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Etiqueta: ética periodística

Ha muerto Paul Rutler

Gilberto Lopes
San José, lunes, 23 de marzo de 2026

Ha muerto Paul Rutler. Con Rutler abrimos las oficinas de France Presse en América Central a fines de los años 70: 1977, 78. Ya no cabía en la oficina de México, donde había estado. Con la guerrilla cada vez más activa en Nicaragua, con el Frente Farabundo Martí peleando en El Salvador, Centroamérica ocupaba, cada vez más, algunas primeras páginas de los periódicos de todo el mundo. Había que agrandarla, traer la oficina más cerca de los acontecimientos.

Rutler vino a hacerse cargo de eso. Yo trabajaba con él. Había que ubicar una oficina, contratar la instalación de lo necesario para recibir y enviar la información, instalar los equipos, armar el equipo de periodistas en la oficina de San José, pero también en cada capital centroamericana.

Era un trabajo enorme. En medio de esas guerras, nos hicimos periodistas.

Un 16 de julio (estamos en 1979), hay particular efervescencia en Nicaragua. Se espera la renuncia de Somoza. Convocan a sesión del congreso en un salón del hotel Intercontinental. La prensa no puede entrar.

Las agencias de noticias saben que el desafío es dar la primicia. No hay celulares, ni internet. Son las agencias la fuente de información para el mundo. Nuestro periodista en Managua se cuela por un corredor de servicio del hotel que da a la puerta de la sala donde están reunidos los diputados. No puede ver, oye mal. Pega el oído a la puerta. Nos llama desde Managua, nos dice que parece que es la carta de renuncia de Somoza lo que están viendo los diputados.

Aquí, en la oficina de San José, tenemos que tomar la decisión: ¿damos la información o esperamos confirmación más segura? Una decisión equivocada sería un desastre. Y el fin de varias carreras. El conocimiento detallado de la situación, la confianza en el equipo de profesionales y, ¿por qué no?, una cierta intuición, son la mezcla de la que sale la decisión. Nos miramos, evaluamos los datos, conversamos y decidimos: nos adelantamos, salimos con la primicia. Punto a favor de la oficina.

Meses después, abandonados los viejos teletipos con los que habíamos comenzado, con pantallas ya instaladas, estoy sentado frente a la mía, cuando suena el teléfono. Llama de El Salvador un sacerdote jesuita, viejo conocido (que no estuvo, después, en el grupo asesinado por el ejército). Está en el Seminario San José. Me dice que estaban reunidos allí los miembros del Comité Ejecutivo del Frente Democrático Revolucionario (FDR), que presidía el empresario Enrique Álvarez Córdoba. Y agrega: los están secuestrando. Me describe, por teléfono lo que está ocurriendo. Era noviembre de 1980. La comunicación es breve. Quizás menos de un minuto. O poco más. Tensa. –Vienen por aquí, tengo que cortar, me dice, mientras tomo notas apresuradas en mi pantalla.

Llamo a Rutler y le muestro lo que tengo. Me mira, sin poder creer en lo que ve. –¿Quién es la fuente? ¿Es de confianza?

–¡De toda confianza!

Tenemos que tomar una decisión: ¿qué hacemos con la información, imposible de verificar por el momento?

Recuerdo bien que en esa conversación salió una especulación sobre los efectos que podría tener divulgar de inmediato la noticia, cuando el hecho estaba aún en desarrollo y no era de conocimiento público en El Salvador. Quizás ayude a salvarles la vida, pensamos. No fue así. Al día siguiente aparecieron todos asesinados.

Pero dimos la noticia y a pocos minutos nos llamaban del gobierno de El Salvador, encabezado entonces por el demócrata cristiano Napoleón Duarte. Nos preguntaban de dónde habíamos sacado eso, si estábamos locos, que éramos unos irresponsables. Pero no era así. Nuevamente, era cierto lo que decíamos.

Así eran esos años, con Rutler y un equipo de algunos de los mejores periodistas de la región.

Eran años voraces, de vida y muerte.

Años después lo visité en Mulhouse, su ciudad natal, en la Alsacia francesa. Dirigía allí la oficina de la AFP.

Ese mundo que contamos entonces ya no existe. Pero el que existe no nació de la nada. Prueba de que hemos vivido, querido amigo.

No hay peor cuña que la del mismo palo

Marielos Aguilar Hernández

Según la Real Academia, la palabra canalla se refiere a una persona despreciable y de malos procederes. En consecuencia, la “prensa canalla”, según algunos voceros del oficialismo en Costa Rica, la componen aquellos medios que son “despreciables” porque no privilegian la información “positiva” proveniente del seno del gobierno y, más bien, subrayan los aspectos negativos de la administración.

Las contradicciones entre la prensa costarricense y los gobiernos de turno constituyen una de las manifestaciones consustanciales al proceso histórico experimentado por la democracia de nuestro país. Si revisamos, por ejemplo, la prensa nacional que circuló a partir de 1943, cuando se aprobó la reforma social que incorporó el capítulo de las Garantías Sociales a la constitución de 1871, tendríamos tan solo un ejemplo claro de cómo los medios de comunicación, por lo general, han sido la voz de los distintos intereses económicos, políticos e ideológicos en los distintos momentos de la vida nacional. Por esa razón, la pluralidad de voces periodísticas es consustancial a la madurez democrática.

Cuando leemos y constatamos que la periodista y diputada saliente, doña Pilar Cisneros se refiere, con gran propiedad, a ciertos medios de comunicación del país calificándolos como “prensa canalla” con el argumento de que no informan cotidianamente sobre la agenda presidencial, pero sí sobre otros liderazgos políticos, nos queda un gran sinsabor. A menudo habíamos escuchado esa expresión en voces anónimas que por alguna razón disentían con unos u otros medios. Bueno, eso es parte del lenguaje popular que podríamos interpretar como expresión del resentimiento que un gran sector de la ciudadanía ha cultivado desde hace varias décadas con la clase política y los sectores hegemónicos por el abandono de sus necesidades y aspiraciones.

Sin embargo, el uso por parte de personajes políticos tan relevantes -como la citada periodista y diputada- de expresiones tan poco edificantes, no hacen más que mostrar el poco respeto que el chavismo tiene por nuestro país y lo bajo que ha caído un sector de la política costarricense.

No me deja de sorprender el silencio del Colegio de Periodistas en estos tiempos tan convulsos que ponen en entredicho su prestigio como institución. ¿Qué pensarán al respecto? Aún no he leído ni escuchado -me corrigen si estoy equivocada- una manifestación de desagravio para con sus colegiados. La ofensa que implica la expresión prensa canalla para el ejercicio del periodismo costarricense lo lesiona seriamente, al igual que a toda la ciudadanía costarricense.

En fin, son muchas las dudas que deja ese gran desprecio de parte de doña Pilar, especialmente hacia dos de los medios que menciona en su entrevista, el diario La Nación y el Canal Siete, justamente, los dos espacios en los que ella cultivó la imagen nacional que el chavismo ha explotado tan exitosamente, para llevar a la silla presidencial a Rodrigo Chaves y a Laura Fernández.

Presentarán Acuerdo Nacional contra la Desinformación y los Discursos de Odio

Construyamos una democracia libre de desinformación y odio”, es el llamado con el que diversas organizaciones y colectivos convocan a la presentación del Acuerdo Nacional contra la Desinformación y los Discursos de Odio, en el marco de las Elecciones Nacionales del 2026 en Costa Rica.

La actividad se realizará el viernes 31 de octubre de 2025, a las 10:00 a.m., en el Auditorio del Museo Nacional de Costa Rica (ingreso por el costado este, Bulevar Ricardo Jiménez).

Esta iniciativa es cocreada por organizaciones y colectivos, instancias académicas y sociales, comprometidas con promover un ambiente informativo transparente, responsable, plural y respetuoso de la dignidad humana, como aporte al fortalecimiento de la democracia costarricense.

Convocan:

ACCESA,
Centro de Investigación en Comunicación (CICOM-UCR),
Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP-UCR),
Escuela de Ciencias Políticas (ECP-UCR),
IDdeco
Observatorio de Violencia Política contra las Mujeres,
Mujeres por Costa Rica,
La Red por Costa Rica,
PROLEDI,
Punto y Aparte,
IPLEX,
Voces Nuestras,
ONDA UNED,
Jóvenes por Costa Rica (JxCR),
UCR electoral

Testigos de honor:

Defensoría de los Habitantes,
Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH),
FLACSO,
Programa Estado de la Nación,
Programa Estado de la Nación
PNUD

Más información: (506) 2511-6414 (WhatsApp)
Confirme su asistencia aquí: https://bit.ly/Confirmacion-AcuerdoNacional