El Movimiento Indígena Estudiantil Interno de la UNA y el PPIQ invita al «III Encuentro Universitario de Estudiantes Indígenas de la UNA. Ni yeme, meye ni jeregra. Nuestra Madre Tierra, madre para todos.»
El encuentro se realizará del 4-6 de agosto en la sede regional Brunca, Campus Coto, en un esfuerzo colectivo por analizar los intereses culturales de los estudiantes indígenas dentro de la educación superior pública y los Territorios de los Pueblos Originarios.
Tomado de la página de Facebook de la Universidad Nacional.
El proceso es acompañado por el Programa de Gestión Local y el Programa de Promoción Cultural y Recreativa
Por Karol Ramírez Chinchilla.
Estudiantes indígenas de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) conformaron recientemente la Unión de Estudiantes Indígenas (UNEI), con representación de ocho pueblos indígenas y la convicción de definir líneas de acción como movimiento estudiantil para atender las diferentes problemáticas que afectan a sus poblaciones.
La UNEI-UNED nació en el Primer Encuentro Nacional de Estudiantes Indígenas de la UNED, en el que participaron 57 personas representantes de los pueblos bribri, cabécar, brorán, brunkajc, ngäbe buglé, huetar, chorotega y maleku, y provenientes de los Centros Universitarios de Puriscal, Talamanca, Limón, Turrialba, Buenos Aires, Osa, Neily, San José, Nicoya y San Carlos.
“El espacio fue significativo para compartir las situaciones que se viven en cada territorio, escuchar los testimonios de estudiantes que enfrentan agresiones de no indígenas en las acciones de recuperación de tierras en las que están involucrados, conocer de las iniciativas que se plantean desde ámbitos políticos, como la consulta para establecer mecanismos de consulta previa, libre e informada que sean de aceptación de cada pueblo”, comentó Amílcar Castañeda, funcionario del Programa de Gestión Local.
El Programa de Gestión Local y el Programa de Promoción Cultural y Recreativa, de la Dirección de Extensión Universitaria, acompañan los procesos de la UNEI, con el apoyo del Centro Universitario de Talamanca y la guía espiritual de los mayores, encabezados por el Awá Justo Avelino Torres Layan.
Castañeda destacó la importancia del encuentro pues fue posible “discutir sobre las contradicciones internas que se han presentado en algunos territorios desde la imposición de estructuras culturalmente ajenas como las asociaciones de desarrollo integral, o aclarar los desafíos mayores que se enfrentan, como los proyectos de construcción de centrales hidroeléctricas, proyectos mineros, deforestación, pérdida de las fuentes de agua, o las presiones para que se acepten las nuevas modalidades restrictivas de pago por naturaleza (REDD+)”.
Otro de los temas analizados fueron los problemas inherentes a la recuperación de tierras en manos de no indígenas, que se reconoció como problema endémico de la mayor parte de los territorios.
Antecedentes
En el marco de la salvaguarda indígena, la Dirección de Extensión Universitaria incluyó en el Plan Quinquenal de Pueblos Indígenas el proyecto “Promoción de ambientes interculturales en Centros Universitarios cercanos a territorios indígenas”, que coordinan el Programa de Promoción Cultural y Recreativa y el Programa de Gestión Local.
Uno de los componentes del proyecto se relaciona con procesos de acompañamiento a estudiantes indígenas mediante los “encuentros regionales y nacionales”. Así entre los años 2014 y 2015, se realizaron encuentros de estudiantes indígenas en Talamanca, Buenos Aires, Puriscal, Zapatón.
“En estos encuentros, se fueron analizando las dificultades y limitaciones más comunes que como estudiantes indígenas tienen en la UNED, y de cómo las entidades de la UNED pueden mejorar su trabajo en cuanto a la atención a estudiantes indígenas, becas, acceso a medios tecnológicos, barreras geográficas, organización estudiantil, infraestructura, tutorías, materiales educativos”, explicó Castañeda.
Miembros de la UNEI
Miembros Propietarios
Anyolet Salas Leal, bribri, CeU de Talamanca
Filemón Vargas Fernandez, cabécar, CeU de Buenos Aires
Melvin Atencio Palacios, ngäbe, CeU de Ciudad Neyli.
Eurania Acosta Elizondo, maleku, CeU de San Carlos
Esmeralda Pérez Hernández, huetar, CeU de Puriscal
Argenis Morales Lázaro, brunkajc, CeU de Buenos Aires
Mabel Castrillo Hernández, chorotega, CeU de Nicoya
Gerson Rivera Chavarría, brorán, CeU de Buenos Aires
Miembros Suplentes
Leonel Ortiz Ortiz, bribri, CeU de Buenos Aires
Noé Esteban López García, cabécar, CeU de Limón
Edilma Carrera Montezuma, ngäbe, CeU de Ciudad Neylli
Robert Morales Villafuerte, Broran, CeU de Buenos Aires
Jóvenes crearon bebida que ayuda a mujeres embarazadas de África
Tatiana Carmona Rizo,
Periodista Oficina de Divulgación e Información
El equipo ganador de la UCR está conformado por: Ana Bonilla Soto, Carlos Leandro Brenes, Vanessa Córdoba Meneses, Óscar Hernández Ulate, Karla Murillo Trejos y Johan Jiménez Arias (foto Laura Rodríguez).
Seis estudiantes de Ingeniería de Alimentos y de Nutrición de la UCR consiguieron el segundo lugar en la competencia internacional Developing Solutions for developing Countries por la creación de Hamilk, una bebida láctea y de jugos naturales que solventa las deficiencias nutricionales de mujeres embarazadas en África.
Se trata de los jóvenes Ana Bonilla Soto,Carlos Leandro Brenes, Vanessa Córdoba Meneses, Óscar Hernández Ulate, Karla Murillo Trejos y Johan Jiménez Arias, quienes alcanzaron colocarse en el segundo puesto de esta competencia, luego de enfrentarse a 56 propuestas de 11 países diferentes.
Para preparar la bebida, los estudiantes utilizaron leche y jugo de mango y de banano (foto: Laura Rodríguez).
Con su proyecto Hamilk, los estudiantes de la UCR lograron ser el único equipo latinoamericano dentro de la lista de seis finalistas, el cual resultó acreedor del segundo lugar solo por debajo del equipo de la Universidad Canadiense MacGill.
En esta competencia el equipo de la UCR se enfrentó a estudiantes de grado y posgrado de diversas universidades norteamericanas (foto: cortesía Jessie Usaga).
La competencia en la que participaron los estudiantes de la UCR se llevó a cabo en Chicago, entre el 16 y el 18 de julio y fue organizada por la Asociación de Estudiantes del Instituto de Tecnólogos de Alimentos de los Estados Unidos (IFT).
Proyectos de Ingeniería Química proponen ideas novedosas
Otto Salas Murillo,
Periodista Oficina de Divulgación e Información
Una de las temáticas en las que buscan aportar las y los jóvenes de Ingeniería Química es el desarrollo de combustibles alterativos, tal es el caso de Javier Moya Bejarano y Marco Liyao Chen quienes trabajaron en un proyecto de construcción de un bioreactor para generación de bioetanol que se alimenta de los desechos de la piña, naranja y banano (foto Laura Rodríguez).
Desde biodiesel obtenido a partir de la bozorola del café, hasta una alerta de fugas de gas, esto y más se dio a conocer en la segunda edición de la Expo IQ, una propuesta que busca generar espacios para la documentación y divulgación de proyectos, así como para el intercambio de conocimiento y aprendizaje entre estudiantes, docentes y el sector empresarial del país.
La Expo IQ 2016 se realizó el miércoles 6 de julio en el segundo piso del edificio de la Facultad de Ingeniería, en donde las y los estudiantes de tercero, cuarto y quinto año de la carrera de Ingeniería Química expusieron algunos de los trabajos que han elaborado principalmente en los cursos de laboratorio.
La idea es que el esfuerzo que realizan estos futuros ingenieros e ingenieras no se quede sólo dentro de las paredes de las aulas, sino que sean presentados ante un público conformado por expertos de otras disciplinas de la ingeniería y representantes de sectores productivos quienes se puedan ver beneficiados por las ideas propuestas y surjan alianzas que sumen al desarrollo de la sociedad.
La Expo IQ 2016 se realizó el miércoles 6 de julio en el segundo piso del edificio de la Facultad de Ingeniería, en donde las y los estudiantes de tercero, cuarto y quinto año de la carrera de Ingeniería Química expusieron algunos de los trabajos que han elaborado principalmente en los cursos de laboratorio.
Una de las presentaciones más novedosas fue la titulada Parámetros de calidad de dos tipos de cerveza artesanal, iniciativa que busca poder aportar al conocimiento de las y los productores nacionales en el desarrollo de este tipo de bebidas y así mejorar la calidad del producto (foto Laura Rodríguez).Vivian Hernández Alvarado participó en la elaboración del proyecto denominado Diseño de un sistema de alerta de fugas de gas, el cual basa su funcionamiento en un software libre de muy fácil manipulación, por lo que lo puede utilizar cualquier persona (foto Laura Rodríguez).El proyecto Obtención de biodiesel a partir de la bozorola de café expuso algunas conclusiones importantes, como por ejemplo que debido al bajo rendimiento en la extracción del aceite de la bosorola recomiendan utilizar grandes cantidades de este desecho y demostraron que se debe eliminar toda la humedad posible para evitar la saponificación o aparición de jabón en el proceso (foto Laura Rodríguez).Los proyectos de laboratorio de la carrera de Ingeniería Química permiten a las y los estudiantes poner en práctica los conocimientos que adquieren en los cursos teóricos, y son ellas y ellos mismos quienes proponen los temas de estudio, como el que presentaron Alexa Quirós Porras (der.) y Stefano Fiore Álvarez sobre Evaluación del tratamiento de aguas residuales (foto Laura Rodríguez).A pesar de que la electrónica y el uso de software no son áreas en las que se pensaría que una o un ingeniero químico podría interesarse, en la Expo IQ 2016 quedó demostrado que la formación integral de estos jóvenes va más allá y tienen acceso al conocimiento de otras ingenierías para aplicarlas en sus trabajos (foto Laura Rodríguez).
Entre las buenas prácticas para la aplicación de plaguicidas se recomienda el uso de los implementos de seguridad para proteger la salud del agricultor (foto Archivo ODI).
Investigadores del Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA) y estudiantes de la UCR capacitaron a productores de cebolla de Tierra Blanca de Cartagocon el fin de mejorar sus prácticas agrícolas y reducir la contaminación ambiental.
Este proceso forma parte de un proyecto de investigación que inició en el 2011 con el objetivo de determinar el nivel de residuos de plaguicidas presentes en las cebollas de esta localidad, los suelos donde se producen y las fuentes de agua cercanas de Tierra Blanca.
Según informó el coordinador del proyecto, M.Sc. Juan Salvador Chin Pampillo, en los análisis se encontraron residuos de plaguicidas en los sedimentos y el agua de los ríos.
También se identificaron otras variables alteradas como contenidos altos de materia orgánica, coliformes fecales y e-coli, relacionadas con el mal manejo de las aguas residuales y aguas negras.
Iniciativa
Uno de los factores que afecta la calidad ambiental en la zona son las prácticas inadecuadas en la aplicación de insecticidas nematicidas, productos my tóxicos, que se utilizan como parte del control químico de plagas en el cultivo de la cebolla.
Tierra Blanca de Cartago se caracteriza por ser una zona agrícola en la que destaca el cultivo de la cebolla (foto Archivo ODI).
Según detalló Juan Salavador Chin, una de las prácticas comunes es que no se utiliza el equipo de seguridad para aplicar los químicos y en algunas ocasiones se aplican plaguicidas que no están registrados para los cultivos.
Por eso, el Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA) desarrolló durante el 2014 capacitaciones para contribuir con la implementación de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en el cultivo de cebolla en la zona norte de Cartago.
Los investigadores ofrecieron las capacitaciones en conjunto con estudiantes carreras como Economía Agrícola, Trabajo Social e Historia inscritos en el Trabajo Comunal Universitario 573 de la Escuela de Trabajo Social.
De esta forma incentivaron a los agricultores para que programen las aplicaciones de una manera adecuada, que respeten los periodos de carencia, que utilicen los equipos de seguridad y la dosis correcta de los productos químicos y hagan una disposición final adecuada de los desechos.
Una de las recomendaciones para los agricultores es realizar el triple lavado con agua a los envases vacíos de plaguicidas, una técnica que ha probado ser efectiva para eliminar los residuos en los envases y así poder desecharlos de forma segura.
Los hermanos Joaquín y José Manuel Brenes Ramírez visitaron la Universidad de Costa Rica para continuar capacitándose en Buenas Prácticas Agrícolas (foto Archivo ODI).
Beneficiados
Los hermanos Joaquín y José Manuel Brenes Ramírez forman parte del grupo de agricultores de Tierra Blanca de Cartago que se ha visto beneficiado desde el 2009 por el proyecto que desarrolla el Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA).
Allí los pequeños y medianos agricultores como ellos, aprovechan al máximo las tierras que tienen para producir durante todo el año: “en estos momentos como la demanda es tan fuerte si un terreno puede producir los 365 días al año, la gente los pone a producir” señaló Joaquín.
No obstante, Joaquín es consciente del deterioro que los agricultores han causado a los suelos debido a esta sobrexplotación y abuso de químicos.
Para José Manuel, hace un tiempo atrás la palabra BPA (buenas prácticas agrícolas) no era conocida pero poco a poco se han ido formando al respecto; “Ya cuando la Universidad llegó a Tierra Blanca se fue fortaleciendo más y por lo menos los que estamos metidos en este proyecto con la Universidad pues se ha visto un cambio de formación e información”.
Además de la capacitación, los investigadores del CICA propusieron el diseño de sistemas para darle un destino final adecuado a los desechos químicos mediante sistemas de biopurificación o camas biológicas.
Este proyecto además abarcó otras áreas de trabajo con la comunidad como información sobre la calidad de los ríos de Tierra Blanca, investigación histórica de la comunidad, capacitación en temas como incidencia política, estudio de la política agrícola del país, exportación y tratados de libre comercio.
Estudiantes impulsan proyecto de reciclaje y de educación ambiental
Tatiana Carmona Rizo,
Periodista Oficina de Divulgación e Información
Los y las estudiantes del Programa de Residencias Estudiantiles de la Universidad de Costa Rica impulsan el proyecto “Resiclarte” por medio del cual, contribuyen con la protección del ambiente (foto: Karla Richmond).
Los estudiantes del Programa de Residencias Estudiantiles de la Sede Rodrigo Facio fueron premiados con el “Galardón Ambiental UCR” por demostrar su compromiso con la protección del medio ambiente mediante la iniciativa “Resiclarte”.
Desde hace más de seis años, los y las jóvenes de este programa impulsan la iniciativa “Resiclarte” con el objetivo de motivar a sus compañeros a segmentar los residuos, a aprovechar los materiales que se pueden reutilizar y a reducir el consumo de materiales contaminantes como el estereofón y el plástico.
Los estudiantes del Programa de Residencias Estudiantiles recibieron el Galardón Ambiental UCR en el marco de celebración del día del Transporte Sostenible (foto: Laura Rodríguez).
Como parte del proyecto, los estudiantes también elaboran productos a base de materiales reciclados y brindan charlas a sus compañeros sobre el manejo adecuado de residuos y el ahorro de energía.
Los estudiantes se organizaron para construir una biblioteca con las antologías y libros usados (foto: Karla Richmond).
En esta iniciativa participan alrededor de 20 estudiantes, quienes de manera voluntaria trasladan los materiales y residuos a un depósito que ellos mismos habilitaron en las afueras del Programa de Residencias.
Lineth Nájera Hernández, estudiante del Programa de Residencias e integrante del proyecto Resiclarte aseguró que esta iniciativa ha permitido “hacer un cambio en la mentalidad de las personas para que tengan una mayor conciencia”.
En todos los edificios del programa hay baterías para que las personas clasifiquen de manera adecuada los desechos (foto: Karla Richmond).
“Generalmente damos charlas a los estudiantes para que ellos tengan una mejor información de cómo se tienen que dividir los materiales y colocamos en cada piso de cada edificio las baterías para que los estudiantes separen los residuos, nosotros todos los miércoles en las noches pasamos a recoger los desechos y también tenemos escurridores para aprovechar de mejor forma el material” explicó Nájera.
Los y las estudiantes utilizan algunos de los materiales para hacer productos de uso frecuente, entre ellos dispensadores de hojas de papel (foto: Karla Richmond).
Por su parte, la M.Sc. Sandra Masís, jefa del Programa de Residencias Estudiantiles manifestó que lo más relevante del proyecto “Resiclarte” radica en que es una iniciativa que surgió de la población estudiantil.
“Este es un proyecto muy de estudiantes, ellos son los líderes son las personas que están dentro de esto, sin ellos este proyecto no se podría hacer, el proyecto no ha sido una cosa impositiva o de obligación sino más bien una iniciativa que surgió de ellos y que ha sido muy positiva y sin duda el ser galardonados es un estímulo para ellos” manifestó Masís.
Como parte del proyecto “Resiclarte” los estudiantes realizaron una campaña para informar a sus compañeros sobre el adecuado manejo de los residuos (foto: Karla Richmond).
Además de reciclar materiales de plástico, papel y aluminio, los estudiantes del Programa de Residencias también cuentan con un sistema para reciclar el aceite de cocina y también construyeron una biblioteca con antologías y libros usados.
Los estudiantes y funcionarios del Programa de Residencias Estudiantiles recibieron el apoyo de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA) para impulsar el proyecto de “Resiclarte” (foto: Karla Richmond).
Como parte de la iniciativa, ellos y ellas también han diseñado varios productos con material reciclado, entre ellos un reloj de pared y bandejas para guardar las hojas de papel.
Los y las estudiantes del Programa de Residencias recibieron el Galardón Ambiental por parte de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA) de la Vicerrectoría de Administración en reconocimiento a la Participación y Liderazgo Estudiantil, este viernes 3 de junio, en el marco de celebración del día del Transporte Sostenible en la UCR.
Este reloj fue decorado por los estudiantes con los residuos de cucharas plásticas (foto: Karla Richmond).
En la categoría de Participación y Liderazgo Estudiantil, también recibieron el premio la Asociación de Estudiantes de Geografía y la Sede del Pacífico de la UCR.
Con sus novedosos alimentos participarán en competencias internacionales
Katzy O`neal Coto,
Periodista Oficina de Divulgación e Información
El equipo Naji está conformado por las estudiantes Natalia Lau (Líder del equipo), Valeria Benavides, Marisol Picado, Marie Guier, Priscilla Chacón y Fabiola Barboza (foto cortesía equipo Naji).
Tres equipos de estudiantes de la carrera de Ingeniería de Alimentos de la Universidad de Costa Rica (UCR) han utilizado todo su ingenio y conocimiento para desarrollar productos que contribuyan a solventar los problemas de hambre y desnutrición en países en vías de desarrollo.
Los tres grupos han sido seleccionados como finalistas en dos prestigiosas competencias internacionales de desarrollo de productos alimenticios, las cuales se caracterizan por motivar a jóvenes de todo el mundo a desarrollar propuestas que contribuyan a combatir el hambre.
Las propuestas son: “Hamilk” una bebida de larga duración elaborada a base de leche y frutas locales para mujeres embarazadas del norte de África, “Naji” una premezcla para elaborar tortillas que solventaría deficiencias nutricionales en mujeres embarazadas de Guanacaste y “Choco-crocos” un cereal de desayuno para combatir el hambre en niños de Costa Rica y Centroamérica.
La bebida Hamilk en sus dos presentaciones con sabor a mango y banano (foto Laura Rodríguez).
Para mujeres embarazadas
La propuesta “Hamilk” fue seleccionada como una de las finalistas para participar en la competencia “Developing Solutions for Developing Countries (DSDC)” organizada por la asociación de estudiantes del Instituto de Tecnólogos de Alimentos de Estados Unidos (IFTSA).
El equipo Hamilk está conformado por Vanessa Córdoba (Líder del equipo) Johan Jiménez, Ana Bonilla, Carlos Leandro, Oscar Hernández y Karla Murillo (Carrera de Nutrición) (foto Laura Rodríguez).
Hamilk, es una bebida de larga duración diseñada especialmente para las mujeres embarazadas de Sudán, por el equipo conformado por Vanessa Córdoba Meneses, Johan Jiménez Arias, Ana Bonilla Soto, Carlos Leandro Brenes, Oscar Hernández Ulate y Karla Murillo Trejos (Carrera de Nutrición).
La bebida elaborada a base de leche y frutas locales se destaca por su elevado contenido de proteína de alta calidad, además de ser fuente de 5 vitaminas y minerales esenciales durante el embarazo (calcio, ácido fólico, hierro y vitaminas A y D).
El equipo costarricense fue evaluado junto a 56 propuestas de 11 países diferentes y solamente tres finalistas internacionales fueron seleccionados para disputar la final: la Universidad de Costa Rica con Hamilk – Bogor Agricultural University con Sun-Ami – Bogor Agricultural University con Creve. Los estudiantes finalistas deberán ir a Chicago, Estados Unidos del 16 al 19 de julio a realizar la defensa oral de sus proyectos y la calidad de la propuesta.
En la planta piloto del CITA las estudiantes del equipo Naji realizan el secado del plátano verde, una de las materias primas para elaborar la premezcla (foto Paola Bonilla).
Hambre en Costa Rica
Costa Rica es uno de los países de América Latina que ha logrado reducir el número de personas hambrientas en los últimos 25 años cumpliendo con el Objetivo de Desarrollo del Milenio. Según el “Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2014”, elaborado por la FAO, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, el país redujo el número de personas hambrientas a menos del 5% del total de su población.
Una agradable consistencia, poca sal y buen sabor son algunas de las características de las tortillas hechas con Naji (foto cortesía equipo Naji).
Sin embargo, Costa Rica tiene el compromiso de continuar avanzado en esa dirección para erradicar el hambre de manera definitiva, antes del 2025.
La premezcla para tortillas “Naji” y el cereal “Choco-crocos “ son dos propuestas que se caracterizan por tratar de solventar el problema de inseguridad alimentaria identificado en Costa Rica en poblaciones vulnerables como lo son las mujeres embarazadas y los niños y niñas, utilizando tecnologías y materias primas disponibles en nuestra región.
Dos equipos de estudiantes de la carrera de Ingeniería de Alimentos fueron seleccionados en la competencia “Food Sciencie Students Fighting Hunger” organizada por la International Union of Food Science and Tecnology” (IUFoST). Los estudiantes deberán disputar la final de la competencia en la Ciudad de Dublin, Irlanda del 21 al 25 de agosto del 2016.
Una agradable consistencia, poca sal y buen sabor son algunas de las características de las tortillas hechas con Naji (foto cortesía equipo Naji).
Nutrición en tortillas
La pre mezcla Naji, destaca por estar elaborada a base de harina de plátano verde y frijoles mantequilla (dos productos 100% costarricenses) y porque aporta el 20% de los requerimientos diarios de proteína y fibra necesarios para las mujeres embarazadas, además es baja en sodio. Con ella se pueden elaborar tortillas y otras preparaciones como empanadas o atoles.
El equipo que desarrolló el cereal Choco-crocos está conformado por Jannette Wu (Líder del equipo) Aurora Ugalde, Mariano Calvo, Roberto Navarro y Laura Cubero (foto Anel Kenjekeeva).
El equipo que desarrolló este producto está conformado por estudiantes de último año de Ingeniería de Alimentos: Natalia Lau (líder), Valeria Benavides, Marisol Picado, Marie Guier, Priscilla Chacón y Fabiola Barboza.
“Consideramos que desarrollar un producto para el país, no sólo nos deja la satisfacción de haber participado en una competencia, sino que también podemos ayudar a una población en riesgo como lo son las mujeres embarazadas en extrema pobreza” aseguró la estudiante Priscilla Chacón.
Un cereal saludable
En la planta piloto del CITA los estudiantes del equipo Hamilk realizan el envasado de la bebida (foto Laura Rodríguez).
El cereal “Choco-crocos” se presenta como una opción para combatir el hambre en niños de Costa Rica y Centroamérica, ya que es un alimento alto en proteína y fibra, bajo en azúcar y sodio.
Está elaborado a base de frijol negro que es de amplia producción a nivel nacional y cebada que es un subproducto de la industria cervecera. Además contiene cocoa lo cual le aporta un delicioso sabor a chocolate.
Este cereal de bajo costo podría palear las deficiencias de proteína y fibra de niños de 5 a 12 años que tienen poco acceso a otras fuentes de estos nutrientes como la carne y las frutas que necesitan para su crecimiento.
El equipo que desarrolló esta propuesta está conformado por estudiantes avanzados de Ingeniería de Alimentos: Jannette Wu (líder), Aurora Ugalde, Mariano Calvo, Roberto Navarro y Laura Cubero.
Los jóvenes costarricenses desarrollaron estos tres productos en la planta piloto del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA)de la Universidad de Costa Rica, donde cuentan con todos los equipos y facilidades para elaborar alimentos bajo estándares de calidad e inocuidad. Cuentan con el apoyo de la Dra Jesse Usaga profesora de la carrera de Ingeniería de Alimentos.
300 niños de Upala recibieron uniforme y útiles escolares para el ciclo lectivo 2016. Los menores participan en talleres en los cuales se exalta el valor de la educación. (foto tomada de http://www.campus.una.ac.cr/)
Bolsas plásticas como techo, piedras y palitos como juguetes y el grito de “¡yupi, comida!”, lanzado por aquel niño, al recibir su madre una canasta de víveres…
“Nunca habíamos visto la pobreza tan de cerca”, reconoce Melisa López, estudiante de Educación Especial, quien junto a 30 universitarios integra el grupo “Compartiendo sonrisas”, nacido en medio de las giras mensuales que se realizan a las comunidades fronterizas de San Gerardo de Medio Queso, Cachito y Punta Cortés de Los Chiles, como parte del proyecto “Pedagogía social: UNA construcción para las redes comunales”, de la División de Educación Básica del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (CIDE-UNA).
Esta cruda realidad rural impulsó a los jóvenes a organizar campañas de recolección, ferias y padrinaje de niños, inicialmente, para llevar canastas de víveres a las familias y juguetes a los niños, en navidad; y, más tarde, para dotar a los menores de útiles escolares, conscientes de que la educación es la herramienta que ellos podrán utilizar para cambiar sus condiciones de vida en el futuro.
“Han tomado la batuta de apoyo a la educación en Los Chiles”, afirma Sylvia Segura, quien junto a Rafael Jiménez, Isabel Badilla y Heidy León –actual directora de Educación Básica- conforman el equipo académico del proyecto de pedagogía social, al cual está adscrito el grupo estudiantil.
Más allá de los cuadernos
Es así como 300 escolares de esas comunidades fronterizas pudieron abrir sus cuadernos nuevos al inicio del curso lectivo 2016 –como lo han hecho desde 2014-, gracias al trabajo realizado por “Compartiendo sonrisas”, en el marco del proyecto de extensión del CIDE.
Cada menor recibió un paquete que contenía bulto, seis cuadernos, cartuchera, lápices e implementos, uniforme, medias y, por supuesto, botas de hule, para recorrer los enlodados caminos que los separan de la escuela.
El aporte no solo contribuye a aliviar la carga económica para los precarios ingresos de las familias, sino a ilusionar a los niños con la idea de levantarse cada mañana para ir a la escuela. “Es llevar esperanza”, “dignificar el derecho a la educación”, dicen los académicos de “Pedagogía social: UNA construcción para las redes comunales”.
A la ilusión por la escuela también contribuyen los talleres con padres de familia y educadores, así como las actividades lúdicas con los niños, donde se reflexiona sobre el valor de la educación como forma de cambiar la realidad, como destaca Jennifer Vanegas, estudiante de Educación Especial.
“Hay una evolución” -advierte Jason Montero, estudiante de Pedagogía I y II ciclos-, “los niños antes decían que iban a trabajar en las piñeras o a jugar futbol; ahora dicen que la educación es importante, hablan de ser profesionales”.
Ese es el fruto del trabajo conjunto de profesores y alumnos, el cual–como subraya José Pablo Alfaro, estudiante de Relaciones Internacionales- “multiplica el impacto” de la Universidad Necesaria en las comunidades.
***Mayores detalles con Sylvia Segura, coordinadora de Pedagogía Social, 8878-7254 o en la Oficina de Comunicación 2277-3067.
Estudiantes han realizado más de 28 mil procedimientos odontológicos gratuitos
El proyecto Campos de Trabajo Odontológicos dona atención oral a comunidades que carecen de acceso a servicios de salud bucodental
Jenniffer Jiménez Córdoba,
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Estudiantes de odontología brindan atención a pacientes indígenas Ngöbe ubicados en la zona de Coto Brus.- foto Tony Conde.
Más de 100 giras realizadas, 8 mil pacientes atendidos y 28 mil procedimientos odontológicos con un valor superior a los 300 millones de colones, ha sido el aporte brindado en la última década a poblaciones vulnerables del país por medio del proyecto «Campos de Trabajo Odontológicos» de la Facultad de Odontología de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Esta contribución social que realiza la Facultad de Odontología, tiene como objetivo promover la salud bucodental, orientar en la prevención de enfermedades e intervenir a nivel clínico en comunidades que, por diferentes motivos, no cuentan con la posibilidad de acceder a servicios de atención en salud oral.
El proyecto Campos de Trabajo Odontológicos empezó hace 60 años de manera voluntaria y sin ánimo de lucro. Para el 2003 se crea el Departamento de Odontología Social para formalizar la ejecución de las giras a comunidades y, en el 2011, esta iniciativa pasa a estar inscrita en la Vicerrectoría de Acción Social como proyecto de extensión docente.
De acuerdo con el Dr. Jorge Soto Montero, coordinador del proyecto, desde el 2004 se han realizado más de 100 giras. Del 2006 al 2015 se atendieron 8 046 pacientes y se aplicaron de manera gratuita más de 28 mil procedimientos odontológicos y actividades informativas que, de haber sido cobrados, superarían los 360 millones de colones según la tabla de tarifas mínimas del Colegio de Cirujanos Dentistas de Costa Rica.
“Los Campos de Trabajo Odontológicos han contribuido de manera general a poblaciones urbanas y rurales. Se busca llevar atención odontológica a poblaciones de distintos orígenes que presenten como característica común, una dificultad marcada de acceso a los servicios de atención en salud oral, ya sea por inexistencia o saturación del mismo, o por la presencia de barreras físicas, geográficas o de cualquier tipo que impidan a las personas recibir la atención que requieren” indicó Soto.
Desde el 2011 hasta el 2013, los costos operativos del proyecto, los gastos en los que incurre una actividad para ser realizada, han sido de 17 millones de colones. Esto implica un gasto bajo y con un importante impacto social gracias al aporte voluntario de los participantes, afirmó el Dr. Soto.
La Facultad de Odontología ha trabajado con población indígena Ngöbe, Cabécar y Huetar ubicados en distintas zonas del país.- foto Tony Conde.
La duración total de cada gira varía entre las 24 y las 96 horas, y en ella participan de forma voluntaria 2 o 3 docentes de la Facultad de Odontología, 5 estudiantes de licenciatura en odontología y 3 técnicos especializados en asistencia dental.
Las zonas indígenas han sido favorecidas con este proyecto de acción social. Se ha trabajado con población indígena Ngöbe en las zonas de Coto Brus y San Marcos de Tarrazú, así como con población Cabécar en el área de Grano de Oro y alrededores en Turrialba. De igual manera, se ha trabajado con la población Huetar en Zapatón de Puriscal.
Al servicio de la comunidad
El coordinador comentó que este proyecto de acción social devuelve a la sociedad costarricense el apoyo brindado, pues llega a comunidades alrededor del país que presentan carencias y desigualdades económicas, sociales, geográficas o físicas, y que como consecuencia han generado necesidades acumuladas en el área de la salud oral.
Para atender dicho problema, la Facultad de Odontología realiza giras una vez al mes con una duración entre 3 a 5 días. Las actividades de atención oral se suelen llevar a cabo en escuelas, colegios, salones comunales o Ebais, según sea el espacio que la comunidad proporcione.
Los pacientes que se benefician de estos servicios universitarios tienen acceso a procedimientos como: sellantes de fosas y fisuras, restauraciones en resina y amalgama, aplicaciones tópicas de flúor, instrucciones de fisioterapia oral, raspados, exodoncias, prótesis inmediatas y restauraciones provisionales, según la necesidad de la persona y de la capacidad de respuesta del equipo de trabajo.
De igual manera, los estudiantes universitarios se encargan de realizar actividades de promoción de la salud por medio de charlas, proyección de videos u obras de teatro para niños, donde se informa sobre técnicas de cepillado, hilado dental, enfermedades orales y temas de interés específicos de la comunidad.
Soto afirma que la frecuencia con la que se regresa a una comunidad depende de las condiciones del lugar para instalar el equipo médico, el buen uso del tiempo y el interés de organizaciones o líderes comunales para continuar con los servicios de atención.
Datos proporcionados por la Facultad de Odontología de la Universidad de Costa Rica. Sistematización de datos: Jenniffer Jiménez. Diseño: Rafael Espinoza.
“Se pretende que en cada comunidad visitada exista un grupo de personas que se empoderen como corresponsables de la salud de la comunidad y ayuden a planificar, organizar y ejecutar las giras. Es vital que los líderes comunales se involucren y actúen para recibir la atención odontológica que ofrece el proyecto, y para dar a conocer ante las instancias gubernamentales respectivas las necesidades propias de la comunidad” mencionó Soto.
Sensibilización social
A nivel académico y profesional, estas giras permiten a la Facultad de Odontología maximizar el talento humano y generar un espacio donde se ejerza la docencia de la mano con la acción social y la investigación.
Los Campos de Trabajo Odontológicos permiten a los estudiantes ser capaces de complementar su formación, pues deben poner en práctica sus conocimientos para solucionar situaciones reales de manera inmediata.
Así mismo, al visitar las comunidades, los estudiantes logran entrar en contacto con el entorno y manejar diferentes situaciones económicas de los pacientes. Para el coordinador del proyecto, es necesario que los estudiantes sean sensibles y activos socialmente, con el fin de conocer y entender distintos aspectos culturales que pueden influir en los tratamientos que van a realizar.
Andrés Vega Fernández, estudiante de Odontología, indica que participar en esta iniciativa le ha aportado en el desarrollo de una perspectiva humana, así como la capacidad de trabajar rápido y eficiente.
“En lo personal me gustaría seguir trabajando en esto, más que todo por la proyección social. El hecho de saber que la labor que estoy realizando está beneficiando a alguien más, que por alguna razón de localización geográfica o económica no tiene acceso a este servicio y, que yo como profesional en el área salud tengo la oportunidad de dárselo y ayudarlo, me llena de mucha satisfacción. Eso me ha impulsado hasta ahora y creo que me impulsará a seguirlo haciendo más adelante” afirmó Vega.
La estudiante Inés Arce Acuña también pasó por los campos odontológicos. Para ella, aplicar procedimientos a personas que de otra manera no podrían acceder a tratamientos orales, le ha permitido reforzar sus conocimientos y su papel como profesional al servicio de los demás.
“La experiencia que se vive no se compara con nada de lo que uno hace en la universidad. En la carrera se siente una gran presión, en cambio, en los Campos Odontológicos no. Uno hace las cosas por la comunidad, no solo la parte de trabajar en odontología, sino también la parte social. Te permite aprender y uno ama la odontología de verdad. Uno no puede salir de la universidad sin pasar por esa experiencia” expresó Arce.
La última comunidad visitada fue la de Los Cocos, en Limón, con una gira que empezó el 12 de mayo y terminó este sábado 14. La atención se dio en las instalaciones de la Aldea Infantil SOS de la zona. En esta ocasión, se brindó el servicio a niños y niñas que han sufrido abandono, maltrato físico o verbal de sus padres biológicos o familiares.
La travesía empieza desde temprano. Los estudiantes de odontología primero deben superar las dificultades de acceso para llegar al sitio donde brindarán la atención.La travesía empieza desde temprano. Los estudiantes de odontología primero deben superar las dificultades de acceso para llegar al sitio donde brindarán la atención.La travesía empieza desde temprano. Los estudiantes de odontología primero deben superar las dificultades de acceso para llegar al sitio donde brindarán la atención.Los estudiantes de odontología llegan al sitio donde brindarán la atención.Los estudiantes de odontología llegan al sitio donde brindarán la atención.Al llegar al sitio, los estudiantes de odontología preparan los equipos que utilizarán para atender a sus pacientes.
UCR y empresa Pozuelo se unieron para visibilizar diversos modelos de familia
Santiago Víquez, Kimberly Quesada, Deiber Quesada, Valeria Benavides y Jorge Luis González (ausente), estudiantes de la UCR, idearon un experimento social con miras a sensibilizar sobre los modelos de familia de la Costa Rica de hoy. (foto Laura Rodríguez).
Rocío Marín González,
Periodista Oficina de Divulgación e Información
Cinco estudiantes de gestión de recursos naturales y diseño gráfico, música y dirección de empresas, derecho, ingeniería de alimentos y física e ingeniería eléctrica de la Universidad de Costa Rica (UCR), fundieron sus talentos en un experimento social que culminó con la campaña publicitaria “Cuando hay amor, hay familia” de la empresa Pozuelo.
Los jóvenes Deiber Quesada Ramírez, Jorge Luis González Villalobos, Kimberly Quesada Morales, Valeria Benavides Pérez y Santiago Víquez Segura, desarrollaron esta experiencia impulsados por la Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento (AUGE) de la UCR y la empresa de galletas Pozuelo.
Luis Alonso Jiménez, director de AUGE, considera fundamental darle a los estudiantes la posibilidad de trascender. (foto Laura Rodríguez).
Según lo explicó el Mgtr. Luis Alonso Jiménez Silva, director de AUGE, en julio de 2015 se convocó a un concurso que retaba a estudiantes de distintas áreas a crear una idea innovadora para sensibilizar a la población nacional acerca de los diferentes modelos de familia de la sociedad costarricense actual.
En total se postularon 96 estudiantes, de los cuales 50 fueron seleccionados y divididos en equipos de cinco personas, quienes participaron en una actividad creativa durante dos días, después de lo cual un equipo externo de profesionales en antropología y psicología eligió la idea ganadora, manteniendo la esencia del experimento.
Cuatro familias que representan al modelo tradicional, a la familia sin hijos con mascotas, a la familia con una madre jefa de hogar y a la de un padre a cargo de los hijos, tomaron parte en el experimento. (foto Laura Rodríguez).
Éste consistió en una “Cámara de sensibilización”, un tipo de cápsula con dos habitaciones, que funcionó como espacio de encuentro entre dos tipos de familia. En la habitación de entrada la Familia A. expuso sus opiniones y creencias sobre lo que consideraba una familia, mientras observaba una fotografía de la Familia B, intervenida y readecuada a una estructura tradicional. Durante el recorrido la Familia A. tuvo contacto además con diferentes elementos que le fueron envolviendo en la dinámica cotidiana de la Familia B. y, conforme avanzaban se dieron cuenta que la Familia B en realidad correspondía a un modelo familiar diferente al propio. Al final, en la segunda habitación, ambas familias se encontraron y pudieron conocerse.
En total participaron en el experimento cuatro familias que representan a la familia tradicional, a la familia sin hijos con mascotas, a la familia con una madre jefa de hogar y a la familia con un padre a cargo de los hijos.
“Quisimos ir un paso adelante y promover una plataforma de creación conjunta que nos permitiera compartir vivencias y pensamientos genuinos y puros de familias reales”, indicó María José Rodríguez, Gerente de Marcas de Pozuelo. (foto Laura Rodríguez).
En criterio de Jiménez, la oportunidad que Pozuelo brindó a las y los estudiantes fue fundamental, pues justamente en la mezcla de jóvenes de diferentes carreras, se dio la creatividad y la innovación. “En esta vinculación universidad-empresa tenemos que trabajar en cosas nuevas desde un enfoque multidisciplinario y darle a los estudiantes la posibilidad de trascender, una de las cosas más importantes para los millennials”, indicó.
Para el estudiante Santiago Víquez, miembro del equipo ganador, la experiencia fue sumamente valiosa, en la cual el equipo aprendió que de los momentos álgidos surgen las mejores ideas. “Como grupo tuvimos altos y bajos. El botar la idea constantemente nos permitió mantenernos enfocados en un norte: mostrar que al igual que nosotros no utilizamos el mismo lenguaje de nuestros abuelos, el concepto de familia también ha cambiado”. Por eso –acotó- en el seno de las familias hay que hablar y entender este cambio y así poder discernir que aunque haya diferencias entre los integrantes de una familia, en lo fundamental es muy cierto que donde hay amor, hay familia.
Durante la presentación del experimento social se llevó a cabo un conversatorio sobre la evolución de la familia en Costa Rica con participación de los académicos Dra. Ana María Bottey Sobrado, Dra. Vanessa Fonseca González, Dra. Ana Isabel Vega Robles y M.Sc. Jorge Zeledón Pérez. (foto Laura Rodríguez).
María José Rodríguez, Gerente de Marcas de Pozuelo indicó que se promovió esta iniciativa porque la empresa reconoce la importancia de generar procesos de sinergia que aprovechen y empoderen el talento joven en discusiones necesarias para el país.
Santiago Builes, director de Operaciones de Pozuelo, destacó por su parte que uno de los valores de la compañía es el respeto y por lo tanto lo menos importante es encasillarse en un tipo X de familia. “El mundo es amplio y lo que debe primar es la tolerancia, que es la base sobre la que debe construirse la sociedad”. Agregó que Pozuelo está cumpliendo 97 años y si la empresa quiere estar presente en los hogares ticos otros cien años debe sustentarse en la innovación y la cocreación, que no es otra cosa que inclusión social, inclusión de la academia con la empresa privada. “La UCR nos abrió la puerta y nos dio otros ojos distintos a los que tenemos en la organización y nos permitimos tomar ese riesgo y crear algo distinto”.
Durante la presentación de este experimento social el Dr. Fernando García Santamaría, nuevo Vicerrector de Investigación de la UCR, recalcó la necesidad de continuar con los experimentos sociales con miras a atender importantes problemáticas que afectan a la sociedad. “El desarrollo de experimentos sociales nos puede ayudar no solo para el estudio de la familia sino de otras temáticas como la identidad de género, la violencia intrafamiliar, el machismo, la sociedad patriarcal en que vivimos, los juegos de poder y la inequidad que nos afectan”.