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Etiqueta: Novi Sad

Serbia: universitarios que se negaron a olvidar

Dr. Randall Jiménez Retana
Director de la Escuela de Estudios Generales
Universidad de Costa Rica

El 1.º de noviembre de 2024, el derrumbe de una marquesina en la estación ferroviaria de Novi Sad, Serbia, provocó una tragedia que dejó dieciséis víctimas mortales. Pudo haber sido una noticia más, de esas que inquietan durante unos días y luego desaparecen de la conversación pública. Pero las personas estudiantes universitarias decidieron que aquellas muertes no podían quedar sepultadas bajo el silencio y las explicaciones pendientes.

Comenzaron haciendo preguntas. Querían saber qué había ocurrido, quién debía responder y cómo una obra pública había terminado convirtiéndose en una tragedia. Pronto comprendieron que sus inquietudes iban más allá de aquel accidente y alcanzaban problemas que afectaban a toda la sociedad: la corrupción, la transparencia y la responsabilidad de las instituciones.

Lo extraordinario fue su perseverancia. No se conformaron con una manifestación ni permitieron que el paso de las semanas debilitara sus demandas. Organizaron asambleas, caminaron largas distancias, visitaron comunidades y conversaron con las personas ciudadanas que, poco a poco, comenzaron a reconocer como propias aquellas preguntas. Las universidades se convirtieron en el punto de partida de una movilización que alcanzó buena parte del país.

Aquel grupo joven, demostró que el compromiso ciudadano no depende de la edad ni de ocupar una posición de autoridad. Tenían estudios que atender, proyectos personales y un futuro por construir. Sin embargo, encontraron razones suficientes para dedicar tiempo, esfuerzo y organización a una causa que consideraban justa.

Su experiencia nos recuerda algo que a veces dejamos de lado: las y los estudiantes no son únicamente personas que se preparan para participar algún día en la sociedad. Ya forman parte de ella. Tienen ideas, preguntas y una capacidad de intervención que merece ser reconocida y escuchada.

El movimiento también abrió un debate sobre la relación entre la juventud y el poder político. Exigir responsabilidades desde las calles no es lo mismo que asumirlas desde las instituciones. En ambos casos, la coherencia entre los principios defendidos y las decisiones adoptadas resulta indispensable.

Pero la importancia de esta experiencia va mucho más allá de sus resultados electorales. Su mayor enseñanza está en el compromiso de unas jóvenes personas que decidieron involucrarse, sostener sus demandas y no permanecer indiferentes ante una catástrofe que exigía respuestas.

Desde la Universidad de Costa Rica, esta experiencia nos invita a reflexionar sobre el sentido de nuestra labor. Formar personas profesionales competentes es indispensable, pero una educación universitaria también debe ofrecer las herramientas necesarias para comprender la realidad, cuestionarla con argumentos y participar responsablemente en la vida pública.

Una formación humanística no consiste en decirles a las y los estudiantes qué deben pensar ni cuáles causas deben defender. Consiste en ayudarles a desarrollar criterios propios, reconocer la dignidad de los demás y comprender que el conocimiento adquiere una dimensión social cuando se pone en relación con los problemas de nuestro tiempo.

El grupo de personas jóvenes serbias encontró sus propias razones, se organizó y buscó caminos para hacerse escuchar. Su actuación, como cualquier otra expresión de participación ciudadana, puede y debe ser examinada críticamente. Pero sería difícil desconocer la importancia de una juventud dispuesta a involucrarse en los asuntos públicos.

Los nombres de las víctimas de Novi Sad quedaron unidos a una generación que se negó a aceptar el silencio como respuesta. Y acaso ahí radique lo más valioso de esta historia: en recordar que las grandes transformaciones sociales también pueden comenzar con un grupo de estudiantes universitarios que se atreve a preguntar por qué y no se conforma con cualquier respuesta.