Se solicita su ayuda solidaria para las y los compañeros indígenas del Territorio Bribri de Salitre, quienes se encuentran luchando por recuperar sus territorios ancestrales frente a la ocupación ilegal de no indígenas y la complicidad del Estado costarricense.
Varias familias han recuperado una finca en el sector de Rio Azul desde el 1 de setiembre. Estas personas requieren ayuda para poder atender necesidades básicas, de alimentación y abrigo. Específicamente están requiriendo 5 rollos de manguera y 5 kilos de plástico, entre otras cosas.
Por este motivo se está realizando una campaña para recaudar fondos y poder atender estas necesidades.
Quien desee colaborar puede depositar en la siguiente cuenta del Banco Nacional:
200-01-038-026983-0.
Mariana Delgado Morales
Muchas gracias por su ayuda.
*Imagen ilustrativa tomada de la nota: Indígenas de Rey Curre retoman visitas a laguna mítica tras muchas décadas de no hacerlo.
Iniciativa de colegiala conectó apoyo del Ministerio de Educación Pública y de la Universidad de Costa Rica para prototipar una bebida llena de identidad caribeña
De izquierda a derecha: los estudiantes Yader Muñoz Hernández, Kimberly Adden Pinnock y Stephen Coleman Wilson muestran su producto, un fermentado a base de flor de Jamaica.
Los cursos de Control de Producción y Cinética de Reacción y Reactores Químicos impartidos en la Sede del Caribe de la Universidad de Costa Rica fueron los escenarios de partida de una relación productiva entre un colegio técnico y una incubadora empresarial del Ministerio de Educación Pública en la región.
El producto final fue una bebida fermentada a base de la flor de Jamaica, un proyecto que terminaron formalizando los estudiantes, Kimberly Adden Pinnock, Yader Muñoz Hernández y Stephen Coleman Wilson, quienes ahora desean que su emprendimiento permanezca y enriquezca la zona.
“El valor agregado del proyecto es que rompe el esquema metal, los estudiantes de la Sede creen que estudian para ir a trabajar a San José, pero con este tipo de experiencia se demuestra que es posible trabajar empresas de base tecnológica aquí, eso cambia la mentalidad y la perspectiva del estudiante”, comentó el profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica, José Alberto Castillo Benavides, promotor de este proceso.
La idea se generó por estudiantes de un colegio técnico, la misma se trasladó a la incubadora de empresas de la zona (atendida por el MEP) y de allí el docente Castillo la presentó a sus estudiantes de la UCR
Como resultado de su paso por los cursos de Ingeniería Química de la Sede del Caribe, se hizo una re ingienería completa al proyecto y se redujo a casi la mitad el tiempo de fermentado que pasó de 40 días a 23. También se resolvió un problema con el sabor del jengibre y se estandarizó el contenido de alcohol.
A esto se le sumó un proceso creativo para diseñar la etiqueta y otros aspectos de mercadeo, que además permitieron a los estudiantes del curso incursionar en esos contenidos. Por esa misma vía de experiencia recibieron un aporte semilla de ¢55 000 aportados de forma personal por el docente, inversión que fue recuperada con la venta de la primera producción.
“Hay una tendencia docente que educa a través del juego, así lo resolvimos ” explica Castillo.
La propuesta busca mejorar la salida del llamado “vino de Jamaica” e incentivar la agroindustria en la región, este tipo de bebida forma parte de la cultura afrocaribeña y se suele beber en las fiestas “Remerber” donde se fabrica el “vino” de forma artesanal. La apuesta es industrializar un poco más el proceso.
Las pruebas de mercado fueron satisfactorias, 20 botellas de la primera producción se vendieron todas en una semana. Ahora el grupo de emprendedores continúa recibiendo asesoría técnica en busca de materializar el emprendimiento.
La experiencia promovida por José Alberto Castillo Benavides se quiere sistematizar para que los estudiantes de la UCR logren potenciar los empredimientos de la zona, que suelen ser muy básicos y no llevan el componente tecnológico. El mensaje es que existe trabajo fuera de los esquemas tradicionales.
Documento es producto de un proceso de consultas a la comunidad académica
El pasado 14 de marzo el Trabajo Comunal Universitario celebró su 43 aniversario con actividades recreativas y de reflexión en los campus universitarios. Foto archivo VAS.
Tras un arduo proceso participativo de consultas a la comunidad académica, el pasado 14 de agosto del año en curso el Consejo Universitario (CU) de la Universidad de Costa Rica (UCR) aprobó un nuevo Reglamento del Trabajo Comunal Universitario (TCU) con el fin de actualizar la normativa a la luz de los cambios institucionales y solventar algunos vacíos en el anterior reglamento.
Con esta aprobación, se reformó integralmente el que regía desde el 13 de diciembre de 1981. Para lograr esta nueva reglamentación, el CU abrió un periodo de consultas en marzo pasado que fueron analizadas por la Comisión de Investigación y Acción Social del CU y el equipo especializado de asesores y asesoras de Trabajo Comunal de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS).
Finalmente, el articulado presentado al CU incluyó una actualización de los objetivos del TCU, define con claridad las responsabilidades de las partes vinculadas, los derechos y deberes estudiantiles, el financiamiento de proyectos con vínculo externo, así como los requisitos mínimos para inscribir una propuesta, entre otros aspectos.
“Este reglamento es resultado de un amplio proceso de consulta con la comunidad universitaria. En su fase de borrador se realizaron grupos focales tanto con docentes como con estudiantes. Paralelamente se remitió el borrador a consulta a las Comisiones de Acción Social, de lo cual también surgieron muchas recomendaciones que fueron incorporadas para posteriormente presentarlo como ponencia ante el VII Congreso Universitario”, acotó la Dra. Adilia Solís Reyes, coordinadora de Trabajo en Comunidad de la VAS.
Además, dijo Solís, el reglamento genera nuevas reglas en cuanto a las funciones y competencias y define el TCU como un proceso pedagógico cuyos resultados deben garantizar la sostenibilidad y autonomía en las comunidades y sectores donde se actúa.
Cambios sustantivos
Entre los objetivos del TCU, el nuevo reglamento destaca que los proyectos inscritos deben fortalecer el quehacer universitario mediante el intercambio y diálogo de conocimientos entre las personas de las comunidades y la universidad.
En esa misma línea, estos se conciben como iniciativas que contribuyen “con las transformaciones que la sociedad necesita para el buen vivir, potenciando las capacidades de los grupos con los que se trabaja e incidiendo en la solución de problemas”.
Estos proyectos pueden ser propuestos por unidades de investigación, de docencia y estudiantiles, así como de iniciativas presentadas por las comunidades y los grupos o instituciones del país. Estas podrán presentarse tanto individualmente o en conjunto.
Como mínimo, los proyectos de TCU deben tener una vigencia de tres años y una persona docente nombrada por un cuarto de tiempo durante el periodo de vigencia del proyecto, a la cual se le debe brindar con continuidad en su nombramiento. Esta persona coordinará un equipo de al menos ocho estudiantes llegando a un máximo de 25 con ese nombramiento.
Además, cuando intervengan varias unidades académicas en la formulación y gestión del TCU, las involucradas definirán la unidad base y la persona que asumirá la coordinación y las responsabilidades establecidas en el nuevo articulado.
“Para clarificar y ahondar en los detalles del reglamento, la VAS ya está realizando actividades de capacitación con las CAS y coordinadores de proyectos de TCU”, agregó Solís.
Equipos de docentes y estudiantes recorren las comunidades del país con propuestas que fortalecen los procesos pedagógicos. En la foto aparece el profesor Carlos Rubio con universitarios de los proyectos TC-503 y ED-1732 que fomentan la lectura creativa en escuelas de primaria. Foto Carlos Rubio.
Para conocer las fechas sobre estos talleres puede seguir este enlace con detalle de las fechas aún disponibles.
El nuevo reglamento también incluye cambios en las funciones de la VAS, al determinar que su labor es de articulación académica, sin abandonar la generación de lineamientos académicos y administrativos. Asimismo, se establecen más claramente las funciones de la Unidades Académicas, de las Comisiones de Acción Social (CAS) y se actualizan las funciones de las y los docentes.
Deberes estudiantiles
El capítulo IV reglamentó la relación de la comunidad estudiantil con la universidad y las comunidades.
En este apartado se determina, entre otros puntos, cuando el estudiantado puede realizar cambios, pasantías entre proyectos, traslados, retiros, interrupciones y prórrogas.
Igualmente, enfatiza que además de presentar propuestas al equipo y cumplir con los planes de trabajo, debe “visibilizar la participación de organizaciones y comunidades en los productos elaborados en el marco del proyecto”.
Otro de los aspectos que regula es la participación de estudiantes en condición de colaboradores. Según la normativa podrán serlo aquellas personas que no están matriculados en algún TCU, pero que participan activamente en la ejecución de un proyecto vigente.
También, quienes luego de aprobar su TCU deseen seguir siendo parte del equipo bajo esta modalidad o estudiantes de intercambio amparados bajo convenios establecidos por la Oficina de Asuntos Internacionales y Cooperación Externa (OAICE).
El reglamento establece un debido proceso en caso de incumplimiento de los compromisos estudiantiles y señala puntualmente cómo se contabilizan las horas necesarias para la aprobación de TCU.
El nuevo reglamento concluye con dos artículos transitorios que establecen un periodo de un año para elaborar un documento con las normas éticas para el trabajo en las comunidades desde un enfoque desde los derechos humanos, en coordinación con la Escuela de Estudios Generales. Estos temas serán parte del curso de Seminario de Realidad Nacional I.
Finalmente, en un periodo similar la VAS se enfocará en el protocolo para determinar “los procesos, metodologías y acciones necesarias para compartir saberes entre proyectos de TCU, mediante la ejecución de las pasantías”.
El texto completo del nuevo Reglamento de Trabajo Comunal Universitario está disponible en este enlace.
La Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO a través del Programa de Intercambio Internacional de Datos e Información Oceanográfica (IODE) impartió durante los días de 13 al 17 de agosto del 2018 el curso: “Manejo Integrado de Zonas Costeras y Planificación Espacial Marina (MIZC – PEM)”.
En el curso participaron más de 10 países representados por especialistas en diversos temas en manejo de zonas costeras, en la sede del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (INVEMAR) ubicado en Santa Marta, Colombia.
Al respecto, el académico extensionista Gonzalo Mora Cortés del Programa de Desarrollo Integral de las Comunidades Rurales Costeras del Golfo de Nicoya del Departamento de Física (PDICRC) de la Universidad Nacional (UNA), expresó la importancia que tienen estos espacios de capacitación para los diferentes investigadores: “Este tipo de cursos son importantes para mejorar las capacidades de acción en nuestro trabajo como extensionistas, el vínculo y la convivencia con especialistas en temáticas relacionadas con el mar y los espacios costeros me abrió la posibilidad de conocer otros contextos internacionales y obtener juicio para valorar el que tenemos”.
Agregó que: “Es importante motivar a inscribirse y participar en este tipo de actividades”, ya que los participantes reciben también un certificado por 40 horas por la asistencia al curso.
Finalmente, Mora hizo un llamado a los académicos interesados en este tipo de formación, para que inscriban en futuras actividades a través del sitio oficial de Ocean Teacher Global Academy, donde pueden encontrar una variedad de actividades y tendrán acceso a una red de más de 3000 profesionales de la oceanografía y afines que trabajan en distintos lugares del mundo.
Las Etapas Básicas de Música se han convertido en gestores culturales de las comunidades. Mientras niños, niñas y jóvenes cursan estudios de música, los pueblos rescatan tradiciones y cultura. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Desde hace 40 años, varias veces por semana las aulas universitarias se llenan de uniformes escolares y colegiales. Un grupo de niños y adolescentes toman su espacio y comienzan sus lecciones. Aunque aún no tienen la edad para cursar una carrera en la UCR su talento les ha abierto las puertas a la Etapas Básicas de Música (EBM), lo que les permite empezar su formación profesional en música desde los siete años.
Según explica el MSc. Federico Molina, Director de la Escuela de Artes Musicales, perfeccionar la técnica al tocar un instrumento es una labor que puede tomar entre 11 y 15 años, por lo que lo más recomendable es iniciar la educación musical debe iniciarse desde la infancia. Con esta idea nacieron las EBM, un proyecto con el cual la Universidad de Costa Rica le ha permitido a miles de jóvenes de todo el país perfeccionar sus habilidades para la ejecución de instrumentos y para el canto.
Presentes en todo el país
Instrumentos de viento (clarinete, saxofón, oboe, fagot, flauta traversa, clarinete), de cuerdas (guitarra, violín, cello, viola), piano, percusión y canto son parte de la oferta de cursos por los que pueden optar los estudiantes de la EBM.
La iniciativa, surgida en 1978 en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio se extendió rápidamente a la Sede de Occidente y cuatro décadas después constituye un proyecto de alcance nacional.
Ser parte de la Etapa Básica de Música es una experiencia académica para sus participantes, quienes combinan sus lecciones instrumentales con las tareas de la escuela y el colegio.
Santa Cruz de Guanacaste, San Ramón, Puntarenas, Turrialba, Limón y San Pedro de Montes de Oca cuentan ya con su propia Etapa Básica de Música, a la que año con año llegan cientos de estudiantes con la ilusión de dar sus primeros pasos en la música.
Motores de transformación social
Las Etapas Básica de Música, defiende el MSc. Molina, han permitido el desarrollo de talentos en regiones donde era imposible tomar lecciones de música.
Esta afirmación la respalda el MM. Leonel Rodríguez, encargado de la EBM de la Sede del Pacífico (Puntarenas), quien explica que las lecciones de música impartidas en la UCR se encuentran eco en la comunidad, gracias a que los estudiantes comparten el conocimiento adquirido. “Muchas de las personas que toman clases con nosotros trabajan a la vez como profesores en las escuelas y colegios locales gracias a las herramientas que adquieren”, agrega.
Su pasión toma forma entre melodías y notas. La Etapa Básica de Música de la UCR impulsa su talento. Crédito: Ibux Sánchez Villalobos.
En la misma línea la MM. Carla Salas, encargada del proyecto en la Sede de Occidente (San Ramón), lo describe como “un motor del movimiento sociocultural en la región”. Salas explica que además de las lecciones de música, la EBM a su cargo acerca la música a la comunidad mediante recitales, ciclos de conciertos y visitas a escuelas.
La regionalización de la enseñanza de la música ha permitido, de paso, una labor intensa de gestión cultural para rescatar importantes tradiciones locales.
En Santa Cruz, por ejemplo, se ha puesto un énfasis importante en la enseñanza de la marimba, lo que ha permitido incluso formar una agrupación de este instrumento que ya se ha presentado fuera del país. El trabajo realizado permitió a ocho estudiantes de entre 11 y 13 años viajar a México y representar a la Universidad en el Festival Internacional de Marimbistas y Percusionistas en el 2017.
Algo más que música
El aprendizaje de la música es gradual y demanda un esfuerzo constante, al que quienes forman parte de las EBM deben sumar las exigencias de sus centros educativos y de las otras actividades extracurriculares de las que participan.
Al finalizar su formación, los estudiantes de la Etapa Básica reciben un certificado y a pesar de que no todos continúan su formación como músicos profesionales en la Universidad, los encargados del proyecto destacan los aprendizajes más allá de los artístico que dejan las lecciones de música.
“La formación musical enseña valores como la disciplina, necesarias en cualquier proyecto profesional que las personas emprendan”, indica el Director de Artes Musicales. “La gente piensa que se nace para la música y es como una varita mágica que hace que uno toque perfectamente pero eso está completamente alejado de la realidad. Detrás de una persona que vemos brillar en el violín o al piano lo que tienen detrás son muchas horas de dedicación y trabajo”, concluye.
La charla expuso el proceso de transformación que ha experimentado la máscara desde los diseños tradicionales hasta los contemporáneos, el papel de la innovación y el impacto de la producción y comercialización de la máscara en la comunidad de Boruca en cuanto a lo social, lo económico y lo cultural
La Universidad Estatal a Distancia compartió el pasado 12 de setiembre mediante una charla los principales resultados de la tesis de Maestría en Antropología de la UCR de Pamela Campos Chavarría, actual funcionaria del Programa de Gestión Local, de la Dirección de Extensión Universitaria.
Los Borucas o brunkas son uno de los ocho pueblos originarios de Costa Rica. Están ubicados en el Pacífico sur, distribuidos en dos territorios indígenas: Boruca y Curre.
En estas comunidades se realiza cada año una de las prácticas culturales más importantes para su identidad y cosmovisión: el Cabrû Rojc o Juego de los Diablos, expresión declarada Patrimonio Cultural Inmaterial mediante el decreto ejecutivo N°40766-C, del 14 de diciembre de 2017.
Uno de los elementos medulares en esta celebración es la utilización de máscaras para el juego, actualmente, uno de los principales motores económicos de la comunidad. Estas máscaras son reconocidas a nivel nacional e internacionalmente.
La charla expone el proceso de transformación que ha experimentado la máscara desde los diseños tradicionales hasta los contemporáneos, el papel de la innovación y el impacto de la producción y comercialización de la máscara en la comunidad de Boruca en cuanto a lo social, lo económico y lo cultural.
Literatura infantil, sobre medicina deportiva, de ambiente, botánica, poesía, historia nacional, novela, todos ellos escritos por vecinos del cantón de Belén, serán expuestos en la Primera Feria del Libro de esta localidad.
La exposición es muy variada, destacan los libros de Edgar Murillo, experto en medicina deportiva, así como reconocidos manuales de entomología y biología centroamericana, hechos por Manuel Zumbado y José González. Se suma la producción literaria del catedrático universitario Danilo Pérez, que dedicó gran parte de su carrera a analizar la figura del Ex Presidente Tomás Guardia.
La feria es organizada por la Asociación Cultural El Guapinol, y es parte de las celebraciones del centenario del nacimiento del escritor Fabián Dobles, destacada figura de la literatura nacional, que nació en Belén en 1918.
El evento se realiza los días 14, 15, 16 de setiembre en el segundo piso del salón Ángel San Casimiro, a un costado de la plaza de deportes de San Antonio. La exposición se inaugura el 14 de setiembre a las 10:00 a.m.
Lorena Vargas, presidenta de la Asociación Cultural El Guapinol, explicó que la feria pretende sacar a relucir toda la producción literaria y científica que existe en el cantón, ya que muchos belemitas desconocen que conviven con importantes autores nacionales.
“Se trata de una primera feria del libro del autor belemita que sirve para poner en evidencia el enorme potencial que tenemos en nuestra comunidad: Por eso es importante fomentar espacios como los talleres literarios, quizás nuestro vecino sea el próximo gran escritor costarricense”, recalcó Vargas.
Agregó que Belén cuenta con talentos en todos los ámbitos artísticos, sin embargo, en el sector científico han destacado, por sus obras, escritores como Edgar Murillo; sus libros sobre medicina deportiva son de consulta obligatoria para los profesionales de la salud.
Otro ejemplo importante es Warren Ulloa Argüello, renombrado escritor nacional, ganador de varios premios nacionales y emprendedor cultural, quien dio sus primeros pasos en la literatura en los talleres organizados por la Asociación Cultural El Guapinol.
Vargas reveló que en la feria van a participar al menos 20 autores, todos son vecinos de Belén. Cada uno va a exponer sus libros y algunos estarán a la venta para el público.
Charlas
Durante los días de la feria se realizarán algunas charlas. Para el viernes 14 de setiembre, a las 7:00 p.m., se va a realizar un conversatorio sobre los mitos y realidades de las lesiones deportivas.
El sábado 15 de setiembre, a las 3:00 p.m., se presenta un poemario de la escritora Flor del Carmen Rodríguez. Este mismo día, a las 6:00 p.m., se programó una conferencia sobre la figura de Tomás Guardia, a cargo de Danilo Pérez.
El domingo 16, a las 10:30 a.m., hay un taller de cuento infantil con Flor Rodríguez Segura. Este mismo día a las 3:00 p.m., se presenta una charla sobre emprendimiento cultural a cargo de Warren Ulloa Argüello, gestor de la página, literofilia.com
Para más información contactar a Lorena Vargas, presidenta de la Asociación Cultural El Guapinol, tel 8383-0927.
Eco-Feria es un espacio para el desarrollo de los artesanos y agricultores de Playa Dominical que promueven la convivencia saludable y en armonía con la comunidad.
Es un espacio terapéutico, convivencial donde productores y agricultores puedan entregar su arte hecho artesanalmente directo al paladar de las personas de la localidad.
Sus organizadores crearon esta feria como un espacio inspirador y transformador que impacte la cultura de feria a nivel nacional.
A la feria asisten gran cantidad de productores locales que aportan variadas comidas de calidad y así lograr una economía circular a partir de la relación entre los productores y los habitantes de Playa Dominical.
Este evento además de mejorar la oferta local en un espacio y tiempo determinado, se proyecta como un espacio de sanación, que busca un cambio evolutivo en las personas que trasciende la alimentación.
Un lugar multicultural donde la música, el yoga, las terapias y muchos alimentos son la excusa perfecta para aportar en la calidad de vida de los ciudadanos de Playa dominical.
“Organización, acción, comunidad, son palabras que estamos seguros nos impactaran y traen a nuestra localidad un impacto inesperado pero que es el aquel sueño que duerme en todos nosotros de poder vivir en paz, en armonía y respeto a la madre tierra”. (Página de Facebook: Eco Feria Camino Real Dominical)
Estudiantes ofrecen capacitaciones en aspectos administrativos y acompañamiento para el desarrollo de planes estratégicos, hasta la verificación de modelos de negocio
La iniciativa universitaria ha trabajado en el fortalecimiento de emprendimientos vinculados con el sector turístico y artesanal. Imagen con fines ilustrativos. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Desde hace cinco años, los estudiantes del Recinto de Paraíso de la Universidad de Costa Rica (UCR) ponen en práctica los conocimientos adquiridos en las aulas para impulsar el fortalecimiento de la economía del cantón.
Actualmente, 27 jóvenes trabajan bajo la guía del profesor Juan Carlos Ubilla para apoyar y capacitar a micro y pequeñas empresas, instituciones públicas y organizaciones comunales en Paraíso y sus alrededores.
La iniciativa se desarrolla bajo la modalidad de Trabajo Comunal Universitario (TCU) e incorpora a los estudiantes avanzados de las carreras de Dirección de Empresas, Informática Empresarial y Turismo Ecológico.
Acercamiento a los emprendedores
El proceso inicia cuando los estudiantes conocen las áreas de oportunidad que presentan las iniciativas empresariales y, a partir de este acercamiento, definen ––bajo supervisión docente–– las alternativas idóneas para atenderlas.
Según Ubilla, las metodologías de trabajo varían según el caso, pero siempre estarán enfocadas en fortalecer el modelo de negocio y potenciar la probabilidad de éxito en su actividad empresarial.
“Se trata de llevarlos a un nivel más profesional, donde tengan plenas capacidades de administrar adecuadamente sus giros de negocios y donde las probabilidades de éxito sean mucho más altas”, enfatizó el académico.
Las necesidades de los emprendedores, las instituciones y las organizaciones van desde capacitaciones en aspectos administrativos y acompañamiento para el desarrollo de planes estratégicos, hasta la verificación de modelos de negocio.
“Hemos sido testigos de una consolidación y crecimiento de las microempresas y nuestro compromiso es seguir catapultando sus posibilidades de desarrollo”, señaló el docente.
Los estudiantes realizan sesiones de trabajo y comparten su conocimiento en las diferentes localidades, tal como lo han hecho con diversas asociaciones comunales o con la cámara de comercio de la localidad.
Apoyo a la industria local
Grettel Jaen Valverde inició con el sueño de emprender hace casi 20 años y hoy día se especializa en elaborar fachadas típicas, decorar tejas de barro y crear cocinas de leña con madera.
Esta artesana forma parte del Grupo de Mujeres Emprendedoras de Birrisito y durante dos meses asistió a las capacitaciones que impartieron los alumnos del Recinto de Paraíso en el salón comunal de la localidad.
Según Jaen, el espacio fue muy importante para el fortalecimiento de su negocio, pues le permitió aprender sobre temas claves que desconocía, pese a su amplia experiencia como emprendedora.
“Aprendí a manejar bien la contabilidad, hicimos la marca, un logotipo y me enseñaron a hacer la publicidad de los productos en las redes sociales”, señaló la creadora de “Artes Bambú”.
La artesana considera que este tipo de actividades son esenciales para que, al igual que ella, otros emprendedores puedan iniciar o fortalecer sus empresas y, así, apoyar la economía de sus familias y de su localidad.
La academia está comprometida con la sociedad
Daniela Cerdas cursa el cuarto año de la carrera de Dirección de Empresas y, desde hace un año, forma parte de esta iniciativa que a su criterio: “potencia las capacidades organizativas y financieras de las empresas en la región”.
La estudiante asegura que esta experiencia la ha enriquecido como persona y como profesional, pues le ha dado la oportunidad de poner en práctica los conocimientos adquiridos durante su formación universitaria.
Cerdas reconoce el gran interés que existe por parte de la ciudadanía sobre la posibilidad de recibir este apoyo académico, aunque señala que en ocasiones se dificulta contar con las condiciones adecuadas en algunas localidades a las que se acercan para trabajar.
La joven señaló, además, la importancia de que las municipalidades y autoridades locales colaboren con la facilitación de espacios para realizar las capacitaciones e informen a la ciudadanía sobre la oportunidad de aprovechar este esfuerzo universitario.
La Primera Feria del Libro del Autor Belemita se realizará en el marco del 25 aniversario y en las celebraciones del centenario del nacimiento de don Fabián Dobles Rodríguez, insigne escritor costarricense nacido en esta comunidad. La se llevará a cabo en el edificio San Casimiro durante los días 14, 15 y 16 de septiembre.
La Asociación Cultural El Guapinol ofrece un espacio (una mesa y dos sillas) para que los y las participantes puedan decorar ese espacio el día viernes 14 de septiembre entre las 6 a.m. y las 9 a.m; sólo se contará con ese tiempo para colocar la exposición de libros.
La inauguración se hará formalmente a las 10 a.m. del día 14 septiembre.
La feria tiene como objetivo dar a conocer a las y los belemitas, la producción de libros generada por las y los ciudadanos belemitas.
La Asociación Cultural El Guapinol informa que queda a la espera de la información del nombre de la obra de los que deseen participar para incluirla en el catálogo de la actividad; así como una pequeña síntesis de la obra y del autor u autora.