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Etiqueta: Gabe Abrahams

Pujazon, el inmigrante andaluz que ganó seis mundiales

Gabe Abrahams

Raphäel Pujazon (1918-2000) nació en El Campillo (Huelva) en el seno de una familia muy humilde. Su padre era minero en las grandes explotaciones de cobre de Río Tinto y falleció a temprana edad por culpa de las malas condiciones laborales.

Debido a la prematura muerte del padre, la familia Pujazon tuvo que emigrar en busca de un futuro mejor a Alès, una población del sur de Francia.

El joven Raphäel Pujazon, que se había llamado Rafael hasta su llegada a Francia como inmigrante, destacó rápidamente en las carreras de ruta y de campo a través del sur del país, alcanzando la internacionalidad en 1939. Pero la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y la ocupación nazi del territorio francés, detuvieron su progresión.

Finalizado el conflicto bélico, Raphäel Pujazon retomó sus entrenamientos, recuperó su progresión y, superando todo tipo de penurias y adversidades, consiguió dominar con gran autoridad la especialidad atlética del campo a través, tanto en Francia como a nivel internacional.

Pujazon fue Campeón de Francia de campo a través ininterrumpidamente entre 1944 y 1949 y alcanzó la gloria deportiva cuando, luciendo la camiseta francesa, se impuso en el Cross de las Naciones (denominación que recibía por aquel entonces el Campeonato del Mundo de campo a través) en las ediciones de 1946 y 1947.

A esos dos títulos de Campeón del Mundo de campo a través individual que causaron gran admiración a nivel internacional, añadió Pujazon otros cuatro títulos de Campeón del Mundo por equipos con Francia (1946, 1947, 1949 y 1950) y uno de Subcampeón del Mundo individual en 1949.

Jamás un corredor francés había conseguido hasta esa fecha tantos títulos mundiales de campo a través, contando los individuales y los de equipos. Tampoco lo ha conseguido a día de hoy ningún corredor nacido en España.

Aún tuvo tiempo y fuerzas el esforzado Raphäel Pujazon para alcanzar también la gloria deportiva en otra especialidad atlética, la pista. En el Campeonato de Europa de Oslo de 1946, celebrado el mismo año en el que consiguió su primer título mundial de campo a través, Pujazon ganó la medalla de oro en el mítico Bislett Stadium al imponerse con autoridad en la final de los 3.000 metros obstáculos.

Habituado al campo a través de aquellos años con numerosos y aparatosos obstáculos, Pujazon impuso un ritmo en la carrera que no pudieron mantener sus rivales y venció con un registro de 9:01.4. proclamándose Campeón de Europa y consiguiendo el récord de la prueba en el campeonato.

Raphäel Pujazon fue el primer atleta francés y el primer atleta nacido en España en lograr ese título. Y también fue el primer atleta nacido en España en lograr un título europeo. En el Campeonato de Europa de Praga 1978, treinta y dos años después del oro europeo de Pujazon, el marchador catalán Jordi Llopart consiguió el primer título europeo para España al vencer en la prueba de los 50 km marcha.

Las gestas internacionales de Pujazon son impresionantes: seis títulos mundiales de campo a través (1946-1950), una plata individual en la misma especialidad en 1949, un título europeo en pista (3.000 metros obstáculos) en 1946.

Raphäel Pujazon, en medio de esos éxitos, siempre recordó su origen humilde, la condición de minero de su padre y su condición de inmigrante andaluz. Nunca olvidó de dónde venía a pesar de haber llegado muy lejos como atleta.

En sus años de gloria, se desplazó a Barcelona para correr la prueba Jean Bouin en varias ocasiones, prueba que ganó en 1946 y 1949. Y, en una de ellas, ante la prensa, explicó: “Mis orígenes son muy humildes. Mi padre murió en condiciones atroces y tuve una infancia miserable; gracias al pedestrismo logré salir de la pobreza. Dominé primero en Provenza y, tras instalarme en París, seguí consiguiendo éxitos”.

Tras su retirada de la competición, Raphaël Pujazon fue monitor deportivo en la villa de Alès, población en la que el Estadio de atletismo lleva su nombre. En el año 2000, Pujazon falleció en esa misma población, rodeado de discípulos y de aficionados entregados a sus gestas.

Francia lloró su pérdida. Lloró al joven inmigrante andaluz y destacadísimo atleta que, en los duros años de la postguerra mundial, superando todo tipo de adversidades y enfundado en la camiseta de la selección francesa, logró las más grandes victorias a las que un corredor puede aspirar. En España, la tierra que le vio nacer, su figura ha pasado desapercibida.

Thomas Green: obrero y Campeón Olímpico

Gabe Abrahams

Thomas Green (1894-1975), o Tommy Green, nació en Fareham, Hampshire, Inglaterrra.

Green no pudo caminar hasta la edad de cinco años, debido al raquitismo. Pero, al final, consiguió superar con no pocos esfuerzos su problema de salud.

Tras superarlo y terminar su etapa en la escuela, Green se unió al ejército británico y participó en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), donde fue herido en tres ocasiones y gaseado mientras luchaba en Francia. Durante el conflicto, en 1915, contrajo matrimonio con Rose Smith.

Al regresar a Gran Bretaña después de finalizar la guerra, Green se estableció en Eastleigh, donde empezó a trabajar en la fábrica de ferrocarriles Eastleigh Railway Works.

Durante su posterior carrera deportiva, Green compaginaría su condición de obrero con la marcha atlética, los entrenamientos y la competición, lo cual no le resultó fácil y aún da más valor a sus extraordinarios logros deportivos.

La carrera deportiva de Thomas Green como marchador atlético comenzó en 1926, a sus 32 años, y alcanzó su punto máximo durante la década siguiente.

En 1929, Green demostró por primera vez de lo que era capaz al ganar la clásica London to Brighton y quedar segundo en los 100 km de Milán.

En 1930, Green ratificó su categoría como marchador atlético, cuando venció en ambas pruebas y, además, se proclamó campeón británico de los 50 km marcha, batiendo de paso el récord británico de la distancia. Los récords fueron una constante a lo largo de su carrera deportiva.

Al año siguiente, en 1931, Green alcanzó su tercera victoria consecutiva en la prestigiosa London to Brighton.

En 1932, Thomas Green acudió a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, teniendo que realizar una preparación ajustada a su condición de obrero de la Eastleigh Railway Works. La empresa le concedió tiempo libre, pero sin estar remunerado. Y su mujer y sus cuatro hijos pasaron necesidades en ese periodo.

A pesar de esa situación, en la Olimpiada de Los Ángeles, el obrero Thomas Green consiguió el mayor éxito de su carrera deportiva. Ganó la medalla de oro en la prueba de los 50 km marcha, superando al letón Jānis Dāliņš y al italiano Ugo Frigerio. Una gloria olímpica alcanzada sin la ayuda de su empresa o de las instituciones británicas.

En 1933, Green venció por cuarta vez en la London to Brighton. Y, en 1934, sufrió un accidente laboral que alteró su carrera deportiva, porque le hizo perder su mejor momento de forma, aquel que le condujo al oro olímpico en 1932. Green perdió un pulgar en el accidente, no recibiendo ninguna indemnización de su empresa.

Las malas condiciones de los trabajadores eran enormes en aquellos años y Green pagó las consecuencias, tanto antes como después de su victoria olímpica. No recibió el sueldo que le correspondía al preparar los Juegos de 1932, padeció un accidente laboral grave tras su oro olímpico y no recibió la más mínima indemnización.

A pesar de esta situación, en 1935, Green fue subcampeón británico de las 20 millas y los 50 km marcha, aunque al año siguiente en la misma prueba de los 50 km quedó cuarto y no pudo clasificarse para los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Thomas Green regentó un pub y fue Capitán de la Guardia Nacional de Easlteigh, defendiendo a la población de los ataques de la aviación nazi. Al terminar la guerra, a la edad de 53 años, Green volvió a competir de forma puntual, siendo su última prueba la Poole-Wareham de Dorset del año 1946.

En los años posteriores, Green fue presidente de la asociación de críquet de Eastleigh y tuvo diferentes cargos en organizaciones deportivas y de diverso signo.

Thomas Green, Tommy Green para los aficionados a la marcha atlética, falleció justo el día antes de cumplir 81 años, el 29 de marzo de 1975. En Eastleigh, el callejón Tommy Green Walk le recuerda a modo de homenaje.

En 2018, Green fue incluido en el Salón de la Fama del atletismo de Inglaterra. En medio del clasismo británico, tuvo que esperar demasiado para recibir los reconocimientos que por su categoría atlética le hubiesen debido corresponder mucho antes.

Elsy Jacobs, pionera del ciclismo y Campeona del Mundo

Gabe Abrahams

Elsy Jacobs (1933-1998) nació en Garnich, Luxemburgo, en el seno de una familia numerosa dedicada a sus tierras y repleta de ciclistas. Varios de sus hermanos (Roger, Raymond, Edmond…) lo fueron, alcanzando diferentes éxitos.

Durante su juventud, Elsy Jacobs entrenó a menudo con sus hermanos, pero no pudo participar en carreras disputadas en Luxemburgo por su condición de mujer.

En esa misma etapa, sin embargo, Jacobs sí pudo competir en países como Francia y Bélgica. En Francia, por ejemplo, corrió para un equipo del país con licencia francesa.

En 1958, tras muchos debates y opiniones encontradas, la Unión Ciclista Internacional (UCI), es decir la federación internacional de ciclismo, admitió el Campeonato Mundial femenino de ruta, esencialmente por el apoyo al mismo de Francia, Gran Bretaña, Bélgica y la URSS.

La UCI organizó en ese año el primer mundial femenino, en ruta y solo para la categoría amateur, ya que no existía ciclismo profesional femenino.

Elsy Jacobs aprovechó la oportunidad para vengarse de aquellos que no creían en el ciclismo y el deporte femenino, que no le habían permitido competir en su país y que también intentaron que no se disputase el mundial.

El 30 de agosto de 1958, así pues, se celebró en Reims (Francia) el primer Campeonato Mundial de ciclismo femenino. Y Elsy Jacobs, tras dar tres vueltas al circuito de 20 km que tenía la prueba, cruzó la meta en primera posición por delante de las soviéticas Tamara Novikova y Maria Lukshina, convirtiéndose en la primera Campeona Mundial de la historia del ciclismo femenino y del ciclismo femenino en ruta. La Subcampeona del Mundo Tamara Novikova había sido hasta el año anterior la plusmarquista mundial de la hora.

Pero el éxito no se detuvo. Pocos meses después, en noviembre de 1958, Elsy Jacobs remató su gesta del mundial en ruta, al batir el día 9 de ese mes en el mítico Velódromo Vigorelli de Milán el récord mundial de la hora.

Con niebla y frío, la entonces flamante Campeona Mundial de ciclismo superó el récord mundial anterior y dejó la plusmarca en 41,347 km, récord que solo pudo ser batido catorce años después por la italiana Maria Cressari en la altitud de México.

Después de las gestas de Jacobs, la federación de ciclismo de Luxemburgo cambió su postura y empezó a organizar pruebas de ciclismo femenino. La carrera deportiva de Elsy Jacobs, por su parte, prosiguió con nuevos y destacadísimos éxitos.

En 1959, en el mundial de ciclismo disputado en Ámsterdam (Países Bajos), Jacobs se proclamó Subcampeona del Mundo en la modalidad de persecución individual, por detrás de la británica Beryl Burton y por delante de la soviética Ludmilla Kotchetova.

En 1961, en el mundial disputado en Berna (Suiza), Jacobs logró la medalla de bronce en la prueba de ruta, especialidad en la que había alcanzado el título mundial tres años antes, en 1958. Por delante suyo, cruzaron la meta la belga Yvonne Reynders y, de nuevo, la británica Beryl Burton.

Desde 1959 hasta 1974, Jacobs ganó todos los campeonatos nacionales de ciclismo en ruta de Luxemburgo, con la única excepción del disputado en 1969. En 1966 y 1968, rozó una nueva medalla de bronce en el mundial en ruta, quedando cuarta en ambas ocasiones.

En 1974, la campeona contaba con 41 años y no fue inscrita en el mundial por la federación de Luxemburgo. Los responsables federativos alegaron «problemas de dinero» y Jacobs rechazó las explicaciones, marchando a vivir a Francia y adquiriendo la nacionalidad francesa. La vieja disputa con la federación que no creía en el deporte femenino en los años cincuenta reapareció.

Al cabo de un tiempo, junto a su esposo, Jacobs se estableció definitivamente en la Bretaña y entrenó a un equipo juvenil hasta el año 1996.

En 1998, la campeona Elsy Jacobs murió en Guémené-sur-Scorff, en la Bretaña, a los 64 años de edad. Su muerte causó una gran conmoción en el mundo del ciclismo y del deporte en general.

Desde el año 2008, en Luxemburgo, se organiza una carrera por etapas que lleva su nombre a modo de homenaje póstumo. Esa carrera, el Festival Elsy Jacobs, cuenta en su palmarés con algunas ciclistas de renombre que han conseguido títulos mundiales u olímpicos como Emma Pooley, Marianne Vos, Anna van der Breggen, Christine Majerus, Letizia Paternoster, Lisa Brennauer o Marta Bastianelli. Algo le deben todas ellas a la pionera Jacobs.

En 2011, también se inauguró una placa dedicada a Elsy Jacobs, obra de la destacada escultora luxemburguesa Yvette Gastauer-Claire, en el Parque Municipal de la ciudad de Luxemburgo.

Gabe Abrahams y su caminata de 1.000 millas por Aragón 2018 (Sariñena-Zaragoza)

Gabe Abrahams

En 2018, caminé 1.000 millas por Aragón. Para completar las 1.000 millas, recorrí en cinco ocasiones un circuito de 320 km que iba de Monzón a Zaragoza y de Zaragoza a Monzón. En mi anterior artículo, siguiendo el recorrido de Monzón a Zaragoza, describí los lugares que más me impactaron de Monzón a Sariñera. Ahora, escribiré sobre los lugares que me causaron mayor impresión de Sariñena a Zaragoza. En el anterior artículo, quedamos citados en un pueblo de colonos, San Juan del Flumen.

De los pueblos de colonos al desierto

Tras dejar atrás Sariñena, la capital de la comarca de los Monegros, el circuito de la caminata pasaba primero por San Juan del Flumen y, después, por La Cartuja de Monegros, dos pueblos de colonos pertenecientes administrativamente a Sariñena.

Al igual que en Sariñena, en la zona de los dos pueblos de colonos, padecí un tiempo variado, encontrando sol, lluvia, niebla e, incluso, algo de viento.

Los pueblos de colonos, creados entre 1950 y 1970 por el régimen franquista, tienen una arquitectura urbana y unas construcciones muy características. Destacan por su trazado lineal, sus casas de piedra y sus plazas centrales con iglesia y servicios varios. Me llamaron la atención. Y, por eso, cuando en La Cartuja de Monegros me paré a comer y beber en un bar, procuré conversar con descendientes de colonos y conocer mejor el pasado y el presente del fenómeno de la colonización.

Tras abandonar La Cartuja de Monegros, el circuito de la caminata transcurría hasta Lanaja por dos carreteras comarcales, la de la salida de La Cartuja de Monegros y la A-1221. La carretera A-1221 camino de Lanaja, junto con la antigua carretera de Sariñena de la que hablé en el anterior artículo, es la carretera de mayor belleza de la caminata de 1.000 millas. Tiene unos paisajes muy verdes y llenos de amapolas. En primavera, es decir en las fechas de la caminata, sus laterales son alfombras de amapolas.

El circuito de la caminata llegaba por la citada carretera a Lanaja, una población que pertenece a la comarca de los Monegros y a la provincia de Huesca y supera los 1.100 habitantes. Lanaja se encuentra en medio del desierto, con todo lo que ello significa a nivel climático y paisajístico. Las temperaturas se extreman y aparece la nada.

Dentro de Lanaja, el circuito transcurría por las calles Escuer, Costa, Nueva y Mayor.  Al lado de la calle Costa, se ubica la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, construida sobre una mezquita musulmana y una iglesia visigoda. La calle Nueva de Lanaja, por su parte, cuenta con el Horno de Adrián, establecimiento que en las fechas de la caminata era de reciente creación. Un lugar tranquilo y acogedor con un estupendo patio interior. En las afueras de Lanaja, está el búnker de Lanaja de la Guerra Civil Española (1936-1939), el cual fue parte de una línea de defensa republicana.

Tras abandonar Lanaja, el circuito de la caminata de 1.000 millas transcurría por la carretera A-129 dirección Zaragoza y llegaba a Alcubierre en unos pocos kilómetros. La carretera A-129 no tenía nada que ver con las solitarias carreteras por las que había trascurrido el circuito hasta ese punto. El tráfico iba en aumento camino de Zaragoza.

Alcubierre, población de la comarca de los Monegros y de la provincia de Huesca, se encuentra entre el desierto y la sierra del mismo nombre y tiene cerca de 400 habitantes. Lo más destacado que tiene esta población es su Iglesia de Santa Ana, obra del siglo XIV de estilo gótico-renacentista que cuenta con una bonita torre mudéjar.

El circuito abandonaba Alcubierre y proseguía por la carretera A-129, cruzando la sierra y sus bosques. En ella, se encuentran restos de trincheras republicanas y franquistas de la Guerra Civil que se pueden visitar. Esta zona, conocida como Frente de Aragón, fue descrita por George Orwell en su famoso libro Homenaje a Cataluña.

Del desierto a Zaragoza

Superada la sierra y sus bosques, el circuito continuaba por la misma carretera otra vez en medio del desierto y llegaba a Leciñena, una población aún de la comarca de los Monegros pero ya de la provincia de Zaragoza, con unos 1.100 habitantes.

En Leciñena, destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, obra del siglo XVI de estilo gótico-renacentista, con una torre mudéjar similar a la de Alcubierre. De Leciñena, también destacan las subidas y bajadas del núcleo urbano y su aspecto propio de una población del desierto, similar a Lanaja o Alcubierre.

Desde Leciñena hasta cerca de Zaragoza, los paisajes áridos y esteparios, llenos de matorrales y escasa vegetación, se intensifican. El desierto y la sensación de soledad también. Recuerdo que era impactante. Miraba hacia la derecha y la izquierda tras horas y horas de caminar y todo era lo mismo. La nada. También en esa parte del circuito el viento, el famoso cierzo, hizo acto de presencia en casi todas las vueltas al mismo.

El circuito llegaba a Perdiguera desde Leciñena por la carreteta A-129 y, tras subir una pequeña cuesta, entraba en la población. Perdiguera es la última población de la comarca de los Monegros y cuenta con cerca de 600 habitantes. En Perdiguera, destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de estilo gótico-mudéjar del siglo XV, con su torre mudéjar como las de Leciñena y Alcubierre.

El circuito de la caminata de 1.000 millas recorría el núcleo urbano de Perdiguera por la carretera hasta salir por el sur camino de Zaragoza. En ese tramo, hay dos establecimientos apropiados para hacer una parada y recuperar fuerzas: el Bar El Arranque y el Restaurante Asteruelas. El último dispone de una pequeña terraza de cara a la carretera. Recuerdo a algunos ciclistas que tenían el hábito de repostar en él.

Tras dejar atrás Perdiguera, el circuito de la caminata de 1.000 millas tomaba la dirección de Zaragoza por la carretera A-129. Y, pasado Villamayor de Gállego, antiguo barrio de Zaragoza y ahora población independiente, entraba en la capital de Aragón por el barrio de Santa Isabel. En los últimos kilómetros antes de llegar a Zaragoza, el verde volvía a dominar el paisaje.

Zaragoza

Zaragoza, capital de Aragón, tiene una población de cerca de 700.000 habitantes. Situada a orillas de los ríos Ebro, Huerva y Gállego, se encuentra justo en medio de un amplio valle. Su historia es milenaria y se remonta a los íberos.

El circuito de la caminata de 1.000 millas atravesaba nada más entrar en Zaragoza el barrio obrero de Santa Isabel y luego el distrito de El Rabal de Zaragoza. El Rabal lo cruzaba por la avenida Cataluña hasta llegar al Puente de Piedra del río Ebro, situado enfrente de la plaza del Pilar. Cada vez que pasé por la avenida Cataluña me encantó ver un magnífico edificio modernista, la Casa Solans, muy parecido a algunos edificios modernistas de Barcelona. Me recordaba a Can Deu, situado en el barrio de Les Corts.

Pasado el Puente de Piedra, el circuito entraba en el casco antiguo de Zaragoza y transcurría por la plaza del Pilar; la calle Alfonso I, la cual es peatonal; y la calle del Coso. En la calle del Coso, otros edificios centraban mi atención: el edificio modernista del Centro Mercantil Industrial y Agrícola, la casa palacio renacentista de los Condes de Sástago, etc. Recuerdo que cada vez que atravesé el casco antiguo de Zaragoza no pude dejar de fijarme en ellos.

El circuito de la caminata proseguía por el interior de Zaragoza, recorriendo los distritos Centro y Universidad. Pasaba por el Paseo de la Independencia y el Paseo de la Gran Vía, llamado en un tramo Fernando el Católico. Ambos paseos son propios del siglo XX, con grandes edificios y un paso incesante de gente. Recorrerlos, después de aguantar tanto desierto, fue algo magnífico.

El circuito de la caminata, finalmente, llegaba al Parque Grande José Antonio Labordeta, en el cual daba una vuelta e iniciaba el regreso a Monzón. El parque fue inaugurado en 1929 y rebautizado con su nombre actual en 2010. Es bellísimo. Entrando por el Puente de los Cantautores, está la Fuente de la Princesa, lugar en el que no pocas veces me recuperé de los esfuerzos bebiendo y comiendo. Después, se encuentran los largos y rectos paseos de Manuel Azaña, de los Bearneses y de San Sebastián, impresionantes como el resto del parque. Por ellos, caminé hasta el punto y final de la ida del circuito e inicié el regreso a Monzón en cada vuelta al mismo.

Terminar la ida del circuito recorriendo Zaragoza y un parque tan bello como el Parque Grande me supuso siempre una ayuda mental. Cruzar Zaragoza y el parque me restablecía anímicamente y me daba ánimos para seguir. El factor psicológico es clave en esfuerzos tan largos, de tantos días de duración.

Ha pasado el tiempo de todo lo que he escrito en los dos artículos dedicados a mi caminata de 1.000 millas por Aragón de 2018. Pero ni olvido la caminata, ni olvido Aragón. Permanecen en mi memoria.

Gabe Abrahams y su caminata de 1.000 millas por Aragón (de Monzón a Sariñena)

Gabe Abrahams

Del 20 de abril al 22 de mayo de 2018, caminé 1.000 millas por Aragón. Más allá de conseguir la plusmarca mundial de la distancia de Caminata Rápida (Speed Walking), disfruté mucho conociendo lugares y viendo paisajes de gran belleza.

Para completar las 1.000 millas, recorrí en cinco ocasiones un circuito de 320 km que iba desde Monzón a Zaragoza y de Zaragoza a Monzón.

Siguiendo el recorrido de Monzón a Zaragoza, el presente artículo y otro posterior describen aquellos lugares que conocí y que más me impactaron.

De Monzón a la Línea del Cinca

La ciudad de Monzón era el punto de partida del circuito que utilicé para recorrer 1.000 millas por Aragón en el año 2018. Monzón pertenece a la provincia de Huesca y es la capital de la comarca del Cinca Medio. Cuenta con unos 17.000 habitantes. La ciudad se encuentra situada bajo un castillo de origen árabe y en una zona de cerros. El río Sosa atraviesa su centro y el río Cinca transcurre por su territorio.

El circuito de las 1.000 millas empezaba en la plaza Mayor de Monzón, la cual tiene la sede de su ayuntamiento, un bonito palacio de arquitectura renacentista de los siglos XVI y XVII. Y, tras partir de la plaza Mayor, daba una pequeña vuelta por la zona medieval de la ciudad, recorriendo las calles San Antonio y Joaquín Costa hasta la plaza Santa María y la calle de Arriba.

En esa zona medieval de Monzón, se encuentran su castillo de origen árabe en las alturas, la catedral y una parte de la judería. La judería de Monzón está ubicada en las faldas del castillo, entre las plazas de Santa María y San Juan. En su apogeo, contó con 700 hebreos y, desde 2015, está señalizada con tótems informativos y placas, para que los visitantes sepan los lugares donde se ubicaron la sinagoga, la escuela, el cementerio y el mercado, así como el barrio hebreo en su conjunto.

Tras abandonar la zona medieval de Monzón por la calle Juan de Lanuza y el puente sobre el río Sosa, el circuito recorría el paseo de San Juan Bosco, el cual se transforma en la carretera N-240 en dirección a Selgua.

El paseo San Juan Bosco vertebra una zona de Monzón que guarda relación con tiempos más actuales. El paseo tiene grandes edificios en un lado y el Parque de la Azucarera en el otro. Desde mitad del siglo XIX, Monzón creció y se industrializó, en parte gracias a su azucarera, la cual se encontraba en los terrenos que ocupa el parque.

Tras salir de Monzón, el circuito recorría la carretera A-1223, una carretera solitaria y propia de mediados del siglo XX como tantas y tantas de Aragón, pasaba por Selgua y llegaba hasta el cruce situado en las afueras de Ilche, para continuar por una carretera comarcal camino de Barbastro.

La carretera A-1223 tiene en ese tramo los restos republicanos de la Línea del Cinca, una línea de resistencia republicana de la Guerra Civil Española (1936-1939). Recuerdo haber visto en una de las varias ocasiones que pasé por la carretera durante la caminata un autocar situado a un lado de la misma y un grupo de personas que acudían a visitar los restos de la Línea del Cinca. De lejos, me sorprendió ver al grupo, porque en las solitarias carreteras de Aragón no se ve prácticamente a nadie, salvo algún coche o tractor de vez en cuando.

De Barbastro a Sariñena

Una vez llegaba el circuito a Barbastro, se adentraba hasta el paseo del Coso, la calle Romero, la calle General Ricardos y la calle Corona de Aragón. Finalmente, el circuito daba media vuelta y deshacía el camino, regresando a Ilche y a la carretera A-1223. ¿Qué decir de Barbastro?

Barbastro pertenece a la provincia de Huesca y es la capital de la comarca del Somontano de Barbastro. Al igual que Monzón, cuenta con una población de unos 17.000 habitantes.

A poca distancia del paseo del Coso de Barbastro por el que pasaba el circuito, se encuentra la catedral de la ciudad, la denominada Catedral de Santa María de la Asunción. Y a pocos metros de ésta, el Palacio Episcopal de Barbastro y el Palacio de los Argensola, una casa solariega de los siglos XVI y XVII.

La calle Romero, por la que transcurría después el circuito, cruzaba la plaza del Mercado, plaza porticada con unos edificios dignos de la mayor atención.

La calle General Ricardos, la siguiente calle del circuito, llevaba a la zona más bella de Barbastro. Esta calle destaca por sus edificios, algo similares a los de la plaza del Mercado, y por su emblemática cafetería El Cortés. Esta cafetería es una maravilla. Pertenece a otro tiempo. Está decorada en su interior como lo estaban los cafés de principios del siglo XX. Repleta de imágenes antiguas, uno puede conocer el viejo Aragón de primera mano. Barbastro tiene un encanto decadente.

Tras regresar a Ilche desde Barbastro y retomar la carretera A-1223, recuerdo que la carretera permitía ver desde la lejanía la siguiente población por la que pasaba el circuito: Berbegal. Sobre una atalaya de más de 500 metros de altura, de día bajo el sol y de noche bajo la luna y el cielo aragonés repleto de estrellas, Berbegal me impactaba.

A pesar de ser una pequeña población de unos 300 habitantes, Berbegal cuenta con una serie de monumentos y restos de interés: la Iglesia de Santa María la Blanca, la Ermita de San Gregorio, la Ermita de Santa Águeda, restos de la calzada romana… Por Berbegal, pasaron los íberos, los romanos, los musulmanes, el Cid Campeador.

Entre sus personajes ilustres, hay uno especial. Su nombre: Mariano Bielsa y Latre, el Chistavín de Berbegal. Corredor pedestre y pionero del deporte, consiguió derrotar en 1882, en la plaza de toros de Zaragoza, al campeón italiano Achilles Bargossi. Tras vencerle, Chistavín se convirtió en un héroe de su época.

Tras dejar atrás Berbegal, el circuito retomaba una vez más la carretera A-1223, camino de Peralta de Alcofea, Venta de Ballerías, San Lorenzo del Flumen y Sariñena. La llegada a Sariñena se producía por una carretera de otro tiempo, una carretera de asfalto antiguo y gastado, de postes eléctricos de madera, con unas vistas irrepetibles del lejano Pirineo. No la olvidaré jamás.

Sariñena, capital de la comarca de los Monegros (Huesca), supera los 4.000 habitantes. El topónimo proviene de la voz iberovasca tza-ara-agan-en-na (Saragnena) que significa “la que tiene más cantidad de tierras de cultivo de panizo”.

Ya en el núcleo urbano de Sariñena, el circuito transcurría por la carretera A-131 (llamada avenida de Huesca y de Fraga en su recorrido urbano), la calle Eduardo Dato, la calle Ugarte, la plaza El Salvador y la Ronda San Francisco, saliendo de la población finalmente por la carretera A-230 rumbo a San Juan del Flumen.

La carretera A-131 que recorre Sariñena destaca por sus cafeterías, restaurantes y hoteles, los cuales son apropiados para hacer una parada. Recuerdo que durante la caminata pasé por esa carretera con sol, lluvia, niebla, viento, es decir cierzo. Una muestra del tiempo cambiante de esa zona de Aragón.

Del resto del recorrido del circuito por Sariñena, no puedo dejar de mencionar la plaza de San Salvador por su Iglesia de San Salvador y la Casa Penén-Paraled.

La Iglesia de San Salvador es un importante templo neoclásico de inicios del siglo XIX. La Casa Penén-Paraled es una casa señorial construida en el siglo XVIII que presenta elementos clasicistas de gran belleza. Durante la Guerra Civil Española, la casa fue un hospital militar republicano, porque Sariñena fue el centro de las comunicaciones y de las operaciones del ejército republicano en Aragón.

Tras salir de Sariñena, el circuito seguía por la carretera A-230 camino de San Juan del Flumen, dando la vuelta a la imponente Laguna de Sariñena.

En ese emblemático pueblo de colonos, quedamos citados para el segundo artículo dedicado a las 1.000 millas por Aragón de 2018.

Gabe Abrahams: entrevista al marchador ‘multiday’ y colaborador de SURCOS

Gabe Abrahams sale a caminar todos los días para mantenerse en plena forma. (Foto: cedida).

Nació en Barcelona en 1966, pero en 2019 eligió Tudela para vivir por los lazos que su familia tenía con Navarra. Con veinte años se puso sus primeras zapatillas para iniciar una caminata que cambiaría su vida. Y, a partir de 2015, comenzó a cosechar grandes éxitos como marchador ‘multiday’ (de varios días), entre ellos varias plusmarcas mundiales. Además, desde hace varios años compagina el deporte con una faceta mucho más desconocida: la de columnista para diferentes medios de comunicación, de la que habla por primera vez en el siguiente CapitalTest.

IRATXE ZUBIETA

Pamplona – 14 marzo, 2022

Gabe Abrahams emprendió su primera gran caminata cuando tenía veinte años. El trayecto comenzaba en Toulouse, pasaba por Pau y terminaba en Lérida. En total, 500 kilómetros que discurrían entre parajes inolvidables. En medio de la inmensidad de las montañas nevadas, sintió el eco del silencio y acarició la compañía de la soledad por primera vez.

El marchador barcelonés retó a su capacidad de sufrimiento y descubrió su fortaleza mental en un camino que abriría un nuevo horizonte hacia el que dirigir su vida: las caminatas ‘multiday’. Una actividad que se convirtió en la verdadera pasión de este atleta afincado en Tudela, que compagina desde hace varios años con su labor como columnista en diferentes medios de comunicación. “Gracias a esas caminatas, he conseguido logros deportivos y he conocido lugares y paisajes de una belleza extraordinaria. Permanecen muy presentes en mi memoria. Los sitios y sus gentes se conocen mejor a pie”, reflexiona en este CapitalTest

1. ¿Qué es lo que más le marcó de esa primera caminata?
Especialmente, recuerdo el paso por la frontera entre Francia y España… Se encontraba cerrada, y las condiciones climatológicas eran malas. De madrugada, me puse en marcha sin atender a las recomendaciones. Caminé hasta el túnel de Aragnouet-Bielsa y la frontera en medio de montañas nevadas y en una soledad total. Lo atravesé y fui a parar a un puesto de la Guardia Civil. Se quedaron muy sorprendidos por mi temeridad. Me repuse y seguí. He soñado muchas noches con aquel momento e, incluso, me he despertado en medio del sueño. Recuerdo aquel silencio tan especial. Creo que la caminata Toulouse-Lérida fue determinante para elegir esta actividad.

2. ¿Se imaginaba entonces que iba a alcanzar tantos hitos?
Cuando empecé con las caminatas ‘multiday’, tenía las dudas lógicas acerca de si podría aguantar caminando tantas horas durante días, aunque los antecedentes como la caminata Toulouse-Lérida me hacían pensar que sí. Esa caminata que realicé de joven fue el punto de partida. Mi gusto por caminar, el entrenamiento diario y la capacidad de sufrimiento han hecho el resto.

3. Ha experimentado una gran progreso desde sus inicios…
Empecé con dos grandes caminatas ‘multiday’ en playa. En 2015, caminé 500 kilómetros y en 2016 llegué hasta las 500 millas (804,672 km), alcanzando las plusmarcas mundiales de caminata de playa (‘beach walking’) en ambas distancias. En 2017 y 2018 caminé mil millas (1.609,344 kilómetros) por el área metropolitana de Barcelona y Aragón respectivamente, con técnica de ‘power walking’, una variante de la caminata rápida (‘speed walking’). Logré la plusmarca mundial de las mil millas de ‘speed walking’ en ambas caminatas. En 2020, di la vuelta a Navarra y Cinco Villas y logré la plusmarca de la misma. Y, en 2021, caminé diez días por la costa de Cataluña, estableciendo la plusmarca de los diez días de ‘speed walking’. Empecé con las grandes caminatas por playa y evolucioné hacia las caminatas por circuitos abiertos de cientos de kilómetros.

4. Dice que los circuitos abiertos son mejores a nivel psicológico…
Sí, son más beneficiosos porque distraen la mente y alivian el esfuerzo.

5. De todas las variantes de caminata que ha practicado, ¿cuál es la que más le gusta?
Mi preferida es la caminata rápida o ‘speed walking’.

6. ¿Por qué? ¿Qué le aporta?
Me permite caminar por circuitos de cientos de kilómetros y descubrir a pie lugares de interés.

7. ¿Dónde está el secreto para poder caminar durante tanto tiempo y batir tantos récords?
Esencialmente, hay tres cuestiones claves: gusto por caminar, entrenamiento y capacidad de sufrimiento. Sin el entrenamiento diario, por ejemplo, no hay nada que hacer. Saber sufrir y superar los malos momentos también es necesario. Hay que aprender a dejar que pasen las tormentas, porque detrás siempre viene la calma.

8. ¿Sigue algún protocolo especial en las fechas previas a una caminata ‘multiday’?
Procuro repartir entre la mañana y la tarde las horas de caminar. Generalmente, camino entre cuatro y cinco horas por la mañana y otras tantas por la tarde. Unas ocho o nueve horas diarias en total. El ritmo es lento, unos seis kilómetros por hora. También procuro mantener mi horario de comidas y sueño, dentro de lo posible, para no debilitarme aún más de lo que ya te debilita una caminata tan larga.

9. Pero imagino que seguirá alguna rutina diaria para lograr estar al máximo nivel…
Por las mañanas, camino una hora. A mediodía, hago un entrenamiento de una hora de caminata rápida. Y, por la tarde, vuelvo a caminar. Cuando me faltan pocos meses para una caminata ‘multiday’, hago algún test para calibrar el estado de forma. Mi entrenamiento también incorpora gimnasia, dieta, etc.

10. ¿Qué le aporta esta disciplina?
Si a uno le gusta caminar más que nada, como es mi caso, pues la satisfacción de hacerlo durante días. Es lo máximo que se puede pedir.

11. ¿Tiene algún referente o alguien en quien se inspire?
Admiro a algunos marchadores como el mítico Edward Payson Weston, quien batió muchas plusmarcas ‘multiday’ a finales del siglo XIX y principios del XX. Sus travesías por Estados Unidos son irrepetibles.

12. ¿Cuenta con patrocinios o el apoyo de alguna marca?
No.

13. En Navarra, estableció una nueva plusmarca mundial…
Llevé a cabo la vuelta a Navarra y Cinco Villas entre el 28 de enero y el 6 de febrero de 2020. Caminé 505 kilómetros en ocho días, 22 horas y diez minutos. Me encantó atravesar lugares de gran historia y belleza como las Bardenas Reales, Estella, Tudela, etc. Vine a vivir a Navarra hace varios años por mis antepasados del territorio soriano-riojano-navarro-vasco. Con la vuelta a la Comunidad foral, les rendí un pequeño homenaje.

14. Además de marchador, también escribe. ¿De dónde le viene esta inquietud por contar historias?
Empecé a escribir por mi gusto por observar y por una necesidad interna de contar cosas de aquello que me llamaba la atención. Hace más de una década, en Barcelona, colaboré con medios deportivos.

15. También ha escrito sobre otros temas…
He escrito sobre deporte, lugares de interés cultural, política… Me gusta especialmente escribir sobre personajes históricos del deporte y la política del siglo pasado. Aprendo mucho de infinidad de materias.

16. Encontró varios casos de marchadores ‘multiday’ que también se dedican a la escritura…
Efectivamente. Por algún motivo, algunos de los más grandes marchadores ‘multiday’ de todos los tiempos han sido reconocidos escritores. Un ejemplo es el australiano Aidan de Brune, que alcanzó las plusmarcas de la vuelta a Australia y de la travesía de Australia.

17. ¿Por qué cree que se da está curiosa coincidencia?
Me da la impresión de que hay una psicología determinada que ayuda a caminar muchas horas y a hacer otras actividades similares que requieren horas de concentración, como puede ser escribir.

18. ¿Cómo conoció la historia de este marchador? ¿Fue antes o después de que usted comenzase a escribir?
A Aidan de Brune lo conocí hace relativamente poco tiempo, hace un par de años. Me llamó la atención que realizase las dos actividades. Me hizo pensar en mí y en otros marchadores que escriben.

19. Es de los que piensa que la descripción de la realidad puede ser infinitamente más impactante que el sensacionalismo…
Mi experiencia me lo ha demostrado. La historia del siglo XX, por ejemplo, es tan extraordinaria que no necesita añadidos. Los hechos históricos recientes van en la misma dirección.

20. ¿Cómo ve la prensa en la actualidad?
Los grandes grupos de comunicación son propietarios de diversos medios que están relacionados con el poder político. Los contenidos de los medios de esos grandes grupos están condicionados por el vínculo político. Procuro colaborar en medios independientes y leer prensa afín.

21. Como columnista, ¿en qué tipo de medios cree que es mejor informarse?
Es mejor contrastar los datos en prensa no vinculada a los grandes grupos, o en un buen libro. Por ejemplo, si la información que se busca es sobre España, es mejor leer medios independientes o incluso extranjeros, ya que siempre será más imparcial. En términos generales, es así.

22. Seguro que ya tiene nuevos retos deportivos para el futuro…
A medio plazo, me gustaría intentar batir mi plusmarca de los diez días de ‘speed walking’ de 2021 y realizar una travesía por la Península Ibérica. Aunque la edad va pasando, espero poder seguir adelante hasta el final.

 
Fuente: Navarra Capital