

• control geopolítico (zonas de influencia)

• recursos estratégicos (energía, rutas)

• seguridad percibida (fronteras, alianzas como el caso de la OTAN)

La ganancia ya no siempre es “poseer”, sino influir, bloquear o impedir que otro gane.

II. 6.b. La guerra como equilibrio de poder

Desde el siglo XX, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, emerge una lógica distinta. Por un lado, una lógica imperial, apoderarse de territorios más débiles. Las guerras son entre potencias dominantes (EE. UU., Rusia) contra territorios “más débiles” (todo el África, países de América Latina, Afganistán, Irak, Irán, Libia) para extraer materias primas, donde las potencias buscan obtener “súper ganancias” por medio de la extracción de materias primas (hidrocarburos, “tierras raras”). Por otro lado, se evitan enfrentamientos directos entre las potencias.

• Las grandes potencias evitan enfrentamientos directos, so pena de destruirse el uno y el otro, puesto que han surgido armas estratégicas como las “bombas nucleares”.

• Surgen guerras indirectas o “por delegación”.

Esto se vio durante la Guerra Fría, y aún hoy persiste.

La ganancia aquí no es conquistar, sino mantener o alterar el equilibrio global.

II. 6.c. Ideología, identidad y religión.

En algunos conflictos actuales, la motivación no es reducible solo a lo económico, concurren también nuevos factores como:

• identidades nacionales

• creencias religiosas

• narrativas históricas

Por ejemplo, en tensiones vinculadas a Irán, en Siria, o el conflicto en Gaza, intervienen:

  • seguridad

  • religión

  • memoria histórica

  • legitimidad política

Sin embargo —aquí conviene agudizar el juicio crítico— debido a que incluso estos conflictos suelen entrelazarse con intereses estratégicos y de poder.

II. 7. Nuevas formas de “ganancia”: tecnología y datos.

Hoy aparece algo completamente nuevo:

• ciberataques

• control de información

• inteligencia artificial

• dominio del espacio

Empresas como Microsoft o Google participan indirectamente en esta dimensión.

La guerra ya no ocurre solo en campos de batalla, sino en redes, satélites y sistemas digitales.

La “ganancia” puede ser ahora:

• acceso a datos

• sabotaje de infraestructura

• influencia sobre la opinión pública.

II. 8. Economía global: una paradoja.

Vivimos en un mundo global y más interdependiente que nunca, no obstante, las guerras:

• los países comercian entre sí

• las cadenas de suministro están entrelazadas

Esto debería reducir la guerra… pero no la elimina.

¿Por qué?

Porque con frecuencia, la competencia se desplaza hacia:

• sanciones económicas

• guerras comerciales

• control de mercados

A veces, la guerra militar es solo la continuación de una guerra económica por otros medios. (diferente a lo planteado por Karl Von Klawsewitz).

II. 9. Una reflexión final: ¿Estamos ante un cambio de era?

Algunos analistas sostienen que estamos pasando de la guerra “clásica” a una guerra híbrida:

• militar + económica + informativa + tecnológica, que no siempre se declara formalmente.

A veces ni siquiera es claro cuándo empieza o termina.

La hipótesis inicial podemos a su vez reformularla de la siguiente manera:

¿La guerra sigue siendo por “ganancia”?

La respuesta sería:

Sí, siempre que se considere que la ganancia ya no es solo material.

Ahora incluye:

• poder

• influencia

• seguridad

• información

• legitimidad

Y en muchos casos:

evitar perder es tan importante como ganar.

8. Una reflexión más profunda (casi filosófica)

Si en el pasado la guerra surgía cuando había algo que acumular, hoy podríamos decir:

la guerra persiste porque hay sistemas enteros que dependen de competir por poder en un mundo finito.

Esto abre una nueva pregunta inquietante:

¿Es posible una humanidad donde la “ganancia” no implique la pérdida del otro?

Conversatorio abordará la soberanía latinoamericana desde una perspectiva multipolar

Organizaciones vinculadas al Centro de Integración y Cooperación de Rusia y América Latina (CICRAL) en Guatemala y Costa Rica invitan al conversatorio “Soberanía Latinoamericana: una mirada multipolar”, un espacio orientado a fortalecer el debate regional sobre el papel de América Latina en el actual escenario internacional.

La actividad se realizará de forma virtual el sábado 28 de marzo de 2026 a las 9:00 a.m. (hora de Centroamérica), mediante la plataforma Meet, con participación abierta previa inscripción.

Según la convocatoria, el conversatorio busca generar un espacio de análisis sobre el nuevo orden global en transformación, en el que se plantea la emergencia de dinámicas multipolares y la necesidad de reflexionar sobre la soberanía de la región en este contexto.

Participación de especialistas

El encuentro contará con la participación de:

  • Tomás Creelman, abogado, consultor empresarial y analista político

  • Mauricio Núñez, profesor universitario y analista geopolítico

Ambos abordarán los desafíos y oportunidades que enfrenta América Latina en un escenario internacional caracterizado por la reconfiguración de poderes globales.

Debate regional sobre el nuevo orden global

De acuerdo con la información difundida, la iniciativa forma parte de los esfuerzos de CICRAL por promover el intercambio y la cooperación entre América Latina y otros actores internacionales, así como por impulsar discusiones sobre un mundo multipolar.

El espacio está pensado como un punto de encuentro para el análisis político y geopolítico, con énfasis en la construcción de soberanía regional y en el rol de los países latinoamericanos ante los cambios en la correlación de fuerzas globales.

Convocatoria abierta

La actividad es de acceso gratuito con inscripción previa y está dirigida a personas interesadas en temas de política internacional, geopolítica y procesos de integración regional.

Se invita a participar destacando que el diálogo y la reflexión colectiva son parte fundamental en la construcción de propuestas para el futuro de la región.

📌 Horarios internacionales del conversatorio:

  • Rusia: 6:00 p.m.

  • Brasil: 12:00 p.m.

  • Argentina: 12:00 p.m.

  • Venezuela: 11:00 a.m.

🔗 Formulario de inscripción:
https://forms.gle/arMkDYKsP8rL1Yuj6

Ópera cotidiana: los cipayos y la genuflexión servil de sus rodillas

Tres propuestas

Por: Trino Barrantes Araya

Correo.e: camilosantamaria775@gmail.com

Primera Parte

Operación Cóndor 2.0 y la genuflexión de los cipayos

El adjetivo de cipayo resulta limitado para describir la posición de serviles, que dócilmente asumen los doce presidentes que suscriben ese instrumento, eufemísticamente llamado “Escudo de las Américas”. Así, de un vulgar plumazo, renuncian a la memoria histórica y, lo que es peor, a la soberanía del país. Pisotean a las emblemáticas figuras de Juanito Mora, del General Cañas, de Juan Santamaría y de Pancha Carrasco Jiménez.

A veces, en esas poses de genuflexión servil y sometimiento, doblan tanto su cerviz, para que el amo del norte les de su espaldarazo, que quedan en posiciones obscenas, para que el sable del imperialismo los penetre hasta donde más.

Pero su placer de lacayos es tan complaciente que, aun sabiendo la permanencia, dentro de ellos, del esclavista mayor del Norte y el servil sionista de Argentina, ellas y ellos respiran la fetidez de los últimos zarpazos del imperio yanqui y, complacientemente, ríen como estúpidas marionetas.

Su grado de alienación y alineación es tan pueril, que ninguno es capaz de defender nuestro idioma, sabiéndose el mismo como una de las lenguas universales más importantes, tanto por su riqueza cultural, por su valor identitario y como vehículo de comunicación universal y constructo de la resistencia histórica.

Así las cosas, ese remedo de un TIAR diarreico, cuya cabeza es un gobernante incapaz de reconocer la coyuntura actual y que pierde el horizonte de lo que debe ser hoy el nuevo orden mundial, miente, una vez más, con la complicidad de esos “doce mandatarios”, que no son capaces ni de manejar su propia voluntad política, mucho menos la responsabilidad histórica que les corresponde, en tanto garantes del poder ejecutivo de sus diferentes naciones.

Pero serán los respectivos pueblos, de cada uno de dichos países, que, desde la democracia de la calle, desde las comunas del poder popular y la organización de la resistencia, se verán obligados a enderezar nuestra memoria histórica por los cauces que corresponde al momento actual y que prístinamente fue dibujada por Bolívar, Morazán, Juanito Mora y Martí.

No existe un objetivo que demuestre la validez de que el “Escudo de las Américas” (Shield of de Americas Doral 2026), tenga como principio fundamental la lucha contra el narcotráfico.

¿Coalición antidrogas? La mentira ni siquiera es piadosa. Esta coalición es una alianza militar. No derivan políticas claras para erradicar el narcotráfico. El tráfico de cocaína y otras drogas, tiene dentro de esta nueva coalición a Daniel Nova y a Nasry “Tito” Asfura.

El primero denunciado porque desde sus empresas bananeras, se desplazan grandes cantidades de droga para Europa. “Tito”, como cariñosamente le dice Donald Trump, es el socio y testaferro del presidente narcotraficante Juan Orlando Hernández.

¡Entonces qué!, como decían nuestras abuelas, el diez con hueco, solo ellos pueden creérselo. Mientras que el pedófilo les obliga a inclinar sus débiles y sumisas rodillas.

En el caso del presidente Rodrigo Chaves y la actual presidenta electa, que va invitada para servir como testigo de excepción, ambos violan principios esenciales de nuestro marco jurídico.

Su sola presencia, en ese adefesio llamado “Escudo de las Américas”, contraviene el Artículo 12 de nuestra Carta Magna. Pero a la vez contravienen y se irrespetan cuatro documentos base que nuestros gobiernos han ratificado y sustentado.

En primer lugar, invocamos al Tratado de Tlatelolco (Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe, 14 de febrero de 1967), en segundo lugar, apelamos a la Proclama de Neutralidad (Proclama de Neutralidad Perpetua, Activa y no Armada, sancionada por Luis Alberto Monge Álvarez en 1983. Se fundamenta en el Artículo 139, inciso 2º de nuestra Constitución Política); en tercera instancia el Tratado sobre Comercio de Armas (TCA), suscrito por Óscar Arias Sánchez y, finalmente, el acuerdo del Foro de Sao Paulo del 2014, que declara a América Latina como Zona de Paz.

Segunda Parte

¡Bases militares no!

“La paz, la democracia y la no violencia”, SÍ.

Denunciamos las dos propuestas de aventura suicida y militarista que devienen de las últimas posiciones del actual presidente y de la mandataria electa.

Solo el hecho de mencionar la instalación de bases militares extranjeras en Costa Rica, tal y como recientemente lo manifestó y propuso un asesor presidencial, es poner a nuestro país en el ojo del huracán; pero además, de una gran irresponsabilidad, esa actitud representa una amenaza directa a los pilares fundamentales de la democracia costarricense, de su memoria histórica y de su identidad nacional.

Históricamente, cuando esta ocurrencia suicida se ha manifestado en algún aventurero y guerrerista nacional, el pueblo de Costa Rica, ha sido contundente en rechazar ese exabrupto, pues la sola idea choca frontalmente con principios históricos, constitucionales, de libertad, autodeterminación y de soberanía que ha tenido el país, como pilares básico de su Estado Social y de su Estado de Derecho.

Si lo vemos desde el punto de vista de los Derechos Humanos, los argumentos en contra de esa esquizoide idea, sus argumentos se tiran al suelo. Pero si buscan un argumento de tipo legal; la propuesta resulta aún más desproporcionada, pues atenta violentamente contra el Artículo 12 de la Constitución Política.

Cuando un gobierno pierde su capacidad de asombro y se divorcia de la idiosincrasia del soberano, nos damos cuenta de lo poco que le interesa la institucionalidad del país. Pero también dibuja abiertamente el desconocimiento que, una propuesta de esta envergadura, requeriría de una sustancial reforma constitucional.

Si tratáramos, como pueblo organizado, de argumentar nuestra posición del por qué estamos en contra de una base militar, nos sobrarían argumentos:

Los principales argumentos en contra, los resumimos de la siguiente forma:

  • En primer lugar el establecimiento de una base militar, es dejar invalidado el principio constitucional que sanciona, para tales efectos el Artículo 12 de nuestra Carta Magna.

  • Significaría que quedamos expuestos a la voluntad de ejércitos extranjeros y consecuentemente a una sostenida pérdida de nuestra soberanía. Se violaría, asimismo los principios de de autodeterminación e integridad territorial

  • Implicaría, dar paso abierto a la Guerra de Baja Intensidad, con la pérdida absoluta del control del territorio nacional

  • Entregar la seguridad nacional a una potencia extranjera, es simplemente renunciar al ser costarricense, a la idiosincrasia del soberano.

  • Tal y como ha sido señalado en sendos artículos anteriores, esta medida contraviene acuerdos nacionales e internacionales que el país ha suscrito.

Creemos, como patriotas y costarricenses, que no solamente es la Constitución Política la que nos blinda contra las bases militares, sino la misma historia de nuestro suelo patrio, que como semilla de maíz, todas y todos juntos hemos sembrado en nuestro imaginario colectivo.

Digamos NO, a las bases militares, no a las embarcaciones militares que asesinan en juicios sumarios a nuestros pescadores, fuera tropas extranjeras que vienen a violar nuestra soberanía nacional. Hay principios esenciales y Derechos Humanos fundamentales que son innegociables.

Volvemos a criticar profundamente la incursión de nuestro país al “Escudo de las Américas”, en tanto que esto no es una alianza contra el narcotráficos sino una alianza militar. Además, históricamente las bases han demostrado su ineficiencia para controlar el narcotráfico, contrario sensus, han sido parte de la sostenibilidad con algunos cárteles. En Colombia, el gobierno de Uribe y Santos, en Honduras, la base militar de Palmerola, se convirtió en el más grande corredor de cocaína de Centroamérica y sostuvo al narcotraficante de Juan Orlando Hernández. En Panamá, Noriega fue un aliado de la DEA y el canal se manchó de polvo blanco. Hoy en Ecuador, la empresa bananera de Daniel Novoa, adosa las cajas de banano con montañas de polvo blanco. Así, pues, las bases militares no son ninguna garantía contra los carteles del narcotráfico.

Cantemos ufanos y recuperemos nuestra identidad: “La paz, la democracia y la no violencia”, resultan ser consignas más auténticas que la miserable idea de las bases militares.

Tercera Parte

El Escudo de las Américas y la nueva aventura presidencial en la guerra de baja intensidad

Las y los diputados, el movimiento social, los sindicatos y los partidos políticos no podemos guardan silencio ante el juicio sumario y asesinato de pescadores costarricense bajo los argumentos del necrófilo y pedófilo jefe actual de la Casa Blanca. ¡Señor presidente!, ya lo decía nuestro gigante de la Patria Grande: “Hay silencios que se guardan, parecidos a la estupidez”.

Frente a la participación del actual gobernante de la República Rodrigo Chaves Robles y la mandataria electa Laura Fernández Delgado, en la reunión convocada por Donald Trump, hacemos un llamado a la opinión nacional e internacional, de las verdaderas preocupaciones e implicaciones que ésta acción conlleva, contra el Estado Social, el Estado de Derecho y la Democracia.

Desde la mayor parte de los actores sociales honestos y patriotas, pensamos que es más responsable y respetuoso para nuestra democracia, seguir construyendo y hablando sobre la urgencia de unificar consignas en torno al pueblo costarricense a favor de: “La paz, la democracia y la no violencia.

Lo dijimos en un anterior artículo dirigido al primer magistrado de la República, en el cual, de manera sucinta llamábamos la atención en lo siguiente.

En primer lugar, invocamos el valor esencial del Artículo 12 de nuestra Constitución Política. Asimismo, en segundo lugar, apelamos a la Proclama de Neutralidad sancionada en el gobierno de Luis Alberto Monge, en tercera instancia hicimos referencia al valor histórico del Tratado de Tlatelolco, en un cuarto lugar al valor del uso del Tratado sobre Comercio de Armas (TCA) (https://g.co/gemini/share/1faebf1eabce ) , suscrito por Óscar Arias Sánchez y, finalmente, el acuerdo del Foro de Sao Paulo del 2014.

Cada uno de estos instrumentos fortalece el derecho internacional y está en contraposición de la Guerra de Baja Intensidad que esconde el Escudo de las Américas que, por más sanamente que se le mire, no es una alianza para combatir el narcotráfico, sino por el contrario, crear un escudo militar para fortalecer la aventura pirata y de ladrón posmoderno del amo del norte.

Permítasenos tener aquí como ejemplo la amenaza militar e injerencista y los interés espurios de los EE:UU en Venezuela y el mar Caribe desde el momento en que Hugo Rafael Chávez Frías asumió el poder en la República Bolivariana de Venezuela. Hoy, con Nicolás Maduro Moros, elegido democráticamente por el pueblo de Bolívar el despliegue inusitado de las fuerza militar del imperialismo yanqui, se vuelve algo obsceno contra la soberanía de los Estados de América Latina. Estos actos, concluyen con una operación militar, cuyo resultado fue el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

Pero la aventura desmedida de esta nueva fase de la Doctrina DONROE, es inusitada. Sus pretensiones por dominar México, anexarse Groenlandia, intervenir Cuba y usurpar la soberanía del Canal de Panamá, son más que evidentes.

La responsabilidad de los socios menores que suscriben este adefesio de derecho internacional, los hace desde ahora responsables de violar la soberanía e independencia de cada una de sus repúblicas.

Es ya un lugar común, que el mayor cartel de la droga está en manos de la DEA y que el mayor consumo de drogas, tiene como epicentro la sociedad norteamericana. Dichosamente, medio de la creciente tensión, la solidaridad se ha hecho una consigna universal a favor de esta hermana República.

Pero, el pueblo soberano, nuestro pueblo costarricense, en una sola voz, ha jurado fidelidad a la Patria, la Nación y el Estado y ha tenido como consigna básica: “La paz, la democracia y la no violencia.

¿Se está aplicando la pena de muerte en la lucha contra el narco?

Vladimir de la Cruz

El asesinato realizado por militares, en barcos armados estadounidenses, que navegan en las aguas jurisdiccionales de Centroamérica, y de Costa Rica, en el mar Pacífico, bajo la bandera del patrullaje antinarco, y del acuerdo que les permite su navegación, se ha pasado de la raya. Se aplicó una pena de muerte sin juicio de ninguna clase, en donde la pena de muerte se aplicó sin existir en el ordenamiento penal y constitucional costarricense. Las reacciones que se han hecho públicas ha obligado a los asesinos a cambiar la narrativa de lo sucedido.

La primera noticia fue un ataque a un bote tripulado por tres personas, dos de las cuales murieron y una quedó malherida. Se desconocía la nacionalidad de los que iban en la lancha. Se dijo que navegaban por una de las supuestas y conocidas rutas que usan para llevar droga de Suramérica a Estados Unidos. No fueron detenidos, ni interrogados, ni se les incautó droga de ninguna clase. Sencillamente se les disparó con misil aéreo o desde el “barco de guerra” que navega bajo el amparo de la lucha antinarco, y no una embarcación autorizada por el Tratado o Acuerdo de colaboración que señala embarcaciones “guardacostas”.

La segunda noticia fue que atacada la nave, confirmados los muertos y el herido, de ese buque de guerra informaron a las autoridades policiales navieras de Costa Rica, cambiándoles la información original, para que fueran a recoger los cadáveres de los dos fallecidos y al herido, que fue trasladado al Hospital de Golfito, en la cercanía naviera de Golfito, como se hizo. Incluso, entiendo, se cambió en la información suministrada del escenario de guerra donde se produjo el asesinato de esas dos personas y se hirió al tercero, que curiosamente no lo mataron.

De los sucesos narrados queda claro que:

1.- Las autoridades policiales y navieras de Costa Rica tienen por disposición NO MATAR a navegantes que se supone trasladan drogas. Su orden es capturarlos vivos como se ha hecho. La experiencia de los policías de la naval es que cuando se acercan a esas naves transportadoras de drogas, con navegantes colombianos o suramericanos, estos navegantes “alzan los brazos y las manos”, para señalar que no están armados, y en señal de disposición de “entregarse” sin ofrecer oposición. Su experiencia es que los que a veces les disparan son ciudadanos costarricenses que trafican drogas, sabiendo ellos que no les pueden disparar a matar. Esto lo hacen los extranjeros para que las autoridades navieras costarricenses no les disparen, porque según los capturados, cuando eso sucede en mares patrimoniales de Ecuador, Colombia o Panamá las autoridades de esos países les disparan a matar. Saben que en Costa Rica no se hace eso, y por eso se entregan si ofrecer resistencia, porque se les respeta la vida.

2.- El operativo que se realizó, que provocó esas dos muertes y ese herido, no fue hecho por autoridades ni fuerzas policiales costarricenses. Se hizo en aguas jurisdiccionales costarricenses por naves de guerra extranjeras, estadounidenses, por militares extranjeros, que así operan en “territorio” marítimo costarricense.

3.- Las naves extranjeras, aviones, buques o navíos o terrestres, para entrar al territorio nacional requieren, necesitan, permiso legislativo para volar y aterrizar o cuando por alguna circunstancia va a llegar al país una nave aérea o marítima artillada. Así, por ejemplo, si es de los ejércitos o armada de los Estados Unidos, la Embajada de los Estados Unidos, comunica al Ministerio de Seguridad y la Cancillería, informando de la situación y pidiendo autorización, en la que se indica el tipo de nave y el tipo de armamento que trae, si lo trae, para que se haga la gestión ante la Asamblea Legislativa, del permiso correspondiente de llegada al puerto correspondiente, aéreo o marítimo, para su aterrizaje o su atraque.

El atraque de buques de armadas extranjeras en Costa Rica necesita esa autorización previa, solicitada a través de vías diplomáticas, cumpliendo con la visita oficial, cumpliendo además con controles sanitarios y estrictas normas de seguridad portuaria. Igualmente, deben cumplir con las regulaciones de la OMI, las normativas de la Capitanía de Puerto y contar con un representante local en la nave.

Estos permisos de atraque o aterrizaje se hacen para las misiones que se justifican de apoyo al fortalecimiento de las relaciones comunitarias de Estados Unidos en Costa Rica, cuando se brinda ayuda humanitaria, para atraque de Fragatas y buques navales escuela, buques patrulleros como el buque militar francés “La Combattante”.

Los requisitos de desembarque o atraque se les ha aplicado a buques y naves de Estados Unidos, Francia, Argentina, de Reino de los Países Bajos, de España, de, de Australia y de Uruguay, entre los permisos solicitados desde el 2022 hasta octubre del 2025. Entre ellos tuvo que pedir permiso un buque Guardacostas de los Estados Unidos el 29 de noviembre del 2022.

El trámite del permiso es por legalidad y por control político, como se realiza.

4.- Usualmente, los barcos o buques estadounidenses de guerra o de “colaboración” de la lucha antinarco en las aguas territoriales de Costa Rica, no se ha sentido. Excepcionalmente se ha informado que han colaborado en la captura de alguna nave transportadora de droga. Ahora se informa de las prácticas de disparos, de tiros al blanco, que realizan en aguas costarricenses.

El gobierno actual del presidente Trump ha puesto de relieve la lucha contra el narcotráfico. La ha colocado en una dimensión militar y no policial. La ha puesto en la perspectiva del llamado “narcoterrorismo” y, dentro de esta nueva apreciación, ha puesto todo lo que sea combatir el “terrorismo” en manos del ejército de los Estados Unidos. De esta forma, el narcoterrorismo, como categoría, es atendido por los ejércitos de los Estados Unidos, en lo que corresponda. Y el concepto se ha extendido para actuaciones contra políticos y contra países que así los califiquen.

En esta dimensión habría que discutir si lo jurídicamente establecido en Estados Unidos, como delitos, son de aplicación automática en cualquier país del mundo para a actuación de las autoridades militares y policiales de los estadounidenses. Porque lo que corresponde desde el respeto a las relaciones jurídicas y sus ordenamientos, es tramitar detenciones por la vía de juicios que conduzcan a la extradición de detenidos, como ya se está haciendo, entre Estados Unidos y Costa Rica.

5.- Desde finales del año pasado, frente a las costas de Venezuela, como parte de su política amedrentadora, y preparatoria de la acción militar del 3 de enero, para secuestrar el presidente Nicolás Maduro, las fuerzas militares de Estados Unidos se dedicaron, casi como por deporte, y para afinar el tiro al blanco, a eliminar embarcaciones que decían eran de “narcos”, que transportaban “drogas”. De esa manera asesinaron casi 150 personas, que no las recogieron del mar, no entregaron sus cadáveres ni a Colombia ni a Venezuela, ni indicaron o informaron de la droga decomisada, o eliminada. Es decir, mataron a diestra y siniestra, ejecutaron personas sin detenciones previas, sin someterlos a juicios, sin sentencias de culpabilidad, sin capturar droga. Sencillamente los ejecutaron, les aplicaron la pena de muerte porque les dio la gana matarlos… y para asustar a quienes estuvimos atentos al desenlace de este tipo de acontecimiento.

Así parece haber sucedido con esta embarcación que acaban de hundir y de “desaparecer” su supuesta “droga”, que no la decomisaron, ni la entregaron a las autoridades costarricenses. O se la fumaron en ese barco o no existía, o se la llevaron a Estados Unidos para su “comercialización” o trámites correspondientes, como se hace con la droga decomisada que de Costa Rica se lleva oficialmente a Estados Unidos, sin saberse si se regala, se vende o se cambia por otros servicios.

6.- Como evidentemente se cometió un crimen, una ejecución por sí misma, han cambiado la narrativa del evento, diciendo que pudo ser un accidente naval de esa embarcación.

7.- A las autoridades navales costarricenses solo las usaron para pedirles que se llevaran los cadáveres y al herido, porque no eran carga de su costal, y porque hubieran tenido que atenderlos en la propia nave estadounidense o llevarlos, bajo la bandera estadounidense del barco, a alguna base naval o de atraque autorizada para ello, lo que les hubiera causado otros problemas.

No se ha demostrado que el herido, el que se salvó, fuera un delincuente. Ni se capturó con droga. De esta forma, hay que considerarlo un hombre libre, sin acusación alguna de un delito cometido en Costa Rica.

En cuanto a los cadáveres que fueron traídos al país, sinceramente, hay que esperar que los análisis de las autopsias que se les practiquen no sean alterados para tratar de demostrar que no fueron brutalmente ejecutados por los militares que originalmente se dijo los habían matado.

8.- Lo sucedido ha puesto en evidencia que se ha violado la Soberanía Nacional, por el Ejército de los Estados Unidos, al haber actuado militarmente, en acción militar, contra una nave en aguas jurisdiccionales costarricenses, sin autorización legislativa, y por demostrar, de esa manera que buques armados, artillados, sin permiso legislativo navegan libremente en las aguas territoriales nacionales.

9.- Se ha puesto en evidencia que no hay coordinación de combate en la lucha contra el narco, con las autoridades nacionales, por parte de las embarcaciones estadounidenses autorizadas para ello.

10.- Se ha puesto en evidencia pública también que a las autoridades navales nacionales solo las usan para “recoger la basura que hacen” los soldados estadounidenses en esas embarcaciones, que no pueden “procesar” ellos mismos.

11.- Se ha puesto en evidencia que el mar costarricense está siendo navegado por navieras militares artilladas estadounidenses, sin los permisos legislativos.

12.- Se ha violado el principio constitucional de respeto a la vida, de su inviolabilidad.

La pena de muerte en Costa Rica fue abolida en 1882 y así se ha mantenido en el orden constitucional costarricense desde aquella fecha. Lo sucedido violentó esta tradición y esta disposición constitucional. Ni siquiera por la vía excepcional se ha mantenido la posibilidad de la pena de muerte.

13.- Respecto a los asesinados, por los militares del buque militar estadounidense, se ha actuado violando todos los principios jurídicos, locales, costarricenses, estadounidenses e internacionales, relacionados con el principio de inocencia, de considerar que toda persona se considera inocente hasta que se compruebe su culpabilidad. Se ha actuó contra ellos sin garantizar su vida, sin someterlos a una detención y un juicio justo, con posibilidad de garantizarles su defensa. De esa forma, se violó el principio de ser sometido a un juicio previo, con posibilidad de defensa del acusado a un juicio justo y de jueces imparciales.

14.- Se violó el principio de inviolabilidad de la vida al aplicarse la pena de muerte, por ejecución, sin juicio de ninguna clase, con tan solo la presunción de culpabilidad, sin demostrar que la droga, supuestamente existía.

Lo que se está aplicando por parte de esas prácticas de lucha contra la narco delincuencia es la ejecución extrajudicial de las personas, la aplicación de la pena de muerte sin juicio previo, y de pena de muerte establecida como sanción máxima en el derecho punitivo costarricense, pena que es inexistente. Si así es, y si así seguirá, lo que corresponde es discutir nacionalmente los alcances de estas políticas en la lucha contra el narco y los límites de las autoridades en la aplicación, que obligaría también a las autoridades extranjeras para que se sometan a ellas, a la legislación costarricense, para no realizar actos criminales, ni penas de muerte a diestra y siniestra en su lucha y captura contra las naves supuestamente vinculadas al narcotráfico.

15.- Debemos recordar que internacionalmente los países, que como Costa Rica, han abolido la pena de muerte, NO LA PUEDEN VOLVER A RETABLECER.

16.- Para que no se tenga dudas de lo que entiendo de la lucha contra personas, que están cometiendo un crimen, una actividad armada con la cual atacan a ciudadanos o las autoridades policiales costarricenses, a ciudadanos desarmados, que si es necesario actuar contra ellos, de manera armada, la policía está en la obligación y tiene el derecho de actuar, de manera defensiva usando sus armas oficiales, como a veces ha ocurrido.

Pero, no olvidemos tampoco, que en la lucha contra embarcaciones que supuestamente trafican o mueven drogas, los ciudadanos extranjeros que así lo hacen se entregan sin ofrecer resistencia militar, a las autoridades policiales de la naval costarricense, porque saben que en Costa Rica se les respeta la vida, aunque sean delincuentes.

La Batalla de Santa Rosa, la más importante de la Campaña Nacional

Reflexiones en el 170 aniversario de la Batalla de Santa Rosa. (Conferencia de Vladimir de la Cruz, Secretario de la Academia Morista Costarricense, el 19 de marzo del 2026, en el Club Unión, con motivo del inicio del Año Morista 2026, y por la celebración del 170 aniversario de la Batalla de Santa Rosa. Igualmente impartida, el mismo día, a las 4 p.m en la Benemérita Biblioteca Nacional “Miguel Obregón Lizano”)

Los límites de Costa Rica se determinaron desde la época colonial. Al sobrevenir la Independencia, se alteraron cuando los habitantes del Partido de Nicoya tomaron la decisión de adherirse por su propia voluntad a Costa Rica, situación que incomodó a Nicaragua que se consideraba con mayor derecho, por haber sido la sede de la Diputación Provincial durante los últimos años de la colonia, resultado de las Cortes de Cádiz.

La decisión de Nicoya fue por el goce de su limitada autonomía que tenía frente al resto de los territorios de las Provincias centroamericanas, y por el papel importante que Costa Rica iba adquiriendo desde las Cortes de Cádiz, por el representante en ellas, el Dr. Florencio del Castillo, como por el papel que empezaban a tomar en esa región del Golfo de Nicoya, la apertura de los puertos de Caldera y de Puntarenas, que lograron intensificar más el comercio entre ambas regiones, así como por la estabilidad política y mejores condiciones que ofrecía Costa Rica a los nicoyanos, frente a la crisis que tenía Nicaragua.

Nicaragua no satisfecha con la decisión nicoyana, intervino ante la República Federal del Centro de América, reclamando las tierras de Nicoya, situación que no se resolvió en su favor. Los órganos de la República Federal ratificaron la decisión tomada por Nicoya y por Costa Rica, pero los sentimientos de recuperación del viejo Partido de Nicoya lo mantuvieron, hasta nuestros días, cuando en reiteradas ocasiones los gobiernos nicaragüenses, han incitado y alientan esa recuperación para consolidarse ante situaciones políticas internas que se les presentan, y usan el asunto de la recuperación de Nicoya como un gran distractor político, y de unificación popular frente a su gobierno.

La Corte Internacional nos ha dado la razón y permitido validar el Tratado de Límites de 1858, y hacer respetar el territorio nacional.

En la década de 1840-1850 esa demanda nicaragüense se mantenía y obligó al gobierno de Costa Rica a fortalecer su aparato militar. Con el ascenso de Juan Rafael Mora Porras, con gran visión política y preventiva, fortaleció la institución militar ante posibilidades de una guerra o una confrontación militar con Nicaragua.

Mientras tanto, los grupos económicos del sur de Nicaragua alentaban el conflicto. En Granada se mantenían los conservadores o legitimistas y en León los sectores más democráticos y liberales. En 1854 ambos grupos buscaban apoyos militares para sus luchas.

Los liberales, al estallar la guerra interna en Nicaragua buscaron apoyo extranjero promoviendo la llegada de William Walker, en 1855, ya reconocido filibustero y mercenario en el norte del continente, especialmente en México y, particularmente en Estados Unidos.

Walker había desembarcado en Nicaragua, en el puerto del Realejo en junio de 1855, con un grupo de mercenarios militares y combatientes de sus aventuras en Sonora, México, reconociéndole como “ciudadano nicaragüense”.

Allí, en Rivas, hubo una reacción contra él cuando se produjo la Primera Batalla de Rivas, el 29 de junio, en la cual las tropas legitimistas derrotaron a Walker, destacándose en esa Batalla el maestro Enmanuel Mongalo y Rubio, en un acto similar al que tiempo después haría Juan Santamaría, en Rivas el 11 de abril de 1856, con la quema del Mesón de Guerra.

El 13 de octubre de 1855, Walker ya estaba ocupando Granada, llegando el 23 de octubre de 1855 a la presidencia de Nicaragua Patricio Rivas, quien nombró a Walker General Jefe del Ejército, lo que le permitió ser el hombre fuerte de Nicaragua.

Poco tiempo después de la Batalla de Rivas, del 11 de abril de 1856, Walker llegó a elegirse Presidente de Nicaragua el 10 de junio de 1856, reconocido por el gobierno estadounidense. Fue investido como Presidente de Nicaragua el 12 de julio por el Fermín Ferrer, quien era presidente provisional, en la Plaza de Granada. En el acto de su investidura señaló su deseo de gobernar toda la América Central. Los gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala firmaron el Tratado de la Alianza, del 18 de julio de 1856, con el cual reconocían a Patricio Rivas, enfrentándose de esa manera a Walker, y participando más activamente en la lucha que llevaba a cabo Costa Rica contra él.

En Nicaragua, el 14 de setiembre de 1856 en la Hacienda San Jacinto, cera de Managua se libró una Batalla, de San Jacinto, en la cual s fuerzas patrióticas de Nicaragua, encabezadas por el Coronel José Dolores Estrada, bajo el llamado Ejército de Septentrión, con 60 flecheros indígenas derrotaron a 300 filibusteros de Walker, comandados por Byron Cole, quien falleció dos días después, el 16 de setiembre, a manos de un sabanero.

En febrero de 1856 Walker había obtenido una concesión para construir el canal a través del río San Juan.

En el conflicto nicaragüense, Honduras apoyó a los conservadores. Y en el contexto centroamericano Honduras se debatía entre la mayor presencia de los Estados Unidos y la de Inglaterra. Por una situación particular en 1847 asumió la presidencia Juan Lindo, liberal alineado a los Estados Unidos, quien maniobró con El Salvador y Nicaragua, para restablecer la República Federal, para lo cual convocó a la Dieta de Nacaome, que funcionaba como conferencia unionista centroamericana, en la cual estos tres países firmaron un pacto con un gobierno provisional en Tegucigalpa. Guatemala no aceptó la iniciativa y la hizo fracasar con colaboración del cónsul inglés, Federico Chatfield, extendiendo el territorio del Rey Mosquito desde el Cabo de Honduras hasta la desembocadura de la región canalera del río San Juan, lo que desconoció Estados Unidos, posesionándose el arqueólogo, cónsul norteamericano, Ephraim Squier, de la Isla Tigre.

En los días inmediatos se agudizaron conflictos entre esos países, que culminaron con el Tratado Clayton Bulwer, tratado canalero entre Inglaterra y Estados Unidos sin tomar en cuenta a los centroamericanos.

En 1852 asumió la presidencia de Honduras José Trinidad Cabañas, más liberal, quien renunció siendo sustituido por Francisco Castellón, quien no gozaba de la simpatía de los ingleses. Los conflictos regionales se agudizaron y facilitaron que el representante estadounidense, Ephraim Squier, obtuviera una concesión ferrocarrilera muy favorable a Honduras por lo que los intereses británicos fueron de nuevo traídos a ese país, provocando una lucha armada en 1855 que derrocó a Cabañas.

En febrero de 1856, los ingleses apoyando a José Santos Guardiola, se impusieron en Honduras, agudizando el conflicto con Estados Unidos. El presidente Guardiola, aliado de los ingleses se sumó a la lucha contra los filibusteros de William Walker y procuraba hacer valer la soberanía del Rey Mosquito en la costa nicaragüense.

Para esa época, al desatarse los países latinoamericanos del yugo colonial, se volcaron ávidamente sobre ellos los otros países europeos, especialmente Francia e Inglaterra, con afanes imperialistas, lo que provocó enfrentamientos inter imperialistas de esa época.

América, Asia y Africa de nuevo volvieron al escenario de la dominación internacional. En América la presencia inglesa y francesa, especialmente en Suramérica, y luego en Centroamérica, provocó el interés de los Estados Unidos a principios del siglo XIX.

Así, desde 1811, los Estados Unidos aprobó la Política del Principio de No Transferencia que pretendía detener que los territorios americanos pasaran a manos de las potencias europeas como lo pretendía Inglaterra en el Cono Sur, en esos años.

Más tarde, en 1823, el 2 de diciembre de ese año, en su sétimo discurso al Congreso sobre el Estado de la Unión, el Presidente Monroe declaró que los Estados Unidos tenían el “carácter elegido”, la “idea americana” de la “defensa” de las Américas, considerando que los esfuerzos ingleses de controlar o influir, particularmente, en Suramérica debía considerarse una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos. Esto hizo surgir la llamada Doctrina Monroe que sostenía que Europa y América debían considerarse como dos esferas de influencias separadas.

Desde los mismos días de la Independencia de los Estados Unidos, Alexander Hamilton, había señalado que Europa debía mantenerse lejos de América, valorando el papel que Estados Unidos podría jugar en esa época en el plano internacional. John Quincy Adamas, presidente de Estados Unidos, también se pronunció contra cualquier intento de presencia colonial europea, luego que se fueron declarando las independencias de los países americanos.

En ese tiempo los Estados Unidos se adueñaron de la Florida, en 1819, que pertenecía a España y, en 1821, proclamaron la “defensa” arrogándose el derecho de intervenir unilateralmente en los estados latinoamericanos, convirtiéndose de hecho en sus protectores. Así, enfrentaron a Europa que quería restaurar su dominio colonial en América.

En 1845 el presidente James K. Polk afirmó, sobre la Doctrina Monroe, que ninguna nación o Estado europeo podía interferir con la expansión estadounidense que se estaba realizando.

En 1846, Estados Unidos impuso a Colombia, a la República de Nueva Granada, el Tratado Mallarino-Bidlack, con el cual se aseguró el derecho de tránsito por el istmo de Panamá a cambio de garantizar la soberanía colombiana sobre el territorio. En 1867 Rusia perdió sus posesiones americanas, adquiriéndolas Estados Unidos por compra debido, entre otras razones, al debilitamiento que tuvo en la Guerra de Crimea.

Con el desarrollo de la incipiente revolución industrial y agraria, a principios de siglo XIX, el esclavismo adquirió fuerza en los Estados Unidos, mientras en Europa daba paso a la proletarización y la liberación de la mano de obra. A mediados del siglo XIX esta postura política de los Estados Unidos cobró fuerza con el desarrollo de la doctrina del Destino Manifiesto que justificó la expansión hacia el oeste de los Estados Unidos, arrasando con todas las culturas originarias de esa gran nación, y se volcaron sobre los territorios de México y de Centroamérica, lo que produjo la guerra de 1856-1857, cuando los filibusteros actuaron, intervencionistamente, en posibilidad de anexar estos países y de someter a la esclavitud a los pueblos centroamericanos.

La Doctrina del Destino Manifiesto se convirtió en bandera de avance colonial esclavista, destacándose en ese proceso los llamados filibusteros, que actuaban como fuerzas mercenarias al servicio de estados, de grupos económicos de hacendados y de grupos políticos dominantes.

En la perspectiva de este desarrollo económico y político continental, del siglo XIX, se valoró la necesidad de facilitar el comercio para lo cual el Istmo Centroamericano empezó a destacar como un sitio no solo estratégico y geopolítico, sino de gran interés económico.

Centroamérica, con el río San Juan, el Gran Lago de Nicaragua y el Estrecho de Rivas sobresalían como la gran ruta interoceánica. Francia, Inglaterra y los mismos Estados Unidos miraban y deseaban la región y el control de este paso nartural.

En Estados Unidos, la expansión hacia el oeste, con el descubrimiento de las actividades mineras en California, despertó procesos migratorios violentos, de enfrentamientos con las comunidades indígenas autóctonas. La falta de un ferrocarril transcontinental, como fue llamado, terminado de construir hasta 1865, obligaba a trasladarse por la costa pacífica hasta llegar a la desembocadura del río San Juan, y continuar desde allí su travesía por la ruta natural que ofrecía el río y el Lago de Nicaragua, para cruzar por el Estrecho de Rivas, y dirigirse al norte por la costa pacífica para llegar a California.

A finales de la década de 1840, en 1849, el empresario Cornelius Vanderbilt impulsa la empresa The American Atlantic Pacific Steamship Company, interesada en construir un canal en esa región, combinándola, por razones tecnológicas, con navegación marítima y fluvial, y por vía terrestre con carruajes, para lo que fundó, en 1851, la Compañía Accesoria de Tránsito, que fue una empresa clave durante los años siguientes, que le permitió mover, desde la costa Atlántica a la Pacífica de los Estados Unidos, un flujo, según se ha dicho, de mil personas por mes. La empresa tuvo sus propios problemas y conflictos legales con el gobierno de Nicaragua por incumplimiento de contratos, disputas por la propiedad de los vapores que se empleaban y discusiones sobre la explotación de la ruta del tránsito.

La disputa por el límite sur de Nicaragua, que no estaba bien delimitado, se acentuó en esos años por parte de sectores sociales y políticos, en Nicaragua, que de paso estaban en una guerra interior.

Al contrario, la situación de Costa Rica era muy significativa y distinta a la que se vivía en Centroamérica.

Políticamente habíamos salido de la República Federal de Centroamérica desde 1838. Aún con Morazán en 1842 no se pudo reconstruir el proyecto federal. Mantuvimos el nombre de Estado de Costa Rica hasta el 31 de agosto de 1848, cuando se declaró la República de Costa Rica en el gobierno del Dr. José María Castro Madriz. En esa década, ya fuera de la República Federal, iniciamos lentamente nuestras relaciones internacionales como país independiente.

Económicamente, la expansión cafetalera tenía gran impulso hacia el oeste del Valle Central, donde también se habían desarrollado actividades mineras desde 1819 hasta 1844, que cuando se abandonaron permitió, de manera exitosa, una reinversión de ese capital minero en café y en caña de azúcar, en el norte del Valle Central. El café desde 1843 empezó a exportarse hacia Europa lo que provocó un gran salto en la economía, y abrió el país a la migración europea, con gran importancia, en la segunda mitad del siglo XIX.

Militarmente el Presidente Mora, desde 1850 fortaleció la institucionalidad militar, reorganizó el Ejército, restableció́ contingentes militares en Alajuela y Heredia. Asoció el poder de los militares y la existencia del Ejercito con la defensa y apoyo de los intereses del Gobierno.

Constitucionalmente, ya se había establecido cierto control de los poderes del Estado sobre el aparato militar y sobre la mayor incidencia del Poder Ejecutivo en el Ejército. Parte de esta reorganización fue la traída al país del militar polaco, en 1852-1853, Fernando von Salisch, para servir de instructor de alta preparación de las fuerzas militares y para ello se creó una academia militar.

En 1854 Mora reconocía cierta tensión en la relación limítrofe con Nicaragua, enfatizando que a partir de ese año la Provincia de Guanacaste “no tendría otra nacionalidad más que la costarricense, y el Partido de Nicoya no podía ser objeto de litigio, pues es propiedad nuestra, a la que tenemos indisputables derechos”, y advertía “que pueden presentarse complicaciones bastante graves”.

Con el Presidente Mora se aprueban las bases de un acomodamiento entre Costa Rica y Nicaragua, sobre límites territoriales, convenidos en Washington, por representantes de Gran Bretaña y Estados Unidos. Esta situación no estaba agotada. Se mantuvo hasta la llegada de Walker a Nicaragua, en 1855.

Los sucesos de Nicaragua y de Centroamérica, como las políticas injerencistas de la Doctrina Monroe, no eran desconocidas del presidente Juan Rafael Mora Porras.

La presencia filibustera en Nicaragua hizo que el Presidente Mora a finales de 1855, el 20 de noviembre, hiciera su Primera Proclama advirtiendo del peligro filibustero entronizado en Nicaragua, amenazando a Centroamérica, sobre todo cuando a finales de 1855, en Nicaragua se publica un mapa con la firma del Presidente Patricio Rivas y de William Walker en el cual se fija la frontera de Nicaragua, que incluía toda la Península de Nicoya, desde la desembocadura del río Tempisque hasta la desembocadura del río San Juan, lo que era una abierta amenaza de usurpación territorial, que no se podía dejar de lado. El representante diplomático de Costa Rica, en Estados Unidos, Luis Molina, tenía bien informado al presidente.

A diferencia de las situaciones políticas y militares conflictivas en Centroamérica, la de Costa Rica era bastante estable desde 1849, cuando Juan Rafael Mora asumió la Presidencia de Costa Rica, hasta cuando le derrocaron, el 14 de agosto de 1859, reconociendo el mismo Mora que tenía oposiciones políticas importantes que logró controlar hasta después de la guerra contra los filibusteros en Costa Rica y en Nicaragua. Eso permitió, quizá, el mejor manejo de la situación militar contra la presencia filibustera en la región, y permitió que el Presidente Mora se convirtiera en la figura política más destacada de esos acontecimientos, luciéndose como gran estratega y líder militar de la lucha contra la presencia y amenaza de los filibusteros en Costa Rica, Nicaragua y en Centroamérica.

El tiempo histórico de Juan Rafael Mora estuvo contenido en la Constitución Política reformada, del 30 de noviembre de 1848, promulgada en el Gobierno del Dr. José María Castro Madriz, que tuvo una vigencia de once años, hasta la caída del Presidente Juan Rafael Mora Porras, el 14 de agosto de 1859, cuando, pocos días después, se impuso la Constitución Política el 27 de diciembre de 1859. Eso permitió la estabilidad política que no existió para los gobernantes costarricenses entre 1833 y 1848, aunque tuviese el gobierno algunas situaciones tensas político militares que Mora supo controlar.

Desde el 10 de noviembre de 1855, el Presidente Mora, se dirigió a los representantes diplomáticos de Gran Bretaña, Francia y España, señalándoles el peligro que había sobre Centroamérica, solicitando apoyo moral y material para la lucha que iba a realizarse.

En esa nota diplomática el Presidente Mora advierte y destaca el interés expansionista de los Estados Unidos, señalando al filibusterismo como una “fuerza conquistadora” indicando que “la América Central hace algún tiempo es objeto de proyectos de anexión, por las riquezas del suelo y por las facilidades que ofrece para la comunicación interoceánica”. Les perfila a Walker como la persona que se presenta como “pacificador y conquistador de Nicaragua”, y les señala que “la Independencia está amenazada”, por lo que los filibusteros deben “ser vigorosa y prontamente escarmentados en la América Central”.

Preventivamente, el 2 de noviembre ordenó el Presidente Mora, que el General José María Cañas, Comandante de Puntarenas, se trasladara a Liberia para asumir la Comandancia de Armas y de Gobernación del Departamento de Moracia. A Rudesindo Guardia, Comandante y Gobernador de Alajuela, lo trasladó a Puntarenas.

El Presidente Mora había negociado con Francia y Gran Bretaña que estacionaran buques en Puntarenas, porque se consideraba un punto débil.

Por su parte William Walker tenía a Nicaragua como la puerta de entrada a Centroamérica. Tenía bien premeditado su plan, plasmado en la franja blanca de la bandera nicaragüense, donde escribió la consigna en inglés, “Five or none”, es decir, «Todas o ninguna».

El Presidente Mora estaba tomando las previsiones correspondientes.

Así, el 20 de noviembre de 1855 hizo su Primera Proclama, dirigida a todos los habitantes de Costa Rica:

“La paz, esa paz venturosa que, unida a vuestra laboriosa perseverancia, ha advertido tanto nuestro crédito, riqueza y felicidad, está pérfidamente amenazada. Una gavilla de advenedizos, escoria de todos los pueblos, condenados por la justicia de la Unión americana, no encontrando ya dónde hoy están con qué saciar su voracidad, proyectan invadir a Costa Rica para buscar en nuestras esposas e hijas, en nuestras casas y haciendas, goces a sus feroces pasiones, alimento a su desenfrenada codicia.

¿Necesitaré pintaros los terribles machos que de guardar fríamente tan bárbara invasión pueden resultaros?

No; vosotros los comprendéis; vosotros sabéis bien qué podéis esperar de esa horda de aventureros apóstatas de su patria; vosotros conocéis vuestro deber.

¿Necesitaré pintaros los terribles machos que de guardar fríamente tan bárbara invasión pueden resultaros?

No; vosotros los comprendéis; vosotros sabéis bien qué podéis esperar de esa horda de aventureros apóstatas de su patria; vosotros conocéis vuestro deber.

¡Alerta pues costarricenses! No interrumpáis vuestras nobles faenas, pero preparad vuestras armas. Yo velo por vosotros, bien convencido de que en el instante del peligro, apenas retumbe el primer cañonazo de alarma, todos, todos os reuniréis en torno mío bajo nuestro libre pabellón nacional. Aquí no encontrarán jamás los invasores, partido, espías ni traidores. ¡Hay del nacional o extranjero que intentare seducir la inocencia, fomentar discordias o vendernos!

Aquí no encontrarán más que hermanos, verdaderos hermanos resueltos irrevocablemente a defender la patria como a la santa madre de todo cuanto aman y a exterminar hasta el último de sus enemigos.”

Unos días después el Obispo Anselmo Llorente y La fuente, se pronunció en igual sentido, llamando a apoyar al Presidente Mora, enfatizando que era una guerra en defensa de la religión católica. En la movilización a los escenarios de la guerra, la Iglesia hizo su aporte con sacerdotes formando parte del Ejército, siendo su Capellán General, el Pbro. Francisco Calvo.

En 1855 Mora consideraba que el Ejército había logrado una gran disciplina muy esmerada, que estaba bien provisto para la defensa de la República y “para refrenar cualquiera facción que pretendiese alterar la inquietud de sus habitantes”.

Para el Presidente Mora el Ejército “era obediente, ejemplar en su valor si el infortunio alguna vez trajese la guerra a la Nación y le fuese preciso defender su independencia y la integridad de su territorio”.

A mediados de febrero de 1856 Walker envió a su emisario, el coronel húngaro Louis Schlessinger, uno de sus lugartenientes más importantes, para discutir con nuestro gobierno la pertenencia de Guanacaste a Nicaragua.

El Presidente Mora, en conocimiento de que dicho emisario llegaría a Puntarenas ordenó, el 18 de febrero, que lo expulsaran de inmediato, lo que indispuso a Walker, que en Granada, al regresar Schlessinger, exclamó ante sus tropas: «Les enviamos la rama de olivo y nos devolvieron el cuchillo. Bien está. Les daremos guerra a muerte y les hundiremos el cuchillo hasta la empuñadura». Así, declaró la guerra.

Schlessinger, estaba también comisionado por el Presidente Provisorio de Nicaragua, Patricio Rivas, en ese momento, para recabar información sobre la actitud del gobierno de Costa Rica sobre el gobierno de Nicaragua.

Schlessinger se hizo acompañar del Capitán W. A. Sutter, ambos expulsados de Costa Rica, desde Puntarenas donde habían llegado. El Presidente Mora también dispuso no reconocer misión ninguna del Gobierno Provisorio de Nicaragua.

Ante esa situación, el 27 de febrero de 1856, el Congreso Nacional declaró la guerra a la presencia filibustera, para ir a esa guerra solos, o en unión de fuerzas aliadas de los demás gobiernos centroamericanos, si se sumaran a la lucha contra la opresión de los nicaragüenses, para sacarlos de América Central.

Los objetivos eran claros, redimir de la opresión a Nicaragua, arrojar a los invasores del territorio centroamericano, y asegurar la libertad de Hispanoamérica.

El Presidente Mora, con gran responsabilidad patriótica, se puso personalmente al frente del Ejército Expedicionario.

El Congreso Nacional “ante la integridad nacional amenazada reclamó a los buenos costarricenses acudir a la defensa de la Patria, para lidiar por tan justa causa, por lo que aumentó el Ejército Nacional a 9000 hombres, de todas armas y, con este fin, en cada una de las provincias de Alajuela y Heredia se organizará inmediatamente una división de mil soldados con sus correspondientes jefes y oficiales.”

El primero de marzo el Presidente Mora hace su Segunda Proclama, en tono categórico, dirigida “a los compatriotas:

“A las armas! Ha llegado el momento que os anuncié. Marchemos a Nicaragua a destruir esa Falange impía que la ha reducido a la más oprobiosa esclavitud. Marchemos a combatir por la libertad de nuestros hermanos.

Ellos os llaman, ellos os esperan para alzarse contra sus tiranos. Su causa es nuestra causa. Los que hoy los vilipendian, roban y asesinan, nos desafían audazmente e intentan arrojar sobre nosotros las mismas cadenas ensangrentadas.

Corramos a romper las de nuestros hermanos y a exterminar hasta el último de sus verdugos.

No vamos a lidiar por un pedazo de tierra: no por adquirir efímeros poderes; no por alcanzar misérrimas conquistas, ni mucho menos por sacrílegos partidos.

No, vamos a luchar por redimir a nuestros hermanos de la más inicua tiranía: vamos a ayudaros en la obra fecunda de su regeneración, vamos a decirles:

Hermanos de Nicaragua, levantaos: aniquilad a vuestros opresores. Aquí venimos a pelear a vuestro lado por vuestra libertad, por vuestra patria.

Unión, nicaragüenses, unión.

Inmolad para siempre vuestros enconos; no más partidos, no más discordias fratricidas. Paz, justicia y libertad para todos. Guerra sólo a los filibusteros.

Yo marcho al frente del ejército nacional. Yo que me regocijo al ver hoy vuestro noble entusiasmo, que me enorgullezco al llamaros mis hijos, quiero compartir siempre con vosotros el peligro y la gloria.

Vuestras madres, esposas, hermanos e hijos os animan. Sus virtudes patrióticas os harán invencibles.

Al pelear por la salvación de vuestros hermanos, combatiremos también por ellos, por su honor, por su existencia, por nuestra patria idolatrada y la independencia hispanoamericana.

Todos los leales hijos de Guatemala, El Salvador y Honduras, marchan sobre esa horda de bandidos. Nuestra causa es santa, el triunfo es seguro. Dios nos dará la victoria y con ella la paz, la concordia, la libertad y la unión de la gran familia centroamericana”.

Era claro el llamado poniendo de relieve luchar para destruir a la falange impía, a lucha contra la esclavitud que se había impuesto en Nicaragua y a luchar por la libertad de los nicaragüenses, “nuestros hermanos”.

Señalaba que se avanzaba a Nicaragua pero no para adquirir tierras, ni a gobernar ese país. Se iba para estimular el levantamiento de los nicaragüenses contra sus opresores y a luchar por su Libertad. Más claro fue cuando señaló que la lucha, en Nicaragua, era para asegurar la Independencia hispanoamericana, reconociendo que también Guatemala, el Salvador y Honduras se sumaban en esa lucha por la unión de la familia centroamericana.

El 3 marzo de 1856 se reunieron en la plaza principal de San José las personas para escuchar la arenga del obispo Anselmo Llorente y Lafuente y para conformar el ejército costarricense, que se enfrentaría a las tropas invasoras del norteamericano William Walker.

La vanguardia de este Ejército compuesta por 2500 hombres estuvo al mando del General don José Joaquín Mora.

La marcha inició desde San José, en la madrugada del 4 de marzo, tras recibir el día anterior la bendición del obispo Anselmo Llorente y Lafuente.

En el camino se fueron sumando los regimientos de Heredia y Alajuela, constituyendo así el Ejército Expedicionario, que se dirigió por los Montes del Aguacate hacia Puntarenas, donde se estimaba que Walker invadiría y para continuar hasta Guanacaste. Unos lo hicieron por tierra y otros cruzaron, en barcos o en botes, el Golfo de Nicoya, y navegaron en el río Tempisque, y sus afluentes, Bolsón y Bebedero, para llegar a Liberia.

La fracción del ejército que se dirigió a Puntarenas, estuvo a cargo del General José Joaquín Mora. De allí siguieron con destino al afluente de Las piedras, conocido como Bebedero, situado en la confluencia de los ríos Las Piedras y Tenorio. El otro grupo, iba el mando del Capitán Clodomiro Escalante que se dirigió al Puerto de Bolsón y desde allí proseguir hasta Liberia.

El mando del Ejército lo asumió el Presidente Juan Rafael Mora Porras el 8 de marzo, dejando en su lugar a Francisco María Oreamuno, falleciendo como Presidente en ejercicio del país, como resultado de la peste del cólera, el 23 de mayo de 1856.

Mientras tanto, en Nicaragua, el 11 de marzo, el gobierno de Patricio Rivas declaraba la guerra a Costa Rica. El mismo 11 de marzo Walker se dirige a “los centroamericanos”, señalando que bajo su mando se encuentra la “fuerza americana” para conciliar la paz, para intentar establecer francas y amistosas relaciones con las Repúblicas vecinas, que fueron repelidas y tratadas con desprecio y desdén, por lo que le queda es tratar con hostilidad a todos los serviles de América Central y declarar enemigos a esos gobiernos serviles.

El día 12 de marzo, el Presidente Juan Rafael Mora en su ruta hacia Liberia, iba acompañado por el Subsecretario de Guerra, Rafael G. Escalante. Llegó a Puntarenas para reunirse con el resto del Ejército y las tropas del General don José María Cañas, comandante del Departamento de Moracia y del General José Joaquín Mora.

Por su parte Walker ordenó a su Ejército estar listo para enfrentarse a Costa Rica, y nombró a Schlessinger jefe de su tropa invasora, ordenándole que partiera hacía el río La Flor, que era el límite natural de Guanacaste, llegando de esa manera a la Hacienda Santa Rosa.

Este mismo día 12 de marzo, desde el puerto de Puntarenas al mando del Capitán José María Gutiérrez, con destino a las Piedras, salió un contingente de 300 hombres, que se agregaron al grueso del Ejército el día 16.

El día 15 entraron los filibusteros a La Flor, en territorio nicaragüense y el 16 de marzo cruzaron la frontera de Costa Rica, llegando a las Salinas de Bolaños, hoy conocido el sitio como Puerto Soley.

El 19 por la tarde la tropa de Walker estaba en la Hacienda Santa Rosa.

El 17 de marzo prácticamente toda la tropa costarricense se encontraba en Liberia. Allí se había sumado la caballería y los llaneros que comandaba el General José María Cañas.

La noticia de la invasión del territorio nacional llega el 17 de marzo por medio del dueño de la Hacienda Sapoá. Ante esta situación se dispone que el general Cañas se quede en Liberia con el grueso del ejército, mientras que un contingente de 500 hombres, al mando del coronel Lorenzo Salazar, reforzado por cien lanceros bajo las órdenes del mayor don Julián Arias y del capitán don Juan Estrada, salgan en la madrugada del 18 de marzo, con el objeto de ir a su encuentro.

El 19 de marzo la tropa nacional recibió el refuerzo del General Mora, y del teniente Coronel José María Gutiérrez, con 100 hombres y dos cañones pequeños.

El 19 de marzo el jefe filibustero Schlessinger había llegado a la Hacienda Santa Rosa, con casi 300 solados y combatientes.

Con conocimiento de la presencia filibustera en la Hacienda Santa Rosa, y del conocimiento que sobre la zona y de la Hacienda, por el General José Joaquín Mora, se discute escoger entre dos rutas; una, que se dirigía a la Hacienda el Pelón y, otra, a la Hacienda Santa Rosa. Se decide avanzar hacia la Hacienda el “El Pelón” que había pertenecido al suegro el General José Joaquín Mora, a Agustín Gutiérrez.

La Hacienda tenía facilidades para abastecerse de agua y sobre todo tenía, muy buena posición estratégica en caso de un ataque. A la Hacienda llegaron en horas de la tarde, después de haber recibido en el camino la arenga patriótica del capellán Manuel Vasco.

La marcha se inició el día 20 de marzo durante las horas de la madrugada. Había el rumor de la presencia del enemigo en la proximidades de los llanos del Coyol. Se envió una avanzada en misión de exploración. Los datos no resultaron verdaderos al lograr apresar un filibustero que se había quedado rezagado. Este soldado intentó engañar al ejército costarricense llevándolo en sentido contrario, pero fue descubierta su trampa. Además, Agustín Gutiérrez descubre, en uno de los senderos que conducían a la Hacienda Santa Rosa, las huellas del grupo invasor, por lo que se toma la decisión de enviar en labor de reconocimiento al teniente Macedonio Esquivel, quien en efecto pudo observar y constatar la presencia de los filibusteros en la casa de la Hacienda, para lo que se preparó el ataque por sorpresa.

La organización de las tropas de Costa Rica fue de la siguiente forma: Jefe del Estado Mayor, el General José Joaquín Mora, Jefe de División, el Coronel Lorenzo Salazar, Comandante del Batallón Guardia de la Constitución, el Mayor Clodomiro Escalante, el Jefe de la escuadra de Caballería, el Mayor Julián Arias y el Capitán Juan Estrada y el Jefe del batallón de Moracia, el Comandante Mayor Domingo Murillo.

El ejército invasor de Walker organizado personalmente poé él estaba comandado por el coronel Louis Schlessinger, militar de carrera húngaro, que dominaba varias lenguas, entre ellas el francés, alemán, español, y el inglés, lo que le posibilito formar un ejército de alemanes, franceses y norteamericanos constituido por alrededor de 300 hombres. Los jefes filibusteros eran: el Jefe De batallón, Coronel Luis Schlessinger. Su Ayudante, el Mayor J.C. O`Neal, el Jefe de la Compañía A (Nueva Orleáns), el Capitán D. W. Torpe, el Jefe de la Compañía B, (franceses), el Capitán Legeay, el Jefe de la Compañía C, (Nueva York), el Capitán Creighton, el Jefe de la Compañía D, (Alemanes), el Capitán Prange, y el jefe de la Compañía F (Rifleros californianos), el Capitán Anthony Francis Rudler.

Con motivo de la guerra el Ejército Nacional, en marzo de 1856, hizo circular el Boletín del Ejército, editado en la imprenta del Ejército Expedicionario, por el Cuartel General en marcha, con sede en Liberia. Mora de esa manera le daba un papel muy importante a la imprenta, a la prensa, como un elemento de combate, para levantar la moral de la tropa, para desalentar y engañar a los enemigos y para advertirlos sobre sus capturas. Capturado un filibustero, que manifestó que era periodista, le perdonó la vida, valorando el papel de los periodistas como corresponsales de guerra. Capturado luego como combatiente ordenó se le fusilase. En uno de sus ejemplares, por la composición de los combatientes de Walker se publicó la Proclama del Presidente Mora, en inglés, francés y alemán referida al fusilamiento de todo aquel filibustero que fuere aprehendido con armas.

El 20 de marzo por la tarde, era Jueves Santo. La organización del ataque permitió que en pocos minutos el ejército filibustero fuera derrotado.

El parte de guerra informando del triunfo se redactó entre el minuto 11 y 14 después del triunfo, una vez que se hizo el balance del combate, de manera que el enfrentamiento pudo haber durado no más de 7 u 8 minutos. El General Mora señaló que el combate duró 5 minutos.

El General José Joaquín Mora describe la Batalla de Santa Rosa así:

“El Coronel Lorenzo Salazar, con doscientos ochenta hombres, debía atacar el frente, la izquierda y el flanco derecho de la casa; seguíanle por ese lado (el más practicable) los dos cañoncitos, dirigidos por el Capitán Mateo Marín.

“El Capitán José M. Gutiérrez, con doscientos hombres, debía flanquear la izquierda por fuera de las cercas y tomar posición a la espalda de las casas, sobre la cumbre de la colina.

“El escuadrón de caballería quedo formado en el callejón hasta recibir la orden de cargar al enemigo, cuando se le desalojara de sus posiciones.

“La tropa de Moracia, en número de doscientos hombres, la formé, en batalla, en el callejón para cubrir la retirada en caso necesario.

“Listo todo, mandé a desembocar por el callejón a la tropa formada por columnas. Nuestros soldados al son de las cornetas, que tocaban a degüello, marcharon a la carrera, acudiendo cada cual al puesto señalado.

“Los filibusteros no hicieron ni un tiro…Allí murió el valiente oficial Manuel Rojas. Una vez dentro no hubo ya esperanza para los malhechores; el sable y la bayoneta los hacían trizas y ellos, aterrados, ni atinaban ofender con sus tiros… Todo esto paso en cinco minutos.

A los 14 minutos, contados desde la primera descarga, se hallaba mi tropa formada en el mejor orden y en tranquila posición de Santa Rosa”

Nuestros soldados y combatientes actuaron con furia, dispararon con dos cañoncitos de montaña, numerosos fusiles Minié y otros de chispa, pero también blandieron filosas bayonetas, sables y machetes en el enfrentamiento sorpresivo de luchar cuerpo a cuerpo. Schlessinger, jefe del ejército invasor, fue de los primeros en huir hacia Nicaragua, donde no le fue nada bien con Walker.

El periódico “El nicaragüense”, refiriéndose a la Batalla, dice que los filibusteros “sufrieron una terrible derrota”, “cruel y vergonzosa”, a manos del Ejército de Costa Rica que estaba compuesto de 600 a 1000 hombres. La derrota se le atribuyeron al comandante Schlessinger ya que los sorprendieron descansando.

La prensa dice “el fuego de los costarricenses fue destructor”. Los filibusteros huyeron en todas direcciones. Schlessinger y otros oficiales fueron sometidos a un Consejo de Guerra. Schlessinger fue fusilado.

El periódico, de Frank Leslie, “Ilustrated Newspaper”, del 21 de junio de 1856, concluía que la Batalla de Santa Rosa “será por siempre recordada como una de las más desastrosas que se haya sostenido bajo nombre americano en este continente”.

El Presidente Juan Rafael Mora, en el cuartel General de Liberia, el 21 de marzo se dirigió a los soldados de la División de Vanguardia. El Presidente les dijo:

“Habéis cumplido vuestro deber siendo los primeros en derrotar a los verdugos de vuestros hermanos, a los alevosos enemigos de la Independencia centroamericana, que se han atrevido a profanar el caro suelo de la Patria. Robando y asesinando. Eso esperaba de vosotros.

¡Adelante! Otro esfuerzo más: un solo tiro y a la bayoneta. Y veréis como huyen y esos son sus mejores asesinos. El triunfo es y será siempre vuestro.

Paz y gloria a los bravos que han perecido. Salud y lauros a todos los valientes vencedores.”

El mismo 21 de marzo el Presidente Mora dirigiéndose al Señor Ministro de Guerra le informa que el primer triunfo se logró el 20 de marzo en la hacienda Santa Rosa, próxima a la frontera con Nicaragua: ahí se le marcó la raya sur a las tropas del expansionismo esclavista.

Pocos días después, el 7 de abril se arrebató a los usurpadores el puerto de La Virgen sobre el Lago Cocibolca. A los tres días se cortó, en Sardinal, un avance filibustero por el río Sarapiquí, segunda victoria en suelo costarricense. Dos mil hombres marchaban de victoria en victoria en el viril cumplimiento de los deberes de su destino.

El 20 de marzo de 1856 se encontraron ambos ejércitos en Santa Rosa, descrita como una hacienda, con una plazuela, formada por un valle hondo y limpio, circundado por colinas de poca elevación, pero escarpadas, según consta en la descripción del General José Joaquín Mora, hermano del Presidente.

Allí, comentó Mora, se vio a aquellos soldados motejados de “sombras” y “enclenques”, “incapaces de valor guerrero y de valentía personal”, acometer al enemigo, al son de las trompetas que tomaban a degüello, en tal forma que, según lo menciona el propio parte de guerra, el sable y la bayoneta los hacían trizas y ellos, los filibusteros, aterrados, ni atinaban a ofender con sus tiros. Y agrega, en frase que lo dice todo por su sobriedad castrense, digna de los grandes capitanes: “Hubo entre los soldados notables rasgos de valor; pero tan comunes a casi todos, que sería imposible enumerarlos.”

Con razón, el entonces Ministro de la Guerra, decía: “No podía esperarse otra cosa del denuedo y decisión del valeroso ejército de Costa Rica, que el Excelentísimo Presidente tiene la gloria de mandar, ni puede creerse que a otro jefe le tocara la de dar el primero y más decisivo golpe al enemigo, sino al intrépido y valeroso General don José Joaquín Mora, honor y esperanza del ejército de Costa Rica.”

El 20 de marzo, sobre el Combate de Santa Rosa, el General José Joaquín Mora, escribe su Segundo Parte informativo:

Excelentísimo señor Presidente, General en jefe del ejército. –Cuartel de la división vanguardia. –Hacienda del “Pelón”, 24 de marzo de 1856. –

Tengo el placer de dirigir a V. E. parte detallado de la toma de Santa Rosa.

El jueves 20 del corriente, con noticia de haber visto a los filibusteros en el llano del “Coyol”, me puse en marcha con la columna que saqué de Liberia. Mucho nos costó conducir los dos cañoncitos de a tres, por lo quebrado e impracticable del camino.

Tomamos un filibustero que procuró engañarnos, guiándonos al enemigo por un lado enteramente opuesto a aquel en que se hallaba; pero desconfiando de él, quise, antes de seguirle, registrar el llano del “Coyol”. Seguimos la marcha y a corto trecho descubrimos huellas de botas en un camino que conduce a la hacienda de Santa Rosa. Mandé a un ayudante adelantarse para observar las casas de dicha hacienda y retornó con la razón de estar allí el enemigo.

Seguimos un callejón orillado de árboles a cuyos lados se extendían lomas de poca altura cubiertas de espesa breña. Al salir del callejón vimos tendida a nuestros pies la plazuela de dicha hacienda, formada por un valle hondo y limpio, circundado por colinas de poca elevación, pero escarpadas.

Los corrales de la hacienda, cerrados con cercas de piedra, empiezan como a la mitad de la falda de una de las colinas situada al frente del callejón hacia su izquierda y rodean las casas que ocupan la altura, pero que están dominadas por la cumbre de la colina, a corta distancia y cubiertas de breña.

Tienen las casas un gran patio también cercado: a la derecha y en la falda de la colina hay una quesera.

A continuación de la altura, ligándola con la inmediata, corre una limpia loma, al frente del camino que seguimos. La línea que debía correr mi gente, para llegar a las casas, es precisamente una milla.

En vista de la posición, di mis órdenes para el ataque, concebido ya de antes sobre el exacto plano que el Mayor Don Clodomiro Escalante me había presentado para el caso de tener que batir allí al enemigo.

El Coronel Lorenzo Salazar, con doscientos ochenta hombres, debía atacar el frente, la izquierda y el flanco derecho de la casa: seguíanle por ese lado (el más practicable) los dos cañoncitos, dirigidos por el capitán Mateo Marín.

El capitán José M. Gutiérrez, con doscientos hombres, debía flanquear la izquierda por fuera de las cercas y tomar posesión a la espalda de las casas sobre la cumbre de la colina.

El escuadrón de caballería quedó formado en el callejón hasta recibir la orden de cargar al enemigo, cuando se le desalojara de sus posesiones.

La tropa de Moracia, en número de doscientos hombres, la formé en batalla en el callejón para cubrir la retirada en caso necesario.

Listo todo, mandé desembocar por el callejón a la tropa formada por columnas. Nuestros soldados, al son de las cornetas, que tocaban a degüello, marcharon a la carrera, acudiendo cada cual al puesto señalado.

Los filibusteros no hicieron ni un tiro; nos aguardaban de cerca, con la esperanza que su primer descarga nos derrotaría. Tampoco los nuestros dispararon hasta hallarse a veinte varas del enemigo. Rompieron entonces un fuego sostenido, que duró tanto como tardaron los costarricenses en llegar a las cercas. Desde este instante, sólo los piratas dispararon. Los nuestros saltaban a los corrales sin que el mortífero fuego que sufrían bastara a detenerlos. Allí murió el valiente oficial Manuel Rojas. Una vez dentro, no hubo ya esperanza para los malhechores: el sable y la bayoneta los hacían trizas y ellos aterrados, ni atinaban a ofender con sus tiros.

Así fueron rechazados hasta las casas, donde se encerraron, al tiempo que la gente del capitán Gutiérrez, posesionada ya de la altura, los cercaba. En estos momentos pereció el capitán Manuel Quirós, herido al saltar la cerca del patio. Sus últimas palabras fueron dirigidas a sus compañeros de armas. “Entre ustedes” les dijo y espiró.

Señalóse también en el asalto del patio el ayudante del Coronel Salazar, Joaquín Ortiz, quien con su espada mató dos bandidos, teniendo la suerte de quedar ileso.

Di la orden de atacar a la caballería, pareciéndome que no tardaría tanto en llegar sino el tiempo necesario para desalojar de su guarida a los filibusteros. Pero viendo al llegar que no era tiempo aún, marchó a formarse a la loma del frente, aguardando el momento oportuno. Todo eso pasó en cinco minutos.

Ya empezaba a obrar la artillería: el capitán Marín disparó sus cañones contra el costado derecho y frente de la casa, abriendo brecha, pero esto sólo sirvió para enfurecer más a los forajidos que avivaron el fuego.

Impaciente el coronel Salazar, corrió exponiéndose a servir de blanco al enemigo, para preguntarme si para librar de ser diezmada su gente, podría poner fuego a la casa de un propietario costarricense. Inquieto al verlo venir, temiendo que estuviese herido, me adelanté a su encuentro y le di el permiso que pidió: retornó a dar la orden a sus soldados, que la recibieron con gritos de alegría. Más no hubo tiempo. El arrojado capitán Gutiérrez, olvidando la orden que tenía, entró a la casa y adelantándose hacia un establo atrincherado y erizado de rifles, con pistola y sable en mano murió desgraciada y prematuramente. La ira que su muerte causó a los soldados fue tal, que nada bastó a contenerlos.

La casa fue invadida por todos lados y los filibusteros hallando salida por la altura que debió cubrir el malogrado Gutiérrez, huyeron en tropel y aunque perseguidos y diezmados por todas partes, lograron muchos escaparse. Entonces mandé a la tropa de Moracia se dispersase en guerrillas por la colina a la izquierda del callejón, para aprisionar a los fugitivos que tomaran por allí.

Desde el principio de la acción, al ver a nuestra tropa apoderarse de los corrales, varios jefes filibusteros montaron a caballo y huyeron sin poderlos alcanzar ni dañarles.

Al dispersarse el enemigo, la caballería de Moracia anduvo tarda en perseguirle a pesar de mis órdenes y los esfuerzos del coronel Salazar. Sólo el capitán Estrada, seguido de sus pocos lanceros, le cargó, matándole un solo hombre, pues favorecido por la inacción de la caballería y lo cercano de la espesura del monte, se aprovechó de tan favorables incidentes. Considerando las dificultades que el lugar de la acción presentaba, he hallado alguna disculpa al Comandante del escuadrón.

A los catorce minutos, contados desde la primera descarga, se hallaba mi tropa formada en el mejor orden y en tranquila posesión de Santa Rosa.

Señaláronse en este memorable día, además de los buenos oficiales que perdimos el ya citado Joaquín Ortiz, el Mayor Clodomiro Escalante, los capitanes Carlos y Miguel Alvarado (habiendo recibido éste último tres heridas de rifle que le rompieron la ropa rozándole el cuerpo), Vicente Velarde, Mateo Marín, Santiago Millet, Joaquín Fernández, Felipe Ibarra y Jesús Alvarado, el ayudante Macedonio Esquivel y en general toda mi lucida oficialidad. Hubo entre los soldados notables rasgos de valor, pero tan comunes a casi todos que sería imposible enumerarlos.

He tomado al enemigo diez y ocho rifles, un fusil, cuatro cajas de parque (que según declaración de los prisioneros es cuanto tenían) las pistolas, paradas, piezas de equipaje, etc., que cedí a los jefes y oficiales que las tomaron, varios caballos y mulas, todos sus papeles y un grupo daguerreotipado, con los retratos de varios jefes de la gavilla de vergantes. Todo cuanto tenían, en fin, ha caído en poder de mi gente.

Los muertos del enemigo que pude reunir llegaron a veintiséis y muchos deben de haber acabado en lo espeso del monte. Prisioneros hasta hoy, diez y nueve. El resto hasta cuatrocientos hombres, que según los prisioneros que entraron en acción, se entregará o morirá de sed y hambre en los montes. Los persigo por todas partes y el mayor Domingo Murillo, apostado en Sapoá con respetable fuerza, les cortará el solo camino para ellos practicable.

No puede darse una victoria más completa, gracias al valor de mis soldados.

Nuestras pérdidas, según las listas, ascienden a cuatro oficiales y quince soldados muertos. Dios guarde a V. E. muchos años.

José Joaquín Mora”

El 21 de marzo de 1856 se persigue a los filibusteros por todo el territorio nacional, por el norte del país y la margen del Río San Juan.

Triunfados en la Batalla de Santa Rosa, el 20 de marzo, murió el Capitán Manuel Quirós, miembro del Estado Mayor Militar, y tres oficiales más, junto con 15 combatientes costarricenses. Hubo 32 heridos. La tropa filibustera tuvo 26 muertos en el combate. Se le hicieron 19 prisioneros.

Inmediatamente, el Presidente Mora ordenó continuar hacia Nicaragua, el objetivo político y militar de la movilización para asegurar la derrota de los filibusteros en ese país, y expulsarlos del suelo centroamericano, trasladándose la guerra hasta 1857 en Nicaragua.

El 25 de marzo de 1856 se fusilan 18 filibusteros en Liberia, a las 4 de la tarde. La sentencia a los filibusteros capturados fue una advertencia contundente a la tropa invasora de William Walker, y a sus jefes militares, de la determinación del Presidente Juan Rafael Mora Porras, y de los altos Jefes del Ejército Nacional, de que serían pasados por las armas quienes intentaran ocupar y dominar el territorio nacional o sojuzgar al pueblo costarricense.

El 27 de marzo de 1856, el gobierno de Costa Rica recibió al General Pedro de Alcántara Herrán, quien había sido Presidente de Nueva Granada, participante en las guerras de Independencia de su país y de Perú, militar de carrera, Ministro de Guerra y de Relaciones Exteriores, diplomático activo, quien llegó para brindar apoyo y solidaridad en la lucha contra los filibusteros y mostrar la simpatía del gobierno neogranadino en esta gesta nacional y centroamericana.

El 29 de marzo de 1856 Mora declaró su objetivo de ingreso a Nicaragua:

“Paz y libertad a Nicaragua y Costa Rica, independientes y unidas como hermanas. ¡Gloria a las fuerzas aliadas libertadoras de la América Central!”

El 29 de marzo de 1856 el Ejército costarricense cruza la frontera con Nicaragua para luchar contra los filibusteros en ese país, e inicia la penetración en el territorio nicaragüense, dirigiéndose hacia la ciudad de Rivas que tomaron, para asegurar la lucha con los filibusteros norteamericanos establecidos en Nicaragua, y expulsarlos de ese territorio.

Al mismo tiempo se ordenó ocupar el Puerto de San Juan del Sur, en el Pacífico, y el Puerto La Virgen, sobre el Lago de Nicaragua.

El 29 de marzo, desde Sapoá, el Presidente Mora se dirige a los nicaragüenses indicándoles la decisión de ingresar a Nicaragua a derrotar a los filibusteros.

“Desde el seno de nuestras pacíficas montañas he oído vuestros congojosos lamentos.

Mutuos errores y una guerra fratricida os han entregado al fiero albedrío de una horda de forajidos, que llamados incautamente como amigos auxiliares de unos se han convertido en déspotas de todos.

Hoy yacéis aún aterrorizados bajo el yugo acerado de un ejército compuesto de las heces corrompidas, que arrojan de sí todas las sociedades.

¿Qué sois vosotros en vuestro propio país? ¿Qué es el esclavizado nicaragüense que llaman por befa Presidente? ¿Cuál es vuestra suerte hoy y la más fatal, que con tan cruentos amos os espera? Vosotros lo sabéis más que yo; vosotros que la sufrís y deploráis con lágrimas de sangre!.

Habéis llamado a vuestros hermanos. Vuestros hermanos todos rodean vuestras fronteras y avanzan para libertaros de esa Falange traidora.

Combatimos por vuestra salvación. Después del triunfo, paz, unión, justicia y libertad para vosotros y para todos.

Harto conocéis a los pacíficos costarricenses. También los han conocido en Santa Rosa los cobardes filibusteros. Siempre neutrales en vuestras discordias, hemos acogido con igual hospitalidad a todos los nicaragüenses.

Para vosotros no existen ni existirán jamás distinciones ni partidos. Sea lo mismo para vosotros. Que una sola bandera, una causa y un grito de concordia y progreso nos reúnan a todos como católicos, como hijos de una misma patria, como verdaderos hermanos.

Cese ya tanta postración, tanta iniquidad y servidumbre. ¿Toleraréis por un instante más tanta esclavitud, oprobio y tiranía? ¿No lidiaréis todos unidos, siempre unidos, por conquistar la libertad que os han robado?

Sí valerosos nicaragüenses. Uníos, alzaos y combatid con aquel ardiente coraje que habéis mostrado en tantas nefastas luchas. Arrojemos unidos a esa pestífera canalla; no quede uno solo de esos asesinos sobre la tierra privilegiada que os concedió la Providencia y de entre esos montones de cadáveres y ruinas que han acumulado tantos desvaríos y maldades, levantemos juntos una patria más unida, más fuerte, más venturosa y más grande.

Paz y libertad a Nicaragua y Costa Rica, independientes y unidas como hermanas. ¡Gloria a las fuerzas aliadas libertadoras de la América Central!”

La Batalla de Santa Rosa es para mí la más importante de todas las que se llevaron a cabo contra las tropas filibusteras. Lo es porque se produce en el territorio nacional, donde los filibusteros fueron derrotados, obligándose su retirada y salida del territorio costarricense. Lo es porque se le infligió una profunda derrota militar y moral a los filibusteros.

La Batalla de Santa Rosa elevó la moral de los combatientes costarricenses. Le infligió a los filibusteros un temor de combate con nuestra tropa, nuestro Ejército.

El Ejército Nacional estaba en capacidad de dar esa batalla. Tenía los hombres necesarios. Tenía los Jefes militares en capacidad de conducir el Ejército y capacidad de hacer el análisis estratégico y táctico de esa Batalla.

Fue la primer derrota del imperialismo colonialista estadounidense en el continente y golpeó la Doctrina Monroe y la del Destino Manifiesto que se levantaba por Estados Unidos, estableciendo el límite del expansionismo de los Estados Unidos.

El 20 de marzo celebramos el acontecimiento más importante de la vida nacional, la Batalla de Santa Rosa, cuando las tropas invasoras filibusteras fueron derrotadas por los costarricenses en el territorio nacional. Batalla de pocos minutos pero demoledora para los agresores.

En esta Batalla jugó un papel muy importante el Batallón de Moracia, como se conocía en ese momento la Provincia de Guanacaste, que le habían puesto ese nombre en mérito al Presidente Mora.

Los jefes militares de la Batalla Clodomiro Escalante, Lorenzo Salazar, José María Gutiérrez, Mateo Marín, Manuel Rojas, Manuel Quirós, Joaquín Ortiz, y otros, todos, se distinguieron en el combate. Varios oficiales cayeron en el combate.

Los filibusteros huyeron, 26 cayeron muertos y a otros, capturados, 19, los fusilaron. Los caídos costarricenses en la Batalla de Santa Rosa fueron 4 oficiales y 15 soldados, según el parte oficial de la Batalla.

La participación en la Guerra Nacional permitió que el Ejército, por su masividad popular tuviera un carácter nacional y libertador, con un alto grado moral.

La Guerra Nacional hizo surgir en la conciencia popular y nacional héroes de batallas y héroes nacionales. De algunos mártires, sus gestas y batallas se inmortalizaron y se reconocieron ampliamente, no sólo en el territorio costarricense sino también en el centroamericano. Así, especialmente se reconoció al Presidente Juan Rafael Mora, al General José María Cañas y a Juan Santamaría, éste último no por sus dotes militares sino por el acto del sacrificio y lo simbólico popular que su figura representa: el pueblo en la escena histórica, como actor.

También se fortalecieron los símbolos nacionales: la Bandera, El Escudo y el Pabellón Nacional, la música del Himno Nacional y las marchas militares que se desarrollaron al calor de los días de combates, las cuales regresaron entonando las tropas, como la Marcha Santa Rosa.