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Etiqueta: liberación africana

Dónde está Fidel

Rafael Ángel Ugalde Q.

Hoy lo miré en un jeep verde oscuro. Era él, inmortal, desde antes de nacer. Yo, un simple visitante del Vedado. Ya él hablaba de un «mañana» distinto de cómo lo concebíamos entonces todos los humanos comunes. Él miraba ya con naturalidad asombrosa el mismo mar que mirábamos, el mismo cielo que recorríamos ingenuamente, jugando astrónomos atarantados, buscando en el Este la tal constelación de Orión, pero él lo hacía de forma casi igual a cómo lo hace ese que dicen se embarrialaba las manos, luego con la tierra fresca aún y el agua sin secarse sopló y ordenó caminar, luchar y luchar hasta vencer. Nosotros andábamos por la Rampa o nos íbamos al Malecón con alguna que otra muchacha de la Juventud Comunista – muy inteligentes y bonitas por cierto, y que este secreto, por favor, nunca salga de Centroamérica – a ver las olas pegando contra las costillas de este tajamar.

Sentíamos una delicia en la cara cuando la brisa nos daba de lado, por este cachete entonces rellenitos, después de sortear el viento la vieja fortaleza heredada de los españoles dentro de la Bahía de La Habana, mientras por este otro lado de mi oído, como una octava de un Do Mayor divino, celestial, y femenino, nos decía con gracia rítmica y tono perfecto: “oye chico, mira esa ola que viene allá «¡Coño! Agregaba de inmediato con todo su pelo alborotado por el ventarrón atrevido que acababa de robar la vuelta a Morro. A Luis, a José y a Bertilda, entre otros, no les gustó nunca la desgreñada cabellera de ella, a mí, por el contrario, me enloquecía porque me regresaba a los corrales de mi abuelo y a nuestras clandestinas fiestas con becerros. Para que tengan una idea, como quedaba ella de mechuda, imagínese como queda de socolloneado el cuerpo de un montador después de estar sobre el lomo de un Cebú chúcaro. Nadie me lo contó. Éramos simples humanos mirando el mar. Él no. Ya había sorteado el océano entero y desafiado los cielos. A él ya lo habían visto pasar por la capital de Angola.

Los imperialistas olían su peligro con nariz de Pinocho, porque los vendepatrias del Movimiento UNITA iban y venían de París, desesperados, porque una sola cabeza cambiaba la estrategia de la guerra de Liberación. Y los rubios generales racistas ingleses de Sudáfrica reconocían: esto que nos hace este comunista cubano es nuestro final: un metro solo que gane nos afectará «el equilibrio», argumentaban estos miserables. Y los negros despreciados, a quienes desde la escuela «educaban» para servir a los blancos y morir resignados en las minas de carbón, oro o diamantes, descubren que ese pedazo de tierra usurpada es de ellos. De nadie más. Aprendieron de Fidel la definición de Patria. Una sola palabra levantaba sus frentes. Inflamaba su pecho. Sus ánimos se tornaban huracán. Una sola palabra. Era una inyección de futuro. Si, una palabra, con toda la fuerza del mundo, con todos los cañones del Universo y toda la pureza de Martí.

Por primera vez los pueblos africanos descubrieron lo que ya muchos latinoamericanos habíamos descubierto de tanto oírlo en la ONU contra la colonización en el mundo: no hay triunfo ni victoria en ninguna parte si no escuchábamos a este genio militar.! Si señores y señoras. ¡Si querido joven!: Es uno de los grandes genios de todos los tiempos, Napoleón Bonaparte, ganó todo, supuestamente, no había victoria qué se le escapara. Pero nunca desafió un imperio ni consolidó Revolución alguna. Este francés se vanagloriaba de cómo mover las tropas y cómo embolsar el enemigo, pero quiero decirle algo: murió como muere uno más. Algunas coronas de Laurel puestas sobre su cabeza están podridas hacen años, nosotros a Fidel lo tenemos a mano cuantas veces nos dé la gana 24/7. Si, a muchos disgusta, todavía, pero dígame con honestidad y sin fanatismo: ¿Cuál general de cinco estrellas inicia la derrota de uno de los ejércitos más criminales en la región con menos de 100 hombres y mujeres? Ninguno, verdad. Solo Fidel. con menos de 100 hombres y mujeres.

Los yankis cuidaban el ejército de Batista como un Rey cuida a su hijo heredero de la Corona. Los sabiondos de Centroamérica eran pesimistas, porque decían que cómo esa «cabeza caliente» iba a ganar una guerra, cuando Cuba carecía de altas montañas para la guerrilla. Y Fidel, junto a los barbudos y su pueblo, demostró como la justicia se impone sobre el oprobio y la libertad rompe cadenas en todas partes. Hoy, que la Revolución Cubana está asesinada por un criminal bloqueo económico y financiero, cuyas pérdidas suman 20 millones de dólares diarios, tiene a 90 millas a su principal enemigo. Ya no les basta el bloqueo, ni las oenegés, los YOTUBERES, adentro o fuera de la CIA, da lo mismo, porque el Imperio está deslizando sin percibirnos una arma secreta que por acá nos la aplicaron desde hace cuarenta y pico de años. Desde entonces estamos heridos. Estamos maltratados. Estamos mutilados. Estamos huérfanos. Todos esos enemigos del pueblo cubano se juntaron contra nosotros: Ya los verás en coro diciéndonos que son «defensores» de la Revolución, de los Derechos Humanos idiotizados, de la democracia cabaretera, pero que ella, la Nación de Martí, Carlos Manuel de Réspedes, el “Che”, Cienfuegos, Raúl, etc., necesita ya «modernizar» su economía para ponerla a la altura de nuestros tiempos. Son pequeños «ajustes», como nos dijeron a nosotros ayer. Si, pequeños» ajustes», según ellos. No se ponen ni colorados en sus peroratas en los canales de YouTube.

Son los reformistas, lo que quisieron descarrilar la primera Revolución Socialista en el mundo, a pocos años de triunfar las personas sobre el salvaje lucro que nos tiene desechos como sociedades llenas de drogas, lavado de dinero que llaman “inversión”, malhechores que nadie toca porque ahora son ejemplares señores del emprendedurismo, y toda una generación pérdida.

La Revolución devolvió el decoro a los negros, a los blancos, a los nietos de quienes fueron esclavos, a los jóvenes, a los abuelos, a los artistas y a los niños. Siempre estuvo allí, pero lo habían escondido. Una sarta de ladrones que huyeron en estampida por los cuatro puntos cardinales. evasores de impuestos, corruptos y dueños de burdeles, vienen ahora vestidos de Caperucita. Sus «ajustes» todos son iguales, por todos ellos hemos ya pasamos todos nosotros, desde aquel infeliz 1973, que los Chicagos Boys se apearon a Salvador Allende en Chile e idearon el plan «piloto» para las Américas. Designaron el Banco Mundial para que arruinaran a nuestros pueblos con «Ajustes Estructurales de la Economía», nadie escapó a partir de 1980. Todo se nos fue al carajo en un abrir y cerrar de ojos, porque algunos postulados sonaron bien al oído de sus tontos útiles.

Acá y allá, quitaron los subsidios a los pobres campesinos, que desde la Colonia sufren despojos, falta de asistencia técnica, no tienen caminos dignos, son quebrados por unos explotadores llamados intermediarios, pero nunca nadie, los habían presentado menos que parásitos sociales. Sí, nuestros campesinos, ahora resultaron parásitos. Porque según los monaguillos de los “ajustes”, no eran «competitivos». Así, convencieron al más pintados, nos dijeron liberaremos dinero de un Estado arratonado para educación, salud, las cooperativas, la ciencia ( si hubiera estado de moda la IA la hubieran agregado) y promoveremos las exportaciones al exterior. Al final, las ventas al exterior resultaron la peor medicina, porque nos manearon más al Imperio que, frente a la oferta excesiva de los mismos productos llegados por toneladas desde el centro y sur del continente, no solo imponían el precio de baratija a las mercancías producidas con gran sacrificio por nuestros pueblos, sino condicionaron durante cuatro décadas a sus «socios» comerciales y gobiernos hasta nuestros días en lo político, cultural, diplomático etc.

(F.Cubadebate)

Al final, el desarrollismo no produjo el milagro de dar Mercedes Benz como carro popular a la gente, como habían prometido a los incautos, comenzaron a decirnos desde el exterior que alimentos comer y, el tal fomento a las cooperativas con el dinero de todos los contribuyentes, en múltiples casos, se convirtieron en «garroteras» para quienes el salario mensual no les alcanza, para pagar la educación de calidad que antes era gratuita o tratarse una enfermedad y salvar así su vida, porque el derecho a la salud se tornó en negocio, mientras la sanidad que necesita nuestros pueblos está capturada por una pacotilla de verdaderos criminales convertida en «aristocracias» de todo signo: gente de saco y corbata, gabachas, peinados extravagantes detrás de escritorios, lideres de palabras floridas, etc. Después de esta patraña de eliminar los subsidios a los pequeños y medianos productores llovieron fondos públicos para que todo el que estuviera bien conectado robara a manos llenas, solo debía cuidarse de no ser pillado, porque el castigo por tal descuido es pasar por la gran pena de ir a declarar a alguno de los tribunales, perder una mañana en estos trámites y en la tarde incorporarse a sus tareas con todas las de la ley como ordena el ser ejemplar ciudadano. Así está documentado desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Pero los» ajustes» de los reformistas no quedaron allí: presentaron modificaciones para «un mejor funcionamiento» de los Bancos Centrales. Y aunque parezca mentira, los bancos centrales, con el patrón oro enterrado, pusieron a flotar el dólar verde para sobrevalorarlo frente a las monedas nacionales, y el pueblo, pues, que pague la inflación creada por la devaluación de la unidad monetaria local. Esa es la verdadera amenaza cifrada no solo contra la Revolución Cubana, sino contra cualquier pueblo que quiera ser libre frente al Imperialismo, porque se presentan muchos de estos mercaderes defensores de una especie de «capitalismo bueno», preocupadísimos por Cuba, pero póngalos en el camino antimperialista enseñado por Fidel para que usted los vea haciendo contorsionismo que saca risotadas a los más serios y sacando de los closets, tipos gringos, la colección de viejos trajes que usted no sabrá distinguir si es persona o Camaleón. Unos se ponen el vestido entero de «socialista democrático», otros, hasta se maquillan y se presentan como auténticos «izquierdistas», otros resultaron «moderados» o simplemente delicaditos «progres “modernos. ¡Sarta de mentirosos y mercaderes baratos! Fidel nos enseñó a no complicar a nuestros pueblos: frente al reformismo, revisionistas y contrarrevolucionarios, más socialismo, más REVOLUCIÓN.! ¡Quien no quiere caldo darle dos tazas!

Y nos enseñó algo práctico de gran contenido teórico, que los «revolucionarios del WhatsApp» no quieren escuchar ni en broma y los voluntaristas menos. Detestan al pobre Lenin, porque les daba duro por su trabajo mediocre. Oyen el nombre Lenin y huyen despavoridos como si se tratara de un exorcismo: Es que él les dice organizar el pueblo sin un fin concreto, hacia una meta definida, es una mentira, una estafa, que, aplicándola a los tiempos de hoy, es peligrosísimo, cuando el imperialismo echa mano del fascismo, el nazismo y el sionismo.

Si además de ello, esos trabajadores no los articulamos ni despertamos en ellos la «necesidad» de la conciencia de su poder, del que alguna vez no habló Marx, si que estamos jodidos. El enemigo nos llevará a su callejón sin salida y todo queda consumado.

A mayor responsabilidades mayores obligaciones”, Fidel Castro.

Pregunto: ¡¿Se hubiera podido sostener la Revolución Cubana sin organización de su pueblo sin objetivo claro, sin la debida articulación y sin la seguridad de su poder de transformación?! ¡No! Un millón de veces no. Las Revoluciones al final se consolidan porque una vez que el pueblo descubre su fuerza, su poder, se suma a las estructuras organizadas y articuladas para su defensa. Sea con las armas en la mano o desde la trinchera de la guerra de las ideas, enterrando el egocentrismo, la vanidad, la mediocridad, la chambonada, el amiguismo, la improvisación y todos esos vicios pequeños burgueses, ¡etc.! ¡Lo dice Lenin! Una de las muchas lecciones que nos da este genio llamado Fidel nos la brinda en los movimientos debidamente organizados, articulados y luego cómo incorpora a su pueblo en armas para aplastar la invasión de Girón. No es necesario tener el grado de Cabo, ni leerse los apuntes de Napoleón ni el Arte de la guerra, no no, es simplemente observar para darse cuenta de que Fidel no desperdició el más leve movimiento de sus tropas, gracias a la organización disciplinada de su pueblo, a una asombrosa articulación “todo terreno» y una conciencia del poder del pueblo cubano para aplastar, no un Girón, sino las invasiones que los yankis quisieran mandar. ¿Cuántos proyectos bien intencionados para con los pueblos de Nuestra América nos han sido borrados, después de esta primera Revolución Socialista? Pero Fidel también nos enseñó que la Revolución y los revolucionarios, a diferencias de los burgueses, tienen un corazón inmenso y una sonrisa larga como una trinchera. Sí, es como una trinchera, forrada en la razón y la verdad de clase, donde no cabe la mentira, los pusilánimes, no queda espacio para esos frustrados ingenieros que se les fue la vida pegando parches al sistema y tendiendo puentes macizos de consenso para que transite la noble oligarquía. Cuando un revolucionario calla por amiguismo u otra desviación en cuanto a su trabajo, está mintiendo, está ocultando la verdad y está zafando un ladrillo a toda Revolución. Por eso, nos insistía como nunca para que lo pusiéramos en práctica: » A mayor responsabilidades mayores obligaciones». No se trata, pues, que esté viendo al comandante desde anoche muerto, que va. Él y todos nos preparamos desde el canto del gallo madrugador en cualquier bohío, desde cualquier calle, desde la cocina o la sala más humilde, a marchar con ilusiones nuevas por este día y como si tuviéramos 18 años, con una sonrisa, de oreja a oreja, muchachos y muchachas, sin derecho a cansarnos hasta que llegue la victoria. Con el puño en alto que de un dieciochoañero nunca se ha dicho nada en contra.

¡¡Viva Fidel!! ¡¡Viva Cuba Socialista!!

Venga: ¡¡Póngase las pilas y Tumbemos el bloqueo!!

¡Fidelista por siempre! ¿Y qué?

*Propulsor de la campaña “Abrazo a Cuba” y miembro del Círculo Bolivariano de Solidaridad Yamileth López

24/11/2025