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Etiqueta: ocupación militar

“Gran Israel”: expansión, guerra y disputa por el orden regional en Medio Oriente

Por Juan Carlos Cruz Barrientos, para SURCOS

El proyecto del llamado “Gran Israel” (Eretz Israel) ha dejado de ser, en ciertos análisis críticos, una referencia marginal o puramente teológica para convertirse en una clave interpretativa de la política regional del gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu. Así lo plantea el podcast La Base, que examina este concepto como eje estructurante de una estrategia de expansión territorial, control geopolítico y reconfiguración del Medio Oriente.

Uno de los elementos más controvertidos señalados en el análisis es la aprobación por parte del parlamento israelí de una ley que establece la pena de muerte para prisioneros palestinos considerados terroristas. La medida —aprobada con 68 votos a favor y 42 en contra— contempla su ejecución en un plazo de 90 días y se aplicaría exclusivamente a población palestina, en un contexto en el que se reportan más de 11.000 presos políticos.

Para el análisis de La Base, esta legislación no puede entenderse de forma aislada, sino como parte de una arquitectura de control sobre los territorios ocupados, que refuerza una lógica de diferenciación jurídica y política entre poblaciones bajo dominio israelí.

Expansión militar y reconfiguración territorial

En el plano regional, el foco se desplaza hacia el Líbano. Según el análisis, Netanyahu habría instruido la ampliación de la denominada “zona de seguridad” en el sur del país, con el objetivo de extender el control militar hasta el río Litani, unos 30 kilómetros al norte de la frontera actual.

Este avance se traduciría en una transformación del terreno: de cinco a dieciocho posiciones militares dentro de territorio libanés, acompañadas por el desplazamiento forzoso de cerca de un millón de personas, equivalente a aproximadamente el 20% de la población del país.

El modelo, según el podcast, busca replicar el esquema aplicado en Gaza: un control militar permanente que combina ocupación territorial, fragmentación espacial y presión constante sobre la población civil.

El concepto de “Gran Israel” se apoya en interpretaciones bíblicas que delimitan el territorio “prometido” entre el Nilo y el Éufrates. En su proyección geopolítica, esta idea implicaría —de forma directa o indirecta— la anexión, fragmentación o subordinación de territorios pertenecientes a países como Líbano, Jordania, Siria, Irak y Egipto, así como áreas de Arabia Saudí, Turquía y Kuwait.

Más allá de su viabilidad material, el análisis subraya su valor como horizonte ideológico. En septiembre de 2023, durante una intervención ante la ONU, Netanyahu exhibió mapas de un “Nuevo Oriente Medio” en los que Cisjordania y Gaza aparecían integradas dentro de Israel, sin reconocimiento de un futuro Estado palestino.

Estrategia regional: fragmentar o subordinar

El podcast identifica dos mecanismos principales de control en la región. Por un lado, la descomposición, que consiste en promover o aprovechar la fragmentación interna de países como Siria o Líbano, debilitando su capacidad estatal hasta convertirlos en territorios ingobernables. Por otro, la subordinación, aplicada a Estados como Egipto o Jordania, que permanecen formalmente soberanos pero atados a relaciones de dependencia económica y política.

Esta doble lógica permitiría, según el análisis, consolidar un entorno regional favorable a la expansión israelí sin necesidad de ocupación directa en todos los casos.

Uno de los puntos más relevantes es la afirmación de que Israel nunca ha definido oficialmente sus fronteras definitivas. Esta ambigüedad no sería accidental, sino funcional a una lógica de expansión permanente. El propio acuerdo de coalición del gobierno de Netanyahu establece el “derecho exclusivo e inalienable del pueblo judío sobre todas las partes de la tierra de Israel”, reforzando esa perspectiva.

El análisis plantea además que este proyecto geopolítico se articula con el rol de Estados Unidos en la región. Según esta lectura, la prolongación de conflictos regionales mantiene a Washington atrapado en guerras de alto costo político y económico, mientras la fragmentación territorial favorece los intereses estratégicos de Israel.

Lenguaje, medios y legitimación

En el plano comunicacional, el podcast denuncia un proceso de normalización mediática. Términos como “zonas de amortiguación” o “zonas de seguridad” serían utilizados por parte de la prensa occidental para describir operaciones que, en los hechos, implican ocupaciones militares o anexiones de territorio soberano.

Esta disputa por el lenguaje no es menor: define los marcos de interpretación desde los cuales la opinión pública global comprende —o distorsiona— el conflicto.

El análisis también establece una comparación polémica entre la doctrina israelí de la “amenaza existencial” y el concepto de Lebensraum (espacio vital) utilizado históricamente por regímenes fascistas para justificar su expansión territorial. Más allá de la controversia que esta analogía suscita, su inclusión apunta a subrayar el papel de las narrativas de seguridad como legitimadoras de políticas expansivas.

Sin embargo, el análisis introduce un elemento de contraste entre objetivos y capacidades. El analista Taer Alí sostiene que, pese a la voluntad expansionista del mando político, la realidad militar muestra límites evidentes: dificultades para controlar plenamente Gaza tras años de ofensiva y obstáculos para avanzar en profundidad en el sur del Líbano frente a la resistencia local.

Esta tensión entre ambición estratégica y capacidad operativa abre interrogantes sobre la sostenibilidad del proyecto.

¿Un horizonte sin paz?

La conclusión del análisis es contundente: bajo las condiciones actuales, no existirían posibilidades reales de una solución pacífica. Mientras el Estado israelí mantenga —según el invitado— principios estructurales excluyentes, el conflicto tendería a reproducirse. En ese marco, se plantea que la resistencia palestina se mantendrá como un factor persistente del escenario regional.

Más allá de la carga valorativa de esta afirmación, el diagnóstico apunta a un punto central: el conflicto ya no puede entenderse únicamente como una disputa territorial, sino como una confrontación estructural sobre modelos de Estado, legitimidad política y orden regional.

Fuente principal:

  • La Base. Análisis sobre el proyecto “Gran Israel” y la política regional del gobierno de Netanyahu.

Entendiendo Gaza

9 Oct, 2023

Por Wajiha Sasa, Cónsul honoraria del Estado de Palestina en Costa Rica.

La Franja de Gaza es un territorio palestino un poco más pequeño que el distrito de Orosi en Paraíso de Cartago. Lo habitan dos millones doscientas mil personas. Un 81% de la población vive en condiciones de pobreza y un 46% está desempleada.

Desde el año 2007, Israel le impuso un bloqueo terrestre, aéreo y marítimo y ha librado cuatro devastadores ataques en respuesta al lanzamiento de cohetes desde Gaza hacia Israel por la milicia Hamás, justo como lo que ocurrió el sábado. En todas las incursiones anteriores hemos visto el mismo patrón: el uso desproporcionado de la fuerza por parte de Israel y un menosprecio por las vidas civiles por parte de Israel y Hamás.

Desafortunadamente, no vemos nunca intención de atender las causas de la escalada de tensiones y hostilidades.

En la operación “Plomo Fundido” (2008 -2009), murieron 1434 palestinos, de los cuales 960 eran civiles y un 30% de estos eran menores de edad. Del lado israelí murieron 11 soldados y 3 civiles. En el año 2012, la operación “Pilar Defensivo”, acabó con la vida de 170 palestinos y dos israelíes. En la operación “Margen Protector” del año 2014, murieron 1.500 civiles palestinos. Según datos de las Naciones Unidas, el 30% fueron mujeres y niños. Israel perdió 66 soldados y 5 civiles. Diversas organizaciones de derechos humanos han denunciado los constantes ataques aéreos israelíes en zonas densamente pobladas o ataques directos sobre casas de civiles, violando el derecho internacional.

El gobierno de Costa Rica se pronunció el 7 de agosto del 2014 y solicitó formalmente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas intervenir en Gaza. También condenó las acciones militares de Israel que calificó como «desproporcionadas» y los ataques de cohetes por parte de Hamás. Muy diferente de la posición que ha tenido en los últimos años la Cancillería costarricense que no reconoce el peso de la ocupación en el conflicto, como no lo hace tampoco en esta ocasión.

Las cifras de fallecidos por este conflicto permiten entender lo dispar del uso de la fuerza por los ocupantes. Podemos desde ya imaginar la reacción desproporcionada a las hostilidades iniciadas por Hamás esta semana.

El bloqueo de Israel al ingreso de personas, bienes y alimentos al territorio gazatí desde hace 16 años es igual de desproporcionado. El resultado es una economía devastada. Las familias no tienen suficiente comida para alimentarse. Entre 12 y 16 horas al día sufren de apagones eléctricos. El bloqueo impide el ingreso de combustible o gas suficiente. Así es imposible que operen hospitales, hogares o empresas. La zona de pesca fue reducida por el ejército israelí que impide a los pescadores acceder a las aguas de pesca acordadas en los Acuerdos de Paz de Oslo. Solo hay una cama de hospital disponible por cada mil personas y un 40% de los medicamentos esenciales están ausentes de los hospitales. Por eso se habla de Gaza como “la prisión más grande del mundo”. Pero ahí no habitan sentenciados, habitan seres humanos, como usted o como yo, que quieren vivir en paz y dignamente.

Las condiciones de ocupación y bloqueo en que viven los gazatíes nutre extremismos y legitima sus liderazgos. La ocupación y la colonización de Palestina es el origen del problema económico, social y de bienestar de la población.

Son varias las resoluciones de las Naciones Unidas que condenan el bloqueo israelí de Gaza y piden su levantamiento. La Resolución 1860 del Consejo de Seguridad del 2009 pidió la reapertura sostenida de los puntos de cruce hacia Gaza y la provisión y distribución sin obstáculos de asistencia humanitaria. La Resolución de la Asamblea General ES-10/18 del 2018 pidió el fin del bloqueo israelí y de las restricciones al movimiento de personas y bienes. Ninguna de estas resoluciones ha sido atendida por la fuerza ocupante. Tampoco han sido atendidas las resoluciones que hablan del uso desproporcional de la fuerza por parte de Israel.

Para entender y reaccionar a lo que sucede en Gaza, la comunidad internacional —Costa Rica incluida— debería entender que el origen del conflicto proviene de la colonización ilegal, de las prácticas de limpieza étnica, de la ocupación militar y del bloqueo económico.

No se va a alcanzar la paz respaldando la ocupación, el bloqueo y la colonización. Los conflictos y la paz se atienden apelando a la justicia, a la proporcionalidad y a la sensatez.

Imagen tomada de Telesur.