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Etiqueta: democracia popular

Comunismo y democracia (2)

Manuel Delgado
Parte 1: https://wp.me/p6rfbZ-yQy

Un político o un comunicador responsable debe saber explicarles a sus interlocutores que la democracia pura o democracia a secas no existe más que en nuestra mente, porque ella es una abstracción. No existe como no existen las frutas. Nosotros desayunamos bananos, o mangos o naranjas, pero frutas jamás. Ellas solo tienen existencia en nuestros sueños.

La democracia tiene nombres y apellidos. Entonces hay que referirse a ella con esos nombres y esos apellidos, y evitar así un posible enredo de identidades (la verdad es que hay muchos apuestan por el enredo, precisamente porque rehúsan la claridad, precisamente porque el enredo les salva la vida o la silla; su enredo es, pues, calculado).

Efectivamente el capitalismo ha construido un régimen político que los malos políticos aceptan como el sumun de la democracia. La democracia es esta en que vivimos, según ellos. E identifican la democracia con dos cuestiones: que haya elecciones aceptablemente libres, decir, que los oligarcas quiten o pongan a sus gobernantes para que les dirija su finca y que lo hagan de manera más o menos pacíficas, sin aspavientos que dañen los negocios, y que todos los habitantes disfruten, más o menos y en abstracto, de los mismos derechos. Sobre esto último está claro que un hijo de la gran oligarquía no tiene o los mismos derechos que un desempleado de los sectores más desfavorecidos, o de un vendedor ambulante. Pero, además, lo normal, lo cotidiano, es que a los trabajadores se les hayan negado, salvo pequeñas épocas, de todos sus derechos: su derecho al voto, su derecho a formar partidos políticos independientes, su derecho a formar sindicatos que los defiendan y, por último, su derecho a la vida. Los tiempos de “democracia” han sido los menos en estos dos siglos y resto de capitalismo maduro.

Olvidan de decir, por cierto, que el capitalismo ha pasado muchos más años en regímenes muy “antidemocráticos” que ellos llaman “democráticos”. El régimen capitalista se asentó primero en un estado de amplias desigualdades y prohibiciones en Inglaterra o en Francia, donde solo una mayoría disfrutaba de los derechos políticos. Estos se les negaban, primeramente, a las mujeres. Ni qué decir que los habitantes de las colonias, plagadas de esclavos, desconocían del todo esos derechos democráticos.

Una revolución de masas, de obreros, campesinos, artesanos, pequeños y medianos propietarios, acabó con la monarquía y dio origen a la revolución francesa, Algunos derechos fueron arrancados a la oligarquía por algunos, pero aquello fue flor de un día. Pronto Francia y su revolución entraron en un periodo de restauración, es decir, de vuelta al pasado. Para citar solo un aspecto, a partir de 1789, año de la toma de la Bastilla, la monarquía se mantuvo con uno u otro disfraz, con uno u otro tropiezo, a lo largo de todo un siglo, hasta que en 1870 el proletariado parisino la enterró para siempre en la Comuna de París, el primer gobierno obrero de la historia.

Bajo la consigna de defender la democracia, imperio y oligarcas locales han derribado por la fuerza a muchos presidentes constitucionales. Mencionemos a Madero en México, Joao Goulart en Brasil, Rómulo Gallegos en Venezuela, Juan Bosch en República Dominicana, Jacobo Árbenz en Guatemala, Salvador Allende en Chile, Manuel Zelaya en Honduras. En total, entre 1898 y 1994, suman son 41 intentos de EE. UU. por derrocar gobiernos en América Latina, todos acusados de no ser democráticos. Y a esas experiencias “no democráticas” siguieron periodos de gran maltrato a los derechos humanos, periodos de decenas de miles de muertos, torturados, exiliados y otros.

¿Puede ser realmente “democrática” esta democracia sustentada sobre la desigualdad? Claro que no. No se puede someter a las mismas reglas a personas o colectivos desiguales y, menos aún, tan desiguales. No puede ser democrático un país donde los que quitan y ponen presidentes y diputados son los grandes millonarios, donde los que definen quién tiene dinero y quién no, más que el TSE, son los bancos privados.

Durante la pasada campaña, 317 beneficiarios, entre personas físicas y jurídicas, se adueñaron de 12.827 millones de colones de la deuda política correspondiente a cinco partidos políticos: Pueblo Soberano, Liberación Nacional, Coalición Agenda Ciudadana y Unidad Social Cristiana y el Frente Amplio.

(Durante años he sostenido que este sistema de deuda política en que la banca privada es quién presta—por cierto, a cambio de un altísimo descuento o ganancia para el banco, que en algunos casos ha llegado al 40%—debe ser modificada, y que el gobierno debe reservar el dinero suficiente para hacerla efectiva. Por supuesto que los que realmente gobiernan, el capital financiero y bancario, se oponen férreamente y amenazan a los partidos que quisieran levantarla. Y la amenaza no ha sido inútil: los asustan con la posibilidad de dejarlos sin dinero o entregarles solo algunos centavos a destiempo, en las últimas semanas previas a febrero).

El diputado Villata posiblemente recordará aquello que dijeron los personeros de UCCAEP a partidos en una de las campañas: “En este país se gobierna con nosotros o no se gobierna”.

¿Puede haber democracia, esa democracia neutra y abstracta, en un país donde la libertad de prensa está atosigada, tomada del cuello, en un reducidísimo número de medios que a su vez representan a un reducidísimo y riquísimo grupo de personas? Se me dirá que de nuevo recurro a la sabiduría de Perogrullo. Pues, precisamente.

¿Puede haber una democracia pura y neutra en un país donde la quinta parte más pobre de la población se las agencia con el 6 % de la riqueza nacional mientras uno cuantos miles viven como reyes? Otra verdad de Perogrullo. Un tratamiento igual, un derecho igualmente repartido entre personas diferentes o, como en nuestro caso, extraordinariamente diferentes, no puede calificarse de un trato democrático.

La “democracia” es una forma de Estado, es un instrumento en manos de las fuerzas (léase clases sociales) que tienen el poder real, el poder económico, que es en definitiva el que define todos los demás aspectos de la sociedad. Y cuando se dice poder económico lo que quiere decirse es la propiedad de los medios de producción y distribución de esa sociedad.

Un grupo reducidísimo de personas y empresas, nacionales y extranjeras, son dueñas de las tierras, las fábricas, los bancos, los medios de comunicación. Y es esa minoría la que ha sustentado esa democracia, es decir, ese poder estatal, para mantener su régimen de producción y someter a las otras clases, a la mayoría de la población, que no posee medios y que vive del salario algunas veces, y otras ni siquiera de eso.

A través de Estado, de esa democracia, ellos hacen las leyes en una Asamblea Legislativa que manejan a su antojo, nombran directa o indirectamente al poder judicial, crean y mantienen las cárceles y la policía, es decir, tienen en sus manos el poder efectivo. Eso es así aquí y en la Cochinchina, lo es hoy y lo fue desde el tiempo de Upa, y no se va a cambiar con promesas de buena conducta. Se trata ni más ni menos que de una dictadura, una dictadura de clase, disfrazada y hermoseada por coloridas elecciones y bellos discursos de tirios y troyanos. Las oligarquías, nacionales y extranjeras, ejercen el poder por medio de esa democracia tan elogiada.

Decía Claudia Sheinbaum en la reciente Cumbre de Barcelona que “no hay democracia cuando no hay opción para los pobres, para los desposeídos”. Y eso está claro. Las democracias, en buena parte del mundo, esconden un sistema de desigualdad y explotación de los pobres y los desposeídos. Y entonces defender la democracia debe pasar de dejar una simple frase y operacionalizarse en un proceso de lucha por la verdadera democracia, una que no existe y no puede existir en el presente, pero que es real en el futuro, una democracia popular. Solo entonces la lucha por la democracia puede convertirse en un instrumento en favor de los trabajadores, en favor de las masas populares y no un instrumento para apalear y domesticar al pueblo.

¿Hay alguna alternativa? Sí, sí la hay. Y consiste en que esta democracia debe desaparecer y, en lugar, debemos crear otra democracia, una que sea de los trabajadores, con otras normas y contra otras instituciones. Pero sobre este regresaremos más tarde.

Se me asa la cara de vergüenza

Lic. Rafael A. Ugalde Quirós

Comienzo aclarando que tuve dos opciones frente a la lectura de la moción apoyada por la mayoría de los diputados del Frente Amplio (FA) en la Asamblea Legislativa, contra el pueblo cubano, pues para nadie es un secreto la está pasando mal por un feroz bloqueo financiero y comercial, recrudecido por la nazifascista administración Trump. Guardaba silencio cómplice y cobarde, me dije, esta madrugada, como lo están haciendo hasta ahora partidos políticos, centrales sindicales, movimientos populares, intelectuales y profesionales, en otra hora incondicionales defensores de los pueblos y sus causas justas, inspirados por el ejemplo de grandes hombres y mujeres como Juan Rafael Mora, el General Cañas, Joaquín García Monge, nuestra Carmen Lyra, Joaquín Gutiérrez, Manuel y Eduardo Mora, José Merino y un gran etcétera, o levanto la voz, aunque hoy sea la única, contra los cómplices y cobardes, que con su significativo silencio atacan a Cuba y los pueblos del mundo, junto a quienes luchan por su libertad e independencia.

Comprendo plenamente que esta Asamblea Legislativa es el punto de coincidencia de sionistas, defensores de los mata niños en Gaza, de grandes exponentes del chauvinismo, al mejor estilo nazi, así como del moderno fascismo repartido estratégicamente a lo largo de Nuestra América.

Si, fascismo puro y simple con F y A mayúsculas. Sin embargo, no obsta lo anterior, para descubrir cómo se asumen posiciones oportunistas contra la Cuba de Martí y Fidel, al mejor estilo de cantina barata y burdel propios, representados por nuestra politiquería, con miras a las elecciones de 2026. El imperialismo yanki – no vengan a decirme quienes guardan silencio cómplice que eso ya cambió – cobra a la Revolución y a su pueblo su rebeldía, no ponerse de rodillas ni implorar clemencia. Ese pueblo no conoce ese idioma. Lo conozco y se los garantizo. Por eso, acude al trillado negocio de los Derechos Humanos, los presos políticos, el terrorismo, la democracia, bla bla que, la izquierda caviar, «progre» etc., tiene años de memorizar el mantra.

Si, son los derechos humanos revestidos de cinismo puro, que les permite cazar negros, blancos, chinos, mujeres, niños, etc., como en la época de la esclavitud, encadenar sus manos y pies de estos seres humanos y luego registrarlos como criminales, cuando sus supuestos criminales lo único que hicieron fue llegar a Estados Unidos por un «sueño americano» que, sin duda alguna, la gente del FA, al apoyar la moción contra la Revolución, lo invita a usted a que se coma el cuento del «sueño americano» y ayude a poner grilletes a la gente más humilde. No es, por tanto, humillante ni violatorio a los Derechos Humanos.

La aberrante moción diputadil, entre otras cosas, habla de presos políticos en Cuba, pero por un asunto de decencia y ética mínima, ya sabemos que en algunos casos es difícil pedir sapiencia, debieron de exigir al menos a quien o quienes enviaron redactada la iniciativa legislativa para su firma, un par de nombres de esos pobres presos políticos, a fin de evitar una «pelada» y ridículo mayor. No llevan razón política ni jurídicamente hablando, cuando plantean el tema electoral para Cuba dentro del llamado marco de «elecciones democráticas» y carencia de partidos, al mejor estilo de la democracia que hizo diputados a gente del FA. ¡Dios o el diablo saben por qué eligieron tan poquitos legisladores y por qué no da alas a animal ponzoñoso! Acaso esta gente desconoce que en Cuba hay elecciones periódicas y que los candidatos a los distintos puestos son escogidos en representación de los distintos sectores sociales, pueden ser revocados de sus puestos si salen inútiles, corruptos o con algún grado de invencibilidad política. Esta democracia es popular y directa por la participación y empoderamiento que adquieren todo tipo de trabajadores y trabajadoras. Esta democracia -como hay muchos otros tipos en el mundo- no tiene que ser exclusiva ni tampoco única del sistema cubano o suizo, entre otros, excepto que se renuncie al derecho de organización política que cada país tiene y escojamos el injerencismo en los asuntos internos de otras naciones como forma vulgar, chambona, descarada y sin reservas de hacer politiquería de borracho.

Este sistema de escogencia, al menos para Cuba, no permite que los candidatos a puestos populares tengan que correr hacia banqueros de cuestionadísima reputación, como en el pasado, para dejar empeñada su conciencia y dignidad por unos dólares más cuando alcance, por ejemplo, una diputación. Antes de 1960 eso sí ocurría: dueños de puteros, banqueros cuestionados por lavar dinero de la mafia, del contrabando o la drogas (muchos entraban al parlamento cubano como Pedro por su casa), pues no necesitaban presentarse como candidatos a la presidencia de la República, a diputado o a un puesto en el municipio, porque ya tenían comprada su peonada vía financiamiento a sus partidos políticos y a quienes resultaban electos. Iban por el paquete completo y si usted quería estatus y riqueza era cuestión de fundar una de estas organizaciones electorales para traficar influencia, lavar dinero. esconder activos etc.

Por eso, no puedo guardar silencio frente a la injusticia, máxime cuando recuerdo que miles de cubanos y cubanas han quedado ciegos porque hay una prohibición de vender unas gotas para bajar la presión ocular a quienes padecen de glaucoma. Otros han sido amputados de sus piernas por falta de medicamentos contra la diabetes. Que son miles los niños que salen de su escuela con hambre y no saben si encontrarán su almuerzo caliente porque a Cuba se le prohíbe vender piezas de repuestos para sus centrales de electricidad. Aun así, la tienen como violadora de derechos humanos y en una lista de países promotores de terrorismo, porque al imperio supremo, al que parece desde hace rato se alineó la gente del FA, ordena enlistarla, aunque nunca ha puesto una bomba en un avión cargado de deportistas en Barbados, ni lanzado virus contra plantaciones agrícolas en ningún país del mundo, ni ha invadido este o aquel país, para cambiar de gobierno, llámese Guatemala, El Salvador, Granada, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Haití, ni ha robado a nadie territorio alguno.

No obstante, la ofensiva yanki, tendiente a estrangular a Cuba, no solo se seguirá reflejando en nuestra Asamblea Legislativa, sino se verá en universidades y foros, en la medida que lo permitamos, obligándonos a guardar silencio cómplice. Pero esta ofensiva nazi fascista-sionista, también nos enseña que quienes plantean unidad, refundación, alianzas etc., con grupos veletas sin que, abordemos a fondo y discutamos sin tapujos, cuestiones de urgente actualidad, si realmente vale la pena y acaso es posible un proyecto país de democracia popular, antimperialista, de justicia social y soberano, sin que el asunto no esté resuelto por el fondo y transparente totalmente.

O por el contrario, en aras de esa unidad pegada con saliva, o como quieran llamarla, sacrificamos principio, frente a unas próximas elecciones 2026, sin ningún contrapeso serio y decoroso frente a la oligarquía. En el plano exterior, este silencio hiriente y cruel por lo que han hecho al pueblo cubano, está diciendo a todos los hermanos y hermanas de Nuestra América: ¡Conózcanos! No queda nada de la Gran faena antimperialista de 1856.

Y el suscrito está lleno de defectos, diría que cargo con miles de ellos, nací en esta tierra, pero un momentito, ¡por favor! ¡Oportunista no soy!

12 de julio 2025.

Cardumen chavista

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Dicen los estudios, que el culto a la personalidad es mayoritariamente practicado por los que, por las desigualdades sociales, no han tenido la oportunidad de completar la educación secundaria. Situación relevante a la hora de tomar decisiones, pues no son cualquier cosa, ya que son mayoría en Costa Rica, donde más de dos millones de personas forman ese inmenso grupo de ciudadanos. Cabe anotar que, dentro de los países del «club rico» de la OCDE, por dicha situación, nuestro país ocupa la posición 38, o sea, estamos en el vergonzoso sótano, aunque no preocupe a las desorientadas autoridades de educación.

Como van de la mano, el bajo nivel educativo y el personalismo que le encanta a tal conglomerado de compatriotas, incluyendo sus consecuencias antidemocráticas, creemos que ni a mediano plazo, se podría mejorar esa situación. Demandaría muchos años ir mejorando esa inhumana realidad, y, además, si no existe un proceso bien planificado, una ruta valorable, trazada por las autoridades educativas, para, al menos, mitigar tan grave deficiencia, el problema se mantendrá hasta quién sabe cuándo.

Asimismo, no es extraño, que, en las provincias con mayor pobreza, como son Limón y Puntarenas, el culto a la personalidad, se manifieste cual dogma religioso; como algo que no necesita de razones para expresarse. Es un hecho, que los que en general, no se esfuerzan siquiera por informarse, ni mucho menos pensar, se encuentran cómodos en ese nicho fuera de cualquier partido político o conglomerado cívico, pues les basta con «su santo», con el personaje que veneran, con quien les dice lo que quieren escuchar, por donde caminar, qué decir, aunque éste, paradójicamente, les esté engañando. En él, duele reconocerlo, depositan la frustración hija de su pobreza. Si ese ser «venerable» habla su idioma, y si además alza la voz para impactar, como actor de teatro callejero, para ellos es más grande su satisfacción, aunque, en sus familias cunda el hambre y la miseria.

El conflicto le cae muy bien al líder personalista, y, por tanto, él promueve la confrontación, entre las personas que no creen sus cuentos, y los que, aunque quizá tampoco los crean, se sienten «realizados», cómodos, cuando se les trata como obediente cardumen armónico.

En sistemas políticos democráticos, ha sucedido en otros lares, esa provocada, nefasta y amenazante confrontación, se ha logrado mitigar con el paso del tiempo, gracias a la aparición de grupos sociales, prometedores, con filosofía democrática y con dirigentes naturales, respetuosos, claros, propositivos, estudiosos, que propician que las separatistas cercas con alambre de púas, vayan cediendo ante las cercas vivas, amigables con el ambiente.

Sin embargo, la mala noticia es que, al que porta el estandarte de ese personalismo, ante quien solo falta que se arrodillen sus fieles seguidores, es consciente de que, si su misión personal no es gobernar, sino ocupar un pedestal donde le pongan flores, sus mayores esfuerzos se limitan a promover, propiciar, alimentar, la confrontación entre su cardumen, y los que, todavía se atreven a pensar y actuar, para así cumplir con comodidad con los compromisos adquiridos con los de su clase social, mientras la lucha se da por otros lados.

Así las cosas, él lo que requiere es ese “algo” que le permita volver a sus días de candidato presidencial. Algo, donde se puedan anunciar promesas que, sabe, cínicamente, jamás serán cumplidas.  Algo que, así espera, le permita a su cardumen mostrarse enardecido, ojalá violento, frente a todos los que no se alinean. Algo que, cual campaña electoral presidencial, otra vez lleve al ungido, a repartir abrazos y mandar besitos desde una playa. Y, ese algo, ustedes lo presienten amigos, se puede obtener tramitando un referéndum, para que supuestamente, un millón y medio de ciudadanos, sin conocer los proyectos de ley, pudiesen sustituir a los diputados, en su deber de legislar, en oposición al espíritu que una vez movió a los señores diputados, que una vez tomaron la feliz iniciativa y aprobaron, esa innovadora expresión de democracia popular, que, dolorosamente, quieren manchar.

Para sus intereses, al líder populista, lo que menos interesa es llegar a la votación, que decidiría sobre unos 15 proyectos. No, para él, eso es lo de menos. A él lo que realmente le interesa es la adelantada campaña electoral, que le ofrece el escenario del referéndum. Más de un año, durante el cual, se detiene el funcionamiento del poder ejecutivo, para dedicar toda la energía del Consejo de Gobierno, hacia el nuevo y exclusivo foco de atención público. Tiempo durante el cual, sin duda, lanzará acusaciones contra el Tribunal Supremo de Elecciones, la Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Legislativa, la Contraloría General de la República, los medios de prensa, las organizaciones de trabajadores, etcétera. Él contra el mundo, es lo que veremos, según la imagen que ha venido forjando, desde hace más de dos años, y que reforzará en busca de dividendos electorales. Esa es la premisa fundamental de ese particular personalismo (muy alejado, por cierto, del personalismo acogido como filosofía, por sectores de la Democracia Cristiana internacional), y de ella no se apartará.

Como muestra ya lo escuchamos, ¡siempre desinformando!, decir que los que crearon la legislación del referéndum, no le permiten aprobar reformas parciales a la Constitución Política, si antes no le “pide permiso” a la Asamblea Legislativa. Lamento que pareciere nacer de la imposibilidad de reformar la Carta Magna, de tal manera que él pudiese optar por la reelección presidencial consecutiva. Sueño que se le desvanece, y le preocupa, pues sabe que, por su mismo personalismo, no habría candidato capaz de ser heredero de su caudal electoral, pues, fiel a su estilo, ni siquiera tiene un partido político que lo respalde y lo identifique, con equis o ye ideología.

Para finalizar, vemos que se ha publicado un reciente estudio del CIEP-UCR, que nos permite ensayar algunas conclusiones. En dicha encuesta se indica que, sobre su gestión, «Los que dicen tener poca o ninguna confianza, ahora superan el 72,6%, el porcentaje más alto desde que Chaves tomó el poder en el 2022«, leemos en el Semanario Universidad (que, por cierto, ahora más que semanario, es un muy ágil diario en su formato digital).

Pese a ese resultado, desalentador para cualquier gobernante que busque dejar un buen legado de su administración, él dice sentirse satisfecho, pues agrega, eso demuestra que está haciendo bien su trabajo (¿?).

Por otro lado, es paradójico que, ante esa estadística, los del cardumen (reforzados por miles de perfiles falsos y troles contratados) no solo reaccionan negando ciertos resultados del trabajo académico independiente, sino que, mientras dejan de lado cualquier esfuerzo de reflexión razonable, cumplen su función de cardumen. Así, instintivamente, por esa fuerza extraña que les provoca el vicio personalista que les ha contagiado, corren a culpar a los “desechables” (para Chaves), ministros y presidentes ejecutivos, por los errores frecuentes del gobierno, eximiéndolo a él, al incólume, al santo varón, al héroe, al incapaz de equivocarse, de cualquier culpa que pudiese tener.

8.5.24