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Etiqueta: deporte soviético

Ígor Netto: el gran capitán del fútbol soviético

Gabe Abrahams

Ígor Netto se proclamó campeón olímpico y de Europa con el equipo nacional de fútbol de la URSS, siendo él su capitán. Esta es su apasionante historia.

Ígor Aleksándrovich Netto, más conocido como Ígor Netto, nació el 9 de enero de 1930 en Moscú. Sus padres procedían de Estonia, aunque los ancestros de su padre eran de origen italiano.

El padre de Ígor Netto, Aleksander, había sido un bolchevique comprometido con la Revolución Rusa de 1917 y el Estado soviético surgido de ella. Durante la Guerra Civil rusa (1917-1923) entre el nuevo Estado y los rusos blancos, abandonó su tierra natal y acudió a defenderlo. Su madre, Julia, compartía la ideología comunista.

Finalizado el conflicto armado, Aleksander y Julia tuvieron tres hijos: Lev (1925), Niina (1927), la cual falleció recién nacida, e Ígor (1930), escogiendo el nombre Lev para su hijo mayor como homenaje al revolucionario bolchevique León Trotski, es decir Lev Davidovich Bronstein.

Ya en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la familia Netto pasó penurias de todo tipo. Aunque con la conclusión de esta, todo cambió e Ígor Netto pudo empezar a practicar fútbol y hockey sobre hielo, dos deportes en los que destacó rápidamente.

Entre 1948 y 1951, así pues, Ígor Netto jugó en el equipo de hockey sobre hielo del Spartak Moscú y, desde 1949 a 1966, hizo lo propio en el equipo de fútbol de la misma entidad. En este último, disputó nada más y nada menos que casi 400 partidos de la Liga soviética, alcanzando una larga lista de títulos.

Netto ganó la Liga de Fútbol de la URSS de los años 1952, 1953, 1956, 1958 y 1962. Y ganó la Copa soviética de los años 1950, 1958 y 1963.

En este punto, cabe comentar que Ígor Netto dejó de compaginar el fútbol y el hockey sobre hielo en 1951 por dos motivos. Las fuerzas de un deportista están limitadas y, por tanto, es preferible concentrarlas en una sola dirección. Y la posibilidad de lesiones practicando dos deportes a pleno ritmo es mayor que si se practica solo uno.

En cualquier caso, los momentos más álgidos de la carrera deportiva de Ígor Netto llegaron de la mano del equipo nacional de fútbol de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), del que fue capitán entre 1954 y 1963. Con ese equipo, logró ganar el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956 y el Campeonato de Europa de 1960, disputado en Francia.

En los Juegos de Melbourne, la URSS derrotó en la final a Yugoslavia por un resultado de 1-0, contando en sus filas con jugadores míticos como el propio Netto, el portero Lev Yashin o los delanteros Eduard Streltsov y Valentín Ivanov. Y, en el Campeonato de Europa de Francia, la Unión Soviética volvió a derrotar a Yugoslavia en la final en esta ocasión por 2-1, en el estadio del Parque de los Príncipes de París.

Ígor Netto fue un jugador zurdo, con excelente control del balón y del juego, un todoterreno con gran clase. Sobre su compromiso y esfuerzo continuo por mejorar, las palabras de su compañero Aleksei Paramonov lo dicen todo: “Yo era cinco años mayor que Ígor, pero lo que me impactó fue que este joven jugador, sin presión ni exigencias de nadie, permanecía en el campo después de cada entrenamiento para perfeccionar su técnica.  Hacía malabarismos con el balón, disparaba a portería, intentaba mejorar su aceleración… Este trabajo constante le permitió convertirse en uno de los mejores”.

En 1966, Ígor Netto se retiró de los terrenos de juego, empezó a ejercer de entrenador y, al mismo tiempo, se afilió al Partido Comunista de la Unión Soviética, el PCUS.

Desde entonces, dirigió a equipos como el AC Omonia de Nicosia (1966-1967), la selección de Irán (1970-1971), el Spartak Moscú como asistente (1973-1975) y, entre otros, el equipo de veteranos de la URSS y Rusia (1991-1993). En 1957, además, recibió la condecoración de la Orden de Lenin. Y, en 1960, se casó con la actriz Olga Yakovleva.

Tras padecer Alzheimer durante años y sufrir bastante con la enfermedad, Ígor Netto falleció finalmente en Moscú el 30 de marzo de 1999, camino de cumplir los setenta años. Fue enterrado en el Cementerio de Vagánkovo y su tumba, junto a un monumento dedicado a su memoria, se situó a escasos metros de las de sus inseparables compañeros Lev Yashin y Eduard Streltsov.

El adiós de Netto provocó que miles de aficionados llorasen su pérdida y que otros tantos recordasen sus gestas futbolísticas en las olimpiadas o en los campeonatos de Europa.

A día de hoy, uno de los estadios del Spartak Moscú porta su nombre y los homenajes a su figura se suceden con frecuencia, a pesar de haber transcurrido más de un cuarto de siglo desde su muerte. Algo normal, que no debería sorprender a nadie, porque Netto consiguió ser uno de los mejores futbolistas soviéticos de la historia y, sobre todo, el gran capitán que encumbró a la selección de la URSS. El hijo de los bolcheviques Aleksander y Julia permanece en la memoria y, de ahí, no se moverá.

Vsévolod Bobrov: el gran campeón del deporte soviético

Gabe Abrahams

Vsévolod Bobrov alcanzó grandes gestas en el mundo del fútbol y del hockey sobre hielo. Es uno de los deportistas más completos que ha conocido la historia del deporte. Esta es su apasionante biografía.

Vsévolod Mijáilovich Bobrov nació en Morshansk el 1 de diciembre de 1922, cuando la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) daba sus primeros pasos.

En 1925, Vsévolod Bobrov y su familia se fueron a vivir a Sestroretsk, cerca de Leningrado, lugar en el que el joven se aficionó al fútbol y al bandy, una especie de hockey hielo.

Tras compaginar durante unos años su actividad laboral en una empresa y el deporte, Bobrov tuvo que interrumpir todo por culpa del inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en la que sirvió como militar en el ejército de su país.

En 1945, con la guerra finalizada, Vsévolod Bobrov recibió la Medalla por la Victoria sobre Alemania en la Gran Guerra Patria 1941-1945, recuperó su afición al fútbol y se convirtió en jugador del CSKA Moscú. Desde 1945 hasta 1953, jugó con ese club, el VVS Moscú y el Spartak Moscú, ganando el campeonato de la URSS en cuatro ocasiones y la copa en dos. Lo más impresionante de la trayectoria como futbolista de Bobrov fue su capacidad anotadora, la cual le condujo a ser el máximo goleador del campeonato soviético en los años 1945 y 1947.

A nivel de selecciones, Vsévolod Bobrov fue internacional tres veces, siendo pieza clave en el equipo de la URSS que compitió en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952. Marcó cinco goles en total, incluido un triplete contra Yugoslavia, aunque no pudo lograr una medalla olímpica.

Desde sus inicios como futbolista del CSKA Moscú, Bobrov compaginó el fútbol con el hockey sobre hielo en su propio club de forma brillante. Su carrera como jugador de hockey sobre hielo se prolongó hasta el año 1957, cuatro años más que su trayectoria como futbolista. Y sus éxitos en ese deporte también superaron con creces los conseguidos en el deporte rey.

Así pues, frente a sus cuatro campeonatos nacionales logrados en fútbol, Bobrov logró seis en hockey sobre hielo. Frente a su centenar de goles anotados en fútbol, Bobrov marcó cientos en hockey sobre hielo. Y, frente a su decepción olímpica en el fútbol, Bobrov ganó el oro olímpico y dos títulos mundiales en hockey sobre hielo, así como dos subcampeonatos del mundo.

En 1954 y 1956, el equipo de la URSS encabezado por Bobrov ganó el Campeonato del Mundo de hockey sobre hielo, siendo subcampeón en 1955 y 1957.

Y, en 1956, el mismo equipo de la URSS liderado por Bobrov consiguió la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Cortina d’Ampezzo. Punto culminante de la carrera deportiva del genial Vsévolod Bobrov.

Además, el equipo de la URSS liderado por Bobrov añadió tres títulos europeos a su palmarés (1954, 1955, 1956).

Un año después de su oro olímpico y su último título mundial, Bobrov puso punto y final a su carrera deportiva por culpa de una lesión.

Tras su despedida del deporte como jugador, Vsévolod Bobrov fue entrenador de fútbol y de hockey sobre hielo, conduciendo al equipo de la URSS de este último deporte como seleccionador nacional a varios logros en los años setenta. Los dos principales fueron las victorias en los Campeonatos del Mundo de 1973 y 1974. En esa nueva etapa, el talento deportivo de Bobrov se extendió a los banquillos.

Vsévolod Bobrov mantuvo su condición de militar desde el final de la guerra mundial, fue miembro del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) y recibió diversas condecoraciones como la citada Medalla por la Victoria sobre Alemania en la Gran Guerra Patria 1941-1945 (1945), la Orden de Lenin (1957) o la Medalla de veterano de las Fuerzas Armadas de la URSS.

Vsévolod Bobrov estuvo casado con la cantante de ópera Tatiana Sanina y, posteriormente, con Elena Bobrova, madre de su hijo Mikhail.

El 1 de julio de 1979, el gran campeón soviético Vsévolod Bobrov falleció de forma un tanto inesperada, camino de los 57 años, en Moscú. Aún era joven y su temprano adiós causó conmoción, tanto en el mundo del deporte como en su propio país.

Bobrov fue enterrado en el cementerio Kúntsevo de Moscú, en una tumba que acabó siendo un monumento dedicado a su memoria. Junto a él, descansan personalidades soviéticas como el político Gueorgui Malenkov o los espías Morris Cohen, Lona Cohen y Kim Philby. Este último cabeza de la red de espías conocida como Los Cinco de Cambridge y maestro del espionaje.

Dos décadas después, ya en 1997, Vsévolod Bobrov fue incluido en el Salón de la Fama de la federación internacional de hockey sobre hielo. Un reconocimiento algo tardío, aunque obligado. Y, desde esa fecha, recibió otros reconocimientos y homenajes. Uno curioso fue el llevado a cabo el 15 de diciembre de 2005. En su honor, se le puso el nombre 18321 Bobrov al asteroide descubierto el 25 de octubre de 1982 en el Observatorio Astrofísico de Crimea.

A día de hoy, Vsévolod Bobrov suele ser considerado por los expertos como el tercer mejor deportista ruso de la historia, por detrás del portero de fútbol Lev Yashin y el luchador grecorromano Alexandr Karelin. Un criterio muy acertado. Yo añadiría que es, además de eso, uno de los deportistas más completos que ha conocido la historia del deporte.