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Etiqueta: compostaje

Separar residuos orgánicos también protege el Monumento Natural Zona de Los Santos

Por Asociación Defensores del Monumento Natural Zona de Los Santos

La crisis de los rellenos sanitarios nos obliga a mirar el problema de los residuos desde los territorios. Durante años, muchas comunidades han vivido bajo la idea de que la basura desaparece cuando pasa el camión recolector. Pero nada desaparece, solo cambia de lugar.

En una zona rural, esa realidad se siente de manera distinta. Los residuos mal manejados pueden terminar en caminos, laderas, quebradas o ríos. También pueden aumentar la presión sobre sistemas de recolección y disposición final que ya muestran agotamiento. Por eso, reducir la basura mezclada no es una tarea menor, es una necesidad ambiental y comunitaria.

Desde la Asociación Defensores del Monumento Natural Zona de Los Santos trabajamos por la conservación del Monumento Natural Zona de Los Santos, un área silvestre protegida de 1.861 hectáreas ubicada en un territorio donde conviven bosques, nacientes, cafetales, suelos productivos y comunidades rurales. Cuidar esta área no significa mirar solo sus límites en un mapa. También significa revisar lo que ocurre alrededor, en las casas, en las fincas, en las calles y en la forma en que manejamos los residuos.

En los últimos años hemos impulsado procesos de educación ambiental casa por casa en León Cortés, con enfoque Basura Cero debido a la posible instalación de una planta de incineración en el Cerro Abejonal. El trabajo se ha concentrado en separación en origen, reducción de plásticos de un solo uso, compostaje doméstico y acompañamiento comunitario mediante mujeres promotoras ambientales.

Las promotoras visitan hogares, escuchan dudas y explican prácticas sencillas para separar residuos orgánicos. También ayudan a identificar si una familia puede compostar en casa o si necesita integrarse a una ruta de recolección de orgánicos. Este trabajo permite que la educación ambiental no se quede en afiches o campañas generales, sino que llegue a la realidad de cada hogar.

Los residuos orgánicos merecen atención especial pues representan aproximadamente el 50% de los residuos que llegan al relleno sanitario. Restos de comida, cáscaras, hojas, broza entre otros pueden convertirse en compost y volver al suelo como abono. Pero cuando se mezclan con otros residuos y se descomponen sin oxígeno, generan metano, un gas que contribuye al calentamiento global. Separar orgánicos desde la casa ayuda a reducir emisiones, aliviar la presión sobre rellenos sanitarios y aprovechar mejor materiales que todavía tienen valor.

En una zona rural, esta discusión también toca la agricultura. Si el suelo sostiene parte importante de la economía local, devolver materia orgánica a la tierra debería ser una práctica cada vez más común. No tiene sentido enterrar lo que puede fortalecer el suelo.

La crisis de los rellenos sanitarios no se resolverá solo construyendo más sitios donde llevar basura. También requiere reducir lo que enviamos, separar mejor y fortalecer soluciones locales. Proteger un área silvestre protegida como el Monumento Natural Zona de Los Santos empieza también por cambiar hábitos cotidianos en las comunidades que la rodean.

Lo orgánico no es basura. Es materia viva que puede volver al suelo si aprendemos a manejarla mejor.

UCR: Estudio revela que plásticos PLA y OXO no son compostables en condiciones de compostaje casero

Científicos del Ciprona analizaron la capacidad de biodegradación de los llamados bioplásticos norma australiana en el compostaje casero

Los bioplásticos evaluados se comportaron como el polietileno y no se degradaron durante el experimento. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

El Centro de Investigaciones en Productos Naturales (Ciprona) de la Universidad de Costa Rica, con la colaboración de la Fundación MarViva, investiga la capacidad de biodegradación de los plásticos Ácido Poliláctico (PLA) y OXO, también conocidos como bioplásticos, en condiciones de compostaje casero.

En el estudio se analizaron muestras de plástico OXO (platos desechables, bolsas de jardín y platos) y vasos de ácido poliláctico (PLA) de venta en el mercado nacional, de acuerdo con las condiciones establecidas en la norma AS 5810-2010, norma australiana sobre compostaje casero. Según las conclusiones del informe preliminar, ninguno de estos materiales mostró un cambio en su masa a lo largo de 29 semanas de la prueba.

El experimento consistió en estudiar la biodegradabilidad de dichos plásticos en composteras caseras —tipo rotatoria—, donde se mezclaron con residuos orgánicos, compost maduro (que fue donado por la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit) y comprimidos de aserrín. El proceso de compostaje se inició mezclando 1 kg del material plástico a evaluar (cortado en pedacitos de 1 cm) con 16 kg de mezcla de compostaje (36 % comprimidos de aserrín, 10 % compost maduro y 54 % material vegetal picado).

No hubo cambios físicos ni químicos

Los investigadores, la Dra. Rosaura M. Romero, el Dr. Godofredo Solano y el Dr. Max Chavarría, reportaron que a los 90 días la variación de la masa del material fue prácticamente nula y, al llegar a los 180 días, se presentó muy poca variación en el material. Por lo tanto, concluyen que “es claro que los materiales evaluados no son adecuados para compostaje en las condiciones estudiadas”.

Determinaron, además, que durante el compostaje no hubo un cambio químico de los componentes. Para ello, se extrajeron las muestras de las semanas 0, 12 y 24 y se les aplicó el análisis de los espectros RMN protónico de un extracto en cloroformo y otro en metanol de cada muestra. Los resultados mostraron que no existen diferencias significativas entre ellas.

“Los bioplásticos evaluados a la fecha se han comportado en este estudio como el polietileno. Lo anterior hace pensar que ellos no deberían considerarse como un material inofensivo para el ambiente tanto terrestre como marino. Si bien estudios posteriores son necesarios para sacar conclusiones definitivas, su comportamiento produce preocupación”, comentó la Dra. Rosaura Romero Chacón, investigadora del Ciprona.

El estudio evaluó el comportamiento de bolsas Oxo en composteras domésticas de tipo rotatoras. Foto con fines ilustrativos, corresponde a una muestra de plástico oxobiodegradable recién triturado. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Oxobiodegradable, un concepto polémico

El plástico oxobiodegradabe es el mismo plástico, pero contiene un aditivo cuya función es fragmentar progresivamente las moléculas de carbono que forman el polímero y, así, acelerar su proceso de degradación. La industria asegura que mediante este proceso, el plástico se convierte en alimento para microorganismos y bacterias, y se reintegra a la naturaleza en forma de agua, biomasa y dióxido de carbono.

No obstante, en la Estrategia nacional para la sustitución de plásticos de un solo uso, se advierte que estos materiales no son una solución del todo amigable con el ambiente, en comparación con los materiales compostables, ya que una vez producida la fragmentación en partículas pequeñas, estas no pueden ser asimiladas por los microorganismos. La degradación puede ser inducida por la luz ultravioleta (fotodegradación) o por la oxidación (oxofragmentación).

La investigación continúa

La investigación, además, se propuso determinar los compuestos y microplásticos resultantes del compostaje. Sin embargo, al llegar a los 180 días, estos todavía no se habían producido. Asimismo, se está estudiando el efecto de los materiales sobre la biodiversidad microbiana, para lo cual se tomaron muestras de ADN de los microorganismos con la mayor abundancia relativa presentes en las composteras.

El experimento continuará hasta concluir el periodo de un año de compostaje. No obstante, la evidencia a la fecha sugiere la necesidad de promover medidas que permitan a las personas consumidoras tomar decisiones informadas sobre cuál es el posible impacto de estos productos en el ambiente, al no existir las condiciones necesarias para su gestión en nuestro país.

“Plásticos como el PLA y el OXO se han posicionado como alternativas ‘amigables con el ambiente’, al promocionarse comercialmente como biodegradables y compostables. Muchos consumidores los hemos preferido, porque asumimos que su descomposición se puede dar fácilmente en entornos naturales. Pero, realmente, sus certificaciones acreditan su degradación en condiciones industriales que no tenemos en nuestro país”, comentó Katherine Arroyo, gerente de Incidencia Política de Fundación MarViva.

Tanto el Ciprona como la Fundación MarViva hacen un llamado a seguir promoviendo la investigación científica, como un aliado en el desarrollo de políticas efectivas para combatir la contaminación marina.

 

Nash Ugalde
Comunicadora, Fundación Mar Viva
Katzy O`neal Coto
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

UCR: Isla Caballo aprende a mantener limpias sus playas

  • Más de 100 personas participaron en un proceso de formación en temas ambientales

Después de una mejenga bajo el sol, las personas participantes se juntaron para tomarse una foto. Foto: Eric Gómez Leitón.

Más de cien personas, entre niños, niñas, adolescentes y adultos; comenzaron un proceso de formación en temas ambientales para la Isla Caballo. Con exposiciones, juegos y talleres, se celebró la feria ambiental “Playas más limpias para las islas”, el pasado 28 de noviembre en Playa Coronado y Playa Torres, en Isla Caballo.

La feria es una iniciativa de la Red Interinstitucional y Comunal pro-Puntarenas. Esta organización reúne a instituciones puntarenenses públicas y privadas que articulan procesos en cinco ejes distintos: ambiente, salud, educación, seguridad y sociedad.

La Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica (UCR) participa de la Red mediante el proyecto de acción social “Promoción de iniciativas socio ambientales” (ED-3037). Su trabajo se articula con el de la Fuerza Pública, la Policía Turística, la Municipalidad de Puntarenas, la Universidad Técnica Nacional (UTN), la Universidad Estatal a Distancia (UNED), el Instituto Costarricense de Pesca y Agricultura (INCOPESCA) y el Instituto Nacional de Seguros (INS). Del sector privado participan el Hotel Fiesta, COONATRAMAR, el Parque Marino del Pacífico y la Cámara de Turismo de Puntarenas.

Las niños, niños y adolescentes que participaron de las actividades pertenecen a las centros educativos de la isla. Ellos y ellas recibieron charlas sobre temáticas muy variadas, como la manera de evitar el plástico de un sólo uso, compostaje, habilidades para la vida, riesgos de los incendios forestales y cómo evitar criaderos de zika y dengue.

Los niños y niñas de escuela aprendieron a identificar a qué profundidad viven ciertas especies marinas. Foto: Eric Gómez Leitón.

“En Puntarenas hemos venido trabajando con enfoque en las comunidades más vulnerables y también con población infantil. Creemos que es a esta población a la que tenemos que ir instruyendo porque son el futuro y lo que podemos ir moldeando en estos temas, para que en un futuro muy próximo podamos tener una cultura idónea en temas ambientales”, explicó Maribel Brenes Masís, coordinadora de la Red y directora de operaciones de CONATRAMAR.

Pilar Arguedas Rodríguez, funcionaria de la Unidad de Control y Calidad Ambiental de INCOPESCA, comentó que Isla Caballo se eligió ante la perspectiva de un gran abandono institucional. En el territorio no hay agua potable, no hay electricidad, ni se cuenta con recolección de desechos, por lo que se presentan muchas quemas y la gente entierra o tira al mar la basura.

Aunque las condiciones son diferentes en cada isla puntarenense, se presentan problemas similares en el ámbito social y ambiental, por eso la Red está comenzando un proceso educativo en estos territorios. “Esto no va a ser una única vez. La fe es que se pueda replicar en las demás islas, ya que son sitios que por la dificultad de acceso tienen muy poca intervención institucional”, agregó Arguedas.

Para Olger Núñez Jiménez, funcionario del SINAC a cargo de la administración del Refugio Nacional de Vida Silvestre Isla San Lucas, lo más importante es la estabilidad de los procesos. Considera importante que haya actividades durante todo el año, más allá del Día del Árbol o el Día de los Océanos, que busquen que las personas se sensibilicen y empiecen procesos.

“No hacemos nada con venir hoy y hacer una actividad acá y que la gente no cambie la forma de pensar. Alguna de la participación que hemos hecho es evitar las quemas, el plástico de un sólo uso y a la vez que a la persona le quede esa espinita de qué es reciclar, qué es separación de residuos, cómo puedo evitar utilizar algunos productos que realmente no me hacen falta. Así empiezas a hacer un cambio en el pensamiento”, concluyó Núñez.

 

Angélica Castro Camacho

Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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