La crisis política en Nicaragua y la pandemia del COVID-19 afectó la tasa de empleo, siendo las personas trans uno de los grupos más vulnerados. Al no contar con una ley de identidad de género, han tenido que trabajar de manera informal.
Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)
Recientemente, justo en medio de una discusión acalorada acerca de la representación de la mujer deportista y su invisibilización por la narrativa hegemónica masculina a propósito de las Juegos Olímpicos desarrollados en Japón, fueron anunciadas en Costa Rica 14 mujeres como Beneméritas de la patria.
Representantes de distintos campos y actividades políticas, sociales y culturales, son quizá un punto distante en una sociedad que todavía hoy discute el tipo de vestimenta que una mujer debe llevar en una actividad deportiva o si es bueno para el espectáculo industrial del entrenamiento que mujeres deportistas de élite muestren su humanidad, su miedo, su incertidumbre por encima de la disciplina que realizan y las obliga a la perfección constante.
El anuncio de las 14 mujeres Beneméritas prácticamente pasó desapercibido en el medio nacional salvo algunas consideraciones vertidas en redes sociales a favor y en contra acerca de sus logros y sus biografías. Confieso que, en estos tiempos, escuchar algunos nombres incluidos en una lista así, me llena de satisfacción por lo que hicieron, lo que aportaron en sus luchas personales y colectivas, por su trabajo incansable, por lo que significan en una sociedad como esta.
Quisiera recordar en esta oportunidad un breve pasaje compartido, para mi dicha, con una de ellas. Para presentarla me valgo de la querida poeta costarricense María Montero que la resume así:
“Soy la gran Virginia Grütter, ¿la recuerdas? la que escupe tabaco en las esquinas y está ronca de pegar gritos y camina como una estela pintarrajeada y tambaleante”
Exactamente ese esencia del personaje, como se suele decir en las artes escénicas respecto a la construcción del papel de parte de quienes les interpretan, es lo que guardo en mi memoria como resultado de ese breve encuentro con la gran Virginia, esa poeta y actriz descomunal de nuestra historia artística.
Era octubre de 1991. La fecha no tendría nada de especial si no contextualizamos y la ubicamos en la gran jornada que librábamos entonces las cuatro universidades públicas por defender nuestro presupuesto.
Eran otros tiempos. Eran los primeros años de fiereza neoliberal en Costa Rica y a un Ministro de Hacienda, fiel representante del monetarismo y las ideas sobre la reducción del Estado (de esos abundan ahora y siguen estando en los poderes Ejecutivo y Legislativo, por cierto) se le ocurrió la genial idea de meterse con las universidades públicas. Y nos encontró. Vaya que nos encontró.
Ahí nos tuvo en las calles de San José por varias semanas. Cerca de 20.000 universitarias y universitarios le hacíamos visitas diarias a sus oficinas ubicadas en las inmediaciones del Hospital San Juan de Dios. Eran marchas multitudinarias, alegres, artísticas por toda la ciudad capital. Que lograron al menos contrastar, retrasar con mística, el gran músculo del pensamiento economicista en boga.
Por aquellos días, en la vieja Facultad de Ciencias Sociales de la UCR, instalamos un “comando de lucha”: La Radio 24 de Abril sonaba desde el 4 piso, ubicada en los ventanales de las asociaciones estudiantiles. Desde allí se informaba a la comunidad universitaria el curso de los acontecimientos. Las aulas se convirtieron en talleres de confección de mantas, pancartas, consignas. A la entrada del edificio, una tarima convocaba tanto discursos políticos como propuestas de arte, de toda expresión posible.
Cerca de esa tarima, una tarde de octubre de 1991, esa estela de pintorrejeos y voz profunda se acercó para solicitarme un cigarro y café. Los conseguí en el acto. Sus risas rebeldes de esa tarde y su rostro ya curtido me han acompañado todos estos años, desde entonces, en mis recuerdos sobre mis primeras intromisiones en varias luchas que he acompañado.
Termina mi querida María su texto:
Soy yo la del cuerpo grabado en la piedra la que consume sus ojos en la arena la que ya no puede hablar de amor tan fácilmente.
La Grütter, como el medio literario y cierto sector político la llama familiarmente, acaba de ser condecorada por un país que se está quedando sin memoria. Hoy, Virginia, más allá de tu benemeritazgo que obligará a las nuevas generaciones a conocerte, las luchas continúan aún más fuertes contra esto que ya no no solo es fiera sino torbellino insaciable por terminar con todo lo que del Estado Social se encuentre a su paso. Universidades públicas incluidas.
Más allá del merecido reconocimiento estatal a Virginia Grütter, permanecen intactas otras formas de aprender de sus luchas personales, buscando, encontrando, liberando. Ese personaje, tantas veces encarnado en su vida como si fuera una puesta teatral en la que participara como actriz principal, es el que devela su anchísima estatura a la vuelta de los años.
Me quedo con el recuerdo de esa tarde de octubre. Me quedo con su vozarrón fuerte, su carcajada insolente, su alma profundamente maquillada por la ternura y la permanente vocación de rebeldía y de lucha, la igualdad, la apuesta por la cultura. Dice Jenny, mi compañera de vida, que recuerda haberla escuchado en esa tarde invitarme a su casa a leer poesía. Ahora, a la vuelta del tiempo, con toda seguridad le hubiera aceptado la invitación. Y mucho café.
Benemérita, pero sobre todo la Grütter. ¿Cómo no despedir este recuerdo con uno de los textos más evocadores de su biografía?
Tú llegarás oliendo a madrugada a musgo y a camino.
Traerás aún hojas desconocidas enredadas al pelo y no estarás cansado.
Pero yo besaré tus ojos de cóndor hasta secar la última lágrima, la última gota de sangre, y con ramos de veranera y de bellísima limpiaré la pólvora que aún quede entre tus manos.
A continuación se adjunta la herramienta del KIT de Género, como aporte de la Licda. Sandra Chaher, presidenta del Colectivo Argentino: Asociación Civil Comunicación para la Igualdad.
El documento del KIT fue realizado en el contexto del Proyecto Velocidad que lleva adelante SembraMedia para el uso de medios de comunicación nativos digitales de tamaños medianos y pequeños de América Latina, con el objetivo de acompañar el proceso de visibilización de espacios libres de discriminaciones y perspectiva de género dentro de los mismos.
Mediante la comunicación social y la producción audiovisual social, un grupo de mujeres toman la escena en sus manos
Autoría: Eduardo Muñoz Sequeira (Vicerrectoría de Acción Social, UCR)
Si las semillas tuvieran rostro, sería de mujer: de lideresas, de gestoras comunitarias, de políticas y luchadoras por sus territorios. Y aunque la cultura sexista ha reducido el rol de las mujeres a la procreación humana, la realidad es que esa es apenas una de las muchas actividades que cada día ellas emprenden.
Sus voces y sentires son tan diversos como mujeres existen en las costas, las zonas urbanas o rurales, etnias o nacionalidades. Y parte de ellas fueron recopilados en la Memoria del Campamento Audiovisual de Mujeres y Territorios (EC-519), una sistematización de experiencias del proyecto homónimo, e iniciativa del Programa Kioscos Socioambientales, inscrita en la Facultad de Ciencias Sociales.
El EC-519 surgió en el año 2019 “como un espacio de encuentro para mujeres que provienen de distintos territorios. Se realizó desde tres campamentos, en los cuales participaron 24 mujeres de 14 comunidades y 13 organizaciones de Costa Rica. Nos movimos por el país para reunirnos: en Punta Morales, como territorio costero; en Longo Mai, como territorio campesino; y en Sabanilla y La Carpio, como territorios urbanos”, explicaron las facilitadoras Zuiri Méndez Benavides y Catalina Tenorio Vargas, responsables de la sistematización y compiladoras de los textos incluidos en el documento.
De acuerdo a las compiladoras, estos campamentos fueron un espacio de encuentro de mujeres que provenían de “diferentes coordenadas y no habían tenido la oportunidad de conocerse, pudieron reunirse y escuchar, en la narración de sus compañeras, historias que desconocían, generando espejos, preguntas sobre sus propias historias, intercambios de estrategias como mujeres ante las opresiones, y un entramado de complicidad, afinidades y afectos. En la historia de una, nos fuimos encontrando todas”.
Para la ejecución del proyecto, explicó Méndez, dadas las restricciones sanitarias por la pandemia del COVID-19, las mujeres participantes fueron las productoras de los materiales audiovisuales, para lo cual recibieron capacitaciones en lenguaje audiovisual, movimientos de cámaras, iluminación y sonido. Además, se diseñó un manual para el uso del equipo que constaba de un celular, un estabilizador, micrófonos, lámpara y equipo de limpieza y tarjetas prepagos entregadas por la Universidad de Costa Rica (UCR). Esto permitió mantener un contacto permanente con todas las participantes, quienes fueron las líderes de todo este proceso, que aún continúa cosechando.
Otro de los productos logrados por este campamento fue la sistematización de la cartografía social participativa de lucha de mujeres en los territorios. Estos dieron origen a un mapa del cuerpo, ilustrado por Elizabeth Argüello, y organizado el material por Catalina Tenorio, de los campamentos realizados en el 2019. Con estos insumos se diseñaron 24 retratos tipo collage de las participantes con el apoyo de la diseñadora Paula Peña de las cuales surgió otra publicación disponible en este enlace.
Uno de los retos del proyecto fue precisamente los obstáculos que impuso la pandemia sanitaria para hacer más actividades presenciales. Esto obligó a reformular las actividades, y según Méndez, implicó a reformularse como un segundo proyecto, inventado nuevas formas de trabajo. Al final, se avanzó en todo lo propuesto y se concluyó exitosamente, enfatizó.
El proyecto “Campamento Audiovisual de Mujeres y Territorios» (EC-519) ha contado con el apoyo de Fondos Concursables 2019- 2020 de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS). Surgió gracias a las ideas y el trabajo de otros proyectos, como el de Comunicación y Memoria: Prácticas Narrativas y Audiovisuales con las comunidades de Puntarenas (TC-702), Comunicación Comunitaria para el Cambio Social (TC-127), Fortalecimiento de procesos de articulación con actores sociales y comunitarios en torno a conflictos socio-ambientales específicos (TC-590), y al Programa de Economía Social Solidaria (PROESS), de la Escuela de Sociología.
Este proyecto fue la contraparte de otro que produjo una serie de seis capítulos, realizados por La Feria Producciones, productora audiovisual independiente que ganó el financiamiento del fondo El Fauno, otorgado por el Centro de Cine del Ministerio de Cultura.
Entre otros productos logrados por las mujeres participantes del proyecto EC-519 están la publicación de artículos colectivos, participación en programas radiofónicos y producción de videos sobre las luchas de las indígenas en la recuperación de sus territorios ancestrales, la pesca ilegal, los desafíos de las mujeres en el campo y ellas atravesando la pandemia. Así como la participación en un taller virtual sobre observaciones comunitarias al Acuerdo de Escazú, organizado con el Observatorio de Bienes Comunes.
Shirley Barrantes Ilama, una de las participantes de los campamentos organizados por el proyecto EC-519, dijo que se siente “sumamente orgullosa del trabajo que representa la memoria publicada porque transmite al 100% todo lo que sentimos las mujeres que participamos. Me parece que es un trabajo enriquecedor, y es demasiado lindo. No tengo palabras para agradecer”.
Unos de los aspectos que destacó Barrantes durante la presentación virtual de la memoria, es que cuando llegan a “estos espacios y escuchamos a otras mujeres e intercambiamos nuestras experiencias, nos fortalece y empodera”.
Barrantes es líder comunitaria, habitante de la comunidad de La Carpio e integrante de la Cooperativa de Vivienda, Construcción, Fuerza, Unión, Destreza y Ayuda Mutua R.L. (Coovifudam R.L.). En su caso, comentó, “no me había dado cuenta del empoderamiento como mujer y el crecimiento personal y profesional que adquirimos y por medio de estos campamentos hemos logrado identificar todas estas acciones que hacemos todos los días y que no nos damos cuenta”.
Por su parte, Marcela Esquivel Jiménez, productora de La Feria Producciones, gracias a estos campamentos “hemos aprendido a pensar, sentir y construir otros cines. El cine es una herramienta para contar historias. Y en este proyecto estamos quebrando ese privilegio que la industria capitalista y patriarcal le ha asignado a algo tan maravilloso como el arte de narrar desde una cámara con imagen y sonido. Como participantes logramos conocer los territorios de otras mujeres de este país a los que no hubiéramos accedido fuera de este encuentro. Eso fue gracias al recurso oral y visual que pusimos en práctica al compartir nuestras realidades, luchas e incluso heridas personales”.
Finalmente, Zuiri Méndez concluyó que en su caso los campamentos se constituyeron en “un espacio potente en tanto se conforma con la presencia y la voluntad del hacer común de mujeres que resisten todos los días desde sus acciones cotidianas, con la defensa y el cuido de sus territorios, de la vida y de la alegría ¡Que importante y poderoso es defender la alegría! Hacer memoria nos permite resguardar los procesos ante el olvido y la invisibilidad, sobre todo cuando se trata de proyectos hechos por y para mujeres”.
SURCOS comparte la carta de renuncia a su candidatura a la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia de la doctora en derecho Patricia Vargas González, la mejor calificada en el concurso. Ante la confesión de que hay razones políticas para no elegirla por encima de los merecimientos, la jurista deja el concurso. Varios organismos como el Foro de Justicia y otros sectores han venido denunciando las imposiciones políticas a la hora de elegir magistraturas.
Esta es la carta de la doctora Vargas González:
“19 de julio de 2021
Señora Silvia Hernández Sánchez Presidenta de la Asamblea Legislativa Estimada señora:
Reciba un cordial saludo. Con estupor el día de hoy, a través del diario La Nación, en noticia titulada “Diputados bloquean a candidatos mejor calificados para máximo tribunal penal” me he enterado que la mayoría de diputados y diputadas de la Asamblea Legislativa, en palabras del señor diputado Jorge Luis Fonseca, tiene reservas en cuanto a mi persona porque soy “conocida” de don José Manuel Arroyo Gutiérrez.
Según la noticia, con pesar el señor Fonseca indicó que pese a mis calificaciones (la más alta de este concurso) ha prevalecido el criterio político pues la mayor parte de sus compañeros y compañeras diputadas me “cobran” la cercanía con el señor Arroyo Gutiérrez.
Además de agradecer al diputado Fonseca el haber transparentado la situación, de mi parte solo puedo indicar lo siguiente:
Durante alrededor de ocho años fui letrada de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia y en tal condición conocí a don José Manuel Arroyo Gutiérrez, quien fue presidente de ese tribunal y vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia. Trabajé con él como letrada, como también lo hice con muchos otros magistrados y magistradas, incluso antes de la llegada del señor Arroyo Gutiérrez a ese despacho, por ejemplo, con don Daniel González Álvarez, don Mario Houed Vega, o don Alfonso Chaves Ramírez (q.D.g.). Me parece simplemente atroz que no sean mis atestados, mi formación académica o profesional, mi honradez o mi trabajo lo que determine si soy apta o no para el puesto que he concursado, sino el hecho de haber trabajado con alguien que no es del agrado de los y las diputadas por razones que no me atañen de ninguna manera.
Esta es la quinta vez que en esta legislatura someto mi nombre a consideración del congreso para el cargo de magistrada: una vez para ocupar una plaza como propietaria de la Sala Constitucional; tres para hacerlo como propietaria de la Sala Tercera y ahora para ocupar el cargo de magistrada suplente del órgano de casación, siempre obteniendo en la evaluación de atestados la calificación más alta. Entiendo perfectamente que la selección de magistraturas tiene un componente político pues son los diputados quienes eligen y está bien que sea de esa manera. Sin embargo, es lamentable que, dada la opacidad del proceso, se permita la entrada de especulaciones que no tienen nada que ver con las condiciones de las personas candidatas para desempeñar el cargo y sobre las cuales estas ni son interrogadas, ni se les permite dar explicaciones, bastando lo anterior para ser descalificadas.
Respeto profundamente a las personas que han concursado también y han sido seleccionadas. No obstante, luego de estas cinco experiencias y de lo expuesto tanto por el diputado Fonseca como por el diputado Pablo Heriberto Abarca (quien en la nota periodística en cuestión afirmó, sin dar razones, que yo “no tengo ambiente”) concluyo que en mi caso han sido aspectos ajenos a mí los que han sido tomados en cuenta. De nuevo, no tener la confianza del parlamento por “la cercanía” a un exmagistrado —como si yo no fuese una persona que se ha formado durante décadas para desempeñar un cargo; que ha dado muestras de independencia en lo personal y en lo laboral y que ha tenido (para aquellos diputados y diputadas a quienes les preocupa esto solamente) cercanía, como letrada, con otros magistrados y magistradas además del señor Arroyo Gutiérrez— es inaceptable desde todo punto de vista.
Así las cosas, una vez alcanzada la certeza de que mantener mi nombre para las próximas designaciones de magistrados y magistradas suplentes de la Sala Tercera que tiene pendiente de realizar esta Asamblea Legislativa carece de todo sentido y supone legitimar un trámite que es imperativo corregir, con todo respeto le pido ser excluida del concurso que está en marcha.
Mantengo la esperanza, eso sí, de que en un futuro próximo la Asamblea Legislativa y sus miembros puedan avanzar hacia un proceso de selección del gobierno judicial que esté sometido a los más altos estándares de objetividad, transparencia y escrutinio público.
El moderador será Mba. Edgar Carpio Solano, Abogado
Se contará con la participación de
Sandra Chaher, Argentina. Presidenta Asociación Civil Comunicación para la Igualdad. Coordinadora del Diplomado de Comunicación, Género y Derechos Humanos que dicta esa asociación con co-certificación de la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA (CIM/OEA).
Nydia Piedra Aguirre, Ecuador. Ex Presidenta Federación de Periodistas de Ecuador (FENAPE), Delegada ante la FIP en la Comisión Violencia y Tratamiento de Género
Lucía Lagunes Huerta México. Coordina el Diplomado Comunicación y Género con la UNAM. Directora de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) y de la agencia de noticias Cimacnoticias,
Isabel Cascante Gómez, Costa Rica.
Experta Comunicación de Género del Instituto Nacional de la Mujer (INAMU)
Máster Rose Mary Rodríguez Bustos, Costa Rica. Secretaria de Género, Confederación de Trabajadores y Trabajadoras Rerum Novarum CTRN.
Compartido con SURCOS por Sindicato Nacional de Periodistas de C.R.
Hoy viernes 09 de julio a las 6:00 pm el programa radial Alternativas discutirá acerca del tema Discapacidad, ¿dónde está? Se contará con las siguientes personas invitadas:
– Ericka Álvarez, abogada y activista defensora de los derechos humanos de las personas con discapacidad.
– Damaris Solano, presidenta de la Alianza Latinoamericana de Mujeres con Discapacidad (ALAMUD).
– José Daniel Castro, estudiante y activista.
– Esteban Chaverri, sociólogo, funcionario de la Unidad de Discapacidad de la Asamblea Legislativa.
La Organización Interseccional Pro Derechos Humanos invita al Foro Virtual “Mes del orgullo – una valoración critica” a cargo de Dayana Hernández y Rodrigo Campos, y la moderación de Marco Castillo Rojas
Día 9 de julio del 2021 Hora 6:00 p.m. Hora Centroamérica / 7:00 p.m. Hora Panamá
La población LBGTIQ+ de la región centroamericana ha visto vulnerados sus derechos humanos debido a causas estructurales.
La falta de educación, dificultad de acceso a salud y derechos elementales se agravan ante la ausencia de leyes que protejan a esta población.
Es necesario la implementación de políticas públicas con un enfoque interseccional donde se logre evidenciar los diferentes factores a los que se enfrenta la población en condición de vulnerabilidad. Así como un enfoque donde cada persona logre verse desde la diversidad.
Una sociedad justa es donde todos se ven por igual y se garantizan sus derechos humanos. Son necesarios las narrativas respetuosas no revictimizantes.
Puede ver el video completo sobre cómo crear una sociedad justa haciendo click aquí