El próximo 9 de septiembre de 2025, a las 7:00 p.m., se realizará en El Lobo Mestizo el recital: Poesía por Palestina, un encuentro literario y cultural que busca alzar la voz en solidaridad con la niñez gazatí.
El espacio contará con la participación de destacadas y destacados poetas como María Montero, Arabella Salaverry, Laura Contreras, Mauricio Molina, Paola Valverde, Shirley Campbell, Marianela Sáenz, Dennis Ávila, Valeria Varas, Leo Madriz y Nidia González. Además, la actividad tendrá como invitada especial a Wajiha Sasa, Cónsul Honoraria de Palestina en Costa Rica.
El recital es convocado por Palabras Viajeras, Carmen Lyra, Cartonera Tica y Lobo Mestizo, colectivos y espacios culturales que se unen para visibilizar la realidad de la niñez palestina, tejiendo puentes desde la poesía y la resistencia cultural.
Nada extraño es ver salir a los diablos del templo católico de Barva. Tampoco es extraño ver mascaradas y cimarronas en el centro de la ciudad. Se dice que este pueblo es el más fiestero de Costa Rica, y es que casi todas las semanas la fiesta está presente. Hay mascarada y cimarrona en los nacimientos, los bautizos, las bodas, los cumpleaños, los funerales, los triunfos del equipo herediano, etc.
Pero, ¿por qué los diablos? La historia es larga. Vemos cómo en muchos pueblos de Abya Yala (América) existe la diablada o los diablitos. ¿Quién trajo la figura del diablo a este continente? Paradójicamente, fueron los cristianos quienes trajeron la idea del diablo, figura poderosa que fue apropiada por los pueblos y las culturas de América.
A los diablos de Barva se agrega la costumbre de pegar con vejigas de chancho a los parroquianos que huyen despavoridos.
En los últimos tiempos hemos visto un avance de las derechas y ultraderechas en el mundo, ganando terreno electoral en muchos países y llegando al poder en varios de ellos. Desde el punto de vista económico, ya estábamos acostumbrados desde hace décadas al avance del neoliberalismo representando siempre los intereses del poder económico concentrado, pero solía hacerlo presionando, tanto a gobiernos de derecha como a los progresistas, para aplicar las políticas económicas que favorecieran a la banca y al capital concentrado en general, pero manteniendo cierto nivel de “corrección política” para adaptarse a los nuevos tiempos; y así hemos visto gobiernos que aplicaron políticas económicas neoliberales, pero siendo un poco más aggiornados en otras áreas, como los derechos de las minorías, el cuidado del medio ambiente, y ciertas políticas públicas de contención social. Pero más recientemente han ido surgiendo los llamados “populismos de derecha” que, además de reivindicar al más crudo capitalismo salvaje y depredador, atacan sin ningún tipo de filtro ni autocensura todas las conquistas sociales haciendo de ello su bandera política, logrando que a través de la manipulación del relato mediático y de las redes sociales, una buena parte de la población ponga en duda la validez o conveniencia de tales conquistas, y hasta logran movilizar una considerable cantidad de militantes que promueven el odio hacia los inmigrantes, el colectivo LGBT, los ecologistas, al feminismo y obviamente a lo que llaman populismo de izquierda y sus políticas económicas redistributivas. El término “wokismo”, que originalmente se utilizaba para manifestar la necesidad de “estar despierto y alerta” ante la discriminación a los afroamericanos y que luego se extendió a otros tipos de reivindicaciones, ahora la derecha lo utiliza peyorativamente para referirse a lo que definen como una “dictadura cultural del progresismo”, enfatizando en ciertas exageraciones, dogmatismos y cancelaciones para conseguir así la adhesión de una parte de la población. En esta confrontación con el wokismo la derecha levanta la bandera de una nueva “Batalla Cultural”, obviamente en sentido opuesto a la formulada por el Gramscismo, promoviendo la hegemonía de la derecha.
Como en toda batalla, debe haber dos bandos bien definidos, y a través de sus medios de comunicación y la manipulación de redes sociales se ocupan de demonizar y estigmatizar a todo aquel que reivindique los derechos humanos, la justicia social y el cuidado del medio ambiente como “seres miserables”, “escorias comunistas” y otros epítetos que buscan deshumanizar a todo el que piensa distinto, y hasta justificar el uso de la violencia contra ellos. Muchos jóvenes, tal vez hartos de la prédica de un progresismo “políticamente correcto” (y a menudo hipócrita), sienten que la rebeldía juvenil ahora pasa por ser de derecha y adhieren a estos nuevos fascismos. Esta estrategia extremadamente maniquea no es muy diferente a la utilizada por el fascismo que emergiera hace un siglo y terminara con las peores atrocidades; y también consigue como en aquellos tiempos, el apoyo del poder económico que se siente beneficiado por partida doble, ya que puede contar con la complicidad de los gobernantes para explotar y depredar, y a la vez lo puede hacer sin ningún prurito al estar avalado por el apoyo popular de quienes paradójicamente respaldan a sus propios verdugos.
Frente a esta situación algunos, desde ambos bandos se preguntan cómo lograr ganar la batalla cultural y así tener la hegemonía que permita gobernar. Pero qué pasaría si nos preguntáramos si realmente la solución pasa por librar esa batalla y en ese terreno.; o preguntarse también para qué se quiere realmente ganar una batalla cultural y tener la hegemonía, ¿para hacer qué exactamente?
Cuando Antonio Gramsci volcó su pensamiento en los cuadernos, escritos en la cárcel del fascismo italiano, para los comunistas de la época no había dudas de que el comunismo era la solución política y económica, y en todo caso el desafío principal era cómo llegar al poder para aplicarlo ¿sería a través de golpes palaciegos? ¿o mediante revoluciones y alzamientos populares?, ¿sería a través de procesos democráticos respaldados por masas proletarias organizadas en sindicatos? La pregunta era cómo lograr el poder y mantenerlo, conseguir que la sociedad respaldara, se convenciera; pero pocos se preguntaban sobre qué hacer con ese poder cuando se obtuviera, porque se suponía que eso ya estaba claro y que el comunismo era la solución. Pero un siglo más tarde, después de la caída del socialismo real, después del fracaso estrepitoso de las economías centralizadas, esa respuesta ya quedó obsoleta, y hoy en día si alguien se preguntase cómo llegar a tener la hegemonía que le permitiese gobernar con apoyo social, debiera antes que nada preguntarse qué va a hacer con ese poder, porque no parece estar muy claro, habida cuenta de las reiteradas frustraciones con gobiernos de diferente signo. Tal vez habría que comprender que los bandos que hoy se disputan la hegemonía no son más que diferentes avatares de un mismo poder que perdura incólume rigiendo los destinos de la humanidad con diferentes disfraces. Desde hace mucho tiempo ya que, gobierne quien gobierne, la riqueza se acumula cada vez más en pocas manos, el poder financiero domina el mundo, el planeta se sigue destruyendo, la violencia perdura y escala, y cada vez más seres humanos son marginados del sistema. Gobierne quien gobierne, todos aceptan esta marcha hacia el abismo de la civilización, algunos lo hacen por convicción, y otros con resignación; algunos pisan el acelerador y otros buscan infructuosamente el freno, mientras sostienen el volante en la misma dirección. Por eso es un error pensar que frente al avance de las ultraderechas lo que habría que hacer es redoblar esfuerzos desde el progresismo para ganar la batalla cultural y recuperar la hegemonía. Toda batalla implica encerrarse en bandos, y lo que se necesita es comprender que el 99 % de la población tiene problemas similares, comparte los mismos sufrimientos y temores, tiene angustia por un futuro cada vez más incierto, y la responsabilidad de esto no radica en ese 99 %, sino en el otro 1%, que es el más interesado en que nos dividamos en bandos para responsabilizarnos unos a otros, y para eso manipula la información y la subjetividad de las personas. Sentimientos como el odio, la envidia, el revanchismo, la discriminación son utilizados por los manipuladores para lograr que se conformen los bandos y se distraigan luchando entre sí. Ya hemos visto en la historia lo que pasa cuando los peores sentimientos se exacerban para incentivar la lucha entre bandos; varios genocidios comenzaron de ese modo, con gobiernos de diferente signo; se ha deshumanizado a otros por la raza, por la clase social, por la religión, por el nivel de educación, o por la nacionalidad, hasta llegar a una cosificación que justificaba cualquier matanza: ocurrió en la Europa dominada por los nazis, ocurrió en la Unión Soviética, en China, en Camboya, en Ruanda, en Sudáfrica, en India, en los Balcanes, solo por citar algunos ejemplos, pero los casos sobran lamentablemente, y aunque supongamos que en estos tiempos no se llegará a tanto, ya es suficiente con la polarización que existe en las sociedades para impedir que las mayorías se reconcilien y abracen un proyecto común: la polarización hace que se demonice al otro bando y por lo tanto ningún razonamiento, argumento, fundamentación, e incluso dato concreto puede ser verdadero o digno de ser considerado si pertenece al bando contrario.
Giuliano de Empoli, en su libro “Los ingenieros del caos”, analiza y describe muy bien cómo a través de las redes sociales se ha manipulado a las personas para que terminen apoyando a determinados candidatos o determinadas políticas; y quien mayor provecho ha sacado de esta manipulación por las redes ha sido la ultraderecha, que no ha tenido ningún prurito en difundir noticias falsas, o apelar a los peores sentimientos del ser humano; porque precisamente, como bien señala este autor, la propaganda por redes sociales se alimenta de emociones negativas, porque estas aseguran mayor participación. Las fake news que apelan a emociones negativas se viralizan rápidamente, mientras que las desmentidas de las mismas no tienen gran difusión. Si antes decíamos que el actual crecimiento de la ultraderecha tenía similitudes con los fascismos que surgieron hace un siglo, esta es otra coincidencia, la táctica de Goebbels del “miente, miente, que algo quedará”. Este tipo de propaganda manipuladora no enfatiza tanto en las supuestas virtudes del bando que la produce, sino más bien en los imperdonables defectos del bando opuesto, al punto de deshumanizarlo por completo; así se llega a un punto tal que buena parte de la población es capaz de apoyar y soportar al peor de sus verdugos, con tal de que no gane la partida el otro bando, al que le enseñaron que debía odiar.
Es por eso que, si se busca una transformación profunda en las sociedades, y un cambio sustancial en la dirección que lleva la civilización, no podemos plantearlo en términos de batalla cultural, de puja entre bandos, sino más bien como la necesidad de un salto evolutivo, y eso implica muchas cosas, pero sobre todo la épica de una ética superadora de la mediocridad actual.
Y cuando hablamos de mediocridad, no nos referimos solamente al individualismo, el odio, la discriminación y la crueldad de la ultraderecha, sino también a las palabras huecas y a la hipocresía del progresismo.
Tal vez haya que redefinir algunos conceptos y palabras que representen mejor la profundidad de una nueva ética social. Tal vez habría que hablar más de reciprocidad, y no tanto de solidaridad, ya que este último término está muy asociado al humanitarismo limosnero, mientras que la reciprocidad nos refiere más a un sistema de relaciones en las que los miembros de una comunidad se comprometen a ayudarse mutuamente. Tal vez habría que hablar de humanizar la mirada sobre los demás, porque ello implica aplicar la vieja regla de oro, tratar a los demás como queremos ser tratados, y de eso se desprenden un cúmulo de acciones y consideraciones que ayudarían a destrabar la trampa de los bandos, y nos llevaría a comprender mejor las ideas y sentimientos de los demás. Tal vez habría que hablar de liberación, más que de libertad, porque la liberación implica un proceso permanente, y en una sociedad cambiante y compleja, la diferencia entre la libertad teórica y la libertad concreta a menudo nos exige reconsiderar los términos de la misma. Con respecto al concepto de igualdad, no hay duda de que todos deben tener iguales derechos y oportunidades, pero la falta de oportunidades en la práctica es la que motiva propuestas compensatorias que podrían ser tildadas de igualitaristas, y ante eso surgen las críticas de los defensores de la meritocracia, que obviamente nada dicen de la falta de igualdad de oportunidades; por tal motivo habría que plantear a la igualdad de oportunidades como un requisito sine qua non si se quiere sostener un régimen de propiedad privada, porque en ese caso el derecho de propiedad debe estar condicionado por el derecho a la igualdad de oportunidades y no a la inversa, y en la medida de que la concentración de riqueza sea un obstáculo para la igualdad de oportunidades, habrá que replantearse el derecho al uso de la propiedad del capital concentrado. Pero por sobre todo habrá también que preguntarse también por el verdadero sentido de la vida humana en contraste con el materialismo consumista y alienante que hoy es aceptado como el ordenador de la organización social y la realización individual.
En definitiva, si de los laberintos se sale por arriba, habrá que empezar a volar hacia nuevas utopías que resuenen en los sentimientos más profundos del ser humano; porque no será suficiente con proponer el cambio de las prácticas democráticas, o de las técnicas económicas o de la legislación, en todo caso todo eso deberá ser la consecuencia de un verdadero salto evolutivo.
Dr. Fernando Villalobos Chacón Investigador morista
Don Juan Rafael Mora Porras, se había convertido en un exitoso empresario y exportador luego de una difícil década de 1830. Esto hace que otras personas deseen hacer negocios con él. Muchos tenían el dinero, pero no el conocimiento del mundo como si lo tenía Mora. Uno de estos personajes adinerados fue D. Vicente Aguilar Cubero, con quien en el año 1842 funda una empresa. Esta sociedad prometía ser una de las alianzas comerciales más fuertes de la época, e implica para don Juanito viajar con frecuencia fuera del país.
La compañía suscrita entre los dos empresarios haciendo honor a sus apellidos, es denominada como: “Mora y Aguilar”, constituida con un capital semilla de dieciocho mil pesos aportados por cada uno.
D. Vicente Aguilar Cubero, socio de D. Juan Rafael Mora Porras. Imagen tomada con fines ilustrativos de la web.
El acuerdo inicial de la conformación de alianza Mora y Aguilar, establecía que la empresa se manejaría de la siguiente forma: Vicente Aguilar manejaba los negocios dentro del país, y Mora se encargaba de los negocios en el exterior. Sin embargo, un negocio pujante y promisorio al principio terminó en pesadilla al final. Probablemente sería difícil encontrar en la historia del país, una empresa o relación comercial cuyo manejo y gestión haya sido tan complicada, que haya generado tantas rencillas, odios y litigios en los Tribunales de Justicia. En los estrados judiciales a este caso se le denominó: “Cuestión Mora y Aguilar”. Fue un tema tan mediático en la sociedad costarricense, que llegó a influir fuertemente en la política nacional en la década de los cincuenta. Muchos de los hechos al final de esa década tales como: el derrocamiento de Mora el catorce de agosto de 1859, su inmediato exilio y su trágico final junto con José María Cañas en Puntarenas el treinta de setiembre y dos de octubre de 1860, respectivamente; encuentran su explicación en mucho; en esta amarga relación comercial. Este es un típico caso en el que una rencilla comercial profunda degeneró en un odio inmenso que terminó muy mal para una de las partes. Se puede decir que la empresa fue financieramente exitosa, por lo menos al principio; pero el manejo de las diferencias resultó lamentablemente desastroso.
La sociedad con Vicente Aguilar – en 1845 – tres años después de haberse fundado, presentaba sus primeros síntomas de desgaste, por la forma en que, según Aguilar, don Juanito conducía algunos proyectos de la compañía. El socio de don Juanito reclamaba que éste último se aprovechaba de la sociedad para su propio beneficio, o que revolvía los negocios personales con los de la empresa, lo que según las reclamaciones de don Vicente le mermaban fuertemente sus ganancias. No obstante, esta primera divergencia se solventa con un nuevo acuerdo donde se esclarecen mejor las delimitaciones de los negocios a favor de uno y otro. En este sentido, el nuevo pacto dejaba claro que cualquier negocio de Mora o Aguilar en la sociedad, beneficiaría a la otra parte en idénticas condiciones. En el año de 1845, la sociedad Mora y Aguilar, se había convertido en una de las corporaciones mercantiles más sólidas de Costa Rica.
No obstante, estas discrepancias iniciales entre don Juanito y don Vicente Aguilar; en el mismo año de 1845 constituyen otra sociedad acompañados de otros dos accionistas: Nicolás Ulloa y Rafael Moya, con el objetivo de buscar oro en los Montes del Aguacate; empresa que fracasó posteriormente y fue disuelta. Esto denota que, aunque había diferencias entre ambos socios, aún se tenían algún grado de confianza.
Vicente Aguilar Cubero era un personaje bastante reconocido en el país y don Juanito también. Aguilar había sido congresista. Era una persona de familia, medianamente instruida, conservadora y muy meticulosa en todos sus negocios. Además, se le ha considerado como una persona sumamente avara y codiciosa, según descripciones de Mora y sus allegados.
Don Juanito manejaba los grandes negocios, pero era un poco descuidado en los detalles de las cláusulas y poco precavido en algunas inversiones, en las que arriesgaba más de la cuenta. Precisamente ésta era otra de las quejas recurrentes de Aguilar, en el sentido que en varias ocasiones sin consulta previa a su socio había adquirido compromisos o deudas riesgosas, complicadas de poder honrar si algo no salía bien, lo que podía poner en riesgo absoluto el patrimonio familiar de ambos, cosechado con trabajo y ahorro de toda una vida. Esta conducta si se quiere decir temeraria – propia de los grandes comerciantes, – exasperaba a Aguilar en demasía, y sería una causa frecuente de fuertes roces entre ambos.
Transcurridos apenas seis años de la conformación de la sociedad, don Juan Rafael comenzó a darse cuenta de un evidente faltante de fondos en perjuicio de su parte proporcional de participación en dicha entidad mercantil, razón por la cual de inmediato decidió disolver su vínculo mercantil con Aguilar Cubero en febrero de 1848. En vista del faltante detectado y sospechando de las malas intenciones de su socio, con la idea de conservar pruebas para entablar un posible litigio en los Tribunales de Justicia, don Juanito cautamente conservó los libros mercantiles y registrales de la fenecida Sociedad Mora y Aguilar.
Don Juanito, que había incursionado brevemente en la política nacional en 1847, renuncia a la Vicepresidencia del país en 1848 y liberado de ese compromiso, realiza un viaje de negocios entre octubre y diciembre de 1848 a Chile. Durante el viaje tuvo mucho tiempo para estudiar los manejos de Aguilar con la compañía y regresa muy molesto de este periplo el veinticuatro de diciembre y escribe una severa carta a don José María Cañas, en la cual relata a su amigo y cuñado, su enfado con Aguilar por supuestas prácticas tramposas en los negocios, a criterio de Mora. Esto significará el inicio del diferendo entre ambos ex-socios, de infaustos recuerdos y larga data en el país. A continuación, se transcribe textual e íntegramente, la misiva de don Juanito, en la que se retrata lo agudo del conflicto que se avecinaba y que daría origen a las acusaciones mutuas que se harían ambos personajes en los años siguientes:
— Puntarenas, diciembre 24 de 1848,
Señor don José María Cañas – Reservada.
Querido hermano:
He tenido el pesar de no encontrarlo en este, pues, pensaba dejarlo descargando el buque, mientras yo pasaba a esa a dar una vuelta, por cuatro días; pero ya que he sido burlado, espero que se venga lo más pronto para que me ayude a despachar los efectos, pues tengo un asunto muy importante que ventilar en esa, con mi memorable socio Aguilar, y por esto quiero pasar a esa lo más pronto.
Tengo mucho que contarle, pues el tal Aguilar ha tratado de arruinarme, pues además de quedarse con mi capital y utilidades que tenía en la compañía, se pensaba apropiar más de sesenta mil pesos, que maliciosamente te dejó sin cargar en el inventario o balance que forjó muy a sus anchar. ¡Qué hombre tan descarado! Pero le aseguro que hasta por la prensa he de publicar todos sus manejos. Sí, yo le juro que he de poner en claro sus conductas, que ya no es desconocida de muchos.
U. es testigo de lo que yo he sufrido a este hombre, cerrando los ojos a todos sus sucios manejos. Se acuerda U. que hicimos un cálculo de las facturas que yo compré para la compañía, y que sacamos por resultado que no bajaban de sesenta por ciento libre la utilidad que en 450.000 pesos, con lo que hemos negociado, serían 270.000 pesos. Todo esto puede probarse hasta la evidencia, haciendo un inventario de todas las facturas, y poniéndoles los precios a que aparezcan vendidos otros de la misma especie, y haciendo un reconocimiento de los libros que él llevaba, para cotejar el contenido con las facturas, pues puedo probarle que no apuntaba las ventas que hacía al contado, ni se cargaba las grandísimas partidas de efectos que pasaba a su tienda y otras transacciones que probaré.
Solo espero que él me conteste, y si su contestación no es satisfactoria, (como lo creo por el conocimiento que tengo de este avaro) entonces, inmediatamente, sin entrar en más correspondencia, daremos principio al reconocimiento judicial de documentos, contratas, facturas, libros, etc., pues tengo un campo más vasto que el océano.
Además de las utilidades que hemos hecho en los efectos, debe haber otra muy grande de compras de café, réditos, certificaciones; y, en fin, de tantas operaciones que se han hecho por la compañía; pero la que en particular debe haber producido mucho es, las compras de café a veinte reales, y después reconocido a cinco pesos por café a veinte reales para el año siguiente, por manera que en dos años era más que doble el capital. Todo lo puedo probar en pocos días…
Hace algún tiempo me echaba la cantinela de que la compañía le debía como noventa mil pesos; yo me reía a mis solas del descaro de este hombre; pero me hacía de la vista gorda como era tan fácil averiguar lo que correspondía a la compañía y él era el único administrador y tenedor de libros, papeles e intereses, a su tiempo veríamos esos noventa mil pesos, y más de otro tanto que quedaba a retaguardia. ¡Sí, hermano, solo peleando puedo sacarle a este monstruo de ingratitud lo que me ha usurpado! Pelearemos, pues, pondremos en juego todos los recursos que me suministran sus mismas operaciones, pues es tan fácil poner todo en claro, que antes de dos meses estará concluido el asunto, y para prestigiar el asunto haremos por la imprenta una relación minuciosa y extensa de todos los hechos que han ocurrido desde que hicimos el primer negocio por la compañía: publicaremos certificados, pruebas y también la carta que con esta fecha le he dirigido. Si, y tendré actividad, me volveré escritor, y cuando U. quiera, pero el triunfo será seguro, pues tengo la justicia en mi favor y no habrá una sola persona que no se compadezca de mí.
Ya se acordará U. de lo que nos reímos cuando él proyectó aquel viaje a Inglaterra, el cual jamás tuvo en mira realizar, pero lo que le interesaba era arribar a un arreglo y hacerse de comprobantes. ¡Qué malicioso ignorante!, ¿Pues qué, no es el responsable de los intereses que ha administrado? Ya veremos.
U. extrañará que aun a pesar de todo, yo todavía le preste servicios a Aguilar, como lo he hecho de esta vez en Valparaíso; pero además de que siempre he tenido por principio la buena fe, como podía yo informar de todo a los señores John Thompson, cuando hasta muy tarde vine a descubrir por las cuentas, las cantidades que se usurpaba Aguilar. ¿Qué concepto se formarían de mí habiendo hablado tan bien en su favor, y veinte días después decirles lo contrario? Era imposible, me fue forzoso llevar adelante mi papel y mis buenos oficios para con este ingrato, pero hay más tiempo que vida.
Estoy muy agradecido de mis consignatarios, pues me han dado pruebas de su deferencia y confianza en mi favor, que llegó hasta tal punto que me preguntaron si me era en alguna manera perjudicial que aceptasen los negocios de Aguilar, para rehusarlos, y yo les contesté que no, y que les suplicaba lo sirviesen tanto como a mí, que aun cuando se había disuelto la compañía, nosotros nos favorecíamos mutuamente, prestándonos servicios y caminando de acuerdo en todos los negocios. ¡Servicios a quien me quiere arruinar! ¡Qué anomalías!
El saldo que resultó contra la compañía es tan grande que cuando lo vi me sorprendió tanto, que no sé cómo no me mató la aflicción, hasta que el mismo apuro me hizo revisar más de cien veces, las cuentas, hasta que con sumo gozo vine a descubrir que Aguilar se había dejado de cargar grandes sumas. Qué ceguedad de hombre, ¿cómo podría creer que esto no se descubriera? Entonces despertado del abatimiento que me consumía, toda mi furia se dirigió al usurpador, y entonces ofrecí escarmentarlo, publicando sus hechos, y arrancarle lo que me corresponde. Si, lo haré o acabará hasta con mi vida.
Hermano, en el caso desgraciado a que la suerte pudiese conducirme, tendría valor; y la tranquilidad de mi conciencia creo me bastaría para ser feliz, si, el pan que se arrebata a otro no puede saborearse con tranquilidad. Los perversos están flacos, macilentos por el tósigo que los acosa, yo no, me veré gordo y colorado, y con más valor.
No tengo más tiempo que para decirle que lo espero pronto. Saludos a Melico, al Dr. Castro, al General Quiróz mis buenos amigos, y en fin, a toda esa caterva de amigos y deudos. Un abrazo a la Lupita, un beso a mis sobrinos, y U. mande a su hermano q.b.s.m. – Juan R. Mora.
Adición. – Dígale a José María que tenga esta por suya, pues no tengo tiempo. – Vale —. (Carta tomada del Folleto “Cuestión Mora y Aguilar”. San Salvador, marzo 7 de 1861, citada por Vargas 2007).
La carta simplemente es reveladora y detalla con bastante precisión, que don Juanito había comprobado por fin el desfalco sistemático del que había sido víctima por parte de su socio Aguilar Cubero. Mientras Mora buscaba negocios en el exterior, como era el acuerdo; su asociado tramaba el desfalco en su perjuicio en los negocios internos. Con posterioridad, y para el amplio período de tiempo transcurrido entre 1849 y 1857, el Presidente Mora decidió no entablar proceso judicial alguno en contra de Aguilar, dada la investidura presidencial que ejercía. Lo anterior a pesar de que durante esos años don Juan Rafael había logrado sustentar sus sospechas iniciales, pues, efectivamente, existió un sistemático y gravoso desfalco en su contra que, según los cálculos contables realizados con base en los libros de la Sociedad Mora y Aguilar, ascendió a la ostensible suma de 350.000 pesos. Así las cosas, para 1857 y comprendiendo de modo paralelo que el plazo de prescripción para entablar un proceso judicial en contra de Aguilar estaba por fenecer, Mora decidió por fin actuar al respecto. Fue en medio de esta coyuntura cuando Aguilar Cubero le planteó la rúbrica de una transacción alterna que evitase llevar el litigio a sede judicial y dilapidar su reputación de hombre correcto, lo cual fue aceptado por don Juanito de buena fe en 1859 (Rodríguez, 1986).
Don Juan Rafael Mora, un comerciante atrevido tuvo la mala suerte de asociarse con una persona dispuesta a enriquecerse a cualquier costo. Vicente Aguilar Cubero llegó a ser la persona más adinerada del país. Sus manejos cuestionados le ocasionaron a don Juanito una pérdida en su patrimonio de un millón y medio de francos. A sabiendas de su mala fe y malos manejos contables y con el temor de verse arruinado en su imagen Aguilar no tuvo más remedio que aceptar una conciliación debiendo pagar medio millón a don Juanito en tres tractos.
Mora logra recuperar una parte de su patrimonio lesionado, pero se gana con esto el enemigo más cizañoso que se podía tener: Vicente Aguilar Cubero. De ahí en adelante se ocupó de buscar arruinar a don Juanito en todos los aspectos que le fueron posibles; así como ser parte del grupo que orquestó su golpe de estado concretado el catorce de agosto de 1859 y su brutal muerte en setiembre de 1860. Lamentablemente Aguilar tenía una inmensa fortuna capaz de comprar conciencias. Lo peor de la política costarricense estaría por venir.
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Esteban Barboza, Abigail Lizano, Aarón Chaves, Johan Mora. Agosto, 2025
Por primera vez desde los inicios del boom inmobiliario postpandemia, existen indicadores que sugieren una estabilización en el mercado de compra y venta de propiedades en distritos costeros de Guanacaste. Esta conclusión surge del análisis de la cantidad de planos de agrimensura registrados ante el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) entre 2016 y 2024.
En términos generales, solo Tamarindo (desde 2019) y Tempate (desde 2021) mantienen una tendencia de crecimiento sostenido. Los demás distritos analizados, como Sámara, Nosara, Veintisiete de Abril, Cabo Velas, Sardinal y Nacascolo, muestran un comportamiento de estabilización o incluso una disminución en los registros.
De manera particular, Nacascolo refleja una fuerte desaceleración, mientras que Nosara y Sámara evidencian un decrecimiento importante entre 2023 y 2024. En cuanto a los planos registrados como solares y para construcción, la mayoría de los distritos también presentan cifras descendentes o menos ascendentes. Una excepción es Veintisiete de Abril, que mantiene un aumento marcado en los solares desde 2018, aunque no así en los lotes para construcción.
Es en los lotes para construcción donde más se percibe la caída de registros en prácticamente todos los distritos analizados, lo que refleja un cambio en el ritmo del desarrollo inmobiliario.
Estos resultados sugieren que el acelerado crecimiento inmobiliario vivido durante 2021, 2022 y 2023 —caracterizado por segundas residencias de lujo, alquileres turísticos y desarrollos hoteleros— estaría dando paso a una etapa de menor dinamismo en varias zonas costeras de Guanacaste.
San Ramón, 30 de agosto de 2025. – La Entrada de los Santos volvió a reunir a miles de personas en un ambiente de fe y tradición. Este año, la celebración estuvo acompañada de un gesto de solidaridad internacional: un grupo de ramonenses se unió al llamado mundial por un alto al fuego en Gaza.
Con respeto y en medio de la festividad, colocaron un espacio informativo que recordaba los mensajes de paz expresados por el papa Francisco, el papa León y otros referentes de la iglesia, así como de organizaciones y entidades internacionales, invitando a la reflexión sobre la necesidad de detener la violencia y proteger la vida.
Además, la comunidad de Bajo Córdoba invitó a esta agrupación a ingresar a la iglesia junto con los santos San Roque y San Lorenzo, y así, unirse como parte de un sentir comunitario.
La respuesta fue inmediata. Cientos de personas se acercaron a expresar su apoyo, a felicitar la iniciativa y a reconocer la importancia de sumar la voz de San Ramón a este clamor global.
“Les felicito por tener este espacio, porque además de la tradición, están contribuyendo a generar conciencia ante algo tan doloroso”, compartió Gerarda, vecina del cantón.
Incluso miembros de la iglesia católica destacaron el valor del gesto, señalando que estas acciones reflejan la esencia de la comunidad: un pueblo alegre, crítico y solidario, que celebra sus raíces sin guardar silencio ante las injusticias.
Gaza enfrenta una crisis humanitaria catastrófica: desde octubre de 2023 han muerto más de 63,000 personas, cerca de la mitad mujeres y niñez. Más de medio millón de personas viven en situación de hambruna, con miles de niños y niñas en estado grave de malnutrición; en julio se registraron 12,000 casos severos, casi una cuarta parte en riesgo letal. UNICEF advierte que en Gaza mueren en promedio 28 niños y niñas cada día, víctimas de bombardeos, desnutrición y falta de asistencia básica.
Así, entre chinchiví, dulces de sandía y la música festiva, San Ramón vivió una jornada que combinó devoción, alegría y compromiso con la paz, dejando en claro que la tradición también puede ser un espacio para sembrar esperanza, reflexión y solidaridad.
Se compartió información Compartimos chinchiví Se recolectaron firmas en solidaridad a Gaza Se invitó a la gente a próximas actividades culturales Se hizo una jornada de reflexión Las personas asistentes a La Entrada de los Santos respondieron agradeciendo
Para ser parte de este movimiento y conocer más acciones de reflexión, arte y cultura por Palestina, busque: @sanramonconpalestina en Instagram y, en canales de Whatsapp.
Una de las características del discurso chavista es la negación y tergiversación de la historia y los valores patrios. Proclamar que el país es una dictadura y convencer a la ciudadanía de que nada existe y hay que empezar de cero, es apenas un ejemplo. Esto le permite atacar las instituciones y debilitar los poderes de la República que le estorban en sus pretensiones autocráticas.
Para ello tiene a su haber la desinformación histórica que campea en gran parte de la población y especialmente en algunos sectores de su base social. Cosechamos el resultado de años de ausencia de educación cívica de la ciudadanía y un vacío enorme en el fortalecimiento de memoria histórica.
Súmese a ello que los partidos políticos tradicionales habían venido haciendo una utilización abusiva y superficial de la historia y la tradición, cuando no era que habían echado por la borda los valores de patria y solidaridad, a cambio de una visión economicista y utilitarista del país. “Mi partido y mi patria son mis amigos y mis negocios”.
No menos impactante fue el trabajo de erosión interna, generado desde ciertos sectores académicos, que, en nombre de la crítica científica, terminaron socavando la figura de héroes nacionales como Juan Santamaría o Juanito Mora. Esa visión fue interpretada por el pueblo como una negación de la existencia misma de estos héroes.
Así, el edificio ideológico que sostiene la identidad nacional quedó descuadrado, y el terreno abonado, abriendo espacio para un discurso chavista, a-histórico, carente de luces ciertamente, pero con un poder mediático descomunal, capaz de atacar viralmente la base de nuestra identidad y cohesión social.
En el espacio político, ya teníamos antes una derecha apátrida, que optó por los negocios y convirtió los partidos en maquinarias electorales, pero que se valía del discurso patrio para ganar adeptos, ahora tenemos una derecha ignorante, ayuna de todo interés real en nuestra historia y nuestra ancestralidad.
Nos toca ahora retomar las tareas de re-construcción de la nación y la identidad. Son las viejas tareas de Omar Dengo, Carmen Lyra, García Monge y tantos otros, “para recordarles a los que vienen que no son hijos de las peñas, que tienen precursores abnegados e ilustres y una tradición estimable que conocer, respetar y proseguir” (García Monge al pie del Monumento Nacional. 15 de setiembre, 1921).
En este momento, son pocos y quizá demasiado dispersos los actores sociales, (políticos, artistas, académicos, religiosos, periódicos, formadores de opinión) que alimentan un discurso de revitalización de los elementos de identidad patria y procuran enfrentar y neutralizar el discurso de negación histórica de la arremetida chavista.
Es urgente que los sectores humanistas del arte, la política y la intelectualidad, unan esfuerzos para enfrentar esta visión negacionista de la historia y la cultura, a efecto de trabajar juntos en la reconstrucción del edificio ideológico y espiritual de la patria, fundamentados en la solidaridad humana y no en otra cosa
Cabe señalar que este es casualmente, el talón de Aquiles del discurso chavista: No tiene concepto de Patria, no tiene sentido de solidaridad, no conoce la costarriqueñidad, es un discurso improvisado desde la ideología de un funcionario de tercera del Banco Mundial, que solo sabe servir a sus financistas y a unos cuantos empresarios.
El supuesto líder chavista no tiene las luces para generar un concepto de patria, mucho menos esa Tercera República, de la que habla. No tiene la consistencia ideológica y espiritual que eso requiere y esperamos, no la obtenga jamás.
El discurso chavista pretende haber abolido la historia, pero cuidemos que no nos robe nunca la misión sagrada y permanente de construir la patria, el futuro y la esperanza.
El filibustero William Walker huye ante la acción de las Repúblicas Centroamericanas lideradas por Costa Rica. Ilustra un momento heroico y luminoso de nuestra historia, pero hay muchos, la mayoría de ellos, anónimos.
Del 5 al 7 de septiembre, el colectivo teatral Teatro Cinco presenta Orinoco, del reconocido dramaturgo mexicano Emilio Carballido. Bajo la dirección de Elías Méndez, y con las actuaciones de Ana Elena Quesada y Azul Arenas, esta puesta en escena promete conmover, arrancar carcajadas y provocar reflexión en el público costarricense.
Una historia sobre el destino y la resiliencia
Dos mujeres, un barco a la deriva y un río que nunca se detiene. Orinoco cuenta la travesía de Mina y Fifí, dos vedettes que quedan solas en un carguero abandonado en medio del río Orinoco. Entre la incertidumbre, los miedos y las frustraciones descubren que la amistad puede convertirse en una tabla de salvación incluso en los momentos más absurdos o desesperanzadores.
Con una mezcla de comedia, drama y absurdo, la obra explora las tensiones existenciales del ser humano contemporáneo y utiliza el humor como una herramienta de resistencia.
Funciones
Fechas: 5, 6 y 7 de septiembre de 2025
Horario:
Viernes y sábado: 7:00 p.m.
Domingo: 5:00 p.m.
Lugar: LaGRÁFIKA Espacio Escénico
Dirección: Barrio Luján, 250 metros al norte de las piscinas de Plaza Víquez, entre avenidas 12 y 14, cerca de la línea del tren.
Orinoco resuena con quienes alguna vez se han sentido a la deriva en un mundo incierto. La obra es espejo de las luchas cotidianas: la búsqueda de sentido, el miedo al fracaso y la necesidad de compañía. Con una estética minimalista y una musicalización original a cargo de Lempi Hernández, esta producción apuesta por una teatralidad emotiva, honesta y visualmente impactante.
Equipo creativo
Dirección: Elías Méndez Chacón
Actúan: Ana Elena Quesada y Ana Camila Arenas
Música original y diseño de sonido: Lempi Hernández
Escenografía: Mauro Quirós
Producción: Ana Elena Quesada
Dirección de arte y vestuario: Ana Camila Arenas
Diseño gráfico: Ana María Arenas
Diseño de luces: Melany Arroyo
Fotografía: Sebastián Morales
Agradecimiento especial a Luis Carlos Vásquez Mazilli por el diseño de vestuario, y a Casa Otoya, hogar de creación artística para esta puesta en escena. Esta obra es realizada gracias al fondo concursable “Tírese al Agua” del TNT
Sobre Teatro Cinco
Teatro Cinco es un colectivo de artistas emergentes egresados del Taller Nacional de Teatro, comprometidos con la creación escénica de alta calidad. Sus propuestas buscan conectar emocionalmente con la audiencia y abordar temas de relevancia social desde una mirada sensible, crítica y poética.
En pleno 2025, la Asamblea Legislativa de Costa Rica insiste en mantener un debate que como sociedad habíamos superado hace más de un siglo: la extensión de la jornada laboral y los derechos de las personas trabajadoras.
Desde 1920 la jornada laboral de 8 horas fue conquistada en nuestro país y más adelante consagrada en la Constitución Política de 1949, el Código de Trabajo y en diversos tratados internacionales ratificados por el Estado costarricense. Pese a ello, hoy se discute el Proyecto de Ley 24.290, impulsado por la diputada Daniela Rojas del PUSC, que pretende autorizar jornadas laborales de hasta 12 horas diarias sin el pago de horas extras durante cuatro días de trabajo con 3 días de descanso. Aunque incluso los días de descanso- prometidos como compensación- se ven amenazados, ya que el texto actual permite que dos de los tres días queden a disposición del patrono.
Nos encontramos frente a un proyecto de Ley que pretende modificar el Código de Trabajo, no para modernizarlo sino para despojar a la clase trabajadora de derechos fundamentales como el pago de horas extra. Esta propuesta representa un grave retroceso en las conquistas históricas del movimiento obrero costarricense y una amenaza directa a los principios de dignidad, justicia social y salud.
Nuestra oposición al proyecto de jornadas de 12 horas
Trabajo Digno CR, surge como un movimiento de oposición al Proyecto de Ley 24.290, reúne organizaciones sociales, partidos políticos, sindicatos y personas de la sociedad civil. Nos une la urgencia de frenar este retroceso en derechos laborales, pero también la convicción de que Costa Rica merece un modelo de desarrollo que ponga en el centro a las personas y sus condiciones de vida y no los intereses empresariales.
¿Por qué rechazamos este proyecto de ley?
Porque representa la legalización de la explotación y la precariedad laboral al extender la jornada sin condiciones dignas de descanso ni con una compensación real.
Porque no crea empleos, solo reparte más horas entre menos personas, mientras miles de costarricenses se mantienen desempleados o en la informalidad.
Porque rompe con el principio de progresividad, contradice la Constitución Política y los tratados internacionales e ignora la jurisprudencia y la historia del derecho laboral costarricense
Porque expulsa del mercado laboral a las personas cuidadoras, que son en su mayoría mujeres, profundizando las brechas de género.
Porque precariza la economía del hogar al eliminar el tiempo disponible para estudiar, capacitarse o emprender.
Porque atenta contra la familia, vulnerando directamente el derecho de la niñez a crecer con adultos presentes y recibiendo un cuidado adecuado.
Porque es insostenible: ni el cuerpo humano ni la economía de un país se puede sostener con la sobreexplotación laboral.
Porque se disminuye salarialmente sin pago de horas extras.
El Colectivo Trabajo Digno CR, invita a toda la población costarricense a movilizarse, organizarse y a levantar la voz en contra de este retroceso en derechos laborales. De cara a los intentos existentes de legalizar la sobre explotación, alzamos nuestra voces. No permitiremos que se retrocedan más de 100 años en derecho laborales que costaron sangre, organización y lucha.
Las organizaciones firmantes hacemos un llamado urgente a rechazar este proyecto de ley, a defender lo conquistado y a construir colectivamente alternativas que garanticen un empleo digno, tiempo libre y equidad de género.
No hay justicia social sin un Trabajo Digno para todas las personas.
(Discurso de Guiselle Alpízar Elizondo, viceministra Académica del Ministerio de Educación Pública, en el acto cívico oficial, organizado por la Dirección Regional de Educación de San José Central, en el marco de los actos conmemorativos del 177 aniversario de la Fundación de la República de Costa Rica, celebrado el domingo 31 de agosto del 2025, frente al busto del Dr. José María Castro Madriz, ilustre fundador de nuestra República, ubicado en la Avenida Central, calle 4, ciudad de San José.)
Me dirijo a ustedes en ocasión de saludarles y dar inicio al Mes de la Patria.
Hoy conmemoramos dos hitos que marcan un antes , un presente y un después para todas las personas habitantes de Costa Rica.
En primer lugar, el día de la Fundación de la República de Costa Rica. La Fundación ocurrió hace 177 años, en 1948. En ese día, bajo el liderazgo del Dr. José María Castro Madriz, nuestro país dejo de ser un Estado para convertirse en una República soberana, libre e independiente. Este cambio marcó el inicio de una nueva etapa para Costa Rica, una etapa en la que comenzamos a construir el país democrático que conocemos hoy.
En segundo lugar el día de la persona negra y la cultura afro costarricense. Es una fecha de gran importancia porque reconoce y valora el aporte fundamental de la población afrodescendiente a la identidad, la cultura, la historia y el desarrollo de nuestro país. Esta celebración promueve la visibilización de sus tradiciones, luchas, derechos y contribuciones en igualdad con otros grupos étnicos.
La declaración de la República no fue solo un cambio de nombre, sino un compromiso con la libertad, la justicia y el progreso.
Este acto significó que Costa Rica dejó de ser un Estado para convertirse en una Nación soberana, libre e independiente.
Marca la culminación de un proceso iniciado en 1821, cuando Costa Rica logró la independencia de España, representando la consolidación definitiva de la soberanía nacional.
Con la declaración de la República, se fortalecieron valores como la educación, la libertad de prensa, y el respeto al Estado de derecho, pilares esenciales para el desarrollo democrático y social del país.
Simboliza el compromiso con un gobierno representativo y con el bienestar de todos los ciudadanos, incluyendo avances sociales como el impulso a la educación para las mujeres. La fundación también implica la creación de símbolos nacionales, como la bandera y el escudo, que fortalecen la identidad y el orgullo nacional.
Además, este evento es un recordatorio para las nuevas generaciones de la importancia de defender la democracia, la soberanía y los derechos adquiridos frente a cualquier amenaza o desafío.
Esta fecha nos recuerda la importancia de valorar y cuidar nuestra democracia, trabajar unidos desde nuestros centros educativos por garantizar una educación de calidad para todos los habitantes de Costa Rica, a fin de dar continuidad en la construcción de un país donde todos tengamos oportunidad y respeto. Así, como nuestros antepasados lucharon por la independencia y la Fundación de la República, ahora nosotros somos los encargados de mantener vivo ese legado.
Bajo este Cielo que hoy nos cobija, los invito a que, como ciudadanos libres, demos con alegría la bienvenida a estas festividades patrias, y nos preparemos con entusiasmo a celebrar en próximos días, un año más de vida independiente.
Me despido de ustedes, no sin antes, instarlos a que, desde nuestros espacios, (centros educativos, barrios, nuestra comunidad en general), levantemos nuestra voz y le digamos al mundo, que, en esta tierra, estamos más que orgullosos de nuestra herencia histórica y el legado de libertad que nos fue dado. Así mismo, que estamos dispuestos a defender estos ideales, ante cualquier amenaza que quiera opacar tan sagrados regalos.
¡Viva Costa Rica!! ¡Viva la Fundación de nuestra República!!
Le invitamos a leer la intervención en este mismo acto del historiador Vladimir de la Cruz.