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Etiqueta: cultura

Los que éramos entonces teníamos tantos nombres pero no teníamos ninguno

Luis Paulino Vargas Solís (*)

 

En los años setenta y ochenta del pasado siglo éramos playos, culiolos, yigüirrones, platanazos, rabanazos, pájaros, mariquitas, etc. Teníamos tantos nombres, pero ninguno en el cual reconocernos. Habitábamos la nominalidad de lo denigrante, no la de la dignidad. No éramos gais. Esa denominación simplemente no existía. En medio de la profusión de etiquetas insultantes, no sabíamos cómo designarnos a nosotros mismos.

La gente sabía que existíamos, pero no se sabía dónde. Como si viviéramos escondidos en lo más oscuro y maloliente de las alcantarillas. Se nos imaginaba monstruosos, deformes, sucios, viciosos, desenfrenados, enfermos. Pero, claro está, las sospechas siempre existían. Lo de ser rarito, finito, quebradito no pasaba inadvertido. Y con la sospecha venía el ácido disolvente de la maledicencia y el desprecio. Pero a veces la sospecha, de alguna forma imprevisible, se volvía certeza, con lo cual tu asesinato social quedaba confirmado y era irreversible.

Con el sida algo cambió. El monstruo, que era imaginado reptando sigiloso en la oscuridad del submundo, devino una peste de proporciones bíblicas en capacidad de invadir e inundar cada rincón de la sociedad. Porque, en realidad, la peste no era el sida; éramos nosotros, los hombres homosexuales. El sida era culpa nuestra y nosotros, por causa de nuestra maldad intrínseca, éramos los agentes infecciosos que lo diseminaban. Por ello mismo, un hombre homosexual con sida, nunca era un enfermo ni una víctima. Era siempre culpable y victimario.  Bueno, sigue siéndolo hoy día, tan solo con cambios de matiz, pero no de sustancia. Pues, bueno, ese era el mensaje que, por entonces, difundían los medios de comunicación con morbo enfebrecido, que repetían y refrendaban las autoridades políticas, las jerarquías católicas e incluso prestigiosos científicos, cuyos aportes a la “comprensión” del sida, se resolvían más bien como un torrente de prejuicios y odio.

Sabíamos que teníamos muchos nombres, ninguno elegido, todos infames y humillantes. Otros se sumaban a la lista: sidosos, apestados.

Oficialmente se decidió –primera administración Arias Sánchez– que para frenar la epidemia del sida, los apestados debían ser aislados. Y se nos echó la represión policial encima con incrementada furia. No es que fuese algo nuevo; de hecho, el acoso reiterado en sitios públicos o en bares o discos tenía una muy larga historia. Pero ahora el asunto escalaba nuevas alturas. Es una historia contada muchas veces: las redadas, las perreras, la cárcel, la visibilización pública forzada. En fin, el abuso y la violencia sin disimulo ni atenuantes.

Los hombres homosexuales de entonces lo vivíamos como si fuese una especie de tornado que la naturaleza lanzaba sobre nuestras cabezas. Aterrorizados por el sida y por la policía, ni siquiera teníamos conciencia de nuestros propios derechos. La verdad, es que ni siquiera imaginábamos que tuviésemos derechos. Ningún derecho. Frente a la furia de un tornado, cabe tan solo intentar salvarse cada quien como mejor pudiera. No más que eso. Sin identidad en la cual mirarnos y sin conciencia ni siquiera de nuestra propia dignidad humana, carecíamos igualmente de ningún discurso, de ninguna narrativa, que diera siquiera un mínimo sentido a lo que éramos y que clarificase, siquiera un poquito, cuál era nuestro sitio en el mundo. Resultaba entonces esperable que, en consecuencia, no tuviésemos organización alguna. Yo no puedo interpretar esto sino como el producto de años y años, hasta sumar décadas y siglos, de violentísima represión; de negación y silencio en lo más profunda de una caverna en que la debíamos permanecer ocultos y enclaustrados.

Por ello ser hombre homosexual en los años setenta y ochenta del siglo pasado –tiempos de mi adolescencia y mi joven adultez– era esencialmente vivir una vida escindida en identidades fragmentadas, vergonzantes, en fuga permanente las unas respecto de las otras. Era vivir negado a la afectividad, a la posibilidad de construir una familia propia, a la vivencia del amor. Estábamos condenados al sexo clandestino, al placer efímero y culpable. Y al esfuerzo permanente de encubrimiento, de negación. Como un juego de caretas: en cada espacio particular de tu vida, una careta distinta, y con cada nueva careta un manto de silencio que negaba e invisibilizaba las otras facetas, los otros fragmentos de nuestras vidas, las otras caretas. Y la completa desconexión entre sexualidad, afecto, familia y pareja. De hecho, no teníamos novio ni menos pareja. Teníamos algo que llamábamos “gente” (“tengo gente” contábamos; “este es mi gente”, presentábamos). Así, difuso y borroso: “gente”. No novio, mucho menos pareja.

Con el avance de los ochentas y al entrar los noventas, se multiplicaban los casos de sida, y con estos los muertos y crecía el número de quienes eran lanzados a la calle, repudiados por su propia familia. También en los centros de salud y por parte del personal médico y paramédico el trato estigmatizante, las prácticas humillantes, las miradas de sospecha y desprecio. Cada hombre homosexual enfermo era primero aniquilado socialmente, antes de ser aniquilado físicamente por la enfermedad. Pero toda esa dolorosa devastación, tuvo sin embargo una faceta positiva: hizo surgir solidaridades más profundas, tramadas en tejidos más sólidos y perdurables y, con ello, surgieron los primeros esfuerzos organizativos, de carácter humanitario y asistencial, todavía no con conciencia politizada, pero, en fin, ahí se sembró el germen de lo que vendría más adelante. Y en todo ello, no cabe duda, el nombre de Jacobo Schifter debe ser reconocido como el de un pionero insigne. En medio de tanto horror, lo que Jacobo hacía era épico, realmente heroico.

Unos años después, hacia la segunda mitad de los noventa, vino la lucha por los antirretrovirales. La Caja los negaba alegando que no curaban la enfermedad y que resultaban excesivamente caros. Total que los que se morían era, en su gran mayoría, playos. A nadie le importaba ni poquitito. Hubo que llevar el asunto a la Sala Constitucional, lo cual implicaba politizar las cosas y tener que visibilizarse. Y tener que visibilizarse doblemente: como playo y como sidoso, según los términos –igualmente devastadores– que prevalecían por entonces. Ya para entonces habíamos finalmente entendido que sí teníamos derechos que reclamar, y una dignidad que defender. Y, con la misma épica con que Jacobo irrumpió unos años antes, otros compañeros decidieron luchar por sus vidas dando la cara ante la Sala Constitucional. Y lo lograron. Hablábamos entonces del “efecto Lázaro” y circulaban las historias de amigos o conocidos que, al borde mismo de la muerte, habían literalmente resucitado.

Creo que fue por entonces, o sea hacia el decenio de los noventa, que empezamos a reconocernos como gais. El término nos llegó del norte rico, de Estados Unidos en particular, y jugó un papel importantísimo: el reconocimiento de sí mismo  como gay era darse un lugar en el mundo que no fuese el de la denigración y el insulto. Porque, contrario a lo que ciertas tesis excesivamente simplistas pero muy en boga proponen, los seres humanos no podemos existir sin identidad, porque no tener identidad es no tener lugar en el mundo. Las identidades pueden seguramente ser cambiantes, pero que una persona humana pueda existir sin poseer una identidad –seguramente compleja y multifacética– en la cual mirarse a sí misma, es burdo e iluso. Nuestra inescapable condición sociohistórica es inevitablemente identitaria.

Los gais que no éramos, empezamos a serlo. Ya no aquel juego de caretas cada una haciendo su performance en un espacio distinto, y cada espacio escindido de los otros y entre cada uno de estos, murallas irrompibles de silencio. Pasamos, de a pocos, a la fase siguiente: “declararnos” públicamente, un hecho en sí mismo violento y discriminatorio, que se nos impone hacer una y otra vez. Pero, bueno, lo hicimos: empezamos a visibilizarnos, o sea, a autodenominarnos ante otra gente. Primero en espacios más restringidos, más cercanos a la inmediatez de nuestra cotidianidad. Poco a poco a nivel social y político.

Los de entonces, que estamos aquí, sabemos que el recuento de los que quedaron en el camino, los que dijeron adiós a edades prematuras, es muy largo. Somos sobrevivientes de un naufragio, en parte por el sida, pero también por otras causas, incluso innumerables asesinatos. Estamos ahora en el umbral de la tercera edad –algunos ya lo transpusieron– y tenemos claro que eso nos trae nuevos retos, incluso la perspectiva muy cierta de una vejez en soledad.

Pero hoy sabemos, con total certeza, que reconocer y cobrar conciencia de la propia dignidad, es dar un paso adelante que jamás, jamás admite  posibilidad alguna de retroceso.

Los que eramos entonces teniamos tantos nombres pero no teniamos ninguno2

(*) Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo, CICDE-UNED.

 

Enviado por el autor.

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Feria del Clima Atenas 2018

Este domingo 22 de abril se realizó la Feria del Clima Atenas 2018 en el Parque de la Ciudad. Con este ya son 7 años de arte, cultura e identidad para el pueblo ateniense.

Se contó con la participación de Óscar Espinoza, cantautor nacional.

Oscar Daniel Ramos cantautor

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Cantautor nacional. Perteneciente al género de la nueva canción costarricense. Su temática abarca las luchas sociales, el rescate y reivindicación de las culturas indígenas costarricenses, la ecología y la cultura rural.

Utilizas en sus canciones ritmos variados como el tambito, el rock, el bolero, el son, el pasillo, el vals, el blus, etc.

Nació en el cantón de Atenas, de una familia de músicos nacionales. Comenzó sus primeras experiencias y aprendizajes musicales en el colegio, participando en bandas filarmónicas, rondallas, coros y grupos estudiantiles, para luego pasar a formar sus primeros grupos con los que interpretaba música original y de autores latinoamericanos.

En al año 1993 obtiene el primer lugar en el Festival Grano de Oro. Esto lo motiva a continuar componiendo ya perfilado en el género de la nueva canción y con un sentido más profesional y de proyección, en 1994 se funda el grupo musical Abraxas, obteniendo gran apoyo de emisoras y canales culturales como la recién fundada Radio U. Graba sus primeros discos «Noticieros para el alma» y «Semillas de hermandad». Este grupo recibe gran apoyo del Ministerio de Cultura y se inicia un periodo de presentaciones en universidades, festivales, ferias, teatros y auditorios.

En el año 2000 Óscar Espinoza replantea su estrategia musical y da inicio a su carrera como solista hasta la fecha. Manteniendo la misma temática y desarrollando su estilo.

Se ha presentado en el FIA en los años 2013 y 2014. Ha realizado conciertos en todo el país en Festivales, Teatros, Universidades, Ferias, etc.

Quizás sea más conocido por su incursión en la temática indígena, en la que ha realizado investigaciones, tanto en las propias reservas, como también acudiendo a bibliografías. (https://si.cultura.cr/personas/oscar-daniel-espinoza-ramos.html)

Enviado por Óscar Daniel Espinoza Ramos.

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UNED: Inicia Programa de Capacitación para la Gestión Sociocultural en Región Atlántica

  • Artistas del circo, el teatro, la danza, el diseño gráfico, la producción audiovisual, el diseño de modas, cuenta cuentos, artesanos, educadores y muchas otras personas vinculadas con la cultura de la Región Atlántica se unieron para fortalecer sus capacidades
  • El Programa es un proyecto interinstitucional entre la UNED, el Ministerio de Cultura y Juventud y la Universidad de Costa Rica.
  • Programa de Promoción Cultural de la Dirección de Extensión Universitaria representa a la UNED

 

Artistas del circo, el teatro, la danza, el diseño gráfico, la producción audiovisual, el diseño de modas, cuenta cuentos, artesanos, educadores y muchas otras personas vinculadas con la cultura de la Región Atlántica, se unieron para fortalecer sus capacidades. El pasado 17 de marzo asistieron a la primera clase oficial del año 2018 del Programa de Gestión Sociocultural, un proyecto de capacitación interinstitucional entre el Ministerio de Cultura y Juventud, la Universidad Estatal a Distancia y la Universidad de Costa Rica.

UNED Inicia Programa de capacitacion para la Gestion Sociocultural en Region Atlantica2

El Programa busca fortalecer las capacidades metodológicas y teóricas de las personas gestoras culturales, que sienten la necesidad de capacitarse y formarse en temas que han ido aprendiendo sobre la marcha, en el trabajo comunal. El programa educativo se impartió en el año 2017 como plan piloto para dos grupos, uno en Orotina y el otro en San José, para un total de 35 graduados.

En este 2018, el Programa tiene como sede a Guápiles, reunió a 32 estudiantes con edades que van desde los 19 a más de 55 años, provenientes de Guápiles, Siquirres, Limón, Sarapiquí, Cariari, Bataan, Rio Jiménez, Puerto Viejo, Finca Once y otras comunidades cercanas. El grupo de gestores culturales se reunirá durante un año, los sábados cada quince días en la Escuela Barrio Los Ángeles de Guápiles, que funciona como Sede de la UNED durante los fines de semana.

La idea de este Programa es abrir espacios para la gente que no ha podido estudiar gestión cultural, aunque ya la realiza de forma empírica. Deseamos fortalecer sus capacidades con herramientas teóricas y prácticas, que les permitan desarrollar su labor con un enfoque integral. Que logren desarrollar procesos participativos de gestión sociocultural, involucrando a las comunidades en los procesos de investigación, en la elaboración de propuestas y proyectos, así como en la evaluación de los procesos”, explicó Luisa Paz, representante de la UNED en el Programa.

Los estudiantes que participan en la capacitación, se seleccionan por medio de un formulario, entrevistas programadas con cada postulante y evaluaciones que permiten una selección bastante objetiva de los integrantes del grupo de estudios. Además se procura la representatividad de hombres y mujeres por partes iguales y una representatividad etárea, de oficios y profesiones, así como de lugares de procedencia. El resultado de esta selección son grupos muy heterogéneos, con una gran diversidad de experiencias que enriquecen enormemente los procesos de aprendizaje de todos los participantes, que están unidos por un tema en común que es la gestión sociocultural comunitaria.

Vinculación inter institucional exitosa

UNED Inicia Programa de capacitacion para la Gestion Sociocultural en Region Atlantica3

El Programa de capacitación lo constituyen seis cursos que se imparten en tres cuatrimestres con el siguiente orden: Creatividad y herramientas para el trabajo con grupos; Fundamentos de la gestión sociocultural; Herramientas para la investigación sociocultural; Elaboración de proyectos socioculturales; Comunicación y organización; e Incidencia para la gestión sociocultural. Cada curso aprobado se certifica por un total de 72 horas, para un total de 442 horas al finalizar los seis cursos.

El plan piloto que se ejecutó en el año 2017, fue evaluado en varios momentos del proceso, tanto los profesores, como la metodología, los contenidos de los cursos y la logística. Con las recomendaciones incorporadas por el equipo coordinador, se inicia este 2018, la segunda promoción en Guápiles.

Luisa Paz explica que el comité coordinador del Programa de Gestión Sociocultural cuenta con un representante de cada universidad; en el caso de la UNED es Luisa Paz funcionaria del Programa de Promoción Cultural de la Dirección de Extensión Universitaria. La representante por la UCR es Marianela González, de la Escuela de Administración educativa y por parte del Ministerio de Cultura es Fresia Camacho.

Por otro lado, las personas enlaces en Guápiles con el grupo de estudiantes son Xiomara Araica, extensionista de la UNED en el Centro Universitario de Guápiles y Jaime Chacón, coordinador regional para Limón del Ministerio de Cultura.

 

Por Martha V. Herrera Pérez / Comunicadora de la Dirección de Extensión Universitaria, UNED

 

Enviado por Martha V. Herrera Pérez.

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Gayatri Spivak en la UCR

  • Prestigiosa académica y crítica cultural impartió curso sobre Subalternidad, deconstrucción y crítica poscolonial en la Universidad de Costa Rica
Gayatri Spivak en la UCR
Gayatri Chakravorty Spivak – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Esta semana la Universidad de Costa Rica (UCR) recibió la visita de una de las grandes intelectuales del siglo XXI, la Dra Gayatri Chakravorty Spivak, reconocida como una audaz teórica literaria y crítica cultural, que abarca en su pensamiento distintas vertientes como la marxista, feminista y deconstructivista.

La Dra. Spivak impartió el curso corto Subalternidad, deconstrucción y crítica poscolonial, del 19 al 22 de marzo del 2018 en la Facultad de Letras, invitada por el Doctorado de Estudios de la Sociedad y la Cultura y la Escuela de Lenguas Modernas de la UCR.

Durante esta semana, con su estilo directo y temperamental, la Dra. Spivak dictó cátedra sobre diversos temas y en especial sobre la deconstrucción, que ha sido uno de los fundamentos de su pensamiento desde que se dio a la tarea de traducir De la grammatologie de Jacques Derrida.

En sus disertaciones, y ante la pregunta constante de los alumnos y académicos, lo explica afirmando que la deconstrucción implica construcción “desde adentro” y no desde una distancia crítica. Su concepto de la deconstrucción es el de teorizar de manera activa al internalizar el aprendizaje textual de manera tal que se manifieste en el trabajo propio.

“El curso fue apasionante y muy interesante” expresó el Dr. Francisco Guevara, director de la Escuela de Lenguas Modernas, quien solicitó el Honoris Causa para esta reconocida académica condecorada en diversas universidades del mundo. No obstante, dicha propuesta no fue aprobada en el Consejo Universitario de la UCR por un voto.

Gayatri Spivak en la UCR2
El curso que impartió en la UCR en la Sala Joaquín Gutiérrez de la Facultad de Letras contó con la asistencia de egresados y estudiantes del doctorado, estudiantes de posgrados en historia, filosofía, filología, entre otras disciplinas. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Entre sus atestados, Guevara destacó que la teoría de Spivak es uno de los ejes primordiales de la actual disciplina de los estudios poscoloniales, pero también ha entablado diálogos con ejes discursivos esenciales en la crítica literaria y en los estudios culturales. Gracias a ello, su trabajo es de referencia en disciplinas muy distintas como la antropología, la historia, la filosofía, la crítica literaria y la sociología.

Algunos de los planteamientos más reconocidos de su trayectoria académica son su teoría de la subalternidad, el concepto de violencia epistémica, también el carácter feminista que da a la critica poscolonial. Asimismo, Spivak contribuyó enormemente a extender ejes primordiales de discursividad como los iniciados por Karl Marx, Antonio Gramsci y Jacques Derrida con sus teorías sobre la subalternidad y la catacresis.

El pensamiento de Gayatri Spivak es de referencia primordial en el Doctorado de Estudios de la Sociedad y la Cultura y ha influido en el trabajo de algunos académicos de la Escuela de Lenguas Modernas y estudiantes de la Maestría en Literatura Inglesa de la Universidad de Costa Rica que han realizado estudios poscoloniales, por lo que su visita a esta casa de estudios resulta de gran valor académico.

La Dr. Spivak además ofreció una entrevista pública el 20 de marzo en el Auditorio de Estudios Generales que estuvo a cargo del filósofo y profesor emérito de la Escuela de Filosofía, el Dr. Bernal Herrera Montero.

 

Katzy O`neal Coto

Periodista Oficina de Divulgación e Información

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Mi voto, mi llamado a votar

Por la democracia y la república

Contra la barbarie y el oscurantismo

Luis Paulino Vargas Solís

 

La Costa Rica de las grandes polarizaciones socioeconómicas no tiene –no por ahora al menos– esperanza de redención. Ese país donde centenares de miles –hasta sumar mucho más de un millón– de personas trabajadoras, viven negadas de un trabajo decente. La misma donde amplias regiones periféricas sufren al olvido y abandono que las condena a la pobreza y el desempleo perpetuos. Esa Costa Rica de contrastes groseros entre los súper-ricos, que viven escondiendo su miedo detrás de enormes murallas, y las amplias capas populares que deben sobrellevar la violencia de la carencia cotidiana. Con perplejidad despertamos a la realidad de que, lejos de la opción pacifista, igualitaria, dialógica e inclusiva, que presuntamente definía una “vía costarricense”, somos, en realidad, una sociedad que alberga en las profundidades de su siquis colectiva, perturbadores sentimientos de odio e intolerancia. En mucho mayor grado de lo que sabíamos, y con mucha mayor intensidad de lo que nunca imaginamos. Esa Costa Rica que renuncia incluso a lo que en el pasado fue su mayor fortaleza: unas clases medias vigorosas, hoy en pleno derrumbe bajo el asedio de la inseguridad económica y la incertidumbre ante el futuro.

Mucha gente creyó que el gobierno de Luis Guillermo Solís podría traer un cambio. No lo hizo, o, a lo sumo, solo lo intentó muy tímidamente. Decepcionó esas esperanzas, pero, en fin, he de reconocer que mi partido, el Frente Amplio, tampoco logró estar a la altura de lo que esperaban quienes le dieron su voto.

Pero, en realidad, nada permite anticipar que esto pueda cambiar. El proyecto neoliberal, fallido en muchos sentidos sustantivos, excepto en la generosidad y largueza con que premia los intereses de minúsculos sectores de gran poder económico, debiera dar lugar a nuevas propuestas y posibilidades. Es necesario, dadas las devastaciones que ha provocado, que nos llevan hoy al borde mismo del abismo.

Con perplejidad despertamos a la realidad de que, lejos de la opción pacifista, igualitaria, dialógica e inclusiva, que presuntamente definía una “vía costarricense”, somos, en realidad, una sociedad que alberga en las profundidades de su siquis colectiva, perturbadores sentimientos de odio e intolerancia. En mucho mayor grado de lo que sabíamos, y con mucha mayor intensidad de lo que nunca imaginamos.

La sucesión escalofriante de femicidios de las últimas semanas viene a ser como una especie clímax macabro, al cabo de tantas y tan encendidos discursos que agitan los fantasmas de una imaginaria “ideología de género”, y disparan una profusión patológica de violentas diatribas homofóbicas. Y, lo digo con toda convicción, que también mueren, hoy como antes, y morirán en el futuro cercano, muchos gais cuya muerte será atribuida a cualquier otra razón, pero jamás vinculadas a su homosexualidad, no obstante ser ésta la razón de fondo. Muertes que jamás serán reivindicadas ni jamás protestadas; que permanecerán silenciadas e ignoradas. Lo digo porque lo he presenciado reiteradas veces a lo largo de toda mi vida.

Pero, en fin, ese proyecto neoliberal, que por mil razones debiera cambiar, sin embargo no cambiará. La composición que tendrá la Asamblea Legislativa a partir del 1° de mayo próximo, augura más bien su profundización, incluso su radicalización, y, por lo tanto, mayores amenazas futuras para la democracia y la paz social.

Cierto, no cabe esperar que desde el Poder Ejecutivo se haga nada sustantivo por cambiar esa ruta al abismo. Pero, aun así, conviene reconocer que podría haber algunos matices no despreciables.

Fabricio Alvarado es un sujeto sin criterio, sin educación, sin convicciones y sin temperamento. Su trayectoria es la propia de un mercader de la fe que, en búsqueda del becerro de oro, sencillamente amplió los escenarios donde actúa: ya no solo las tarimas de los templos evangélicos, sino también las del ámbito político. Lanzado de forma imprevista al primer plano, ha quedado atrapado en las redes que le lanzaron las tecnocracias neoliberales provenientes de los partidos tradicionales: PLN y PUSC. Sin bases ni discernimiento, este señor no entiende una coma en materia de política económica; simplemente firmaría lo que los economistas venidos de esos partidos le pondrán ante los ojos, e intentará repetir, tan bien como sus escasas luces se lo posibiliten, lo que le digan que debe decir.

Carlos Alvarado es, claramente, un hombre mucho mejor educado, de inteligencia despierta, de ideas mucho más claras y capaz de pensar por sí mismo. Se podría admitir que tiene un cierto bagaje políticamente progresista. No es poca diferencia, aunque eso queda opacado, hasta casi desvanecerse, detrás de esos pactos que ha firmado con rancios representantes del neoliberalismo criollo.

Todavía podríamos albergar la expectativa de que Carlos abra siquiera pequeñas ranuras para posibles entendimientos que maticen un poco la tumultuosa ofensiva neoliberal que se nos viene encima. No es que esto sea la gran cosa, pero comparativamente a Fabricio es, siquiera, una tenue luz de esperanza.

Pero hay mucho más que eso, y de grandísima importancia. Es que Fabricio es portador de una visión religiosa de la política y el Estado, que conlleva una gravísima amenaza a la democracia, la república y la civilidad. Los acontecimientos de estos días –reuniones secretas para tramar la violación de la Constitución y las leyes– reafirman que este candidato representa una seria amenaza para la democracia.

Es que la fusión entre religión y política es un cóctel explosivo, porque la religión es espacio de dogmas y verdades reveladas, cuando la política democrática debiera ser espacio de deliberación abierta y equitativa, sin dogmas de ningún tipo, independientemente de la fe o creencias de cada quien.

Cuando la religión invade la política, exporta hacia ésta sus dogmas y, por lo tanto, establece un adentro y un afuera entre quienes aceptan esos dogmas y quienes no. El dogma religioso devenido principio político, legitima automáticamente a quienes los aceptan, como deslegitima a quienes no lo hacen. Porque los dogmas, recordémoslo, no son asunto sobre los que se delibere y decida. Simplemente es obligatorio aceptarlos. Cuando, todo lo contrario, la política en democracia es espacio para disentir, deliberar y decidir.

Claro que sí: la fe de cada quien, sus creencias religiosas, son asuntos respetabilísimos que cada persona debe poder vivir con absoluta libertad. Que cada quien, en el espacio de su iglesia y congregación, acepte los dogmas de su religión y guíe su vida según éstos ordenan. Eso es perfectamente respetable, pero de ninguna manera transferible al espacio público, donde gente con diversas creencias –o sin fe alguna– han de tener pleno derecho a expresarse, a participar y decidir.

Indispensable es esa ágora política donde principios democráticos universales garanticen para todas y todos los derechos fundamentales, inclusive aquellos que son propios de la libertad religiosa, en la plenitud de tal concepto: igual si la fe es católica, neopentecostal, luterana o bautista. O musulmana, judía, hindú o budista. O la que fuere, incluyendo el agnosticismo o el ateísmo. Todos y todas gozando de la misma libertad, receptores del mismo respeto.

Fabricio y su movimiento político no entienden nada de esto. Lo rechazan en términos viscerales: quieren trasladar al ámbito político los dogmas de su religión e imponérselos a todo el colectivo, independientemente de que las otras personas los compartan o no. Lo cual equivale a negar la democracia y el pluralismo, o, en otros términos, a desconocer todos los aportes de la filosofía iluminista, de la ilustración y del liberalismo político. Estamos hablando de avances civilizatorios que datan de los siglos XVII y XVIII. Retroceder, pues, cuatro siglos atrás, hacia la imposición de un orden político regido por dogmas religiosos que son inherentemente enemigos de los principios que fundan las nociones modernas de democracia y república.

Sería un orden político donde las leyes y la institucionalidad definirían derechos e inclusiones; negaciones y exclusiones según criterios religiosos. No la libre deliberación y decisión según principios de libertad de pensamiento y expresión. Solamente la aceptación o no aceptación del dogma y, sobre esa base, tener derechos o no tenerlos.

Fabricio y su movimiento representan una grave amenaza a la democracia y la república. Representan, asimismo, una apuesta a la involución a un ideario pre- moderno, oscurantista, intolerante. Es una convocatoria al odio y la intolerancia contra quienes se aparten de unos dogmas religiosos que, encima de todo, tienen como única base una interpretación literalista, completamente arbitraria, oportunista y acomodaticia, de textos bíblicos escritos hace muchos siglos. Pero, por ello mismo, todo esto representa una apuesta contra la razón y la ciencia; una convocatoria al pensamiento mágico y la hechicería, según se evidencia en la extrema ligereza con que proclaman milagros y sanaciones en masa, presumiendo incluso de tener el poder de controlar a voluntad las placas tectónicas de la Tierra.

Como hombre gay puedo sentirme justificadamente temeroso por la amenaza terrible que Fabricio representa para mí y para quienes, como yo, comparten una orientación sexual y/o identidad de género, distinta a la mayoritaria y hegemónica. Pero el asunto es mucho más grande que eso. Fabricio es una amenaza para las aspiraciones que alguna vez cultivamos de construir una patria realmente inclusiva, pacífica, democrática y justa.

Pregunto con todo respeto pero con el mayor énfasis: ¿realmente creemos en la república, la democracia, la paz, los derechos humanos y la igualdad o esas son tan solo palabras bonitas y vana demagogia, frases carentes de significado y respecto de las cuales no tenemos compromiso ni convicción alguna?

Votaré por Carlos, con todas las muchas reservas que puedo tener, votando por los valores civilizatorios de la democracia, la racionalidad, la ciencia, la paz, los derechos humanos y la civilidad.

Votaré entonces contra Fabricio, consciente de que representa la involución barbárica hacia un orden político intolerante y oscurantista.

Y, con todo respeto, pero con la urgencia y la alarma de quien está convencido de que los valores indispensables para la convivencia en paz y democracia están bajo gravísima amenaza, pido por favor: ¡votemos contra Fabricio!

O sea, e inevitablemente, ¡votemos por Carlos!

 

Tomado del blog http://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Enviado a SURCOS por el autor.

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La UNA en Valle la Estrella

UNA educación alternativa para docentes de Lengua y Cultura en las comunidades indígenas

 

La División de Educación Rural del Centro de Investigación, Docencia en Educación-CIDE en su fiel compromiso por la consolidación de la Universidad Necesaria, mancomuna esfuerzos con la Dirección Educativa Regional Sulá para favorecer procesos de capacitación con docentes de Lengua y Cultura en la zona de Valle la Estrella.

Estas personas docentes tienen valiosos saberes, pero demandan un trabajo académico que les permita generar procesos educativos para atender niños y niñas en edad escolar, de manera que los saberes de sus pueblos puedan revitalizarse y resignificarse culturalmente.

La Dra Marisol Vidal Castillo, académica e investigadora del CIDE UNA se desplazó a la comunidad Gavilán en Valle la Estrella el día 13 de marzo y junto con la Asesora Lorena Reyes, Asesora Cabécar Regional Indígena y 15 docentes diseñaron un espacio educativo para mejorar los proceso educativos en la escuela indígena de la zona.

Se aportaron y compartieron ideas para el logro de UNA educación pertinente en la comunidad indígena.

M.S.c Efraín Cavallini Acuña

Asesor Comunicación RECTORIA UNA

 

Enviado por Msc. Efraín Cavllini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

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El pretexto de la cultura no puede prestarse para violar los Derechos Humanos

  • Los mecanismos internacionales de Derechos Humanos defienden a las personas de las prácticas impositivas de gobiernos abusivos, sin discriminación de ninguna clase
  • Pretender defender la cultura por encima de los demás Derechos Humanos atenta contra la democracia

 

Ante las recientes manifestaciones de ex diplomáticos costarricenses en un diario de circulación nacional, el 16 de este mes, expertos, activistas, defensores y defensoras de los derechos humanos, manifestamos:

  1. Las personas, y no los gobiernos, son la razón de ser de los Derechos Humanos. Por ello, los órganos internacionales de protección, como la Comisión y la Corte Interamericanas de Derechos Humanos, los Comités de Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional o los instrumentos de los sistemas africano y europeo, están llamados a proteger a las personas y a defenderlas de las violaciones a sus derechos y libertades. Tratar de reformar la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), para que se libere a los gobiernos de sus obligaciones, implicaría permitir que se conculquen los derechos y libertades de todas las personas. El genocidio, las masacres, las ejecuciones extrajudiciales, la tortura, las desapariciones forzadas, y demás violaciones de los derechos y libertades quedarían impunes. Los ciudadanos quedaríamos desprotegidos
  2. La existencia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y de otros instrumentos de Derechos Humanos, nace de la necesidad de proteger a todas las personas de las arbitrariedades de los Estados. Es usual que, usando el argumento de la cultura se hayan violentado los derechos y libertades fundamentales. El argumento de que debe protegerse una supuesta «cultura» es ridículo. Nos veríamos forzados a aceptar los femicidios y las relaciones impropias dentro de las familias, que responden a una cultura definida por el machismo y el abuso. También tendríamos que consentir el trabajo infantil, pese a que hemos invertido casi dos siglos fomentando acciones que protejan a la niñez. En la mayoría de nuestros países, las libertades de expresión, de opinión o de religión dejarían de estar protegidas frente a regímenes con tendencias dictatoriales
  3. Costa Rica fue el primer país en ratificar el Pacto de San José y también el primero en aceptar la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ambos fueron actos soberanos del Estado costarricense. Pretender desconocer hoy, lo que con orgullo hicimos hace casi 50 años, atenta contra la cultura visionaria de nuestros próceres, que siempre buscaron fortalecer nuestro Estado social, democrático y de Derecho.
  4. El sentir de la mayoría no puede significar jamás la violación de derechos de las minorías. Aceptar tal aberración sería darle la espalda a nuestras raíces democráticas. Traicionaríamos esa verdadera cultura costarricense, por la cual gozamos del respeto y la admiración de la comunidad internacional.

En consecuencia, rechazamos tajantemente la propuesta de ese grupo de ex diplomáticos. Proponer que la política exterior de Costa Rica vaya encaminada a derruir la Convención Americana sobre Derechos Humanos, denota un parecer contrario a la verdadera cultura costarricense de respeto a los Derechos Humanos y es carente de visión. Nos inquieta por las evidentes y nefastas consecuencias que tal despropósito tendría para Costa Rica y para el resto de los países americanos.

Cuando se abordan los temas de Derechos Humanos debe hacerse con seriedad, con responsabilidad, con compromiso y, sobre todo, con conocimiento. Si se hace de manera ligera y desde la ignorancia, los derechos y las libertades fundamentales de todas las personas correrán grave riesgo.

 

Francisco José Aguilar Urbina

Irene Aguilar Víquez

Marcia Aguiluz Soto

Larissa Arroyo Navarrete

Roxana Arroyo Vargas

Paola Casafont Villalobos

Catalina Devandas Aguilar

Gonzalo Elizondo Breedy

Alda Facio Montejo

Ana Isabel Garita Vílchez

Lorena González Pinto

Rodrigo Jiménez Sandoval

Soraya Long Saborío

Marcela Martino Aguilar

Ana María Méndez Libby

Ana Elena Obando Mendoza

Gilda Pacheco Oreamuno

Víctor Rodríguez Rescia

Cristina Zeledón Mangel

 

*Imagen con fines ilustrativos tomada de malagaldia.es

Enviado por Patricia Salgado.

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Restauración Nacional esquiva diálogo con estudiantes de la UCR

Comunicado de prensa

En días previos, representantes estudiantiles de 9 Asociaciones de la UCR invitaron al partido a participar de conversatorios “¿Dialogamos por Costa Rica?”. Sin embargo, a la fecha el partido no ha contestado la invitación

  • Los espacios de conversación girarán en torno a 4 ejes temáticos: Cultura, Economía, Planificación Territorial y Salud. Además, cada uno tendrá preguntas relacionadas a pueblos originarios, educación, ambiente y desarrollo regional

 

6 de marzo de 2018. En días previos, representantes de 9 asociaciones estudiantiles de la UCR invitaron a los partidos Restauración Nacional y Acción Ciudadana a participar en un evento denominado “¿Dialogamos por Costa Rica?”; el cual busca tender puentes de conversación entre partidos y ciudadanía.

Para sorpresa de las y los estudiantes, el Partido Restauración Nacional no contestó a su invitación; negándole así, consideran las y los universitarios, otra oportunidad de diálogo y acceso a la información a la ciudadanía. Es importante señalar que, pese a que el candidato Fabricio Alvarado, había manifestado que él no participaría en más espacios de debates o conversatorios, la actividad invita a referentes partidarios en los diversos temas planteados; no a su candidato.

Arelis Chavarría, Presidenta de la Asociación de Estudiantes de Salud Ambiental, indica que “Esta negación a participar de un proceso de diálogo e intercambio de ideas repercute en la democracia costarricense y afecta el derecho de las personas jóvenes a conocer las propuestas de los partidos políticos en esta segunda ronda electoral.”

De acuerdo con José David Cubero, Presidente de la Asociación de Estudiantes de Arquitectura, “la actividad se va a realizar, pese a la negativa de Restauración Nacional, porque estas mesas diálogo son espacios necesarios en la coyuntura actual de la política nacional”. Por su parte, el Partido Acción Ciudadana sí confirmó su participación y estuvo presente en la sesión previa de explicación metodológica del evento.

 

Contacto de prensa

Fernando Martínez

Correo: fernando.martinez242@gmail.com

Teléfono: 8720-9254

 

*Imagen con fines ilustrativos tomada de la nota de la UCR: 22 iniciativas estudiantiles de Accion Social serán apoyadas por la UCR para el 2018.

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Estudiantes de la UCR invitan a los partidos políticos a dialogar de cara a la segunda ronda electoral

Comunicado de prensa

“¿Dialogamos por el país?” es un evento compuesto por 4 conversatorios se estarían realizando del 12 al 15 de marzo, de 6:00 p.m a 8:30 p.m en la Universidad de Costa Rica

  • Los espacios van a girar en torno a 4 ejes temáticos: Cultura, Economía, Planificación Territorial y Salud. Además, cada uno tendrá preguntas relacionadas a pueblos originarios, educación, ambiente y desarrollo regional.
  • La decisión de realizar estos eventos, se tomó a raíz de un acuerdo unánime del Consejo Superior Estudiantil, máximo espacio de toma de decisiones del estudiantado de la UCR

 

1 de marzo de 2018. El estudiantado de la Universidad de Costa Rica decidió tomar acción e invitar a los partidos políticos a dialogar con la ciudadanía de cara a la segunda ronda electoral. Las y los universitarios se decantaron por realizar 4 conversatorios enfocados en establecer puentes de diálogo entre ambos partidos políticos.

Los conversatorios mencionados girarán en torno a 4 ejes temáticos: Cultura, Economía, Planificación Territorial y Salud. Los mismos contendrán preguntas relacionadas a pueblos originarios, educación, ambiente y desarrollo regional; cada uno pensado en propiciar un voto informado y combatir el abstencionismo. Estos conversatorios se realizarán del lunes 12 al jueves 15 de marzo, como antesala al debate oficial del 16 de marzo organizado por la Universidad de Costa Rica; en los auditorios de Bellas Artes, Ciencias Económicas, Educación y Estudios Generales, respectivamente.

De acuerdo con Gabriel Quesada, presidente de la Asociación de Estudiantes de Artes Plásticas, “con la realización de estos espacios interdisciplinarios, se ve la capacidad del estudiantado de la UCR de gestionar canales de discusión y respeto ante la coyuntura política del país”. Asimismo, de acuerdo con Camila Marín – estudiante de Derecho y colaboradora de la Federación de Estudiantes – “estos conversatorios tienen un componente único debido a que son resultado de un trabajo transdisciplinario, que busca visibilizar distintas sensibilidades y realidades estudiantiles”.

Por su parte, Fernando Martínez -presidente de la Asociación de Estudiantes de Comunicación indica que “las candidaturas de Fabricio y Carlos Alvarado, por su formación como comunicadores, otorgan una responsabilidad distinta a sus partidos; sus equipos deben dar la cara y trabajar por brindar la información que la ciudadanía merece ante el contexto actual”.

Las invitaciones fueron enviadas a los partidos en días pasados, y próximamente en la página de Facebook del Consejo Superior Estudiantil se estará brindando más información al respecto.

 

Contacto de prensa

Fernando Martínez de Lemos

Correo: fernando.martinez242@gmail.com

Teléfono: 8720-9254

 

*Imagen con fines ilustrativos tomada de la nota de la UCR: 22 iniciativas estudiantiles de Accion Social serán apoyadas por la UCR para el 2018

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UNA Lección Inaugural I Ciclo 2018

La Vicerrectoría de Extensión de la Universidad Nacional, tiene el placer de invitar a la comunidad universitaria y nacional a la Lección Inaugural I Ciclo 2018, que se llevará acabo el día miércoles 7 de marzo en el Auditorio Clodomiro Picado a las 2:00 p.m., la cual será impartida por el Dr. Jaime Ordoñez, Director del Instituto Centroamericano de Gobernabilidad (ICG) sobre el tema de Derechos Humanos y Cultura por La Paz.

Además se contará con la presencia de la escritora, poeta y antropóloga afrocostarricense, Shirley Campbell como invitada especial a nuestra Lección Inaugural.

 

Favor confirmar su asistencia al correo: rosa.munoz.ugalde@una.cr

 

Enviado por MSc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

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