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Si el mundo civilizado no les amarra las manos, estos salvajes nos van a llevar a la Tercera Guerra Mundial

  • El Libro Blanco y la militarización de Europa

Gilberto Lopes
San José, 3 de abril de 2025

Una amenaza fundamental

Europa se enfrenta a una amenaza aguda y creciente. La única manera de garantizar la paz es estar preparados para disuadir a quienes quieran hacernos daño. Ha llegado el momento de que se rearme. Estas son algunas de las conclusiones del Libro Blanco Conjunto para la Preparación de la Defensa Europea 2030, divulgado en Bruselas el pasado 19 de marzo.

El Libro Blanco expone un plan para rearmar Europa. Para eso han abierto las puertas al endeudamiento de los países europeos mediante la llamada “Cláusula de Escape”, que permite a los países superar los límites de déficit y de deuda establecidos en las normas europeas, si se trata de inversiones relacionadas con la industria militar.

Cambios en el entorno estratégico

Según el Libro Blanco, el equilibrio político surgido tras el final de la Segunda Guerra Mundial y de la conclusión de la Guerra Fría “se ha visto gravemente alterado”.

Por un lado, estiman que “Estados autoritarios”, como China, tratan de imponer “su autoridad y control sobre nuestra economía y sociedad”.

Por otro, señalan que Rusia “ha dejado claro que sigue en guerra con Occidente” y “seguirá siendo una amenaza fundamental para la seguridad de Europa en un futuro previsible”. Si se permite a Rusia alcanzar sus objetivos en Ucrania –aseguran– “su ambición territorial se extenderá más allá”. Afirmaciones que el presidente ruso, Vladimir Putin, ha rechazado reiteradamente.

Aumentar los gastos de defensa

El gasto en defensa de los Estados miembros de la Unión Europea ha crecido más de un 31% desde 2021, alcanzando los 326 mil millones de euros en 2024.

A principios de marzo, la presidente de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, había anunciado el plan ‘ReArm Europe’, que contempla un gasto de cerca de 800 mil millones de euros para la defensa del bloque.

La propuesta no ha sido acogida por unanimidad. El 26 de marzo pasado, Gregorio Sorgi y Giovanna Faggionato publicaron en POLITICO (una publicación originalmente con sede en Virginia, vendida en 2021 a la alemana Axel Springer), que países del sur de Europa –Francia, Italia y España– habían expresado preocupación por las consecuencias económicas que el aumento de la deuda podría tener, considerando sus ya elevadas deudas y déficits presupuestarios. “Algunos países tienen serias dudas sobre la posibilidad de endeudarse a esos niveles, dice el artículo, citando a “un diplomático senior de la Unión Europea”, en Bruselas. En vez de asumir nuevas deudas, proponen la emisión de bonos de defensa, colocados por la UE en el mercado de capitales, para financiar esas inversiones. Algo a lo que países como Alemania y Holanda tradicionalmente se han opuesto.

Apoyo militar a Ucrania

El Libro Blanco no contempla iniciativa diplomática alguna. Alineado con la visión militarista de la nueva Comisión Europea, en la que los beligerantes países bálticos encabezan las comisiones de Relaciones Exteriores y Defensa, proponen a los Estados miembros acordar rápidamente una ambiciosa iniciativa de apoyo militar a Ucrania, entrenando y equipando sus fuerzas armadas y suministrándoles munición de artillería y defensa aérea. Ucrania se ha convertido en el principal laboratorio mundial de defensa e innovación tecnológica, dice el documento.

Desde febrero de 2022 Europa le ha proporcionado alrededor de 50 mil millones de euros en apoyo militar y se propone mejorar su capacidad de defensa a través de lo que han llamado “estrategia del puercoespín”, para disuadir cualquier posible nuevo ataque.

Misiles (incluidos los de ataque de precisión profunda), aviones no tripulados y, por lo menos, dos millones de cartuchos para artillería de gran calibre al año, son prioridades compartidas por Ucrania y los Estados miembros de la UE, que pretenden también formar y equipar brigadas ucranianas y apoyar la regeneración de sus batallones.

Esfuerzos que buscan, entre otras cosas, llenar el espacio dejado por un cambio en la política norteamericana, que desde 2022 ha venido sustentado la guerra de Ucrania, como lo demostró el reportaje de NYT, “The partnership: the secret history of the war in Ukraine”, publicado el pasado 29 de marzo.

Pese a las tensiones con Washington, Europa reconoce, sin embargo, que un fuerte vínculo transatlántico sigue siendo crucial para su defensa. La OTAN es la piedra angular de esa defensa.

Más allá de Europa

El documento propone un compromiso ambicioso en materia de seguridad y defensa, “con todos los países europeos afines, los países de la ampliación y los países vecinos (incluidos Albania, Islandia, Montenegro, la República de Moldavia, Macedonia del Norte y Suiza)”, así como seguir estudiando una Asociación de Seguridad y Defensa con la India.

La idea es que la UE explore, además, “oportunidades de cooperación industrial en materia de defensa con los socios del Indo-Pacífico, en particular Japón y la República de Corea, con los que se celebraron Asociaciones de Seguridad y Defensa el pasado mes de noviembre, así como Australia y Nueva Zelanda”.

La guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania tiene repercusiones más allá de Europa, dice el Libro Blanco. Las amenazas híbridas y los ciberataques no respetan fronteras. Tampoco lo hace la seguridad en el espacio o en el mar.

La militarización de la industria, un buen negocio

Un mercado de equipos de defensa verdaderamente operativo en toda la UE sería uno de los mayores mercados nacionales de defensa del mundo, asegura el Libro Blanco. Un aumento de la inversión en defensa tendría efectos positivos en toda la economía. La reactivación industrial de la defensa a gran escala exigirá que la industria atraiga y forme a muchos talentos, incluyendo técnicos, ingenieros y expertos especializados.

Reconstruir la defensa europea exigirá una inversión masiva durante un periodo sostenido, tanto pública como privada, para reponer las existencias de equipos militares de los Estados miembros y aumentar la capacidad de producción industrial de defensa europea. El Banco Europeo de Inversiones debe desempeñar un papel decisivo en la financiación de esos programas. Su Plan de Acción de Seguridad y Defensa fue un primer paso en esa dirección, pero se estima que su aplicación debe acelerarse.

Pero impulsar la inversión pública en defensa no será suficiente. Las empresas europeas, incluidas las pequeñas y medianas, deben tener un mejor acceso al capital. La propuesta es que, para el periodo 2023-2027, el Fondo Europeo de Defensa (EDF) financie a las PYME con hasta 840 millones de euros y que el Programa Europeo para la Industria de Defensa (EDIP) cree un Fondo para Acelerar la Transformación de la Cadena de Suministro de Defensa (FAST).

Europa se prepara para las guerras

La UE es y sigue siendo un proyecto de paz, se puede leer casi al concluir el Libro Blanco. Europa debe tomar decisiones audaces –agregan– y construir una Unión de Defensa que garantice la paz en nuestro continente mediante la unidad y la fuerza.

En Bruselas se dice que la Comisión Europea “se ha transformado en un Ministerio de Defensa”, dijo la periodista Gloria Rodríguez, del diario español El País, en un artículo fechado en Bruselas.

La agenda de estos días es elocuente, afirma. “El Libro Blanco que define las amenazas a las que se enfrenta la UE, complementa ReARM Europe, el plan más ambicioso hasta ahora para reforzar a los ejércitos europeos y a la industria de la defensa”, presentado por von der Layen hace dos semanas.

Para Dmitri Peskov, portavoz de la presidencia rusa, las principales señales procedentes de Bruselas y de las capitales europeas se refieren ahora a planes para militarizar Europa. Moscú no ha recibido señales de Bruselas que indiquen un deseo de buscar una solución política del conflicto ucraniano, afirmó.

Necesitan justificarse

Los países miembros de la UE eligieron a la exprimera ministra de Estonia, Kaja Kallas –una de las voces más beligerantes contra Rusia–, como representante de su política exterior porque querían una líder para tiempos de guerra, dicen –citando a fuentes europeas– Niicholas Vinocur y Jacopo Barigazzi, periodistas de POLITICO. “Es tiempo de hechos, no solo de palabras”, agregan.

Si Ud. la oye –dice una voz europea crítica de Kallas, citada por POLITICO –, parece que estamos en guerra con Rusia, lo que no es la línea oficial de la Unión Europea”.

Pero otros aprueban, como la primera ministra danesa –otra voz particularmente beligerante– o un diplomático europeo, no identificado por los autores del artículo, que se siente “muy contento” con el estilo de Kallas.

Odio hacia los rusos expresó el presidente ucraniano, en una entrevista al diario conservador francés Le Figaro. Un “sentimiento apropiado” en tiempos de guerra –afirmó–, que lo ayuda a mantenerse al frente de la lucha.

Un sentimiento que probablemente contribuyó al fracaso de los acuerdos de Minsk, negociados antes de la guerra, en 2014 y 2015, boicoteados por Ucrania, Francia y Alemania. Acuerdos que pretendían dar garantías a las poblaciones rusas de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk. Los combates en el este de Ucrania, entre los separatistas y las fuerzas ucranianas, ya habían cobrado unas 14 mil vidas, antes de la invasión rusa, según la británica BBC, y dejado más de un millón de desplazados.

En ese clima, el canciller español, José Manuel Albares, pidió no inquietar inútilmente a la gente. “Nadie se prepara para la guerra” aseguró. Se refería al “Kit de supervivencia” para sobrevivir por lo menos 72 horas, en caso de una emergencia, propuesto por von der Layen. El mismo Albares que en una reunión de seis países europeos en Madrid, el lunes 31 de marzo, proponía, sin lograr apoyo, utilizar los fondos rusos congelados en los bancos europeos para ayudar a Ucrania.

«Necesitan justificarse”, dijo el presidente ruso, Vladimir Putin, comentando la propuesta del kit. “Por ello asustan a su población con una hipotética ‘amenaza rusa’”. «Decir que vamos a atacar a Europa después de Ucrania es una completa tontería. Es la intimidación de su propia población”.

¿Las guerras del futuro?

El colega de Kallas en la Comisión, el exprimer ministro de Lituania Andrius Kubilius, hoy a cargo de la recién creada cartera de Defensa, también partidario de una agresiva política frente a Moscú, estimó que “si Europa la quiere evitar, debe estar lista para la guerra”. Las prioridades del Libro Blanco –destacó– son aumentar los gastos en defensa, pensando “no solo en las guerras de hoy, sino también en las del futuro”.

Putin no se detendrá leyendo el Libro Blanco, agregó. Solo lo hará “si lo usamos para crear drones muy reales, tanques, artillería… para nuestra defensa”.

Para el presidente finlandés, el también conservador Alexander Stubb, la única manera de detener Moscú es “armar Ucrania hasta los dientes”.

Y, por primera vez desde la II Guerra Mundial, Alemania despliega tropas en el extranjero. Se trata de una brigada instalada en Lituania, a 10 km de la frontera con Bielorrusia. Cuando esté plenamente operativa, en 2027, contará con unos 5.000 personas, entre militares y civiles.

Los dos –Kallas y Kubilius– son ciudadanos de dos países bálticos –Estonia y Lituania-, particularmente agresivos contra Rusia. No es arriesgado decir que su designación en esos cargos se debió precisamente a eso.

Resulta que Estonia, con cerca de 1,4 millones de habitantes, y Lituania, con unos 2,9 millones, son, por su población, apenas como un barrio de cualquier ciudad grande de América Latina. El área metropolitana de México, o de São Paulo, tienen cerca de ocho millones de habitantes.

De modo que no deja de sorprender que funcionarios europeos, que podrían ser como alcaldes de barrios de esas ciudades, tengan en sus manos la definición de políticas que pueden llevar el mundo a una nueva guerra de dimensiones catastróficas.

Si el mundo civilizado no amarra las manos a estos salvajes, nos van a llevar a la Tercera Guerra Mundial.

FIN

Trump, crisis hegemónica y multipolaridad

Mauricio Ramírez

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

La política internacional está atravesando una transformación sin precedentes: la transición hacia un mundo multipolar. Durante varias décadas, el sistema internacional ha girado en torno a una hegemonía occidental que imponía su versión del multilateralismo, un orden basado en reglas, pero en realidad diseñado para perpetuar su supremacía en todos los campos.

Sin embargo, ese modelo muestra signos irreversibles de desgaste, erosionado por el renacer de varias potencias, la reconfiguración de alianzas estratégicas y la creciente resistencia de diversos actores a la imposición de un orden unilateral global. En esta transición llena de turbulencias, Europa reacciona como bloque frente a EE. UU. y su guerra arancelaria, Asia responde de manera coordinada, África desempeña un papel distinto al de décadas pasadas y los BRICS emergen como el verdadero motor de un multilateralismo real, no subordinado a un solo poder. Es así como se está configurando una estructura más realista donde las posibilidades de romper la vieja hegemonía son más tangibles que nunca.

Bajo las administraciones demócratas globalistas y liberales, EE. UU. proyectaba su influencia bajo la fachada del consenso, la defensa de la democracia y la promoción de los derechos humanos, asegurando que las instituciones internacionales sirvieran a sus intereses sin aparentar imposición directa. Este fue el soft power que muchos hoy añoran, demostrando una alarmante falta de imaginación y profundidad analítica, como si la única alternativa a la prepotencia de Trump fuera el retorno a una hegemonía disfrazada de benevolencia.

Sin embargo, con Donald Trump en la Casa Blanca, las reglas del juego cambiaron, evidenciando la crisis a la que ese modelo ha llevado a su propio país. Consciente de esta realidad, la política de «América Primero» no solo profundizó el aislamiento de EE. UU., sino que también desaceleró el dinamismo económico global, al priorizar una agenda proteccionista con una política arancelaria nunca vista en la historia reciente, y enfocarse en resolver los problemas internos, antes que en sostener el clásico liderazgo internacional de Washington.

El historiador francés Emmanuel Todd describe a EE. UU. en su último libro titulado La Derrota de Occidente, como un “Estado posimperial”, es decir, una potencia que aún se aferra a su antigua gloria, pero que ya no puede ni va a poder sostener por mucho tiempo más su dominio. La crisis que enfrenta EE. UU. no es solo externa, sino también interna, afirma Todd. Mientras intenta proyectar poder a nivel global imponiendo aranceles a todos, el país se desgarra desde adentro con una fractura política y social irreconciliable. Los valores de los dos bandos políticos son diametralmente opuestos, hasta el punto de que ya no hay un espacio de consenso nacional y el mismo Trump coquetea con la idea de un tercer mandato.

La paradoja de Trump es que, a pesar de su retórica nacionalista, su política ha contribuido involuntariamente a abrir espacios para que otros países y regiones, incluida América Latina, busquen nuevas alianzas fuera de la órbita de Washington. Aunque Trump promovió una agenda de «América Primero» con la intención de reforzar la hegemonía estadounidense y reducir la dependencia de otros países, sus políticas proteccionistas, su distanciamiento de aliados tradicionales y su enfoque transaccional en la diplomacia están debilitando la influencia de ese país y fomentando un mundo más multipolar. En lugar de consolidar su liderazgo como antes, su postura impulsa a muchas naciones a diversificar sus relaciones internacionales, fortaleciendo bloques como los BRICS y acercándose a potencias emergentes como China, India y Rusia.

Ante esta transformación, el liberalismo globalista occidental se ha quedado atrapado en su propio laberinto conceptual. En lugar de ver la multipolaridad como una oportunidad para corregir las fallas del viejo orden, la interpretan como una amenaza o incluso como el preludio de una nueva forma de autoritarismo. Nada más alejado de la realidad. Su ceguera epistemológica les impide ver más allá de sus propios dogmas, llevándolos a aferrarse a un EE. UU. en decadencia, que, incluso bajo administraciones demócratas, libraba guerras y derrocaba gobiernos legítimos en nombre de la libertad. Prefieren la ilusión de un orden hegemónico disfrazado de benevolencia, aun cuando ello signifique perpetuar su propia subordinación, en lugar de adaptarse a una nueva realidad donde el poder ya no tiene un solo centro.

Esta actitud no solo es un error estratégico, sino también una manifestación explícita de lo que en psicoanálisis se conoce como un complejo de Edipo no resuelto o una identificación con el agresor. Durante décadas, el mundo ha sido condicionado a depender de EE. UU. y Europa occidental como las únicas fuentes de legitimidad y orden. Ahora, ante su declive, muchos reaccionan con miedo, rechazando alternativas y aferrándose a un sistema que los ha mantenido subordinados.

¿De verdad creen que hemos llegado al “fin de la historia” y que cualquier otro orden mundial sería peor que este? ¿No se supone que somos optimistas y que creemos en la posibilidad de un futuro mejor? La ironía es evidente: quienes se autoproclaman defensores del progreso y la innovación son los mismos que hoy temen el cambio y se resisten a imaginar un mundo donde no solo uno mande.

El mundo multipolar no será un proceso ordenado ni libre de turbulencias. La transición conlleva costos, especialmente para aquellos países más dependientes de la esfera occidental. Sin embargo, esta reconfiguración es inevitable y necesaria. El monopolio del poder global por parte de EE.UU. no solo ha sido injusto, sino que también ha limitado el desarrollo de otras naciones. En este nuevo escenario, los países que se adapten y busquen diversificar sus relaciones internacionales tendrán mejores oportunidades de crecimiento. América Latina, por ejemplo, puede fortalecer sus lazos con Asia, África y los BRICS.

Si lo analizamos a fondo, Trump no está haciendo nada que EE. UU. no haya hecho siempre; la diferencia es que, al no poder imponer su voluntad mediante el soft power porque ya hay otros países que defienden sus intereses de manera soberana, ahora recurre a la vía dura: proteccionismo, sanciones y confrontación directa. Su objetivo sigue siendo el mismo de siempre: mantener su dominio y dictar las reglas del juego. Lo que Washington se niega a aceptar es que ya no es el imperio que alguna vez fue y que el mundo ha cambiado de manera irreversible.

Paradójicamente, la postura de Trump nos ofrece una oportunidad. Al despojar a EE. UU. de su máscara de hegemonía benevolente, nos obliga a reconocer la realidad y a pensar con mayor astucia en una nueva arquitectura de las relaciones internacionales. En lugar de lamentar el colapso del viejo orden, es momento de diseñar uno nuevo, basado en el equilibrio de poder y la cooperación sin imposiciones.

La multipolaridad no es una amenaza, sino una realidad que ofrece nuevas posibilidades. El problema es que aquellos que han sido moldeados por la hegemonía estadounidense aún no logran imaginar un mundo donde EE. UU. no sea el centro. Pero ese mundo ya está aquí, y lo único que queda por decidir es quién sabrá aprovecharlo y quién seguirá atrapado en una nostalgia imperial anacrónica.

Frente a esta realidad, la comunidad internacional debe abandonar la reacción superficial y apostar por una comprensión estratégica de estos cambios. En lugar de lamentar el fin de una globalización idealizada, es necesario replantear los términos de la integración económica, fortalecer mecanismos de cooperación autónomos y diversificar las relaciones comerciales. Solo así los Estados podrán navegar en este nuevo escenario con mayor independencia, sin quedar atrapados en las tensiones de una potencia que lucha por redefinir su rol en el mundo.

El Pueblo imaginado por el populismo costarricense

Alejandro Guevara Arroyo1

1 Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica.

El pasado martes 18 de marzo, varios miles de personas se congregaron frente al edificio de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica. Acompañadas de banderas nacionales, exigían la destitución de la persona que actualmente ocupa el cargo de Fiscal General. El evento fue promovido desde Casa Presidencial de Costa Rica, y existen indicios de una inversión económica significativa destinada a movilizar a ciudadanos y ciudadanas desde zonas rurales del país.

A la manifestación asistieron varias diputaciones del partido de gobierno, exministros con aspiraciones de participar en las próximas elecciones nacionales y, notoriamente, el propio presidente Rodrigo Chaves Robles (quien no ha ocultado su conflicto con el Fiscal General, motivado por diversas causas que dicho funcionario tramita en su contra). Aclamado por sus seguidores, el mandatario afirmó que el Pueblo se ha despertado y, en una expresión con alguna reminiscencia lejana al filósofo Jean-Jacques Rousseau, que la voz del Pueblo es la voz de Dios.

Las líneas que siguen analizan críticamente el concepto de Pueblo que subyace en estos posicionamientos políticos y lo contrastan con su principal alternativa teórica.

¿Quién es este Pueblo del que habla el presidente con tanta vehemencia?

Pero, ¿quién es ese Pueblo al que aludió el presidente, y qué papel le corresponde frente a las instituciones del Estado? Ambas son preguntas de considerable profundidad, ciertamente. Quizá por ello encontramos diversas respuestas relevantes a cada una. Comencemos por la segunda.

Si atendemos a los principios fundamentales de nuestro orden constitucional, el Pueblo (o la Nación, con mayúscula, como lo llama nuestra Constitución Política) es una figura absolutamente central. Según la Constitución, se trata del titular de la soberanía y es el llamado a ejercer todas las funciones del poder público, incluido el más elevado de todos los poderes, el constituyente (es decir, la capacidad de crear una nueva Constitución).

Este es el Pueblo de la Democracia establecido en nuestra Constitución Política: gobierna a través de formas constitucionales, lo cual implica necesariamente la disposición de todos los derechos políticos fundamentales ciudadanos. Tiene, además, la notable facultad de modificar la Constitución misma, si así lo decide.

Esta concepción que proyecta nuestra Constitución se opone, por un lado, a la postura elitista, según la cual la ciudadanía no debe reclamar ni influir en el llamado Estado de Derecho. Pero también se distancia de lo que podríamos llamar una visión populista, que concibe al Pueblo como una entidad que puede gobernar sin instituciones, sin representantes, sin mediación; como si se tratara de un organismo con voluntad autónoma (en breve veremos que, desde este punto de mira, se suele entender que la voluntad popular tiene que tomar forma en la figura de un Líder).

El Pueblo del Populismo

Transpira nuevamente la pregunta acuciante: ¿quién es este Pueblo de la Democracia? Queda claro que, sea lo que sea, es algo trascendental. En Costa Rica, el Pueblo posee un enorme poder sobre todas y todos nosotros o, al menos, así lo establece nuestra Constitución Política. Sin embargo, seguimos sin saber con claridad quién es y cómo se manifiesta.

Una alternativa que interesa considerar aquí es justamente la propuesta por el presidente Chaves: el pueblo se identifica o es representado exclusivamente por quienes apoyan su gobierno, con lo cual él se convierta en su única voz legítima. Esta visión coincide con lo que el teórico e historiador Federico Finchelstein, en su obra “Del fascismo al populismo en la historia”, caracteriza como la perspectiva populista del Pueblo o Nación. El populismo (junto con su pariente, el fascismo) entiende que el Pueblo de la Democracia toma forma en una parte (real o supuestamente) oprimida o maltratada de la población, que encuentra su expresión en una figura de liderazgo profético y emancipador: Nación, Seguidores y Líder constituyen una sola unidad política. El Líder es, por tanto, quien efectiviza la voluntad que debe guiar al resto de la Nación-Seguidores. De esta forma, suele justificarse que el Líder acumule los poderes y facultades atribuidas al Pueblo de la Democracia.

Habida cuenta de estas ideas, históricamente el populismo ha tendido a apoyar el empoderamiento de ciertos presidentes electos mediante votación popular, como mecanismo para localizar al Líder del Pueblo.

Frente a este movimiento, obviamente, solo puede existir su contrario, representado por el mal: la casta, la élite, el antipueblo, es decir, todas y todos quienes no forman parte del Pueblo-Seguidores o se oponen de alguna forma a lo que dispone su Líder.

En todas sus manifestaciones, el populismo tensiona las instituciones constitucionales y políticas propias de las Repúblicas modernas. No podría ser de otra manera, dados los supuestos ideológicos que incorpora: la identificación entre Líder, Seguidores y Nación, que se oponen frontalmente al Antipueblo (en especial: opositores políticos). Aun así, existen muchos ejemplos históricos que muestran movimientos populistas que llegan al poder sin romper completamente con dichas instituciones (por ejemplo, Cristina Fernández de Kirchner o Javier Milei en Argentina). En otros casos la deriva ha sido hacia regímenes autoritarios (como el de Nayib Bukele en El Salvador), llegando incluso a consolidarse plenamente en formas dictatoriales (como la Venezuela de Nicolás Maduro).

¿Pero, hay alguna forma distinta de ver al Pueblo de la Democracia? Hay quienes creen que no, y por ello auspician una forma completamente despolitizada de ver los órdenes constitucionales. Sin embargo, la respuesta se encuentra en la propia ideología que subyace a nuestras imperfectas Constituciones Políticas modernas, incluida la de Costa Rica. Se trata de lo que podemos llamar la visión republicana del Pueblo.

El Pueblo de la Democracia bajo la mirada republicana

Hay una alternativa tanto a la visión populista del Pueblo de la Democracia como a las visiones elitistas. Nuestra Constitución Política de 1859 la distinguió con notable claridad, en una formulación que lamentablemente no se preservó en nuestro texto constitucional actual. En su artículo primero, aquella Constitución señalaba: “La asociación política de todos los costarricenses constituye una Nación que se denomina: República de Costa Rica”. Esta es la mirada republicana del Pueblo de la Democracia costarricense. Se trata una comunidad intergeneracional, que comparte un pasado, un presente y un futuro, anclada entre sí por medio de sus derechos políticos en la forma de la ciudadanía. Se organiza en una República, con el objetivo de garantizar la igualdad política de todas las personas que integran la comunidad.

Notablemente, sin embargo, en la comunidad de la ciudadanía existen honestos desacuerdos sobre cómo y en qué dirección han de ejercerse los poderes del gobierno. Por ello se requieren medios institucionales que aseguren que todas esas visiones políticas sean escuchadas y representadas en la toma de las decisiones más importantes sobre cómo vivir en comunidad.

En los modelos constitucionales modernos, esta ambición se tradujo en instituciones características: los Congresos o Parlamentos legislativos, cuya integración debe ser electa y políticamente representativa de la diversidad ideológica de la ciudadanía, y, al mismo tiempo, estar abierta a sus reclamos y observaciones. Esta ideología republicana incluso se manifestó en la arquitectura de muchas de las salas donde se reunían en pleno los cuerpos legislativos: para simbolizar la igualdad entre todos los representantes -y, indirectamente, la del propio pueblo-, se adoptaba una disposición en semicírculo (lamentablemente, la sala del Plenario de nuestra Asamblea Legislativa ha olvidado ese notable simbolismo republicano). Por supuesto, es esta concepción del Pueblo la que justifica que la ley disponga de mayor legitimidad que las decisiones de un Presidente (sea o no el “líder” de un movimiento político).

¿Pero entonces, desde esta visión de la comunidad política, caben las denuncias vehementes contra los poderes fácticos, las corporaciones o las élites que buscan cooptar las instituciones y los gobiernos en su propio beneficio? ¡Claro que caben! El desacuerdo dentro de la comunidad política no tiene por qué vivirse “en baja intensidad”, ni excluir denuncias apasionadas por corrupción, corporativismo o cooptación institucional. El principio de acción, sin embargo, es que al formular la crítica política, debe preservarse -en la medida de lo posible- la distinción entre, por un lado, los adversarios políticos, y por otro, los actores facciosos, corporativos o extrainstitucionales. Solo al mantener esta distinción puede sostenerse una política de conflicto democrático sin caer en una lógica del populismo, que tensiona y pone en riesgo la vigencia de las instituciones formales de la República.

De forma que las implicaciones de la ideología republicana del Pueblo calan profundamente en nuestras instituciones y prácticas constitucionales, aunque muchas y muchos sentimos que, en nuestros días, estas no cumplen con sus aspiraciones más elevadas. De hecho, creo que la reiterada incoherencia entre los ideales a los que dicen dirigirse nuestras instituciones y el desierto de realidad que percibimos en su desempeño -con una deriva que con demasiada frecuencia recuerda a House of Cards o VEEP– constituye parte de lo que, en Costa Rica, ha empoderado a la visión populista de la política y del Pueblo. Y es este movimiento político el que, hoy día, cuestiona la visión políticamente igualitaria e inclusiva que subyace a la idea republicana del Pueblo de la Democracia.

Aula Encendida Libertad artística en la cultura costarricense

La Asociación Internacional de Críticos de Artes – Costa Rica y el Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Benemérita Biblioteca Nacional le invitan a la actividad del ciclo Aula Encendida Libertad artística en la cultura costarricense. La actividad que será moderada por Alvaro Zamora Castro y contará con la participación de Elizabeth Barquero, Loida Pretiz, Pedro García, Philipp Anaskin.

La actividad se realizará el miércoles 9 de abril a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá en el Facebook: Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

Exposición «La Campaña Nacional. Historia y Arte»

La Academia Morista Costarricense, el Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional y el Museo Histórico Juan Santamaría, se complacen en invitarle a la inauguración de la exposición La Campaña Nacional. Historia y Arte, con la conferencia inaugural Historia, arte y literatura: la otra parte de la historia por el Dr. Luis Thenon.

La actividad será presencial el lunes 7 de abril a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá por el Facebook Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/ y por el facebook Academia Morista Costarricense https://www.facebook.com/academiamorista/?locale=es_LA

La exposición estará abierta al público del 7 al 30 de abril, de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 6:00 p.m.

Homenaje a la investigadora, curadora y profesora María Enriqueta Guardia Yglesias

El Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional, se complace en invitarle al Homenaje a la investigadora, curadora y profesora María Enriqueta Guardia Yglesias, por su aporte a la difusión y protección del patrimonio artístico costarricense.

La actividad será presencial el martes 8 de abril a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. 

A 100 años de la Ley de Accidentes de Trabajo, con jornadas de 8 horas, en la encrucijada de las nuevas condiciones de trabajo, ante las jornadas de 12 horas diarias

Vladimir de la Cruz

Las clases trabajadoras costarricenses empezaron a distinguirse con conciencia de clase a finales del siglo XIX. Iniciaron sus organizaciones con las sociedades mutualistas, las sociedades de socorros mutuos y las sociedades de mutuo auxilio, que eran organizaciones policlasistas, donde podían agruparse trabajadores, artesanos, obreros, estudiantes, patronos, hombres y mujeres en general. Mi abuelita materna Ofelia Rodríguez Rodríguez, perteneció a una de ellas en el siglo pasado, hasta su muerte.

Hacia 1870, por el impulso del padre Francisco Calvo, también fundador de la Masonería costarricense, surgen las sociedades de artesanos, las sociedades de obreros y las sociedades de trabajadores, que eran organizaciones clasistas, a las cuales solo podían afiliarse artesanos, obreros y trabajadores. Con éstas, la sociedad costarricense empezó a perfilarse y conocerse como una sociedad dividida en clases sociales.

A finales del siglo XIX, el Lic. Félix Arcadio Montero, el último Rector y Presidente de la Universidad de Santo Tomás, que se opuso a su cierre, destacó como un gran líder liberal en Costa Rica y en Centroamérica. Fundó el partido de Obreros y Artesanos, a finales de la década de 1880 y a principios de la década de 1890 fundó el Partido Independiente Demócrata, que afirmó esa conciencia clasista de los trabajadores, artesanos y obreros, cuando su partido llamaba a aglutinarse a los chaquetas, a los descalzos y descamisados contra el Olimpo y los Levitas, enfatizando en quienes estaban en el poder, y en las alturas políticas, y por la forma de sus vestimentas.

La lucha política de Félix Arcadio Montero, fue intensa. Obligó a que los partidos oligárquicos de ese momento, la mayoría liberales, impulsaran en su interior los llamados Clubes de Artesanos, Clubes de Obreros y Clubes de Trabajadores, como hace poco tiempo lo hacían los partidos Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana y los partidos de izquierda, que tenían sus frentes, secciones y sindicatos de trabajadores.

Las luchas políticas de finales del siglo XIX hicieron que el partido Independiente Demócrata eligiera dos diputados, a Félix Arcadio Montero Monge y a Faustino Montes de Oca, y que uno de los partidos liberales eligiera diputado a su dirigente trabajador Víctor Golcher.

Las luchas políticas intensas llevaron a planear un atentado contra el presidente Rafael Iglesias Castro, cuya culpa se le echaron a Félix Arcadio Montero, motivo por el cual fue injustamente detenido y expulsado del país. A su regreso al país, en 1897, fue asesinado, envenenado, en el barco en que venía. Exaltado por el movimiento liberal centroamericano se le honró en su muerte. Casado con Rosa Segura Fonseca, sus hijos siguieron sus pasos liberales y vinculados al movimiento obrero y sus luchas, especialmente Bolívar, Arístides y Alejandro. Sus nietos, los Montero Vega, Álvaro y Arturo, también, militando en el Partido Comunista y su movimiento sindical, desde la gloriosa década de 1940-1948 hasta sus muertes, y uno de sus bisnietos, también ha sido dirigente sindical.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, entre 1901-1903, las sociedades mutualistas y las de trabajadores dieron paso a las Ligas Obreras y a los Sindicatos, tal y como existen hoy.

La sociedad costarricense había cambiado. Se construían los barrios Aranjuez y Amón, entre 1890 y 1912, la electricidad era un factor de progreso. El capitalismo agrario se había desarrollado. Había fábricas de gaseosas, de cervezas, imprentas, telares e hilanderías, se construían grandes edificios, se vendía electricidad al servicio privado desde 1896 en Alajuela, Heredia, Cartago y San José.

Las luchas obreras internacionales se conocían en el país. Las luchas de los trabajadores europeos y estadounidenses por la jornada de 8 horas, en 1886, 1888 y 1890 fueron seguidas en la prensa diaria, que ya existía desde 1886.

Una de las primeras demandas e inquietudes de los trabajadores nacionales fue la jornada de trabajo de 8 horas, que desde 1913, empezó a presionarse y celebrarse con el desfile del Primero de Mayo, como día Internacional de los Trabajadores.

Los sindicatos que surgieron a principios del siglo XX avanzaron en luchas y en huelgas, defendiendo salarios y condiciones de trabajo. En 1905 se constituyó la primera Federación de Trabajadores, en San José. Siguieron las de provincias, que a inicios de la década de 1910 ya existían algunas.

En 1909, el Centro de Estudios Sociales Germinal, que impulsaron Joaquín García Monge, Omar Dengo, Carmen Lyra, José María Zeledón Brenes, los científicos Jiménez Rojas, con cursos de capacitación a los trabajadores, los motivaron y condujeron para fundar la primera Confederación General de Trabajadores, única en todo el país desde 1913 hasta 1923, que se disolvió para unirse al recién fundado Partido Reformista, del sacerdote y General Jorge Volio Jiménez.

La década de 1910 -1920 golpeó fuertemente al país, por la crisis provocada por la Primera Guerra Mundial y sus repercusiones, que crearon el ambiente para la llegada de Alfredo González Flores al gobierno, el impulso de sus reformas y el golpe de Estado que le dieron en 1917, entre otras cosas, por ese motivo.

De la crisis de la guerra mundial surgió la Revolución Rusa y su repercusión inmediata en Costa Rica, con el Dr. Aniceto Montero, que impulsó el Centro Socialista de Costa Rica, a modo de un partido identificado con las ideas comunistas, marxistas y especialmente leninistas. Cuando murió Lenin, en 1924, organizó desfiles de duelo con los trabajadores nacionales. También se dieron las condiciones para impulsar la Liga de las Naciones y la Organización Internacional del Trabajo, OIT,

La década de 1920 inició con el retorno a la democracia bajo el gobierno de Julio Acosta García, 1920-1924. En su gobierno fueron electos como diputados, que se identificaban con los trabajadores y sus luchas, José María Zeledón Brenes, Bolívar Montero Segura, el dirigente obrero Gerardo Matamoros, Jorge Volio Jiménez y Julio Padilla Romero.

A las luchas sociales de salarios, condiciones de vida y de jornadas de trabajo, a principios del siglo XX, desde 1908 hasta 1925, se dieron luchas y demandas para exigir una Ley de Accidentes de Trabajo, que protegiera especialmente a los trabajadores agrícolas que eran la mayoría nacional. Varias veces se intentó en el Congreso Nacional discutir y aprobar esta ley, sin éxito, pero luchando por ella cotidianamente.

Con el partido Reformista, enfrentando a los socialistas de Aniceto Montero, Jorge Volio había izado la bandera de la Ley de Accidentes de Trabajo, que era una demanda que venía en lucha desde 1908.

Se acababa de fundar la Organización Internacional del Trabajo, OIT, del 1 de febrero al 11 de abril de 1919, organismo hoy parte de las Naciones Unidas para fomentar legislación laboral y social, trabajando conjuntamente empleadores, trabajadores y gobiernos. En 1917 había triunfado la Revolución Comunista en Rusia y en 1922 se había constituido la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que tuvieron mucha resonancia en Europa en esos años, exaltando el arribo de la clase trabajadora al poder.

Aún antes de la OIT, en Costa Rica ya se habían aprobado disposiciones ejecutivas y leyes que regulaban la relación trabajo-capital. Los trabajadores por su parte luchaban, demandaban y pedían regulaciones y leyes sobre sus condiciones de trabajo. Una de esas luchas se inició en 1908 demandando la Ley de Accidentes de Trabajo, adquiriendo fuerza esta lucha en 1925.

La ley aprobada no afectó a los terratenientes, a los cafetaleros ni a los bananeros dejando desprotegidos, en ese sentido a los trabajadores del campo, que pedían también atender las enfermedades endémicas y mordeduras de víboras entre otros accidentes de trabajo, y tener dispensarios médicos en los centros de trabajos agrícolas. Antecedente de esta Ley fue la Ley de Accidentes de Trabajo de México, de 1904, y lo establecido en la Constitución mexicana de 1917. Aunque no protegió a la inmensa mayoría de los trabajadores fue un avance muy importante.

En la constitución de la OIT se impulsó lograr mayor justicia social. Su trabajo se orientó a formular Convenios sobre distintas temáticas laborales y sociales.

El primero de sus Convenios internacionales del Trabajo, RATIFICADO por Costa Rica, es el del reconocimiento de la jornada de 8 horas diarias de trabajo y, luego, el de la semana laboral de 40 horas. Después siguieron los Convenios sobre salarios, sobre Higiene y seguridad del trabajo, el trabajo de las mujeres y los niños, el empleo, el paro y las migraciones, los seguros sociales y pensiones, riesgos profesionales, trabajos especiales, entre ellos el trabajo agrícola, el trabajo intelectual, el trabajo indígena, sobre los derechos de asociación de los trabajadores y sobre sus condiciones de vida.

El Convenio No. 12, aprobado en 1921 es sobre la reparación de accidentes de trabajo en la agricultura, que se amplió en el Convenio No. 17, de 1925, a la reparación de accidentes de trabajo y, por los Convenios números 18 y 19, de 1925, regularon la reparación de las enfermedades profesionales y la igualdad de trato en los accidentes de trabajo.

De inmediato a su fundación la OIT se preocupó en regular a los accidentes de trabajo, documentos que en la lucha de los trabajadores costarricenses por lograr la Ley de Accidentes de Trabajo no se conocían en ese momento. Sin embargo, la lucha iniciada desde 1908 para lograr la Ley de Accidentes de Trabajo era una necesidad en el país.

Las luchas políticas contra la dictadura de Tinoco y del inicio de la década de 1920, se habían fortalecido con las luchas huelguísticas y organizativas, desde 1918 hasta 1920, para lograr la jornada de 8 horas diarias, con la Ley No. 100 del 9 de diciembre de 1920.

La lucha por esta Ley de Accidentes de Trabajo era más de los sectores agrarios o campesinos que de los trabajadores urbanos. Al aprobarse esta Ley, la No. 53 del 31 de enero de 1925, sobre “Reparación por Accidentes de Trabajo” y sus reformas posteriores, se favoreció más la protección de los trabajadores urbanos, pero ya era una conquista social.

Desde aquellos años, hace 100 años o más, la preocupación por los accidentes de trabajo se agitaba como problema fundamental de los trabajadores, especialmente agrícolas. Durante años esa ley no se aplicó adecuadamente en su protección. Se mantuvieron las demandas por su cumplimiento y se reformó levemente sin detener los accidentes de trabajo, que siguen siendo una pesadilla para los trabajadores, sus familias, la seguridad social y el presupuesto nacional que tiene que atender estas situaciones. El Estado sigue indolente ante esta situación.

Los accidentes de trabajo son constantes y cotidianos. Hoy afectan tanto a trabajadores del campo como de las ciudades, y se regulan como todo aquello “que le suceda al trabajador como causa de la labor que ejecuta o como consecuencia de ésta, durante el tiempo que permanece bajo la dirección y dependencia del patrono o sus representantes, y que puede producirle la muerte o pérdida o reducción, temporal o permanente, de la capacidad para el trabajo”; es cualquier percance que le ocurra a un trabajador durante su jornada laboral, o es consecuencia del percance del trabajo que realiza el trabajador.

Desde 1925 se han venido regulando los accidentes de trabajo, los riesgos laborales y profesionales y las enfermedades ocasionadas por los trabajos. Hoy se atiende por la Caja Costarricense del Seguro Social y especialmente por el Instituto Nacional de Seguros y su excelente Hospital del Trauma, a la población ocupada formal e informalmente, de los sectores Primario, Secundario y Terciario de la economía nacional, que sufren estas situaciones laborales.

En los últimos cinco años, con jornadas de trabajo nacionales de 8 horas diarias, los accidentes de trabajo no bajan de 110.000 al año, y alcanzan hasta 130.000 al año, afectándose los hombres en un 75% y las mujeres en un 25%.

Con el sistema de jornadas diarias de 12 horas de trabajo que se quiere imponer, al estilo de las jornadas esclavistas del siglo XIX, los accidentes de trabajo aumentarán, por las mismas condiciones que existen, y se mantendrán con esas jornadas de 12 horas, por lo menos en un 40% más de las que ya se producen. Es decir, podrán alcanzar de los 160.000 a 170.000 trabajadores accidentados por año, aumentando igual el número de los trabajadores fallecidos por accidentes laborales.

Los accidentes de trabajo actualmente se concentran principalmente en la agricultura, la ganadería, la silvicultura y pesca, en la construcción, en la industria, en la administración pública, defensa y planes de seguridad social, en la construcción, en el comercio por mayor y por menor, así como en la reparación vehículos y motocicletas, en las Industrias manufactureras, las actividades de servicios administrativos y de apoyo y en las actividades de alojamiento y venta de comidas.

En la administración pública se produce el mayor número de accidentados, siguiéndole los sectores de la agricultura, la construcción y la industria. A nivel provincial Puntarenas, Limón y Guanacaste son las que reportan más siniestralidades laborales. Más del 90% de los accidentes de trabajo se producen en el mismo puesto de trabajo habitual, dentro o fuera del centro de trabajo. Por rango de edad la mayor cantidad de accidentes de trabajo se produce en trabajadores jóvenes, un 44%, entre 15 y 34 años, un 37%, entre los de 36 y 49 años, y un 18%. entre 50 y 65 años. En las mujeres trabajadoras a medida que aumenta la edad aumentan los accidentes.

De todos los accidentados un 78% resulta incapacitado entre uno y dos días, y el promedio de fallecidos por los accidentes de trabajo se mueve entre el 6% y el 10% de los trabajadores siniestrados. Los accidentes de trabajo se producen en las empresas que tienen menos de 9 trabajadores hasta las que tienen más de 50 trabajadores.

En el país hay más de 80.000 empresas sujetas a velar por la calidad de su trabajo y de sus condiciones de trabajo, de su seguridad e higiene ocupacional.

De acuerdo con el Convenio número 81 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los inspectores del trabajo están facultados para investigar estas condiciones y a la vez están facultados para impulsar o recomendar medidas a fin de que se subsanen los defectos que ellos adviertan en la instalación, el montaje, en los métodos de trabajo que constituyan razonables peligros para la salud o seguridad de los trabajadores. Sin embargo, el Ministerio de Trabajo no tiene la cantidad de inspectores en capacidad de realizar estas tareas de inspección laboral. De esas 80.000 empresas no se visitan 3000 al año para precisar problemas en el incumplimiento de las condiciones de salud y de seguridad laboral que se debe tener.

Celebramos el centenario de la Ley No. 53 del 31 de enero de 1925, sobre “Reparación por Accidentes de Trabajo”. Pero no podemos dejar de decir que la legislación actual y el sistema de seguridad social que atiende esta situación sigue siendo deficiente.

Los sindicatos deben poner más atención a este problema. En la campaña electoral que ya está encima, los partidos políticos deberían comprometerse en atender con mayores recursos la inspección laboral y de la seguridad social y de mejorar, hasta donde sea posible, las instituciones de salud pública que atienden a los accidentados.

Compartido con SURCOS por el autor.

Venado, la isla que se le planta al cambio climático

Cristian Chaves Jaén
cristian.chaves.jaen@una.cr

En el corazón del Golfo de Nicoya se encuentra Isla Venado, una pequeña comunidad que escribe su propia historia de adaptación al cambio climático. Con una población que tradicionalmente ha dependido de la pesca, la isla enfrenta hoy los desafíos de la sobrepesca y la variabilidad climática. Pero para dar un giro hacia la autosuficiencia alimentaria y la diversificación económica implementa una opción con el proyecto Sistema de Captación de Agua de Lluvia (SCALL) y la producción hortícola bajo malla.

La iniciativa surgió como respuesta a una solicitud de la Vicerrectoría de Extensión de la Universidad Nacional (UNA) para apoyar a la Asociación para el Desarrollo Sustentable y su Adaptación al Cambio Climático (ADESAC). Esta asociación, integrada por 10 miembros, de los cuales seis son mujeres, gestiona una producción en casa malla de 1.000 metros cuadrados, donde cultivan tomate, chile, cebolla, apio, culantro y lechuga. Sin embargo, durante la estación seca, la producción se reduce drásticamente por la falta de agua.

El proyecto se enmarcó en el programa NIMBU, que ya cuenta con sistemas SCALL en otras localidades del trópico seco de Costa Rica como el Campus Nicoya de la UNA, Isla Caballo y la ASADA de Playa Potrero en Santa Cruz, que requieren infraestructura hídrica para combatir la variabilidad climática y crear resiliencia.

Agua para la vida

El SCALL es un sistema que permite captar y almacenar agua de lluvia, lo que resulta crucial en una isla donde el acceso al agua dulce es limitado. Según Adolfo Salinas Acosta, investigador y extensionista del Campus Nicoya de la UNA, el sistema permitirá a la ADESAC aprovechar al máximo los 600 metros cúbicos de agua almacenada para los cuatro meses de estación seca. “Es una opción más para diversificar la oferta laboral de la isla, que sufre por la presión de la sobrepesca en el Golfo de Nicoya”, comentó Salinas.

Yolanda Bolívar Barahona, tesorera de la asociación, explica los alcances de la iniciativa: “Aquí en la isla era difícil comprar productos frescos y naturales. Todo lo que cultivamos lo hacemos sin abonos químicos, por lo que vimos que era una oportunidad importante para producir lo que consumimos en la isla. Muchas veces, debido a las mareas, es difícil salir a tierra firme, por lo que tener nuestros propios cultivos es esencial”.

Más que una huerta

La huerta casa malla no es solo un proyecto de producción de alimentos; es un modelo de finca integral que también incorpora el turismo. La asociación cuenta con un rancho donde ofrecen servicios de alimentación para lo cual utiliza productos cultivados en la isla. Además, tienen una cabaña de madera con capacidad para 10 personas, un área de camping y un hostal que alberga hasta 15 personas. También ofrecen servicios de transporte marítimo y terrestre, tours de pesca responsable y caminatas alrededor de la isla para el avistamiento de aves.

La UNA ha jugado un papel clave en el éxito de este proyecto. A través de capacitaciones y apoyo técnico, los miembros de ADESAC han adquirido los conocimientos para gestionar eficientemente la huerta y el sistema SCALL. Un proyecto como este, además, no solo beneficia a la asociación, sino que sirve como un modelo replicable en otras comunidades costeras que enfrentan desafíos similares.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Según el investigador Salinas “La creación de resiliencia ante el cambio climático es fundamental, especialmente en el trópico seco de Costa Rica, donde los efectos de la variabilidad climática son cada vez más evidentes”. Foto Adolfo Salinas

Asociación solicita al MINAE informes sobre protección del acuífero de Moín

La Asociación para el Desarrollo de la Ecología ha solicitado al Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) información técnica sobre el seguimiento a una resolución emitida por la Sala Constitucional relacionada con la protección del acuífero de Moín en Limón.

Mediante el oficio AEL-00131-2025, con fecha del 30 de marzo de 2025, Marco Levy Virgo, presidente de la asociación, solicitó al ministro Franz Tattenbach Capra detalles sobre el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el ministerio ante la Sala Constitucional en el expediente No. 22-008354-0007-CO.

La sentencia constitucional, dictada el 23 de septiembre de 2022, ordenó la creación de una comisión interinstitucional para abordar la problemática que afecta al acuífero de Moín, específicamente en fincas ubicadas en la zona de protección restringida. Además, la resolución estableció el diseño y ejecución de un plan para atender y solucionar los problemas que afectan dicho acuífero.

Según la nota enviada por la asociación, el MINAE se comprometió a realizar seis labores específicas en protección del acuífero:

  1. Identificar actividades incompatibles con normas ambientales vigentes e informar a instancias correspondientes.

  2. Identificar cuerpos de agua existentes y determinar cuáles poseen criterio.

  3. Determinar áreas de protección de acuerdo con la normativa ambiental.

  4. Emitir criterios técnicos para recuperación de áreas de protección.

  5. Cuantificar dolinas existentes y determinar zonas de protección.

  6. Identificar vertidos de aguas residuales, tanto legales como ilegales.

En su solicitud, la asociación pide específicamente un informe detallado sobre la delimitación y caracterización de humedales dentro de la zona 6 de protección absoluta, así como un estudio foto-interpretativo que muestre los cambios en el uso del suelo en dicha zona.

La asociación espera recibir respuesta del Ministerio dentro del plazo establecido por la normativa vigente.

Imagen: Semanario Universidad.

El reformismo como arma contrarrevolucionaria en América Latina

Rafael A. Ugalde Q.*

En memoria del abuelito de barba blanca, periodista, abogado, economista y filósofo, fallecido en Londres el 14 de marzo de 1883, cuyas herramientas destinadas a los trabajadores del mundo cobran hoy relevancia.

a) -. Fascismos y trabajadores: Cuando el pasado13 de marzo, cientos de jubilados argentinos son garroteados y arrastrados para ser procesados judicialmente por protestar contra sus pensiones de hambre, el gobierno de Javier Milei acusaba a las empobrecidas masas de pretender dar un “golpe” a la “institucionalidad”. Surgía, entonces, desde acá, a 5.720 kilómetros de distancia, la pregunta sin ambigüedades: ¿Cómo llegaron los trabajadores de la Argentina a esta encrucijada de neocolonialismo y nazi fascista?

La pregunta cobra relevancia en momentos que asistimos al nacimiento de un nuevo orden mundial multilateral, pues mientras un imperio de viejo cuño lanza coletazos y aranceles por todo lado como forma de recolonización y despojo de pueblos enteros, gastando así, sus últimas energías, junto a una vasta red de aliados multicolores y autodefinidos como “verdes”, “rosaditos desteñidos” y, en otras, ellos mismos definidos “alternativa trabajadora”, “izquierda”, ”progresistas”, ”centro”, ”socialistas demócratas” etc. La lista es larga y sus disfraces variados.

En uno de los análisis más brillante de lo que va de 2025, titulado ¿Por qué determinada izquierda marxista es funcional al imperialismo?, el pensador contemporáneo, Antonio Torres, repasa las diferentes estrategias políticas y militares entre marxistas, que vienen desde el siglo pasado, en torno cómo lograr la liberación de los trabajadores en el llamado mundo occidental, convertidos cada vez más evidente en “cosificación” desechable en el vasto mercado de mercancías y degradación a que condena el actual modelo productivo a la persona obrera, el empleado público, el campesino, el joven, el profesional, el intelectual etc.

A manera de sentencia dice: Hoy, 30 años después de no ver ni una sola “revolución proletaria” en la Europa oriental ni en la desaparecida Unión Soviética, sino más bien la implementación al principio de verdaderas terapias brutales de choque neoliberales y la posterior consolidación de países capitalistas, cada uno con sus peculiares características, integrados la mayoría de ellos en la OTAN y la Unión Europea, toda aquella verborrea en unos casos, como sesudos análisis en otros, suenan a delirio o bien a predicciones de pitonisa televisiva de altas horas de la madrugada especialistas en regalar los oídos con aquello que se quiere exactamente oír. (enlace para quienes quieren consultarlo: https://haizeagorriak.wordpress.com/2025/02/17/por-que-determinada-izquierda-marxista-es-funcional-al-imperialismo).

Con mayor crudeza, el sociólogo puertorriqueño, Ramón Grosfoguel, responsabiliza a la que, define como “izquierda tibia”, por el avance del fascismo en occidente. Refiriéndose, concretamente, a la Argentina y, cómo se preparan por años los” cuadros” financieros que desencantaron a las masas de trabajadores, hace referencia a Cristina Fernández, presentada en su momento, como lideresa de “izquierda”, “progresista”, entre otros ilusionistas calificativos.

El investigador puertorriqueño, Ramón Grosfoguel, responsabiliza a la “izquierda tibia” por los brotes de fascismo.

En ocasión de una conferencia magistral en la Casa de las América (Cuba), en noviembre de 2024, Grosfoguel atribuyó a la “izquierda tibia” su complicidad con la creciente aparición actual de las dos vertientes fascistas occidentales, desde la llamada Europa Comunitaria y desde el río Bravo hasta la Patagonia.

Donde quiera que ganan estos fascismos, pasó por allí una izquierda tibia”, sentencia Grosfoguel. Para mayor análisis consúltese https://www.youtube.com/watch?v=GkTvD-rV5Q0.

En todo caso, el periódico “Pagina 12”, en ocasión de esta inmisericorde represión desatada por lo que representa Milei – una oligarquía y burguesía argentinas que nunca han dudado en vender su alma al diablo, a cambio de las más repugnantes causas – nos deja ver como la actual cruzada liberalista pareciese encaminarse hacia una especie de “laboratorio” social para toda Nuestra América; esto a juzgar por Bukele en El Salvador, Álvaro Uribe en Colombia, Nasralla Salum en Honduras, Bolsonaro en Brasil, Noboa en Ecuador, Chaves en Costa Rica, Boluarte en Perú. En fin, la lista, es larga.

Solo 3 de 10 ven el país en la senda positiva, la inflación sigue segunda en el ranking de las preocupaciones y ya hay firmas advirtiendo que el acuerdo con el FMI tendrá rechazo social”, destaca Pagina 12.

En el caso de los trabajadores estatales, casi el58% rechazan la gestión del gobierno, en los jubilados el porcentaje roza el 55 % y la mitad de los que buscan trabajo desaprueban la política financiera, sintetiza la fuente.

Por su parte, la rancia oligarquía en Colombia, con más de 200 años echando sobre las espaldas del pueblo masacres de negros, indígenas, obreros y campesinos, hace de su defensa al “orden” democrático y la “institucionalidad” el encubrimiento perfecto para el criminal paramilitarismo, la corrupción e impunidad generalizadas, como política de Estado.

Estos, los defensores de la “institucionalidad” y “democracia” colombiana, desconocieron recientemente de un plumazo la voluntad de 11,2 millones de votantes que apoyaron en segunda vuelta a Gustavo Petro y su serie de reformas laborales, pensiones y en la salud pública.

Pequeños cambios políticos y socioeconómicos que tratan de pegar remiendos a una Colombia ultraconservadora, retratada en algún momento por novelistas como Jorge Isaacs, en” María” (1867), o el “Macondo” en “Cien años de soledad” (1967), de Gabriel García Márquez, con relaciones de producción propias entre amos y esclavos, en pleno siglo XXI.

Puede gustarnos o no esta realidad cercana al feudalismo; creer o rechazarlo, pero esta Colombia profunda no es la vendida en las novelas televisivas ni otros medios de propaganda como El Tiempo, la cadena Caracol y Semana. Es una realidad de un país fácilmente verificable, pues los vínculos de producción existentes mantienen a millones de trabajadores y trabajadoras en haciendas y fábricas, donde sus dueños, prácticamente, son sus propietarios , gracias a extenuantes jornadas laborales.

El pago de horas “extras”, después de las 6 pm, propuesto por Petro, es rebatido por todos los medios propagandísticos, con la consabida perorata globalista de que fomentará “desempleo”, cuando en realidad, la oligarquía y la burguesía colombiana han sido incapaces de terminar con el empleo informal o el desempleo de millones de seres humanos, que el año pasado, según cifras oficiales, superó el 10%.

En el fondo, este relato terrorífico, en cuanto perderemos “competitividad” y no habrá entonces empleo sí los trabajadores arrancan unas cuantas conquistas socioeconómicas a sus opresores, lo conocemos a la perfección también en Costa Rica, México, Guatemala, Honduras, Brasil, Uruguay etc.

No extraña, entonces que, el pasado 18 de marzo, millones de colombianos atendieran el llamado del presidente Petro para movilizarse en defensa de las reformas y las mayorías “oprimidas”. Solo en Bogotá, la capital colombiana, la Plaza Bolívar, resultó pequeña para albergar más de 50 mil almas.

¡Quedan, aún, en América, fuerzas capaces de echar a caminar el gobierno “de”, ”por” y “para” el pueblo. ¡Y esto asusta a unos pocos!

Presidente Gustavo Petro: las reformas se defenderán en las calles… (F. Infobae).

b)-. El robo: ¿Cómo en Haití, primer país de América en independizarse y hacer la primera revolución social (1791 – 1804), Cuba, El Salvador, Ecuador, Costa Rica, Bolivia, México, Venezuela, Guatemala o Perú etc., robaron a sus oprimidos los sueños de emancipación, libertad, igualdad, reforma agraria, democracia. ?

Bueno, dirían unos pocos, es que las revoluciones en Nuestra América es un proceso de “saltos” y “retrocesos”. Por lo tanto, es solo cuestión de esperar; algunos de éstos, hasta sacuden de vez en cuando la obra “Un paso adelante, dos pasos atrás” escrita por aquel genio político y militar del siglo pasado, como una táctica revolucionaria y nunca como concesión alguna a los revisionistas y reaccionarios de todos los tiempos.

No ha habido condiciones “objetivas” y “subjetivas”, replicarán algunos otros, con tufillo academicista y descontextualizando todo. El genio del que hablé anteriormente, en otras de sus obras, «La enfermedad infantil del izquierdismo» (1920), hace referencia a las desviaciones ideológicas por sectores pequeños y medianos burgueses, que perdían de vista la concientización, organización y articulación de los trabajadores como motor de toda revolución.

Estos izquierdistas en ninguna parte del mundo han hecho y sostenido “revolución proletaria” alguna. Las recientes desclasificaciones de documentos secretos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) evidencian como han sido instrumentalizados y usados para confundir a trabajadores, jóvenes, profesionales etc., para desmovilizar, dividir y atentar contra gobiernos con algunos atisbos populares o socialistas.

Es mediante el debate de ideas franco, sin segundas intenciones de sus lideres y lideresas alrededor del mundo, que los trabajadores asumen su compromiso, se organizan y se articulan, querámoslo o no, en el proceso de aseguramiento futuro suyo y las venideras generaciones.

Nada viene por “generación” espontánea, sino todo es producto del trabajo orientado a crear conciencia, en torno a que entre más sacudamos lo que parece quieto en nuestras sociedades, más profundas serán las transformaciones socioeconómicas en Nuestra América, por lejano que parezca para nuestros hijos, nietos y vejez.

Palabra más, palabra menos, este genio decía que, solo una vez construida esta especie de vanguardia (nota del suscrito: nunca se lograría con voluntarismo de la “izquierda ambidiestra” o “derechista”, masas desconcientizadas etc.), habría acciones suficientemente capaces de transformar el poder; pues la crisis por la crisis perdurará el estado de cosas a favor de las minorías, hoy responsables de la rapacidad nunca vista antes.

Por otra parte, la versión más generalizada en Nuestra América, a partir de la segunda mitad del siglo XX – con algunas excepciones a la regla – explicará que las transformaciones de fondo pasarán primero por cambios en el marco de la ” democracia” como la conocemos, para luego profundizar las reformas, supuestamente, para bienestar e igualdad de todos.

Este llamado “capitalismo del bienestar” tuvo ya su fin en todos lados. Tiene, por el contrario, a una clase dirigente europea inventando enemigos por doquier, exigiendo a las mayorías más impuestos, más sacrificios de toda índole, para alimentar la carrera armamentista y mantenerse así día y noche succionando la sangre de sus pueblos.

En un reciente artículo, la escritora argentina, Sara Rosenberg, radicada en España, artista y sobreviviente en la década del setenta de las mazmorras de su país, refleja con clara nitidez hasta dónde han llegado estos vampiros modernos. (Ver: “No haga caso a tu verdugo”; https://frenteantiimperialista.org/no-obedezcas-a-tu-verdugo-sara-rosenberg /).

Quizá, si regresáramos como humanidad a la era de los amos -minoría- y los esclavos – mayoría-, hasta llegar a nuestros días de burguesías y asalariados veríamos los estragos sucedidos hoy contra los trabajadores de América Latina y el Caribe.

Reconociendo múltiples diferencias de enfoque sobre el tema, es obvio para quien escribe estas líneas de que, cuando el grupo minoritario se apropia de tierras, herramientas, recursos, etc., la mayoría despojada de todos estos beneficios pasa, con el tiempo, a ser simples mercancías dependientes del primer grupo, quienes se han garantizado su perpetuidad controlando lo que conocemos como el Estado.

Entonces es, aunque nos disguste y nos tapemos los ojos, cuando las mayorías (intelectuales, profesionales técnicos, obreros, campesinos etc.), ofrecen a la minoría su único recurso disponible llamado trabajo, a cambio de un ingreso denominado salario, con el cual subsiste hasta nuestros tiempos. modernos.

Foto periódico Página 12.

Así, lo que el trabajador produjo con su esfuerzo, pertenece a otros, su ser profundo y transformador como persona humana, es despojado de todo en función del ir y venir de las mercancías. Esta dinámica real del mercado crea las ideas sobre artes, cultura, economía, justicia, política, educación, religión, moral, ética etc., transmitidas por diversos medios las mayorías que hacen suyas y hasta las defienden como propias. ¡La capacidad transformadora del ser humano está controlada por inhumanos!

El daño está hecho y el robo histórico consumado. Millones de latinos – caribeños, que en el pasado soñaron con ser independientes, libres, soberanos, hermano del que está al lado, encuentran ahora infranqueables fronteras, el hermano suyo, es su enemigo jurado, por un salario de hambre, por una casa, un título, un puesto, entre otros.

Queda obligado, así, a ver con” normalidad” y, hasta justificar, la interminable fila de gente en harapos, la niña excluida de la escuela “gratuita y obligatoria”, vendiendo perfumadas rosas y pisando a tan temprana edad el umbral de la madre soltera o la prostitución; el varoncito, limpiando zapatos o gritando “la noticia” del día, viendo cómo se llega a sicario exitoso o un ejemplar “emprendedor”.

No es un asunto de poner éste o a aquel personaje a gobernar. Es un problema creado por quienes controlan la mayor parte de los recursos claves para la producción, por concentrar el mayor porcentaje de riqueza. El asunto es más sencillo de lo que parece.

Fuentes oficiales, como Naciones Unidas y de los Estados Unidos, dan cuenta que el 10% más rico del mundo posee el 76% de la riqueza, en contraste con la mitad más pobre del planeta, que posee un 2%.

La apropiación de estos recursos para la producción de mercancías controlada por esta minoría inescrupulosa hace que el 1% de los multimillonarios tuviera en 2024 concentrada la riqueza, mientras un 95% de la población mundial pasándola mal.

En América Latina, Oriente Medio y África del Norte, el 1% más rico concentra casi la mitad del capital. Y en los Estados Unidos, primera potencia militar del orbe, un hogar negro medio solo posee el 15,8% de la riqueza de un hogar blanco medio.

Son las reglas de la “institucionalidad” que “globalistas” de las familias agroexportadoras en nuestro país están enfrentadas con las castas “proteccionistas” locales, ocultando así, la profunda contradicción de clase, con la amenaza incluso, de echar mano a una mayoría politiquera de costarricense para resolver sus diferencias que se sabían llegarían tarde o temprano.

La globalización con su libre mercado como colonización abierta está llegando a su final y el proteccionismo se abre paso como nueva forma cerrada de recolonización. Sí alguna duda cabe al respecto, véase a quienes no se cansan de chorrear por sus medios de comunicación la defensa del impuesto a la colectividad que significa su negocio especulativo de devaluar el colón costarricense respecto al dólar, y quienes están dispuesto a todo para defender sus multimillonarios negocios con las importaciones y una moneda local fuerte frente a la divisa extranjera.

Logran así, mantener lejos del debate de fondo a las mayorías sobre qué país queremos en la próxima década en el campo de la seguridad y la equidad social, qué etapas incluyen el urgente desarrollo de la robótica y la innovación tecnológica desde nuestra escuela primaria, en función de nuestro adelanto para el campesinado, la educación pública, las ciencias agropecuarias, medicina, cirugía, la ecología, el océano etc. Naciones en la región nos tomaron ya ventajas en campos como la Inteligencia Artificial y la robótica.

Rehúyen ir a fondo de la discusión sobre cómo estas mayorías participarán directamente en la devolución de los impuestos pagados, en forma de casas para quienes son “esclavos” de rentas mensuales o destinados a las artes, los deportes y la recreación para todos, etc.

c-. Ni “Suiza” ni “igualiticos”: El cuento es de vieja data, tendiente a qué creamos que las relaciones sociales y de producción entre el europeo intruso y nuestros pueblos originarios fueron bastante distintas, respecto con el resto del continente, ante la supuesta ausencia de riquezas y escasa población.

Es decir, tuvimos suerte, porque lo que será Costa Rica era tan pobre, pero tan pobre, que el invasor europeo y la posterior época de despojos y saqueos obligó a todos a labrar la tierra por igual para no morirse de hambre, mientras en el resto del continente la pasaban feo. Dios, desde entonces, parece nos protegía; porque años después nos mandó la venerada y patrona de los costarricenses: La Virgen de los Ángeles.

“Globalistas” y “proteccionistas” costarricenses agarrados de las mechas y apostando quién hace más propaganda contra la democracia realmente participativa. (F. La Nación 18/3/2025).

Esta “leyenda” oficializada desde la escuela mixta de Miramar de Montes de Oro y defendida por unos pocos aún en 1975 en los cursos de humanidades de la benemérita de la educación costarricense (U.C.R.), en gran medida, encontró eco con la masificación de la música mexicana mediante la expansión de la radio. Así fue como, desde mitad del siglo pasado, se popularizó la canción “ranchera” “Tan linda es mi Costa Rica” del gran compositor nicaragüense, Tino López.

El “rey del falsete” y su “chorro” de voz, el mexicano Miguel Aceves Mejía, catapultó para los chauvinistas locales – no dejaron pasar la oportunidad para resaltar como somos la “Suiza Centroamericana”, fruto de una supuesta igualdad entre saqueados y saqueadores-, donde la “Virgen de los Ángeles” vio la cosa tan bonita, pero tan bonita, que “al cielo jamás regresó”, escribió López.

¿Estafa o realidad? Lo cierto del caso es que, de esas relaciones primarias de producción en la antigua provincia de Costa Rica, basadas en cultivos como trigo, cacao o tabaco, hubo unos pocos proyectados años después como “La dinastía de los conquistadores”, según la obra cumbre de Samuel Stone.

Acumulación originaria, que hasta dónde conocemos, excluirá a la mayoría de quienes empujaban el arado y arreaban el equino en el cultivo de trigo, cacao, tabaco, maíz, frijoles, caña de azúcar, entre otros. Por el contrario, una casta de piel clarita aparecerá siempre, muchos años después, ligados a la tierra, al comercio, haciendo leyes y vinculada como clase satélite de los grandes centros de poder mundial, fotografiada con gran seriedad y profundidad en la obra “La dominación cultural en el subdesarrollo” de nuestro investigador, Daniel Camacho.

En esta línea de pensamiento traigo a colación una página entera del diario La Nación publicada el pasado 18 de marzo de 2025, que sirve de ejemplo cómo quienes han controlado para si la llevada y traída “institucionalidad democrática “obtienen máximos beneficios de la casi inexistente participación directa de los trabajadores, campesinos, jóvenes, gente sin casa, desempleados, pensionados etc., gracias a décadas de reformismo e ideologización de las masas.

En contraste, un informe, por ejemplo, del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica (IICE-UCR), en su análisis para el II trimestre 2023, había advertido que el 10% más rico en nuestro país percibía 18,3 veces más que el 10% más pobre, mientras que en mayo del 2023 recibían 20,7 veces más ingresos, en los primeros cinco meses del 2023.

El quintil del selecto grupo de ricos que reporta mayores ingresos tiene un ingreso promedio de ₡3.389.721 a mayo del 2023, alrededor de ₡340 mil más que en noviembre del 2022, mientras que la base amplísima del grupo, con menos ingresos, gana ₡163.699 y, para empeorar, alrededor de ₡3 mil menos que en noviembre 2022, según informó el semanario Universidad en su edición electrónica del 30 de agosto de 2023.

En el contexto contra esta marcada desigualdad social y falta de soluciones reales qué significa el “reformismo” afincado en Costa Rica, el analista e historiador, Oscar Barrantes, vaticinó que nuestra democracia urge de una especie de “modernización” a fondo, para dar contenido auténtico y creíble, sobre el gobierno “del”, “por” y “para” el pueblo.

Refiriéndose al reformismo, opina que no es una propuesta coherente en ningún lado para las grandes mayorías. Hace además referencia en su “reflexión” sobre los problemas mundiales, dejados por la llamada “globalización” y el surgimiento del” proteccionismo”, en relación con los enfrentamientos que estamos viendo en nuestro país entre los grupos históricamente monopolizadores del poder político y económico.

Apuesta a que las víctimas, pese de la fuerte ideologización que viven, decidan en su momento una verdadera transformación democrática, con sinceros anhelos de independencia y aspiraciones a un programa diáfana de lucha por un Estado soberano, moderno y originario de derechos plenos y universales, tales como salud, educación, cultura, recreación, pensiones, deporte, organización social, reflexión autónoma, espiritualidad y acceso real y plena expresión etc.

Es posible, según sostiene, avanzar en la medida que, formemos y organicemos el debate sapiente, filosófico, lúcido sobre la realidad nacional, en forma integral, como músculo moral y consciente para enfrentar al enemigo social y neocolonial con inteligencia y objetivos concretos dentro de las alianzas, coaliciones y frentes unitarios popular, en el plano nacional.

Sin la necesaria elaboración de las doctrinas del nuevo Estado popular, democrático y soberano – enfatiza- la transición hacia una economía mixta y de impulso real a la micro y pequeña empresa agrícola, industrial, alimentaria, pesquera, mecánica automotriz, naval y aérea, así como un desarrollo de la innovación tecnológica acorde con nuestras necesidades, serán sueño y caldo de cultivo de reformistas y oportunistas.

Contrariamente, de cara a las elecciones generales de 2026, los tradicionales conciliábulos, amigos del consenso y especialistas en estirar “puentes”, sostienen que todo es cuestión de “ajustar” algunas cosas que salieron mal en el desarrollo de nuestro proyecto como país y “focalizar” a quienes tuvieron poca suerte con el plan socioeconómico.

Mientras encuentran sus soluciones entre quienes tienen todo y otros casi nada: cantemos. Señores Mariachis, arranquen en tono de la: ¡“Tan linda es mi Costa Rica que la Virgen de los Ángeles bajó, y cuando la vio tan bonita al cielo jamás regresó”.

*Periodista, abogado y notario por la U.C.R.