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Etiqueta: mujeres indígenas

Un proyecto indígena con identidad cultural

Por Uriel Rojas

En la comunidad indígena de Curré/Yímba, existe un emprendimiento que muestra una interesante capacidad de resiliencia, al combinar un producto artesanal de origen antiguo con nuevos diseños y productos que lo hacen ver novedoso.

Se trata del proyecto llamado Creaciones Textiles Curép, el cual realiza trabajos relacionados con vestidos, camisetas, sombreros, fajones, pantalones, y todo lo que se puedan imaginar utilizando los tejidos tradicionales de algodón con telas actuales, entre ellas la manta, que es una de las más solicitadas para combinar.

La palabra Curép en idioma boruca significa “araña” y hace alusión a las hiladoras y tejedoras de hilos de algodón que por muchas décadas han sostenido esta costumbre ancestral en las comunidades de Boruca y Rey Curré o Yímba Cájc.

Este emprendimiento surgió en 2023 como una alternativa para promover el ingreso económico familiar y poco a poco se ha ido consolidando gracias a sus excelentes trabajos, precios cómodos y el objetivo de continuar utilizando de manera provechosa los tejidos de algodón.

De acuerdo con la artesana que dirige este emprendimiento, «es una forma de seguir utilizando el tejido tradicional indígena, pero dándole otro enfoque, creando nuevos diseños donde se combinan los tejidos antiguos con nuevas telas y aunque era un poco arriesgado, se empezó probando con pequeños vestidos para niñas, vinchas, enaguas para estudiantes, etc., y a la gente le gustó, es bonito pero significa un compromiso de hacer bien las cosas y seguir manteniendo la identidad cultural del pueblo».

Los diseños de estos productos artesanales llegan con una perspectiva refrescante, con el fin de ofrecerles a las personas de la zona y del país, nuevas opciones para seguir exhibiendo los preciosos tejidos de algodón tradicional bajo una moderna modalidad de vestuario que proyecta elegancia e identidad.

Creaciones Textiles Curép se ubica en Rey Curré/Yímba, 300 metros al este del salón comunal de la localidad y se puede contactar al 85811253 para hacer sus pedidos, consultar precios y mandar a hacer sus propios diseños.

Conmemorar el Día Internacional de la Mujer y Niñas Indígenas: resarcir una deuda histórica

Sisa Pacari Bacacela

“Hemos sido atacadas constantemente por ser mujeres, por ser indígenas y por ser rurales” (Dilia MargaritaCo-coy/Guatemala).  Siempre hemos demostrado fuerza, memoria y liderazgo. Hay mujeres que han liderado revoluciones, marchas, han impulsado el compromiso global de defensa de sus territorios y de la vida.

El 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena. Esta fecha se estableció en 1983 durante el II Encuentro de organizaciones y movimientos de América en Tiahuanacu, Bolivia, en honor a Bartolina Sisa, una valiente lideresa aymara que luchó contra la opresión y esclavitud colonial, liderando un ejército de hombres y mujeres; por su lucha por la liberación fue asesinada el 5 de septiembre de 1782. 

Posteriormente la ONU la oficializó.  Reconocer el 5 de septiembre día de la mujer indígena es un acto de justicia histórica para visibilizar el papel fundamental de las mujeres de los pueblos originarios. Es reconocer sus luchas por décadas y siglos de organización, incidencia y trabajo colectivo en la búsqueda de liberación, en la defensa de la cultura, del territorio y la construcción de la identidad nacional.  Resarcir una deuda histórica implicaría reconocer como crimen del Estado, el cese de violencias, racismo y discriminación, la comprensión y aceptación de otras formas de vida y la aplicación de políticas públicas.

El asesinato de Bartolina Sisa fue un crimen del poder colonial. Estos crímenes hasta hoy no han sido resarcidos por ningún estado de los Andes. Fueron crímenes contra pueblos nativos para imponer un sistema de dominio y saqueo de tierras, territorios y las riquezas. Ese sistema colonial y crímenes, hoy en día han retornado con más fuerza con los gobiernos de ultraderecha instalados en el Abya Yala. Recordemos la masacre del 2025 a los pueblos de Otavalo y Saraguro.

Estos estados para mantenerse en el poder tienen que destruir las redes comunitarias para continuar fomentando una sociedad racista, más individualista, la cual no ofrece condiciones de vida digna a las personas, sino que favorece las desigualdades estructurales de la sociedad y la riqueza de grandes poderes. Los grandes capitales utilizan la estrategia de destruir los cuerpos de las mujeres quebrando así el tejido social, en el cual la mujer tiene un papel fundamental (Rita Segato, 2016).

Las mujeres son depositarias de conocimientos, defensoras de la vida, son cuidadoras y guardianas de la Madre Tierra, de las semillas, de las tierras, territorios, el Agua, la salud y la alimentación y la biodiversidad mundial. En reconocimiento de estas acciones, La Asamblea General de la ONU mediante Resolución A/RES/80/10 el 26 de noviembre de 2025 decidió que el 5 de septiembre de cada año se conmemore el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas del mundo.

Esta resolución permite visibilizar el liderazgo, las contribuciones y los desafíos a los que se enfrentan las mujeres y niñas indígenas. Por cuanto las mujeres y niñas de las comunidades, pueblos y nacionalidades están en primera línea cuidando la vida, la biodiversidad y los territorios; desempeñan un rol importante en la transmisión de los conocimientos, las lenguas y la medicina de generación en generación; luchan por una vida digna.

No obstante, en la actualidad nos enfrentamos a profundas desigualdades, pobreza e injusticia. Afectadas por las arraigadas desigualdades estructurales coloniales que han ocasionado la pobreza, el analfabetismo, el acceso precario y limitado a las tierras y territorios, la falta de acceso a la justicia, son víctimas de la trata y otras formas de violencia. Reconocer el aporte de las mujeres indígenas y apoyarlas es fundamental para la construcción de un mundo sostenible, inclusivo de toda la humanidad en armonía con el planeta. Y eso implica que los estados coloniales delineen políticas públicas y presupuesto para el ejercicio y fortalecimiento de sus derechos, porque el racismo, la discriminación, la pobreza y el saqueo siguen vigentes.

Por eso, este día es para alzar nuestras voces. No nos rendimos. El proceso es duro, pero cada paso que damos está cambiando la historia. A pesar de la hostilidad, la violencia y persecuciones estamos presentes. Necesitamos unidad para seguir trabajando y resistiendo en los espacios que nos toca. No es fácil, sin embargo, no perdemos de vista una vida digna.

Para continuar viviendo es importante reforzar y reconstruir el tejido social comunitario que ha sido desintegrado por la intervención colonial. Un tejido comunitario fuerte que fomente una economía recíproca y solidaria para combatir la destrucción de la vida.

Las mujeres indígenas estamos promoviendo cambios en la sociedad, con la defensa de la Madre Tierra, la defensa del Agua y de los páramos para la continuidad de las futuras generaciones, demostrando que es posible vivir en armonía y respetando a la Naturaleza. Hemos existido, existimos y seguirán existiendo mujeres aportando a la creación y apostando a la vida, la paz y la dignidad porque el conocimiento y la memoria es colectivo y trasciende solo si se enseña y se comparte.

Compartido con SURCOS por la autora.

Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

SoCagrú: un grupo de mujeres indígenas con espíritu de guerreras

Por Uriel Rojas

En Boruca de Buenos Aires hay un grupo integrado por 21 mujeres indígenas que una vez decidieron unir sus talentos, saberes e iniciativas para trabajar en beneficio de sus familias y la comunidad en general.

El espíritu luchador de esta agrupación femenina se alimenta de la naturaleza, del cual aseguran, obtienen todo lo que necesitan para ser felices.

SoCagrú en idioma boruca significa “señoras guerreras”, que practican un comercio solidario, donde el ingreso de una es para el beneficio de todas.

Ellas hacen textiles a base de algodón, máscaras, flechas, tambores, etc.

Es una asociación femenina que arrastran un linaje cuyos antecesores también fueron personas de gran presencia en la cultura indígena boruca.

Por su amor a la naturaleza, poseen un vasto conocimiento sobre los beneficios del buen uso de las plantas medicinales. Han construido unos viveros donde le enseñan a las nuevas generaciones sus saberes asociados a la tierra, al cuido de las fuentes de agua y a su seguridad alimentaria.

Ofrecen diversos tours que enseñan al visitante las bondades de la naturaleza, visitan cataratas, museos, talleres y el disfrute de una rica gastronomía.

SoCagrú es más que una asociación de turismo, son guardianas de la tierra, que conservan lo místico de su cultura ancestral.

Con frecuencia invierten en el mantenimiento de los recursos naturales y han sembrado más de 26,000 árboles en las cuencas de las nacientes de agua en la comunidad.

Poseen servicios de hospedaje para que la pases de manera confortable y con un entorno natural, disfrutando de una vivencia única, inmerso en el mundo de la cultura indígena boruca.

Para más detalles acerca de SoCagrú, sírvase comunicarse a los teléfonos 84121442 y 86502432.

Exposición fotográfica «Seguiremos aquí: voces, memorias, miradas y fuerza viva de las mujeres indígenas»

La Unión Europea, Paz y Desarrollo, ACOMUITA, PYTI-CONARE, la Asociación de Mujeres Uniendo Comunidades y el Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional de Sinabi, se complace en invitarle a la exposición fotográfica  Seguiremos aquí: voces, memorias, miradas y fuerza viva de las mujeres indígenas

La actividad se inaugura el viernes 4 de setiembre a las 2:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá por el Facebook Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

La exposición estará abierta al público del 3 al 30 de setiembre, en horario de lunes a viernes de 8 a.m. a 6 p.m

Imelda Fernández Reyes: gestión local con raíces cabécares / Cápsula #6

Imelda Fernández Reyes es una gestora local originaria del territorio indígena Cabécar de Talamanca. En 2022, se graduó del Técnico en Gestión Local para Pueblos Originarios, impartido por el Programa de Gestión Local de la UNED. Madre y abuela, Imelda se ha destacado como una líder ejemplar, caracterizada por su mística de trabajo, disciplina y constancia.

Desde la fundación de la Asociación de Mujeres Kábata Könana en 2016, ha sido una persona fundamental en la organización, y actualmente se desempeña como presidenta de su junta directiva. La misión esencial de Kábata Könana es impulsar el empoderamiento femenino como una condición indispensable para consolidar sociedades igualitarias, fundadas en la justicia social y los valores democráticos.

Actualmente, la asociación agrupa a 247 mujeres de las 9 comunidades del territorio Cabécar en Talamanca. Este espacio nació con el propósito de promover el desarrollo económico, social y ambiental con una profunda pertinencia cultural. Es precisamente en este entorno donde Imelda ha puesto en práctica todos los conocimientos y experiencias adquiridos durante su formación técnica.

A lo largo de su trayectoria, ha liderado y colaborado en la organización de múltiples ferias, talleres, encuentros y conversatorios comunitarios enfocados en la soberanía alimentaria, la protección de los bienes naturales, el ecoturismo, el rescate de las tradiciones, la cosmovisión, la agronomía sostenible y la gastronomía milenaria. Entre sus iniciativas destacan la coordinación de los juegos y deportes ancestrales indígenas anuales, su participación en el estanco indígena de trueque virtual productivo y el impulso al programa de energía solar.

Gracias a este esfuerzo colectivo, en 2021 la asociación fue galardonada con el prestigioso Premio Ecuatorial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), un reconocimiento otorgado por implementar soluciones locales e innovadoras que hacen frente a la pérdida de biodiversidad y al cambio climático en favor del desarrollo local.

Visite Boruca y conozca el Tour del Chocolate

Uriel Rojas

Para los pueblos indígenas, el cacao tiene un simbolismo cosmogónico y espiritual muy importante, asociado al intercambio de los dioses vinculados al proceso de la creación del universo.

Es una bebida que los antepasados han usado para sus rituales en nacimientos, muertes o matrimonios.

Simboliza también la unión, hermandad y respeto comunitario en donde por lo general, son las mujeres quienes se encargan de sembrar la semilla y cuidar la planta hasta su producción.

En la comunidad indígena de Boruca, situado en el cantón de Buenos Aires, existe un proyecto llamado Caúshás, que en idioma bruncájc significa “raíz del cacao”, liderado por Johanna Lázaro, quien desde sus orígenes tiene claro la importancia de conservar la semilla del cacao, y reproducirla con respeto y según las costumbres antiguas de sus antepasados.

Ella dirige “el tour del chocolate”, el cual es un recorrido que explica las distintas fases y simbolismo espiritual que tiene esta bebida sagrada desde la cosmovisión boruca.

Es una experiencia única en donde el visitante conoce y aprende sobre el proceso que requiere el cacao desde la semilla, siembra, cuido, reproducción y preparación de la bebida.

También realiza diversos productos a base del caco tradicional.

Doña Johana se ha esforzado por mejorar constantemente y en la actualidad ya adquirió el sello pymes y se encuentra debidamente registrada en el MEIC ofreciendo al visitante un servicio y atención de primera calidad que incluye las pólizas de seguro INS y factura electrónica.

Cáushás es también un referente de la gastronomía local, es arte indígena y ofrece alojamiento en sus cabañas rústicas que poseen todo el confort que el cliente necesita.

Agende su visita a la comunidad indígena Boruca al 85357320 y conozca Cáushás Farm & Art, un emprendimiento indígena con identidad cultural.

Nos puede escribir al correo: caushasboruca@gmail.com

Aspiraciones y mujeres indígenas: Intercambio cultural del pueblo huetar de los territorios Quitirrisí y Zapatón

Autoras: Wendy Benavides Calvo, Esmeralda Pérez Hernádez, Olivia Sylvester.

Museo de preservación de elementos culturales y tradiciones de la comunidad de Zapatón, marzo 2026 (crédito fotográfico Wendy Benavides Calvo).

El pasado 22 de marzo y 19 de abril 2026 se llevó a cabo un encuentro especial entre mujeres del pueblo milenario huetar de los territorios de Quitirrisí y Zapatón. En total participaron 15 mujeres, 4 de Zapatón y 11 de Quitirrisí, en un espacio de diálogo, intercambio y fortalecimiento comunitario.

El principal objetivo del encuentro fue fortalecer los lazos entre mujeres de ambos territorios, generando un espacio para compartir conocimientos, saberes y prácticas que forman parte de su vida cotidiana. Estos intercambios son fundamentales para preservar y revitalizar la cultura del pueblo huetar, especialmente en contextos donde, debido a la cercanía con el Valle Central y su historia de invasión a los territorios de pueblos milenarios, muchas de estas tradiciones han sido invisibilizadas y/o han enfrentado procesos de erosión debido a estructuras e instituciones coloniales. Este encuentro fue parte de proyecto internacional llamado Repensando Futuros Agrarios a través de la Acción Local (ReAL).

Mujeres Huetar de Zapatón y Quitirisí en la Casa de doña Carmen Parra, mayor indígena de Zapatón, referente de la cultura en Zapatón, marzo 2025. (crédito fotográfico Wendy Benavides).

El territorio de Zapatón ubicado en la provincia de San José, cantón de Puriscal y distrito Chires, colinda con el Parque Nacional La Cangreja y cuenta con una población registrada de 450 personas, de las cuales 355 son personas indígenas, según el censo de 2011 (Programa de las Naciones Unidas, [PNUD], 2025, p.19), mientras que Quitirrisí se localiza en la ruta hacía este cantón. El espacio también permitió conocer los territorios desde las propias experiencias de las mujeres: su alimentación, tradiciones, historias orales y formas de vida, así como reflexionar sobre sus aspiraciones dentro de sus territorios.

En Costa Rica, de acuerdo con el Censo Nacional Agropecuario del Instituto Nacional de Estadística y Censos, apenas el 15% de las tierras rurales están registradas a nombre de mujeres (INEC, 2014), alrededor del 70% de los hogares indígenas presentan necesidades básicas insatisfechas en áreas fundamentales como salud, educación y vivienda, en contraste con el promedio nacional, que se sitúa en un 24% (Naciones Unidas, s.f). En un trabajo hecho en colaboración con miembros del grupo de Mujeres Huetares de Quitirrisí y la Universidad para la Paz, se demostró, como los pueblos originarios enfrentan múltiples desigualdades relacionadas con el acceso y la disponibilidad del agua y con su gestión, debido a procesos históricas y contemporáneos de racismo y colonización; en este estudio, se describió que las mujeres se ven especialmente afectadas, ya que muchas están a cargo del almacenamiento del agua, y/o actividades domesticas (Sylvester et al., 2023). Estas condiciones reflejan una realidad marcada por múltiples desigualdades, donde las mujeres indígenas enfrentan formas simultáneas de discriminación por su género, su pertenencia a pueblos milenarios y las limitaciones estructurales en el acceso a derechos básicos y oportunidades.

Las mujeres de pueblos milenarios desempeñan un papel en la construcción, transmisión y resignificación del conocimiento vinculado al territorio, la naturaleza y la vida comunitaria (Mestanza, 2025, pp. 60–61). En los territorios huetares de Quitirrisí y Zapatón, sus prácticas culturales y espirituales sostienen formas propias de relación con la tierra que han sido invisibilizadas.

El desarrollo de las comunidades rurales e indígenas tiene un fuerte protagonismo de las mujeres. Ellas son centrales en la relación humano con la tierra, en la transmisión de prácticas culturales, en la preparación de alimentos, y en el apoyo a la vida comunitaria, muchas veces en contextos con limitadas oportunidades de empleo, educación y acceso a recursos (Sylvester & Little, 2020).

Mujeres de Zapatón y Quitirrisí en Zapatón conversando sobre las aspiraciones, marzo 2024 (crédito fotográfico a Dana Artola Mena).

La mujer indígena ha sido ampliamente reconocida por su papel en la defensa del territorio y en los conflictos socioambientales, destacando su participación en procesos de resistencia, en la organización comunitaria y en espacios de liderazgo, especialmente en asociaciones y movimientos de recuperación de tierras. Sin embargo, muchas veces este liderazgo se interpreta únicamente como una respuesta reactiva frente al conflicto, dejando de lado que también forma partes integrales y centrales en los procesos continuos de construcción de conocimiento y de fortalecimiento del poder colectivo de las mujeres.

De igual forma, se ha valorado el conocimiento ancestral, la espiritualidad y las prácticas dentro de su territorio, como el uso de plantas medicinales, reconociendo el territorio como un ser relacional. No obstante, aún falta profundizar en cómo las mujeres conceptualizan y construyen estos saberes desde sus cosmovisiones.

Una colección de piedras del río de la Catarata del Rey del museo de preservación cultural de Carmen Parra Hernández, marzo 2026 (crédito fotográfico Wendy Benavides Calvo).

En este contexto, las aspiraciones de las mujeres indígenas del pueblo huetar en los territorios de Quitirrisí y Zapatón se entienden como parte de un proceso de construcción de conocimiento profundamente vinculado al territorio, la identidad y la relación con la naturaleza en la vida cotidiana. Más que expectativas individuales, estas aspiraciones son procesos colectivos que emergen de la experiencia territorial, la memoria cultural y los vínculos comunitarios.

Desde esta perspectiva, las aspiraciones se construyen a través de prácticas de cuidado, la transmisión de saberes y la defensa del territorio, reconociendo a las mujeres indígenas como actores centrales en la producción, gestión y cuido de la cultura. Como parte del proyecto ReAL, se buscar visibilizar estas aspiraciones, desde la voz de las mismas líderes huetares.

Referencia bibliográfica

Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) (2014). VI Censo Nacional Agropecuario 2014: Tomo I – Características de las fincas y de las personas productoras. https://admin.inec.cr/sites/default/files/media/reagropeccenagro2014-ti-006_6.pdf

Naciones Unidas (2022). En Costa Rica, mujeres indígenas superan retos y ponen freno a la triple discriminación. https://unsdg.un.org/es/latest/stories/costa-rica-mujeres-indigenas-retos-triple-discriminacion#:~:text=GNUDS%20%7C%20En%20Costa%20Rica%2C%20mujeres,freno%20a%20la%20triple%20discriminaci%C3%B3n

Mestanza Ramón, K. (2025). Cosmovisión, género y territorio: la mujer kichwa en la Amazonía ecuatoriana (Tesis de maestría). FLACSO Ecuador. https://hdl.handle.net/10469/25589

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2025). Plan ambiental, forestal y territorial del territorio indígena de Zapatón. https://pnud-conocimiento.cr/wp-content/uploads/2025/09/PAFT_Zapaton-VF.pdf

Sylvester & Little (2020). Mujeres agricultoras retando los estereotipos de género en Costa Rica. Agroecología. http://agroecologa.org/agricultoras-que-desafian-los-estereotipos-de-genero/

Sylvester, O., Ramin, C., Serrano González, B., Hernández Mena, Z., Pérez Hernádez, E., y Schuster-Wallace, C. (2023). Acceso y gestión del agua en los pueblos indígenas de Costa Rica: El caso del pueblo Huetar de Quitirrisí de Mora. Revista Ambiente, (288), 48–54. https://www.ambientico.una.ac.cr/revista-ambientico/acceso-y-gestion-del-agua-en-los-pueblos-indigenas-de-costa-rica-el-caso-del-pueblo-huetar-de-quitirrisi-de-mora/

Personas Gestoras Locales en Acción – Fressy Sánchez Sánchez del Territorio Indígena Huetar de Quitirrisí

Cápsula #2

Elaborado por: Michelle P. Castro Marchena y Rafael E. López Alfaro

El Territorio Indígena Huetar de Quitirrisí es un espacio vivo de memoria, identidad y organización comunitaria, donde el vínculo entre cultura, territorio y acción colectiva sostiene procesos orientados al buen vivir y a la defensa de los derechos de los pueblos originarios. En este contexto, el Programa de Gestión Local de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), desde su quehacer en extensión universitaria, acompaña el fortalecimiento de liderazgos comunitarios que inciden activamente en el desarrollo local con identidad cultural.

Uno de estos liderazgos es el de Fressy Sánchez Sánchez, gestora local, egresada del Técnico en Gestión Local para Pueblos Originarios (TGL‑PO), generación 2025, y habitante del Territorio Indígena Huetar de Quitirrisí. Fressy participa activamente en el grupo Mujeres Huetares de Quitirrisí y en la Unidad Nacional de Mujeres Indígenas Ditsä+, organización sin fines de lucro que articula a mujeres de múltiples territorios indígenas de Costa Rica y Mesoamérica.

Desde estos espacios, se promueven procesos construidos por mujeres y para mujeres, orientados a la recuperación y valoración de saberes ancestrales, el fortalecimiento del tejido organizativo y la visibilización de prácticas culturales como expresiones vigentes de identidad, continuidad histórica y autonomía comunitaria.

El recorrido formativo y comunitario de Fressy se encuentra profundamente ligado a su historia familiar y territorial. Hija de padres Huetares y líderes comunales, desde temprana edad recibió una formación basada en el compromiso colectivo y la defensa de la identidad indígena. A los 40 años retomó su formación académica y encontró en la UNED una oportunidad para ampliar sus capacidades y proyectar su liderazgo comunitario. Además de ser egresada del TGL‑PO en su versión Huetar, actualmente es estudiante regular de la carrera de Gestión Turística Sostenible.

Gestión comunitaria y liderazgo territorial

Fressy cumple un rol estratégico en los procesos organizativos del Territorio Indígena de Quitirrisí. Su liderazgo se caracteriza por el conocimiento profundo de las dinámicas territoriales, la capacidad de escucha y la construcción de consensos orientados a objetivos comunes como la protección del territorio, el fortalecimiento de la organización comunitaria y la preservación de las prácticas culturales.

Su quehacer se distingue por valores como la empatía, la responsabilidad colectiva y la resiliencia, cualidades fundamentales para sostener procesos comunitarios en contextos de cambio y desafío.

Fondos concursables: Puntos Cultura – Ministerio de Cultura

Actualmente, Fressy se desempeña como vicepresidenta de la Junta Administrativa del proyecto “Altar Ceremonial del Campo Sagrado El Güaco”, iniciativa ubicada en el territorio de Quitirrisí y seleccionada para recibir fondos concursables del programa Puntos Cultura del Ministerio de Cultura.

Este proyecto representa una oportunidad significativa para la revitalización cultural, el fortalecimiento de la participación comunitaria y la puesta en valor de prácticas ceremoniales propias del pueblo Huetar, contribuyendo a la transmisión intergeneracional de saberes y al reconocimiento de la espiritualidad indígena como parte esencial del territorio.

Planificación territorial y fondos PAFT – PNUD

Asimismo, Fressy forma parte del comité fiscalizador de los fondos concursables asignados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) al Territorio Indígena de Quitirrisí, en el marco del Plan Ambiental, Forestal y Territorial (PAFT). Su responsabilidad es velar por el uso transparente y adecuado de los recursos y por el cumplimiento de la hoja de ruta definida colectivamente por la comunidad y su Asociación de Desarrollo.

El PAFT constituye un instrumento clave de planificación territorial creado por los propios pueblos indígenas para definir prioridades de desarrollo desde su cosmovisión, garantizar la protección de los recursos naturales y acceder a mecanismos de financiamiento climático. En marzo, el Territorio Indígena de Quitirrisí aprobó su PAFT mediante asamblea comunitaria, tras un proceso de diálogo, reflexión y construcción colectiva.

Este plan prioriza la inversión en infraestructura local, el fortalecimiento de emprendimientos comunitarios y el desarrollo de capacidades en juventudes, personas adultas mayores y mujeres, así como la protección y manejo sostenible de los bosques y recursos naturales del territorio.

Filomena Navas Salazar es declarada Benemérita de la Patria: un acto de justicia histórica para las mujeres indígenas

La declaratoria de Filomena Navas Salazar como Benemérita de la Patria constituye un reconocimiento histórico a la vida, el liderazgo y el legado de una mujer indígena del pueblo Bröran que dedicó su existencia al bienestar de su comunidad, la defensa del territorio y la promoción de los derechos humanos. Este reconocimiento, celebrado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Costa Rica, marca un hito en la visibilización del aporte de las mujeres indígenas en la construcción social y democrática del país.

La distinción se sustenta en un proyecto de acuerdo legislativo impulsado por el Grupo Parlamentario de Mujeres Diputadas 2022-2026, el cual reconoce en Filomena Navas Salazar una figura emblemática cuya trayectoria refleja compromiso, valentía y servicio en contextos históricos de exclusión y discriminación.

Una vida dedicada a la comunidad y al territorio

Nacida en 1926 en Térraba, Buenos Aires de Puntarenas, Filomena Navas Salazar desarrolló desde temprana edad una intensa labor comunitaria. Participó activamente en instancias como la Junta de Educación, el Consejo Pastoral y el Comité de Salud, impulsando iniciativas fundamentales como la construcción del puesto de salud local y el fortalecimiento de servicios comunitarios.

Su liderazgo también se manifestó en la defensa del territorio indígena Bröran, enfrentando procesos de deforestación y protegiendo las tierras ancestrales. Además, su vínculo con la tierra se expresó en la práctica agrícola y en la transmisión de conocimientos sobre los ciclos naturales, reflejo de la sabiduría ancestral de su pueblo.

Pionera del sufragio y promotora de derechos

Uno de los hitos más significativos de su vida ocurrió en 1953, cuando se convirtió en la primera mujer indígena en Térraba en ejercer el derecho al voto. Este hecho no solo representó un avance personal, sino que simbolizó la apertura de espacios políticos para las mujeres indígenas en el país.

Desde entonces, promovió activamente la participación política de las mujeres como herramienta clave para enfrentar la discriminación y avanzar hacia la igualdad. Su visión trascendía las diferencias ideológicas, enfocándose en el derecho de todas las personas a incidir en las decisiones que afectan sus vidas.

Saberes ancestrales y educación comunitaria

Filomena Navas Salazar fue también una portadora de conocimientos tradicionales. Dominaba la medicina natural, hablaba la lengua Bröran, preservaba la cocina tradicional y desarrolló habilidades como el hilado con tintes naturales. Caminaba largas distancias para brindar atención a personas enfermas, evidenciando una profunda vocación de servicio.

Asimismo, destacó por su compromiso con la educación. Apoyó activamente al Colegio de Buenos Aires, participando en actividades y gestiones que fortalecieron el acceso educativo en su comunidad, en una época en la que las oportunidades eran limitadas.

Un reconocimiento que trasciende a una persona

La declaratoria como Benemérita de la Patria no solo honra la vida de Filomena Navas Salazar, sino que también representa un acto de justicia histórica hacia las mujeres de comunidades rurales e indígenas. Tal como señala el proyecto legislativo, estas mujeres han sostenido históricamente el tejido social desde múltiples ámbitos —salud, educación, cultura, territorio— sin recibir el reconocimiento correspondiente.

El reconocimiento busca además contribuir a la superación de la invisibilización de las mujeres en los relatos oficiales, incorporando sus aportes en la memoria colectiva del país.

UNFPA destaca su legado

Desde UNFPA Costa Rica se destacó la relevancia de este reconocimiento como un avance en materia de derechos humanos e igualdad de género. La organización subrayó que la vida de Filomena Navas Salazar es ejemplo de empoderamiento, liderazgo comunitario y servicio, así como inspiración para nuevas generaciones.

También se resaltó su papel en la promoción de la salud comunitaria, su labor educativa y su compromiso con la participación política de las mujeres, aspectos que siguen siendo fundamentales en la construcción de sociedades más justas e inclusivas.

Un símbolo de lucha, memoria y futuro

La figura de Filomena Navas Salazar encarna la historia viva de las comunidades indígenas que han resistido, organizado y transformado sus territorios desde la base. Su reconocimiento como Benemérita de la Patria reafirma la importancia de valorar estos liderazgos y de avanzar hacia una sociedad que reconozca plenamente la diversidad cultural y el aporte de sus pueblos originarios.

Su legado, como señalan diversas organizaciones, no solo pertenece al pasado: sigue presente en las luchas actuales por la tierra, la cultura, los derechos y la dignidad.

Mujeres indígenas lideresas hacen un llamado urgente por la democracia y la paz

Nosotras, mujeres indígenas lideresas de distintos territorios indígenas de Costa Rica, hacemos un llamado urgente y, sobre todo, con gran responsabilidad.

Conscientes de que los anteriores gobiernos no han sido perfectos y que han tenido desaciertos, lo cierto es que no nos hemos visto en situaciones alarmantes como las que con este gobierno nos ha tocado vivir.

Como mujeres defensoras de la vida de cada mujer, de la vida de nuestros pueblos, de la niñez, del ambiente, de la cultura y de la coexistencia del ser humano, sentimos la obligación de hacer un llamado a salir a votar por la democracia, por la paz, por el diálogo y la buena convivencia, aspirando a tener un país donde la niñez indígena tenga oportunidad de estudiar, los jóvenes indígenas tengan oportunidad de contar con recursos para estudios superiores, y donde las mujeres indígenas y sus familias se sientan seguras dentro de sus territorios.

Que las mujeres indígenas puedan expresar sus pensamientos y propuestas sin gritar, que encuentren espacios para debatir con conciencia y capacidad, que seamos auténticas y que la fuerza de las abuelas guíe a cada una para tomar decisiones por este país que urge seguir viviendo en paz y democracia.

Texto escrito por Elides Rivera y Doris Ríos.