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Etiqueta: poder popular

El gigantesco significado de un pequeño estribillo

Luis Ángel Salazar Oses

«Si no hubiera vetado Carlos Alvarado, la red popular se lo lleva de arrastrado»

Sencillas y claras palabras que sintetizan la esencia de, nada más y nada menos, tres artículos fundamentales de nuestra Constitución Política, el 1, el 9 y el 11 que, respetuosamente, sugerimos estudiar atentamente.

El primero plantea que nuestra República es Democrática, el noveno que el Gobierno de la República es «popular… participativo…y lo ejerce el pueblo y tres Poderes» y, el décimo primero nos faculta como pueblo a controlar los resultados y a exigir rendición de cuentas a los gobernantes de turno.

Ahora bien, para que el pueblo que somos, ejerza estos legítimos derechos de gobierno supremo sobre el país que, por cierto ha construido con su sudor, con sus sacrificios, sus sufrimientos, lágrimas y vida misma y que, con sus mentiras una pequeña argollo corrupta le ha robado sistemática e históricamente, necesita despertar, informarse -estudiar-, unirse, organizarse, empoderarse, movilizarse y convertirse en Poder Popular, que no es más que el Pueblo empoderado que debemos ser para ejercer todas estas prerrogativas  que nuestra Constitución nos permite. Y, eso es lo que ha sucedido en la lucha absolutamente legítima y vital que hemos dado para exigir el veto que hoy celebramos convertidos en Poder Popular y que, de no haberlo hecho Carlos Alvarado «la red popular se lo lleva de arrastrado».

Este es el Poder Popular – «red popular» que, reiteramos, haciendo valer el artículo primero – «démos»: pueblo;  krátos: autoridad, poder-; el noveno -gobierno «popular», «participativo», ejercido por el Pueblo antes de los tres Poderes» y, el décimo primero – derecho del Pueblo que somos a ejercer control de resultados y rendición de cuentas, decidió soberanamente exigirle a Carlos Alvarado vetar la nefasta ley que autoriza el criminal arrastre y, este  Pueblo consiguió este propósito pues de no haber vetado Carlos Alvarado, este Poder Popular convertido en todopoderosa red se lo hubiese «llevado de arrastrado».

La moraleja es clara: ante el Poder Popular -red que todo arrastra- no hay gobierno que resista por lo que, si deseamos construir en nuestra Patria la real Democracia Humanitarista, Ecologista y Demócrata Participativa, lo que debemos hacer es convertirnos como Pueblo en fortalecido y estable Poder Popular -red todopoderosa que todo lo arrastra- y esta es la tarea que debemos emprender de inmediato como red que ya hemos empezado a ser, dejando en el basurero de la historia toda actividad que divida a nuestra Pueblo como los partidos políticos, los fanatismos religiosos, futboleros, discriminación racial, sexual, de género, patriarcalismos, en fin todo lo que nos ponga como estúpidos a pelear entre el Pueblo que somos, olvidando que el verdadero enemigo a combatir hoy como Poder Popular, es este criminal Sistema Capitalista, Homicida, Ecocida, Plutocrático y Cleptocrático, cuyos dueños -minoría cada vez más reducida-, quieren convertirnos en ciervos menguados y a Costa Rica en su feudo.

¡A fortalecer la red popular!, constructora de una nueva Costa Rica y un mundo en el que impere la justicia integral económica, política, social, y cultural.

Esta es la ineludible tarea que ya debemos asumir plenamente.

Llamado del ecologismo costarricense: Justicia tributaria para salir de la crisis

FECON, 7 de octubre del 2020.

Frente a la crisis general del país, la activación de un amplio movimiento ciudadano ha comenzado y las principales demandas comunes exigen medidas de justicia tributaria, y declaran el rechazo al endeudamiento público compulsivo que plantea el Gobierno de Costa Rica para seguir protegiendo las cuentas de los grandes capitalistas y evasores, quienes quieren incluso apropiarse de los activos del Estado aprovechando la situación, para seguir lucrando en plena crisis.

Es urgente generar alternativas que puedan sustituir el sistema actual fallido, donde las corporaciones son libres y los pueblos trabajadores cargan el peso de la economía. Necesitamos cambiar de sistema, –un nuevo modelo de justicia ambiental, social y económica— e impulsar la construcción del poder popular para fortalecer la autodeterminación y soberanía de los pueblos en todos los aspectos, desde los asuntos de la vida nacional hasta lo local.

Por esto, ante la movilización social fuerte y justa que se lleva adelante en el país, proponemos:

1) Sumar fuerzas desde las organizaciones ecologistas, ambientales, sociales, locales y comunitarias, al lado del amplio movimiento popular que se ha levantado en todas las regiones del país para enviar el mensaje de rechazo a la falsa solución de más endeudamiento que el Gobierno de Costa Rica ha propuesto ante la crisis que atraviesa el país.

2) Luchar hasta que se retire definitivamente la propuesta inviable de negociar un préstamo multimillonario con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que cargaría una vez más a las clases populares y trabajadoras con los costos de este nuevo chantaje, orquestado por las élites del país con el favor de un Gobierno incapaz de confrontar el fraude fiscal y presto a proteger sus intereses. Nos oponemos a la venta de activos públicos y como solución económica exigimos medidas serias contra la evasión, elusión, el contrabando y las fugas de capitales en nuestro país.

3) Exigir que la situación económica del país sea solventada con la aprobación de medidas de justicia tributaria en la Asamblea Legislativa. Urge una Ley de Emergencia Fiscal Progresiva y Solidaria. Además, que se reviertan las reformas neoliberales que han precarizado las condiciones de trabajo y de vida de la clase trabajadora, al desmantelarse sus derechos.

4) Demandar justicia tributaria, eliminándose privilegios fiscales de los sectores exportadores e importadores, quienes han gozado de amnistías y exenciones de impuestos a pesar de sus enormes ganancias de capital antes y durante la pandemia, incluso escondiendo sistemáticamente sus riquezas en paraísos fiscales. Se deben calcular tasas de pago por Impuesto al Valor Agregado (IVA) y recalcular la renta de sus inmuebles, por el alto impacto social y ambiental que sus actividades tienen sobre los territorios.

5) Es tiempo de suspender el pago de la deuda externa y sus intereses para recuperar la economía. Sostenemos que Costa Rica debe aspirar a una condonación total de la deuda junto con los países de América Latina, ante la asfixia de pagar anualmente más de un 5% del PIB sólo en intereses de una deuda ilegítima sobrecargada en los pueblos, que se acerca ya al 80% del PIB.

6) Las soluciones económicas que requiere el país, deben ir acompañadas de un cambio profundo del modelo. Éste debe ser impulsado y construido por los múltiples sectores de la vida nacional en un diálogo con legitimidad, para encontrar salidas a sus afectaciones particulares con alternativas ambientalmente sustentables, en contraposición a los diálogos fraudulentos y estériles que ha impulsado el Gobierno para mantener protegida su ruta hacia el endeudamiento con el FMI.

7) La reactivación económica es necesaria y debe basarse en la seguridad y soberanía alimentaria, apoyando las prácticas ecológicas y sustentables, en la tierra y en el mar. Es indispensable orientar la economía hacia la satisfacción de las necesidades más esenciales para todas las personas por igual: techo, trabajo, alimento y agua pura en cantidad y calidad suficiente. El crecimiento económico en desigualdad afecta la salud y bienestar de los pueblos.

8 Es imprescindible implementar una reforma agraria integral. Redistribuir las tierras para combatir la concentración, favoreciendo la economía de familias campesinas y la producción local. La concentración de la tierra genera injusticias y desigualdades económicas. Es prioritario además que el Estado ponga fin a la usurpación de los territorios indígenas, garantizando la autodeterminación de sus pueblos. También se debe poner fin a los sistemas de derechos de propiedad intelectual que privatizan las semillas.

9- La economía del país deberá recuperarse respetando los ciclos de la naturaleza y abandonando el paradigma de la explotación ilimitada y destructiva de recursos. El pueblo debe poner fin al control de la política pública por parte de las transnacionales y rechazar en conjunto sus propuestas de aprobar proyectos extractivistas como la minería, petróleo y el gas natural, que no son alternativas viables en nuestro país.