Territorios que alimentan: Propuesta para políticas públicas
Carlos Hernández
Cokomal / Red Economía Solidaria / Redess
Cifras y demandas de la agricultura familiar en Costa Rica
La Encuesta Nacional Agropecuaria 2022 (ENA 2022, INEC) registra aproximadamente 630.972 unidades agropecuarias en Costa Rica. Más del 70 % de esas fincas son de pequeña escala (menos de 20 ha) y constituyen la base de la producción destinada al consumo interno. Este documento sintetiza el diagnóstico territorial, identifica los principales retos y propone un conjunto de medidas organizadas por ejes para fortalecer la agricultura familiar, garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria, y promover la resiliencia local.
Datos y fuentes
Cifra clave: ~630.972 unidades agropecuarias según ENA 2022 (INEC).
Caracterización: más del 70 % de las fincas son de pequeña escala (< 20 ha), según el Plan Nacional de Agricultura Familiar 2020–2030 y documentos sectoriales.
Destino de la producción: la agricultura familiar abastece la mayor parte de los alimentos básicos para el consumo nacional (frijol, maíz, arroz, hortalizas, frutas y raíces), mientras que la agroindustria se orienta mayoritariamente a cultivos de exportación.
Diagnóstico territorial
La agricultura familiar es la columna vertebral de la alimentación interna, pero enfrenta limitaciones estructurales que reducen su potencial:
• Fragmentación y dispersión: muchas unidades productivas operan de forma aislada, lo que debilita la negociación colectiva y el acceso a servicios.
• Acceso limitado a financiamiento y asistencia técnica: las líneas existentes no siempre se adaptan a la escala familiar ni a los saberes locales.
• Mercados desiguales: la concentración de canales comerciales y la presión de cadenas de supermercados afectan ferias y mercados locales.
• Desafío generacional: el envejecimiento rural y la falta de incentivos para jóvenes ponen en riesgo la continuidad productiva.
• Pérdida de control sobre semillas y recursos: la entrada de tecnologías patentadas y modelos industriales amenaza la soberanía sobre insumos básicos.
Estas limitaciones se traducen en menores ingresos familiares, pérdida de biodiversidad y una dieta menos sana para la población.
Soberanía alimentaria y rol de la agricultura familiar
La soberanía alimentaria implica el derecho a decidir cómo producir, distribuir y consumir alimentos, priorizando la producción local, la diversidad cultural y la sostenibilidad ecológica. En los territorios se expresa mediante prácticas agroecológicas, recuperación de semillas criollas, mercados solidarios y ferias que fortalecen la relación directa productor-consumidor. Defender la soberanía requiere reconocer el papel central de las mujeres en la alimentación familiar y garantizar su acceso a tierra, agua y semillas.
Propuestas por ejes
A continuación, se presentan propuestas organizadas por ejes, con responsables sugeridos y resultados esperados.
Organización y gobernanza territorial
• Medida: Fortalecer asociaciones, redes territoriales y mercados locales solidarios.
• Acciones: apoyo a gestión organizacional y administrativa; formación en negociación colectiva; creación de plataformas locales de comercialización.
• Responsables: municipalidades, organizaciones de productores, ONG y ministerios sectoriales.
• Resultado esperado: mayor poder de negociación, acceso a programas públicos y reducción de la dispersión productiva.
Financiamiento y asistencia técnica diferenciada
• Medida: Diseñar líneas de crédito y servicios técnicos adaptados a la pequeña producción.
• Acciones: condiciones y plazos realistas; asistencia técnica basada en saberes locales; programas de extensión agroecológica.
• Responsables: bancos públicos, cooperativas de crédito, MAG y agencias de desarrollo.
• Resultado esperado: incremento de la inversión productiva familiar y mejora de la productividad sostenible.
Mercados y compras públicas
Medida: Incentivar compras públicas y fortalecer circuitos cortos.
• Acciones: priorizar compras locales en escuelas, hospitales y programas sociales; facilitar certificaciones y logística para proveedores familiares.
• Responsables: ministerios de educación y salud, municipalidades, comités de compras.
• Resultado esperado: demanda estable para productores locales y precios justos.
Marco normativo y reducción de barreras
Medida: Promover marcos normativos diferenciados para pequeña y gran producción.
• Acciones: simplificar trámites administrativos para productores familiares; reconocer regímenes especiales que protejan la producción destinada al consumo interno.
• Responsables: Asamblea Legislativa, MAG, instituciones regulatorias.
• Resultado esperado: menor carga administrativa y mayor inclusión en programas públicos.
Juventud y relevo generacional
Medida: Incentivar la permanencia y el retorno de jóvenes al campo.
• Acciones: programas de acceso a tierra, formación técnica, incubadoras rurales y apoyo a emprendimientos agroecológicos.
• Responsables: ministerios de juventud, educación técnica, universidades y organizaciones locales.
• Resultado esperado: renovación generacional y dinamización de economías rurales.
Semillas, biodiversidad y soberanía
• Medida: Proteger semillas criollas y promover bancos comunitarios.
• Acciones: políticas públicas que regulen la entrada de tecnologías patentadas; apoyo a bancos de semillas y prácticas agroecológicas.
• Responsables: MAG, institutos de investigación, organizaciones campesinas.
• Resultado esperado: conservación de agrobiodiversidad y autonomía en insumos.
Educación y sensibilización ciudadana
• Medida: Promover consumo de productos nacionales y sostenibles.
• Acciones: campañas informativas, ferias educativas y programas de alimentación escolar con enfoque local.
• Responsables: ministerios de educación y salud, organizaciones civiles.
• Resultado esperado: mayor demanda de productos locales y fortalecimiento del mercado interno.
Llamado a la acción
Las políticas públicas deben priorizar a la agricultura familiar para garantizar alimentos nutritivos, culturalmente adecuados y sostenibles. A continuación, tres medidas prioritarias inmediatas:
1. Implementar compras públicas locales: establecer cuotas y procedimientos que faciliten la participación de productores familiares en los programas de alimentación escolar y hospitalaria.
2. Lanzar líneas de crédito adaptadas: crear instrumentos financieros con plazos y requisitos acordes a la pequeña producción, acompañados de asistencia técnica.
3. Fortalecer redes territoriales: financiar procesos de organización local y creación de mercados solidarios para mejorar la comercialización y el acceso a servicios.
Pasos inmediatos sugeridos: conformar mesas territoriales con productores, autoridades municipales y representantes del MAG; diseñar un piloto de compras públicas en una región; y abrir una convocatoria para líneas de crédito piloto dirigidas a asociaciones de pequeños productores.
Apoyar a la agricultura familiar es invertir en salud pública, empleo rural digno, conservación de recursos y resiliencia frente a crisis. La acción coordinada entre comunidades, instituciones públicas, universidades y organizaciones sociales es imprescindible. Si actuamos ahora desde los territorios, garantizamos que las próximas generaciones tengan acceso a alimentos sanos y a una vida digna en el campo.