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Etiqueta: Asamblea General de la ONU

Lidiando con Washington: diplomacia y autodeterminación

Álvaro Fernández González | Setiembre 2026

El encuentro de Xi Jinping con Donald Trump y los discursos de Trump, y del presidente de Irán y de la presidenta de Venezuela ante la ONU plantean una pregunta: ¿cómo lidiar con Washington sin renunciar a decidir el propio rumbo? La “estabilidad estratégica” convive con amenazas y acuerdos desiguales. Trump habló de “aniquilar” a Irán y reivindicó la operación estadounidense en Venezuela y el acceso posterior a su petróleo.

China tiene una capacidad económica y política que le permite negociar como gran potencia. Xi propuso cooperar, encauzar la competencia y gestionar las diferencias; también pidió reanudar las negociaciones con Irán. Beijing busca estabilidad para desarrollarse. Aquí la autodeterminación se expresa en poder dialogar, disentir y mantener opciones propias, sin que el otro dicte el desenlace.

Irán enfrenta una amenaza más inmediata. Masoud Pezeshkian defendió en la ONU la seguridad de su país y el uso pacífico de la tecnología nuclear, sin cerrar una salida negociada. Su firmeza recuerda que amenazar con destruir al interlocutor altera el sentido de la diplomacia. ¿Qué garantías permitirían negociar sin convertir la supervivencia en moneda de cambio?

Venezuela ensaya otra respuesta. Delcy Rodríguez agradeció la disposición de Trump a cooperar y destacó el acuerdo energético, a la vez que reclamó soberanía y ausencia de injerencia. La reconstrucción y el ingreso de recursos pueden hacer razonable negociar. Pero Trump presenta el petróleo como fruto de la victoria de las cañoneras. Importa entonces saber quién decide las ventas, administra los ingresos y puede revisar los compromisos. Una mejora económica no despeja el costo político del acuerdo.

Lidiar con Washington exige diplomacia; llamarla defensa de la autodeterminación requiere algo más.

La prueba está en el margen para rechazar exigencias, conservar socios y controlar los recursos, en las garantías frente a la fuerza y en la participación efectiva de cada pueblo en decisiones que comprometen su futuro.

Lula expresa su indignación en la Asamblea General de la ONU: “Ud. ha sido testigo de los abusos de las superpotencias», le dice a A. Guterres

Gilberto Lopes
San José, 23 septiembre 2026

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su indignación ante el estado de la política mundial, al inaugurar la 81ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El privilegio de la insensatez

“Desde que ocupé por la primera vez esta tribuna, en 2003, este es el momento más crítico de las Naciones Unidas”, dijo el presidente brasileño, al ocupar la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas que, por tradición e historia, Brasil inaugura desde 1946.

Lula dedicó la primera parte de su discurso al escenario internacional y al papel de las Naciones Unidas. “La ONU está fallando en una de sus misiones más elevadas: la de librar la humanidad del flagelo de la guerra”. “Todos somos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple su papel. En 1946, ya en la primera sesión de esta Asamblea, Brasil llamaba la atención para el alto precio que la comunidad internacional pagaría por el derecho de veto. Este vicio de origen de la Carta de la ONU le otorgó a las grandes potencias el privilegio de la insensatez”.

Brasil, junto con otros países del Sur Global, especialmente la India, ha venido exigiendo una reforma del Consejo de Seguridad donde las cinco potencias nucleares de posguerra –Estados Unidos, Unión Soviética, Inglaterra, Francia y China– asumieron el cargo de miembros permanentes con derecho a veto.

Ya en la Declaración de Nueva Delhi, del pasado 12 de septiembre, los BRICS, del cual Brasil es miembro fundador, reiteraron su compromiso con la reforma de la “gobernanza global”, de modo que reflejara mejor las realidades contemporáneas.

Pese a los cambios en el escenario internacional donde, entre otras cosas, las potencias nucleares se han casi que duplicado, el privilegio de los cinco miembros permanentes, nombrados hace 80 años, sigue vigente.

Los líderes de los países que lo integran necesitan reunirse, dijo Lula, en vísperas de la reunión entre los presidentes de Estados Unidos y China. Xi Jinping realizará una visita de tres días a Washington, del 23 al 25 de septiembre, que ha despertado enorme expectativa ante los acuerdos (o los desacuerdos) a que puedan llegar los líderes de las dos principales potencias mundiales.

“Miles de millones de dólares financian una nueva carrera armamentista”, dijo Lula, mientras “tensiones geopolíticas amenazan transformar confrontaciones regionales en una conflagración de proporciones globales”.

Redefiniendo una formulación clásica, el presidente brasileño señaló que “la guerra no es la continuación de la política por otros medios. Es la falencia total de la política”.

El genocidio israelí y otras guerras

Lula reiteró la posición de su gobierno sobre el genocidio provocado por Israel en Palestina. Generaciones cargarán el dolor y el trauma del genocidio provocado por el gobierno de Netanyahu contra mujeres y niños en Gaza, del mismo modo que civiles israelíes “pagarán el precio del radicalismo y la intolerancia de los actos terroristas de Hamas”.

Lula agregó que los asentamientos judíos ilegales en Cisjordania hacen cada vez más inviable la solución de dos Estados y reivindicó la voz de la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos, Francesca Albanese, que “no puede ser silenciada por decir la verdad”. La Universidad de Costa Rica le otorgó a Albanese el doctorado honoris causa, que le deberá ser entregado en un acto a celebrarse en San José antes de fin de año.

Lula criticó también las consecuencias de la guerra desatada por Estados Unidos contra Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, “un pasaje vital para el comercio internacional”.

Y reivindicó la iniciativa de Brasil y China para promover una paz negociada en Ucrania. “Todos sabemos que no habrá vencedores en el campo de batalla”, afirmó. “La diplomacia es la única opción”.

“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”

Antes de hacer un breve repaso por otros diversos temas de la agenda internacional, como la importancia del multilateralismo, el desarrollo sustentable, o la lucha contra el hambre y la pobreza, Lula se refirió al escenario hemisférico.

La proximidad geográfica de América Latina y el Caribe con la mayor potencia militar del mundo es una realidad de la que la región no puede escapar, “sobre todo en un escenario de recrudecimiento de tentaciones hegemónicas”.

Lula rechazó la intervención extranjera en las elecciones de Brasil, el próximo 4 de octubre, y la pretensión de Estados Unidos de controlar las riquezas naturales brasileñas, que serán explotadas en beneficio del pueblo brasileño, aseguró. “El acceso a nuestros minerales tendrá como contrapartida obligatoria la generación de valor en nuestro territorio, la transferencia de tecnología y el abastecimiento de sectores estratégicos nacionales”, dijo Lula, que concluyó destacando que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.

Una referencia a la reivindicación de Trump de que la región es el patio trasero de Estados Unidos, una vieja demanda sustentada por la Doctrina Monroe desde el siglo XIX, que el presidente norteamericano pretende modernizar con el nombre de Donroe.

El pueblo venezolano “merece definir su propio destino”, “Nicaragua no va a resolver sus problemas impidiendo que la oposición participe en elecciones” y “Haití sigue poniendo a prueba los límites de la indiferencia de la comunidad internacional”, agregó. Lula también se refirió a la situación cubana, señalando que “el mundo asiste asombrado al castigo colectivo impuesto a diez millones de personas por un embargo económico y un cerco energético ilegales”.

Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) alerta sobre amenazas al proceso electoral

La Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) advirtió a las autoridades electorales y al gobierno, en agosto pasado, sobre “una escalada de presiones sobre Brasil” ejercida por Estados Unidos y que amenaza al proceso electoral.

Brasil celebrará el próximo domingo, 4 de octubre, el primer turno de las elecciones presidenciales y elecciones estaduales en todo el país, en medio de reiteradas denuncias sobre la intervención del gobierno norteamericano a favor del candidato opositor, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por los tribunales por su intento de golpe en las elecciones de hace cuatro años, cuando fue elegido Lula.

Las presiones se dan en el marco de una “reafirmación de la hegemonía de los Estados Unidos en América Latina, una prioridad del segundo gobierno de Trump”, dice la ABIN.

En entrevista a CNN, en Nueva York, el pasado lunes, Lula afirmó haber pedido personalmente a Trump no intervenir en las elecciones brasileñas. Según Lula, Trump le dijo que no lo va a hacer.

Votación anual en la ONU contra la glorificación del nazismo: Las contradicciones de Occidente

Félix Madariaga Leiva
Periodista

Cada año la Asamblea General de las Naciones Unidas vota una resolución que, en principio, debería generar consenso global: la condena a la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras formas contemporáneas de racismo y xenofobia. Sin embargo, lo que podría parecer una decisión ética y obvia, se ha convertido en un acto cargado de tensiones políticas y profundas contradicciones.

Durante la 80ª sesión de la Asamblea General de la ONU, el Tercer Comité aprobó el proyecto de resolución titulado «Lucha contra la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a la escalada de la discriminación racial, el racismo, la xenofobia y la intolerancia asociada». El texto, presentado por Rusia, busca condenar la rehabilitación de ideologías y símbolos vinculados al nazismo, así como el auge de movimientos que promueven la discriminación racial y la intolerancia.

A primera vista, el contenido de la resolución parece difícil de cuestionar. El nazismo representa uno de los episodios más oscuros de la historia contemporánea, responsable de millones de muertes, genocidios y una devastación sin precedentes durante la Segunda Guerra Mundial y más allá. Su condena ha sido, durante décadas, uno de los pilares del consenso internacional surgido tras la derrota del Tercer Reich en 1945.

Sin embargo, una vez más, la votación reveló divisiones profundas dentro de la comunidad internacional. Varios países occidentales —entre ellos Estados Unidos y numerosos miembros de la OTAN— votaron en contra de la resolución, mientras otros optaron por abstenerse.

La paradoja resulta evidente: muchos de estos países fueron víctimas directas de la expansión del fascismo y del nazismo durante el siglo XX. Sus poblaciones sufrieron invasiones, ocupaciones y destrucción masiva a manos del régimen nazi y sus aliados. Que hoy se opongan a una resolución que condena la glorificación de esa ideología genera interrogantes legítimos y, para muchos observadores, una profunda indignación.

Los gobiernos que votan en contra suelen argumentar que el texto puede ser utilizado con fines políticos, particularmente en el contexto de las tensiones entre Rusia y Occidente. Según estas posiciones, la resolución podría servir para justificar narrativas geopolíticas o limitar ciertas formas de expresión política. Sin embargo, para numerosos analistas y organizaciones antifascistas, estos argumentos no justifican rechazar una condena explícita al nazismo y a sus formas contemporáneas.

En un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones entre potencias y el crecimiento de movimientos ultranacionalistas en distintas regiones del mundo, la discusión adquiere una relevancia aún mayor. El resurgimiento de discursos de odio, racismo y xenofobia demuestra que el legado del fascismo no pertenece al pasado.

La votación anual de esta resolución en la ONU se ha transformado así en un espejo incómodo de la política internacional. Más allá de los argumentos diplomáticos, pone sobre la mesa una pregunta fundamental: si la comunidad internacional es realmente capaz de sostener un consenso claro y sin ambigüedades frente a ideologías que han representado una tragedia histórica para la humanidad.

En tiempos de creciente polarización global, recordar las consecuencias del fascismo y defender activamente la memoria histórica no es solo un ejercicio simbólico. Es, ante todo, una responsabilidad política y moral frente al pasado y frente a las generaciones futuras.

Fuentes:

https://docs.un.org/es/A/RES/80/192

https://surcosdigital.com/53-votos-contra-la-resolucion-que-condena-la-glorificacion-del-nazismo-en-la-onu-nueva-decepcion-para-occidente/

Discurso del presidente Gustavo Petro en la ONU – enlace

El presidente Gustavo Petro de Colombia pronunció su discurso ante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, Estados Unidos de América. SURCOS comparte el enlace al discurso del presidente de Colombia atendiendo la solicitud del presidente de la Asociación Madre Tierra, Alberto Salom Echeverría.

Le invitamos a escuchar el mensaje del mandatario colombiano quien habló con franqueza sobre temas claves del desarrollo y la geopolítica.

Un pequeño giro hacia la paz: votación en el Consejo de Seguridad de la ONU

Félix Madariaga Leiva
Periodista

El 24 de febrero pasado podría ser considerado un día histórico: Estados Unidos votó junto con la Federación Rusa, en contra de una resolución de la ONU que condenaba a Moscú por la invasión a Ucrania. Este hecho es de enorme relevancia, ya que es una de las pocas ocasiones en que Estados Unidos ha expresado su disposición hacia la paz en un conflicto internacional.

Sin duda marcará un antes y un después en la política exterior de Donald Trump, que ha lanzado un claro mensaje: Estados Unidos no seguirá apoyando a Ucrania. La guerra debe terminar.

Tres años después del inicio del conflicto entre Ucrania y la Federación Rusa, Estados Unidos sorprendió a los representantes diplomáticos votando al igual que Rusia contra la resolución promovida por Kiev y sus aliados europeos que buscaba priorizar la integridad territorial en cualquier acuerdo de paz.

La geopolítica es compleja, la diplomacia aún más. ¿Qué significa el cambio de actitud de Estados Unidos, el que fuera hasta la llegada de Trump uno de los más fuertes aliados de Zelenski? Las variables son tantas – infinitas – y es lícito dudar de las intenciones de la potencia americana. Sin embargo, las cifras están ahí, sin restas ni matices.

Los costos de un conflicto de tal envergadura son y serán siempre inconmensurables. Cada vida perdida es irremediable, los daños a las infraestructuras, a las escuelas, caminos, hospitales, fuentes de energía, viviendas, etc. significan recursos y años de esfuerzos para su recuperación. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) hasta febrero de 2025 se había confirmado la muerte de más de 12.600 civiles y más de 29.000 heridos en Ucrania. Entre las víctimas hay al menos 2.400 niños.

Según el Statista “Estados Unidos es, con gran diferencia, el país que más se ha involucrado económicamente con la nación dirigida por Zelenski. En concreto, hasta el 31 de diciembre de 2024, su contribución humanitaria, financiera y militar a Ucrania ha alcanzado los 114.150 millones de euros”, y con la nueva política Trump, esa por sí sola, sería una razón suficiente para terminar una guerra – que según los expertos – podría prolongarse por años.

Es lógico y humano agotar todas las instancias que permitan detener el conflicto y la aprobación de la Resolución 2774 presentada por Estados Unidos y aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU es un paso en esa dirección: “Lamentando la trágica pérdida de vidas durante todo el conflicto entre la Federación de Rusia y Ucrania,

Reiterando que el propósito principal de las Naciones Unidas, expresado en la Carta de las Naciones Unidas, es mantener la paz y la seguridad internacional y arreglar pacíficamente las controversias,

1. Implora que se ponga un rápido fin al conflicto e insta además a que se logre una paz duradera entre Ucrania y la Federación de Rusia”.

La resolución recibió 10 votos a favor (incluidas Rusia, Estados Unidos y China), 0 votos en contra y la abstención de Francia, Reino Unido, Dinamarca, Grecia y Eslovenia. Es la primera vez que este organismo alcanza una decisión conjunta sobre este tema.

Ese mismo día, la Asamblea General de la ONU adoptó dos resoluciones frente al conflicto ruso-ucraniano, que no tienen carácter vinculante como la anterior. Uno de los textos fue presentado por Ucrania con el apoyo de los países europeos y la segunda, fue la resolución presentada por Estados Unidos (aprobada en el Consejo de Seguridad) que luego de las enmiendas introducidas por la Asamblea, significó su abstención.

La primera fue aprobada con 93 votos a favor, 18 en contra y 65 abstenciones y exigía que la Federación Rusa retire de inmediato, por completo y sin condiciones todas sus fuerzas militares del territorio ucraniano, reafirmando el compromiso con la “soberanía, independencia, unidad e integridad territorial del país”. Como en otras ocasiones, encabezados por Paula Narváez, Chile votó a favor. ¿estamos cambiando de socio comercial en Chile? ¿El Gobierno de Gabriel Boric, al apoyar a Ucrania, está en contra de la paz?. Es una pregunta a la que hoy no intentaremos dar respuesta.

No somos expertos, pero si tenemos opinión: este conflicto – y llámelo como quiera guerra, invasión, como prefiera – debe terminar, y debe terminar ahora y para lograrlo es necesario el compromiso de todos los Estados. Las palabras crean realidades, y parece que, para muchos en el seno de la ONU, lo importante son precisamente las palabras y no las acciones.

Nosotros no queremos ser parte de las decisiones que toma un gobierno endureciendo un discurso, y no somos ilusos, sabemos que la posición de Estados Unidos responde a sus propios intereses, también sabemos que la Unión Europea ha invertido demasiado y no aceptará ser un jugador de segundo plano – por no decir perdedor – en un conflicto que los ha visto involucrados desde el día 1.

Entonces, ¿qué hacemos? estamos frente a una disyuntiva: continuar la guerra o alcanzar la paz por la vía del diálogo diplomático y la negociación política. Las Naciones Unidas nacieron después del mayor conflicto bélico de la historia para garantizar la paz y la seguridad internacional, su mayor éxito ha sido evitar una tercera guerra mundial. Eso es lo que esperamos que hoy logren.

Fuentes:

https://es.statista.com/estadisticas/1294251/guerra-rusia-ucrania-tipo-ayuda-militar-enviada-a-ucrania-por-cada-pais-en-2022/

https://cnnespanol.cnn.com/2025/02/24/mundo/eeuu-usia-resolucion-onu-ucrania-trax

https://cronicadigital.cl/2025/03/10/la-primavera-ha-llegado-a-rusia-celebracion-de-la-maslenitsa/

https://webtv.un.org/es/asset/k13/k1386gd0l9