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Etiqueta: participación comunitaria

Foro analizará ordenamiento territorial, planes reguladores y participación comunitaria

La Alianza por una Vida Digna y SURCOS Digital invitan al foro en vivo «Ordenamiento territorial, planes reguladores y participación comunitaria», un espacio de análisis y diálogo sobre los desafíos que enfrentan las comunidades en torno a la planificación del territorio, la gestión del desarrollo y la participación ciudadana en los procesos de ordenamiento territorial.

La actividad se realizará el jueves 16 de julio, a las 6:00 p.m., y será transmitida mediante Facebook Live de SURCOS Digital.

El foro reunirá a especialistas y personas vinculadas directamente con procesos de investigación y organización comunitaria relacionados con el desarrollo territorial.

Participará Leonardo Merino Trejos, investigador del Programa Estado de la Nación, quien aportará elementos de análisis sobre los procesos de planificación territorial desde la investigación nacional.

También intervendrá Andrea Mora Villegas, del Movimiento Cahuita Unida, organización comunitaria que ha impulsado diversas acciones relacionadas con la defensa del territorio y la participación ciudadana.

El panel contará además con la participación de Marino Marozzi Rojas, doctor en Economía Aplicada, experto en Economía Territorial, quien ofrecerá una perspectiva especializada sobre el desarrollo económico y la planificación territorial.

Completa el panel Javier Sánchez Valverde, presidente de la Asociación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible de los Cerros de Escazú (CODECE), organización que ha desarrollado una amplia labor en la protección del patrimonio natural y el ordenamiento territorial basado en la participación comunitaria.

El foro propone generar un espacio de intercambio sobre la importancia de los planes reguladores, el ordenamiento del territorio y la participación activa de las comunidades en la definición de las políticas que inciden sobre el uso del suelo, la conservación ambiental y el desarrollo local.

La actividad es abierta al público y podrá seguirse en directo a través de la transmisión por Facebook Live de SURCOS Digital.

Cuando una comunidad invierte en su memoria, también construye su futuro: Maraya Jiménez culmina una etapa de formación que nació en Cahuita

Hace poco más de una década, una joven de Cahuita comenzó a participar en un proyecto comunitario que buscaba recuperar la memoria histórica escondida bajo las aguas del Caribe costarricense. Ese camino, construido colectivamente por familias, personas buceadoras, pescadores, juventudes, organizaciones sociales, instituciones públicas y especialistas nacionales e internacionales, permitió que el pasado 24 de junio de 2026 Maraya Jiménez Taysigue culminara en la Universidad de Cádiz, España, una etapa fundamental de su formación en el Máster en Arqueología Náutica y Subacuática.

Maraya Jiménez Taysigue

Más que un logro individual, la culminación de esta etapa representa el resultado de un proceso comunitario que durante años apostó por la formación de liderazgos locales para fortalecer la protección del patrimonio cultural subacuático y la memoria histórica del Caribe Sur.

Maraya es presidenta del Centro Comunitario de Buceo Embajadores y Embajadoras del Mar (CCBEEM), organización comunitaria a la que se integró siendo adolescente y desde la cual ha participado en iniciativas de ciencia ciudadana, conservación marina, arqueología subacuática comunitaria y recuperación de la historia afrodescendiente e indígena de Cahuita.

Durante estos años, el CCBEEM ha impulsado un modelo de trabajo basado en la participación comunitaria que reúne juventudes afrodescendientes, indígenas Bribri y Cabécar, personas pescadoras, personas mayores, instituciones públicas, universidades y especialistas de distintos países. Ese proceso permitió consolidar investigaciones que alcanzaron reconocimiento nacional e internacional, entre ellas la identificación científica de dos barcos esclavistas naufragados frente al Parque Nacional Cahuita, vinculados al desembarco de cientos de personas africanas en marzo de 1710, un hallazgo que ha contribuido a reescribir parte de la historia del Caribe costarricense.

La oportunidad de cursar estudios avanzados en España surgió gracias al reconocimiento alcanzado por ese trabajo comunitario y al respaldo de instituciones como la UNESCO y el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de España. Sin embargo, la posibilidad de concretar esa formación dependió también de una amplia campaña de solidaridad impulsada desde la propia comunidad.

Mediante la iniciativa «Colón por Colón, euro por euro, dólar por dólar», numerosas personas, familias, organizaciones, rifas comunitarias, actividades de buceo y donaciones hicieron posible financiar la permanencia de Maraya en Cádiz. La campaña se convirtió en una expresión concreta de confianza en la capacidad de las juventudes del Caribe Sur para devolver ese conocimiento a sus comunidades.

En una declaración enviada a SURCOS, Maraya expresó que este proceso ha sido posible gracias al respaldo recibido:

«Todo esto ha sido gracias a la comunidad del Caribe Sur y de Costa Rica en general, la comunidad que me ha apoyado y me ha acuerpado económicamente, emocionalmente y en muchos otros sentidos. Me siento muy feliz.»

La joven explicó además que la ceremonia realizada el 24 de junio marca la culminación de una etapa, pero no el final de su formación. Actualmente participa en prácticas arqueológicas en la bahía de Algeciras, donde fortalece conocimientos en prospección, excavación, registro y uso de tecnologías aplicadas a la arqueología subacuática. Posteriormente regresará a Costa Rica para concluir su tesis, prevista para septiembre, y más adelante realizará prácticas profesionales en Campeche, México, especializadas en patrimonio cultural subacuático.

Por esa razón, y atendiendo la precisión realizada por la propia Maraya, esta publicación consigna correctamente que culminó esta etapa del Máster en Arqueología Náutica y Subacuática. Una vez aprobada su tesis obtendrá el título profesional correspondiente.

La investigación que desarrolla se encuentra estrechamente vinculada con la experiencia del CCBEEM y con el modelo de participación comunitaria construido en Cahuita. Esa continuidad también se refleja en la ponencia que presentará durante el I Congreso de Patrimonio Cultural de la Universidad de Costa Rica, titulada «Reconectando las raíces del Caribe Sur: gestión comunitaria del patrimonio cultural subacuático en Cahuita, Costa Rica», donde expone cómo las comunidades pueden convertirse en protagonistas de la investigación, protección y apropiación social de su patrimonio.

El proceso vivido por Maraya también ha encontrado eco entre personas descendientes de quienes protagonizaron la historia recuperada por estas investigaciones. Familiares de Miguel Maroto —africano de 16 años que desembarcó libre en las costas de Cahuita tras el naufragio de 1710 y cuyos descendientes viven hoy en Costa Rica— enviaron un mensaje a la comunidad en el que expresan:

«Muchísimas gracias por compartir la información, sin duda alguna un gran logro para todos ustedes que tanto han trabajado. Muchos éxitos para Maraya y a ustedes como comunidad en esta nueva etapa.»

Ese reconocimiento resume el significado de un proceso que trasciende la formación académica de una persona. Durante más de una década, la comunidad de Cahuita ha demostrado que la recuperación de la memoria histórica puede convertirse también en una herramienta para fortalecer la identidad, formar nuevos liderazgos, proteger el patrimonio cultural y natural y abrir oportunidades para las nuevas generaciones.

La historia de Maraya Jiménez Taysigue es, en ese sentido, también la historia de una comunidad que decidió invertir en el conocimiento como forma de construir su futuro.

SURCOS invita a conocer el testimonio de Maraya Jiménez sobre este proceso de formación y sobre el papel que han tenido la organización comunitaria y la participación ciudadana en la recuperación de la memoria histórica y el desarrollo local; para ello presentamos el video compartido por el CCBEEM.

30 años de lucha comunal: Cahuita defiende su Parque Nacional y su modelo de gobernanza compartida

Un modelo que ha resistido cambios de gobierno y cuestionamientos institucionales

Cahuita, Talamanca de Limón. Por el Movimiento Cahuita Unida. La historia del Parque Nacional Cahuita es también la historia de la organización y la lucha de su comunidad. Cuando se estableció el Monumento Nacional en 1970 y el Parque Nacional decretado en 1978, los habitantes de Cahuita asumieron importantes costos sociales y económicos derivados de la conservación, pues muchas de las actividades productivas tradicionales que sustentaban a las familias locales fueron abandonadas para crear el Parque. Frente a esta realidad, la comunidad lucho por un modelo de participación que permitió vincular la protección ambiental con el bienestar de la población local.

Desde el año 1998 se consolidó un modelo de gobernanza compartida entre la comunidad de Cahuita y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), basado en la corresponsabilidad, la participación comunitaria y la distribución equitativa de beneficios derivados de la gestión del Parque Nacional. Este modelo fortaleció el vínculo entre la comunidad y el área protegida, convirtiéndose en una experiencia pionera de conservación comunitaria en Costa Rica y el mundo.

Durante más de treinta años, líderes y lideresas comunales, organizaciones locales y distintas generaciones de habitantes han defendido este modelo frente a múltiples obstáculos institucionales y políticos. Sin embargo, en junio de 2026 la comunidad enfrenta nuevamente una amenaza a la continuidad de esta experiencia de gobernanza.

Mediante la resolución SINAC-SE-DE-R-0125-2026, se suspendieron los efectos del Convenio Marco de Cooperación entre el Sistema Nacional de Áreas de Conservación y la Asociación de Desarrollo Integral de Cahuita (ADIC) para la implementación del modelo de gobernanza compartida en el Parque Nacional Cahuita, argumentando aspectos relacionados con plazos, procedimientos formales y una denuncia actualmente en investigación judicial, situación que fue informada de manera oportuna por las organizaciones comunitarias a las instancias correspondientes.

Ante esta situación, el pasado 22 de junio la ADIC y el Consejo Local de Manejo del Parque Nacional Cahuita convocaron una reunión informativa abierta a la comunidad. Como resultado de este encuentro, se conformó una comisión de apoyo encargada de acompañar a la Junta Directiva de la ADIC, mantener informada a la población y coordinar las acciones necesarias para garantizar que la administración compartida del Parque continúe en manos de la comunidad, fortaleciendo además los mecanismos de control, transparencia y seguridad jurídica.

El Movimiento Cahuita Unida agradeció públicamente el trabajo de las organizaciones comunales que integran el Consejo Local de Manejo y de la nueva comisión conformada para enfrentar esta coyuntura. Asimismo, reafirmó que cuenta con el respaldo de la población de Cahuita para defender un modelo que ha demostrado ser exitoso tanto para la conservación del patrimonio natural como para el fortalecimiento de la economía local.

«Solo unidos y trabajando juntos lograremos la defensa del Parque Nacional. El Gobierno Central amenaza nuevamente al Parque, y si hay amenaza al Parque, amenaza a la comunidad, porque la comunidad y el Parque no son cosas diferentes. Es Cahuita y su Parque», señalaron representantes del movimiento comunitario.

A lo largo de su historia, el modelo de cogobernanza ha enfrentado cuestionamientos, particularmente por parte de la Contraloría General de la República. No obstante, también ha contado con el respaldo de sucesivos gobiernos y de diversas instituciones del Estado, que han reconocido la importancia de la participación comunitaria en la gestión de las áreas silvestres protegidas.

Durante la administración de Luis Guillermo Solís Rivera se emitieron instrumentos jurídicos fundamentales para consolidar esta experiencia. El Decreto Ejecutivo N.° 39519-MINAE reconoció los distintos modelos de gobernanza en las áreas silvestres protegidas del país, mientras que el Decreto Ejecutivo N.° 40110-MINAE reglamentó formalmente el Modelo de Gobernanza Compartida del Parque Nacional Cahuita, otorgando un marco legal claro para la participación comunitaria en la gestión del área protegida.

La defensa de este modelo trasciende el ámbito estrictamente ambiental. Se trata también de la defensa de una comunidad cuya historia, cultura y economía han estado estrechamente ligadas al Parque Nacional. El turismo asociado al Parque constituye uno de los principales motores económicos de Cahuita y la participación de la comunidad ha sido uno de los factores determinantes para la conservación de sus ecosistemas marinos y terrestres.

Por estas razones, cualquier decisión relacionada con el futuro del Parque Nacional Cahuita no puede analizarse únicamente desde criterios administrativos o procedimentales. La gestión compartida del Parque forma parte de una historia de conservación construida por la propia comunidad y se encuentra estrechamente vinculada a derechos ambientales, culturales, económicos y territoriales reconocidos por la legislación nacional, los decretos ejecutivos vigentes y la jurisprudencia constitucional reciente.

El modelo de gobernanza compartida de Cahuita ha demostrado que la conservación y la participación comunitaria no son objetivos contradictorios, sino complementarios. Durante más de tres décadas, la comunidad ha sido el principal aliado del Parque Nacional, contribuyendo a su protección, promoviendo el turismo sostenible y fortaleciendo el desarrollo local.

Hoy, una vez más, Cahuita se moviliza para defender una experiencia única en Costa Rica. Defender la gobernanza compartida del Parque Nacional Cahuita es defender más de treinta años de trabajo comunitario, la conservación de uno de los ecosistemas más importantes del Caribe costarricense y los derechos históricos, culturales y ambientales de una comunidad que ha demostrado su compromiso con la protección de su patrimonio natural.

¡Porque Cahuita y su Parque son una misma historia de lucha!

Festival Internacional de Coros Costa Rica por la Paz reunirá voces de Costa Rica, Estados Unidos y Brasil

Del 25 al 27 de junio se realizará la novena edición del Festival Internacional de Coros Costa Rica por la Paz, una iniciativa cultural que reunirá agrupaciones nacionales e internacionales en distintas comunidades del país con un mensaje centrado en la convivencia, la esperanza y la construcción de paz mediante la música.

Según informó la Asociación Pro Paz Choral Fest Costa Rica, organizadora de la actividad, el festival ofrecerá conciertos gratuitos en Atenas, San José, Barrio Córdoba, San Antonio de Desamparados y Heredia, promoviendo espacios de encuentro entre comunidades a través del canto coral.

Las personas organizadoras destacan que se trata de un festival no competitivo cuyo propósito principal es fortalecer el intercambio cultural y recordar que la paz también se construye mediante experiencias compartidas de escucha, diálogo y participación artística. En esta edición participarán agrupaciones de Costa Rica, Estados Unidos y Brasil, consolidando el carácter internacional que ha distinguido al encuentro desde sus inicios.

Entre los coros internacionales invitados se encuentran el Chattanooga Boys Choir, de Tennessee, Estados Unidos; Vocal Vizinhares, de Brasil; y Coral Orfeu Candango, de Brasilia. A ellos se suman agrupaciones costarricenses como el Coro Universitario de la Universidad de Costa Rica, Coro Azul de SINEM Nicoya, Coro EnCanto, Intervoces, Coro de Niños Educarte, Coro Gaudeamus, Niños Cantores de Guararí, Coro de la Escuela Municipal de Música de El Guarco, Estudio Choralia, Coro Zafra de la Universidad de Costa Rica y Coro Mayor del Caribe Limón.

La edición 2026 contará además con la participación del maestro español Josu Elberdin Badiola como Director Invitado, reconocido internacionalmente por su trayectoria como compositor, pianista, cantante, organista y pedagogo coral.

Programa abierto al público

Jueves 25 de junio

  • 7:00 p.m.

  • Parroquia San Rafael Arcángel, Atenas centro.

  • Concierto coral por la paz.

Viernes 26 de junio

  • 6:30 p.m.

  • Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, San José.

  • Concierto coral por la paz.

Viernes 26 de junio

  • 7:00 p.m.

  • Parroquia Nuestra Señora de la Limpia Concepción, Barrio Córdoba.

  • Concierto coral por la paz.

Viernes 26 de junio

  • 7:00 p.m.

  • Iglesia Católica de San Antonio de Desamparados.

  • Concierto coral por la paz.

Sábado 27 de junio

  • 4:00 p.m.

  • Centro de Convenciones de Lo Alto, Heredia.

  • Concierto de gala del festival.

Las actividades son gratuitas y están dirigidas a personas de todas las edades. La organización invita a las comunidades a participar de esta celebración artística que busca fortalecer la cultura de paz mediante la música coral y el encuentro entre pueblos y culturas.

Festival “Grito por la Paz” recorrerá comunidades del país para promover cultura de convivencia y Buen Vivir

Un grupo de 16 personas vinculadas a la iniciativa “Buen Vivir” se encuentra organizando el Festival “Grito por la Paz”, una propuesta comunitaria que iniciará en mayo y se extenderá durante varios meses en aproximadamente 20 cantones del país. La iniciativa busca fomentar una cultura de paz en la familia, las comunidades y la sociedad en general, mediante actividades participativas y de encuentro ciudadano.

El equipo organizador está integrado por personas de Naranjo, San Francisco de Dos Ríos, Moravia, Desamparados, Tibás, Mora y Paso Ancho, quienes han articulado esfuerzos para impulsar acciones culturales, educativas y comunitarias en distintos territorios.

Entre las actividades ya confirmadas destacan un intercambio de semillas y espacios para emprendimientos en San Ramón; una actividad cultural en el centro de San José; una peña cultural en Desamparados; y en Paso Ancho una jornada que incluirá Feria del Agricultor, talleres de pintura y macramé. Asimismo, se suma la participación de personas de Palmares en la organización general del festival.

También se prevé la realización de actividades dirigidas a personas adultas mayores, espacios de convivencia como picnics comunitarios y un “tendedero por la paz”, que se desarrollarán en lugares como la Biblioteca Emma Gamboa y el Parque Los Héroes. No obstante, aún se encuentran en proceso de confirmación múltiples grupos y comunidades que podrían integrarse a la iniciativa.

Las personas organizadoras señalan que este festival tiene como propósito central fortalecer una cultura de paz en los distintos ámbitos de la vida social, promoviendo el encuentro, la creatividad y la participación comunitaria.

Como antecedente reciente, el colectivo participó el pasado 1° de mayo en la marcha del Día Internacional de las Personas Trabajadoras, donde se hicieron presentes con la bandera blanca como símbolo de paz.

Las personas interesadas en participar o conocer más sobre el Festival “Grito por la Paz” pueden comunicarse con el colectivo “Buen Vivir”.

UCR invita a taller participativo sobre manejo de fauna silvestre y normativa ambiental

La Universidad de Costa Rica (UCR, a través de la Vicerrectoría de Acción Social y el programa Kioscos Socioambientales, invita al Taller participativo sobre manejo de fauna y reglamentos, un espacio orientado a promover el conocimiento y la convivencia responsable con la fauna silvestre.

La actividad se realizará el miércoles 15 de abril, de 4:00 p.m. a 6:00 p.m., en la Sala Multimedia de la Facultad de Ciencias Sociales (primer piso), en la Ciudad de la Investigación.

Formación para la convivencia con la vida silvestre

El taller busca generar un espacio de diálogo y aprendizaje sobre las prácticas adecuadas para el manejo de fauna silvestre, así como sobre la normativa que regula su protección. La iniciativa parte de la premisa de que convivir responsablemente con la biodiversidad implica también conocer las leyes y reglamentos que resguardan estos ecosistemas.

En este sentido, la actividad pretende fortalecer capacidades en las comunidades para actuar de manera informada frente a situaciones relacionadas con la fauna, promoviendo el respeto por la vida silvestre y la conservación de los territorios.

Facilitación especializada

El taller será facilitado por Edgar Castrillo, de la Unidad Especial de Protección y Rescate Animal (UESPRA), quien aportará su experiencia en el manejo y rescate de fauna, así como en la aplicación de normativa ambiental.

Espacio abierto a la comunidad

La convocatoria está dirigida a personas interesadas en temas socioambientales, estudiantes y comunidades que buscan fortalecer sus conocimientos y prácticas en relación con la protección de la fauna silvestre.

Esta actividad forma parte de los esfuerzos de la UCR por promover la educación ambiental y el vínculo entre la academia y las comunidades en la defensa de la biodiversidad.

Convocan a jornada “Picnic en el río Chirripó” en defensa de los ríos

En el marco de la 10ma Jornada Nacional de Acción por los Ríos 2026, organizaciones ambientalistas invitan a participar en la actividad “Picnic en el río Chirripó”, un espacio de encuentro comunitario que promueve el disfrute responsable y la protección de los ecosistemas acuáticos.

La actividad se realizará el domingo 19 de abril, de 8:00 a.m. a 12:00 mediodía, en Chimirol de Rivas, Pérez Zeledón, específicamente en el puente de entrada a San Francisco.

Encuentro comunitario en torno al río

El evento propone una jornada recreativa y educativa bajo el formato de picnic, donde las personas participantes podrán compartir en contacto con la naturaleza. Entre las actividades previstas se incluyen juegos y espacios de convivencia, con el objetivo de fortalecer la relación entre las comunidades y los ríos.

La invitación es a asistir con merienda propia y disfrutar del entorno natural, promoviendo prácticas responsables con el ambiente.

Llamado a la responsabilidad ambiental

Como parte central de la actividad, se hace un llamado a evitar el uso de plásticos de un solo uso y a gestionar adecuadamente los residuos, fomentando hábitos que contribuyan a la conservación de los ríos.

Las personas organizadoras enfatizan la importancia de asumir un compromiso individual y colectivo con la protección de estos ecosistemas, fundamentales para la vida y el bienestar de las comunidades.

Organización y apoyo

La actividad es organizada por la organización ambientalista Montaña Verde, con el apoyo del Observatorio Ciudadano del Agua y Río Chirripó Pacífico, así como la participación de iniciativas como Río Urbano, Bandera Azul Ecológica y Ríos Limpios.

Para más información, se encuentra disponible el número telefónico 8682-3299.

La encrucijada civilizatoria: ganancia, poder y sobrevivencia ante el cambio climático de origen humano

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

La disputa entre un modelo de acumulación basado en combustibles fósiles frente a las fuerzas sociales que buscan una transición hacia un nuevo modelo de convivencia civilizatoria.

En este ensayo se examina la crisis contemporánea no solo como un problema ambiental, sino como una encrucijada civilizatoria en la que confluyen las lógicas de la ganancia, el poder y la sobrevivencia humana. A partir de una lectura crítica del cambio climático como fenómeno de origen humano, el texto plantea que los conflictos actuales expresan una disputa estructural entre un modelo de acumulación basado en combustibles fósiles y las fuerzas sociales que impulsan una transición hacia formas de convivencia sostenibles con la naturaleza, los ecosistemas y la vida. En este contexto, se subraya el papel de los pueblos —particularmente en América Latina— como actores clave en la construcción de una alternativa frente a una crisis que está limitando el horizonte histórico de la humanidad y de las demás especies vivientes.

Lo anterior se explica porque el modelo de industrialismo, sustentado mayoritariamente en la extracción y uso de fuentes de energía fósil —particularmente los hidrocarburos, o sea el carbón, el petróleo y el gas natural, además del gas metano—, constituye el factor determinante del cambio climático. Este proceso nos conduce hacia un calentamiento progresivamente más inhóspito a escala global, en la medida en que el efecto invernadero intensifica fenómenos extremos que amenazan con volver inviable la vida humana y la de otras especies en un plazo históricamente breve.

En el curso de la historia humana, la guerra ha sido con frecuencia la expresión extrema de tensiones acumuladas en torno al poder, los recursos y la organización de la vida social. Sin embargo, el tiempo presente nos sitúa ante una encrucijada distinta y más profunda: ya no se trata únicamente de quién domina o quién vence, sino de si las condiciones mismas que hacen posible la vida humana organizada podrán sostenerse en el futuro.

El cambio climático introduce un elemento radicalmente nuevo. A diferencia de las grandes conflagraciones del siglo XX, cuyos efectos —por devastadores que fueran— no alteraron los fundamentos biofísicos del planeta, la crisis actual amenaza con desestabilizar los sistemas que sostienen la vida: la atmósfera, los océanos, los ciclos del agua y la biodiversidad. Por primera vez, la humanidad enfrenta una crisis cuyos efectos tienden a universalizarse, diluyendo la distinción clásica entre vencedores y vencidos.

Sin embargo, reconocer la dimensión global del problema no debe conducir a una simplificación engañosa. No todos somos igualmente responsables. La acumulación histórica de emisiones, la dependencia estructural de los combustibles fósiles y la lógica de la ganancia que ha guiado el desarrollo industrial remiten a centros de poder económico altamente concentrados. En ellos convergen intereses corporativos, financieros y estatales que han sostenido —y continúan sosteniendo— un modelo de producción intensivo en carbono.

Aquí se encuentra el núcleo del problema: la contradicción entre una lógica de acumulación que exige crecimiento constante y un planeta cuyos límites son finitos. No se trata simplemente de una falla técnica corregible mediante innovaciones, sino de una tensión estructural entre economía y ecología, entre la expansión de la ganancia y la sostenibilidad de la vida.

Esta contradicción no es abstracta. Se manifiesta en múltiples planos: en la persistencia de matrices energéticas basadas en hidrocarburos, en la resistencia de sectores económicos a regulaciones ambientales, en la desigualdad global que obliga a muchos países a reproducir modelos extractivos y en patrones de consumo que refuerzan la dependencia del sistema vigente. La crisis climática, en este sentido, no es un fenómeno externo al orden económico, sino una de sus consecuencias más profundas.

Esto obliga a caracterizar con mayor claridad la naturaleza de los enfrentamientos sociales contemporáneos. De un lado, se encuentra un modelo productivo que ha conducido a una concentración inédita de poder en torno a grandes corporaciones vinculadas a los combustibles fósiles, respaldadas por élites políticas que coadyuvan a reproducir ese orden y, en muchos casos, privilegian soluciones unilaterales e incluso la guerra como forma de resolución de conflictos.

En contraposición, emergen organizaciones de la sociedad civil y sectores sociales que impulsan un nuevo horizonte civilizatorio, orientado a sustituir progresivamente la matriz energética basada en hidrocarburos por modelos sustentados en energías limpias y en una relación más equilibrada con la naturaleza.

La tensión entre estos dos proyectos no es superficial ni coyuntural: remite al núcleo mismo del poder contemporáneo y anticipa conflictos que difícilmente podrán resolverse sin una profunda reconfiguración de las estructuras económicas y políticas vigentes.

Frente a esta realidad, surge una pregunta decisiva: ¿es posible transformar este modelo sin atravesar por un enfrentamiento destructivo? La historia ofrece respuestas ambiguas. El siglo XX mostró que los sistemas pueden sobrevivir incluso a catástrofes extremas, pero también evidenció que los cambios más significativos no han sido resultado de la inercia, sino de procesos prolongados de conflicto social, político y cultural.

El presente, por tanto, no se configura como una disyuntiva simple entre colapso o transformación, sino como un campo de fuerzas en disputa. La confrontación ya está en curso, aunque no adopte siempre la forma de un choque frontal. Se expresa en tensiones entre sectores económicos, en disputas regulatorias, en litigios climáticos, en movilizaciones sociales y en debates políticos y culturales sobre nuevas formas de vivir, ejercer la democracia y comprender el sentido del desarrollo. Es una lucha difusa, prolongada y desigual, pero real.

En este contexto, adquiere especial relevancia el papel de los pueblos de América Latina. Históricamente situados en la periferia del sistema mundial, pero portadores de experiencias ricas en organización comunitaria, solidaridad y resistencia, estos pueblos pueden desempeñar un papel significativo en la búsqueda de alternativas. Las propuestas centradas en la defensa de los bienes comunes, la participación comunitaria y la construcción de formas de producción más equilibradas con la naturaleza abren un horizonte distinto al de la mera reproducción del modelo dominante.

No obstante, esta posibilidad no está garantizada. El destino no es ineluctable, ni predecible. La región se encuentra atravesada por una tensión persistente entre la continuidad de economías extractivas y la aspiración a modelos sostenibles de desarrollo. Resolver esa tensión exige no solo voluntad política, sino también claridad estratégica: comprender que las transformaciones profundas no se producen únicamente por confrontación directa, sino también por la capacidad de generar nuevas alianzas, reorientar intereses y construir formas alternativas de organización política, económica y social.

La cuestión de fondo es, entonces, civilizatoria. No se trata únicamente de reducir emisiones o mitigar impactos, sino de redefinir el sentido del desarrollo, el papel del Estado, la función de la economía y la relación entre humanidad y naturaleza. En última instancia, se trata de decidir si la lógica de la ganancia continuará organizando nuestras sociedades o si será subordinada a las condiciones que hacen posible la vida.

El optimismo, en este contexto, no puede ser ingenuo, pero tampoco debe ser abandonado. La historia humana es también la historia de la adaptación, la creación y la resistencia. La capacidad de supervivencia de nuestra especie es innegable. Sin embargo, en un horizonte más o menos cercano, lo que está en cuestión es la forma que esa supervivencia adoptará. Esta dependerá de la capacidad de la humanidad para limitar progresivamente —y, en última instancia, socavar— las bases estructurales del modelo extractivista y de la producción de energías fósiles que han sustentado el desarrollo industrial, especialmente desde mediados del siglo XX hasta el presente.

El siglo XXI no nos enfrenta únicamente a un riesgo, sino a una decisión histórica. La confrontación ya está en curso. Lo decisivo será su rumbo: si permanecerá fragmentada, tardía e insuficiente, o si logrará convertirse en un proyecto capaz de reorientar el destino de nuestras sociedades.

La pregunta final no admite evasivas:

¿seremos capaces de subordinar la lógica de la ganancia a las condiciones de la vida, o persistiremos en un camino que convierte el progreso en su propia negación?

Si la lógica de la ganancia no reconoce los límites de la vida, será la vida la que termine imponiendo sus límites a la historia humana.

Defensoría: Hay un clamor por un giro de 180 grados en el sistema educativo

La más reciente investigación de la Defensoría de los Habitantes sobre la situación del sistema educativo costarricense recoge la voz de más de 200 personas representantes de comunidades educativas, direcciones regionales y Juntas de Educación y Administrativas; quienes describen un panorama de desigualdad estructural y desarticulación institucional que obstaculiza el pleno ejercicio del derecho a la educación en diversas zonas del país. Los hallazgos cualitativos confirman que los recortes presupuestarios y la falta de acompañamiento técnico han debilitado la gestión local y profundizado las brechas entre centros urbanos y rurales.

Entre los principales desafíos identificados destacan la insuficiencia de recursos para infraestructura y mantenimiento, la falta de personal administrativo capacitado, y la excesiva burocracia en los procedimientos de ejecución presupuestaria. Estas limitaciones afectan especialmente a las regiones Huetar Norte, Brunca y Chorotega, donde los representantes educativos reportan retrasos de hasta un año en la aprobación de obras y en la transferencia de fondos. La consecuencia más grave de esta situación es la vulneración sostenida del derecho a la educación en condiciones de igualdad, particularmente para niñas, niños y adolescentes en contextos rurales y costeros.

El enfoque interseccional del informe permite identificar cómo estas brechas impactan de forma diferenciada a mujeres líderes de Juntas, docentes y madres cuidadoras, quienes asumen múltiples responsabilidades ante la ausencia de apoyo institucional. Asimismo, los pueblos indígenas y las personas con discapacidad enfrentan barreras adicionales vinculadas a la falta de infraestructura accesible, materiales inclusivos y acompañamiento técnico especializado. Estas realidades reflejan que la desigualdad educativa no es solo económica, sino también social, cultural y de género.

Las voces recogidas por la Defensoría resaltan una percepción generalizada de debilitamiento de la gobernanza educativa. Las Juntas, concebidas como espacios

de participación comunitaria, operan en muchos casos sin lineamientos claros, sin rendición de cuentas efectiva y con una dependencia excesiva de las Direcciones Regionales, que a su vez carecen de recursos y personal suficiente. Esta fragmentación institucional produce un círculo vicioso: comunidades sobrecargadas, autoridades educativas con escasa capacidad operativa y un sistema nacional que pierde cohesión y eficacia.

El informe también documenta una creciente fatiga institucional y social. Las personas entrevistadas expresaron que la carga de responsabilidades administrativas —sin acompañamiento ni formación— desincentiva la participación ciudadana y debilita el tejido comunitario que históricamente ha sostenido a la educación pública costarricense. Este desgaste compromete el sentido de corresponsabilidad y participación democrática en la gestión educativa, valores esenciales para la construcción de una sociedad inclusiva y solidaria.

Ante este panorama, la Defensoría de los Habitantes exhorta al Estado costarricense a reconfigurar la gobernanza educativa desde una perspectiva de derechos humanos, con mecanismos reales de participación, descentralización efectiva y fortalecimiento institucional. Ello implica garantizar recursos suficientes, asistencia técnica permanente y marcos de transparencia que devuelvan confianza a las comunidades. Escuchar las voces regionales no debe ser un ejercicio simbólico, sino el punto de partida para construir políticas públicas que respondan a la diversidad territorial, cultural y social del país.

Comunicación
Defensoría de los Habitantes

Foto Anel Kenjekeeva

Organización comunal: el reto del trabajo territorial – En Alternativas

El fortalecimiento de la organización comunal y su papel en el trabajo territorial será el eje del conversatorio “Organización comunal: el reto del trabajo territorial”, un espacio de reflexión y diálogo que reunirá a personas con amplia experiencia en procesos organizativos locales y comunitarios.

El conversatorio contará con la participación de Ileana Aguilar, técnica de Dinadeco a cargo de diez cantones de la Región Occidental; Darwin Mendoza, presidente de la Unión Cantonal de Asociaciones de Desarrollo de Grecia; y Mauricio Álvarez, dirigente comunal e integrante de la Asociación de Desarrollo de Tacares Norte. Las personas panelistas abordarán los desafíos actuales del trabajo territorial, el papel de las asociaciones de desarrollo y la importancia de la articulación comunitaria para incidir en la construcción de bienestar colectivo.

Esta actividad forma parte del programa AlterNativas, un espacio de reflexión y acción orientado a pensar alternativas para la construcción de un país más justo, participativo y solidario. El conversatorio se realizará en vivo el 6 de febrero de 2026, a las 18:00 horas (-6 UTC), y será transmitido a través de Facebook Live, YouTube y Spotify.

El programa cuenta además con el acompañamiento de emisoras amigas como Radio Guanacaste 106.1 FM, Radio Soberanía, Radio Revolución, 506 Ondas Alajuelita Radio y 97.3 FM Voces Libertarias, que contribuyen a ampliar el alcance de estos espacios de análisis y debate público.