Estados Unidos anuncia un aumento del impuesto a los productos ticos hacia ese importante mercado, sin que importe lo determinado en el TLC vigente entre nuestros países. Imposición trascendental pues vemos que el año pasado el 47 % de todas las exportaciones de bienes nacionales, fue dirigido hacia ese mercado, por un total de US$10.797 millones.
El nuevo impuesto será del 12,5 %, en sustitución del 10 % anterior, por lo cual los exportadores nacionales en particular, y las finanzas nacionales en general (ahora en profunda crisis por, entre otros, una disminución en la recaudación de impuestos), sufrirán efectos inmediatos.
Además, producto de esa inamistosa medida, no se descarta el traslado de industrias estadounidenses que gozan de nuestro régimen de zona franca, hacia suelo norteamericano, algo que desde Washington se ha anunciado como objetivo final.
En fin, el déficit fiscal aumenta, en medio del destructivo alto valor del colón generador de desempleo y salida de empresas del mercado, la devastadora deuda de ¢4 billones del Ministerio de Hacienda con la Caja, el encarecimiento de servicios públicos, el creciente número de pensionados, el abandono que sufren estudiantes de primaria y secundaria, quienes, si no desertan se gradúan con inmensas deficiencias por lo cual se esfuman sus expectativas por incorporarse a una fuerza laboral al menos medianamente calificada.
Y es que el descalabro de la tal «economía jaguar» es deprimente, mientras Costa Rica retrocede en casi todos los campos, con excepción del narcotráfico y los asesinatos por encargo, mientras los habitantes esperamos con ansias que los nuevos gobernantes empiecen a tomar en serio su deber de gobernar.
¡A como haya lugar!, con cualquier pretexto, como su objetivo de «ministro de Propaganda«, Rodrigo Chaves convocará desde Zapote y su mayoría parlamentaria un referendo que no requerirá colectar firmas.
Sin embargo, se conoce que serán muy escasas las probabilidades de tramitar en dicho nuevo referendo, proyectos que requerirían 38 votos legislativos ya que no podrían aprobarse, independientemente de la votación, si menos de 1,4 millones de votantes conformaren el quórum mínimo de ley.
Así, sin nuestra ayuda (¡de los que nos quedaríamos en casita!), o sea el voto de los reunidos alrededor del bloque democrático, que inteligentemente no le ayudaríamos acudiendo a las urnas, el tal referendo sería un gasto inútil de tiempo, esfuerzo y recursos millonarios, si quizá, a diferencia del anterior intento, no fuere un proyecto tan mal redactado.
No nos podemos engañar que al ministro Chaves lo único que le interesa es hacer campaña con recursos públicos, con la intención de alterar con sus discursos vulgares, la gestión política de los tres poderes del Estado, pues es sabido que a él le importa un pito la estabilidad del Estado, ni le desvela descalabrar la gestión gubernamental de una presidenta incapaz de decirle no, a quien es evidente manda en Casa Presidencial.
En fin, aunque ni con el 100 % de los votos sumados a la elección de Laura Fernández, Chaves podría alcanzar un resultado válido, pues le faltarían unos 400.000 votos, si ha de saber, que muchos ciudadanos costarricenses, de alma democrática, le enfrentaríamos en su campaña por fuera del domo y en las poblaciones urbano-marginales, para que los miles de engañados, ahora desilusionados, lo vayan conociendo mejor.
El abogado exministro de Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez, exresidente en Washington, afirmó que el ICE pronto estaría iniciando ¡la demolición de sus represas!, porque la energía que produce solo sería eólica, solar, geotérmica… Que ¡El ICE perdió vigencia!, agregó.
Por sus antecedentes políticos no deberíamos extrañarnos, pero sí nos parece oportuno dar a conocer cómo «piensa» este atrevido compatriota, como muestra del ambiente que están tratando de crear ante la opinión pública los que quieren privatizar funciones vitales del ICE.
Como reacción a tal desaguisado, recordemos que el ICE logró en pocas décadas un desarrollo eléctrico que es ejemplo para muchas naciones. Hoy tenemos uno de los sistemas eléctricos más limpios del planeta, donde MENOS DEL 5 % de la electricidad proviene de combustibles fósiles, gracias a una matriz compuesta principalmente por agua, geotermia, viento y sol, lo que nos ha permitido ser autosuficientes en materia eléctrica, ahorrar millones en divisas y tener precios competitivos, reconocidos por la CEPAL. Su capacidad instalada supera los 3.671 MW, donde el 64,7 MW es hidroeléctrica, 12% eólica, 7,2 % geotérmica, 1 % bagazo de caña y 0,43 % solar. Ahora, con el argumento de las consecuencias de la guerra entre Estados Unidos e Irán, y quizá pensando en el amenazante fenómeno de El Niño que se prevé de gran intensidad, el ICE ha anunciado la compra acelerada de otra planta térmica en su plantel de Limón, con una capacidad instalada de 200 megavatios, para dentro de tres años, que no alterará significativamente la producción eléctrica limpia.
Ahora bien, nuestro natural modelo monopólico de transmisión, originado con la Segunda República es, sin embargo, abierto en la “generación” con un componente privado del 26 %, abierto sin que se contara en el momento de su apertura, con los estudios que hubiesen previsto los problemas ambientales, de generación y sistema tarifario que eventualmente se hicieron presentes. La “distribución” atendida a través de ocho empresas (ICE, CNFL, 2 municipales y 4 cooperativas) no impiden que, por ley, sea el ICE el único responsable del suministro eléctrico.
No se puede desdeñar que la función medular del ICE sea planificar, prever y solucionar todos los problemas, previstos e imprevistos, para que el país, independientemente de los demás actores que intervienen, garantice electricidad todo el año, por todos los rincones del país, ofrecida, a diferencia de cualquier empresa privada, sin fines de lucro. Para ello, el ICE es la única institución que planifica a 20 o más años, en virtud de la compleja naturaleza de sus proyectos, lo que es favorecido por estar centralizados en una sola Institución. Un Instituto Costarricense de Electricidad, por cierto, últimamente golpeado desde adentro por su jerarquía, sin embargo, es todavía robusta gracias a la resistencia exhibida por su atenta «fuerza amarilla», que se esmera por ejecutar sus labores profesionales pese a los obstáculos que ponen en su camino los avaros privatizadores.
Asimismo, no ha de desdeñarse que los precios de compra a los generadores privados, fijados por ley, son, casi siempre, los más caros de la matriz eléctrica, aunque ellos, siempre al asecho, paradójicamente atacan al ICE por sus supuestas altas tarifas. Son los mismos que están «esperando el momento para desarmarlo y repartírselo y de paso aumentar la generación en manos privadas» (Gerardo Fumero), mientras «acusan» al ICE de ser un juez y parte que administra mal el sistema mientras actúa como rector, como regulador del mercado, y que, según ellos, solo debe ser operador. Un ICE, dicen, que no coordina con sus filiales, que no planifica, que no aprovecha las plantas al 100 %, que no es capaz de prever cambios en la demanda, que perdió la senda, que su modelo es obsoleto, etc., y otros pecados capitales, que ni ellos mismos se creen, pero que repiten para convencer a incautos que desconocen que sin el ICE, sus recibos de electricidad serían significativamente más elevados.
En resumen, ante nuevos ataques al ICE por medio de proyectos que dejan su fétido olor por los pasillos del horrible edificio legislativo, esperamos que, al menos, las 26 diputaciones del BLOQUE DEMOCRÁTICO, y la ciudadanía comprometida con la Patria, revivan la lucha por nuestro ICE, por el Instituto estatal ejemplar, orgullo de los buenos costarricenses, para que no puedan ser aprobados ante el rechazo popular.
Una feliz casualidad hizo que el Club Sport Herediano use desde hace 100 años los colores rojo y amarillo como su identidad. Resulta que, en 1926, cuando el Club Fortuna de Cuba (formado por españoles) visitó Costa Rica, el representante de los cubanos propuso organizar un encuentro contra el mejor equipo tico en ese momento: el Herediano.
Había interés mutuo, pero también había un inconveniente formal. Nuestro equipo, encabezado por Eladio Rosabal Cordero, no tenía un uniforme apropiado que correspondiera al nivel internacional del evento. Sin embargo, antes, como ahora, los dirigentes de aquel club entonces amateur se dieron a la tarea de resolver el inconveniente, y lo cumplieron. La ansiada solución la encontraron en el almacén El Nuevo Siglo de don Ramón Herrero, comerciante español quien había importado un uniforme con los colores rojo y amarillo de la Madre Patria, para el club Sociedad Gimnástica Española.
Pero resulta que al no poder hacer efectivo el pago de tales uniformes estos si fueron cancelados por el CSH, por lo cual, a partir de ese momento y circunstancia, los gloriosos colores rojo, amarillo con pantaloncillo negro (este último poco usado en los últimos años) pasaron a ser los del «equipo que nació grande».
Nos cuenta don Fernando Naranjo que en ese partido contra «el formidable Fortuna, el Herediano los goleó 6 a 2, y, de paso, la fiel afición desde entonces aportó la suma de ¢500, con la que se saldó la deuda de los uniformes.
Es oportuno consignar que antes de ese año 1926, el uniforme era camiseta azul y pantaloneta negra. Colores con los que jugaron desde 1918 grandes jugadores como Eladio Rosabal Cordero (estrella líder del CSH y la Selección Nacional, fundador y jugador del Team), Fabio Pacheco, Gilberto Arguedas, Claudio Arguedas, Víctor Manuel Ruíz, Víctor Víquez, Otoniel Martínez, Rafael Campos, Joaquín Manuel Gutiérrez, Francisco Gutiérrez, Braulio Morales, Jesús Arguedas, Guillermo Pérez, Francisco Fuentes. Todos ellos forjadores de los cimientos del gran equipo que tantas satisfacciones nos regalan desde hace más de un siglo.
No son migrantes forzados, pero igual las quieren en prisión.
El MINAE está consultando ante el Ministerio de Economía (¿?) un reglamento que facilitaría apresar lapas, ahora que sus poblaciones se recuperan con técnicas que les permiten reproducirse en libertad en hábitats protegidos, como, por ejemplo, sucede en punta Leona, Pacífico central.
Reglamento inconstitucional que también, con argumentos insensibles, se lanza sobre loras y pericos. Aunque no se ha podido eliminar el saqueo de nidos y el tráfico brutal, este retroceso a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre evidencia algún interés comercial, como el que se ha visto en hoteles que las mantienen como «atractivo turístico» en cautiverio, con el cuento de que las están reproduciendo.
Preguntamos: Si la citada legislación prohíbe la tenencia en cautiverio, el comercio y la caza, en este caso de lapas, loras y pericos, ¿cómo creen que un reglamento podría estar por encima de la ley?
No es un día para celebrar, es un día para reflexionar, incluso para lamentar cómo millones de personas mueren por falta de agua.
Agua que es más valiosa que el petróleo, aunque muchos Estados al no considerarla así, le facilitan a comerciantes del vital líquido, para promover desde los centros financieros del norte, mecanismos para enriquecerse más con el agua de los habitantes del sur, ocultando vilmente que el agua es vida, no mercancía.
Para Costa Rica, este día ha de servir para reafirmar nuestra disposición popular a defender el agua de los que, desde jerarquías gubernamentales (Presidencia, AyA, MINAE, Asamblea Legislativa…), promotores amenazantes de proyectos como el que hoy humedece el edificio del Congreso, se arrodillan ante el principio mercantilista de »no money, no water», recetado por la GWP-Banco Mundial.
Por ello hay que luchar con fiereza porque siga siendo un bien social, y porque su acceso, en cantidad y calidad adecuadas, sea un derecho humano real y no virtual.
Derecho humano que salpica a todos los demás, contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los fundamentales principios del desarrollo sostenible de la ONU.
Después de cambiarle el nombre, con la mentira de que no incluía agua para consumo humano (¡como sí lo fue desde el primer proyecto!), en esta ocasión (después de la 1a «inauguración» hace tres años) mintió diciendo que ya tiene el 20 % de obra física, cuando es más bien cerca del 10 % en «papeleo», con presupuesto insuficiente por el atraso.
Así se siguen burlando de los guanacastecos con mentiras propias de conchudos.
Lo cierto es que el agua del lago del Arenal, después de generar electricidad en tres plantas del ICE, sigue mayoritariamente hacia el golfo de Nicoya, sin ser aprovechada por 60 ASADAS urgidas, ni por las 16.000 ha de vocación agrícola que siguen improductivas, ni por proyectos turísticos que hoy se abastecen de fuentes subterráneas.
Pero bueno, empezó mintiendo y así está terminando, mientras en la pampa la pobreza se sufre en la escasa alimentación. Eso duele.
Un hecho histórico que hemos de valorar, y fortalecer cotidianamente, es la huella de la trascendental Batalla de Santa Rosa. Quince minutos que, a la postre, se hicieron eternos; que todavía resuenan en lo más profundo del alma nacional.
Patriotas soldados que, inspirados por las convincentes y muy sentidas palabras de su gran Presidente Juanito Mora, marcharon valientemente en defensa de nuestra libertad, nuestra sagrada soberanía, nuestra independencia, y la de los hermanos centroamericanos.
Así. todos los 20 de marzo, hemos de honrar a los hombres que ganaron la Batalla de Santa Rosa. La memorable, la de mayor trascendencia histórica, la que permitió expulsar del país, a los sucios militares invasores que actuaban bajo las órdenes del esclavista estadounidense William Walker, que, con sus mugrosas botas, profanaban el sagrado suelo Patrio; a los que pretendían arrebatarnos la preciada libertad, y que habiéndose adentrado como punta de lanza más de 50 km en territorio tico, se preparaban para recorrer los 42 km que les llevarían a Liberia.
Soldadesca extranjera que sucumbió ante el patriotismo de Mora y Cañas y los demás patriotas héroes que no dudaron en ofrendar sus vidas, en defensa de sus seres queridos y de la amada Patria.
Invitamos a reflexionar sobre cuál habría sido nuestro destino, si no se hubiese derrotado a las huestes criminales del maldito William Walker, en ese histórico lugar de Guanacaste.
Esta breve carta es en desagravio al pueblo que usted tan dignamente representa, y que es fraternalmente querido por lo mejor del pueblo costarricense.
Es nuestro deseo expresarle que rechazamos enérgicamente las impropias, inmerecidas, calumniosas e incorrectas apreciaciones de la señora presidenta electa de Costa Rica (Laura Fernández) sobre los hermanos mexicanos. Pueblo al que admiramos y nos unen estrechos lazos de hermandad, que se han cimentado a través de los años, desde la gloriosa época prehispánica, la conquista, la colonia y la era contemporánea.
Señora presidenta, si seguramente usted y sus compatriotas habrían sentido estupor ante la ligereza y ausencia de equilibrio exhibido por nuestra funcionaria ministra de la Presidencia y futura mandataria del Poder Ejecutivo, para los costarricenses más nobles, ha sido causa de severa vergüenza; la pena nos embarga pues no es cualquier persona la que ha difamado a la República de México.
Por ello, sepa usted señora presidenta, que los que conocemos sobre su trayectoria personal, profesional y política, le guardamos un inmenso respeto, y la valoramos como ejemplar y digna representante de lo mejor de su nación y de toda Latinoamérica. Aquí en Costa Rica, reiteramos, le tenemos genuino cariño y admiración.
Freddy Pacheco León Ciudadano costarricense 6 de marzo del 2026.
Pese a que abundan los diagnósticos de la enfermedad que se manifestó en las elecciones cabe agregar algo. Visiono un gran domo sobre la parte central del país, donde conviven con los miserables “urbano marginales” (les dicen), los privilegiados, que gozan de facilidades que los identifican como clase. Entre ellos, el acceso a la educación, a trabajos de corte intelectual, a vivienda segura, a transporte privado, a supermercados, a compras por Internet, a televisión por cable, al cambiante mundo virtual que los conecta. Domo en el cual, como se hacía hace unos años en el Club Unión, mientras los «de arriba» esquivan a los que sufren el día a día, se reúnen a dialogar, igual de política como de fútbol, para luego irse a dormir tranquilos mientras sus casas son cuidadas por guardas nicas.
Y como no están (o más preciso, no estamos) solos, los demás, los silenciosos, los hambrientos, los poco abrigados, los sin estudio que «camaronean» el día a día en lo que denominan “trabajos informales”, solo acatan a mirar mientras guardan tímido (aunque sostenido) silencio, ajenos a lo que planean en sus “tablets” los que sí son parte de un tejido social organizado que maneja su propio idioma. Son los que no son imprescindibles para los que les llaman para un sin fin de tareas, quienes pese a ser multitud, son casi intencionalmente invisibles pues estorban a algunos… aunque están allí.
Es pues un domo en que abundan desigualdades y las injusticias como patrón.
Por otro lado, fuera de ese domo con aire acondicionado, tenemos la otra Costa Rica. La de las amplias comunidades costeras acechadas por la miseria, desconocedoras de la «virtualidad» que no les interesa pues no les da de comer, y que se pasan las horas del día y la noche rumiando sus penas. Si algunos tienen teléfonos celulares prepago, solo son usados para breves mensajes de texto. Son mujeres y hombres sin esperanza, olvidados, que se sienten desechables, despreciados por los que se creen nobles de un reino tropical, cuyos hijos, cuando van a la derruida escuela, lo hacen solo para comerse un gallito antes del mediodía. Obreros y campesinos desempleados, de carne y hueso, que nos recuerdan las tragedias de Mamita Yunai, Murámonos Federico, El Árbol Enfermo…, obras que por supuesto, jamás han leído. Analfabetos por desuso, que, en el fondo de sus pensamientos, desean mejores días para ellos y sus hijos. Mujeres y hombres que en su mayoría se han dado por vencidos, pero que aún guardan un poquitito de esperanza, como lógica aspiración humana.
Pues amigos, esos miserables, dentro y fuera del domo, son los que han estado recibiendo por más de tres años, visitas bien programadas que han requerido un poquito de organización local, para recibir a quien dice ser igual que ellos, su redentor pagano. El que está allí para enfrentar a los corruptos que por tantos años les han negado la justicia que merecen. Perverso presidente que les dice «soy uno de ustedes, por lo cual hemos de luchar hombro a hombro para acabar con los corruptos, y así traerles el bienestar que los ladrones políticos que ustedes conocen les niegan a ustedes». Reuniones “de campaña electoral” financiadas con bienes del Estado, que cubrían, gracias a transportes contratados, áreas más grandes que las que se presentaban como el lugar del discurso, para que el impacto, luego multiplicado por televisoras locales, tuvieran el efecto esperado.
«Visitas» que no eran más que una bien diseñada campaña política permanente, intensa, a nivel de comunidades, con recursos financieros ilimitados, que fueron seguidas sin pensar en lo que se estaba construyendo alrededor de un personaje hábil y mentiroso.
Estrategia desarrollada a nivel de poblaciones, demagógica, populista, pero caída en terreno fértil, sin oposición alguna. Y sucedió así mientras los llamados quizá a enfrentarla con mensajes y organizaciones en las mismas comunidades, estaban muy ocupados escribiéndose en chats de WhatsApp, votando incisos en la Asamblea Legislativa, y multiplicando mensajes cargados de información valiosa que, dentro del domo solo tenían como receptores a los que hasta niegan que hay cientos de miles de costarricenses que no tienen más que una comida diaria. Habitantes de tugurios que, cual si vieren un avión volar hacia destinos desconocidos, así escuchaban tal vez algo de lo que la “clase política” muy formalmente debatía, sin que les provocara reflexionar acerca de lo que no les interesaba, pues de Montesquieu creen que es quizá un futbolista francés.
Erradamente se creyó que la «virtualidad» ingresaba a las chozas y tugurios, mientras el trabajo organizativo, en las comunidades, en las bases, pretendió sustituirse por mensajes por Internet que no les llegaban. Se creyó que el líder comunal que se quería ubicar, según sus características y su capacidad, podría ser el regidor dueño de un celular prepago, y no el compañero que (con la excepción de alguna organización sindical como la ANEP), sí se le involucró genuinamente en la defensa de sus derechos y la organización de lucha. Las enseñanzas de la batalla contra el TLC, con sus comités patrióticos y el trabajo voluntario por todo el país, lamentablemente se desdeñó, pues se creyó más en la comunicación digital que solo opera al interior del domo (parcialmente) y es extraña fuera de él.
Así, Chaves disfrutó ese vacío dejado por los políticos, estrategas y otros, y entendió muy bien, que, apoyado en su red de comunidades en todo el país, que lo que con sus groserías incomodaba a muchos del domo, era, por otro lado, motivo de algarabía fuera del mismo, así como entre los hambrientos que conviven con la opulencia que se exhibe en ciertos lugares dentro del mismo.
Claro que sería injusto no reconocer que nuestros intercambios, escritos, entrevistas radiales y videos, entre otros, tuvieron el importante efecto de evitar que el chavismo fascista no alcanzara al menos 38 diputaciones. La selección de un compatriota ejemplar como el candidato presidencial de un PLN renovado, fue vital para que muchos de los reunidos en la parte central del país, acudieran a votar informados, contribuyendo así para que no se diera un resultado electoral que, por poquito, nos habría conducido casi inevitablemente hacia un régimen dictatorial que hoy nos tendría mucho más preocupados.
Pero más allá de ese trascendental logro, en las provincias costeras, regiones indígenas y habitantes de la marginalidad tanto urbana como rural, esos mensajes no germinaron; eran cual semillas infértiles que se llevaba el viento.
Antes que criticarlos, en esas poblaciones se está pagando el alto precio del abandono casi eterno, mutado hacia el resentimiento justificado contra los que les han maltratado por años, y que Chaves, cínicamente, les usó para sus egoístas intereses.
En fin, pensando a futuro, si esa visión valle centrista no se sustituye por un esfuerzo solidario hacia los costarricenses de segunda y tercera clase, más antes de lo que pensamos, se podría estar ante la situación que la Providencia contribuyó a sortear. Las estrategias (que son varias) habrá de redefinirlas según sean las características de las comunidades que, ha de valorarse así, son fundamentales para el fortalecimiento de nuestra democracia.
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