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Etiqueta: José A. Amesty Rivera

Tregua Bajo Sospecha

José A. Amesty Rivera

Cuando el imperio habla de “alto al fuego”, los pueblos no pueden darse el lujo de ser ingenuos, porque el imperialismo (ese viejo zorro) no se detiene, se reacomoda, no descansa, calcula; no negocia por debilidad, sino por conveniencia.

Recordemos que la historia ya nos ha enseñado (desde la Guerra de Vietnam hasta las invasiones en Irak), que muchas veces las pausas no son para la paz, sino para recargar los fusiles, reordenar tropas y afinar la maquinaria de muerte.

Hoy, en medio de la confrontación entre EEUU, Israel e Irán, nos venden un “alto al fuego” de dos semanas. Pero aquí nadie debe confundirse, esto no es paz, es pausa táctica. Dos semanas que, más que un respiro humanitario, huelen a cálculo militar. ¿Qué significa realmente este paréntesis? ¿Un camino hacia la negociación o un simple tiempo muerto para preparar el próximo golpe?

Dos semanas, tiempo suficiente para rearmarse, reorganizarse y volver a golpear, según una gran mayoría de las opiniones, hipótesis y cuestionamientos.

Porque, si algo ha quedado claro en este conflicto, es que Irán no es Irak, no es Libia, no es un país fácil de arrodillar, Irán es otra cosa.

Es un Estado con estructura, con ideología, con una base militar que, aunque golpeada, sigue operativa. Es un país que ha resistido décadas de sanciones, sabotajes, guerras indirectas y amenazas abiertas, y, aun así, no ha caído.

Incluso en medio de los bombardeos, la realidad muestra una contradicción poderosa, mientras la economía civil sufre duramente (con inflación por las nubes, desempleo y destrucción de infraestructura), su aparato militar y su capacidad de resistencia siguen funcionando.

Esto no es poca cosa. Eso significa que no estamos frente a un país derrotado, sino frente a un país golpeado, pero en pie.

Y ahí está el punto clave que el discurso occidental imperial intenta ocultar, porque, si Irán no está derrotado, entonces ¿qué significa este alto al fuego? ¿Un gesto de buena voluntad o una señal de que la ofensiva no logró quebrarlo?

Más aún, el propio contexto revela que este “descanso” no nace del humanismo, sino del miedo al descontrol. Porque el conflicto ya estaba comenzando a sacudir el corazón del sistema mundial, el petróleo.

Es obvio, el simple anuncio del alto al fuego hizo caer los precios energéticos a nivel global, mostrando hasta qué punto esta guerra amenaza la estabilidad económica del planeta, y esto no es casualidad.

Irán controla una de las arterias más sensibles del capitalismo global, el Estrecho de Ormuz. Desde ahí puede abrir o cerrar la llave energética del mundo, y ya lo ha demostrado, aplicando bloqueos selectivos y controlando el paso de buques según sus intereses.

Eso no lo hace un país débil; eso lo hace un actor estratégico de primer orden; por eso entra en escena otro jugador clave, China.

China se mueve por beneficios, y su mayor temor no es la guerra en sí, sino sus consecuencias, quedarse sin energía, ver frenado su crecimiento, perder su lugar en la disputa global.

Entonces, todo apunta a lo evidente, China empuja a Irán a negociar para salvarse a sí misma. Evitar una guerra total en el Golfo es, para Beijing, una cuestión de supervivencia estratégica.

En fin, China depende en gran medida del petróleo que llega desde esa región. Un conflicto prolongado habría significado perder casi la mitad de sus importaciones energéticas marítimas. En otras palabras, un golpe directo a su economía y a su proyecto de convertirse en la principal potencia global.

Entonces, ¿qué hizo China? Jugar al ajedrez.

Presionar a Irán para aceptar un alto al fuego no es rendirse; es evitar una guerra total que podría frenar su ascenso histórico, es decir, es estrategia.

Pero eso también revela otra verdad incómoda, Irán no negocia solo; Irán juega en bloque, y eso cambia todo.

Ahora bien, mientras unos presionan para negociar, otros se preparan para continuar la guerra, porque el imperialismo no acepta fácilmente condiciones.

Aceptar las “diez condiciones” de Irán (como se ha planteado) sería, en términos políticos, una bofetada al discurso de la supremacía imperial estadounidense. Sería reconocer que, después de sanciones, amenazas y bombardeos, no pudieron imponer su voluntad. ¿Esto es derrota? Para el relato imperial, sí.

Pero, en la práctica, el imperialismo no funciona en blanco y negro, retrocede hoy para avanzar mañana, negocia hoy para golpear después.

Por eso, este alto al fuego genera más dudas que certezas, porque, mientras se habla de negociación, la realidad interna de Irán también arde, crisis económica, tensiones sociales y medidas diversas que muestran que el país está bajo una presión brutal.

Es decir, Irán resiste hacia afuera, pero también enfrenta tensiones hacia adentro y, aun así, no se rinde, y esto es lo que más preocupa al poder global.

Porque un país que resiste sanciones, guerra y crisis interna sin colapsar es un mal ejemplo para el resto del mundo; es un mensaje peligroso para los pueblos, que el imperio no es invencible.

Por eso, este alto al fuego no debe leerse como el final del conflicto; debe leerse como lo que probablemente es, una pausa cargada de tensión, donde todos se preparan para el siguiente movimiento.

Esperando que ese “alto al fuego” no sea la antesala de una tormenta mayor; porque, si algo está claro, es esto, la paz verdadera no se construye en dos semanas, ni bajo amenazas ni bajo chantajes geopolíticos, se construye cuando los intereses de los pueblos pesan más que los negocios de la guerra.

EEUU e Israel reorganizando su maquinaria militar. China asegurando su suministro energético. Irán resistiendo, negociando, pero sin arrodillarse. Y no hemos hablado de Rusia e Israel.

Y los pueblos del mundo, una vez más, en medio del fuego cruzado de intereses que no son los suyos. Porque aquí no se está discutiendo solo un acuerdo, se está disputando algo más grande, quién manda en el mundo y hasta dónde puede resistir quien se atreve a decir que no.

Finalizando este escrito, las noticias no nos sorprenden al informarse que Israel viola el alto al fuego al bombardear lugares del Líbano; y, a la inversa, el Líbano viola supuestamente la tregua al atacar a Israel.

Y lo más inaudito, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, afirmó este miércoles que el acuerdo del alto al fuego acordado con Irán la jornada anterior, no incluye el cese de ataques contra el Líbano, calificando la situación como “un malentendido legítimo”: “Ni nosotros ni los israelíes dijimos que el Líbano fuera a formar parte del alto al fuego”, insistió.

Lo cual revela lo voluble, lo inconstante y lo impredecible de esta llamada “tregua”.

Cuba y Venezuela: ¿sobrevivir, adaptarse o transformarse?

José A. Amesty Rivera

Compañeras y compañeros, cuando hablamos de Venezuela hoy, no estamos hablando solo de un país, estamos hablando de un momento histórico para América Latina.

Porque lo que ocurre en Venezuela hoy es el resultado de tres procesos que se cruzan al mismo tiempo: una crisis económica profunda, una disputa geopolítica internacional y un debate dentro de la propia izquierda latinoamericana.

Por eso, reducir lo que ocurre a una simple “crisis del socialismo” o a un “problema de gobierno” es una simplificación, lo que estamos viendo es algo mucho más complejo.

Estamos viendo la crisis y transformación de uno de los proyectos políticos más importantes de América Latina en el siglo XXI. Y la pregunta que hoy está abierta es clara: ¿qué está pasando realmente con el proceso bolivariano? ¿Está resistiendo? ¿Está transformándose? ¿O está entrando en una etapa completamente distinta? Para responder esto, primero tenemos que mirar de dónde viene este proceso.

Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999, planteó un proyecto político ambicioso. La llamada Revolución Bolivariana y tenía tres objetivos centrales:

Primero: recuperar el control del Estado sobre los recursos estratégicos, especialmente el petróleo.
Segundo: reducir la desigualdad social a través de grandes programas sociales.
Y tercero: construir una integración latinoamericana alternativa al neoliberalismo.

En ese momento surgieron iniciativas regionales como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y la Unión de Naciones Suramericanas, entre otros mecanismos de integración.

Durante los primeros años del siglo XXI, Venezuela se convirtió en un símbolo del llamado “giro a la izquierda” en América Latina. Muchos pensaban que se estaba abriendo un nuevo ciclo político en la región, pero este proyecto tenía una debilidad estructural muy fuerte.

Una debilidad que venía desde mucho antes, la economía venezolana dependía casi totalmente del petróleo y esa dependencia iba a marcar el futuro del país.

Venezuela tiene una de las mayores reservas de petróleo del mundo, pero esa riqueza también generó una economía muy particular, una economía llamada rentista. ¿Eso qué significa? Que el Estado obtiene la mayor parte de sus ingresos vendiendo petróleo y, con ese dinero, financia el gasto público. Durante años, eso permitió financiar educación, salud, subsidios, programas sociales, entre muchos otros.

Pero también generó varios problemas: poca diversificación económica, baja producción industrial y dependencia de los precios internacionales del petróleo. El corazón de este modelo es la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). Cuando los precios del petróleo bajaron y comenzaron las sanciones internacionales, principalmente de EEUU, este modelo empezó a entrar en crisis.

Y aquí aparece otro elemento clave: la dimensión geopolítica.

Durante años, Venezuela ha enfrentado sanciones económicas impulsadas principalmente por Estados Unidos. Estas sanciones afectaron, sobre todo, el sistema financiero, el comercio internacional y la industria petrolera. Incluso algunos analistas críticos del gobierno reconocen algo importante, las sanciones agravaron la crisis económica.

Pero, además, Venezuela se convirtió en una pieza dentro de una disputa internacional más amplia; en ese tablero también están actores como China, Rusia, entre otros. Es decir, la crisis venezolana no es solo interna; también forma parte de una competencia global por recursos, energía e influencia política.

La situación se volvió aún más incierta tras la captura y secuestro del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. Después de ese hecho, el poder quedó temporalmente en manos de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, y esto abrió una etapa completamente nueva.

Hoy vemos, al mismo tiempo, negociaciones internacionales, cambios en la política petrolera, protestas sociales y tensiones dentro del propio chavismo.

El gobierno intenta atraer inversión extranjera para recuperar la economía, pero esto ha generado un debate muy fuerte dentro de la izquierda, tanto nacional como internacional.

En el caso actual de China y Rusia, la crisis venezolana también forma parte de una competencia global por energía, influencia política y recursos estratégicos. Y, en este sentido, con aire de vencedor, Trump había anunciado que el petróleo venezolano bajo control estadounidense se lo vendería a Rusia y a China. Pero resulta que Rusia y China se niegan a comprárselo, y no es un detalle menor, es el centro de toda la jugada.

China ha dado instrucciones a sus operadores para que no adquieran crudo venezolano bajo control estadounidense. Los envíos que antes cubrían la deuda de 15.000 millones de dólares que Venezuela mantiene con Pekín simplemente se han detenido.

Lo más revelador es que hay unos 40 millones de barriles de crudo sancionado (de Rusia, Irán y Venezuela) flotando en tanqueros frente a las costas de China, esperando; ese petróleo está ahí, inmóvil, como un ejército de barcos fantasmas que nadie descarga.

Es decir, hay un elemento nuevo que antes no teníamos: China y Rusia han contraatacado con una resistencia silenciosa pero efectiva. Al negarse a comprar el petróleo venezolano bajo control estadounidense, están estrangulando al imperio con su propio botín, los barcos flotan, el petróleo se acumula y el tiempo corre en contra de Washington.

A su vez, hoy no existe una sola interpretación sobre Venezuela. Dentro de la izquierda latinoamericana hay, por lo menos, tres grandes posiciones.

Primera posición: la izquierda chavista. Esta corriente defiende el proceso bolivariano y sostiene que la crisis se explica principalmente por las sanciones internacionales, la presión geopolítica y lo que llaman una “guerra económica”. Para ellos, Venezuela sigue siendo un símbolo de resistencia frente al poder de Estados Unidos.

Segunda posición: la izquierda progresista crítica. Esta corriente reconoce que el chavismo tuvo logros importantes, como la reducción de la pobreza, la expansión de políticas sociales y la inclusión política de sectores populares, pero sostiene que, con el tiempo, el sistema se deterioró. Sus críticas principales son las instituciones debilitadas, la polarización política y la dependencia del petróleo; por ello, proponen una transición democrática que preserve las conquistas sociales.

Tercera posición: la izquierda socialista crítica. Aquí aparecen sectores como el Partido Comunista de Venezuela. Estos sectores sostienen que el gobierno terminó reproduciendo estructuras capitalistas. Sus críticas incluyen la apertura económica al capital privado, el debilitamiento de los sindicatos y la concentración del poder en el Estado; para ellos, el proyecto bolivariano se alejó del socialismo original.

Este debate se resume hoy en una discusión muy importante dentro de la izquierda: la diferencia entre antiimperialismo ideológico y antiimperialismo pragmático.

El antiimperialismo ideológico dice: no se negocia con el imperialismo bajo ninguna circunstancia.
El antiimperialismo pragmático dice: un país puede negociar incluso con adversarios si eso permite sobrevivir económicamente.

Muchos analistas consideran que el gobierno actual de Venezuela está adoptando esta segunda estrategia, es decir, negociar para sobrevivir. Pero esta estrategia genera tensiones dentro del propio campo revolucionario.

Y plasmemos aquí algunas de las teorías más radicales:

La teoría del “golpe pactado”, que indica que EEUU. no tumbó al chavismo, sino que ayudó a reconfigurarlo con una figura más manejable.

La teoría del “chantaje judicial”, indicando que Washington tendría expedientes listos contra figuras del poder para presionar decisiones políticas.

La teoría del “cambio controlado”, señalando que no podían imponer a la oposición, así que prefirieron negociar con una élite chavista.

La teoría del “nuevo modelo tipo Bukele”, donde hay una autoridad fuerte, pero alineada con intereses económicos globales.

A la fecha de la publicación de este artículo, han surgido más teorías radicales, que rayan en hipótesis, especulaciones y probabilidades, muchas de ellas sin pruebas factibles.

La teoría del “pacto con EEUU.” plantea que sectores del poder negociaron la salida de Nicolás Maduro con Estados Unidos, e indica unos contactos previos entre actores venezolanos, donde es evidente que existen intereses energéticos claros de Estados Unidos en Venezuela. Ahora, no está demostrado un acuerdo directo documentado para “entregar” el poder.

Y algunos se preguntarán: ¿y el pueblo dónde queda en todo esto?

Señalamientos: el pueblo está en pausa; se apagó la calle, ya que hay menos movilización, menos discurso ideológico y más sobrevivencia. Líderes como Diosdado Cabello han apagado su verbo incendiario antiimperialista, por ahora, según se cree.

Otros indican que el pueblo sigue organizándose en consejos comunales, comunas y otros tipos de organizaciones, cumpliendo con el mandato del presidente Hugo Chávez, para resistir y sobrevivir.

Otros señalan que hay menor intensidad de movilización política y mayor foco en la supervivencia económica. Hay interpretaciones posibles como el cansancio social, el control político más centralizado y la pérdida de narrativa movilizadora.

Aquí aparece un ejemplo interesante en la región: el caso de Miguel Díaz-Canel en Cuba. El gobierno cubano ha confirmado conversaciones con Estados Unidos, pero, al mismo tiempo, ha dejado claras varias condiciones: el respeto a la soberanía, la igualdad entre los Estados y la no intervención en asuntos internos. La lección política aquí es importante.

Negociar no significa rendirse. La pregunta clave siempre es desde qué posición se negocia y qué se está dispuesto a ceder.

El analista cubano José Carlos Vinasco señala que “en Venezuela, las concesiones llegaron primero. El petróleo fluyó, las leyes cambiaron, los presos fueron liberados. Luego vinieron las conversaciones. En Cuba, primero están las conversaciones. Las concesiones, si llegan, serán después y con condiciones”.

Ampliemos más sobre Cuba. ¿Es un espejo o una advertencia? Es ambas cosas. Cuba es como ese espejo que nadie quiere mirar demasiado tiempo, porque devuelve una pregunta incómoda: ¿hasta dónde aguanta un proyecto cuando vive bajo presión permanente?

Porque Cuba no es solo resistencia heroica; también es desgaste acumulado. Décadas de bloqueo, crisis internas, ajustes económicos y, aun así, el sistema no se cayó.

Pero tampoco está igual que antes. Cuba cambió, y eso hay que decirlo sin romanticismo. Hoy hay apertura económica, hay un sector privado en crecimiento y hay desigualdad que antes no se veía tanto, y eso genera tensiones internas fuertes.

Entonces aparece la misma discusión que en Venezuela: ¿esto es adaptación o es el inicio de otra cosa? ¿Y cuál es la diferencia clave entre ambos procesos?: El ritmo y el control. Cuba cambia lento, midiendo cada paso, tratando de no perder el timón. Venezuela, en cambio, está en una dinámica más brusca, más atravesada por crisis y presión externa directa.

Pero atención con esto, ambos están enfrentando las mismas preguntas de fondo: ¿cómo sobrevivir sin dejar de ser lo que son? ¿Y lo estarán logrando?

Porque resistir no es solo aguantar; también es saber hacia dónde se va. Y ahí es donde muchos empiezan a preguntarse si el rumbo sigue claro o si se está improvisando sobre la marcha.

Entonces, ¿Cuba es futuro o advertencia para Venezuela? Podríamos decir que es una advertencia con experiencia, muestra que se puede resistir décadas, pero también que cada concesión deja marca, y que los cambios, aunque sean necesarios, nunca son gratis.

Veamos otras experiencias históricas.

La idea que un proyecto político puede mantenerse intacto frente a condiciones extremas es, históricamente, difícil de sostener. En contextos de guerra, aislamiento o crisis profunda, los liderazgos revolucionarios han tenido que tomar decisiones que, en otro momento, habrían sido impensables.

Los casos de Vladimir Lenin, Mao Tse-Tung y Fidel Castro no solo ilustran esto, sino que permiten entender cómo funciona la política bajo presión extrema.

Lenin: negociar para no desaparecer (Tratado de Brest-Litovsk, 1918)

Tras la Revolución de octubre de 1917, el nuevo gobierno bolchevique heredó un país devastado por la guerra, el hambre y el colapso del Estado zarista. Rusia seguía involucrada en la Primera Guerra Mundial, pero el ejército estaba desintegrándose.

Lenin enfrentaba una disyuntiva brutal, continuar la guerra, arriesgando el colapso total del nuevo gobierno, o firmar la paz con Alemania, aun en condiciones humillantes.

La decisión fue el Tratado de Brest-Litovsk. Las condiciones fueron extremadamente duras, Rusia perdió vastos territorios (Ucrania, Polonia, los países bálticos), cedió recursos estratégicos y población, y fue visto por muchos revolucionarios como una traición.

Dentro del propio partido bolchevique hubo una fuerte oposición; algunos proponían una “guerra revolucionaria” en lugar de negociar. Pero Lenin insistió en una idea clave, “sin Estado no hay revolución que defender”.

Su apuesta fue estratégica, sacrificar territorio para ganar tiempo, consolidar el poder interno y reorganizar el Estado y el Ejército Rojo.

A corto plazo, fue una concesión enorme. A mediano plazo, permitió que el gobierno sobreviviera a la guerra civil.

Aquí hay una lección histórica, la negociación no fue una renuncia ideológica, sino una decisión para evitar la derrota inmediata.

Mao Tse-Tung: alianzas con el enemigo (Frente Unido con el Kuomintang)

La trayectoria de Mao Tse-Tung muestra uno de los ejemplos más claros de flexibilidad estratégica. Durante la primera mitad del siglo XX, el Partido Comunista Chino enfrentaba dos amenazas simultáneas: la represión del Kuomintang (nacionalistas) y la invasión japonesa.

En ese contexto, Mao impulsó una decisión altamente controversial, formar una alianza con el mismo Kuomintang que había perseguido y masacrado a los comunistas. Este acuerdo dio lugar al llamado Segundo Frente Unido (1937–1945) en el marco de la guerra contra Japón.

¿Por qué fue una decisión tan contradictoria? Porque implicaba colaborar con un enemigo interno, suspender parcialmente el conflicto de clases y priorizar la lucha nacional sobre la revolución inmediata. Muchos dentro del movimiento comunista veían esto como una desviación.

Pero Mao interpretó la correlación de fuerzas de otra manera, sin derrotar a Japón, no habría condiciones para ninguna revolución. La supervivencia del movimiento requería replegarse, reorganizarse y ganar legitimidad nacional.

El resultado fue decisivo: el Partido Comunista se fortaleció durante la guerra, expandió su base social y llegó en mejores condiciones a la guerra civil posterior, que terminaría ganando en 1949.

Otra lección histórica: la alianza no fue una claudicación, sino una forma de cambiar el orden de las prioridades estratégicas.

Fidel Castro: resistir adaptando el modelo (Período Especial, años 90)

El caso de Fidel Castro es distinto, porque no se trata de una negociación puntual, sino de una adaptación prolongada. Durante décadas, Cuba dependió económicamente de la Unión Soviética. Cuando esta colapsó en 1991, la isla perdió su principal socio comercial, el suministro de petróleo subsidiado y el apoyo financiero clave. Esto dio inicio al llamado “Período Especial”.

Las consecuencias fueron dramáticas: la caída del PIB, la escasez de alimentos, energía y transporte, y el deterioro de las condiciones de vida.

En ese contexto, el gobierno cubano tomó medidas que antes habrían sido impensables dentro de su modelo, como: la apertura limitada al turismo internacional, la legalización del dólar en la economía, la autorización de pequeños emprendimientos privados y la búsqueda de inversión extranjera.

Estas decisiones generaron tensiones ideológicas importantes: ¿era esto una concesión al capitalismo? ¿Un retroceso del proyecto socialista? Sin embargo, la dirección política defendió estas medidas como necesarias para la supervivencia del sistema. La lógica fue clara, sin ajustes económicos, el colapso era probable; sin Estado, no habría proyecto socialista que sostener. Cuba no abandonó su modelo político, pero sí lo modificó en aspectos clave.

Lección histórica: adaptarse no significó rendirse, sino reconfigurar el proyecto para evitar su desaparición.

Estos tres casos muestran un patrón común, ninguno de estos líderes actuó en condiciones ideales; todos enfrentaron escenarios donde las opciones eran limitadas. En todos los casos, se tomaron decisiones que tensionaron la coherencia ideológica.

Pero también revelan algo más profundo: la “pureza política” es más fácil de sostener en el discurso que en la historia real.

Cuando un proyecto enfrenta amenazas existenciales, las decisiones dejan de ser entre “correcto” e “incorrecto” y pasan a ser entre sobrevivir o desaparecer, avanzar o replegarse, resistir o colapsar.

Lenin cedió territorio para salvar el Estado. Mao pactó con su enemigo para ganar tiempo. Fidel reformó su modelo para evitar el derrumbe.

En los tres casos, lo que estaba en juego no era solo la coherencia ideológica, sino la continuidad misma del proyecto político.

Y esa es, quizá, la enseñanza más incómoda de la historia, en momentos críticos, la política no premia la pureza; premia la capacidad de seguir existiendo.

Lo único claro es que el país sigue siendo un laboratorio político en tiempo real, donde se ensayan (con altos costos) distintas formas de resistir en un mundo en disputa. Y, mientras ese experimento continúe, el desenlace seguirá abierto. Porque, en política, como en la historia, lo decisivo no es lo que parece inevitable, sino lo que todavía puede cambiar.

Hoy Venezuela vive una coyuntura completamente abierta. Lo que vemos es una combinación de crisis económica estructural, presión geopolítica internacional y conflictos dentro de la propia izquierda. Por eso, el futuro del proceso bolivariano todavía no está definido, puede transformarse, puede adaptarse o puede entrar en una etapa completamente distinta.

Es decir, la gran pregunta no es si Venezuela va a cambiar, porque eso ya está pasando; la pregunta real es cómo cambia, quién gana con ese cambio y qué queda del proyecto original. Y esta es la discusión que hoy divide a toda la izquierda. ¿Qué nos dicen, además, los anteriores casos? Que la política real no se mueve en blanco y negro.

Pero algo es seguro, la historia de América Latina nos enseña que los procesos políticos no avanzan en línea recta; avanzan con progresos, retrocesos y contradicciones. Y, en medio de esas contradicciones, sigue abierta una disputa fundamental, la disputa por la soberanía, por la justicia social y por el futuro político de nuestra región. Y esa discusión, compañeras y compañeros, no ocurre solo en Venezuela; también nos interpela a todos nosotros en América Latina.

En fin, y reiteramos Venezuela esta en un momento coyuntural abierto.

Cuba: solidaridad bajo asedio

José A. Amesty Rivera

A propósito de la llegada reciente de varios buques con ayuda humanitaria a Cuba (buques que no han navegado aguas tranquilas precisamente, sino que han tenido que abrirse paso entre presiones políticas, amenazas y el cerco criminal del bloqueo), es necesario decirlo sin rodeos, lo que ha llegado a la isla no es solo ayuda material, es un acto de dignidad, es solidaridad militante, es la confirmación de que los pueblos no están dispuestos a dejar sola a Cuba.

Porque, como bien lo ha señalado el combatiente revolucionario cubano Joel Suárez, “la solidaridad es el nombre político que tiene el amor”; y en el caso cubano, ese amor no es abstracto, no es retórico, no es para discursos diplomáticos, es concreto, es combativo, es profundamente antiimperialista.

Conviene dejar algo claro desde el principio, la solidaridad no es caridad; la caridad es vertical, humillante en muchos casos, funcional al sistema que produce la desigualdad.

La solidaridad, en cambio, es horizontal, es entre iguales, es conciencia. Es entender que la lucha del otro es también la propia, es asumir que no hay neutralidad posible cuando un pueblo está siendo asediado.

En nuestra América, esa verdad no es nueva, la solidaridad aquí se ha forjado en la resistencia, en la lucha, en la necesidad; no es un concepto académico, es práctica cotidiana: es el barrio organizado, es la comunidad que resuelve, es el pueblo que no se rinde. Es, en definitiva, una conducta de combate frente a la injusticia.

Y es precisamente en Cuba donde este comportamiento alcanza hoy, una de sus expresiones más claras y, al mismo tiempo, más exigentes.

Porque cuando hablamos del bloqueo impuesto por EEUU, no estamos hablando de una figura discursiva, estamos hablando de una política sistemática, prolongada y deliberada de asfixia económica.

Un cerco que impacta directamente en la vida diaria del pueblo cubano, en la alimentación, en el transporte, en la energía, en el acceso a medicamentos; es una guerra no declarada, pero profundamente real.

Frente a esta agresión permanente, lo que sostiene a Cuba no es solo una estructura estatal, ni únicamente un discurso político, lo que sostiene a Cuba, en lo más profundo, es una red de solidaridad popular que se activa todos los días.

Es la familia que comparte lo poco que tiene, son los vecinos que no preguntan, sino que actúan, son los amigos que inventan soluciones donde no las hay; es el intercambio basado en la confianza, en la reciprocidad, en ese principio no escrito, pero profundamente arraigado, “hoy por ti, mañana por mí”.

Ahí, en esa práctica cotidiana, se expresa una verdad que el capitalismo intenta borrar, que la vida puede sostenerse desde lo colectivo, desde la cooperación, desde la conciencia social.

En el discurso político cubano, términos como unidad, resistencia y continuidad no son consignas vacías, son condiciones materiales de existencia; porque bajo asedio, la división social no es una opción, es el camino hacia la derrota.

De allí que el “nosotros” adquiera una dimensión central, no como negación del individuo, sino como afirmación de que sin lo colectivo no hay posibilidad de supervivencia; el sacrificio individual, en este contexto, no se idealiza, pero se comprende como parte de una lucha mayor.

Sin embargo, sería irresponsable presentar esta realidad sin reconocer sus tensiones internas. Porque la presión constante desgasta, las dificultades materiales generan fisuras; emergen desigualdades, se fortalecen estrategias individuales de supervivencia, la migración impacta las redes comunitarias, y el cansancio social comienza a hacerse sentir.

Y aquí radica uno de los principales desafíos, la solidaridad no es infinita, no es automática, no se sostiene por inercia, requiere condiciones, requiere cuidado, requiere conciencia.

El bloqueo no solo busca limitar recursos; busca también erosionar el tejido social, debilitar la confianza colectiva, instalar la lógica del “sálvese quien pueda”. En otras palabras, intenta destruir la base misma de la solidaridad.

Por eso, la defensa de la solidaridad en Cuba hoy es, en sí misma, un acto de resistencia política. Pero hay un elemento que no puede pasarse por alto, Cuba no solo resiste hacia adentro, también proyecta solidaridad hacia afuera, a pesar de sus limitaciones, mantiene una política activa de cooperación internacional, particularmente en el ámbito de la salud.

Este hecho, lejos de ser anecdótico, revela una coherencia profunda. Cuba no comparte desde la abundancia, sino desde la convicción, no da lo que le sobra, da lo que tiene; y en ello reafirma una concepción de la solidaridad como práctica liberadora, no como instrumento de dominación.

Así, en medio de las dificultades, Cuba se convierte en un espacio donde se juega algo más que una coyuntura nacional, se juega una forma de entender la vida social, se juega la posibilidad de sostener un proyecto colectivo frente a una presión externa sistemática.

Lo que está en disputa, en última instancia, es si prevalece la lógica del individualismo o la lógica de lo común. Y en ese escenario, la experiencia cubana ofrece una lección clara, aunque incómoda para muchos, cuando las condiciones se vuelven extremas, no hay equilibrios posibles, o se fortalece la solidaridad, o se impone la fragmentación.

En síntesis, no se trata de idealizar ni de negar las contradicciones, se trata de comprender que, en el caso cubano, la solidaridad no es un adorno moral, es una necesidad histórica. Es la línea que separa la resistencia de la rendición, es la base que sostiene el proyecto colectivo.

Es, en definitiva, la expresión concreta de que un pueblo, aún bajo asedio, puede decidir no dejarse derrotar. Porque, al final, la verdad es sencilla y contundente, la solidaridad no es un gesto, es una posición, es una práctica, y en Cuba, hoy más que nunca, es también una forma de lucha.

El “Conejo Malo” Rebelde

Mg. José A. Amesty Rivera

Al margen de las siguientes consideraciones, en torno a la figura del reguetonero puertorriqueño “Bad Bunny”: que no canta muy bien, que sus canciones son vulgares al igual que sus shows, que no se entienden sus palabras, es decir no vocaliza bien, que no sea del agrado de muchas personas, en este sentido, como decía el teólogo puertorriqueño Carmelo Álvarez: “esto es otro tema”, que no abordaremos aquí.

No obstante, vamos a resaltar algunos aspectos valiosos de sus últimas actuaciones. Veamos cuál fue su aparición y actuación en la entrega de los premios Grammy, cuando hace alrededor de una semana a “Bad Bunny” le fue entregado el premio, por vez primera, al mejor álbum totalmente en español, en la categoría del reguetón titulado: “Debí tirar más fotos”.

Al momento de la entrega y sus primeras palabras, una ceremonia marcada por mensajes en contra de las redadas del ICE y las medidas de mano dura promovidas por Donald Trump hacia los migrantes en EEUU, el cantante señalo: “Antes de darle las gracias a Dios, voy a decir: Fuera ICE”, enfatizando además que: “No somos salvajes, no somos animales, no somos extranjeros, somos humanos y somos estadounidenses”.

Luego, veamos que paso en el escenario del Super Bowl 2026 en el Estadio Levi’s. Tenemos que acentuar que el presidente Trump no deseaba que los organizadores del segundo tiempo en el juego entre los Seattle Seahawk y el New England Patriots, hubieran invitado al conejo malo de Puerto Rico y presionó para que no estuviera allí.

Ya mencionamos que Bad Bunny ya había hecho críticas y denuncias anteriores ante el actuar del ICE hacia los migrantes, además de otros artistas, así mencionamos que antes iniciar el juego, el jugador de New England Patriots, Mack Hollins, llegó descalzo y esposado al Super Bowl 2026, como protesta contra ICE y las agresiones criminales a migrantes y ciudadanos estadounidenses, que ya han dejado varios muertos.

Al llegar el segundo tiempo del juego, entra en escena Bad Bunny, que por cierto su verdadero nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio (un nombre muy común en los sectores populares de las barriadas y pueblos de América Latina); recuerdo que en un Municipio de Maracaibo-Estado Zulia, Venezuela, se venera un santo llamado San Benito, un santo negro.

La puesta en escena de Benito tomó por sorpresa a muchos; entra con un enjambre de personas con las banderas de los países de A.L., grita Dios bendiga a América en inglés y de inmediato, pasa a nombrar a todos los países del continente americano. Luego tira el balón que traía en sus manos que decía “Juntos somos América”, finalmente señala aquí estamos.

La escenografía resalta con dos elementos importantes, una recreación de su pueblo natal en Puerto Rico, con cañaverales, árboles de plátano, (que nos recuerda a Cuba, Haití, Venezuela) así como una representación casi idéntica con los elementos pueblerinos y urbanos, como parte de la identidad latina, tales como: un niño durmiendo en una boda con reguetón de fondo, tienditas, peluquerías, personas jugando dominó, una boda en pleno acontecimiento, los quinceañeros, el boxeo, el barrio, el tender la ropa, niños y niñas jugando, el pitorro (un ron aguardiente artesanal de alto grado alcohólico, tradicional de Puerto Rico, a menudo elaborado ilegalmente y conocido como “ron caña”, entre muchos otros. En fin, danzas, bailes y alegría.

El otro elemento importante fue como telón de fondo un aviso grande, escrito en inglés, que decía: “The only thing more powerful than hate is love” (“Lo único más poderoso que el odio es el amor”). Ya antes cuando recibía el Grammy había dicho: “El odio se hace más poderoso con más odio. Lo único más poderoso que el odio es el amor, así que, por favor, necesitamos ser diferentes. Si vamos a luchar, tenemos que hacerlo con amor”.

Estas palabras no sabemos si son propias de él, o de algún personaje histórico. Pero lo cierto es que cuando leemos o escuchamos estas palabras, pensamos que son familiares, suenan como un versículo bíblico, suena como una sentencia bíblica.

Hubo otros personajes en este relato, en este juego, en este escenario que muestran como Benito Antonio deseaba resaltar la identidad latina, la confluencia de países, que son un continente, no un país, a saber:

-La presencia de Cuba fue una de las naciones que se mencionó, no solo por el paseo de la bandera de la estrella solitaria en el estadio, sino por la invitación directa a un hijo de La Habana. Hablamos de Juan Carlos Piñeiro, basquetbolista profesional y dueño de un carrito de piraguas en San Juan, quien le sirvió un raspado (granizado para los cubanos) a Bad Bunny al inicio del show, cuando la estrella boricua cantaba “Tití me preguntó”.

-El esquinero de origen colombiano, Christian González, debutó en el Super Bowl LX con los New England Patriots. Se convirtió en el primer jugador de raíces colombianas en disputar el Super Bowl, siendo titular indiscutido en la defensiva.

-Además, el ala cerrada el novato Elijah Arroyo, formado en Cancún-México, también tuvo su debut con los Seattle Seahawks en esta misma edición.

-A su vez, Andrés Borregales hizo historia al convertirse en el primer venezolano en participar en el evento más grande del deporte estadounidense. El novato pateador de los New England Patriots es importante, ya que su presencia en el Super Bowl importa más allá del resultado deportivo, consolida la creciente representación latina en la NFL y coloca a la comunidad venezolana en el escenario más grande del futbol americano profesional.

Un hecho notorio e inusual es que la boda durante el show de medio tiempo de Benito fue real. Al parecer la pareja había invitado a Bad Bunny a su boda y en lugar él los invitó a casarse en el Super Bowl.

Otro momento muy comentado fue cuando conejo malo le hace entrega un Grammy en pleno escenario a un niño una escena cargada de simbolismo y emoción. Hay dos especulaciones de quien fue el niño galardonado. Una es que fue el niño Liam Conejo Ramos, el menor detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Minnesota; cuando en realidad era un actor de ascendencia argentina llamado Lincoln Fox, en las redes sociales del joven, su familia agradeció al cantante.

¿Cuáles fueron las reacciones de sectores políticos y religiosos?

Luego del show de Benito Antonio el presidente norteamericano Donald Trump escribe en su red social “El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, ¡uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven desde todo Estados Unidos y el mundo. Este espectáculo es una bofetada a nuestro país, que establece nuevos estándares y récords cada día, ¡incluyendo el mejor mercado de valores y los mejores planes de jubilación de la historia! No hay nada inspirador en este desastre de espectáculo de medio tiempo; recibirá excelentes críticas de los medios de comunicación falsos, porque no tienen ni idea de lo que está sucediendo en el mundo real. Y, por cierto, la NFL debería reemplazar de inmediato su ridícula nueva regla de inicio. HAGAMOS A ESTADOS UNIDOS GRANDE DE NUEVO”.

Resulta irónico que un presidente acusado por delitos sexuales con menores de edad, publicados en la lista Epstein, hable de ética.

Así mismo, está claro que Trump haya reaccionado de esta manera, ya que el espectáculo de Bad Bunny va en contra de su MAGA, que es el acrónimo de “Make America Great Again” (Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo), el lema de campaña y movimiento político de Donald Trump que representa un nacionalismo populista, proteccionista y conservador. Busca restaurar un pasado idealizado, con un enfoque en “America First” (América Primero), reduciendo regulaciones y promoviendo una lealtad absoluta a Trump.

Otra reacción fue la del excongresista de EEUU Anthony Sabatini, quien arremete contra Bud Bunny, y exige deportarlo “inmediatamente”.

En el campo religioso veamos las declaraciones del arzobispo católico José Manuel Guerrero Noyola quien señalo que “En los pueblos latinoamericanos, hay mucha riqueza cultural, y también, una profunda unidad familiar. Hay muchas personas dignas y trabajadoras, que migran desde sus lugares de origen, buscando un futuro mejor. Se llevan su fe y su esperanza para compartir; por eso, aunque no entienda lo que canta Bad Bunny, sin embargo, creo que me interpela la unidad latinoamericana, frente al capitalismo neoliberal, que está empobreciendo los pueblos, y quitándoles dignidad. Que siga creciendo entre nosotros la comunión latinoamericana, que nuestras lenguas traspasen fronteras, y que más allá de las diferencias religiosas y políticas, podamos encontrarnos como hermanas y hermanos, hijos de Dios, y habitantes del mundo”.

El Arzobispo Ronald Hicks, en su reciente instalación como arzobispo de Nueva York, sorprendió al citar la canción “NUEVAYoL” de Bad Bunny en la Catedral de San Patricio, usándola como un llamado a la unidad y la alegría en la diversidad.

El Obispo Ángel Luis Ríos Matos, el obispo de Aguadilla (Puerto Rico) elogió públicamente la canción “Lo que le pasó a Hawái” del álbum de Bad Bunny, destacando su mensaje sobre la defensa de la identidad puertorriqueña. El Padre Jorge Rodríguez, recordó en una entrevista que Bad Bunny fue monaguillo en su parroquia de Vega Baja-Puerto Rico cuando era niño.

En el campo protestante evangélico el sitio en Facebook llamado Mis tiliches teológicos indica: “El Medio Tiempo de Bad Bunny, ni hablar, fue un desplante de TEOLOGÍA POPULAR. Ni siquiera “teología de la liberación” en su sentido académico. Ya hay reacciones de Trump que no está soportando, pues se hizo un posicionamiento “latino” (como constructo político) en medio de una de las peores épocas de xenofobia y violencia migrante. Fue una exhibición simbólica, sí, bajo los esquemas económicos del multiculturalismo, pero que justo con ello amplifica el mensaje. Se utilizaron “estereotipos latinos” sobre el parrillado (un niño durmiendo en una boda con reguetón de fondo, tienditas, peluquerías) para afirmar una presencia. Lo musical queda a gusto de cada quien, pero el acto de reclamo territorial y visibilización social es innegable.

¿POR QUÉ ES “TEOLOGIA”? Porque son creencias, códigos sagrados y, vimos a gente compartiendo la mesa, el sillón, la pista de baile. Sí, los de Un Corazón van a celebrar la Santa Cena en el Auditorio (otro acto de reclamo identitario del espacio) Pero esto fue una Eucaristía Ecuménica Masiva, con pleno derecho: Un acto multitudinario de “acción de gracias” por las raíces”.

Para ir concluyendo este artículo, deseamos resaltar que el Super Bowl no es solo un juego. Es el ritual anual del capitalismo estadounidense, un megaproducto que fusiona deporte, publicidad (a US$10 millones por 30 segundos) y espectáculo para promover un estilo de vida basado en el consumo.

No en balde, este 2026 algo cambió, la audiencia ya no es un bloque unificado. Con Bad Bunny en el show oficial y un evento “patriótico” paralelo, vimos cómo el capitalismo de identidades reemplaza al de masas. La polarización no debilita el sistema; lo hace más astuto. Segmenta el mercado y nos vende, incluso, nuestra propia rebeldía.

Bad Bunny llevó su cultura y su mensaje a millones. Sin embargo, ese gesto de inclusión, dentro de este marco, termina legitimando la misma maquinaria que comercializa la identidad latina. Es la paradoja: una aparente transgresión que, al final, refuerza el statu quo mercantil. Solo preguntémonos ¿qué patrones de consumo nos están vendiendo? ¿Qué estilo de vida alienante nos hacen desear? ¿Y cómo se nos convence de que “pertenecer” significa, sobre todo, comprar?

Hubo un evento paralelo llamado “patriótico” que fue el All-American Halftime Show, un concierto alternativo de temática patriótica y conservadora organizado por la organización Turning Point USA.

Este show se realizó para contraprogramar la presentación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, bajo el argumento de ofrecer una opción “tradicional” frente al artista puertorriqueño.

Fue impulsado por el grupo conservador estadounidense Turning Point USA, afín a sectores de derecha. Contó con la participación de figuras como Kid Rock y Brantley Gilbert. Se centró en símbolos patrióticos de Estados Unidos y un mensaje político explícito como contrapropuesta cultural. La transmisión en YouTube alcanzó un pico de 6.1 millones de espectadores simultáneos.

No obstante, la figura de Benito Antonio le dio un Touchdown (anotación) a Donald Trump. El artista puertorriqueño puso a bailar al mundo entero en una actuación que fue mucho más que música, fue un homenaje a Puerto Rico, a Latinoamérica entera. Su mensaje fue claro, América es mucho más que la apropiación que hace el país más rico de todo un continente.

El gobernador de California, Gavin Newsom, declaró oficialmente el 9 de febrero como el “Día de Bad Bunny”, consagrando simbólicamente la irreverencia caribeña en el corazón del imperio.

Nos guste o no su música, “El Conejo Malo” mandó un mensaje al mundo de unidad y amor en el momento que el planeta más lo necesita. Y esa es su verdadera trascendencia. El mensaje fue claro, el futuro de los Estados Unidos ya no suena en inglés puro, sino en español con acento de resistencia, de rebeldía.

Y es que Benito Antonio es independentista, ya que alzar la bandera de Puerto Rico en palos de madera (como la usan los activistas puertorriqueños) fue un momento clave en el show de Bad Bunny en el Super Bowl.

Su canción “La Mudanza” recuerda que “mataron gente por sacar la bandera”, refiriéndose a los independentistas puertorriqueños que han muerto luchando. Y él la sacó. En un evento que, históricamente, ha presentado “valores estadounidenses”, Bad Bunny interpuso el valor de la independencia de su isla, aún colonizada.

En estos momentos la cultura latina está recibiendo la atención y el respeto que tanto se merece, y todo eso es gracias al conejo malo. Qué rebeldía. Rechaza la apropiación del término “América” para referirse solo a EEUU y reclama una identidad continental compartida, desde Alaska hasta la Patagonia.

En un momento donde se intenta aislar y asfixiar a Cuba, a Venezuela y a otros países, este mensaje de unidad continental resuena como un recordatorio político, América es una, plural y solidaria. La cultura, como la dignidad, no conoce bloqueos. Se amplifica un mensaje de integración y resistencia cultural, un acto de descolonización simbólica.

Las Encuestas en EEUU sobre Donald Trump

Mg. José A. Amesty Rivera

La popularidad del presidente norteamericano Donald Trump y su gestión de gobierno, en su segundo mandato, ha sufrido un duro revés, según dos encuestadoras norteamericanas.

La encuestadora Pew Research Center, (Centro de Investigación Pew) también conocido simplemente como Pew, según su página oficial es “un centro de estudios sin fines de lucro con sede en Washington, D. C., que se centra en temas, actitudes y tendencias actuales en Estados Unidos y el mundo. Pew realiza investigaciones en ciencias sociales, demografía, encuestas de opinión pública y análisis de datos, además de producir informes, estudios y recursos especializados. Pew busca informar al público y contribuir al diálogo público, manteniendo una postura imparcial y basada en datos”.

La otra encuestadora es la AP-NORC, que es una alianza de investigación entre la agencia de noticias Associated Press (AP) y el Centro de Investigación de Asuntos Públicos NORC (parte de la Universidad de Chicago). Esta colaboración realiza encuestas de opinión pública de alta calidad para analizar las tendencias sociales, políticas y económicas en Estados Unidos.

Según datos de finales del mes de enero 2026, de las dos encuestadoras, la administración Trump atraviesa un terremoto político evidenciado en los siguientes elementos.

En general, su aprobación es de un 37%, el punto más bajo de su actual presidencia, reflejado en los siguientes sectores:

  • Hispanos y Afroamericanos. Las cifras de desaprobación (especialmente ese 71.8% entre afroamericanos y 45.8% entre hispanos) sugieren que políticas radicales de este primer año, como las deportaciones masivas y las redadas del ICE, han revertido esos avances.
  • Género y Edad. La desaprobación del 32% entre mujeres y casi 40% entre jóvenes (18-29 años) indica una desconexión total con las nuevas generaciones. El hecho de que incluso en el segmento de mayores de 65 años (su base más fiel) solo tenga un margen moderado, es una señal de alarma para los republicanos de cara a las elecciones de medio término de 2026.
  • Costo de Vida. El principal motor de este desplome no es solo ideológico. Las encuestas muestran que un 61% de los estadounidenses cree que sus políticas arancelarias han empeorado el costo de vida, lo que ha alienado a los votantes independientes.

Específicamente con relación al presidente Trump, con una aprobación del 37%, Trump entra en una “zona de peligro” donde los legisladores de su propio partido (republicanos, especialmente los moderados) empiezan a distanciarse para proteger sus propios asientos en el Congreso.

Por primera vez, incluso dentro del Partido Republicano, la confianza en su “ética de trabajo” ha caído del 55% al 42%.

Ante estos números, la estrategia del presidente parece ser la de “atrincherarse” en su base MAGA “Make America Great Again” es un movimiento político y cultural populista centrado en la figura de Donald Trump, que aboga por el nacionalismo estadounidense, políticas proteccionistas “America First” y un retorno a valores tradicionales.

Se caracteriza por una lealtad incondicional al líder, un fuerte sentimiento antielitista y el deseo de transformar el Partido Republicano y el Estado, -donde mantiene un 93% de apoyo-, utilizando retórica de confrontación y amenazas legales contra medios como el New York Times por publicar estos mismos sondeos, de las encuestadoras citadas.

No se trata solo de números bajos en las encuestas, sino de una parálisis legislativa y un escándalo de corrupción que toca directamente la fibra del “América Primero”.

Veamos algunos casos muy particulares:

  1. Hay una investigación reciente sobre una cuenta en Qatar utilizada por la administración Trump, se alega que el gobierno de Trump ha estado moviendo cientos de millones de dólares a través de cuentas en Qatar para evitar auditorías del Congreso y sin ningún control del Estado ni del Gobierno. A su vez, se ha destapado que grandes sumas de esos fondos terminaron favoreciendo a empresas cuyos directivos fueron donantes clave de la campaña de Trump en 2024 (como el caso de la comercializadora Vitol). En fin, esto ha destruido el relato de transparencia y ha dado a los demócratas (y a algunos republicanos críticos) la munición necesaria para exigir auditorías externas al secretario del Tesoro, Scott Bessent.
  2. Un grupo bipartidista en el Senado (demócratas y republicanos), está intentando legislar para quitarle al presidente el poder de imponer aranceles unilaterales, argumentando que su “guerra comercial” está disparando el costo de vida. Mientras el entorno de Trump busca recortes de 1.5 billones de dólares, los senadores republicanos moderados se plantan en apenas 4.000 millones, temiendo que un recorte tan agresivo les cueste sus escaños en las elecciones de noviembre de 2026.

En general, aproximadamente siete de cada diez adultos (71%) afirman estar muy preocupados por el costo de la atención médica, mientras que el 66% opina lo mismo sobre el precio de los alimentos y los bienes de consumo. Casi la misma proporción (62%) afirma estar muy preocupada por el costo de la vivienda.

Hoy en día, el 34% de los estadounidenses afirma tener mucha o muy confianza en que Trump posee las habilidades de liderazgo necesarias para ser presidente. Un porcentaje mayor (51%) no tiene mucha o ninguna confianza. Otro 14% tiene algo de confianza.

De igual manera, aproximadamente la mitad afirma no tener mucha confianza, o ninguna, en que Trump tenga la aptitud mental (52%) o física (50%) para desempeñar el cargo. Aproximadamente tres de cada diez expresan confianza en estos indicadores.

Todo lo anterior, está dejando de lado la política exterior de la administración Trump, que está presentando múltiples problemas, solo hemos abordado la política doméstica al interior de EEUU.

En fin, el gobierno norteamericano se encuentra en un punto de desviación. Si no logra estabilizar la economía y aclarar el uso de fondos en el extranjero, las elecciones de medio término de 2026 podrían dejar a Trump dando traspiés a casi tres años de mandato por delante.

Lo táctico y lo estratégico

José A. Amesty Rivera

En una revisión de fuentes sobre lo acontecido el 3 de enero de 2026 en Venezuela, a estas alturas de la situación, podemos mencionar que, en el orden táctico militar, tenemos una actuación no muy favorable por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. No entraremos en detalle, pero, hubo fallas que hay que corregir, situaciones que prever, las investigaciones revelarán elementos que nos ayudarán ante una nueva acción militar hostil. Fue un duro golpe, pero el país siguió adelante.

En lo estratégico, creemos que vamos ganando la batalla. Enumeramos algunos elementos en esta lucha estratégica.

Los EEUU pensaron que, al atacarnos, agredirnos, dar de baja a algunos militares venezolanos y cubanos, destruir algunos recintos importantes para el pueblo venezolano, secuestrar al presidente y su esposa, íbamos a doblegarnos, que nuestra moral se iba abajo, pero… ¿qué sucedió?

  1. Levantamos nuestros muertos, les dimos sepultura, el gobierno reconoció el valor de los caídos y seguimos adelante.
  2. El gobierno que tampoco se rindió prosiguió, como si nada hubiera ocurrido, nombró su nueva Asamblea Nacional. Otros poderes del Estado siguieron, como lo señala la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, su vida política, jurídica, social, económica en avance.
  3. Al quedar el gobierno bolivariano sin presidente, la vicepresidencia en ejercicio, quedó como presidenta encargada.
  4. La presidencia encargada siguió con las prerrogativas como jefe de Estado, trabajando en áreas de entrega de viviendas, infraestructura vial, en agua, salud, educación. Trabajando para el pueblo, con el dolor de la perdida, pero con la seguridad que la esperanza está viva.
  5. En el área de la diplomacia revolucionaria, a lo interno, excarceló a varios ciudadanos; a lo externo, facilitó la defensa al presidente Maduro y su esposa, de abogados pertinentes para estos casos. Por cierto, el presidente, con valentía y haciendo una lectura geopolítica, está dando su batalla en las fauces del imperio.
  6. Lo último en esta fase de la diplomacia, es que se recibirán delegaciones diplomáticas de EEUU, que serían el inicio de un proceso exploratorio de carácter diplomático, orientado al restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países. Así mismo, se harán evaluaciones técnicas y logísticas inherentes a la función diplomática. De igual manera, una delegación de diplomáticos venezolanos viajará a Estados Unidos para cumplir las labores correspondientes.
  7. En el campo económico, Venezuela seguirá honrando los contratos económicos entre PDVSA y Chevron, al seguir despachando “oíl” en cargueros de la empresa hacia EEUU.

En este sentido, la estrategia la vamos ganando. EEUU no pensó en las consecuencias reales que su aventura bélica le causaría, interna y externamente, a su imagen y gobierno.

No obstante, los acontecimientos siguen en pleno desarrollo. ¡Venezuela sigue adelante!

¿La intervención militar de EEUU en Venezuela es inminente?

Mg. José A. Amesty Rivera

El pasado miércoles 15 de octubre 2025, el presidente Donald Trump confirmo la información sobre la autorización a la Agencia Internacional de Inteligencia CIA norteamericana, para realizar operaciones encubiertas en Venezuela.

Pongamos en contexto esta decisión: recordemos que EEUU por orden de Trump movilizo al Atlántico, en las inmediaciones de las costas venezolanas, un arsenal militar gigantesco, con la intención de frenar lo que ellos llaman el «narcoterrorismo«.

Esta fue la justificación, pero todos intuimos, cuáles son las verdaderas razones para tal militarización.

Desde este hecho, han tenido a Venezuela, la región latinoamericana y al mundo en vilo, ante una posible agresión militar contra Venezuela. Al momento de escribir estas notas, todavía estamos en zozobra, ante esta posible aventura belicista.

Por supuesto, los medios están inundados de hipótesis, negando o afirmando tal locura.

Nuestra posición al respecto, parte de la noticia del mandatario norteamericano al autorizar a la CIA para actuar en Venezuela.

Primero, la noticia de Trump da por sentado que la CIA no haya operado en Venezuela y en la región. Cosa que no es cierto, ya que hay muchos antecedentes de la actuación de la CIA, tanto en algunos países de Latinoamérica como en Venezuela.

Segundo, ante la autorización de Trump, los medios principalmente, interpretan la orden con varios matices:

  • Donald Trump, ordena a la CIA entrar a Venezuela.

  • Trump autoriza operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela.

  • Trump autoriza operaciones de cambio de régimen de la CIA contra Venezuela.

  • Trump ordena a la CIA operar en Venezuela.

  • Donald Trump autorizó «acciones agresivas» de la CIA en Venezuela.

En fin, múltiples interpretaciones que rayan en hipótesis diversas, sin certeza verdadera.

Creemos, que llego un momento en que las autoridades militares y Trump, se dieron cuenta de que la invasión u agresión militar, no era posible debido a múltiples causas, que no abordamos aquí ni repetimos porque están en el mar de las noticias mediáticas.

Lo que si es posible es que el anuncio de permitir a la CIA actuar, fue en el momento y es en la actualidad, una forma del retiro de las tropas de las inmediaciones de Venezuela. ¡Ojalá no nos equivoquemos!

Ya lo han dicho algunos analistas, que EEUU moverá sus barcos y aviones, del Atlántico al Pacífico, cosa que hemos visto en los últimos días, al destruir lanchas en el Pacífico, cerca de las costas colombianas.

Ahora, en términos generales la CIA se organiza en cinco directorios, que responden a las necesidades de los Centros de Misión.

El primero es la Dirección de Análisis, que informa al presidente y sus asesores sobre temas extranjeros y les ayuda a tomar decisiones.

Después está la Dirección de Operaciones, que recoge información de fuentes de inteligencia humana y realizan acciones encubiertas.

Por su parte, la Dirección de Ciencia y Tecnología apoya las misiones en el extranjero con soluciones en ambos frentes.

El cuarto y más reciente es la Dirección de Innovación Digital, que actúa de manera transversal aportando nuevas técnicas y herramientas.

Por último, la Dirección de Apoyo lleva a cabo tareas de logística, seguridad y suministros, entre otras, y por tanto, se considera la columna vertebral de la CIA.

Por otro lado, el verbo encendido del presidente colombiano Gustavo Petro, ante sus palabras de apoyo a Venezuela y a la región, además de los insultos entre ambos mandatarios, le cayó como un anillo al dedo a EEUU, para una posible reculada.

No obstante, cuando la CIA opera en algún país, normalmente no lo hacen en medio de una guerra, sino, antes y después de concluidas las operaciones militares. Básicamente con espionaje, secuestro de algún personaje importante, entre muchas otras.

Una prueba de lo inmediato anterior es que, un reportaje de AP documenta cómo el agente estadounidense Edwin López de la CIA, intentó durante 16 meses sobornar al piloto presidencial venezolano Ángel Villegas para que desviara el avión de Nicolás Maduro. La oferta: riquezas y protección a cambio de entregar al presidente venezolano.

Lo que reafirma nuestra hipótesis de que, EEUU olvidará, por ahora, su aventura militar, y permitirá que la CIA continúe trabajando al interior de Venezuela.

No obstante, la CIA en este escenario, no actúa como un mero órgano de inteligencia, sino como el brazo operativo encubierto de una política de cambio de régimen, ya que es un sistema de poder que ha operado al margen del derecho, la transparencia y la soberanía de los Estados.

No olvidando que, la agencia de inteligencia actúa como órgano decisorio encubierto, mientras que las fuerzas armadas ejecutan, en este caso, operaciones con una escalada sin precedentes en el Caribe y en la frontera sur.

Ahora, Venezuela necesita continuar blindándose para enfrentar a la CIA actuando en su territorio, no permitiendo su entrada fácilmente, vigilancia extrema.

En fin, aunque continúa la guerra psicológica con la presencia del aparataje militar estadounidense, es muy posible que los gringos vayan reculando poco a poco, ¡Ojalá no nos equivoquemos!

Inmigrantes en EEUU

Mg. José A. Amesty Rivera

Es increíble que un país como Estados Unidos de Norteamérica esté persiguiendo y deportando a los inmigrantes, cuando la realidad es que en EEUU conviven una gran cantidad de ellos y ellas, además de que es un país que fue formado por migrantes.

Ante la cruzada de Donald Trump contra los migrantes, recordemos que en EEUU y reiterando, coexisten una gran cantidad de inmigrantes, los cuales son de múltiples naciones del orbe.

La variedad de nacionalidades está representada, al menos, por México (por ejemplo, con el 23% de los inmigrantes nacidos en México en 2022), India, China, Filipinas (estos países también tienen una presencia significativa, representando el 6%, 5% y 4% de los inmigrantes, respectivamente), El Salvador, Guatemala, Corea del Sur, Vietnam, Cuba y República Dominicana (también tienen una población inmigrante considerable en EE. UU.).

Países sudamericanos como Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador y Perú también aportan un número importante de inmigrantes a Estados Unidos. En general, la inmigración a EEUU proviene de diversos países alrededor del mundo, reflejando la diversidad cultural e histórica del país norteamericano.

Según el último estudio del Centro de Investigación Pew (el Pew Research Center), es un grupo de expertos estadounidenses no partidista con sede en Washington, DC, que proporciona información sobre temas sociales, opinión pública y tendencias demográficas que dan forma a los Estados Unidos y al mundo. Destaca que más de 46 millones de inmigrantes viven en Estados Unidos, una cifra récord, y además señala que, hasta 2022-2023, el 77% de los migrantes estaban en el país de manera legal.

El 49% eran ciudadanos estadounidenses naturalizados (tenían la nacionalidad), el 24% eran residentes permanentes legales (LPR) y el 4% eran residentes temporales legales. El resto, el 23%, residía irregularmente en el país. Son 11 millones de personas.

Los datos anteriores son hasta el 2022-2023, por lo que es posible que hayan aumentado, es decir, se desconoce cuánto, ya que algunos abandonan el país, otros mueren y otros se regularizan.

Ahora, según el Servicio de Inmigración y Ciudadanía de EEUU, USCIS, en 2024 se les otorgó la nacionalidad estadounidense a 815.500 personas, lo que supone un 7% menos que en 2023.

México es el país líder con el 31,1% de las nacionalizaciones, seguido de India con el 6,1%, Filipinas con el 5%, República Dominicana con el 4,9% y Vietnam con el 4,1%.

Estas personas nacionalizadas residen en los estados de California, Texas, Florida, Nueva York, Nueva Jersey, Illinois, Washington, Pensilvania, Massachusetts y Virginia.

Por ejemplo, las Estadísticas de Naturalización del Año Fiscal 2024 en EEUU: en Massachusetts 23,600, Washington 23,500, todos los demás 238,700; total, 818,500.

Ya es conocido, por otro lado, que, aunque Trump afirma querer deportar a hasta 11 millones de inmigrantes, los análisis publicados por The New York Times y The Washington Post indican que podría ser difícil expulsar a muchos de ellos bajo la legislación estadounidense vigente. El único grupo fácil de expulsar (son aquellos con antecedentes penales) es relativamente pequeño, con unas 650.000 personas.

En fin, la mayoría de los inmigrantes, ya sea que se encuentren legal o ilegalmente en EEUU, han vivido en el país durante muchos años. Casi la mitad de las personas nacidas en el extranjero han vivido en el país durante dos décadas o más, y más de dos tercios han vivido en el país durante al menos 10 años. Solo el 20% llegó en los últimos cinco años.

Esto significa que muchas de las personas que probablemente serán objeto de deportación en los próximos meses son miembros establecidos y de larga data de la sociedad estadounidense.

En resumen, en EEUU, la población inmigrante podría superar los 13 millones de personas en 2025, según estimaciones de organizaciones como Migration Policy Institute y Pew Research Center. Además, hay al menos 11 millones de personas inmigrantes indocumentadas en el país. Se espera que las deportaciones se mantengan en niveles similares a los de 2024, con la mayoría de los vuelos dirigidos a América Latina.

Población inmigrante: Se estima que la población inmigrante en Estados Unidos podría superar los 13 millones de personas para el año 2025.

Inmigrantes indocumentados: Hay al menos 11 millones de inmigrantes indocumentados en el país.

Deportaciones: Las deportaciones se mantienen similares a las de 2024, con el 90% de los vuelos dirigidos a América Latina.

Impacto de la política: El enfoque del gobierno en deportaciones y las nuevas leyes pueden afectar significativamente a la comunidad inmigrante.

Origen de los inmigrantes: La mayoría de los inmigrantes en Estados Unidos provienen de México, India y China.

Nuevas leyes y reglas: Se implementarán nuevas leyes y reglas migratorias, como la que requiere el registro de ciudadanos extranjeros que permanezcan en el país por más de 30 días.

Es decir, a partir del 11 de abril de 2025, todo ciudadano extranjero mayor de 14 años que permanezca en Estados Unidos por más de 30 días deberá registrarse ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés).

Además, en 2025 ha traído importantes noticias en el ámbito migratorio, especialmente para quienes buscan trabajar temporalmente en EEUU. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se ha aprobado un aumento temporal en la cantidad de visas H-2B para trabajadores no agrícolas.

En fin, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se han implementado nuevas medidas destinadas a fortalecer los procesos migratorios y agilizar solicitudes pendientes hasta el 2025. A continuación, le presentamos algunos de los aspectos más destacados:

Extensión de programas temporales: El gobierno ha ampliado programas como el TPS (Estatus de Protección Temporal) para países como Honduras, El Salvador y Haití. Esta medida permite que miles de personas puedan vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos mientras las condiciones en sus países de origen mejoran.

Nuevas prioridades en deportaciones: La administración actual ha decidido enfocar los esfuerzos de deportación en individuos con antecedentes penales graves. Por otro lado, se están reduciendo las deportaciones de personas que no representan un riesgo para la seguridad pública, marcando un cambio positivo para muchas familias en situación irregular.

Actualización del sistema de visas: El Departamento de Estado ha comenzado a digitalizar más procesos relacionados con visas de trabajo y reunificación familiar. Esta modernización tiene como objetivo reducir los tiempos de espera, facilitando el acceso a beneficios migratorios de manera más eficiente.

No obstante, estos datos pueden variar de acuerdo a las políticas migratorias de Donald Trump, ya que, como hemos visto, hoy dice una cosa y mañana otra.

EEUU, persecución por nacionalidad

Mg. José A. Amesty Rivera

Ya señalábamos en un artículo anterior, que los migrantes deportados por EEUU parecían ser objeto de una persecución por nacionalidad; en el caso de los venezolanos/as, persecución por su venezolanidad.

En el caso cubano, igualmente una persecución por su cubanía. Aunque Cuba lleva más de 60 años de persecución política. Hemos visto noticias al respecto, por ejemplo, en Change.org, ha salido una denuncia de un grupo de mujeres cubanas que han sido detenidas injustamente en EEUU por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas ICE, que es una agencia del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, cuya misión es fortalecer la seguridad fronteriza y prevenir el movimiento ilegal de personas, bienes y fondos hacia, dentro de y fuera de Estados Unidos.

En la denuncia de Chang.org, se expresa la exigencia de la liberación inmediata y el respeto a las garantías procesales de las mujeres cubanas que hoy están arrestadas y enfrentando un futuro incierto, mientras los congresistas que nos prometieron defendernos como comunidad cubanoamericana guardan silencio.

Los y las congresistas referidos son: María Elvira Salazar, Carlos Giménez, Mario Diaz-Balart, Marco Rubio. Estas mujeres cubanas exigen:

– Libertad inmediata y acceso a procesos migratorios justos y transparentes.

– Soluciones urgentes (no más pronunciamientos) de nuestros congresistas para presionar al gobierno federal ante esta situación.

– Investigación independiente y transparente sobre las condiciones de detención y trato del ICE.

Por otro lado, hemos sido informados de medidas contra la comunidad cubana por parte de Trump, quienes hicieron campaña electoral a favor de él. Específicamente, el mandatario norteamericano detiene la Ley de Ajuste Cubano hasta nuevo aviso para quienes entraron con Parole, CBP One y otros programas de Biden, lo cual significa que paraliza sus procesos de residencia y ayudas desde el gobierno. Hay cientos de miles de cubanos y familias afectadas con esta medida, sin saber cómo se resolverá su situación actual.

La comunidad cubana en Miami es la que más campaña hizo por Trump, y hoy algunos siguen aplaudiendo, aunque los afectados son sus amigos, familiares, vecinos o compañeros de trabajo.

A su vez, María Elvira Salazar y compañía, los «representantes» de la comunidad cubana, reintroducen la Ley de Ajuste Venezolana.

También, el 21 de marzo pasado, el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense confirmó que revocará el «parole humanitario», un permiso migratorio que permite residir y trabajar temporalmente en EEUU, a cerca de 530.000 personas migrantes provenientes de Cuba, Haití, Venezuela y Nicaragua. Washington advirtió que el beneficio expirará el 24 de abril.

Así mismo, los cubanos/as con el documento-formulario I-220A, que otorga libertad condicional bajo palabra a migrantes, permitiéndoles permanecer en EEUU mientras se decide su situación migratoria. Los abogados de inmigración recomiendan que los cubanos con I-220A soliciten ver a un juez para luchar contra una posible deportación. Además, es crucial que presenten un caso de asilo fuerte y se mantengan informados sobre sus derechos y las vías legales disponibles para regularizar su estatus migratorio en EEUU.

Pero esto es casi imposible en el contexto del endurecimiento de Trump ante las políticas migratorias, lo que ha aumentado el temor y la incertidumbre entre los migrantes cubanos.

Otra noticia del 31 de marzo pasado señala que Estados Unidos entierra por primera vez el sueño de una Green Card para 550.000 migrantes cubanos. Los cubanos, un grupo históricamente beneficiado por las leyes migratorias, podrían comenzar a verse en dificultades para encontrar trabajo, legalizarse o viajar, como el resto de la comunidad latina.

El medio Cubainformacion.tv nos reseña varios casos, veamos:

José Francisco García Rodríguez, un cubano de 73 años con más de cuatro décadas viviendo en Estados Unidos, fue arrestado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Lafayette, Luisiana, mientras se dirigía a su trabajo. García Rodríguez llegó a EEUU como «refugiado», enfrentando obstáculos como el idioma y la falta de educación formal. Durante años, trabajó honradamente, pagó impuestos y formó una familia. Sin embargo, antiguos problemas legales —comunes en cualquier proceso migratorio— le impidieron obtener la ciudadanía, pese a sus múltiples intentos durante una década.

Una familia destrozada por la política antiinmigrante.

Su hijastra, Christian Cooper Riggs, denunció el caso en redes sociales, revelando que su padrastro ya había expresado temor ante la creciente persecución del ICE. “Nos dijeron que lo mejor era mantener un perfil bajo y seguir trabajando”, declaró. Pero ni siquiera eso bastó para evitar su detención. Lo más grave es que su esposa padece demencia y depende completamente de él. “Entiendo la seguridad fronteriza, pero arrestar a un abuelo enfermo que ha contribuido por más de 40 años no resuelve nada”, afirmó Riggs.

Vecinos de Lafayette han reportado un incremento de redadas del ICE en barrios hispanos, generando terror en una comunidad que, pese a su integración social, sigue siendo tratada como criminal.

Otro caso indignante: deportación en Florida.

En paralelo, otro cubano, residente por cinco años en Florida, fue deportado abruptamente, dejando atrás a su esposa e hijos. El escritor Enrique Enrisco denunció el hecho, destacando que el afectado era un hombre trabajador y de conducta intachable. “Hoy me entero de que han deportado a un vecino. «Es de Placetas, un tipo serio y dedicado a su familia”, escribió.

EEUU persigue a migrantes mientras financia medios para justificar su bloqueo a Cuba.

Estos casos ocurren en un contexto donde más de 539.400 cubanos están bajo supervisión del ICE, y 258.000 tienen procesos migratorios abiertos. Cuba es el sexto país con más migrantes en esta situación, detrás de naciones como México y Venezuela. Mientras el gobierno estadounidense gasta millones en medios «de temática cubana» —que distorsionan la realidad de la Isla y apoyan el bloqueo—, persigue y deporta a cubanos y cubanas que llevan décadas contribuyendo a su sociedad. La hipocresía es evidente: ¿Dónde están los “derechos humanos” cuando se separa a familias y se deporta a ancianos? La comunidad cubana en EEUU exige justicia y humanidad, mientras Washington sigue aplicando una política migratoria cruel y selectiva, en línea con su histórica hostilidad contra Cuba.

Se agrega que el escritor y profesor universitario, José Luis Méndez Méndez, indica: «La llegada en segunda temporada del republicano Donald J. Trump, hijo de inmigrantes, a la Casa Blanca y su desmedida política antiinmigrante ha arrastrado también a los hasta ahora aliados y mimados cubanos, ha destapado y exacerbado el odio de cientos de arribados isleños, que claman con pasión visceral y odio endémico las peores medidas para sus hermanos, tanto en Estados Unidos como en Cuba«.

«Desfiles de odiadores seriales, que viven del rencor de manera habitual, vociferan “asfixia total”, “no remesas”, “ni visas”, “deportación ahora, ya”, “no sellos de alimentos”, “cierre de todos los vuelos a Cuba”, “retirar la residencia a quienes remesen o viajen a ver a sus familiares a Cuba” y hasta han pensado en cambiarse la sangre de nacimiento, para quedar arios de todo recuerdo pasado«.

En fin, hay múltiples denuncias de casos de persecución y deportaciones de cubanos/as, que se incrementarán a medida que se haga más recia la política migratoria estadounidense.

Por otro lado, el 3 de abril pasado quedamos perplejos al oír las declaraciones del psicópata Mauricio Claver Carone, enviado especial de EEUU para América Latina, cuando admitía el daño provocado a todos los cubanos aquí y allá y pide más apoyo para infligir aún más dolor. Se trata de un nuevo nivel de crueldad y cinismo, un acto de soberbia, cobardía y desprecio total por los cubanos/as. Esto incrementa la persecución a cubanos/as, aun si tienen sus documentos migratorios legales.

Hasta ahora, la persecución por nacionalidad es hacia la venezolanidad y la cubanía., quizás haya otras que no nos hemos percatado.

Aranceles: rebote hacia EEUU

Mg. José A. Amesty Rivera

Ante la guerra comercial y arancelaria desatada por la administración Trump hacia Occidente, y principalmente hacia China, deseamos, aunque no somos economistas, plantear la premisa que esta guerra de impuestos, violatoria de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y afectando gravemente la estabilidad del orden económico internacional, pueda estar perjudicando a la misma EEUU. En este sentido, nos ayudarán las ideas del economista argentino Claudio Katz, en su artículo: «Un desmadre programado que desborda a Trump«.

Veamos algunos elementos que nos puedan ayudar a entender que es esto de los aranceles. Un arancel no es más que un impuesto, que se le aplica a cualquier bien o servicio que sea importado por un país, a su vez, la importación es la compra de bienes o servicios, que se producen en otro país para utilizarlos en el propio. También podríamos acotar que, los derechos de aduana, aplicados a las importaciones de mercancías, se denominan aranceles.

Existen, en general, tres tipos de aranceles:

  1.  Los derechos ad valorem: son los que aplican un porcentaje sobre el valor del producto. Es la forma impositiva más común. Ejemplo: un 10% sobre el valor de la mercancía.
  2.  Los derechos específicos: son los que aplican una cantidad sobre la unidad independientemente de su valor. Ejemplo: 200 dólares, por cada tonelada de trigo.
  3. Los derechos mixtos: se trata de un arancel, que combina ambas modalidades, es la suma de ambos derechos.

Ahora, en general, ¿cuáles son los efectos inmediatos de los aranceles? En el caso específico de EEUU, en el peor de los casos, los aranceles podrían avivar la inflación y socavar las perspectivas de crecimiento en los países en la mira de Trump, así como en Estados Unidos, causando un impacto económico.

Pero también, en algunos casos afectaría a las industrias ligadas a la alimentación, los bienes de equipo como: maquinarias, equipos de fábrica, robots industriales, máquinas herramienta; herramientas y equipos, herramientas de construcción; vehículos utilizados para fines comerciales: camiones, barcos, aviones; edificios y fábricas; Infraestructura, como: carreteras, puentes, centrales eléctricas; equipos de oficina; equipos médicos.

y las manufacturas de consumo, como: electrodomésticos, ropa, electrónica, coches, teléfonos móviles, ordenadores, televisores, entre otros.

Según, Gregor Hirt experto economista, director Global de Inversiones (CIO) de Multiactivos y director general de Allianz Global Investors, «los aranceles son, en efecto, impuestos a las importaciones que aumentan el costo que las empresas y los consumidores pagan por los bienes y servicios. Los aranceles incrementan el monto que las empresas pueden tener que pagar por las importaciones utilizadas para producir bienes finales. Dependiendo de la elasticidad de la demanda del consumidor, las empresas generalmente trasladan los costos más altos a los consumidores a través de precios más altos, lo que aviva las presiones inflacionarias. Dado que los aranceles encarecen y complican el comercio transfronterizo entre EEUU y los países afectados, el comercio podría caer, lo que podría socavar el crecimiento económico». Aunque según el experto, hay también consecuencias de impacto para las inversiones, e impacto geopolítico, entre otras.

Ahora, los aranceles pueden afectar a EEUU y convertirse en un efecto búmeran. Primero, veamos que en la actual guerra económica de Trump, se plantean tres objetivos en el plano económico: restaurar la hegemonía del dólar, reducir el déficit comercial, e incentivar la repatriación de las grandes empresas. Aunque hay un objetivo mayor y es el retroceso frente a China en términos económicos, al cual nos referiremos en su momento.

Dentro de esta dinámica, los aranceles es una estrategia para reducir el déficit externo del país norteamericano. Así, hemos visto como Trump introduce y modifica cotidianamente los aranceles, tratando con cada país y penalizando a cada uno de ellos.

La estrategia arancelaria de EEUU radicaliza la tendencia proteccionista, que fue inaugurada desde el 2008, ante la crisis financiera en el país norteamericano, y se aplicaron 59.000 medidas arancelarias.

Estas medidas, según la mayoría de los economistas y especialistas, las posibilidades de éxito son muy reducidas, ya que las importaciones y exportaciones de EEUU, ya no actúan con fuerza en el comercio mundial, como era antes. Es decir, «Trump reintroduce el proteccionismo a destiempo histórico. Los aranceles eran un instrumento efectivo para Estados Unidos en el pasado, pero no cumplen esa misma función en la actualidad».

Además, la guerra comercial arancelaria, no tiene un poder disuasivo en sí misma. Estas exportaciones e importaciones, «cayeron desde el 14% en 1990 al 10,35% actual, y en ese período, por ejemplo, tan solo los BRICS, saltaron del 1,8% al 17,5%».

Por otro lado, el mayor problema de la guerra comercial de aranceles es el riesgo de una escalada incontrolable.

Un elemento importante en esta ecuación de guerra comercial arancelaria es que, la motivación, el epicentro, quizás principal, de Trump es, el retroceso económico, financiero, entre otros, que ha tenido EEUU en relación con China.

Recordemos que, según el economista Katz, «toda la política de Trump es un desesperado intento por frenar el avance chino. Esa expansión tan solo despuntaba a comienzo del milenio, cuando la primera potencia dejó de receptar transferencias de ingresos a su favor del socio asiático. Allí comenzó un intercambio desfavorable, que actualmente alcanzó un pico difícil de revertir». «Fue el principal destino de los aranceles que desataron la vertiginosa escalada mutua. El 34% inicial de Washington fue retrucado con el mismo porcentual por Beijing y la pulseada saltó rápidamente al 84%-104% y al 145%-125%. A esos niveles el comercio entre los dos países tiende a quedar anulado. «La centralidad de China en la ofensiva de Trump fue adicionalmente corroborada por su decisión de mantener las penalidades para ese país, luego de ser pausadas para el resto del mundo. Los elevadísimos aranceles a Vietnam, Camboya y Laos forman parte de la misma confrontación, porque China comanda las cadenas de suministro de esos vecinos y reexporta desde allí sus mercancías».

Ahora, veamos otros elementos rebote hacia el interior de EEUU. El ataque comercial arancelario, entraña un efecto inflacionario (ya indicado) como la amenaza más inmediata, ya que se encarecerán las mercancías (alimentos) porque se introduce un costo adicional a los productos importados.

Todos los analistas concuerdan en señalar, el efecto recesivo del giro proteccionista arancelario, que podría provocar una contracción de 1,5 o 2 puntos porcentuales del PBI.

En fin, los incontables conflictos que afronta Trump superan ampliamente el número de los que puede resolver, y aquí solamente estamos hablando de aprietos económico-financieros.

Para concluir, presentamos un ejemplo concreto, simple, de cómo funcionan los aranceles al interior de EEUU y como los aranceles afectan a empresas y consumidores norteamericanos.

Imaginemos un escenario con un fabricante extranjero ficticio de zapatos llamados X.

  1. El fabricante extranjero produce bienes para vender en EEUU. X, produce variedad de zapatos, de vestir, deportivos, sandalias, entre otros, fuera de EEUU.
  2. Los zapatos se envían a EEUU, donde enfrentan un arancel del 20%.
  3. Las empresas con sede en EEUU, pagan el arancel al Tesoro de EEUU.
  4. Z, otra empresa estadounidense que compra a X, paga el costo total de los zapatos importados más el arancel. Entonces, un par de zapatos que costaba 100 dólares, ahora le cuesta a Z, 120 dólares.
  5. Ahora, la empresa estadounidense tiene varias opciones para compensar este aumento de costo: a) La empresa Z, absorbe el costo del arancel. Es decir, Z decide mantener el mismo precio que cobra por sus zapatos. Así, la empresa obtiene menos ganancias y tiene menos dinero para pagar a sus trabajadores o invertir en su expansión. b) La empresa transfiere parte del costo del arancel al comprador. Por lo que Z, aumenta el precio de los zapatos en 10 dólares, cubriendo la mitad del costo del arancel de 20 dólares. c) La empresa Z, transfiere todo el costo del arancel al comprador, En este caso, Z aumenta el precio de los zapatos en 20 dólares, para compensar lo que pago por el arancel.

En fin, en las dos últimas opciones o casos, el comprador estadounidense paga un precio más alto. En las tiendas, los zapatos cuestan hasta 20 dólares más que antes de que se implementara el arancel.

También, a mayor el costo del arancel, menos posibilidades tienen las empresas de maniobrarlo, menos opciones posibles de ganancia.

Y es que, durante años, Trump ha afirmado erróneamente que los países extranjeros pagan los aranceles, pero en realidad, el arancel lo paga la empresa con sede en Estados Unidos que importa el producto. Así, según un estudio de la bipartidista Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos del gobierno federal, ha concluido que los estadounidenses han soportado casi todo el costo de los aranceles de Trump a los productos chinos.

En conclusión, Trump no es un desorbitado, ¿o si lo es?, «provoca adrede una crisis para intentar la restauración hegemónica del dólar. Su proteccionismo arancelario es tan ineficaz, como su pretensión de relocalizar empresas que solo son rentables en el exterior. Y la confrontación directa con China llega tarde y con visibles desventajas».

Nota de última hora: Los consumidores americanos han empezado a sentir el golpe de la guerra de aranceles. Los precios de los alimentos se han disparado. Los mariscos han sufrido un aumento del 40%, mientras que algunas verduras ya han duplicado su valor. Los tomates enfrentan un incremento del 20%. El arroz importado del 30%. Un sólo aguacate está llegando a costar 4 dólares. El departamento de agricultura emitió una lista de alimentos para abastecerse antes de que aumenten los precios. Hablamos por ejemplo de mantequilla de Irlanda, así como cordero de Nueva Zelanda, salmón canadiense y vino de Francia. Aquí también se encuentran las frutas enlatadas provenientes de Perú, granos de Brasil, así como el café traído desde Colombia.