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Etiqueta: cambio climático

¿Sombras nada más?

Por Memo Acuña. Sociólogo y escritor costarricense.

En la transición entre el 2023 y este recién estrenado 2024, algunos medios de comunicación internacionales y especializados colocaron en la agenda la discusión sobre un nuevo término para definir el impacto de las acciones humanas sobre el planeta.

Al parecer ya la fatiga del término “huella de carbono” ha hecho de las suyas y no es útil para abordar la complejidad de las acciones humanas sobre su entorno.

Ahora la propuesta resulta un tanto más integral: “sombra climática”, que implica una visión más holistica (según los propios medios) y recupera la sumatoria de las decisiones individuales (y colectivas) sobre el ambiente.

Este concepto, por interesante y novedoso, asume por ejemplo que las decisiones como votar o tener conciencia sobre el cambio climático, son aspectos que van dejando tras de sí una estela, una especie de sombra que afectará de forma individual y luego colectiva, la vida en este mundo.

Me resulta evocador y provocador este término. No solo porque la evidencia de que algo con este clima veraniego está pasando y tiene que ver de forma irrefutable con nuestras acciones sobre la misma naturaleza, sino porque ya empieza uno a entender que los impactos de las formas como estamos eligiendo van más allá de entregarle la gerencia del país a personas sin expertiz, o lo que peor, con oscuras intenciones.

Este 2024, en todo caso, inicia con claroscuros a nivel político. Lo ocurrido en Guatemala en la toma de posesión del nuevo presidente, Bernardo Arévalo, solo confirma que las decisiones en el pasado se expresarán en el presente e impactarán definitivamente nuestro camino. En Costa Rica y a la vuelta de la esquina decidiremos en pocos días el destino del ámbito local en las elecciones municipales. No es menor lo que se juega. Por ejemplo, el desarrollo de localidades realmente deterioradas, su cohesión social.

No son sombras nada más las que se ciernen sobre nosotros cuando actuamos como actuamos al tomar decisiones políticas. Son huellas que se quedarán definitivamente y para siempre reflejadas en nuestra vida y nuestro entorno colectivo. Ya estamos pagando estas consecuencias en la sociedad costarricense con el finiquito de lo que alguna vez fue excepcional.

Disipemos esas sombras. Construyamos algo distinto.

Costa Rica en la COP 28: el concepto de transición ecológica

Alberto Salom Echeverría

“El Concepto de transición ecológica abarca, el conjunto de medidas y

estrategias adoptadas en la esfera política, económica y social para la

lucha contra la contaminación y el cambio climático y para la protección de

la biodiversidad y de los recursos naturales.”

Costa Rica, nuestro “pequeño-gran país” había conquistado un gran prestigio en el contexto mundial de naciones, por haber apostado a un desarrollo verde, ambientalmente sostenible en gran parte de su pequeño territorio. El sexto informe del Estado de la Nación constata con datos fehacientes que, más del 50% del territorio costarricense está cubierto de ecosistemas naturales y adicionalmente un 26% de éste lo constituyen agroecosistemas arbolados y forestales. Con escasas excepciones, todos los gobiernos anteriores al actual del presidente Chaves, han permanecido adheridos a esta determinación sin alterarla en lo medular, aunque ha habido doblez, como cuando se ha permitido a particulares incursionar en los territorios indígenas, o se ha vuelto la vista al lado para disimular la tala de árboles en parques nacionales para robar madera.

En febrero del 2020, el gobierno costarricense del presidente Carlos Alvarado Quesada, dio un paso trascendental adelante al dar a conocer el “Plan Nacional de Descarbonización para el 2050”; una estrategia orientada a demostrar como dijera el presidente Alvarado que: “El plan de descarbonización consiste en mantener el crecimiento económico en una curva ascendente y al mismo tiempo generar una curva descendente en el uso de combustibles fósiles, para dejar de contaminar.”

En su momento esta estrategia recibe el apoyo de los más amplios sectores sociales y políticos costarricenses, independientemente de las diferencias que hubiesen tenido unos y otros con el gobierno. Se trata de uno de esos vértices cruciales del alma costarricense que refleja nuestros sueños e identidad única. Es uno de esos objetivos de largo aliento que distinguen una nacionalidad, cuyos antecedentes son la declaratoria de la gratuidad de la enseñanza pública, las garantías sociales y el código del trabajo, la justicia social, la garantía de la libertad en general y de la libertad electoral en particular, la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, la no discriminación a los derechos de las minorías y, ¡cómo no!, la abolición del ejército para consagrar la vocación de paz y la civilidad.

Fue por eso, por la apuesta a un desarrollo sostenible y sustentable, por lo que, nuestro país recibió ese año el premio “Campeones de la Tierra” del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Un reconocimiento singular que dio pábulo a los esfuerzos de Costa Rica por convertirse en un colíder, junto a Chile, de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 25) que se llevó a cabo en Santiago de Chile, en diciembre del 2020.

Sin embargo, desoyendo la resonancia planetaria del decantado consenso nacional alrededor de la sostenibilidad eco ambiental, del estilo de desarrollo sustentable que se estableció a lo largo de décadas de esfuerzos previsores, el actual gobierno del señor Chaves Robles y su equipo de trabajo, se separaron abruptamente de esta tradición, al optar por la pretensión de recorrer el pedregoso y desprestigiado camino de la exploración y explotación del petróleo y del gas natural. No solo quiebra una tradición, de acometer esa ruta, también rompe con las enormes posibilidades que poseemos como nación de desplegar un desarrollo sostenible y sustentable para alcanzar la carbono neutralidad en el 2050, tal como se estableció en el mencionado Plan Nacional de Descarbonización al 2050. Un aporte de ejemplo valeroso de una pequeña nación como la nuestra, ante las tribulaciones que padecemos como humanidad por el calentamiento global y el cambio climático.

¿Podemos prescindir de las energías fósiles en este momento? Está claro que se trata de una transición ecológica, por lo consiguiente no podemos desprendernos por completo de estas energías contaminantes súbitamente. Pero la estrategia en la transición debe implicar el objetivo de potenciar las energías limpias -como en gran parte lo había venido haciendo Costa Rica- y al mismo tiempo disminuir nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Si no es ese el objetivo cardinal de esta época de transición, entonces no quiere decir nada. Se trata de continuar moviéndonos hacia una nueva política económica y social, así como una nueva cultura con la vista puesta en un desarrollo limpio, verde, sostenible y sustentable que, también ha demostrado ser rentable.

La nueva política en la transición conducente a la descarbonización debe implicar como se señala en el Plan de Descarbonización, una reforma ambiental para crear nuevas instituciones modernas, digitales y flexibles para gestionar la transformación en el estilo del desarrollo. Ha de implicar una reforma al sistema de transporte público reitero, basado en energías limpias; el plan también dejó establecido el propósito de crear mecanismos eficientes para la recolección, separación, reutilización y eliminación de residuos; deberá producirse un incremento de la cobertura forestal a un 60%; en la política fiscal se estableció la meta de aumentar los impuestos a aquellas actividades económicas que continúen utilizando combustibles fósiles y también a aquellas otras que produzcan contaminación ambiental. Antes de la COP 25, de diciembre 2020, Costa Rica propuso al cónclave mundial tres prioridades: “ciudades y movilidad sostenibles, soluciones basadas en la naturaleza, y economía azul.”

¿Cuánto de estos propósitos y metas loables que se habían formulado se han programado por parte del gobierno actual? Todo indica que fueron echadas por la borda, cuando revisamos la actuación silenciosa de los representantes del actual gobierno en la reciente COP 28 de Dubái. Tampoco se promovió la participación de Organizaciones No Gubernamentales, como lo venía haciendo Costa Rica en las anteriores conferencias dedicadas a buscar acuerdos estratégicos para combatir el cambio climático. Y luego, se produce el gazapo conducente al descrédito de nuestro país, en que se incurrió tras haber anunciado la intención de encaminarse a la exploración y explotación del petróleo y del gas. Todo indica que el gobierno actual acometerá un camino errático, que asombró al mundo, ya que, entre otras cosas, se abstuvo de firmar la declaración de los países agrupados bajo las siglas de BOGA, (Beyond OIL & GAS Alliance, por sus siglas en inglés), una alianza de la que formaba parte nuestro país, encaminada a abandonar progresivamente la explotación de los hidrocarburos, del petróleo y gas; algo exactamente opuesto a las nefastas pretensiones señaladas por el Gobierno de Chaves más recientemente.

A este gobierno, o desgobierno lo llamo yo, carente de planes, excepto este desafortunado, sin políticas claras para la transición ecológica, le restan unos dos años y medio; un largo trayecto todavía, que amerita una seria atención por parte de los sectores democráticos que tengan la mira puesta en el progreso y en el desarrollo sostenible y sustentable con la ecología, con la Naturaleza en su conjunto y con la vida. Se impone una gran alianza para impedir un daño a nuestro país como el que se produciría si se le permite actuar en la dirección indicada por Chaves y sus acólitos. No podemos mantener una actitud pasiva o expectante. El futuro para una economía limpia, de colores verdes y azules, está en las manos de los amplios sectores sociales y políticos que se identifiquen con este vértice que significa el desarrollo ambientalmente sostenible y sustentable.

Compartido con SURCOS por el autor.

Nuevo paradigma en la lucha contra el cambio climático para el cuidado de la casa común: el trato hacia la naturaleza, la tierra y la transformación en el modo de producción actual

La Universidad de Costa Rica y la Rectoría le invitan a participar el próximo viernes 17 de noviembre a las 10:00 a.m. de la charla: “Nuevo paradigma en la lucha contra el cambio climático para el cuidado de la casa común: el trato hacia la naturaleza, la tierra y la transformación en el modo de producción actual”. Será impartida por el teólogo Leonardo Boff.

Para reservar su espacio, ingrese al siguiente enlace: https://rectoria.ucr.ac.cr/eventos/

Lanzamiento de exhibición: Reliquias de 2 Futuros Opuestos

El próximo miércoles 18 de octubre se llevará a cabo la exhibición de arte pop: “Reliquias de 2 futuros opuestos, proyecciones para el próximo siglo de cambio climático en Costa Rica”. La exhibición se estará realizando en  la Fundación Friedrich Ebert, Rohrmoser, San José a las 6 de la tarde. 

Para inscribirse, llenar el siguiente formulario: https://forms.office.com/pages/responsepage.aspx?id=tpID4-CT0ku1xLLLi8G4fXodLUy1RFhNqzNrGK3jMDFUQkhGVjQzWTdPRDhSR1JSQzBJTDdIWTdXSi4u 

Las inscripciones finalizan el 13 de octubre. 

Compartido con SURCOS por Lorea Pino.

Las universidades públicas ante al cambio climático

MBA Lic. Bach. Luis G Martínez Sandoval
Académico Universitario Titular
Carreras Comercio Exterior, Administración Aduanera
Sede Central UTN www.utn.ac.cr
Especialista en Relaciones Económicas y Políticas Internacionales,
MBA Administrador de Empresas énfasis Mercados Globales y Negocios Internacionales.
Ex Funcionario Banco Mundial IFC – Ecuador- y, América Latina,
Escritor, Científico Social

luis.martinez.sandoval@gmail.com

Luis G. Martínez Sandoval.

La Tierra es nuestro hogar y el daño a la Madre Tierra es irreversible. Los límites del crecimiento (Meadows:1972) han sido superados y hemos talado el árbol de la ciencia del bien y del mal.  El Huerto del Edén creado por Dios para que el ser humano lo “labrara y lo guardase” (Génesis: 2:15) no solo está devastado y destruido sino también hemos eliminado los querubines (Génesis: 3:24) que con sus espadas encendidas guardaban el árbol de la vida.

Hoy, a veintitres años del Siglo XXI y la Tierra con más de 8 mil millones de seres humanos guiados por la sociedad capitalista hiperconsumista global como las sociedades de economia planificada que depredan sin límites los seres vivos de los reinos biológicos, la academia e investigación científica debe dar las respuestas a los problemas desde los centros de educación superior universitaria pública.

Las Universidades Públicas ante el cambio climático tienen la responsabilidad de asumir el liderazgo para crear seres humanos diferentes, que le hagan frente al calentamiento global inducido por: los seres humanos cuyos impactos (IPCC: 2023) son generalizados y severos con emisiones globales que alcanzarán su punto máximo antes de 2025 en las trayectorias alineadas a 1.5 °C y que son producto de la quema de combustibles como el carbón, petróleo y gas. La detonación de más de 2.500 bombas nucleares o dispositivos con carga atómica desde 1945 a nuestros días encabezados por EUA, ex URSS y Francia. La deforestación de selvas y bosques, el excesivo uso de fertilizantes, los residuos y  la ganadería.

Este cataclísmo guiado por ese “atlas del sufrimiento humano y una acusación incriminatoria del fallido liderazgo climático” obliga a  las universidades públicas a cumplir con la Carta de la Tierra y sus pilares: Respeto y Cuidado de Vida, Integridad Ecológica, Justicia Social y Económica, Democracia, No violencia y Paz para cuidar la Pachamama, o Madre Tierra. Están llamadas a liderar, guiadas por sus principios de la conservación, mejoramiento del medio ambiente y el fomento del desarrollo sostenible.

Desde la academia, la extensión, la acción social, la investigación, el movimiento estudiantil y el Consejo Universitario deben contribuir en la búsqueda de soluciones concretas y de corto plazo a los desafíos del cambio climático. Esa es su razón de ser en el Siglo XXI dado, que tienen el deber de desarrollar programas especiales para construir sociedades guiadas por la responsabildad social ambiental y la economía circular. Asimismo, deben estimular la indagación y la construcción de nuevos conocimientos y el impulso del modelo de desarrollo socio económico autosostenible.

En este momento crítico de la humanidad, las universidades públicas tienen el compromiso de hacer suyo el gran mensaje del Jefe indio Seattle, de la tribu Suwamish (1854) y la Carta de la Tierra (lanzada formalmente el 29 de junio de 2000) y sus pilares, para no solo ayudar a enfrentar el cambio climático sino la gran soledad espiritual que permea al ser humano, desde que perdió su misión de labrar y guardar el Huerto del Edén y proteger el árbol de la ciencia del bien y del mal y el árbol de la vida.

El concepto de transición energética del Exministro de Ambiente y Energía Roberto Dobles

Alberto Salom Echeverría

El viernes 8 de los corrientes me permití comentar el primer artículo del ex ministro de Ambiente y Energía en el período 2006-2010, Roberto Dobles Arias. Lo hice a sabiendas que vendría otro artículo de su parte; no me esperé con el objeto de que el mío no se me hiciera inconmensurablemente largo; sin embargo, resultó largo siempre, dada la importante temática que se aborda. Ruego paciencia y sapiencia a mis lectores. En lo que sigue encontrarán un conjunto de observaciones al II artículo aparecido en la versión digital de la República.net el lunes 11 de setiembre del 2023, perteneciente a Roberto Dobles Arias.

La importancia de esta discusión.

Este tema de la Transición Energética reviste como se verá la mayor importancia y actualidad. Enuncio de inmediato el concepto de Transición Energética al que adhiero, a fin de evitar equívocos o ambigüedades. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la transición energética consiste en un cambio gradual y constante del uso de la energía a nivel mundial desde las fuentes fósiles a un sistema de cero emisiones de carbono para el año 2050.

Como ya muchas personas saben, si esta transición o cambio del uso de energías fósiles para pasar a energías “limpias”, no se produjera a nivel mundial, con la celeridad indicada, nuestra “Casa Común”, valga decir, la única que tenemos para vivir dignamente, sobrevendría con toda seguridad, un colapso o destrucción de la vida humana en ella, así como de las especies actualmente existentes. De ahí se deduce que, nos tenemos que tomar con seriedad las advertencias de la mayoría de los científicos ecologistas, geólogos y demás, y proceder a introducir las modificaciones que se nos han sugerido hacia la descarbonización de la atmósfera, con perentoriedad, es decir, con urgencia. Es el último plazo que tenemos. La temperatura no puede aumentar por encima de 1,5° centígrados, ósea, por encima del clima que imperaba en la tierra (como promedio) en la era preindustrial (estamos hablando, más o menos, de 1850). Pero, las noticias que se nos dan reiteradamente no son buenas. En otras palabras, el clima continúa calentándose más de lo aconsejable.

El umbral de 1,5°centígrados se estableció en la cumbre de París, a pesar de la resistencia de potencias como Estados Unidos y China. No obstante, después de una lucha tenaz, lograron firmar un compromiso para reducir globalmente el CO2 de la atmósfera. Posteriormente en las siguientes “Conferencias de las Partes” promovidas por Naciones Unidas (las COP), las naciones se fueron encontrando decepcionantes resultados en cuanto a las metas de cumplimiento que se fijaron. Una gran parte de los Estados de los países desarrollados defeccionaron, no fueron capaces de acometer con responsabilidad, las metas que habían asumido desde el 2015, en el marco de los compromisos internacionales. Ha habido excepciones, pero son las menos. La acción de los Estados orientada a garantizar el suministro de energía de manera sostenible medioambiental y económicamente, a través del abastecimiento exterior y la generación de fuentes autóctonas, fue sobrepasada por la emisión de CO2, derivada a su vez de la falta de voluntad política o la incapacidad para reducir las inversiones en gases contaminantes de efecto invernadero, a saber: el carbono, el petróleo, el gas natural y el metano.

Escenarios importantes que no favorecen la cooperación entre las naciones y que no están tomados en cuenta en el discurso de Dobles. (Al menos no lo ha dicho expresamente).

Lo anteriormente señalado pone al descubierto, que globalmente la humanidad se encuentra en una situación más calamitosa que aquella de la que se partió en el 2015, en la Conferencia de las Partes celebrada en París. Por lo tanto, el esfuerzo global que se debe hacer hoy es infinitamente mayor que hace ocho años. El panorama internacional, no es auspicioso de un nuevo y mayor impulso de cooperación entre las naciones, para bajar las emisiones de efecto invernadero.

La afirmación que acabo de hacer la sustento en varios hechos que paso a enumerar someramente:

1. La guerra ruso-ucraniana refleja una enorme desconfianza entre los países europeos de la OTAN, encabezados y acicateados por Los Estados Unidos e Inglaterra, que apoyan decididamente a Ucrania frente a Rusia; esta nación por su parte está respaldada por Corea del Norte, Bielorussia y otros países vecinos de Rusia, y parcialmente por China. La guerra ha venido en una escalada, que afecta tanto el clima político mundial, como el clima en sentido estricto, ya que el uso de armas de grueso calibre produce emisiones de CO2 que, en nada contribuyen a descarbonizar la atmósfera.

2. En el Pacífico nororiental, se agudizan las contradicciones entre Corea del Norte, apoyada políticamente por China y Rusia, frente a Japón y Corea del Sur principalmente, que cuentan por su parte con el inveterado e incondicional respaldo de los Estados Unidos.

3. Las rencillas entre La República Popular China y la isla de Taiwán se han vuelto a encender en el sureste de Asia. De nuevo ahí, Los Estados Unidos mantienen tanto en el terreno político como en el militar un importante soporte a Taiwán, si bien la guerra no ha sido declarada, pero está latente.

4. Otro punto caliente que no favorece la cooperación internacional para luchar contra el cambio climático, es la región del Medio Oriente, donde el conflicto palestino-israelí aflora a cada instante, en medio de la tensión entre las poblaciones árabes y de Israel, por aparte se desarrollan conflictos que enfrentan a diferentes facciones de las culturas radicadas en el oeste de Asia.

5. En el continente africano actualmente prevalece un hervidero político y militar, a causa de los enfrentamientos étnicos, favorecidos por las artificiales divisiones de fronteras que dejaron las potencias coloniales europeas. La intrincada situación económica fruto también de los resabios de la lucha anti neocolonial en el África, solo favorece el enfrentamiento de muchos gobiernos emergentes con países europeos que devastaron mediante el colonialismo el continente africano. A la vez, en la región latinoamericana aflora una corriente de gobiernos progresistas que no necesariamente se identifican con los de izquierda, pero todos en mayor o menor medida están crispados frente al gobierno de los Estados Unidos por su política belicista a nivel internacional, por su falta de apoyo a las apremiantes necesidades de los pueblos latinoamericanos y por su incongruente e inestable posición frente al cambio climático.

Dentro de este contexto, no se puede dejar de mencionar que en el panorama mundial tiende a fortalecerse una corriente de naciones denominada G-77 + China, que tiene como uno de sus propósitos centrales la lucha contra el unilateralismo y el hegemonismo que ejercen Los Estados Unidos, junto a las principales potencias de Europa occidental e Inglaterra. Es posible que, en el mediano o largo plazo, esta corriente sea auspiciosa de la lucha contra el cambio climático, en favor de la paz y la distención internacionales; pero en lo inmediato se presenta como otro elemento de tensión y discordia frente al viejo y obsoleto paradigma del unilateralismo y el hegemonismo encabezado por los Estados Unidos.

Las principales olas de calor en el mundo actual, que no aparecen en el discurso del exministro Roberto Dobles Arias sobre la Transición Energética.

En primer término, no es posible tampoco hablar de “Transición Energética”, como pretende el señor Dobles, sin identificar además de lo descrito en el apartado anterior, las olas de calor que van creciendo cada día en todo el orbe. En segundo término y muy vinculado con lo anterior, la “Transición Energética” solamente se da, si la cooperación mencionada entre naciones desarrolladas logra crear un polo de poder suficientemente sólido, más allá de discrepancias ideológicas, como para enfrentar los enormes negocios de empresas transnacionales, que no atinan a cambiar el destino de sus inversiones fincadas hoy en la energía de los combustibles fósiles. En tercer lugar, la “Transición Energética” no se puede propiciar mientras prevalezcan los países luchando por separado, insisto, cada uno por su lado, contra el uso de combustibles fósiles.

Esta ruta aislacionista (que parece ser la que está presente en el discurso del señor Dobles respecto a Costa Rica), fue la que siguió entre otros países de Europa, el Reino Unido, adoptando por cierto una actitud que los autores denominaron “auto flagelante”, merced a la responsabilidad que les compete por haber causado mucho daño ambiental al planeta, derivado de la “industrialización temprana”; así lo afirman Benedict Macon Cooney y Tone Langengen (ambos asesores del mandatario Tony Blair en su administración, y miembros del “Institute for Global Change” de Blair). Empero, de una manera muy apropiada, advirtieron: “No hay duda de que los gobiernos europeos deben cumplir sus objetivos de reducción de emisiones, pero el cambio climático es un problema global, y los países industrializados deberían lograr esas metas desplegando políticas prácticas y desarrollando soluciones tecnológicas que impulsen el crecimiento económico interno y, al mismo tiempo, sustenten la transición a las energías verdes en el extranjero.” (Cfr. Macon Cooney, Benedict y Langengen, Tone. “Cerremos la Brecha de las Tecnologías Limpias.” La Nación, 5.9.2023 pag. 21) Esta es una de las claves de la cuestión denominada la “Transición Energética”. Cualquier intento individual, desprendido de una estrategia de cooperación internacional, sobre todo cuando pretende ser acometida por países subdesarrollados, está condenada al más rotundo fracaso. Este es el quid de la cuestión.

Identifiquemos ahora en concreto, algunas de las principales “Olas de Calor”, que constituyen una advertencia en el sentido de que no podemos seguir “jugando con fuego”, como lo hacen todos los desatentos de cara a la situación del clima globalmente considerado, que quieren seguir promoviendo los negocios de los hidrocarburos, sin tener en cuenta todos estos fenómenos que describiremos enseguida, y que se suman a la falta de cooperación de parte principalmente de las naciones de mayor desarrollo industrial, que son también por lo general las de mayor producción de gases de efecto invernadero.

1. El investigador del CATIE, Lenin Corrales Chaves, (actualmente es el presidente del Consejo Científico de Cambio Climático de Costa Rica y Asesor Senior de la Unidad de Acción Climática (http://labmeh.catie.ac.cr/) del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) -www.catie.ac.cr-).establece una hipótesis clave para todo lo que puede sobrevenir, si no somos capaces de atajar las fuentes de estas “Olas de Calor”. La hipótesis de Corrales señala que el Clima en el 2023 es un preludio del futuro. La situación -afirma Corrales- es más alarmante de lo que se pensaba. “Los registros de los meses de junio y julio (del 2023), destacan un aumento en las temperaturas medias mundiales y superan las cifras récord anteriores por 0,2°C y 0,3°C respectivamente… De seguir esta tendencia, es posible que el 2023 se corone como el año más cálido jamás registrado en la historia moderna, [como] lo reconocen algunos científicos.” (Cfr. Corrales Chaves, Lenin. (Investigador del CATIE) “El Clima en el 2023 como preludio del Futuro.” La Nación, sección del Foro, p.26 10.08.2023.)

2. De manera semejante, “Olas de calor extremo sofocan a EE. UU, Europa y Japón”, como se titula un artículo de julio del presente año, en el que se establece que “muchas zonas del planeta registran récords de temperatura”. Italia, por ejemplo, dice después: “declaró alerta roja para varias ciudades del centro”. En Roma la capital, se vaticinaron temperaturas hasta de 36°C y 37°C, que subieron hasta 42°C y 43°C. Esta información proviene del Centro Meteorológico Italiano (CNI). Otro tanto ocurrió en España, donde en regiones como Islas Canarias y Andalucía, se batieron récords de calentamiento, pues los registros marcaron más de 40°C, lo que provocó concomitantemente incendios como el de La Palma en Islas Canarias, donde se quemaron más de 2.000 hectáreas. El mismo fenómeno se presentó este verano en Francia, Alemania, Polonia y Grecia. En Los Estados Unidos se produjo una intensa canícula (período más caliente del año), que se extendió desde California hasta Texas, pero también en Arizona y otros estados. El Valle de la Muerte en California, registró un calor récord al traspasar los 56,7°C establecidos en 1913. Otro tanto se suscitó en Canadá, donde brotaron más de 500 focos de fuego sin control. En Asia, se reportaron olas intensas de calor inéditas en China, Japón, combinadas con fuertes lluvias. El mes de junio se presentó primero, como el más caliente jamás registrado, de acuerdo con datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). No se pueden dejar de mencionar las olas de calor marinas, que dan cuenta de la desaparición de decenas de especies. Frente a todo esto, dice el secretario general de la OMM: “En comparación con la era preindustrial, el mundo ya experimentó un calentamiento de unos 1,2°C debido a la actividad humana, especialmente el uso de combustibles fósiles…[enfatizó el secretario general] en la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero lo más rápido y en la mayor medida posible.” (Cfr. Taalas, Petteri. “Hemisferio norte sufre peligrosas y frecuentes olas de calor extremo”. En La Nación, 15.07.2023. P.24. La negrita es mía).

3. En otro reportaje por esos mismos días, se afirma: “El cambio climático derrite el sur de Los Estados Unidos.” Esto ocurre así desde la costa oeste que es bañada por las aguas del océano Pacífico, cruzando transversalmente hasta la costa este, colindante con el Atlántico. Toda esta región durante el verano es afectada por temperaturas que están por encima de los 50° Celsius, lo que afecta los tres estados con más habitantes, a saber: California, Texas y Florida. Se puntualiza que los calores extremos están matando más personas que los huracanes y tornados juntos. De acuerdo con afirmaciones del Washington Post, el calor excesivo afecta más a los ancianos y a las personas de bajos recursos. Quiere decir que, “…la desigualdad social -dice el Washington Post- es un factor de riesgo frente a los fenómenos climáticos.” Por eso, afirma finalmente: “Detener el cambio climático es literalmente una cuestión de vida o muerte. [-y luego remata afirmando-]… Tenemos que poner fin a las actividades humanas que ocasionan la crisis del clima, como la quema del petróleo …” (Cfr. “El cambio climático derrite el sur de Estados Unidos.” La Nación, Foro. 15.07.2023.P.26)

4. Igualmente la OMM afirma que: “el Cambio Climático empeora Latinoamérica. Está empeorando en América Latina y el Caribe, con un aumento de la temperatura y del nivel del mar, ciclones tropicales más destructivos y sequías prolongadas, según un informe de la OMM divulgado en la Habana…en el informe presentado durante una convención internacional sobre medio ambiente y desarrollo entre los impactos se describe un aumento de la temperatura, la subida del nivel del mar, los ciclones tropicales, las crecidas y los deslizamientos de tierra, así como las sequías prolongadas, las olas de calor y los incendios forestales.” También se señala que, las sequías prolongadas afectaron el suministro de agua potable, y en amplias zonas de América del Sur se redujo la producción hidroeléctrica, lo que conllevó a un aumento significativo de la demanda de combustibles fósiles. (Cfr. Ibidem. P.24).

5. En nuestro país, San José sufrió el calor más fuerte en 80 años, de acuerdo con registros del Instituto Meteorológico Nacional (IMN). Por su parte, en las regiones del Pacífico y el resto del Valle Central en general, las estaciones meteorológicas registraron un aumento de 1°C por encima del promedio durante el mes de mayo, 0,8°C en junio y 1°C en julio. Santa Cruz en Guanacaste, Buenos Aires de Puntarenas y La Garita en Alajuela son algunas de esas localidades que experimentaron aumentos significativos de temperatura con relación al promedio histórico. Se nos advierte que, son tendencias similares a las que se han presentado en Los Estados Unidos, México, Europa y Asia, según los informes de las principales agencias internacionales que monitorean las variaciones climáticas. Con base en esa información detallada, se pudo constatar finalmente que, el mes de julio de este año se convirtió en el más caliente jamás registrado en el Planeta. A ello han contribuido principalmente dos fenómenos: 1. la presencia del fenómeno del Niño, denominado científicamente “El Niño Oscilación del Sur” (ENOS) y 2. la actividad humana de producción de hidrocarburos. Además de estos dos fenómenos anteriores que son los principales, el mundo conoce la deforestación, la degradación de los ecosistemas, los incendios forestales y las emanaciones de gases de efecto invernadero; esto ocurre cuando la atmósfera atrapa la radiación térmica emitida por la Tierra, generando un aumento del calor. (Cfr. Ibid. P.11)

Conclusión.

No se puede afirmar como hace el señor Dobles Arias a rajatabla, es decir, cueste lo que cueste, que durante la transición debemos seguir invirtiendo tanto en el desarrollo de las nuevas fuentes de energías (renovables), como también en las tradicionales, o sea en el petróleo y el gas. Que quede claro, la inversión en las energías tradicionales no puede significar que continúen creciendo las actividades económicas basadas en estas energías tradicionales (combustibles fósiles, o sea carbón, petróleo e inclusive gas natural y metano), por encima de las energías limpias y renovables, como el hidrógeno verde, la energía eléctrica, la eólica, la geotérmica, la biomasa, en suma, todos aquellos que no contribuyan a introducir más carbón a la atmósfera.

Es menester un esfuerzo conjunto de las naciones más desarrolladas, para impulsar las energías renovables a su interior y en apoyo a los países subdesarrollados de la Tierra, en lugar de esfuerzos aislados. La Transición debe querer decir que se le está ganando la partida al cambio climático y no a la inversa que es lo que está ocurriendo, como dejamos probado supra.

En el caso costarricense, el mismo señor Dobles Arias afirma que en Costa Rica estamos en una “transición energética” hacia atrás, o sea, una frecuente “petrolización” de la economía. Significa un desplazamiento continuo de las fuentes nacionales renovables de energía por las crecientes importaciones petroleras. Además, habla de que debemos atenernos a un “Trilema Energético”; que implica: 1. Asequibilidad energética (costos bajos y competitivos internacionalmente), 2. Seguridad energética y 3. Sostenibilidad ambiental.

No se entiende como, a partir de lo anterior, el señor Dobles insiste en que el país debe ir a la explotación y exploración del gas natural y petróleo, cuando: 1. Importantes estudios científicos son concluyentes en que el cambio climático tiene como una de sus fuentes principales la quema de hidrocarburos por los seres humanos, carbón, petróleo e inclusive el gas natural. (Cfr. Id. P.11) 2. El país no se encuentra en condiciones de acometer por su cuenta y riesgo la exploración la explotación del petróleo ni del gas, ya que carecemos en conjunto de la experiencia y el conocimiento para ello. Por tanto, quienes piensan de esa manera, favorecen los negocios de empresas extranjeras, sin saber de cuántos años se trata. Algunos importantes estudiosos del tema afirman que, para estar en condiciones de explotar los yacimientos, en caso de existir en condiciones comercializables, no bajaría de 8 a 10 años; es decir, cuando la matriz energética mundial estará mucho más diversificada, mientras tanto Costa Rica estaría comenzando a impulsar apenas una peligrosa concentración basada en fuentes de hidrocarburos. 3. Finalmente, solo una parte, (no necesariamente la más abundante en la experiencia mundial) de las fuentes de gas se encuentra en el subsuelo cerca de la superficie, sin estar mezclada con el petróleo. Es en cambio muy frecuente, encontrar el gas natural a una profundidad que oscila entre los 500 metros y los 5.000 metros, detrás de las rocas de esquisto poco porosas, revuelto con el petróleo. Por ello, por tratarse de rocas poco porosas, con frecuencia se recurre a la técnica del “fracking” o fractura de la roca para su extracción, produciendo recurrentemente una alta contaminación en tierra o en el océano. Por esa razón, en muchas partes han prohibido el uso de la técnica del “fracking”. “Esta técnica consiste en realizar una perforación en el subsuelo para levantar un pozo que alcance entre los 1.600 y los 2.000 metros de profundidad, con el propósito de crear canales de elevada permeabilidad por medio de la inyección de agua a alta presión para vencer la resistencia de la roca, generalmente pizarra.” Las desventajas de esta técnica están a la vista: alta contaminación de los acuíferos; escapes incontrolados de gas, produciendo inclusive fugas de gas metano, o sea CO2 a la atmósfera; supone un uso intensivo del agua; riesgo sísmico, como lo han señalado los geólogos; junto a los escapes de gases; a la vez, se ha documentado el riesgo de explosiones que pueden liberar sustancias radiactivas y la generación abundante de residuos como lodo y otras sustancias contaminantes.

No olvidemos que, la transición energética es un proceso de cambio de una forma de producción de energía a otra, e incluye fuentes de energía renovables y no renovables. Entre los cambios se encuentra el reemplazo paulatino pero progresivo de combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas natural, por fuentes renovables, como la energía solar, la eólica, la geotérmica y la biomasa, principalmente.

Corredor biológico Paso de las Lapas – Alternativas

El Programa de radio Alternativas, bajo el lema “pensar libremente, para construir un país y un mundo integralmente mejores», transmitió un conversatorio sobre el Corredor Biológico Paso de las Lapas el pasado 8 de setiembre. 

El panel de personas invitadas estuvo integrado por: 

  • Luis Ángel Salazar Oses – exfuncionario SINAC y enlace de corredores Biológicos.
  • Karol Murillo – presidenta del Comité Local CBPL.
  • Guillermo Espinoza – administrador Parque Nacional La Cangreja.
  • Luis Alvarado – gestor ambiental Municipalidad de Puriscal.
  • Pablo Gordienko – gerente general Macaw Lodge.
  • Esteban Fernández – docente CTP La Gloria.

En cuanto a sus orígenes, existe un programa de corredores biológicos del SINAC que inició a finales de los años 90. En este sentido, el SINAC ha venido trabajando en la creación de estos corredores como un complemento de las áreas protegidas, las cuales fueron salvaguardando bosques muy importantes para la protección de los recursos hídricos, de especies y de ecosistemas.  

Esta necesidad de proteger los ecosistemas surge a raíz de la predominancia de un modelo de desarrollo económico que prioriza la producción para la acumulación de capital sobre la importancia de las zonas de vida.  

Ahora bien, los corredores biológicos pretenden fortalecer áreas protegidas y su conectividad estructural y funcional, mantener los servicios ecosistémicos, así como establecer medidas de mitigación y adaptación al cambio climático. 

 El corredor biológico paso de las Lapas se encuentra entre dos áreas de conservación: el Área de Conservación Central (donde se encuentran territorios de Puriscal y de Turrubares), y el Área de Conservación Pacífico Central (el cual incluye el cantón de Garabito y manglares de Guacalillo). De esta forma, aproximadamente un 25% del territorio se encuentra protegido bajo alguna modalidad de protección. 

Las lapas son una especie clave para la conservación del medio ambiente y para la sociedad costarricense porque posee un valor cultural y simbólico y, además, actúa como sombrilla para la protección de otras especies. Es un gran ejemplo de que sí es posible restaurar los daños humanos a la naturaleza. 

Sin embargo, debido a que el corredor está integrado también por propiedades privadas, algunas de las mayores amenazas que enfrenta es la deforestación y la fragmentación del bosque, la degradación del suelo por cambios de uso inadecuado, la contaminación de fuentes de agua, la cacería ilegal y los incendios forestales.  

Es fundamental, dentro del trabajo que realiza el Comité Local del Corredor Biológico, que las personas habitantes de las distintas zonas que abarca el corredor biológico de las Lapas puedan comprender la importancia de recuperar el territorio; no solo por su indudable riqueza natural que es patrimonio nacional y de la humanidad, sino también porque representa una fuente de oportunidades socioeconómicas y de modelos de vida más sustentables.  

Para escuchar el conversatorio completo haga click en el siguiente enlace: https://fb.watch/n3mRPuHyog/.  

La transición energética debe contribuir a frenar el cambio climático

Alberto Salom Echeverría

Introducción

Comento en esta ocasión un artículo del exministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones de Costa Rica (2006-2010), Roberto Dobles.

Dobles nos habla de la necesidad de contar con un período de transición energética que tenga en cuenta lo que él llama las realidades complejas del mundo contemporáneo. Para ello, propone políticas públicas que estén libres de dogmas, sentimientos y emociones. De acuerdo con su propuesta, tales políticas deberían conducir a reducir la “inseguridad energética y tarifaria y los crecientes costos de la generación eléctrica nacional.” Según Dobles ello es debido a la “altísima exposición al cambio climático que tiene el sistema nacional de generación eléctrica.” Finalmente, asegura que para tener una transición energética en el mundo que sea ordenada, tanto el petróleo como el gas natural son parte de la solución.

Veremos si dicha propuesta para el caso costarricense nos abre realmente como país a una transición energética que lleve a la descarbonización, o nos ancla en el círculo vicioso de la dependencia de los hidrocarburos que producen más gases efecto invernadero, contaminación de la atmósfera y calentamiento climático en todas partes.

Observaciones preliminares

Las personas que optan por la “propuesta Dobles” (por llamarla así, solo para los efectos de este artículo), tienen ante sí una de dos opciones, o bien ambas, si es que ello fuera posible: la primera sería continuar facturando sumas muy relevantes del presupuesto nacional para importar, como lo hacemos hoy, ambos elementos. Esto, de acuerdo con las circunstancias implicaría un mayor endeudamiento público externo o interno. La segunda opción podría ser abrir la senda de la investigación, exploración y explotación del petróleo y el gas. Esta segunda hipótesis ha sido planteada ya por el actual gobierno de la República y alguna gente se aferra a ella con la convicción de quien cree que constituye nuestra “tabla de salvación”. Veremos si lo es.

El señor Dobles abre la alternativa de explorar y explotar el gas natural, considerando que Costa Rica cuenta con normativa ambiental para explorar y producir hidrocarburos, respetando la protección al ambiente. Ya en otro artículo, el 4 de marzo del 2013, había dejado sentada su posición en el sentido de que la importación de gas natural, aún con precios atractivos tendría un costo mayor que “la eventual producción nacional.” Hay que aclarar que, es pretencioso hablar de “producción nacional”, cuando como es sabido, el país tendría que encargarla a una empresa extranjera, que tenga experiencia en el negocio. Costa Rica carece de condiciones para acometer esta tarea por su cuenta y riesgo.

Por lo tanto, aquí vamos a escudriñar si eso es posible y cuánto tiempo demora la investigación, la exploración y explotación del gas, en el caso de que el país encontrara este hidrocarburo en cantidades óptimas para comercializarlo. Ya con anterioridad, Dobles mismo había dejado claro que “las importaciones, aun con precios atractivos…siempre tendrán un costo mucho mayor que la eventual producción nacional.” (sic). Pero, él mismo está consciente de que “…debemos investigar más el potencial que tenemos en una gran parte del país.” O sea, reconoce que es una tarea pendiente, si bien se muestra en extremo optimista en cuanto a que, dicho “potencial”, lo tenemos en una gran parte del país, ya que “ha sido establecido por exploraciones anteriores, para eventualmente desarrollarlo.” (Cfr. Dobles, Roberto. “La Política de Importación de Energía”. 4.03.2013. larepública.net). Es importante señalar que, aunque el exministro Dobles pone de relevancia sobre todo la necesidad de explorar y explotar el gas natural el cual, es menos contaminante que el petróleo, con anterioridad, había aceptado tajantemente que “Al final del día para tener una transición energética ordenada, el petróleo y el gas natural son parte de la solución.” (Cfr. Dobles, Roberto. “Lecciones Aprendidas sobre la Transición Energética en el Mundo: Aspectos Claves Analizados en la Conferencia de las Naciones Unidas (la COP 27).” 6.02.2023. larepública.net). En otras palabras, tanto el gas natural, como el petróleo (uno de los más contaminantes hidrocarburos, responsable por lo tanto del cambio climático y del calentamiento global) forman parte de la mencionada transición energética. ¿Cabe inquirir aquí, hacia dónde se encamina esta transición que, de acuerdo con el criterio del señor Dobles, no solo no puede prescindir de estos dos elementos contaminantes de la atmósfera, sobre todo el petróleo, sino que cuenta con ellos como parte constitutiva de la solución energética requerida?

Las realidades no son las mismas para todas las personas.

En su postrer artículo el exministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones nos habla de realidades que según su criterio existen y deben por tanto ser tomadas en cuenta para una transición energética nos gusten o no. Dobles quiere con ello sentar la premisa de que el entorno de los países que es complejo y cambiante está determinado por realidades. En otros términos, podríamos deducir de su dicho que, aunque no nos guste tener que echar mano de los contaminantes hidrocarburos, la realidad nos lo impone.

Doble dice algo más “las realidades son las que existen”. Pues debo señalar que “las realidades que existen y que nos apremian”, no son las mismas para todas las personas; tienen distinta significación. Por ejemplo, “la realidad” para un hombre de negocios interesado en invertir en el campo de la exploración de los hidrocarburos (carbono, petróleo, gas natural y gas metano) es una. Mientras que, para personas carentes de recursos, que están sufriendo las consecuencias del calentamiento global en mayor medida que las otras dotadas de mejores recursos para hacerle frente a las inclemencias del clima, “la realidad” es completamente otra. Pensemos por ejemplo en las lluvias torrenciales, en los desbordamientos de ríos, en el clima inestable que da lugar a ciclones, huracanes, tifones, tornados; en el otro extremo incendios desaforados, devastación de los bosques, con la consiguiente extinción de especies de flora y fauna, tanto en la tierra como en el mar. Obviamente, esas y otras realidades existen, pero tienen una significación diferente para unas y otras personas en función de su situación socioeconómica, cultural, de influencia política, etc.

Las políticas públicas -dice Roberto Dobles- deben estar fuera de dogmas, sentimientos y emociones.

Esa pretensión sería muy loable y si ello fuera posible ayudaría mucho a la humanidad a alivianarla de conflictos y problemas. Pero, como lo reconoce el propio Roberto Dobles, la realidad es tan compleja, que casi no encuentro ejemplos claros de gobiernos que, en el mundo impulsen políticas públicas desprovistas de prejuicios, falsas premisas o axiomas (indemostrables por definición). Tampoco los hay carentes de emociones y sentimientos. Con frecuencia más bien actúan con una sobrecarga emocional importante. Los ejemplos saltan a la vista por todas partes: Donald Trump por ejemplo, un negador del cambio climático como producto de la acción humana, arremetió con toda la subjetividad de que fue capaz, para incrementar la producción de petróleo en su país y de gas natural; aunque como fue señalado con meridiana claridad en la COP 21 celebrada en París, los Estados Unidos y China son los dos países que más contribuyen con el cambio climático y el calentamiento global, merced a la incremental producción de hidrocarburos.

Tanta subjetividad y animosidad hay en el impulso a las políticas públicas que, a pesar de que la COP 21, celebrada en el 2015 en París, estableció basada en criterios científicos, por primera vez, umbrales muy rigurosos que no debían ser traspasados por las naciones productoras de hidrocarburos, a fin de lograr la descarbonización de la atmósfera y ralentizar así el calentamiento global de nuestra “Casa Común”, el Planeta Tierra, dichos umbrales fueron traspasados, justamente por las principales potencias responsables de la sobrecarga de CO2 (“overwhelm” en inglés), que inunda la atmósfera de gases de efecto invernadero proveniente de los hidrocarburos.

¿Por qué razón no se ha podido controlar el clima, el calentamiento global? Porque no existe la debida cooperación entre las naciones desarrolladas, así como tampoco entre éstas y los países subdesarrollados, para atenerse a los protocolos aprobados en la COP 21 y ratificados en las subsiguientes conferencias de las partes. Debido a ello es que no se ha conseguido ni siquiera ralentizar, menos aún detener la carbonización de la atmósfera, a pesar de todos los efectos perniciosos para la vida que ello conlleva.

La respuesta el señor Roberto Dobles la tiene a la vista: los hacedores de las políticas públicas, muy a pesar de sus intenciones, permanecen fuertemente influidos por sus dogmas y prejuicios que los llevan a obviar la gran diferencia que existen entre “el desarrollo”, considerado tradicionalmente como crecimiento económico medido en términos de crecimiento del PIB y el “desarrollo sostenible y sustentable con la Naturaleza, con la vida o, en una palabra, con los ecosistemas”. ¿En qué queda eso que usted denomina, señor Roberto Dobles la transición energética, sin estar acompañada de indicadores científicos rigurosos que permitan medir los esfuerzos de todas y cada una de las naciones por lograr una transición energética cada día más libre de carbono en su propia atmósfera, con esfuerzos comprobables por introducir cada vez más energías limpias, renovables y menos hidrocarburos? De no ser así, ¿de qué clase de transición energética estamos hablando? Necesitamos asegurar la ruta hacia un mundo más humano y habitable, para todos los seres de este planeta, pero, en especial para los más vulnerables; víctimas de sociedades altamente consumistas, excluyentes, con grandes índices de contaminación de la atmósfera, de las cuencas de los ríos, de la tierra toda y de los océanos. Necesitamos trazar un objetivo allá lejos, en lontananza, que asegure que nuestra “Casa Común” será habitable para las generaciones venideras.

¿Por qué -se han preguntado en las conferencias de cooperación a escala mundial- es tan difícil lograr la cooperación internacional sobre el cambio climático? Le voy a dar una respuesta contundente, de una fuente inobjetable: “[…Entre] los desafíos -dicen- se hicieron evidentes, conflicto de intereses, grandes diferencias culturales, competencia entre economías, discrepancias en infraestructura, falta de información, subcontratación entre otros.” (Cfr. Wachouston-org.translate.goog. World Affairs Council of Greater Houston).

Otra razón importante para que no exista cooperación internacional, la establecen los europeos en la ausencia de un protocolo donde se establezcan responsabilidades de parte de las naciones que incumplan los acuerdos alcanzados en las conferencias internacionales. En efecto, Europa ha insistido en la importancia de definir estrategias que contengan rendición de cuentas claras por parte de cada país signatario; pero, no ha habido respuestas claras en este sentido, ya que Europa no posee poder político para obligar a otros países a luchar contra el cambio climático. Como cuando la India se resistió en un principio a firmar el acuerdo de la COP 21, alegando que los compromisos excedían sus posibilidades como país de economía emergente. Australia, a su vez estuvo a punto de marginarse considerando que, si los Estados Unidos no estaban comprometidos con el acuerdo de París, se tornaba perjudicial para ellos presentar una legislación que los colocara en desventaja frente a los países desarrollados. A propósito, un informe del Instituto de Asuntos Internacionales Europeos (IIEA), señaló: “Es crucial mencionar o cuestionar la ética detrás de estas decisiones. Cuántas vidas son importantes, pero ‘menos importantes’ que una determinada cantidad de ganancias, en dólares. -Y luego externaron una pregunta- ¿Son todos los hombres iguales, pero algunos menos iguales? -A lo que responden- Las Instituciones Internacionales también han jugado un papel sesgado en este tema, atribuyendo más valor a poblaciones y líderes específicos…-A continuación, agregan-La teoría de las relaciones internacionales, está sesgada hacia occidente, lo que perjudica su capacidad para explicar y proporcionar un bien social. Gran parte de este sesgo occidental se debe al dominio político y militar histórico de occidente; los vencedores escriben la historia, y la filosofía política parece también hacerlo.” Concluyen afirmando: “El objetivo debería ser hacer políticas inclusivas y más amigables con el mundo mediante la voluntad de involucrar el pluralismo y encontrar los representantes correctos en las Instituciones y más críticos en los Estados.” (Cfr. Curtin, Joseph. “Instituto de Asuntos Internacionales y europeos.” https://www.iiea.com/publication/the-Paris-climate-agreement-versus-the-Trump-effect-countervailing-forces-for-descarbonsation)

Por contraposición, es muy significativo que, en ningún caso se refieran como una dificultad para la cooperación a una premisa a la que el señor Roberto Dobles parece atribuirle toda la importancia en su escrito, cuando citando a Ben Shapiro escribió: “…a los hechos (o sea a las realidades) no les importan los sentimientos”. (Ibidem. larepublica.net).

Las dificultades en la exploración y la extracción del gas natural.

Con alguna antelación he investigado acerca de los procedimientos, riesgos y dificultades, o eventuales ventajas derivadas de la exploración y extracción con fines productivos o comerciales del gas natural. Con anterioridad creo haber demostrado que la investigación no está tan desarrollada como lo ha pregonado recientemente el señor Roberto Dobles. Retrotraeré para mayor abundamiento, algunas citas textuales de mi artículo escrito el viernes 4 de febrero del 2022. Al mismo tiempo, los invito visitar el sitio para quien desee realizar la lectura completa (Cfr. Salom, Alberto. “El Gas Natural ¿Es una Buena Opción para Costa Rica?” laRepublica.net. 4.02.2022)

De lo expresado por mi persona entonces, entresaco lo siguiente. “Describiremos primero algunas de las características sobresalientes de este combustible fósil. Sus compuestos químicos son el metano que es el principal en un 85% (su fórmula química es CH4); otros de sus compuestos químicos son: el etano 10%, el propano 3% y el butano 0.1%. Tiene otros componentes, algunos muy indeseables como son: nitrógeno en un 0.7%, dióxido de carbono, ácido sulfhídrico y el agua. Los depósitos de gas suelen encontrarse entre 1,5 ó 4 kms de profundidad, como en España; no obstante, su profundidad puede ser aún mayor. Como combustible fósil que es, se trata de un gas contaminante. Suele afirmarse, que es el menos contaminante de los combustibles fósiles, lo cual es cierto, en términos generales. Veremos empero otras circunstancias que a nuestro modo de ver no lo hacen tan amistoso con la naturaleza y el medio ambiente. Los yacimientos de este gas suelen encontrarse a grandes profundidades, ya sea en el subsuelo terrestre (“onshore”) como en el marino (“offshore” o extraterritorial) y, puede encontrarse libre o asociado junto al petróleo. Cuando el gas propano se encuentra asociado al petróleo, deviene en un subproducto de éste; por lo que para obtener los subproductos emanados del gas se debe procesar primero el petróleo crudo en las refinerías para producir la separación de los compuestos químicos. Los usos del gas son: Industrias, uso doméstico, o para generación eléctrica.” (Cfr.“¿Cómo se obtiene el gas natural?” Google, htpps://www.nedgia.es, 2022).

Escribí entonces, además: “Gas natural: lo bueno, lo malo y lo feo. El gas natural, al igual que el petróleo y el carbón, se originó hace millones de años producto de la descomposición de materia orgánica proveniente de plantas y animales. Este combustible quedó atrapado en las profundidades del territorio (en tierra firme o en el mar), bajo gruesas capas de fango, arena, lodo y en formaciones rocosas. Estas formaciones pueden ser: rocas porosas, o rocas más densas o “no porosas” que impiden que el gas natural escape de sus depósitos hacia la superficie; en ocasiones puede encontrarse en la capa rocosa cercana a la superficie terrestre, conocida como Sial. (Cfr. “¿Cómo se produce gas?” Google, https://www2.osinerg).

En Costa Rica el estado de la exploración e investigación realizada no nos permite saber: en primer lugar, si tenemos gas natural en condiciones abundantes como para ser extraído y comercializado. En segundo lugar, aún menos sabemos si existe gas natural en abundancia en la roca porosa, o este se encuentra en profundidades atrapado en la roca “no porosa”.

Si resulta que el gas que eventualmente se extraería, se encuentra en las profundidades subterráneas desde los 400 hasta los 5.000 metros, el combustible será más difícil de extraer y se encontrará en menor concentración. Aquí comienzan los problemas para los países que están explotando el gas o los que lo intenten en el futuro, en caso de haber condiciones para ello.

¿Qué es el “fracking” o en español la “fractura hidráulica”?

La fractura hidráulica es un procedimiento que se emplea para extraer el gas o inclusive el petróleo, cuando estos combustibles se encuentran atrapados en las rocas densas y de baja porosidad. Se les denominan “gases no convencionales” y se hallan: en areniscas de baja permeabilidad (tight gas), en esquistos o pizarra (shale gas), metano en capas de carbón (coal bed methane), hidratos de metano (moléculas de metano atrapadas en compuestos helados de agua). (Cfr. istas.net/descargas/informe%20Fraching.pdf). De acuerdo con la información consultada, la fractura hidráulica, donde mayormente se usa es en esquistos o pizarra, aunque también se emplea para la extracción de otro tipo de gas no convencional y también para extraer petróleo en profundidades donde se encuentran rocas no porosas.

En el caso del gas de esquisto, se encuentra concentrado en pequeñas burbujas o poros, algunas veces microscópicos, dada su baja permeabilidad. El procedimiento consiste en romper o quebrar la roca mediante la fractura hidráulica, para que el gas de todas esas burbujas se unifique y fluya hacia la superficie. La técnica como se ha dicho se emplea también para perforar la roca donde hay petróleo. El procedimiento es no solo muy engorroso explican los técnicos, sino mucho más caro. ¿Cómo saber que, en Costa Rica en caso de existir gas en proporciones comercializables, no vamos a tener que vérnosla con este tipo de gas de esquisto o pizarra, u otros “no convencionales”?” (Si usted desea conocer en detalle el procedimiento de la fractura, le invito de nuevo a visitar el sitio indicado, donde encontrará mi artículo y las fuentes de la investigación realizada.)

Concluí entonces afirmando y lo reafirmo ahora: “En suma, se van generalizando las protestas en diferentes países del orbe contra este tipo de exploración y explotación del gas natural no convencional, que se encuentra en las profundidades terrestres o marítimas atrapado en rocas densas o no porosas. La mayoría de las protestas tienen que ver con la contaminación de los acuíferos, pero van surgiendo innumerables problemas derivados de la contaminación ambiental y de recursos tan indispensables a la salud humana como el agua. Mientras las naciones continúen aferradas a la producción de combustibles fósiles, se abstendrán de tomar el camino de investigar y abrirse a la producción de combustión mediante energías limpias; seguirán así enfermando más al Planeta, nuestra casa común. Juzguen ustedes si a Costa Rica le conviene comprarse el boleto de tener que lidiar en estas condiciones con la exploración y explotación de gas natural; no digamos ya del petróleo… Nuestro futuro es por un desarrollo sostenible con la Naturaleza y el ambiente, para enfrentar el calentamiento global.

El Co2 dicen los negacionistas es un gas que no contamina

Alberto Salom Echeverría

¿Cuál es el razonamiento de los negacionistas en boca de una de sus corrientes más fuertes?

El “negacionismo”, es el rechazo de un hecho histórico o de una evidencia que se consideran desagradables y crean malestar. Hay gente que se refugia en el negacionismo del cambio climático. A pesar de todas las evidencias que proporciona la ciencia, no son pocas las personas, ni poco influyentes, quienes niegan que el aumento desproporcionado del CO2 en la atmósfera es el factor fundamental responsable del calentamiento global que padecemos.

Una corriente del “negacionismo”, se destaca por levantar premisas que son verdaderas, para a partir de ellas extraer conclusiones totalmente falsas. Veamos, por ejemplo, una premisa verdadera como la siguiente: el CO2 ha sido y es positivo para el ser humano, puesto que las personas lo expelen de su organismo; el mismo elemento químico, es decir, el dióxido de carbono es recogido por las plantas en la tierra y en los océanos, para, mediante el proceso de fotosíntesis de las plantas, transformarlo en oxígeno. Este elemento a su vez es expulsado por el reino vegetal a la atmósfera, para que los animales lo reabsorban del aire y así llevarlo hasta los pulmones, en forma de oxígeno, a razón de 5 y 8 litros de aire por minuto. Luego, desde los alveolos ubicados en los pulmones se transfiere el 30% de cada litro a la sangre, aún cuando la persona esté en reposo, para reanimar la vida en un ciclo incesante, dador de vida entre el reino animal y el vegetal. Esta es la premisa verdadera número uno.

La conclusión falsa que los “negacionistas” quieren extraer de la premisa anterior estriba en sostener que, como es el propio organismo del ser humano a nivel celular (y el de otros animales) el que limpia la sangre y de ella se nutren para obtener oxígeno, descartando el CO2 a la atmósfera, y además este elemento químico regresa a las plantas para reiniciar el proceso de fotosíntesis, entonces mal se puede argumentar -nos dicen los negacionistas- que el CO2 es el contaminante principal que da cuenta del calentamiento global y el cambio climático.

La realidad que el negacionismo intenta desvirtuar.

El CO2 o dióxido de carbono, se convierte en el principal contaminante, responsable del calentamiento global, desde el momento en que se rompe un equilibrio fundamental, mediante el que se configura un intercambio entre oxígeno y dióxido de carbono. Esta ruptura del equilibrio químico entre los dos elementos que hemos mencionado es la que se da con el advenimiento de la época industrial a mediados del siglo XIX; en efecto, es a partir allí, que se comienza a producir en forma desproporcionada dióxido de carbono, altamente contaminante y de efecto invernadero proveniente en lo medular de los combustibles fósiles (carbón mineral, petróleo, gas natural y gas metano). Es debido a ello que se rompe el equilibrio preexistente con el oxígeno. Es pues, esta ruptura fenomenal del equilibrio entre los dos elementos mencionados, ambos en principio fundamentales para la vida, lo que da cuenta del calentamiento global y no simplemente la exhalación del dióxido de carbono por parte de los seres humanos y otros animales a la atmósfera, como lo plantean los negacionistas desvirtuando lo que realmente sucede.

En la realidad es el argumento negacionista, el que pretende desconocer el gran desequilibrio procesal, que se efectúa en la época industrial, cada vez en mayor intensidad entre el dióxido de carbono y el oxígeno. Esta corriente ideológica, falsea la realidad, ya que quiere asumir que la ciencia desconoce la importancia del intercambio entre oxígeno y dióxido de carbono, al postular que el dióxido de carbono se ha convertido en un elemento químico altamente contaminante. Es pues el argumento negacionista el que deviene rotundamente falaz, ya que pretende poner en boca de los científicos la peregrina idea de que el CO2 es malo ´per se´, por decir que se ha convertido en la época del industrialismo en un elemento contaminante, altamente tóxico, proveniente de la quema del carbón y los demás combustibles fósiles. Es en este instante donde queda plasmada la evidencia de que no es que el CO2 sea malo por naturaleza, la ciencia nunca lo ha expresado de esa manera; lo que está resultando desastroso, es su desequilibrio en el medio ambiente en la época industrial. En resumen y, en otras palabras, para decirlo una vez más, es la descomunal producción de combustibles fósiles: carbono, petróleo, gas natural y gas metano, o sea CO2 en demasía, lo que se ha convertido en la fuente más importante de producción de dióxido de carbono por parte del ser humano del industrialismo y es ello lo que ha dado lugar a los gases altamente contaminantes y de efecto invernadero.

Los océanos también capturan CO2 de la atmósfera y recogen en grandes proporciones los gases de efecto invernadero.

Esto han hecho y continúan haciendo los océanos, pero ya no pueden más, están exhaustos de los abusos de los seres humanos del industrialismo, el “industriae homo” hijo de la sociedad del desperdicio, de la sociedad que consume hasta lo innecesario y después descarta, bota para que otro u otra recoja; solo que ese otro no aparece, excepto que sea la naturaleza, transformada en receptora de todas las inmundicias, incluso de las que tardan milenios en degradarse como los fatídicos plásticos que se acumulan en los mares, o en las cuencas de los ríos, de los bosques devastados o desgastados también por efecto de la acción humana irresponsable; la naturaleza está agotada, e insisto la mar océano, es la superficie más extensa del planeta que está dando señales claras de que no puede más. Los ecosistemas marinos que han sostenido y multiplicado la vida de millones de especies han venido a menos rápidamente y muchas de estas especies, desde las más comunes hasta las más exóticas se han extinguido ya para siempre.

Podríamos estar en la fase inicial de una extinción masiva, como la que se produjo cuando se extinguieron los dinosaurios hace millones de años, por otras causas que no fueron antropocéntricas; es decir, no fue el ser humano como ocurre ahora el responsable de la extinción. Estamos viviendo en este planeta, como si tuviéramos otro adonde ir. Como lo expresa “El Libro de la Ecología”, un documento científico que, de una manera didáctica, también nos preconiza: “estamos jugando a los dados con el medio natural.”

¿Será posible desoír el llanto del planeta, la queja honda de los mares? Así será, mientras continuemos contaminando los océanos y toda la superficie terrestre, así será en el tanto sigamos convirtiendo a las cuencas de los ríos y a la mar océano en los vertederos de todo tipo de desechos, más peligrosos cuanto más lenta su degradación, como los plásticos, uno de los despojos más catastróficos, precisamente por la lentitud de su proceso de descomposición. Ellos son por eso mismo, responsables de afectar de un modo concluyente la vida de los ecosistemas marinos y de los ríos y con ello de los animales que los habitan y de una manera crucial del planctum, plancton o planctón. (del griego). Quiere decir, “comunidad de animales acuáticos vivos que existen tanto suspendidos en la columna de agua o flotando cerca de la superficie con poca o ninguna locomoción. Estos organismos están a la merced de las corrientes y vagan donde quiera que el flujo de agua los lleve.” El planton o fitoplancton es la base de la pirámide trófica, o sea es la base de la nutrición, del ecosistema marino. Así de simple. En virtud de la energía solar genera materia orgánica, por lo que el fitoplancton se convierte en el productor primario de la cadena alimentaria. Los derrames de petróleo y otros contaminantes han ocasionado enormes daños a los ecosistemas marinos, en particular al fitoplancton, con lo cual, como es fácilmente deducible, se interrumpe abruptamente el ciclo de la cadena alimentaria. Un verdadero desastre ecológico.

En consecuencia, en los océanos se ha dado también esta ecuación de intercambio de CO2 por Oxígeno en forma equilibrada a lo largo de millones de años, facilitando de manera natural la evolución de innumerables especies marinas mayores y menores; este intercambio ha sido esencial para los ecosistemas dadores de vida marina. Cuando se produjo la extinción masiva de los dinosaurios en la tierra y de otras especies de animales y plantas en el mar, el ser humano no existía. Fue en virtud de un nuevo equilibrio ecológico, que le costó al planeta muchos otros millones de años de evolución, que renació la vida en toda su enorme y rica biodiversidad, hasta la aparición del ser humano sobre la faz de la tierra.

El ser humano no es malo por naturaleza, ni es malo por producir CO2.

En realidad, la maldad o la bondad no existen por sí mismas; son una construcción humana, un “constructo” dicen la sociología y la antropología cultural. La bondad esta asociada a la ética del buen vivir en sociedad. La maldad es su contrario, es el desarrollo del espíritu destructivo en la especie humana, son las guerras desenfrenadas, es nuestra capacidad desarrollada de producir polución en la atmósfera terrestre y en muy poco tiempo destruir mucho de lo que le ha costado al planeta millones de años de evolución.

El “negacionismo” descontextualiza el fenómeno del cambio climático que se produce hoy, responsable del calentamiento global de la atmósfera, de la temperatura de los océanos con todas sus secuelas. Los eventos extremos que estamos viviendo a causa de ello, los ciclones y tormentas cada vez más frecuentes e intensos, el vertiginoso derretimiento de los casquetes polares y la consiguiente subida del nivel de las aguas oceánicas, son, como lo ha dicho el teólogo Leonardo Boff, parte de nuestra responsabilidad ética y política. Por otro lado, los enormes incendios, provocados o no por la mano humana, que están consumiendo muchos de los bosques, valles y montañas terrestres, por aquí, por allá y por acullá, son consecuencia del calentamiento global que lleva en sí la impronta de los seres humanos de la época industrial. Las lluvias torrenciales por otro lado, que acarrean el grave desbordamiento de ríos de sus cauces y se van revolcándolo todo, deambulando por doquier atropellando pueblos y ciudades, desbaratando sembradíos y sembrando en cambio a su paso indecible sufrimiento, el terror y el pánico en poblaciones enteras y ocasionando daños inconmensurables, con frecuencia irreparables en la vida de los seres humanos, de animales y plantas, constituyen gran parte del desafío que nos corresponde arrostrar como humanidad, en respuesta a la acción depredadora del “industriae homo”.

Sí, lo digo dolorosamente, es el “hombre” el principal responsable esta vez, del cambio climático, pero el “hombre industrial”, mejor dicho, son las grandes corporaciones multinacionales productoras de hidrocarburos altamente contaminantes de la atmósfera, de los ecosistemas marinos y terrestres, de la vida en la contemporaneidad. Aunque todos y cada uno de nosotros, dejamos también a nuestro paso una huella ecológica, de la que tampoco nos hemos predispuesto a hacernos cargo.

Frente a todos estos fenómenos nuevos, propios del industrialismo desenfrenado, nos corresponde asumir un compromiso ético, especialmente con los más postergados y afectados por los desastres ecológicos de nuestra época. La nueva ética consiste en asumir colectivamente el reto de forjar un nuevo estilo de vida más solidario, más austero y frugal. Debemos aprestarnos a abrir paso al desarrollo de nuevas industrias no contaminantes, o mucho menos contaminantes que la ciencia ha dado en llamar “industrias limpias”. La ética moderna nos impele a confrontar el cambio climático como el mayor reto de nuestra época. “Salvad la biosfera y podréis salvar el mundo” nos pregona con sabiduría también el “Libro de la ecología”.

Como puede verse, es una verdadera majadería de los negacionistas, creer que alguien pueda culpar al ser humano por expeler anhídrido carbónico a la atmósfera, mucho menos a la ciencia. La exhalación de CO2 y la consiguiente inhalación de oxígeno es parte consustancial de nuestro proceso de vida. Convertir algo tan elemental desde tiempos inmemoriales en una cuestión objeto de discusión, como hacen los negacionistas, es en fin una tontería. Pero, una tontería que tiene poseídos a muchos gobernantes incultos, e inclusive algunas veces hasta falsos intelectuales y profesionales que no parecen haber aprendido nada. Finalmente, lo que resulta inverosímil es que se pretenda negar la contaminación de la atmósfera, por medio de gases de efecto invernadero producidos básicamente por la industria moderna, mucha de la cual sigue aferrada a los combustibles fósiles. La única explicación para ello es politológica, los super empresarios que las fomentan están asidos a los intereses y gigantescos recursos pecuniarios o de cualquier otra índole que estos negocios les generan, aunque estén como nadie destruyendo la vida sobre la Tierra. Por lo tanto, la confrontación es de orden político, educativo, cultural. Si somos incapaces de situar el fenómeno del calentamiento global en su contexto, y vamos a seguir, a la manera de Trump o Bolsonaro y lamentablemente al modo de tantos otros gobernantes de pacotilla como el que aquí tenemos; si además sigue habiendo una caterva de gente sin consciencia detrás de ellos, aviados estaremos; tendríamos que “apagar las luces” y sentarnos a esperar que nos abrace la muerte colectivamente. No será así, la esperanza nunca morirá. Estamos listos a reemprender la lucha una y otra vez, sin fatiga, levantándonos tras un tropiezo cuantas veces sea necesario, porque otro mundo es posible, más prometedor, más humano, más solidario, con menos orgullo y más humildad, menos predispuestos a seguir guerreando entre las naciones y más proclives a buscar soluciones pacíficas a los conflictos, que las hay; mejor dicho, tiene que haberlas, porque el tiempo apremia.

Festival Ambiental de La Gamba de Golfito

El Programa de Gestión Local de la UNED trabaja en el desarrollo del 3° Festival Ambiental de La Gamba de Golfito, a realizarse el sábado 26 de agosto 2023, en el Salón Comunal de 8:00 am a 4:00 pm.

En este festival se realizarán conversatorios, exposiciones, actividades deportivas, educación ambiental, caminata al Parque Nacional Piedras Blancas, entre otras actividades para el disfrute de las personas de la comunidad de La Gamba y personas de organizaciones comunales y campesinas de la región que estarán acompañando el evento.

El Festival tiene como objetivo el involucrar a la comunidad de La Gamba en los procesos de sensibilización por el cambio climático y la protección del medio ambiente, compartiendo en todo momento acciones que coadyuban a generar interés tanto a nivel comunal como institucionales, para un adecuado manejo de los recursos naturales en pro y en beneficio de la colectividad.

Además, de mantener una relación estrecha con el Parque Nacional Piedra Blanca, el cual se encuentra en la parte territorial de la comunidad de La Gamba. La propuesta es que produzca un manejo compartido de las actividades que se desarrollan en el Área de Conservación de Osa, para que le permita una participación activa y fructífera a la comunidad de La Gamba.

Durante el desarrollo del festival, se proponen actividades en coordinación con las siguientes instituciones gubernamentales, la academia y organizaciones comunales:

Organizaciones comunales:

ADI – ASADA – Productores – Ambientalistas – Mujeres – Jóvenes – Artesanos.

Academia aliada:

UCR – UNA – UNED

Invitar a diferentes instituciones gubernamentales como:

MINAE- ACOSA – SINAC – INDER – MAG – ICT – JUDESUR – ICE – Municipalidad – Bomberos.

Un eje temático para la presentación artística es el agua.

Además:

Taller sobre compostaje.

Cuenta cuentos.

Estación de pintura con niños.

Presentación de música rock Syroplasma.