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Etiqueta: crítica política

Los intocables y los cómplices de la política global

Juan Huaylupo[1]

En nuestra casa nacional estamos viviendo una experiencia, no conocida en la historia costarricense, el tener un gobierno que se burla de la ciudadanía, atentando contra ella, lo hace con la participación y complicidad de funcionarios públicas que complacen a la tiranía, a la que temen. Los ejecutores de las acciones contra personas de su propia clase e intereses asumen inocencia por cumplir órdenes, pero son culpables, como los decisores y gobernantes que obedecen y protegen.

La historia está plagada de inocentes, corruptos, traidores y criminales al servicio de gobernantes tiranos, que participan en innumerables delitos, como múltiples son los pretextos para reprimir, secuestrar o desaparecer a las personas por ideas, etnias, religiones, ideologías, culturas, migrantes, miedos, o por la apropiación de territorios ajenos. Los ejecutores de los vejámenes y crímenes de lesa humanidad son los subordinados y los delincuentes. Las víctimas y victimarios son instrumentos del despotismo totalitario.

La política fundada en el miedo distorsiona y niega la libertad y la democracia, como impide imaginar un mundo sin regulación y coacción, como en la libertad de no tener miedo en sociedades del miedo. Al parecer la historia se repite aquí como caricatura, como nos recuerda Erich Fromm “… hemos debido reconocer que millones de personas, en Alemania, estaban tan ansiosas de entregar su libertad, como sus padres lo estuvieron de combatir por ella”. La libertad, esa utópica esperanza antagónica a los miedos, es quizás la ilusión cada vez más olvidada de la humanidad.

Es una obviedad el afirmar que las tiranías de todo tipo, así como las guerras, se sustentan en funcionarios incondicionales y de otros dispuestos a todo, que ejecutan ordenes, pero también habrá que reconocer, que en la manipulación de la historia han omitido los infinitos casos, donde la desobediencia permitió desenmascarar culpables y revelar injusticias, así como evitar tragedias o poner fin a guerras.

Evidenciamos una violencia verbal gubernamental de odio permanente contra la ciudadanía y la institucionalidad pública, como infames son los calificativos a quienes demandan y protestan por las obligaciones incumplidas del Estado en salud, educación, seguridad, así como con la protección a las mujeres, niños, jóvenes, migrantes y poblaciones originarias. La liquidación de la institucionalidad pública que efectúa el cogobierno no destruye entidades bajo su control, lo hace contra las políticas públicas, que fueron creadas históricamente por las necesidades y las problemáticas sociales que no han desaparecido. El gobierno se enfrenta ilegal, ilegitima y cobardemente contra las poblaciones que tiene el deber de proteger y amparar, en la inequidad y la desigualdad existente que ha agudizado.

Es una lástima que los funcionarios de la institucionalidad pública sean impasibles ante las prácticas de jerarcas que violentan sus obligaciones, mientras sus obedientes subalternos no están eximidos de culpabilidad ni de las consecuencias de sus propios actos. Los autócratas destruyen nuestra precaria democracia, sin cuestionamiento por los abusos contra los derechos ciudadanos y constitucionales. Al parecer los inmunes, luego de los juegos de poder, concertan en coexistencia pacífica, mientras …

Es patológica la actuación de individuos que, desde poder estatal, atentan contra la calidad de vida de una población y los valores nacionales, como es, de cobardes insultar, difamar y mentir contra los ciudadanos, cuando dispone de todos recursos del poder para ampararse y ser intocables.

Las tiranías del presente arguyen ser demócratas y a todos que los cuestionen les dicen izquierdistas, -aunque no es ningún problema ni un delito- o cualquier calificativo que los degradan o los condenan, cuando precisamente es lo inverso. La democracia implica el respeto a la heterogeneidad de pensamientos, análisis y posiciones, porque las personas y las realidades son diversas, como sus desenvolvimientos y perspectivas, así como, por existir intereses y tendencias contradictorias en un universo desigual e inequitativo. Si bien, la igualdad es una utopía, porque no somos robots, ni poseemos idénticas culturas, ni deseamos ni aspiramos lo mismo, pero no implica enfrentarnos e intentar liquidarnos, porque los tiranos han mostrado, hoy y siempre ser capaces de destruir sociedades y civilizaciones.

La democracia supone y requiere del diálogo, para negociar, conciliar o disentir, porque somos interdependientes y convivimos en el mismo espacio social, económico y político. Así, creer que empobrecer y destruir a unos, será el enriquecimiento y la usurpación de otros, es una visión que también un economista premiado, James Buchanan, creía que “una situación ideal” es “dominar un mundo de esclavos”. Sin duda, una ignorante y estúpida posición, además de ser una regresión cognoscitiva e histórica.

El disidente no merece ningún calificativo que afecte su integridad, capacidad ni derechos, pero suponer que la verdad es la enunciada por el poder gubernamental, y que los críticos están equivocados, que deben callarse, irse o ser aislados, es precisamente la posición antidemocrática y totalitaria que se observa tendencialmente aquí y en la globalidad imperial.

[1] Catedrático jubilado. Facultad de Economía. Universidad de Costa Rica.

El ayer y el hoy en la política costarricense

Juan Huaylupo[1]
En el presente se viven momentos relevantes en la política que afecta significativamente nuestro devenir nacional y que ha pasado desapercibido o apreciado como normal en nuestro espacio social, dado que, en el pasado las preferencias electorales no eran motivo de discordia ni de conflictos, como tampoco eran absolutas las diferencias, ni eran motivo de rupturas entre familias, amigos, conocidos o desconocidos, menos aún susceptibles de represión gubernamental. Las discrepancias eras expresiones democráticas de la sociedad, sin pretensión de monopolizar criterios partidarios ni eran objeto de sospecha de algún ardid electoral fraudulento.

Las discusiones políticas entre ciudadanos eran ágoras que se efectuaban informalmente en cualquier espacio y constituían fuentes de opinión de relativo consenso que se manifestaron en sucesivos procesos electorales que modificaban las preferencias del voto y definían los resultados, aun cuando conservando preferencias familiares. Asimismo, no se requerían de las especulativas proyecciones estadísticas, hoy convertidas en negocios privados, con opciones de resultados electorales, para condicionar a indecisos.

Las opiniones ciudadanas se respetaban y constituían instrumentos para otorgar o negarle el voto al partido en el poder. De este modo, perduraba la paz, la confraternidad, el regocijo ciudadano y también de democracia, más allá del acto instrumental de votar. Las evaluaciones y el voto ciudadano se constituían en medios de evaluación social del quehacer del gobierno y del partido político.

En el último proceso electoral el contexto había cambiado, no fue una fiesta cívica ciudadana de entonces, estuvo mediada de innumerables críticas contra la labor gubernamental y particularmente contra su expresidente, que con un estilo grotesco, agresivo e insolente contra todos sus críticos, justificaba su incapacidad y la ineficacia convirtiendo a todos sus críticos en enemigos, así como atacaba a las instituciones estatales para convertirlas en caricaturas disfuncionales de las necesidades y demandas sociales que gestaron la creación y la función institucional pública, para desacreditarlas e intentar liquidarlas.

La actuación gubernamental de exfuncionario del Banco Mundial debilitó la institucionalidad pública desfinanciándolas, controlando su gestión, agudizando las tendencias criticas existentes, que desfiguraron sus funciones, para dar prioridad a prácticas economicistas que afectan a millones de pobres y sectores medios empobrecidos, mientras que sus prácticas personalistas ilegitimas afectaban lo público, lo que pertenece a todos.

Ante el evidente deterioro institucional y de la función pública, la ciudadanía reclama y exige el respeto a sus derechos contra los servicios públicos insuficientes y deficientes, por la indiferencia e inmunidad corrupta e ignorante del poder institucional y estatal, mientras que el cogobierno se desentiende de sus responsabilidades, pretendiendo hacer suyas las demandas ciudadanas, como una falsa y cínica solidaridad, para encubrir su culpabilidad, de este modo, hacen caso omiso de sus obligaciones y son responsables culpables de la agudización de las crisis en la institucionalidad pública para proceder a liquidarlas privatizándolas. En la lógica totalitaria no es extraño lo absurdo, como culpar a los estudiantes de la crisis educativa, acusar a los enfermos de las deficiencias hospitalarias, o responsabilizar a los ciudadanos por el incremento delincuencial.

El gobierno anterior y la actual continuidad política e ideológica liberal han impuesto el odio y el enfrentamiento social, que impide el diálogo y las evaluaciones ciudadanas del quehacer estatal para imponer el silencio. El voto antes libre del sentir gubernamental se convirtió en un voto cautivo y como contradicción entre la autocensura ciudadana por haber contribuido indirectamente al acontecer político y la incapacidad crítica y analítica para solidarizarse con los críticos por los desmanes gubernamentales. Esta pareja gubernamental que se imagina omnipotente ya ha iniciado la pretensión de perennizarse en el poder estatal, común en todos los regímenes totalitarios que ha conocido la humanidad.

La conversión de la ciudadanía en enemigos del poder gubernamental creó el silencio ciudadano, porque con el enemigo no se dialoga ni hay solidaridad, solo se les insulta y desprecia, como lo hacen los mandatarios, o tal vez, simplemente ignorarlos como ocurre con las protestas ciudadanas..

La invitación a la violencia no es una alternativa para Costa Rica, aun cuando el gobierno lo intente y exista un contexto internacional que divide sociedades y aviva los enfrentamientos con creados e inventados enemigos. Ese “caldo de cultivo” del fascismo antagoniza con nuestro pasado y presente, donde los gritos y acciones perversas, de quienes hoy promueven la separación y la violencia, no tienen cabida social en los intersticios de la democracia tica. La democracia no es un asunto de gobernantes ni de tiranos, su creación, reconstrucción y defensa es de todos, de la ciudadanía.

La violencia fascista nunca requirió de la razón, del diálogo ni de la paz, la II GM fue el escenario donde ochenta millones de personas asesinadas, un costo humano inaceptable para mostrar la imposibilidad histórica del sanguinario proyecto contra la vida, el progreso y la humanidad.

El mundo se enrumba hacia otra prueba guerrerista mundial entre potencias y sus secuaces, como lo hace este gobernante que nos ha comprometido aceptando inconsultamente la imposición imperial del Escudo de las Américas. La orientación política e ideológica autoritaria e imperial de los personajes y del gobierno, quizás representan a otros poderes o los propios, pero no de los costarricenses. Las guerras sin fin contemporáneas están liquidando sociedades, civilizaciones y humanidad.

[1] Catedrático. Docente e investigador pensionado. Facultad de Economía. Universidad de Costa Rica.

Chaves y el oficialismo

Francisco Barrantes Venegas

Si votar sirviera para cambiar algo, ya estaría prohibido.
Eduardo Galeano.

El gobierno actual es el “revelador” de una institucionalidad agotada, que ha quedado al descubierto.

Su forma de gobernar, sus choques con otros poderes del Estado y su discurso confrontativo han “desnudado” una institucionalidad lenta, fragmentada, poco eficiente, en algunos casos obsoleta y desconectada de las necesidades reales de la población.

Los cambios necesarios para modernizar y democratizar nuestra institucionalidad, pensábamos muchos y muchas, que sería la principal tarea y razón de ser del Partido Acción Ciudadana. Pero no lo hizo y por el contrario nos empobreció más, con leyes y acciones regresivas y antipopulares. Y de paso le dejó el campo libre a este gobierno para que haga los ajustes que ahora serán aún más regresivos y antipopulares. Y ciertamente peligrosos para la paz social.

El gobierno de Chaves ataca con dureza a la institucionalidad existente.

Señala como responsables a los partidos tradicionales que la crearon y administraron.

Usa ese discurso para legitimarse como “ruptura” con el pasado, señala culpables locales, dejando intacto el marco internacional neoliberal que condiciona toda la política económica del país. Y apunta a la transformación, destrucción institucional y venta de activos del Estado (a precio de gallina flaca) para poner las que queden en pie, aún más, al servicio de las clases dominantes.

Una oposición sin proyecto alternativo

La oposición política tampoco propone una transformación profunda de la institucionalidad al servicio de las grandes mayorías, ni plantean una ruptura con el modelo neoliberal. Su propuesta se queda en ofrecer un regreso, más o menos maquillado al mismo esquema anterior y una mejor administración de lo que ya fracasó.

Pero su mayor desacierto está en su estrategia de «Estar en contra” del partido en el poder y apostar al desgaste de la figura presidencial y del oficialismo.

Aqui ningún partido está levantando la voz contra el continuismo del modelo neoliberal. Están contra el continuismo de un grupo de ricos, distinto a los grupos que tradicionalmente, se beneficiaron de esta «democracia» y que ahora sienten un miedo terrible a ser desplazados. Es una pelea entre estilos, liderazgos y discursos dentro del mismo marco económico y político.

¿Qué hacer?

Defender la democracia no es ir a votar el día de las elecciones por un modelo en el que todos los y las candidatas están de acuerdo No es el día de la democracia. Nosotros (los descalzos) debemos tener claro que es el día en que nos enfrentamos a nuestro enemigo de clase, que tiene todos los recursos a su disposición, que entra en el juego para defender sus intereses, sus privilegios, sus diferencias sociales, su capital, su proyecto.

Lo más honesto que podríamos hacer el próximo 1 de febrero, es abstenernos de participar y así deslegitimar esta fanfarria. Abstenerse de votar no es retirarse de la participación política, es un acto político consciente.

Para nosotros la democracia debe ser un ejercicio constante, de todos los días del año. En el barrio, en el pueblo, en la comunidad. En las organizaciones sociales, los sindicatos, las cooperativas, las asociaciones de desarrollo comunal. Y desde ahora trabajar para construir un polo de oposición que enfrente organizadamente las medidas antipopulares que se nos vienen.

No un partido más, no una coalición oportunista, no pensando en curules.

¡ORGANIZACION POLITICA POPULAR!

El primer debate de Doña Laura

Rodrigo Cabezas Moya.

Rodrigo Cabezas Moya

Con mucho interés lo presencié pues hasta ahora solo la había escuchado en intervenciones muy programadas y controladas.

En este debate, donde las preguntas no estaban bajo su control pudimos presenciar la absoluta falta de capacidad, habilidad para evadir responsabilidades y de plano mentir.

Dijo que el desempleo había disminuido durante el presente gobierno cuando la evidencia es todo lo contrario y si no ha subido más es porque quienes solicitan trabajo se cansan de asistir a las ferias de empleo, particularmente los jóvenes.

Dice que la seguridad mejorará en su gobierno con medidas poco claras y con la construcción de una mega cárcel cuya primera piedra será puesta a cuatro semanas de las elecciones, con la presencia del Sr. Bukele. ¿Será verdad que la construye?

No pudo explicar la razón de eliminar el Servicio de Guardacostas de la Bahía de Drake en donde sabe es el sitio por donde entran las drogas ni la razón de eliminar la Policía de Control de Drogas de las fronteras y aeropuertos.

Puso como ejemplo de las obras hechas por su gobierno el Hospital de Puntarenas, construido por el gobierno anterior, donde no tuvo ninguna participación el actual, excepto por su inauguración.

Espero que muchos costarricenses la hayan escuchado y así poder valorar qué dicen y qué no dicen los candidatos.

De advenedizos y otros figurones

José Manuel Arroyo Gutiérrez

El señor Nogui Acosta, ex ministro de Hacienda y candidato a diputado por el continuismo chavista en el primer lugar por San José, en legítimo ejercicio de sus derechos, se ha beneficiado familiar y personalmente del sistema público de salud de la Caja Costarricense de Seguro Social (C.C.S.S). Sabe a la perfección lo que significa enfrentar la tragedia de una enfermedad grave, con riesgo de muerte en un ser querido, y sin embargo, poder acceder a un servicio médico de calidad, cuyos altísimos costos es imposible sufragar por cuenta propia. Le consta también a don Nogui que es necesario e indispensable un régimen solidario en el que, con la contribución económica de todos, se pueda rescatar a quien ha caído en desgracia.

Por eso resulta incomprensible –por decir lo menos- que una persona que haya pasado por semejante experiencia vital, cuando ha ejercido el poder público suficiente para financiar y fortalecer ese sistema de salud que lo ha salvado, se comporte como enemigo declarado del mismo. Acosta ha recortado presupuestos en materia de salud, ha catapultado la deuda del Estado para con la Caja y hasta ha boicoteado los recursos extraordinarios aprobados por la Asamblea Legislativa para aliviar esa deuda.

Es el mismo esquema moral de Pilar Cisneros, en su momento flamante becaria de la Universidad de Costa Rica, que se da el tupé de descalificar a otros que han accedido a las mismas oportunidades que ella y su familia disfrutaron con dineros públicos, es decir, con recursos de los contribuyentes que pagamos impuestos para provecho de quienes lo requieren. De igual manera se ha comportado como conspicua enemiga de la educación pública abogando por recortes salvajes y cuestionando la sagrada misión de instituciones beneméritas como la UCR. Se ha tratado, ni más ni menos, de morder la mano de quien le ha dado de comer. Ese es el nivel.

Pero el panorama insufrible es todavía peor. El ramillete que nos propone Pueblo Soberano incluye otros figurones por el estilo: el primer lugar por Alajuela, entre otros atestados, es un deudor de cientos de millones de colones a la misma –pobre- Caja y se deshace en maniobras para asegurarse que sus obligaciones se vuelvan incobrables; en el primer puesto por Heredia otra joyita que pasó por la C.C.S. S. como tormenta devastadora adjudicando licitaciones a dedo bajo el esquema de supuesta contribución público-privada, en los que ya se sabe que sólo sirven para privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. Todo lo anterior para no mencionar a la tica que quiso, mediante fraude, ser mejicana, o el caso del papá de todos los tomates, otro tico que volvió después de 30 años con ínfulas de mesías salvador y que en mayo próximo –si Trump quiere- entregará el mando del país en las peores condiciones de su historia reciente.

Como diría don Juanito Mora, una gavilla de advenedizos, escoria de todos los pueblos nos amenaza con perpetuarse en el poder. Confío en que lo más puro, digno, auténtico, valiente y democrático que aún anida en el corazón del pueblo costarricense, pueda impedirlo.

Él quiere ser rey…

Isabel Ducca D.

Coronémoslo pues, méritos ha hecho.

El rey de la patanería.

El rey de la grosería.

El rey de la indecencia.

El rey de los abusadores sexuales.

El rey de los agresores verbales.

El rey de la mediocridad. Su estrechez mental solo le alcanza para ser un vulgar imitador de Bukele y de Trump.

El rey de los depredadores: es depredador sexual, depredador ambiental, depredador económico, depredador de la institucionalidad pública, depredador político.

El rey del odio.

El rey del egoísmo.

El rey del egocentrismo.

El rey de la soberbia.

¿Rey de los borrachos y chicheros?

¿Rey de los narcos y delincuentes?

El rey de los siervos menguados. No había terminado el terrorista de Washington de perpetrar el ataque a Venezuela, cuando él ya había salido a aplaudirlo como payaso de circo. Sin embargo, los informativos ni los desinformativos lo nombran, cuando citan a los adeptos de Trump, son Bukele y Milei.

El colectivo por la Defensa de la decencia, la compasión humana y la armonía social está preparando la ceremonia de coronación, para lo cual abrirá un concurso de diseño con el fin de elaborar una corona digna de su sociopatía y una medalla con la que se condecorará con la Orden de Herodes por el menosprecio y burla a la matanza de la niñez en Palestina y su atropello a la niñez costarricense.

La democracia en las bombas del invasor

Gilberto Lopes

Hace unos meses, en medio del debate sobre las pasadas elecciones venezolanas, discutía con un amigo, analista internacional de una revista chilena. Él, demócrata cabal, era implacable con la dictadura venezolana. Le pregunté entonces si le parecían posibles unas “elecciones libres” en un país sometido a dos décadas de drásticas sanciones comerciales, como ha estado Venezuela desde 2005.

No me respondió. En vez de responder, me preguntó por qué entonces hacían elecciones. No respondió porque no podía responder. Para un demócrata cabal decir que “sí” resultaba demasiado cínico. ¡Imposible! Decir que “no” quitaba sustento a toda su implacable argumentación democrática contra el gobierno venezolano. Por eso no respondió.

Me parece evidente que no puede haber elecciones libres en un país latinoamericano sometido por Washington, durante décadas, a drásticas sanciones comerciales. Esos demócratas no se sienten obligados a exigir el levantamiento de las sanciones para que –una vez libres– los ciudadanos puedan elegir libremente a sus representantes.

Pero esa es una pregunta que debe responder todo demócrata. Aquí, los candidatos presidenciales que se refirieron a los ataques estadounidenses contra Venezuela lo hicieron entusiasmados, aunque con diversos grados de sensiblería. Salvo el Frente Amplio, que condenó el ataque y el secuestro del presidente.

Alaban las perspectivas democráticas, como si la democracia pudiera ser instalada por las bombas de un invasor.

La verdad es que puede, pero solo porque la palabra “democracia”, vaciada de mayor contenido, refleja solo una vaga idea general a la que cada uno le da el contenido que le acomoda. En realidad, la mayor parte de esos “demócratas”, más que demócratas son unos conservadores que –como sabemos– no se sienten del todo incómodos con unas dictaduras sustentadas por las más liberales teorías económicas.

Es tan evidente la contradicción, en este caso, que el hacedor de democracia no es otro que el apoyador del que –aquí– todos acusan de ser una amenaza para para democracia. Naturalmente, estoy hablando de Trump y de Chaves (el Chaves nuestro, no el venezolano). Me parece triste, penoso, mediocre.

Un TLC manchado de sangre

Luis Fernando Astorga Gatjens

El día lunes, 8 de diciembre del año en curso, el ministro de Comercio Exterior de Costa Rica Manuel Tovar firmó en Tel Aviv, un tratado de comercio exterior con el Estado genocida de Israel.

Mientras el gobierno de Rodrigo Chaves desarrollaba con las autoridades israelíes el proceso de negociaciones de este tratado, el gobierno de ese país, encabezado por Benjamín Netanyahu, sin compasión alguna, masacraba con distinto tipo de artillería a la población civil de Gaza.

Distintos medios y cadenas de comunicación han indicado que esta es la «guerra» más televisada del mundo, ya que se podían ver las imágenes en vivo de edificios y casas que se destruían marcadas por densas nubes de humo, polvo y fuego. También se veían personas, niños, mujeres, ancianos moviéndose sin rumbo cierto ante el horror de que una bomba o disparo les cegara la vida. El fuego inclemente de la aviación y la artillería israelí destruía hospitales y escuelas, sin importar quien estaba adentro. El pretexto más utilizado es que ahí habría combatientes de Hamas. Pero realmente lo que ha habido en Gaza no ha sido una guerra sino un genocidio deliberado y minuciosamente planificado.

Hoy, cuando Gaza todavía padece la incertidumbre de un dudoso alto al fuego, se ven los terribles resultados de las acciones genocidas del gobierno de Netanyahu y de su ejército: Más de 70.000 muertos de la población civil. Mujeres, ancianos y alrededor de 20.000 niños masacrados. Y, según Naciones Unidas, el 92 % de las viviendas en Gaza están destruidas y más de medio millón de personas están en riesgo de hambruna.

No por casualidad, la Comisión Internacional Independiente sobre los territorios palestinos ocupados del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, afirmó recientemente que Israel ha cometido genocidio contra los palestinos en la Franja de Gaza, al mismo tiempo que ha demandado a Israel «a cumplir con sus obligaciones legales en virtud del derecho internacional para poner fin a tal atrocidad y castigar a los responsables».

La comisión de la ONU sustenta la acusación del genocidio israelí en que este Estado ha cumplido cuatro de los cinco actos que configuran el carácter genocida de un Estado. «Al matar, causar lesiones físicas o mentales graves, someter deliberadamente a condiciones de vida para destruir a los palestinos, e impedir la natalidad en Gaza, las autoridades y fuerzas israelíes perpetraron cuatro de los cinco actos genocidas» definidos en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, concluyó el informe de la comisión especializada de la ONU que ha investigado lo ocurrido desde el 7 de octubre de 2023 en ese territorio palestino asediado.

Mientras tanto la República de Sudáfrica inició el 29 de diciembre de 2023, un proceso contra el Estado de Israel, conocido oficialmente como Aplicación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en la Franja de Gaza (Sudáfrica contra Israel). Este proceso se refiere a violaciones por parte de Israel de sus obligaciones en virtud de la Convención sobre el Genocidio de 1948 y el derecho internacional en relación con los palestinos de la Franja de Gaza. La presentación de Sudáfrica coloca los cargos en lo que describe como «el contexto más amplio de la conducta de Israel hacia los palestinos durante sus setenta y cinco años de apartheid, sus cincuenta y seis años de ocupación beligerante del territorio palestino y su bloqueo de Gaza de dieciséis años».

La población civil gazatí ahora son las víctimas de un verdadero holocausto perpetrado por un Estado encabezado por un nuevo Hitler, el genocida Netanyahu.

Todavía no hace mucho tiempo el Estado costarricense brillaba en Naciones Unidas y otros escenarios internacionales, como un país pequeño, pero con un fuerte liderazgo en materia de derechos humanos. Hoy, especialmente, a raíz de las políticas de la administración Chaves Robles, se ha erosionado significativamente ese prestigio.

En el presente, la política exterior de Costa Rica tiene como epicentro Washington y no San José. Se siguen los dictados de Trump y de Marco Rubio. Cero independencia. Cero autonomía. Cero dignidad.

Porque si realmente hubiera dignidad en este gobierno no se estaría suscribiendo un TLC con Israel, sino que se hubiese seguido el camino de Colombia que a raíz de la actuación de Israel en Gaza, rompió relaciones con ese Estado genocida.

Ahora cabe esperar que el respeto de los derechos humanos y la dignidad prevalezcan en la Asamblea Legislativa para evitar que este tratado lleno de sangre e ignominia sea ratificado.

(8 de diciembre, 2025)

Diciembre (Natalis Solis Invicti), el matonismo de la casa presidencial y el peligroso continuismo neoliberal

Partido Vanguardia Popular – PVP
Fundado 16 de junio de 1931

Las celebraciones paganas en el solsticio de invierno se realizaban precisamente el 25 de diciembre. Justo en esa fecha, toda vez que, se simbolizaba con ella el regreso de la luz del sol. Esta práctica pagana corresponde a una iglesia primitiva del siglo IV.

Berta Erill Soto (periodista especializada en temas de actualidad), señala al respecto que, fue el emperador Constantino y el papa Julio I, quienes decidieron celebrar el nacimiento de Jesús durante esa época que fue concertaba para dichos efectos. Es decir que, Jesucristo se inscribe en una fiesta pagana para legitimar la narrativa del cristianismo y de las fiestas de la natividad.(https://historia.nationalgeographic.com.es/a/origenes-navidad_6901, actualizado a 26 de noviembre de 2025 · 18:40:09).

Cristo, ahora en lugar del sol, era a quien le correspondía quitar la oscuridad y traer la luz. Pese a la simbología que la iglesia le da a esta fecha, ni aun las fuentes historiográficas más cercanas, -hablamos de los Evangelios de Mateo y Lucas-, que nos sitúan que Jesús de Nazareth nació en un pesebre de Belén, aldea de Oriente Próximo (Palestina), no especifican el día exacto del nacimiento.

Representación de la Navidad, el nacimiento de Cristo, en una obra del año 1500.

Hoy sucede lo mismo con el inquilino de la casa de Zapote, se cree un mesías, pero en lugar de luz, ha llevado mucha oscuridad a todos los hogares. El, a diferencia del rey Midas, lo que toca lo convierte en estiércol. Hay razones objetivas para eso. No nos gobierna una persona; no, él mismo se ha personificado como un animal: El Jaguar. “Jaguaro” le dicen algunos campesinos por sus permanentes deslices a los aromas etílicos que tiene hacia nuestra bebida nacional. Entonces ciudadanos pueden ver el resultado de esta parábola: Cristo trae luz a la oscuridad, y la oscuridad se pronuncia y se hace más densa con el Jaguar.

Pero dejemos al chavismo cavernario y continuista a un lado. Como fiesta “La Navidad” deviene en una doble festividad; la celebración cristiana y el carácter profano asumido por un sin número de personas, no necesariamente que profesan el cristianismo, incluso, amplios sectores de ateos, le dan a las fiestas de natividad el espacio obligado o el momento para reunirse con los más allegados, amigas, amigos y camaradas. Pero a la postre no es bueno mezclar temas.

Lo que sí es de importancia absoluta es que, frente a la ausencia de Pueblo Unido, como alternativa electoral, ninguna de las opciones partidistas que participan representa los verdaderos intereses del pueblo de Costa Rica.

Sin embargo, decir que “no hay por quién votar”, en esta oportunidad, no nos ayuda mucho. Contra el continuismo neoliberal, démosle poder a la (X), al pueblo le corresponde su papel histórico en este momento.

¿Dictadura?…. ¿de 70 años?

JoseSo (José Solano-Saborío)

Hay momentos en que uno escucha ciertas frases y piensa: ¿En serio llegamos a esto? Sí, mucha gente está cansada, indignada, harta de que algunos políticos se hayan burlado de la confianza pública. Y tienen razón en estar molestos. Pero, ojo: ese resentimiento legítimo lo están usando como leña para incendiar lo único que todavía nos sostiene como país -nuestra democracia-.

Y eso ya no es ingenuidad: es traición a los grandes costarricenses que forjaron esta democracia centenaria costarricense.

Rodrigo Chaves vio la grieta y metió la ‘pata e’ chancho’. Con ambición y oportunismo, decidió venderle al pueblo cansado la mentira más descarada de todas: que Costa Rica ha vivido “en una dictadura de 70 años”. ¡Setenta! Lo dice sin parpadear, como si insultar la historia patria fuera un acto de valentía y no una maniobra barata para engañar a quienes no la conocen ni la estudiaron.

Hace años, aquí en Costa Rica, Julio María Sanguinetti, expresidente uruguayo, soltó una frase que aún retumba:

“Donde haya un costarricense, esté donde esté, hay libertad.”

No lo dijo por quedar bien; lo dijo porque lo vio. Lo vivió. Lo reconoció.

Y ahora viene Chaves a decir que eso fue una farsa y que él es el gran libertador.

¡Por favor!

Si usted anda repitiendo como chachalaca que «vivimos en dictadura» y que el «mesías de Monterán» lo «despertó», no se me ofenda. De verdad no es personal. Pero sí le voy a decir algo con franqueza: lo agarraron pollo. Ese cuento no nació en Costa Rica; salió calcado de los manuales de populismo autoritario que están carcomiendo democracias en todo el mundo.

Y Chaves, sin ningún pudor, lo está usando como trampolín.

Ahora bien, antes de seguir repitiendo el estribillo, respóndase esto con honestidad:

¿Dónde están los presos políticos?

¿Cuántos desaparecidos deja esta “dictadura”?

¿Cuántos exiliados perseguimos?

¡Despiértese!

Porque cuando usted dice que Costa Rica es una dictadura, no solo insulta la inteligencia nacional; también ultraja la memoria mártires y caudillos latinoamericanos de esos que sí enfrentaron tiranos de carne y hueso. Gente que murió o fue encarcelada por defender su dignidad.

Gente como Augusto César Sandino, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, Omar Torrijos, Salvador Allende, Pepe Mujica, y tantos otros que pagaron con su vida, su sangre o sus años de cárcel.

A esa gente sí le dispararon.

A esa gente sí la persiguieron.

A esa gente sí la quisieron callar.

Eso es dictadura.

Lo nuestro es otra cosa: es una democracia cansada, golpeada, imperfecta… pero democracia al fin. Y cuando permitimos que un gobernante la llame “dictadura” solo porque no puede controlarla a su antojo, lo que hacemos es entregarle el arma para que la dispare contra ella misma.

La democracia no se muere de vieja.

Se muere de desidia.

Se muere cuando empezamos a creer sus mentiras.

Se muere cuando dejamos que los oportunistas llamen “dictadura” a lo que les estorba.

Y ahí sí, cuando despertemos, ya será tarde