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Etiqueta: elecciones

Trump, las elecciones de noviembre y el COVID 19. La apuesta por el caos y la limpieza étnica

Vladimir de la Cruz

Con asombro se ha visto, como desde el principio del desarrollo y expansión de la Pandemia del Coronavirus COVID 19, el Presidente Trump, en Estados Unidos, le ha restado importancia, ha retado a las autoridades científicas, de su propio país, en las medidas que hay que tomar, de carácter público y privado para enfrentar la expansión y controlar a los infectados.

Ha impuesto cambios en los mandos científicos que se han atrevido a cuestionarlo, o que sencillamente dan declaraciones científico médicas, que por su naturaleza desdicen lo que el propio Presidente afirma y alardea.

Trump ha desdibujado, sin que la realidad se lo confirme, el impacto de la pandemia, el número de contagiados y el de fallecidos. Para el día de las elecciones, el 3 de noviembre, se calcula que los infectados por la Pandemia, estarán en Estados Unidos alrededor de los 7 millones con casi medio millón de muertos.

Son las propias autoridades de algunos de sus Estados las que se han impuesto la tarea de enfrentar, con decisiones estatales, desde las Gobernaciones o desde las Alcaldías, especialmente las que están en manos del Partido Demócrata, que ha asumido un compromiso con la ciencia, la lucha por detener el impacto de la pandemia, por disminuir contagios y muertes, y por la vida.

Llevamos, desde diciembre hasta hoy, desde cuando se anunció el virus, casi 10 meses, de dicho impacto. Hasta marzo no se llegó a tener claro el impacto mundial, especialmente por la parálisis económica que empezó a producir, por el impacto en el desempleo que generó, por el rompimiento del encadenamiento mundial de las relaciones productivas y comerciales, por la parálisis del movimiento de mercaderías y de personas, con el cese durante semanas de medios de transporte internacional de todo tipo, debido a que esta es una de las fuentes más importantes de transmisión del virus.

Vimos como Trump utilizó, frente a la ciencia, el discurso de usar medicamentos que nada tenían que ver con la detención de la pandemia, y por el contrario, estimuló el uso de medicamentos que, en algunos casos, podían generar otros problemas a quienes los emplearan.

Finalmente, Trump ha tenido que ponerse el bozal, el tapa bocas, para algunos actos, en tanto se acerca el final de la campaña electoral, a escasas siete semanas, con cuatro partidos principales, el Republicano, el Demócrata, el Libertario y el Verde, y 16 partidos más de menor significado, sabiendo que no debe contagiarse ni enfermarse, de manera que lo incapaciten por varios días severamente.

Sin embargo, el bozal y el tapa bocas no le ha impedido seguir hablando, ahora exagerando, de que tendrá la vacuna para millones de personas antes del 3 de noviembre, día de la votación presidencial, de 34 senadores y de toda la Cámara del Congreso, donde arriesga a perder la mayoría que tiene su partido en el Senado. También anunciando que comprará, si pudiera hacerlo, todas las vacunas que se produzcan para su uso inmediato en Estados Unidos.

Con la elección presidencial también hay elecciones legislativas y de gobernadores en algunos Estados. Además, en algunos Estados se ha autorizado para que jóvenes de 16 años puedan votar por primera vez. Por ahora, su esfuerzo en el campo electoral, está en debilitar hasta donde pueda el proceso electoral mismo, restarle confianza a las elecciones, amenazar de que hay en marcha un gran proceso de fraude por parte de los demócratas, por el llamado a votar que hacen, de acuerdo a lo que la ley en Estados Unidos permite, por medio del voto llamado “ausente” y el voto “adelantado”. Estos votos se pueden emitir por correo.

El voto emitido por correo es una opción real y existente en todos los Estados de los Estados Unidos. Se necesita una excusa válida para solicitar esta forma de voto. La excusa válida existente hoy en Estados Unidos es la expansión de la Pandemia, de sus contagios y sus muertes, que es el principal país afectado en toda su magnitud, y la necesidad de no convocar ni hacer aglomeraciones humanas. En los Estados se tiene clara esta causa, para justificar las solicitudes que se hagan, para emitir el voto por correo, y no necesariamente en forma de voto presencial.

El Partido Demócrata ha llamado a quedarse en casa, para resguardar la salud y la vida de los norteamericanos, pero llamando a los electores a emitir su voto por correo, a ejercer el voto ausente y el voto adelantado. El Presidente Trump ha lanzado la gente a la calle. Para las elecciones quiere que menos gente vote por correo. Y promueve, con sus convocatorias y mensajes, reuniones masivas, con el efecto real del contagio, y de muertes.

En el voto adelantado no se requiere una justificación por parte del votante, pero en algunos Estados se requiere que este voto se haga en persona en la Oficina local donde se reciben estos votos. También los ciudadanos norteamericanos pueden votar desde el extranjero.

La dificultad electoral mayor es que en los Estados Unidos cada Estado tiene sus propias reglas electorales, particulares, junto a estas formas nacionales de emitir el voto. Lo que es real es que el Coronavirus ha impuesto la necesidad de que todos los Estados acepten, y faciliten que los ciudadanos puedan emitir su voto en ausencia por medio de Correo.

El Servicio Postal en Estados Unidos es de lo más seguro, eficiente, y rápido que hay. Es un organismo federal independiente. Los delitos que se cometen en este servicio se consideran delitos federales. Su organización es de lo más efectivo, creíble y preciso. Por correo es usual que se hagan pagos y se envíen cheques de cualquier monto. Es tan importante y seguro el Servicio Postal que las direcciones en Estados Unidos se dan y reconocen por las que tiene establecido el sistema postal, en ese país, de la misma manera como operan las licencias de conducir para la identidad de las personas. El servicio de correos es de lo más valorado y sagrado de la vida cotidiana de los estadounidenses, y emplea casi un millón de personas.

Trump ha puesto en duda su credibilidad y confianza, diciendo que por correo lo que se planea es un “fraude por el voto universal”, con todo el propósito de sabotear las elecciones, su resultado. A ello ha agregado que el voto por correo será “catastrófico”, “que nunca se va a saber cuando acaba la elección”, “que el resultado de las lecciones no se va a conocer” en “meses o años” porque las “papeletas se van a desaparecer”, Incluso ha maniobrado con la intención de posponer las elecciones, lo que se ha señalado que constitucional y legalmente no puede hacer.

Los expertos en las votaciones norteamericanas señalan, por los estudios que se han hecho de esos procesos electorales, que la posibilidad de fraude, por voto presencial, es de un 0,0001%, y de voto por correo, es de un 0.0002%, lo que no altera en nada prácticamente ningún proceso electoral.

En su campaña contra el Servicio de Correos Trump ha debilitado sus fondos públicos, hizo despedir miles de trabajadores de esa institución, ha propuesto aumentar las tasas de envío de paquetes hasta un 400%, ha recortado el pago de horas extras, ha establecido interrupción de repartos de paquetes y correspondencia, ha retirado buzones de correos de las ciudades, ha retirado máquinas clasificadoras automáticas de correspondencia de algunas oficinas, y en forma deliberada ha llamado a perder la confianza pública en el servicio de correos, y hasta ha hablado de privatizar el servicio.

Ha nombrado un director en el Servicio de Correos que intencionalmente ha hecho que no funcione bien, con el efecto inmediato de que no puedan cumplir a cabalidad para el día de las elecciones con su trabajo postal, y afectar de esa manera a los votantes que, obligados por la Pandemia no quieren ir a emitir su voto en persona, pudiéndolo hacer por correo, y exigiendo que lo hagan presencialmente, a la par del envío de su voto por correo, provocando de previo, lo que sabe Trump, un atascamiento en el conteo de votos, para que eso, el resultado, en caso de ser parejo, o con poco margen de ventaja para Biden, el resultado que impugnará él, señalando fraude, pase finalmente a la Corte Suprema de Justicia, que tendría la última palabra en definir el resultado, como ya lo hizo, en contra del partido Demócrata, en procesos electorales atrás.

Trump domina, con jueces republicanos la mayoría de la Corte. La reciente muerte de la Jueza demócrata lo está haciendo correr para asegurar su sustitución antes del 3 de noviembre, y fortalecer más la mayoría de jueces republicanos y conservadores.

Esta es quizá la carta que está jugando Trump con más fuerza. Provocar tal incertidumbre en el resultado para que eso lo decida la Corte.

El elector norteamericano no tiene la cultura política electoral de los electores latinoamericanos o europeos. Es baja y por ello casi no se presentan a votar. La Pandemia es un desincentivo para presentarse en urnas, de allí la importancia del voto por correo. Por ello la lucha de Trump por debilitar el Servicio Postal y cuestionarlo desde ya, de antemano, de que es el vehículo del posible fraude que puede sufrir, sabiendo que las encuestas le colocan hasta en 10 puntos de desventaja con Biden, aunque tenga sus zonas fuertes de votantes, a las que motiva a movilizarse el 3 de noviembre. El mismo Trump tiene que usar el voto por correo porque tiene su inscripción electoral en Florida y no en Washington.

El impacto de la Pandemia en la población norteamericana es principalmente en la población pobre, hispana, negra y afroamericana. De todos estos sectores la afroamericana es la mayor afectada. ¿Por qué? Porque tienen las peores condiciones de salud, de habitación, forman parte del desempleo, por la segregación histórica que han sufrido que los ha alejado de las posibilidades reales de servicios públicos buenos y satisfactorios, porque no hay inversiones en las comunidades afroamericanas, por las inequidades sociales a que son sometidos, porque tienen menos seguros de salud, menos ingreso y menos ahorros, porque los trabajadores negros o afroamericanos se ven obligados a seguir trabajando en las calles, en empleos que se realizan en las calles, haciendo trabajos duros y pesados. En este sentido se ha cuestionado la calidad de datos, sobre la Pandemia, que el gobierno de Trump ha saboteado, que no son claros y son manipulados.

Situación similar a la de los afroamericanos sufren los latinos o hispanos en Estados Unidos. A esto suman los ilegales o indocumentados, en Estados Unidos, que son millones. La cifra de muertos en Estados Unidos la disputan latinos y negros. Por número de casos de enfermos los latinos llevan la delantera, seguidos de los negros. Los “blancos” de Estados Unidos representan poco menos del 25% del total de enfermos y de fallecidos.

En la composición poblacional de los Estados Unidos, sobre casi 330 millones de habitantes, 196 millones se consideran blancos, 62 millones hispanos, 48 millones negros y 24 millones de otros grupos étnicos. Entre los hispanos el 62% son mexicanos, 9% centroamericanos y 8 % portorriqueños.

En general, los daños colaterales de la pandemia son la pérdida de empleos, el subempleo, el incremento de trabajos informales, la reducción y pérdida de ingresos y de ahorros, quiebra y cierre de empresas, inseguridad, desatención de las enfermedades crónicas, se han interrumpido parcial o completamente servicios para el tratamiento de la hipertensión; para tratamiento de diabetes y complicaciones relacionadas con la diabetes; para el tratamiento del cáncer y para emergencias cardiovasculares entre otros daños.

Para el Presidente Trump su indiferencia frente al problema de la Pandemia en Estados Unidos, calza con su visión de limpieza étnica que puede ocurrir con la Pandemia, enseñoreándose con negros, afroamericanos, latinos, mexicanos, portorriqueños, estos dos últimos grupos a quienes ha venido atacando, y refiriéndose a ellos despectivamente, desde que asumió la Presidencia. La pandemia le puede disminuir población, no importa en cuanta cantidad de millones, si es necesario, si lo que mueren son negros, afroamericanos, latinos, mexicanos, portorriqueños, y pobres, sobre todo si mueren votantes de estos grupos poblacionales. El aumento de muertos en la población blanca significa apenas un 10%, mientras que en negros es un 32% y en latinos o hispanos un 45%.

A esto apuesta Trump, limpieza étnica como daño colateral de la Pandemia. Es su cifra oculta de muertos. La convocatoria a la apertura y obligatoriedad del curso lectivo, valorando a los maestros como “trabajadores esenciales”, y teniendo claro que los niños serán propagadores silenciosos del Coronavid. La Asociación de Maestros de Estados Unidos ha denunciado que los quieren poner a trabajar sin garantizarles los recursos y las protecciones necesarias para hacerlo de manera segura, sabiendo que los están exponiendo, a maestros y estudiantes, al contagio, la enfermedad y la muerte.

Para Trump el escenario inmediato es el de la mayor apertura en la vida social, económica y educativa de los Estados Unidos, más muertes de afroamericanos y latinos principalmente, menos votantes en contra suya, caos electoral, cuestionamiento de las elecciones por supuestos fraudes ante la Corte Suprema de Justicia, posibilidad de que le atribuyan su triunfo si ese estudio de las elecciones se diferencia por poco margen en favor de Biden… una manera discreta, al estilo Trump, de hacer una autogolpe de Estado para permanecer en el Gobierno…

De resultar así, para el mundo, Trump simbolizará la pandemia mundial de la desglobalización, en todas sus facetas si sigue insistiendo en la ruptura de los procesos globalizadores que se han venido estableciendo de manera especial después de 1990, y tratando de imponerse mundialmente como única potencia, destruyendo el multilateralismo que se ha gestado. En pocas semanas sabremos cuál es el camino a seguir.

(Artículo publicado en Wall Street International Magazine el miércoles 23 de setiembre del 2020 y compartido con SURCOS por el autor).

Ante qué coyuntura internacional nos encontramos en 2020 ¿Habrá elecciones en EE.UU. en noviembre?

Wim Dierckxsens – Walter Formento

Introducción

Las elecciones en Estados Unidos en 2016 fueron una batalla política que cambió el rumbo de la política internacional de Estados Unidos. Esta batalla política tuvo su momento clave en las elecciones donde cuatro grandes actores de poder disputaban la presidencia, de los cuales tres eran fracciones distintas de la oligarquía financiera y una expresaba a los sindicatos y trabajadores.

En el Partido demócrata se expresaba de modo dominante la oligarquía financiera globalista, que constituía el Estado Profundo –Deep State- en el Partido Demócrata y lo controlaba, expresándose en la figuras de Clinton´s y Obama´s. Pero será desafiado por el movimiento de trabajadores organizados en sindicatos y desde los barrios urbanos pobres, que se expresa hoy por Sanders y Osorio Cortes. Esta fracción tuvo todas las condiciones para ganar las internas Demócratas, pero el aparato financiero-electoral opero para que en las elecciones internas indirectas Sanders “sea” derrotado. Todos los datos afirman que Sanders tenía mayoría de electores para ganar la interna, pero que estos fueron comprados y reorientados de modo que se impuso la candidata del estado profundo oligárquico financiero globalista.

En cambio en el Partido Republicano, el estamento de poder profundo del continentalismo financiero –Ted Cruz, Marco Rubio, John Kasic- fue derrotado por Donald Trump. Este expresaba a la oligarquía financiera local-nacional contra el estamento de poder profundo de la oligarquía financiera continentalista, que expresa los intereses de los Bush/Rockefeller/Houston/Dallas/Tea-Party, petróleo y finanzas. Que en la fórmula presidencial se expresó en el vicepresidente Pence y también en los secretarios Tillerson/Pompeo/ Bolton. Trump fue la gran sorpresa, una sorpresa porque pudo imponerse contra el establishment republicano sin que hubiera mayores resistencias a este supuesto extraño.

Este un primer momento, cuando se expresaron los distintos actores políticos, económicos e intereses presentes en cada partido político, esto ya fue una muestra de las nuevas condiciones nacionales e internacionales y las características conflictivas del resultado electoral que sorprendió a “todos”, o casi a todos. Particularmente pone de manifiesto la fragmentación de la oligarquía financiera en Estados Unidos y particularmente la sorpresiva derrota de la oligarquía globalista. Particularmente en un momento donde el planteo del referéndum de febrero de 2016[1], acerca de la salida de Gran Bretaña -Brexit Británico- de la Unión Europea, signaba el momento. Y mostraba también el escenario de crisis en la Unión Europea entre la oligarquía globalista enfrentada a la oligarquía británica y a la oligarquía germana-franco-italiana en la Unión Europea, expresada por el bloque Alemania-Francia-Italia.

El mundo mostraba también a partir de 2014-2016, que nuevos actores mundiales estratégicos multipolares emergían, como multipolarismo político-Económico estratégico –BRICS- y como Dialogo Filosófico-Cultural estratégico de Civilizaciones. Ambos en dialogo y enfrentados a los Unipolarismos Financieros.

En este marco general es que situamos la realidad de Estados Unidos cuando abordamos su situación nacional de pre-guerra civil, que es el modo como se expresa la batalla política entre fracciones de oligarquías financieras en Estados Unidos. Una pre-guerra civil que aparece bajo las formas de puja entre actores populares que se expresan y distinguen desde sus referencias étnico-político-sociales como: afroamericanos (Black-Lifes-Matter), hispanoamericanos, mexicanos, angloamericanos, etc.

Que es un modo distinto de cómo se manifestaron las luchas entre 1961-1973 en una situación similar de crisis mundial, con referencias a sus pertenencias socio-económicas (clases) y organizaciones sindicales y a sus líderes propios (ej.: Martin Luther King, Malcom X, etc.). Donde además, la oligarquía financiera continentalista/tricontinentalista se expresaba en y desde el partido republicano y, la gran burguesía industrialista y el movimiento obrero sindical en el Partido Demócrata.

Por ello, tal vez, la necesidad de los asesinatos del presidente John Kennedy, de Robert, de Martin Luther King, Malcom X y tantos otros por el estado profundo económico-financiero. Hasta que el Partido demócrata quedo subordinado a la oligarquía financiera Globalista (anglo-holandesa) entre 1991-1994 con los Clinton´s y Obama´s. Y el Partido Republicano bajo control del estamento de poder profundo de la oligarquía continentalista norteamericana. Por lo tanto, ambos partidos están bajo control oligárquico financiero unipolar y enfrentados de modo estratégico, porque la oligarquía globalista requiere de la negación de lo nacional o desarticulación de las oligarquías continentales y locales/nacionales para por imponer y actuar en sentido estratégico.

La crisis financiera global que estalla con centro en Estados Unidos entre septiembre de 2001 y 2008, se transformara en crisis sistémica entre septiembre de 2019-marzo de 2020 también con centro en Estados Unidos. Cuando la Oligarquía Financiera Global, transnacionales financieras globales, no pudo imponer sus condiciones a la nación China, mediante la guerra financiera (desde las Cities de Londres, Nueva York y Hong Kong) ni luego mediante la guerra militar irregular (terrorista Otan/Daesh/Isis/etc.) en Siria, para que luego escalara a China, Rusia e India, en su segundo movimiento, mediante la sublevación de la población musulmana en cada país. Entonces, la crisis tomo forma, en 2016-2017 de Brexit golpeando sobre la City de Londres, de Trump-Presidente golpeando sobre la City de Nueva York y de Tiananmen II (2019) golpeando sobre la City de Hong Kong, esta última en una doble acción aparentemente combinada tanto desde Xi Jimping como desde Trump.

En este contexto, emerge la Pandemia Coronavirus -Covid19- que toma forma de crisis sanitaria mundial. Donde ésta, por un lado, impide observar el despliegue de la crisis sistémica y, por otro, también impide observar la crisis energética del petróleo fósil y por carácter transitivo, también del petróleo y gas de esquisto en Estados Unidos, en general, controlado por los intereses globalistas de Chevrón y Obama. Todo lo cual resultara en el fortalecimiento de Rusia y también de Alemania-Francia-Italia en la UE; también de Irán-Rusia-China; también de Irán-China-Egipto-Libia-Rusia. Y luego, permite observar el despliegue de la crisis del petro-dólar como moneda de reserva mundial controlada por el continentalismo, que deviene en Tricontinentalismo norteamericano desde 1971/73. Que en su despliegue desarrolla, permite que emerja y se consolide una fracción desde su seno, como oligarquía global hacia 1987/94.

Esta desde 2018, viene planteando ya su moneda global propia, la Libra (de Facebook) como moneda virtual soportada en el Complejo Estratégico de Inteligencia Artificial -CE/IA- globalista, las GAFAM (FAAMG en inglés). Claro que el CE/IA está en plena disputa entre los intereses Globalistas y los del Contienentalismo Norteamericano, que desarrollo todos los antecedentes de las GAFAM desde 1940-2013 y que a partir de 2013-2020 empieza a ser disputado por la oligarquía globalista.

Esta controló y desarrollo las GAFAM hasta que estalló la crisis sistémica en septiembre de 2019. Desde este momento hasta marzo de 2020, el Contienentalismo Norteamericano articulando con Trump en el gobierno, recupero posiciones en marzo/abril de 2020, hasta el punto donde aparecen signos que las GAFAM están en plena situación de disputa entre ambas fracciones de oligarquía. Esta lucha por el Complejo Estratégico de Inteligencia Artificial es una muestra de la batalla inter-oligárquica en Estados Unidos, que se expresa en las luchas callejeras y en los muertos por Coviv-19. Donde el CE-IA del multipolarismo BRICS, es también parte de esta batalla estratégica en el terreno de la IA, aunque como contradicción externa.

Todo este sistema de intereses y contradicciones es lo que se manifestara y tiene lugar en la batalla electoral por la presidencia de los Estados Unidos en noviembre de 2020 o como suceda. Y nos permite poder abordar su complejidad y la dinámica de los actores estratégicos en pugna.

El Imperio del Caos

En octubre de 2016, un mes antes de las elecciones en EEUU escribimos: “Parece que hemos entrado en el Imperio del Caos, entendido como lo que resulta de la negativa a aceptar el propio declive hegemónico. Parece que Obama lidió con la decadencia de Estados Unidos, como Gorbachov en la ex URSS. La pretensión de California, Hawái y Puerto Rico de separarse de la Unión de Estados (si Trump ganase las elecciones) aparecería como el modo de plantearse incluso la Perestroika en Occidente.

Ante el posible triunfo electoral de Trump (y con las derrotas en el Brexit, en Hong-Kong, en Nueva-York, en Siria, Irán, Libia, etc.), los globalistas que pretenden y necesitan imponer un nuevo orden en el mundo, con un proyecto del Estado Global que estaría por encima de las naciones, e incluso por encima de los EEUU, se encuentra en un momento donde sino pudiese retomar el control de EEUU, por cualquier medio, podría debilitarse de modo cualitativo. Esto en un contexto de crisis de los actores transnacionales unipolares financieros, que es el modo como se expresa principalmente ésta, y de fortalecimiento de los actores nacionales, articulados en lo multipolar/poliédrico y pluriversal que es el otro modo de expresarse. Lo cual lleva la crisis por la puja de poder mundial a un alto nivel de complejidad.

Por el ello, el Globalismo Unipolar para lograr su cometido no puede descartar en este contexto un golpe de estado, la ley marcial para no mencionar la “eliminación física del nuevo presidente”. Consideramos, en Agosto de 2020, que pudimos describir a grandes rasgos y prever en 2016 lo que en estos cuatro años ha sucedido, pero aún faltan los meses de mayor tensión. Entonces ¿Qué más podría suceder durante y qué después de las elecciones de noviembre 2020?

Si los demócratas realmente hubieran tenido la intención de «ganar» en 2016, Hillary Clinton no era la mejor candidata y tal vez podríamos llegar a coincidir que fue la peor opción para disputar contra Trump. El Comité Nacional Demócrata (DNC) manipulo el proceso primario contra Bernie Sanders, como todos sabemos y hemos ya escrito también, lo hicieron hace 4 años y lo volvieron a hacer en 2019. La figura de Hillary fue odiada y no sólo por los conservadores. Aunque todas las encuestas (a menudo realizadas por los globalistas quienes controlan el partido Demócrata) dijeron que Clinton ganaría en forma contundente, nunca hubo gran cantidad de militantes y simpatizantes en los eventos de su campaña. Ella nunca logro mayor impacto más allá del “aparato” comunicacional. Incluso se podría haber pensado que todo fue preparado para que perdiera. La retórica de Trump era claramente anti-globalista y sus llamados a «drenar el pantano» movilizaban y convocaban a simpatizantes y votantes.

Hay que tomar en cuenta que los globalistas elaboran estrategias a más largo plazo que los electorales, es decir no piensan primero en los próximos 4 años de gobierno, esto se deriva luego de definir y establecer lo estratégico del poder. Para que la fracción del Estado profundo globalista pensase que Trump se convierta en presidente, tal vez pensó primero en la “utilidad” de su presidencia como chivo expiatorio del colapso económico que estaba en desarrollo. Tengamos en cuenta que desde la crisis de 2008, la ´economía de mercado´ de los EEUU (una burbuja observada en la Bolsa de Valores) solo se ha sostenido a flote a fuerza de la emisión de dinero sin respaldo, expansión monetaria, realizada por la Reserva Federal -Fed-. La Fed estimulaba con expansión monetaria –crédito- otorgado a bajas y decrecientes tasas de interés para que las principales transnacionales globalistas (GAFAM/FAMAG), lo “invirtieran” en adquisiciones y re-compra de sus propias acciones. Esta política aumentó el precio de las acciones de las mega-transnacionales sin cesar y con ello fomento la centralización de capital, ingresos y riqueza en muy pocos, y cada vez menos, actores financieros transnacionales.

Esta burbuja de “dinero de helicóptero”, emisión sin respaldo, estallaría independientemente de cuánto dinero “fabrique” la Reserva Federal, estallido que podría ser “usado» para desprestigiar y debilitar al presidente Trump, según los Globalistas. En medio del actual confinamiento por Covid-19, están maniobrando para un mayor declive de una economía estadounidense ya debilitada, por su transnacionalización global. Las características propias de la Pandemia permiten que la crisis económica permanezca invisibilizada, en medio de las otras crisis que estallaron (sanitarias, energética, militar, paramilitar, de moneda de reserva, etc.) y siguieron estallando en el primer semestre de 2020.

El hecho es que todo empezó con la Crisis Sistémica de septiembre de 2019[2]. La cual sigue, se profundiza y manifiesta con la Batalla y Crisis por el control de las Tecnológicas –GAFAN– en marzo/abril 2020. Y todo parece como si estuvieran preparando al pueblo y la nación norteamericana (y al mundo) para el colapso que se espera hacer “estallar” antes de las elecciones de noviembre de 2020. Hasta la fecha, las acciones de GAFAN han subido un 35%, desde la crisis bursátil que alcanzó su pico mínimo a mediados de marzo. Las demás empresas que cotizan en la Bolsa de Nueva York (S&P500) vieron bajar sus acciones. Aunque un nuevo colapso bursátil se diera, la centralización de capital real en cada vez menos empresas globalistas transnacionales será un hecho y con ello un mayor control sobre la sociedad y el mundo entero.

Trump ante todo ha sido un presidente antiglobalista y ha logrado avanzar en este objetivo general. Su guerra comercial con China comenzó para obligar a las transnacionales globalistas (GAFAN+Microsoft), que operan con sus plataformas en ese país, regresaran con sus inversiones a Estados Unidos o salir de China. Pero los globalistas, recientemente perdieron el control de la City de Hong Kong, en medio de la “guerra comercial” con Pekín y antes, con el Brexit, la City financiera de Londres perdió el control sobre la UE y Gran Bretaña. Estos hechos han debilitado particularmente a las fuerzas globalistas. Y recientemente se sumó la crisis en la en la City de Nueva York, cuando a partir del 23 de marzo de 2020 la Reserva Federal (Fed) ya no opera sin control político. Cuando Trump (como parte de la oligarquía local/nacionalista) incorporo a la Secretaria del Tesoro (oligarquía continentalista con centro en el Tea Party y Houston/Dallas) en un frente único para limitar a la Fed Globalista, para así poder ya no solo influir, sino decidir sobre la expansión monetaria y también sobre el destino de dichos fondos.

En la misma línea, pero en otro plano, observamos que la OTAN-Globalista ha perdido mucha de su legitimidad en la Unión Europea, “legitimidad”/poder que procedía de imponerse como vencedor en la guerra mundial en 1944-50 e incorporar a Europa occidental (también a Japón) como parte de su Bipolarismo.

Primero fue Alemania, pero ahora Francia aboga por una organización militar netamente europea. Mientras Alemania está presionando para que envíen las tropas fuera de su territorio nacional, Trump mismo ha manifestado que la OTAN es un costo improductivo y sería mejor que regresen a EEUU, las tropas y las bases militares. Este es el cuadro previo a las elecciones y con una agenda globalista de un ´Economic Reset´ (básicamente la sustitución del dólar por una moneda globalista) programado originalmente para la tercera semana de enero de 2021 durante el Foro Económico Mundial, proyecto que ha sufrido contratiempos por lo planteado antes.

Escenarios posibles para las elecciones de 2020

Faltan menos de tres meses para las elecciones nacionales en los Estados Unidos. Cabe esperar que las mentiras y amenazas que emanen de ambos partidos aumenten geométricamente a medida que se acerque la fecha de la votación. Cuando la administración Trump pretendió la reapertura de la economía, los demócratas se manifestaron contrarios a la iniciativa e intentaron explotar en su beneficio las crisis y la pandemia. Como ya señalamos en nuestro artículo anterior[3], los Black Life Matter, que operan en nombre de la justicia social, son conducidos desde la fracción globalista del partido demócrata para generar una ´Revolución de Colores´, con el objetivo de condicionar de modo estructural a Trump, reduciendo sus capacidades de “maniobra”, iniciativa política y económica, en lugar de ser un genuino movimiento emancipatorio.

Las autoridades del partido demócrata han propuesto que las elecciones se realicen por correo local o electrónico, y los republicanos la rechazaron. Porque esto “desalentaría” y/o bloquearía el voto en los sectores sociales de la población proclives a votar a Trump. Pero también por la “posibilidad” de ser tecno-mani-puladas, porque quién controle las capacidades de Inteligencia Artificial / Big-Data controlará también las elecciones. Trump sabe por experiencia propia que la posibilidad de “orientar” elecciones es posible, por los servicios que le “presto” la contratación de Cambrige Analitics para las elecciones de 2016. Ningún partido que resulte perdedor en una elección, no presencial y directa, aceptara los resultados y los impugnará, y el ganador será “acusado” de haber hecho trampa.

Los demócratas presionen también para que los votos se emitan/manejen vía correo local. Por supuesto, tienen una agenda para que sus partidarios se registren en sus respectivos estados y emitan sus votos en el buzón del correo local. El problema fundamental es que no existe un sistema nacional en los Estados Unidos donde registrarse para votar. En Virginia, por ejemplo, se puede registrar y votar sin ningún contacto humano. El proceso de registro se puede realizar llenando un formulario en línea, pero no hay documentos que se presenten que permita certificar la persona, lo que significa que toda la información puede ser falsa. En la ciudad de Nueva York, en agosto todavía estaban luchando para contar las papeletas por correo de las primarias demócratas de junio. En Wisconsin, más de 20.000 papeletas primarias fueron desechadas por inválidas, etc. Unas elecciones por correo local llevaría meses poder obtener un resultado final, sin hablar de las apelaciones.

Se puede suponer que habría condiciones para los debates presenciales entre candidatos, pero éstos expondrían la fragilidad en la salud mental de Biden de modo estructural. Los demócratas harán, y ya hacen, todo lo posible para que no haya debates presenciales entre Trump y Biden. Prefieren que éste solo aparezca ante los grandes medios-plataformas globalistas, si se pudiera en modo pre-grabado/editado, controlados por los demócratas, que hacen campaña a su favor.

Trump en cambio está presionando para que haya múltiples debates presenciales, y en diferentes distritos, incluso plantea que el primero tiene que ser en agosto. La pandemia constituye una excusa para que Joe Biden no esté presente en debates, que a la vez revela la debilidad de su candidatura. Biden, el candidato del Partido Demócrata, padece demencia y al parecer en etapa cuatro, por lo tanto, lleva a pensar que al igual que hace 4 años también ahora podría ser la peor opción electoral, al menos para los demócratas. Si realmente esperan convocar a un amplio espectro de votantes contra Trump.

Por ello, un escenario que se vuelve probable para los grandes intereses financieros globalistas podría ser aquel donde el actual presidente continúe en el cargo. Para lo cual deberían poder estar los “acuerdos” y “condiciones” políticas para realizar elecciones. No hay tiempo, el acto electoral está planteado institucionalmente para el 3 de noviembre. Y debería suceder como máximo el tres de enero de 2021, porque de lo contrario, automáticamente el 20 de enero de 2021[4], a las 12hs, pasaría la presidencia a manos de la presidenta de la cámara de representantes, la pro-globalista Nancy Pelosi. Si bien podría ser una de las opciones de los globalistas, este escenario sería de baja probabilidad porque Trump y la derecha financiera continentalista en el Partido Republicano no aceptarían tal salida.

Para que las fuerzas globalistas analicen “negociar/acordar” con Trump, el escenario donde “faciliten” que éste gobierne por otros cuatro años, deben “crearse” condiciones para debilitar las opciones de Biden. Este escenario tiene ya sus antecedentes, desde el momento en que facilitaron que este se “impusiera” sobre Sanders, utilizando una serie de maniobras y “alquimias” propias del sistema electoral indirecto de Estados Unidos. Por el cual lo dejaron fuera de carrera, cuando era el más probable vencedor en una situación de “normalidad” mínima. El triunfo de Biden en las internas/primarias demócratas, reveló a alguien que ya tenía la fragilidad de salud mental y, además, que ya estaba expuesto a los “negociados” en Ucrania, lo cual permitiría suponer que impusieron a un candidato frágil y probable “perdedor”. Con un acuerdo entre las fuerzas del estado profundo es “posible” realizar unas elecciones electrónicas cuyo resultado a priori esté acordado.

En esta dirección Kissinger[5] ya planteo, en abril de 2020, el escenario de “unidad” a ser aceptado y construido entre las tres grandes fracciones oligárquicas presentes en Estados Unidos. Una realidad institucional, en el marco de la cual debería producirse el acto electoral y, a la vez, garantizarse que ganen ambos: Trump la presidencia y las tres fracciones financieras constituyendo el bloque de poder de gobierno, con sus contradicciones en posición secundaria respecto del oponente principal a acordar: China y el multipolarismo BRICS.

Como ya hemos descripto en la Guerra de Big Data y el ´Muro Tecnológico´[6], el proceso de desconexión de China se ha puesto ya en marcha, desconexión que hace años ya recomendó Samir Amín en China a los dirigentes políticos, como único modo de transición hacia un socialismo democrático. Solo un nuevo bloque de poder financiero en unidad, tiene chances frente a la opción de ceder ante el avance de la China Multipolar que suma a la Rusia (Putin), la India (Modi), más África, Oriente Medio y Sudamérica. Además de una relación que se desarrolla con Alemania y la UE.

Retomando, sin el acuerdo de cúpulas consolidado, los resultados electorales en EEUU jamás podrán ser “aceptados” ni por uno ni por otro partido. Pero independientemente del acuerdo de cúpulas, recordemos que el otro escenario que avanza es aquel del descontento civil, con múltiples focos activos de protesta y con manifestaciones violentas en las calles que han desencadenado el ´caos´, organizado desde arriba y por fuera de lo popular. Esta “violencia social” conducida desde arriba (oligarquías globalistas demócratas), tal vez fuera el prerrequisito para que se lograsen forzar “acuerdos” entre las fracciones oligárquicas financieras en Estados Unidos. Y hayan sido un factor necesario para negociar unas elecciones digitales, bajo el acuerdo que concluya confirmando a Trump en el cargo por cuatro años más. Es decir, un escenario donde es acusado por el electorado demócrata de usurpar el proceso electoral pero sostenido por un acuerdo oligárquico de cúpulas entre las tres oligarquías financieras en Estados Unidos y su poder político-comunicacional-militar. El resultado con Trump ´reelecto´ públicamente, sin ninguna duda sería considerado el peor resultado posible para el caos en las calles. Pero, observando la coyuntura, bien podría ser el único resultado favorable para el núcleo de poder-profundo globalista (el Deep State Democrata).

Si hubiera conducción desde las bases y sin acuerdo de cúpulas, la lucha social podría adquirir un carácter más radical contra las elites en el poder, pero con la mitad de la población dividida en varios bandos este escenario pierde fuerza. Si, en cambio, hubiera una fracción de la oligarquía financiera que quedara fuera del acuerdo de cúpulas, sea cual fuese, esta situación incluso podría avanzar a una probable «guerra civil». Todo esto en la medida que se profundice la lucha por la Casa Blanca y no se incluyan a todos los intereses en juego en un determinado bloque de gobierno y participación en la riqueza.

Esto es más que probable en caso que no haya “acuerdos inclusivos” previos o posteriores. Estados como California, y otros, pueden declararse independientes y hasta puede que Estados Unidos se precipite en una crisis de desintegración nacional desde los estados federales, lo cual sería el más desfavorable de los escenarios no solo para las fuerzas globalistas, sino para el conjunto de las fracciones de oligarquías financieras en Estados Unidos.

Todos tenemos presentes que el objetivo estratégico de los actores e intereses financieros globalistas es precisamente: borrar la soberanía de las naciones, incluso la de Estados Unidos en general. Pero en este momento, su prioridad es conformar un frente oligárquico común en Estados Unidos desde donde confrontar, primero que todo con China, imponiendo un ´Muro Tecnológico´, para frenar y paralizar al multipolarismo-poliédrico BRICS, económico-cultural estratégico. Esta sería la plataforma también para convocar/forzar un re-alineamiento subordinado de la Unión Europea (Alemania-Francia-Italia) y del Asia Pacifico (Japón-Corea del Sur-Indonesia), que están cada vez más cerca de realizar acuerdos con el multipolarismo BRICS.

La perspectiva poselectoral

La batuta de este juego poselectoral, sin embargo, pareciera no estar aun en manos de la élite del Estado-Profundo-Globalista en el Partido Demócrata, sino en manos de la elite del Estado-Profundo-Continentalista Republicano, elites financieras contientalistas que ya articulan con los intereses del nacionalismo oligárquico (oligarquía local de mercado interno) que rodea y se expresa con Trump.

Si estos últimos dos (Nacionalismo y Continentalismo) exigen o afirman soluciones alternativas, como persistir en la lucha contra los globalistas (luchar por el retorno de las inversiones de los Big Five y otras más a EE.UU.) y la seguridad basada en un enfoque multipolar; con el espacio de dialogo internacional abierto con las naciones del mundo multipolar (Pekín/Moscú/etc.) como aliados de coyuntura en el consejo de seguridad de la ONU (la reunión de los 5). Entonces existiría la posibilidad de otro escenario, donde éstos puedan evitar que los globalistas tomen el control del gobierno, con su excluyente proyecto de ´Economic Reset´ para un mundo global más allá de las naciones y de los ciudadanos en el mundo , convertidos en los ´Siervos de la Tierra del siglo XXI´[7].

Pero también es de tener cuidado un escenario donde el continentalismo financiero norteamericano pueda conducir el bloque oligárquico, logrando subordinar al globalismo y al Trump-ismo (nacionalismo oligárquico), forzando el escenario mundial en términos de confrontaciones militares de envergadura el escenario planteado por Kissinger. Sí se orienta hacia una política solo articulando con el continentalismo norteamericano, para derrotar a los globalistas en el partido demócrata, entonces es probable que puedan en la batalla contra el globalismo debilitarlo pero fortaleciendo al continentalismo financiero norteamericano.

Este escenario fortalecería la estrategia de imponer un nuevo bipolarismo mundial hacia ´Otro Siglo Americano´, escenario de baja probabilidad. Donde en el mejor de los casos nos deslizaríamos hacia un mundo nuevamente partido en dos, en un bipolarismo con guerra fría entre Oeste y Este. Este bipolarismo militarista tiene probabilidades reducidas de imponerse pero no nulas y puede desembocar en un escenario catastrófico. Pues, para que avance tiene que poder forzar confrontaciones militaristas y polarizaciones ideológicos-culturares donde se instale el eje Fascismo-Antifascismo. De darse, este sería el peor escenario para los Pueblos, las Naciones y la Humanidad.

Como ya hemos planteado en otros artículos, la prioridad en este contexto es lograr que la paz asegure que el terreno de política sea el escenario donde se deban resolver las diferencias, para que la política presencial sea el terreno donde se deciden y definen las diferencias de intereses y proyectos. No olvidemos que en este momento del desarrollo de todas las capacidades de destrucción masiva, estamos a un paso de que una confrontación militar nos lleve a la destrucción de la Humanidad y de la Vida en el planeta Tierra.

La salida más sensata, pero no garantizada, pareciera ser caminar hacia un nuevo orden mundial de Paz, realmente inclusivo de naciones unidas, con todas las regiones, multipolar y pluriversal en un mundo que reduce a un mínimo posible el espacio para la guerra. La paz mundial tiene también su “precio” cuando China y Rusia, deberían ser solidarios y ayudar incluso a Estados Unidos a salir de su crisis civilizatoria y ya no solo económica. Incluso convocando a Estados Unidos a formar parte del multipolarismo pluriversal. En este escenario Trump y Sanders, la economía real, el Estado, las empresas nacionales norteamericanas y los que viven de su trabajo (ocupados y desocupados) de todos los orígenes étnicos-religiosos son los actores principales.

Bibliografía

Walter Formento y Wim Dierckxsens, Elecciones en EE.UU.: Hillary vs Trump, www.mariwim.info, 5 de noviembre de 2016.

Wim Dierckxsens y Walter Formento, Ante qué coyuntura nos encontramos, www.mariwim.info, 25 de noviembre de 2016.

Brandon Smith, Elección 2020: el peor de los casos es el más probable,

www.Alt-Market.com , 23 de julio de 2020.

James Bovard, ¿Hacemos que Estados Unidos sea Constitucional otra vez? Zero Hedge, 31 de julio de 2020

Philip Giraldi, El fraude electoral es real: el sistema electoral es vulnerable, Fundación Culture Estratégica, 6 de agosto de 2020

Ben Wilson, 1000 de las papeletas de correo una vez que se consideren inválidas ahora ordenadas para ser contadas en NYC, www.SaraACarter.com, 6 de agosto de 220

[1]https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160220_reino_unido_referendo_ue_importancia_decision_wbm

[2] Perestroika: De la caída Soviética a la de Washington – 1989-2020, Wim Dierckxsens, Walter Formento, 18/10/2019. https://www.alainet.org/es/articulo/202728

[3] ¿Revolución de Colores en Estados Unidos?, Wim Dierckxsens y Walter Formento, 21/07/2020. https://www.alainet.org/es/articulo/208002

[4] https://cnnespanol.cnn.com/2020/07/31/por-que-trump-no-tiene-autoridad-para-retrasar-la-eleccion-presidencial/

[5] Pandemia de crisis y coronavirus: Crisis de las transnacionales y el retorno de los Estados nacionales, Wim Dierckxsens, Walter Formento, 21/04/2020. https://www.alainet.org/es/articulo/206048

[6] Nueva guerra fría y muro tecnológico, inteligencia artificial, big data, Wim Dierckxsens, Walter Formento, 31/07/2020. https://www.alainet.org/es/articulo/208207

[7] Esta descripción remite a que los pueblos pueden quedar relegados a ser solo realidad en su terruño pero quedarían excluidos de y reducidos a participar de los espacios públicos de decisión política incluso de los espacios indirectos a los cuales ya los relego el sistema representativo formal. Asociándolo a la historia de los seres humanos durante el feudalismo reducidos a ser solo siervos atados a la tierra y vendidos con ella, como los instrumentos de labranza y el ganado, del señor feudal que los tenía en propiedad, como ´animales parlantes´.

 

*Imagen ilustrativa: https://us.as.com/

Documento compartido con SURCOS por Arnoldo Mora Rodríguez.

El progresismo social es la bandera fundamental de la próxima campaña electoral

Vladimir de la Cruz

Me señalan algunos amigos, a propósito de un anterior artículo, que todavía es temprano para analizar y ver el horizonte de las elecciones del 2022, que falta tiempo para que cuadren mejor los escenarios partidarios, y que todavía no se ven candidatos…

No es cierto, para mí, que sea relativamente temprano. En Costa Rica al terminar un proceso electoral, inmediatamente queda preñado el siguiente. Los óvulos y espermatozoides políticos se activan, algunos pegan tan rápido como ha asumido el nuevo gobernante, y empiezan en su difícil labor de gestación. Algunos son gestaciones fallidas que no maduran como embriones y fetos políticos, y se interrumpen en su embarazo político, o abortan naturalmente, y otros terminan de nacer en posibilidad de aspirar a la presidencia en el siguiente ciclo electoral. El crecimiento de estos que logran pegar o surgir no es fácil. Es también muy duro y algunos mueren infantes, adolescentes o jóvenes, en ese proceso, que en este caso es una edad que se mide en pocos meses. Otros logran su mayoría de edad sin éxito y pocos son los que finalmente culminan con la nominación presidencial de algún partido, especialmente de los grandes e históricos, no de los partidos que tienen rasgos muy personales, y que giran alrededor de una persona particularmente como hay algunos en el país.

En Costa Rica no hay tregua política electoral. No hay descanso político electoral entre una campaña nacional y otra. Los políticos no pueden descansar ni replegarse. Cualquier descanso o repliegue puede significar una sustitución. En política no hay espacios vacíos, alguien los llena.

Quien aspira a la Presidencia de la República con propósito de llegar a ocupar esa alta distinción no puede dejar espacios de tiempo, ni de lugar, en su lucha y objetivo de vida político, porque efectivamente alguna otra persona, de sus propias tiendas políticas, le puede superar y sustituir, o aparecerle como contrincante, sobre todo si lo encuentra débil en su aspiración.

Hoy además, por las elecciones de medio período para elegir alcaldes y consejos municipales, se activan las fuerzas políticas partidarias en todo el territorio nacional, porque hay que elegir en los 82 cantones más de 5000 funcionarios municipales, que son auténticos líderes políticos regionales, cantonales o comunales, que responden a los diversos partidos políticos, y muchos de ellos también responden a esos posibles candidatos presidenciales, que silenciosamente se mueven preparando sus baluartes y apoyos logísticos cantonales para la siguiente campaña electoral.

La campaña electoral municipal mueve las hormonas políticas desde la asunción del nuevo gobierno hasta las elecciones cantonales, de manera que no deja de haber movimiento y agitación política. Lo vimos en las recientes elecciones donde hubo una gran participación de partidos políticos cantonales y con relativo éxito. Igualmente vimos un fracaso electoral de partidos grandes y tradicionales, que incluso tienen diputados, pero que en las municipales les fue mal.

De alguna manera estas elecciones municipales son las bases de trabajo visibles para la siguiente campaña nacional. Por ello también tienen su importancia y obliga a los partidos a valorarlas para corregir lo que tengan que corregir con miras a la siguiente campaña electoral nacional.

Los aspirantes a la Presidencia de la República, de los partidos que logran elegir regidores, munícipes y alcaldes, luchan por tenerlos de su lado, como elementos muy importantes, como motores locales de la campaña nacional. Además, algunos de estos líderes municipales se ven a sí mismos proyectados hacia el futuro como posibles candidatos a diputados y a desarrollar una carrera política pública más activa. Igualmente, de la Asamblea Legislativa se proyectan hacia ministerios, viceministerios, juntas directivas de las instituciones públicas, puestos en servicio exterior y otras posibilidades que brinda el espacio político nacional.

El otro elemento que hace que el proceso político esté preñado desde el origen de instalación del nuevo gobierno hasta su término, con la siguiente campaña electoral, es el escenario legislativo, con sus 57 diputados, respondiendo a los diferentes partidos que representan.

El escenario legislativo es altamente politizado. Los diputados representan partidos políticos vivos y activos en la Política Nacional. Por el papel que tienen, durante seis meses al año, en las sesiones parlamentarias ordinarias, por su propia iniciativa y por las de sus partidos, impulsan proyectos de ley con lo cual tratan de darle contenido a sus promesas de campaña electoral y de los programas electorales que agitaron en las elecciones para lograr los votos. Son también cierta imagen de gobierno de lo que desearían impulsar si estuvieran en el ejercicio del Poder Ejecutivo.

La politización mayor del escenario legislativo se da en cada sesión parlamentaria cuando los diputados tienen un tiempo dispuesto para el llamado “control político”, que es cuando diariamente tienen la posibilidad de criticar al Gobierno y a todos los funcionarios públicos, y tienen la posibilidad de cuestionar sus actuaciones y de llamarlos a “rendir cuentas” ante los diputados o ante comisiones investigadoras parlamentarias que se instalan para esos efectos.

El blanco de esta lucha es principalmente el Poder Ejecutivo, representado por el Presidente de la República y sus vicepresidencias, y por los Ministros y sus actuaciones institucionales. Estos son los ojos de las tormentas políticas diarias, así como de chaparrones y lloviznan que siempre tienen. Por eso la actividad política no cesa, ni tampoco la electoral. Solo que la electoral adquiere a veces la forma de una laguna de aguas mansas, y aparentemente muy mansas, y casi plana, sin movimiento en su superficie, pero debajo de ella tiene profundas y agitadas corrientes de agua, que muchas veces terminan en verdaderos remolinos. Así es el mundo político.

En cuanto a que no hay candidatos a la vista, no estoy de acuerdo. Existen, respiran y trashuman. Los hay y no pocos lo que ya empiezan a moverse. En el Partido Liberación Nacional están de los candidatos nacionales Antonio Alvarez, que según me han dicho aspirará a la Presidencia si las encuestas de alguna manera lo repuntan, José María Figueres, que no oculta su deseo de volver a aspirar a esa candidatura presidencial. De estos dos más conservador y menos socialdemócrata es Antonio Alvarez. José María al menos hace alarde de sus posiciones socialdemócratas y su mensaje es más “progresista” y menos “conservador” que el de Antonio Alvarez. En el caso de José María no le veo posibilidades si no está en Costa Rica por lo menos de manera dedicada a su precampaña. No puede ser candidato viviendo fuera del país. Requiere su presencia por lo menos tres semanas por mes este año y a tiempo completo el próximo. Todos los candidatos de Liberación en este sentido le llevan ventaja al estar en el país. En Liberación Nacional están también Fernando Zamora, el ex Secretario General, muy apuntado en su lucha presidencial, pero muy “conservador” en sus planteamientos políticos, y más parece “socialcristiano” que socialdemócrata. Está trabajando duro y moviéndose por el territorio nacional. Está Guillermo Constenla, ex presidente del Partido Liberación Nacional, que no hace sentir sus pasos aún, pero dejó la presidencia del INS para vincularse a la lucha interna por la Presidencia. A nivel legislativo están los diputados Roberto Thompson y Carlos Ricardo Benavides. De estos a Carlos Ricardo es quien más le veo la fuerza para aspirar a la Presidencia, y en posibilidad de derrotar a los demás candidatos internos, en mucho dependiendo de su labor legislativa este año y el próximo.

En la Unidad Social Cristiana destaca Pedro Muñoz por su papel parlamentario, en esa lucha presidencial, tratando de controlar las estructuras del partido por sus dirigentes intermedios. Allí también, a la sombra por ahora, Rodolfo Piza que seguirá siendo el faro definitorio de esa candidatura presidencial mientras públicamente no renuncie a ella. Pero, igual que José María Figueres tiene que estar en el país al menos a finales de este año lo más, para amarrar los hilos internos de la Unidad Social Cristiana.

Si no fructifica, el llamado de Pedro Muñoz a la unidad del centro derecha en coalición de todos los grupos cristianos, tendrá que pelearla internamente. Y, si es en coalición electoral no le veo como el representante de esa coalición.

En el Frente Amplio solo vislumbro, por ahora, al diputado José María Villalta, que no tiene contrincante parlamentario ni partidario a la vista. Volverá a repetir su doble candidatura de diputado actual y candidato presidencial, sin el entorno y contexto nacional de la campaña del 2014 de la que resultó victorioso.

En el Partido Acción Ciudadana, hasta ahora, solo el diputado Welmer Ramos se menciona en posibilidad de aspirar a encabezar a ese partido en las próximas elecciones. Pero en ese Partido esto está todavía muy verde. Otros posibles candidatos hay que esperarlos hasta principios del próximo año para ver si renuncian a sus puestos públicos para poder aspirar a la candidatura.

Entre los partidos cristianos están Fabricio Alvarado, que es único en su partido y Carlos Avendaño que también parece único en el suyo. El Presidente legislativo actual dicen que aspira a pelear una de estas candidaturas.

El Partido Republicano Social Cristiano de permanecer solo tendrá de nuevo al Dr. Hernández de candidato. En coalición socialcristiana y de cristianos no lo veo encabezando la plana.

En los libertarios el que sobresale es Eli Feinzaig como el más representativo de estas tendencias político ideológicas.

Los troskistas probablemente de nuevo repitan con su candidato de la elección del 2018 que se desempeñó muy bien en la campaña. El Partido Nueva Generación postulará a la presidencia a Sergio Mena, que es el amo y señor en ese Partido, que la viene trabajando con giras y con programas radiales, con planteamientos muy “conservadores”, que no tienen nada que ver con las nuevas generaciones, o con la “nueva generación”. El conservadurismo mostrado en la última campaña mucho lo quemó.

Para algunos de estos personajes y partidos que se ven en los grupos cristianos no católicos es muy difícil pelearles sus nichos electorales, que manejan con sus mas de 4000 templos y locales religiosos que tienen en todo el país. Pero, como quedó demostrado en las elecciones municipales, estos grupos sin un tema nacional, como el que tuvieron en la campaña del 2018, poco tienen que hacer.

El mundo, en general, avanza hacia el progresismo social. Esta es la bandera fundamental para agitar en la próxima campaña electoral, con mira a los nuevos votantes, a los votantes menores de 40 años, que será un tercio de la población votante, y a la población nacional que poco a poco ha ido aceptando los cambios que en materia de Derechos Humanos se han ido consolidando en el país, con miras a la población mayor, y de adultos mayores, que será más de un tercio de la población votante, que requieren más apoyo institucional y especialmente la protección de la clase media, que ha sido duramente golpeada, con las políticas que se han venido impulsando relacionadas con ingresos, “congelamiento” real de salarios y de pensiones.

UCR: Las mujeres votan más que los hombres en Costa Rica

  • Edad, estado civil y género son algunos de los factores que más influyen en la intención de voto de los ciudadanos costarricenses

La investigación realizada por Alfaro reveló que las mujeres con edad avanzada acuden más a ejercer el sufragio. Foto: Róger Bolaños Vargas.

Las mujeres votan más que los hombres, la ciudadanía entre 40 y 65 acude más a las urnas que los jóvenes y quienes viven en pareja ejercen con mayor regularidad el sufragio respecto a las personas solteras. Así lo revela el análisis de las cinco elecciones presidenciales costarricenses entre 1994 y 2010.

Estos datos fueron recopilados y analizados durante los últimos ocho años por el politólogo Ronald Alfaro Redondo, quien es investigador del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Para el desarrollo de este trabajo, Alfaro tomó en cuenta no solo el número de personas que votaron y no votaron a lo largo de 16 años, sino que también consideró datos de contexto, como ubicación geográfica, género, estado civil y edad de la población.

El investigador asegura que el principal interés para efectuar este estudio fue entender las razones por las cuales se ha reducido la asistencia a las urnas de elección presidencial en Costa Rica, tal como está ocurriendo en otras de las democracias más estables del mundo.

“En las democracias del mundo hemos visto, en un largo período, una reducción en la concurrencia a las urnas. Por tanto, uno tiene que buscar explicaciones de por qué esto ocurre y por qué pasa en diferentes contextos, hay que analizar las fuerzas detrás de esos comportamientos”, apuntó el politólogo.

De acuerdo con Alfaro, los datos recabados revelan, además, que las personas con mayor edad y casadas son quienes acuden más a las urnas, hecho que se atribuye a una madurez que les permite entender la importancia del sufragio.

“Es el ciclo de vida de las personas, conforme un individuo va envejeciendo adopta roles de adulto. La gente conforme envejece adquiere interés por la política y entiende que la política tiene implicaciones en su vida cotidiana, entonces actúa en consecuencia”, afirmó el académico.

Las madres influyen en el ejercicio electoral de sus hijos e hijas

La investigación de Alfaro mostró que las mujeres han tomado desde la mitad de la década de los noventa, y de forma progresiva, un rol más activo en la política costarricense. Incluso, actualmente, asisten más a las urnas que los hombres.

“El caso de Costa Rica es muy interesante, las mujeres aquí votan más que los hombres y eso tiene que ver con conquistas como el voto femenino y otras luchas sociales. Fue desde mitad de la década de los noventa que la mujer empezó a superar al hombre”, expuso el académico.

Sin embargo, la influencia de las mujeres va más allá de presentarse a las urnas. Para llevar a cabo el análisis, Alfaro tomó en consideración la influencia de los padres y madres de familia en la intención de votar de sus hijos e hijas.

“Los progenitores tienen un rol muy importante en la socialización política de sus hijos e hijas. Son un ejemplo determinante para el futuro comportamiento de sus descendientes, quienes si ven que sus padres son poco participativos van a replicar ese ejemplo”, señaló el investigador.

Uno de los hallazgos más llamativos para Alfaro fue encontrar que las mujeres son más influyentes que los hombres como agentes de socialización política para sus hijos e hijas, lo cual a la larga ocasiona que las madres impacten —en mayor medida que los padres— el comportamiento.

“La madre tiene un rol muy biológico y natural con sus hijos, y en la política ese efecto es determinante. Esto quiere decir que las mujeres tienen un rol muy determinante en la política. Las madres son agentes socializadores dominantes, en comparación con los padres”, apuntó Alfaro.

No obstante, el politólogo remarca que la influencia de los progenitores es mayor cuando los votantes se encuentran en etapas tempranas de su participación electoral y disminuye conforme van apareciendo nuevas alternativas políticas y los votantes van creciendo.

Alfaro plasma en su libro Divide y votarás el resultado de once años de investigación política. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La polarización política es el principal motivo de los costarricenses para ir a votar

El estudio de Alfaro, que se publicó bajo el título Divide y votarás, profundiza en el fenómeno de la polarización como medio que moviliza políticamente a la ciudadanía costarricense, sobre todo en la última década.

De acuerdo con el académico, unas votaciones polarizadas pueden animar a los ciudadanos a acercarse a las urnas, pues existe una clara separación entre los partidos contendientes y, además, para los votantes es más sencillo decidir si votar por uno u otro partido.

“A la polarización normalmente se le atribuyen cualidades negativas, pero al menos para la participación electoral es el principal estimulador. Lo que pasa es que mucha polarización puede ser muy riesgosa. La democracia tiene que encontrar ese equilibrio”, subrayó el investigador.

Alfaro asegura que el fenómeno de la polarización es propio de las democracias, sin embargo, la clave está en manejar adecuadamente los conflictos que puedan surgir en el camino de maduración de la política electoral.

“En las democracias, el conflicto es inherente, siempre va a estar presente. El tema es manejar ese conflicto, no podemos dejar que la polarización desestabilice el sistema político”, concluyó Alfaro.

 

Róger Bolaños Vargas

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Piden nulidad de elecciones en la UNED

El candidato al Consejo Universitario de la UNED, Rafael López Alfaro, fundamentó ante el Tribunal Electoral Universitario de esa casa de enseñanza superior su petición de nulidad de las elecciones realizadas a inicios de julio.

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La regresión política en Brasil

Por: Alberto J. Olvera

 

La imparable carrera de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil requiere una explicación no convencional. Estamos frente a un caso cuyo parecido más cercano es el del presidente Rodrigo Duterte en Filipinas, quien a dos años de gobierno mantiene una alta popularidad. Ambos personajes, fascistoides y brutales, comparten una capacidad: han sabido reconocer el profundo enojo y la enorme angustia del electorado y han construido un lenguaje político abiertamente transgresor que apela a las ansiedades y a las esperanzas de una ciudadanía desesperada.

Tanto Duterte como Bolsonaro dicen lo que mucha gente quisiera decir pero no puede; expresan en forma radical el rechazo a un orden político elitista que ha agotado sus capacidades hegemónicas; con su lenguaje violento y provocador rompen con el discurso de una elite política que a los ojos de buena parte de la ciudadanía ha perdido toda autoridad moral.

Brasil vive un fin de ciclo, el de la redemocratización que empezó en 1986, dio lugar a la constitución democrática de 1988 y creó un sistema político disfuncional de origen, basado en el transfuguismo de las élites políticas, el oportunismo descarado de los partidos que siempre participaron en las coaliciones gobernantes -el PSDB y el PMDB-y en la corrupción sistémica del congreso brasileño, dentro del cual ningún partido podía tener una mayoría que le permitiera gobernar en solitario. El largo ciclo de gobierno del Partido de los Trabajadores trajo más justicia social, pero radicalizó los defectos del sistema político, en una época en la cual la corrupción se hizo más notoria e intolerable. La situación hizo crisis cuando un poder judicial empoderado y politizado atacó la corrupción en una forma tal que sólo podía conducir a la destrucción del sistema político mismo.

Los partidos oportunistas brasileños terminaron suicidándose al pensar que podían deshacerse del PT por medio del escándalo de corrupción sin sacrificarse ellos mismos. El pobre desempeño del PSDB y del PMDB en las elecciones pasadas demuestra que el rechazo que sufren es más grande que el que padece el PT.

El descrédito de los partidos y de sus líderes ha coincidido con una crisis económica que ha causado desempleo, una terrible crisis fiscal y una sorda guerra distributiva que ha radicalizado los históricos enconos de clase, raza, género y región. El brutal populismo penal de Bolsonaro se corresponde en este momento con la desesperación generalizada por el incremento de la delincuencia común y de la miseria en las calles. El militarismo, el machismo y la antipolítica se oyen bien en los oídos de ciudadanos que se sienten acosados en su vida diaria tanto por un gobierno incompetente y corrupto como por otros ciudadanos a quienes las elites les quieren negar su condición de iguales: los muy pobres, los negros, las mujeres insurgentes.

El ascenso de las iglesias pentecostales en Brasil y en general en América Latina es un reflejo de una crisis de valores y normas que una parte de la sociedad vive como una crisis de identidad. Y en esos momentos de ruptura del orden político y moral se busca refugio en las instituciones y símbolos de un pasado mitologizado: en el caso de Brasil, en la nostalgia del régimen militar, resignificado por Bolsonaro como una época de progreso y paz, así como en la restauración de los valores cristianos tradicionales.

Bolsonaro ha encontrado la coyuntura perfecta para presentarse como un outsider, aunque no lo sea. Tiene a su favor el rechazo a los partidos políticos, a sus lenguajes, a sus prácticas políticas, a sus líderes, vistos por la mayoría como una casta que ha causado un desastre nacional. Bolsonaro, el patético líder del momento, es apenas el vehículo de una profunda frustración colectiva y de un deseo de castigo que va más allá de toda racionalidad.

La democracia brasileña, la más grande de América Latina, está en grave peligro. Sea cual sea el desenlace de la elección, el sistema político deberá ser reconstruido desde sus cimientos. Nuevos partidos y nuevos liderazgos políticos son necesarios. La pregunta es cuál será el costo de ese proceso y quienes sus protagonistas. Por ahora, no hay atisbos de autocrítica en una clase política que ha logrado autodestruirse a la vista de todos y sin que se diera cuenta de ello.

 

*Imagen con fines ilustrativos tomada de http://www.nuevospapeles.com

Compartido con SURCOS por Alberto Rojas Rojas y Carlos Campos Rojas.

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Golpe y elecciones en Brasil: una mirada psicopolítica – Bruno Simoes

Ante el ascenso de los sectores de ultraderecha, neofascistas, en Brasil, el Departamento Ecuménico de Investigaciones nos propone este diálogo como urgente y necesario, para ampliar la comprensión de la situación geopolítica en la región.

El DEI invita a la charla con el Dr. Bruno Simoes: «Golpe y elecciones en Brasil. Una mirada psicopolítica«, el próximo martes 16 de octubre a las 6 p.m. en la sala de audiovisuales, primer piso, de la Biblioteca Eugenio Fonseca Tortós (Universidad de Costa Rica, sede Rodrigo Facio- Montes de Oca).

La entrada es libre.

 

Información compartida por Departamento Ecuménico de Investigaciones, DEI.

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La victoria pirrica de la oligarquía

Por Carlos Meneses Reyes

 

En Colombia ganó la presidencia de la República un representante del bloque de poder oligárquico. Triunfó el continuismo de un modelo económico neoliberal a tono con la estructura de inversión de un Narco Para Estado. Se impuso la continuidad y lo aplauden los corruptos, detentadores de la Administración Pública. Impera un modelo extractivista de las riquezas naturales, y las fauces de la ferocidad inversionista de las depredadoras multinacionales que se mueven – como “Pedro por su casa”-en los territorios de las desmovilizadas farc, aplauden la acción de la traición del establecimiento a las insurgencias que, de buena fe y acorde con la observancia internacional, confiaron en un sistema político matrero e indecente. Ganaron los de siempre contra los que pierden siempre. Perdieron los que mueren sin asistencia en las puertas de lo que fueron los hospitales públicos, hoy privatizados, de inconmensurable valor, entregados a las mafias blancas del capital privado, los jóvenes y los padres de quienes soportan préstamos y no podrán entrar a la universidad pública y popular, puesto que los recursos oficiales son entregados para el buen funcionamiento “científico” de las universidades privadas. Perdieron los jóvenes rurales que engrosaran las fuentes de empleo de las fuerzas armadas, cuales maquinaria voraz de guerra en Latinoamérica, ante la permanencia de un servicio militar obligatorio y extorsivo y la potencialidad de niveles de elevación del conflicto armado interno. De jolgorio quienes ayudan a la permanencia de los fatídicos Tratados de Libre Comercio desiguales con Colombia, la permanencia de las bases y los efectivos militares estadounidenses, quienes abogaron por la suspensión de Colombia de la UNASUR, para conspirar abiertamente contra el gobierno venezolano. Quienes precipitaron a Colombia a la OCDE y en brazos de la OTAN, acorde con la teoría del enemigo interno, el gigantismo del ejército nacional y la expansión territorial del imperio para dominar la Amazonía. En el país festejan los de siempre, quienes no ajenos a despropósitos de creerse con un “mandato claro” en beneficios de sus intereses revivirán el conflicto armado interno, político, militar, económico, ecológico. Los del capital financiero parasitario y explotador que usufructúan el fruto del trabajo honrado, privando la posibilidad de ahorro y bienestar. Acaparan los fondos públicos de pensiones impidiendo un disfrute de cesantía digna. Los latifundistas, terratenientes y casa tenientes, que engordan el patrimonio improductivo y desconocen la función social de la propiedad, que implica obligaciones, conforme al espíritu constitucional vigente de 1991. Brindan los fundamentalistas religiosos de la tradición en una sociedad excluyente a las determinaciones de la libre personalidad, la escogencia de sexo y respeto por la comunidad LGTB. Están de jolgorios los sub judice de cuello blanco y crímenes de lesa humanidad, que esperan la reunificación de las altas cortes para continuar disfrutando de impunidad; puesto que los ex insurgentes están sometidos, el generalato colombiano y los terceros coparticipes en el conflicto armado interno, sindicados de crímenes de lesa humanidad, esperan la definición autónoma, e inescindible de una JEP que les atormenta. Festejan los que derrotaron a las negritudes, a los mestizos, a los pobres, a los indígenas, a los obreros, a los campesinos, a los líderes sociales, populares, sindicales, comunales, ambientalistas. Quienes desconocieron el llamado de solidaridad internacional de personalidades, filósofos, economistas, científicos, cientistas sociales, de una intelectualidad cosmogónica que subsumen el padecimiento de un pueblo para conjurar el caos y la incertidumbre en un mundo de inequidades, en búsqueda civilizada a extirpar, tantos padecimientos del pueblo colombiano.

¿QUÉ VENDRA?

De todas formas, el panorama político de Colombia ha cambiado. La social democracia liberal desvaneció y se integró a la derecha. El Liberalismo dejó de existir en Colombia. El MOIR con Robledo y el tal Fajardo se pusieron al lado de los que vencieron al pueblo. Si el Polo Democrático Alternativo no se autocritica y purga internamente, desaparece. Los Verdes no se ubicaron hacia la izquierda. Los Progresistas se corrieron hacia el centro. La tendencia de los candidatos del bloque de poder oligárquico: Duque, Vargas Lleras, De La Calle, Fajardo, confluyeron tácticamente. El discurso del centro y derecha tomó auge, con la distinción que el bloque de poder oligárquico no matiza en tendencias y consolida la vigencia de una hegemonía de partido único de derecha. Hasta ahora habrá una verdadera oposición al sistema; pero carente de un partido político de masas, oteando el reto de las próximas elecciones de Alcaldías y consejos en que las oligarquías locales y militaristas- no así triunfantes absolutas en las grandes ciudades- cuentan con inconmensurables recursos de corrupción y del narcotráfico y con la existencia de un sistema electoral que le garantizará el dominio y ejercicio de los poderes locales. De otro lado, los incontables, quienes expresan el pensamiento de la izquierda revolucionaria NO armada y aquellos que permanecerán en la opción de la lucha armada por la consecución del poder por ese medio incivilizado y que les inspira el derecho universal de rebelión de los pueblos, contra las injusticas empotradas de un régimen neoliberal, sumiso al imperio, militarista, expansionista y salvaje. En ese sentido aceptemos la distinción entre la izquierda legal y la izquierda ilegal dentro de los elementos de distinción analítica de la compleja situación colombiana plasmada, un día después de una decisión electoral en que en cualquier país del mundo los corruptos (genocidas) son destituidos y en Colombia en cambio son entronizados.

Se demostró la eficacia del andamiaje electorero corrupto, anacrónico y condicionante del sistema electoral para perpetuarse en el poder. En forma insolente e insultante para la opinión nacional e internacional comenzó la emisión de boletines electorales cuando, aún en vivo, las cadenas televisivas registraban entrevistas a los jurados in situ, preguntando sobre la labor del conteo, manifestando que duraría en esa labor, cada mesa unos 20 minutos o más. Resulta ofensiva la arrogante presentación por parte de la Registraduría de conteo de millones de votos en menos de un cuarto de hora. Es despectivo que ab initio, en la mediática dictatorial, al lado de los guarismos anunciados, la fotografía del candidato Petro aparezca con una fisonomía o rostro de derrotado o afligido y la del Duque retocada, maquillada y su nariz (“el hocico del oso” de la derecha como lo indicó el hiriente expresidente Ernesto Samper) reluciente, aguileña y respingada. Resultó una prueba de fuego para el movimiento popular y revolucionario aceptar esa segunda vuelta electoral pese a todos los entuertos y falencias observadas durante la primera vuelta. Ante la no implementación de la Reforma Electoral, Rebelion.org publicó, en el mes de julio de 2017, mi artículo sobe la Imperiosa Necesidad de Aplazar las elecciones de 2018, demandándose, para entonces, la aplicación de conmoción interna por parte presidencial, ante la inminencia del saboteo a los Acuerdos de La Habana. Pero todo resultó ser hábil maniobra del jugador de póker Santos. (Una de las mil observaciones que se le hacen a la incapacidad política del Secretariado de las antiguas farc-ep, para sortear, a futuro, el manejo del brioso corcel de la implementación). La sola firma no valía.

Loable el discurso de reconocimiento institucional del candidato Petro. Ya no es el caudillo presidenciable, ahora se erige en el Dirigente de su pueblo. Sobre el elegido Duque, quien tendrá que alejarse de sus conmilones de camarilla corrupta tradicional, para alcanzar un mínimo respeto de los gobernados. Electo o escogido por siniestro personaje, resultó elegido en toda la acepción irregular del verbo. 8 millones de votos de imperiosa potencialidad de actividad política en las calles serán su prueba de fuego en los llamados primeros cien días de su gobierno. Anunció la Seguridad para los colombianos, pero en el imaginario popular significa la seguridad a los latifundistas terratenientes y explotadores de todos los pelambres, para continuar disfrutando de los privilegios de casta en el segundo país más inequitativo del planeta. El panorama de las disidencias armadas, que en modo alguno nos vengan con el cuento, son carteles de la droga, repuntan la gravedad y ahondamiento del conflicto armado que persiste en el país.

¡Entonces concluimos que fue lo que se ganó la oligarquía colombiana y que tanto lo que perdió el movimiento popular!

 

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Talleres de junio en el CEDI: el Fenómeno Neopentecostal y las Elecciones 2018 en Costa Rica

El CEDI le recuerda la continuación de los Talleres de la Serie Religión y Política, los días sábado 16 de junio de 9 a.m. a 4 p.m. y domingo 17 de junio de 9 a.m. a 1 p.m.

  • Taller el Fenómeno Neopentecostal y las Elecciones 2018 en Costa Rica, con la participación de los expositores Andrey Pienda y Alberto Rojas; moderador Juan Manuel Fajardo.
  • Taller Religión y Elecciones 2018 en Costa Rica, con los y las expositoras Esteban Arias, María Laura Fernández, Marielos Araya y Priscila Barredo; moderador Jorge Arturo Chaves.

 

Todos los detalles en el Flip, enlace siguiente:

https://www.flipsnack.com/jachaves/flip-talleres-16-17-junio-2o18.html

 

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Colombia: impresiones acerca del resultado electoral

Por Carlos Meneses Reyes

 

La politología aplica la polarización como la situación o proceso en que la opinión pública se divide en dos extremos opuestos. Ese no es el caso en Colombia. Lo de la “polarización” resulta un sofisma de distracción. El resultado electoral expresa una significación de la lucha de clases en el país. Por Petro votaron los del sin carro. Los del almuerzo “corrientazo”. Los que esperan Salud popular y educación no privatizada. Los segregados por etnicidad, negros, indígenas, minorías. Los liberados por su decisión de sexo y libre juego de la personalidad. Los que sienten vergüenza por la pisoteada soberanía nacional y el saqueo extractivo de los recursos contra los animales y contra la naturaleza. A los que les pensionan y olvidan y dan un miserable salario mínimo y los explotan doce horas. A los marginados y aislados de la comunidad que ubican como en guetos y bajo la chocante discriminación de estratos en las ciudades. Por Duque votaron, los de las castas privilegiadas. Quienes cual sanguijuelas se aprovechan del Establecimiento público: como las familias de los politiqueros y militares de carrera, que mejoran fortuna, prosperan, de las mieles del erario público y de la rapacidad del conflicto armado interno, el cual desean perpetuar. Los Uribeños reales, puesto que “otros” son los desposeídos y engañados, que votan por ellos. Los que pusieron el dinero para su campaña. Las señoras emperifolladas, adornadas, con el dedo “popo” parado, que todo les hiede y discriminan a doquier, si no es blanco, bonito o espigado. Por Duque votaron quienes cuando escuchan estas verdades califican a los demás como resentidos sociales.

La suma de los resultados electorales de Petro, Fajardo y De La Calle demuestran otra realidad: la de una Colombia que desea lo alternativo, el cambio. La que detesta a los partidos tradicionales y las practicas politiqueras de caciques y maquinarias que fueron enterradas. Demuestran que suman la mayoría por la conquista de lo Alternativo en lo político, militar, económico, social.

La segunda vuelta dibuja un panorama diverso a los de “pactos de gobierno”; etapa esta infructuosamente desaprovechada para la primera vuelta. Ya la brújula de la unidad nacional, del compromiso social y la opción democrática va viento en popa con el empoderamiento de la ciudadanía. Asistimos al triunfo de la ciudadanía, que se despoja de las directrices partidistas; hará caso omiso a coaliciones “por las alturas”. Estamos ante un país que definitivamente demuestra un tránsito de la guerra a la paz; que supera el bipartidismo y apunta a un sistema de pluralidad política, de partidos y movimientos múltiples, buscando los acuerdos en lo fundamental. El triunfo sumatorio de la opción política alternativa de las elecciones de ayer 27 de mayo de 2018 enseña, que esa ciudadanía individualmente considerada, ha alcanzado la mayoría de edad en la toma de decisión de su futuro y derrotero definitivo del país y por una Nueva Colombia.

El estadio de las adhesiones expresará su peso político específico en la medida en que las fuerzas políticas de la Coalición Colombia y el Partido Liberal u otros movimientos y partido afines, comprendan que el Programa de la Colombia Humana, materializará un proyecto de Gobiernos Alternativos que no será de cuatro años. Que de ese empoderamiento y triunfo de la ciudanía depende el acuerdo tácito de las fuerzas en adhesión sobre el presupuesto que no habrá reelección presidencial. No tiene cabida, en una concepción de la decencia política, que se acudiere al factor territorial local de los cuestionados varones congresistas electos.

La derecha enfilará y apelará a que el movimiento alternativo popular se enlode hacia las contradicciones por el poder de las fuerzas alternativas, en sumatoria, triunfantes. Aquí, con el mayor respeto, qué valor tiene el que individualmente ora el senador Robledo, opte por el voto en blanco, en consecuencia, a su “ni ni”, ni con Santos, ni con Uribe, sin ocultar sus compromisos con el sindicato patronal antioqueño; ora que el indeciso medias aguas de Fajardo opte por la inconsecuente e irresponsable actitud de la neutralidad; ora que el aparato político del Dr. De La Calle, lo deje al garete. Bajo una razonada reflexión, el ciudadano, el elector, superará lo del voto cautivo. ¿Es lo ideal no? En todo el derecho están los que diserten sobre las mil y una formas del aprovechamiento de la “ignorancia” popular, allá ellos y para ambos bandos. Sin olvidar que quedó constancia en los escenarios públicos que las tres damas de las fórmulas vicepresidenciales alternativas manifestaron: “Alternativo que pase a segunda vuelta lo apoyamos”. “Sin Discusión”. Por tanto, se hace indispensable y necesario que se cumpla, a esta hora. En consecuencia, modestamente considero que aplicara lo de las adhesiones particulares o individuales de esos actores, en búsqueda al triunfo de un Gobierno Alternativo y Popular de la Colombia Humana que triunfe el próximo 17 de junio de 2018.

Por último, es recomendable no atosigar, es decir, inquietar y causar agobios al electorado con exigentes y prolongados debates e interminables entrevistas, durante estas tres próximas semanas. ¡Que las fuerzas alternativas y populares, junto con el grueso de la sociedad civil y organizaciones sociales que las componen, desde el seno de las organizaciones y en del hogar de cada núcleo familiar, discutan civilizadamente la suerte de esta Colombia Grande!

 

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