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Etiqueta: Indio Venancio

Leyenda del indio Venancio ya tiene su propio libro

Por Uriel Rojas

✅Será presentado el sábado 11 de abril en el Salón de CENECOOP, Palmar Sur, a las 5pm.

El Indio Venancio fue un personaje que vivió en el contexto del auge bananero en las tierras del cantón de Osa.

Su historia es conocida por la mayoría de las personas que estuvieron en la zona durante estas épocas y su fama se ha transmitido de generación en generación, recorriendo las aulas de escuelas y colegios del Sur de Costa Rica para convertirse en leyenda.

El libro llamado “Venancio Mora y el Árbol Mágico de Palmar Sur” es una obra del antropólogo José Luis Amador que recoge testimonios de descendientes de don Venancio y consulta periódicos y artículos de la época.

Contiene un capítulo con el contexto histórico de los hechos y analiza el contenido simbólico de la leyenda.

Cada libro tiene aproximadamente 200 páginas y su costo es de 6,000 colones en las librerías del Sur y 7,000 para los de la meseta central.

Esta obra es un valioso aporte a la historia y tradición oral de la región de Osa y a la multiculturalidad costarricense.

El libro ya está a la venta en la Librería CRAYOLAS Palmar Norte, en la Feria del libro en Pérez Zeledón, del 19 al 22 marzo, en el Puesto Editorial Nacimiento de Adams Ruiz.

Para los del Gran Área Metropolitana lo podrán adquirir en San Pedro de Montes de Oca, en la Librería Bodeguita Cultural en Calle de la Amargura, 100m sur de la Universidad de CR.

El libro también se puede enviar a cualquier sitio del país a través de Correos de Costa Rica Consultas al WhatsApp 7177 7546.

Para los sureños, el libro se estará presentando este sábado 11 de abril, 5pm en el Salón de CENECOOP, de Palmar Sur, en el contexto del XV Festival de las Esferas, Osa 2026.

La última vivienda del indio Venancio

Uriel Rojas

El Indio Venancio fue un personaje muy conocido en el cantón de Osa por tener grandes propiedades de tierras en las explanadas del Diquís previo a la llegada de la bananera.

Incluso cuando llegó la compañía, se negó a vender sus tierras y siguió cultivando sus productos, siendo una isla en medio de las fincas bananeras.

A pesar de que pasó mucho tiempo en una finca llamada El Gorrión, al final se trasladó a vivir en Cañablancal, donde murió en 1967 a sus 87 años.

Su última vivienda, estaba hecha de madera y fue construida por don Arnulfo García, un carpintero de origen nicaragüense que trabajaba para la Compañía Bananera en Palmar Sur por lo que se presume que “copió” el estilo de las casas de la compañía, para adaptarla a los gustos y necesidades de la familia del Indio Venancio Mora.

Era una casa grande, bastante alta, con aleros en la fachada principal y parte de la lateral superior.

El color del edificio tenía un acabado de pintura color blanco hueso con detalles en verde.

Entre las curiosidades que se le atribuía al Indio Venancio era, que tenía una Ceiba en su finca El Gorrión. Era un árbol inmenso y la compañía bananera siempre la quiso cortar, pero nunca pudo.

Cada vez que intentaban cortarla, la motosierra se dañaba. No hubo uno que sirviera, la que no se quebraba, no arrancaba, se jodía. Cuando el indio murió también la ceiba.

También tenía una saína que cuidaba su casa y era bien brava. Era más brava que un perro, pero solo obedecía órdenes de tatica Venancio y uno de sus criados. La saína era cuidadora, cuidaba con recelos su finca y se hizo vieja, muy vieja, hasta que murió. Dicen que don Venancio la quería como si fuera una persona.

Pero no solo eso era extraño en el mundo del legendario Indio Venancio.

Él tenía sus bananales y cacaotales interconectados por trillos que formaban un laberinto.

Pero, aunque había muchos frutos nadie le podía robar nada. El que lo intentaba, cuando cargaba su jaba para huir del lugar, el camino que tomaba lo llevaba a la casa de tatica Venancio. Parecían caminos embrujados, nadie se salvaba, ni sus familiares, era algo extraño.

Esa finca era como mágica, el indio era como hechicero. Pero nadie pudo con Venancio mientras estuvo en vida, él murió siendo un rebelde.

Y aparte de todo esto, el indio se reunía unas tres veces al año con otros amigos que venían de Talamanca y otros de Boruca.

Se quedaban varios días en su casa y tenían rituales nocturnos. Hacían fogatas y comían carne silvestre.

A veces curaban enfermos indígenas, también a algunos vecinos, otros familiares.

Los no indígenas le tenían miedo porque tenía una apariencia de muy bravo, y algunos decían que era un hechicero.

Don Venancio Mora, o tatica como comúnmente le llamaban, murió en 1967 a la edad de 87 años en su casa de habitación situada en Caña Blancal de Palmar Norte.

Años después, su finca El Gorrión fue vendida a la compañía bananera, concluyendo así la rebeldía y la historia del Indio Venancio: una leyenda del Sur de Costa Rica.

Fotos: Hazel N.