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Etiqueta: América Latina

Alto a toda invasión imperialista, colonialista y capitalista en Venezuela y en la región

El Movimiento de Trabajadores y Campesinos -MTC- condenamos la intervención militar y política del gobierno de Estados Unidos en Venezuela, en la madrugada del 3 de enero, 2026; vil agresión contra la vida y la soberanía del pueblo venezolano, junto al secuestro de presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Invasión que viola tratados internacionales y es una amenaza para la autonomía de toda la región:

“No se permitirá que Venezuela continúe bajo un régimen que ha oprimido a su pueblo por tantos años. Por eso, los Estados Unidos van a dirigir el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada, justa y sensata a un gobierno legítimo. Esto significa que habrá una administración temporal enfocada en paz, libertad y justicia para el pueblo venezolano.” Trump

Venezuela posee aproximadamente el 17% de las reservas mundiales de petróleo. Repudiamos que Trump reafirme la decisión de que empresas petroleras estadounidenses “administrarán la infraestructura energética del país”.

En este escenario, propio de la crisis de los imperios capitalistas, retrotraemos que el pasado 1° de diciembre Trump descaradamente indultó a Juan Orlando Hernández (JOH), pese a la sentencia de 45 años dictada en junio de 2024, por un jurado federal de Estados Unidos, por cometer delitos relacionados con armas de fuego y ser parte del narcotráfico nacional e internacional presidiendo un gobierno narco dictatorial en Honduras, interviniendo públicamente en el proceso electoral reciente en dicho país. De igual manera, apoya al presidente de Ecuador, Daniel Noboa, denunciado por sus vínculo con el narcotráfico. Y paradójicamente hoy, en su narrativa, justifica la invasión a Venezuela acusando a Maduro en esa misma línea.

Frente a una invasión directa y descarada del imperialismo, donde Trump afirma: “No tengo miedo de poner ‘botas en el terreno’”, nos unimos a la condena internacional y a cada acción continental en defensa de la libre soberanía de los pueblos, el respeto al principio de autonomía, al patrimonio cultural y natural, y recursos naturales por el restablecimiento de la paz, en una sola voz:

¡Ni el petróleo, ni el agua, ni nuestra energía y futuro les pertenece!
¡No somos el patio trasero de nadie!
¡Alto a la extensión de la doctrina nacionalista, colonialista, expansionista y extractivista del capitalismo!
¡Nunca más “América first” (Estados Unidos primero)!
¡Alto a toda amenaza imperialista capitalista contra otros pueblos
para expandir los intereses energéticos de Washington!
¡Venezuela Bolivariana no está sola, somos un solo pueblo!
¡Nuestra solidaridad con las hermanas y hermanos de Venezuela!
¡Viva América Latina, libre y soberana!

La conocida y maloliente bota gringa

Gerardo Iglesias y Carlos Amorín / Rel UITA

La región en estado de vulnerabilidad

La invasión a Venezuela por militares de Estados Unidos en la madrugada del sábado 3 de enero ha cruzado la línea imaginaria de la soberanía en América del Sur.

Si bien América Central y el Caribe fueron escenarios de numerosas invasiones directas, América del Sur había sufrido el “intervencionismo” yanqui, pero nunca la “invasión directa”.

No es momento de recuentos históricos, ni de enzarzadas polémicas sobre qué es democracia y qué no lo es. Ahora es momento de alinearse en defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, en la condena más frontal y enfática a la vieja y conocida violencia imperial.

La madrugada de este 3 de enero marcó un antes y un después en nuestra historia regional: mientras Caracas temblaba con explosiones y aviones sobrevolaban la ciudad, el gobierno venezolano denunció una agresión militar brutal de Estados Unidos contra su territorio y población, calificándola de violación flagrante de la Carta de Naciones Unidas y una amenaza directa a la paz en América Latina y el Caribe.

No se trata de una “operación quirúrgica”, sino de una invasión que atropella la soberanía de un pueblo. Ataques a bases civiles y militares, bombardeos en diversos estados del país y la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas extranjeras son hechos que desbordan cualquier excusa de “seguridad” o “lucha contra el narcotráfico”.

Ahora queda totalmente claro dónde está y quiénes ejercen la verdadera tiranía. Los “dictadores” del mundo se sientan en el despacho oval de la Casa Blanca, en los rascacielos corporativos de Nueva York, en el complejo militar industrial. Todos están en Estados Unidos.

El propósito de Donald Trump no pasa por terminar con el narcotráfico, sino en saquear por la fuerza todo el petróleo y la riqueza que el imperio y su combo de transnacionales extractivas dictaminen que le pertenecen.

Desde la Secretaría Regional de la UITA declaramos nuestra total solidaridad y compromiso con el pueblo venezolano.

Imagen: Allan McDonald’s – Rel UITA

Asociación Centroamericana de Sociología condena agresión militar contra Venezuela

La Asociación Centroamericana de Sociología condena la invasión militar de Estados Unidos a Venezuela, desconociendo el derecho internacional contemplado en la carta de las Naciones Unidas.

Como profesionales de la sociología nos manifestamos en contra del uso de la fuerza para dirimir cualquier tipo de conflicto. No existe ningún motivo para justificar el uso de la violencia cuando los fines son saquear los recursos naturales de un pueblo soberano.

Nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro repudio a esta agresión que causa muertes, destrucción e inestabilidad en el país y en la región latinoamericana.

Centroamérica, 3 de enero 2026

Asociación Centroamericana de Sociología

Piratería en el siglo XXI: Estados Unidos asalta Venezuela

Félix Madariaga Leiva
Periodista

Conocí las historias de piratas en los dibujos animados y en los cómics de los años setenta, cuando era un niño. Eran aventuras de otros tiempos, antiguas casi míticas, basadas —decíamos— en hechos reales, pero completamente ajenas a la realidad que vivíamos entonces, marcada por la cruel dictadura militar de Pinochet. A diferencia de los militares, los piratas de barbas largas, cicatrices en el rostro, un ojo perdido, piernas de madera; hombres de mar armados con espadas y pistolas de una sola bala, bebedores de ron, eran asaltantes de barcos mercantes y de turistas, no de sus pueblos. Todo eso pertenecía al imaginario del pasado, a la fantasía infantil, a las películas y a los cómics. Jamás pensamos que esa historia volvería a escribirse en el presente.

La piratería del siglo XXI: de interceptar barcos a bombardear capitales

Sin embargo, comenzando el año 2026, Estados Unidos ya se ha encargado de demostrar lo contrario. Aquella práctica que creíamos sepultada en los libros de historia ha sido reactivada en pleno siglo XXI, esta vez en el Caribe y en territorio continental, con una intervención militar directa contra Venezuela que marca una escalada sin precedentes en las relaciones hemisféricas.

Lo que empezó como un creciente despliegue naval en la región y operaciones destinadas a interceptar embarcaciones vinculadas al comercio petrolero venezolano —a las que Washington calificó de combate al “narcotráfico”— culminó, la madrugada del 3 de enero de 2026, con ataques aéreos y terrestres sobre múltiples localidades venezolanas, incluidas la capital Caracas, Fuerte Tiuna y otras instalaciones estratégicas.

El presidente estadounidense Donald Trump anunció que las fuerzas estadounidenses realizaron un “ataque de gran escala”, tras el cual capturaron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladaron fuera del país para ser enjuiciados por cargos como narcoterrorismo y conspiración criminal según autoridades de Washington.

¿Piratería o intervención “legítima”? El relato de Washington

Desde la narrativa oficial estadounidense, la operación tiene dos justificaciones principales:

  1. La lucha contra el “narco-Estado” venezolano, que según Washington está profundamente implicado en el tráfico de drogas y actividades criminales transnacionales.
  2. La detención y enjuiciamiento de Maduro, presentándolo como un líder criminal cuya captura y traslado a juicio sería una victoria de la justicia internacional.

Trump y altos funcionarios de su gobierno han defendido que la operación fue cuidadosamente planificada y ejecutada con precisión, incluyendo la participación de unidades especiales, y que Maduro y su esposa enfrentarán procesos legales en Estados Unidos.

La otra cara: soberanía, violación del derecho internacional y rechazo global

El propio gobierno venezolano ha catalogado la operación como una “agresión militar” y una violación flagrante de la soberanía nacional y del derecho internacional, señalando que no existe mandato internacional, resolución de la ONU ni declaración de guerra que legitime la acción estadounidense.

La respuesta diplomática y política internacional ha sido inmediata y polarizada:

  • México, entre otros países latinoamericanos, ha condenado enérgicamente la intervención, calificándola de violación del principio de no intervención consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.
  • Colombia ha movilizado fuerzas en su frontera por temor a una crisis humanitaria, y su presidente ha demandado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.
  • Estados europeos como España han llamado a la desescalada, mientras que Rusia, Cuba e Irán han denunciado la acción como una violación del derecho internacional y un acto de “estado terrorista”.

De la “piratería marítima” a la intervención continental.

Lo que comenzó como una escalada de presión en el mar —con interceptaciones de embarcaciones petroleras y sanciones económicas— ha desembocado en una intervención militar sobre un Estado soberano con la captura de su jefe de Estado. Este salto cualitativo no se limita a un episodio más de coerción económica; representa una redefinición del ejercicio del poder estadounidense en la región, donde la fuerza se usa no sólo para bloquear y saquear recursos, sino para sustituir gobiernos.

Si en el pasado las acusaciones de “narco-Estado” y los bloqueos económicos eran las coartadas para presionar a Caracas, hoy esa narrativa se usa para justificar bombardeos y operaciones especiales que culminan en lo que muchos analistas describen como un secuestro de facto de un jefe de Estado extranjero.

Piratería moderna: qué significa realmente

La historia que creímos enterrada no solo ha regresado: ha vuelto con bombarderos, fuerzas especiales y discursos moralizantes, pero con un objetivo que no difiere en esencia del de los viejos piratas: la apropiación de riqueza ajena bajo la máscara de una misión noble.

Cuando la potencia más poderosa del mundo decide quién es criminal, quién debe ser capturado, y cuánto vale su libertad, fuera de cualquier mecanismo multilateral, el derecho internacional deja de ser una norma común y se transforma en una herramienta al servicio del más fuerte.

Esa es, hoy, la piratería moderna: no espadas ni garfios, sino bombas, drones y portaaviones, con jurisdicciones salteadas y soberanías pisoteadas, en pleno corazón del Caribe. Y atención, conocemos bien esta historia, sabemos cómo actúa Estados Unidos cuando decide que sus intereses están por sobre los demás. No sólo Venezuela está en peligro, hoy toda la región se puede convertir en objetivo del saqueo de estos piratas neoliberales y globalizados.

Fuentes

https://www.proceso.com.mx/nacional/2026/1/3/tras-intervencion-militar-en-venezuela-mexico-condena-rechaza-energicamente-captura-de-maduro-365762.html?utm_source=chatgpt.com

https://www.cbsnews.com/live-updates/venezuela-us-military-strikes-maduro-trump/?utm_source=chatgpt.com

https://elpais.com/internacional/2026-01-03/ultima-hora-de-las-explosiones-en-venezuela-en-directo.html?utm_source=chatgpt.com

https://www.aljazeera.com/news/liveblog/2026/1/3/live-loud-noises-heard-in-venezuelas-capital-amid-us-tensions?utm_source=chatgpt.com

https://www.reuters.com/world/americas/loud-noises-heard-venezuela-capital-southern-area-without-electricity-2026-01-03

Llamamiento del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, por la paz, la defensa de los pueblos y su derecho a la autodeterminación

Los y las invitamos a sumar su firma y a difundir este llamado:

En un momento de grave amenaza para la paz y la soberanía de nuestra América, nos hacemos eco del urgente Llamamiento por la Paz y la Unidad impulsado por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

Frente al despliegue militar por parte del gobierno de Donald Trump en el Caribe, las acciones que violan el derecho internacional y la intención de revivir una lógica colonial en la región, el llamado es claro: defender la autodeterminación de los pueblos, exigir el respeto a la Carta de la ONU y movilizarnos para que nuestra región siga siendo un territorio de paz.

¡Por una América Latina en Paz y soberana!

Puede firmar aquí:

Español: https://forms.gle/JwtWC1UpkLhWo8Cg6

English: https://forms.gle/frqbfJb2eoRQXPvb7

Français: https://forms.gle/kceY61bJypTD52JK6

Italiano: https://forms.gle/qoAHeoQsHL9jrgne8

Portugués: https://forms.gle/mC5WJt3ebf7RMY2SA

Simbólica de una ausencia importante

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

He tomado distancia de los recientes actos deslucidos en conmemoración de los 77 años de la abolición del ejército. Deslucidos si porque una vez más el más alto representante de la ciudadanía costarricense aprovechó su estrado para mostrar prepotencia frente a quienes lo adversaban con el grito de “Fuera Chaves”, grito que por cierto ha empezado a crecer en los últimos días en varios escenarios públicos.

Ante la protesta, el presidente envió a la policía a callar a los manifestantes, acto que solo en regímenes autoritarios ha sido observado.

Más allá del hecho, que denota una pobrísima inteligencia social para contender y manejar la crítica y la adversidad, prefiero resignificar la importancia de la fecha, que pudiera haber pasado inadvertida dados los acontecimientos.

Este año la poesía, y no otra cosa, me ha llevado al Caribe y al sur del continente en distintos momentos: República Dominicana, Colombia, Argentina, Venezuela, Ecuador.

Cuando uno sale del país y muestra su cédula, los conceptos cambian. Y empieza una consabida conversación en la que de por medio está la simbólica de la ausencia.

De inmediata se percata de la importancia política y cultural de un acto realizado hace 77 años, en el que la figura del ejército fue abolida no sólo imaginaria sino materialmente del escenario costarricense.

Pensar en este tema pareciera natural para el costarricense. Pero créame que en otros países el peso cultural y político del ejército es muy fuerte. Tanto así, que he tenido conversaciones con algunos amigos y amigas en estos países visitados, en las que su extrañeza combinada con sana envidia sobre la ausencia del ejército en Costa Rica resulta ya lugar común.

A esa historia deberíamos aferrarnos. No es fácil la democracia, nunca lo ha sido. Pero prefiero su imperfección a vivir aquí el terror de las desapariciones, las violencias físicas, las persecuciones.

Como muchos lectores de lo columna saben, conduzco un espacio de arte y cultura en América Latina y El Caribe llamado Zona de Recarga. Les invito a buscar en las plataformas, dos programas que para mí fueron maestros en este tema de los ejércitos y los autoritarismos: el realizado con la escritora argentina Margarita Drago y el producido con la poeta chilena radicada en Costa Rica, Valeria Varas.

Les invito a revisar sus contenidos. A significar el valor simbólico de una ausencia importante. A mirar con ojos críticos el peso de la historia que está por escribirse en el país. Debemos darnos espacio y respirar.

Luego será demasiado tarde.

Sudán y la memoria de nuestra América

Foto: Sara Creta (EFE)

África no está tan lejos

En medio de la devastación, los sindicatos sudaneses han sido golpeados con una violencia doble: la que arrasa la vida cotidiana y la que destruye las estructuras colectivas de defensa de los trabajadores y las trabajadoras.

Frank Ulloa Royo

Las sedes sindicales han sido atacadas, los dirigentes perseguidos y las organizaciones desarticuladas por el fuego cruzado y la represión.

Allí donde antes había espacios de solidaridad obrera, hoy quedan ruinas y silencios. Sin embargo, en comunidades sitiadas y en barrios desplazados, persisten pequeños núcleos de resistencia que intentan sostener la vida con lo mínimo: alimentos compartidos, redes de apoyo, memoria de lucha.

La guerra no solo mata cuerpos, también intenta borrar la voz organizada de los trabajadores y las trabajadoras: la voz del pueblo. Por eso la solidaridad internacional debe levantarla de nuevo. Sin embargo, este tema no es parte de la agenda sindical internacional.

Un tema fuera de agenda

Sudán, país joven y vasto, que se desangra en una guerra civil que ha convertido su territorio en un mapa de desplazamientos y dolor.

Más de 150.000 muertos, millones de personas obligadas a huir, comunidades enteras atrapadas en condiciones de asedio: la mayor crisis humanitaria del planeta ─junto a la del pueblo de Palestina─ se desarrolla ante nuestros ojos, y sin embargo el mundo parece mirar hacia otro lado.

Las cifras son frías, pero detrás de ellas laten historias de hambre, violencia extrema y un colapso institucional que amenaza con borrar la dignidad de un pueblo.

Las calles de Darfur y El Fasher han sido testigos de matanzas tan atroces que hasta los satélites registran la huella del horror.

Otro genocidio

Genocidio no es una palabra exagerada: es la realidad que se impone cuando la vida humana se convierte en desecho y la indiferencia internacional en cómplice.

Como decía José Martí, “África no está tan lejos”. Lo que ocurre en Sudán nos toca directamente, porque la violencia contra un pueblo es violencia contra todos.

Nuestra América no puede permanecer muda: la sangre derramada en Jartum y Darfur es también un llamado a la solidaridad en toda nuestra región.

La indiferencia que hoy condena a Sudán al silencio es la misma que mañana puede justificar la represión contra trabajadores y comunidades en nuestro continente.

La guerra en Sudán nos recuerda que la barbarie no tiene fronteras. El hambre que devora a millones de sudaneses es la misma hambre que acecha a campesinos desplazados en América Latina y que caminan como sombras por nuestro continente.

La represión que destruye sindicatos y organizaciones en África es espejo de las amenazas que enfrentan nuestras luchas obreras. La violencia extrema que arrasa con la memoria de un pueblo es la misma que intenta borrar la historia de resistencia en nuestras tierras.

Por eso, desde Rel UITA levantamos la voz, de la misma manera que reaccionamos contra la barbarie de la oligarquía y los militares en Birmania (Myanmar) y el genocidio israelí en la Franja de Gaza.

No podemos aceptar que el genocidio en Sudán se convierta en un espectáculo invisible. La solidaridad sindical y popular debe cruzar océanos, debe unir las luchas de trabajadores africanos y latinoamericanos en una misma bandera de dignidad.

Sudán es un espejo que nos devuelve la imagen de lo que ocurre cuando la vida se desprecia y la memoria se borra.

Defender Sudán es defendernos a nosotros mismos. Denunciar este genocidio es afirmar que la humanidad no se divide en continentes, sino que se une en la resistencia contra la barbarie.

África no está tan lejos. Sudán nos interpela.

Fuente: https://www.rel-uita.org/sudan/sudan-y-la-memoria-de-nuestra-america/

Fe y Democracia: iniciativa regional abre un proceso de reflexión sobre espiritualidad, derechos y vida pública en América Latina

Cuatro instituciones ecuménicas y académicas de la región anunciaron el inicio de “Fe y Democracia”, una campaña continental que se desarrollará entre 2025 y 2028 y que busca abrir espacios de diálogo público sobre el aporte de las espiritualidades a la convivencia democrática, los derechos humanos y la justicia social.

La iniciativa es impulsada por el Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI), la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL), el Seminario Andino San Pablo (SASP) y AETE–Perú, y surge como respuesta a un contexto en el que discursos fundamentalistas vienen utilizando argumentos religiosos para restringir derechos, legitimar prácticas autoritarias y profundizar la polarización política.

Según las entidades convocantes, la campaña pretende visibilizar y fortalecer experiencias de fe comprometidas con la dignidad humana, la participación democrática y la defensa de la vida en todas sus expresiones, en oposición a discursos que instrumentalizan la religión para justificar exclusiones o retrocesos en materia de derechos.


Un proceso de cuatro años para pensar vínculos entre fe, sociedad y democracia

El proyecto propone una mirada escalonada, organizada en cuatro ejes temáticos, uno para cada año:

  • 2025 — Fe y Democracia: diálogo, participación y alternativas frente a narrativas regresivas.

  • 2026 — Fe y justicia de género: reconocimiento de mujeres y disidencias en espacios religiosos y comunitarios.

  • 2027 — Fe, pueblos originarios y afrodescendientes: espiritualidades territoriales, justicia histórica y memoria colectiva.

  • 2028 — Fe y justicia socioambiental: defensa del territorio, ética ecológica y cuidado de la creación.

La campaña busca articular procesos sostenidos en distintos países latinoamericanos, conectando reflexiones teológicas, prácticas comunitarias y debates de actualidad sobre la vida democrática.


Una espiritualidad que sostiene la democracia

El comunicado subraya que en América Latina las comunidades de fe son diversas y están lejos de constituir un bloque homogéneo o necesariamente conservador. Existen experiencias que promueven valores como la igualdad, la justicia social, la solidaridad y la defensa de los derechos humanos.

Para Natalia Serrano Álvarez, coordinadora regional de la campaña, los desafíos actuales requieren abrir conversaciones amplias entre actores diversos:

“Necesitamos abrir espacios de conversación que salgan de nuestros círculos habituales y permitan encontrarnos con voces diversas. El objetivo es generar conversaciones capaces de reconstruir confianza y convivencia democrática”.

Desde esta perspectiva, la iniciativa plantea dos preguntas centrales:
¿Qué tipo de fe está moldeando hoy la vida pública en América Latina? y ¿cómo puede la espiritualidad contribuir a fortalecer la democracia y la justicia social?

La campaña incorporará también una propuesta visual inspirada en la diversidad cultural latinoamericana, con símbolos, historias e imágenes que expresan esperanza y una espiritualidad que defiende la vida.


Actividades iniciales en 2025

Durante el primer año se prepararán materiales pedagógicos, contenidos digitales, acciones públicas y actividades culturales para promover la reflexión sobre fe, democracia y participación ciudadana.

La campaña tendrá dos actividades de lanzamiento:

Perú – 29 de noviembre de 2025 (9:00 a.m. – 12:30 p.m.)

Acto cultural y celebración litúrgica “Justicia, memoria y dignidad humana”, en el Monumento Memorial El ojo que llora, en Lima.

Costa Rica – 6 de diciembre de 2025 (3:00 p.m. – 8:00 p.m.)

Peña cultural conmemorativa del Día de los Derechos Humanos, en la sede del DEI, en Sabanilla.
La programación puede consultarse en:
https://drive.google.com/file/d/1Tga8GnhsNmvfcOBr3jXRjCQcxo8OSOPw/view?usp=sharing


Una apuesta por el diálogo y la diversidad en tiempos de polarización

El comunicado señala que la región vive un momento marcado por desigualdades, discursos de odio y crecientes tensiones políticas. Frente a ello, la campaña busca promover un debate público plural, respetuoso y comprometido con la vida democrática.

Las organizaciones participantes llaman a sumarse a esta propuesta mediante el intercambio de ideas, la participación comunitaria y la construcción de espacios colectivos que dignifiquen la vida y fortalezcan la justicia social.

A la opinión pública nacional e internacional

Trino Barrantes Araya
Ana Cecilia Jiménez Arce
Partido Vanguardia Popular – PVP
Fundado 16 de junio de 1931

Hay resultados electorales y políticos que dejan un sabor a duelo, un sinsabor amargo, un nudo que nos hace difícil tragar la saliva. No anticipamos resultados, en Honduras son las actas las que finalmente cotejan el valor real del voto.

La enseñanza que nos deja este proceso, en nuestra hermana República de Honduras, debe servirnos a todas y todos. Siempre resulta más fácil la crítica, una vez que se tienen el resultado.

Claro está, después de un resultado extraño, es muy fácil adivinar las causas. Pero no es de nuestra incumbencia este amargo ejercicio que tuvo lugar este domingo 30 de noviembre en el proceso electoral hondureño.

Nos corresponde, claro está, condenar la acción injerencista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenando y condicionando el voto a favor Nasry Asfura, y lanzando al aire falsas promesas de impulsar el apoyo al nuevo gobierno. Lo decía el Libertador: “Estados Unidos no tiene amigos, solamente intereses”.

Rechazamos y condenamos esa postura imperialista; ya lo hizo contra nuestro país, Costa Rica, metiendo sus manos sucias en un proceso que atañe directamente a nuestra soberanía. El levantamiento de la inmunidad al presidente por la comprobada beligerancia política, formalmente condenada por el Tribunal supremo de Elecciones.

Peor aún es su matonismo de procónsul contra el gobierno democrático de Nicolás Maduro; ahora de una manera perversa contra la República Bolivariana de Venezuela, antojadiza y unilateralmente exige cerrar el espacio aéreo venezolano en su totalidad a todas las líneas aéreas que prestan servicio a esa República soberana.

Estas formas hostiles de la derecha recalcitrante, con claros tintes supremacistas y fascistas, trastocan toda la normativa internacional e irrespetan la Carta Fundamental en la cual se sustentan las Naciones Unidas. Pero irrespeta además la declaración de la CELAC, cuando declaró a América Latina zona de paz y contra la guerra.

Es un lugar común señalar que cuando un imperio está en crisis, sus zarpazos son muy peligrosos. La penetración e injerencia del imperio huele a cadáver putrefacto. Desgraciadamente algunos países que, sostenidamente han sido afectados por los embates del águila imperial, doblan su cerviz al amo del norte.

Trinidad y Tobago, República Dominicana, Argentina, Ecuador, olvidan de pronto el legado del Libertador, de Morazán y Martí. Soportan estoica y sumisamente los vejámenes del imperio del mal.

México, Colombia y Brasil también han sido sujeto del matonismo del imperio en esta nueva escalada, que busca como legitimarse ante la derrota de su mundo unipolar y el nuevo ascenso de polos de desarrollo político y económico que le disputan su hegemonía.

Para el caso de Honduras, lo reiteramos, es claro que estos resultados electorales son preliminares. Así lo dijo la CNE. Esperemos entonces que se haya logrado la transparencia absoluta en el manejo de los votos y que los datos sean cotejados con las actas, pues serán las actas que comprueben la validez de los sufragios y le digan al mundo el verdadero resultado de dichas elecciones.

Saludamos al pueblo de Honduras por su resistencia histórica y por su lucha por construir la identidad morazánica.

Fuera la injerencia gringa de América Latina.

¡Viva el pueblo hondureño en resistencia!

La Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad hace un llamado urgente a que se respete la soberanía en Honduras

El imperialismo vuelve a exhibir su política injerencista y, mediante operaciones de guerra cognitiva, convierte las redes sociales en herramientas de presión y amedrentamiento contra los pueblos de nuestra América.

Esta vez por si fuera poco, se trata del abierto apoyo a líderes de partidos políticos criminales sobre los cuales pesan investigaciones e incluso sentencias firmes. Donald Trump, no solo toma partido de forma irregular en las elecciones presidenciales de Honduras, sino que además lo hace apoyando al candidato del Partido Nacional, Nasry “Tito” Asfura, abanderado del Partido Nacional de Honduras, cuyo líder (Juan Orlando Hernández) se encuentra hoy detenido en EEUU por delitos de narcotráfico.

Las intenciones de impedir el triunfo de Rixi Moncada responden en realidad, a una doble estrategia, ambas orientadas a mantener justamente el negocio del narcotráfico: por un lado a consolidar gobiernos dispuestos a ofrecer sus territorios como plataformas militares, prolongando la política de agresión y amenaza contra la estabilidad latinoamericana, y más alarmante aún apoyar a la red de políticos ligados al negocio del narcotráfico en la región, actividad que utiliza como legitimación para sus políticas de intervención directa en el territorio.

De esta manera Estados Unidos demuestra su verdadera agenda, misma que ha disfrazado de lucha contra el narcotráfico para criminalizar a Estados libres y soberanos, y a las opciones políticas que se oponen a la narrativa imperialista en el continente.

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad hace un llamado urgente a que se respete la soberanía de Honduras y se garantice que su pueblo decida libremente su futuro democrático, sin presiones ni condicionamientos externos. Reiteramos nuestro compromiso con los principios de autodeterminación, igualdad entre los Estados y paz con justicia, y advertimos sobre los riesgos que entraña la normalización de estas prácticas de injerencia en América Latina.

27 de noviembre de 2025