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Etiqueta: movimientos sociales

4ª Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia llama a movilizar más de 100 ciudades entre septiembre y octubre de 2026

Del 21 de septiembre al 4 de octubre de 2026, ciudades de todos los continentes están convocadas a sumarse a la 4ª Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia en mi ciudad, una iniciativa ciudadana que promueve acciones descentralizadas por la paz, el desarme, los derechos humanos y la resolución noviolenta de los conflictos. La propuesta une dos fechas emblemáticas: el 21 de septiembre, Día Internacional de la Paz, y el 2 de octubre, Día Internacional de la Noviolencia, proyectándose hasta el 4 de octubre como cierre de la jornada mundial.

Desde Costa Rica ya existe una trayectoria activa dentro de este proceso internacional. Durante la 3ª Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia, San José fue sede de actividades realizadas en el marco del Primer Festival Viva la Paz, articulado por diversas fundaciones y organizaciones sociales, entre ellas Transformación en Tiempos Violentos, ASART, Mundo Sin Guerras y Sin Violencia, Fundación ALMA y Sociedad Pacacua. Ese antecedente reafirma el compromiso costarricense con la cultura de paz y la acción ciudadana.

Una marcha impulsada desde la base social

El tríptico explica que la iniciativa surge desde la ciudadanía organizada, buscando que el mayor número posible de ciudades realice actividades diversas para fomentar la paz y la noviolencia. No se trata de una movilización centralizada, sino de un esfuerzo abierto donde personas, grupos, instituciones públicas y privadas, organizaciones y colectivos pueden impulsar acciones en sus comunidades.

La organización se plantea de forma horizontal, sencilla y autofinanciada. Cada localidad puede crear pequeños equipos promotores y desarrollar actividades sociales, culturales, deportivas o artísticas según sus posibilidades.

Temas centrales de la 4ª Marcha Mundial

Entre los ejes prioritarios señalados en el material oficial destacan:

  • Prohibición de las armas nucleares.

  • Reducción progresiva del armamento convencional.

  • Renuncia a la guerra como método para resolver conflictos.

  • Objeción de conciencia como derecho fundamental.

  • Refundación de las Naciones Unidas.

  • Un planeta habitable y sostenible.

  • Un sistema socioeconómico que garantice bienestar para todas las personas.

  • No discriminación por sexo, raza, etnia, religión, edad o situación económica.

  • La noviolencia como cultura y metodología de acción.

Frente a un contexto mundial crítico

Los organizadores indican que la convocatoria responde a un momento global marcado por la deshumanización, la violencia creciente, el riesgo de guerra nuclear, el aumento del gasto militar y la exclusión social en amplias regiones del planeta. Frente a ello, proponen fortalecer una conciencia colectiva orientada a la paz, la justicia social y la convivencia.

Más información

La información internacional del proceso puede consultarse en:
www.theworldmarch.org

En la imagen se aprecia una de las actividades realizadas en Costa Rica durante la 3ª Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia.

(Imagen de Mundo sin Guerras y sin Violencia)

Frente al repliegue de derechos: la interseccionalidad como estrategia política

Por Rodrigo Campos Hernández

Las recientes decisiones en materia de política exterior y derechos humanos en Costa Rica no son hechos aislados. Forman parte de un proceso más amplio de reconfiguración política que exige ser comprendido en toda su complejidad.

El momento político que atraviesa Costa Rica no puede ser leído únicamente como una sucesión de decisiones aisladas en materia de política pública o política exterior. Lo que estamos presenciando es, más bien, una reconfiguración del campo político y simbólico en el que históricamente se han sostenido las luchas por los derechos humanos en el país.

En este contexto, el debilitamiento de espacios internacionales de diálogo en materia de derechos, el desplazamiento de prioridades hacia agendas de seguridad y la erosión progresiva del lenguaje de derechos humanos no afectan a un solo grupo en particular. Sus efectos son múltiples, acumulativos y profundamente interrelacionados.

Es aquí donde la interseccionalidad deja de ser una categoría descriptiva para convertirse en una necesidad política.

No estamos frente a luchas separadas. Las afectaciones que hoy experimentan las personas LGBTIQ+, las mujeres, las personas trabajadoras, las poblaciones migrantes o quienes dependen de la educación y la salud públicas no ocurren en compartimentos estancos. Son expresiones diversas de una misma transformación estructural que redefine prioridades, redistribuye poder y reorganiza las condiciones de inclusión y exclusión en la sociedad.

Insistir en respuestas fragmentadas frente a procesos que son, en sí mismos, estructurales, no solo resulta insuficiente, sino que contribuye —aunque sea involuntariamente— a la reproducción de las mismas condiciones que se pretende transformar.

La interseccionalidad, en este sentido, no debe entenderse como una suma de identidades o como un catálogo de reivindicaciones particulares, sino como una forma de comprender la realidad que permite identificar los puntos de convergencia entre distintas formas de desigualdad y, a partir de ello, construir estrategias comunes.

Esto implica un desafío inmediato para las organizaciones sociales: abandonar el sectarismo como forma de posicionamiento político.

El sectarismo fragmenta, debilita y limita el alcance de cualquier lucha. En cambio, la articulación —aunque más compleja— amplía la capacidad de incidencia, fortalece la legitimidad y permite disputar el sentido de lo público desde una base más amplia.

No se trata de diluir las demandas específicas de cada grupo, sino de reconocer que ninguna de ellas puede sostenerse plenamente en aislamiento.

La historia reciente de Costa Rica ha demostrado que los avances en derechos han sido posibles cuando distintas fuerzas sociales, institucionales y políticas han logrado converger, aun en medio de diferencias. Hoy, frente a un escenario que tiende a reconfigurar esas conquistas, esa lección adquiere una renovada vigencia.

La interseccionalidad, entonces, no es solo un marco analítico. Es una estrategia.

Una estrategia que exige diálogo, apertura, capacidad de escucha y, sobre todo, voluntad de construir en común.

Si el momento actual se caracteriza por la reorganización de la hegemonía, la respuesta no puede ser la dispersión de las resistencias.

Debe ser, por el contrario, su articulación consciente, sostenida y estratégica.

Hoy más que nunca, las organizaciones sociales están llamadas a dar un paso adelante:

• a reconocerse mutuamente,

• a construir agendas compartidas,

• a coordinar acciones más allá de sus diferencias,

• y a asumir que ninguna lucha será suficiente si se libra en soledad.

El tiempo que viene no admite fragmentación. Exige claridad, compromiso y acción colectiva.

La encrucijada civilizatoria: ganancia, poder y sobrevivencia ante el cambio climático de origen humano

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

La disputa entre un modelo de acumulación basado en combustibles fósiles frente a las fuerzas sociales que buscan una transición hacia un nuevo modelo de convivencia civilizatoria.

En este ensayo se examina la crisis contemporánea no solo como un problema ambiental, sino como una encrucijada civilizatoria en la que confluyen las lógicas de la ganancia, el poder y la sobrevivencia humana. A partir de una lectura crítica del cambio climático como fenómeno de origen humano, el texto plantea que los conflictos actuales expresan una disputa estructural entre un modelo de acumulación basado en combustibles fósiles y las fuerzas sociales que impulsan una transición hacia formas de convivencia sostenibles con la naturaleza, los ecosistemas y la vida. En este contexto, se subraya el papel de los pueblos —particularmente en América Latina— como actores clave en la construcción de una alternativa frente a una crisis que está limitando el horizonte histórico de la humanidad y de las demás especies vivientes.

Lo anterior se explica porque el modelo de industrialismo, sustentado mayoritariamente en la extracción y uso de fuentes de energía fósil —particularmente los hidrocarburos, o sea el carbón, el petróleo y el gas natural, además del gas metano—, constituye el factor determinante del cambio climático. Este proceso nos conduce hacia un calentamiento progresivamente más inhóspito a escala global, en la medida en que el efecto invernadero intensifica fenómenos extremos que amenazan con volver inviable la vida humana y la de otras especies en un plazo históricamente breve.

En el curso de la historia humana, la guerra ha sido con frecuencia la expresión extrema de tensiones acumuladas en torno al poder, los recursos y la organización de la vida social. Sin embargo, el tiempo presente nos sitúa ante una encrucijada distinta y más profunda: ya no se trata únicamente de quién domina o quién vence, sino de si las condiciones mismas que hacen posible la vida humana organizada podrán sostenerse en el futuro.

El cambio climático introduce un elemento radicalmente nuevo. A diferencia de las grandes conflagraciones del siglo XX, cuyos efectos —por devastadores que fueran— no alteraron los fundamentos biofísicos del planeta, la crisis actual amenaza con desestabilizar los sistemas que sostienen la vida: la atmósfera, los océanos, los ciclos del agua y la biodiversidad. Por primera vez, la humanidad enfrenta una crisis cuyos efectos tienden a universalizarse, diluyendo la distinción clásica entre vencedores y vencidos.

Sin embargo, reconocer la dimensión global del problema no debe conducir a una simplificación engañosa. No todos somos igualmente responsables. La acumulación histórica de emisiones, la dependencia estructural de los combustibles fósiles y la lógica de la ganancia que ha guiado el desarrollo industrial remiten a centros de poder económico altamente concentrados. En ellos convergen intereses corporativos, financieros y estatales que han sostenido —y continúan sosteniendo— un modelo de producción intensivo en carbono.

Aquí se encuentra el núcleo del problema: la contradicción entre una lógica de acumulación que exige crecimiento constante y un planeta cuyos límites son finitos. No se trata simplemente de una falla técnica corregible mediante innovaciones, sino de una tensión estructural entre economía y ecología, entre la expansión de la ganancia y la sostenibilidad de la vida.

Esta contradicción no es abstracta. Se manifiesta en múltiples planos: en la persistencia de matrices energéticas basadas en hidrocarburos, en la resistencia de sectores económicos a regulaciones ambientales, en la desigualdad global que obliga a muchos países a reproducir modelos extractivos y en patrones de consumo que refuerzan la dependencia del sistema vigente. La crisis climática, en este sentido, no es un fenómeno externo al orden económico, sino una de sus consecuencias más profundas.

Esto obliga a caracterizar con mayor claridad la naturaleza de los enfrentamientos sociales contemporáneos. De un lado, se encuentra un modelo productivo que ha conducido a una concentración inédita de poder en torno a grandes corporaciones vinculadas a los combustibles fósiles, respaldadas por élites políticas que coadyuvan a reproducir ese orden y, en muchos casos, privilegian soluciones unilaterales e incluso la guerra como forma de resolución de conflictos.

En contraposición, emergen organizaciones de la sociedad civil y sectores sociales que impulsan un nuevo horizonte civilizatorio, orientado a sustituir progresivamente la matriz energética basada en hidrocarburos por modelos sustentados en energías limpias y en una relación más equilibrada con la naturaleza.

La tensión entre estos dos proyectos no es superficial ni coyuntural: remite al núcleo mismo del poder contemporáneo y anticipa conflictos que difícilmente podrán resolverse sin una profunda reconfiguración de las estructuras económicas y políticas vigentes.

Frente a esta realidad, surge una pregunta decisiva: ¿es posible transformar este modelo sin atravesar por un enfrentamiento destructivo? La historia ofrece respuestas ambiguas. El siglo XX mostró que los sistemas pueden sobrevivir incluso a catástrofes extremas, pero también evidenció que los cambios más significativos no han sido resultado de la inercia, sino de procesos prolongados de conflicto social, político y cultural.

El presente, por tanto, no se configura como una disyuntiva simple entre colapso o transformación, sino como un campo de fuerzas en disputa. La confrontación ya está en curso, aunque no adopte siempre la forma de un choque frontal. Se expresa en tensiones entre sectores económicos, en disputas regulatorias, en litigios climáticos, en movilizaciones sociales y en debates políticos y culturales sobre nuevas formas de vivir, ejercer la democracia y comprender el sentido del desarrollo. Es una lucha difusa, prolongada y desigual, pero real.

En este contexto, adquiere especial relevancia el papel de los pueblos de América Latina. Históricamente situados en la periferia del sistema mundial, pero portadores de experiencias ricas en organización comunitaria, solidaridad y resistencia, estos pueblos pueden desempeñar un papel significativo en la búsqueda de alternativas. Las propuestas centradas en la defensa de los bienes comunes, la participación comunitaria y la construcción de formas de producción más equilibradas con la naturaleza abren un horizonte distinto al de la mera reproducción del modelo dominante.

No obstante, esta posibilidad no está garantizada. El destino no es ineluctable, ni predecible. La región se encuentra atravesada por una tensión persistente entre la continuidad de economías extractivas y la aspiración a modelos sostenibles de desarrollo. Resolver esa tensión exige no solo voluntad política, sino también claridad estratégica: comprender que las transformaciones profundas no se producen únicamente por confrontación directa, sino también por la capacidad de generar nuevas alianzas, reorientar intereses y construir formas alternativas de organización política, económica y social.

La cuestión de fondo es, entonces, civilizatoria. No se trata únicamente de reducir emisiones o mitigar impactos, sino de redefinir el sentido del desarrollo, el papel del Estado, la función de la economía y la relación entre humanidad y naturaleza. En última instancia, se trata de decidir si la lógica de la ganancia continuará organizando nuestras sociedades o si será subordinada a las condiciones que hacen posible la vida.

El optimismo, en este contexto, no puede ser ingenuo, pero tampoco debe ser abandonado. La historia humana es también la historia de la adaptación, la creación y la resistencia. La capacidad de supervivencia de nuestra especie es innegable. Sin embargo, en un horizonte más o menos cercano, lo que está en cuestión es la forma que esa supervivencia adoptará. Esta dependerá de la capacidad de la humanidad para limitar progresivamente —y, en última instancia, socavar— las bases estructurales del modelo extractivista y de la producción de energías fósiles que han sustentado el desarrollo industrial, especialmente desde mediados del siglo XX hasta el presente.

El siglo XXI no nos enfrenta únicamente a un riesgo, sino a una decisión histórica. La confrontación ya está en curso. Lo decisivo será su rumbo: si permanecerá fragmentada, tardía e insuficiente, o si logrará convertirse en un proyecto capaz de reorientar el destino de nuestras sociedades.

La pregunta final no admite evasivas:

¿seremos capaces de subordinar la lógica de la ganancia a las condiciones de la vida, o persistiremos en un camino que convierte el progreso en su propia negación?

Si la lógica de la ganancia no reconoce los límites de la vida, será la vida la que termine imponiendo sus límites a la historia humana.

Organizaciones respaldan alerta de FRENAPI y advierten riesgo para la vida de defensor indígena Bröran

Diversas organizaciones sociales expresaron su respaldo a la alerta urgente emitida por el Frente Nacional de Pueblos Indígenas (FRENAPI), en la que se advierte sobre el grave riesgo que enfrenta el líder indígena Bröran Pablo Sibar Sibar en el territorio de Térraba. El pronunciamiento retoma las denuncias previas sobre amenazas, la insuficiente respuesta estatal y la vigencia de medidas cautelares de la CIDH, además, señala la responsabilidad del Estado costarricense en la protección de su vida e integridad.

APOYAMOS ALERTA URGENTE DEL FRENAPI

En atención y apoyo a la ALERTA URGENTE comunicada por FRENAPI el 30 de marzo del 2026, en resguardo de la integridad física y la vida de Pablo Sibar Sibar, líder indígena Bröran, defensor de derechos de los Pueblos Indígenas, miembro activo de la Coordinación del Frente Nacional de Pueblos Indígenas (FRENAPI), beneficiario de las Medidas Cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos humanos – CIDH, MC 321-12 del 30 de abril del 2015.

Nos manifestamos en apoyo, en ALERTA TEMPRANA, rechazamos cualquier acto de violencia contra él, su familia y cualquier persona indígena de su Comunidad y del FRENAPI.

Ante la indiferencia cómplice del Estado/Gobierno, en el debido cumplimiento de las Medidas Cautelares emitidas por la CIDH, hacemos responsable al Estado costarricense de cualquier acción contra la vida de Pablo, su familia y su comunidad.

Instamos a otros Movimientos Sociales y Colectivos, a pronunciarse y estar pendientes.

Llamamos a la Comunidad Internacional a dar seguimiento a esta situación.

San José, Costa Rica, 31 de marzo 2026.

  • Centro de Amig@s por la Paz – CAP.
  • Observatorio de Medios de Comunicación y Género.
  • Servicio Paz y Justicia Costa Rica – SERPAJ CR
  • Comunidades Cristianas Costarricenses – COCRIC.
  • Movimiento Reflexión en Acción – REFLEXACIÓN.
  • Red Ecuménica de Lectura Popular de la Biblia y otros Textos Sagrados.
  • Justicia Paz e Integridad de la Creación – Claretiana.
  • Comunidades Ecologistas La Ceiba. COECO – Ceiba AT
  • Comisión para la Defensa de la Zona Protectora El Chayote – CDZPECh (Naranjo, Alajuela).
  • Colectivo Antonio Saldaña – Talamanca.

Conversatorio conmemorará la vida de Sergio Rojas desde la memoria, la lucha y la dignidad

El Centro de Amigos para la Paz (CAP) invita a la comunidad a participar en el conversatorio “Sergio Rojas: memoria, lucha y dignidad”, una actividad que forma parte del ciclo de foros Voces de paz y justicia y que busca mantener viva la memoria y el legado del líder indígena bribri.

La actividad se realizará el sábado 28 de marzo de 2026 a las 2:00 p.m. en el Centro de Amigos para la Paz, como un espacio de encuentro, reflexión y construcción colectiva en torno a la memoria como forma de justicia.

El conversatorio se desarrolla bajo la premisa de que “la memoria es una forma de justicia”, y se enmarca en la conmemoración del asesinato de Sergio Rojas ocurrido el 18 de marzo de 2019, un hecho que continúa interpelando a la sociedad costarricense en materia de derechos humanos, territorios indígenas y justicia.

Memoria, espiritualidad y compromiso

Como parte de la actividad, se realizará también un altar en memoria de Monseñor Óscar Romero, símbolo de la defensa de los derechos humanos en América Latina, estableciendo un puente entre ambas figuras como referentes de lucha, dignidad y compromiso con los pueblos.

El encuentro propone una tarde de memoria, resistencia y comunidad, en la que se busca reflexionar sobre el significado del martirio, la vigencia de estas luchas y la necesidad de continuar los procesos de defensa de la vida y los territorios.

Exposición central

El foro contará con la participación de Gustavo Cabrera Vega, del Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ Costa Rica), quien desarrollará el tema central del conversatorio, abordando la vida, el legado y las luchas de Sergio Rojas desde una perspectiva de derechos humanos y procesos comunitarios.

Articulación de organizaciones

La actividad es organizada por el Centro de Amigos para la Paz y cuenta con el apoyo y convocatoria de diversas organizaciones sociales, entre ellas:

  • Frente Nacional de Pueblos Indígenas (FRENAPI)

  • Servicio de Paz y Justicia Costa Rica (SERPAJ CR)

  • Red Ecuménica de Lectura Popular de la Biblia

  • Coordinadora de Lucha Sur Sur (COCRIC)

Estas organizaciones han mantenido un papel activo en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y en la exigencia de justicia en el caso de Sergio Rojas.

La invitación está abierta a todas las personas interesadas en participar en este espacio de reflexión, memoria y compromiso con la paz y la justicia.

A diez años del asesinato de Berta Cáceres invitan a proyección del documental “Las semillas de Berta Cáceres”

La actividad busca generar un espacio de memoria y reflexión sobre el legado de la defensora lenca y las luchas actuales por la defensa de los territorios y los bienes comunes.

Al cumplirse diez años del asesinato de la lideresa indígena lenca Berta Cáceres, diversas organizaciones invitan a un espacio de memoria, encuentro y conversación colectiva que incluirá la proyección del documental Las semillas de Berta Cáceres. La actividad busca reflexionar sobre la vigencia de su lucha y el impacto que su legado continúa teniendo en las resistencias comunitarias frente al extractivismo y el colonialismo en América Latina.

El encuentro se realizará el miércoles 25 de marzo a las 5:30 p.m. en el Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI), en Sabanilla de Montes de Oca, del supermercado Max X Menos 50 metros oeste y 75 metros norte. La actividad está abierta al público y busca propiciar un espacio de memoria colectiva y conversación sobre lo que la lucha de Berta sigue sembrando hoy en los territorios: aprendizajes, inspiraciones y desafíos para continuar defendiendo la vida, la justicia ambiental, los territorios y los bienes comunes.

El documental “Las semillas de Berta Cáceres” relata la historia de Berta Cáceres, ambientalista, feminista y defensora de derechos humanos que participó en la fundación del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, organización que ha acompañado durante décadas la defensa de los derechos del pueblo lenca en Honduras. Por su liderazgo en la defensa del río Gualcarque y la oposición a proyectos hidroeléctricos en territorios indígenas, Cáceres recibió en 2015 el Goldman Environmental Prize, considerado el máximo reconocimiento mundial para activistas ambientales.

El documental es resultado de un trabajo conjunto entre Contrast Journalist Group, Entrepueblos y el COPINH, realizado gracias a la beca europea DEV REPORTER, que promueve la colaboración entre periodistas, comunicadoras populares y organizaciones de cooperación solidaria.

Berta Cáceres fue asesinada el 2 de marzo de 2016 en su casa en La Esperanza, Honduras, después de años de recibir amenazas por su oposición al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca. Su asesinato generó una amplia condena internacional y puso en evidencia una compleja red de intereses empresariales y financieros vinculados al proyecto, que incluía empresas privadas y entidades financieras de América Latina y Europa.

En los movimientos sociales de la región, su asesinato es recordado como “la siembra de Berta”, una forma de expresar que su legado continúa inspirando luchas por la defensa de los territorios, los ríos y los derechos de los pueblos indígenas.

La actividad es organizada por el Departamento Ecuménico de Investigaciones con el apoyo de Código Sur, La Colectiva por el Derecho a Decidir, Bloqueverde, El Programa Kioscos Socioambientales de la UCR y el Proyecto Geografía y Diálogos de Saberes (ED-3526) de la Escuela de Geografía de la UCR.

Con apoyo de proyecto ED-3526 Geografía y Diálogos de Saberes: Análisis de la conflictividad socioambiental en territorios comunitarios de Costa Rica de la Escuela de Geografía y el Programa Kioscos Socioambientales de la Vicerrectoría de Acción Social Universidad de Costa Rica.

Democracia multidimensional, antídoto a la corrupción y germen de «Buen gobierno»

Javier Tolcachier / pressenza

Al hablar de “buen gobierno”, este tema suele ser enfocado, tanto desde la crítica como desde el apoyo, en sus aspectos más compositivos. Es decir, se juzga la cuestión poniendo la mira en aquellas personas que ocupan coyunturalmente espacios de decisión preeminentes en las instancias ejecutivas, legislativas o judiciales.

Nosotros queremos destacar los aspectos más estructurales que condicionan dicha actividad, siendo, en nuestra opinión, factores fundamentales en los desvíos que sufre el derecho humano a un “buen gobierno”. Entre estos factores, apuntamos los vicios de origen del actual modelo de “democracia meramente formal”, la morfología misma del Estado, y aquellos poderes corruptores que subvierten toda construcción positiva y no son suficientemente visibles para la opinión pública.

Ante todo, definamos mejor el concepto de “buen gobierno”.

El Buen gobierno

El buen desempeño de un gobierno – en un sentido humanista – debe ser evaluado a la luz del crecimiento de las posibilidades de desarrollo humano que genera al conjunto social. Con desarrollo humano nos referimos al mejoramiento del marco de condiciones para que la intencionalidad humana pueda expresarse con cada vez mayor libertad, superando límites, expandiendo los horizontes colectivos y aportando a la evolución de la especie.

En ese sentido, el Buen gobierno debe ayudar a garantizar la mejoría en las condiciones de vida de toda la población, liberando energías necesarias para que cada ser humano pueda elegir el tipo de existencia que prefiera y tener la posibilidad de explorar de manera integral, transformadora y creadora la realidad recibida en sus distintas facetas.

Al mismo tiempo, un buen gobierno tiene como misión esencial crear las condiciones para permitir que se exprese con cada vez mayor fuerza el propósito de la comunidad misma, reduciendo su propia incidencia en la gobernanza. De este modo, la participación del pueblo va creciendo y dotando de un nuevo sentido a la hoy decadente “democracia”.

Esto no excluye un componente de cooperación fedetada y de “protección” – no paternalista – ante las embestidas agresivas de poderes externos a la comunidad, que pretendan disminuir o condicionar su desarrollo humano.

El deterioro de la democracia formal

La Democracia formal afirma engañosamente que los pueblos eligen libremente concurriendo una vez cada cierto tiempo a votar, escogiendo a sus gobiernos y representantes por un período y modalidades determinadas por sus constituciones.

Pero he aquí que la realidad nos muestra algo muy distinto. La manipulación previa de las candidaturas, la coerción que imponen los esquemas de balotaje, el incumplimiento de lo prometido en los programas y las campañas, la disparidad de recursos con los que cuentan las distintas candidaturas, la fabricación de imaginarios ficticios por parte de publicistas y asesores, el vaciamiento militante, moderado apenas por el interés de acceder a algún ventajoso cargo público, las trabas del sistema burocrático, las exclusiones y otras trampas judiciales, la compra de voluntades, la venta de sellos de agrupaciones inexistentes y por supuesto, las campañas sucias, agresivas y llenas de falsedades a través de las plataformas digitales y medios de comunicación, son algunos de los muchos motivos por los que se debe hoy dudar de que esta democracia formal represente fehacientemente la voluntad popular.

Ante esta afrenta, los pueblos expresan frecuentemente su desconfianza y rebeldía mediante una alta abstención, hecho que se intenta combatir obligando en muchos casos al soberano a concurrir a las urnas, so pena de incurrir en desacato, poniendo en claro la imperiosa necesidad de renovar la organización política general.

El Estado como forma

Por otra parte, la morfología misma de los Estados centralizados conlleva, más allá de las buenas intenciones que puedan sostener agrupaciones políticas progresistas o revolucionarias, el alejamiento del gobierno de la base social y su burocratización. La gran paradoja es que los liderazgos que asumen en un primer momento la tarea de organizar y movilizar en la base social, en el caso de ser elegidos para ocupar cargos en el Estado, se convierten en funcionarios, cortando las poleas de conexión con la base, generando así desmovilización y decepción popular. Por sus características, el Estado absorbe, maniata y paraliza en número y calidad las energías transformadoras del activismo.

Por otro lado, esa progresiva desconexión de la base, aísla a los funcionarios públicos, facilitando la apropiación del Estado por parte del poder real, constituyéndose en el germen de la corrupción. Aquí es preciso destacar que la actual forma de organización política no se da en abstracto, sino que está sometida a la presión de condiciones de poder socioeconómico injustas y geopolíticamente dependientes.

Detrás de la escena pública y de la manipulación mediática, actúan las garras del poder real oligárquico, financiero, imperialista y transnacional, que pretenden congelar la evidencia del fracaso de un sistema anclado en el despojo, el robo y la apropiación del todo social por parte de minorías. Así es como el ideal de un Estado al servicio y bajo el gobierno del pueblo, se ha convertido en un instrumento insensible en manos del gran capital, un Estado paralelo o Para-Estado.

Descentralización del poder

Del mismo modo, ocurre que el Estado centralizado produce la discriminación de provincias y regiones enteras. Según señala el Documento fundacional del Movimiento Humanista esto deberá cesar cuando se impulse una organización federativa en la que el poder político real vuelva a manos de las entidades históricas y culturales que conforman el entramado político de cada país.

Es decir que, para desterrar la corrupción y avanzar hacia un buen gobierno es preciso construir modelos de democracia real que contemplen la descentralización del aparato estatal, encaminando la lucha política hacia la creación de un nuevo tipo de sociedad, en la que anide la idea de que el progreso humano debe construirse entre todos y para todos.

Ha habido y hay numerosos ejemplos similares ya existentes en este sentido. En la India, el Partido Aam Aadmi fundado a finales de 2012 por Arvind Kejriwal y otros activistas del movimiento India contra la corrupción, tiene gran conexión con el concepto de Swaraj (o autogobierno) enunciado por Gandhi, quien decía «Es Swaraj cuando aprendemos a gobernarnos a nosotros mismos», refiriéndose no solo a un modelo político, sino también a una actitud personal.

Del mismo modo, la Revolución Bolivariana en Venezuela puso en marcha en su momento un fuerte proceso de descentralización con la formación de miles de comunas. Famosa es la frase de Hugo Chávez en 2010, quien exclamó “Comuna o Nada”.

También destacable en este sentido son los “Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno”, esquema adoptado por las comunidades zapatistas en Chiapas, México, cuyo lema es “mandar obedeciendo”. El sistema ha logrado importantes avances en la calidad de vida de los pobladores en el ámbito de la salud, la educación y la alimentación.

Asimismo, resaltamos el proceso de Rojava, en el Norte del Kurdistán sirio, que, a diferencia de otros movimientos en la región, no busca la creación de un Estado kurdo, sino la coexistencia pacífica entre los Estados-nación existentes​, guiados por la idea de un Confederalismo Democrático multiétnico y multireligioso construido desde el territorio.

Sin agotar en lo más mínimo los múltiples efectos demostración existentes, y volviendo al análisis conceptual, esta descentralización del poder, esta dirección de construcción social compartida desarticula el tropismo habitual hacia las cúpulas, el llamado “arribismo” y permite mantener una conexión permanente de posibles liderazgos con la base social. De igual manera, facilita la participación popular, ya que la vecina o el vecino de una comunidad tiene la posibilidad real de actuar y transformar desde su entorno inmediato, accediendo a los resultados de su acción. Al mismo tiempo, este molde político comunal permite una relación directa y la interpelación de quienes son designados por la misma comunidad para tomar decisiones.

Finalmente, este diseño coloca la responsabilidad en cada persona que conforma la comunidad, sin cuya participación, este modelo también sería vacío.

Pero la realización plena de este modelo dependerá en estructura de la recuperación del poder social en un sentido multidimensional, poder hoy arrebatado por una minoría destructiva.

Para avanzar en este sentido, se hará necesario cultivar un nuevo sentido de la vida en nosotros mismos y quienes nos rodean, potenciando el sentir colectivo y la humanización de nuestro entorno como objetivo primario de la existencia. En definitiva, trabajar en conjunto tanto en las condiciones externas como también en las internas que permitan liberarnos y avanzar con la mira puesta en esta utopía radical y revolucionaria: un ser humano solidario y no violento.

Esta ponencia fue expuesta en el conversatorio sobre Buen Gobierno organizado por la Agencia Internacional de Noticias Pressenza el 18/1/2026 y forma parte de la Campaña «Buen Gobierno es un derecho», lanzada por la agencia.

(Imagen de Visentico / Sento, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons)

Fuente: https://www.pressenza.com/es/2026/01/democracia-multidimensional-antidoto-a-la-corrupcion-y-germen-de-buen-gobierno/?sfnsn=wa

Costa Rica – Cuba, y «las dos caras de la moneda»

Martin Rodríguez Espinoza

Una cara: la del gobierno

Típico de un gobierno servil y títere de los EEUU, en lugar de ayudar, colaborar con el pueblo cubano, ser solidarios y humanistas, enviar ayuda y colaborar con los cubanos, hacen lo contrario, ser sumisos y cómplices de genocidio, al igual que con Palestina, ahora con Cuba. El gobierno costarricense practicando el terrorismo internacional contra un pueblo que solo busca ser libre e independiente.

Las consecuencias de esta situación es producto del criminal bloqueo económico, comercial y financiero de EEUU contra el pueblo cubano. Los EEUU, Estado terrorista #1 del mundo, quiere gobiernos y pueblos sumisos, que le teman, que abandonen su dignidad y respeto propios, que sean obedientes a ellos, aunque te roben, te saqueen, te esclavicen, te asesinen. Gobiernos como los de Costa Rica, y con más ganas el actual de Rodrigo Chaves.

Cuba, uno de los países más solidarios y humanistas del mundo, que ha llevado médicos por todo el mundo, incluso en Europa, para ayudar frente a pandemias, que ha llevado equipos de emergencias ante desastres naturales, que ha llevado maestros para ayudar a otros pueblos del mundo contra el analfabetismo, que ha desarrollado vacunas y medicamentos contra enfermedades que son universales, es permanentemente agredido por los EEUU.

El criminal bloqueo económico, comercial y financiero quiere decir que aunque Cuba tenga el dinero para comprar medicamentos, equipo médico, alimentos, maquinaria, tecnología, suministros para el desarrollo, como cualquier nación del mundo, no puede acceder a eso porque EEUU, sus bancos y armamento impiden que otras naciones comercien, vendan, compren, intercambien o negocien nada. Si alguna empresa comercia con Cuba, EEUU de inmediato sanciona a esa empresa, si algún país comercia con Cuba, de inmediato es amenazado por EEUU, eso es terrorismo económico que tiene que ver con el desarrollo y la vida de las personas, de un país, y eso se convierte en genocidio. Es lo mismo que hacen los fascistas sionistas de Israel contra el pueblo palestino. Así los fascistas, derrotados en 1945 por la Unión Soviética, reviven hoy, ya no como nazis alemanes, si no como gobiernos, los de EEUU e Israel.

¿Cuál es el «crimen» de Cuba?, ser un faro de dignidad en el mundo. Resistirse a ser saqueada, resistirse a ser el prostíbulo de las mafias estadounidenses como antes de 1960, decidir ser libre y decidir el camino que, como Nación independiente del yugo español, quiere seguir, desarrollar la salud y la educación públicas de su pueblo, superar los índices de salud, pobreza y analfabetismo, practicar la solidaridad internacional con todos los pueblos del mundo, sean ricos o pobres, solidaridad y humanismo. Esos son sus crímenes, para los terroristas de EEUU ese es un mal ejemplo para el mundo, por eso bloquea a Cuba, pero por eso mismo el pueblo cubano resiste.

Otra cara: la de la solidaridad

Quienes tenemos dignidad, amor, humanidad, debemos seguir luchando por nuestra patria, pero también por la solidaridad internacionalista con todos los pueblos del mundo que sufran los ataques del fascismo. Hoy Cuba y Palestina, como Haití y muchos otros pueblos requieren de nuestra solidaridad. Hablar y decir las cosas, pero también movilizarnos y enviar, lo que podamos, a nuestros hermanos, en este caso de Cuba.

Debemos corresponder el amor y la solidaridad cubana con lo mismo, amor y solidaridad.

Si puedes ayudar con algo, lo que sea, alimentos enlatados, dinero, leche en polvo, medicamentos, todo sin vencer y en buen estado, hazlo.

Diversas organizaciones, entre ellas el Partido Vanguardia Popular – PVP, la Juventud Vanguardista Costarricense – JVC y el Movimiento de Solidaridad Amor por Cuba, entre otras, están recogiendo la ayuda que se tramita con honestidad y respeto para el pueblo cubano.

17 de febrero 2026

Solidaridad internacional con Cuba: ayuda humanitaria y flotilla contra bloqueo

Una serie de acciones de solidaridad internacional se ha organizado para llevar ayuda humanitaria a Cuba en medio de una profunda crisis socioeconómica y energética que afecta a la isla caribeña.

El pasado 12 de febrero de 2026 dos buques de la Armada de México arribaron al puerto de La Habana cargados con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria, en una operación impulsada por el gobierno mexicano ante la aguda escasez de alimentos, productos básicos e insumos de higiene que enfrenta la población cubana.

Según reportes oficiales, la ayuda incluye alimentos como leche, arroz, frijoles, sardinas y aceite vegetal, así como productos de higiene, alimentos y otros bienes esenciales. La iniciativa se da en un contexto marcado por las políticas de Estados Unidos de América que impiden el suministro de petróleo a la isla, lo que ha provocado una crisis energética con cortes de electricidad y limitaciones en servicios públicos como salud y transporte.

A estas acciones estatales se suma una iniciativa de la sociedad civil internacional: una flotilla bautizada “Nuestra América” se está organizando para zarpar hacia Cuba durante el mes de marzo de 2026 con la intención de llevar alimentos, medicinas y suministros esenciales. La convocatoria, impulsada por una coalición de movimientos sociales, sindicatos y organizaciones humanitarias, busca romper las restricciones y el bloqueo económico.

Las organizaciones señalan que la flotilla pretende ser un gesto de solidaridad con el pueblo cubano y enfrentar así el bloqueo que ha limitado el acceso de la población a productos básicos y servicios esenciales. La iniciativa se inspira en esfuerzos previos de ayuda internacional por vías marítimas en otros contextos y aspira a crear un movimiento de apoyo que trascienda fronteras regionales.

Estas acciones se desarrollan en un escenario en el que organizaciones multilaterales y gobiernos han advertido sobre el riesgo de una crisis humanitaria profunda si no se restablece el acceso a suministros básicos, incluyendo energía y alimentos. El marco global es el rechazo al bloqueo en la ONU e incluso dentro del mismo Congreso de Estados Unidos de América.

Línea de tiempo: ayuda humanitaria y contexto reciente en Cuba (2024–2026)

2024 – Intensificación de la crisis energética
Durante el segundo semestre de 2024 se agudizan los apagones y la escasez de combustible en Cuba, afectando transporte, producción de alimentos y servicios públicos.

2025 – Restricciones en el suministro de petróleo
Se profundizan las limitaciones en el acceso a petróleo y derivados, lo que impacta directamente la generación eléctrica y la distribución de bienes básicos.

Diciembre 2025 – Aumento de la escasez de alimentos y medicinas
Organizaciones sociales y medios internacionales reportan dificultades crecientes para acceder a productos básicos, incluyendo insumos médicos y alimentos esenciales.

Enero 2026 – Llamados internacionales de solidaridad
Movimientos sociales, sindicatos y organizaciones de distintos países comienzan a articular iniciativas de apoyo directo al pueblo cubano.

12 de febrero de 2026 – Arribo de ayuda mexicana a La Habana
Dos buques de la Armada de México llegan a Cuba con más de 800 toneladas de alimentos y productos de higiene, como parte de una operación humanitaria oficial.

Febrero 2026 – Convocatoria a flotilla internacional “Nuestra América”
Organizaciones internacionales anuncian la preparación de una flotilla marítima con alimentos y suministros esenciales para zarpar hacia Cuba en marzo de 2026.

Monte Alto: casi diez años de lucha por la tierra y la vivienda

SURCOS comparte la siguiente reseña de un boletín que fue enviado a nuestra redacción.

El asentamiento de Monte Alto celebró el pasado 25 de enero de 2026 un acto político de celebración y agradecimiento tras concretarse un logro histórico: después de casi diez años de lucha, las familias lograron un acuerdo que les permitirá comprar sus lotes a un precio accesible y avanzar hacia la titulación formal de la tierra.

El boletín Monte Alto: Celebración y agradecimiento recoge la memoria de un proceso colectivo que nació de la necesidad urgente de vivienda y se sostuvo gracias a la organización, la solidaridad y la perseverancia de cientos de familias trabajadoras.

Una lucha que nació de la necesidad

Monte Alto surgió cuando decenas de familias, sin acceso a vivienda y ante la existencia de terrenos sin uso social, decidieron organizarse e ingresar a la tierra. El proceso fue impulsado por personas con experiencia en luchas agrarias, entre ellas Carlos Coronado, Grace Serrano y Hernán Martínez.

Los primeros años estuvieron marcados por desalojos, destrucción de ranchos, persecución y ausencia de servicios básicos como agua y electricidad. Más de 40 viviendas fueron demolidas en uno de los episodios más duros. Sin embargo, la comunidad resistió.

Las mujeres jugaron un papel fundamental en la defensa del asentamiento, sosteniendo la organización cotidiana, el cuido de las familias y la continuidad de la lucha.

De la tierra para sembrar al derecho a la vivienda

Con el tiempo, el asentamiento creció hasta superar las 400 familias. La realidad social fue redefiniendo el sentido de la lucha: muchas personas trabajaban en la ciudad y no en agricultura, por lo que el eje pasó de la producción agrícola al derecho a la vivienda.

Monte Alto dejó de ser visto únicamente como una toma de tierra y empezó a consolidarse como barrio popular organizado. El acompañamiento de organizaciones sociales, el Bloque de Vivienda, el PRT y otros espacios fue clave para sostener el proceso en momentos críticos.

Un logro histórico

Tras casi una década de movilizaciones y procesos legales, se alcanzó un acuerdo con la empresa propietaria del terreno. Aunque no se trató de una donación, el convenio permitió:

  • Evitar el desalojo.

  • Garantizar seguridad sobre la tierra.

  • Abrir el camino hacia la titulación formal.

Actualmente continúan los procesos de medición y trámites para que cada familia inscriba legalmente su lote.

Aprendizajes para otras luchas

El boletín destaca siete aprendizajes centrales de la experiencia:

  1. La organización colectiva es la base del logro.

  2. Las luchas son procesos largos.

  3. Las mujeres sostienen la resistencia.

  4. La lucha debe adaptarse a la realidad.

  5. Las alianzas fortalecen.

  6. Defender la tierra es defender la dignidad.

  7. La memoria fortalece futuras luchas.

Monte Alto demuestra que los derechos no son concesiones sino conquistas colectivas.

Carlos Coronado: memoria viva de la lucha

El boletín consigna que “durante el acto se rindió homenaje a Carlos Coronado, dirigente histórico de la lucha por la tierra y la vivienda en Costa Rica. Con más de cuatro décadas de participación en procesos organizativos, ha sido impulsor de tomas de tierra tanto en zonas rurales como urbanas”.

Su aporte ha consistido no solo en la acción directa, sino en promover organización, formación política y conciencia colectiva. Para Coronado, la tierra debe cumplir una función social y no ser mercancía, destaca el documento.

Una lucha que continúa

Aunque la compra de los terrenos representa una victoria histórica, la lucha no termina. Persisten desafíos como acceso a servicios básicos, cambio de uso de suelo, infraestructura y construcción de viviendas dignas.

Como expresó una persona participante durante el acto:
“Aquí no hubo regalo: hubo lucha, organización y resistencia.”


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