Al menos 14 adultos mayores, dos de los cuales eran awapas o médicos tradicionales, fallecieron en el territorio indígena bribri de Talamanca durante el 2020, debido a complicaciones asociadas a la COVID-19, según informó el vicepresidente de la Asociación de Desarrollo del territorio indígena Bribri (Aditibri), Emmanuel Buitagro.
La mayoría de los casos en esta comunidad se presentaron durante los meses de agosto y setiembre pasados, cuando hubo un brote de la enfermedad dentro del territorio indígena.
Buitagro explica que la pérdida de personas mayores en los territorios indígenas “deja un vacío en materia de conocimiento cultural de prácticas ancestrales, rituales, cantos ceremoniales, cánticos a la salud. Toda una gama de conocimientos que tienen estas autoridades ancestrales”.
Esto genera un debilitamiento y la pérdida de identidad de los pueblos, señala Buitagro.
A nivel nacional, de los poco más de 104.000 mil pobladores indígenas que hay en los 24 territorios, se reportan 1.900 contagios y 28 fallecimientos relacionados con la COVID-19. De esas personas fallecidas, 17 eran adultos mayores.
Por ejemplo, en el territorio de Salitre en Buenos Aires de Puntarenas, se registró la muerte del presidente de la Asociación de Desarrollo Indígena. “Don Salomón murió de COVID el año anterior, inclusive atendiendo con nosotros la pandemia”, contó el viceministro de la Presidencia, Randall Otárola.
Hasta la semana del 15 de enero, las autoridades de salud reportaron un total acumulado de 52 casos positivos confirmados en el territorio Maleku, el deceso de dos personas indígenas y el de dos cónyuges no indígenas, así como 24 personas que habían sido aisladas por ser contactos cercanos de personas positivas. Para esa fecha solo se registraron siete casos activos en la comunidad.
Las autoridades intensificaron su trabajo en la zona, realizaron visitas casa por casa con traductores de la comunidad en lengua maleku para despejar las dudas de la población.
Para Geyner Blanco, indígena maleku, la muerte de mayores dentro de territorios indígenas bajo estas circunstancias representa “todo un choque a nivel comunitario” por la pérdida del acervo que resguardan estas personas.
El investigador del INIL-UCR, Alí García, califica como “tragedia en términos de pérdida de identidad y de conocimientos” la muerte prematura de mayores indígenas. Para García el trabajo de cualquier mayor en las comunidades originarias es mantener la esencia del conocimiento y con ello garantizar la existencia de la lengua.
El viceministro Otarola planteó que, al igual que sucede en el resto del país, dentro de los territorios indígenas hay personas escépticas al impacto real de la pandemia y por ende fortalecer la relación con las autoridades locales para transmitir los lineamientos de protección es un factor clave para evitar que el virus se propague.
Otarola además explicó que se trabaja de manera preventiva y no esperando que la enfermedad afecte a la población, ya que reconoce que existen muchos rezagos históricos dentro de los territorios que provocan una mayor vulnerabilidad por ejemplo las dificultades de acceso a los sistemas de salud pero aún más a servicios básicos como agua potable.
“Hay un esquema importante para llevar no solo medidas sanitarias sino atención directa y de calidad como cualquier ciudadano recibe en este país a todos los territorios indígenas”, manifestó el viceministro.
Para revertir los efectos culturales provocados por la pandemia la Asociación de Desarrollo Indígena de Talamanca propone que durante este 2021 se otorguen becas para que personas jóvenes o adultas de la comunidad se capaciten y fortalezcan los conocimientos de su cultura tradicional indígena.
“Al ritmo al que vamos, si no se hace ninguna medida para salvaguardar el conocimiento, estamos propensos a que llegue un momento en que nadie de la comunidad maneje estos temas”, planteó con preocupación Emmanuel Buitrago, líder comunal indígena de Talamanca.
Foto: ADITIBRI Nota periodística de Interferencia – Radioemisoras UCR
El Centro Centroamericano de Población de la UCR y el Conapam unen esfuerzos para dimensionar la situación actual de una población que crece aceleradamente
Para el 2050, un cuarto de la población costarricense tendrá 65 años y más. Por ello, el Centro Centroamericano de Población de la Vicerrectoría de Investigación de la UCR, el Conapam y el PIAM profundizan en los principales desafíos que enfrenta este sector de la población, con el fin de que las instituciones públicas y privadas tomen las decisiones adecuadas para mejorar su calidad de vida. Foto: Anel Kenjekeeva.
La población mundial está envejeciendo a un ritmo muy acelerado. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que para el 2050, el 22% de la población serán adultos mayores y además, el número de personas de 80 años o más aumentará casi cuatro veces hasta alcanzar los 395 millones.
Costa Rica no es la excepción a este fenómeno, pues en 30 años el país tendrá alrededor de 1 262 000 personas mayores de 65 años, prácticamente tres veces más de las que se registraron en el 2019.
Así lo establece el II Informe del Estado de Situación de las Personas Adultas Mayores en Costa Rica realizado por el Centro Centroamericano de Población (CCP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam) y el Programa Integral para la Atención de la Persona Adulta Mayor (PIAM-UCR).
En este informe se dimensionan las necesidades y condiciones de las personas adultas mayores en la actualidad, a la vez que, concreta en un solo documento los datos que permitirán abordar el tema de manera holística.
“Con este informe se brinda información actualizada a instituciones públicas y privadas, con el fin de fortalecer la toma decisiones en sus estrategias ante la necesidad de atención de las personas adultas mayores. Además, de potenciar en todo momento la complementariedad de las modalidades de atención y requerimientos de este grupo de la población”, señaló Teresita Aguilar, presidenta de la Junta Rectora del Conapam.
Uno de los factores expuestos en el informe, es el de la densidad demográfica.
Al ser la región Central la que presenta mayor densidad poblacional en el país, consecuentemente, también es en la que habita la mayor cantidad de adultos mayores, un 9,2 % exactamente, que equivale a 288 000 personas. Dicho porcentaje aumentará para el 2050, año en el que esta población representará un 23 % de la región.
Sin embargo, la península de Nicoya es la zona donde hay más personas con edades muy avanzadas, pero son los cantones de Belén y Escazú, los más envejecidos según la razón de envejecimiento (la cantidad de personas de 65 años y más por cada 100 menores de 15 años).
Por otro lado, son las regiones Pacifico Central y la Brunca las que tienen un envejecimiento más acelerado y las regiones Norte y Caribe las que poseen un ritmo más lento.
Estabilidad económica
Según el criterio de pobreza multidimensional, un 18 % de los hogares con adultos mayores son pobres. La incidencia de pobreza y vulnerabilidad aumenta cuando en un hogar hay menores de edad quienes dependen del ingreso de la persona mayor, situación conocida como hogar multigeneracional.
Asimismo, un 13 % de las personas jubiladas siguen laborando. Según Gilbert Brenes, director del CCP, uno de los factores para que los pensionados tomen esa decisión, es que requieran de un mayor ingreso y más beneficios de la seguridad social.
“Por otro lado, están las personas que se encuentran en perfectas condiciones de salud y que consideran que pueden seguir trabajando. Entre ese porcentaje de personas ocupadas, el 59 % son trabajadores independientes, el 26 % lo hace desde su casa y el 13 % labora en actividades agrícolas”, comentó.
Cabe recalcar que, en comparación con el primer informe publicado en el 2008, hay cada vez más personas mayores con la segundaria completa, que son separadas, divorciadas o están viviendo en unión libre.
“Existe mayor prevalencia de discapacidad entre las mujeres mayores, siendo las enfermedades crónicas lo que más se padecen y las psiquiátricas las que menos, pero son estas las que están asociadas a una mayor discapacidad y peor estado de salud. Esta situación representa un gran reto para el sistema de salud costarricense, pues se debe hacer el esfuerzo de ampliar los servicios psiquiátricos que atienden a esta población”, señaló Gilbert Brenes, director del CCP-UCR.
Convivencia y acompañamiento
De acuerdo con lo recapitulado en el informe, San José cuenta con un total de 46 centros de atención para adultos mayores. No obstante, se indica que la cantidad de este tipo de instituciones sigue siendo escasa frente a la demanda y el crecimiento poblacional. En el país hay un total de 135 de hogares, centros diurnos y fundaciones dirigidas a las personas de 65 años y más.
Por otro lado, han habido avances en cuanto a la atención que se brinda en estos espacios, pues pasó de una atención estrictamente asistencial a un enfoque mucho más integral que involucra lo social, lo emocional y lo cultural, y que también enfatizan en la promoción de la salud. Estas características son albergadas por el concepto de “cuido” y bajo este abordaje es que las “Red de Cuido” se han ido desarrollando y esparciendo por todo el país. De manera que, se ha atendido a 15 mil personas en 52 redes en funcionamiento, según datos del 2020.
“El desarrollo de estas organizaciones surge en un contexto de reconocimiento e institucionalización de los derechos de las personas adultas mayores”, comentó Marisol Rapso Brenes, trabajadora social e investigadora de este proyecto.
Si bien es cierto, la mayoría de las personas adultas mayores vive en hogares familiares, muchas de ellas lo hacen en condiciones de vulnerabilidad. Por esta razón, el Conapam hace un llamado a la promoción de las organizaciones de bienestar social.
“Estas son sostenibles si existe una integración entre las instituciones públicas y las iniciativas privadas, que muchas veces surgen de las comunidades o sea un trabajo en conjunto para fortalecer la cantidad y calidad de servicio”, señaló.
Discrimincación y violencia
Lastimosamente, el II Informe del Estado de Situación de las Personas Adultas Mayores señala que los abusos y la discriminación hacia este sector de la población persiste. De manera que, un 43 % de los costarricenses de 65 años y más reportan haber sido víctimas de algún tipo de violencia.
Según los datos de la Encuesta Nacional sobre Discapacidad (Enadis 2018), entre el 2014 y el 2018, la manifestación de abuso más frecuente fue el abandono y la negligencia, seguido del abuso institucional, que se caracteriza por ser la negación de seguridad social y servicios de salud.
En la Enadis se tomaron en cuenta los registros administrativos sobre consultas y denuncias en las distintas instancias y fue en ese análisis en el que se evidenciaron las agresiones psicológicas, físicas, hurtos, agresiones con arma.
Además, el 10 % de las personas encuestadas perciben algún tipo de discriminacion, sobre todo en espacios como el hogar, el barrio, el transporte público y los centros de salud.
Por su parte, el informe del CCP y el Conapam muestra las percepciones de los distintos grupos de edad relacionados a la vejez. En general, esta etapa se asocia con aspectos negativos como la pérdida del respeto, el deterioro de la salud, aislamiento social, la dependencia y la depresión.
“Es importante señalar que sin la academia involucrada de lleno en estos esfuerzos nos quedamos con rezagos importantes que hay que atender. Ya que, si no tenemos la información se complica tomar decisiones, pero este informe nos permite hacerlo con mayor precisión porque nos permite ubicarnos donde están los verdaderos desafíos”.
Marvin Rodriguez, vicepresidente de la República.
Específicamente, las mujeres tienen una perspectiva más temerosa, pues ellas el envejecimiento lo relacionan con el miedo a lo desconocido y con pérdidas de la salud o la belleza.
En cambio los hombres, si integran aspectos positivos, aunque siempre vinculados con un estereotipo como en la madurez, el conocimiento y la experiencia que aportan los años. No obstante, ambos grupos identifican la violencia como un elemento siempre presente. El abandono es el tipo de violencia más mencionado.
De igual forma, las personas adultas mayores se autoperciben como “nada respetadas” (68 %), muy integradas en espacios familiares (56 %), pero indican poca integración en espacios de decisión (73 %), según el estudio del 2016 del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) citado en el informe.
De acuerdo con Teresita Aguilar, presidenta de la Junta Rectora del Conapam, uno de los objetivos de este informe es evidenciar la obligación de todos los costarricenses para brindar a las personas de 65 años y más, un país en donde se viva con dignidad y se respeten los Derechos Humanos. Foto: Anel Kenjekeeva.
Es por estas razones, que el Conapam, el CCP y el PIAM establecen la educación para el envejecimiento como un pilar para el cambio de perspectiva sobre la vejez, en la construcción de relaciones intergeneracionales, respetuosas y en la promoción de estilos de vida saludable, que tendrá como consecuencia una vejez activa y segura.
“Mucho de lo que nos revela este informe nos obliga a dar un mayor esfuerzo para todas las personas que creemos que los derechos de las personas adultas mayores deben ser respetados al igual que los derechos de todas las demás personas sin ninguna distinción”, comentó Marvin Rodriguez, vicepresidente de la República.
Rodríguez asistió a la presentación del II Informe del Estado de Situación de las Personas Adultas Mayores en Costa Rica el pasado 1 de octubre, en el marco del Día Internacional del Adulto Mayor.
Este documento deja claro que existen diferencias sociales, económicas y culturales en la población adulta mayor en Costa Rica y las características de algunos de los sugrupos es de vulnerabilidad y pobreza, lo que requiere atención del Estado y la sociedad en general, de acuerdo con Karen Masis, investigadora de la UCR.
Sin embargo, también se evidencia que hay cada vez más personas adultas mayores conscientes de sus derechos y que buscan activamente protegerlos y demandarlos.
Valeria García Bravo Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información
SURCOS recibió este comunicado de SINDEU, SITUN, AFITEC, AFUP y ANEJUD:
Los y las jubiladas del Magisterio Nacional denunciamos ante la sociedad costarricense el atropello cometido por las fracciones de los partidos políticos en la Asamblea Legislativa al aprobar, en forma unánime, la Ley 9796 contra un sector de la población, constituido en su gran mayoría por adultos mayores (97.61 %), Ley que destruye y fracciona el Sistema de Pensiones del Magisterio Nacional.
Esta Ley fue concebida para aumentar el monto del impuesto ya existente, y que pagaban las personas pensionadas de acuerdo con el Régimen del Magisterio Nacional y del Poder Judicial, como “contribución especial” para enfrentar el problema de las finanzas públicas. El impuesto entró a regir en el mes de julio, 2020 en plena pandemia del COVID-19.
Las dramáticas consecuencias de esta Ley han afectado a 3181 personas jubiladas del Magisterio. De esta población el 46 % son mujeres. Además, el 68,08 % de las personas afectadas tiene edades entre 65 y 105 años. El aumento del impuesto ha dejado a la mayoría de las personas jubiladas con una pensión líquida muy baja, incluso con montos de ¢20 000 o ¢30 000 colones al mes, razón por la cual no pueden sufragar ni sus gastos mínimos de alimentación.
Las pensiones del Magisterio Nacional ya estaban gravadas por la Ley 7531 desde 1995, con un impuesto que se paga sobre el monto bruto y oscila entre el 10 y el 16 %. Además, esa misma Ley establece, en el artículo 71, que a las pensiones mayores de cuatro millones de colones se les impone, por tractos, el pago de tasas que oscilan entre el 25 % y el 75 %, según la suma que supere esa base impositiva. A estos impuestos hay que agregar las deducciones correspondientes al impuesto sobre la renta (ISR), el seguro del enfermedad y maternidad de la CCSS, la póliza mutual de vida y el porcentaje del Régimen de Administración de JUPEMA de 5/1000.
La Ley 9796 grava las pensiones a partir del monto bruto de ¢2 296 000,00, lo que provoca un fuerte incremento en la carga impositiva. Esta ocurrencia, porque ni siquiera se fundamentó en un estudio actuarial como lo exige el sistema jurídico costarricense, fue obra de la diputada Xiomara Rodríguez del Partido Restauración Nacional (RN), que gozó de la complicidad, tanto de la Dirección Nacional de Pensiones (DNP) del Ministerio de Trabajo en la figura de Luis Paulino Mora Lizano, como de la Casa Presidencial y todas las fracciones legislativas PLN/PUSC/PAC/FA/PRSC/RN que la votaron a favor en forma unánime.
Lo expuesto demuestra que estamos ante una acción abiertamente “confiscatoria” contra las pensiones de miles de trabajadores de la educación costarricense (primaria, secundaria y universitaria) que pone en riesgo, incluso, la sobrevivencia de miles de adultos y adultas mayores, que han cotizado honesta y regularmente a lo largo de toda su vida laboral y lo siguen haciendo aún pensionados, con el fin de disfrutar de una vejez digna. Esta población se ha visto obligada a adquirir compromisos crediticios para satisfacer, fundamentalmente, sus necesidades de salud y la compra de medicamentos e implementos médicos.
La situación provocada por la Ley 9796 despoja a las personas adultas mayores de una gran parte de sus ingresos por pensión, hecho que contraría los compromisos que ha adquirido el Estado costarricense al firmar la Convención Interamericana Sobre la Protección de los Derechos Humanos de las personas mayores, convertida en Ley 9394 y firmada el 8 de setiembre del 2016.
La campaña desarrollada por parte del Gobierno y de la fracción legislativa del PAC, en asocio con el PLN/PUSC y los partidos neopentecostales (RN/NR), contra la clase trabajadora activa y pensionada, no cesa; hay en la corriente legislativa otro proyecto, el 21 345 presentado por el diputado Víctor Morales Mora del PAC, que pretende trasladar, entre otros, los regímenes del Magisterio Nacional y del Poder Judicial al Régimen de Pensiones de la CCSS (IVM). Es la nueva estrategia para golpear más los bolsillos de las personas jubiladas y próximas a hacerlo. Exigimos que cese el ataque contra la clase trabajadora y pensionada.
No pueden el Gobierno, sus aliados políticos y el sector empresarial seguir descargando los costos económicos de la pandemia del COVID-19 y de la crisis fiscal del país sobre los hombros de las y los trabajadores, y mucho menos sobre los de las personas pensionadas.
Demandamos que se garantice, como lo ha firmado el Estado costarricense, lo establecido en la Ley 9394 derivada de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, fundamentalmente en lo que corresponde a: Los Estados Parte adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar a la persona mayor el goce efectivo del derecho a la vida y el derecho a vivir con dignidad en la vejez hasta el fin de sus días, en igualdad de condiciones con otros sectores de la población (artículo 6).
Exigimos el retiro inmediato de la corriente legislativa del proyecto 21 345 denominado Ley de reforma para la equidad, eficiencia y sostenibilidad de los regímenes de pensiones del diputado Víctor Morales Mora y de la fracción del PAC por las nefastas consecuencias que traería sobre la población jubilada y la que lo hará en el futuro. Pedimos, también, el retiro de todos aquellos otros proyectos legislativos que atenten contra la población jubilada y su calidad de vida.
Denunciamos ante el Magisterio Nacional y la ciudadanía el empeño evidente de Rocío Aguilar Montoya, de la Superintendencia de Pensiones y de Luis Paulino Mora Lizano, exdirector de la Dirección Nacional de Pensiones, la realización de diversas acciones tendientes a debilitar los regímenes de pensiones existentes, pues en diversas instancias y de modo reiterado proponen y promueven eliminar los diferentes regímenes de pensiones para unificarlos en uno solo.
Convocamos a las organizaciones del Magisterio Nacional y de las universidades estatales a construir un amplio frente, en conjunto con el movimiento laboral del país, a fin de defender el legítimo derecho a tener una pensión digna e impedir la utilización irresponsable de los recursos de nuestros fondos de pensiones por parte de los poderes Ejecutivo y Legislativo.
En ANDE, nos preocupamos por nuestra afiliación adulta mayor, por ello, compartiremos una serie de recomendaciones, para que entre todas y todos apoyemos a este sector tan importante, en medio de la emergencia nacional, que atravesamos por el COVID-19.
Con firme voluntad y decisión, más de 600 personas han logrado convertirse en emprendedoras y microempresarias exitosas gracias a los Programas Sociales de la Escuela de Administración de Negocios de la Universidad de Costa Rica (EAN-UCR).
Conversamos con Flora Fernández Amón, hija de una de las afectadas por la situación de ALDESA quien asegura que la firma de inversión ha ocultado muchas situaciones y se niega a devolver los ahorros de personas adultas mayores.
El proyecto vincula a estudiantes universitarios y a personas adultas mayores
Con juegos de competición se estimula la actividad física de los adultos mayores. Foto: Daniela Muñoz.
Una mañana de martes, en un salón, varias decenas de personas adultas mayores se ejercitan siguiendo las instrucciones de una joven universitaria. Unas en parejas, otras apoyadas en un bastón o en una andadera, todas siguen la clase adaptada de zumba. “Arriba la rodilla, usted puede”, “el brazo así, lo hala con el otro”, dice la estudiante. Uno de los adultos comenta al grupo: “yo cuando tenía 20 no salía de los salones, ahora tengo 80 y todavía bailo”. Las carcajadas suenan desde la entrada.
Al baile le sigue el refrigerio y luego el karaoke, las manualidades, las competencias de bolos y el futbolito. Así de movidas son las mañanas de martes para los adultos mayores que asisten al Centro Diurno de Paraíso, desde que reciben a los estudiantes universitarios del proyecto TC-577 “Promoción de la salud física, mental y bucodental, a través de los estilos de vida saludable” del Recinto de Paraíso de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Según Cynthia Rojas, odontóloga y docente a cargo del proyecto, este nació en la Sede del Atlántico como una iniciativa para ofrecer atención bucodental, pero con el tiempo se convirtió en un proyecto del recinto y se adaptó a las necesidades de las comunidades y a los recursos disponibles, por ello hoy es un proyecto de promoción de la salud integral.
“En los últimos años ha crecido mucho el trabajo con los centros diurnos, donde apoyamos con actividades para prevenir el deterioro físico y cognitivo. La idea es que los estudiantes vayan y se enamoren de lo que van a hacer, no solo que cumplan las horas de TCU, y les ha gustado mucho, pues son actividades sencillas que generan mucho impacto en las vidas de los adultos mayores”, cuenta.
Josseline Sánchez, la estudiante de Informática Empresarial que dirige la clase de zumba y anima las sesiones de karaoke, confirma que ya hace semanas completó las 300 horas de trabajo comunal universitario (TCU), que la Universidad le exige como requisito de graduación, pero no quiere despedirse. “Ya yo vengo por amor, he aprendido mucho de ellos y la paso muy bien, es como estar en una familia grande”.
Su compañera, Cynthia Quesada, viaja desde la zona de Los Santos hasta Paraíso para cumplir no solamente su responsabilidad con el TCU, sino con las personas con las que se ha vinculado en el Centro. “A veces tenemos semanas súper cansadas en la U, y llegamos acá y ellos nos renuevan, al sentir ese cariño. Además, ahora si no venimos nos reclaman y se preocupan, siempre están pendientes”.
Héctor Bonilla Solano, vecino de Palomo de Orosi, comenta que su vida cambió cuando empezó a asistir al Centro, pues antes estaba solo en casa. Por eso, viaja a diario los 7 km que separan su vivienda del centro de Paraíso. “El tiempo que han venido los estudiantes ha sido muy lindo y muy importante. Nos han dado de todo, atención psicológica, actividades, nos ponen a hacer ejercicios. Se preocupan por nosotros, nos cambian el humor, a mí me llena mucho”, dice.
Alicia Sánchez Mata se emociona cuando piensa en el día que tenga que despedirse de las jóvenes universitarias. “Yo en mi casa estaba sola y pasaba acostada, mi hijo me trajo un día y me gustó. Ahora comparto con otros adultos mayores y también con esta gente joven tan linda. Son muy buenos y hemos aprendido mucho, hacemos manualidades, tarjetas, ejercicios, cosas de salud, actividades de arte. Lo malo va a ser cuando se vayan”.
“Pero es que aun cuando terminamos las horas seguimos viniendo”, asegura Josseline, pues el proyecto no solamente les ha permitido aportar al mejoramiento de las vidas de estos adultos, sino que ha resultado en un vínculo emocional y aprendizaje para la vida.
“Yo he aprendido mucho, es como la otra cara de la moneda de la carrera, porque en Informática aprendemos a trabajar con computadoras y con empresas, pero el TCU nos enseñó a trabajar con gente y eso se lo lleva una para la vida”, concluye Cynthia Obando.
Estudiantes del curso Fundamentos de Química Orgánica de la Sede del Atlántico llevan la teoría a la práctica
Kátheryn Salazar Zeledón,
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Un grupo de 16 estudiantes de la Sede del Atlántico, en Turrialba, elaboró cuatro productos medicinales para los adultos mayores del asilo de ancianos, esto con el fin de llevar a la práctica la teoría del curso de Fundamentos de Química Orgánica (foto Darío Chinchilla).
“Cuando los estudiantes aplican los conocimientos que han adquirido en el curso en un producto, mejoran muchísimo su rendimiento y efectivamente esta vez no fue la excepción”. Así se refirió Darío Chinchilla Chinchilla, profesor de Fundamentos de Química Orgánica en la Sede del Atlántico ubicada en Turrialba, respecto a los productos medicinales que elaboraron sus estudiantes para los adultos mayores del Asilo de Ancianos San Buenaventura.
Las y los estudiantes motivados por la experiencia de aprender algo nuevo propusieron desarrollar las formulaciones, aunque elaborar estos productos no era parte de las asignaciones del curso. El proceso duró todo el semestre e incluso tomo tiempo extra fuera de clases, para desarrollar los extractos de los productos que elaboraron.
Las y los estudiantes elaboraron cuatro productos; Arcifor para mejorar la circulación sanguínea, CICRALIPTO un gel cicatrizante, VeraCoco una crema hidratante con propiedades analgésicas, y un ungüento llamado Calendonol para el dolor muscular. (foto Darío Chinchilla).
“Al estudiante le llama mucho la atención saber cómo se hace una crema, como se hace una pasta de dientes, perciben la aplicación real de la química en los productos” comentó Chinchilla.
En total elaboraron cuatro productos: Arcifor, un ungüento para mejorar la circulación sanguínea y aliviar la sensación de cansancio; CICRALIPTO, un gel cicatrizante; VeraCoco, una crema hidratante que agiliza el proceso de cicatrización y presenta propiedades analgésicas; y Calendunol, un ungüento para el dolor muscular que posee propiedades que tratan afecciones de la piel, tales como úlceras varicosas y erupciones cutáneas.
“La experiencia fue muy enriquecedora, los adultos mayores fueron sumamente acogedores, esta actividad implicó un crecimiento muy importante” mencionó Chinchilla (foto Darío Chinchilla).
“Lo más gratificante fue ver la actitud de ellos, el amor que nos daban fue una experiencia única” mencionó Sofía Redondo Rivera una de las integrantes del grupo que formuló Arcifor, un producto único en el mercado por ser un híbrido mitad gel y mitad ungüento a base de arcilla.
Ronald Salazar Rojas, parte del equipo que elaboró el ungüento Calendunol, mencionó que el proyecto le ayudo a tener una perspectiva diferente. “En el futuro podemos desarrollarnos como empresarios y desarrollar productos que ayuden a la gente” acotó.
El Asilo de Ancianos San Buenaventura, de Turrialba, alberga a 75 adultos mayores quienes se vieron beneficiados con los productos elaborados por el estudiantado (foto Darío Chinchilla).
“Fue una experiencia muy bonita porque se pone en práctica todo lo que se ve en la teoría, mientras en otros cursos todo queda en el examen… es aprendizaje que queda para la vida”, indicó Silvia Mora Mena una de las creadoras del producto CICRALIPTO.
Productos novedosos
Todos los productos contienen una ficha técnica con la descripción del producto, propiedades y composición, entre otros, para que el personal de enfermería decida cuáles adultos mayores pueden utilizarlos (foto Darío Chinchilla).
De acuerdo con el químico Darío Chinchilla Chinchilla, quien además es gerente general de la empresa Nature-Tec, estos productos son algo completamente distinto a lo que se encuentra en el mercado porque los extractos fueron estandarizados basándose en los compuestos más importantes, con la colaboración de los profesores Diego Aguirre Abarca y Katherine Chaves Carballo, del curso de Laboratorio de Química Analítica.
Además, indicó que se hicieron pruebas de sensibilidad antes de entregar un gran lote de productos al personal de enfermería del asilo, a quienes se les brindó una ficha técnica de cada producto para que puedan decidir cuales adultos mayores pueden recibir las formulaciones.
Finalmente, la entrega de los productos fue una oportunidad para que las y los estudiantes compartieran experiencias con los adultos mayores y de esta forma devolverle a la comunidad un poco de lo que aprendieron en las aulas.
Los participantes en el programa Emprendedores de Oro asisten a clases todos los sábados en la mañana y entre semana realizan actividades sociales y recreativas (foto Anel Kenjekeeva).
El proyecto social de la Escuela de Administración de Negocios, Emprendedores de Oro inició este año su octava promoción con un grupo de 41 adultos mayores que están dispuestos a cursar un año en la Universidad de Costa Rica para convertirse en pequeños empresarios.
El programa consta de siete módulos que reciben los sábados de ocho de la mañana a una de la tarde, así como de actividades sociales y recreativas que les permiten la integración social y en muchos casos el recuperar su salud mental, según explicó la coordinadora de este programa la Licda. Tatiana Valverde Chacón.
“El objetivo aquí es darles oportunidades para que desarrollen sus talentos y darles herramientas para que desarrollen una idea de negocios” dijo la profesora Valverde, quien detalló que el programa consta de dos áreas, la parte académica y la de integración social.
El profesor invitado José María de la Varga, procedente de la Universidad de Málaga ofreció una charla de motivación a la nueva generación de Emprendedores de Oro (foto Anel Kenjekeeva).
Los módulos académicos son Motivación y superación Personal, Calidad de vida, Integración generacional, Administración financiera, Desarrollo de talento, Mercadeo y ventas y finalmente Desarrollo de microemprendimientos.
La Licda. Valverde añadió que muchos de los participantes en este programa no llegan con un proyecto en mente, pero conforme se van desarrollando los módulos se les motiva para que concreten una idea de negocio.
La profesora Tatiana Valverde Chacón es la coordinadora de los programa sociales de la Escuela de Administración de Negocios de la Universidad de Costa Rica (foto Anel Kenjekeeva).
Al respecto informó que mediante una encuesta que se realizó a un alto porcentaje de los egresados de este programa se comprobó que el 50% de las empresas que iniciaron se concretaron y siguen funcionando.
Otro de los resultados valiosos de esta consulta es que el 95% de los participantes mejoraron su calidad de vida y la de sus familias, debido a que en el emprendimiento se integran sus parejas, hijos, nietos y hermanos.
Requisitos del programa
La octava promoción del proyecto social Emprendedores de Oro inició este año en el mes de abril y concluirá en marzo del 2016 con una Feria en donde los participantes mostrarán sus ideas de negocio (foto Anel Kenjekeeva).
La directora de estos programa comentó que los requisitos para ingresar son tener más de 60 años, contar con segundo año de estudios secundarios o preparación equivalente y que no estén trabajando, también se les hace una entrevista para evaluar su capacidad de aprendizaje y el interés que demuestren en mantenerse constantes y asumir el reto que representa volver a estudiar.
En esta promoción de emprendedores de oro el perfil es muy variado, dijo la coordinadora, hay profesionales pensionados, personas con estudios universitarios y otras con solo educación primaria y de edades muy diversas, una de las alumnas tiene 84 años, destacó.
Tanto el programa Emprendedores de oro como el de Mujeres construyendo un mejor futuro que se ofrece para jefas de hogar en la Escuela de Administración de Negocios de la Universidad de Costa Rica, se inician todos los años en el mes de abril y concluye con una feria de negocios en marzo del año siguiente.
Las personas interesadas en obtener más información sobre los programas sociales de la Escuela de Administración de Negocios pueden visitar el sitio web de esta unidad académica o llamar al teléfono 2511- 9190.
La Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional se ha sumado a la campaña nacional de recolección de firmas para pedir al Gobierno la construcción de un Hospital de Geriatría y Gerontología.
Un grupo de adultos mayores y organizaciones de la Sociedad Civil denominado: “Grupo de Amigos Pro Construcción de un Hospital de Geriatría y Gerontología”, promueven una Carta Pública que se entregará en el mes de junio, al Sr. Presidente de la República Sr. Luis Guillermo Solís Rivera, en el Marco del Día Nacional contra el Abuso, Maltrato, Marginación y Negligencia hacia las Personas Adultas Mayores en donde se solicitará que el gobierno inicie los trámites que correspondan para que la Caja Costarricense de Seguro Social asuma como un proyecto-país la construcción de un Hospital de Geriatría y Gerontología.
Es de suma importancia que la carta cuente con el mayor respaldo de la ciudadanía en general, por lo que se hace un llamado a participar de la cruzada nacional de recolección de firmas, ya que los adultos mayores merecen un hospital acorde a sus necesidades presentes y futuras.
La meta es recolectar al menos 50 mil firmas. La recolección de firmas se lleva a cabo en las oficinas centrales y todas las sucursales de la Junta de Pensiones.
Las instalaciones que hoy albergan el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología, en el hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes, fueron inauguradas en el año 1958, para atender un grupo poblacional enfermo de tuberculosis, por lo que inicialmente se denominó Hospital Nacional Anti Tuberculoso y posteriormente ante la erradicación de esa enfermedad, en diciembre de 1975, se denomina a este centro como Hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes y se destina para atender a las personas adultas mayores del país.
Sin embargo, actualmente el hospital presenta limitaciones de espacio que impiden poder extender, ampliar o remodelar su edificación. Estudios demuestran que la población de adultos mayores en Costa Rica para el año 2030, será del 15% del total de la población, es decir, aproximadamente 834.585 personas. Por lo tanto, es imprescindible un hospital con capacidad para 400 camas y con todos los servicios médicos clínicos y quirúrgicos necesarios para la atención integral de las personas adultas mayores, que responderán a las necesidades de un grupo poblacional que alcanza una alta expectativa de vida y que por tanto requerirá de una mayor cantidad de años de vida saludable.