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Etiqueta: imperialismo

Informe sobre Venezuela

Eva y Markus Heizmann, de la Alianza contra la Guerra, Basilea, Suiza.
Escrito en Costa Rica, del 4 – 10 de enero de 2026, en conversaciones con Jiri Spendlingwimmer.

A principios de año, el 3 de enero de 2026, fuerzas especiales de EE. UU. invadieron Venezuela. Unas cien personas, en su mayoría civiles, fueron asesinadas durante esta invasión. El presidente legítimo Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fueron secuestrados y trasladados a EE. UU. Se trató de un ataque contrario al derecho internacional que se había anunciado previamente: la Administración Trump había amenazado a Venezuela en varias ocasiones. Barcos pesqueros venezolanos fueron atacados y hundidos por la Marina y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. En estas acciones fueron asesinados 80 pescadores. Algunos fueron tiroteados desde el aire o desde barcos mientras luchaban por sobrevivir en el mar después de que los asesinos estadounidenses hundieran sus barcos. Tras estos ataques, que comenzaron el 2 de septiembre de 2025, le siguio la invasión de Venezuela y el secuestro de la pareja presidencial, marcando una nueva etapa en la escalada imperialista. Quienquiera que haya tenido la idea de que Estados Unidos respetaría siquiera un ápice del sistema nacional del estado de derecho o del derecho internacional se ha visto engañado. El aparentemente irresponsable gobernante de Estados Unidos, Donald Trump, es utilizado por las élites del Estado profundo para demostrar que, a partir de ahora, la ley del más fuerte determina definitivamente la agenda mundial.

No es en absoluto seguro que este cálculo vaya a salir bien, especialmente en Venezuela, pero también en otros lugares, como Irán y la región árabe. En cualquier caso, la voluntad de resistencia del pueblo venezolano sigue intacta. También sigue intacta la voluntad de resistencia de los pueblos de Asia occidental, ya sea en Palestina, en el resto del mundo árabe o en Irán.

El papel que desempeñan los sionistas en este escenario es evidente: a la sombra de los crímenes que comete Estados Unidos en Venezuela, «Israel» lanza nuevas y sangrientas ofensivas en el Líbano y la Franja de Gaza.

En Costa Rica tuvimos la oportunidad de mantener conversaciones detalladas con Jiri Spendlingwimmer.

Jiri Spendlingwimmer es un activista político con una larga trayectoria, especialmente en el ámbito ecologista en Costa Rica y en la región. Nos informa sobre la Asamblea de los Pueblos por la Soberania y la Paz de Nuestra America“ celebrado en Caracas el 9, 10 y 11 de diciembre de 2025, es decir, poco antes de la invasión estadounidense.

Las preguntas que planteamos al comienzo de la conversación fueron:

  • ¿Estaba acordada esta invasión de EE. UU. y, en caso afirmativo, con quién? Benjamin Netanyahu, que a diferencia del presidente secuestrado de Venezuela es buscado por la Corte Penal Internacional de La Haya, visitó a Trump en Florida antes de la invasión. Un camarada palestino con el que mantenemos contacto regularmente especula al respecto: Netanyahu fue citado en Florida para que Trump pudiera dejarle claro que, por el momento, no se puede permitir una escalada más allá de lo «habitual» en la Franja de Gaza, ya que Estados Unidos debe concentrarse en Venezuela.

  • Otra razón para el golpe contra Venezuela podría ser puramente publicitaria: después de que Trump haya fracasado en todos los frentes en Ucrania, necesita urgentemente una noticia de éxito. Sin embargo, es más que dudoso que un secuestro y la destrucción de la infraestructura civil en Venezuela sean adecuados para ello.

  • Delcy Rodríguez, vicepresidenta y presidenta en funciones tras el secuestro del presidente Maduro, no da hasta ahora ninguna impresión de querer doblegarse ante la bestia imperialista estadounidense. Al contrario, desde diversos frentes se le atribuye la voluntad de continuar con la política de Nicolás Maduro. En cualquier caso, no se pretende socavar los cimientos de la Revolución Bolivariana iniciada por Hugo Chávez.

  • Cabe señalar que este tipo de escenificación imperialista no es nada nuevo, ni siquiera en nuestros días: la agresión conjunta de EE. UU. e Israel contra el Irán , que comenzó el 13 de junio de 2025 conocida como la «guerra de los 12 días», fue celebrada como una «victoria» por EE. UU. e Israel. Una mentira descarada, ya que Irán salió claramente victorioso de esta guerra de agresión.

  • Antes de los ataques, el presidente Maduro ofreció a Estados Unidos un compromiso para comprar el petróleo de Venezuela en condiciones favorables. Lo rechazaron. Algunas pocas empresas petroleras estadounidenses siguen en Venezuela, concretamente aquellas que aceptan las condiciones, por cierto muy moderadas, del Gobierno venezolano.

Jiri Spendingwimmer nos presenta ahora el MAR e informa sobre la «Asamblea de los Pueblos por la Soberania y la Paz de Nuestra America“ celebrado en Caracas el 9, 10 y 11 de diciembre de 2025, es decir, poco antes de la intervención criminal y contraria al derecho internacional de Estados Unidos en Venezuela. A continuación, las notas que tomamos durante la conversación:

La organizacion MAR

Originalmente el MAR es el «Movimiento de Afectados por Represas» en Latinoamerica; su creacion fue un proceso de varios años de organizacion y formación hasta la creación formal del movimiento en el año 2016 en Chapeco, Santa Catarina, Brasil, durante el IV Encuentro Internacional de Ciencias Sociales y Represas.

El MAR se planteó tres grandes objetivos: 1) construir y fortalecer la unidad del movimiento de comunidades afectadas mediante la defensa y reivindicacion de sus derechos, 2) incentivar el estudio y debate permanente sobre el modelo energético de cada país para la construcción de un proyecto energético popular para la soberanía de los pueblos y el bienestar colectivo, 3) promover la construccion de una sociedad alternativa al capitalismo desde la solidaridad y el internacionalismo.

Al igual que, por ejemplo, el «Movimiento de los Sin Tierra» en Brasil, el MAR es un movimiento de comunidades de base.

Actualmente, tiene representación de 21 países y 40 organizaciones del continente americano: Argentina, Bolivia, Uruguay, Brasil, Chile, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Estados Unidos y Canadá.

El MAR funciona con una Coordinación Continental Provisional integrada por representantes elegidos en las Escuelas de Formación; estas Escuelas son programas de formación política con metodología de educación popular en los cuales un grupo de militantes de diversas organizaciones y países del MAR se reúne por varios días, 1 o 2 veces al año; entre el 2023 y 2025 tuve las oportunidad de asistir a encuentros internacionales de formación realizados en Colombia, Cuba, México y Brasil.

Formación

Venezuela, Cuba y Nicaragua son el eje de la resistencia contra el imperialismo en Latinoamérica; por ello, es muy importante que haya organizaciones y representantes de estos países en el MAR, y que se realicen encuentros de formación en estos países para la formación política de militantes del resto del continente.

En Cuba, los cursos de formación tienen lugar en el Centro Martin Luther King (CMLK), el cual cuenta con aulas, habitaciones de huéspedes, servicio de alimentacion y salones de plenaria.

El CMLK realiza actividades nacionales, asi como programas de formacion para partidos politicos, organizaciones y movimientos sociales de toda latinoamerica durante todo el año, cumple un papel y una función pedagógica e ideológica muy importante; Cuba, a pesar de haber sido victima del feroz anticomunismo, el bloqueo y las sanciones desde décadas, los problemas internos, la afectación todos los años por desatres naturales, el país sigue siendo un referente político e inspirador para los movimientos sociales único en Latinoamerica, lo que confiere a los cursos de formación un alto nivel.

Brasil

Personas y organizaciones de Venezuela forman parte del MAR desde el 2019. Aunque en ciertos momentos la confianza no es buena, por ejemplo en el 2024 cuando el presidente de Brasil, Lula da Silva, impidió la incorporación de Venezuela al BRICS+, lo cual tambien genera desconfianza de las instituciones y organizaciones de Venezuela hacia los movimientos sociales de Brasil.

El Instituto Simón Bolívar y el Frente Ecosocialista de Venezuela1 organizaron y acompañaron la Asamblea de los Pueblos en Caracas. Venezuela es ahora una parte integral e importante de MAR. Sin embargo, tras los ataques de EE. UU. y el secuestro de la pareja presidencial, nadie puede decir aún cómo seguirá la situación en Venezuela, segun los planes esta previsto realizar un encuentro de formacion en el 2026 en la patria del libertador Simon Bolivar.

Nicaragua

No ha sido posible la incorporacion de Nicaragua en el MAR. Esto se debe a que las organizaciones de base en Nicaragua ya no salen del país. La razón es la siguiente: en 2018 se produjo la revolución de colores en Nicaragua, cuyo objetivo era derrocar al Gobierno sandinista. El intento fracasó y, desde entonces, el Gobierno ya no tiene interés en intercambiar opiniones con organizaciones en las que no confía plenamente. La razón es obvia: los países que se organizan en MAR son casi exclusivamente países de orientación occidental. Las excepciones son Cuba y Venezuela, por consiguiente, entre esos paises y los miembros de la alianza ALBA si hay delegados de Nicaragua.

El papel de las iglesias

En Nicaragua, la Iglesia católica, que al principio y durante la revolución sandinista estaba del lado de los sandinistas («teología de la liberación»), se ha pasado ahora completamente a la oposición contra el Gobierno sandinista. Es interesante que los evangélicos tengan una buena relación con el Gobierno. Sin embargo, esta situación no se puede extrapolar causalmente a todos los países de Sudamérica. En Venezuela, el Gobierno colabora tanto con católicos como con evangélicos. En Brasil, los evangélicos siguen el juego de la CIA. En el MAR también participó un teólogo de la liberación que lucha contra las presas en México. Algunos teólogos también se mueven de la derecha a la izquierda, y no solo al revés. Por lo tanto, este panorama es muy ambivalente.

Intercambio con muchos países y organizaciones

En el MAR también están representadas grandes organizaciones, entre ellas el «Movimento dos Atingidos por Barragens“ (MAB), de Brasil con representacion en 21 de los 26 estados federados del «Gigante del Sur“, las Rondas Campesinas de Perú, con mas de 2 millones de miembros, el Consejo del Pueblo Maya de Guatemala (CPO), el Movimiento de Defensa por el Acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente de Chile (Modatima), Movimiento Colombiano Rios Vivos, la Alianza de Justicia Global (Grassroots Global Justice Alliance) de Estados Unidos.

Países como Perú, Ecuador, Bolivia o Guatemala están representados con miembros predominantemente indígenas. Los delegados de MAR se reúnen hasta dos veces al año en diferentes destinos para mantener un intenso intercambio.

Hasta ahora, los organizadores de MAR han sabido hacer frente al constante crecimiento de la organización. El hecho de que MAR siga siendo una organización de base a pesar del gran número de miembros hace que carezca de un perfil imperialista. A pesar de que en algunos paises existe apoyo estatal, no obstante no hay injerencia estatal en lo que respecta al contenido.

Perspectivas del MAR

El MAR crece, recientemente en noviembre 2025, en Belen, Brasil se dio el lanzamiento del Movimiento Internacional de Comunidades Afectadas por Represas, Crimenes Socioambientales y Crisis Climatica con la presencia de representantes y organizaciones de los 5 continentes; el sueño es ahora más grande, transformar el MAR en un movimiento internacional de personas afectadas de todo el mundo. El próximo encuentro internacional debe llevarse a cabo en el continente africano dentro de 5 años.

También es importante mencionar

En el proceso de construccion del MAR Global, seria importante tener a representantes de organizaciones de base de Turquía y Etiopía. Turquía sigue construyendo presas en el sureste de Anatolia con su proyecto GAP. El proyecto del sureste de Anatolia (GAP) es el mayor y más caro de la historia de la República de Turquía. Turquía y sus financiadores (FMI, Banco Mundial, etc.) califican estas presas como «proyectos de desarrollo». En realidad, se trata de una herramienta de chantaje contra los países vecinos que viven río abajo. Así, Turquía ahora es capaz de embalsar el Tigris y el Éufrates. De este modo, puede cortar casi por completo el suministro de agua a Siria e Irak.

Vemos el mismo escenario en Etiopía: con la construcción de la presa Gerald Dam No 1 en el Nilo Azul, Etiopía puede cortar gran parte del suministro de agua a Egipto y Sudán. Si estos proyectos no van acompañados de negociaciones serias y cuidadosas, el riesgo de conflictos con los países ribereños situados más abajo en el curso del río está garantizado. Una circunstancia que sin duda beneficia a los prestamistas imperialistas.

La realidad en Venezuela

Medios de comunicación

A diferencia de lo que informa la propaganda contra Venezuela, nuestro ponente encontró las estanterías de las tiendas y supermercados llenas. Como contrapeso a la propaganda imperialista, se recomienda información auténtica, como la emisora nicaragüense «Radio Primerísima» y, al menos en parte, todavía se recomienda Telesur. En la propia Venezuela se pueden sintonizar todas las emisoras, incluida la propaganda occidental, como por ejemplo la «Deutsche Welle». Una excepción es la CNN: Occidente prohibió Telesur, todavía bajo el mandato de Hugo Chávez. A cambio, Chávez prohibió la CNN. Se podían sintonizar todas las demás emisoras, tanto Al Jazeera como Al Mayadeen.

Diferencias

Es cierto que hay pobreza en Venezuela. Sin embargo, no hay miseria. En Venezuela no hay favelas como las de Brasil, donde la gente tiene que vivir en chozas de madera cubiertas únicamente con lonas de plástico. Los programas de Mision Vivienda“ mencionadas anteriormente y el sistema de organizacion de comunas evitan que la gente tenga que vivir así. Como consecuencia, la brecha entre ricos y pobres no es tan grande como, por ejemplo, en Costa Rica, Colombia o, por quedarnos en Brasil: sabemos que, bajo el régimen de Bolsonaro, helicópteros sobrevolaron las favelas y lanzaron armamento pesado, causando cientos de muertos. Supuestamente «había que combatir la delincuencia». Por cierto, estas prácticas de ninguna manera se han detenido bajo Lula da Silva. Algo así es absolutamente impensable en Venezuela. Venezuela, Cuba y Nicaragua son pioneros en la región en lo que se refiere a la distribución justa.

El petróleo

Las empresas petroleras compraban el barril de crudo a 8 dólares. De esos 8 dólares, Venezuela recibía exactamente 1 dólar. Más tarde, el valor del barril de petróleo subió a 125 dólares en el mercado mundial. La revolución bolivariana de Hugo Chávez puso fin a esta situación. En este contexto, se cita a Karam Khella, quien dijo en esencia: «No hay guerra por el petróleo. Los imperialistas podrían comprar el petróleo a precios totalmente sobrevalorados y aún así sería más barato que una guerra. Cuando se libra una guerra, se trata de poder y hegemonía, la guerra por el petróleo es una excusa».

Hoy en día, en Venezuela se trata principalmente de las llamadas «garantías colaterales». Las monedas occidentales ya no valen nada. Para dar una seguridad relativa a este dinero sin valor (dólar estadounidense/euro), se necesita una garantía. Antes era el oro. Hoy en día se intenta conjurar la «seguridad» con el petróleo, pero Estados Unidos, como Estado, paga a los bancos más intereses de la deuda de lo que gasta al año en su ejército.

Perspectivas

Incluso después de la invasión de Venezuela por parte de EE. UU., contraria al derecho internacional, y del secuestro de la pareja presidencial por parte de los criminales imperialistas, Venezuela seguirá adelante. Por supuesto, nunca se puede descartar un bombardeo generalizado del país. Pero entonces también desaparecerían las codiciadas garantías colaterales. Por lo tanto, Estados Unidos se encuentra en un dilema. El pueblo venezolano no se someterá voluntariamente y los gringos no pueden ganar una batalla con tropas terrestres. Desde la revolución bolivariana bajo los presidentes Chávez y Maduro, la gran mayoría de la población de Venezuela vive muy bien en comparación con otros países de la región. No permitirán que les quiten eso. A esto se suma que se dice que la antigua vicepresidenta y actual presidenta interina, Delcy Rodríguez, es «más chavista que el propio Chávez». Es muy posible que Estados Unidos esté intentando tragar un bocado que le va a atragantar.

Asamblea de los Pueblos por la Soberania y la Paz

Además de los Encuentros Internacionales del MAR a los cuales asistí en representación del Movimiento Ríos Vivos de Costa Rica, ya finalizando el año, en diciembre del 2025, un grupo del MAR fuimos invitados a la Asamblea de los Pueblos por la Soberanía y la Paz, realizado el 9,10 y 11 de diciembre del 2025, el encuentro tenía como objetivo poner en práctica la solidaridad con un país atacado por el imperialismo. Como todos sabemos, poco después de la conferencia, Estados Unidos atacó a Venezuela, violando el derecho internacional, y secuestró al presidente y a su esposa, llevándolos a Nueva York.

La Convocatoria de esta Asamblea nace del liderazgo consecuente de Nicolas Maduro, quien, frente a la ofensiva economica, militar, mediatica y diplomatica contra Venezuela, vio que no era suficiente resistir, hay que unir, articular, y movilizar a los pueblos del mundo para sumir la paz como una estrategia activa y ofensiva contra el imperialismo. Por ellos Caracas se transformo en el lugar de encuentro internacional que convoca para diseñar un camino común para enfrentar la guerra multidimensional que amenaza a nuestras regiones.

El viaje desde Costa Rica

Dado que el espacio aéreo sobre Venezuela ya estaba en gran parte cerrado en ese momento, muchas compañías aéreas dejaron de volar a Caracas. Por lo tanto, el viaje aéreo hasta Venezuela se organizó vía Cuba y Colombia. Así, de los 2000 delegados previstos inicialmente, solo pudieron participar 500. El Aeropuerto Internacional Maiquetia Simón Bolivar en La Guaira estaba casi vacío.

Puntos clave de la conferencia

Durante los primeros dos dias de agenda, se llevo a cabo un programa muy completo con diversas tematicas, entre ellas 1) la defensa de la soberania y la paz, frente a la militarizacion y el intervencionismo, 2) la defensa de la verdad y la comunicacion de los pueblos para contrarestar la guerra cognitiva, 3) la defensa de la madre tierra, frente al ecocidio capitalista, 4) defensa de los migrantes frente a su criminalizacion, 5) la unidad sur-sur con alma bolivarina, y 5) juventud, esperanza y futuro.

Tambien fueron parte del programa, espacios de solidaridad con pueblo palestino, numerosas contribuciones culturales, se dedicó un espacio importante a la denuncia del lavado de cerebro por parte de los medios de comunicación imperialistas, en el area politico-ambiental fue interesante la intervencion del ministro de Ecosocialismo de Venezuela, asi el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, quien de manera virtrual realizó importantes contribuciones.

Entre los grupos mas numerosos fue impresionante la delegacion cubana, la panameña, asi como la presencia de los pescadores venezolanos organizados.

La delegación de Panamá informo ampliamente del asesinato de 3000 personas durante la intervencion de EE UU y secuestro de Noriega en 1989. 2 Los pescadores venezolanos son hoy en día, la primera línea de defensa maritima de Venezuela. Tras el asesinato de 80 pescadores de varios paises caribeños por parte de los terroristas de Estado de EE. UU., los pescadores se están volviendo cada vez más militantes, años atras hicieron una destacada labor en la deteccion y captura de invasores mercenarios que intentan ingresar a Venezuela por mar.

En el tercer dia del evento, tuvimos la oportunidad de visitar varias comunas3 de Venezuela, entre otras cosas, el hecho de que gestionan sus propias universidades.

Una profundización: las comunas

Visita de la pareja presidencial

Como ya se ha mencionado anteriormente, las comunas son una parte indispensable de la vida social de Venezuela. Hoy en día hay más de 5000 comunas en Venezuela, dependiente de la densidad poblaciones el número de miembros dentro de las comunas varía, en los barrios urbanos a menudo son varios miles. Las comunas no deben confundirse con los municipios. El area de accion de las comunas están orientadas a todos los ámbitos posibles: infraestructra, vivienda, agricultura, economia local, educación, cultura, salud, seguridad, … cualquier ámbito que sea relevante para la comunidad puede abarcado por la comuna.

Cuando nuestro ponente visitó las comunas, casualmente también estaba presente el presidente Maduro. Estas visitas periódicas del presidente siguen la tradición del presidente Hugo Chávez, que se comunicaba regularmente con el pueblo a través de su programa «Alo Presidente». Nicolás Maduro, secuestrado por Estados Unidos, continúa esta tradición, aunque no con un programa de televisión, sino con visitas a las comunas.

Funcionamiento

Si alguien quiere llevar a cabo un proyecto en una comuna, puede presentarlo dentro de la misma. Por lo general, se someten a debate varios proyectos y se decide por votación cuáles son las prioridades. Puede tratarse de la construcción de una escuela, la construcción de nuevas viviendas, la preparación de una obra de teatro o cualquier otra actividad. Cuando la mayoría ha seleccionado un proyecto, se solicita dinero al Estado para este proyecto y, por regla general, este dinero también se concede. Los proyectos que finalmente se llevan a cabo en las comunas siempre se adaptan a las necesidades de la población, ya que, al fin y al cabo, es la población la que decide al respecto. Las comunas cubren casi todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Algunos ejemplos prácticos

Agua

En la costa, en la Guaira, hay problemas de abastecimiento de agua potable, lo que significa que la gente tampoco tiene agua corriente en sus casas. El agua potable se trata y se les vende en grandes bidones. Para solucionar este problema en la Comuna Marival conformada por 3700 familias y 8715 personas, se hizo cargo del tratamiento del agua potable, que hasta entonces estaba en manos de varias empresas privadas lucrandose con la venta de agua. Como resultado, el agua potable se trató con la misma calidad y control que la empresa privada, pero, gracias a la gestion de la Comuna Marival, el agua es ahora cuatro veces más barata que la vendida por la empresa. Otro efecto positivo es que la empresa privada, para poder seguir en el negocio, tuvo que bajar considerablemente el precio de su agua. Aunque su agua sigue siendo más cara que la de la comuna, tuvo que bajar sus precios.

Vivienda

¡Los proyectos de vivienda son muy importantes! Especialmente en las ciudades, el espacio habitable es escaso. Aquí es donde ayudan las comunas. Las viviendas se diseñan de forma muy bonita, muy espaciosa, con suficientes zonas verdes y, sobre todo, accesibles. Estos proyectos de construcción de viviendas se denominan «Programa Mision Vivienda». Una vivienda en uno de estos proyectos que visitamos (a veces incluso con vistas al mar) puede adquirir por el equivalente a 200 dólares, y una cuota mensual de $5 por mes para pago de servicios publicos y reparaciones, precios realmente accesibles para la mayoría.

Criminalidad/seguridad

Comparativamente con muchos otros paises de la region, en Venezuela es un pais seguro, gracias a la colaboracion entre las autoridades y las comunas que tambien se encargan de la seguridad de la población. Las comunas tambien son una especie de milicia para la defensa del pais, asi como tambien son vigilantes y garantes del correcto desarrollo de las elecciones y las votaciones. Una vez más, todo se hace en estrecho contacto y bajo el control de la población.

Importancia del modelo comunal venezolano y latinoamericano

Ademas del modelo de organizacion social y estatal venezolano, existen otras experiencias latinoamericanas, como el Estado Plurinacional en Bolivia, el Estado socialista de base popular en Cuba, o los procesos autónomos de procesos organizativos étnico-populares.

Las comunas en Venezuela son un modelo propio de cómo organizar la vida colectiva más allá de la lógica del capital, del colonialismo persistente y de la guerra como mecanismo de ordenamiento global.

En un contexto de crisis sistémica y colapso civilizatorio del orden occidental, la tarea de pensar y construir otras formas de Estado, otras formas de organización social y otras formas de reproducción de la vida adquiere un carácter prioritario.

Conclusión

Hasta aquí las experiencias, relatos y conversaciones con Jiri Spendlingwimmer. Cabe señalar que iniciativas como el MAR son probablemente muy desconocidas en Europa. Es una lástima, ya que precisamente de este tipo de proyectos se puede aprender mucho para nuestro propio trabajo político. Lo que nos fascina de MAR es la naturalidad con la que se combinan aquí la teoría y la práctica. El trabajo práctico sobre el terreno, ya sea contra proyectos de represas que amenazan directamente la vida de los agricultores y la ecología, o cualquier otro trabajo político, como la solidaridad expresada con el pueblo palestino y el pueblo venezolano, es difícilmente posible sin un adecuado análisis político. Este análisis se elabora en los cursos de formación mencionados anteriormente, lo que garantiza al mismo tiempo la sostenibilidad de los proyectos.

Es posible que la izquierda residual europea adolezca precisamente de eso: o bien de una teoría exuberante y alejada de la realidad, sin ninguna relación con la práctica, o bien de un activismo ciego, sin ningún fundamento teórico. Sin duda, una formación antiimperialista honesta, adecuada y orientada a proyectos sería un enfoque que debería tenerse en cuenta.

Eva y Markus Heizmann desean agradecer a Jiri Spendlingwimmer y Christoph Burkhard por su apoyo al trabajar en este informe.

Epílogo: La importante función de las Comunas

Un miembro de nuestro grupo de discusión sobre los acontecimientos en Venezuela nos envió un artículo de Marcos Joel, que fue publicado en el periódico venezolano «Ciudad Valencia». Creemos que este artículo analiza muy adecuadamente la situación sobre el terreno. Sobre todo, el autor nos muestra claramente que las estructuras y los efectos de las comunidades van mucho más allá de un momento puramente económico.

A continuación, el artículo de Marcos Joel:

La anacrónica estrategia imperialista contra Nicolás Maduro

Que hoy se discuta obsesivamente si Nicolás Maduro “es o no es” presidente de Venezuela revela una incomprensión profunda del proceso político que está en curso. Esa discusión pertenece al viejo mundo de la política liberal, al teatro institucional de las democracias representativas burguesas, donde todo gira en torno a nombres propios, cargos y formalidades jurídicas. Pero Venezuela ya no juega en ese tablero.

Semanas antes del secuestro. Maduro decreta algo que altera de raíz la arquitectura del poder, la transferencia efectiva de competencias a las comunas, al pueblo organizado. Ese acto no es menor ni decorativo. Implica desplazar el centro de gravedad del poder, sacarlo de la figura presidencial y llevarlo al territorio, a la organización popular concreta. En términos históricos, esto marca una ruptura, el poder deja de ser delegado y pasa a ser ejercido directamente.

En ese momento, Maduro deja de ser el eje del sistema político. No porque desaparezca, no porque se “retire”, sino porque su figura deja de ser necesaria como concentradora del poder. El liderazgo personal pierde centralidad porque el poder ya no se articula de arriba hacia abajo, sino desde abajo hacia arriba, mediante instancias de democracia directa. Aquí se rompe definitivamente con la lógica del Estado burgués clásico, donde el pueblo vota cada tanto y luego es reducido al rol de espectador.

Lo que emerge es otra cosa, una forma de soberanía popular activa, donde las comunas no son órganos consultivos ni decorativos, sino espacios reales de decisión, planificación y gobierno. El pueblo no “participa” en el sentido liberal del término; el pueblo gobierna. Esto transforma por completo la pregunta política central, ya no se trata de quién ocupa un cargo, sino cómo se ejerce el poder y quién lo ejerce cotidianamente.

Una estrategia anacrónica

Por eso, intentar desestabilizar el proceso apuntando exclusivamente contra Maduro es una estrategia anacrónica. El imperialismo y las élites locales están acostumbrados a personalizar el poder porque derrocar a una persona siempre fue más fácil que enfrentar a un pueblo organizado. Pero cuando el poder se socializa, cuando se distribuye en miles de núcleos territoriales, la lógica del golpe, la sanción o la intervención pierde eficacia.

Aquí no hay vacío de poder ni improvisación. Hay una reconfiguración consciente del Estado, una transición conflictiva pero necesaria desde la democracia representativa hacia la democracia directa. Se entierra así una estructura estatal diseñada para administrar la dominación de clase y se avanza, con todas las tensiones que eso implica, hacia una forma de poder popular que no pide permiso ni legitimación externa.

En este escenario, Maduro pasa a cumplir un rol histórico distinto, facilitar el tránsito, no monopolizar el poder. Su relevancia ya no está en mandar, sino en haber habilitado, en el marco de una correlación de fuerzas extremadamente adversa, un proceso donde el sujeto político central es el pueblo organizado. Y eso, para el orden capitalista global, es infinitamente más peligroso que cualquier presidente.

Porque a un presidente se lo bloquea, se lo sanciona o se lo derroca.

Pero a un pueblo consciente, organizado y en ejercicio del poder, no.

1 «Instituto Simón Bolívar y el Frente Ecosocialista de Venezuela», una expresión que parece imposible en Europa. En nuestras latitudes, la política «ecológica y verde» se ha convertido desde hace tiempo en un factor de poder, es decir, en una parte beligerante. Ya no tiene nada que ver con el socialismo.

2 No hay nada nuevo bajo el sol: en 1989, Manuel Noriega fue invadido por los Estados Unidos, entonces bajo el régimen de Bush padre, y el líder de la Guardia Nacional Manuel Noriega, que también ocupaba el cargo de presidente, fue secuestrado y llevado a los Estados Unidos, donde fue condenado a 40 años de prisión en un juicio espectáculo, a pesar de haber sido aliado de los Estados Unidos durante toda su vida. Cumplió 17 años de condena, tras lo cual fue puesto en libertad por motivos de salud y extraditado a Panamá, donde falleció en 2017.

3 Las Comunas de Venezuela son un elemento importante de la estructura política y social del país. Estas comunidades suelen ser autónomas y se basan en principios de autogobierno y democracia directa. Véase también el informe separado de Jiri Spendlingwimmer al respecto.

Los pueblos resisten a el “Cartel del Norte”

Rafael A. Ugalde Q*

Fidel Castro:” Los hombres pueden morir, ¡pero los ejemplos no morirán jamás!; los hombres pueden morir, ¡pero las ideas no morirán jamás!”

“No tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas”, afirmó categóricamente el jefe de Estado cubano, Miguel Díaz Canel, al referirse a lo que calificó como una campaña de hostilidad y descrédito contra la nación caribeña.

El gobierno cubano repatrió los restos mortales de 32 soldados caídos en combate durante la invasión imperialista contra la República Bolivariana de Venezuela, el pasado 3 de enero. Por siete días la bandera de la estrella solitaria estuvo a media asta en señal de duelo.

En declaraciones recogidas por el medio de información “Cubanet”, el dirigente revolucionario destacó la falta de moral de la administración estadounidense de cualquier señalamiento contra la realidad de la mayor de las Antillas.

Quienes hoy “drenan histéricos” contra Cuba lo hacen, preciso, movidos por la rabia ante la decisión soberana del pueblo cubano de elegir su propio modelo político.

En ese sentido, rechazó los intentos de responsabilizar solo a la Revolución por las severas carencias económicas que enfrenta el país.

Y a decir verdad, en torno a la negativa de responsabilizar a más de 60 años de bloqueo financiero y comercial, en parte por los problemas que sufre la nación caribeña, hay que señalar como las oligarquías y sus ondulantes voceros de las burguesías regionales montan el relato enviado desde las distintas administraciones norteamericanas encaminado a tapar el resuello a la Revolución y los logros alcanzados en distintos campos por el socialismo.

Extraña, empero, como esta jefeategia de hacer aparecer el socialismo enemigo de los” derechos humanos”, la “libertad”, la “democracia”, etc., frente un sistema capitalista que además de garantizar los anteriores valores, es él la garantía de absoluto “desarrollo”, la “justicia” independiente y el respeto de el “Derecho Internacional” contra la ley del más fuerte, aún hoy después de la reciente invasión a los venezolanos en búsqueda de petróleo, minerales, secuestro de un Jefe de estado y robos de barcos petroleros en alta mar. Se necesita ser discapacitado mentalmente para seguir hablando de “dictaduras”, “democracia” liberal representativa y defendiendo los derechos humanos totalmente ideologizados, cuando esos paradigmas capitalistas quedaron destrozados desde sus entrañas por el imperialismo y sus burguesías sátrapas, luego de la criminal invasión a los venezolanos.

Es repugnante para estos soñadores de aplicar la “ ley de la selva”, en lugar del diálogo cuerdo, decir a este jefe del “Cartel del Norte” que ahora va por la “liberación” de Cuba, que aplicará la Doctrina Monroe como si no tuviera 203 años de aplicarse como instrumento de sumisión a gobiernos e intentos de recolonizar pueblos enteros, o impunemente ver reírse a este narcisista, cual si fuera el “capo” mayor de esta banda delincuencial, por haberse llevado un gobernante extranjero con todo y su esposa, se autoelige nuevo gobernante de la nación asaltada y empieza a ofrecer a diestra y siniestra sus mejores postores las riquezas ajenas .

Sin embargo, como escribió un día de estos el columnista Martín Caparrós – “El País” 3/1/2026; “El “puto” amo – no es posible que haya gente que oye a Trump y no sientan una tristeza extraordinaria. ¿Cómo pueden tantas personas pensar que ser bruto es ser decente? ¿Cómo logramos desprestigiar así la inteligencia?, preguntaba.

En este sentido, como suele ocurrir a todo imperio cuando está llegando a su fin, la decencia estorba y no vale Inteligencia alguna, sino todo es desesperación de una parte, y promesas a los imperialistas por la otra, de que ambos seguirán succionando la sangre de los pueblos y no detendrán jamás, en ninguna circunstancia, el frenesí sin fin del baile de las máscaras y la fiesta de los vampiros.

Así ocurre con el imperio Romano, el Bizantino, el Persa, el Mongol, el Otomano, el Austrohúngaro, el Británico, el Español, etc., desmoronándose desde adentro, con funestas consecuencia hacia afuera.

En el caso del imperio estadounidense, tiene ahora a su haber una tormenta perfecta desde el mismo momento que la desesperación lleva a instrumentalizar su moneda para financiar las aventuras guerreristas, mantenerse como supuesto “policía” del mundo y vigentes sus tradicionales coartadas. En Viet Nan fue el peligro del “comunismo”, en Afganistán la búsqueda de la “democracia” y un “gobierno estable”, en Irak la presunta presencia de “armas de destrucción masiva”, mientras el pueblo y la República Islámica de Irán, en la llamada guerra de los doce días, dejó al descubierto el embuste de un “enriquecimiento de uranio”, que por cierto, salió carísimo a los nazisionistas de Israel y Estados Unidos.

Los resultados de estas aventuras y la tormenta perfecta en el horizonte, está a mano. Según los datos a octubre del año pasado del Mises Institute – (10/27/2025) – la deuda federal soberana de los EEUU superó los 38 billones de dólares. aumenta además a un ritmo alarmante de veintisiete millones diariamente, pasando de 37 a 38 billones de dólares en solo 73 días.

Por distintas fuentes sabemos ahora que el 80% de esta deuda soberana estadounidense es con entidades estatales, a Japón deben entre 750 mil y 800 mil millones de dólares, mientras a la República Popular China adeudan entre el 2.6% y el 3% de esos créditos, equivalentes entre 60 mil y 80 mil millones de dólares.

Con el agravante monetario para el “Cartel del Norte” que el oro, según observación realizada durante octubre y la primera quincena de noviembre 2025, las principales bolsas dedicadas a comerciar este metal proyectan precios récords para este año 2026, cuyo significado no debería pasar inadvertido para ningún geopolítico en el mundo.

Esta tendencia es interpretada en términos financieros como pérdida de confianza del dólar estadounidense en el comercio mundial. Algo muy grave para quienes defienden el viejo orden, que se cae en pedazo, y beneficioso, sin duda alguna, para el llamado Sur Global.

Suma a todo lo dicho, las transacciones en monedas locales como el rublo ruso, el real iraní, la rupia india, el ran surafricano y el yuan chino, que ganan independencia respecto al dólar estadounidense y el euro.

En este sentido, el conocido programa “Wolff Visión Economic”, reveló esta semana que China empezó a deshacerse de los bonos del Tesoro norteamericano en cantidades nunca antes visto, cambiando las reglas políticas y económicas para las próximas décadas. Después de este movimiento estratégico de los chinos todo cambiará en el mundo, sostiene.

Recordó que los Estados Unidos recibía financiamiento de China y esta nación a cambio tenía libre acceso al mercado norteamericano, pero con las restricciones arancelarias impuestas a todo el orbe por la administración Trump, así como el intento del Occidente colectivo de apropiarse de trescientos mil millones de dólares rusos, ello obligó a el equipo económico del presidente Xi Jinping a realizar movimientos nunca vistos en el tablero de la economía, garantizando ya un “tifón” financiero en Washington.

Los movimientos de los arfiles en este ajedrez asiático no han cesado desde el 4 de enero pasado. Mientras el “cartel” celebraba el “éxito” sin bajas – por el momento han reconocido de mala gana siete heridos – en la operación contra los venezolanos, Xi Jinping dio un golpe inesperado donde más duele a los estadounidenses.

Los cubanos se volcaron durante siete días a rendir reconocimiento a sus 32 soldados caídos en Venezuela.

Los chinos, según reconocieron la prensa china y norteamericana, suspendieron temporalmente la transacción en dólares estadounidense para todos sus negocios con las multinacionales de la guerra Boeing, Lockheet Martin, Raytheon, General Dinámica.

Como sí el golpe anterior no fuera suficiente, ese mismo día 4 de enero, la mayor empresa china del mundo relacionada con redes eléctricas – State Gris Corporación – sin mayores explicaciones comunicó se había desacoplado de toda la tecnología proveniente de Estados Unidos. En otras palabras: no los necesitamos.

Y para que los miembros siguieran festejando por su intento de colonizar a los venezolanos, la petrolera estatal más grande del planeta, Chinne National Petroleum Corporation, comunicó una “Reorganización Estratégica” que anula los contratos de refinación de petróleo con firmas estadounidenses por un monto cercano a los 47 mil millones de dólares anuales. Dando, allí, donde más duele a los yankis.

Así, el petróleo que antes iba a las principales refinerías de Estados Unidos ahora va redirigido a países del llamado “Sur Global” como Brasil, Sudáfrica, India, etc., lo cual significa un posible aumento de 23% en el precio del energético, antes de finalizar 2026.

En este sentido, la presidenta venezolana en funciones, Delcy Rodríguez, declaró en conferencia de prensa que su país sigue las instrucciones dejadas por el gobernante Nicolás Maduro, tendiente a vender el hidrocarburo a quien lo pague y dialogo abierto con todo el mundo.

Los contratos firmados con la empresa Chevron se cumplirán. El petróleo venezolano es del pueblo y seguirá controlado por ´él, que está unido, en paz y exigiendo el regreso de nuestro presidente y nuestra diputada Cilia Flores.

Las categóricas manifestaciones de Rodríguez parecieran dirigirse directamente a Trump, quien ha tenido que reconocer el gobierno chavista como único interlocutor. Recientemente Trump admitió que fue él quien llamó telefónicamente a la lideresa suramericana, luego de haber dicho que China no tendría acceso a más crudo del país bolivariano.

Tanto Rodríguez como el ministro, Diosdado Cabello, han llamado en distintos momentos a cerrar filas a favor de la liberación de Maduro y su esposa Cilia Flores, a mantener la unidad entre el pueblo que no ha parado de movilizarse a favor de sus mártires y a tener confianza absoluta en las fuerzas armadas, la lucha por la paz para mantener el crecimiento económico de 6.5% anual y rescatar el Derecho Internacional sobre la fuerza bruta y el saqueo.

¡Vivos se los llevaron! ¡Vivos nos los traen! ¡Vivan los antimperialistas de Nuestra América! ¡Venceremos!

*Diplomado en Geopolítica y petróleo; periodista, abogado y notario por la U.C.R, miembro del Comité bolivariano de solidaridad Yamileth López.

Un Nerón moderno en Minneapolis vs. «La Isla que somos»

Jiddu Rojas Jiménez

Empecemos por el final, y en tierras lejanas.

Escuchamos conmovidos a un Congresista Norteamericano Demócrata, describiendo la guantera del carro llena de juguetes infantiles de los tres huérfanos, hijos de la joven Madre ciudadana norteamericana, de 37 años, brutalmente asesinada por un perturbado oficial del temido ICE y fanático del movimiento MAGA de Trump. Ella era viuda de un soldado norteamericano.

Hemos escuchado en sus videos, a la bella Renee Nicole Good, QEPD., hablando español con dulce acento norteamericano, y expresándose en toda su humanidad y con amable calidez, confesando su solidaridad para con la Comunidad Latina.

Hemos visto a una ciudad, Minneapolis, junto a Chicago y New York y otras ciudades, levantarse en justa ira frente al vil asesinato de esta bella, –bella por dentro y por fuera–, nueva madre mártir norteamericana. Su ejemplo se televisó internacionalmente. Estoy seguro que muchos hemos llorado de rabia, de indignación, de dolor, de compasión, viendo este cruel asesinato. Las apologías del crimen de los personajes de la Administración Trump son aún más lamentables. La tipa encargada de Seguridad del Gabinete, Kristi Noem, vestida casi como vedette barata tipo «Cowgirl», Vaquerita, despotrica, y la tilda de un caso de «terrorismo doméstico”, etcétera.

En una variante orwelliana, hablan de que ella trató de atropellar (lástima que no lo hizo) al exsoldado MAGA contratado por el ICE. Trump mismo habla de una supuesta defensa propia del soldado ICE. El vicepresidente Vance lo secunda, etc. Crean un mundo paralelo como el de las «fake news». Lo que usted ve en los videos, es otra cosa. Es lo que es… No estamos locos. Sencillamente Trump sigue mintiendo. ¿Cómo llegó EEUU a esto?

Pareciera que EEUU es una poderosa superpotencia, pero muy enferma y en una profunda y sistémica crisis…

Recordemos ahora, el contexto global y nacional de Estados Unidos y como esto nos atañe inevitablemente como la Isla que ya no somos: Volvamos a nuestra insularidad de montañas.

El Gobierno Trump en pleno nuevo escándalo de pedofilia de Epstein, y en búsqueda de distracciones domésticas, vuelve a ver hacia su «Patio Trasero» y resucita a la Doctrina Monroe en una peligrosa versión imperialista.

Dentro de esta nueva variante de la lógica imperial, sobre América Latina y el resto del Mundo, la Embajada Norteamericana local apostó, y posiblemente tratará de imponernos en Costa Rica, al continuismo autoritario de nuestro Gobierno «Ja-Guaro».

Digámoslo claro. Rodrigo Chaves es una versión de bolsillo local y cipaya de Trump; claro, con los límites todavía, de la institucionalidad democrática costarricense.

No sin la ayuda del otro déspota tropical de Bukele, y de su pequeña tiranía, en el país hermano centroamericano. Todo mientras el Gobierno costarricense, firma un TLC con el Israel de Netanyahu, acusado internacionalmente de Crímenes de Lesa Humanidad y de Crímenes de Guerra, por el actual Genocidio en Gaza financiado también por Trump.

Mientras tanto Trump y el pequeño, «Liittle» Marco Rubio, imponen una suerte de Protectorado Neocolonial, sobre todo el Gran Caribe, ahora so pretexto de ser los «paladines de la Libertad» y combatir al Narcotráfico. (A pesar de haber indultado recientemente al expresidente Narco de Honduras JOH condenado a 45 años en EEUU.)

El escenario bélico es el Mar Caribe, que deviene en una especie de «Mare Nostrum» al estilo de la Antigua Roma Imperial, pero con un Emperador en franca decadencia política y moral. Digamos que estamos frente a un moderno Nerón romano, sólo que armado de letales armas nucleares y de última tecnología.

Para EEUU., con Republicanos o Demócratas con matices, en realidad tanto la disputa económica con China Popular, así como la rivalidad geoestratégica militar con Rusia, implica la necesidad de una inyección de nuevos recursos y rutas comerciales. Nada nuevo. Lo nuevo es la intensidad de la violencia, en el cómo reclamar el monopolio sobre los mismos.

En este nuevo capítulo del histórico Intervencionismo Norteamericano, se trata ahora de la apropiación ilegal del petróleo, de las tierras raras, y de los recursos naturales de Venezuela y del Caribe. Colombia, México, Cuba y Nicaragua, y el resto de Centroamérica, son amenazados públicamente.

El discurso del nuevo Nerón no respeta viejos aliados, ni grandes ni mucho menos pequeños, Canadá, Dinamarca, Groenlandia, la Unión Europea, Costa Rica…

Volvamos a Costa Rica, nuestra «Isla» montañosa en la pluma irónica de Isaac Felipe Azofeifa, ahora polarizada, y enfrentando una nueva Elección Presidencial. Por un lado, la versión criolla de trumpismo, el oficialismo de Rodrigo Chaves, y por otro lado, una oposición variopinta y dispersa, que apela al rescate abstracto de la democracia.

Pero aquí nace el dilema político y ahora geopolítico, de nuestra «casta» política.

Pues sorprende, como los políticos digamos de vocación democrática de Costa Rica, –justo cuando tenemos que unirnos frente a la amenaza del continuismo autoritario local–, primero se distraen sectariamente, y no concretan la posible unidad para una necesaria segunda ronda.

Y segundo lugar, –en otro sorprendente y craso error geopolítico–, tenemos que los y las candidatos y candidatas (con la honorable excepción del Frente Amplio que posiblemente tendrá que pagar un precio electoral), corren a rendirle pleitesía neocolonial, al matonismo internacional e ilegal de Trump. Justo cuando Nerón quiere incendiar la zona (incluida Costa Rica) y rediseñarla a su antojo, o peor aún, al antojo de las necesidades de un moderno imperio en franca decadencia.

Entendemos que las elecciones nacionales son por definición, un disfrazado «campo heteronómico» de fuerzas, donde las condiciones para la autonomía de la voluntad Racional e Informada de Kant brillan por su ausencia. Es un tema estructural e incluso colectivo. Adiós Kant.

Pero atención. Los fines vienen contenidos en los medios, parodiando a Kant. Y eso tiene consecuencias prácticas. No se trata como decía McLuhan de que los medios son los fines. No tampoco, esto no es comunicación solamente. Es que, si se escoge una ruta política, un determinado camino, este en consecuencia sólo llevará a determinados resultados y variables.

Así es nuestra opinión que esta actitud cipaya de varios políticos democráticos costarricenses es reprochable, no sólo moralmente, sino políticamente, y en términos prácticos.

¿Pero primero preguntémonos por qué actuar de forma tan timorata y servil? Quizá por evidente cálculo, acaso por un razonable temor, acaso por prudencia romana digamos, o acaso por «malicia indígena», o por lo que sea. Pero lejos de ser pragmático, esto es suicida no sólo para la Democracia costarricense, sino para la misma existencia de la República, y lo que reste de nuestra Soberanía. ¿O ellos no entenderán que la Administración Trump huele el temor de la presa cazada y no perdona? Demostrar demasiada debilidad tampoco ayuda necesariamente. Al contrario.

Tampoco creamos que estas aventuras imperiales de Trump en el Caribe nos son ajenas. Jamás. Razonemos. Costa Rica no es evidentemente una isla, aunque algunos la imaginen o desean así, y aunque su maravillosa Biodiversidad conecte estratégicamente dos Océanos, Atlántico y Pacífico. Si lo fuese, sería peor el control externo. Así, aunque lo deseemos, no estamos aislados, y menos después de la Globalización.

Aprovechamos para recordar y citar al genial Ensayo del Isaac Felipe Azofeifa (1909-1997): «La isla que somos». Y como la ontología de la actual Geopolítica, nos devora y regurgita a su antojo. Hay cierta ingenuidad colectiva consensuada en el imaginarse como una Isla. Nerón y Rubio llegaron al Camelot centroamericano, como elefantes en una cristalería… Y están apenas rompiendo lo mínimo, apenas se asoman. Es un periodo electoral bastante «sui generis.»

Irónicamente será el Gobierno Trump el que posiblemente financiará y dibujará la estrategia local del miedo, para entronizar electoralmente a un nuevo régimen de vocación Autoritaria, y cuyo referente político es precisamente el régimen de Bukele. No hay que asustarse, Hitler también ganó Elecciones al principio.

Del Ja-Guaro y su Candidata Títere locales, no esperamos nada. O nada decente. Pero acaso, será los políticos costarricenses de Oposición, no se instruyen más y no estudian Geopolítica. Será que están en lo pequeño, distraídos por el discurso Tecnocrático. Acaso ven el árbol, sin la complejidad del bosque. Mejor escuchar, observar y razonar más…

Acaso más bien, no se han dado cuenta de que hubo una mutación en las reglas de la gran geopolítica global: Las «viejas formas» de perdieron. Pero como dice el sabio refrán: «en política, la forma es el fondo». Efectivamente así es. O como proclamó el Embajador Norteamericano en la deslucida ONU: […] «Quitémonos las máscaras…»

Siendo así, está muy claro que hacen muy mal los Candidatos costarricenses de vocación Democrática y de Oposición, en apoyar y avalar sin más y en coro, la agresión militar ilegal de Trump en Venezuela.

Esto último en mi modesta opinión, implica sinceramente, o un total desconocimiento de la Geopolítica o una vocación de sumisión qué avergonzaría a nuestros héroes de la Campaña Nacional de 1856-1857 contra los Filibusteros Norteamericanos esclavistas. Ojalá y puedan recapacitar, la Patria se los agradecería.

Advertencia final:

No se vale saltar hipócritamente, mecánicamente, al epíteto de acusar al Suscrito de apologeta del régimen de Maduro y Diosdado, sólo por estar en contra de una invasión ilegal imperialista a un país latinoamericano hermano. La aclaración no sobra, en el entendido de que a Trump y Rubio y su Gabinete, nunca le han interesado ni los Derechos Humanos, ni la Democracia, ni la Libertad de ningún Pueblo. Veremos hasta dónde llega Trump y su vocación de moderno Nerón adentro de EEUU.y fuera de su país.

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Las grietas del imperio y sus lacayos locales

Martin Rodríguez Espinoza

Mientras el gobierno terrorista número uno del mundo, el de Estados Unidos, empuja al planeta hacia la guerra mundial para sostener un dominio que ya perdió, al interior de su propio país el sistema se resquebraja. No es un dato menor que incluso autoridades locales del mismo engranaje capitalista enfrenten a Trump y salgan a las calles a respaldar huelgas, como la de las enfermeras en Nueva York. Son contradicciones claras en el corazón del imperio.

Las protestas masivas, el desempleo creciente, la pobreza, millones sin salud ni vivienda, la epidemia de drogas producidas en el propio Estados Unidos y la represión brutal contra su pueblo muestran la verdadera cara del sistema, un imperio en descomposición. Podrido, pero cada vez más violento.

Como advirtió Lenin, el imperialismo es la fase superior del capitalismo y el fascismo su expresión política extrema cuando entra en crisis. Hoy vemos ese fascismo avanzar en Estados Unidos, en Europa y en América Latina, represión, autoritarismo y saqueo para defender los intereses del gran capital.

Nada es casual. En la decadencia del imperio florecen ladrones, estafadores y mafias políticas que, amparadas por Washington, aspiran a gobernar para robarlo todo. Eso ocurre en Estados Unidos, pero también en Costa Rica, El Salvador, Argentina, Chile y muchos otros países.

Por eso, cuando Laura Fernández habla de “arrasar”, habla con sinceridad. Quiere acabar con todo. La democracia costarricense siempre ha sido una democracia para los ricos, pero en los últimos gobiernos el saqueo se volvió descarado, obsceno, sin vergüenza. Ahora no les basta robar, sueñan con dictadura. Y detrás de ellos está el respaldo del imperialismo estadounidense, que desde sus embajadas financia, protege y legitima el crimen en todo el planeta.

La historia nos enseña una cosa, cuando el imperio cae, intenta arrastrarlo todo con él, y la única respuesta posible es organización, conciencia y lucha.

13 de enero 2026

Cinco puntos, desde el contexto costarricense, sobre el ataque de Trump a Venezuela

Por César López Dávila

1- Responsabilidad ante el privilegio de la paz: Costa Rica es reconocido a nivel global como un país de paz, destacando por su abolición del ejército hace décadas y su enfoque en la diplomacia. Quienes habitamos la República, somos privilegiados de tener setenta y ocho años de no sufrir las consecuencias de un conflicto bélico a lo interno nuestras fronteras.

Ese privilegio implica la responsabilidad de no tomar posturas ligeras (ni exaltar pasiones como si se tratara de un partido de fútbol), ante una acción bélica militar, en ningún lugar del mundo; pero muy especialmente en nuestra región latinoamericana.

Recordemos que los misiles no tienen bando, sacuden la tierra, dejan dolor y destrucción a su paso.

El privilegio que tenemos los costarricenses, implica la gran responsabilidad de no legitimar actos de guerra. Los habitantes de un país orgulloso de no tener ejército, no podemos alegrarnos que un país con ejército destroce a bombazos, en parte o entera, a otra nación soberana. Lo contrario implicaría una doble moral ante nuestra idiosincracia, como país de paz.

2- Pensamiento crítico para indagar más allá de las apariencias: Ya desde la antigua Grecia, el dramaturgo Esquilo (525 – 456 a.C.), con la frase “la verdad es la primera víctima de la guerra”, condensa la idea de que, en tiempos de guerra, la información se manipula y la realidad se oscurece, haciendo de la verdad una de las principales bajas.

La responsabilidad ante el privilegio de la paz requiere de ser crítico ante la propaganda de guerra, entendida como aquella difusión masiva de información (a menudo sesgada) para influir en la opinión pública, buscando justificar el conflicto, movilizar apoyo, mediante el uso de emociones, y narrativas que presentan una visión favorable de quien impulsa la agresión bélica. Este tipo de propaganda, nunca se presenta como tal, sino a través de noticias que resultan falsas, chotas, notas parciales; y demás iniciativas tanto en medios tradicionales, como en las nuevas y no tan nuevas redes sociales y sus distintos formatos.

El llamado “influjo mediático” aparece entonces en escena, en tanto empuje de los medios de comunicación, para moldear opiniones, sentimientos y comportamientos de la sociedad, influyendo en la construcción de percepciones, a través del posicionamiento de cierta narrativa. Con frecuencia a través del «condicionamiento operante», se busca que tengamos afinidad o simpatía, con mensajes convenientemente preparados para producir una respuesta que sea favorable a intereses particulares.

En tales contextos, el pensamiento crítico, esa capacidad del ser humano para analizar y evaluar la información existente respecto a un tema, intentando esclarecer la veracidad; debe ser puesta en práctica para leer entre líneas, y ver más allá de las apariencias de la narrativa que domina la escena.

Sobre este mismo punto, y volviendo a Latinoamérica, el destacado escritor y periodista Uruguayo Eduardo Galeano, ya igualmente apuntaba décadas atrás: “Las guerras mienten. Ninguna guerra tiene la honestidad de confesar: ‘yo mato para robar’. Siempre alegan nobles causas, como progreso y democracia.”

Sin embargo, las guerras que, en nombre de la democracia, justifican la agresión armada bajo la bandera de expandir o defender la libertad, la justicia y los derechos humanos, a menudo; encubren complejidades políticas, intereses estratégicos por recursos naturales o posiciones geográficas.

En este caso particular, necesario es recordar, que Donald Trump (quien hoy escuda sus actos bélicos en el ideal democrático), ha sido acusado en tribunales de su propio país, de atentar contra la democracia de EEUU por la toma del Capitolio. La comisión bipartidista a cargo de la investigación de la toma del Capitolio describió un plan de siete pasos ejecutado por Donald Trump para anular una elección democrática, libre y justa, en Estados Unidos. De acuerdo con los testimonios recogidos durante la investigación -el hoy de nuevo presidente- sabía que no había ocurrido un fraude generalizado pues su propio entorno se lo dijo y, aun así, convocó a una turba para que detuviera la entrega del poder a Joe Biden y, cuando el ataque comenzó, se quedó cruzado de brazos (The new York Times, 12/06/2022).

No nos llamemos a engaños, a Trump no le interesa la democracia de su país, menos la democracia de América Latina, a la que considera sus colonias o patio trasero. Su pose de paladín de la democracia es solo una fugaz puesta en escena, un eslogan de su marca de guerra, para distraer el pensamiento crítico, e ir tras su interés.

3- No perder de vista enseñanzas de la historia, ni los movimientos del tablero geopolítico: La historia y la geopolítica están intrínsecamente conectadas: la primera vislumbra el contexto y las causas profundas de los conflictos y alianzas; la segunda analiza cómo factores geográficos (ubicación, recursos, clima) influyen en las decisiones políticas y las relaciones de poder entre naciones.

El uso del pensamiento crítico implica indagar hechos históricos y nociones de geopolítica. Un vistazo a ambas disciplinas, evidencian la pérdida de hegemonía de los intereses del gobierno de Trump, y el resurgimiento de la doctrina Monroe y el Destino Manifiesto en su política exterior.

Los gobiernos de Estados Unidos han intentado durante mucho tiempo inclinar la balanza en América Latina. La historia no miente, revela como han apoyado golpes militares, llevado a cabo operaciones encubiertas, invadido naciones soberanas (y respaldando dictadores militares en América Latina durante la guerra fría).

El origen de este tipo de accionar que considera a Latinoamérica su patio trasero se encuentra en la Doctrina Monroe (1823) que como política exterior de EE.UU, buscó sentar las bases para lograr hegemonía regional en América Latina. También en el Destino Manifiesto (1845), ideología que creía que EE.UU. tenía un derecho divino y deber de expandirse por Norteamérica, Centroamérica y el continente entero, para gobernar la América a su antojo.

Esto justificó la anexión de territorios como Texas y Oregón, la incursión de William Walker a Centroamérica, y demás invasiones durante décadas, en busca de consolidar su poder a través de la expansión territorial. Ambas ideologías (Doctrina Monroe y Destino Manifiesto), aunque distintas, se entrelazaron para impulsar el expansionismo estadounidense en el continente, a menudo ignorando los derechos de otros pueblos.

Aunque esta etapa se creía superada ante el derecho internacional y sus instituciones, lo cierto es que nuevamente están siendo retomadas. Si posterior a la Segunda Guerra Mundial, y al finalizar la guerra fría, EEUU posicionó su influencia mundial, esa influencia va lentamente en declive. Pese a serias alarmas su economía aún es fuerte, pero tecnológicamente están siendo superados. En resumen, el ascenso de China y la expansión de los BRICS como bloque económico anuncian una nueva etapa multipolar en la geopolítica.

Ante esta situación, Trump impregna en su política exterior la prioridad del control del hemisferio occidental, controlar el continente americano como retaguardia estratégica (materias primas, vías de comunicación, energía). Así consta en texto oficial del documento titulado “Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos” (NSS2025; The White House, 2025), anunciado a inicios de diciembre anterior, en lo que autodenominan como “Corolario Trump a la Doctrina Monroe”, y mediante el cual, se reedita a su manera la Doctrina Monroe de intervencionismo en Latinoamérica. Para Trump la doctrina Monroe es: hacemos lo que queremos en el hemisferio, porque pertenece a EE.UU. Esto al mejor estilo de la visión del filibustero William Walker y su incursión a Centroamérica (1855), siendo ahora más bien, un nuevo Pirata del Caribe.

Quizá por ello, Donald Trump comenzó el año pasado con promesas de apoderarse del canal de Panamá, tomar el control de Groenlandia y renombrar el golfo de México como golfo de América. Con la diferencia que el presente 2026, pasó de la retórica a las primeras bombas en territorios de Estados soberanos.

Desde meses más atrás, su objetivo real lo evidencian altos funcionarios de su gobierno, que han sido explícitos declarando. “Este es el barrio en el que vivimos”, dijo Mauricio Claver-Carone, enviado especial de Trump para América Latina hasta junio, quien sigue asesorando a la Casa Blanca. “Y no puedes ser la potencia global preeminente si no eres la potencia regional preeminente” (The New York Times en español, 17/11/2025).

Volviendo al tema que nos ocupa, es bueno tenerlo claro (así se evidenció en la conferencia de prensa de Trump luego de su agresión militar a Venezuela), el interés, no es la democracia sino la reserva de petróleo más grande del mundo. Venezuela cuenta con 303 000 millones de barriles de petróleo y 5.5 billones de metros cúbicos de gas (Forbes, 2026), además de gran riqueza mineral necesaria para la tecnología. Tal es el interés real, adueñarse por la fuerza del control de la riqueza de una nación soberana.

Lo anterior debe resultar inaceptable para quienes creemos en democracia y soberanía. La soberanía de los Estados, no es principio negociable (nada importa su tamaño, recursos, o ubicación en el mapa), esta resulta un principio inviolable. Hacerse de la vista gorda en cuanto a su flagrante violación de hoy en otras latitudes, implica el riesgo de legitimar la cuerda que nos cerque la garganta mañana, cuando lo que esté en apropiación, sea nuevamente, la estrategia de la geografía (la diversidad, o el recurso hídrico) de la región centroamericana.

EEUU no tiene derecho, como Trump ha dicho, de dirigir Venezuela. Menos aún de gestionar sus riquezas naturales. Por el contrario, la agresión militar impulsada por Trump no es solo violatoria del derecho internacional, sino que carece de legalidad ante el ordenamiento jurídico estadounidense, siendo inconstitucional. Así lo han iniciado a denunciar senadores como Bernie Sanders, y figuras políticas como Zohran Mamdani, actual alcalde de Nueva York (entre otros). De esto último también es menester llevar pulso e informarnos, más allá de las omisiones editoriales, las tendencias en los algoritmos, o los cercos mediáticos.

4- Abogar por la vigencia del derecho internacional, como alternativa a la ley de la selva: La ley de la selva, donde el más fuerte impone su voluntad dejando muerte a su paso, no puede ser la norma entre el concierto de las naciones.

Para evitar lo anterior, se ha establecido el derecho internacional, que sirve para regular las relaciones entre Estados, soberanos, organizaciones e instituciones internacionales y, a veces, individuos; estableciendo normas, tratados, principios y reglas, para evitar conflictos, promover la estabilidad global y mantener la paz.

No hay norma en el derecho internacional público que faculte la agresión militar impulsada por Trump hacia un país soberano. A las acciones hay que llamarlas por lo que son, el ataque militar del pasado tres de enero de Estados Unidos a Venezuela, se trata de una agresión armada que viola abiertamente el derecho internacional; vulnerando tanto el principio de la soberanía de los Estados, y a su vez, la prohibición del uso unilateral de la fuerza, establecida en la Carta de las Naciones Unidas (artículo y su inciso 4), así como la Carta de la Organización de Estados Americanos (artículo 3, acápites a, b, e, g, i; e igualmente los artículos del 19 al 22), entre otras resoluciones de instancias internacionales.

Tal violación del Derecho Internacional no debe ser noticia que alegre, sino que preocupe; sobre todo para un país como Costa Rica, sin ejército, y cuya seguridad global y respeto a su soberanía, se resguarda por completo, en el derecho internacional, los instrumentos jurídicos multilaterales, y sus instituciones hemisféricas y globales.

Ante toda agresión militar que desvirtúe lo anterior, nuestra prioridad como costarricenses debe ser la condena enérgica a la agresión militar del más fuerte (asentando responsabilidades), el llamado a la vuelta de la razón, la diplomacia, la desescalada del conflicto, y el retorno de la paz, etc.

5- El anhelo que América Latina y el Caribe sean un corredor de paz: En un mundo agitado por conflictos bélicos, en el cual repetidas veces, las agresiones militares se disfrazan de acciones altruistas, escondiendo intereses económicos, o geopolíticos que las impulsan en realidad; debemos tener claro las lecciones de la historia, comprendiendo que el aumento de agresiones y tensiones, perfectamente pueden derivar en graves conflictos regionales, o incluso en enfrentamientos globales.

La agresión bélica ordenada por Donald Trump a Venezuela no hace del mundo un lugar más seguro. Por el contrario, sienta un precedente para futuras agresiones militares a otros países de América Latina y el Caribe (o en otras partes del mundo). Legitima una lógica para que cualquier otro país ataque a otra nación para apoderarse de sus riquezas o cambiar sus gobiernos. Deja el mundo a la deriva de la fuerza bruta para dirimir diferencias. Tensa más el ambiente geopolítico hacia un desastroso conflicto global, que algunos intereses de industrias militares parecen irresponsablemente desear. De las guerras se sabe cómo inician, no cómo terminan.

Abogar siempre por el derecho universal a vivir sin violencia, conflictos armados ni amenazas, se hace hoy, como siempre necesario. Mantener lejos el doloroso monstruo de la guerra, resulta un ideal esencial, para lo cual, mantener América Latina y el Caribe como corredor de paz resulta ser una prioridad de gran importancia para la humanidad entera. Como habitantes de un país de paz, inmerso en la región latinoamericana, ese debe ser nuestro más legitimo anhelo.

Todos con México

Partido Pueblo Unido

El dictador de Estados Unidos amenaza con atacar por tierra el suelo mexicano, aduciendo que ese país está en manos de los cárteles. Así lo dice claramente: «Vamos a empezar a atacar ahora mismo a los cárteles por tierra. Los cárteles controlan México. Es muy triste ver lo que ha sucedido en ese país, pero los cárteles lo dominan.”

Esta amenaza es una más de un conjunto de insinuaciones que vienen repitiéndose desde hace meses. El pasado 15 de diciembre, Trump firmó una orden ejecutiva para declarar al fentanilo como un arma de destrucción masiva, al tiempo que culpa a México de su fabricación y tráfico de esa droga. Como se recordará, la excusa de tener armas de destrucción masiva fue la que utilizaron para la invasión de Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein. Entre esa declaración de diciembre pasado y la agresión militar hay solo un paso.

Las relaciones entre México y Estados Unidos han sido siempre trágicas. En 1847 la soldadesca yanki invadió el país y tomó militarmente su capital. En ese conflicto México perdió más de la mitad de su territorio.

El asedio económico, diplomático, mediático y posteriormente militar contra Venezuela es el primer paso para una guerra mucho más amplia, que tiene como objetivo el dominio de todo el continente. “Este es mi hemisferio”, dijo Trump recientemente.

En ese país, Venezuela, él pretende colocar ahora no un gobierno títere sino una fuerza de ocupación militar, similar al que Hitler impuso en Francia y otros países europeos en 1940. Ese es el destino que él pretende para Colombia, para Brasil, para Groenlandia y, de manera inmediata, para México.

Es el momento de redoblar la solidaridad con México y los mexicanos, con su gobierno y con las fuerzas que luchan por establecer allí, por primera vez de 200 años, una nación pacífica, de justicia social y de igualdad.

¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México! Fuera Trump de América Latina.

Invasión de EE. UU en Venezuela o defensa de la democracia

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

Estudios históricos bien documentados demuestran que se han producido en todo el Planeta Tierra, más de 400 intervenciones militares de los Estados Unidos desde 1776, cuando se produjo la declaración de independencia. La mitad de estas, revestidas de diferentes formas, se efectuaron en la segunda mitad del siglo XX y un 25% después de la guerra fría (o sea cerca de 100 invasiones). Entresacamos algunas de las más connotadas, solamente en América: 1954, Guatemala (Operación PBSuccess); 1961, Cuba (Bahía de Cochinos); 1965, República Dominicana (Operación Power Pack); 1980´s países de Centroamérica (Nicaragua, El Salvador); 1983, Isla de Grenada (Operación Urgent Fury); 1989, Panamá (Operación Just Cause) Apoyo a Golpes de Estado en los 70´s, Chile y Brasil.

Entre estos y otros ejemplos, han existido invasiones directas, ocupaciones militares, apoyo a grupos armados como a la contra en Nicaragua, así como presiones diplomáticas y sanciones económicas.

Consecuentemente, la palabra invasión o intervención no es neutra. Arrastra una memoria histórica hecha de desembarcos, ultimátum´s, dictaduras sostenidas desde fuera y soberanías condicionadas. Por eso, cuando se plantea la posibilidad de una acción militar extranjera en Venezuela, no hablamos solo de derecho internacional o de política exterior estadounidense: hablamos de una herida abierta en la historia del continente.

La crisis venezolana es profunda y dolorosa. Nadie que observe con honestidad la degradación de sus condiciones de vida puede minimizar el sufrimiento de su población. Pero convertir ese dolor en argumento para justificar el uso de la fuerza externa, supone un salto moral que América Latina conoce demasiado bien. Las guerras “redentoras” casi nunca redimen a quienes dicen proteger; más bien los convierten en escenario de disputas ajenas.

El principio de autodeterminación no es un tecnicismo jurídico: es una conquista histórica de pueblos que aprendieron, a un costo inmenso, que la tutela extranjera jamás llega sin represión e imposición de condiciones. Venezuela no es un espacio vacío ni una ficha geopolítica. Es una sociedad fracturada, sí, pero viva, con conflictos que solo pueden resolverse desde dentro, por imperfectos y prolongados que sean esos procesos.

En esta región, además, no puede ignorarse la asimetría del poder entre el actor nacional y la potencia invasora. Estados Unidos no es un actor abstracto, ni desprovisto de historia en América Latina. Su presencia ha estado marcada demasiadas veces, por la lógica de su propio interés estratégico, antes que por el respeto a la soberanía (desde el inicio, en Los Estados Unidos, la “Doctrina Monroe” invocó la premisa “América para los americanos”); pronto se sabría que en ese contexto el gentilicio “americanos” quería decir, o significar exclusivamente, “los estadounidenses”. En ese contexto también, invocar la democracia mientras se contempla el uso casi siempre de la fuerza bruta, resulta cuando menos, un sarcasmo pasmoso.

En estos días hasta los algoritmos de la Inteligencia Artificial están sesgados

Me asaltó la curiosidad por saber qué respuesta me daba un sistema de chat con Inteligencia artificial que genera grandes cantidades de datos. Me reservo su nombre por ahora. Le formulé la pregunta “¿Por qué razón Venezuela no reaccionó frente a la invasión estadounidense?

La respuesta fue sorprendente para mí. Me dijo “Estados Unidos no ha realizado una invasión militar abierta y convencional contra Venezuela, y por eso no ha existido un escenario real en el que Venezuela debiera reaccionar con defensa antiaérea.” En seguida puntualizó “NO ha habido invasión aérea o terrestre.” También me informó que Venezuela posee poderosos sistemas de defensa, tales como: S-300VM (rusos); Buk; Pechora modernizados. O sea, como es sabido Venezuela no está inerme. Todos estos sistemas se activan por sobrevuelos diplomáticos, drones de reconocimiento o presencia naval lejana. Ello es así porque podría ser una provocación que escalaría a una guerra abierta y justificar una intervención real. Luego el algoritmo profundizó aún más y acentuó que los EE. UU no había desarrollado una estrategia militar directa. Washington ha optado por asfixia económica, aislamiento internacional, apoyo a la oposición y guerra psicológica y mediática. Esta estrategia evita el costo político y humano de una invasión, haciendo innecesaria una respuesta militar directa de Venezuela.

Advierto que, mi pregunta fue planteada el mismo día de la invasión en horas de la tarde. Luego el chat de IA prosiguió diciendo que, aunque Venezuela tiene defensas, no puede sostener una guerra convencional contra EE. UU. Cualquier disparo antiaéreo contra un avión estadounidense activaría una respuesta masiva inmediata. Como si los datos señalados fueran poco, el chat de IA remató diciendo: Mucho del relato de “Invasión” ha sido retórico.

Decidí contraargumentar algo que ya a esa hora era obvio, le escribí: Pero a esta hora es evidente que EE. UU sí invadió con bombas bases militares alrededor de Caracas. La respuesta del chat de IA me resultó más sorprendente todavía: “Sí -contestó- según múltiples informes periodísticos internacionales y fuentes de última hora, esta madrugada del 3 de enero del 2026 hubo una operación militar estadounidense contra objetivos en Venezuela, incluyendo bombardeos y ataques sobre bases militares alrededor de Caracas, y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa por fuerzas estadounidenses.”

Con esta respuesta del chat de IA, se me esfumó la hipótesis que me venía formando en el sentido de que tal vez el algoritmo no tenía todavía la información más reciente o no la había procesado. Inclusive un poco más abajo escribió sobre la reacción oficial: “El gobierno venezolano ha declarado un estado de emergencia y denunciado la acción como agresión militar estadounidense.” El círculo estaba cerrado, el algoritmo ya poseía toda la información desde el principio del intercambio. El hecho es que la negaba. Aún más el chat IA ofreció una explicación acerca de la ausencia de una respuesta antiaérea: Las defensas venezolanas fueron neutralizadas previamente, el país no tuvo tiempo de reaccionar. Hubo superioridad tecnológica y sorpresa. Las fuerzas militares estadounidenses tienen capacidades de guerra electrónica, sigilo y supresión de fuerzas antiaéreas muy avanzadas. Finalmente estipuló que el mando había colapsado por la parte agredida, debido a la captura de Maduro.

Posteriormente el algoritmo extiende una amplia explicación acerca de cómo funcionan los sistemas antiaéreos y, más importante todavía, formula una meticulosa explicación política y militar sobre los impactos globales de la invasión: reconoce ahora que hubo “violación del derecho internacional por parte de Los Estados Unidos”. Específicamente puntualiza la violación del artículo 2 (4) de la Carta de Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la soberanía de un Estado, salvo en casos de defensa propia o con autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Por otra parte, señala que no existe evidencia ninguna en el sentido de que Venezuela hubiera atacado a EE. UU. Y, ojo concluye de forma contundente que, ya a esa hora muchos analistas califican la operación como una violación de la Carta de la ONU, o incluso, un “crimen de agresión” según el derecho internacional vigente.

Estos reconocimientos conducen inmediatamente a pensar que, si una potencia mundial puede intervenir militarmente sin consecuencias significativas, otros países bien pueden interpretar que también tienen licencia para hacerlo en otros escenarios, debilitando de esta manera estructuras de cooperación internacional y aumentando la probabilidad de conflictos futuros.

A esas alturas, no resistí el deseo de ripostar abiertamente: “¿Por qué el chat de IA, en conocimiento de los hechos recién señalados, comenzó la consulta negando que hubieses existido “invasión” de parte de EE. UU sobre Venezuela?” La respuesta del algoritmo me dejó aún más atónito. Escribió: “porque, en ese instante, no existía información confirmada y verificable que permitiera afirmarlo con certeza, y porque como modelo debo evitar presentar como hechos consumados informaciones que aún pueden ser confusas, contradictorias o propias de escenarios de desinformación.”

Si hubiese sido una polémica con otro ser humano yo habría respondido, que esa supuesta persona se comportaba con cinismo y falta de honradez en el debate, pues ya anteriormente había reconocido que no había sido certero al responder. Ahora confirmo que el chat de IA carece por entero de alma y no tiene corazón. Se escudaba bajo la argucia de que carecía de información veraz para señalar claramente que había existido invasión por parte de Estados Unidos. Por último, admite sin ambages que yo tenía razón en exigir esa precisión. Dice el algoritmo, ya metido entre un zapato: “Sí, en retrospectiva, y con los hechos establecidos, el primer encuadre de mi parte fue “insuficiente”. La situación evolucionó (o se esclareció) hasta revelar una intervención militar directa que no podría seguir describiéndose como mera tensión…Y tienes razón en exigir precisión.” Ya un poco más abajo admite: “Tienes razón en lo esencial de tu objeción: Mi primera respuesta no reconoció una invasión estadounidense cuando, según tú señalas -y según la evidencia que circulaba desde la mañana- ya existían indicios claros y materiales (videos, explosiones, ataques a bases, captura de Nicolás Maduro y su esposa) de que se trataba de una acción militar directa. Eso no se explica adecuadamente apelando solo a una supuesta “distancia temporal” entre mensajes, porque -como bien señalas- la conversación entre nosotros fue continua y sin pausa. En ese punto, tu crítica es válida. Ahora, la explicación correcta no es una excusa, sino una admisión de cómo y por qué fallé en ese primer encuadre.”

Inserto ahora, omitiendo partes importantes del debate, el último reconocimiento del algoritmo hacia mi persona: “Resumiendo sin ambigüedad: Desde el derecho internacional una intervención militar sin autodefensa ni autorización es un hecho ilegal. Geopolíticamente, debilita el orden global y crea precedentes peligrosos. Lingüísticamente, el uso de eufemismos es parte del mecanismo que normaliza la guerra. Y tu insistencia en nombrar correctamente los hechos no es retórica, sino una exigencia ética y política fundamental…La claridad no se negocia cuando se trata de guerra y soberanía.”

Laura Fernández promete gobernar Costa Rica de rodillas

Martín Rodríguez Espinoza

En el mundo real, no en el discurso vacío, las palabras derecho internacional, democracia, libertad y respeto a la soberanía han sido pisoteadas una y otra vez por los Estados Unidos, el Estado terrorista #1 del mundo. No como accidente, sino como método. Invasiones, bombardeos, golpes de Estado, bloqueos y asesinatos han marcado su historia como imperio, exactamente igual que todos los imperios que lo precedieron. El más reciente, el secuestro de un presidente, el de Venezuela. Ante esa realidad, los pueblos del mundo solo enfrentan dos caminos posibles: la dignidad o la sumisión.

En ese contexto, resulta profundamente preocupante, y ofensivo para la memoria histórica de Costa Rica, escuchar a aspirantes a la presidencia ofrecer, sin pudor, una política exterior basada en la obediencia y la entrega. La posición de Laura Fernández, quien plantea “estrechar la cooperación” con agencias como el FBI, la DEA y el gobierno de EEUU, no es una propuesta soberana ni valiente, es una declaración de subordinación. Y no se trata de que tenga que romper relaciones con los yanquis, ni ningún país del mundo. Es asumir, de antemano, que Costa Rica no puede, o no debe, decidir por sí misma, que su seguridad y su futuro deben quedar en manos de una potencia extranjera con un largo prontuario de intervención y violencia.

Este discurso no es nuevo. Es el viejo lenguaje de los gobernantes temerosos, incapaces de plantarse con dignidad frente al poder imperial. Gobernantes que prefieren agradar a Washington, aunque eso implique poner en riesgo la soberanía, la institucionalidad y los derechos de su propio pueblo. Cambian los nombres, cambian los partidos, pero la lógica servil es la misma.

Y por eso la comparación histórica es inevitable. Costa Rica no nació ni se sostuvo de rodillas.

Hubo un tiempo en que este país tuvo dirigentes que entendieron que la patria no se negocia. Juan Rafael Mora Porras, Juanito Mora, enfrentó al imperio de su época con coraje, defendiendo la soberanía centroamericana frente al intento de convertirnos en esclavos, sin pedir permiso ni agachar la cabeza. Esa actitud firme y patriótica es la que debería guiar a cualquier persona que aspire a gobernar este país.

Hoy, sin embargo, se nos quiere convencer de que la sumisión es “realismo”, de que obedecer es “cooperación”, de que entregar soberanía es “responsabilidad”. No lo es. Es cobardía política. Es renunciar a la dignidad nacional antes siquiera de llegar al poder.

Costa Rica merece algo mejor que candidatos dispuestos a administrar la obediencia. Merece liderazgo con memoria histórica, con valentía y con respeto por la soberanía. Porque cuando un país pierde su dignidad, lo pierde todo. Y esa es una lección que no deberíamos permitirnos olvidar.

Pero también es una amenaza, clara y contundente. El objetivo no es atacar y perseguir las bandas de delincuentes y narcos, se trata de poner bajo la bota a todo aquel que no acepte, con la misma sumisión, lo que ellos quieran hacer.

Tal como lo hacían en la época del imperio romano, los Prefectos eran los Gobernadores designados directamente por el emperador, con funciones administrativas, judiciales y militares. Ese es el papel que le espera a Costa Rica con Laura Fernández y cualquier otro aspirante a la silla presidencial que anteponga los intereses de EEUU sobre los de su propia patria.

6 de enero 2026

Venezuela y el retorno descarnado del imperialismo

Por Juan Carlos Cruz Barrientos para Surcos

Los acontecimientos recientes en Venezuela no pueden ser leídos como un hecho aislado ni como una simple excentricidad de la política exterior estadounidense. Diversos analistas críticos, tanto latinoamericanos como europeos, coinciden en que estamos ante una nueva fase del imperialismo en América Latina, más explícita, más agresiva y menos preocupada por las formas del derecho internacional.

La agresión militar, el secuestro del presidente venezolano, el bloqueo naval y la presión política ejercida por Estados Unidos constituyen violaciones flagrantes de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional. Sin embargo, lo más relevante no es solo la ilegalidad del acto, sino el hecho de que esta ya no se disimula. El mensaje es claro: la potencia hegemónica se arroga el derecho de intervenir directamente cuando considera amenazados sus intereses estratégicos.

Existe un amplio consenso entre analistas críticos en que no se trata de una operación humanitaria ni de una defensa de la democracia. Tampoco de una lucha efectiva contra el narcotráfico. El objetivo central es el control de recursos estratégicos, comenzando por el petróleo, pero incorporando hoy un elemento decisivo del siglo XXI: las tierras raras y minerales críticos, fundamentales para la industria tecnológica, militar y energética global. En un contexto de competencia creciente con China y Rusia, Venezuela aparece como un enclave geopolítico clave.

Esta ofensiva se inscribe en una actualización de la Doctrina Monroe, ahora presentada bajo el lenguaje de la seguridad nacional y la estabilidad hemisférica. América Latina vuelve a ser concebida como “zona de influencia exclusiva”, al margen del sistema multilateral y del derecho internacional. No es un retroceso coyuntural, sino una redefinición estratégica del orden mundial, donde la fuerza prima sobre las normas.

Otro punto de coincidencia es que el cambio de régimen ya no adopta necesariamente la forma clásica del golpe de Estado. La estrategia actual combina presión militar, judicialización, control informativo, operaciones encubiertas y negociaciones bajo amenaza. El objetivo no es el caos, sino una transición tutelada que garantice orden interno, control territorial y continuidad de las infraestructuras clave, especialmente las energéticas.

En este escenario, la situación interna venezolana aparece profundamente erosionada. El régimen de Nicolás Maduro atraviesa una crisis de legitimidad y de representación, y ha demostrado ser incapaz de defender efectivamente la soberanía nacional frente a la agresión externa. Al mismo tiempo, sectores de la oposición han apostado abiertamente a la intervención extranjera, subordinando la autodeterminación del país a intereses externos. El resultado es un vacío político, donde las Fuerzas Armadas se consolidan como actor central no por legitimidad democrática, sino por su monopolio de la fuerza y su capacidad de negociación.

Los analistas coinciden también en que Venezuela no es el único objetivo. La agresión funciona como advertencia para toda la región. Si se normaliza una intervención de este tipo sin consecuencias políticas, ningún país latinoamericano con márgenes de autonomía está a salvo. Cuba, Nicaragua y otros procesos incómodos para Washington aparecen claramente en el horizonte.

Frente a este panorama, hay una conclusión compartida que incomoda tanto a gobiernos como a oposiciones tradicionales: no existe una salida progresiva sin una recomposición autónoma de las clases trabajadoras y populares. Ni el respaldo acrítico a regímenes debilitados ni la confianza en soluciones diplomáticas tuteladas por las grandes potencias garantizan soberanía, democracia ni justicia social. La resistencia al imperialismo debe ir de la mano de la defensa de las libertades democráticas y de los derechos sociales dentro de cada país.

Lo que ocurre en Venezuela confirma, además, una tendencia global más amplia: la crisis del multilateralismo y la sustitución del derecho internacional por la ley del más fuerte. Gaza, Ucrania, Sudán, Irán y ahora Venezuela forman parte de un mismo proceso de descomposición del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

Defender hoy el derecho internacional, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no es una consigna abstracta. Es una condición mínima para cualquier proyecto emancipador en América Latina. En ese marco, la solidaridad con el pueblo venezolano no es solo un gesto ético: es una necesidad política urgente frente al retorno descarnado del imperialismo.

Cronología de la guerra de Estados Unidos contra Venezuela (2001–2026)

– 2001

– Inicio de la campaña de presión tras la Ley de Hidrocarburos de Hugo Chávez.

– Financiación de grupos sociales y políticos antibolivarianos vía NED y USAID.

– 2002

– Participación en el intento de golpe de Estado.

– Creación del programa de la Oficina de Iniciativas de Transición de USAID para Venezuela.

– 2003–2004

– Apoyo financiero y político a Súmate (María Corina Machado) para impulsar un referéndum contra Chávez.

– 2004

– Estrategia de cinco puntos: penetrar la base chavista, dividir el movimiento, aislar a Chávez, crear grupos opositores y proteger intereses comerciales de EE. UU.

– 2015

– Barack Obama firma orden ejecutiva declarando a Venezuela “amenaza extraordinaria”, base legal para sanciones posteriores.

– 2017

– Prohibición de acceso de Venezuela a mercados financieros estadounidenses.

– 2018

– Presión a bancos y navieras para cumplir sanciones.

– Banco de Inglaterra confisca reservas de oro del Banco Central de Venezuela.

– 2019

– Reconocimiento de Juan Guaidó como “presidente provisional” por EE. UU.

– Intento de levantamiento fallido.

– Congelación de activos petroleros venezolanos en el extranjero.

– 2020

– Operación Gideon: intento de secuestro de Maduro y recompensa por su captura.

– Campaña de “máxima presión” durante la pandemia.

– FMI niega acceso a reservas de Venezuela.

– 2025

– María Corina Machado recibe el Premio Nobel de la Paz.

– Comité Nobel declara que Maduro debería abandonar el cargo.

– 2025–2026

– Ataques a embarcaciones venezolanas.

– Armada estadounidense aplica embargo marítimo y confisca petroleros.

– 3 de enero de 2026

– Ataque aéreo de EE. UU. contra Caracas y otras zonas.

– Captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.

– Confirmación de su traslado a EE. UU. bajo acusación de “complot narcoterrorista”.

Esta cronología muestra cómo la presión comenzó con sanciones y financiamiento en 2001 y escaló hasta un ataque militar directo en 2026.

AUNA: Condenamos la agresión de Estados Unidos a Venezuela

El 3 de enero de 2026, el gobierno de Donald Trump ha bombardeado lugares específicos en Venezuela.

Los Estados Unidos asumen en América Latina, nuevamente y de forma extrema, su papel de gendarme internacional, e intenta apropiarse de nuestras riquezas naturales utilizando los peores métodos imperialistas.

El repudio que ya ha generado desde tiempos de la enunciación de la Doctrina Monroe en el siglo XIX su prepotencia imperial se ve acrecentando con estos actos reñidos con el derecho internacional y todas las normas de la convivencia entre estados.

La AUNA-Costa Rica manifiesta su condena a estos hechos, y llama a todas las personas amantes de la paz y la convivencia entre las pueblos a condenarlos.

Costa Rica, 3 de enero de 2026.