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Etiqueta: bloqueo a Cuba

La misma historia… El mismo final

Rafael A. Ugalde Q.*

No aprendieron la lección de la invasión por Bahía Cochinos en abril de 1961, porque los supremacistas creen que el dinero y su tecnología avanzada, capaz de acabar con la humanidad, son suficientes para asesinar la dignidad de todos los pueblos del planeta. ¡Pobre gente! ¡Son subnormales! Hace más de seis décadas, jugando de “policía” del mundo, en cuanto a “derechos humanos”, “democracia” y “libertad”, cercaron a millones de personas dentro de una isla “rebelde”. No bastó. Ahora el cerco se extiende contra el suministro de petróleo, sin el cual pocas sociedades modernas resistirían más allá de un par de semanas.

Saben que sin este energético la economía de la isla se desangra. Sin él los hospitales, el turismo, la agricultura, la pesca, la industria biotecnológica, la formación de profesionales, entre otras actividades, no solo se afectan profundamente, sino además con ello se puede fragmentar la cohesión interna de los cubanos; a la vez, fuera de Cuba, “normalizan” la deshumanización propia del modelo socioeconómico en que vivimos, a fin de acabar con la creciente solidaridad mundial por Cuba y contra el bloqueo.

Estos supremacistas, junto a sus pupilos injerencistas y enemigos de los pueblos de acá y allá (pues, eso son, estos últimos, simples cipayos), conocen que Cuba como cualquier otra nación regional, no dispone de recursos suficientes para cambiar de una semana a otra la matriz energética petrolera, por una que aproveche el clima soleado en la isla, mediante el sistema de paneles. Ni siquiera cuenta con extensos ríos como para convertir sus caídas de agua en hidroelectricidad.

Esta dificultades las magnifican estos enemigos de la soberanía de los pueblos para tratar, primero creando maydanes tropsicalizados” o convocatorias encargadas a los conocidos zoomers , que a veces, frente a reales limitaciones socioeconómicas, terminan esclavizados por los enormes intereses del Imperio y sus redes sociales. El segundo paso quedó en evidencia el pasado 25 de febrero, cuando una lancha rápida con matrícula del Estado de La Florida y diez ocupantes no buscaban sol y arena en la provincia oriental de Villa Clara; pues llevaban fusiles de grueso calibre, municiones, bombas incendiarias. Ante la presencia de los guardacostas cubanos no se anduvieron por las ramas y abrieron fuego.

De lo que se trata es de imponer un único relato, por parte de esta gente, aunque para ello tengan que recurrir a terroristas, traficantes de armas y amigos íntimos de Jeffry Epstein etc.. Cuando se actúa con doble moral no queda nada de la persona, simplemente nos encontramos frente a una piltrafa andante.

Sin embargo, sí logran imponerse, acabarán o fracturan la retroalimentación que hacen importantes medios de prensa para mantener el contacto que hace la ínsula mediante conocidas señales como Prensa Latina, Cubadebate, Radio Habana, Tele Rebelde, revistas científicas, culturales, entre otros.

El bloqueo económico, comercial y petrolero no solo se habría profundizado, sino además la solidaridad mundial con Cuba y la misma presencia de la isla en los escenarios mundiales habrá recibido un durísimo golpe, al redoblarse el aislamiento de todo grito de justicia social, independencia y soberanía en el mundo. Se trata de ahogar este mal ejemplo de disciplina, de independencia y verdad que construyen los pueblos día a día, mes a mes, año a año.

Basta un par de ejemplo solamente. Mientras para la agencia Prensa Latina y Cuba debate los guarda fronteras “repelen” y “abaten” los atacantes que violentaron el pasado miércoles 25 de febrero la soberanía cubana, el relato de la agencia francesa de prensa AFP titula sin empacho alguno: “guardacostas cubanos matan a cuatro personas en lancha con matrícula de EE. UU”. La versión alemana de la DW fue menos sutil cuando informó al mundo que USA “responderá a Cuba por ataque contra lancha”.

El guion es siempre el mismo y el escenario no cambia. Se crea una crisis promovida y financiada por ellos mismos, jugando incluso con la vida de ancianos, niños y mujeres enfermas, en tanto la victima solo está a 90 millas del antro de la perdición y el terrorismo, buscando “normalizar” la asfixia petrolera y el bloqueo para que este crimen de lesa humanidad quede “blanqueado” dentro de la mente de millones de televidentes, lectores y escuchas.

Por declaraciones de familiares hechas públicas recientemente, supimos que dos de estos encargados de llevar la muerte a Cuba el pasado 25 de febrero, ellos pensaban que el pueblo cubano se sumaría a una supuesta rebelión interna, pero al parecer, agregaron, el plan se adelantó y las cosas no salieron como esperaban.

Tanto la invasión por Bahía Cochinos como esta agresión por la provincia de Villa Clara, a unos 290 kilómetros al oriente de La Habana, tuvieron la misma finalidad: medir cuan quebrada está la moral de los revolucionarios. La lección que, siguen sin aprender, es la misma.

Los invasores de esta lancha rápida abrieron fuego contra una unidad de guardafronteras, porque el odio por lo que ellos carecen, jamás derribará la dignidad de los que sienten su patria y hacen del deber su cumplimiento “sencilla y naturalmente”, como enseñó Martí.

Cuatro de los agresores fueron abatidos y seis resultaron lesionados.

Todos los heridos fueron evacuados y recibieron atención médica en hospitales cubanos, instituciones sanitarias bloqueadas por el mismo gobierno que promueve estos actos terroristas, pues toda Revolución que se precie de serlo, es «implacables en el combate, generosos en la victoria».

Asimismo, la versión oficial sobre estos hechos reafirmó que la defensa de las aguas territoriales constituye un pilar fundamental de la seguridad nacional y ratificó la voluntad del Estado cubano de proteger su soberanía frente a cualquier agresión al costo que sea.

Queriéndose distanciar de este rotundo fracaso emprendido otra vez contra la primera Revolución Socialista en Nuestra América, la administración del presidente, Donald Trump, instruyó a su secretario de Estado, Mario Rubio, a averiguar qué había pasado con el asunto de dicha lancha quien, obviamente, como es su costumbre, amenazó con una debida respuesta.

La clínica Rosa Luxemburgo en la provincia de Matanzas es dotada de paneles solares por la solidaridad alemana. (F. Cuba NoEstaSola, tomada de Facebook).

Mientras tanto, el portavoz presidencial de Rusia, Dmitri Peskov, refiriéndose a esta peligrosa provocación, exaltó la labor de los guardacostas de Cuba al neutralizar la lancha rápida de bandera estadounidense con hombres armados a bordo, con rifles de guerra, municiones y bombas incendiarias, para promover, según ellos, un alzamiento interno.

«Nada que comentar aquí, habida cuenta de que los detenidos con armas en las manos trataron de colarse en la isla, admitieron que su intención era infiltrarse con fines terroristas, según el comunicado de La Habana”, dijo el vocero del Kremlin.

En ese contexto, Peskov enfatizó que es significativo mantener la moderación y evitar acciones provocadoras en relación con la nación caribeña.

Dentro del convulsionado momento geopolítico que vive la humanidad, entre el viejo orden que renunció incluso a los acuerdos sobre controles de armas nucleares, y las nuevas fuerzas que avizoran el fin de una era imperial, la Federación Rusa se juega la vida en Medio Oriente, ante el inminente asalto del nazifascismo – sionismo contra la República Islámica de Irán.

En los tensos momentos actuales, los rusos son punto de equilibro en esa región por donde pasa, solo por una franja navegable de 34 kilómetros de ancho, llamado el estrecho de Ormuz, el 40% del petróleo mundial. Los eslavos tienen además una fluida actividad comercial con importantes naciones de la zona y otros países miembros de los BRICS.

En esta misma línea guerrerista impulsada por el sionismo y el llamado Occidente colectivo, británicos y franceses sondean la reacción que habría en el Kremlin si dotaran al régimen de Zelenski de las llamadas bombas nucleares” sucias”, mientras la OTAN se niega a perder el acceso al Mar Negro, en caso de alcanzarse un acuerdo de paz entre Kiev y Moscú.

Como sí todo lo anterior no bastara, incendiar esta región como quieren Netanyahu y Trump, obstaculizaría seriamente el proyecto llamado la “ruta de la seda”, en que están empeñado China, Rusia e Irán, como modelo de intercambio comercial más justo.

Por eso, para miembros de los movimientos de solidaridad de Amor por Cuba y el Bolivariano Yamileth López, la ayuda a Cuba en las circunstancias actuales es una obligación moral de todos los latinoamericanos – caribeños honrados y comprometidos con la justicia social, la paz, la autodeterminación de los pueblos y la real independencia de los pueblos.

En un documento hecho circular por el Circulo Bolivariano de Solidaridad Yamilet López condenan la nueva agresión armada contra Cuba y los intentos de desestabilización desde Estados Unidos. Llama respetuosamente a todos los costarricenses de bien a redoblar el apoyo al hermano pueblo cubano.

La Red Continental de apoyo a la nación caribeña designó a el Movimiento de Solidaridad Amor por Cuba para recibir dinero para dotar de paneles solares con prontitud a la isla, siendo las coordinadoras de esta tarea solamente Milagro Solís Aguilar por el Simpe 83 6421 40, y Karol Vega por el Simpe 62694395.

Solís Aguilar, en declaraciones exclusivas para SURCOS, recordó además que la campaña para el envío de medicamentos a Cuba sigue abierta, pudiéndose remitir sus donativos al centro de acopio acondicionado para estos efectos por la Unión Nacional de Empleados de la Caja (UNDECA), teléfonos 22231413; 22336538, 22231232, correos comunicacion@undeca.cr o fobeundeca@gmail.com.

Entre los medicamentos urgentes se requieren toda clase de analgésicos y antibióticos debidamente etiquetado y clasificados, con fecha de vencimiento mayor a seis meses, material propio para personal paramédico o primeros auxilios, como guantes nitrilo/látex, gasas estériles, vendas, esparadrapo y desinfectantes. Además, alimentos lácteos o derivados de estos de larga duración para niños, ancianos o personas en proceso de convalecencia.

La Red Continental de Solidaridad acreditó a Milagro Solís Aguilar 83 6421 40 y Karol Vega 62694395 para colaboraciones económicas mediante SiNpe, encaminadas a dotar de paneles solares a Cuba.

*Periodista, abogado y notario por la U.C.R., miembro del Círculo Bolivariano de Solidaridad Yamilet López.

Un país sin memoria es un país sin futuro. Venezuela y Cuba ante la intervención estadounidense.

Vladimir de la Cruz

Intervención de Vladimir de la Cruz, Historiador y Miembro del Consejo Universitario de la UNED, en el acto convocado por Cátedra Abierta Manuel Mora, la Cátedra de Sociología de la UNED y el Centro de Estudios Políticos y Sociales Manuel Mora, en el Paraninfo Daniel Oduber, de la Universidad Estatal a Distancia, UNED, el día 18 de febrero del 2026, bajo el tema de “Venezuela la intervención: Soberanía, resistencia y proyectos en disputa. Al unilateralismo imperialista: resistencia, soberanía y autodeterminación. Los caminos de la autodeterminación en el contexto actual”. Participaron también Eric Valdés, Embajador de Cuba en Costa Rica, y Mag. Andrés Mora Ramírez, Coordinador del Instituto de Estudios Latinoamericanos, IDELA, de la Universidad Nacional.

Nos reúne esta noche la necesidad de iniciar una reflexión, que debe mantenerse con periodicidad este año, por los acontecimientos internacionales que se han venido produciendo en las últimas semanas, que se anuncian, se avecinan y que pueden desembocar en un escenario cercano al marco de una tercera guerra mundial, así como de un replanteamiento agudo de las relaciones internacionales, de una redefinición de las regiones geopolíticas mundiales, que afectan de manera directa al continente americano. En este caso por las amenazas directas que ha hecho el presidente Donald Trump respecto a Groenlandia, Canadá, México, Panamá. Por la intervención militar que hizo en Venezuela, el pasado 3 de enero, y las amenazas indirectas que hizo sobre Colombia y las similares que hace de manera destacada sobre Cuba.

Igualmente, porque ha trazado una nueva política de seguridad nacional de los Estados Unidos, que pone en peligro de intervención a todos los países del continente, que por esa política, los declaren que amenazan su seguridad nacional y procedan a actuar en ellos militarmente. Del mismo modo, por la intervención del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, en la 62 Conferencia de Seguridad Internacional, en Munich el pasado 16 de febrero, que señaló claramente estas necesidades, incluso invocando la posibilidad de acudir a la guerra.

Desde hace muchos años a los Estados Unidos les interesaba y preocupaba más el contexto de las relaciones internacionales de los países de América, que su orden político interno, si dictadura, tiranía, régimen autoritario, sistema democrático. Patrocinaron dictaduras, tiranías y regímenes autoritarios en tanto garantizaran esas relaciones internacionales asegurando alianzas y colaboraciones políticas, económicas, militares y geoestratégicas con la política exterior de los Estados Unidos.

Durante el período de la Guerra Fría esto fue más que evidente. La expulsión de Cuba de la OEA, el 31 de enero de 1962, marcó desde entonces la política exterior de los países latinoamericanos en el continente aliada a los Estados Unidos. La razón de la expulsión fue su declaración de país socialista, imponiendo que esa condición no era compatible con el sistema interamericano. México en ese momento fue el único país que mantuvo sus relaciones diplomáticas con Cuba y reivindicó su derecho a la autodeterminación de su política interna y externa.

Hasta el 2008 poco a poco los países fueron restableciendo sus relaciones diplomáticas con Cuba, siendo Costa Rica de los últimos países en hacerlo ese año, cuando solo faltaban tres países en restablecer de nuevo esas relaciones, lo cual ya era vergonzoso y más vergonzoso hubiera sido que las restableciera después que Estados Unidos lo hiciera, como por tiempo después el presidente Barak Obama las restableció.

El gobierno de Obama limó las últimas asperezas restableciendo esas relaciones con Cuba, que el gobierno de Donald Trump ha congelado nuevamente, y de manera agresiva, en las nuevas condiciones internacionales que él impulsa, pretende intervenir en la política interna de Cuba, de cambiar su gobierno y su sistema político y de considerar, en esa intención, una acción militar como la que realizó en Venezuela, para validar su pretensión de imponerle a Cuba un nuevo régimen de gobierno.

Con Trump se han revivido, de forma actualizada, las diferentes doctrinas intervencionistas, de carácter imperialista, colonialista que los Estados Unidos impulsaron en el continente, desde 1811, cuando los Estados Unidos aprobó la Política del Principio de No Transferencia que pretendía detener que los territorios americanos pasaran a manos de las potencias europeas como lo pretendía Inglaterra en el Cono Sur, en esos años. Luego, en 1823, con la llamada Doctrina Monroe cuando, el 2 de diciembre de ese año, en su sétimo discurso al Congreso sobre el Estado de la Unión, el Presidente Monroe declaró que los Estados Unidos tenían el “carácter elegido”, la “idea americana” de la “defensa” de las Américas, considerando que los esfuerzos ingleses de controlar o influir, particularmente, en Suramérica debía considerarse una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos. Sostenía, también. que Europa y América debían considerarse como dos esferas de influencias separadas. Alexander Hamilton, en los días inmediatos a la Independencia de los Estados Unidos ya había señalado que Europa debía mantenerse lejos de América, valorando el papel que Estados Unidos podría jugar en esa época en el plano internacional. John Quincy Adamas, presidente de Estados Unidos, también se pronunció contra cualquier intento de presencia colonial europea luego que se fueron declarando las independencias de los países americanos.

En ese tiempo los Estados Unidos adueñaron de la Florida, en 1819, que pertenecía a España y, en 1821, proclamaron la “defensa” arrogándose el derecho de intervenir unilateralmente en los estados latinoamericanos, convirtiéndose de hecho en sus protectores. Así, enfrentaron a Europa que quería restaurar su dominio colonial en América.

En 1845 el presidente James K. Polk afirmó sobre la Doctrina Monroe que ninguna nación o Estado europeo podía interferir con la expansión estadounidense que se estaba realizando.

En 1846 Estados Unidos impuso a Colombia el Tratado Mallarino-Bidlack, con el cual se aseguró el derecho de tránsito por el istmo de Panamá a cambio de garantizar la soberanía colombiana sobre el territorio. En 1867 Rusia perdió sus posesiones americanas.

Hacia 1880 los estados latinoamericanos eran considerados protectorados de Estados Unidos.

A la par de la Doctrina Monroe se desarrolló en el siglo XIX la Doctrina del Destino Manifiesto, que justificó la expansión hacia el oeste de los Estados Unidos, arrasando con todas las culturas originarias de esa gran nación, y se volcaron sobre los territorios de México y de Centroamérica, lo que produjo la guerra de 1856-1857, cuando los filibusteros actuaron, intervencionistamente, en posibilidad de anexar estos países y de someter a la esclavitud a los pueblos centroamericanos.

El siglo XIX fue un siglo de regímenes y sistemas colonialistas.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX se desarrolló la fase imperialista de la sociedad capitalista, cuando surgieron los trust, los carteles, los monopolios y los oligopolios, como expresión de la fusión del capital financiero e industrial volcado en el control de áreas estratégicas, países y regiones, de materias primas necesarias de la Revolución Industrial, como petróleo, estaño, cobre, zinc, aluminio y otras, volcadas en el control de la mano de obra barata de esas regiones, convertidas a su vez en regiones compradoras de los bienes que con esa mano de obra barata y esa materia prima se les vendía caro, con las empresas que estaban surgiendo, como “dueñas”, de esas regiones. Algunas veces las empresas imperialistas les daban apellido, a los países o regiones, como fue el caso de la United Fruit Company que a Centromérica la hizo llamar las Repúblicas Bananeras o Bananas Republics, por el peso que esa empresa tenía para nombrar o quitar presidentes, tiranos, dictadores o militares en gobiernos, o controlar decisiones judiciales y legislativas.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX se produjo la Guerra Hispano Estadounidense que produjo que Puerto Rico, Guam y las filipinas pasara a control de los Estados Unidos.

Cuba en ese período fue igualmente intervenida, aprovechando ese conflicto. Cuba se independizó de España y Estados Unidos se aprovechó para ocuparla hasta 1902, estableciendo una cláusula constitucional, que dio origen a la llamada República Plattista, por la Enmienda Platt que se le agregó a la Constitución, apropiándose de igual manera del territorio de la Bahía de Guantánamo.

A finales del siglo XIX, los Estados Unidos impulsaron la Doctrina Monroe bajo el concepto del Gran Hermano, tratando de unir a los países del continente alrededor de su mercado y de sus políticas comerciales, y proyectándose como mediador de conflictos fronterizos, como lo fue el de Esequibo que enfrentó a Venezuela con Inglaterra, que se sigue manteniendo entre Venezuela y la Guyana, hoy disputando franjas petroleras y mineras, o el conflicto fronterizo de Nicaragua y Costa Rica.

De igual modo fue el caso de la explotación mundial del petróleo desde inicios del siglo XX. Desde las décadas de 1940 hasta la de 1970 siete empresas petroleras se impusieron globalmente, llamadas las siete hermanas, que fueron y siguen siendo algunas de ellas, la Oil of New Jersey, renombrada Exxon, la Standard Oil of New York, Mobil, la Standard Oil of California, Chevron, la Gulf Oil Corporation y Texaco, la angloneerlandesa Royal Dutch Shell, y la británica Compañía Petrolera Anglo-Iraní o British Petroleum.

La I Guerra Mundial, disputó entre las potencias de esa época, esas regiones por los intereses que tenían en sus materias primas. De allí surgió el imperialismo en su expresión política intervencionista en distintos países y regiones. América Latina no fue excepción.

A principios del siglo XX se impuso la Doctrina del Big Stick o el Gran Garrote, del presidente Theodore Roosevelt que usaba la fuerza militar para afirmar sus dominaciones políticas. Así actuaron con el bloqueo naval en 1902-1903 en la región de Maracaibo, en Venezuela. Para los Estados Unidos era también un concepto de relación entre pueblos bárbaros y pueblos civilizados. El presidente Trump a veces apela a este ideario político.

Con la Doctrina del Gran Garrote garantizaban que los países cumplieran con sus obligaciones con los acreedores internacionales y no violaran los derechos de Estados Unidos, ni invitaran a una «agresión extranjera en detrimento de todo el conjunto de las naciones americanas». Igualmente ejercía control de aduanas. Con ello también buscaba restablecer estabilidades internas en las regiones o países que intervenían. Los mismos argumentos que hoy emplea Trump.

Roosevelt, como lo hace Trump, declaró que Estados Unidos podría “ejercer poder policial internacional en “casos flagrantes de tal irregularidad o impotencia”. De esa manera intervino en Cuba, Nicaragua, Haití, República Dominicana.

Roosevelt afirmó: «No garantizamos a ningún estado contra el castigo si se comporta mal», nada alejado de las frases y expresiones que Trump acostumbra a manifestar como amenaza a quien no se le someta, asegurando de esa forma el derecho de Estados Unidos a intervenir en Latinoamérica en casos de «faltas flagrantes y crónicas por parte de una nación latinoamericana» para evitar la intervención de los acreedores europeos.

En el caso de Colombia intervino apoyando la separación de Panamá, “inventándose un país” para apropiarse de un canal interoceánico. En el caso de Cuba impuso un apéndice constitucional en 1901, conocido como la Enmienda Platt, en su inicial lucha por Independencia, en el contexto de la guerra Hispano Estadounidense, limitando su soberanía, permitiendo intervenciones militares y apropiándose de una región para establecer la Base Naval y Militar de Guantánamo que todavía hiere la Soberanía plena territorial y el corazón del pueblo de Cuba, territorio que sigue ocupado contra la voluntad de Cuba, de su gobierno y de su pueblo. La Enmienda Platt dio pie también para que esos dos primeros años se conociera a Cuba como la República Plattista.

Todas estas políticas se cubrieron bajo la forma también de la Política de las Cañoneras, que eran las acciones de fuerza, que ejercía Estados Unidos, en sus relaciones internacionales cuando así lo considera necesario o conveniente en la defensa de sus intereses, enviando barcos para bombardear puertos, facilitar desembarco de marines y obligarle a aceptar sus condiciones, así fue en Maracaibo en 1902-1903, y así volvió a producirse en Venezuela el 3 de enero del 2026. Y así se está pretendiendo actuar en Cuba con una fuerte campaña desinformativa y provocativa en esa dirección.

También se impuso la llamada Diplomacia del Dólar: lo que no podían hacer a la fuerza lo harían mediante las intervenciones e inversiones económicas, facilitando que las corporaciones beneficiándose colaboraran de esa manera con la seguridad nacional estadounidense, evitando la presencia financiera y económica de países europeos.

Lo que Trump hace es reinterpretar en tiempo actual la Doctrina Monroe, actuando directamente. De igual modo procuran cercenar en América Latina la presencia de Rusia y de la República Popular China en la economía, las finanzas, la tecnología y el comercio latinoamericano.

Ante el ascenso del nazi fascismo y la lucha de los pueblos europeos, inicialmente, y luego del mundo entero, y ante el desarrollo de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos impulsaron su política de Buena Vecindad, del presidente Franklin Delano Roosevelt, que suponía la no intervención ni injerencia en asuntos internos de Latinoamérica. Se procuraba con esta Doctrina la solidaridad hemisférica contra las amenazas nazifascitas y mejorar las relaciones con las naciones de Centroamérica y de Suramérica fortaleciendo su estabilidad, priorizando comercio y cooperación.

En las condiciones de la Primera Guerra Mundial se produjo la Gran Revolución Socialista de Octubre, en Rusia, en 1917, estableciendo por primera vez un régimen socialista político y de producción. En diciembre de 1922 se unieron bajo la bandera de la construcción socialista 13 naciones, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania, Lituania y Uzbekistán, dando origen a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, a las que se sumaron, después de la II Guerra Mundial, Estonia y Letonia, que habían sido parte de la Rusia zarista, separadas por el Tratado de Brest-Litovsk, del 3 de marzo de 1918. Así se mantuvo la URSS hasta su desintegración en 1991.

Este gran período histórico dividió el siglo XX en dos grandes grupos de países, los de desarrollo capitalista y los de desarrollo socialista. En medio de ellos, desde la I Guerra Mundial, pero particularmente a partir de la II Guerra Mundial, entró en crisis el sistema mundial del colonialismo, que ejercían los países capitalistas como lo eran España, Portugal, Reino Unido, Francia, los Países Bajos, Alemania, Italia, Japón y Bélgica, que controlaban enormes territorios en América, África y Asia.

Al terminar la I Guerra Mundial se creó la Liga de las Naciones que llegó a tener casi 50 países, sin lograr sobrevivir frente al avance del nazifascismo en Europa y al impacto del inicio de la II Guerra Mundial.

Al terminar la II Guerra Mundial se constituyó la Organización de las Naciones Unidas, en 1945, con la participación de 51 países independientes y soberanos. Hoy tiene 193, como miembros reconocidos y dos como Estados observadores, que resultaron de las luchas nacional libertadoras, anticoloniales y antiimperialistas que se produjeron desde 1945 hasta el 2011 cuando se integró Sudán del Sur. Durante muchos años la ONU tuvo una Comisión de Colonias donde se atendían los problemas relacionados con su coloniaje y con sus luchas nacional libertadoras. Todavía 8 potencias o países, Australia, Dinamarca, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, mantienen dominación colonial sobre 61 regiones o países existentes. Cambio importante se produjo en la ONU con el ingreso oficial de la República Popular China el 25 de octubre de 1971, como los únicos representantes legítimos del pueblo de China, con lo cual también empezó a tener una proyección internacional mayor, formando parte además de los llamados países permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, junto con Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Rusia.

Al terminar la II Guerra Mundial surgieron como países socialistas, en Europa, Albania, Bulgaria, la República Democrática de Alemania, Checoslovaquia, Polonia, Rumania, Yugoslavia y Hungría. Además de ellos en Asia y el resto del mundo se declararon socialistas casi 20 países más, y nueve países socialistas no marxistas.

Los países europeos junto a la URSS constituyeron un Bloque de países socialistas en Europa, que fueron contemplados dentro de la llamada Cortina de Hierro, concepto usado por Churchil, que caracterizó el período de la Guerra Fría, a escala internacional, desde 1946 hasta 1991. En el Asia operó la llamada Cortina de Bambú frente a las revoluciones encabezadas por la República Popular China, la República Popular Democrática de Corea del Norte, República Popular Democrática de Vietnam del Norte.

En América Latina sobresale hoy como una estrella solitaria la República de Cuba. Junto a Cuba en la historia latinoamericana conocemos los esfuerzos socialistas de la República Socialista de Chile en 1932, cuando el Partido Socialista de Chile tuvo un breve período de gobierno, del cual formó parte el Dr. Salvador allende, luego presidente de Chile desde 1970 hasta 1973 cuando fue derrocado por el General Augusto Pinochet en confabulación con la CIA y el gobierno de los Estados Unidos, que no querían luego de Cuba, otra Revolución Socialista en el continente, menos surgida de un proceso electoral. Con el derrocamiento de Allende, y el establecimiento de las dictaduras militares en el continente se procuraba no permitir el ascenso de fuerzas revolucionarias, políticamente socialistas, por la vía electoral, ni por la vía armada, a los gobiernos.

En 1965 los Estados Unidos también invadió República Dominicana, resultado un gobierno militar 13 años.

El gobierno democrático del Estado Socialista de la isla Granada, en el Caribe, que dirigieron en sus dos gobiernos, Maurice Bishop y Bearnard Coard, fue derrocado por una intervención militar estadounidense en 1983.

Nicaragua no figura en el almanaque internacional como país socialista de ningún tipo. El gobierno revolucionario de Nicaragua, de 1979 a 1990, surgido de una heroica lucha guerrillera, no condujo a Nicaragua a proclamarse como Republica Socialista. No lo es mes, menos ahora. En el triunfo de 1979 y en esos primeros años tuvieron participación importante las columnas ide combatientes internacionalistas de la izquierda política costarricense, constituida por los partidos Vanguardia Popular, Socialista Costarricense y Movimiento Revolucionario del Pueblo, dirigidas por Manuel Mora Salas.

La Venezuela surgida por el movimiento reformista de la V República y de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, tampoco aparece con el reconocimiento de ser un país socialista o comunista. Con el ascenso de Hugo Chávez Frías, en 1999 hasta el 2013 cuando falleció, se estableció un gobierno de profundas reformas sociales. A la muerte de Hugo Chavez continuó en el gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, y Nicolás Maduro electo presidente de manera continua desde el 2013, por tres veces consecutivas hasta el que 3 de enero del 2026, fue depuesto de su mandato presidencial por la operación militar del presidente Trump, que lo secuestró para llevarlo a juzgar a los Estados Unidos, acusado de ser uno de los líderes de un cartel de narcotraficantes, que Trump calificó de narcoterrorista. Los últimos dos gobiernos de Nicolás Maduro fueron cuestionados nacional e internacionalmente en el resultado de sus elecciones como fraudulentas. Muchos países por ello no le reconocieron como Presidente legítimo de Venezuela, sin romper relaciones diplomáticas oficialmente con él ni con ese país.

En el escenario de la Guerra Fría se impuso en Estados Unidos la década macartista, en la década 1950-1960 con sus repercusiones anticomunistas en todas partes del mundo y en América Latina, con el impulso a gobiernos militares, dictaduras y tiranías, represiones políticas, ilegalidad de partidos de izquierda de todo tipo, golpes de estado, gobiernos autoritarios.

La Doctrina Truman dominó este período con el fortalecimiento de las bases militares en Panamá y la preparación de contingentes contra insurreccionales y de contraguerrillas. De esa época, resultado de la guerra civil, de marzo y abril de 1948, en Costa Rica se impuso la proscripción legal del Partido Comunista de Costa Rica hasta 1975. Al calor de la Revolución Cubana cerraron en 1962 el periódico semanal Adelante, mediante el cual sectores de la izquierda y el progresismo social podían expresarse, así como proscribieron casi una decena de partidos políticos de izquierda que procuraban participar en los procesos electorales.

Frente al triunfo de la Revolución cubana impulsaron el proyecto de la Alianza para el Progreso y del Punto IV, del Plan Clayton, para América Latina de finales de la década de 1940-1950, junto con la aprobación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, resultando de la Doctrina Truman, que pretendía defender al continente de una agresión comunista de la URSS.

Durante el período de Hugo Chávez, en Venezuela, se enarboló un concepto político de Socialismo del Siglo XXI, que fue bandera de la Revolución Bolivariana que impulsó Chávez son sus reformas sociales, sin tocar las bases capitalistas de la sociedad política y económica de Venezuela. Como concepto fue tomado por presidentes de países suramericanos como Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, que incluso lo asumieron en sustitución de sus conceptos de Revolución Ciudadana y de Revolución Plurinacional que respectivamente agitaban en sus países. De igual modo cuando murió el presidente Chávez, retomaron sus denominaciones originales.

El concepto de Socialismo del Siglo XXI Cuba no lo asumió ni como bandera, no como concepto revolucionario de nuevo tipo, para el siglo XXI, ni como parte de sus banderas revolucionarias. Respetó el esfuerzo que en esa dirección se hacía en Sur América, como esfuerzo teórico desarrollado por Heinz Dieterich Steffan, esposo de Marta Harnecker, que no tuvo éxito, Heinz Dieterich fue asesor de Hugo Chávez hasta el 2008.

Los gobiernos reformistas de Argentina, bajo los gobiernos de los esposos Néstor Kirshner y Cristina Fernández, Chile de la Michelle Bachelet, Brasil, de Luiz Inacio Lulada Silva, Paraguay, de Fernando Lugo no acogieron la consigna del Socialismo Siglo XXI. Tampoco lo hicieron Nicaragua, con Daniel Ortega y El Salvador, bajo los gobiernos del Frente Farabundo Martí.

Digo esto para entender que el Socialismo Siglo XXI no era una doctrina, ni una teoría revolucionaria, que provocara movimientos revolucionarios, o institucionalizara el socialismo por Decreto allí donde hubo gobiernos reformistas.

Durante la época del presidente Chávez, con Chávez a la cabeza de este grupo de mandatarios reformistas suramericanos constituyeron un bloque de países, reformistas sí, progresistas sí, anticolonialistas sí, antiimperialistas sí, anticonfrontativos del gobierno estadounidense sí, solidarios con la Cuba Revolucionar sí. Bajo Chavez se impulsó un ideal de unidad latinoamericanista, nacionalista y antiimperialista.

Venezuela la solidaridad con Cuba la hizo y la mantuvo, de manera especial. Bajo los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolas Maduro ese lazo fue indestructible. El suministro de combustible y de energía que Venezuela le facilitaba a Cuba ayudaba a enfrentar el criminal bloqueo de 65 años que ha mantenido Estados Unidos contra el pueblo cubano y su gobierno. Especialmente ayudó después de la caída de la URRS cuando Cuba superaba el llamado período especial que tuvo durante toda la década de los años 1990-2000.

El bloqueo ha tenido el objetivo de crear las peores condiciones de sobrevivencia del pueblo cubano, de ahogarlo, de llevarlo a los límites de la asfixia, con la intención de que el pueblo cubano es tire a las calles, en manifestaciones, con acciones de resistencia civil callejera, para eliminar el gobierno, echándole la culpa de la mala situación que ha provocado el bloqueo, de una mala administración de gobierno y a un mal sistema político de gobierno y de vida, como es el socialismo en Cuba.

El gobierno de Trump decidió acabar con el ejercicio gubernativo de Nicolás Maduro, interviniendo militarmente en Venezuela, en una operación militar finamente elaborada, de carácter aéreo que permitió su “extracción” física, como le llamaron, de su rapto, su captura, demandada por la Administración Trump y la Justicia de los Estados Unidos, acusado de ser un alto dirigente del Cartel de los Soles, que Washington había calificado de narcoterrorista, bajo un nuevo concepto de seguridad nacional estadounidense, bajo la Administración Trump, donde han establecido que ese tipo de actividades deben ser combatidas militarmente, por el Ejército de los Estados Unidos, donde se encuentren, si son calificadas como amenazas a la seguridad nacional de ese país.

Los objetivos de la acción militar Trump en Venezuela los podemos ver así:

Primero: control de las relaciones internacionales de Venezuela en el contexto mundial, considerando esa proyección dentro de esas relaciones de Estados Unidos. Debilitar y quebrar las relaciones con Rusia, con la República Popular China, con Irán, con Cuba principalmente.

Segundo: ejercer control de la producción petrolera venezolana, considerada una de las reservas mundiales más importantes. Las primeras acciones después de la intervención militar y de las relaciones que han establecido con las autoridades a cargo del gobierno venezolano así lo demuestran.

Tercero: informar al mundo que Estados Unidos no acepta países latinoamericanos disidentes de su esquema de política exterior, en el contexto mundial de países que surgen como rectores hegemónicos mundiales, como son Rusia y China particularmente. De manera especial China que se proyecta como la principal economía del mundo a partir del 2030.

Del mismo modo, la organización de bloques de países, en el campo económico como el grupo BRICS, constituido originalmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que hoy agrupa, después de la Cumbre del 2023, a Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, Indonesia. Recientemente México anunció su solicitud de ingreso a BRICS, dándole una bofetada a Trump, por las políticas aduaneras y económicas que ha impuesto a México y a Canadá y por la ruptura fáctica que ha hecho del Tratado de Libre Comercio del Norte.

Trump en este segundo gobierno ha marcado una nueva etapa imperialista de los Estados Unidos.

Empezó denominando el histórico Golfo de México como Golfo de América. Así lo impuso y así se ha reconocido en todos los sitios internacionales que accedan en búsqueda geográfica, cartográfica y en los medios electrónicos de localización informativa.

Siguió amenazando a Canadá con la tesis de que Canadá debe formar parte del territorio político y de la integridad político-administrativa de Estados Unidos.

Con Canadá además estableció políticas arancelarias muy fuertes. Canadá le ha respondido igual. Frente a las amenazas también Canadá ha amenazado con responder en el terreno que le afecte. Ha fortalecido en estos días sus vínculos con la República Popular China y con México, del cual son socios comerciales importantes.

Trump advirtió que quería tomar Groenlandia, la isla más grande del mundo, que tiene una población de 70.000 personas y es tan grande como Africa y Sur América, según se mire en el Mercator y, es comparable con una cuarta parte del territorio de Estados Unidos, y es 4.32 veces más grande que España.

Con Groenlandia se enfrentó a Dinamarca que es el Estado Europeo al cual pertenece administrativa y políticamente. Con esto ha logrado que se establezcan fisuras en la OTAN, de la cual Dinamarca es miembro, y ha provocado solidaridad militar de algunos países europeos, también miembros de OTAN, para defender militarmente cualquier acción militar de los Estados Unidos, o cualquier otro país en Groenlandia.

Con México Trump ha amenazado varias veces con intervenir con su Ejército, en la frontera, con el pretexto de atacar y combatir las organizaciones dedicadas al narco tráfico. México ha respondido que ni autoriza ni acepta acciones del ejército estadounidense en su territorio.

Frente a las políticas arancelarias impuestas, México ha respondido con buscar otros aliados comerciales, y ha solicitado ingreso a BRICS, ha terminado de construir la ruta ferrocarrilera y de transporte trans ístmica de Tehuantepec, de océano a océano, facilitando más el comercio mundial y provocando más cercanía con los mercados de Estados Unidos que hacerlo por Panamá.

Respecto al bloqueo criminal impuesto a Cuba, México ha empezado a enviar combustible y a garantizar que las líneas aéreas que necesiten volar a Cuba pueden abastecer combustible en México.

Frente a Nicaragua, Estados Unidos ha mantenido una relación particular. Incluso en maniobras militares organizadas conjuntamente de Nicaragua con otros países, participa Estados Unidos. Curiosamente, en la reunión continental que acaban de hacer en Estados Unidos, de los representantes de los Ejércitos de América Latina, no invitaron a Nicaragua, al mismo tiempo que Nicaragua ha fortalecido públicamente sus relaciones con la República Popular China.

Las relaciones Cuba Nicaragua parecen no ser un problema importante que preocupe a la administración Trump. Más le preocupa a Trump el tipo de gobierno de Nicaragua que descansa en dos copresidentes, Daniel Ortega y Rosario Murillo. Ha cuestionado esta figura de gobierno diciendo que no es legítima. Además entiende que Rosario Murillo no goza de la simpatía de todos los jefes militares de Nicaragua, por las decisiones que han venido tomando especialmente con los Comandantes históricos sandinistas de tenerlos presos o privados de libertad desde sus casas, como han sido los casos de Henry Ruiz y de Bayardo Arce.

En el caso de Panamá el interés de Trump de ejercer control total, de nuevo, sobre la administración y el control del Canal de Panamá. Ya ha logrado algo, debilitar la influencia de las empresas chinas en el Canal. Trump ha sido claro que ese dominio en el Canal impide que la China conozca el movimiento de buques y barcos, y de lo que transporta, porque eso puede ser material sensible estratégico.

En Suramérica Trump puso sus ojos en Venezuela y en Colombia. En Venezuela su objetivo político fue llevarse a Nicolás Maduro, presidente, a Diosdado Cabello, Ministro del Interior y acusado como el principal líder del Cartel de los Soles y a Vladimir Padrino, el jefe superior del Ejército. A todos ellos le había puesto recompensa por su captura.

Su objetivo estratégico eran las relaciones internacionales de Venezuela, que para los efectos energéticos las controla ya, indicando que se suspendieron los negocios y envíos de petróleo a Rusia, China, Irán y especialmente a Cuba, controlando además toda la comercialización y venta, depósitos de esos dineros e imponiendo la llegada de empresas extranjeras petroleras. Ha logrado Trump las modificaciones legales para las operaciones de las empresas petroleras.

A Colombia, de manera particular acusó al presidente Gutavo Petro de vínculos con el narcotráfico. El presidente Petro respondió fuertemente que en Colombia existen siete bases militares de Estados Unidos que desee hace varias décadas actúan contra las guerrillas y contra las organizaciones narcotraficantes y narco productoras sin que esa presencia estadounidense hubiere acabado con ellas. Que el él, Petro, podría valorar cancelar el derecho de esas bases militares en el suelo colombiano.

Lo sucedido en Venezuela el pasado 3 de enero fue una operación rápida y contundente, desarticulando las defensas aéreas y las capacidades de mando y control en las primeras horas, reduciendo la capacidad de respuesta que no tuvieron las tropas venezolanas, ni quienes tenían a cargo la seguridad del presidente Maduro. Aplicaron un uso muy avanzado de tecnología que inutilizó las capacidades venezolanas de resistencia.

A Venezuela le ha sido impuesta la negociación petrolera, que ahora gestiona y autoriza Estados Unidos, que ha permitido que las empresas india Reliance Industries Ltd y las CHEVRON y Repsol puedan extender actividades de exploración y explotación en nuevos lotes de la faja petrolera del Orinoco para fomentar la producción. Venezuela, igualmente, otorgará más bloques de perforación petrolera, realizará un censo en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo para determinar cuántas empresas pueden reactivar operaciones en el sector petrolero. La empresa Valero Energy fue una de las primeras refinerías estadounidenses en reanudar las importaciones de crudo venezolano.

Venezuela ha sido visitada desde el día siguiente de la “extracción” del presidente Maduro, y recibido oficialmente por la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, el Jefe de la CIA, el Secretario de Energía de EE.UU, Christopher Wright, y otros altos funcionarios del gobierno de Trump, incluso altos militares del Comando Sur, de la CIA y del Consejo Nacional de Seguridad, que participaron en las operaciones militares del 3 de enero. Ya se estableció de nuevo la relación diplomática que había sido suspendida en el 2019.

La operación del 3 de enero no fue un jaque mate a Venezuela. Ha permanecido todo el aparato institucional de gobierno, las autoridades legal y constitucionalmente en capacidad de asumir el mando del país lo han hecho.

Se llevaron al presidente Maduro dos días antes de que se instalara la Asamblea Nacional, el 5 de enero, que era el día que oficialmente se instalaba la Asamblea Nacional, en capacidad de juramentar a Delcy Rodríguez como sucesora encargada.

En Venezuela no se ha producido una vacante absoluta del Presidente. Legalmente está sustituido, con lo cual se mantiene en Venezuela la idea de que Maduro sigue siendo el presidente, hasta que no falte del todo. Oficialmente reclaman la liberación del Presidente Maduro y de su esposa Cilia Flores.

Además del petróleo están los minerales de las llamadas tierras raras. Venezuela tiene COLTAN Y THORIO, la segunda reserva mundial de este metal precioso. La mayoría de los yacimientos de estos minerales se ubican al sureste del país. Además hay depósitos de carbón; mientras que los de cobre están esparcidos por el centro-norte y el nororiente venezolano. Tienen hierro y todos los minerales llamados críticos, yacimientos de bauxita, carbón, cobre y níquel, incorporados en noviembre de 2025 a la lista elaborada por el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS) como minerales críticos que son básicos para la economía estadounidense. El director de la USGS, Ned Mamula, apuntó que los minerales críticos «sustentan industrias por valor de billones de dólares, y la dependencia de las importaciones pone en riesgo sectores clave».

La operación contra Maduro descrita por el Embajador ruso señala:

-que no estuvo acompañado por personal de seguridad durante la captura

– que no había ningún guardia de seguridad con él.

-que puede decir sin rodeos que la situación es tal que, en el momento de su captura, prácticamente no había nadie cercano con él. Con ‘cercanía’ se refiero a las inmediaciones», dijo el Embajador Bagdasarov.

– que hubo interrupciones en las comunicaciones durante el ataque, lo que impidió que las defensas aéreas atacaran adecuadamente los objetivos

-que el huracán de fuego fue tan poderoso que, en esencia, disparaba contra todo lo que se movía. Fue una operación brutal; “nadie pretendía dejar a nadie con vida desde el principio», concluyó el embajador

-que Maduro fue traicionado desde su propio entorno de la élite venezolana, y agregó que las fuerzas de seguridad e inteligencia de Rusia conocían los nombres de los agentes involucrados en su arresto.

-que los servicios de inteligencia rusos y cubanos, de los que Caracas dependía para su seguridad, no identificaron vulnerabilidades ni proporcionaron información sobre la amenaza al líder venezolano, a pesar de las reiteradas declaraciones públicas del presidente Donald Trump sobre su intención de derrocar a Maduro.

-los sistemas de defensa aérea rusos S-300 y Buk-M2, no protegieron el espacio aéreo del país de las fuerzas estadounidenses.

-los ciberataques estadounidenses previos a la operación para capturar a Maduro provocaron cortes de electricidad en gran parte de Caracas.

Así, entre otros factores, se dieron las condiciones para la acción militar del 3 de enero pasado.

La experiencia de lo sucedido en Venezuela ha puesto a Cuba en alerta. Cuba ha hecho la evaluación política y militar de los sucedido. La experiencia del ataque estadounidense ha puesto en alerta a las autoridades y el gobierno de Cuba, sobre un posible ataque y una agresión militar similar, como lo viene anunciando Trump hacia Cuba.

Se intenta por parte de los Estados Unidos distraer la opinión internacional indicando que mantienen conversaciones directas con personeros del gobierno, con el propósito de buscar una salida política que evite la intervención militar directa que Trump piensa se puede realizar, empezando por un cerco naval similar al que provocó la Crisis del Caribe en octubre de 1960, que puso al mundo al borde de un conflicto mundial. Hoy una situación como ésa pondrá nuevamente al mundo en una situación al borde de una III Guerra Mundial.

El gobierno estadounidense, por su vocero Marco Rubio, y por el mismo Trump, consideran a Cuba “una nación fallida”, sin explicar que son la causa fundamental de la crisis económica y social que ha sufrido Cuba desde hace 65 años, por las casi mil medidas legales y políticas, y acciones de sabotaje que ha impuesto y desarrollado contra la República de Cuba, contra su Gobierno y especialmente contra su pueblo.

En la Conferencia de Munich, Rubio sostuvo que Cuba está atrapada por su propio modelo político, que Trump, en las condiciones de su visión hemisférica y global quiere cambiar, con intervención militar o sin ella, por medio del poder económico y métodos de coerción dirigidos, para Trump en una “operación que no sería muy difícil”. Trump considera, así lo ha dicho, que lo sucedido en Venezuela deja a Cuba necesariamente en la obligatoriedad “de hacer un trato” para sobrevivir.

El gobierno cubano ha señalado que en sus diferentes reuniones con el gobierno de Washington, siempre que las han tenido, no se ha puesto en discusión, ni se aceptan como temas, lo relacionado a cambio político o soberanía, lo “que no está sobre la mesa”.

La experiencia de Caracas no se repetirá en La Habana. Cuba no va a ser otra Venezuela. Cuba va tener capacidad de combate y de resistencia. El gobierno de Cuba ha tomado las medidas para responder con el pueblo armado cualquier agresión que pueda producirse.

Para Cuba y los cubanos posición en este sentido ha sido tomada:
¡Patria o Muerte, Venceremos!

La cuestión cubana desde la óptica del humanismo

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

Introito

Durante décadas, una abrumadora mayoría de países de todos los continentes ha votado en la Asamblea General de Naciones Unidas exigiendo poner fin al embargo estadounidense contra Cuba. No obstante, Estados Unidos se ha mostrado irreductible y cada vez, pone oídos sordos a la casi totalidad de las naciones del mundo, ha interpuesto el poder de veto en las Naciones Unidas, para sabotear el levantamiento del embargo. Tal pode de veto únicamente lo poseen cinco poderosas naciones de la Tierra. Así las cosas, el poderoso imperio del norte americano, mantiene el arbitrario y cruel bloqueo económico con el que ha pretendido, hasta ahora con infertilidad, someter a Cuba bajo su égida. No lo ha conseguido y cada vez se desprestigia más ante los ojos del mundo, su causa imperial.

O sea que, las múltiples resoluciones de las Naciones Unidas están llenas de un altísimo valor moral y político; pero desdichadamente no son jurídicamente vinculantes.

Con toda seguridad, el actual bloqueo que ha puesto el acento en el impedimento de la entrada de petróleo a Cuba es el más duro de todos, dada la ideología oscurantista del presidente Trump y su espíritu belicista e inhumano. Para Washington el bloqueo funciona, además, como un instrumento de presión política, un símbolo de oposición al modelo cubano, para que surta efecto negativo principalmente sobre los países de América Latina; es una señal hacia otros gobiernos considerados hostiles contra los EE. UU. De ahí que, su eficacia real es discutible, pero sigue teniendo un valor estratégico.

Impacto humanitario

Desde el punto de vista ético y humanitario, el bloqueo afecta principalmente a la población civil, ya que dificulta el acceso a medicamentos, a financiamiento y a la necesidad de obtener alta tecnología. Por lo tanto, el bloqueo limita directamente el desarrollo económico. Es por todas estas razones, que millones de personas en todo el mundo consideran que, el bloqueo contra Cuba es incompatible con los principios de derechos humanos que los Estados Unidos dice defender: una clara contradicción del gobierno estadounidense entre el discurso y su práctica histórica.

Desde una mirada racional y democrática, el mundo pide mayoritariamente el fin del bloqueo, pues como se dijo no ha conseguido los objetivos políticos que se ha propuesto, y más bien aísla moralmente a los EE. UU. Aunque, sí a provocado daños sociales contra la población cubana en general, en especial contra la población de ancianos, personas enfermas, mujeres embarazadas, personas con discapacidad, amén de la niñez. Sin embargo, esa política con toda su crueldad y daño social producido es la que pesa más debido a que la política interna y los intereses estratégicos en particular del gobierno de Trump poseen mucho mayor importancia en el balance interno de la política estadounidense que, el consenso internacional.

Un poco de historia en torno a la política exterior de los EE. UU en América Latina

Es algo sorprendente, desde que los Estados Unidos alcanzó su libertad frente al Imperio colonial británico, en 1776, la nación del norte de América ha invadido o intervenido militarmente en más de cien ocasiones a otros países o territorios fuera de sus fronteras.

Es muy importante observar que antes del comunismo y de Karl Marx, ya los estadounidenses le habían arrebatado a su vecino México, más de la mitad de su actual territorio, entre 1846 y 1848. Nicaragua fue invadida en el siglo XIX, Haití en 1915, Filipinas en 1898, Panamá en 1903 y años subsiguientes, así como los países del Caribe y Centroamérica repetidamente durante el siglo XX. Es decir, el expansionismo estadounidense precede al socialismo y al marxismo. Quiere decir que, la ambición de los EE. UU por extender su imperio por todo el mundo, no nace como una lucha contra el comunismo, sino como una política imperial temprana. Cualquiera que sepa algo de historia reconoce esta realidad palmariamente.

Entre los siglos XX y XXI los Estados Unidos ha intervenido de forma directa o indirecta en América Latina, en casi toda la región. Intervenciones militares directas se produjeron en ese transcurso en México, Nicaragua, Haití, República Dominicana, Panamá y Granada. Mediante golpes y desestabilizaciones la historia del subcontinente latino registra los siguientes países: Guatemala 1954, Chile 1973, Brasil 1964, Argentina 1976, Bolivia más recientemente, Honduras 2009 y Venezuela en varias ocasiones. La última fue la que se acaba de producir en enero de este año. O sea, más de 20 países latinoamericanos se han visto afectados directa o indirectamente por la política imperial estadounidense. En otras palabras, América Latina ha sido conocida como zona de influencia de Los Estados Unidos o como se le llama también despectivamente “su patio trasero”.

La compleja relación de los Estados Unidos con Cuba. ¿Por qué el bloqueo y la invasión?

Desde mi óptica hay cuatro razones principales:

a) La primera estriba en que, desde los inicios del siglo pasado, los gobiernos de Los Estados Unidos consideraron el Caribe como “el mare Nostrum”, un espacio estratégico en su política de desplazar a las potencias europeas de América Latina, tarea que comenzó en realidad, desde mediados del siglo XIX. A la primera independencia de Cuba del colonialismo español, los Estados Unidos hicieron su aporte completamente interesado político, militar y económico. Esta fase culminó con la guerra “hispano estadounidense de 1898, en que Estados Unidos salió victorioso. Como lo acabo de afirmar, su aporte no fue de gratis, sirvió para que en adelante se inmiscuyera dentro de la Isla antillana, un tutelaje a la naciente República mediante la famosa “Enmienda Platt”. Por medio de este “tratado”, los estadounidenses obligan a que la Enmienda se introduzca plenamente en la Constitución cubana, otorgándole al imperio la potestad de intervenir militarmente en la Isla, e inclusive crearon bases navales, como la que todavía mantienen en Guantánamo.

b) La Revolución Cubana de 1959. Cuba llevó adelante tras el triunfo revolucionario de 1959, una reforma en lo político, jurídico, económico y militar de gran calado:

– nacionalizó empresas extranjeras propiedad de inversionistas estadounidenses, Cuba rompió los lazos de dependencia que la ataban a los EE. UU y abrió el camino para consolidar una verdadera independencia del gobierno del Norte imperial. Todas estas políticas quebrantaron las relaciones políticas y diplomáticas entre ambos países, puesto que Washington intentó proteger por todos los medios, los poderosos intereses de las grandes empresas estadounidenses frente a las medidas expropiatorias por parte del gobierno revolucionario.

c) La Invasión de Bahía de Cochinos. Con el propósito de apoyar a la contrarrevolución de los cubanos que habían migrado a Miami huyendo de la Revolución, la CIA estadounidense, preparó una invasión de carácter militar, entrenando y avituallando a las tropas, dándoles armamento y apoyándolos con la aviación. En principio, todo el plan fue aprobado por el gobierno del “demócrata” John F: Kennedy, pese a que en el último momento restringió en gran medida la aviación con la que se pensaba bombardear la Isla. Cuba siempre fue bombardeada, pero no en la intensidad con la que, originalmente se había comprometido Kennedy. La invasión de Bahía de Cochinos terminó en un fracaso total para la contrarrevolución de los cubanos de Miami y para el propio gobierno de los EE. UU.

d) El bloqueo impuesto por los Estados Unidos a Cuba. Con el bloqueo se pretendía desanimar a la población de la Isla y provocar una rebelión interna. Esto fue reconocido por documentos oficiales desclasificados de la CIA de los Estados Unidos.

Hoy el bloqueo impuesto por Trump se concentra con prioridad en impedir el ingreso de petróleo, con lo que, Cuba se encuentra seriamente desabastecida para alimentar la flotilla vehicular, se ha paralizado gran parte de la industria, los hospitales y la población está experimentando una gran escasez, privación de medicinas, ropa, alimentos, etc. El golpe principal se ha orientado a paralizar el Transporte, la Electricidad, los Hospitales y la producción; una forma moderna de asfixia económica inhumana porque está afectando a la población civil, antes que nada.

Conclusión

El castigo que desde principios de los sesenta la ha impuesto el gobierno de los Estados Unidos a Cuba, por todo lo expresado no es únicamente contra el gobierno, es contra toda la población. Por lo consiguiente, aunque es un tema ideológico, es por encima de todo una cuestión humanitaria.

No obstante, todo el inmenso historial represivo e inhumano de los Estados Unidos, desde que adquirió el estatus de República al independizarse del imperio colonial británico en 1776, hay todavía gente que se atreve a proponer con cinismo que, la culpa de todos los efectos ampliamente demostrados del bloqueo contra el pueblo y el gobierno de Cuba no proviene únicamente de los diferentes gobiernos estadounidenses, sino que es responsabilidad del régimen cubano.

Se pretende de esta manera como se dice coloquialmente, “tapar el sol con un dedo”, lo que como sabemos solo le ocurre a la persona que interpone su dedo entre sí misma y el astro que nos ilumina y nos da calor. Absolutamente a nadie más que esté dispuesto a conocer la verdad del magnicidio que se viene cometiendo contra Cuba y que hoy endurece el desgobierno de Trump, se le puede engañar.

Pregunto, solo para efecto de demostración, cuántos países que tengan el tamaño y una población parecida a los 11 millones de personas que habitan la Isla cubana, podrían soportar un embargo tan cruel y avasallador como el que desde la década sesenta del siglo pasado, viene imponiendo el gobierno estadounidense. ¿Alguno lo podría soportar? Aún más, ¿Cuántos países podrían mantenerse de pie, y con la dignidad que ha tenido el pueblo cubano ante una intervención tan intensa e inhumana como la que perpetra Trump contra Cuba?

Debe tenerse presente además que, el intervencionismo estadounidense alcanza hoy, aparte de Cuba, a todo aquel país, sea el que sea, que intente auxiliar a la Isla proporcionándole petróleo, medicamentos, comida, ropa y un largo etcétera. Al país que haya deseado brindar solidaridad a Cuba, se le recetan castigos económicos, y puede ser que hasta de carácter militar. O sea, que Trump y sus acompañantes oligarcas, con harta irresponsabilidad frente a toda la humanidad estarían dispuestos a desatar una guerra de carácter universal, si la ayuda proviniese de una potencia como China o Rusia. Ya Trump ha lanzado estas amenazas contra China, Rusia, México y la misma Venezuela. La humanidad decide a quien le brinda solidaridad.

¿Por qué EEUU durante más de 60 años no ha invadido a Cuba?

Mg. José A. Amesty Rivera

A partir de los últimos acontecimientos en torno al recrudecimiento de EEUU hacia Cuba al insistir y continuar con el embargo a la isla, ahora prohibiendo todo tipo de ayuda solidaria, económica y bajo ninguna vía, surge la pregunta del encabezado de este artículo.

Hay muchas hipótesis, hechos y especulaciones, veamos algunas:

  • El intento en 1961, ante la invasión de Bahía de Cochinos y tratar de derrocar al gobierno cubano mediante una fuerza paramilitar respaldada por la CIA, resultó en un desastre militar y político. Este fracaso reforzó la posición del comandante Fidel Castro y llevó a los planificadores militares estadounidenses a ser mucho más cautelosos, sobre la viabilidad de una intervención directa.

  • Un año después, tras la Crisis de los Misiles en el año 1962, el presidente John F. Kennedy llegó a un acuerdo con el líder soviético Nikita Khrushchev donde EEUU se comprometió públicamente a no invadir la isla a cambio de que la Unión Soviética retirara sus misiles nucleares de territorio cubano.

Durante el punto más álgido de la Crisis de los Misiles en octubre de 1962, las Fuerzas Armadas tenían listo un esquema para la transición política post-invasión:

  • Se planeaba nombrar a un comandante y gobernador militar estadounidense para dirigir la isla temporalmente.

  • Los volantes preparados para lanzarse sobre la población advertían que «todo lo que se mueva será un objetivo» y ordenaban a los cubanos permanecer en sus casas.

  • Neutralizar en el «Día-1» a la Fuerza Aérea Cubana y sus comunicaciones, seguido de un asalto anfibio y paracaidista masivo.

  • Durante la Guerra Fría, que fue un periodo crítico de alta tensión geopolítica entre 1959 y 1990, marcado por la alineación de la Revolución Cubana con la Unión Soviética, convirtiendo a la isla en un aliado clave del bloque comunista a solo 140 km de EEUU. Cuba poseía uno de los ejércitos más numerosos y mejor equipados de la región. Estudios militares estimaron que una ocupación de la isla resultaría en un alto número de bajas estadounidenses y una resistencia prolongada. Además, estaba de por medio una posible confrontación directa con la Unión Soviética, lo que podría haber desencadenado una guerra nuclear.

  • Entonces, EEUU cambia de estrategia y en lugar de la fuerza militar, el régimen norteamericano optó y sigue optando por el embargo económico como principal herramienta, para intentar forzar un cambio de gobierno y orientación ideológica. Este enfoque busca generar presión interna a través del aislamiento financiero y comercial, evitando los riesgos de una guerra abierta.

  • Por otro lado, ante la falta de apoyo internacional, ante una invasión militar sin una provocación directa sería vista como un acto de agresión ilegal por la comunidad internacional, lo que dañaría gravemente la reputación de EEUU, especialmente en América Latina. Aunque esto no le ha importado a EEUU, ante otras invasiones a otros países.

  • Desde el punto de vista de los EEUU, a diferencia de otros conflictos, no ha existido una alternativa política interna y externa fuerte y reconocida por EEUU que garantizara un cambio de gobierno estable post-intervención. Esto podría significar que EEUU no confía en los lideres al interior de Cuba, ni en los líderes de la diáspora cubana en EEUU.

En fin, documentos desclasificados indican que el ejército estadounidense llegó a elaborar planes de ocupación, pero los análisis estratégicos sugerían que las consecuencias serían graves como la militarización de la isla, ya que, durante la época soviética, Cuba contaba con casi un millón de hombres armados y equipamiento sofisticado, como aviones de combate. Los estudios militares evaluaron que una ocupación militar costaría un número significativo de bajas estadounidenses debido a la resistencia esperada y como ya indicamos el riesgo de una guerra nuclear, es decir, un conflicto nuclear.

Con relación al embargo económico, el aislamiento económico a Cuba, esto significó un embargo total al comercio con Cuba, al inicio con excepciones para alimentos y medicinas.

En otro sentido u orientación de la búsqueda de liquidar al gobierno cubano, también se utilizó el método llamado la Operación Mangosta, que fue una campaña de sabotajes y planes de asesinato contra líderes cubanos, buscando desestabilizar el gobierno desde adentro sin una invasión formal. A diferencia de una invasión frontal, este plan, liderado por Edward Lansdale tras el fracaso de Bahía de Cochinos, se enfocaba en la guerra no convencional:

  • Planes para destruir las cosechas de azúcar, contaminar envíos comerciales y dañar maquinaria industrial.

  • El uso de propaganda masiva y el entrenamiento de «cuadros de resistencia» internos para provocar un levantamiento popular.

  • El plan autorizaba acciones encubiertas siempre que no provocaran una intervención armada directa de la URSS, para la cual EEUU no quería una guerra nuclear abierta.

Así mismo se implementó la llamada Operación Northwoods en 1962, para justificar la guerra. Esta operación fue propuesta por la Junta de Jefes de Estado Mayor norteamericano, que buscaba crear una excusa para la invasión mediante actos de falsa bandera. Entre sus sugerencias figuraban:

  • Ataques simulados a la base naval de Guantánamo y sabotaje de barcos estadounidenses.

  • Terrorismo en ciudades de EEUU, incluyendo explosiones en Miami y Washington D.C., culpando a agentes cubanos.

  • Derribo falso de aviones civiles estadounidenses o ataques a barcos de refugiados cubanos para generar indignación pública.

En 1963, se llevó a cabo lo que se denominó el Plan de Contingencia que consistía que incluso después de la Crisis de los Misiles, el Pentágono mantuvo planes para responder a «provocaciones«, como el hostigamiento a la base de Guantánamo o ataques a aviones estadounidenses. Estos planes incluían la evacuación de civiles en menos de 24 horas para preparar la isla como campo de batalla.

En tiempos más recientes, han surgido otras perspectivas sobre por qué se mantiene la no intervención:

  1. Una intervención militar podría ser contraproducente, uniendo al pueblo cubano contra un invasor externo en lugar de fomentar un cambio interno.

  2. Se argumenta que el pueblo cubano busca “libertad”, pero no necesariamente a través de una intervención militar extranjera.

Como resumen, de estos intentos de subyugar al gobierno cubano y su revolución cubana, nos identificamos con las palabras del escritor y educador popular, Doctor en Ciencias Históricas por la Universidad de La Habana Ariel Dacal Díaz, al señalar: “El Estado norteamericano nunca ha mirado a Cuba en condición de igualdad, de derecho y de soberanía. La ha tratado, al igual que al conjunto de las naciones latinoamericanas, como objeto de sus intereses. El desprecio moral, los intentos de imposición política, la objetualización de la nación cubana por parte del imperialismo norteamericano antecede a la etapa socialista, y la precedería, llegado el caso. Es aconsejable que la bisoña burguesía cubana tome nota”.

Campaña recoge medicamentos y fondos para paneles solares en solidaridad con Cuba

Diversas organizaciones sociales impulsan en el país una campaña de recolección de medicamentos, leche y aportes económicos para apoyar al pueblo cubano ante la crisis humanitaria derivada de las restricciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos.

La iniciativa se enmarca en la Campaña de la Red Continental Latinoamericana y Caribeña de Solidaridad con Cuba y las Causas Justas, que promueve acciones concretas como la compra de paneles solares para hospitales y el envío de insumos médicos y alimentos.

Recolección de medicamentos en UNDECA

Según informó el periodista y abogado Rafael Ugalde Quirós, los medicamentos y la leche se estarán recibiendo en la sede de la Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (UNDECA), y deben entregarse a nombre de Karol Vega.

Los requisitos son precisos:

  • Los medicamentos no deben estar vencidos.

  • Deben entregarse acompañados de una nota, aunque sea manuscrita, indicando que se donan para la campaña (por ejemplo: “Amor a Cuba. Solidaridad con nuestros hermanos”).

  • La recolección se mantendrá durante toda la semana.

Para consultas, se puede contactar a UNDECA al teléfono 2233-6538 o al número 8364-2140.

Aportes económicos para paneles solares

Los recursos económicos recolectados se destinarán a la compra de paneles solares y al envío de medicamentos y leche.

Quienes deseen aportar mediante SINPE pueden hacerlo al número 8364-2140, a nombre de Milagro Solís, indicando como referencia “Amor a Cuba”.

De acuerdo con los promotores de la campaña, cada contribución —sea en medicamentos vigentes o en recursos financieros— ayuda a fortalecer la capacidad de hospitales y servicios esenciales en la isla, particularmente mediante la instalación de sistemas de energía solar ante las dificultades de suministro eléctrico.

Llamado a la solidaridad

En el mensaje compartido por Ugalde Quirós se hace un llamado a la ciudadanía a contribuir activamente:

“No espere que lo llamen para contribuir con medicamentos vigentes o fondos financieros. Proponga en su centro de trabajo recolectar medicinas y busque en redes sociales estos sitios. Un medicamento o cualquier dinero que venga de una persona honesta y solidaria como usted también está ayudando”.

La campaña enfatiza que, más allá de diferencias ideológicas o políticas, la solidaridad humanitaria constituye un compromiso ético con los pueblos que enfrentan dificultades para acceder a insumos médicos, alimentos y energía.

Solidaridad internacional con Cuba: ayuda humanitaria y flotilla contra bloqueo

Una serie de acciones de solidaridad internacional se ha organizado para llevar ayuda humanitaria a Cuba en medio de una profunda crisis socioeconómica y energética que afecta a la isla caribeña.

El pasado 12 de febrero de 2026 dos buques de la Armada de México arribaron al puerto de La Habana cargados con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria, en una operación impulsada por el gobierno mexicano ante la aguda escasez de alimentos, productos básicos e insumos de higiene que enfrenta la población cubana.

Según reportes oficiales, la ayuda incluye alimentos como leche, arroz, frijoles, sardinas y aceite vegetal, así como productos de higiene, alimentos y otros bienes esenciales. La iniciativa se da en un contexto marcado por las políticas de Estados Unidos de América que impiden el suministro de petróleo a la isla, lo que ha provocado una crisis energética con cortes de electricidad y limitaciones en servicios públicos como salud y transporte.

A estas acciones estatales se suma una iniciativa de la sociedad civil internacional: una flotilla bautizada “Nuestra América” se está organizando para zarpar hacia Cuba durante el mes de marzo de 2026 con la intención de llevar alimentos, medicinas y suministros esenciales. La convocatoria, impulsada por una coalición de movimientos sociales, sindicatos y organizaciones humanitarias, busca romper las restricciones y el bloqueo económico.

Las organizaciones señalan que la flotilla pretende ser un gesto de solidaridad con el pueblo cubano y enfrentar así el bloqueo que ha limitado el acceso de la población a productos básicos y servicios esenciales. La iniciativa se inspira en esfuerzos previos de ayuda internacional por vías marítimas en otros contextos y aspira a crear un movimiento de apoyo que trascienda fronteras regionales.

Estas acciones se desarrollan en un escenario en el que organizaciones multilaterales y gobiernos han advertido sobre el riesgo de una crisis humanitaria profunda si no se restablece el acceso a suministros básicos, incluyendo energía y alimentos. El marco global es el rechazo al bloqueo en la ONU e incluso dentro del mismo Congreso de Estados Unidos de América.

Línea de tiempo: ayuda humanitaria y contexto reciente en Cuba (2024–2026)

2024 – Intensificación de la crisis energética
Durante el segundo semestre de 2024 se agudizan los apagones y la escasez de combustible en Cuba, afectando transporte, producción de alimentos y servicios públicos.

2025 – Restricciones en el suministro de petróleo
Se profundizan las limitaciones en el acceso a petróleo y derivados, lo que impacta directamente la generación eléctrica y la distribución de bienes básicos.

Diciembre 2025 – Aumento de la escasez de alimentos y medicinas
Organizaciones sociales y medios internacionales reportan dificultades crecientes para acceder a productos básicos, incluyendo insumos médicos y alimentos esenciales.

Enero 2026 – Llamados internacionales de solidaridad
Movimientos sociales, sindicatos y organizaciones de distintos países comienzan a articular iniciativas de apoyo directo al pueblo cubano.

12 de febrero de 2026 – Arribo de ayuda mexicana a La Habana
Dos buques de la Armada de México llegan a Cuba con más de 800 toneladas de alimentos y productos de higiene, como parte de una operación humanitaria oficial.

Febrero 2026 – Convocatoria a flotilla internacional “Nuestra América”
Organizaciones internacionales anuncian la preparación de una flotilla marítima con alimentos y suministros esenciales para zarpar hacia Cuba en marzo de 2026.

Cuba reitera su disposición a un diálogo soberano y respetuoso con Estados Unidos

El Gobierno de Cuba afirmó que no existen conversaciones políticas con el Gobierno de Estados Unidos, más allá de contactos técnicos limitados al ámbito migratorio, y reiteró que siempre ha mantenido disposición a sostener un diálogo serio y responsable con los distintos gobiernos estadounidenses, incluido el actual, sobre la base de la igualdad soberana, el respeto mutuo y los principios del Derecho Internacional.

Según se indicó, cualquier intercambio entre ambos países debe darse sin injerencia en los asuntos internos de Cuba, con pleno respeto a su independencia y con beneficio recíproco, rechazando prácticas de hostilidad, amenaza o coerción económica.

El pronunciamiento subraya que el origen y el extremo endurecimiento del bloqueo contra Cuba no guardan relación con los cubanos residentes en Estados Unidos, muchos de los cuales fueron empujados a emigrar como consecuencia directa de esa política y de los privilegios establecidos por la Ley de Ajuste Cubano. Actualmente, se señala, estas personas son víctimas tanto del cambio en las políticas migratorias estadounidenses como de lo que se califica como la traición de políticos radicados en Miami.

Cuba recordó además que existen Acuerdos Migratorios bilaterales vigentes, los cuales el país cumple de manera escrupulosa, reafirmando su compromiso con una gestión migratoria ordenada y basada en compromisos internacionales.

El mensaje enfatiza que, como demuestra la historia, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos solo pueden avanzar si se fundamentan en el respeto al Derecho Internacional, y no en la confrontación, la amenaza ni la coerción económica.

Estas declaraciones corresponden a un mensaje del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, emitido en respuesta a nuevas amenazas y ataques del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Cuba y su soberanía.

El pendejismo del gobierno de Costa Rica ante el bloqueo contra Cuba

Por Alejandro Arguedas Sibaja

Por primera vez en más de tres décadas, el gobierno de Costa Rica, un país cuya institucionalidad siempre se ha vanagloriado de defender la paz, ha tomado una decisión sumamente vergonzosa en la última sesión de la ONU. Ante la resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo impuesto por EEUU contra Cuba, nuestro país quedó entre los pocos (poquísimos) países que no votaron a favor. Si bien tampoco votó en contra, su abstención es una muestra de complicidad con el agresor y, por añadidura, de pendejismo.

Esta deplorable decisión constituye dos significados: el primero es el de un acto de traición hacia un país hermano, la República de Cuba, con el cual no solo compartimos semejanzas culturales e históricas, sino además un amplio historial de cooperación mediante convenios y tratados de entendimiento áreas como la educación, el arte, el deporte, la inmigración y la lucha contra el narcotráfico; donde sobresale la cooperación en Salud, pues son bastantes los médicos costarricenses que han ido a especializarse en las universidades cubanas sin que se les cobrase ni un colón, como también son varios los médicos cubanos que llegan periódicamente a Costa Rica a capacitarse con el uso de nuevas tecnologías de atención médica. Y que no se nos olvide que, en más de una ocasión, Cuba ha enviado brigadas de médicos a Costa Rica para brindarle atención médica a nuestros compatriotas cuando nuestro sistema de salud no daba abasto para ciertas áreas.

Cuba es un país que nunca nos ha intentado perjudicar, más bien, nos ofrece su ayuda y nos ha recibido con los brazos abiertos, y ahora la delegación de nuestro gobierno los apuñala por la espalda, y todo por motivos… ¿ideológicos?, no, va mucho más allá de eso. Es válido criticar al gobierno de Cuba, sus políticas o los fundamentos ideológicos con los que se guía, siempre manteniendo el respeto a su soberanía, pero el no votar a favor de esta resolución no es exponer una crítica, es avalar una táctica de guerra unilateral injusta para perjudicar a un pueblo entero.

El bloqueo contra Cuba obstaculiza significativamente la entrada de alimentos, medicinas, equipo médico, combustible, materias primas y todo el resto de los elementos requeridos para cubrir las necesidades de la economía y del pueblo cubano, al perseguir y sancionar a todas las empresas alrededor del mundo que intenten comerciar con la isla. El esfuerzo que se debe hacer por parte de Cuba para obtener productos del exterior es por lo menos el triple del que hace cualquier país que comercia con normalidad, el bloqueo convierte a Cuba en una fortaleza sitiada, es una táctica de guerra; y el principal afectado por esta guerra no declarada es el pueblo cubano, cuyo único crimen ha sido nunca rebelarse contra la Revolución ni someterse a los intereses de Estados Unidos, de un gobierno extranjero.

El otro significado de esta decisión es la sumisión del gobierno a las presiones de Estados Unidos. Es sabido que la razón por la que más gobiernos (aunque ni tantos) decidieron votar en contra o abstenerse de votar esta resolución, es la presión ejercida por el nuevo gobierno de Donald Trump y su Secretario de Estado, el ferviente anticubano Marco Rubio, quienes recurrieron a tácticas intimidatorias como amenazas de revocación de visas e imposición de aranceles a quienes apoyaran la resolución, así como acusaciones infundadas contra el gobierno de Cuba como su supuesto apoyo al mercenarismo y al terrorismo, una deleznable forma de intervenir en la política de países soberanos.

La decisión de la delegación costarricense representa una legitimación de ese inmoral estilo de negociación del trumpismo, de cómo el recurrir a amenazas para hacer que los demás países pongan su soberanía y la de un país agredido por debajo de los intereses gringos es una estrategia funcional, ya que en efecto habrá gobiernos como este que sí rebajarán su soberanía y la de Cuba con respecto a los intereses de esa potencia extranjera.

Tal vez alguno crea que por lo menos abstenerse de votar fue mejor que votar en contra, pero el silencio frente a una agresión unilateral y despiadada no es más que complicidad hacia un crimen; y el mantener ese silencio para quedar bien con el agresor mientras se trata de aparentar neutralidad ante el mundo, es ser un pendejo.

El Bloqueo a Cuba viola la Carta de las Naciones Unidas, el Derecho Internacional, la Autodeterminación de los pueblos y la Paz

Vladimir de la Cruz

(Intervención en el Acto “Voces contra el Bloqueo: Memoria viva de 65 años de bloqueo.”, organizado por la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales Manuel Mora Valverde, Cátedra Abierta Manuel Mora Valverde la Universidad Estatal a Distancia, UNED, con participación del Jefe de la Misión Diplomática de Cuba en Costa Rica, Eric Valdés, realizado en el Paraninfo de la Universidad Estatal a Distancia, UNED, el martes 28 de octubre del 2025).

Nos reúne el compromiso de protestar y luchar contra el Bloqueo o Embargo, como también lo llama Estados Unidos, de carácter criminal, que por 65 años ha impuesto a la República y al pueblo de Cuba.

El Bloqueo es un acto que viola la Carta de las Naciones Unidas, las normas que regulan el Derecho Internacional, que afecta la libre determinación de los pueblos a su propio desarrollo político, económico, social, cultural relaciones internacionales, altera y viola del derecho a la Paz. Es un acto de reflexión sobre el impacto y la historia de este bloqueo, en solidaridad con el valiente y heroico pueblo de Cuba.

Bajo el concepto de Bloqueo o de Embargo, contra la República y el pueblo de Cuba se agrupan un conjunto de leyes, de medidas y acciones del gobierno estadounidense, todas de carácter coercitivo y represivo que de manera unilateral, a modo de gendarme internacional ha impuesto extraterritorialmente hacia Cuba y contra sus relaciones internacionales, habida cuenta de que Cuba no es un Estado de la Unión Americana, ni un Estado asociado, como lo es Puerto Rico, ni es una colonia de los Estados Unidos.

Este conjunto de leyes y regulaciones impuestas a Cuba regulan prohibiciones, relaciones económicas, comerciales y financieras, entre otros aspectos.

Este tipo de medidas empezaron en octubre de 1960 bajo el gobierno de Dwight D. Eisenhower, con motivo de las expropiaciones, de compañías y de ciudadanos estadounidenses, que se impulsaban por el gobierno revolucionario, después de derrotada la tiranía de Fulgencio Batista.

A medida que la Revolución cubana se afianzaba y avanzaba las medidas también se iban atilintando, alcanzando un alto nivel de tensión con la crisis de los misiles en octubre de 1962.

La presión del bloqueo hasta 1992 se hizo directamente a Cuba. A partir de ese año Estados Unidos se excedió en las medidas, provocando acciones extraterritoriales, al imponer sanciones a terceros países que acogieran a empresas cubanas, o subsidiarias de ellas y a barcos que comerciaran con Cuba.

Entre las leyes y regulaciones que se usaron y establecieron con este carácter fueron una vieja ley de 1917, que prohibía comerciar con el Enemigo, y las que durante la Revolución se fueron dando como las leyes de “Cooperación Internacional”, de 1961; la de Regulaciones al “Control de los Activos Cubanos”, de 1963; la “Ley para la Democracia en Cuba”, de 1992, también conocida como “Ley Torricelli”; la “Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas”, de 1996, también conocida como “Ley Helm-Burton”.

En 1999, el presidente Bill Clinton amplió el embargo comercial prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba por valores superiores a 700 millones de dólares anuales, siendo por ello la primera ley transnacional en el mundo. También impuso la “Ley de Sanciones Comerciales e Incremento del Comercio”, del año 2000.

La Revolución Cubana en 1959 había hecho surgir un país, una República totalmente independiente; había marcado el inicio de una nueva época en las relaciones políticas, diplomáticas e internacionales, en todo el continente, al declararse como una Revolución Socialista, el 16 de abril de 1961, a 90 millas de los Estados Unidos.

En aquellos años el mundo socialista, el Sistema Mundial Socialista, el llamado Bloque del Este, se concentraba en la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, en los países socialistas de la llamada Europa Oriental, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Albania, además de China, Corea del Norte, Vietnam del Norte, Mongolia, Yemen del Sur (1967-1990), al que se integraba Cuba desde 1961.

La URSS comprendía 14 Repúblicas: Ucrania, Bielorrusia, Kazajistán, Moldavia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán, Uzbekistán, Rusia, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Ucrania y los países bálticos, Estonia, Letonia, Lituania.

También se comprendía como parte de esa lucha socialista internacional la lucha insurgente y de liberación nacional que se daba en distintas partes del mundo, especialmente en su carácter anticolonial en África y Asia.

Por breves períodos, en el esquema de la Guerra Fría, se conceptuaron como “países de tipo o de orientación socialista”, considerando algunos casos de gobiernos reformistas por las reformas que impulsaban, o “países en vías de desarrollo socialista”, que fueron parte del Movimiento de Países No Alineados, entre ellos Laos, Kampuchea Democrática, Egipto (1952-1973), Siria (1955–1961, 1963–2024), Irak (1958-1963, 1968-2003), Guinea Ecuatorial (1958-1978), Malí (1960-1991), la República Democrática de Somalia (1969-1977), Argelia (1962-1991), Birmania (1962-1988), República Popular de Angola (1975–1990), República Centroafricana, Libia (1969-2011), República Popular de Mozambique (1975–1990), Tanzania (1964-1985), Zambia (1964-1991), Ghana (1960-1966), Perú, por su gobierno reformista (1968-1975), Sudán (1969-1972), República Popular del Congo (1969-1991), Chile, bajo el gobierno de Salvador Allende, (1970-1973), Jamaica (1972-1980), Cabo Verde (1975-1991), Santo Tomé y Príncipe (1975-1991), Uganda (1969-1971), Indonesia (1959–1966), India (1947-1991), República Popular de Bangladés (1971–1975), República Democrática de Madagascar (1972–1991), Guinea-Bisáu (1973–1991), Derg (1974–1987), República Democrática Popular de Etiopía (1987–1991), República Democrática Popular Lao (1975–1991), República Popular de Benín (1975–1990), República Árabe Saharaui Democrática (1976-1991), Seychelles (1977–1991), República Democrática de Afganistán (1978–1991), Gobierno Popular Revolucionario de Granada (1979–1983), Nicaragua (1979–1990), República Popular de Kampuchea (1979–1989), Zimbabue (1980–1991), Burkina Faso (1983–1987), Segunda República del Turquestán Oriental (1944–1949 y la India.

Esta descripción alteraba las concepciones geopolíticas de los Estados Unidos como la potencia hegemónica, de tipo capitalista, luego de la II Guerra Mundial, en su preocupación por el avance del socialismo y la lucha por el socialismo a escala mundial.

El mundo, después de finalizada la II Guerra Mundial se dividió en los Bloques socialista y capitalista, en los Bloques del Este y del Oeste, y por los símbolos de la existencia de los países detrás de las llamadas “Cortina de Hierro” y de la “Cortina de Bambú”, en el Asia y extremo oriente, originando del mismo modo el marco de las relaciones internacionales bajo el concepto de la Guerra Fría, que fue un paraguas de contención, que se impuso al avance de las luchas por el socialismo.

La Liberación Nacional de las colonias impulsó el Movimiento de Países No Alineados, como un nuevo bloque de países frente a los países socialistas y capitalistas.

En el marco de la Guerra Fría, en América Latina, los Estados Unidos, estimuló e impulsó las dictaduras, los gobiernos militares, autoritarios, no democráticos, el fortalecimiento de los ejércitos, las políticas conservadoras del Plan Truman, del 12 de marzo de 1947, que daba apoyo a los “pueblos libres” que “resistían los intentos de regímenes que amenazaban el capitalismo”, y las políticas económicas del Plan Clayton, a finales de la década de 1940, de 1946, e inicios de la década de 1950, orientadas a frenar y “neutralizar”, la presencia comunista y revolucionaria y movimientos insurrectos en las zonas agrarias y urbanas del continente, constituyendo una especie de Plan Marshall para América. El macartismo, en la década de 1950, como política de represión, hostilidad y excitación mental y nerviosa anticomunista, en los Estados Unidos, se proyectó al continente con prohibiciones, reacciones y represiones políticas para los comunistas, socialistas y movimientos revolucionarios de la izquierda política, y la persecución de personas de los distintos estratos sociales y profesionales, que se les acusara de comunistas, llevando a algunos de ellos a la muerte, como en los Estados Unidos, a la silla eléctrica.

La Revolución Cubana se levantó en ese marasmo, de esa inmovilidad política y de esa paralización que se presentaba, y de ese núcleo de contradicciones, como una gran lucha popular, democrática contra la dictadura de Batista, lo que gozaba de simpatía y apoyo en el continente, escapándose de los controles que Estados Unidos ejercía de los movimientos revolucionarios, agrarios y campesinos latinoamericanos.

Frente a la insurgencia armada, revolucionaria, socialista y de la lucha de clases, también desde los Estados Unidos se impulsó la teoría del desarrollo por etapas del crecimiento y evolución económica, proponiendo avanzar a mejores estadios de desarrollo, sin necesidad de ir por la vía socialista, avanzando por mejoramiento del sistema capitalista, y sin la necesidad de sustituir el sistema capitalista. Lo usual era ubicar a los países en niveles o etapas de desarrollo, dentro del capitalismo.

La lucha armada, como una vía para la revolución socialista fue un amplio tema de discusión y de acción revolucionaria.

La lucha pacífica y la lucha armada fue tema de discusión en las décadas de 1960 y 1970, con las vías electorales o pacíficas de la revolución que fueron parte de esta dinámica. La política de la coexistencia política entre los sistemas capitalista y socialista, de la década de 1960, contribuyó en este escenario político e ideológico.

Las izquierdas se dividieron en estas discusiones y prácticas políticas. Frente a alzamientos de luchas armadas fracasadas, la insurgencia revolucionaria de Cuba, por la vía armada, de manera exitosa despertó los entusiasmos del triunfo socialista en el continente, aspecto que no se tenía avizorado. Cuba se levantó como un faro luminoso.

Los Movimientos de Liberación Nacional en África y Asia especialmente cobraron fuerza y se sumaron en la lucha conceptuada hacia el socialismo.

El triunfo de la Revolución Cubana estimuló parte de estas concepciones. Trató de articular el esfuerzo de la transmisión de experiencias revolucionarias, con la convocatoria a la Conferencia de la Tricontinental, en 1966, que reunió todo tipo de organizaciones, partidos y movimientos de izquierda, socialistas, comunistas y revolucionarios, que se enmarcaron en la lucha por la Liberación Nacional, la consolidación de la Independencia de las colonias y la Soberanía nacional. En la Conferencia de la Tricontinental participaron 500 representantes de 82 países, de Asia, África y América Latina, con una delegación importante de fuerzas de izquierda de Costa Rica que asistió. El próximo año se celebrará el 60 aniversario de aquel encuentro. De allí partió el Che Guevara en la década de 1960 a proyectar ese ideal revolucionario, con su consigna de “crear dos, tres, muchos Vietnam”, dado el empuje revolucionario de la lucha del pueblo vietnamita en esos años.

Por aquellos años también se hablaba del Tercer Mundo, que comprendía a esos países que hoy se conceptúan en el llamado Sur Global.

En 1967, Cuba impulsó la creación de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) y la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), como parte de las políticas de solidaridad y apoyo a la liberación nacional de las colonias y pueblos oprimidos. La Revolución Cubana se convirtió en el país líder de este tercermundismo y de estas organizaciones internacionales.

El siguiente movimiento exitoso de lucha armada triunfante, en el continente, lo constituyó, a finales de la década de 1970, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, también con un carácter antidictatorial muy marcado, sin una Bandera Socialista, como no se ha desarrollado de esa manera, aunque sí perfilaba ese rumbo.

En ambos procesos, el de Cuba y el de Nicaragua, con distintas intensidades y compromisos, desde Costa Rica se contribuyó a apoyar la insurgencia revolucionaria. Desde Costa Rica se contribuyó al proceso revolucionario de Cuba, en arma y a denunciar los apoyos mercenarios que se hacía desde la costa caribeña a la contra revolución cubana y a las acciones, vinculadas a la invasión de Bahía Cochinos. Especial apoyo hubo con el proceso insurreccional en Nicaragua, con las Brigadas Internacionales de combatientes costarricenses, que jugaron un papel muy destacado en la lucha contra la dictadura de Somoza y luego en la defensa de la Revolución Sandinista, enfrentando a los grupos contrarrevolucionarios que empezaron actuar contra ella desde Costa Rica, comandadas estas Brigadas por el compañero Manuel Mora Salas, esta noche aquí presente junto con otros compañeros combatientes internacionalistas.

Desde finales de la década de los 50, con la Sociedad de Amigos de la Revolución Cubana, se apoyó en Costa Rica el triunfo revolucionario del Movimiento 26 de Julio, su heroica lucha y el triunfo de la Revolución Socialista en Cuba.

Desde entonces se ha tenido, con Cuba y su pueblo, en alto, la bandera de la solidaridad, del respeto al cauce impreso de su Revolución, a la no injerencia en los asuntos internos de Cuba, y a respetar el desarrollo socialista de Cuba. Con ese brío se recibió al Canciller Raúl Roa García, cuando vino a la Conferencia de la OEA en 1960, cuando se empezaba a acusar a Cuba de su tendencia socialista. En aquella Conferencia aquí se le llamó a Raúl Roa “Canciller de la Dignidad”, defendiendo la Revolución Cubana.

A inicios de esta década el presidente Kennedy impulsó para contrarrestar el impacto de la Revolución Cubana el Plan de la Alianza para el Progreso, el Banco Interamericano para el Desarrollo y los Cuerpos de Paz; impulsó el Mercado común Centroamericano y una serie de organismos y planes regionales, entre ellos el Consejo de Defensa Centroamericano, CONDECA, que reúne a los ejércitos de Centroamérica, organismo del cual Costa Ria forma parte como país observador por no tener oficialmente ejército; congeló los activos cubanos en Estados Unidos, inclusive embargó el pago del arrendamiento de EE. UU. a Cuba que debía hacer por la Base militar de Guantánamo, embargo que permanece en «custodia» de un juez de EE. UU., que ha dispuesto de esos fondos como si fueran propiedad de EE. UU.

La Organización de Estados Americanos impuso sanciones multilaterales a Cuba el 26 de julio de 1964, que fueron levantadas el 29 de julio de 1975. En 1962 se expulsó a Cuba de la OEA y Estados Unidos exigió el rompimiento de relaciones diplomáticas. México fue el único país que no las rompió.

Con el presidente Carter se suspendieron regulaciones y restricciones, que las reinstauró Reagan en 1982, probablemente bajo la presión del auge de la insurgencia militar en Centroamérica, especialmente en El Salvador y Guatemala, luego del triunfo sandinista en Nicaragua.

Estados Unidos ha normalizado sus relaciones diplomáticas y comerciales con países comunistas como China y Vietnam, que los derrotó militarmente. La existencia de los exiliados cubanos establecidos en el estado de Florida ha dificultado el acercamiento de Estados Unidos con Cuba.

Algunos sectores productivos y sociales de Estados Unidos han presionado por mantener relaciones comerciales con Cuba. Por presión de los agricultores estadounidenses, el embargo fue debilitado, durante un tiempo, por la “Ley de Reforma de Sanciones y Mejora de las exportaciones”, que fue aprobada por el Congreso de los Estados Unidos, en octubre del 2000 y firmada por el presidente Clinton. La moderación del embargo permitió también la venta de bienes agrícolas y medicinas por razones humanitarias, por un breve período.

Ante la creciente demanda de productos cubanos, legisladores partidarios del libre comercio, elegidos por los estados del Oeste y las grandes llanuras centrales, de fuerte influencia y tradición agrícola, han intentado desde el 2000 suavizar o eliminar el embargo. Cuatro veces la Cámara de Representantes de los Estados Unidos ha apoyado levantar las restricciones de viajes, siendo apoyada en el 2003 por primera vez por el Senado. Sin embargo, el presidente George W. Bush, vetó el proyecto de ley.

En el año 2004, la administración de George W. Bush aplicó un nuevo paquete de medidas dentro de la llamada “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”. Dentro de las medidas tomadas, se limitan los viajes y envíos de remesas a solo los familiares cercanos (padres, abuelos, hijos, hermanos), y se alargó la espera para viajar a Cuba a tres años, en el año 2006, con el objetivo de restringir aún más los viajes de los estadounidenses a Cuba. Se impuso también la pena de cárcel y grandes multas, hasta de un millón de dólares, e ilegalizó la compra, por parte de ciudadanos estadounidenses, de bienes de consumo fabricados en Cuba fuera de Estados Unidos

El Bloqueo o el Embargo afecta a Cuba en millones de dólares. De acuerdo con el gobierno cubano, Cuba ha dejado de recibir, por exportaciones y servicios, 40 427,5 millones de dólares, ha tenido pérdidas en el comercio por reubicación geográfica del comercio por 592 millones de dólares, ha afectado a la producción y los servicios por 2 866,2 millones de dólares, el embargo tecnológico ha afectado en 9 375,0 millones de dólares, los servicios a la población se han afectado en 1 565,3 millones de dólares, en el campo monetario financiero la afectación ha sido de 8 640,2 millones de dólares y las limitaciones la emigración ha significado 6 533,8 millones de dólares.

Los Estados Unidos no ha dejado de creer que está, por su cercanía geográfica con Cuba, en la posición que tuvieron a finales del siglo XIX, cuando en 1898, con motivo de la Firma del Tratado de París, se involucraron en la llamada Guerra Hispano Estadounidense, que le permitió apropiarse de Puerto Rico, de las Filipinas y de Guam, sin poderse apropiar en ese momento de Cuba, la última importante colonia española que luchaba por su Independencia, que España negociaba con Estados Unidos, imponiéndose el dominio estadounidense desde 1899 hasta 1902, reservándose Estados Unidos el derecho de intervenir militarmente en la isla, en caso de que surgieran nuevos conflictos internos, y apropiándose a la vez, por arriendo, de la base militar de Guantánamo, territorio que tenía de manera ilegal, para asegurar y proteger las “inversiones estadounidenses”, imponiendo la Enmienda Platt en la Constitución Cubana de 1901, y ejerciendo control de aduanas y de préstamos de Cuba.

En los años siguientes los Estados Unidos tuvo un peso enorme en la economía y política de Cuba. La Enmienda dio origen a lo que en Cuba se conoce como la “República Plattista”.

Frente al desarrollo de la Revolución en la Sierra Maestra, en 1958, en vísperas del triunfo revolucionario Estados Unidos impuso un embargo de armas al régimen de Fulgencio Batista.

Con el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959, con la primera Ley de Reforma Agraria de Cuba, las expropiaciones que siguieron de empresas estadounidenses, que la propia Corte Suprema de Estados Unidos las validó, situación que Canadá y Reino Unido también habían aceptado.

En 1960 Cuba firmó un acuerdo con la Unión Soviética para comprar azúcar a cambio de petróleo ya que las empresas establecidas en Cuba, Texaco, Esso y Shell, se negaron a refinar, lo que obligó a Cuba a tomar la decisión de la nacionalización de ellas, lo que llevó al presidente Eisenhower a romper relaciones con Cuba, el 3 de enero de 1961, siguiendo con la ruptura con las relaciones comerciales, basándose en una “Ley de Comercio con el enemigo de 1917”, ley surgida en el marco de la I Guerra Mundial.

En 1933 se fortaleció esta ley por el Congreso de Estados Unidos que facultó al presidente para imponer sanciones económicas contra países extranjeros a través de la prohibición, la limitación o la regulación de las transacciones comerciales y financieras con países hostiles a Estados Unidos en tiempos de guerra. Eran los tiempos de desarrollo de la URSS, a partir del 30 de diciembre de 1922, y del avance del fascismo en Italia, a partir 31 de octubre de 1922, y del nazismo en Alemania, a partir del 20 de febrero de 1920.

De ese modo, a la Revolución Cubana había que descarrilarla desde sus inicios. Así impulsó los Estados Unidos la intervención de la CIA en Bahía Cochinos, en abril de 1961, y medidas para debilitar la vida económica de Cuba, reducir los salarios reales y monetarios, ocasionar hambrunas, desesperación y provocar con ello el derrocamiento del gobierno revolucionario.

Cuba se integró al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), que era la alianza comercial de los países socialistas, que le permitió mantenerse en pie, situación que se sostuvo hasta la caída de la URSS y de los países socialistas, a pesar del bloqueo que ya había iniciado Estados Unidos.

Esta situación obligó a tomar medidas restrictivas, en el llamado período especial, desde 1991 hasta prácticamente el 2007, en el consumo de combustible, de electricidad, en inversiones en la refinería, en la fábrica de níquel.

Estados Unidos aprovechando esta situación arremetió nuevamente impulsando las leyes para la “Democracia en Cuba” o “la Ley Torricelli, de 1992”, del gobierno de George Bush, ley que incluía sanciones para las empresas estadounidenses que mantuvieran tratos con Cuba a través de subsidiarias y prohibía que buques que recalaran en Cuba lo hicieran también en Estados Unidos.

Una segunda Ley, llamada “Para la Libertad y la solidaridad Democrática Cubana” o “Ley Helms-Burton” endureció la anterior ley estableciendo el derecho de acción civil contra cualquier persona que «trafique» con bienes de ciudadanos estadounidenses confiscados o expropiadas en Cuba, aplicable a actos realizados en Estados Unidos como fuera de Estados Unidos.

Se entendía, en esta ley, los actos de vender, transferir, distribuir, dispensar, truecar, dirigir, disponer de propiedad confiscada, o bien comprar, rentar, recibir, poseer, controlar, usar, adquirir o mantener un interés en propiedad confiscada; o a quien se involucre en una actividad comercial usando o beneficiándose de algún modo de propiedad confiscada, o cause, dirija, participe, obtenga provecho y de se involucre en el tráfico por medio de otra persona.

La “Ley Helms-Burton” le permite a Estados Unidos convertir en delito actos cometidos fuera de sus fronteras y tratarlos tal como si se hubieran cometido dentro de ellas.

Con esta ley se obligó a que empresas extranjeras terminaran sus negocios en Cuba y se redujeran las inversiones y cancelaran sus acuerdos comerciales con Cuba.

En el 2014 los presidentes Barak Obama y Raúl Castro anunciaron la normalización de las relaciones diplomáticas. El gobierno de Obama eliminó a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, facilitó las transacciones de exportación, financieras y comerciales y permitió el ingreso de inmigrantes cubanos a Estados Unidos cuando hubieren pisado la costa de este país.

En el 2017 se deterioran nuevamente las relaciones de Estados Unidos con Cuba, a la llegada de Donald Trump a la presidencia. Con Trump se revertieron las medidas tomadas por Obama y tomó 240 medidas contra Cuba. Entre ellas restringió viajes, prohibió que estadounidenses se alojen en hoteles del Estado cubano como en residencias privadas de ciudadanos cubanos, lo que afectó a más de 400 hoteles cubanos.

En el 2019 prohibió los viajes de estudiantes a Cuba, la llegada de aviones corporativos, cruceros, veleros y barcas pesqueras estadounidenses a Cuba, eliminó los permisos para que ciudadanos estadounidenses asistan u organicen encuentros o conferencias profesionales y participen en presentaciones públicas, talleres, competiciones atléticas o no atléticas y exhibiciones en Cuba, limitó la llegada de vuelos de aerolíneas estadounidenses a Cuba, y los vuelos comerciales de aerolíneas, los vuelos chárter y los vuelos chárter privados estadounidenses a Cuba.

Trump, también vetó los servicios de empresas destinadas a entregar remesas de dinero a Cuba, limitando las dirigidas a ciudadanos cubanos a $1000 por trimestre. Restringió importaciones, reincorporó a Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Impuso restricciones a navieras que exportan petróleo desde Venezuela a Cuba.

Con Trump se ha fortalecido el incrementado y el endurecimiento de las medidas del bloqueo a Cuba.

El endurecimiento del embargo durante el gobierno de Donald Trump es una de las causas principales de la reducción del crecimiento de Cuba desde el 2019. Mientras que el crecimiento de Cuba fue de un 2,2% en el año 2018, en el 2019 registró solo un 0,8%.

Con las medidas impuestas por Trump, Cuba no puede acceder a ningún mecanismo de compensación ni a recursos externos de organismos financieros internacionales.

A pesar de las sanciones al petróleo venezolano, Cuba ha continuado recibiendo petróleo venezolano, pero ha caído la cantidad de barriles de petróleo venezolano de 32 000 bpd de crudo, en el 2023, a 8000 bpd en junio de este año, 2025.

También, en junio Trump prohibió transacciones financieras directas o indirectas al ejército cubano, prohibió a ciudadanos estadounidenses viajar a Cuba, con algunas excepciones a foros y conferencias internacionales, y prohibió el turismo estadounidense a Cuba y el envío de remesas a Cuba.

Trump respalda el embargo económico a Cuba y se opone a los llamamientos para su eliminación en Naciones Unidas y otros foros internacionales.

El Bloqueo o el Embargo comercial hacia Cuba es el más prolongado que se conoce en la historia moderna. Ha sido condenado 30 veces por la Asamblea General de Naciones Unidas.

La comunidad internacional sostiene que el Bloqueo viola el derecho internacional.

En octubre de 2016, la votación en la ONU para poner fin al embargo Cuba contó con la abrumadora cantidad de 191 votos en contra y dos abstenciones: Estados Unidos e Israel, los dos únicos países que históricamente han votado en contra.

El máximo órgano de debate de Naciones Unidas ha reafirmado, entre otros principios, la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en asuntos internos, y la libertad de comercio y navegación internacionales

El resultado de las votaciones del Proyecto de Resolución contra el embargo de Estados Unidos a Cuba, presentado por Cuba en la Asamblea General de la ONU, es el siguiente, en orden cronológico.

Votaciones en la ONU sobre la resolución contra el bloqueo a Cuba (1992–2024)

Año

A favor

En contra

Abstenciones

Ausencias

1992

59

3 (Estados Unidos, Israel, Rumanía)

71

46

1993

88

4 (Estados Unidos, Israel, Albania, Paraguay)

57

35

1994

101

2 (Estados Unidos, Israel)

48

33

1995

117

3 (Estados Unidos, Israel, Uzbekistán)

38

27

1996

137

3 (Estados Unidos, Israel, Uzbekistán)

25

20

1997

143

3 (Estados Unidos, Israel, Uzbekistán)

17

22

1998

157

2 (Estados Unidos, Israel)

12

14

1999

155

2 (Estados Unidos, Israel)

8

13

2000

167

3 (Estados Unidos, Israel, Islas Marshall)

4

15

2001

167

3 (Estados Unidos, Israel, Islas Marshall)

3

16

2002

173

3 (Estados Unidos, Israel, Islas Marshall)

4

11

2003

179

3 (Estados Unidos, Israel, Islas Marshall)

2

7

2004

179

4 (Estados Unidos, Israel, Palaos, Islas Marshall)

7

7

2005

182

4 (Estados Unidos, Israel, Palaos, Islas Marshall)

1

4

2006

183

4 (Estados Unidos, Israel, Palaos, Islas Marshall)

1

2007

184

4 (Estados Unidos, Israel, Palaos, Islas Marshall)

1

2008

185

3 (Estados Unidos, Israel, Palaos)

2

2009

187

3 (Estados Unidos, Israel, Palaos)

2

2010

187

2 (Estados Unidos, Israel)

3

2011

186

2 (Estados Unidos, Israel)

3

2012

188

3 (Estados Unidos, Israel, Palaos)

2

2013

188

2 (Estados Unidos, Israel)

3

2014

188

2 (Estados Unidos, Israel)

3

2015

191

2 (Estados Unidos, Israel)

0

2016

191

0

2

2017

191

2 (Estados Unidos, Israel)

0

2018

189

2 (Estados Unidos, Israel)

0

1 (Moldavia)

2019

187

3 (Estados Unidos, Israel, Brasil)

2 (Colombia, Ucrania)

1 (Moldavia)

2021

184

2 (Estados Unidos, Israel)

3 (Brasil, Colombia, Ucrania)

4 (Myanmar, Moldavia, República Centroafricana, Somalia)

2022

185

2 (Estados Unidos, Israel)

2 (Brasil, Ucrania)

4 (Liberia, Moldavia, Somalia, Venezuela)

2023

187

2 (Estados Unidos, Israel)

1 (Ucrania)

3 (Moldavia, Somalia, Venezuela)

2024

187

2 (Estados Unidos, Israel)

1 (Moldavia)

3 (Afganistán, Ucrania, Venezuela



El embargo tiene el objetivo de evitar el éxito del plan económico del estado cubano, evitando así que la Revolución Cubana sirva de ejemplo en otros países latinoamericanos.

Desde 1964 del Departamento de Estado también ha afirmado que Cuba representa una amenaza a la hegemonía de Estados Unidos y un desafío abierto a la Doctrina Monroe.

El Bloqueo no ha impedido que algunos países no se sometan a las presiones de la Casa Blanca, que actúan como socios comerciales de Cuba, tanto en las importaciones como exportaciones, como son China, España, Alemania, Portugal, Suiza, Países Bajos, Indonesia, Singapur, México, Argelia, Brasil.

En las relaciones comerciales internacionales, Cuba no puede usar el dólar estadounidense en sus transacciones, lo que le impide tener cuentas bancarias en terceros países en ese tipo de moneda y acceder a créditos por parte de bancos estadounidenses o sus filiales en otros países. Tampoco puede acceder a créditos de instituciones internacionales como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo

En el ámbito sanitario, el embargo ha afectado la llegada de equipos e implementos médicos como oxígeno medicinal, medios de diagnóstico, medicamentos varios, ventiladores pulmonares y los insumos necesarios para llevar a cabo fertilizaciones in vitro y trasplantes de diverso tipo debido a la imposibilidad de comprar productos estadounidenses dentro de esta categoría.

La violación que hace los Estados Unidos por el carácter extraterritorial de su política de Bloqueo ha sido denunciada en los documentos finales de las Conferencias o Encuentros mundiales como la XIX Cumbre del MNOAL, la III Cumbre Sur, la Resolución contra el bloqueo adoptada en el marco de la 38 Cumbre de la Unión Africana, la de la VIII Cumbre de la CELAC, la XXIII Cumbre del ALBA-TCP, la Declaración del Comité de Coordinación Conjunta G77-MNOAL, la 47 Conferencia de Jefes de Gobierno de CARICOM y la 48 reunión ministerial del G77 y China, entre otros foros importantes.

El bloqueo económico, comercial y financiero socava la economía cubana, afecta, directamente, el bienestar de la población, sin distinguir entre sectores sociales o actores económicos, o políticos.

El bloqueo limita los derechos constitucionales de los ciudadanos estadounidenses y vulnera la soberanía de terceros Estados al imponer sanciones extraterritoriales.

Consideremos algunas cifras. 10 minutos de bloqueo equivalen a 142 mil 966,82 dólares, 2 horas de bloqueo equivalen a 1,4 millones de dólares aproximadamente, 2 días de bloqueo equivalen a 40 millones de dólares, 6 días de bloqueo equivalen a 129 millones de dólares aproximadamente, 16 días de bloqueo equivalen a 339 millones de dólares aproximadamente, 2 meses de bloqueo equivalen a 1 600 millones de dólares.

Desde el mes de marzo de 2024 al 28 febrero del 2025 el bloqueo ha causado daños y perjuicios materiales a Cuba estimados en 7.556,1 millones de dólares.

El bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por 2 billones 103 mil 897 millones de dólares.

En los más de sesenta años de bloqueo el impacto ha sido de 170 000.677,200 millones de dólares, una factura que se le ha pasado al pueblo cubano, que heroicamente la ha resistido aun cuando afecta e impacta a todos los sectores de la sociedad cubana, obstaculizando el bienestar y desarrollo y bienestar del pueblo cubano.

El bloqueo afecta el cuadro básico de medicamentos de Cuba en todo sentido, en producción de medicinas. En adquisición de tratamientos y medicamentos avanzados de fabricación estadounidense, en adquisición de equipos de las diversas especialidades médicas, que ha repercutido para elevar las listas de espera en cirugías casi a un millón de personas.

Empresas de fabricación de instrumentos médicos como Baxter Healthcare, la primera en ventas de máquinas de diálisis a América Latina, y la empresa Drake Whillock, tienen prohibido vender equipos a Cuba.

En educación el bloqueo también tiene su impacto, especialmente en la adquisición de materiales educativos y en la producción de libros de texto. Solo en el 2024 se dejaron de producir textos docentes equivalentes a 2.147.300 ejemplares para escuelas.

En el campo de las exportaciones cubanas el bloqueo provocó daños y perjuicios por 2.608.000 millones de dólares.

Del mes de marzo del 2024 al de febrero del 2025, 40 bancos extranjeros se negaron a realizar operaciones con entidades bancarias cubanas (27 bancos de Europa, 6 de América y 7 del resto del mundo), con 140 operaciones involucradas.

El impacto de la inclusión en la lista de Estados supuestamente patrocinadores del terrorismo, que se ha hecho de Cuba, ha sido significativo para el sector del turismo. Ha hecho reducir el número de visitantes casi en un 50% solo de la Unión Europea.

De marzo de 2024 a febrero de 2025 ese impacto ha sido 2 mil 528 millones 791 mil 469 dólares.

Estados Unidos ha impuesto requerir visa de entrada a cualquier persona que haya viajado a Cuba lo que ha generado un efecto adverso en la llegada de visitantes de los 42 países y ha desalentado los viajes de estadounidenses a Cuba.

En el sector de energía y minas, los daños en este mismo periodo se estima en 496 millones 75 mil 620 dólares. La Unión Nacional Eléctrica reporta el monto más grande de las afectaciones, con 279 millones 345 mil 500 dólares.

Desde el 10 de enero de 2024, la central termoeléctrica Ernesto Che Guevara no ha podido recibir repuestos para sus bombas luego de que la empresa italiana proveedora C.R. Technology Systems fuera adquirida por Trillium Flow Technologies, que gestiona las compras desde EE.UU.

Frente a toda esta criminal política hay dichosamente un rechazo universal al Bloqueo, así expresado en diversos foros internacionales y en las Asambleas Generales de la ONU, de 193 países, como la 80 Asamblea General que se realiza en estos días, que conocerá de nuevo el tema del bloqueo a Cuba.

De los 193 países miembros de la ONU, en esta ocasión del 2025, probablemente algunos países que han votado, en años anteriores, en contra del Bloqueo se abstengan o se sumen a las posiciones de los Estados Unidos por la presiones que están sufriendo directamente del propio presidente Trump, por la redefinición geopolítica que está impulsando para hacer de los Estados Unidos el país hegemónico más importante del mundo, y por estar tratando de imponer un poder mundial unipolar., con los Estados Unidos al frente, y como el gendarme internacional sin control ni límite. Pero, no habrá duda que la inmensa mayoría de países, y con ellos de pueblos del mundo, condena el bloqueo y exige que se suspenda o elimine.

De nuestra parte, condenamos el bloqueo, pedimos que se elimine, que se respete el Derecho de autodeterminación de los pueblos, que se respete la Independencia, la Libertad, la Soberanía de la República de Cuba.

Frente al Bloqueo, nos sumamos a clamar con el pueblo cubano, ¡Patria o Muerte, Venceremos!

El mundo civilizado cierra filas con Cuba

Rafael A. Ugalde Q.
Periodista, abogado y notario por la U.C.R.

Con la verdad de frente y la dignidad de escudo, la Revolución y el pueblo cubano obtuvieron una nueva y aplastante victoria contra el bloqueo comercial y financiero en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Estados Unidos y sus países súbditos, en un contexto político y diplomático internacional complicadísimo.

La Asamblea General de ON pidió por trigésima tercera vez y por aplastante mayoría el fin del bloqueo económico y financiero de Estados Unidos contra Cuba, con pérdidas de 40 millones de dólares cada dos días de cerco ilegal a la isla, según datos oficiales.

Si bien todas las dificultades de la sociedad cubana no se deben exclusivamente a este bloqueo que ya lleva más de 60 años, faltaría a la verdad quien no reconozca a éste como el principal obstáculo para el desarrollo de la nación caribeña.

Durante más de seis décadas, Estados Unidos y sus acólitos han sometido a toda clase de privaciones al pueblo y gobierno cubanos con la confesa intención de producir levantamientos internos bajo control de ellos, acabar con el socialismo y abrir las puertas a iniciativas reformistas, afines a sus intereses imperiales.

La resolución de 2025 obtuvo 165 votos a favor, 7 en contra (Argentina, Estados Unidos, Hungría, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania) y 12 abstenciones (Albania, Bosnia y Herzegovina, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Estonia, Letonia, Lituania, Marruecos, Moldavia, Rumanía y Polonia).

Costa Rica, al plegarse a naciones como Ecuador, país suramericano últimamente señalado por el presidente colombiano, Gustavo Petro, como nación que alberga una sección de la Junta Mundial del narcotráfico, borró con el codo la imagen dejada en la anterior Asamblea mundial, cuando votó contra el bloqueo.

Asimismo, tras plegarse a países del Este de Europa como Estonia, Letonia, Lituania, Moldavia, Rumanía y Polonia, la cancillería tica da un espaldarazo a las posiciones guerreristas de la OTAN y el innegable resurgimiento del neonazismo en Europa Occidental.

Igualmente, su política de “abstención” en la ONU, equivale a cerrar fila junto a la dictadura del rey Mohamed VI de Marruecos, que lleva a cabo otro genocidio contra el pueblo saharaui, desconociendo el Derecho Internacional y negar la soberanía del Sáhara Occidental.

El triunfo cubano tiene como telón de fondo una guerra en el Este de Europa que amenaza con extenderse por todo el viejo continente, la insistencia norteamericana de empoderar el sionismo y el terrorismo como “normalidad” en el Medio Oriente y el intento de incendiar América Latina y el Caribe, amenazando con invadir a Venezuela y Colombia.

Por el momento, ya tiene tomada la isla de Trinidad y Tobago – 11 kms de la costa noreste de Venezuela – como centro de operaciones militares.

Como se recuerda, el gobierno norteamericano, levanta el relato del combate del “narcotráfico y el terrorismo” para movilizar más de 5000 mil marines, portaviones, tanques, misiles tierra y aire, siete buques de la Armada y los modernos aviones de combate furtivos F16.

Sin embargo, antes ni ahora que la Casa Blanca bombardea “barcos” y “buques” cargados de drogas – entiéndase botes con motor fuera de borda- ha mermado la demanda de los estupefacientes ilegales en el interior de Estados Unidos.

Empero, a pesar de las amenazas de Estados Unidos y sus acostumbrados chantajes, la mayoría de las naciones de la ONU votaron contra el ilegal, inhumano y arbitrario bloqueo.

La resolución titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, reafirma, entre otros principios, “la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en sus asuntos internos y la libertad de comercio y navegación internacionales, consagrados en numerosos instrumentos jurídicos internacionales”.

Asimismo, expresa preocupación por disposiciones reglamentarias, como la promulgada por Estados Unidos el 12 de marzo de 1996, conocida como “Ley Helms-Burton”, “cuyos efectos extraterritoriales afectan a la soberanía de otros Estados, a los intereses legítimos de entidades o personas bajo su jurisdicción y a la libertad de comercio y navegación”.

Esta importante resolución exhorta a todos los Estados a que se abstengan de promulgar y aplicar leyes y medidas que los contravengan, instando a la derogación de ese tipo de medidas a quienes aún las impongan. Agrega una solicitud al secretario general para que consulte con los órganos y organismos de las Naciones Unidas, para preparar un informe sobre el cumplimiento de la resolución a la luz de los propósitos y principios de la Carta de la ONU y del derecho internacional y se lo presente en su octogésimo primer período de sesiones.

Al presentar la resolución, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Padilla, denunció el carácter ilegal, inhumano y extraterritorial del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos.

Subrayó que esta política constituye un acto de castigo colectivo que viola los derechos humanos del pueblo cubano y obstaculiza su desarrollo en sectores esenciales como la salud, la energía y la alimentación.

Como se sabe, explicó el canciller, el impacto de este tipo de agresión no es solo económico. Se aplica por diseño, agregó, con fría premeditación respecto a su impacto social y humanitario sobre millones de personas.

El diplomático cubano denunció las presiones ejercidas por el Departamento de Estado para modificar el voto de los Estados Miembros respecto a la resolución y criticó en dicho foro el despreció de Estados Unidos por la paz en América.

Fustigó que Estados Unidos haya “adoptado la práctica criminal de cometer asesinatos en alta mar o dentro de las aguas jurisdiccionales de otros países a manos de sus Fuerzas Armadas”, tanto en el Caribe como en el Pacífico.

Del 1 de marzo de 2024 al 28 de febrero de este año este bloqueo causó daños y perjuicios materiales a Cuba por 7.556,1 millones de dólares; además privó a los pueblos latinoamericanos y caribeños de los adelantos científicos en medicina, biotecnología, farmacología, arte y cultura en general provenientes de la isla antillana.

Algo tiene bueno para los pueblos el socialismo que sus enemigos no escatiman recursos y medios para combatirlo.