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Etiqueta: opinion publica

Nota metodológica crítica sobre el uso de paneles electorales post-debate TSE

Oswald Céspedes-Torres

  1. Introducción

Los paneles electorales son instrumentos valiosos para analizar dinámicas de cambio individual en contextos de campaña. Sin embargo, su uso para inferencias agregadas —especialmente después de eventos informativos mayores, como el debate nacional organizado por el TSE— exige cautelas metodológicas estrictas. Cuando dichas cautelas no se observan, el riesgo de sesgo estructural es alto y puede afectar de forma sistemática la interpretación de los resultados.

  1. El debate del TSE como shock informativo no neutral

Un debate nacional televisado constituye un shock informativo exógeno, pero no simétrico:

  • No todos los votantes lo observan.
  • No todos lo procesan con la misma intensidad.
  • No todos actualizan sus preferencias de igual forma.

Por tanto, cualquier instrumento de medición posterior debe reconocer explícitamente esa heterogeneidad. Un panel definido antes del evento y no ajustado después asume implícitamente que el shock afectó de manera uniforme a su muestra, supuesto que es empíricamente insostenible.

  1. Endogeneidad del panel y candidatura dominante

Si desde su conformación inicial el panel:

  • reflejaba una mayor afinidad hacia la candidatura con mayor preferencia electoral,
  • o estaba más expuesto a narrativas de “liderazgo” o “viabilidad”,

entonces el panel no es un observador neutral del debate, sino un espacio endógeno de refuerzo.

Tras el debate:

  • los panelistas afines a la candidatura dominante tienden a interpretar confirmatoriamente el desempeño,
  • a consolidar su preferencia,
  • y a responder con mayor consistencia y probabilidad.

En ausencia de ajustes, el panel amplifica esa consolidación y la presenta como un cambio agregado del electorado.

  1. Subvaloración sistemática de candidaturas dentro del margen de error

Un efecto particularmente problemático —y poco discutido— es la subvaloración de las candidaturas que, desde el inicio, se encontraban dentro del margen de error.

Estas candidaturas suelen:

  • tener bases de apoyo menos intensas pero potencialmente más móviles,
  • depender más del desempeño relativo en debates para diferenciarse,
  • atraer votantes más sensibles a señales de competencia real.

En un panel dominado por una candidatura líder:

  • esos cambios no se reflejan plenamente,
  • se diluyen en la dinámica mayoritaria,
  • o quedan ocultos por efectos de attrition (abandono selectivo del panel).

El resultado es una compresión artificial del espacio competitivo: las candidaturas cercanas estadísticamente quedan subestimadas justo en el momento en que el debate podría haberles permitido crecer.

  1. Sobrevaloración de la candidatura dominante

De forma simétrica, la candidatura dominante resulta sobrevalorada en la etapa post-debate, no necesariamente porque haya ganado apoyo nuevo en el electorado general, sino porque:

  • el panel ya estaba inclinado en su favor,
  • el debate refuerza percepciones de inevitabilidad (bandwagon),
  • y el instrumento no corrige ese sesgo de base.

Así, el panel confunde consolidación interna con expansión externa.

  1. Implicaciones para la validez de los resultados

En estas condiciones, los resultados post-debate:

  • pierden validez externa como estimación del electorado nacional,
  • sobreestiman diferencias entre candidaturas,
  • y subestiman la incertidumbre real del proceso electoral.

No se trata de un problema menor de ponderación, sino de una violación del principio de identificación: el instrumento de medición está correlacionado con el fenómeno que pretende medir.

  1. Uso metodológicamente correcto del panel

En este contexto, el panel solo sería defendible si:

  1. Se presenta explícitamente como análisis de dinámica interna del panel, no como encuesta nacional.
  2. Se separan cohortes pre y post-debate.
  3. Se aplican ajustes por: exposición efectiva al debate, probabilidad de respuesta, y cambios en indecisos.
  4. Se complementa con mediciones transversales independientes. Conclusión

Un panel electoral definido antes de un debate nacional y no ajustado después tiende a sobrevalorar a la candidatura dominante y subvalorar a las candidaturas dentro del margen de error, no por efecto real del electorado, sino por dinámicas internas del propio instrumento.

En consecuencia, sus resultados deben leerse con cautela y no como una fotografía fiel del impacto del debate del TSE en la competencia electoral.

UCR: Costarricenses priorizan los problemas cotidianos frente al COVID-19

Encuesta del CIEP

Las medidas sanitarias continúan con un amplio respaldo ciudadano y la democracia se mantiene firme pese al impacto de la pandemia

Investigadores del CIEP señalan la aceptación de la vida con pandemia por parte de la ciudadanía costarricense. Foto: Karla Richmond, UCR.

Costa Rica registró los primeros casos de COVID-19 el pasado 6 de marzo, y en abril la pandemia ya era considerada por la ciudadanía como el principal problema del país. Tras ocho meses de emergencia sanitaria, la población vuelve a priorizar temas cotidianos mientras lidia con la amenaza del virus.

Así lo revela la más reciente encuesta de opinión pública del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), la cual se aplicó entre el 2 y 9 de noviembre a 969 personas mayores de edad localizadas en todo el territorio nacional.

Según la medición, el 26,7 % de las personas —al igual que en la consulta de agosto anterior— considera que el desempleo es el principal problema del país; seguido por la situación económica y la mala gestión del Gobierno, destacadas por el 21,4 % y 13,1 % de la muestra, respectivamente.

Por primera vez en las mediciones realizadas desde la presencia del coronavirus en el país, este se colocó fuera de la principal triada de preocupaciones ciudadanas y ahora figura como el cuarto problema más destacado. Según la investigadora, María José Cascante Matamoros, los datos evidencian una “aceptación de la vida con pandemia” por parte de los costarricenses.

“Ya se dejó de priorizar el encierro y la exclusividad que había tenido hasta ahora la pandemia en la vida y, de alguna manera, se está buscando el modo de volver a una forma de vida que también incluya esto”, explicó Cascante.

Según la experta, las preocupaciones cotidianas, que estaban nubladas en abril tras la llegada de la enfermedad producida por el SARS-CoV-2, vuelven a surgir en la población y aparecen radicalizadas como resultado del impacto económico y social de la crisis sanitaria.

“Empezamos a ver huracanes y otras cuestiones regulares de la dinámica social de nuestra vida, tensiones que nos obligan a priorizar. Todo esto genera mucho estrés en la ciudadanía, en los tomadores de decisiones y hasta en las medidas que se toman”, reconoció Cascante.

La ciudadanía señala malestar con el Gobierno y con la situación económica

En medio de la diversidad de temas que vuelven a surgir en la dinámica social costarricense, el apoyo de la ciudadanía a las medidas sanitarias se mantiene en un 69 %. También se registra una mejor valoración de las acciones económicas que, tras un incremento de 16 puntos porcentuales, reciben el respaldo del 43 % de las personas.

En contraposición con las mejoras descritas, la gestión del presidente Carlos Alvarado recibe el apoyo más bajo que ha tenido su gobierno desde noviembre del 2018, al registrar solo un 15 % de opiniones positivas frente a 66 % de valoraciones negativas.

En cuanto a la situación económica, el pesimismo se mantiene como tendencia en esta encuesta. El 87 % de personas considera que el panorama nacional es malo o muy malo, en contraposición con apenas un 4,2 % que lo valora de manera favorable.

Según el investigador Ronald Alfaro Redondo, el resurgimiento de otras preocupaciones en la ciudadanía, relacionadas con el desempleo y su situación económica, genera un “castigo” al trabajo del Gobierno y a su reciente actuación en el manejo de las tensiones con diversos grupos sociales.

Además del desempleo, las personas destacan la situación económica y la mala gestión del Gobierno como los principales problemas del país. Foto: Karla Richmond, UCR.

La democracia se mantiene sólida pese al impacto de la pandemia

Pese a los enfrentamientos y manifestaciones violentas que vivió el país durante octubre, esta nueva encuesta del CIEP señala que la democracia costarricense se mantiene sólida en medio de los múltiples desafíos que ha planteado la pandemia.

Los resultados de la encuesta reconfirman, una vez más, el respaldo social a principios como la libertad, la democracia, la paz y la protección de la naturaleza, los cuales forman parte importante del imaginario del ser costarricense.

Al mismo tiempo, aunque se reconoce la existencia de diversos perfiles identitarios dentro de la población, existe un rechazo generalizado a las acciones antidemocráticas como los bloqueos de carreteras o la paralización del país.

Según Alfaro, los resultados de la encuesta evidencian que la ciudadanía sigue apostando por el diálogo y por la negociación para resolver sus diferencias. Esto es parte de una respuesta positiva a la vigencia de mecanismos democráticos.

“A veces la democracia es lenta, pero tiene mecanismos diseñados para procesar los conflictos y entregar resultados. Aun en sus horas más difíciles, la democracia costarricense está demostrando que tiene una reserva de confianza en la gente para procesar todas estas presiones y tempestades”, concluyó el experto.

El panorama más reciente del desempleo

Según la nueva encuesta del CIEP, el 48 % de las personas encuestadas reconoció una afectación propia o en su núcleo familiar por la pérdida de empleo durante el último mes.
El 19 % de la muestra consultada señaló una afectación directa y el 29 % restante atribuyó esta circunstancia a algún miembro de su hogar. El mayor impacto directo lo experimentaron hombres entre los 35 y 54 años de edad, mientras que las mujeres mayores de 55 años son quienes reportan el mayor impacto en sus familias.
Las provincias de Guanacaste, Puntarenas y Limón agrupan la mayor cantidad de personas que perdieron el trabajo durante las últimas semanas.

 

Andrea Méndez Montero
Periodista, Oficina de Divulgación e Información