Ir al contenido principal

Etiqueta: Cisjordania

Gaza / Israel: desde una desconcertante Costa Rica, reflexiones sobre el reciente informe de la comisión de investigación de Naciones Unidas relativo a los crímenes de Israel

Nicolas Boeglin
Profesor de Derecho Internacional Público
Facultad de Derecho UCR
nboeglin@gmail.com

Se acaban de conmemorar hace unas semanas tres años desde el inicio de las operaciones de destrucción total de la Franja de Gaza por parte de Israel, en «venganza» al ataque perpetrado por el Hamás el 7 de octubre del 2023: se trata de operaciones militares que se advirtió en su momento que iban rápidamente a degenerar en el «asedio total» anunciado por las mismas autoridades militares israelíes, y ello desde el mismo mes de octubre del 2023, con crímenes y exacciones por venir (Nota 1).

En el 2021, ya habíamos tenido la oportunidad de analizar el profundo temor que generó súbitamente en aquel momento en Israel una solicitud formal de información enviada por la justicia penal internacional de La Haya a sus máximas autoridades (Nota 2).

Desde la perspectiva jurídica internacional, una reciente obra titulada «Gaza et le droit international» publicada en Bélgica y escrita por una reconocida jurista francesa (véase enlace que contiene el índice de su libro) detalla algunos aspectos pocamente abordados en la prensa internacional, pero también en publicaciones de corte más académico así como en algunos círculos políticos. Salvo error de nuestra parte, es la única publicación analizada desde la estricta perspectiva jurídica internacional editada sobre Gaza en francés en estos tres años por una reconocida casa de edición jurídica europea como la es la «Maison Bruylant» en Bruselas. Por cierto, la autora de este libro fue la invitada en el marco del webinar «Les Mardis de JURDI» en París, este 3 de noviembre del 2026 (véase enlace con posibilidad de inscribirse ahí indicadas y el video que debería próximamente ser editado en el sitio de JURDI).

Tanto desinterés por parte de círculos académicos, de juristas, de universitarios e investigadores galos o de habla francesa, debería tener una explicación: el capítulo I de este libro, cuya lectura completa se recomienda, se titula precisamente:

«Les faits, la preuve et les stratégies de dissimulation«.

Invitamos a nuestros estimables lectores especializados en doctrina jurídica internacional a verificar si la misma situación que la descrita en el caso de publicaciones jurídicas en francés, también se observa con las grandes casas editoriales de la ciencia jurídica en otros idiomas.

Los límites de la manipulación de la información

Con respecto a la operación militar de Israel a partir de la misma tarde/noche del 7 de octubre del 2023, otras alertas igualmente tempraneras advirtieron que los dos objetivos oficiales de Israel de supuestamente «erradicar al Hamás» y de «recuperar a los rehenes israelíes» no guardaban mayor relación con lo observado desde el punto de vista militar en Gaza desde esta misma tarde/noche del 7 de octubre del 2023: ¿en cuál conflicto militar se habrá observado que bombardear masivamente edificios en una región densamente poblada como Gaza sí permite rescatar a rehenes escondidos en túneles con sus custodios y eliminar al grupo armado que los secuestró (cuyos cuarteles generales también se encuentran a varios metros de profundidad)? Más de tres años después de iniciada esta insensata ofensiva militar israelí en Gaza, se confirma que estos «objetivos oficiales» no lo eran: el Hamás sigue existiendo (renovando a sus liderazgos y a sus combatientes y extendiendo su influencia en otras partes de Palestina como Cisjordania) y los únicos rehenes recuperados por Israel en estos años lo fueron a raíz de un acuerdo negociado con el Hamás a cambio de la liberación de detenidos palestinos en las cárceles israelíes.

Adicionalmente, informes de medios de prensa desde diciembre del 2023 (véase nota del New York Times), señalaron que las máximas autoridades israelíes sí estaban al tanto de los preparativos del Hamás para la primera semana de octubre del 2023, y que fueron advertidas incluso con llamadas pocos días antes de sus principales aliados árabes: véanse al respecto esta nota más reciente de Haaretz con respecto a las alertas comunicadas vía telefónica por la máxima autoridad de Emiratos Árabes Unidos a su homólogo israelí y esta otra nota sobre las advertencias provenientes de los servicios de inteligencia de Egipto. En el caso de estas últimas, desde el mismo 12 de octubre del 2023, lo que consideró una «noticia falsa» el primer ministro israelí, se difundió desde la misma BBC (véase nota de la BBC).

Estas revelaciones (y muchas otras…) hacen trizas otra idea totalmente falaz, vehiculada por muchos medios de prensa, editorialistas, columnistas, analistas y denominados «expertos» sobre el carácter supuestamente «sorpresivo» para las máximas autoridades de Israel del ataque del 7 de octubre del 2023 perpetrado por varios comandos del Hamás. A la vez, exponen una operación de comunicación a nivel global llevada a cabo por Israel a partir de estos y muchos otros relevos en diversas salas de redacción, que debería de interesar e interpelar a muchos en diversas partes del mundo.

Este extracto de una intervención del delegado de Palestina ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas merece ser recordado, al haberse externado durante una sesión urgente del máximo órgano de Naciones Unidas, el 16 de octubre del 2023, y al explicar las verdaderas intenciones detrás de la intensidad de la respuesta militar de Israel al ataque del 7 de octubre del 2023:

«Lo que está ocurriendo en Gaza no es una operación militar, es una agresión a gran escala contra nuestro pueblo. Son masacres contra civiles inocentes. Nada en el derecho natural ni en el derecho internacional permite atacar a civiles y perpetrar contra ellos ataques tan indiscriminados y bárbaros”.

(intervención realizada por el representante de Palestina ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en su sesión del 16 de octubre del 2023: véase acta S/PV/9439, en página 9).

Esta verdadera masacre a gran escala de carácter punitivo contra civiles, con una aniquilación total de la mayor parte de la infraestructura pública existente en Gaza, y con un ensañamiento raramente observado por parte de un ejército contra una población civil (al que Israel le bloquea la ayuda humanitaria que necesita urgentemente así como alimentos y agua en cantidades suficientes) no se ha logrado frenar en estos últimos tres años: pese a intensos esfuerzos de Israel, de Estados Unidos y de sus círculos de influencia en todo el mundo contra esta calificación, lo que está ocurriendo en Gaza califica jurídicamente como un verdadero genocidio, siempre en curso. Este documento reciente publicado por la misma JURDI en Francia detalla la cronología de las diversas constataciones de un genocidio en Gaza, desde octubre del 2024 hasta octubre del 2026.

Los principales jefes políticos y militares israelíes responsables de este genocidio enfrentan también acusaciones por crímenes de guerra: las órdenes de arresto contra el primer ministro israelí y su ex ministro de Defensa por parte de la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya se mantienen vigentes desde noviembre del 2024, pese a la intensa campaña de intimidación que Estados Unidos está propiciando contra la justicia penal internacional de La Haya.

Por su parte, una fundación como la fundación Hind Rajab ha logrado rastrear, ubicar y presentar demandas ante los tribunales nacionales e internacionales contra otros criminales de guerra israelíes de rango intermedio o menor que vacacionan en diversas latitudes del mundo (véase sitio): se trata de un sitio que debería de interesar a los operadores de justicia de Estados en los que se observa cierta cantidad de turistas israelíes en sus playas y en sus montañas. En el caso de Nueva Zelanda, desde enero del 2025 sus autoridades migratorias han establecido un cuestionario para todo turista israelí deseoso de ingresar al territorio neozelandés, de manera a conocer más en detalle qué hizo en Gaza mientras estaba enrolado en el ejército israelí (véase nota del TimesofIsrael).

Esta reciente entrevista de Democracy Now (30 de octubre del 2026) da una idea de la destrucción planificada y sistemática de todas las habitaciones y casas en la superficie existentes en Gaza, como continuación de un genocidio: imposibilitar el retorno de los desplazados gazatíes a sus antiguos barrios constituye la estrategia israelí que se denuncia en esta entrevista con un reconocido especialista en arquitectura forense (entrevista que en lo personal consideramos muy recomendada ver, escuchar y volver a ver). Las fotos satelitales no dejan duda alguna sobre las claras intenciones de Israel en la parte de Gaza que ocupa militarmente desde el supuesto «Plan de Paz» suscrito en octubre del 2025, cuyo contenido fue finiquitado entre Estados Unidos e Israel: habíamos tenido la oportunidad de señalar que este supuesto «Plan de Paz» no era sino una operación de comunicación de ambos mandatarios de cara a la fecha del 7 de octubre del 2025 (Nota 3)

Por su parte, este foro en Londres realizado el 31 de octubre del 2026 con expertos de Naciones Unidas (véase video) explica el ataque deliberado a niños al que se prestan los soldados israelíes en el territorio palestino ocupado: se trata de una estrategia de los militares israelíes ya denunciada y ampliamente documentada en este informe del 2023 elaborado por Francesca Albanese (véase informe): un informe con sello de Naciones Unidas que prácticamente no se divulgó mayormente luego de su presentación oficial.

Foto de escolares en una escuela en Gaza al reinicio del ciclo lectivo, extraída de la portada del informe de Naciones Unidas sobre la situación humanitaria en el territorio palestino al 2 de octubre disponible en este enlace.

En el mes de septiembre del 2026, un informe sobre la destrucción en Gaza por parte de Israel estimaba a más de 71.000 millones de US$ el monto necesario para su reconstrucción (véase nota de la UNCTAD). A notar que al conmemorarse un año desde el 7 de octubre el 2023, se informó que Estados Unidos había destinado a Israel armas y equipos militares por un valor de 17.900 millones de US$ (véase nota de la agencia AP de noticias de octubre del 2024).

Un nuevo informe de Naciones Unidas: algunos extractos

El pasado 26 de octubre del 2026, un nuevo informe de una comisión de investigación de Naciones Unidas creada desde el 2021, confirmó nuevamente que la calificación de genocidio aplica a lo que se está observando en Gaza, y que el ensañamiento desde hace más de tres años contra civiles palestinos corresponde a crímenes de lesa humanidad y a crímenes de guerra, que se cometen sistemáticamente por parte de Israel en Cisjordania así como en los demás territorios palestinos ocupados: véanse al respecto esta nota oficial de Naciones Unidas con enlace remitiendo al informe A/81/430.

En el punto 23 se lee que:

«23. In some cases, Israeli forces fired live ammunition at vehicles carrying Palestinian families, including children, claiming that they accelerated towards the forces and constituted a threat, when there was no evidence to support such a claim. In one example, on 5 June 2026, a seven-month-old baby was killed and the parents were injured, when an Israeli soldier opened fire on a car in Hebron. Video footage shows that the father slowed down and stopped the car when approaching the soldiers, raising his hands. Evidence shows that an Israeli soldier fired two rounds using an Israeli‑manufactured X95 Tavor rifle with 5.56×45mm ammunition into the car, without warning, shooting the baby in the head. No medical assistance was provided to the family. According to the Israeli Army, a member of the Yehuda Brigade fired at the vehicle due to the car accelerating towards the soldiers. At a 10 metre range, the soldier would have had a clear, unobstructed view of the persons in the vehicle. In a similar case documented by the Commission, Israeli forces fired at a car carrying a family of six in Tammun, Tubas Governorate, on 15 March 2026. The mother, father and two of their youngest sons were shot in the head and killed inside the car, while two older sons were injured and subsequently assaulted by the soldiers».

En los puntos 28 y 29 se precisa que:

«28. The change reflects the import of the Gaza strategy of total destruction into West Bank operations. As a result, Palestinian residents in camps, have been killed or displaced, and large areas have been made uninhabitable. Military operations since January 2025 have led to the largest displacement of Palestinians in the West Bank since 1967;30 with 34,176 Palestinians remaining displaced as of August 2026.

  1. Palestinians who have tried to return to their homes in refugee camps have been killed or wounded by Israeli forces, which declared these locations closed military areas. In one incident, on 8 September 2025, a 14-year-old Palestinian boy was shot in the chest and died near the entrance of the Jenin refugee camp. The camp had been closed since the beginning of Operation Iron Wall in January 2025, but rumours had spread about the military withdrawing and some 50-60 Palestinian residents sought to return to the camp to check on their homes. Israeli forces arrived by vehicle and without warning fired at the Palestinian residents, including the 14-year-old boy. According to reports, another 14-year-old boy was killed, and at least two others were injured in this incident. «

En los puntos 43 y 44, leemos que:

  1. The Commission finds that Israeli military operations in the West Bank since 7 October 2023 constitute a course of conduct that forms part of a widespread and systematic attack against the civilian population. The attack requires a high level of coordination and organised planning, indicating the existence of a policy to attack the civilian population. The Commission finds that the Israeli authorities utilised settler violence to target the Palestinian civilian population, and intended settlers’ conduct to form part of the ‘attack’ against the civilian population. In relation to Ayşenur Eygi, the Commission underscores that she was perceived by the Israeli soldiers as part of the targeted population; her killing was therefore part of the attack directed against the civilian population.
  2. The Commission finds that sexual and gender-based violence by the Israeli soldiers and settlers is instrumentalised not only as punishment against the individuals, but as part of a pattern of collective punishment to fracture, expel, humiliate and subjugate the Palestinian population in its entirety. The Commission finds that the targeting of children by the Israeli soldiers and settlers in the West Bank is deliberate. Similar to cases of sexual violence, the Commission finds that Israeli authorities knew and intended the conduct against children to form part of the attack against the broader civilian population.»

En los puntos 47-48, las conclusiones a las que llegan los tres integrantes de esta comisión son contundentes:

«47. The Commission considered (i) the large number of victims killed; (ii) the methods used by the Israeli forces to target the civilian population (through the firing of live ammunition and airstrikes); (iii) the locations of the killings (densely populated areas); and (iv) the remarks and statements of the Israeli authorities, and finds that the cases it investigated and documented show a pattern where civilians in the West Bank were intentionally and directly targeted and killed by the Israeli soldiers on a mass scale since 7 October 2023. The Commission finds that, together with the mass killings by the Israeli forces, settler violence constitutes a component of the attack against this civilian population. Conduct of Israeli authorities indicate that they knew and intended settler violence to be part of the attack. The Commission concludes that the Israeli authorities and security forces have committed the crime against humanity of extermination against the civilian population in the West Bank since 7 October 2023.

  1. The Commission’s findings on extermination apply equally to the crime against humanity of other inhumane acts. The Commission concludes that the Israeli authorities and forces have committed the crime against humanity of other inhumane acts, in particular causing serious injury to body and to mental or physical health against the civilian population in the West Bank since 7 October 2023″.

Por su parte, el punto 59 se lee de la siguiente manera:

«59. Israeli state violence has accelerated since October 2023 and has, since the establishment of Israel, never claimed or impacted as many lives in the Occupied Palestinian Territory. Over 75,000 Palestinians across the Occupied Palestinian Territory have been killed since 7 October 2023, including at least 21,500 children, and 11,000 women. While Israeli authorities and security forces continue to commit genocide in Gaza, the situation in the West Bank has deteriorated drastically. Israeli military operations, complemented by sustained settler violence, form part of a widespread and systematic attack against the civilian population in the West Bank since 7 October 2023. Accordingly, the Commission concludes that the Israeli authorities and forces have committed the crimes against humanity of extermination, torture, rape and other forms of sexual violence in the West Bank, as well as persecution based on intersecting discriminatory grounds, with nationality, race and ethnicity at its core».

La lectura completa del informe como tal se recomienda, de manera a entender la estrategia de aniquilación que Israel está cometiendo, en particular desde el 7 de octubre del 2023, en contra de la población palestina. Esta entrevista a uno de los integrantes de esta comisión divulgada este 3 de noviembre del 2026 explica el contexto legal en el que Israel se encuentra ante el resto de la comunidad internacional. Al respecto, en la página 17 del informe, se pueden leer las recomendaciones hechas a Israel y a Estado terceros para que éstos no contribuyan con su conducta a este genocidio en curso en Gaza y a estos crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra reiterados por parte de Israel.

Recomendamos en particular su lectura a quienes desde la Asamblea Legislativa de Costa Rica, continúan sosteniendo que aprobar un tratado de libre comercio (TLC) con Israel en las actuales circunstancias es muy provechoso para Costa Rica, y en particular una lectura pormenorizada del presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales y Comercio que no desea oír la palabra «genocida» en dicha comisión (véase nota de Delfino.cr del 25 de junio del 2026): se trata de una postura que también se le escuchó al entonces canciller de Costa Rica en este artículo publicado por el Semanario Universidad en julio del 2026, cuyo título refleja el alineamiento total con Israel del entonces jefe del aparato diplomático costarricense.

Los informes anteriores de esta misma comisión están disponibles en este enlace oficial de Naciones Unidas.

Esta comisión de investigación en el 2025 ya había calificado de genocidio lo observado en Gaza (véase comunicado oficial de Naciones Unidas de septiembre del 2025): su lectura es siempre muy recomendada a quienes, por alguna razón que sería de sumo interés conocer, siguen negando en diversos artículos y columnas en Costa Rica, la realidad de lo que está ocurriendo en Gaza.

El alineamiento de las actuales autoridades de Costa Rica con Israel

Las actuales autoridades de Costa Rica (y las anteriores correspondientes al período 2022-2026) se han alineado como nunca con Israel y con Estados Unidos, con una presidenta que considera ahora oportuno transferir la embajada de Costa Rica en Israel de Tel-Aviv a Jerusalén y aprobar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Israel: véanse al respecto este artículo publicado en El País (España) en mayo del 2026 así como nuestra nota publicada en septiembre del 2026 y titulada:

«Se puede fomentar el libre comercio … ¿ignorando obligaciones jurídicas internacionales? A propósito del trámite de aprobación del TLC entre Costa Rica e Israel«, disponible en este enlace.

Costa Rica se «destaca» también por el hecho que su presidente hiciera mofa en una conferencia de prensa del drama indecible que vive la población en Gaza (véase nota del Semanario Universidad del 4 de julio del 2025): se trata del único jefe de Estado en el mundo registrado en burlarse de esta manera de la situación prevaleciente en Gaza en público (Nota 4).

De igual manera, de los distintos actos de traspaso observados en los últimos años en América Latina, el único en el que vino desde Tel Aviv en persona el presidente de Israel fue con ocasión de la toma de posesión realizada en mayo del 2026 en la capital costarricense por las nuevas autoridades electas. En las tomas de posesión posteriores observadas en Perú (julio del 2026) y luego en Colombia (agosto del 2026), no asistió el presidente de Israel. Se sugiere realizar una búsqueda de actos de traspaso en presencia del presidente de Israel en otros continentes de manera a poder estimar aún mejor el grado de cercanía de Israel con las autoridades costarricenses actuales y las anteriores correspondientes al período (2022-2026).

Otro punto de igual manera «destacado«, y muy poco señalado, resulta del hecho que nunca antes un ministro de Relaciones Exteriores en el ejercicio de sus funciones había recibido un premio como el premio «Jerusalén» (Nota 5): véase al respecto el comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica del 24 de agosto del 2026).

Como se señaló con anterioridad, el titular de este artículo publicado en julio del 2026 en el Semanario Universidad permite entender mejor las motivaciones en algunos círculos para otorgarle este premio al que fue canciller de Costa Rica hasta su insólita destitución el pasado 24 de septiembre, en plena Asamblea General de Naciones Unidas, días antes de pronunciar su alocución, y semanas antes de entrar en la recta final de cara a la designación de un(a) sustituto (a) para asumir el puesto de Secretario (a) General de Naciones Unidas (contienda en la cual compite una candidatura oficial de Costa Rica): es posiblemente el peor momento que pueda escoger un Estado para destituir a su canciller. No se tiene registro en Naciones Unidas de la destitución de un canciller en plena Asamblea General de Naciones Unidas y agradecemos el concurso de nuestros estimables lectores si tienen en mente un caso que se nos haya escapado.

La información sobre lo que ocurre en Gaza

Este nuevo informe coincidió con la presentación por parte de Francesca Albanese, de su último informe sobre la responsabilidad de los medios de prensa en el genocidio en curso en Gaza: su informe A/81/249 está disponible en los diversos idiomas oficiales de Naciones Unidas, y tuvimos la ocasión de analizar su contenido y su alcance, así como las reacciones ya habituales de Israel cuando fracasa estrepitosamente su diplomacia en Naciones Unidas (Nota 6).

Ya en el 2025, tuvimos la oportunidad de detallar el cerco informativo que Israel intentaba mantener en los primeros 23 meses desde el 7 de octubre del 2023, con el asesinato deliberado y reiterado de periodistas, comunicadores y camarógrafos en Gaza, ante una indiferencia casi generalizada del gremio de profesionales en periodismo en Costa Rica y en muchas otras partes de América Latina (Nota 7).

«Gaza, cerco informativo, cerco de la justicia internacional«

son los ejes de varias conferencias, foros y publicaciones nuestras (disponibles en la red) en las que hemos participado en los últimos tres años, haciendo ver que los diversos argumentos de Israel difundidos por sus embajadas y los pequeños círculos que gravitan a su alrededor, no resisten un debate contradictorio frente a integrantes de jurisdicciones internacionales.

En el punto 72 del informe de Francesca Albanese, una mención interesará a los muchos espectadores costarricenses que fueron masivamente a ver la película titulada La voz de Hind Rajab, una niña de Gaza de tan solo seis años cuyo nombre ha sido escogido por una fundación que rastrea y ubica con gran éxito a criminales de guerra israelíes que turistean por el mundo (véase sitio). En efecto, el punto 72 se lee de la siguiente manera:

«72. Cuando ciertos hechos ya no pudieron seguir negándose ni “camuflándose”, la cobertura informativa con frecuencia omitió o minimizó la responsabilidad de Israel. Un análisis de contenido ha concluido que la BBC actuó de ese modo en el 83 % de los titulares pertinentes y The New York Times en el 65 %. Un ejemplo particularmente ilustrativo es el caso de Hind Rajab, asesinada por fuerzas israelíes, cuya muerte sigue siendo presentada por la BBC bajo el titular: “Hind Rajab, de 6 años, hallada muerta en Gaza días después de realizar llamadas pidiendo ayuda” «.

Es de notar que, por segundo año consecutivo, Francesca Albanese debió presentar su informe desde el exterior (por video conferencia) al estar sujeta a sanciones en su contra por parte de Estados Unidos (véase video de su presentación, cuya visualización completa se recomienda).

Foto extraída de esta nota de la BBC titulada «El tribunal de la historia nos juzgará. Y su conclusión será implacable con los que niegan que hay genocidio en Gaza»: Francesca Albanese, relatora de la ONU», edición del 19 de diciembre del 2024

Este 29 de octubre del 2026 se realizó un importante foro en Naciones Unidas (véase video completo) con Francesca Albanese en videoconferencia y con otros expertos de Naciones Unidas, titulado:

“Human Dignity Under Strain: The Humanitarian and Human Rights Consequences in the Occupied Palestinian Territory»

organizado por el CEIRPP de Naciones Unidas (siglas en inglés del Committee on the Exercise of the Inalienable Rights of the Palestinian People).

A finales del mes de noviembre próximo, la Universidad de Costa Rica (UCR) debería otorgar formalmente en un acto oficial solemne a esta jurista italiana su máxima distinción, el Doctorado Honoris Causa: no está de más recordar que Francesca Albanese es objeto de una intensa campaña de descrédito sin precedentes orquestada por Israel, Estados Unidos.

Pese a esta intensa campaña de desprestigio contra Francesca Albanese, ampliada por los círculos afines a Israel en todo el mundo, España en mayo del 2026 le otorgó la máxima distinción oficial del Orden al Mérito Civil (véase comunicado oficial del Palacio de la Moncloa). Se trata de un reconocimiento de España a su persistente labor de documentación y de denuncia, y que bien podría inspirar a muchos otros Estados y entidades en el mundo, dada la contundencia de sus informes y sobre todo, la justeza de sus análisis, y ello desde su primer informe después del 7 de octubre del 2023, titulado: «Anatomía de un genocidio» (véase enlace). Siempre en España, desde la parte más periférica de su geografía, es la Universidad de La Laguna en Tenerife la que anunció el otorgamiento del Doctorado Honoris Causa a Francesca Albanese (véase nota de dicha universidad).

En abril del 2026, fueron tres universidades flamencas en Bélgica las que también otorgaron conjuntamente un Doctorado Honoris Causa a esta valiente jurista italiana (véase nota oficial).

Cabe también traer a la memoria que cuando en febrero del 2026 la UCR optó por otorgarle su máxima distinción a Francesca Albanese (véase artículo del Semanario Universidad de marzo del 2026), en el mes de abril del 2026, se informó de un intento por parte de un egresado de la UCR de restarle validez a esta decisión del Consejo Universitario de la UCR, el cual como era de prever fracasó (véase nota del Semanario Universidad). No se tiene idea exacta del número de egresados de la UCR como para valorar la pertinencia de las «gestiones» realizadas de manera unipersonal en contra de la decisión de la máxima instancia decisoria dentro de la UCR.

Más allá de la gran seguridad que anima a algunos egresados a la hora de cuestionar de manera solitaria una decisión de la UCR que otorga su máxima distinción académica a una persona, resulta oportuno añadir que además de Naciones Unidas, Israel ahora debe enfrentar cuestionamientos desde la misma sociedad israelí. El documental Naza realizado por dos valientes periodistas de investigación israelíes fue estrenado con gran éxito en las principales capitales del mundo (véase enlace) en el mes de octubre del 2026: incluida la de Costa Rica, con un estreno antecedido por una verdadera saga para que no se proyectara (Nota 8). Esta película recoge el testimonio de un total de 24 militares de cierto rango (pilotos, integrantes de la unidad 8200, operadores de drones, integrantes de batallones de infantería y en la parte final del documental, miembros del departamento político del ejército israelí denominado «departamento Bibi«, un departamento particularmente preocupado por la justicia penal internacional de La Haya): se trata de entrevistas realizadas por la noche, en las azoteas de edificios en Tel-Aviv. En varias de las entrevistas realizadas, se denota como un operador de drones israelí, al obedecer a instrucciones de sus superiores, acaba con la vida de familias palestinas enteras, hablando de sus operaciones en Gaza con una frialdad escalofriante, como si estuviera refiriéndose a un banal video juego.

A diferencia de los informes que provienen de Naciones Unidas, a los que Israel ya no presta mayor atención (más allá de sus habituales vociferaciones y gesticulaciones iracundas tildando de «antisemitas» a los autores de estos informes), resulta de interés observar la desesperación de las autoridades de Israel con respecto al contenido del documental Naza: han prohibido su proyección en Israel, han propuesto una ley que retire la nacionalidad a cualquier periodista que critique el ejército israelí y han anunciado que sancionarán a los militares que dieron sus testimonios (véanse esta nota de The Guardian y esta nota de France24). El pequeño detalle que omiten estos gestos desesperados ya habituales del aparato estatal israelí es que las identidades de estos militares israelíes fueron omitidas y sus voces modificadas para realizar este documental sin exponerlos a represalias.

La maquinaria informativa israelí desplegada desde hace ahora más de tres años para maquillar sus crímenes en Gaza va quedando al descubierto, tanto luego de proyectarse el documental Naza como de leerse el informe de Francesca Albanese y muchos otros informes de Naciones Unidas. En el caso del informe de Francesca Albanese, quedan también puestos en evidencia los analistas, columnistas, editorialistas y supuestos «expertos» que no han tenido reparo alguno en repetir la narrativa israelí en estos largos tres años, sosteniendo lo insostenible, en particular desde el punto de vista jurídico.

A modo de conclusión

A la valiosa información contenida en los informes que periódicamente emiten órganos de Naciones Unidas y que vendrá a documentar las acciones legales contra Israel que se están llevando a cabo en su contra (como Estado) ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y ante la CPI (contra dos de sus dirigentes y posiblemente muchos más), hay que añadir el hecho siguiente: las reacciones registradas en Israel contra los dos directores de Naza confirman como nunca el gran poder del periodismo de investigación y el valor de algunos comunicadores para enfrentarse al poder político.

Fue este mismo equipo de periodistas israelíes que, al acceder a documentos confidenciales del aparato militar israelí,

– en abril del 2024, dio a conocer al mundo el uso del programa informático “Lavender” en Gaza (véase artículo publicado en Magazine+972 en abril del 2024 titulado “Lavender’: The AI machine directing Israel’s bombing spree in Gaza”);

– en mayo del 2024, reveló la existencia de un programa de muchos años de escuchas y de monitoreo de Israel con respecto al personal y al contenido de las computadoras de la CPI en La Haya: véase el artículo titulado «Surveillance and interference: Israel’s covert war on the ICC exposed».

Tal y como se puede observar en este final de mes de octubre e inicio de noviembre del 2026, Israel enfrenta un repudio generalizado a nivel internacional por su insensato actuar en Gaza y en el resto del territorio palestino ocupado: el único aliado incondicional que le queda (Estados Unidos) bien podría cambiar de posición dada la cercanía de las elecciones en Estados Unidos y el rechazo de gran parte de la sociedad norteamericana a este apoyo incondicional. Un reciente libro publicado en Estados Unidos y titulado «Israel’s lobby: America in the grip of a foreign power» (véase ficha técnica) explica cómo la política exterior de Estados Unidos es decidida por círculos de influencia cercanos a Israel, con decisiones que incluso a veces van en contra de los intereses norteamericanos (véase video de entrevista a sus autores). Nótese que estas elecciones de «midterm» en Estados Unidos de noviembre del 2026 han significado un monto de 12.000 millones de US$ en gastos de campaña: un monto nunca visto con anterioridad (véase nota de la BBC).

El genocidio en curso en Gaza no es ajeno a la campaña electoral en Estados Unidos que culminó con las elecciones de «midterm» del 3 de noviembre del 2026: tanto dentro del campo demócrata como republicano, la crítica a la forma en que Estados Unidos ha apoyado a Israel de manera total se extiende cada vez a mayores sectores políticos. Fue tal la desesperación por desmarcarse de Israel que el actual ocupante de la Casa Blanca, el mismo día de los comicios, anunció su intención de frenar la ayuda futura de Estados Unidos a Israel (véase nota de la BBC): un intento de último momento para frenar la debacle de los republicanos que resultó vano y que no tuvo mayor efecto en el resultado de estas elecciones del 3 de noviembre del 2026.

Cada vez son más las voces en Estados Unidos (y fuera de Estados Unidos) para denunciar que la insólita campaña del actual ocupante de la Casa Blanca en Estados Unidos en contra de la justicia penal internacional de La Haya persigue un solo y único objetivo: garantizar a toda costa a los dirigentes israelíes una total impunidad.

Cada vez son más los israelíes (en Israel y fuera de Israel) convencidos que todos los esfuerzos del actual primer ministro y de sus aliados extremistas en la Knesset para que no se cree una comisión de investigación independiente sobre las circunstancias en las que se dio el ataque del 7 de octubre del 2023 responden todos a un objetivo similar: asegurarle al equipo que dirige los destinos de Israel desde varios años el no tener que rendir cuentas con respecto a su verdadera irresponsabilidad en el ataque perpetrado por el Hamás el 7 de octubre del 2023.

– – Notas – –

Nota 1: En el mes de octubre, tuvimos la ocasión de referirnos al «asedio total» a Gaza anunciado por Israel, que se confirmaría semanas después de su anuncio, ampliado a bombardeos masivos en zonas urbanas densamente pobladas de Gaza: véase BOEGLIN N., «Voz experta: Ataque de Hamás desde Gaza y el «asedio total» de Gaza anunciado como respuesta israelí«, sitio oficial de la UCR, edición del 30 de octubre del 2023. Texto integral disponible aquí. Una versión anterior se publicó en ElMundo.cr, y ello desde el mismo 10 de octubre del 2023 (véase texto).

Nota 2: Nos permitimos entonces señalar en esta nota publicada en el sitio jurídico de DIPúblico (Argentina) en abril del 2021 que: «El pasado 18 de marzo, el presidente de Israel, de gira por Europa, visitó a su homólogo de Francia para convencerle de la validez de los argumentos israelíes contra los emitidos recientemente por la justicia penal internacional de La Haya (véase, por ejemplo, esta nota de prensa de la agencia china Xinhua). Antes de París, el presidente israelí había estado en Berlín y en Viena para reunirse con sus pares con el mismo propósito. Además, esta misma tercera semana de marzo es cuando el propio jefe de la diplomacia israelí optó por ir a Moscú para reunirse con su homólogo ruso (véase esta nota de prensa del JerusalemPost). Cabe señalar que hace unas semanas, una inusitada campaña llevó a los embajadores israelíes en ejercicio a expresarse en varios periódicos (es el caso, en América Latina, del Excelsior en México, del Diario de Centroamérica en Guatemala, por citar sólo algunos ejemplos) o a recurrir a relevos locales (caso de La Estrella en Panamá)». El 18 de marzo de 2021 fue también el día en que los medios de comunicación israelíes mencionaron, por primera vez, la existencia de una carta enviada por la Corte Penal Internacional (CPI) a las autoridades israelíes en relación con los crímenes cometidos en territorio palestino, dándoles un mes para responder (véase la nota de prensa del Times of Israel titulada «Israel said to receive formal letter from ICC informing of war crimes probe«). Esta campaña israelí al más alto nivel político refleja la profunda preocupación que genera una reciente decisión de la justicia penal internacional, y que pareciera haber tomado desprevenido al aparato estatal israelí».

Nota 3: Véase BOEGLIN N. «Gaza / Israel: algunos apuntes sobre el denominado «Plan de Paz» de Estados Unidos e Israel a la luz del derecho internacional público, analizado desde Costa Rica«, 1 de octubre del 2025. Texto integral disponible en este enlace.

Nota 4: Estas declaraciones del mandatario costarricense provocaron una reacción indignada de un intelectual de ascendencia judía radicado en Europa, que reportó el 3 de julio del 2025 esta nota de La Nación titulada “Respuesta de Rodrigo Chaves sobre niños en Gaza y TLC con Israel desata fuerte reacción de filósofo judío”. Dicho sea de paso, es este mismo intelectual el que ha sido invitado a impartir una conferencia magistral sobre Gaza que organizó la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) de la UCR, el pasado 24 de septiembre; véase volante así como el video completo de la charla realizada, que se recomienda visualizar.

Nota 5: Usualmente los premios Jerusalén en América Latina vienen a premiar a profesionales de la comunicación, sean columnistas, analistas o periodistas: en el caso de Uruguay, el denominado «Premio Jerusalén» fue otorgado en el 2026 a un periodista (véase emisión de la televisión uruguaya). En el caso de Colombia, en el 2025, este mismo premio también fue otorgado a un periodista y columnista (véase enlace). Siempre con respecto a Costa Rica, este mismo premio fue otorgado a un exdiplomático en el año 2022 (véase nota de prensa), al parecer también comunicador.

Nota 6: Véase BOEGLIN N., «¿Cómo volver aceptable lo inaceptable? Francesca Albanese y su informe sobre Gaza, la manipulación y la desinformación de los medios de prensa«, 11 de octubre del 2026. Texto integral disponible en este enlace.

Nota 7: Véase BOEGLIN N., «Informar al mundo desde Gaza y prensa: el cerco persistente que Israel intenta mantener desde hace 23 meses, analizado desde una Costa Rica inaudible», 5 de septiembre del 2025. Texto integral disponible en este enlace.

Nota 8: Véase al respecto nuestra nota BOEGLIN N., «Gaza / Israel: reflexiones sobre el documental Naza y la verdadera saga observada con respecto a su proyección en Costa Rica«, 23 de octubre del 2026. Texto integral disponible en este enlace.

Cine foro sobre Palestina: proyectarán el documental No Other Land en el Centro de Amigos para la Paz

Con el título “Conversemos sobre la realidad de Palestina”, el Centro de Amigos para la Paz invita a la proyección del documental No Other Land (2024) y a un espacio de reflexión posterior. La actividad será el viernes 30 de octubre a las 6:00 p. m.

El documental, premiado internacionalmente, fue dirigido por un colectivo palestino-israelí integrado por Basel Adra, Yuval Abraham, Hamdan Ballal y Rachel Szor. Narra la historia de Basel, un joven activista palestino que lucha contra la expulsión de su comunidad en Cisjordania. Al conocer a Yuval, un periodista israelí, surge entre ambos “una alianza tan improbable como desafiante en medio de una profunda desigualdad de realidades”.

La película dura 95 minutos.

Datos de la actividad

  • Fecha: viernes 30 de octubre de 2026

  • Hora: 6:00 p. m.

  • Lugar: Centro de Amigos para la Paz, avenida 6 bis, calle 15, entre avenidas 6 y 8, costado oeste de los Tribunales de Justicia (150 m al sur y 25 m al oeste del Museo Nacional), San José.

  • Teléfonos: 2233-6168 y 2222-1400.

La organización invita al público a asistir con sus amistades y compartir este espacio de diálogo.

Quinta edición del Mercado Solidario por Palestina: arte, comunidad y activismo por Gaza y Cisjordania

Iron Kids of the World invita a la quinta edición del Mercado Solidario por Palestina. Este evento está programado para el próximo domingo 2 de noviembre de 2025 a partir de las 11:00 a.m. y se realizará en “Contraforma”, ubicada en Los Yoses, San Pedro de Montes de Oca y la entrada es gratuita.

Este evento se caracteriza por ser un espacio cultural y humanitario en el cual todo lo que sea recaudado será donado a familias de Gaza y Cisjordania. Colectivos, artistas y marcas locales llenarán los espacios del evento con ventas, arte, reflexión, talleres y proyecciones del Palestine Cinema Days (cine palestino). La actividad la organizan Iron Kids of the World, Wimblu, Contraforma y Pólvora, quienes buscan reafirmar el compromiso de la sociedad civil costarricense con solidaridad internacional y derechos humanos.

Dentro del Mercado Solidario por Palestina se podrán encontrar variedad de opciones que van desde la venta de productos y arte en vivo hasta talleres de yoga y meditación. Además, se destacan las proyecciones cinematográficas gratuitas de Jenin, Jenin (2003) de Mohammad Bakriy y A State of Passion (2024) de Carol Mansour y Muna Khalidi, las cuales forman parte de la cartelera del Palestine Cinema Days, del cual será sede el evento, siendo así una de las 500 localidades en el mundo que proyectarán el material en simultáneo.

El evento ‘Una tarde por Gaza’ invita a solidarizarse con el pueblo palestino a través del arte

  • Mercadito solidario, talleres y proyección del documental ‘Foragers’ (Jumana Manna, 2022) formarán parte del evento para recaudar fondos para ayuda humanitaria de familias en Gaza.

Este sábado 1ero de febrero en el Taller Contraforma, en Los Yoses, San José se realizará el evento Una tarde por Gaza, en el que se recaudarán fondos para ayuda humanitaria de familias en Gaza. El evento iniciará a partir de las 2:30pm con mercadito solidario y talleres de arte para niñes y adultes, y a las 6pm se presentará por primera vez en Costa Rica la película Foragers (2022, 64 min) de la cineasta palestina Jumana Manna. Seguido de la proyección habrá un conversatorio para explorar la relación entre las narrativas, el lenguaje y la colonización sobre territorios y culturas, con la participación de la activista y comunicadora humanitaria Glorianna Ximendaz; y el comunicador y curador audiovisual Fernando Chaves Espinach.

El mercadito solidario será ambientado con música y habrá ventas de impresiones, bolsos, ropa, comida y café. La entrada al mercadito y la proyección de la película será libre de costo pero se aceptarán donaciones de cualquier cantidad. Los talleres artísticos tendrán una contribución mínima de ¢10000, y consistirán de talleres cortos de serigrafía, cerámica y de construcción de piñatas. Los fondos recaudados serán donados a familias, programas humanitarios y educativos en Gaza y Cisjordania.

Una tarde por Gaza es parte de los eventos alrededor del noveno volumen de la revista multimedia Wimblu, que explora el tema: Lenguaje. En este caso, el documental a presentarse fue el que inspiró el texto Las hierbas hablan del dolor escrito por Fernando Chaves Espinach para la columna sobre documental creativo de la revista. A través de estos encuentros el estudio de documental costarricense busca expandir la conversación y reflexión sobre las formas en que el lenguaje incide en nuestra relación con la Tierra. Partiendo de las 12 historias de no ficción creativa que forman parte del Volumen 9, los eventos explorarán el lenguaje desde las intersecciones de la ecología, cultura y espiritualidad, a través de múltiples formatos (multimedia, cortometraje, texto y ensayo fotográfico), lecturas en vivo y círculos de conversación.

Una de las muchas razones por las que nos parece importante detenernos a pensar sobre el lenguaje es el hecho de que las palabras que elegimos tienen efectos reales en el mundo y en cómo nos relacionamos con él. Cada palabra tiene una carga que nos llama a actuar de formas diferentes en relación a otres, a la Tierra, y a los retos de la crisis planetaria que atravesamos. El propósito de la nueva edición y los eventos que la acompañan es reimaginar el lenguaje para que podamos responder de formas más amorosas y cuidadosas al mundo y los muchos seres con quienes lo compartimos. —Editores de Wimblu.

Sobre Wimblu

Wimblu es un estudio de documental creativo conformado por tres costarricenses que crea y difunde historias que restauran nuestro sentido de pertenencia y conexión con la Tierra. En medio de la crisis planetaria, creemos en el poder de las historias para re-imaginar un mundo justo y sano para todas las formas de vida.

A través de su revista digital, especializada en la no-ficción creativa, ha publicado 9 volúmenes temáticos, conformando hasta la fecha un archivo con más de 80 historias de más de 60 autores de 16 países diferentes de África, América, Asia, Europa y Oceanía. A principios de 2024, la revista fue galardonada con el Premio Nacional de Comunicación Cultural Joaquín García Monge por el Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica. 

Conversatorio sobre negociaciones por el cese al fuego, alcances del acuerdo y situación actual en Gaza y Cisjordania

El próximo viernes 31 de enero a las 2:00 pm el Dr. Riyad Mansour, representante del Estado de Palestina ante la Organización de Naciones Unidas y embajador no residente ante Costa Rica realizará un conversatorio sobre las negociaciones llevadas a cabo en la búsqueda del cese al fuego, los alcances del acuerdo y la situación actual de Palestina en Gaza y Cisjordania. La actividad será en el Auditorio de la Plaza de la Autonomía de la Universidad de Costa Rica.

El Dr. Mansour fue nombrado Embajador y Observador Permanente de Palestina ante la ONU en 2005 y desde el 29 de noviembre de 2012 es el Embajador y Observador Permanente del Estado de Palestina ante la ONU.

El mundo tal como es (II-III)

Gilberto Lopes

San José, 3 de diciembre del 2024

El genocidio como política

“El genocidio como supresión colonial” es el título del sobrecogedor informe de Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados. Fue presentado a la Asamblea General el pasado 28 de octubre.

Al día siguiente se volvía a hablar de genocidio en la Asamblea General, que inició su debate sobre el impacto del bloqueo que Estados Unidos mantiene desde hace más de seis décadas contra Cuba. Era la 32ª vez que se votaba sobre el tema.

Para el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos contra su país califica como otro genocidio.

Estados conoce perfectamente que viola la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional con esas medidas que, según el gobierno cubano, representó pérdidas por 5.056,8 millones de dólares, solo entre marzo de 2023 y febrero de 2024.

La destrucción del enemigo

George Kennan (1904-2005), notable diplomático norteamericano, fue un escritor prolífico. En “Around the Cragged Hill”, un libro sobre su visión personal de la filosofía y la política trata de diversos aspectos del mundo en que le tocó vivir. Entre ellos la relación entre la política exterior y los militares.

Ahí discute la idea de destrucción total del enemigo, objetivo de la guerra para los militares. La destrucción por sí misma, afirma Kennan, no está de acuerdo con esa idea. Piensa que el objetivo de la guerra debe ser otro. No se trata de provocar la máxima destrucción del enemigo, sino de cambiar sus políticas, su forma de pensar.

Si ese es el objetivo, no se trata de provocar el máximo daño, sino el mínimo. “Todos vivimos en el mismo mundo; y si el objetivo de la guerra no es el genocidio (¿y quién, el Occidente, puede concebir que ese sea el objetivo?, se pregunta), entonces el propósito de cualquier conflicto militar es no tanto destruir militarmente el enemigo, sino cambiar su actitud”.

Occidente después de Kennan (o la miseria humana como política)

Kennan fue el artífice de la política de contención de la Unión Soviética, en un famoso artículo –The Sources of Soviet Conducts– publicado en julio de 1947, con el seudónimo de “X”.

Fue ciertamente su mayor éxito como diplomático. Tuvo mucho menos suerte después, cuando empezó a revisar sus puntos de vista con respecto a la URSS, a la OTAN, a Ucrania o a la relación de los países bálticos con Rusia. Se lamenta, en su libro, del poco caso que le hicieron, pese a los muchos reconocimientos que recibió.

“Occidente” no está dispuesto a oír las recomendaciones de Kennan. Su visión sobre “Occidente” y el genocidio luce hoy ingenua.

“El genocidio debe considerarse un componente esencial y decisivo del objetivo de Israel de colonizar completamente la tierra palestina expulsando el mayor número posible de palestinos” … ”dentro de un proceso de expansión territorial y depuración étnica que ha durado décadas y cuyo objetivo ha sido aniquilar la presencia palestina en Palestina”, afirma Albanese en su informe sobre la situación en Gaza.

No se puede leer el informe (por lo menos yo no puedo) sin una mezcla de sensaciones que terminan por resumirse en una profunda indignación contra los niveles de miseria humana que ha alcanzado el gobierno de Israel y que el informe de Albanese expone con lucidez y coraje.

“…la conducta general de Israel tras el 7 de octubre ha provocado graves daños psicológicos a todos los palestinos, tanto a las víctimas directas como a los que son testigos desde el exilio.

“El objetivo general es humillar y degradar a los palestinos en su conjunto.

“Se desnuda a prisioneros y se los tortura cruelmente en masa; los cuerpos de adultos y niños se amontonan y descomponen en la calle; los supervivientes se ven obligados a comer alimentos para animales y hierba y a beber agua de mar, o incluso aguas residuales; se ha mutilado a miles de personas, incluidos niños pequeños que se quedaron sin extremidades incluso antes de aprender a gatear; se destruyen hogares y se viola la vida íntima; y no queda absolutamente nada a lo que regresar”.

No se trata de política reciente, sino de una sistemática. “La inquietante frecuencia y crueldad de las matanzas de personas, cuya condición de civiles es conocida, son representativas de la naturaleza sistemática de una intención de destruir. A Hind Rajab, de seis años, lo mataron de 355 disparos después de pasar horas pidiendo ayuda; Muhammed Bhar, que tenía síndrome de Down, murió como consecuencia de un ataque con perros; Atta Ibrahim Al-Muqaid, un anciano sordo, fue ejecutado en su casa, de lo que luego se jactaron en los medios sociales su asesino y otros soldados; varios bebés prematuros fueron abandonados deliberadamente en la unidad de cuidados intensivos del hospital Al -Nasr, donde sufrieron una muerte lenta y sus restos se descompusieron…”

Historias difíciles de imaginar. Estamos lejos del sueño de Kennan, o de una guerra de legítima defensa, de una lucha antiterrorista con la que el gobierno israelita pretende justificar el genocidio. “Está bien establecido que Israel no puede invocar la legítima defensa contra la población que está bajo su ocupación. La potencia ocupante debe proteger, no atacar, al pueblo ocupado”, dice el informe.

El ejército israelí ha transformado Gaza en un lugar inhabitable para el ser humano. “Cuando la polvareda se asiente en Gaza, se conocerá el verdadero alcance del horror vivido por los palestinos”, dice Albanese. Me parece justo que entonces algún otro general obligue a los ciudadanos de Israel a ver la destrucción causada por su ejército en Palestina. Como hace unos 60 años otro general obligó a una población alemana a ver la que su ejército había causado a los judíos.

Cada vez más a la derecha

Nadie puede decir que no sabía lo que está pasando. Y que ya se anunciaba después de los resultados de las elecciones del 1 de noviembre de 2022 y la conformación del nuevo gobierno israelí, el más extremista encabezado por Benjamin Netanyahu, acusado de genocidio por la Corte Penal Internacional.

Un informe de Naciones Unidas, publicado el 20 de septiembre pasado, denunciaba lo que calificó de un “éxodo sin paralelo en años recientes” en Cisjordania, donde los colonos israelíes expulsaban de sus tierras, con violencia, a los palestinos. En un editorial del 5 de octubre, el diario Haaretz denunciaba que en Cisjordania “el gobierno de Netanyahu estaba violando la ley”.

El objetivo de la ampliación de los asentamientos, considerados ilegales por la ley internacional y por la misma ley israelí, es parte de una política prioritaria para el actual gobierno, orientada a la ocupación permanente de Cisjordania, o a su anexión.

Aliado a los ultraortodoxos y al nacionalismo religioso, dos hombres representan con particular saña la orientación extremista del nuevo gobierno.

Residente en Givat Haavot, colonia enclavada en el corazón de Hebrón, Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, “es un activista impenitente que multiplica las provocaciones pavoneándose por los barrios árabes de Jerusalén este y apareciendo junto a las milicias de autodefensa judías”, afirma Alain Dieckhoff, director de investigación del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), la institución de investigación científica más importante de Francia.

El otro es Bezalel Smotrich, líder del Partido Sionista Religioso. “Su vida está totalmente identificada con la colonización judía”, dice Dieckhoff. Nombrado ministro de Hacienda, con competencias específicas en la administración civil de Cisjordania, se ha encargado de promover la expansión de los asentamientos judíos en tierras palestina.

Estados parias

Conocidos los resultados de las últimas elecciones, el presidente norteamericano, Joe Biden, llamó a Netanyahu, para decirle que su compromiso con Israel era “incuestionable”. –¡Felicitaciones amigo!, le dijo.

Como ya lo señalamos, al día siguiente de la presentación del informe de Albanese sobre Palestina, la Asamblea General analizó las consecuencias del bloqueo norteamericano a Cuba.

Para la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) la política de sanciones de Estados Unidos obstaculiza el desarrollo cubano y perjudica el bienestar de su población. La CELAC rechazó la aplicación de leyes y medidas contrarias al derecho internacional adoptadas por Washington, como la ley Helms-Burton, incluidos sus efectos extraterritoriales, así como a la creciente persecución de las transacciones financieras internacionales de Cuba.

El representante permanente de la delegación mexicana ante la ONU, Héctor Vasconcelos y el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, se expresaron contra el embargo. Vieira pidió a Estados Unidos sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y fomentar un diálogo constructivo, basado en el respeto mutuo y la no injerencia.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó de genocidio ese bloqueo económico. Del 18 al 23 de octubre Cuba sufrió un apagón que afectó todo el país. Los hospitales funcionaron en condiciones de emergencia, las escuelas y universidades suspendieron sus clases, la economía se detuvo.

La causa primaria de la falla del sistema eléctrico nacional fue la carencia de combustible que afectó la generación, asociada al estado precario de las plantas. «Ambas consecuencias directas de las medidas extremas de guerra económica aplicadas por el Gobierno estadounidense desde 2019», específicamente diseñadas para impedir los suministros de combustibles y de partes y piezas para sus plantas”, agregó el canciller cubano.

La Corte Penal Internacional reconoció como genocidio la política de tierra arrasada que Israel ha impuesto en Gaza. Crimen que, de acuerdo con el canciller cubano, comete también Estados Unidos con su política de bloqueo a su país. El 30 de octubre la Asamblea General condenó esa violación de la Carta de Naciones Unidas por Estados Unidos, por 187 votos a dos. Nada de eso será acatado por el actual gobierno norteamericano, ni por el que lo sustituirá a partir de enero próximo. Tampoco cesará el genocidio en Gaza, ni la ocupación de Cisjordania, ni habrá respeto por la ley internacional.

No es extraño entonces que los dos países –Estados Unidos e Israel– hayan votado juntos –y solos– contra la condena al bloqueo norteamericano, con desprecio por la voluntad unánime del mundo.

FIN

Comentario sobre la situación en el Líbano

Por Carlos Meneses Reyes

Gracias al Dr. Víctor de Currea de Lugo, por tan calificado artículo sobre la realidad del momento histórico del sionismo de Israel contra los pueblos palestino y sirio. Lo intitula “Hezbolá versus Israel. Septiembre negro de 2024”. El resumen recién-histórico que hace en el escenario de expansión, invasión y devastación de las fuerzas armadas sionistas en Palestina y territorios del Líbano, economiza tiempo o intentos por una mejor reseña de explicación sobre el tema.

La década de 1980 resalta lo crudo de la situación en Palestina y el Líbano. Resulta de referencia, para prevenir sobre el desenlace de la invasión de tropas sionistas israelís al territorio libanés, hasta llegar a la capital, Beirut. Aventura que concluyó con la derrota a ese ejercito por parte de las milicias de Hezbolá. Esa experiencia, nos permite concluir, que hoy Israel-por ningún motivo- intentará invadir, con infantería, el territorio libanés. Mal haría si procede en contrario. Esto, Dr. Currea de Lugo, resulta determinante precisar, ante el incremento del conflicto, que coloca a Israel, al asilamiento, por el cierre de sus fronteras terrestres para comunicación con el mundo. El ejército sionista es de poderío en tecnología de punta, fuerza área y armas estratégicas tierra-aire-tierra; pero no en número de disponibilidad de tropas; como tampoco han demostrado escala dominante en ese aspecto. Israel sionista no cuenta con leva, que signifique un alistamiento masivo y obligatorio de soldados. La población israelí no es homogénea. La mayoría de sus habitantes provienen de migraciones diversas de diferentes regiones del mundo. Son un Estado sin Constitución política y resulta cuestionable lo de una nación judía. El rechazo de la población israelí es inminente; buscando una solución política y pesa la oposición de los judíos ortodoxos a esos planes militaristas. Sin parcialidad, se observa un panorama de fin del Estado sionista de Israel. De su desaparición; emergiendo la única solución de un Estado palestino, en que quepan todos…

Los sionistas, presentan al mundo, una réplica de asaltar y acometer al Líbano, tal cual lo han hecho con la Franja de Gaza y la ocupada Cisjordania. Pero no existe punto de comparación. Comenzando por lo extenso del territorio libanés (10.400 Km2) y el de la Franja de Gaza (2.000Km2). Israel no acudió a una estrategia de invasión y/o control territorial sino al nauseabundo recurso del genocidio. En Gaza no se ha producido una guerra, ni combates ente contrincantes, sino un crudo genocidio, en el que el objetivo ha sido, las mujeres y los niños, para evitar la multiplicación y potencialidad de futuros fedayines, en el campo de la lucha liberadora del pueblo palestino. El objetivo primordial del ataque al Líbano, consiste en desbastar al sur del Líbano, para impedir que las milicias de Hezbolá ataquen al norte de la ocupada Palestina- bajo dominio de ocupación del ejercito sionista- y así garantizar que regresen las 70.00 familias de colonos sionistas, apostados en ese territorio y hoy desalojados, con la inminente carga de costo político para el inviable Estado de Israel. Una invasión terrestre al Líbano repercutiría en Haifa, la importante ciudad-puerto del invasor Israel; que garantiza una única presencia en el litoral Mediterráneo de 63,7 Km2 y dado que es significativa la extensión de costas sobre el mar Mediterráneo, que corresponde a la Franja de Gaza. Ni que mencionar sobre la inminente debacle económica que amenaza en ciernes al “Estado de Israel”, así reconocido por las NNUU. Ya en el complicado mercado financiero y bursátil se nota; pese al apoyo mundial del capitalismo sionista. Comienza a escasear el mercado importador (bienes y servicios) y exportador de alta tecnología, de esencia vital para Israel. Los grandes descubrimientos de gas, en las costas del mar mediterráneo, en la ocupada Palestina, se extienden hasta el sur del Líbano; agregando un elemento al interés expansionista de Israel, en esa región conflictiva.

Una movilización de tropas a el Líbano implicaría el corte de importaciones para Israel y por ende cundiría la hambruna en su población. He ahí “el talón de Aquiles” del expansionismo sionista. Dudaran en exponerse, sabiendo que no vencieron ni borraron del mapa a Hammás; mucho menos lo harán con Hezbolá, considerada la milicia mejor armada del mundo y con capacidad de comportarse como un ejército regular e implementar la guerra de güerillas, conforme lo denoten las circunstancias. Se estima en más de 100 mil efectivos su componente militar, sin contar sus ramificaciones armadas dentro de la población.

Es de destacar, Dr. Currea de Lugo, la referencia que hace usted sobre el comportamiento de los menonitas (movimiento cristiano anabaptista). Hoy no poseo conocimiento de la capacidad miliciana y de fuerzas falangistas de ellos. Pero si recuerdo el rechazo militante contra ellos, quienes apoyaron la invasión de las tropas sionistas contra el Líbano en 1980; cohonestando en la masacre contra palestinos y sirios en los campamentos de refugiados en Sabra y Chatila, en el año de 1982, con el resultado de 3.500 inmolados. Los menonitas no pueden, desde entonces, objetar- ante el mundo- exculpación de conciencia. Al parecer, los expansionistas israelís, no cuentan, para esta aventura, con asomo de apoyo de cristianos, chiitas, sunitas, drusos; lo cual dificulta el aspecto psicológico de sumisión de opinión a sus acciones vandálicas.

SABRA Y CHATILA, apartes de la inmortal canción de Alberto Cortez: “¿A dónde estaba el sol cuando sonaron los ecos desatados de la ira?… ¿A dónde estaba Dios …, ¿A dónde estaba yo, en qué galaxia, insensible leyendo la noticia?… con tu arrogancia… ¿A dónde está la voz del abogado fiscal de la razón y la justicia? ¿No será que sus leyes derogaron en Sabra y Chatila?… ¿De qué me estás hablando amigo mío?… ¿O acaso estaba yo con los soldados…Tal vez quiera llegar hasta mi puerta? Quizá ya esté a la vuelta de la esquina. Ya fue abierta la herida y sigue abierta en Sabra y Chatila”.

La invasión de Israel a el Líbano, fue para acabar con la OLP y con Yasser Arafat. En 1983, Israel es desalojado del Líbano por Hezbolá. En el año 2000, Israel certifica que Hezbolá no volvería a atacar el norte de la sometida Palestina. Sobre el destino de los 5.000 cascos azules desplazados en el Líbano, ante la ineficacia del organismo de Naciones Unidas, en relación con la violación y desconocimiento del Derecho Internacional (DI) y el Derecho Internacional de Los Derechos Humanos (DIDH), por parte de Israel, en Palestina, no significa peso de equivalencia en el actual conflicto.

Hoy, 28 de septiembre de 2024, se anuncia que Israel, en bombardeo matutino, contra territorio de significación política y administrativa en la capital Beirut, asesinó al líder máximo de Hezbolá Sayyed Hassan Nasrallah. Según la mass media, Hezbolá lo ha reconocido. Nasrallah, desde 1992, dirigió a esa organización político-militar. Se comunicaba por medios televisivos dirigiendo a la poderosa fuerza militar de la nación árabe. No aparecía en público, desde hace años, cuidándose de un atentado contra su integridad personal por parte de Israel. Los largos tentáculos de Israel, llegan a Beirut y aseguran los voceros militares sionistas, a cualquier lugar de Irán. De preciso y calculado califican el asesinato, sin reparar en las victimas colaterales. No se descarta la infiltración de agentes sionistas en estructuras de Hezbolá. Israel revela el asesinato de más de 12 jefes de unidades de Hezbolá, durante los últimos meses. Pero al actual nivel del conflicto en el Líbano, esas bajas no determinan su desenlace. Ambas partes sopesan la permanencia, del mismo, en el tiempo. Aunque Israel asegura mantenerse en esa tónica por más de 10 años; la respuesta de Hezbolá y obvio, de Irán, es de más calculo y conveniencia. Las columnas del ala iraquí de Hezbolá se movilizan hacia el Líbano. No se puede calificar de tensión; como de agudización terminal del conflicto. Uno de los objetivos de Israel es lograr que los miles de colonos sionistas regresen a las tierras ocupadas en el norte de palestina. Sin embargo, ya Nasrallah, había sentenciado que eso “nunca” se cumplirá. «Ninguna escalada militar, ningún asesinato o ninguna guerra total conseguirán el regreso de los residentes (del norte de Israel) a la frontera” con Líbano, proclamó.

En la inevitable comparación o semejanza de 75 años de lucha palestina por su liberación; sin igualarla, ni excederla, con la lucha armada colombiana, por la liberación definitiva contra la oligarquía criolla y el Imperio; la figura de Nasrallah, para mejor comprensión de esta lectura, semeja con la de Manuel Marulanda Vélez. Ambos no vieron el final de los desenlaces. Lo cierto a afirmar es que, a diferencia de lo sucedido con el legado del legendario guerrillero colombiano, lo consecutivo, cual su muerte, no será la claudicación de los principios de liberación de Hezbolá; como si su permanencia en el ataque diario al invasor hasta tanto se enzarce, esos dos ejércitos, en la imposición de voluntad liberadora contra el sionismo mundial.

Pronunciamiento del Consejo Universitario sobre la situación en Gaza: omisiones de un comunicado temeroso

El pasado 2 de noviembre, un mes después del inicio de la fase actual del conflicto en el Medio Oriente, el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica (CU) ha decidido pronunciarse al respecto. En su parte esencial, el comunicado declara “Hacer un llamado al respeto, a la tolerancia y a la solución pacífica de conflictos en estricto cumplimiento del derecho internacional y la apertura del diálogo, la búsqueda de consensos y a que se materialice la reconciliación entre todas las partes». En ese comunicado, el CU no se refiere de manera directa al genocidio en Gaza, ni a la masacre del pueblo palestino en la Cisjordania. Pero especialmente grave es omitir nombrar al responsable por ese genocidio, el estado de Israel.

Tales omisiones reflejan el temor de los miembros del CU a llamar las cosas por su nombre. El genocidio en Gaza y Cisjordania es un proceso de limpieza étnica que ha sido impulsado por el movimiento sionista desde antes de la fundación formal del estado de Israel. El ataque actual de las fuerzas armadas israelíes sobre Gaza alcanza hospitales, campos de refugiados, iglesias, escuelas, ambulancias y cientos de blancos civiles. Cada 10 minutos muere un niño palestino en Gaza. No es una guerra, es un proceso de desplazamiento de una población entera por medio del terror. Así lo hacen ver pronunciamientos y comunicados de organizaciones humanistas, estados y movimientos civiles alrededor del mundo en una ola internacional contra este genocidio, a la cual no ha querido adherirse el CU.

En sus acuerdos, el comunicado del CU hace un llamado por el respeto de la vida humana, los derechos humanos y por un cese al fuego. No hay más detalles. La redacción del pronunciamiento pareciera propio de una situación donde dos estados se encuentran en guerra, ambas igualmente responsables del escenario bélico. Nada más lejos de la realidad. El conflicto actual en Gaza-Cisjordania se ubica en un contexto totalmente asimétrico, donde uno de los ejércitos más poderosos del mundo, financiado por Estados Unidos y la CE Europea, desata todo su poder de fuego contra un movimiento de resistencia de índole popular, que recibe apoyo limitado de algunas naciones árabes, pero principalmente de la población palestina. Las acciones de la resistencia palestina, aceptables o no desde un punto de vista humanitario, son una respuesta al desplazamiento forzoso de la población palestina de su territorio, el cerco económico y militar de sus poblaciones, la represión de su protesta y finalmente, la creación del mayor campo de concentración del mundo, la franja de Gaza. Todo esto a lo largo de más de 75 años. Y son 75 años de violación de acuerdos de las Naciones Unidas, lo que han convertido al estado de Israel, en la práctica, en un estado ilegal y terrorista.

Por lo tanto, en este orden de cosas, son insuficientes y equívocos los llamados tibios de cese al fuego entre las partes y al cese de la violencia, sin señalar las causas históricas del conflicto. El pronunciamiento del CU es precisamente lo contrario de lo que se espera del máximo órgano de poder de una universidad pública. Esperaríamos más bien una visión que caracterice con claridad y sin rodeos la naturaleza del conflicto, y que salga en defensa de la población civil indefensa atrapada en Gaza y del derecho a la autodeterminación que se le ha negado a Palestina desde hace más de siete décadas. Hay un responsable central de lo que está ocurriendo, el estado de Israel y sus socios.

Por lo tanto solicitamos al Consejo Universitario rectificar su pronunciamiento, en favor de otro que considere el ”mandato de nuestro Estatuto Orgánico, el cual proclama una universidad siempre en favor de los pueblos y contra las injusticias sociales.

  1. Jorge Arturo Lobo, Escuela de Biología
  2. Ciska Raventós, profesora pensionada UCR
  3. Wajiha Sasa Marín, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  4. Mahmood Sasa Marín, Instituto Clodomiro Picado
  5. Javier Tapia Balladares, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  6. Jaime García, profesor pensionado UCR
  7. Isabel Avendaño Flores, Facultad de Ciencias Sociales
  8. Jaime Lobo Segura, profesor pensionada UCR
  9. Zuhra Sasa Marín, Escuela de Arquitectura
  10. Lucia Riba Hernández, Escuela de Arquitectura
  11. Helga von Breymann Miranda, Escuela de Arquitectura
  12. Rodolfo Mejías Cubero, Escuela de Arquitectura
  13. Rolando Pérez Sánchez, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  14. Eugenia Gallardo Allen, Escuela de Estadística
  15. José María Castro Madriz, Escuela de Artes Plásticas
  16. Viviana Paniagua Hernández, Escuela de Arquitectura
  17. Sofía Trujillo Quesada, Escuela de Arquitectura
  18. Jorge Barrientos Valverde, Escuela de Estudios Generales
  19. Dylanna Rodríguez Muñoz, Facultad de Ciencias Sociales
  20. Mauricio Álvarez Mora, Facultad de Ciencias Sociales
  21. Andrés Ruiz Sánchez, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  22. Fabián Bonilla Murillo, Instituto Clodomiro Picado
  23. Manuel Morales Alpízar, Escuela de Arquitectura
  24. Eugenia Solís Umaña, profesora pensionada UCR
  25. Carlos Mata Quesada, Escuela de Arquitectura
  26. Luis Armando Durán Segura, Escuela de Arquitectura
  27. José Vargas Hidalgo, Escuela de Arquitectura
  28. Zuiri Méndez Benavides, Facultad de Ciencias Sociales
  29. Luis Andrés Sanabria Zaniboni, Facultad de Ciencias Sociales
  30. José Antonio Mora Calderón, Facultad de Ciencias Sociales
  31. Manuel María Murillo, profesor pensionado UCR
  32. Mónica Vul Galperín, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  33. Roberto Ayala Saavedra, Escuela de Sociología
  34. Roberto Herrera Zúñiga, Sede de Occidente
  35. David Castillo Mora, estudiante Posgrado en Sociología
  36. Minerva Solano Campos, estudiante de Sociología
  37. Brenda Rey Chavarría, estudiante de Inglés
  38. Leonora de Lemos Medina, Escuela de Ingeniería Mecánica
  39. Andrés Castillo Vargas, Escuela de Psicología e IIP
  40. Robert Laurent Sanabria, Escuela de Ingeniería Topográfica
  41. Yeimer Gerardo Ramos Torres, Escuela de Formación Docente
  42. Jorge Sanabria León, Escuela de Psicología
  43. Andrés Molina Araya, Escuela de Estudios Generales
  44. Julio Loría Cordero, profesor pensionado UCR
  45. Sandra Araya Umaña, profesora pensionada UCR
  46. Amarilis Eunice Acevedo Mejía, estudiante Posgrado en Sociología
  47. Asdrúbal Duarte Esquivel, profesor pensionado UCR
  48. Vera Victoria Sancho Mora, profesora pensionada UCR
  49. Lucía Gutiérrez Espeleta, profesora pensionada UCR
  50. Virginia Ramírez Cascante, profesora pensionada UCR
  51. Alicia Guardián Fernández, profesora pensionada UCR
  52. Koen Voorend, Instituto de Investigaciones Sociales
  53. Alexander Rojas Parajeles, Sede del Pacífico
  54. Jorge Montoya Alvarado, profesor pensionado UCR
  55. Marielos Giralt Bermúdez, profesora pensionada UCR
  56. Mario Villalta Florez-Estrada, Escuela de Arquitectura
  57. Silvia Arguedas Méndez, Escuela de Ingeniería Industrial
  58. Rodiney Chacón, Asociación de estudiantes de Sociología
  59. Verónica Ramírez, Asociación de estudiantes de Sociología
  60. Gabriel García, Asociación de estudiantes de Sociología
  61. Carolina López, Asociación de estudiantes de Sociología
  62. Priscila Madrigal, Asociación de estudiantes de Sociología
  63. Sofía Jiménez, Asociación de estudiantes de Sociología
  64. Julieth Bolaños, Asociación de estudiantes de Sociología
  65. Alex Gómez, Asociación de estudiantes de Sociología
  66. Valentina Palacio, Asociación de estudiantes de Sociología
  67. Yaser Ramos, Asociación de estudiantes de Sociología
  68. José Julián Llaguno, Escuela de Ciencias Políticas
  69. Carlos Mora Aguilar, Facultad de Odontología y CEA
  70. María José Cabezas Castro, Facultad de Ciencias Sociales
  71. Claudia Palma, Escuela de Antropología
  72. Mauricio López Ruiz, Escuela de Sociología
  73. Pietro Scaglioni Solano, Escuela de Ingeniería Mecánica
  74. Marietta Villalobos Barrantes, Escuela de Psicología
  75. Marco Fournier Facio, profesor pensionado UCR
  76. Jeannette Aguilar, Escuela de Psicología
  77. Pascal Girot Pignot, Escuela de Geografía
  78. Gerardo Hernández Naranjo, Escuela de Ciencias Políticas
  79. Adriana Monge Arias, Sede de Occidente
  80. Mariano Sáenz Vega, Centro de Investigaciones Antropológicas
  81. Manuel Zumbado Retana, Escuela de Arquitectura
  82. Marta Montero Calderón, Escuela de Ingeniería de Biosistemas
  83. Javier Vargas Nieto, profesor pensionado UCR
  84. Jorge Enrique Garnier Zamora, profesor pensionado UCR
  85. Rosaura Chinchilla Calderón, Facultad de Derecho
  86. Roberto Herrera Zúñiga, Sede Occidente
  87. Rebeca Gu Navarro, Escuela de Ciencias Políticas
  88. Juan Diego García-Castro, Sede de Occidente
  89. Josué Arévalo Villalobos, Escuela de Psicología
  90. Alejandra Paniagua Bonilla, Sede de Occidente
  91. Rubén Chacón Castro, Facultad de Derecho
  92. Erick Gatgens Gómez, Facultad de Derecho
  93. Ilka Treminio Sánchez, Escuela de Ciencias Políticas
  94. Johnny Alberto Montoya Arroyo, Escuela de Educación Física y Deportes
  95. Tania Rodríguez, Escuela de Ciencias Políticas
  96. Lisbeth Araya Jiménez, Escuela de Ciencias de Comunicación Colectiva
  97. Liliana Monge Sánchez, Escuela de Trabajo Social
  98. Liliana Sánchez Angulo, Vicerrectoría de Acción Social
  99. Mauricio Castro Méndez, Facultad de Derecho
  100. Juliana Martínez Franzoni, Escuela de Ciencias Políticas
  101. Vilma Leandro Zúñiga, Escuela de Psicología
  102. Luis Ángel Oviedo Carballo, Instituto de Investigaciones Económicas

Así se vive el régimen de apartheid en la Palestina ocupada por el Estado de Israel

Así se vive el apartheid sionista en Palestina para miles de trabajadores palestinos cada mañana en la Cisjordania ocupada, donde son obligados a pasar por los puntos de control militares de la ocupación sionista.

Estos trabajadores palestinos son obligados a caminar en fila india a través de humillantes jaulas de metal instaladas para controlar sus movimientos, además estos palestinos en la miseria se ven obligados a trabajar como esclavos para los sionistas en el territorio ocupado de su propio país. Ver el video

Fuente: https://twitter.com/DaniMayako…/status/1722467432676077626

Compartido con SURCOS por Manuel Hernández

Dr. Mads Gilbert: “Ya oigo cómo ajustan sus instrumentos de muerte. Por favor. Hagan lo que puedan. Esto no puede continuar”

  • Israel en Palestina: una guerra entre quienes defienden sus tierras y quienes se las quieren quitar

Gilberto Lopes, en San José

29 oct 2023

“La última noche fue extrema. Ya oigo los instrumentos de muerte. Los ríos de sangre continuarán corriendo la noche siguiente”, dijo el doctor Mads Gilbert desde el hospital gazatí de Al-Shifa, el 24 de julio del 2014.

¿Existirá todavía ese hospital? ¿Le habrá ido mejor que el hospital Al-Ahli, destruido por un bombardeo la semana pasada?

Averiguo. Sí, sigue existiendo. Es el hospital más grande de Gaza. Con capacidad para atender a 700 personas por día, hoy recibe a cinco mil. Estaba al borde del colapso. “Cuando llega el bombardeo, el infierno entero se desmorona sobre Al Shifa”, contó Alejandra Pataro, periodista del diario argentino Clarín.

La voz del doctor Gilbert sigue sonando, sin que se terminen de aclarar las razones de tal tragedia. Hay que tratar de entender…

La guerra en la Franja de Gaza ha desviado la atención de Cisjordania, el otro territorio con el que debía conformarse un Estado palestino. Esa falta de atención –dijo la periodista israelí Amira Haas, en el diario Haaretz– ha permitido a los colonos judíos, apoyados por el ejército, la policía y cuerpos paramilitares, renovar sus ataques contra agricultores y pastores palestinos en Cisjordania, con un claro objetivo: expulsar las comunidades de sus tierras y de sus casas.

Haaretz ilumina aspectos de una realidad que pasó a segundo plano en Israel y que el resto del mundo prácticamente ignora. El frente militar de esta guerra se libra de nuevo en Gaza, con sus dramáticas consecuencias, pero aun así es difícil decidir cuál de los dos escenarios –el de Gaza o el de Cisjordania– es el más cruel.

Hace poco más de diez años, en mayo del 2013, Bradley Burston, columnista del Haaretz, escribía sobre el “verdadero secreto” de Israel. “No es la bomba atómica”, aseguraba, sino el presupuesto que el Estado asignaba a los asentamientos judíos en Cisjordania.

Nadie sabe cuánto dinero se vierte en los asentamientos. ¡Nadie! ¡Nunca! Burston hacía referencia a un informe de la radio del ejército israelí sobre los recursos destinados a legalizar esos asentamientos y crear incentivos para atraer a miles de nuevos residentes, más allá de las fronteras de Cisjordania, establecidas por la “Línea Verde”.

“La pobreza en Israel es buena para los asentamientos y genial para la ocupación”, agregaba. Cuando comenzó la construcción de los asentamientos, en la década de los 80’s –dice Burston– los gobiernos del conservador partido Likud, de Benjamin Netanyahu, “ya habían empezado a desmantelar las redes de seguridad de bienestar social”, fundamento de la economía y de la sociedad israelita desde su fundación, en 1948.

A medida en que las privatizaciones avanzaban, muchas personas en los pueblos y barrios marginales de Israel quedaban atrás. El gobierno financió entonces la creación de suburbios con viviendas a precios accesibles, que atrajeron a miles de compradores. Financiaron escuelas y transporte, de modo que la ocupación del territorio palestino se fue haciendo realidad hilera tras hilera. Luego surgieron bases del ejército en todas las direcciones “para proteger a los colonos”. Diez años después del artículo de Burston, Ofer Aderet publicaba, también en el Haaretz, otros detalles del plan, revelados en documentos de archivos estatales, gracias a un proyecto del Taub Center para estudios israelíes, de la New York University, que muestran como la ocupación de los territorios palestinos, en Judea y Samaria, fue planificada cuidadosamente.“El establecimiento de asentamientos judíos en los territorios ocupados ha sido la mayor empresa nacional del último medio siglo, pero ha atraído muy poca investigación académica”, se puede leer en la página del Taub Center.

En los documentos hechos públicos se revelaba que, primero, trataban de expropiar la tierra de cultivo de los palestinos, con el pretexto de que la iban a transformar en una zona de entrenamiento militar. Si los habitantes se resistían a abandonarla, los soldados saboteaban sus herramientas o usaban sus vehículos para destruir las cosechas. Como último recurso envenenaban las tierras, rociándolas con químicos tóxicos, letales para los animales y peligrosos para los humanos.

Esas medidas, aplicadas en la localidad de Aqraba, en 1972, durante el gobierno de la primera ministra Golda Meir, son un ejemplo de que, en esta materia, una misma política fue promovida de formas similares, por los diversos partidos israelíes.

El 21 de septiembre pasado, un informe de Naciones Unidas denunciaba un éxodo sin precedentes de pobladores palestinos en Cisjordania. Más de 1.100 habían tenido que abandonar sus propiedades desde 2022 debido a la violencia de los colonos judíos, que habían obligado a los palestinos a desalojar completamente cinco comunidades. Otras seis vieron partir la mitad de sus habitantes y algunas más, a partes menores de su población.

“Yo siento como si fuera un refugiado aquí y los colonos los propietarios de nuestra tierra”, dijo Ali Abu Kbash, un pastor que dejó su propiedad en la aldea de Al-Qabun, en Cisjordania, con sus cuatro hijos y 60 ovejas, para instalarse en las laderas rocosas de una aldea vecina.

La ola de abandonos de la llamada “Área C” de Cisjordania (un 60% del territorio, bajo control del ejército israelí, según los acuerdos de paz de Oslo, en los años 90) se ha intensificado. “El desalojo de los palestinos en medio de la creciente violencia de los colonos es de una magnitud no documentada previamente”, según la coordinadora de la oficina de las Naciones Unidas para los Asuntos Humanitarios en el Territorio Palestino Ocupado, Andrea de Domenico.

Los colonos instalan puestos de avanzada en la tierra palestina, liberan sus ovejas en los terrenos de los pastores palestinos y queman sus casas, apoyados por las autoridades y los militares.

En septiembre del 2020 los tribunales israelíes ordenaron la expulsión de una docena de palestinos de sus tierras en dos casos distintos: en uno, para entregar las tierras a una asociación de colonos; en el otro, a una compañía propiedad de activistas de extrema derecha.

Netanyahu, luchando por su supervivencia política en las elecciones de septiembre de 2019, anunció su disposición de apropiarse de hasta un tercio de Cisjordania. Ministros árabes de relaciones exteriores, reunidos en El Cairo, lo calificaron entonces de un “plan peligroso”, que violaba leyes internacionales. El canciller turco lo llamó “racista e incendiario”.

La ilegalidad de estas acciones ha sido reiterada por las más diversas instancias. La política de construcción y ampliación de asentamientos, incluyendo Jerusalén Este, es ilegal de acuerdo con el Derecho Internacional. La Unión Europea dijo que no reconocerá ninguna anexión unilateral del valle del Jordán por parte de Israel, según la portavoz del servicio diplomático europeo, Maja Kocijancic, en respuesta al plan anunciado por Netanyahu.

Pobreza endémica

Es imposible, en un artículo de prensa, contar una historia de siete décadas. Pero hay una infinidad de notas, de fuentes diversas, que resumen la situación que tratamos de describir.

En diciembre del 2004, la BBC entrevistó a Peter Hansen, director de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA). (La entrevista puede ser vista aquí: http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/international/newsid_4115000/4115287.stm)

«Las estadísticas de muerte, destrucción y pobreza no llegan a transmitir el verdadero sufrimiento de la población en los territorios ocupados. Barrios enteros (…) han sido arrasados. En nuestras escuelas, una generación completa crece en un ambiente de violencia aterradora. La maldición de la pobreza endémica alcanza ahora a dos tercios de la población», dijo Hansen a la BBC.

En noviembre (2004) UNRWA pidió fondos para alimentar a 1,6 millones de palestinos en los territorios ocupados.¿Se trata de personas que, si no fuera por UNRWA, no tendrían qué comer?, pregunta el periodista.

– Así es, dice Hansen. “Desde el comienzo de la intifada (septiembre del 2000) casi toda posibilidad de empleo para palestinos en Israel se ha acabado. Antes de la intifada eran 130 mil los palestinos que trabajaban en Israel. Estamos hablando de 130 mil familias, casi un millón de personas, porque las familias son grandes”, explica.

“Un informe del Banco Mundial de noviembre del 2004 dice que un 50% de los palestinos viven en la pobreza, con menos de dos dólares al día. UNRWA ha denunciado que uno de cada cinco niños en los territorios ocupados sufre de grave desnutrición”, dice el periodista.

–Hace cuatro años que estamos en este programa de emergencia. Por falta de fondos hemos tenido que bajar el nivel de ayuda alimentaria del 80% de lo que una familia precisa a un 60%, y ahora a 40%, porque sencillamente no nos llega suficiente dinero para hacer esto mejor.

¿Es decir –le preguntan, de nuevo– que las familias reciben sólo el 40% de los alimentos que precisan para subsistir?

–Así es. Van a tener que intentar hallar lo demás en otro lugar.

Las relaciones de Washington con los palestinos se habían puesto difíciles. El 6 de diciembre del 2017 Trump había anunciado que Estados Unidos reconocía a Jerusalén como capital de Israel. El secretario de Estado, Mike Pompeo, y la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley (hoy precandidata presidencial del partido Republicano), defendieron la medida, argumentando que el programa era responsable de la pobreza en Palestina.

El líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Mahmud Abbas, condenó la decisión. “Esta deplorable e inaceptable medida socava deliberadamente todos los esfuerzos de paz”, dijo Abbas.

Para Hamas, la decisión “abría las puertas del infierno para los intereses de los Estados Unidos en la región”.

En agosto de 2018 Trump canceló los recursos destinados por Estados Unidos al programa de ayuda para los palestinos. Una medida que Biden revirtió en abril del 2021, anunciando el otorgamiento de 150 millones de dólares para UNRWA y otros 75 millones para asistencia económica y humanitaria en Cisjordania y la Franja de Gaza.

El muro

UNRWA denunció también el muro que construía Israel en Cisjordania. Pese a su importancia, la gran prensa habla poco (o nada) de ese muro.

Aunque no está totalmente terminado (y, por razones políticas, posiblemente no se complete nunca) sus consecuencias son devastadoras para los palestinos, como lo señala Hansen. “El muro pasa por algunos lugares en que separa a la población de los establecimientos que tenemos para educación y salud”. “Hay problemas para que lleguen a los hospitales, porque la mayoría de los hospitales está en Jerusalén, que se está encerrando totalmente”.

Una compleja estructura a lo largo de más de 500 km, con unos 30 km de muros de hormigón de hasta siete metros de altura y cuatro metros de profundidad, se complementa con vallas, rejas y torres de vigilancia que rodean Cisjordania y Gaza. Una valla que los palestinos deben cruzar por puestos de control, de los cuales, hasta el año pasado, once abrían diariamente, mientras que otros lo hacían algunos días de la semana o solo en determinadas épocas de cosecha. Y donde el paso era siempre una decisión arbitraria y, con frecuencia, humillante, de los agentes de seguridad.

Alguien que vive al lado de Jerusalén y tiene que ir al hospital, en lugar de tomarle los quince minutos de antes, ahora le toma tres horas. Debe hacer un recorrido muy largo hacia el sur de Jerusalén y volver por el norte. Para gente anciana, enferma, esto está lejos de ser ideal.

“Una barrera que va mucho más allá del obvio impacto físico: es el dolor de la familia separada, la desprotección ante la casa confiscada o demolida, la angustia del agricultor que no riega su tierra y pierde su sustento, la rabia de los desplazamientos extendidos para esquivarlo, la humillación de los controles militares para cruzar, el anhelo del fiel que añora orar en Jerusalén, la melancolía de una puesta de sol robada”, contó la periodista Carmen Rangel en un artículo publicado en el Huffington Post, el 26 de junio del año pasado.

Israel comenzó a construir un muro en junio de 2002, con una extensión prevista entonces de unos 700 km, a un costo de más de 3,5 mil millones de dólares. Los palestinos denunciaron la expropiación de nuevos territorios con la construcción del muro, que no sigue la fronteriza Línea Verde.

El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya dictaminó, en 2004, que esa estructura es ilegal porque gran parte de su trazado se adentra en los territorios autónomos palestinos.

El 23 diciembre del 2016, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la resolución 2334 en la que reafirmaba que “el establecimiento de asentamientos por parte de Israel en el territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, no tiene validez legal y constituye una flagrante violación del derecho internacional.

Reiteraba su exigencia de que Israel pusiera fin, “de inmediato y por completo”, a toda actividad de asentamiento en el territorio palestino ocupado; y exhortaba a que se adoptaran medidas para prevenir todo acto de violencia contra civiles.

Como sabemos, nada de eso ha ocurrido.

La Autoridad Palestina, el órgano palestino de administración de parte del territorio ocupado surgida de los Acuerdos de Oslo, en 1993, ha visto su autoridad muy menguada por la división del territorio de Cisjordania en tres áreas: A, B y C. Los Acuerdos de Oslo dejaron en manos de Israel el control total de la economía palestina, así como sus asuntos civiles y de seguridad en más del 60% de Cisjordania, designado como Área C.

Descontentos con esa situación, desde 2005 los palestinos eligieron como sus representantes en Gaza a Hamas y su política de resistencia armada a la ocupación, cuyo asalto a la población en el sur de Israel, a principios del mes de octubre, dio inicio a la más grave escalada militar del conflicto palestino-israelí.

Hagan lo que puedan. Esto no puede continuar…

¿La más grave? Quizás, pero basta volver la mirada hacía la historia para descubrir que se repite, una y otra vez.

El julio del 2014 se reunía el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en Ginebra, para discutir una nueva incursión israelí en Gaza, la operación llamada “Margen Protectora”.

Según diversas estimaciones, entre 2.125 y 2.310 gazatíes murieron (1.492 civiles, incluyendo 551 niños y 299 mujeres) en este operativo. Casi once mil quedaron heridos. 66 soldados y cinco civiles (incluyendo un niño) israelíes también perdieron la vida.

La ONU denunció que los ataques del Ejército israelí contra Gaza podrían constituir «crímenes de guerra» y aprobó una investigación al respecto, mientras Palestina solicitó ayuda internacional para obligar al Israel a cesar una agresión que denunció como “una catástrofe humanitaria».

La resolución fue aprobada en el Consejo de Derechos Humanos por 29 votos y 17 abstenciones. El único voto en contra fue el de los Estados Unidos. La resolución les parecía «destructiva» y que no contribuiría al cese de las hostilidades.

Israel calificó de «farsa» esa decisión. Su embajador ante el Consejo, Eviatar Manor, acusó a Hamas de cometer “crímenes de guerra” y aseguró que Israel “destruiría sus infraestructuras militares».

El 24 de julio el doctor Mads Gilbert, del hospital gazatí de Al-Shifa, ciudadano noruego, publicó una carta abierta en el diario británico The Independent a la que ya hemos hecho referencia.

“Los ríos de sangre seguirán fluyendo la próxima noche. Ya oigo cómo ajustan sus instrumentos de muerte. Por favor. Hagan lo que puedan. Esto no puede continuar”, imploraba.

Ahí decía que “La última noche fue extrema. La invasión terrestre de Gaza produjo decenas de furgones llenos de cuerpos mutilados, destrozados, sangrantes, temblorosos, agonizantes… Palestinos heridos de toda condición y edad, todos civiles, todos inocentes”.

“Luego la orquesta de la maquinaria de guerra israelí vuelve a comenzar su macabra sinfonía. Justo en este instante: las salvas de artillería de los barcos de la marina anclados frente a la costa, el rugido de los F-16, los repugnantes drones (en árabe “zennanis”, “colibríes”) y los Apaches. Todo construido y pagado por los Estados Unidos”.

Una inversión inteligente

¡Todo construido y pagado por los Estados Unidos!, decía el doctor Gilbert.

El jueves, 19 de octubre recién pasado, Joe Biden se dirigió a los norteamericanos (y al mundo) desde su oficina oval, en la Casa Blanca, para hablar de los conflictos en Palestina y en Ucrania.

Los terroristas de Hamas han desatado la maldad en el mundo. Son ellos –y Putin– los que pretenden acabar con la democracia y con sus vecinos, aseguró.

Si no pagan un precio, el costo y las amenazas contra Estados Unidos continuarán aumentando. Si ponemos todo en riesgo, si abandonamos Ucrania e Israel, nuestro liderazgo y nuestros valores estarán en peligro. Por eso pediré mañana recursos urgentes para financiar nuestras necesidades de seguridad nacional, dijo Biden. Y pidió 106 mil millones de dólares al congreso: 60 mil millones para Ucrania y 14 mil para Israel. El resto, para otros gastos. “Es una inversión inteligente, que dará dividendos por generaciones para la seguridad de los Estados Unidos”, afirmó.

En esos días de guerra se estimaba en cerca de 270 millones las necesidades urgentes de Gaza, cuyos poco más de dos millones de habitantes no tenían agua, comida o electricidad, cortadas por Israel, ni recursos para sus hospitales.

El paquete que Biden enviaría al congreso apuntaba en otra dirección. Es un compromiso sin precedentes con la seguridad de Israel, que asegurará su ventaja militar, aseguró, sin dejar de añadir que era necesario que Israel operara de acuerdo con las leyes de la guerra, que protegiera a los civiles “lo mejor que pudiera”.

Biden estima que es el liderazgo norteamericano, sus valores, lo que mantiene el mundo unido. Que Estados Unidos es la nación indispensable, esencial para construir el arsenal de la democracia y defender la causa de la libertad. “No dejaremos que terroristas como Hamas, ni tiranos como Putin, venzan. No lo permitiré”. “¡Somos los Estados Unidos de América!”, afirmó.

Al comentar el discurso, la vocera del ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, dijo: «Antes decían que era una lucha por la libertad y la democracia. Ahora resulta que es solo un cálculo”.

¿Y las reglas?

Hay quienes buscan justificar sus posiciones frente al conflicto entre los palestinos e Israel desde el punto de vista de la “ética”. Como si el problema de la ética no estuviera ya resuelto desde siempre, en las opciones económicas y políticas que, como muestra la historia, han sido tomadas hace ya más de 70 años.

Otros hablan de “terrorismo”. Pero transformado en arma política para descalificar a los enemigos, el “terrorismo” ha perdido su valor de análisis. Usado como calificativo, hace imposible todo intento de comprensión de los problemas.

¿Y las reglas? La relación entre Israel y Palestina muestra que, hace mucho, no hay reglas. Ninguna de las resoluciones de Naciones Unidas se cumple. Ningún acuerdo se respeta, ni los de Oslo, ni los de Minsk, en el caso de Ucrania.

Tampoco se habla de la bomba atómica de Israel, un debate imposible de disociar de otros, más actuales, de la bomba de Corea del Norte, o de Irán. ¿Son otras reglas las que se aplican en estos casos?

No se puede dejar de pensar que no faltan quienes quieren transformar en mundo en otro hospital Al-Ahil. ¿No hace falta hacer algún esfuerzo para evitarlo?

Esa historia se falsificó

En España aún quedan muchos franquistas, dijo el director de orquesta Daniel Barenboim al diario español El País, en septiembre del 2020.

Con nueve años, Barenboim se fue de Argentina a Israel con sus padres. “Mis abuelos maternos, sobre todo mi abuela, fueron grandes sionistas. Ella más que mi abuelo. La mujer era la que mandaba en casa. Mi padre tampoco era un convencido. Digamos que se lo contagiaron mi madre y su suegra. El Estado de Israel se creó en 1948 y mis abuelos se fueron en 1951. Después llegamos nosotros”.

¿Echaba de menos entonces Argentina?, le preguntaron. –No me acuerdo, dice. ¿Y ahora? –Ahora, sí. Por varias razones. Porque con los años se vuelve a la infancia y porque lo que está sucediendo en Israel me duele mucho.

­­–¿Cómo era aquel país naciente?

–Otra cosa radicalmente distinta a lo que se ha vuelto. La escalada militar, que se puede comprender, afectó sus bondades. El fervor decreció. No se puede ocupar militarmente otros pueblos con nuestra historia a cuestas, con siglos de persecución.

–El sionismo comenzó con la idea de un pueblo para un país sin pueblo, una idea poética y bellísima, pero falsa: a principios del siglo XX la memoria histórica allí fue falsificada. No se podía decir que aquel era un territorio sin pueblo. Había gente antes: solo existía un 9% de judíos a principios del siglo XX. No es que no hubiera nadie. Existía un 91% que no lo eran. Pero eso se ocultaba, esa historia se falsificó, dijo Barenboim.

Como sabemos, los ríos de sangre siguen fluyendo. Lo cierto es que ¡esto no puede continuar!

FIN