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Etiqueta: interculturalidad

Distribuir el Poder: Antídoto de la Guerra

Álvaro Vega Sánchez.

“La misericordia y la verdad se encontraron; la paz y la justicia se besaron” (Salmo 85:10)

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

La concentración de la riqueza y del poder conducen inevitablemente a la injusticia y a los conflictos sociales y armados. El sociólogo Ralf Dharendorf hablaba no solo de la propiedad privada de los medios de producción sino también de los medios de poder. De ahí la doble dictadura: la del mercado por la apropiación privada de los medios de producción y la del Estado autoritario por la concentración de los medios de poder. Ambas corresponden a las formas oligárquicas de dominación que hoy se visten de democráticas, mientras irrespetan la independencia de los poderes republicanos.

La creciente desigualdad económica y la intensificación de los conflictos bélicos entre las naciones obedecen, precisamente, a los altos niveles de concentración de los medios científico-tecnológicos y de los recursos naturales más valiosos, así como los medios de ejercer poder, tanto el coercitivo físico como el ideológico psíquico-emocional. Van quedando atrás las aspiraciones esperanzadoras de un mundo globalizado, donde prevalezcan las relaciones interdependientes entre países y regiones, liberalizando el comercio justo, favoreciendo el multilateralismo y la interculturalidad, para contribuir a crear sociedades más pacíficas, equitativas e inclusivas.

El conflicto entre Rusia y Ucrania, teniendo como actores de fondo principalmente a Estados Unidos y la Unión Europea, con su brazo armado la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), nos devuelve hoy a los aciagos y tenebrosos años de la “guerra fría”. Es parte de la disputa de las potencias por concentrar poder geopolítico y económico. Algunos comentaristas del reciente discurso del presidente Biden sobre el Estado de la Nación, destacaban que, a diferencia de Trump quien había debilitado a la OTAN, uno de los méritos de Biden fue haber logrado fortalecer los vínculos con Europa y revitalizar la OTAN, en el contexto del actual enfrentamiento bélico entre Rusia y Ucrania.

Por su parte, el secretario de Estado de EE. UU, Antony Blinken, ha insistido en que “la invasión de Rusia a Ucrania es injustificada y no provocada”. Ninguna invasión puede considerarse justificada, incluyendo las muchas que ha realizado EE. UU de manera unilateral, y que ahora pareciera haberlas olvidado. Sin embargo, resulta de sentido común comprender que una potencia como Rusia se sintiera provocada por un país limítrofe como Ucrania, con reiteradas acciones políticas y bélicas de corte nazi-fascistas contra las regiones separatistas de Lugansk y Donetsk, cobrando miles de víctimas civiles, y ahora dispuesta a integrarse a la OTAN.

Aquí, lo que está en juego es la seguridad misma de Rusia, al igual que lo estuvo la de Estados Unidos con la instalación de los misiles balísticos rusos enviados a Cuba, en la década de 1960. Cabe preguntarse, ¿por qué Estados Unidos, en esta ocasión, como sí lo hiciera Rusia con Cuba al retirar los misiles que representaban una amenaza para Estados Unidos, no hizo ningún esfuerzo para que Ucrania desistiera de su intención de incorporarse a la OTAN, que representa también ahora una amenaza para Rusia? De esta manera, se hubiese dado una oportunidad a la diplomacia, es decir, al diálogo, la vía más razonable y humana de dirimir los conflictos, y evitado la pérdida de vidas tanto de rusos como de ucranianos.

Mientras el presidente Putin demandaba de los países europeos y de Estados Unidos mediar para que Ucrania desistiera de su incorporación a la OTAN, única condición para evitar la guerra, y sostenía a sus tropas en la frontera, insistiendo en que no iba a invadir, por su parte, el presidente Biden repetía con insistencia, que Rusia sí iba a invadir Ucrania. Bueno, él no estaba dispuesto a persuadir a Ucrania de no incorporarse a la OTAN, y por ello sabía que Putin, inevitablemente, invadiría Ucrania. ¿Acaso, una profecía autocumplida o todo “fríamente calculado”?

Cuando se habla de la seguridad de países y potencias lo que está en juego son los intereses geopolíticos, con sus implicaciones económicas, particularmente comerciales. Y hoy es claro que ninguna potencia puede pretender ser hegemónica. Si se quiere garantizar la paz y el progreso de los pueblos hay que erradicar los imperialismos de cualquier signo, y afirmar el derecho de soberanía de las naciones. Asimismo, buscar consensos para evitar la proliferación de armas nucleares y contener la carrera armamentista. Para ello, es fundamental crear un ambiente de distensión, diálogo y negociación, que propicie las mejores relaciones entre los países.

Lamentablemente, la “misericordia y la verdad” no se dan la mano. La compasión por las victimas más vulnerables de las guerras injustificadas, como lo son los niños, los ancianos y las personas con limitaciones funcionales, ha sido desplazada por la frivolidad de los poderes fácticos ávidos de poder y de venganza. Y la verdad se ve arrinconada por una propaganda descaradamente manipuladora. Se utilizan los más sofisticados subterfugios para vestir las mentiras y falsedades de verdades o medias verdades, a conveniencia. Hay un vaciamiento de significado y sentido de las palabras, una violación del derecho que le asiste al lenguaje de ser adecuadamente utilizado para facilitar la comunicación y la comprensión entre los seres humanos. Es la denuncia de Jeremías de la palabra vacía de los falsos profetas: “Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo; paz, paz; y no hay paz” (Jer.6:14).

La nueva geopolítica global, apunta a la necesaria distribución del poder, condición fundamental para garantizar la paz. Para ello, se requiere mucho diálogo y conversación reposada; que se dignifique la palabra. No habrá paz ni justicia si, al igual que la riqueza, el poder no se distribuye. ¿Por qué no soñar todavía con un siglo XXI donde las naciones apuesten decididamente a una mejor distribución de la riqueza y el poder: el beso de la paz y la justicia?

El gobierno de Biden: más allá de la multiculturalidad

El desajuste no es de raza, sino entre tener y no tener. La diferencia entre el 1% más rico y el otro 99% es terrible.
Jesse Jackson

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo.

Después de la tragicomedia de Donald Trump en la casa blanca cualquier cambio merece ser celebrado, dirían algunos. Para otros, el optimismo alza vuelo con los cambios y rectificaciones anunciados por Joe Biden, como si se tratara de un presidente sin rostro imperial.

Recuerdo haberme acercado a un profesor para comentarle cómo el líder de los derechos de los negros, Jesse Jackson, celebraba con lágrimas el ascenso del primer presidente negro a la casa blanca, Barack Obama. Su comentario fue contundente: “Ninguna garantía, un negro con chofer en Estados Unidos se emblanquece”. Y una profesora de secundaria me compartía que un estudiante le comentó: “Profesora, qué bueno un presidente negro en Estados Unidos”, a lo que le respondió: “Ojalá que no tenga el hueso muy blanco”.

Por más que valoremos la multiculturalidad y la interculturalidad, con todo lo que significa de reivindicativo en el orden de los derechos humanos y culturales, el problema fundamental de los negros en Estados Unidos sigue siendo el acceso justo y equitativo a los recursos para una vida digna. Así lo constata el articulista David López quien, a propósito de una entrevista a Jesse Jackson, señaló: “La muerte de Floyd desató la tormenta, pero ha sido la crisis del coronavirus la que mejor ha expuesto la realidad en Estados Unidos. A pesar de ser solo el 13% de la población, los negros suponen el 30% de las muertes por COVID-19. Su falta de acceso al sistema de salud, su estilo de vida —las mujeres negras son las personas más obesas del país—, la mayor exposición por sus trabajos y su alarmante diferencia de recursos —una familia blanca tiene una riqueza media de 150.000 euros frente a los 15.000, 10 veces menos, de una negra— los convierte en los más vulnerables. “Hoy luchamos por la justicia económica, por la igualdad y por la paz”, me dice Jackson”[1].

En este aspecto, lleva razón el sociólogo Zygmunt Bauman al apuntar que el multiculturalismo, en el marco de la “tolerancia liberal” y a pesar del reconocimiento a la afirmación de las identidades diversas, “actúa como una refundición de desigualdades […] La fealdad moral de la privación de recursos se reencarna milagrosamente como la belleza estética de la variación cultural. Lo que se ha perdido de vista a lo largo del proceso es que la demanda de reconocimiento es impotente a no ser que la sostenga la praxis de la distribución, y que la afirmación comunal de la distintividad cultural aporta poco consuelo a aquellos cuyas elecciones toman otros, por cortesía de la división creciente desigual de recursos”[2].

Atilio Barón, por su parte, destaca que la diversidad étnica del gabinete de Biden no es ninguna garantía de cambios sustantivos, pues la mayoría están “íntimamente ligados al gran capital”[3]. Por consiguiente, lo más probable es que seguirán prevaleciendo los intereses de los poderosos sobre las razones y argumentos a favor de un nuevo orden mundial más igualitario y menos depredador y guerrerista. Al parecer, la cuarta revolución de la inteligencia artificial y la robotización no significará la caída de la hegemonía del complejo científico-tecnológico y militar sobre el que se asienta el poder imperial de los Estados Unidos.

Y es que “cuando hablan las armas, callan las leyes”. También los intereses de los poderosos prevalecen hoy sobre los derechos, las razones y los argumentos. Para muestra un botón: la negociación actual del gobierno costarricense con el Fondo Monetario Internacional (FMI) donde ha quedado en evidencia que las razones no importan, los intereses sí.

El bipartidismo en Estados Unidos se asemeja mucho al costarricense de los últimos 40 años: dos caras de una misma moneda. Aunque en Costa Rica perdió legitimidad, entre otras razones por los múltiples escándalos de corrupción (CAJA-FISCHEL e ICE-ALCATEL, para referir los más publicitados), ha buscado reciclarse aliándose con el Partido Acción Ciudadana (PAC) que enarboló la bandera de la ética y la anticorrupción, pero que sigue gobernando al mismo estilo bipartidista neoliberal.

Volvemos sobre el viejo dicho popular: “Por más que la mona se vista de seda, mona se queda” (con perdón de la mona cuyas monadas resultan tan inocentes como artísticas y lúdicas). Ya tuvo Estados Unidos en el pasado un presidente demócrata que se vistió de defensor de los derechos humanos, Jimmy Carter, pero que fue tan solo un maquillaje de su rostro imperial.

Hoy, cuando estamos siendo sacudidos por una pandemia que azota sin clemencia a los pobres de la tierra y la prepotencia imperial de los grandes poderes fácticos de la globalización neoliberal que azota sin clemencia a la tierra de los pobres, no queda otra salida que apostar por otro mundo posible: dignidad y justicia para el 99% y salud y descanso para la tierra. Que prevalezca la fuerza de la razón y los buenos afectos sobre el imperio de las armas, el egoísmo humano y el desamor.

[1] https://www.revistavanityfair.es/poder/articulos/jesse-jackson-reverendo-entrevista-martin-luther-king-racismo-trump/46273

[2] Bauman, Zygmunt (2009) Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil. Madrid; Siglo XXI p.103 (la cursiva es nuestra).

[3] https://www.pagina12.com.ar/318499-joe-biden-en-la-casa-blanca-ninguna-ilusion

 

*Imagen tomada de France24.

UCR: La interculturalidad en los procesos educativos

III Encuentro Internacional de la Red Iberoamericana de Estudios Interculturales e Interdisciplinarios

El III Encuentro Internacional de la Red Iberoamericana de Estudios Interculturales e Interdisciplinarios, Espacio de posibilidades o Intercambio de saberes, contó con la participación de 75 personas, entre participantes y ponentes provenientes de Costa Rica, Colombia, México, Estados Unidos, Guatemala, El Salvador y Chile.

Esta actividad académica se organizó en el marco de los proyectos de investigación inscritos en el Instituto de Investigación en Educación de la UCR (INIE) y contó con la presentación de 2 conferencias, 17 ponencias, 5 talleres y 3 presentaciones de posters. El encuentro tuvo como propósito primordial ser un espacio articulador de comprensiones entorno a la Educación y la Interculturalidad, lo cual, en conjunto, aporta al reconocimiento de saberes y prácticas en horizontes comunes en el ámbito latinoamericano, con miras a construir nuevas lógicas de comprensión.

Se analizaron las diversas experiencias en investigación sobre educación e interculturalidad desde diferentes escenarios a nivel latinoamericano, teniendo en cuenta las variadas poblaciones, haciendo énfasis en la educación intercultural. Cinco ejes temáticos guiaron este encuentro de especialistas a saber: 1-diversidad juvenil, identidad y cultura, 2-comunidad, pueblos e identidad cultural, compartiendo saberes en América Latina y el Caribe, 3-pedagogía, territorialidad y migración, 4-interculturalidad en el proceso educativo y en la formación docente, y 5- educación inclusiva, construcción de espacios escolares más justos y equitativos.

Sobre la base de esos ejes, los participantes colaboraron para favorecer nuevas propuestas de enseñanza y aprendizaje, multi o interdisciplinares, que respondan a la complejidad del entorno contemporáneo; dar a conocer experiencias investigativas en educación e interculturalidad en diferentes escenarios y con diversas poblaciones y abrir espacios de participación y evaluación de políticas públicas en el tema de la educación intercultural.

Una de las jornadas se desarrolló en la Sede Regional del Atlántico ubicada en Turrialba, en la cual se presentó una conferencia sobre la interculturalidad universitaria en México, a cargo del Dr. Gunther Dietz, académico internacional invitado. También hubo espacio para diversas actividades académicas, principalmente en la temática de la cultura indígena Cabécar y el papel del español en la construcción de una nueva identidad.

Este tercer encuentro cumplió con el objetivo de promover el análisis, reflexión y estudio de problemas relevantes del entorno, mediante perspectivas provenientes de diferentes disciplinas y de distintos países, para favorecer nuevas propuestas de enseñanza y aprendizaje, multi o interdisciplinares, que respondan a la complejidad del entorno contemporáneo.

 

María Encarnación Peña Bonilla

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UNED fue sede de intercambio intercultural en el marco de la Independencia de Bolivia

Por: Renzo Kcuno Aimituma

 

Con el objetivo de fortalecer las alianzas y promover la cultura y el buen diálogo entre naciones hermanas, la Universidad Estatal a Distancia (UNED) le abrió sus puertas al Estado plurinacional de Bolivia, para llevar a cabo un intercambio cultural, en el marco de la conmemoración del 193 aniversario de la Independencia de dicho país.

Como parte del acto, se realizó la conferencia “La interculturalidad de la región productora de la hoja de coca tradicional de los Yungas de Bolivia y el salto cualitativo en la orquesta sinfónica”.

De igual manera, el país del altiplano trajo a Costa Rica a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Chulumani, para que compartan sus experiencias y realicen una presentación de su repertorio musical.

Para Erick Castro Murillo, director de la orquesta, trabajar un proyecto que impacte directamente en las comunidades más necesitadas es de suma importancia para el Gobierno, ya que este brinda herramientas básicas para generar nuevas oportunidades a la población joven.

“Debido al proyecto de la sinfónica, Bolivia ha logrado generar nuevas oportunidades para nuestros jóvenes, principalmente en la región de los Yungas, un sector netamente cocalero y que su único sustento es su comercialización. Es por eso, que mediante este proyecto queremos generar oportunidades reales, pues aparte de los ensayos musicales, también tenemos iniciativas de emprendedurismo”.

UNED fue sede de intercambio intercultural en el marco de la Independencia de Bolivia2

Según Castro Murillo, iniciar con el proyecto fue difícil, ya que los padres de los jóvenes no permitían que fueran a ensayos, pues consideraban que era más importante trabajar en los campos cocaleros y colaborar con las responsabilidades de la casa; sin embargo, y debido al esfuerzo de diferentes actores, los pobladores hoy están más anuentes a que sus hijos participen en este tipo de iniciativas.

Por su parte, Luis Guillermo Carpio Malavasi, rector de la UNED, agradeció a los diplomáticos presentes y en especial a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Chulumani por interpretar el Himno Nacional de Costa Rica y por fijarse en la institución para llevar a cabo el 193 aniversario de vida independiente de Bolivia.

“Quiero iniciar con la última estrofa del Himno Nacional de Costa Rica, ´Viva siempre el trabajo y la paz´, pues somos un pueblo orientado y abocado a vivir en paz y que mejor oportunidad para promover la paz entre países hermanos por medio del arte y la música… Muchas de las dificultades de las que está teniendo este mundo es casualmente la falta de diálogo, la falta de comprensión, la falta de solidaridad y la falta de respeto también a la autonomía de los pueblos. Es por ello, que actividades como estas hacen que se renueven los lazos de solidaridad y por ende la paz”, expresó Carpio Malavasi.

Cabe señalar, que la Orquesta Sinfónica de Chulumani fue creada en el 2011 con el objetivo de beneficiar a jóvenes y niños de escasos recursos de la población yungueña y de Chulumani, ubicados en el departamento de La Paz.

Si desea ver la galería de fotos, ingrese al siguiente enlace: Intercambio Intercultural

 

Enviado por Amilcar Castañeda Cortez.

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UCR: Tejiendo Interculturalidad

  • Sede de Guanacaste, Caribe y Rodrigo Facio

 

Al igual que el año anterior, en este 2017 Año por la Vida, el Diálogo y la Paz, la Universidad de Costa Rica hace un llamado a reflexionar sobre la importancia del reconocimiento de la diversidad cultural existente en el país y la urgencia de llevar a cabo diálogos interculturales respetuosos de la pluralidad cultural y lingüística.

Del 9 al 14 de octubre, durante la semana «Tejiendo Interculturalidad» en las sedes del Caribe, Guanacaste y Rodrigo Facio, se llevarán a cabo presentaciones de danza, música, cine, exposiciones de artesanías, talleres y conversatorios que mostrarán la riqueza cultural de los pueblos indígenas y la población afrodescendiente. Asimismo, esta semana pretende servir como un medio para reflexionar sobre la situación pasada y actual de poblaciones históricamente marginadas y con esto buscar mejores condiciones de equidad y justicia con miras a construir un país verdaderamente respetuoso de su carácter multiétnico y pluricultural.

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Tomado de: https://accionsocial.ucr.ac.cr

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