Del internacionalismo proletario al internacionalismo pragmático
Oscar Madrigal
Solo el gobierno de México ha ofrecido una ayuda incondicional a Cuba, dice el presidente cubano Díaz Canel. Los analistas internacionales dicen que China gana con la guerra de Irán, aunque no dispare un solo tiro. Ante el secuestro de Maduro los países llamados socialistas se limitaron a una simple declaración diplomática. La ONU con el silencio de todos pasa al archivo de la historia.
El internacionalismo proletario, un principio marxista, nacido desde el Manifiesto Comunista de 1848 que estableció como la consigna insigne y fundamental de los trabajadores del mundo, “Proletarios de todos los países Uníos”, para guiar la lucha del proletariado y de los pueblos como una sola a nivel global y que señalaba que el proletariado o los pueblos debían oponerse a las guerras y la opresión de los países imperialistas, parece ser sólo un recuerdo. Por lo que se ve del mundo actual, de ese lema no queda mucho, o solo está relegado a los pueblos y no a los países en donde se dice que gobiernan los trabajadores.
Atrás quedaron los tiempos en que el gobierno de la Unión Soviética apoyaba la lucha de los pueblos contra el colonialismo, por la liberación nacional y contra el imperialismo. Gestos tan gratos como negarse a jugar un partido eliminatorio en un estadio que había servido como campo de concentración en Chile, aunque ello significara su eliminación, quedaron atrás; o los ejemplos de solidaridad de Cuba con los países que sufrían desastres naturales y agresiones de regímenes de apartheid.
Desconcierto, sólo desconcierto al principio, nos causó la pasividad de China respecto al genocidio de Gaza, que luego se convirtió en rabia contenida. China contempla pasivamente lo que pasa en Irán que es víctima de un ataque sistemático de bombardeos contra su pueblo por parte de Israel y EEUU. Espera salir fortalecida de esta contienda, aunque sea sobre la crisis humanitaria de Irán y el costo económico del resto del mundo.
No pregono que China bombardee las bases o portaviones de USA o de Israel, sólo que sea más activo, más enérgico, más contundente con el Imperio. Trump y Netanyahu entienden solo en el idioma que hablan, el de la guerra, la agresión y el genocidio.
El internacionalismo ha quedado solo en manos de los pueblos del mundo. Los países llamados socialistas como China o Viet Nam sólo piensan en sus problemas domésticos y en no buscarse broncas con EEUU o sus aliados. Mientras Trump y Netanyahu están a la ofensiva, cambiando la configuración geopolítica del mundo, cercando a los países de izquierda, China contempla cómo ese mundo se le viene encima.
Vivimos el tiempo del pragmatismo político internacional que trasforma el mundo contra las fuerzas progresistas y de izquierda. Los viejos valores revolucionarios de Marx, Engels y Lenin parecen haber caducado para algunos dirigentes.
Solo quedan esos valores en la conciencia de los pueblos del mundo.
Lógicamente a Rusia no me refiero porque es un gobierno de derecha, amigo de Trump.
