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Etiqueta: crianza

Niñez con depresión: cómo detectarla y qué hacer

UNA Comunica. Se suele asociar la imagen de la niñez con los juegos, las risas y el aprendizaje de un mundo por descubrir. Sin embargo, la realidad esconde una faceta de la cual poco se habla: la depresión en edades infantiles, incluso a partir de los dos años.

El tema resurge ante la crítica situación que experimenta un país como Corea del Sur: en cuestión de cuatro años, los casos de depresión en esta población aumentaron un 70%. En esta nación, la “presión por el éxito” impulsa a personas adultas responsables a mantener a la niñez en jornadas escolares y extracurriculares que superan las 40 horas semanales, lo que ha generado preocupación en personas expertas.

Tradicionalmente, los cuadros depresivos se han asociado con etapas como la adolescencia o la adultez. Sin embargo, la académica Tamara Fuster, de la Escuela de Psicología de la Universidad Nacional (UNA), señala que “la depresión puede suceder en todas las etapas de la vida, lo que ocurre es que va a tener manifestaciones distintas, según la etapa en la que nos encontremos”.

Una de las diferencias más marcadas en la niñez es que los síntomas no siempre se manifiestan como tristeza, sino como irritabilidad. “Son personas menores de edad que, de repente, van a tener rabietas fuertes o que van a explotar por cualquier cosa”, explicó Fuster.

También se debe prestar atención a cambios en el comportamiento, como la pérdida de interés en actividades que antes resultaban atractivas, falta de energía, disminución del deseo de socializar o tendencia al aislamiento.

Otros signos pueden incluir alteraciones en los patrones de sueño y alimentación, como dormir en exceso o muy poco.

Diferencias entre tristeza y depresión

La depresión en la niñez presenta particularidades relacionadas con la capacidad de expresar emociones. Según Fuster, las personas adultas tienen mayores herramientas para comunicar lo que sienten, mientras que en la niñez esta capacidad está en desarrollo.

La especialista subraya la importancia de distinguir entre tristeza y depresión. La tristeza es una emoción básica y pasajera, asociada a situaciones como la pérdida de un ser querido o de una mascota. En cambio, cuando los síntomas se prolongan por más de dos semanas y se acompañan de irritabilidad, enojo o falta de energía, podría tratarse de un cuadro depresivo.

Factores asociados

Las causas de la depresión en la niñez pueden ser diversas. Entre ellas se encuentran predisposiciones genéticas, condiciones de crianza y la ausencia de vínculos seguros con personas adultas responsables.

También influyen factores como la presión académica, cargas excesivas, acoso escolar y entornos sociales que limitan la interacción o el desarrollo emocional.

Asimismo, se mencionan factores externos como la inseguridad ciudadana, que reduce los espacios de recreación, y la exposición a contenidos violentos que pueden afectar la estabilidad emocional de la niñez.

¿Qué hacer ante señales de alerta?

La académica de la UNA recomienda a las personas adultas responsables permitir que la niñez exprese sus emociones sin juicio, así como demostrar afecto mediante el contacto físico y el acompañamiento cercano.

También se sugiere:

  • mantener rutinas adecuadas de sueño y alimentación,

  • promover actividades físicas y recreativas,

  • fomentar el contacto con la naturaleza,

  • aplicar rutinas relajantes antes de dormir.

“El tiempo de contacto con la naturaleza ayuda ante estados de ansiedad o depresión”, indicó Fuster.

En casos donde los síntomas se prolongan o se agravan, se recomienda acudir a atención profesional, especialmente si la persona menor de edad expresa ideas relacionadas con la muerte, se autolesiona o manifiesta conductas de alarma.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Maltrato infantil deja cicatrices

  • La celebración del Día del Niño, el 9 de setiembre, se ve opacada por la realidad: familias costarricenses continúan utilizando el maltrato como forma de crianza, ignorando las serias consecuencias de éste en el desarrollo de la personalidad, según el especialista Pablo Chaverri, del Ineina

 

La realidad demuestra que familias costarricenses continúan utilizando el maltrato como forma de crianza, según lo confirman datos de una encuesta realizada, en mayo pasado, a 488 padres y madres del Gran Área Metropolitana, por el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina) del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (Cide-UNA).

En el estudio, investigadores del Ineina se consultó sobre prácticas de crianza, según informó Pablo Chaverri, especialista en ciencia cognitiva e investigador del Ineina, durante la charla “Factores que inciden en la violencia parental hacia la niñez”, impartida la mañana del 14 de junio pasado, en el auditorio Marco Tulio Salazar del Cide.

Por ejemplo, se les preguntó si les gritan a sus hijos e hijas cuando no hacen caso, ante lo cual se obtuvieron las siguientes respuestas: un 55.7% dice que “a veces”, un 13.3%, “casi siempre”, y un 4,6%, “siempre”. “Si sumamos estas tres respuestas, nos damos cuenta que tenemos una amplia mayoría de padres y madres que reconoce que a veces, casi siempre o siempre, les gritan a sus hijos cuando no hacen caso”, afirmó el académico del Ineina.

Ante la pregunta “¿Me enojo fácilmente cuando (mis hijos) hacen algo que no me parece?, casi la mitad dice que “a veces” (48.8%), “casi siempre” (18%) y “siempre” (11.3%). Es decir, más de un 70% reconoce que se enoja con relativa facilidad cuando sus hijos hacen algo que no les parece, lo cual es un predictor de violencia física y psicológica hacia las personas menores de edad. “Sin enojo, difícilmente va a haber agresión física; parece muy obvio, pero investigaciones demuestran que si logramos controlar el enojo, también podemos controlar la reacción violenta”, advirtió.

“Validación” del castigo como forma de crianza

También se preguntó si consideraban que los niños “necesitan un par de nalgadas para aprender a comportarse”, expresión que, por cierto, todavía sigue siendo relativamente común.

Un 41.5% de la muestra respondió que “a veces”, un 5.1% dice que “casi siempre”, y 3.3% admite que “siempre”. Esto significa que casi un 50%, o sea, la mitad de las personas encuestadas, considera que por lo menos a veces, casi siempre o siempre, hay que darle un par de nalgadas a sus hijos para que aprendan a comportarse.

“Entonces, sí, asocian el castigo físico como un método válido de educación, de enseñar a nuestros hijos e hijas a tener un comportamiento adecuado”, lamenta Chaverri. Al respecto, citó un estudio realizado, en 2014, por Holden y otros investigadores, donde se utilizó grabación de audio en el ambiente familiar, el cual sugiere que cuando legitimamos un comportamiento o una práctica, es probable que se lo utilice con mucho mayor frecuencia de lo que se declararía en una encuesta.

Esta “naturalización” de la violencia no es casual. Entre los factores asociados a la ocurrencia del maltrato parental hacia la niñez, el investigador del Ineina resalta las tradiciones culturales legitimadoras de la violencia.

En un país de tradición religiosa, como Costa Rica, incluso algunos pasajes bíblicos podrían tener incidencia. Por ejemplo, Chaverri destaca algunos versículos del libro de Proverbios, del Antiguo Testamento, donde se puede leer: “Quien escasea el castigo, quiere mal a su hijo, mas quien lo ama lo corrige continuamente”, o, “No escasees la corrección al muchacho, pues aunque le des castigo, no morirá. Aplícale la vara del castigo y librarás su alma del infierno…”

Esta visión de la relación padre-hijo coincide con otro factor que influye en la violencia hacia la niñez, como es la percepción del menor de edad como “pseudo-persona”; es decir, como alguien incapaz de analizar, comprender, reflexionar y cambiar.

El abogado Rodolfo Vicente, investigador del Ineina, ha venido señalando que a pesar de que el país cuenta con una buena legislación que protege los derechos de la población infantil, los adultos aún siguen considerando a los niños como objeto. “Los adultos se niegan a entender que los niños son personas, iguales a ellos”, ha denunciado Vicente.

Las huellas de la violencia

Especialista en ciencia cognitiva, Pablo Chaverri destacó que estudios neurocientíficos sugieren que quienes son agredidos o abandonados durante la infancia muestran un déficit en su desarrollo cerebral, con consecuencias en el sistema inmune y en la salud física y emocional.

Algunas manifestaciones hacia dentro de la persona –internalización- pueden ser ansiedad, insomnio, pesadillas, déficit atencional, desconcentración, deterioro de la salud física, depresión y baja autoestima.

Entre las expresiones hacia fuera o más visibles en el comportamiento concreto –externalización- estudios refieren la agresividad, la desobediencia, el abandono de responsabilidades y la hiperactividad.

Los niños criados en familias violentas pueden aprender que el maltrato es una vía efectiva para resolver conflictos y replicarla con otras personas, así como en sus relaciones adultas y de paternidad futuras. Asimismo, se ha encontrado que tienen mayor riesgo de sufrir estrés postraumático, abusar de drogas y cometer violencia juvenil, así como huir del hogar.

En cuanto al rol de los docentes, Chaverri resaltó la importancia de tratar de leer estos síntomas en el contexto de lo que subyace a ellos, que muchas veces son situaciones de violencia.

Para el experto esto significa que la educación no se puede entender como un trabajo exclusivo del centro educativo o del maestro, ya que cuando trabajan en conjunto la familia, el centro educativo y la comunidad, es posible empezar a crear nuevas formas de entender las naturaleza sistémica de las consecuencias del maltrato y la necesaria participación de diversos sectores para incidir de forma positiva y evitar el maltrato infantil y las cicatrices que este imprime en las personas menores de edad.

***Mayores detalles con el académico del Ineina Pablo Chaverri 8842-4749 o en la Oficina de Comunicación 2277-3067.

 

*Imagen con fines ilustrativos.

Enviado por UNA Comunicación.

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Padres y madres aprenden sobre crianza positiva

El taller brindó herramientas de crianza desde una perspectiva no violenta y de respeto mutuo para la solución de los problemas diarios

Padres y madres aprenden sobre crianza positiva2
Un total de 15 personas, entre padres, madres y otras personas encargadas del cuido y crianza de niños y niñas participaron en el taller sobre crianza positiva, impartido por estudiantes de Psicología de la UCR.

Emanuel García Jiménez,

Periodista Instituto de Investigaciones Psicológicas

 

Ejercer la maternidad o paternidad y, en general, el cuido y crianza de un niño o niña, no es tarea fácil. Tanto el adulto como el niño aprenden de forma continua. No obstante, en algunas ocasiones la persona adulta necesita información y apoyo para ejercer mejor su labor.

Como apoyo a esta labor, el taller de crianza positiva brindó herramientas de crianza y solución a los problemas diarios, desde una perspectiva no violenta y de respeto mutuo. Un total de 15 personas, entre padres, madres y otras personas encargadas del cuido y crianza de niños y niñas, asistieron a la actividad, sin costo económico para los participantes.

El taller se desarrolló en siete sesiones durante los meses de mayo y junio del presente año. Fue impartido por María Laura Arce, Wendy Araya, Rolando Campos, Gloriana Giusti y Génesis Mesén, estudiantes del curso de Psicología de los procesos grupales, de la carrera de Psicología de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La iniciativa se desarrolló en el marco del proyecto Escuela para Padres y Madres, del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP) de esta universidad.

“La metodología del taller consistió en introducir herramientas de crianza positiva junto con la discusión y reflexión del grupo. Se buscó incentivar la participación e introducir contenidos a partir de las experiencias de los asistentes”, explicó la estudiante Gloriana Giusti.

Giusti destacó la importancia de este tipo de espacios. “Los papás y mamás a veces no se preguntan sobre la experiencia de ser padres y no acuden a espacios donde pueden compartir con otros para darse cuenta que hay otros pasando por las mismas cosas”, manifestó.

Estrategias de crianza positiva

Las personas menores de edad deben ser tratadas como seres valiosos y como sujetos con derechos y responsabilidades, afirmó Giusti al referirse a algunas estrategias de crianza positiva. Por esta razón, deben ser criados en un ambiente de comprensión y libertad.

Padres y madres aprenden sobre crianza positiva2
El proyecto Escuela para Padres y Madres, perteneciente al Instituto de Investigaciones Psicológicas, realizó un taller de capacitación dirigido a padres, madres y personas encargadas de niños y niñas. La foto muestra a algunos de los participantes y las estudiantes que lo impartieron (foto Emanuel García).

Asimismo, los niños y las niñas requieren ser queridos por las personas más cercanas. Estas deben recordarles siempre lo mucho que los quieren y lo importantes que son en su vida. Es importante dedicarles tiempo al día para escucharlos.

Promover el autoconocimiento en los hijos y dejarlos que exploren con cada experiencia y aprendan a pensar por sí mismos a partir de sus propias vivencias. Solo así desarrollarán destrezas para enfrentar distintas situaciones, afirmó Giusti.

Otra forma de crianza positiva es celebrar los logros, por más pequeños que estos sean. Es importante reconocer el progreso y no hacer ninguna crítica. Si se corrige a los hijos es mejor hacerlo de manera propositiva.

Como padre o madre, se debe aprender a autocontrolarse y a conocer las emociones en situaciones difíciles. Respirar lenta y profundamente y contar hasta diez, con los ojos cerrados, visualizar una escena bonita y placentera pueden ayudar a recobrar la calma.

Otra recomendación es pensar lo que se va a decir. ¿Cómo se sentiría usted si otra persona adulta le dijera lo mismo? Analice por qué está enfadado o enfadada. ¿Es realmente por lo que han hecho sus hijos o hijas, o es por algo que le pasa a usted?

Finalmente, poner en práctica el sentido del humor es a veces el mejor de los remedios frente a una situación difícil.

Hablan los participantes 

“Cuando uno empieza a tener hijos, nadie le dice cómo tiene que criarlos. A veces uno piensa que con pegar cuatro gritos se soluciona cualquier problema”, comentó Roberto Barberena Sequeira sobre su motivación de asistir junto con su esposa Karla Quesada Jiménez al taller de Crianza positiva.

Barberena cuenta que gracias a la experiencia en esta actividad ahora aplica nuevas técnicas de crianza con su hija de tres años. “Cuando hacía algo malo le gritaba, ahora la abrazo, la beso, hablo con ella y le pido que no lo vuelva a hacer”, aseguró.

Wendy Corea Fajardo también participó en el taller junto a su esposo, Jean Carlo Díaz Gutiérrez. Ambos tienen un hijo de tres años. “La experiencia fue muy bonita, nos brindamos apoyo entre todos. Uno salía con ganas de cambiar muchas cosas y seguir haciendo otras que estábamos haciendo bien”, dijo. Corea comentó que venía con muchos miedos, ya que había sufrido una depresión postparto, pero descubrió que “no hay que ser tan duro con uno mismo como madre o padre”.

Para Cristibel Leandro Aguirre, otra de las asistentes al taller, la clave es buscar ayuda e informarse sobre lo que implica ser padre o madre. “Esto es un aprendizaje para toda la vida, hay que mantenerse informado, eso empoderada más”, opinó.


Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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