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Etiqueta: Manuel Delgado

Nosotros en la crisis mundial del neoliberalismo

Manuel Delgado

El capitalismo no le ha dado al ser humano más que pobreza y explotación, guerras y sufrimientos, desigualdad y destrucción del medio ambiente, ignorancia y desempleo.

La pobreza y no el bienestar sigue a este régimen como su sombra.

En 1820, cuando el capitalismo tenía más de cien años de madurez, el número de pobres en el mundo rondaba el 90% de la población. ¡90%! Solo una décima parte de los seres humanos eran no pobres.

Ese régimen social, el capitalismo, creció custodiado por la filosofía del liberalismo económico, una teoría que pregonaba la no intervención en las leyes del mercado. Dejar hacer, dejar pasar, decían los franceses, que el mercado se regula solo. Era lo que llamaban, y aun llaman, la mano oculta del mercado, que más bien debía llamarse la mano peluda del capitalismo.

Casi un siglo después, en 1900, las cosas habían cambiado poco. La pobreza seguía siendo de un 80%. Pero algo comenzó a cambiar. La lucha de los trabajadores y de sus sindicatos, por un lado, y el miedo de las oligarquías, que ya ha habían visto arder el mundo con revoluciones y grandes huelgas, hicieron que a ese capitalismo se le introdujeran reformas. No fue la economía, no fueron las leyes económicas, pues estas solo conducen a la miseria de las masas, sino las medidas extraeconómicas, que le vienen a la economía desde fuera, desde la lucha social y desde la política. Esas reformas permitieron cierto alivio a las condiciones de pobreza.

Eso pasó en nuestro país. Hubo que amarrar la mano peluda e introducir las Garantías Sociales y el Código de Trabajo, reformas que vinieron desde fuera de la economía, vinieron desde la lucha social de los sindicatos y del gobierno del Dr. Calderón Guardia.

Entonces en Costa Rica y en el mundo empezaron a superarse las injusticias más notables. Surgió el llamado estado de bienestar general. En 1950, la pobreza había bajado al 70% en el mundo. Y en 1980, era ya del 40%. En los países desarrollados y algunos países en desarrollo como el nuestro, las cifras mejoraron aún más. Nuestro país logró su récord en 1980, con un 20 ó un 24% de su población en pobreza, porcentaje que no ha bajado desde entonces, desde hace cuarenta largos años.

Pero pronto las cosas comenzaron a cambiar. Grupos surgidos principalmente de las altas esferas del capital financiero, los banqueros y prestamistas, los jerarcas del mercado mundial, demandaron ponerle fin a esos que ellos llamaban privilegios. Pregonaron entonces volver a la juventud, volver a la libertad de empresa, volver al capitalismo salvaje exento de cortapisas. Eso es lo que se llama neoliberalismo.

Esa distopía, que antes solo veíamos en las películas, es lo que viene incubándose y ahora quiere salir a luz.

Los gobiernos anteriores, sobre todo los dos gobiernos anteriores, dejaron las bases listas. Dejaron preparados aquellos huevos del depredador. ¿Se acuerdan de la película? Y ahora este gobierno encuentra la mesa servida. El bicho ese está listo para saltarnos a la cara, y meter en nuestros cuerpos y nuestras almas su semilla siniestra. Esa semilla del capitalismo salvaje. Los dos gobiernos anteriores le dejaron a este las limitaciones al sindicalismo, la prohibición de huelgas y convenciones colectivas, la congelación de salarios, la reducción creciente del gasto social a través de la Regla Fiscal, la espantosa ley de empleo público, la pérdida de las autonomías, y todo lo demás que ustedes conocen bien. Ahora este depredador que tenemos como presidente se dispone a poner esas normas en vigencia.

Yo veo que todavía hay mucha gente pobre o ingresos medios que se hace ilusiones con este gobierno. Yo les pregunto: ¿Cuál fue el primer acto de gobierno de este gobierno? Respuesta: subir el sueldo a sus ministros en un 100% y a los trabajadores del sector privado en un 1%. Para los del sector público no hubo ningún aumento. Métanse eso en la cabeza. Ese es el gobierno que tenemos. Ese y no otro.

El presidente Chaves dijo que iba a acabar con el alza del costo de la vida, pero hemos visto cómo todo sube y sube. Los economistas predicen una inflación del 15 % para final de año y un aumento de la pobreza hasta un 30%. Ya hoy la pobreza es mayor que la peor que tuvimos durante la pandemia. Para el fin de año este rubro será similar al que teníamos en 1970, hace cincuenta años.

¿Y qué propone el gobierno? Propone liberalizar. Así lo acaba de hacer con el arroz comuna medida que conducirá a la desaparición de la producción nacional, que cubre solo el 30% del consumo.

Esa medida ha sido una insensatez. En momentos en que el mundo se adentra en una crisis de alimentos, nosotros decidimos no producir y poner las mesas de los trabajadores al vaivén de los precios internacionales, dominados por tres o cuatro monopolios a nivel mundial.

Ya hicimos lo mismo con los frijoles, una de las principales fuentes de proteína de los hogares. Simplemente, ya no producimos. Hoy solo generamos el 20% de ese grano. Mandamos a los agricultores al desempleo e importamos el grano de China y de la India.

Por cierto, la otra gran fuente de proteína del hogar costarricenses es el pollo y los huevos, dos alimentos que en su producción emplean maíz, del cual importamos prácticamente el 100%. Mientras tanto los maiceros lavan carros en San José, una locura.

Ahora piensan seguir con la papa, la cebolla, la zanahoria y otros.

Amarrarle las manos al trabajador es un gran negocio para el capital. Pero ahora viene el segundo negocio: apoderarse de los bienes del Estado. ¿Qué nos propone? Nos propone que vendamos las instituciones más rentables: el BCR y el INS. Esas dos entidades financieras, que los grandes banqueros nacionales y extranjeros ven con hambre, dejan al estado grandes beneficios año con año. Pero además son entidades muy rentables. Entonces esa rentabilidad debería usarse para beneficio de los trabajadores, para bajar los seguros y para asegurar créditos más baratos. En otras palabras: es un gran negocio para los capitales privados, pero un pésimo negocio para la población costarricense, además de que no va a resolver ningún problema, ni el del déficit, ni el de la deuda, ni la crisis fiscal. Sería a lo sumo un paliativo.

Lo que sí resolvería los problemas fiscales es acabar con la evasión fiscal y con el fraude fiscal. Pero de reforma fiscal no se ha dicho nada. El mismo presidente ha dicho que aquí se dejan de pagar 3 millones de millones de colones cada año por impuestos establecidos legalmente, y nada se hace al respecto. Con ese dinero en cinco años ya no tendríamos ni deuda, ni déficit fiscal ni ninguna otra enfermedad. Pero no quiere enfrentarse a los grandes evasores, que son los de su clase y son los financistas de su partido.

Él es la representación de ese neoliberalismo fatal que él mismo impulsó en Indonesia, donde se depredó una extensión de bosques del tamaño de Costa Rica y se echaron de sus tierras a millones de indígenas, todo para promover el cultivo de la palma aceitera y promover la minería a cielo abierto. Ahí está el informe del Oakland Institute que nosotros publicamos en la revista Surcos. Búsquenlo para que vean.

¿Cuál ha sido el resultado del neoliberalismo? Que en el mundo el 1% de la población se apropia del 51% de la riqueza global, mientras que la mitad más pobre solo posee el 1% de la riqueza. Esa la demostración más palmaria del fracaso del neoliberalismo como camino de desarrollo. Pero tenemos otra muestra de ese fracaso, y son las grandes victorias del pueblo de Chile, el triunfo de Petro en Colombia y el próximo triunfo electoral de Lula en Brasil (¿seguiremos nosotros después?). Los pueblos se cansaron de que les roben su bienestar y su dignidad y empiezan ya a decir ¡Basta!

Renaciendo en Manuel Delgado

Laura Gómez comparte desde su programa Renaceres, un espacio de charla literaria dedicado al libro “En Blanco y Negro” del filósofo y periodista Manuel Delgado Cascante, nacido en Costa Rica en el año 1952.

Siempre ha sido un gran escrito, que contribuía al desarrollo del pensamiento, la búsqueda de criterio y al alimento intelectual. Un hombre con contenido y con buen manejo de la palabra.

El libro “En Blanco y Negro” describe distintas facetas del programa transmitido por canal 7, llamado con el mismo nombre que su libro, donde con espacio de dos minutos y medio semanales, aproximadamente, compartía su esfuerzo e intentaba cambiar el consumo de mala calidad de la sociedad costarricense.

Compartimos el vídeo de YouTube:

Presentación del libro «En blanco y negro» del periodista Manuel Delgado

El pasado viernes 24 de junio, la Librería Internacional organizó la presentación del libro “En blanco y negro” con su autor, el periodista costarricense Manuel Delgado.

El presente libro, cuyo nombre nos recuerda la experiencia televisiva, es una reunión de ensayos acerca de libros y literatura. En estas páginas, el autor nos lleva de la mano por novelas, autores y temas de todo el mundo y de muchos idiomas, principalmente de América Latina y Estados Unidos, a los cuales él es muy aficionado. “En blanco y negro”, es una rendición de cuentas de esos años de lecturas, divulgación y enseñanza de la literatura.

Es una obra digna de ser leída por personas de todas las profesiones y niveles culturales.

A Manuel Delgado lo recordamos principalmente por su labor como periodista de televisión y en especial por su microprograma “Blanco y Negro”, transmitido por Telenoticias de Canal 7 durante más de dieciocho años y que le valió el Premio Nacional Joaquín García Monge de divulgación cultural. Pero también él es filósofo y escritor en los campos de la novela, el cuento y el ensayo.

El siguiente link permite acceder al Facebook Live de la presentación del libro: https://fb.watch/dSii21OutZ/

Nota: El texto base es autoría de la Librería Internacional.

Presentación del libro: “En Blanco y Negro”

SURCOS comparte la siguiente carta de Manuel Delgado

Queridos amigos:

He tenido el inmenso gusto de poner en manos de los lectores mi libro En blanco y negro, un trabajo que fue conformándose a lo largo de años de lecturas y meditaciones.

Se trata de una reunión de veinte ensayos acerca de libros y autores, a través de los cuales recorro una amplia geografía que incluye a América Latina, Estados Unidos, algunos países de Europa y algo más. Si bien el interés se centra en la literatura actual, visito de vez en cuanto siglos pasados, algunos ya muy lejanos. Los acompaño de una meditación filosófica acerca del papel de la literatura en nuestras vidas, pero en esencia son un recapacitar de la experiencia que durante 18 años desarrollé en la divulgación cultural, en especial de mi labor en el microprograma Blanco y negro de Telenoticias de Canal 7, de donde toma el nombre, así como de mis clases privadas de literatura.

Estos ensayos no tienen ninguna pretensión académica. Son tan solo vivencias, reflejo de un sentir y de una emoción, del sentir y emoción que provocan en el alma humana, al menos en la mía, la presencia de la creación artística. Desde este punto de vista están más cerca de la poesía que de la ciencia.

Me honraría mucho si pudieras adquirirla y leerla. Agradecería al mismo tiempo recibir tus comentarios. Al mismo tiempo sería muy grato que pudieras ayudarme a difundirlo entre sus amigos y lectores, para los que su palabra, igual que para mí, es un motivo de estímulo.

Muchas gracias. 

PS. En blanco y negro es una publicación de 330 páginas realizada por la Editorial Adelante. Puede adquirirse en la Librería Universitaria en San Pedro de Montes de Oca o por mensajero con Carlos Días Venegas al celular 8598-8587. Los envíos a Montes de Oca, Curridabat y Centro de San José son gratuitos. A otros sitios del Área Metropolitana se les pide una colaboración adicional de 1.000 colones. El ejemplar del libro cuesta 7.000 colones.