Ir al contenido principal

Etiqueta: dictadura militar chilena

Víctor Jara: su herencia

Máster Juan José Jiménez Granados
Filósofo
Coreógrafo y maestro

Recientemente se conmemora, un aniversario más del crimen atroz que acabó con la vida de Víctor Jara.

Víctor Jara (28 de setiembre 1932-16 de setiembre 1973)

Víctor Jara nació en la provincia de Ñuble, hijo de campesinos y con cuatro hermanos. Tuvo que trabajar desde niño para ayudar a las grandes necesidades de la casa, abandonó la secundaria para trabajar en una fábrica de muebles.

A sus 15 años fallece su madre Amanda, la familia se dispersa. Víctor, como muchos jóvenes sin recursos y con inquietudes académicas y sociales, ingresa al Seminario de la Congregación del Santísimo Redentor, pero tras dos años de estudios teológicos y filosóficos, se da cuenta que no era su vocación. Pero el ejercicio del canto y el estudio de la música de manera formal, le marcan su horizonte.

Luego de cumplir con el obligatorio servicio militar, ingresó al coro estable de la Universidad de Chile, donde a sus 24 años, combinó la música con el estudio y ejercicio formal del teatro.

Alrededor de 1957 se une al Conjunto Folklórico Cuncumén, donde conocería a la gran Violeta Parra en los últimos años de su vida (Violeta Parra fallece en 1967 con solo 47 años).

Este mundo es pequeño… Víctor tuvo como maestros de teatro a Bélgica Castro y Alejandro Sieveking, quienes a la postre serían figuras claves para la cultura costarricense desde el Teatro del Ángel junto a Lucho Barahona. Pero también tuvo contacto cercano con Atahualpa del Cioppo.

Para 1961, además de producir su primera canción “Paloma” realiza giras artísticas por Países Bajos, Francia, Unión Soviética, Checoslovaquia, Polonia, Rumania, Bulgaria y prácticamente toda Suramérica.

Es importante recalcar que en este proceso y proviniendo del empobrecido campo chileno en manos de familias terratenientes, él tiene contacto con las ideas de izquierda que forman parte fundamental del pensamiento filosófico y político en la Universidad de Chile entonces.

Lideró el homenaje por el Premio Nobel de Literatura para Pablo Neruda y fueron grandes amigos.

Se involucra inevitablemente con las causas sociales, la lucha campesina, el derecho a la educación y los derechos humanos.

Para ese momento, finales de la década de los 60, ya había muertes y desapariciones de dirigentes sociales a manos de grupos paramilitares de extrema derecha, preámbulo de lo que se venía.

En 1973, canta y se presenta en los actos proselitistas de los candidatos a alcaldía y municipios de la Unidad Popular, con un claro mensaje contra el fascismo y la guerra.

Para ese momento, asciende al poder el presidente Salvador Allende, elegido democráticamente por el pueblo, siendo el primer gobierno de izquierda en el mundo en ascender democráticamente al poder. Sus políticas de reforma agraria, justicia social, nacionalización de la banca y políticas anticorrupción -sumadas a su gran popularidad internacional- causan un golpe militar generado desde los sectores privilegiados, con apoyo del ejército y con apoyo total de la CIA y el secretario de Estado norteamericano Henri Kissinger y liderado por el general Augusto Pinochet, que se entronizaría como uno de los dictadores más opresivos y criminales de la historia reciente.

Este golpe se da el 11 de setiembre de 1973; al día siguiente, Víctor Jara es capturado en la Universidad Técnica Nacional de Chile junto a profesores, administrativos y alumnos. Son trasladados al Estadio Chile que funcionó como campo de detención y concentración de miles de personas. Allí sufrió todo tipo de vejaciones: golpes, choques eléctricos, le quebraron sus muñecas, mientras los torturadores le decían que tocara algo para ellos…

Quebraron sus costillas, tenía una herida abdominal enorme abierta y más de 40 impactos de bala en su cuerpo, cuando al cuarto día de fallecido fue identificado por su esposa, la bailarina, maestra y coreógrafa inglesa Johan Turner, quien fue alertada de reclamarlo antes de que desapareciera en un horno o en una fosa común.

Johan Turner y sus dos hijas se fueron temporalmente a Inglaterra, pero volverían a continuar con sus vidas y sus luchas.

Cronología:

Año 2003, se nombra al Estadio Chile como Estadio Víctor Jara.

Año 2009 se encarcela a José Paredes Márquez quien fue acusado de asesinar a Víctor.

Año 2012 se enjuicia a siete militares involucrados en el asesinato.

Año 2016 procede una demanda de Johan Turner, Amanda Jara y Manuela Bunster (hijas) Contra Pedro Barrientos actor principal del asesinato quien residía desde 1990 en la Florida Estados Unidos.

Año 2020 la tumba de Víctor Jara es vandalizada por grupos extremistas de derecha.

Año 2021 Johan Turner recibe el Premio Nacional de las Artes de Chile por su extensa labor artística.

Año 2023 Raúl Jofré González y Nelson Haase Mazzei, coautores del crimen se fugan y siguen prófugos.

Año 2026 las Hijas de Víctor Jara siguen activas a través de la Fundación Víctor Jara , luchando por la memoria de su padre e investigando el paradero de cientos de desaparecidos.

Reflexiones finales:

-La democracia es muy muy frágil, requiere de ser acuerpada vigilada y defendida por todo el pueblo.

-La voz de Víctor Jara sigue poderosa en la memoria y en la juventud de hoy.

-Chile continúa siendo una sociedad polarizada en temas políticos donde el pinochetismo sigue fuerte.

Afortunadamente abundan fotografías, entrevistas de radio, prensa y tv de Víctor Jara…

El inicio de la sangrienta dictadura aquel 11 de septiembre de 1973

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

»Se abrirán de nuevo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor», vaticinó el Dr. Salvador Allende aquel tenebroso 11 de setiembre de 1973, instantes antes de morir.

El ladrón y asesino vitalicio Augusto Pinochet, cómplice de Richard Nixon, Henry Kissinger y los «aristócratas» chilenos que junto a la presencia de «los rotos» en el Palacio de La Moneda veían amenazadas sus cuotas de poder, cobardemente ordenó bombardear con aviones Hawker Hunters el palacio presidencial. SU objetivo: asesinar al presidente Constitucional de Chile. Dignísimo «compañero» quien, ante la inminente muerte, rechazó rendirse y refugiarse en alguna embajada de nación amiga, como la de Costa Rica, a la que don Pepe le instó asilarse.

Pasan los años y ¡jamás! podríamos olvidar el momento en que escuchábamos por la radio, las firmes palabras del presidente, con interferencias provocadas por los fascistas, en medio del ruido estruendoso de las armas pesadas, los tanques y camiones y los aviones a reacción.

Para entonces vivíamos en un apartamento en calle Mac Iver con Huérfanos, a pocas cuadras de La Moneda, desde donde la pesadilla se hacía realidad. Fue el inicio de una larga y sangrienta dictadura militar, donde los asesinatos, la tortura, los desaparecidos y los robos al Estado, eran cotidianos. Ya Víctor Jara no cantaba en el Teatro Municipal, ni se escuchaba la voz grave y lenta de Pablo Neruda, el eterno poeta que murió de pena.

Pero un día la estrella de la bandera chilena volvió a brillar, y por fin, se abrieron de nuevo las grandes alamedas, se condenó a Pinochet y otros criminales uniformados, se expulsó a los que usurpaban el poder político y, por karma del destino, el siniestro Richard Nixon fue expulsado cual vil delincuente de la Casa Blanca…

Algo ni siquiera parecido deseamos para el pueblo costarricense, a pesar de los que sueñan con un régimen dictatorial en nuestra amenazada Patria.

Información desclasificada sobre la DINA: «una fuerza policial tipo Gestapo» en Chile

El 18 de junio de 1974, el registro oficial de la dictadura militar chilena publicó el Decreto 521 sobre la creación de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía secreta responsable de algunos de los crímenes de derechos humanos más emblemáticos del régimen. Para conmemorar el 50º aniversario de la creación oficial de la DINA se publica una colección curada de documentos desclasificados de la CIA, la DEA, el FBI y el Departamento de Estado, junto con registros chilenos clave, que reflejan la historia de las horribles atrocidades contra los derechos humanos y los crímenes terroristas de la DINA.

El decreto firmado por el general Augusto Pinochet y otros miembros de la junta militar estableció oficialmente la DINA con el «propósito de producir requerimientos de recolección de inteligencia para la formulación de políticas, planes y adopción de medidas requeridas para la seguridad y el desarrollo del país», pero la medida también incluía tres artículos secretos que facultaban a la DINA a operar como una fuerza de policía secreta para vigilar, arrestar, encarcelar y eliminar a cualquier persona considerada opositora al régimen. El nuevo decreto dio «bendición legal/oficial a una organización que ya está plenamente activa», informó el agregado de Defensa de Estados Unidos a Washington. Otros miembros del ejército chileno consideraron la orden de la junta como «los cimientos sobre los que se construirá una fuerza policial tipo Gestapo».

La DINA fue creada como una organización militar fuera de la cadena de mando militar, reportando directamente a Pinochet como jefe de la junta. Como decían los artículos secretos del decreto, la nueva Dirección de Inteligencia Nacional era la «continuación de la Comisión DINA» creada en noviembre de 1973, sólo ocho semanas después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Para cuando se inauguró oficialmente, la DINA ya era la fuerza de seguridad más temida de Chile, si no de toda América Latina. «Hay tres fuentes de poder en Chile», le informó un oficial de inteligencia chileno a un agregado militar estadounidense a principios de 1974: «Pinochet, Dios y la DINA».

Como principal organismo del aparato represivo del régimen, la DINA se hizo tristemente célebre por sus centros secretos de tortura, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas de cientos de civiles y actos de terrorismo internacional. La siniestra fuerza de la policía secreta, según un informe especial del Senado basado en documentos aún clasificados de la CIA, llegó a tener 3.800 oficiales, operativos y personal administrativo —la cifra está mal escrita en el informe como 38.000— con un presupuesto anual de 27 millones de dólares. Según ese estudio, la DINA «se estableció como un brazo de la presidencia, bajo el control directo del presidente Pinochet». El director de la DINA, coronel Manuel Contreras, según la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos, «ha reportado y recibido órdenes únicamente del presidente Pinochet».

A medida que expandía sus operaciones, DINA también recibió apoyo organizativo de la CIA. En febrero de 1974, Pinochet pidió personalmente al subdirector de la CIA, Vernon Walters, que ayudara a la DINA en su «período formativo». Walters organizó un almuerzo para Contreras en la sede de la CIA en Langley, Virginia, a principios de marzo de 1974. A mediados de 1975, la CIA incluyó brevemente al director de la DINA en su nómina como un activo pagado.

Obtenido de una página de la Universidad George Washington.

Compartido con SURCOS por Gerardo Hernández Naranjo.