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Etiqueta: ciencias sociales

Desafíos autoritarios al Estado social de derecho: un programa para analizar y resistir

La Universidad para la Cooperación Internacional (UCI) mantiene abierta la matrícula del programa “Desafíos autoritarios al Estado social de derecho”, una propuesta formativa orientada a analizar críticamente el avance de discursos y prácticas autoritarias que, en distintos contextos, precarizan la vida ciudadana y debilitan la democracia.

El programa parte de un diagnóstico claro: vivimos una aceleración del autoritarismo que impacta ámbitos centrales como la gobernanza, la seguridad democrática, la movilidad humana, el ambiente y las múltiples expresiones de la violencia. Frente a este escenario, la iniciativa propone que el análisis riguroso y multidisciplinario es, en sí mismo, una forma de resistencia democrática.

Con una duración total de cinco cursos y veinte sesiones, el programa se desarrolla mediante clases virtuales en formato de videoconferencia, cada sesión con una duración de tres horas. Las lecciones se impartirán los lunes, de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. (hora de Costa Rica), iniciando el 9 de marzo.

El enfoque académico es multidisciplinario, integrando aportes de la ciencia política, la economía, el derecho, la ecología, la criminología y la sociología. Esta perspectiva permite abordar los desafíos contemporáneos del Estado social de derecho desde distintos ángulos, sin reducir el análisis a una sola disciplina.

Entre los contenidos específicos del programa se incluyen:

  • Democracia, estado de derecho y garantismo en el contexto de la globalización y el malestar contemporáneo.

  • Política penal y fundamentos criminológicos.

  • Gobernanza de la movilidad humana, migración, derechos y políticas de control.

  • Derecho ambiental y gobernanza en la sociedad del riesgo.

  • Violencia, crueldad y hospitalidad en la cultura contemporánea.

El cuerpo docente está conformado por profesores y profesoras de reconocida trayectoria internacional, entre ellos Iñaki Rivera Beiras, Iñaki Anitua, Gabriela Oviedo Perhavec, Rafael González Ballard, Eduard Müller Castro y Mónica Vul.

El programa está dirigido a personas profesionales y estudiantes de las Ciencias Sociales, así como a toda persona comprometida con los debates centrales de nuestro tiempo, especialmente aquellos vinculados con democracia, derechos, gobernanza, migración, ambiente y violencia.

La UCI subraya que, ante el avance del autoritarismo, comprender sus dinámicas, discursos y efectos resulta clave para fortalecer la defensa del Estado social de derecho y de las libertades democráticas.

Para más información e inscripciones, las personas interesadas pueden contactar a la organización del programa a través del correo info@uci.ac.cr o los teléfonos 2283-6464 y 4037-5710.

Mirar para otra parte: cuando las Ciencias Sociales incomodan

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Que lo hayan planteado simpatizantes de los partidos políticos en contienda, en particular los que venían atrás en la carrera, no debe extrañar. Fue el rechazo natural a una realidad que en ese momento golpeaba y fuerte.

Pero que el malestar, el cuestionamiento e incluso la duda acerca de los procesos metodológicos que llevaron al Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la UNA y el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR a los resultados que compartieron en distintos miembros, a propósito de la intención de voto, haya sido expresado por personas preparadas y con formación universitaria en diferentes campos, eso sí es de preocupación.

Ambos centros de pensamiento fueron rigurosos en sus planteamientos, abordajes y resultados. Ambos se acercaron y bastante en sus análisis finales de un momento determinado a lo que realmente sucedió y por eso los resultados de las elecciones presidenciales les dieron la razón.

Se dijo hasta la saciedad qué eran y qué no eran las encuestas de intención de voto, esas que se realizan de previo a una contienda electoral. Se explicó con vehemencia que la volatilidad de los electorados (así en plural) debe colocarse en perspectiva al mirar los datos provenientes de estos procesos. Las fichas técnicas de los estudios publicados fueron socializadas y de conocimiento público. Había que leerlas.

Entonces ¿qué explica el resquemor ante estos espacios de construcción de conocimiento universitarios, sus líneas de investigación y sus alcances?

Si hay algo que debe quedar claro a partir del 1 de febrero es que las comunidades académicas universitarias costarricenses deben dejar de mirar hacia otro lado cuando las realidades de un escenario complejo como el costarricense les interpelan. No es posible que la emoción le gane a la razón al cuestionar el trabajo de los colegas. No es de recibo.

El rol de las ciencias sociales y sus espacios de pensamiento debe ser incomodar, traducir, conocer para transformar y acompañar la toma de decisiones. Ambos espacios académicos son copia fiel de eso que las ciencias sociales deben procurar.

En ese sentido, la lección aprendida de la reciente contienda electoral en Costa Rica es que la confianza en estos centros de investigación debe provenir de adentro, siempre.

No dudo que el contexto que se cierne sobre las instituciones de educación superior pública en el país es aún más complicado que en años anteriores. No dudo que “vendrán por las ciencias sociales” porque incomodan, traducen y construyen conocimiento para transformar y decidir.

Mirar para otra parte en esta realidad instalada a partir del domingo anterior no es ya una opción.

En absoluto.

Lastiri, Vilanova y los Dalton o las mujeres olvidadas de Centroamérica

René Mauricio Valdez
3 de diciembre, 2025

Detrás de todo gran hombre hay una mujer muy sorprendida” dice un chascarrillo trasnochado. En un libro que publiqué hace poco sobre las intensas relaciones internacionales de Centroamérica en el siglo 19 y parte del 20 –historias plagadas de varones en todos los momentos e instancias— dos mujeres brillan con luz propia en el oscurecido segundo plano de sus protagónicos maridos: María Josefa Lastiri, esposa de Francisco Morazán, y María Cristina Vilanova, esposa de Jacobo Árbenz. Una María abre el estudio y la otra lo cierra. (Valdez 2024).

María Josefa era hondureña, de familia prominente. Enviudó siendo aún muy joven de un rico hacendado de apellido Travieso, con quien tuvo cuatro hijos y de quien heredó su fortuna. Se casó en segundas nupcias con Morazán y comprometió patrimonio y seguridad en apoyo a su segundo marido, a quien financió varias de sus campañas y acompañó durante sitios y contiendas. En esta pareja ella era la de la plata.

María Josefa tuvo con Morazán una única hija, Adelita –como la del corrido de la Revolución Mexicana– quien siendo una bebé sobrevivió en brazos de su madre el repliegue desordenado que tuvo que hacer por las calles de San José bajo las balas de un enemigo comandado por europeos antiliberales de arribo reciente a Costa Rica. (Valdez 2025). Estuvo a punto de perder la vida en varios episodios con mortales adversarios de su marido, incluyendo agentes del imperio inglés. En una ocasión ella y Adela fueron capturadas por tropas de Carrera, el temible dictador antiliberal y pro-inglés de Guatemala. Fueron liberadas ilesas milagrosamente por Morazán y sus hombres.

Poco antes de ser fusilado en Costa Rica, Morazán concluyó su testamento político con una petición: “…tengo cuentas con la casa de Mr. Bennett, de resultas de cortes de madera en la costa norte, en las que considero alcanzar… de diez a doce mil pesos, que pertenecen a mi mujer en retribución de las pérdidas que ha tenido en sus bienes.” Parece claro que esos fondos no llegaron a su destinataria, como tampoco lo hicieron los 625 pesos no cobrados por Morazán de su salario que Lastiri reclamó inútilmente al gobierno de Costa Rica. María Josefa Úrsula Francisca de la Santísima Trinidad Lastiri Lozano, ex primera dama de Centroamérica, Costa Rica, El Salvador y Honduras murió en El Salvador en 1846 en la miseria.

Cuando los restos de Morazán fueron llevados de Costa Rica a El Salvador en 1849 –donde él pidió que reposaran— fue exhumada y colocada en capilla ardiente junto con su esposo. Largas filas se formaron durante días en el Templo de la Concepción para rendirles tributo, antes de que fueran enterrados en el Cementerio General, hoy Los Ilustres, cuyo reconstruido “Mausoleo de Morazán” es también un sitio de peregrinación en honor a María Josefa.

María Cristina Vilanova era salvadoreña, también de una familia pudiente, lo que no resta sino agrega méritos a las dos. Educada en Estados Unidos y de “ideas progresistas”, fue una feminista temprana. Conoció al joven oficial descendiente de suizos –con quien el flechazo mutuo fue inmediato— en eventos de equitación en Guatemala. Voces de oposición al gobierno se quejaron de la influencia que María Cristina tuvo sobre su marido, con quien conversaba largas horas. Ella habría estado entre quienes “le metían cosas en la cabeza” al coronel. Fue la primera primera dama de Centroamérica en tener un despacho en casa presidencial y llevar a cabo un programa de obras sociales, que focalizó en comunidades indígenas.

Acompañó cercanamente a su marido en toda la experiencia, incluyendo un prolongado, humillante y traumático exilio –su hija Arabella, modelo y actriz, se suicidó en 1965 en un hotel en Bogotá, Colombia. Tuvo que sufragar los gastos de la familia vendiendo sus propiedades en El Salvador (varios países no permitieron que Árbenz trabajara). Luego de la súbita muerte de Árbenz en 1971 durante una visita a México (se ha afirmado que fue un suicidio), lo enterró discretamente en El Salvador. En 1995 acompañó sus restos a Guatemala cuando el gobierno de Ramiro De León Carpio decidió repatriarlos con honores. Murió en Costa Rica en 2009 rodeada de nietos y familiares ticos. Los restos de Jacobo Árbenz reposaron en el mausoleo de la familia Vilanova en el Cementerio Los Ilustres de San Salvador por un cuarto de siglo. (Vilanova de Árbenz, 2000).

1- María Josefa Lastiri 2- María Cristina Vilanova de Árbenz 3- Adela Morazán Lastiri

He encontrado datos interesantes en La batalla del amor: María Josefa Lastiri, un libro de la hondureña Elvia Castañeda de Machado, de seudónimo Litza Quintana, publicado en 1991 por la Academia de Historia y Geografía de Honduras. Es un libro laudatorio de María Josefa y Morazán, patriótico, abundante en información genealógica de la pareja y sobre sus vidas y luchas. Incluye un valioso anexo documental. María Josefa es una heroína del amor por su marido y por la causa.

Como lo revela Litza Quintana, Adela Morazán Lastiri tuvo una larga vida. Nació en San Salvador en 1838 y murió en 1921 en Santa Tecla, una fresca y próspera vecindad también en el país preferido de sus padres. El historiador Salvador Turcios R. la visitó allí en 1911, diez años antes de que falleciera, y reportó que “no obstante su edad avanzada y sus muchos sufrimientos desde la infancia (debido a la agitada vida de su famoso padre) [¡y de su madre!] ´presentaba un cuerpo alto y recto y conservaba el perfil cesáreo de su glorioso progenitor´”. Para mí que se parecía mucho a María Josefa quien al enviudar de su primer esposo no sólo era joven y rica, sino también, como dice Quintana, una “mujer plena, hermosísima, distinguida y de singular inteligencia.”

Adela tuvo cuatro hijos con un hondureño notable de nombre Cruz Ulloa, quien participó en política en El Salvador y fue ministro de los presidentes Francisco Dueñas y Francisco Menéndez. Uno de los hijos de la pareja, Francisco Ulloa Morazán, fue a su vez el padre de Aída Ulloa Maine, nacida en 1899, la primera esposa del padre del poeta Roque Dalton. Aída y el estadounidense Winnall Dalton Vásquez (su madre era mexicana) tuvieron cinco hijos que fueron enviados por Winnall a Tucson, Arizona, después de la muerte prematura de Aída.

El dato que la fallecida primera esposa de su padre y madre de sus cinco medio hermanos era biznieta de Morazán y María Josefa, fue probablemente desconocido por Roque Dalton, o no le dio importancia –en general tenía en baja estima a los próceres de la historia oficial. En mi criterio, sin embargo, no lo supo, de lo contrario habría escrito o comentado algo, se habría inventado algún cuento.

No tuvo comunicación con sus medio hermanos ni con nadie de ese lado de la familia, del que estuvo excluido o apartado. No se refiere al asunto en ningún texto conocido, incluso en los que ficcionaliza profusamente sobre su acaudalado y distante padre. Imagina a Winnall (nombre que significa “ganalotodo”) como un “cowboy” de película del Oeste, descendiente del Clan Dalton de asaltabancos de Kansas, del pirata Dalton, un rudo pistolero que contrabandeó armas para Pancho Villa. (Atwood, 2022).

Fácilmente pudo haberlo convertido, por decir algo, en un karma justiciero contra los ingleses por haber asesinado al ilustre bisabuelo de Aída y sumido en una crisis convulsiva a la valiente María Josefa –quien además era homónima de la madre de Roque. Fue Winnall el autor de un célebre epígrafe que Roque Dalton incluyó en el poemario Taberna y otros lugares: “Ponga usted a una honorable familia inglesa a vivir dos años en El Salvador, y tendrá cuervos ingleses para sacar los ojos a quien quiera.”

Otro dato que Dalton ignoró, como lo atestigua su hijo Juan José Dalton Cañas, es que, también por el lado de Winnall, era primo de Linda Ronstadt, la célebre cantante pop estadounidense de raíces mexicanas nacida en Tucson, Arizona.

Referencias

  • Atwood, Roger (2011). Gringo iracundo: Roque Dalton and His Father. Latin American Research Review, Vol 46, Núm. 1, pp. 126-149. Publicado online por Cambridge University Press, septiembre de 2022.

  • De Machado, Elvia Castañeda, o “Litza Quintana”. (1991). La batalla del amor: María Josefa Lastiri. Tegucigalpa: Academia de Historia y Geografía.

  • Valdez, R. M. (2024). La estrategia del puercoespín: Centroamérica y el paso entre los océanos, 1821-1969. San Salvador: edición conjunta de las universidades Don Bosco y Evangélica de El Salvador. (Disponible en Amazon).

  • Valdez, René Mauricio (2025). ¿Quién mató a Francisco Morazán? Costa Rica: SURCOS Digital. También publicado por Gazeta de Guatemala y ContraPunto de El Salvador.

  • Vilanova de Árbenz, María Cristina. (2000). Mi esposo el presidente Árbenz. Guatemala: Editorial Universitaria, 2000.

Conferencia virtual: “Los cambios en el capitalismo contemporáneo y Nuestra América”

La Maestría Centroamericana en Sociología de la Universidad de Costa Rica realizará este martes 2 de diciembre su conferencia de cierre del ciclo lectivo 2025, un espacio académico abierto al público que propone reflexionar sobre las transformaciones del capitalismo contemporáneo y sus implicaciones para los países de Nuestra América.

La actividad virtual, titulada “Los cambios en el capitalismo contemporáneo y Nuestra América”, estará a cargo del Dr. Julio Gambina, reconocido economista y especialista en ciencias sociales, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e integrante de la Junta Directiva de la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Economía Política y Pensamiento Crítico (SEPLA).

Fecha y horarios

📅 Martes 2 de diciembre
🕔 5:00 p. m. Costa Rica
🕗 8:00 p. m. Argentina

Modalidad virtual

La conferencia será transmitida en vivo a través de las siguientes plataformas:

🔵 Facebook Live

  • Web TV de la Facultad de Ciencias Sociales

  • Maestría Centroamericana en Sociología

  • Colegio de Profesionales en Sociología Costa Rica

  • Asociación Centroamericana de Sociología, ACAS

  • Posgrado en Sociología de la Universidad Nacional de Honduras

🔴 YouTube

  • Web TV de la Facultad de Ciencias Sociales

  • Maestría Centroamericana en Sociología

La actividad forma parte de las acciones de cierre académico de este posgrado, en el marco del 50 aniversario del Sistema de Estudios de Posgrado de la UCR, con apoyo de la Facultad de Ciencias Sociales y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Conferencia virtual con el Dr. Pablo Semán analizará el avance de las extremas derechas en América Latina

La Maestría Centroamericana en Sociología de la Universidad de Costa Rica (UCR) invita a la comunidad académica y al público en general a la conferencia “América Latina, las extremas derechas y el espejo de Próspero”, a cargo del Dr. Pablo Semán, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina y profesor de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

La actividad se realizará de manera virtual el martes 14 de octubre de 2025, a las 4:00 p.m. hora de Costa Rica (7:00 p.m. en Argentina), con transmisión en vivo a través de las páginas de Facebook y YouTube de la Facultad de Ciencias Sociales UCR, la Maestría Centroamericana en Sociología y la Asociación Centroamericana de Sociología (ACAS).

El Dr. Semán es sociólogo por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Antropología Social por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul. Su trayectoria académica ha estado marcada por investigaciones sobre religiosidad popular, cultura política y transformaciones sociales en América Latina. En esta conferencia analizará la reconfiguración del panorama político contemporáneo y el papel que están desempeñando las extremas derechas en la región.

La actividad cuenta con el apoyo de la Maestría Centroamericana en Sociología, el Colegio de Profesionales en Sociología de Costa Rica, la Asociación Centroamericana de Sociología (ACAS), el Posgrado en Sociología de la Universidad Nacional de Honduras y el Programa de Posgrado en Sociología de la UCR.

Hacia unas Ciencias Sociales centroamericanas “menos intramuros”

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

La frase no es mía, por supuesto. La tomé prestada de una reciente publicación en redes de mi querido colega y al que considero amigo y orientador en mi trayectoria como cientista social, Abelardo Morales Gamboa.

La escribió al recordar a Carlos Sojo, director de FLACSO Costa Rica, quien falleciera en el año 2014 y al enterarnos en su publicación de la muerte de otro gran científico social centroamericano, Gabriel Aguilera.

Al leer su escrito, no pude dejar de recordar mi paso como investigador de la Sede de FLACSO en Costa Rica. Los aprendizajes cotidianos en las conversaciones con los propios Carlos, Abelardo, Juan Pablo, Marian, Alen, Ilka, Don Manuel, Guillermo. Pienso que nos tocó una época linda y de transición en la que aprendimos a construir equipo.

Yo tomé para mí las enseñanzas de Carlos, a quien acompañé varias veces a la región y lo vi gestionando como los grandes esas Ciencias Sociales comprometidas, vigorosas y para nada palaciegas.

No puedo olvidarme de los trabajos de campo con Abelardo, sus orientaciones como investigador consolidado en la temática migratoria, de la cual ahora soy signatario con mucho compromiso y sensibilidad para devolverle tanto de lo que me enseñó. De hecho, Abelardo tuvo la deferencia de acompañarme como lector de mi tesis doctoral, actitud que siempre agradeceré por lo que vale.

Tampoco puedo pasar por alto mi experiencia como miembro del consejo editorial de la Revista Centroamericana de Ciencias Sociales que publicábamos en FLACSO Costa Rica, de la mano de un gran docente e investigador, Don Manuel Rojas Bolaños. Su experiencia me aportó algo de lo que hoy le entrego a la académica como investigador y gestor académico.

Es cierto.

El desafío que plantea Abelardo para las ciencias sociales regionales es mayúsculo. Durante todos estos años de quiebre del acuerdo social costarricense, por ejemplo, he reflexionado sobre qué tan bien le hubiera hecho a este país una actualización de aquel enorme trabajo de interpretación de nuestra sociedad: “Igualiticos: la construcción social de la desigualdad en Costa Rica”, escrito por Carlos.

Estoy seguro de que muchas de las incertidumbres que hoy nos plantea este escenario tan disruptivo, hubieran sido claramente explicadas por su visión amplia como sociólogo de nuestro país.

Ese desafío que Abelardo nos plantea, debemos asumirlo quienes aún nos encontramos vigentes. Es imperativo. Es necesario salirnos de los muros y palacios y abrir los ojos a una región centroamericana que estamos perdiendo rápidamente.

Asumo ese legado.

Prospectiva y Ciencias Sociales

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Ya no resulta lugar común la frase “El futuro ya está aquí”. El escenario global nos ha demostrado con creces que aquello que decíamos avizorar en el horizonte, nos ha alcanzado.

Este 2025 hemos asistido en pocos meses a la teatralización de la guerra y el recrudecimiento de la barbarie contra pueblos como el palestino, que sigue soportando a pesar del ensañamiento y el silencio de los grandes tomadores de decisiones a nivel mundial.

Hambrunas, catástrofes climáticas provocadas por el hombre, la sinrazón de los exilios forzados, la preeminencia de una instrumentalización artificial sobre la inteligencia social y humana.

Todo había sido pronosticado como si el futuro quedara ubicado en la lejanía. No.

Ya está aquí.

En el plano doméstico, Costa Rica enfrenta su hora más complicada desde que se hizo refundar su pacto social, a mediados de la década de los años cuarenta del siglo anterior.

Los niveles de deterioro de los principales indicadores sociales que por años sostuvieron el proyecto de sociedad costarricense, muestran que el futuro al que muchos sectores temíamos, ya está aquí: desigualdad, pobreza, desempleo, desconfianza en el sistema democrático, femicidio galopante, narrativas de odio desde las voces que dirigen los destinos del país, socavamiento de la institucionalidad base de la apuesta país, inmersión desmedida de los poderes fácticos en todos los órdenes de la vida cotidiana.

Todos estos indicadores bastan para comprobar esta condición actual.

Imaginar lo que viene es tarea urgente. Por eso, las Ciencias Sociales costarricenses están llamadas a señalar el camino con las herramientas que la prospectiva le plantea. No es posible intervenir el ahora, sin señalar ese futuro que sigue alcanzándonos.

Es imperativo, por ello, profundizar los análisis y particularmente las propuestas centradas en esa imagen de sociedad que queremos. La academia debe asumir esa tarea. Las ciencias sociales deben liderar ese proceso.

A eso debemos avocarnos en lo que sigue.

Pensar las Ciencias Sociales a esta hora

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

En entregas anteriores hemos compartido nuestras preocupaciones acerca de la tendencia hacia el intelectualismo y el conocimiento científico, que se ha instalado en nuestras sociedades, con especial atención a las acciones del presidente Donald Trump ante las instituciones universitarias de prestigio.

No hay duda.

Nos encontramos en un momento especialmente delicado al que también las ciencias sociales se enfrentan. Por ello, quienes nos dedicamos a alguna disciplina de su vasto campo de pensamiento, debemos accionar hoy para construir su futuro, que está a la vuelta de la esquina.

Particularmente valoro la necesidad de recuperar para sí, conceptos que han sido disputados por otros campos de saberes. El de la inteligencia, por ejemplo.

Sin demeritar los aportes de una herramienta que puede aportar grandes contribuciones si es ética y pertinentemente utilizada, pienso que la Inteligencia Artificial debe ser complementada con lo que yo llamaría la Inteligencia Humana. Pareciera paradójico, pero no lo es. En tiempos que, al decir de Bertold Brecht, se debe salir a defender lo obvio, el campo de las humanidades requiere ser recolocado en su justa dimensión.

Pensar entonces ese sujeto contemporáneo como fin y objetivo de cualquier racionalidad científica y académica, pasa por fortalecer los vasos comunicantes que propongan más igualdad, más justicia y más equilibrio. Es que esto es hoy más urgente que nunca.

Entonces me concentro en unas ciencias sociales humanas, cuyas inteligencias sigan propiciando la criticidad y el compromiso con el bienestar de amplios grupos de población. Una sociedad como la costarricense, que se apresta a cerrar su histórico contrato social para entrar en una nueva etapa, requiere de disciplinas que la lean, la entiendan y la transformen desde la actualidad para pensar en el futuro que ya nos alcanzó. Por eso las Ciencias Sociales de esta hora para el futuro que ya está aquí.

Hace décadas, Inmanuel Wallerstein invitaba a abrir las ciencias sociales ante los inminentes cambios de paradigmas. Hoy de nuevo nos encontramos en un punto de inflexión, donde la dignidad humana debe ser el centro de toda acción de conocimiento. A esas Ciencias Sociales le apuesto. Con esas ciencias sociales voy. Lo siento y entiendo así.

Libro “El fetichismo del déficit fiscal” de Guillermo Zúñiga disponible en línea

El libro “El fetichismo del déficit fiscal”, de Guillermo Zúñiga, está a la venta en Amazon. Este libro busca criticar el uso del déficit fiscal como mecanismo de control del gasto público.

Por medio de lo que Guillermo Zúñiga llama “fetichismo del déficit”, el libro también se propone desmitificar cinco ideas comúnmente aceptadas sobre el equilibrio fiscal, impuestos y el gasto público. Además, propone devolverle el estatus de ciencia social a la economía, por medio de tres enfoques del rol del Estado en la economía.

El libro se encuentra a la venta en Amazon, con un descuento temporal del 80% y con el valor de 1 dólar estadounidense (510 colones aproximadamente) con el descuento. El costo del libro sin descuento está en 5 dólares estadounidenses (2550 colones aproximadamente).

Además, se encuentra en la plataforma de lectura Kindle, también perteneciente a Amazon, y se puede leer en su modalidad de subscripción ilimitada.

Chaves y el lecho de Procusto

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

A manera de prólogo

En este artículo intentaré exponer, según lo investigado, lo que representa el “síndrome de Procusto” en la psicología y en las ciencias sociales en general. Haré una comparación con relación a lo que he observado del comportamiento y las expresiones del presidente Rodrigo Chaves, de la manera más objetiva posible.

Para conseguir lo anterior, he escogido el procedimiento de intercalar textos específicos de la psicología sobre lo que significa el “lecho de Procusto”, con expresiones y comportamientos del presidente, a fin de que, quienes lean el texto, puedan discernir si hay o no coincidencia entre el síndrome de Procusto y el lenguaje empleado adjunto al comportamiento de Chaves. Parto de la hipótesis de que Chaves padece el “síndrome de Procusto”.

Primero deseo dejar claro lo que se entiende por síndrome; dicho en breve significa para la corriente que lo conceptualiza como una enfermedad, un “Conjunto de síntomas o afecciones que se presentan juntos y sugieren la presencia de cierta enfermedad o una mayor probabilidad de padecer de la enfermedad.” (Cfr. https://www.cancer.gov Definición de síndrome. Diccionario de cáncer del NCI.) Otra corriente, más bien lo analiza a partir de una colección de hallazgos que se observan en la actuación y el “lenguajeo” en un número de individuos que, de otra manera no estarían relacionados. (Cfr. National Human Genome Research Institute. https://www.genome.gov)

No omito señalar que, en algunos casos el síndrome se detecta mediante exámenes de laboratorio que incluyen pruebas genéticas, moleculares, cromosómicas y bioquímicas que se utilizan para detectar trastornos genéticos, tales como Asperger, Down, o Tourette. No es este el caso. Por lo consiguiente, intento mostrar de manera taxativa algunas coincidencias que encuentro entre el “síndrome de Procusto” y el comportamiento más conspicuo o características discursivas del presidente.

(Conservaré la negrita cuando estoy describiendo el síndrome con base en textos especializados de profesionales en Psicología.)

Sobre el mito de Procusto

La mitología griega cuenta que, Procusto era un hombre de extraordinaria estatura y fuerza, que vivía en las colinas del Ática, donde ofrecía su posada a viajeros solitarios. Cuando el viajero dormía, Procusto, un ser mitológico lo amordazaba y lo ataba a las cuatro esquinas de una cama de hierro. Si el cuerpo de la víctima era muy grande, amputaba las partes que sobresalían de la cama, ya fueran los pies o la cabeza. Por el contrario, si la víctima era pequeña, les rompía el cuerpo a martillazos para alargarlo … Quien dedica sus recursos a hacer tropezar a otros para rebajarlos no crece realmente, sino que se resigna a su propia mediocridad. La persona que padece este síndrome adopta una actitud dominante para ocultar su inseguridad y su sentimiento de inferioridad.

Podemos reconocer el síndrome en el siguiente texto que contiene una expresión del presidente Chaves Robles, cuando se le convocó a formar parte de la comisión creada entre los poderes del Estado, para atender la alta criminalidad que vive el país y que claramente implica la ausencia de políticas públicas de la presidencia de la República para atender el problema aludido. En lugar de mostrar empatía y humildad, Chaves más bien contesta con engreimiento y displicencia: 1- Manifestó no estar dispuesto a girar dinero del presupuesto para reforzar la policía nacional. 2- Atribuyó a los diputados en general, a la Corte, a la Contraloría y mandos medios la falta de concreción de planes para atender los problemas. 3- Renunció tajantemente a la invitación de formar parte de la comisión que se conformaría con representantes de los tres poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial), después de haber sido expresamente invitado por los presidentes de los poderes legislativo y judicial.

Como puede verse, el síndrome apunta a una incapacidad de la persona que lo padece para reconocer -y en ocasiones ni siquiera estar en capacidad de escuchar con atención- las opiniones, criterios o juicios de las demás personas. Quienes tuvimos la oportunidad de seguir el discurso presidencial y, enseguida el del presidente de la Asamblea Legislativa, Rodrigo Arias, pudimos observar esa desatención (real o fingida), del presidente de la República, en el contexto del discurso presidencial pronunciado el 5 de mayo, cuando quien dirigía la palabra a los costarricenses era el presidente legislativo respondiendo el discurso de rendición de cuentas del presidente de la República.

El “lecho de Procusto” es un proverbio, mediante el cual, la persona que padece el síndrome intenta acomodar la realidad a sus intereses o a su manera de ver las cosas, como puede observarse en el siguiente texto: “…los demás -dijo Chaves-, sin disimular su arrogancia, son los culpables de las promesas incumplidas.” (Discurso presidencial). De modo que, si alguien le rebate sus criterios rígidos y distorsionantes, se molesta, ya que, las personas que padecen este síndrome, creen siempre ser poseedores de la razón. Así las cosas, los “procusteanas”, tienden a adoptar una actitud dominante debido a un complejo de superioridad que, los conduce a la mediocridad; por esta razón, se aferran afanosamente a su modo de ver la realidad y no admiten en ella ningún otro juicio. En el fondo, la persona con aires de superioridad trata más bien de ocultar sus inseguridades y, por lo tanto, invisibilizar su sentimiento de minusvalía o inferioridad. ¡Cualquier parecido con algún personaje real, es mera casualidad!!!

En Procusto la realidad no coincide con su visión de las cosas; de la misma manera procedió Chaves durante la sesión ante los diputados el 5 de mayo. En su visualización fantasiosa, la realidad es únicamente la que él describe; de ahí que se apresure a ajustarla a su propia sesgada manera de enfocar la vida y sus circunstancias. Chaves Robles hizo lo que fuera necesario con gestos y descalificaciones, o mientras hacía uso de la palabra, para acomodar “su verdad” con el objeto de hacerla coincidir con la realidad a toda costa; similarmente a Procusto cuando le cortaba los pies a sus huéspedes para que cupieran en la cama. Su verdad debe prevalecer por encima de la realidad. Como dijera un medio de comunicación, en el discurso presidencial “…vimos a Chaves culpando a los demás, fueran los diputados, la Corte, la Contraloría o los mandos medios, de que los planes no se hubiesen concretado.”

En otra parte los especialistas afirman que: el “lecho de Procusto” como imagen también se utiliza para referirse a un error en el que estas personas tienden a caer: distorsionan la realidad para que sea ella la que se adapte a sus ideas, jamás a la inversa.

En punto a hacer tropezar a los demás, veremos en el siguiente fragmento del discurso presidencial, como el mandatario la emprende contra los otros, lo hace utilizando un discurso confrontativo, el mismo del que ha hecho gala a lo largo de estos tres años que lleva el período de su administración, Chaves nos espeta: “… ¡el enemigo no es invisible, no señor!” [y prosigue muy orondo, sin molestarse siquiera en argumentar concretamente, a lo que está moralmente obligado, el por qué señala a esos enemigos]; el enemigo -arguye- “… Tiene nombre. Tiene rostro. Tiene apellidos. Se esconde en despachos judiciales, en algunas curules, en algunas oficinas donde se reparten privilegios mientras una parte del pueblo sufre.” La cuestión es enrostrarle a los que visualiza como enemigos, los defectos que se le señalan a él puntualmente. (Chaves se muestra confrontativo, arrogante, distorsiona la realidad, acusa a otros sin tener pruebas, no escucha a sus adversarios, no une, más bien polariza, luce intransigente).

Paralelamente, las psicólogas dicen que Procusto reacciona poniéndose a la defensiva. Para quienes padecen el síndrome de Procusto, cualquiera puede convertirse en el enemigo. Por ello suelen reaccionar a cualquier comentario poniéndose a la defensiva y atacando, intentando superar a su rival y contener la amenaza recibida. Se deforma la realidad para su propio beneficio; Procusto como ser mitológico se convierte en el prototipo de la intransigencia, de la negación al diálogo, de la arremetida violenta y de la adulteración de la realidad…

Al efecto el presidente prosigue sin titubear: “Mi gobierno ha logrado resultados asombrosos (¡!!!), a pesar de la resistencia de muchas instituciones, y sostuvo que quienes entorpecen su gestión no lo afectan a él personalmente, sino que perjudican al país. Exactamente al revés de lo que muestra la investigación: el soliloquio presidencial deforma la realidad a su antojo y para su propio beneficio. El monólogo deviene grandilocuente como es la personalidad de Chaves, quien asegura en este momento de su alocución que: “Nunca entendieron que obstaculizando al gobierno no golpean a Rodrigo Chaves, no, sino a Costa Rica, y quien paga el precio de ese sabotaje institucional es únicamente el pueblo. (¡!!!)”

Así vemos que: El “Lecho de Procusto” también se utiliza para referirse a un error en el que estas personas tienden a caer: distorsionan la realidad para que se adapte a sus ideas. En la práctica, en lugar de aceptar datos objetivos, los manipulan a su antojo para que coincidan con su imagen de la realidad… El miedo a perder su posición es lo que los impulsa a hacer tropezar a los demás. Pero el miedo y la inseguridad suelen manipularse, para aparecer arrogante, incuestionable, ya que estas personas desean por todos los medios ocultar sus defectos. (Cfr. Fariñas, G. “El Lecho de Procusto o la Convención sobre la Competencia Humana.” Revista semestral de la Asociación Brasileña de Psicología Escolar y Educacional. Págs. 341-350)

Con miedo e inseguridad mal disimuladas y, mucha arrogancia, Chaves “…cuestionó las demandas de respeto por parte de otros poderes de la República. Señaló que el respeto no puede ser una exigencia automática por el solo hecho de ocupar una posición institucional, sino que debe ganarse a través de la eficiencia, el trabajo y resultados concretos y medibles.” (sic). Eso es justamente lo que se le puede imputar a él. Por eso, empleamos en este punto el signo lingüístico “¡sic!”. Utilizamos este signo proveniente del latín, que quiere decir en forma extendida: “sic erat scriptum”. Se traduce al español como “esto había sido escrito”. Quiere decir que, las citas deben conservar su forma original, por lo que el uso de ‘sic’ permite al lector saber que el que cita, en este caso quien escribe estas líneas, es consciente de los errores contenidos en dicha cita y que la misma es utilizada en forma idéntica al texto original, tal como la pronunció el presidente Chaves. Cuando el texto está escrito, se respetan hasta los errores ortográficos y todo. Así, se utiliza el signo para advertir en citas o transcripciones textuales, que hay un error -es Chaves, quien incurre en el gazapo y es él quien comete el flagrante yerro-. Se trata de una expresión poco común de un uso lingüístico dudoso, y es justo el que se encuentra en el texto original y no es una omisión o corrección del autor que cita. Aquí en efecto, el que ha puesto las cosas “patas arriba” es Chaves en su discurso. (Cfr. Astorga Lucía. “Chaves dedica rendición de cuentas a repartir culpas.” La nación, sección El País y Política, pág. 13. martes 6.05.2025).

En Conclusión

Podría seguir estableciendo la comparación entre el síndrome de Procusto y las expresiones corporales y verbales del actual presidente Chaves Robles, pero por el momento dejo el escrito en este punto. Espero haber demostrado la hipótesis que esgrimí al inicio de este breve estudio, a saber, que “el presidente Rodrigo Chaves padece el síndrome de Procusto”; ya que ha sido él quien como se ha señalado aquí, desde el inicio de su mandato ha mentido a los costarricenses, ha adulterado la realidad en forma grosera, se ha negado al diálogo específicamente con los demás poderes de la República, ha agredido a todas aquellas personas que se le han opuesto o lo han confrontado, ha irrespetado las instituciones de nuestro país, en especial las que tienen el cometido de controlarlo; además, ha violentado la libertad de prensa y, está siendo investigado por otros presuntos delitos, que ya suman varias decenas, por parte de la Fiscalía General de la República, la cual recientemente ha elevado a juicio algunas de las acusaciones, por faltas consideradas como graves.