¿Se puede entender el “común” mirando hormigas?
El Observatorio de Bienes Comunes publicó la nota titulada “Hormigas, infancia y común: una lección zapatista sobre cómo aprender y organizar la vida”
La nota señala:
En un relato breve, cargado de humor, ternura y profundidad política, el zapatismo vuelve a recordarnos que las grandes preguntas no siempre se responden desde arriba. “El Condenado y las Hormigas (el amor y el desamor según un niño zapatista)”, firmado por el Capitán en enero-febrero de 2026, es mucho más que un cuento: es una invitación a repensar cómo aprendemos, cómo nos organizamos y cómo construimos lo común.
A través de la historia de un niño travieso, nombrado por su madre como “Condenado Chamaco del Demonio”, el texto despliega una crítica sutil pero contundente a las formas tradicionales de enseñanza y a las jerarquías del saber, al tiempo que propone una pedagogía arraigada en la experiencia, la observación y la vida comunitaria.
El común no se explica, se vive
Uno de los momentos de tensión del relato ocurre cuando el Subcomandante Insurgente Moisés llega a la escuela a explicar qué es el “común”. Su exposición, cargada de conceptos políticos, estructuras organizativas y referencias al proceso zapatista, deja en silencio a niñas, niños y autoridades comunitarias. Nadie responde. Nadie parece haber comprendido.
Sin embargo, un niño levanta la mano y responde con una sola palabra: “hormigas”.
Lejos de ser una ocurrencia ingenua, su intervención muestra una comprensión profunda. A partir de su experiencia observando hormigueros, el niño explica cómo estos insectos se organizan, distribuyen tareas, cooperan y se sostienen colectivamente, incluso en momentos de crisis.
El contraste es claro: mientras el discurso formal no logra transmitir el sentido del común, la experiencia vivida sí lo hace. El mensaje es contundente:
… el común no es una teoría que se memoriza, sino una práctica que se aprende viviendo.
SURCOS le invita a leer la nota y el cuento: